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CAPERUCITALA

Narrador: Érase una vez una niña llamada Caperucítala, a la cual se le han hecho
cientos de cuentos sobre ella. Sin embargo, ella no conocía ninguna, porque
odiaba leer.

Su carácter era muy fuerte, una habilidad fuera de lo común para los deportes y,
por su fuera poco, era una experta en el arte físico-culturista y en artes musicales.

Mamá: Hija ven, mira (sentada en la silla)tu abuela está enferma, anda a su casa y
llévale esta canasta, tiene mermelada de plátano con chirimoyas.

Caperucitala: Si mamá, estoy emocionada por visitar a mi abuela.

(Ambas a fuera, en el patio)

Mamá: Hija te quiero.

Narrador: Mientras iba camino a la casa de su abuela tuvo que escoger entre dos
caminos. Ella eligió el más largo. Avanzado el camino, apareció el lobo con cara
de yo no fui.

Lobo: Buenas… ¿Cómo te llamas?

Caperucitala: A ti no te importa.

Lobo: Mira yo soy un inspector de la superintendencia. ¿Puedo hacerte algunas


preguntas?

Caperecitala: No, gracias.

Lobo: Podrás participar en un sorteo.

Caperucitala: (con cara molesta) ¡Córtala lobo! ¡Déjate de tonterías que yo sé


quién eres!

Narrador: Caperucitala sabía que el lobo la estaba engañando. Luego se encontró


con la cazadora.

Cazadora: ¿Qué haces por aquí?

Caperucitala: Nada, le llevo una canasta a mi abuela.

Cazadora: Ten cuidado, porque el lobo anda por aquí.

Caperucitala: Si.
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Cazadora: Adiós. Espera… ¿Cuál es tu nombre?

Caperucitala: Soy Caperucitala, ¿y tú?

Cazadora: Soy Alicia. Bueno, adiós.

Narrador: Más tarde el lobo se disfraza de cualquier cosa, pero en serio, de


cualquier cosa, hasta se disfrazó de caja. Pero ella igual lo descubrió.

(Entra el lobo con una caja)

-Ya sé que eres tú, lobo.

Narrador: Cuando llega al final del camino, por detrás de la casa de la abuelita,
Caperucitala se puso a recoger melones silvestres, colocándolos en su canasta de
mimbre.

Mientras la madre de Caperucitala está en la casa preocupada, decide ir a visitar a


su mamá y ver cómo le fue a su hija, pero ella se fue por el camino más cortos,
sólo tuvo que caminar dos cuadras.

Mamá: (caminando por el bosque) Me pregunto qué estarán haciendo.

Narrador: El lobo entro a la casa, agarró a la abuelita y le echó condimento con


sal, pimienta, mayonesa y de un tirón se la comió. Luego, esperó a Caperucitala,
afuera de la casa de la abuelita, sentado en una silla.

Caperucitala: (murmurando y mirando al público) Sé que la abuela no se baña


hace tres días, pero no debe olor así. (Tapándose la nariz). Aquí debe haber lobo
encerrado.

Lobo: ¿No vas a preguntar que ojos tan grandes tengo?

Caperucitala: No veo que tengas los ojos grandes.

Lobo: ¿Y por qué tengo tan grande la boca?

Caperucitala: Basta de esas preguntas. Llamaré a mi amiga, la cazadora.

Narrador: La niña llama la cazadora, quién va rápidamente junto con la madre de


Caperucitala.

Cuando llegaron a la casa de la abuelita.

Cazadora: Caperucitala, ¿Qué sucede?


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Mamá: ¿Dónde está tu abuelita?

Caperucitala: Este lobo la escondió

Abuela: (Gritando) Estoy en una cueva y es pequeña, sácame de aquí.

Narrador: Caperucitala le tiró los melones que había recogido, dejando al lobo
inconsciente, logrando rescatar a la abuela.

Abuela: Te voy a pegar con el cucharon por dejarme encerrada.

Mamá: Mamí tranquila, mejor vamos a comer

Cazadora: Si, comamos algo por favor.

Mamá: ¡Si!

Abuela: (dirigiéndose a Caperucitala) Hija te tengo un regalo, te traje un cuento


llamado “Caperucitala”. Ahora me iré a bañar para que luego podamos comer.

Narrador: Y colorín colorado, este cuento ha terminado.