NEUMONIA:
Esta neumonía corresponde morfológicamente a una neumonía
fibrinosa, que afecta en forma homogénea a grandes áreas del
pulmón, como segmentos, lóbulos o pulmón completo.
Compromete más frecuentemente lóbulos inferiores y en la forma
clásica cursa en cuatro fases: congestión, hepatización roja,
hepatización gris y resolución. Se habla de hepatización porque el
tejido pulmonar afectado adquiere una consistencia similar a la
del hígado: se hace firme y quebradizo. Esto se debe
principalmente al abundante exudado fibrinoso, que a la
superficie de corte da un aspecto finamente granular. Al parecer,
la coloración rojiza o grisácea de las fases de hepatización
depende más del grado de replección sanguínea de los capilares
que del carácter del exudado
Fases evolutivas de la neumonía fibrinosa alveolar producida por
el Streptococcus pneumoniae.
A: congestión
B: hepatización roja,
C: hepatización gris
D: organización en fase temprana
E: organización en fase avanzada
CAUSAS:
La neumonía es una enfermedad común que afecta a millones de personas en los Estados Unidos
todos los años. Pueden causarla microbios llamados bacterias, virus y hongos. En los adultos, las
bacterias son la causa más común de neumonía.
Las formas como se puede contraer la neumonía incluyen:
Las bacterias y virus que viven en la nariz, los senos paranasales o la boca pueden
propagarse a los pulmones.
Usted puede inhalar algunos de estos microbios directamente hacia los pulmones.
Usted inhala alimento, líquidos, vómitos o secreciones desde la boca hacia los pulmones
(neumonía por aspiración).
La neumonía puede ser causada por muchos tipos de microbios.
El tipo más común de bacteria es el Streptococcus pneumoniae (neumococo).
La neumonía atípica, con frecuencia llamada errante, es causada por otras bacterias.
Un hongo, denominado Pneumocystis jiroveci, puede causar neumonía en personas cuyos
sistemas inmunitarios no funcionan correctamente, especialmente personas con una
infección avanzada por VIH.
Los virus, como el de la gripe también son una causa común de neumonía.
LOS FACTORES DE RIESGO:
Enfermedad pulmonar crónica (EPOC, bronquiectasia, fibrosis quística)
Fumar cigarrillos
Demencia, accidente cerebrovascular, lesión cerebral, parálisis cerebral u otros trastornos
cerebrales.
Problemas del sistema inmunitario (durante un tratamiento para el cáncer o debido a
VIH/SIDA o trasplante de órganos).
Otras enfermedades graves, tales como cardiopatía, cirrosis hepática o diabetes mellitus
Cirugía o traumatismo reciente.
Cirugía para tratar cáncer de la boca, la garganta o el cuello.
SÍNTOMAS:
Los síntomas más comunes de neumonía son:
Tos (con algunas neumonías usted puede expectorar una mucosidad amarillenta o verdosa
o incluso moco con sangre)
Fiebre que puede ser baja o alta
Escalofríos con temblores
Dificultad para respirar (puede únicamente ocurrir cuando sube escaleras o se esfuerza)
Otros síntomas incluyen:
Confusión, especialmente en las personas de mayor edad
Sudoración excesiva y piel pegajosa
Dolor de cabeza
Inapetencia, baja energía y fatiga
Malestar (no sentirse bien)
Dolor torácico agudo o punzante que empeora cuando usted respira profundamente o tose.
Síndrome de la uña blanca o leuconiquia
TRATAMIENTO
El médico debe decidir primero si usted necesita o no estar en el hospital. Si a usted le brindan
tratamiento en el hospital, recibirá:
Líquidos y antibióticos por vía intravenosa
Oxigenoterapia
Tratamientos respiratorios (posiblemente)
Si le diagnostican una neumonía bacteriana, es muy importante que los antibióticos se empiecen
poco después de ingresar al hospital. Si usted tiene una neumonía viral, no recibirá antibióticos. Esto
es porque los antibióticos no destruyen los virus. Usted recibirá otros medicamentos, tales como
antivirales, especialmente si tiene gripe.
Usted tiene mayor probabilidad de ser hospitalizado si:
Tiene otro problema de salud serio
Tiene síntomas graves
Es incapaz de cuidar de sí mismo en casa, o es incapaz de comer o beber
Es mayor de 65 años
Ha estado tomando antibióticos en casa y no está mejorando
Muchas personas pueden tratarse en casa. De ser así, el médico puede pedirle que tome
antibióticos.
Al tomar antibióticos:
NO pase por alto ninguna dosis. Tome el medicamento hasta que se acabe, aun cuando
usted empiece a sentirse mejor.
NO tome antitusígenos ni medicamentos para el resfriado a menos que el médico lo
autorice. La tos ayuda al cuerpo a librarse de la flema de los pulmones.
Respirar aire caliente y húmedo ayuda a aflojar el moco pegajoso que puede hacerlo sentir como si
se estuviera ahogando. Estas medidas pueden ayudar:
Póngase un pedazo de tela caliente y húmeda sobre nariz y boca sin hacer presión.
Llene un humidificador con agua caliente e inhale el vapor caliente.
Tome un par de respiraciones profundas 2 o 3 veces cada hora. Las respiraciones profundas
le ayudarán a abrir los pulmones.
Dese golpecitos suavemente en el pecho unas cuantas veces al día, mientras está acostado
con la cabeza más baja que el pecho. Esto le ayuda a sacar la flema de los pulmones para
que usted la pueda expectorar
Tome bastantes líquidos, siempre y cuando su médico lo autorice.
Beba agua, jugo o té claro
Beba al menos de 6 a 10 tazas (1.5 a 2.5 litros) por día
NO tome alcohol
Descanse mucho cuando se vaya a su casa. Si tiene problemas para dormir por la noche, haga siestas
durante el día.
TIPOS DE NEUMONIA
La neumonía se puede dividir en varias categorías;
como adquirida en la comunidad y adquirir la
infección en el hospital. Las neumonías adquiridas
más comunes son la neumonía neumocócica y
neumonía por micoplasma.:
Neumonía neumocócica: causada por
streptococcus pneumoniae. Suele ser
esporádica, se produce sobre todo en
invierno y afecta con más frecuencia a las
personas de edad avanzada.
Neumonía por micoplasma: infección de los
pulmones por la bacteria micoplasma
pneumoniae, generalmente afecta a
personas menores de 40 años
Por la afectación anatomopatológica:
Neumonía alveolar o lobar: afecta múltiples alvéolos, que se encuentran llenos de exudado
pudiendo incluso comprometer un lóbulo completo; no obstante los bronquiolos están
bastante respetados, motivo por el cual se puede observar en ocasiones el fenómeno
radiológico conocido como broncograma aéreo. Esta es la presentación típica de la
neumonía neumococica.
Neumonía multifocal o bronconeumonía: afecta a los alveolos y a los bronquiolos
adyacentes; la afectación suele ser segmentaria múltiple, pero es raro que afecte a un
lóbulo completo; debido a la afectación de bronquiolos, no se aprecia el signo del
broncograma aéreo. Suele manifestarse de este modo la neumonía por Gram negativos y
por staphylococcus aureus.
Neumonía intersticial: como su nombre lo dice afecta la zona del intersticio, respetando la
luz bronquial y alveolar. Suele ser la forma de manifestación de virus y otros gérmenes
atípicos o de Pneumocystis jirovecii, aunque en ocasiones pueden producirla bacterias
comunes.
Neumonía necrotizante o absceso pulmonar: algunos gérmenes pueden producir necrosis
en el parénquima pulmonar, que radiológicamente aparecen como zonas hiperlucentes en
el seno de un área condensada; dependiendo de que haya una única cavidad grande (mayor
a 2 cm) o múltiples cavidades pequeñas, se habla respectivamente de absceso pulmonar o
neumonía necrotizante.
En función de la reacción del huésped:
Neumonía supurada.
Neumonía fibrinosa.9
En función del tipo de huésped:
Neumonía en paciente inmunocompetente.
Neumonía en paciente inmunodeprimido.
Esta diferenciación puede determinar un espectro etiológico totalmente diferente; el tipo de
inmunodepresión, su intensidad y su duración influyen en las principales etiologías a considerar y
en el diagnóstico diferencial, pronóstico, manejo diagnóstico y terapéutico aconsejable.
En función del ámbito de adquisición
Adquiridas en la comunidad (o extrahospitalarias). Ha sido definida como
una infección de los pulmones provocada por una gran variedad de
microorganismos adquiridos fuera del ámbito hospitalario y que determinan la
inflamación del parénquima pulmonar y de los espacios alveolares. Esta tipo de
neumonía se adquiere en el seno de la población en general y se desarrolla en
una persona no hospitalizada o en los pacientes hospitalizados que presentan
esta infección aguda en las 24 a 48 horas siguientes a su internación.
Neumonías hospitalarias o nosocomiales (actualmente se prefiere el
término Neumonía asociada al cuidado de la Salud[cita requerida]): Presentan mayor
mortalidad que la neumonía adquirida en la comunidad. Ocurre a las 48 horas o
más después de la admisión hospitalaria, se deben excluir las enfermedades
que se encontraban en período de incubación al ingreso. En el hospital se da la
conjunción de una población con alteración de los mecanismos de defensas,
junto a la existencia de unos gérmenes muy resistentes a los antibióticos, lo que
crea dificultades en el tratamiento de la infección.
FISIOPATOLOGÍA
Los casos de neumonía infecciosa a menudo presentan una tos que produce un
esputo (flema) de color marrón o verde y una fiebre alta que puede ir acompañada
de escalofríos febriles. La disnea es el signo temprano más específico y sensible. El
dolor torácico pleurítico también es común, (dolor agudo o punzante que aparece
o empeora cuando se respira hondo.) Los enfermos de neumonía pueden toser
sangre, sufrir dolores de cabeza o presentar una piel sudorosa y húmeda. Otros
síntomas posibles son falta de apetito, cansancio, cianosis, náuseas, vómitos y
dolores articulares o musculares. Las formas menos comunes de neumonía pueden
causar otros síntomas, por ejemplo, la neumonía causada por Legionella, ya que
puede causar dolores abdominales y diarrea,4 mientras que la neumonía provocada
por tuberculosis o Pneumocystis puede causar únicamente pérdida de peso y
sudores nocturnos. En las personas mayores, la manifestación de la neumonía
puede no ser típica. Pueden desarrollar una confusión nueva o más grave, o
experimentar desequilibrios, provocando caídas.5 Los niños con neumonía pueden
presentar muchos de los síntomas mencionados, pero en muchos casos
simplemente están adormecidos o pierden el apetito.
Los síntomas de la neumonía requieren una evaluación médica inmediata. La
exploración física por parte de un asistente sanitario puede revelar fiebre o a veces
una temperatura corporal baja, una velocidad de respiración elevada (taquipnea),
una presión sanguínea baja (hipotensión), un ritmo cardíaco elevado (taquicardia),
o una baja saturación de oxígeno (SatO2), que es la cantidad de oxígeno en la
hemoglobina bien revelada por pulsioximetría o por gasometría arterial (GASA). Los
enfermos que tienen dificultades para respirar (disnea), están confundidos o
presentan cianosis (piel azulada) y necesitan de atención inmediata.
La exploración física de los pulmones puede ser normal, pero a menudo presenta
una expansión (amplexión) mermada del tórax en el lado afectado, respiración
bronquial auscultada con fonendoscopio (sonidos más ásperos provenientes de las
vías respiratorias más grandes, transmitidos a través del pulmón inflamado y
consolidado) y estertores perceptibles en el área afectada durante la inspiración. La
percusión puede ser apagada (mate) sobre el pulmón afectado, pero con una
resonancia aumentada y no mermada (lo que la distingue de un embalse pleural).
Aunque estos signos son relevantes, resultan insuficientes para diagnosticar o
descartar una neumonía; de hecho, en estudios se ha demostrado que dos médicos
pueden llegar a diferentes conclusiones sobre el mismo paciente.
PRUEBAS Y EXAMENES
El objetivo de realizar las pruebas es conocer el microorganismo que causa la neumonía, limitar su
propagación a otras personas, determinar la gravedad de la neumonía, y servir de guía para el
tratamiento. En un número significativo de casos, no es posible determinar la causa exacta de la
neumonía, y el tratamiento se basa en los signos y síntomas que presenta la persona, en su historia
clínica, en la experiencia del médico, los microorganismos más probables que se encuentran en la
comunidad en este momento, como el virus de la gripe (influenza), y en las guías existentes sobre
el tratamiento de las infecciones de las vías respiratorias inferiores. Si los síntomas de una persona
no se resuelven, pueden realizarse pruebas adicionales para ayudar a diagnosticar casos de
neumonía menos frecuentes.
Pruebas no relacionadas con el laboratorio
El examen inicial para encontrar la causa de los síntomas generalmente incluye un examen físico.
Como parte de este examen, el médico ausculta los pulmones en busca de sonidos respiratorios
anormales que puedan indicar una infección pulmonar. Este examen con frecuencia es seguido por
estudios de imagen. Estos pueden incluir:
Radiografía de tórax – se utiliza para detectar y ayudar a evaluar la gravedad de una
infección pulmonar
CT (Tomografía computarizada) – en algunas ocasiones se utiliza para detectar y evaluar una
infección pulmonar y para buscar otras causas no infecciosas responsables de los síntomas
de la persona
Pruebas de laboratorio
En función de la historia clínica de la persona afectada y de los signos y síntomas presentes en el
momento del examen físico, se pueden realizar diferentes pruebas para ayudar a establecer el
diagnóstico. Entre las pruebas generales de laboratorio se incluye:
Hemograma – evalúa el tipo y número de leucocitos; los resultados pueden indicar si existe
una infección
Electrolitos – se puede analizar la concentración de sodio y potasio para conocer la gravedad
de la infección
Gases en sangre – mide el pH y la cantidad de oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2)
presentes en sangre, generalmente en una arteria, para evaluar la función pulmonar
Algunos ejemplos de pruebas que pueden realizarse cuando se sospecha de una neumonía
bacteriana incluyen:
Cultivo de esputo bacteriano y tinción de gram – son las principales pruebas que se solicitan
para detectar e identificar la causa de una neumonía bacteriana
Antibiograma (prueba de susceptibilidad a antibióticos) – se realiza en cultivos positivos
para bacterias patógenas identificadas; se utiliza como guía para el tratamiento
Cultivo de micobacterias – se solicita cuando se sospecha una infección tuberculosa o por
micobacterias no tuberculosas
Hemocultivo – se utiliza para detectar una septicemia cuando se sospecha que la infección
se ha extendido de los pulmones hacia la sangre o al revés
Pruebas para micoplasma – prueba en sangre o un cultivo especial para ayudar a
diagnosticar una infección por micoplasma
Pruebas para la legionella – análisis de sangre para un antígeno específico, cultivo o prueba
molecular para el diagnóstico de infección por Legionella
Algunos ejemplos de pruebas cuando se sospecha una neumonía vírica, incluyen:
Pruebas de la gripe – se utilizan como ayuda para diagnosticar una infección por
influenza (gripe) y a veces para ayudar a documentar la presencia de influenza en la
comunidad. Estas pruebas también pueden realizarse para ayudar a identificar el
tipo y/o cepa de influenza responsable de la infección
Pruebas para virus respiratorio sincitial (VRS) – se utilizan durante la temporada del
(VRS) para ayudar a diagnosticar la infección en personas que presentan síntomas
de moderados a graves con afectación del tracto respiratorio inferior. Se solicitan
principalmente en niños (entre 6 meses y 2 años), ancianos, y personas
inmunocomprometidas, y en aquellas con enfermedad pulmonar pre-existente o
que han recibido un trasplante de órganos
Cultivo vírico
Pruebas moleculares – estas pruebas se utilizan para identificar la presencia de
bacterias y/o virus en una muestra respiratoria a través de la detección del material
genético (ADN, ARN) de los microorganismos. Generalmente, estas pruebas son
muy sensibles y específicas, y son especialmente útiles para detectar
microorganismos que son difíciles de cultivar
Algunas pruebas buscan un único microorganismo, como Mycoplasma
pneumoniae. Un método frecuentemente utilizado es la reacción en cadena de la
polimerasa (PCR)
Métodos más recientes pueden analizar de forma simultánea la presencia de
diferentes bacterias, hongos y/o virus. Algunos ejemplos de estos métodos incluyen
la PCR “multiplexed” y los microarrays de ADN
Otras pruebas que pueden realizarse en función de los signos y síntomas de la persona
afectada y de su historia clínica, son:
Análisis del líquido pleural – se puede analizar el posible líquido acumulado en el espacio
entre los pulmones y la pared torácica, para determinar la causa de la infección
Pruebas para hongos – se solicitan cuando se sospecha una infección por hongos. Puede ser
tanto un cultivo, una detección de antígenos o pruebas de anticuerpos, o bien una prueba
molecular