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¿S

u pasado determinará su futuro?

Saint Ford ha trabajado duro para lograr su sueño de


la infancia de convertirse en enfermera. Enfocada en
su trabajo y dedicada a sus pacientes, no hay lugar
para el amor. No necesita a un chico haciendo olas en
su tranquila y serena vida, especialmente cuando él es el inolvidable bombón
que casi la destruyó en secundaria. El oscuro y melancólico Nash Donovan
podría no recordarla o el terrible dolor que le causó. Pero él volvió su mundo
al revés. . . y ahora está tratando de hacerlo de nuevo.

Saint no tiene ni idea de que Nash no es el coqueto engreído que una


vez fue. El descubrimiento de un devastador secreto familiar ha sacudido su
mundo, y ahora está luchando por imaginar su futuro. No puede ser distraído
por la bonita enfermera que parece encontrar en todas partes. Sin embargo,
no puede ignorar las chispas que vuelan entre ellos, o cómo ella parece tan
desesperada por alejarse de él. Pero la divertida, dulce, y hermosa Saint es
demasiado increíble para renunciar a ella, sobre todo porque es la única cosa
en su vida que parece tener sentido.

Cuando Nash descubre la verdad acerca de su pasado, se da cuenta


que podría haber perdido su corazón antes de que pudiera luchar por ella.
Ahora, Saint tiene que decidir si, ¿Nash vale la pena para arriesgarse a sí
misma por todo de nuevo?
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Traducido y Corregido por Lizzie

S
ecundaria... No los mejores años de mi vida

Hay un momento en la vida de cada persona, un punto


en el tiempo que alterará el curso en que se encuentran,
el camino en que están viajando, siempre. La noche de la
fiesta de cumpleaños de Ashley Maxwell en mi último año
de secundaria fue el mío.

No era el tipo de adolescente que asistía a fiestas salvajes. No bebía y


no perdía el tiempo alrededor con las drogas y los chicos, así que realmente
no tenía sentido para mí ir. También era muy tímida, con sobrepeso, y torpe
en mi propia piel, piel que tendía hacia los feos granos y enrojecía cuando
alguien trataba de entablar una conversación conmigo. Los pasillos de la
secundaria eran una tortura para una chica como yo, pero sufría a través de
ellos en su mayoría ilesa porque sabía cuándo mantener la cabeza hacia
abajo y no fijar mi mirada en los amigos o chicos que estaban fuera de mi
alcance. Al menos lo hice hasta mi último año, cuando mi casillero terminó
justo al lado de Nash Donovan.

Durante las primeras semanas de escuela, me mantuve para mí


misma y lo ignoré, al igual que hacía con todos los chicos populares y gente
hermosa. Si no conversaba, entonces, no podría burlarse de mí o, peor aún,
mirarme con lástima brillando fuera de sus espectaculares ojos púrpura que
deslumbraban en su hermoso rostro. Funcionó hasta el día que se me cayó un
libro de cálculo en su pie y lo recogió para dármelo. Nunca olvidaré la manera
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en que en realidad sentí como mi corazón se detenía y luego comenzaba a


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latir en el próximo segundo cuando esos espectaculares ojos brillaron hacia
mí. Nunca había experimentado nada parecido.

Nash me sonrió, bromeó con algo sarcástico y brusco, haciendo que


mi pobre corazón solitario se volcara. Él se alejó con un guiño... y tuve un
flechazo. Uno consumidor, aplastante y envolvente que crecía día a día, ya
que después de ese incidente embarazoso Nash salía de su camino para decir
hola cuando estábamos por nuestros casilleros, y siempre se alejaba con una
sonrisa o un guiño. Cada día me sentía más en trance, me enamoraba mucho
más, y construí la fantasía de que estábamos destinados a ser algo más de
conocidos de pasillo, algo grandioso y romántico.

Era una chica inteligente, así que sabía que mi afecto era unilateral,
pero parecía bonito, encantador, y me calentaba en el interior que nunca se
burlaba de mí, o me hacía sentir mal por mi peso o me miraba como tantos
de mis compañeros lo hacían sobre una base regular. Nuestra sencilla
interacción fue buena para mi autoestima, buena para hacerme sentir más
como el resto de las chicas adolescentes que merodean por los pasillos
desmayándose sobre él y su grupo de amigos alborotadores. Incluso había
trabajado en el suficiente valor después de un mes o así para devolver sus
“hola” sin que mi piel blanca estallara en llamas. No tartamudeaba o me
callaba cuando él me hablaba más, y de vez en cuando incluso me las
arreglaba para regresarle una sonrisa. Estaba muy orgullosa de mí misma,
así que cuando me preguntó un viernes si estaba pensando ir a la fiesta de
Ashley Maxwell, había estado en partes iguales atónita y encantada. Un
estremecimiento de anticipación me sacudió hasta la médula y no pude evitar
caer de cabeza en un sueño en donde este era el comienzo de algo más que
un intercambio de cortesías en el pasillo. Era todo lo que podía hacer para no
dar vueltas en un círculo de deleite y aplaudir mis manos como una fanática
ansiosa.

Era más de lo que normalmente me decía, y él era tan atractivo y


simpático que contesté que trataría de estar allí. No quería parecer demasiado
ansiosa. Cuando él me sonrió y me dijo que era increíble y que podríamos
pasar el rato, no pude detener la sensación de que asistir a una descuidada
fiesta de secundaria, sin supervisión, parecía la cosa más importante que
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había hecho en mi corta vida.


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Mi hermana mayor, Faith, bonita y popular, encajaba a la perfección
en las aguas infestadas de tiburones que formaban un círculo social
adolescente. Ella me preguntó sin fin sobre mi repentino deseo de mezclarme
con mi grupo de compañeros, me advirtió que los chicos que eran groseros y
poco amigables en una base normal podrían ser crueles y odiosos cuando la
condición social y el alcohol estaban involucrados, pero decidí no escuchar.
Me imaginé que lo peor que podía pasar era que iba a aparecer, no iba a ver
a Nash, o que él no me vería y yo solo podría darme la vuelta y volver a casa
y leer un libro como lo que hacía la mayoría de los fines de semana. Me estaba
haciendo de la vista gorda a lo que yo sabía era la verdad, pero mi deseo de
que este chico en particular me viera como algo más que lo que lo hacía, era
todo lo que me consumía. Estaba haciendo caso omiso del sentido común y
mi propio sentido, afilado con piedra, de autoprotección.

Dejé que Faith trabajara sobre mí durante horas. Jugó con mi


aparatoso cabello rojo fuego hasta que estuvo rizado y peinado bonito y
femenino. Dejé que escogiera un traje que nunca me haría lucir como una
porrista talla cuatro, pero estaba de moda y era lindo, e incluso le permití
poner un montón de basura en mi cara que yo sabía que en última instancia,
haría que mi piel se pusiera aún peor. Los resultados finales fueron realmente
muy agradables. Lucía mucho más arreglada de lo que normalmente lo hacía.
Pensé que solo podía mezclarme con la multitud, y realmente eso estaba bien,
siempre y cuando esos bonitos ojos purpuras me encontraran. Me sentí más
confiada y segura de lo que podía sentirme antes.

Faith me dijo que llegara a la fiesta hasta después de las once, así que
esperé con ansiedad, juguetee con mi cabello, y a través de todos los
escenarios que mi entusiasta imaginación podría imaginar. Tal vez él me
pediría bailar. Tal vez me llevaría fuera y me daría mi primer beso. Tal vez él
me diría que podía ver todas las cosas maravillosas que escondía bajo la
superficie y que quería que fuera su novia. En retrospectiva, por supuesto,
nada de eso iba a suceder y realmente no sabía la clase de chico que
realmente era Nash, pero todavía un flechazo es un flechazo y puede huir de
ti muy rápido.

Y así me presenté en la ruidosa fiesta de Ashley Maxwell,


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apropiadamente tarde, armada con el mini-cambio de imagen de Faith y un


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corazón corriendo lleno de expectación.


Cuando entré en la casa fui golpeada con una explosión de música, y
el optimismo que había sentido empezó a flaquear. Un grupo de tres chicos a
los que reconocí de química pasaron más allá de mí, y se unieron al caos que
tenía lugar en la sala de estar. No pude encontrar un lugar seguro para
descansar mis ojos, en todas partes la gente parecía estar haciendo algo que
me hacía sonrojar. Hice todo lo posible para contenerme de tener la boca
abierta, pero sentí el calor revelador arrastrándose hasta mi cuello mientras
me abría paso a través del mar de cuerpos. Era inquietante y estaba
empezando a pensar que un nuevo peinado y un poco de rímel nunca serían
suficiente para hacerme encajar, en un lugar como este.

La cocina parecía un poco menos concurrida, así que me moví en esa


dirección, manteniendo los ojos bien abiertos por Nash. Estaba segura de que
si pudiera encontrarlo, esta noche daría la vuelta. Mi estómago se agitó de
nuevo al pensar en encontrar esos ojos de color púrpura a través de la
habitación. Me imaginaba que brillaban y se arrugaban a los lados como lo
hacían cuando sonreía, y me imaginé a mí misma de repente a gusto a su
lado mientras el resto del caos se desvanecía. Él haría que todo el malestar
arrastrándose bajo mi piel desapareciera.

Al doblar una esquina alguien tropezó conmigo, derramando pegajoso


líquido rojo en toda la parte delantera de mi cuidadosamente seleccionada
camiseta. Di un grito ahogado de sorpresa y el que me empujo siguió adelante
sin siquiera disculparse. Estaba temblando y oficialmente volviéndome loca
en el interior. Era muy claro que no pertenecía a ese lugar, no importaba cuán
lindo fuera Nash Donovan. Mis manos empezaron a temblar y me llevó hasta
el último gramo de autocontrol que tenía mantener a raya las lágrimas.

Resultó, que la cocina era tan mala como el frente de la fiesta. Peor
realmente, porque el alcohol al parecer se mantenía allí y la gente en esa
habitación parecía estar más borracha que borracha. Fue como caminar a
través de un campo minado de comentarios feos y sucios el conseguir llegar
al fregadero para tratar de limpiarme. Escuché un par de risitas, vi algunas
miradas borrosas echarse en mi camino, y fue suficiente. Planeaba
enjuagarme y volver a casa. Este lugar y estas personas no eran para mí y lo
sabía mejor que nadie.
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―¿Quién te invitó?
La pregunta era confusa y siguió con una pesada mano sobre mi
hombro. La voz, y la mano, no pertenecían a otra que a la cumpleañera, y
estaba borracha. Realmente borracha y fuera de sí. Ashley y yo no éramos
amigas, pero nunca había dicho ni hecho nada abiertamente desagradable
hacia mí en todos los años que habíamos ido juntas a la escuela... me sentía
un poco como si fuera a vomitar.

―¿Qué?

―¿Quién te invitó? ―Había una sonrisa burlona en sus bonitos labios,


sus grandes ojos marrones vidriosos―. ¿Por qué estás aquí?

Quería decir que Nash me había pedido que viniera, que él me había
dicho que íbamos a pasar el rato esta noche, pero no podía pronunciar las
palabras... porque en ese momento apareció.

Entró en la cocina, seguido por los gemelos Archer y Jet Keller. Allí no
había duda: estos chicos llevaban la fiesta con ellos a dondequiera que fueran.
Nash estaba en su habitualmente descuidada apariencia de jeans rasgados,
zapatillas de skate, y una camiseta de una banda. También tenía una gorra
de béisbol calada sobre la frente que no hacía nada para ocultar el fuerte
rubor de su cara o la bruma confusa y borrosa que cubría sus ojos. Era obvio
que estaba ebrio o incluso drogado y sentí los primeros hilos de la decepción
empezar a atar mi agrietado corazón. Vi su mirada recorrer la cocina,
aterrizar en mí, y mantenerse en movimiento. Eso me hizo aspirar una
respiración dolorosa y tuve que morder el interior de mi mejilla, con fuerza,
para evitar realmente llorar.

Era como si él ni siquiera me hubiera visto. No sonrió, no me dio un


guiño, y nada como inclinar la cabeza en mi dirección. Era como si yo no
existiera. Me sentí insensible. Me sentí como si mi sangre se convirtiera en
hielo y todo en el centro de mi pecho hubiera dejado de trabajar. Acurruqué
mis temblorosas manos en puños y traté de planear frenéticamente una vía
de escape que me salvara de cualquier vergüenza o más angustia.

Ashley aparentemente se olvidó de mi gordura y fealdad estropeando


su fiesta y se limitó a las nuevas incorporaciones. Si mi corazón se llenó de
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sentimientos horribles con su flagrante rechazo, entonces prácticamente


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estalló de golpe cuando él la levantó en sus brazos y la dejó inhalar su cara


mientras él la agarraba del culo. Quería ahogar mi vergüenza mientras me
arrastraba hacia atrás fuera de la cocina. Allí no había más pensamiento que
poner que la propia auto conservación, solo para escapar. Tenía una frenética,
desesperada necesidad de poner la mayor cantidad de espacio posible entre
esta fiesta y yo, pero más aún entre Nash y yo.

Por suerte, las lágrimas no cayeron hasta que estuve segura en mi


auto. En ese momento, me dejé caer en el asiento de conducir con rayas
negras en los dedos del rímel que dejé que Faith me pusiera, sabía la verdad:
la gente hermosa siempre está junta y no importaba lo que había en el
interior. Nash podría ser agradable cuando solo éramos él y yo en nuestros
casilleros, pero lo ponías en una habitación llena de gente, le dabas una chica
delgada y muy bonita, y yo era invisible. Había sido tan estúpida como para
pensar que era algo más.

Así que hice lo que era instintivo y resucité el escudo alrededor de mi


corazón. A partir de entonces no le hice caso cada vez que trataba de decirme
hola. Aparté la vista de él cuando me sonreía. Evité mi casillero tanto como
pude cuando sabía que iba a estar allí y traté de concentrarme en el hecho de
que la graduación estaba a la vuelta de la esquina y yo estaría dejando este
pequeño pueblo montañés, y a este chico sin saber que había herido mis
sentimientos tan profundamente, detrás. Sabía lógicamente que Nash no
sabía cómo me sentía, no tenía ni idea de que había pensado que él era
diferente y especial, pero eso no hizo a la quemadura de su ignorancia o de
mi vergüenza menos caliente.

En el calor de la primavera, con mi inscripción a la universidad lista


para el otoño y mis inseguridades cuidadosamente compartimentadas, el
aguijón de mi fallido enamoramiento finalmente comenzó a sanar, me topé
con Nash y sus amigos afuera fumando después de la escuela... El corazón me
dio un vuelco, pero ninguno de ellos me vio y me escabullí con la esperanza
de darme prisa a mi auto y planeaba ignorarlo como había estado haciendo
desde la fiesta, cuando su voz profunda asaltó mis oídos.

―Ella es un desastre. Si alguna vez quiere tener sexo, tiene que


mirarse en el espejo y tal vez hacer un poco de trabajo.
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Uno de los otros chicos se rio ante la desagradable declaración y pensé


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que me iba a vaporizar en una horrorizada nube de humo. Tenía que estar
hablando de mí y no me podía mover una vez que me enteré de lo que estaba
diciendo.

Oí a Nash resoplar mientras trataba de escabullirme así no se darían


cuenta de mi o de mis lágrimas. Nunca había llorado tanto por cualquier otra
persona, lo que hizo que lo odiara un poco, o mucho, mientras él seguía
hablando.

―Quiero decir, no soy exigente, la llevaría a la cama. Solo podría tener


que ponerle una bolsa en la cabeza primero, o algo así.

Eso envió al resto de los chicos rodando de la risa mientras el suelo


debajo de mí desaparecía y un sollozo se quedaba atrapado en mi garganta.
¿Cómo pude haber estado tan increíblemente equivocada acerca de alguien?
Cualquier esperanza, cualquier pensamiento de que él era diferente, que
cualquier niño bonito podría ser diferente, fueron aniquilados con esas duras
palabras, llenas de odio. Palabras que cambiaron para siempre la forma en
que veía al sexo opuesto.

Nash Donovan era una hermosa llama, malvado y caliente que me


quemó cuando me acerqué demasiado. No era más que la primera parada en
un viaje salpicado por la decepción, pero en algún lugar en el camino me
encontré de pie. Mi propósito. Solo no lo supe tan pronto como lo hice, Nash
se las arreglaría para poner mi mundo al revés de nuevo, y solo un tonto se
quema dos veces con el mismo fuego.

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Traducido por LizC

Corregido por Lizzie

M i Dodge Charger totalmente restaurado se estaba


devorando la carretera mientras corría a través de la fría
noche de Colorado. El enorme motor estaba gruñendo con
furia a ritmo con mi corazón tronando y las ráfagas de
ligera nieve salpican el parabrisas, de modo que podría culpar el parpadeo
rápido de mis ojos en tratar de ver a través de las desagradables condiciones
de la carretera y no en la emoción amenazando con superarme. No registré
nada de eso, ni tampoco el hecho de que tendría que estar por encima de los
120 y que el terrible tráfico de las festividades estaba, sin duda, peleándose
por salir de mi camino. Estaba en una niebla tal, un estado de incredulidad
tal, que me sentí entumecido y apenas consciente de lo que estaba pasando a
mí alrededor. Acababa de encontrar a mi tío Phil, la única figura paterna que
tuve en mi vida, inconsciente en el suelo de su cabaña de caza. Estaba frío e
inmóvil. Parecía un esqueleto, la piel estirada sobre los huesos que parecían
demasiado frágiles. Corría el “Vuelo por la Vida” mientras los guarda parques
que había llamado lo transportaban por aire a la sala de emergencia en
Denver.
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Solo para añadir al peligro de la velocidad en estaba manejando y la


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forma en que mi mente estaba en cualquier otra cosa que el camino delante
de mí, hice una llamada de pánico a Cora Lewis, mi compañera de trabajo y
amiga cercana. Ella era del tipo de persona que se encarga de las cosas y
reuniría a las tropas y haría llegar a todos los demás que importaban la
información que necesitaban sin que yo tenga que preocuparme por ello. Ella
ayudaría a cuidar de mí, siempre lo hacía.

Llegué al hospital en un tiempo récord e irrumpí en la sala de


emergencia en una ola de ansiedad y temor. Estaba más familiarizado con
estos muros institucionales y estériles de lo que quería estar… uno de mis
mejores amigos, mi sustituto de hermano mayor Rome Archer, se había visto
involucrado con un grupo de motociclistas y un montón de balas no hace
mucho tiempo y me había pasado horas y horas paseando nerviosamente en
estas mismas salas de espera para ver si iba a salir adelante. Pero esta vez,
esta visita se sentía que podría definir el resto de mi vida. El guardia de
seguridad me dio una mirada de preocupación. Estaba acostumbrado a ello.
Cuando tienes una llama amarilla, naranja y roja tatuada a lo largo de cada
lado de tu cuero cabelludo y tienes tatuajes desde el cuello hasta la muñeca
en cada brazo, la gente tiende a pensar que no eres realmente un tipo muy
agradable. Lo curioso es que yo era normalmente mucho más agradable que
la mayoría de los chicos que quiero como hermanos, pero no en este
momento, y si la enfermera que estaba sentada detrás de la mesa no me decía
en dónde estaba mi tío al segundo siguiente iba a perder por completo el
control.

Estaba a punto de respirar fuego mucho más caliente que del tipo
tatuado encima de mí cuando la vi caminando hacia mí. Tenía el aspecto de
un ángel, incluso su nombre era Saint. Se ajustaba a ella, Saint Ford, sanadora
de los enfermos y la única que odia cualquier cosa y todo lo que tenga que
ver con Nash Donovan. Ella era hermosa, impresionante, me despreciaba
absolutamente, y no hacía nada para ocultarlo. Me había topado con ella más
de una vez en mis desafortunados viajes frecuentes a esta sala de emergencia,
donde parecía ser un elemento permanente como una de las enfermeras
asistentes.

Habíamos ido a la escuela secundaria juntos hace años, y aunque


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estaba a favor de entablar una especie de reunión, ella opinaba todo lo


contrario. Hacía un gran espectáculo en evitarme, o darme nerviosas miradas
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de soslayo como si no confiara en mí o estuviera obligada a soportar mi


compañía. Solo que en este momento, esta vez, ella me miraba con partes
iguales de compasión y seriedad en sus suaves ojos gris claro. Eso no dejó
ninguna duda de que las cosas con Phil eran muy, muy malas.

Puso una mano en mi hombro y sentí que iba a hacerme añicos bajo
el suave toque.

—Nash… —Su voz fue suave y pude oír las malas noticias en ella—. Ven
aquí y habla conmigo por un minuto.

No quería. No quería oír cualquier palabra terrible que iba a tener que
decirme, pero porque era tan hermosa, porque tenía los ojos más bonitos que
había visto nunca, aturdido, solo hice lo que me pidió. Había gente peor de
quien recibir malas noticias.

Nos alejamos un poco del mostrador enfermeras, y la miré con


inquietud. Ella era bastante alta para ser una chica, así que estábamos cara a
cara cuando niveló su mirada en mí con una voz suave como las plumas
diciendo palabras duras como una piedra.

—¿Sabías que Phil estaba tan enfermo?

Sentí como si me estuviera preguntando como un amigo, o alguien que


realmente se preocupaba por lo que estaba sucediendo, y no como un
profesional de la medicina. Sabía lógicamente que solo estaba haciendo su
trabajo, pero eso me hizo sentir mejor que fingir lo contrario.

No tenía ninguna palabra que se escuchara o sintiera correcta para


contestar, así que negué con la cabeza.

—Reconocí el nombre en los trámites de admisión y los dos se parecen


demasiado. Me imaginé que te encontraría aquí.

Me tragué mi atronador latido del corazón y asentí con rigidez.

—Él es mi única familia. —Eso no era del todo cierto, pero era la única
familia que tenía que realmente me importaba.

Suspiró y traté de no estremecerme cuando ella puso una mano en mi


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mejilla. Sabía que yo no le agradaba, y por alguna razón eso hizo que el hecho
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de que ella estaba siendo tan considerada, tan atenta, diera en el blanco, que
todo lo que se estaba preparando para decirme era mucho peor de lo que
imaginaba.

—Tiene cáncer de pulmón… los doctores están pensando en estado


cuatro. Tiene un extenso historial médico. Ha estado recibiendo tratamiento
por un tiempo. Lo instalamos, le dimos fluidos, podría tener neumonía, así que
por eso él está luchando por respirar, y sus niveles de oxígeno son
peligrosamente bajos. No estamos al cien por ciento seguros de por qué no ha
respondido todavía, pero estamos tratando de conseguir que despierte. El
médico que lo atiende llamó al oncólogo que figuraba en la tarjeta de Phil. Es
una situación grave, Nash. No puedo creer que no te permitiera saber lo mal
que estaba.

Dejé caer mi cabeza como si fuera de repente demasiado pesada para


sostenerla y sus suaves dedos acariciaron mi mejilla. Fue sorprendentemente
relajante.

—Él me ha estado evitando. —Sonaba patético a mis propios oídos.

Ella iba a decir algo más cuando un diminuto duendecillo embarazado


y un gigante descomunal entraron a toda marcha a la sala donde estábamos
parados. No reconocí al tipo más viejo que vino con ellos, pero tenía una
mirada atenta en su rostro que casi daba miedo. Echó un vistazo alrededor de
la sala de espera vacía y giró sobre sus talones de una manera que lo hizo
parecer como si estuviera en una búsqueda de información o alguien que
tuviera respuestas. La caballería había llegado. Saint se iba a retirar y yo
instintivamente agarré su muñeca. Necesitaba a mis amigos, quería a mi
tripulación de inadaptados y rebeldes, pero en este momento yo la necesitaba
más. No podía explicarlo. Ella me dio una sonrisa lánguida y tiró de su brazo.

—Voy a ir a ver cómo está y ver si logramos despertarlo para que


puedas verlo. Nash… deberías considerar la posibilidad de dejar de fumar.

La última de sus palabras se desvaneció cuando fui arrollado por un


duendecillo punk-rock y envuelto en un abrazo que necesitaba como nunca
antes. Dejé que Cora hiciera su magia y tratara de hacerme sentir mejor.
También dejé que la fuerza tranquila y la segura estabilidad del hombre que
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yo consideraba mi hermano mayor me tratara de afianzar. Rome Archer era


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una roca y yo necesitaba esa clase de estabilidad a medida que mi mundo
estaba sacudiéndose a mí alrededor.

Estaba procesando las cosas, tratando de poner las emociones que se


agitaban y rodaban bajo control, tratando de entender lo que estaba pasando
cuando ellos se presentaron. Ya era bastante malo que mi madre estuviera
allí, pero que tuviera el descaro de traer a ese imbécil con el que se casó, solo
estaba empujando los límites de mi control ya hecho jirones.

Solo tenía que ir y llamarme Nashville… nadie me llamaba Nashville y


vivía para contarlo… bueno, nadie más que Cora. Creo que fue el escuchar mi
verdadero nombre pronunciado de los labios de mi madre lo que hizo que
todas las preguntas rodando y las piezas cayeran en su lugar. Pasé de
cernirme al borde de la calma a un fundido núcleo volátil de furia, estaba listo
para derribar esta emergencia en un torrente de odio e ira.

¿Por qué estaba aquí?

Phil la hizo su contacto de emergencia, su apoderada… como si fuera


de alguna manera más importante para él que yo.

¿Por qué?

No respondió.

¿Sabía que estaba enfermo y por cuánto tiempo?

Ella lo sabía. Phil no quería que me preocupara.

Trató de convencerme de que todo era en mi mejor interés y mi cabeza


estaba a punto de estallar con cada pregunta mordaz que le soltaba, cuando
mi mejor amigo, Rule, apareció con su prometida. Tuve un momento de
claridad y estaba empezando a ver a través de la neblina de miedo, ira,
resentimiento, y todo lo demás alimentando mi sangre cuando la cabeza
cobriza de Saint apareció por la esquina. Sus palabras ya habían cambiado
mi vida una vez esta noche.

No tenía idea de que ella no estaba ni siquiera cerca de terminar.


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Ella inclinó la cabeza hacia un lado, parpadeó esos ojos grises sobre
mí como si no estuviera a punto de romper el fundamento de todo lo que yo
creía que sabía, y dijo:

—Está despierto y pregunta por ti.

—¿Por mí?

—Sí, me dijo que quiere hablar con su hijo… ese tienes que ser tú,
¿verdad? Ustedes parecen idénticos.

El mundo cayó. Dejé de respirar, dejé de sentir, y dejé de vivir. Estaba


clavado en el lugar, atrapado en un momento en el que mi querido tío Phil de
alguna manera se había simplemente transformado en mi padre. Las
mentiras, los secretos, la pérdida de tiempo, la sensación de vacío que siempre
había llevado alrededor de no ser reconocido no solo por una madre
superficial e indiferente, sino también por un padre sin nombre, sin rostro, dio
vuelta y vuelta, y sentí que iba a desmayarme por el mareo que provocó.

—¡Jodida mierda! —Típico de Rule, me trajo de vuelta a la habitación


blanca con estrépito y la sangre corriendo en mi cara y orejas. Iba a perder el
control, pero como si ella lo supiera, Cora de repente estaba allí, justo en mi
cara, siempre la voz de la razón. Siempre cuidando de sus chicos.

—Nash. —El tono de Cora era severo y sin replica—. Ahora no es el


momento. Podemos resolver todos los detalles más tarde. No importan. Tienes
que apreciar que él todavía está aquí y concentrarte en el ahora. —Sus ojos
brillantes danzaron a su hombre y luego se deslizaron de vuelta a mí—.
Además, no puedes golpearla y salirte con la tuya. Yo puedo. —Su rubia
cabeza de puntas se inclinó en dirección a donde mi madre estaba acurrucada
junto a su marido. No me extrañaría que ella realmente avanzara a abofetear
a mi madre. Era por eso que la amaba tanto.

Cora se hizo a un lado cuando Saint se acercó a mi lado y puso su


mano en el hueco de mi codo en un gesto silencioso para que la siguiera.

—Te entiendo, Nash. —Sus ojos eran de un nubarrón que quería mirar
para siempre. Esa era una tormenta de la que nunca me quejaría por quedar
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atrapado.
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—¿Lo haces? —Tenía la esperanza contra toda esperanza que fuera la
única que pudiera escuchar mi voz quebrarse, y que Cora realmente sacara a
mi mentirosa madre conspiradora fuera de la sala de espera de emergencia.

—Lo hago —medio susurró, y quise preguntarle por cuánto tiempo lo


haría. ¿Iba a estar allí mientras hiciera frente a mi modelo a seguir, la única
persona que me había dedicado su tiempo, su amor, quien me convirtió en un
hombre del que estaba orgulloso de ser? ¿Y qué hay mientras tuviera que
lidiar con el hecho de que ese mismo hombre me había mentido toda mi puta
vida? No tenía ni idea de quién era Phil Donovan, y como resultado, me estaba
empezando a preguntar si tenía idea de quién era Nash Donovan. No podía
explicarlo, no la conocía. Apenas la recordaba de antes, y realmente no tenía
ni idea de qué clase de persona era más allá de su trato con los pacientes
agradable y profesional, pero quería que ella estuviera allí, sentí que
necesitaba que ella estuviera allí… era una jodida lástima que me odiara.

Puede haber sido de Acción de Gracias, pero estaba teniendo un


momento muy difícil encontrando una sola cosa por la que agradecer.

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Traducido por Fanny

Corregido por Lizzie

Una semana después…

D
iscutí conmigo misma todo el trayecto del pequeño viaje del
hospital a su apartamento. Sabía mejor. No había sido una
enfermera practicante por mucho tiempo, solo tres años,
pero había estado inmersa en el campo medico lo suficiente para saber que
era estúpido involucrarse, con los pacientes y sus problemas y asuntos
personales. No debería haber vínculos personales, no tomar un caso más en
serio que el otro, no tratar a ninguna persona por la enfermedad de un
miembro de la familia diferente a cualquier otra… pero ninguna de esa lógica
o entrenamiento profesional importaba contra la necesidad de saber por qué
Nash no había ido al hospital ni una vez desde el Día de Acción de Gracias
para ver a su papá.

Phil Donovan había sido movido casi inmediatamente de la Sala de


Emergencias en el nivel de arriba donde estaba localizada la unidad de
oncología, así que ya no era mi paciente. Eso no me había detenido al final de
mi turno de ir a checarlo y ver como estaba. El viejo hombre que era el vivo
retrato de su hijo estaba tomando su pronóstico sorprendentemente bien, y
yo siempre disfrutaba de su comportamiento tranquilo. No lucía bien, él no
lucía bien. Pero había notado que nunca estaba solo. Siempre había alguien
en la habitación con él cuando me asomaba a verlo. Parecía tener un desfile
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interminable de tatuados y perforados hombres y mujeres que empujaban a


un lado la incomodidad de las visitas y pasaban algo de tiempo con alguien
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tan enfermo para poder ofrecerle compañía y apoyo. Solo que era bastante
obvio que su propia sangre no estaba junto con ellos. No era mi lugar
preguntar por qué su propio hijo no había aparecido ninguna de esas veces y
no me habría llevado a hacer algo tan fuera de mi si Phil no hubiese sonado
tan decepcionado cuando había mencionado el acto de desaparición de Nash.

No era como si yo estuviera tan ansiosa por otro encuentro con el


melancólico y sexy tatuado, pero esta noche, cuando asomé mi cabeza, Cora
había estado discutiendo con el viejo hombre. Sabía que ella era ruidosa y con
la delantera desde el momento en que le habían disparado a su novio y casi
muere en la Sala de Emergencias. Actualmente, estaba expresando su opinión
sobre el comportamiento actual de Nash. Phil le estaba diciendo que dejara
en paz a Nash, que él arreglaría las cosas en su momento y que no culpaba a
su hijo por no estar ni una vez desde ese día. Estaba toda alterada, diciendo
que no estaba bien, que Nash estaba actuando como un gran bebé y que se
iba a arrepentir por desperdiciar el tiempo que les quedaba juntos
considerando que el pronóstico de Phil no era bueno. Tal vez lucía un poco
loca y sonaba algo abrasiva, pero tenía que aceptar que tenía un punto.

Me sentí mal por espiar e iba a escabullirme de la habitación e ir a


casa cuando su próxima declaración envió escalofríos a mi espina.

—Ni siquiera le habla a Rule. No contesta el teléfono. No fue al trabajo


en toda la semana. Rome fue a su apartamento y tocó la puerta hasta que un
vecino salió y amenazó con llamar a la policía. Le dije que debió derribar la
puerta. Creo que estaba tentado porque no obtuvo ninguna respuesta. La idea
de Nash sentado en su apartamento, lastimado, tratando de procesar todo esto
por sí solo, me rompe el corazón, Phil. Ya no sé qué más hacer.

Phil murmuró una respuesta que fue muy baja para poder escucharla
y brinqué mientras otra enfermera venía por la esquina. La vi mirándome
raro porque este no era para nada mi piso, raramente iba a otra parte en el
hospital que no fuera Emergencias. Antes de que pudiera decirme algo, fui a
mi propio piso, le di un rápido vistazo al expediente de Phil Donovan que tenía
la información de Nash en su contacto de emergencia después de una mujer
llamada Ruby Loften y fui a hacer quien sabe qué. No estaba segura por qué
estaba tan nerviosa, o tan metida en cualquiera de los hombres Donovan,
19

especialmente considerando el sabor amargo en mi boca de mi historia con


Página

Nash.
Amaba mi trabajo. Quería ser una enfermera desde siempre.
Reparando todas mis muñecas de tela y haciendo que mi hermana mayor me
dejara cubrirla con banditas y gaza cuando era pequeña, era mi juego
favorito, y había trabajado duro y me había partido el culo tratando de ser la
mejor enfermera y cuidadora. A los veinticinco, era una enfermera de
Emergencias certificada y estaba pensando en regresar a la escuela y
estudiar para conseguir mi maestría en enfermería así podría ser una
enfermera profesional. Me gradué primera en mi clase de la Universidad del
Estado de California en Los Ángeles y escogí enfermería en emergencias por
el reto, el ritmo rápido, y porque sabía que quería ayudar a la gente cuando
más lo necesitara. Era un ambiente diferente, diferente tipo de pacientes y
diferentes tipos de problemas cada día. Era extremadamente hábil para ello,
completamente invertida en dar todo de mí cada día. Así que sabía que
cualquier tipo de jalón raro que tenía con este caso y la gente involucrada en
él no era algo que hubiera experimentado con ningún paciente o sus seres
queridos antes.

Debí haberlo sabido en el instante en el que esos inconfundibles ojos


purpuras se habían trabado en mí, tratando de localizar de donde me
conocían desde el Cuatro de Julio todos esos meses atrás, que Nash Donovan
una vez más iba a poner al revés mi mundo bien ordenado. Incluso después
de todo el tiempo que había pasado, e incluso con la edad, el resentimiento y
disgusto que había tenido por el moreno y guapo hombre, quien, seamos
honestos, solo había mejorado con la edad, aún había algo sobre él que me
llegaba. Con solo una mirada había calentado mi sangre y tenía ese
sentimiento reprimido de anhelo y deseo susurrándome en recordatorio.
Parecía como si siempre fuera a estar atrapada en un ciclo turbulento de
lujuria y odio en lo que concernía a Nash y no me gustaba como de extremo
y fuera de control cualquiera de esas cosas me hacía sentir. En solo cuestión
de unas cortas semanas esos sentimientos y el hombre que los inspiraba me
tenían haciendo algo completamente fuera de mí y contra no solo mi libro de
reglas de profesión, sino también contra mi propio sentido de auto
preservación.

El tráfico a través del centro era terrible. No había nada de nieve en el


20

piso aún, pero hacía frio afuera y el ajetreo y bullicio de Denver preparándose
Página

para Navidad causaba un desagradable embotellamiento. Sin mencionar que


era sábado por la noche, así que el apuro de todos los guerreros del fin de
semana por salir y disfrutar de su libertad hacía que una carretera de tres
kilómetros te tomara al menos media hora.

Estar cerca de alguien de mi pasado, alguien que me recordaba a la


antigua yo, solo trajo todas esas inseguridades con las que continuaba
luchando con un grado menor ahora justo en el frente de mi mente.
Especialmente cuando ese alguien era la versión adulta del chico adolecente
fuera de mi liga con quien tenía un enamoramiento intenso y súper secreto.

Nunca había sido fácil escuchar burlas y malvadas cosas de mí. Dolía
y quebraba mí ya lastimada autoestima. Sabía que la escuela secundaria era
fugaz y que en algunos años ninguna de esa gente me importaría más, que
Nash podría ser atribuido a una fase, pero la manera en la que me hizo sentir
cuando me ignoró e incluso peor, cuando lo escuché diciendo horribles cosas
sobre mí, me había enseñado una lección invaluable, una que aún tenía cerca.
La gente puedo solo lastimarte y decepcionarte si la dejas. Solo tienen el poder
de lastimarte si piensas que son especiales y esas cosas. No dejé que nadie se
acercara, no dejé que nadie tocara mi corazón o emociones lo suficiente para
arriesgarme a que eso pasara de nuevo… nunca. Creo que eso me hizo lidiar
con mi infiel novio en la universidad y tener la certeza de que mi padre era
un mujeriego. En general, todos los hombres de mi vida me habían
decepcionado, y Nash era el primero de una larga línea.

Lo que hacía esta necesidad, esta urgencia de checarlo, mi némesis y


mi pesadilla adolecente, más difícil de procesar. Aun así, a pesar de que estaba
llena de aprensiones y dudas, manejé mi nuevo Jetta a un lugar sobre la calle
frente al Victorian que obviamente había sido convertido en algunos
apartamentos y salí. Miré el edificio por un segundo, tratando de convencerme
de que me ocupara de mis propios asuntos y fuera a casa. Todavía llevaba el
uniforme del hospital, tenía mis zapatos feos y mi cabello estaba en una
apretada trenza del color del fuego que llegaba a la mitad de mi espalda. Solo
tenía la desnuda sombra de maquillaje que queda después de un turno de diez
horas y no sabía por qué pensé que me abriría la puerta a mí si estaba
ignorando a sus amigos y a la gente más cercana a él.
21

Temblé porque no había agarrado un abrigo y decidí que solo tenía


Página

que irme a casa o entrar. Mi mirada se deslizó sobre un dulce Charger que
estaba estacionado frente al edificio y suspiré. Lidiaba con muerte y horribles
heridas a diario. Podría manejar un breve encuentro con un fantasma de mis
recuerdos y sobrevivir al encuentro. Estaba hecha de algo duro ahora.
Además, ver a Phil tan enfermo y triste y la manera traumática en la que Nash
respondió a las noticias en Acción de Gracias me había hecho preocuparme
por ambos. Y a pesar de saber mejor, sabía que mi preocupación no se iba a
ir.

Entré al encantador edificio y miré alrededor por los números en las


puertas. Parecía como si el piso de abajo tuviera dos apartamentos y Nash
estaba en el de la izquierda. Estaba preparándome para tocar cuando la
puerta contrario al pasillo se abrió y una chica asomó la cabeza. Su mirada
se deslizó sobre mí y luego sobre mi sorprendida cara.

—¿Eres su novia?

Su tono era amigable, casi demasiado, y lucía como si debiera estar en


la portada de la revista Sports Illustrated. Ya no tenía sobrepeso, ahora era
solo normal, saludable, pero está chica tenía abdominales y pechos que
merecían un premio. Infiernos, si fuera ella, estaría caminando por ahí en
pantalones de yoga y en un sostén deportivo en el congelado diciembre
también.

—Uh… no.

—Me acabo de mudar. Ha habido alguien golpeando la puerta cada


cinco minutos en la última semana. Me vuelve loca. Vi al chico que vive ahí.
Está buenísimo. Sigo esperando a que una chica aparezca y lo reclame. Pensé
que podrías ser tú, por cierto, soy Royal.

Asentí e incliné mi cabeza a un lado. Todos los hombres deben sentirse


tan suertudos en el departamento de nuevo vecina. Apuesto a que Nash la
amaría… bueno, una vez que saliera de su trance.

—Soy solo una amiga. Pensé en venir a checarlo. Soy Saint.

Rio un poco y sacudió su cabeza, enviando su cabello castaño oscuro


sobre su hombro como solo las modelos de champú lo hacían en los
22

comerciales.
Página
—Obviamente nuestros padres estaban fumando de la misma cosa
cuando escogieron nuestros nombres. —Inclinó su cabeza hacia la puerta
cerrada y sus ojos café oscuro centellaron con alegría mientas yo batallaba
por tratar de actuar como si la escena no me intimidara en absoluto. Chicas
realmente lindas como ella siempre me hacían difícil actuar normal e
inafectada—. Parece ser el tema de la semana checar al sexy chico de al lado.
Eso y hombres súper calientes. Juro que todos sus amigos son hermosos. No
tiraría a ninguno de los que he visto fuera de mi cama. Incluso el chico
realmente grande con esa actitud y la cicatriz. Daba miedo como el infierno,
pero era malditamente sexy.

Estaba poniéndome incomoda. Era increíble con extraños cuando


estaban sangrando y necesitaban mi ayuda, pero este tipo de interacción
estaba fuera de mi casilla incluso si estaba de acuerdo con ella en que Nash
tenía los amigos con más altos niveles de sensualidad.

El tipo con la cicatriz era el antiguo compañero de cuarto de Nash,


Rome Archer. Era completamente sexy en una manera de guerrero y
protector. Lo sabía de primera mano porque había sido un paciente mío no
hace mucho. La otra noche en el hospital, le di una mirada a Rule Archer, era
el mejor amigo de Nash y seguía siendo hermoso y con una mirada peligrosa
a su propia y única manera. Más tarde esa noche, Jet Keller había aparecido
con un chico rubio que parecía que había escapado de 1950 y otro chico que
era tan innegablemente apuesto que era necesario mirar dos veces para
asegurarte que tus ojos no estaban jugando trucos contigo. Los tres, calientes
y rebosando sensualidad y problemas en diferentes maneras. No conocía bien
a esta mujer para divulgar cualquiera de sus puntos de vista, no que estuviera
cómoda haciendo esto incluso si no fuera una extraña.

Toqué la puerta más por la desesperación de alejarme de ella y su


curiosa mirada que para ver si Nash respondía.

Por supuesto que no lo hizo y me sentí como una idiota. Cambié


incomoda de un pie a otro y traté de tocar de nuevo.

—Buena suerte. No le ha abierto a nadie más. —Sonó entretenida y


23

miré rojo. Nunca me quitaré el sentimiento de que estaba siendo el blanco de


la broma de alguien. Me hacía sentir algo enferma del estómago, más por la
Página

manera en la que ella lucía.


Estaba levantando mi mano para tocar una última vez cuando de
repente la puerta se abrió y estaba de frente con un casi desnudo, ceñudo y
obviamente borracho Nash Donovan. Esos increíbles ojos que estaban
atrapados entre el purpura y el azul parpadearon lentamente hacía mí y dejé
escapar un inseguro jadeo mientras él agarraba mi mano que aún tenía
levantada para tocar y me atraía hacia él.

—Debes tener el toque suertudo, Pelirroja. Bien por ti. —La voz entre
risas de la vecina me siguió al apartamento mientras Nash caminaba
inestablemente hacia atrás, llevándome con él.

Estrelló la puerta detrás de mí con un ruido sordo y trató de


concentrarse en mí con sus ojos inyectados en sangre. Olía a alcohol, a humo
de cigarro y no pude evitar arrugar mi nariz con disgusto. Podría manejarme
físicamente. Era un requisito de trabajo en la Sala de Emergencias, pero en el
momento en el que él pareció algo salvaje tuve que admitir que su presencia
ceñuda y refunfuñada era un poco amenazante.

Era más alto del promedio, pero también lo era yo, o sea que no parecía
tan amenazador porque era tan desquiciado y desconocido en su estado
actual. Sería una total mentira si tratara de pretender que no noté que incluso
en su estado revuelto y ebrio estaba en buena forma. Obviamente se cuidaba
bastante bien a pesar de matar su hígado y ese horrible hábito de fumar.
Siempre había sido un tipo moreno y apuesto, sus oscuras cejas rozando y
dando dramatismo a su rostro que estaba lleno de carácter sosteniendo un
toque de una etnia desconocida detrás de él. Esos ojos purpuras suyos eran
increíbles e inolvidables. Eran realmente lindos y delicados para estar en un
rostro tan masculino.

Creo que fue el hecho de que todo lo que tenía puesto era un par de
cortos bóxers negros revelando que no había ni una parte de su piel expuesta
que no tuviera algún tipo de diseño tatuado sobre ella lo que me hacía sentir
un poco abrumada. Me gustaban los tatuajes, tenía algunos propios, pero la
dedicación de Nash por decorar su cuerpo estaba en un nivel completamente
diferente. O sea, no estaba sorprendida por la cantidad de obras de arte que
lucía teniendo en cuenta que tenía esas brillantes flamas en su cabeza y un
24

aro en el centro de su nariz. Todo fue diseñado para dejar claro algo, para
Página

proclamar que no tenía que vivir bajo las reglas de nadie sino solo las de él,
lo que supuse que estaba bien y funcionaba para él, pero era mucho que
aceptar para mí cuando ya lo consideraba un peligro y una especie de idiota.

Me rehusaba a admitir que estaba checándolo abiertamente. No podía


evitarlo. No tenía ropa, fornido y magnifico, incluso si todo eso estaba bajo
kilómetros de tinta.

—Ordené una pizza.

Lo miré y pregunté cómo tonta:

—¿Qué?

—Pensé que eras el repartidor de pizza, pero no lo eres.

Se tambaleó unos pasos hacia atrás, agarró el respaldo del sillón, y


como que se deslizo hacia abajo hasta que estaba sentado sobre el piso frente
a mí. Sacó sus largas piernas frente a él y se frotó los ojos llorosos con los
nudillos de sus manos. ¿Qué demonios estaba pasando ahora mismo? Era
como si se hubiera doblado sobre sí mismo justo frente a mis ojos. Estaba
desapareciendo dentro de él mismo.

—¿Estás bien, Nash? Mucha gente está preocupada por ti.

Rio de una manera que sonó tan rota, tan irregular, que la sentí raspar
a través de mi piel, dejándome la piel de gallina a su paso.

—No.

No estaba siguiendo su arrastrado o roto lado de la conversación,


quizá porque estaba totalmente distraída por su torso desnudo. Había visto
algunos tipos guapos en ropa interior antes, algunos en el trabajo, algunos
no. Ninguno en mi memoria se parecía ni de cerca a Nash. Alguien debería
decirle que lo que hacía con un par de bóxers debería ser considerado un
arma letal para la salud mental de una mujer.

—¿No, qué? —Tuve que hacer un esfuerzo real para tratar de seguir
sus adiciones dispersas a nuestra entrecortada conversación.
25

Echó su cabeza hacia atrás para poder mirarme. Las flamas sobre sus
orejas estaban conectadas con más tatuajes de flamas que se curvaban sobre
Página

sus masivos hombros y en la parte frontal de su pecho. Culpablemente quería


ver a que estaban conectadas en la parte trasera. También tenía lo que parecía
ser algún tipo de alas intricadas tatuadas que cubrían toda su caja torácica,
ambos lados de su estómago, y desaparecían en el frente de sus bóxers sobre
cada lado de su ombligo. No podía siquiera imaginar lo mucho que dolió, pero
el arte del tatuaje era impresionante en su enormidad y detalle y también lo
era el cuerpo duro como roca en el que vivía.

—No, no estoy bien.

Soplé una respiración y me agaché para poder estar más a su nivel.


Su mirada me siguió mientras bajaba en cuclillas. La gente me decía todo el
tiempo lo bonitos que eran mis ojos y me hacía sonrojar y tartamudear. Mis
ojos estaban bien, grises y claros, y los pacientes parecían encontrarlos
calmantes. Pero pensé, mientras miraba sombríamente en los profundos ojos
de él, que claramente nadie que pensara que tenía bonitos ojos había visto
alguna vez los de Nash. Nuca había visto un color más llamativo o único que
su azul aguileño. Descansando bajo esas cejas negro cuervo, eran
simplemente magnéticos.

—Necesitas hablar con alguien, familia, tus amigos o tal vez una novia.
Esta no es una buena situación para nadie, Nash, y beber y fumar una cajetilla
al día no lo va a hacer mejor. Necesitas ser fuerte por tu papá, pero también
necesitas ser fuerte por ti. Parece que tienes un buen de gente en la que
apoyarte, han estado entra y sale de la habitación de hospital toda la semana.
Créeme, esta no es una batalla que quieras pelear por ti solo.

Tiró su cabeza hacia atrás hasta que golpeó con el cuero del sillón.
Apretó sus ojos, cerrándolos. Jaló sus piernas hacia arriba y apretó los puños
en la cima de cada rodilla. Incluso tenía tinta arrugándose en la piel por
debajo del dobladillo de sus bóxers, conectado a su rodilla sobre una pierna y
en el empeine de su pie. Simplemente había mucho para mí para poder
separar imágenes y diseños, todo lo que sabía es que era audaz, dinámico y
lleno de color y obviamente lo habían puesto en él con una increíble cantidad
de talento.

—Hasta hace unos días, pensaba que mi padre se había alejado de mi


26

cuando era solo un bebé. Mi mamá me dijo que era un hombre perezoso, que
no tenía ningún interés en ser un esposo o un padre, así que cada que ese
Página

imbécil de Loften me decía mierda, me decía que era basura, trataba de


ponerme bajo su pulgar y controlarme, me dije a mi mismo que era genial
porque mi mamá se merecía buenas cosas, un tipo para cuidarla ya que mi
papá era un imbécil. Solo que Loften es un estúpido crítico y superficial y
básicamente la forzó a escoger entre él o yo. Ella lo escogió a él, a pesar de
que mi papá estaba en el mismo puto estado todo este tiempo y nunca
abandonó a nadie.

Se rio de nuevo de esa forma que me hizo doler por él, y no pude evitar
alcanzar uno de sus puños cerrados y poner mi mano en él. Podía sentir la
tensión y la disonancia arrastrándose sobre él.

—Resulta que el único adulto que se preocupó, que alguna vez me


mostro que valía de la forma en la que era, jodidamente me mintió mi maldita
vida entera. Phil me recogió cuando mi mamá me sacó. Él casi me crio, me
enseñó a tatuar, me dio un futuro y me enseñó cómo ser un hombre. Entré a
ese hospital, lo miré y me pregunté cómo me había perdido lo que había
estado frente a mis ojos todo este tiempo.

Gruñó y dejó que sus ojos se cerraran de nuevo. Lo estaba siguiendo


lo mejor que podía con su historia, pero estaba algo perdida. Sentí como si
hubiera alguien más a quien debería estar contando esta historia, pero por
cualquier razón, yo fui a la que dejó entrar, ambas, figurativa y literalmente.
¿Él no había sabido que Phil era su padre hasta la otra noche? Eso era algo
grande y tan difícil de superar como el hecho de que al que amaba estaba en
una enfermedad terminal. No había duda de porque estaba hecho un desastre.
No podía culparlo.

—Se ve como si estuviera muriendo… tan malditamente enfermo, y me


llamó hijo. Por veinticinco años lo llamé Tío Phil y ahora que tal vez no vaya
a estar por mucho tiempo, tiene las agallas de llamarme hijo. Crecí pensando
que no era lo suficientemente bueno para nadie. No para mi mamá, no para
ese pedazo de mierda con el que se casó, no para mi papá que no pudo
siquiera molestarse en ver en qué tipo de chico me convertiría… solo Phil me
hizo sentir como que valía un carajo, y ahora ni siquiera sé qué hacer con
algo de esta mierda. ¿Por qué no me dijo? De todas maneras, fue más como
mi papá que mi tío todo este tiempo.
27
Página
Suspiré porque estaba yendo en círculos y podía ver que entre más
rápido iba, se sentía peor. Puse mi otra mano sobre la suya y me incliné hacia
adelante.

—No lo sé, Nash. Lo que sí sé es que la única persona que pueda


responder tus preguntas está enfermo y tan lastimado como tú. Y sé que
ambos obviamente se necesitan en estos momentos. Este es tiempo
desperdiciado que nunca recuperarás. Lo veo cada día, y vivirás arrepentido
si no lo superas y vas a verlo.

Estaba borracho, obviamente angustiado y no pensando con claridad.


Dudaba que recordara mucho de está platica de corazón a corazón cuando se
recuperara, pero simplemente había una molesta parte de mí que quería
tratar y hacer su dolorosa situación más manejable para él. Pensé que todavía
lo odiaba, pero justo ahora, solo me sentía mal por él. No importaba que tan
grande y fuerte era, o lo malo que parecía ser en el exterior, no ser capaz de
pelear contra algo tan devastador como el cáncer, especialmente cuando
afectaba a alguien a quien obviamente amaba, apestaba. Sabía que lo hacía
sentir impotente e inútil y ahora mismo era obvio que lo asustaba tanto que
pensó que esconderse era la opción más viable.

Jadeé un poco en sorpresa cuando sus dos manos abiertas de repente


se apoderaron de mi rostro. Sus manos eran un poco duras, pero su toque era
suave mientas sus ojos de repente brillaron de un bígaro a un intenso índigo
oscuro. Sus parpados cayeron, y su errática respiración se desaceleró,
haciendo que esas flamas bailaran a través de sus hombros y pectorales como
si estuvieran vivas.

—Eres realmente hermosa, Saint.

Estreché mis ojos hacia él y levanté mis manos para envolverlas


alrededor de sus muñecas. Mis dedos no pudieron cubrirlas todas y no quise
pensar en lo sexy que era eso. Estaba en la punta de mi lengua recordarle que
no siempre había pensado eso, de hecho, si mis recuerdos eran correctos, él
había dicho que tendría que poner una cabeza sobre mi cabeza para que se
interesara en pasar cualquier tipo de intimidad en mi ofensiva presencia. Aún
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sentía la quemadura mientras el recuerdo pasaba detrás de mis ojos.


Página

—Solo quiero ayudar.


—Estás ayudando.

No era cierto. No debí haber venido. Él no era mi problema. Con lo que


estaba luchando y cualquier complicación familiar en la que estaba no tenía
nada que ver conmigo, pero era como si tuviera diecisiete años de nuevo y no
pudiera negar que había algo sobre él que me agarraba, que jalaba las hebras
demasiado sensibles de mi corazón.

Suspiré y sonreí apretadamente.

—No, no estoy ayudando. Necesitas dejar que la gente que te ama, que
se preocupa por ti, te ayude con esto. Es una pesada carga para tratar de
balancearla solo. Especialmente encima de todo con tus padres. Estarás bien,
Nash. Lo verás.

Sus ojos se pusieron incluso más oscuros, y era como si estuviera


viendo la medianoche caer sobre el cielo. Me estaba balanceando en la punta
de mis pies, y él tenía un firme agarre sobre mi rostro así que cuando de
repente me jaló hacia adelante estaba sorprendida y fuera de balance. Tuve
que soltar sus muñecas para atraparme mientras caía hacia adelante, y
maldije el calor saliendo de su piel desnuda cuando mis palmas aterrizaron
sobre la suavidad de su desnudo pecho y fue suficiente para fundirme con él
por siempre.

Iba a preguntarle qué demonios pensaba que estaba haciendo. Iba a


decirle que había venido más por el bien de su padre que por el de él. Iba a
decirle que era el último hombre sobre la tierra que dejaría que pusiera sus
manos sobre mí después del último daño duradero que sus innecesarioa,
crueles acciones e inflexivas palabras hace un tiempo habían hecho. Nunca
tuve la oportunidad.

Una de sus manos tomó el final de mi larga trenza y envolvió sus


dedos como una cuerda. La otra se deslizo a la nunca de mi cuello y
bruscamente me jaló hacia adelante hasta que estuvimos pecho a pecho, boca
a boca y yo estaba pegada a la parte desnuda de su pecho, empujé inútilmente
su hombros duros como roca, traté de liberarme, pero él era demasiado fuerte,
tenía un buen agarre sobre mi cabello, y si iba a ser completamente honesta,
29

incluso borracho y descuidado besaba increíblemente así que mi esfuerzo


Página

para alejarme pudo haber sido poco entusiasta.


Había pasado una buena porción de mi último año en secundaria
preguntándome como sería besar a Nash Donovan. Por supuesto, en mis
fantasías usualmente había velas, suave música y él estando locamente
enamorado de mí mientras yo me reía de él y le decía que no había ni una
oportunidad en el infierno de que tuviera una oportunidad conmigo. No sería
del destino restregarme en la cara que a pensar que él particularmente no me
importaba, no pensé que hubiera una situación o alguna circunstancia en el
mundo entero donde le permitiera poner sus manos sobre mí… que tan pronto
como se hicieron las pruebas en esas creencias, me derribé como el Muro de
Berlin.

Sus labios estaban un poco secos, su piel áspera por no haberse


afeitado en muchos días y cuando movió su cabeza solo una fracción para
pasar su lengua a lo largo de la comisura de mis labios, me rehusé y sentí el
ligero toque del metal contra mi labio superior de ese aro en el centro de su
nariz. Pensé que sería raro, pero me hizo temblar, y cuando jaló mi cabello lo
suficientemente fuerte para hacerme jadear un respiro de dolor, consiguió la
entrada que necesitaba y rápidamente pasé de indignada y molesta a algo
blando y extraño que hizo acelerar mi ritmo cardiaco y aletear mi pulso
bruscamente bajo mi piel.

Hombre, podía besar. Tenía esta intención, como si lo que sea que
estuviera pasando entre mi boca y la suya fuera de alguna forma la única
cosa que le importaba en el mundo entero justo ahora. Usó su lengua, sus
dientes, y de alguna manera me atrajo más hacia él así que pude sentir su
corazón latir con fuerza contra la plana palma de mi mano que descansaba
en la ardiente superficie de uno de sus impresionantes pectorales. Pude
saborear todos sus vicios mientras su talentosa lengua bailaba a través de la
mía y echaba un vistazo contra la sensible curva de mi labio superior. Ahí
estaba el olor a tequila, la insinuación acre del humo del cigarro, un dejo de
tristeza y el inconfundible residuo de lesiones causadas por heridas auto
infligidas por su terquedad y miedo.

Uno de nosotros gruñó y el otro suspiró pesadamente, y justo cuando


estaba a punto de olvidarme de mi misma, de olvidar por qué estaba aquí y
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quien era este tatuado e inconsolable chico para mí y hacer algo idiota e
imperdonable, hubo un golpe en la puerta que hizo que los dos nos
Página

alejáramos. Su mirada era salvaje y nebulosa con una mezcla de pasión y


confusión. Me jalé hacia atrás y salté como si el fuego que estaba tatuado
sobre él fuera real y en realidad pudiera chamuscarme.

Estaba respirando pesadamente y sentí como si quisiera patearlo o


tirarme encima de él y besarlo de nuevo. El golpe en la puerta incrementó su
intensidad y me aclaré la garganta y empuje mi ahora desordenada y
enredada trenza sobre mi hombro.

—Su pizza está aquí.

Solo me miró como si hubiera aterrizado de otro planeta. Pasó su


lengua por la húmeda curva de su labio inferior y me levantó una ceja, como
si estuviera retándome a decir algo, como si estuviera saboreando el sabor
que había dejado en él.

Lo fulminé con la mirada y me giré sobre mis talones y caminé hacia


la puerta. Debí haber escuchado a mi instinto que me había gritado tan fuerte
como pudo que solo dejara las cosas como estaban. El pasado pertenecía
enterrado en esa caja de Pandora de recuerdos hirientes y de ideas falsas en
la que los dejé. Nash no tenía lugar en mi aquí y ahora. No importaba lo
hermosa que pensaba que era, no importaba que besara como nadie que haya
conocido o que tal desesperadamente mi libido me estaba chillando que
necesitaba saber exactamente donde desaparecían esas alas sobre su
estómago y sus caderas… sabía que había más bajo su superficie y nada era
lindo.

—Sabes cómo al piso de un bar que no ha sido limpiado en un mes.

Agarré la cajetilla de cigarrillos medio llena que tenía en la barra de


desayuno que dividía la cocina de la sala y ondeé la caja hacia él sobre mi
hombro.

—Te dije que necesitabas dejarlo. Deja de actuar como un niño


berrinchudo. Sí, que la gente que amas no sea honesta apesta, pero ahora eres
un adulto, así que lidia con ello de acuerdo a eso. Dijiste que tu tío te aceptó,
creyó en ti, te enseño un oficio que claramente amas, así que concéntrate en
lo que hizo y no en lo que no hizo porque no sabes cuánto tiempo más tengas
31

con él. Sé un hombre, Nash. Es la manera como se lidia con las cosas que más
Página

nos duelen lo que nos define.


Abrí la puerta justo cuando el chico de la pizza estaba preparándose
para tocar de nuevo y me deslicé a su alrededor. Escuche un arrastre de
cuerpos, voces de hombre hablando y estaba casi fuera de la puerta cuando
escuche la sensual voz de la vecina de al lado.

—Cariño, si vas a tener tanto tráfico a diario, necesitas invertir en un


timbre.

Me detuve el tiempo suficiente para mirar sobre mi hombro. Ambos,


Nash y el chico repartidor estaban mirándola en toda su gloriosa y bronceada
belleza. Puse mis ojos en blanco. Nash movió su mirada en mi dirección y
luego de vuelta a la reina de belleza.

—¿Exactamente quién eres? —Sonaba menos disperso.

—Soy tu nueva vecina.

Lo escuché reír y me hizo apretar mis dientes mientras salía por la


puerta.

—Bienvenida al vecindario. —No necesitaba verlo para saber que le


estaba sonriendo, y que probablemente ella estaba hechizada por toda esa
piel oscura y con tinta apenas disimulada por sus bóxers.

No debería revolver mis entrañas. No debería hacer que quisiera jalar


todo su fabuloso cabello de su cabeza y darle un rodillazo a Nash en las bolas
tan duro que sus futuros nietos caminarían con una cojera, pero lo hacía y
eso era algo en lo que absolutamente no quería pensar. Ni ahora, ni nunca.

32
Página
Traducido por Lorenaa

Corregido por Lizzie

M
e tomó otro día y medio sacar la cabeza de mi culo de
dejar de actuar como un lunático. Era un desastre.
Destrozado por besar a Saint, mayormente porque no
me arrepentía ni por un segundo, pero también
porque la conocía mejor. En la bruma del tequila y la
tristeza, aun podía sentir su sabor, sentirla presionada contra mí, y esa era la
única cosa buena que podía recordar de las últimas semanas.

Me encantaría ser capaz de decir que la visita sorpresa de Saint me


había golpeado en la cara con una claridad muy necesaria, pero no era el
caso. Después de su salida precipitada porque la había tratado como un idiota
grosero, me terminé la botella de tequila con la que había estado haciendo mi
camino antes de que ella apareciera y me desmayé sobre el suelo del salón.
Al día siguiente fue más de lo mismo, solo que en algún punto hice mi camino
hacia el sofá y fui capaz de dormir un poco, usando una caja de pizza como
almohada. Oh sí, estaba comportándome totalmente como una persona
adulta.

Abrí los ojos cuando oí que se abría la puerta delantera del


apartamento y unos pesados pasos que se dirigían a donde yo estaba
revolcándome en mis lamentos y decisiones. La única persona que seguía
teniendo una llave del apartamento era Rule. Obviamente me había permitido
tener mi fiesta de la compasión durante un día pero se había cansado de que
33

ignorara sus llamadas. Sentía la cabeza como si estuviese llena de algodón y


Página
tardé más de un minuto en que mi visión enfocara sus furiosos ojos azul
pálido.

Rule me conocía mejor que nadie. Éramos amigos por esa razón. No
había juicios, ni cesuras, sin decepciones para ninguno de los dos, aunque la
situación lo requiriese, como ahora mismo. Éramos un equipo, sin importar
qué, y el papel que teníamos en la vida del otro era el de ser una roca solida
de apoyo y más a menudo el que golpeara el culo del otro cuando lo
necesitaba, lo cual era claramente lo que estaba pensado mientras cruzaba
los brazos sobre su pecho y levantaba su ceja agujereada hacia mí.

—Te ves como la mierda.

—Bueno, eso es apropiado ya que me siento como la mierda.

—Ha pasado una semana. Ese es el tiempo que te he dejado para que
te pusieras al día con esto. Tomate un ducha, lávate los malditos dientes, ponte
algunos jodidos pantalones, y vamos a ir a ver a Phil. Suficiente, colega. Sí, fue
una bomba bastante desagradable la que te dejó caer, pero eso no cambia el
hecho de que le debamos a Phil más de lo que le podremos pagar el resto de
la vida. Así que supéralo y vamos. —Le gruñí y me levanté del cartón
grasiento. Sí, había un ganador. Me pasé las manos por la parte desprovista
de cabello de mi cabeza y esperé a que la habitación dejara de moverse. No
sabía que decirle al hombre que me había criado. Había entrado en la
habitación del hospital aquella noche, mirado profundamente hacia sus ojos,
que eran del mismo color que los míos, escucharle llamarme hijo en voz alta
sin fuerzas, y me había girado y había salido por la puerta. Fue un movimiento
cobarde, sin mencionar insensible y poco profundo, pero mi cabeza estaba
girando alrededor y no podía encontrar nada solido a lo que agarrarme. Phil
se merecía mucho más que eso de mi parte, sin importar quién era en mi vida
ahora; siempre había estado ahí para mí, apoyándome cuando nadie más lo
hizo.

Me empujó sobre mis pies, y de repente me caí sobre mi culo. Rule se


acercó hacia mí y puso su mano la que tenía la cobra y su nombre tatuados
sobre los nudillos en mi hombro para estabilizarme. Sacudió la cabeza, con su
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cabello de punta azul, por lo que era algo difícil tomarse en serio su mirada
de reproche.
Página
—Dame veinte minutos.

Iba a necesitar más de ese tiempo para quitarme el olor rancio del licor
y de los cigarrillos de la boca.

Saint no estaba mintiendo, sabía cómo el suelo del baño. Este era un
lio diferente para limpiar. Yo sabía que ella había pasado por algún tipo de
obligación personal, porque ella era amable y agradable, y obviamente poseía
un gran corazón. Sabía que ella no tenía mucha simpatía por mí, pero había
pasado por alto todo su disgusto y ofreció su consuelo y sus dulces palabras
cuando más lo necesitaba, para agradecérselo yo había actuado como un
idiota. Necesitaba disculparme y ver si podía minimizar el daño. Quería
gustarle, quería que pensara que era un buen chico, y no solamente porque
pensara que era la chica más hermosa que había visto nunca. Iba más allá de
su impresionante cabello, su cuerpo demoledor y sus dulces ojos grises.
Quería gustarle porque tenía algo en ella, una especie de delicada dulzura que
quería que me envolviera. No tenía mucho sentido, pero nada en mi vida lo
tenía ahora.

Tenía vagos recuerdos de Saint en el instituto, era hermosa, un poco


más gordita y desesperadamente tímida, hasta el punto de ser doloroso. Era
inteligente y estaba en todos los programas avanzados que Brookside High
había ofrecido, así que nuestros caminos generalmente nunca se cruzaban.
Hubo un momento en el tiempo que recordaba que nuestros casilleros habían
estado al lado y yo había intentado engancharme con ella, haciendo hincapié
en sonreír y saludar, pero aparte de que nos movíamos en círculos diferentes,
no creo que ella quisiera rodearse de gente como yo. Aun recordaba su cabello
y eso ojos… incluso entonces el ligero gris estaba lleno de amabilidad y
entendimiento. Ella no era el tipo de chica con el que mi yo adolescente
intentaría tener suerte, mayormente porque estaba fuera de mi liga,
intelectualmente e incluso irradiaba una clase que yo no entendía. Rule y yo
pasamos la mayor parte de nuestra adolescencia follando con cualquier cosa
que se moviera y yendo de fiesta de maneras que las versiones mayores de
nosotros mismos aún se maravillaban. Éramos un par de tontos sin
escrúpulos, y chicas como Saint Ford, antes y ahora, no eran chicas que
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quisieran tener algo que ver con tipos como nosotros.


Página
Solo para sorpresa de todo el mundo Rule se había establecido, y se
iba a casar en pocas semanas con una princesa de la sociedad. Ella era igual
de inteligente, con la misma clase y hermosura que Saint, y amaba a Rule con
todo lo que tenía. Shaw Landon era la chica de los sueños de cualquier tipo y
Rule era el bastardo afortunado que había aterrizado en ella. Ahora él iba a
asegurarse que era para siempre porque había puesto un anillo en su dedo e
iba a cambar su apellido por el de él.

Después de una ducha muy caliente que me dejó la piel roja y me


despertó lo suficiente para poner mis pies por debajo, me puse unos jeans y
una camiseta térmica de manga larga sobre mi cabeza con el logo de la tienda
de tatuajes donde trabajábamos Rule y yo en el frente. Al verme a mí mismo
en el espejo sobre mi cómoda, hice una mueca de dolor. Mi cara estaba
cubierta por barba de una semana y mis ojos normalmente claros estaban
llenos de venas rojas. A pesar de mi apariencia exterior normalmente era un
tipo suave. Había aprendido a ir con la multitud y tomarme las cosas
conforme venían. Lo tenía que hacer con un tipo como Rule como compañero
de crimen. Tenía suficiente actitud y un deseo por revolver la mierda por lo
que nunca necesite ser “ese tipo”, del tipo volátil e impredecible. Además
cuando llevas tatuajes brillantes a los lados de la cabeza, la gente lo toma
como una señal de que no eres alguien con el que se quieren meter. De
cualquier forma, el reflejo que tenía ahora mismo era totalmente de “ese tipo”.
Me veía enfadado, confuso, preparado para irme abajo sin ninguna razón, y
detrás de todo eso me veía triste…. Muy, muy triste.

Suspiré y me puse una plana gorra de béisbol negra sobre mi cabeza


rapada. Agarré una sudadera y me encontré con Rule de vuelta en el salón.
Había tirado las cajas de pizza y los contenedores de comida china a la basura
y había puesto las botellas de Patrón que tenía tiradas por ahí en el
contenedor del reciclaje. Habíamos vivido mucho tiempo juntos antes de que
él se comprara una casa y se mudara con Shaw. Sabía dónde estaba todo y
simplemente me dio una mirada de “en serio” cuando me encogí de hombros.

—Estaba sediento.

—Obviamente. Entre tú y Ayden. Deberían comprar acciones en


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Patrón.
Página
Ayden era la mejor amiga de Shaw y la esposa de otro colega de la
infancia nuestro. Era guapa como una modelo, tenía piernas que volvían
tontos a los hombres y hablaba con un ligero acento del sur y podía beber
más que cualquiera de nosotros. Jet Keller era otro de mis amigos que había
encontrado a la chica de los sueños por excelencia y decidió mantenerla para
siempre. Parecía estar pasando mucho alrededor de mí últimamente.

Incluso Rome, el hermano mayor de Rule y alguien a quien admiraba


por la clase de persona que era, había encontrado a su pareja perfecta. No sé
si alguien consideraría a Cora Lewis la chica de sus sueños. Era muy
mandona, demasiado bocazas y muy terca, todo en un paquete pequeño y
colorido, pero Rome parecía pensar que era genial. Eran dos personas muy
diferentes, pero funcionaban juntos, tanto que Cora estaba esperando su
primer bebe para marzo. Cada uno de los que me preocupaban estaba
enamorándose y asentándose. Me hacía feliz pero también me ponía nervioso
porque había visto lo que pasaba cuando alguien tomaba decisiones que
cambiaban su vida en el nombre del amor. Yo había sido un niño que su
madre le había dejado a un lado en el nombre del amor. Caminamos hacia la
puerta delantera y me giré para cerrar detrás de mí. La puerta de enfrente del
pasillo se abrió y la diosa que vivía allí salió con una bolsa de gimnasio en su
mano. Era hermosa, muy muy hermosa, de una forma exagerada. Si no
tuviese tanto en mente y todavía me sintiese como un bastardo por la manera
en que traté a Saint la noche anterior, hubiese sido una buena oportunidad
de darle la bienvenida a nuestro edificio mucho más personal y práctica.
Conforme estaban las cosas, lo único que pude ofrecerle fue una breve
inclinación de cabeza mientras ella deslizaba su mirada sobre el loco cabello
de Rule hasta la punta de sus desgastadas botas negras.

—Bonito.

Su tono fue amigable y coqueto y sus ojos brillaban con humor.

—El administrador del edificio debe poner en el anuncio que las vistas
están al otro lado del pasillo no en las montañas. Podría cargar cien dólares
más al mes en la renta por eso.
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Rule levantó la ceja donde tenía las perforaciones y miró de un lado al


otro. Me encogí de hombros y me dirigí a la puerta principal. La sujeté abierta
Página

para que pasara delante.


—Soy Royal Hastings. Por cierto.

Sacudí su mano y Rule siguió el ejemplo. La vi seguir con la mirada el


tatuaje con el nombre de Shaw que tenía tatuado sobre los nudillos de la otra
mano. Era más efectivo que cualquier anillo de boda que podría usar. Un
anillo te lo podías sacar, un tatuaje no.

—Nash, y este es Rule. Siento todo el caos y ruido de la semana pasada.


Normalmente es un edificio bastante silencioso y nos lo guardamos todo para
nosotros mismos.

Ella se rio y tiró de la capucha de su chaqueta sobre su cabello rojo


oscuro. Hombre, realmente ella estaba caliente y tendría que estar todo sobre
ella, pero el deseo no estaba ahí y en la siguiente frase estuvo claro el por qué.

—Ha sido interesante seguro. Tienes un grupo de amigos interesantes,


vecino. La chica de anoche fue mi favorita. La rubia con todos los tatuajes es
ruidosa, la morena no parece muy amigable, y la otra rubia era bastante
agradable pero actuó como si no tuviese ningún derecho de preguntar qué
estaba pasando. La pelirroja fue súper amable, del tipo tímido, aun así fue mi
favorita. Si todas esas chicas se unen al desfile de hombres sexys que ha
habido por este pasillo, tengo que decir que son de las afortunadas.

Puse los ojos en blanco y Rule se rio mientras estábamos parados en


la acera.

—La rubia impaciente es la mía. Está en medio de los preparativos de


la boda y es muy protectora de sus amigos, así que es una pequeña fiera en
este momento. La morena es una de las mejores personas que puedas conocer,
estaba preocupada por este idiota y por el hecho de que ha estado
desaparecido durante toda la semana, está casada con el chico de los jeans
ceñidos.

La caliente vecina asintió y continúo riéndose.

—Ya veo.

—La rubia embarazada con los tatuajes, está con mi hermano, el tipo
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grande que luce como si pudiese arrancar la puerta de las bisagras. El tipo
Página

rubio que se parece a Jonnhy Bravo y el otro chico rubio más guapo están sin
ataduras… solo para tu información. —Dirigió su mirada helada en mi
dirección—. No sé quién es la pelirroja.

No era una conversación que quería tener en la acera frente a una


desconocida, o en ningún otro sitio para el caso, pero ambos estaban
mirándome, así que gemí y metí las manos en los bolsillos de mi sudadera.

—La enfermera de emergencias, Saint, se pasó para comprobarme,


estaba bastante jodido, borracho y todo eso. Básicamente me dijo lo que han
estado intentando decirme toda la semana. Necesito superar toda mi mierda
y hacer las paces con Phil antes de que sea demasiado tarde.

La vecina se encogió de hombros y se giró hacia un aparentemente


nuevo Runner estacionado al otro lado del charger.

—Eso fue amable de su parte. Las enfermeras normalmente son


impersonales y clínicas, así que es dulce que ella se pasara. Tengan un buen
día.

Observamos cómo se marchaba y Rule se giró hacia mí con una ceja


elevada. Rebusqué y palmeé mis bolsillos en busca de una cajetilla de
cigarrillos. Juré cuando recordé a Saint salir de casa llevándoselos.

—¿Qué?

—Nueva vecina.

—¿Y?

—¿Y?

Caminé hacia el lado del pasajero de su camioneta gigante y esperé


hasta que desbloqueara las puertas para poder entrar. Una vez que estuve en
el asiento, me dejé caer y apoyé la cabeza contra el frio cristal y cerré los ojos.
Sabía que tenía que ir al hospital, pero no quería ir realmente. ¿Qué se suponía
que le iba a decir a Phil?

Algo como… oh, entonces tu eres mi padre que ha estado perdido todo
este tiempo… bueno saberlo, oh, por cierto. Gracias por esperar a tener cáncer
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y que a lo mejor te mueras para decírmelo…


Página

Simplemente no había palabras para darle sentido.


—Entonces hace una semana hubiese entrado a tu apartamento y no
hubiese habido ni una posibilidad de que hubieses estado solo. Esa vecina
habría estado contigo y habrías estado desnudo.

Dejé salir una risa y abrí un ojo para mirarlo.

—He estado demasiado jodido. Estaba tan perjudicado la semana


pasada que no hay ninguna oportunidad en el infierno de que pudiese haber
estado solo con alguien.

Pero eso no era completamente cierto. Cuando tiré a Saint contra mí,
cuando finalmente se abrió y me dejó entrar en las húmedas y calientes
cavidades de su boca. Estaba tan duro como una roca y no había nada que el
rio de tequila en mis venas pudiera hacer con eso. Como si estuviese leyendo
mí mente, Rule preguntó:

—¿Cuál es la historia con la enfermera?

—Fuimos a la secundaria con ella. Ella era súper inteligente, tímida, se


retraía en ella, mayormente, no iba de fiesta o salía por ahí, así que no creo
que la recordaras. La reconocí la noche que fui a recoger a Rome a
emergencias después de la paliza. Mi casillero estaba al lado del suyo durante
el último año. Ella se ve un poco diferente ahora, ha perdido peso, creo, y su
cabello es más largo. No parece que se interese mucho por mí, pero fue
agradable conmigo la noche que ingresaron a Phil en el hospital y fue amable
de su parte venir a comprobarme la otra noche.

—Pero ¿Por qué haría eso si no le gustas?

—Realmente no lo sé. Solo creo que es una buena persona.

Rule resopló.

—Es caliente.

Asentí.

—Lo es.
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—Es una mierda que no le intereses.


Página

Solté un suspiro.
—Supongo. Tampoco es que yo estuviese en el mercado para una
novia de todos modos.

—¿Por qué demonios no?

Era una discusión familiar la que íbamos a tener ahora. Desde que
había decidido que Shaw era para él, está encima de mí para que me
estableciera, para que encontrara una chica que me hiciera pensar que en
realidad el amor tenía una oportunidad y que valía la pena intentar la
monogamia. Mientras yo estaba contento por él, por todos mis amigos, por
haber encontrado a “la elegida”, no veía que eso viniese para mí. Cuando mi
madre me hizo a un lado por el idiota de su marido con el pretexto de que
estaba enamorada, yo sabía incluso a tan temprana edad que eso sería algo
que a mí no me pasaría. Amar a alguien tanto por el que sacrificar el resto de
mi vida, me gustaba estar soltero, me gustaba tener la oportunidad de
descubrir diferentes mujeres, tener diferentes momentos con diferentes
personas cuando quisiera. No necesitaba una novia para estar completo,
realmente no era algo que quería.

—Colega, me acabo de enterar que mi tío realmente es mi padre, tiene


cáncer y mi mejor amigo lo está jodiendo casándose en menos de un mes. Por
no mencionar que mi casi hermano está esperando un bebé. Dime tú, ¿en
medio de eso tengo tiempo o capacidad mental para intentar ser el novio de
alguna chica?

Gruñó y estacionó la camioneta en el estacionamiento del hospital.


Sentí que el corazón se me aceleraba y me comenzaba un sudor frio en la
parte de atrás del cuello. Bajamos de la camioneta y nos encontramos por
delante. Rule me dio un fuerte empujón y gruñó cuando le clavé la punta de
mi codo en las costillas como represalia.

—Esta es la cosa, Nash, tú no eres el novio de “cualquier chica”, tu eres


el novio de “la chica” y cuando “la chica” aparezca, le encontrarás tiempo, y
la cabeza te ira a mil por hora porque la idea de no tenerla cerca será lo peor
que puedas imaginar.

No sabía que decir a eso, así que mantuve mi boca cerrada y lo seguí
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a través de las puertas corredizas hasta el ascensor. Inconscientemente mis


Página
ojos lanzaron una mirada por los blancos pasillos en busca de la fiera de
cabello rojo. No la vi y no podía decir se eso me aliviaba o me irritaba.

Llegamos a la planta alta del hospital donde estaba el área de


oncología y tuve que seguir a Rule porque no sabía en qué habitación estaba
Phil. Hombre, realmente esto apestaba y necesitaba tanto un cigarrillo que me
dolía la piel. La puerta estaba solo un poco abierta y Rule se paró a un lado.

—Entra ahí dentro y ve con el hombre que te ha criado. Quizás te


llamaba sobrino, Nash, pero siempre te ha tratado, demonios, a todos
nosotros, como a sus hijos. Te daré unos pocos minutos antes de que entre.

Asentí bruscamente.

Tomé una profunda respiración y abrí la puerta. Las cortinas estaban


ligeramente abiertas y la luz del invierno hacia raras formas sobre el débil
cuerpo de Phil. Siempre había sido un tipo grande, fuerte, y ahora que sabía
que era mi padre podía ver todas las similitudes entre nosotros. Era mucho
más que nuestro inusual color de ojos. Levantó los parpados y me miró. Quería
mover los pies y aclararme la garganta, pero no lo hice. Caminé hacia el
extremo de la cama así que simplemente nos estábamos mirando el uno al
otro. Estaba muy delgado y su palidez lucia horrible.

Me froté el pulgar por el borde de la mandíbula e intenté sonreír.

—Me asustaste como el infierno, viejo.

—Estaba cansado de auscultarme y pincharme. No iba a pasar Acción


de Gracias en un maldito hospital. Solo necesitaba alejarme. No sabía que
estaba enfermo, pensé que solo sería un resfriado.

—¿Solo un resfriado? —No pude evitar la amargura que se deslizó en


mi tono—. Pensé que estabas muerto cuando te vi tirado en el suelo de la
cabaña. ¿Tienes alguna idea de lo que eso me hizo?

—Lo siento, Nash. Por todo. Tomé algunas malas decisiones a lo largo
del camino, hice cosas de las que me arrepiento, pero, hijo… tú nunca fuiste
una de ellas.
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Ahí estaba. Hijo, algo que siempre quise ser y nunca pensé que sería.
Página

Me pasé la mano por la parte trasera del cuello.


—Ni si quiera sé qué hacer con eso, Phil. Ni siquiera sé cómo llamarte
ya.

—Como siempre lo has hecho, sigo siendo Phil, Nash. Las cosas que
pasaron entre tu madre y yo hace tanto tiempo no tienen nada que ver
contigo. Quien eres ahora es un hombre del que debería estar orgulloso… del
que debería estar orgullo como padre, tío, jefe o cualquiera de esas cosas.
Pensé que estaba protegiéndote, quizá ponerme enfermo fue una señal. Pensé
que simplemente desaparecería, para ser honesto.

—¿El cáncer? ¿Pensaste que el cáncer simplemente desaparecería y


podrías esconderte definitivamente de eso? ¿De nosotros?

—Parece ser un rasgo familiar. Te tomó una semana entera traer tu


culo hasta aquí ¿No?

Él tenía un punto, así que simplemente suspiré y me incliné contra el


borde de la cama. Enrollé mis manos sobre las barras y lo miré. Estaba
enfermo, era obvio, pero también parecía haber una luz en él que no había
visto nunca. Me pregunté cuán difícil había sido para él fingir durante todo
este tiempo, escucharme como me quejaba de mi padre imaginario y como le
culpaba de cómo habían ido las cosas con mi madre y su marido. Quizás era
la verdad, y era cierto que la verdad te hacia libre.

—He tenido mi cabeza en algunas cosas. Necesitaba hacer eso solo.


—Sabía que tenía que tener en la punta de mi lengua el preguntarle por qué
no había dicho hasta ahora que era mi padre, por qué lo había estado
manteniendo en secreto durante toda mi vida, pero pensé que habría una
respuesta terrorífica. Mi madre nunca me trató como si me mereciese llevar
su sangre. Creo que no podría manejar que Phil tuviera cualquiera de esas
razones detrás de sus acciones.

—¿Cómo estás con todo ahora? —Su tono era dudoso y me sentí como
un idiota por hacerle dudar del lugar que tenía conmigo.

—No lo sé, pero tú nunca me has decepcionado en mi vida y no sería


capaz de vivir conmigo mismo si algo te pasara y dejábamos las cosas como
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estaban. Te debo todo lo que tengo y todo lo que soy. No te voy a dejar pelear
Página

esto solo.
Se encogió un poco y miró hacia otro lado. La perilla que le rodeaba la
boca se curvó un poco hacia abajo y sentí que mi estómago se hundía.

—Ya no hay ninguna lucha, Nash. El cáncer oficialmente está


matando mi cuerpo. Tengo metástasis, se está moviendo hacia mis nódulos
linfáticos. No hay mucho que podamos hacer aparte de esperar.

Tragué y sentí la humedad empezar en la parte trasera de mis ojos.


Empujé la visera de mi gorra hacia abajo sobre mi frente y parpadeé fuerte
para contener las emociones.

—¿Qué pasa con la quimio, o la radio…. o joder, con una ceremonia


vudú? ¿Ninguna opción?

Él sacudió la cabeza, y mientras yo pensaba que me estaba dando las


peores noticias de mi vida, Phil se veía como si hubiese tenido tiempo de sobra
para estar de acuerdo con su destino y la falta de respuestas satisfactorias.

—Sé que todo es nuevo para ti, y que has tenido muy poco tiempo para
hacerte a la idea, pero he estado enfermo durante un tiempo, esta no es mi
primera vuelta. El tiempo que he tenido contigo, con el resto, ha sido una
bendición. Sentí la ira replegarse en mis entrañas y tuve que concentrarme
para evitar estallar.

—¿Estuviste enfermo antes?

Hizo un sonido de afirmación y movió una mano temblorosa para


alcanzar un vaso de agua. Pasé por el lado de la cama así podía alcanzárselo.
Nuestras miradas idénticas se encontraron y tuve que tragarme todo los
sentimientos agrios que esta conversación había dejado.

—Sí, de lo mismo. Justo antes de comprar la tienda. Tuve un tumor en


el pulmón y me operaron para quitármelo luego estuve en tratamiento un
año. Era una de las muchas razones por las que estaba tan ansioso de tenerlos
a ti y a Rule bajo mi ala. Hay un montón de trabajos de mierda ahí fuera, la
gente no entiende el arte, el trabajo detrás de los tatuajes, es serio. Sabía que
si les enseñaba la manera correcta de hacerlo, respetarían el arte y la
habilidad por completo, si algo me pasaba mi legado estaba en buenas manos.
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Gané en esa ocasión, pensé que podría ganar otra vez.


Página
—¿Por qué no dejaste de fumar?

—Porque dejarlo es difícil. Porque pensé que era invencible. No lo sé,


Nash. No hay una buena razón. Desearía haberlo dejado, deseo que tú lo
hagas. No hay ninguna razón para tentar a la suerte.

Abría la boca para decir algo más pero perdí la pista al escuchar que
se abría la puerta y Rule entró.

—¿Todo bien?

—Estamos en ello, chico. Ven aquí rápido. Quiero hablar con ustedes
dos sobre algo.

Rule cerró la puerta e hizo su camino hacia el lado opuesto de la cama


de hospital. Phil abrió su boca, pero antes de que pudiese decir nada empezó
a toser de una forma terrible. Me dolía ver la forma en que la dura tos le hacía
mover todo su cuerpo débil. Lo tomó varios minutos recuperar el aliento y Rule
y yo miramos hacia la cama con preocupación.

—Maldición, eso dolió. —Se aclaró la garganta, y miró de ida y vuelta


entre nosotros dos. —Voy a dejarles la tienda, chicos. Por lo que la escritura
de la propiedad estará a nombre de Nash. Son un equipo imparable desde que
fueron lo suficientemente mayores como para darme canas, también son los
mejores artistas de esta ciudad. Ambos pusieron Marked en el mapa, dándole
un estilo y un nombre que yo nunca pude. Ambos lo hicieron suyo y creo que
los dos como socios tienen mucho que ofrecer a esta ciudad.

Rule y yo intercambiamos miradas de asombro y luego miramos a


Phil como si estuviese hablando francés y no lo entendiésemos. Podíamos
tatuar, podíamos tratar a los clientes, pero ninguno de los dos teníamos ni
idea de cómo manejar un negocio.

—He estado buscando una ubicación, para una segunda tienda, en


BaJa. Quiero expansión, llevar nuestro nombre y nuestro trabajo a diferentes
clientelas. Encontré el sitio perfecto. He firmado cinco años de arrendamiento,
pero ahora… bueno, va a ser su creación y tendrán que llevarlo.
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Página
BaJa era la parte interior del centro de Denver. Estaba llena de bares,
restaurantes, y cualquier tipo de arrendamiento de un local allí tenía que ser
astronómico. Rule fue el primero en preguntar:

—Uh… Te das cuenta que nosotros no tenemos ni idea de cómo llevar


una tienda ¿Verdad?

Phil puso los ojos en blanco y resopló ante nosotros.

—Por supuesto que lo sé. He hablado con Cora. Ella será su gerente en
los negocios. ¿Creen que cuando el bebé esté aquí ella va a querer responder
teléfonos y llevarles la agenda a dos cabezas duras todo el día? De ninguna
manera, esa pequeña fiera nació para cuidar a alguien, va a pasar tanto
tiempo con el bebé como pueda. Le di una oficina en el nuevo edificio, puede
manejar las cosas técnicas para ustedes, y si aún quiere hacer perforaciones
puede ponérselo en su propia agenda. Todo lo que tienen que hacer es
contratar un nuevo gerente para la tienda y el nuevo personal para la nueva.
Confío en ustedes. Me harán sentir orgulloso.

—¿Planeaste todo esto sin pensar qué pensaríamos nosotros sobre


ello? —No podía evitar que toda la ira que estaba sintiendo estallara.

—Nash… —La voz de Phil cayó una octava—. No tengo suficiente


tiempo para discutir. Quiero que mi familia esté bien, quiero lo que he
trabajado tan duro para construir en la vida. Esta es la forma de hacer ambas
cosas. Confía en mí.

Solía confiar en él sin dudar… pero los acontecimientos recientes me


lo hacían un poco difícil.

—¿Dónde se supone que encontremos un nuevo gerente para la


tienda? ¿Y cómo esperas que cualquiera de nosotros encuentre un plantilla
completa de artistas para la tienda? Rule y yo no tenemos ninguna idea de
cómo hacer eso. —Sonó un poco petulante incluso para mis propios oídos.

—Lo averiguaran. He hecho algunas llamadas a alguna gente,


contactos que he hecho a través de los años. No los voy a dejar en la estacada.
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Ambos teníamos un millón de preguntas para hacerle, pero a Phil le


Página

entró otro ataque de tos que parecía que no tenía final. Estaba obviamente
incómodo y con mucho dolor. Rule fue a encontrar a una enfermera, que le
dio algo a Phil que pronto lo hizo cerrar los ojos y que su pecho se moviese en
ritmo constante. Se desvaneció y Rule me señaló la puerta con la cabeza, así
que le seguí al pasillo.

—Santa mierda.

—Sí, eso más o menos lo cubre. —Me saqué la gorra y me la volví a


poner—. ¿Qué carajo vamos a hacer?

—Ya lo averiguaremos, supongo. Es lo que siempre hacemos.

—Esto es una locura. Todo.

—Sin duda. Simplemente iremos paso a paso. Nosotros te cubrimos,


Nash. Recuérdalo la próxima vez que quieras jugar a la avestruz y enterrar tu
cabeza en una botella de tequila durante una semana.

Ya lo sabía.

—Gracias, Rule. Oye, dame un minuto, quiero tratar de localizar a Saint


y disculparme.

—Disculparte. ¿Por qué?

—En este punto, siento que debo disculparme por existir. Gracias por
arrastrarme fuera de mi estupor.

—En cualquier momento. Te encontraré en la camioneta. Necesito


llamar a Shaw. Aun no les ha contado a sus padres lo de la boda. No me
importa si vienen o no, pero conozco a Casper lo suficiente para saber que se
sentirá culpable si no les da la oportunidad para probar que no son tan
horribles, aunque lo sean.

Me reí porque no estaba bromeando y porque aún me hacía reír


cuando utilizaba ese apodo con Shaw. Su cabello súper rubio casi blanco se
prestaba a la ternura. Sus palabras fueron un duro recordatorio de que no era
el único con una dinámica familiar jodida. Los bloques de construcción que
me hicieron ser la persona que era estaban cambiando, siendo reorganizados
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y colocados en diferentes lugares. No tenía miedo del cambio, una mirada a


Página

mi cuerpo y cualquiera podía ver eso… lo que me aterrorizaba era mirar atrás
y ver que mi madre se dio por vencida… abandonándome, no tenía nada que
ver con tener el corazón roto porque un padre había incumplido, sino con el
hecho de que yo nunca sería lo que ella quería. Tenía que ver con que yo no
era suficientemente bueno, y a pesar que creía que hacía tiempo que estaba
bien con eso, todavía me sentía marcado.

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Página
Traducido por Jadasa Youngblood y azulmort

Corregido por Lizzie

E
l niño con el que estaba ocupada, era demasiado lindo.
Probablemente solo tenía cinco o seis años y la herida que
tenía en la cabeza era bastante molesta, pero parecía estar
tomándolo con calma. La mamá era una ruina histérica, al igual que todas
tienden a ser cuando sus bebés consiguen lastimarse, pero después de un par
de puntos de sutura y consejos para que consiga algo de Tylenol y tenga al
niño usando un casco cuando montaba su bicicleta, ya estaban en camino.
Por supuesto tuve que conseguir una paleta para darle al joven paciente. No
podía soportar verlo irse sin alguna especie de sonrisa. Trabajar con niños
pequeños era duro, pero siempre me hacía interiormente feliz cuando podía
arreglarlo y enviarlos de vuelta con sus lágrimas secas.

Me saqué con un chasquido mis guantes quirúrgicos y asentí hacia el


médico de la Sala de Emergencias a cargo mientras se trasladaba al paciente
a la habitación de al lado. Era la temporada de la gripe, por lo que estábamos
corriendo de un lado para otro constantemente, por no mencionar que la
temperatura más fría tenía a la población sin hogar dentro y fuera tratando
con una variedad de lesiones y síntomas relacionados con la temperatura.
Siempre tenía que estar alerta, sin saber lo que estaba alrededor de la esquina,
lo que hacía que mis días se movieran rápidamente y mantuviera mi trabajo
desafiante e interesante. Sin embargo, cuando llegué a la esquina y vi una
conocida figura alta y oscura apoyada en el mostrador de la entrada, tuve
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que hacer una pausa y decidir si quería dar la vuelta y correr para otro lado
Página
antes de que me viera. Nash no era un particular reto con que quisiera tratar
hoy.

Estaba irritada con él por actuar de manera egoísta, mientras que


alguien cercano a él estaba sufriendo, pero más que eso, estaba furiosa
conmigo misma por ceder e involucrarme cuando lo conocía mejor. Estaba
tan molesta que a pesar de que me frotó de todas las manera incorrectas, el
beso que forzó, me tuvo dando vueltas en la cama por la noche, y si me
concentraba lo suficiente, todavía podía saborear la marca que tenía a la
izquierda en mi boca. Ugh... ¿por qué tenía que ser tan memorable en todas
las maneras posibles?

Entrecerré mis ojos y enderecé mis hombros mientras me dirigía hacia


él. La enfermera detrás del escritorio estaba mirándolo con una mirada que
solo podía describirse como asombrada. Probablemente era diez años mayor
que yo, tenía cuatro hijos, y su marido era un policía, pero eso no impidió que
cayera en la trampa carismática que Nash parecía tejer sin esfuerzo
alrededor del sexo opuesto.

—¿Qué estás haciendo aquí abajo? Tu papá está en el piso de arriba.


—Lo vi hacer una mueca de dolor cuando usé la palabra papá, pero me negué
a sentirme mal por ello. Tenía problemas tropezando con las palabras y
diciendo lo que realmente quería decirle a la gente, pero por alguna razón no
era un problema cuando hablaba con él.

Arrojé el papeleo que estaba sosteniendo a la enfermera de admisión


y crucé mis brazos sobre mi pecho mientras giraba así estaba enfrentándome.
La gorra de béisbol que llevaba, hacia sombra en la parte de arriba de su
rostro, pero podía ver que tenía círculos oscuros debajo de cada ojo y que
había finas líneas blancas de tensión curvadas a cada lado de su boca. Con
todo se veía mucho mejor que la última vez que lo había visto. Bueno, mejor,
al menos con el hecho de que estaba completamente vestido, y aunque no
quería, todavía podía imaginarlo medio desnudo con vividos detalles.
Realmente quería saber qué era la parte de adelante de ese gran tatuaje que
se unía en la parte trasera.
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—¿Tienes un minuto? —Su voz era un poco brusca pero suavizó la


pregunta con una media sonrisa que hizo a mi corazón tropezar.
Página
—En realidad no. Estamos bastante ajetreados hoy. El tiempo hace que
las personas se vuelvan locas, así que estamos extraordinariamente
ocupados.

Suspiró y se movió para que pudiera meter sus manos en los bolsillos
de su sudadera con capucha. Por el rabillo de mi ojo, me di cuenta de que otras
enfermeras flotaban alrededor de la mesa, mirándonos con abierta
curiosidad.

—Saint, solo será un segundo, por favor.

Realmente no creo que los chicos tatuados, grandes, duros, utilicen


palabras como por favor, no es que me fuera a convencer. Tenía un efecto no
deseado en mí, y sabía que era una buena idea mantener mi distancia con él.
Justo cuando estaba a punto de rechazarlo, la otra enfermera detrás de la
mesa, la que estaba claramente enamorada de su guapa cara, ofreció:

—Tomaré la siguiente habitación de la que vienes. Sigue adelante y


toma un respiro por cinco minutos.

Quería cambiar mi mirada hacia ella, pero solo estaba tratando de ser
útil, así que mordí mi labio e incliné mi cabeza hacia la sala de espera. Había
lugares más privados en el hospital al que podría haberlo llevado, pero estar
sola con él me puso nerviosa y ansiosa.

—Sígueme por ahí.

Asintió e hizo lo que le pedí. Sentí la manera en que su mirada


quemaba mi espalda, y tuve que tomar varias respiraciones calmantes y
asegurarme de preparar mi cara con una máscara impasible antes de que me
diera la vuelta para mirarlo de nuevo. Suspiró y usó un robusto hombro para
sostenerse a sí mismo contra la máquina expendedora de café por la que
había parado. Nos miramos el uno al otro por un largo rato. Estaba a punto
de rendirme y marcharme porque el silencio y su intensa mirada me
producían ansiedad, cuando sus tranquilas palabras me sorprendieron.

—La condición de Phil es muy mala. Me dijo que no hay nada que
puedan hacer. Se está muriendo y parece estar rodando con ello, no sé cómo.
51

Debería haber estado aquí antes.


Página
Su tono era sombrío y los ojos bajo la punta oscura de su gorra se
habían aclarado a la sombra del color lila. Podía ver cómo estaban vidriosos,
cuánta emoción estaba tratando de tragar, y tomó cada gramo del
autocontrol que tenía para no extender mi mano y tocarlo, para tratar de
calmarle. No era un animal salvaje que necesitaba ser amansado... incluso si
emanaba esa clase de ambiente.

—Lo siento. La etapa cuatro es fea y tiene un pronóstico terrible, no


importa qué tipo de cáncer es.

Asintió bruscamente y echó su cabeza hacia atrás sobre su cuello así


estaba mirándome por debajo del ala de su gorra de béisbol.

—Siento lo de la otra noche. Estaba muy borracho, mi mierda estaba


por todo el lugar, y te juro que usualmente no soy ese tipo de persona. Fue
muy amable de tu parte venir y ver cómo estaba, y actué como un idiota. Solo
quería disculparme, decirte gracias.

Estaba estupefacta. Eso no era lo que esperaba de él, así que


simplemente lo miré como una idiota. Debe haber tomado mi silencio como
un desaire, porque se sacó su gorra y pasó una de sus manos bruscamente
por encima de su cabeza afeitada. Sus cejas oscuras se hundían sobre esos
ojos fabulosos y sus fosas nasales se abrieron un poco. Con esa perforación
que tenía en el centro de la nariz, como que lo hacía parecer un toro furioso.

—Saint, afloja un poco. Mi vida se fue de lado y esta mierda ha sido


difícil de tratar. Ya sé que no te agrado, así que fue de lo más amable que te
pasarás. Lo que no sé es por qué no te agrado.

Me sacudí de nuevo y dejé caer mi postura a la defensiva. Seguro, tenía


mis razones para ser distante y mantener mi distancia con él, pero nunca tuve
la intención de hacer mi incomodidad y malestar a su alrededor totalmente
palpable a los demás, especialmente a él. La última cosa que quería era volver
a vivir ese momento, ninguno de ellos. No había manera de que alguna vez
fuera a decirle que su rechazo, sus duras palabras, me cambiaron para
siempre, para siempre cambió cómo miraba al sexo opuesto. Era humillante
y, obviamente, mucho más memorable para mí de lo que era para nadie más.
52

Si no tenía ningún recuerdo de ello, no iba a recordárselo. Le dio a su cabeza


Página
una sacudida y se puso la gorra sobre su cabeza. Se apartó de la máquina
expendedora y se encogió de hombros.

—Bien, entonces. Me mantendré alejado de la Sala de Emergencias si


puedo evitarlo porque es evidente que te hago de verdad sentir incómoda. Solo
quería que supieras que aprecié que llegarás cuando obviamente preferirías
sacar tu propio ojo con una cuchara sin afilar. Saint, eres una chica muy
amable. Siempre he pensado que lo eres.

Puso la capucha de su sudadera por encima de su gorra y se dio la


vuelta y se alejó de mí. Una vez que estuvo fuera de mi vista, tuve que poner
una mano sobre mi corazón que latía muy fuerte en mi pecho y concentrarme
en no hiperventilar. ¿Siempre pensó que era amable? Entonces, ¿cómo podría
haberme alentado, instarme a salir de mi zona de confort y, luego, actuar
como si no existiera? Demonios, ¿besar a otra chica justo en frente de mí
cuando pensaba que él estaba ahí por mí? ¿Cómo podía decir esas cosas
odiosas que me hicieron sentir fea e inútil hasta el día de hoy? Chicos lindos
no debían tratar de lastimar a las chicas amables... por lo menos en un mundo
perfecto no deberían.

No tuve más tiempo para pensar en ello, porque una de las


enfermeras vino volando alrededor de la esquina buscándome
desesperadamente.

—Accidente en la interestatal. Cuatro autos implicados, varios heridos


viniendo. Necesitan al menos cuatro habitaciones preparadas, si no más. Las
ambulancias estarán en tres minutos afuera, así que manos a la obra.

No tenía tiempo para preocuparme más por Nash o el pasado o cómo


me hacía perder mi equilibrio mental en cualquier momento en que estaba
cara a cara con él. Metí todo a un lado y me acomodé firmemente en el papel
en el que estaba más cómoda. Aquí no tenía preguntas, ninguna duda, no era
tímida o indecisa, era confiada y segura. Solo fui a trabajar e hice lo que mejor
hacía... ayudé a otras personas.

Fue un turno largo y agotador. Tuve que quedarme hasta tarde porque
después de que tuvimos atendidas a las víctimas del accidente, tuvimos un
53

incendio, otro accidente, y no uno, sino dos heridas de bala. Fue agitado y
Página

caótico, y aprecié que me diera la oportunidad de empujar a un lado todas


mis emociones de mis últimos roces con Nash y categorizarlos como triviales
y fugaces.

Estaba caminando hacia fuera, arrastrando mis pies y desenrollando


mi cabello largo del moño en la parte de arriba de mi cabeza, cuando me
encontré con la única persona fuera de mi hermana, a quién consideraba una
amiga aquí en Denver. Sunshine Parker, era la asistente del director de
enfermeras, mi jefa, y probablemente la persona más honesta y directa que
había conocido nunca. No era más que una pequeña cosa, parte filipina, con
el cabello negro azabache y una sonrisa que iba por días. Había hecho que la
transición a esta unidad de emergencia fuera soportable considerando todas
mis extrañas obsesiones sociales que a menudo aparecían en un nuevo
entorno desafiante. Era unos años mayor que yo, totalmente dedicada a su
carrera y a ayudar a los necesitados. Quería seguir sus pasos. Era igual que
yo, solo que no tenía problemas para hablar con las personas o interactuar
como una persona normal. Tampoco se quedaba muda por una simple
conversación.

—Hola tú. ¿Día difícil?

Estaba frotando mis dedos con fuerza en mi cuero cabelludo donde mi


cabello había estado enganchado, y tenía que admitir que estaba agotada.
Hoy había visto una cantidad excesiva de sangre y vísceras, aunque la Sala
de Emergencias, y mi breve conversación con Nash me agotó. Me sentía muy
mal por él y por lo que estaba pasando, pero también irritaba mis nervios ya
que me importaba de una manera u otra. Quería ser inmune a él. Solo que no
parecía ser una opción que mis hormonas estaban permitiendo.

—He tenido mejores. Fue un día ocupado.

Estiró la mantilla de su cabello brillante sobre su hombro y ladeó su


cabeza hacia mí.

—Saint, eres una enfermera increíble.

Ese tipo de elogios los podía tomar. Le sonreí y saqué mi teléfono,


mientras comenzaba a sonar. La pantalla mostraba el rostro de mi hermana,
54

así que silencié la llamada y metí el teléfono en mi bolsillo. Amaba a Faith,


Página

mucho, pero últimamente la única vez que me llamaba era cuando algo
estaba ocurriendo con nuestros padres, más concretamente, con nuestra
mamá, y el drama podía esperar por un segundo.

—Sunshine, gracias. Eso siempre es agradable de escuchar, y viniendo


de ti significa mucho.

Me sonrió y puso una mano sobre mi hombro, lo que tuvo que verse
cómico porque era mucho más baja que yo.

—Bien. Así que créeme cuando te digo que es necesario que encuentres
más en tu vida que esta Sala de Emergencias, o cualquier Sala de
Emergencias. Este es un trabajo, una carrera, y sí, es una importante, una que
requiere dedicación y sacrificio, pero no requiere que te pierdes a ti misma en
él. Eres una mujer encantadora, brillante que tiene un futuro brillante por
delante de ella. Veo muchas similitudes entre nosotras dos. Créeme cuando te
digo que nada de eso significa nada si no tienes ninguna otra cosa.

Hice una expresión confusa hacia ella y cambié mi peso por lo que
tuvo que bajar su mano de mi hombro.

—Sunny, ¿a qué viene eso?

Soltó una risita y lanzó su cabello largo sobre su hombro otra vez.

—Escuché un rumor de que el Dr. Bennet te invitó a salir por un trago


la otra noche, y lo rechazaste fríamente. ¿Por qué hiciste eso? Es magnífico, y
tienen el trabajo en común, así que sé que tendrían cosas de que hablar. ¿Por
qué incluso no lo consideras? Solo hizo que me preocupará por ti. Has estado
aquí por casi dos años, y nunca socializas con nosotros, nunca te abres. Me
gustas. Quiero que estés viviendo la mejor vida posible.

El Dr. Bennet era la captura del hospital. Tenía veintiocho años,


constituido como un modelo de fisicoculturismo y tenía el cabello negro y
ondulado y ojos verdes de ensueño que hacían que la mayor parte de las
enfermeras y cualquier otra mujer en cuya trayectoria se cruzaba se
volvieran papilla. Era un total Don Juan, pero aparentemente buen tipo, y
había estado insinuando alrededor por los últimos seis meses que le gustaría
llegar a conocerme mejor fuera del trabajo. Generalmente, dejaba la atención
55

fuera.
Página
No era el tipo de chica que los médicos buscaban para citas, y no había
manera en que estuviera en el mercado para conectar en el consultorio, no
cuando no podía actuar con normalidad como era. Pero de plano me había
pedido una cita en Acción de Gracias. En vez de responder, o tratar de tropezar
a mi manera murmurando una excusa, tenía prisa en el momento en que la
información de que la ambulancia aérea había entrado con el nombre de Phil
Donovan. Había visto la información del historial médico, y en mi mente solo
tenía la necesidad de encontrar a Nash y ver lo que estaba pasando con él.
Exactamente no había rechazado al doctor, pero cualquier atracción que
Nash todavía tenía era simplemente más poderosa que conocer mejor al
apuesto doctor.

—Sunshine, vamos. Realmente no creo que sea el tipo de Bennet y no


salgo porque en realidad no tengo tiempo. Trabajo, y sabes cómo de locas han
estado las cosas con mi mamá. Vivo una buena vida.

—Saint, una buena vida no es lo mismo que una vida plena. Si el


hombre te lo está pidiendo, entonces diría que definitivamente eres su tipo.
Necesitas comprar un nuevo espejo, que te muestre con exactitud lo que todo
el mundo ve cuando te mira. Nunca entenderé cómo no puedes ver que eres
más que el tipo de cada hombre.

Quería decirle que estaba equivocada, sí veía lo que los demás veían,
pero ni un escote espectacular, ni una linda figura de reloj ni un lindo cabello
podrían superar el hecho de que tenía dificultades conectando con la gente,
que confiar en alguien lo suficiente para dejarme ir y relajarme era casi
imposible, o el hecho de que tratar de mantener una pequeña charla y solo
actuar como la típica chica era casi una tarea imposible. Estaba siempre tan
preocupada de decir o hacer algo mal. Fui salvada de darle más excusas, más
justificaciones por mi teléfono sonando nuevamente. Prácticamente podía ver
la cara de frustración de mi hermana al otro lado de la llamada.

—Tengo que tomarla, Sunny, pero en serio gracias por cuidar de mí.

—De nada, amiga. Alguien tiene que hacerlo… Estás demasiado


ocupada cuidando a los demás para cuidar de ti misma.
56
Página
Como para probar su punto, tan pronto como pasé las puertas
corredizas de vidrio de la entrada del hospital, la voz chillona de Faith sonó
en mi oído.

—¿Estás ignorando mis llamadas?

Faith y yo éramos cercanas. Ya que solo nos llevábamos un año,


habíamos ido juntas a la escuela hasta que se graduó. Marcharme a la
universidad en la Costa Oeste había sido necesario para mí, pero también
había sido difícil dejarla atrás. Ahora estaba casada con su novio de la
universidad. Tenían cuatro niños menores de siete años y estaban esperando
el quinto. Esa era la principal razón por la que había regresado a Denver a
pesar de que amaba la playa, extrañaba el hospital y al personal de mi trabajo
de posgrado en California, y tenía un momento difícil regresando a mi ciudad,
que me recordaba cada día a mi yo más joven.

—No. Tuve que trabajar hasta tarde y me atrapaste hablando con mi


jefa a la salida. ¿Qué sucede?

La oí suspirar mientras uno de los niños gritaba en el fondo.

—¿Hablaste esta semana con mamá?

Considerando que mi semana había sido una locura y que pasé


castigándome y reprendiéndome alternativamente sobre Nash, no, mi madre
no había estado en mi radar.

—No. Estuve ocupada. ¿Por? ¿Le sucedió algo?

Mis padres habían estado casados por más de treinta años, felizmente
veinticinco de ellos. En algún punto, mientras yo no estaba y Faith estaba
formando su familia, mi padre había decidido que no era divertido estar solo
en casa con mi madre. A escondidas de todos nosotros había comenzado a
ver a la muy joven asistente dental que trabajaba con él en su consultorio. El
matrimonio había luchado hasta que mi madre no pudo soportar más la
infidelidad y el insulto. Como resultado, un feo y serio divorcio contencioso
comenzó hace dos años. Fue larguísimo, lleno de odio y disputas, y había
vuelto a mis padres no solo uno contra el otro, sino prácticamente los había
57

convertido en extraños para mí y Faith. Esa era la otra razón por la que volví
Página

a casa. Quería a mi mama de vuelta.


Mi madre quería que nosotros no tuviéramos nada que ver con mi
padre. Estaba enojada, irracional, y toda su atención se había centrado en
Faith y los chicos. Estaba volviendo loca a mi hermana y después de
demasiadas llorosas y desesperadas llamadas telefónicas, había solicitado un
trabajo en el Denver Health Medical Center y había regresado a casa para
ayudar y tratar de minimizar el daño. Mi mamá estaba al borde del colapso.
Lo veía venir como las luces de velocidad al otro lado del túnel, pero no parecía
haber nada que pudiera hacer para evitarlo. Ella se estaba auto medicando,
tomando pastillas y tomando su peso en vino para tratar de lidiar con el dolor.
Apestaba para todos nosotros porque aunque las acciones de mi papá nos
lastimaban, era imposible solo arrancarlo por completo de nuestras vidas, y
eso volvía loca a mi mamá.

—Sí, algo sucedió. Uno de los vecinos me llamó para hacerme saber
que el departamento de bomberos estaba afuera de la casa. Aparentemente
fue al patio y arrojó todas las viejas fotos familiares en la parrilla y decidió
quemarlas.

Gemí y me encaminé hacia el estacionamiento donde estaba mi auto.

—¿En serio?

Faith suspiró y pude sentir lo cansada que estaba.

—Sí. El fuego se salió de control por el viento y la cantidad de


combustible que usó. Prendió en llamas parte del patio. Supongo que no
habría sido un gran problema si mamá hubiera reaccionado, tratando de
tirarle agua o algo, pero el vecino dijo que solo se quedó ahí y lo vio quemarse
mientras reía como una loca hasta que el departamento de bomberos llegó.
Ella podría haber quemado el vecindario entero. La asociación de propietarios
de viviendas no está contenta.

Gritó algo a uno de los niños y murmuró algo a su marido mientras


me metía en el auto y encendía el motor.

—Ella está perdiendo los estribos, Saint, y no sé cómo pararla. Va a


terminar en un manicomio o en la cárcel si no se nos ocurre algo. Ha pasado
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de ser difícil de manejar a ser una amenaza. ¿Y si trata de lastimarse a sí


Página

misma?
Tuve que bajar el volumen de la radio cuando una canción de Band of
Skulls comenzó a sonar al máximo mientras el auto arrancaba. Subí la
calefacción y golpeé mis dedos en el volante.

—Estoy libre el jueves. Iré y hablaré con ella.

—No, Saint, no lo hagas. Solo hace que las dos se alteren. Solo
necesitaba desahogarme con alguien. Estoy tan cansada de los dos.

—Esto es tan triste, Faith. Alguien tiene que intentar meterle algo de
sentido común. Así que fue abandonada, no es el fin del mundo. Sé que tomó
realmente mal el engaño de papá, está pasando un infierno con la nueva
novia, pero realmente necesita parar y seguir adelante. Nosotras lo hicimos.
Creo que ha sido más fácil para mí porque nunca tuve ninguna expectativa
de que un hombre fuera capaz de ser fiel a una mujer.

Faith resopló y escuché el crujido de la conexión mientras cambiaba


el teléfono de un hombro al otro.

—Dice la chica que dejó que un chico malo le estropeara el amor por
los últimos ocho años. Enfréntalo, Saint, las mujeres de esta familia no se
llevan bien con las rupturas.

Debí haber hecho un ruido involuntario porque su voz se volvió ácida


cuando preguntó,:

¿Lo viste de nuevo?

Soplé aire entre los dientes, cerré los ojos y dejé que mi cabeza cayera
hacia atrás en el asiento. Nuca debí haber mencionado toparme con Nash
cuando vino hace unos meses a recoger a Rome después de la pelea en el bar.
Todo lo que quería hacer era ir a casa, tomar una ducha caliente y dejar ir
este día por el desagüe.

—Tiene un familiar en la Unidad de Oncología del hospital. Me he


topado con él un par de veces.

Hizo un gruñido en la parte de atrás de la garganta que me tenía


riendo por el gesto protector.
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Página

—¿Le dijiste que se fuera al infierno?


Faith había pensado durante mucho tiempo que necesitaba regañar a
Nash, decirle lo horrible que se habían sentido sus descuidadas palabras y
dejar el daño que había hecho en su puerta. Creía que era una espina en mi
costado que necesitaba simplemente ser arrancada rápida y limpiamente.

—No. Prácticamente me convierto en un mimo a su alrededor. Solo me


quedo boquiabierta y lo miro torpemente hasta que se siente incómodo y se
va.

Se rio un poco y escuché a su marido hacerle una pregunta.

—Realmente es una lástima que no ganara un montón de peso o se


viniera abajo con alguna rara enfermedad carnívora que lo hiciera horrible a
la vista.

Dibujé un corazón en el vidrio empañado con mi dedo índice.

—No. El sigue viéndose realmente bien, mejor de lo que lo hacía en la


secundaria, solo un poco más tatuado… y, tu sabes, trabajado. —Era
ridículamente apuesto, y esos ojos… Dios, esos ojos fueron hechos para dejar
caer bragas.

—Eso apesta y tú no deberías notarlo. Deberías estar diciéndole que


coma mierda y muera. Mantente alejada de él, Saint. Por tu propio bien. Mira,
tengo que irme. Justin necesita que cuide a los chicos mientras termina la
cena.

—Te llamaré después de hablar con mamá.

—Ugh, está bien. Todavía pienso que suena como un desastre a punto
de suceder. —Su confianza era abrumadora, pero necesitaba asegurarme que
mi madre no había llevado su angustia al límite demasiado lejos.

—Probablemente, pero tiene que hacerse. Besa a los niños por mí.

—Lo haré. En serio, Saint, mantente alejada de Nash Donovan. No creo


que tu corazón se recuperara de la primera vez que lo pisoteó.

Le dije adiós y tiré el celular en el asiento del pasajero.


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Tenía razón. Mi corazón nunca había sido el mismo después de todo


Página

lo que me había hecho pasar. Aunque no hubiera sabido que tenía


sentimientos por él, aunque hubiera aparecido como un buen chico para unos
encuentros fugaces, la forma en que había destruido todo eso era
imperdonable, incluso hoy.

Una vez que me había ido de la Universidad y había salido por mi


cuenta, las cosas habían empezado a cambiar para mí. El saludable estilo de
vida de California cambió mi apariencia física y el hecho de que nadie de allí
sabía quién era ni sabían que era una nerd sin amigos, hizo más fácil hablar
con la gente. También hizo que manejar la atención de los chicos fuera no
exactamente fácil, pero manejable, y como tal comencé a tener citas casuales.
Algunos de los chicos me gustaron más que otros, algunos me relajaron lo
suficiente como para permitirles llegar a primera base e incluso a segunda,
pero no fue hasta que tomé mi primer trabajo en el hospital de Los Ángeles y
conocí a un enfermero llamado Derek que estuve lo suficientemente cómoda
y confiaba en alguien lo suficiente como para ir realmente a la cama con él.

Habíamos salido por tres meses. Él era agradable, tenía la misma


pasión por la medicina, por el campo de la salud y por ayudar a otros que yo,
y él era muy, muy lindo. Parecía que le gustaba, mucho. Me dijo una y otra
vez que pensaba que era divertida, inteligente, linda y alguien entretenido con
quien estar, y nunca me presionó. Las cosas habían progresado
naturalmente… una cosa llevó a otra y terminamos juntos en la cama. Ahí fue
donde la única relación que alguna vez había intentado tener se derrumbó.
La idea de estar desnuda, sin ropa y expuesta a cualquiera, me aterrorizó. La
idea de ser juzgada y encontrada deficiente me provocaba urticaria y un
sudor frío. No había nada romántico o sexy en una chica pasando apuros por
el sexo, llorando encima de ti y corriendo a la puerta tan rápido como había
terminado.

Pero Derek había parecido ser un tipo maravilloso y quería quedarse


conmigo y trabajar en ello, y a la larga me desgastó tanto que había aceptado
darle a la relación otra oportunidad. Solo el sexo nunca funcionó de la manera
que yo quería, en verdad nunca fue de la manera en que él quería, y no pasó
mucho tiempo antes de que lo encontrara en los brazos de otra de las
enfermeras de nuestra rotación.
61

Por supuesto que ella no estaba llorando cuando entré en su


Página

apartamento. La traición había dolido y había reforzado el hecho de que


realmente no podía confiar en un hombre, que ellos siempre elegirían una
apuesta segura sobre una chica con obsesiones e inseguridades. Además,
Derek siempre había estado más interesado en mí de lo que yo en él, y
francamente, tener una excusa para alejarme cuando parecía tan agradable
y atento era realmente un alivio. Era extenuante tratar de forzarlo, tratar y
fingir que el sexo se estaba volviendo mejor y más agradable… No lo culpaba
por querer llevarse a la cama a una chica que se comportara normalmente.

Más adelante, a lo largo del camino había habido un chico o dos por
los que me había interesado lo suficiente como para intentarlo de nuevo,
pensando que sería menos presión una aventura de una noche. Pensé que si
el chico no me conocía, no sabía cómo funcionaba, quizás podría frenar el
miedo irracional al rechazo y a la desagradable sentencia. Nunca funcionó.
Como siempre, me sentí enferma y solo quería que acabara, así que después
de la segunda vez que me dijeron frígida decidí dejar de intentar hacer que
algo suceda. Dejé de pensar que había en mi futuro cosas normales de chico-
chica.

No culpaba totalmente a Nash y lo que había hecho por mis complejos.


Muchos de ellos fueron gestados en mí por ser simplemente yo. Era la rara, la
que en realidad no encajaba. Faith era alta como yo, incluso lucía un brillante
cabello rojo, pero era manejable y no creo que ella tuviera un grano en su
vida. Era alegre y popular, jugaba volibol, y estaba en todo tipo de comités y
clubes. Era la mezcla perfecta de mis padres y de alguna manera se las
arreglaba para ser una chica dulce y encantadora. Nadie parecía saber qué
hacer conmigo, incluso en casa, donde sabía que era amada
incondicionalmente. En un esfuerzo por ayudar, me pusieron de dieta en dieta,
me arrastraron de dermatólogo en dermatólogo y me anotaron en actividad
tras actividad, todo lo que demostró ser una pérdida de dinero. Sabía que sus
intenciones eran buenas, que querían que saliera de mi cascarón y viviera
una vida plena, pero lo único que lograron hacer era hacerme sentir inferior
e incómoda en mi propia piel.

Claro que no me había ayudado que, justo por la época que Derek me
había probado que los hombres no eran de fiar, mi padre había decidido que
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estaba aburrido de mi mamá y que quería cambiarla por un modelo más


nuevo. No importaba que fuéramos una amorosa, afectuosa y sólida unidad
Página

familiar que se ayudaban y apoyaban unos a otros. No, lo que importaba eran
un par de tetas turgentes y una sonrisa de dientes visibles que lo hicieron
sentir diez años más joven. Él no lo pensó dos veces antes de destruir nuestra
familia, y yo fui dejada con una comprensión profunda de que los hombres
siempre elegían la opción fácil. Si pones a una chica linda, alguien que fuera
asequible y brillante, delante de ellos, al final sus penes iban a hacer la
elección por ellos; y eso apestaba.

A pesar de que sabía que él no era para mí, había construido una
extravagante fantasía alrededor de quien creí que Nash era en aquella época.
Me gustaba que estuviera en el arte, pensaba que lo atractivo de él dibujando
grafitis y haciendo tatuajes y piercings era peligroso y caliente. La mayoría
de las chicas lo pensaban. Pensaba que él era diferente, que la forma en que
interactuaba conmigo en los casilleros lo ponía por encima de la forma en
que me trataban el resto de los típicos adolescentes de nuestra escuela.
Cuando descubrí lo equivocada que estaba, me había destrozado y
simplemente cavó el hoyo donde mi autoestima y todos los fragmentos
destrozados de confianza habían caído aún más profundo.

Me había convertido en enfermera, encontrando un propósito mayor,


para permitirme ir a ese agujero profundo y oscuro y remover todos esos
fragmentos. No estaba completamente entera, pero estaba mucho mejor de lo
que había estado como adolescente.

Faith tenía razón. Las mujeres Ford no lidiaban bien con las rupturas,
y yo estaba renuente a admitir que un beso borracho de Nash tuvo más efecto
en mí, tuvo más respuesta que los tres meses de gentil galanteo que Derek me
había ofrecido. Era lo suficientemente perspicaz para saber que eso no era
bueno y necesitaba tomar la severa advertencia de Faith y mantenerme
alejada de él. Nash Donovan no era bueno ni para mi autoestima ni para
mantener mi vida en la práctica, ordenada y sencilla manera en que
funcionaba ahora.
63
Página
Traducido por nelshia

Corregido por Lizzie

E
staba quedándome sin energía y poniéndome cada vez
más irascible. En lugar de trabajar de medio día a las siete,
estaba teniendo que ir a las nueve y quedarme hasta las
ocho o más tarde para compensar por todas las personas a las que les había
quedado mal al saltarme sus citas en medio de mi crisis nerviosa de la
semana anterior. Mi agenda estaba siempre bastante llena, así que tratar de
reprogramar toda una semana completa de trabajo no era solo una pesadilla
para mí, sino también tenía a Cora lista para ahogarme.

También estaba tratando de pasar cada hora del almuerzo visitando


a Phil, lo que significaba que no había un momento de inactividad en todo mi
día. Él no lo estaba haciendo tan bien. Sus pulmones tenían agua en ellos y
uno de los medicamentos para el dolor que tenía no funcionaba para su
estómago, así que él estaba teniendo dificultades reteniendo cualquier cosa
en el estómago. Era difícil verlo así, como si estuviera simplemente
consumiéndose ante mis ojos. Viéndolo desvanecerse lejos de mí tenía cientos
de preguntas dando vueltas en mi mente. Realmente tenía muchas ganas de
inmovilizarlo y conseguir la historia de él. El shock había desaparecido un
poco y ahora quería respuestas. Ya no tenía miedo de su respuesta. No había
manera de que Phil estuviera avergonzado o infeliz de que yo fuera de su
sangre.

Yo podría solo haber perseguido a mi madre hasta que ella diera los
64

detalles, pero tratar con ella siempre fue una pesadilla y sabía que ella no
Página

podía molestarse en decir la verdad. Cora mencionó que su padre parecía


estar al tanto de información privilegiada y ella estaba totalmente abierta a
fisgonear la historia de él si quería. Su padre y Phil habían estado alistados
en la marina juntos hace años y habían mantenido un estrecho vínculo con
los años.

Le dije que se mantuviera a raya porque tenía que dar a la gente que
había estado involucrada, que me dejaron vivir una mentira durante tanto
tiempo, el derecho de explicar sus decisiones. Sin embargo, si Phil no decidía
dejar de darme evasivas pronto, iba a tomar la oferta y no sentiría ni un
gramo de culpa por ello.

Yo era el único en la tienda. Tenía que terminar el tatuaje de una zombi


Hello Kitty en la pierna de una chica. Estaba tan cansado de los zombis. Cada
día era Elvis zombi, Marilyn zombi, Harry Potter zombi... eran zombis todo el
tiempo. Quiero decir siempre me aseguré de dar atención al cien por cien y la
dedicación a cada tatuaje que ponía en un cliente. No les debía nada menos
teniendo en cuenta que van a estar portando mis obras de arte para siempre,
pero en realidad me preguntaba si una gran cantidad de los clientes más
jóvenes que terminaban en mi silla daban alguna importancia a las
tendencias pasajeras. En cinco años el Elvis zombi no iba a parecer tan genial
como lo hacía ahora, así que tenía que asegurarme que era por lo menos un
tatuaje impresionantemente hecho, incluso si el tema del tatuaje no siempre
era relevante.

Estaba terminando y mirando el reloj que estaba sentado en la


recepción para ver si tenía tiempo para ir al hospital, y estuve sorprendido
cuando la puerta de entrada de la tienda se abrió y Rowdy caminó dentro.
Rowdy St. James parecía una versión moderna de James Dean. Él tenía una
vibra retro genial que era toda suya y él era uno de los tipos más graciosos
que he conocido. Él hizo el ambiente en la tienda más alegre, ya que Rule
podía ser tan idiota y a Cora le encantaba causar drama y meterse en los
asuntos de todos. Levanté una ceja hacia él y termine de envolver a la chica
y su zombi.

—¿Qué pasa, hombre?


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La cliente pagó y me dijo cómo delirantemente feliz estaba con su


gatito zombificado mientras me despedía y cerraba la puerta detrás de ella.
Página
—Has estado tomando algunas horas locas últimamente, amigo.

Para hacer su punto más obvio bostecé y tuve que chasquear mi cuello.

—Es mi propia culpa. No debería haber estado actuando como un


imbécil total la semana pasada.

—Eso fue una mierda pesada con la que tratar.

─Sí, pero yo soy un hombre hecho y derecho. Estaba actuando como


un bebé.

—Nadie te culpa.

No, no lo hicieron, pero deberían hacerlo. Tomó a Saint aparecer y


decirme que me tirara de mi cabeza fuera de mi culo para ver más allá de mis
propios sentimientos agitados y a Rule intimidándome para actuar
correctamente.

—¿Qué haces aquí tan tarde? —le pregunté mientras empezaba a


organizar mi estación.

—Te estaba buscando. Me detuve en el hospital para ver a Phil y


mencionó la nueva tienda. Eso es bastante genial.

—Si. No tengo ni idea de lo que se supone que debo hacer al respecto,


sin embargo.

Él se rio y se apoyó en el mostrador de recepción mientras yo limpiaba


las cosas con un fuerte antiséptico.

—Bueno, yo no sé una mierda sobre la contratación de un nuevo


personal, y pensar que vas a encontrar a alguien para reemplazar a Cora es
un sueño imposible. Ese molde no solo se rompió, se destrozó en millones de
pedazos en el suelo. El mundo no podría manejar más de una de ella.

Me reí porque él tenía razón, y me levanté para que pudiera hacer


crujir mi espalda. Sonaba como si me estuviera cayendo a pedazos.

—Cierto.
66
Página
—Conozco a un hombre, que hace renovaciones personalizadas y
cosas por el estilo. Él es un buen amigo, uno de mis clientes en realidad. Silo
quería hacerte saber que tenía un nombre cuando se trata de tener el lugar
listo para ser convertido en una tienda de tatuajes.

—¿Quién es?

—Zeb Fuller.

Había oído el nombre antes. Zeb era un tipo amigo del mecánico. Tenía
una vieja Internacional que llevaba al mismo mecánico que yo acostumbraba
cada vez que la bestia tenía algo mal con ella que no podía manejarlo por mi
cuenta.

—Genial. Lo tendré en mente. Ni siquiera lo he hecho hasta allí todavía.


Entre tratar de ponerme al día aquí y pasar tiempo con Phil, solo estoy
corriendo en círculos.

Por no mencionar, que aunque sabía que quería mantenerme alejado


de ella, yo todavía estaba en silenciosamente buscando a Saint cada vez que
daba un paso dentro de las puertas del hospital. Hasta ahora no había tenido
suerte, pero eso no me detenía a buscarla.

—Sí, me he dado cuenta de eso, y Rule es todo en el modo súper-novio.


Oh, cómo han cambiado las cosas alrededor de este lugar en los últimos años.
Recuerdo cuando todos estábamos sobre un buen tiempo y unas cuantas frías.

—Oye, yo todavía lo estoy. —Mi argumento fue poco entusiasta a lo


mucho. Estaba demasiado cansado para un buen tiempo.

Se rio de mí y puso en blanco sus ojos del color del océano.

—De ninguna manera, Nash. Toda nuestra pandilla está casándose y


teniendo hijos, todos estamos creciendo y sentando cabeza.

Rowdy era el más joven de nuestra banda de hermanos, así que era
divertido oír esto viniendo de él. Apagué las luces y me puse una gorra negra
encima de mi cabeza rapada.
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—Tenía que suceder en algún momento, supongo, pero el matrimonio


Página

y bebés... —Hice una mueca—. No son para mí.


—Ya lo veremos, hermano. Ya lo veremos. Sinceramente, nada de eso
es el por qué te localicé. Tengo una idea que quiero platicar contigo para la
nueva tienda.

Rowdy era un tipo interesante. Él era divertido, el bromista del grupo,


pero también tenía mucho pasando bajo la superficie. Pienso que es por eso
que él y Jet eran tan cercanos, había mucho más pasando allí que lo que la
mayoría de la gente tomaba al ver su cara. Él estaba mucho más en el arte de
lo que nosotros lo hicimos para ganarnos la vida. Creo que debajo de su
enorme cabello, labios perfectamente delineados y su personalidad jovial
acechaba el alma de un hombre verdaderamente artístico. Apreciaba eso, y a
él, por lo que si él tenía una idea estaba más que dispuesto a darle una
oportunidad. Además de que tenía que importarle mucho, si él se me estaba
acercando después de que todo el mundo había terminado el día.

—Dispara.

Estaba un poco sorprendido de ver que él parecía un poco nervioso.


Hubo un poco de rubor rosado detrás de ese magnífico tatuaje de un ancla
que estaba en el lado de su cuello.

—Cora mencionó que había un espacio vacío en la planta superior del


nuevo espacio que tenía oficinas y esas cosas. Creo que deberías convertirlo
en una tienda. Mantener la tienda de tatuajes y los materiales de
perforaciones en la planta baja, pero arriba deberías considerar la venta de
cosas... como nuestra propia marca. Más que simples camisetas y mierda
como lo hacemos ahora. También creo que puede ser una idea rentable
exhibir algunas obras de arte original de los artistas. Como Rule que hizo ese
mural con el hombre de las cavernas para esos chicos ricos y la forma en que
tú hiciste la parte de atrás de ese restaurante en graffiti en Broadway. La gente
los compraría, y en ese lugar ustedes podrían cobrar un brazo y una pierna
por ello.

Solo podía mirarlo. Él debe haber tomado mi sorpresa aturdida por el


camino equivocado porque se encogió de hombros y levantó una mano
tatuada para frotar la parte posterior de su cuello.
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—O no. Era solo una idea.


Página
Parpadeé y extendí la mano para empujarlo en el centro de su pecho
con la palma de mi mano.

—Una idea brillante de mierda. Maldita sea, amigo, Phil debería


haberte dejado a cargo de este nuevo proyecto. No tenía ni idea de que fueras
tan diestro para los negocios.

Caminamos fuera de la puerta principal y entramos en el aire frío de


Colorado. El frío succionó el aliento de mis pulmones y me hizo temblar dentro
de mi sudadera con capucha.

—Acabo de ver lo que hicieron Rome y Asa con ese tugurio de bar que
terminaron manejando y pensé que deberíamos tratar de mejorar nuestro
juego un poco también. Me encanta este lugar, me encanta lo que hacemos,
así que ¿por qué no llevarlo al siguiente nivel?

—Eso significa que quien sea que contratemos para gestionar estas
tiendas en lugar de Cora va a tener que ser un ajuste perfecto. No será de
casualidad que conoces a alguien que pueda llenar ese papel, ¿o sí?

Di unas palmaditas automáticamente en el bolsillo de mi sudadera en


busca de un cigarrillo y casi me dio un ataque cuando saque las manos
vacías. Dejar de fumar apestaba y yo apestaba al dejar de fumar, pero estaba
tratando con fuerza, y cada vez que veía a Phil en la cama lo hacía un poco
más fácil.

Rowdy sacudió su cabeza rubia y jaló el cuello de franela acolchada


alrededor de su cuello.

—No, pero encontrarás a alguien. Tienes grandes instintos sobre la


gente y Rule es como el guardián del infierno, por no hablar que quien
contrates tiene que pasar la prueba de Cora. Tienes que darte un poco de
crédito, Nash. Esta es la vida de Phil, su legado... por supuesto tú eres el único
a quien se lo confiaría. Son familia, él quería que continuaras con la tradición
y mantuvieras este lugar como un hogar. Tienes esto, hermano. Ten un poco
de fe.

Solo gruñí y me volví para caminar hacia donde estaba estacionado


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el Charger. Ligeras ráfagas de nieve comenzaban a cubrir totalmente el suelo.


Página
Lo miré cuando él preguntó:

—Oye, he oído que tu nueva vecina es un diez sólido. ¿Qué pasa con
eso?

Levanté un hombro y lo dejé caer. Lo que estaba pasando con eso era
que su cabello era del color equivocado de rojo y sus ojos eran oscuros, no de
un sosegado gris suave.

—Demasiado ocupado, demasiado enfocado sobre Phil... No sé. Pásate


por una cerveza y puedes presentarte tú mismo.

Él no respondió, solo me dio una mirada. Una mirada que claramente


declaraba que si no estaba tratando de conseguir activamente meterme en
los pantalones de la vecina caliente, algo más estaba pasando.
Afortunadamente estaba helando, así que ninguno de nosotros quería pasar
el rato en la acera, y pude escapar limpiamente sin forcejear alrededor de una
débil excusa por mis verdaderas razones para no tirar todo mi considerable
juego en el bombón al otro lado del pasillo.

Cuando llegué al hospital, eran casi las nueve. Traté de estacionarme


cerca, para no tener que caminar hasta la puerta principal y congelar mis
pelotas en el camino, pero el destino no estaba trabajando para mí y me tomó
cinco minutos para caminar desde el lado del complejo hasta las puertas de
entrada después de finalmente encontrar un lugar. Yo estaba murmurando
en voz baja sobre la necesidad de un cigarrillo y frotando mis manos juntas
para mantener el calor cuando me detuve vacilantemente mientras
franqueaba la esquina del edificio principal.

Saint caminaba de un lado a otro en la acera. Las luces del edificio


estaban lanzándola en una luz etérea y vibrante, como el cielo por encima de
ella iluminándola con su resplandor, haciendo que cada copo de nieve
quedara atrapado en su increíble brillo del cabello. Ella no fue solo nombrada
Saint... era como si una fuerza desconocida estuviera tratando de empujarme
a verla como mucho más. Su cabello normalmente restringido, estaba por
todo el lugar, las hebras alrededor de su rostro pálido como fuego y cobre. Los
copos de nieve se encontraban en sus hebras sueltas, pero no parecía darse
70

cuenta. Ella estaba vestida con su uniforme, sin abrigo ni guantes, y el frío no
Página

parecía tener ningún efecto sobre ella mientras caminaba hacia atrás y
adelante. Ella se movía frenéticamente, con los brazos cruzados con fuerza
alrededor de su pecho como si estuviera tratando de darse un abrazo de oso.

Sabía que ella no quería tener nada que ver conmigo, que quería fingir
que no existía, pero no podía simplemente caminar a su alrededor sin
preguntarle qué le pasaba, sin ver si estaba bien. No era ese tipo de persona,
y más importante, realmente me importaba por qué estaba aquí afuera
cuando estaba obviamente molesta, y por qué no tenía un abrigo ni nada
cuando estaba tan frío afuera.

—¿Saint?

Dije su nombre en voz baja y me moví un poco más cerca. Cuando se


dio la vuelta pude ver los rastros congelados de lágrimas en sus mejillas y
casi podía sentir espirales de tensión saliendo de su cuerpo. Me sorprendió
que la nieve que estaba aterrizando en su cara y aferrándose a sus pestañas
no se derritiera de inmediato con todo el calor y energía que ella estaba
emitiendo.

—¿Estás bien?

Ella parpadeó hacia mí como si no me reconociera, y pensé que tal vez


era la gorra cubriendo mi cabeza. Abrió la boca y la cerro rápidamente de
nuevo así las palabras no saldrían. Sus brazos cayeron a sus costados y ella
solo se quedó mirándome sin decir nada o sin moverse durante un largo rato.
Estaba a punto de pedir disculpas por molestarla, una vez más, cuando de
repente se movió hacia mí... ella se tambaleó como si hubiera llegado sin
ataduras de la tierra. No tenía idea de lo que estaba haciendo, pero la
expresión de su rostro era decidida y concentrada, así que me preparé para
que me diera una cachetada en la cara o a que pusiera una rodilla en mis
bolas. Con esta chica simplemente nunca sabía en qué dirección iba a girar la
marea.

No estaba preparado para que ella se arrojara contra mi pecho. Estaba


tan sorprendido, que en realidad tuve que dar un paso atrás mientras envolvía
mis brazos alrededor de su cintura. Ella puso sus manos alrededor de mis
hombros y cerró sus helados dedos bajo el cuello de mi sudadera con capucha
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clavando dedos en la parte de atrás de mi cuello. Sus pechos se estrellaron


Página

contra mi pecho y su largo cabello se enrolló alrededor de mis dedos donde


la estaba sosteniendo en su espalda baja. Era sedoso y fresco, como el tacto
de la escarcha sobre un panel de vidrio. Yo estaba estupefacto, tratando de
averiguar lo que ella estaba haciendo, cuando cerró su boca en la mía. Menos
mal que era alta y no tenía que estirarse muy lejos, porque si yo hubiera
estado levantándola en mis brazos, había una buena probabilidad de que
podría haberla dejado caer de regreso al suelo por la sorpresa.

Su boca era caliente, frenética, salvaje y desesperada. Ella sabía a


invierno y algún tipo de cítrico picante. Lo sabía porque ella no dudó en rodar
su lengua en mi sorprendida boca. Había sido besado por un montón de
chicas, probablemente demasiadas a lo largo de los años, y ninguna de ellas
me envió de cómodo a sentir que mis calzoncillos eran diez tallas más
pequeños en una fracción de segundo de la manera que Saint lo hizo. Ni
siquiera era que se tratara de un gran beso. Había algo detrás de él, algo con
más borde, más significado que cualquier otro beso yo podía recordar. La
forma en que sus suaves labios se sentían presionados contra los míos, la
forma en que usaba sus dientes con solo la suficiente presión, la forma en que
sus cortas uñas se clavaron en los tendones a ambos lados de mi cuello me
excitó de adentro hacia afuera.

Si no hubiéramos estado de pie fuera consiguiendo congelarnos, no


hubiéramos estado parados en el medio de una acera, la habría empujado
contra una pared... infiernos, hubiera encontrado un punto suave en el suelo
y la dejaría sacar lo que estaba persiguiéndola en la forma más sexy, más
salvaje posible. Si ella necesitaba una liberación física para conseguir sacar
sus emociones, yo estaría más que dispuesto a ofrecer mi tiempo y mi cuerpo.
Tenía una sospecha profunda de que si alguna vez era lo suficientemente
suertudo para tenerla desnuda, nunca dejaría que se pusiera ropa a mí
alrededor otra vez.

Ella deslizó sus manos hacia el frente de mi cara y agarró mis dos
mejillas. Ella comenzó a temblar, y cuando se echó hacia atrás me quedé
atrapado en la acechante tormenta que era su mirada. Alce una mano y
limpié una sola lágrima de cristal que estaba aferrada en su pestaña con mi
nudillo. Dejó escapar un suspiro tembloroso y cerró sus ojos.
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—Lo siento. No era mi intención de atacarte con mi boca. —Parecía


Página

avergonzada y triste al mismo tiempo.


Me eché a reír y di un paso atrás mientras ella dejaba caer las manos.
Parte de su conciencia debe haber vuelto porque comenzó a temblar. Suspiré
y deslicé la cremallera de mi sudadera con capucha hacia abajo para que
pudiera entregársela. Me miró en silencio durante un segundo y luego la
tomó.

—Saint, me puedes atacar con alguna parte de ti en cualquier


momento de cualquier día. No me quejaré... nunca.

Ella rio un poco temblorosa.

—Gracias.

—¿Quieres hablar de lo que te tiene en la nieve caminado de ida y


vuelta?

Era una posibilidad remota. Ella nunca parecía realmente querer


hablar conmigo, pero ella todavía parecía tan torturada, tuve que preguntar.

Ella sacudió la cabeza y deslizó las manos por su cabello. Algunas


hebras rojizas flotaron como un halo alrededor de su cabeza.

—Ha estado muy ocupado toda la semana. El tiempo vuele las cosas
locas y es temporada de gripe. Normalmente puedo manejar todo lo que viene
a través de la puerta. A veces puede ser abrumador y me rompe el corazón,
pero hago mi trabajo y por lo general puedo esperar hasta que llegue a casa
para procesarlo todo o desmoronarme.

No podía ni siquiera imaginar lo que tenía que lidiar día a día


generalmente. El hermano gemelo de Rule, Remy, había sido traído a esta
misma Sala de Emergencias cuando estrelló su auto en la carretera
interestatal en un terrible accidente. Él no lo había logrado, y se me ocurrió
que era algo que ella tenía que ver todo el tiempo.

—Hoy una adolescente fue trasladada de urgencia. Sus padres la


encontraron con una sobredosis en el baño. Ella era solo una niña de verdad,
tenía toda su vida por delante, pero ella trago una botella entera de pastillas
porque los niños de su escuela estaban metiéndose con ella, intimidándola.
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Estaban siendo malos con ella, diciéndole cosas horribles en Internet, y ella
Página

simplemente no pudo soportarlo más.


Vi temblar su labio inferior antes que ella lo atrapara entre sus dientes.
Sus ojos se alzaron de nuevo hasta los míos y el gris se había vuelto color
pizarra. Me pregunté si ella estaba viendo su yo adolescente en esa paciente,
y sentí una punzada de remordimiento por no haberle prestado más atención
en ese entonces.

—Veo muerte y tragedia todo el tiempo y nada hace que sea peor que
cuando es totalmente sin sentido. Todo lo que ella necesitaba era un poco de
amabilidad, un poco de bondad humana básica, y no estaría en su camino a
la morgue y sus padres no estarían devastados. Es desgarrador y tan sin
sentido.

Jaló sus manos dentro de las mangas de mi sudadera y me miró.

—Y tengo que ir a hablar con mi mamá mañana, que es el equivalente


de tener un centenar de endodoncias a la vez. Este día fue vicioso y creo que
estuve un poco fuera curso por un segundo.

Era mi turno de temblar.

—Lo siento, Saint. Eso suena horrible.

Ella entrecerró los ojos y giró la cabeza hacia el frente del edificio.

—¿Cómo lo sabes? ¿Alguna vez has tenido a alguien burlándose de ti,


sido llamado con nombres horribles, tenías a alguien haciéndote sentir como
que no mereces vivir solo porque no eras lo mismo que todos los demás?

Hice una mueca ante su tono duro y traté de descifrar cómo podía ir
de dulce a hostil hacia mí con tanta rapidez. Su línea de pensamiento se movía
como una liebre asustada.

Extendí la mano y agarré su codo y la hice girar para que ella


estuviera enfrentándome.

─Mira, no sé lo que hice o dije que te hace pensar que soy una especie
de monstruo. Yo sé exactamente lo que es eso, sin embargo, Saint. Viví con
Phil por la mayor parte de mi infancia, porque mi propia madre no me quería,
no pensaba que era lo suficientemente bueno para mantenerme a su
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alrededor. Yo no era como ella o su marido, por lo que ella no me quería. Se


Página

casó con un tipo que me odiaba antes que fuera aún lo suficientemente mayor
como para preguntar por qué. Lo escuché repetir todos los días de mi infancia,
los nombres, las burlas, las burlas por simplemente estar vivo. Así que, así es
como lo sé. Por supuesto, las mías no vienen de mis compañeros, pero ¿tiene
eso alguna diferencia? Las acciones odiosas apestan sin importar quién está
repartiéndolas.

Algo cruzó por su bonita cara y me di cuenta de que en verdad a la


manera de las pelirrojas tenía unas diminutas pecas que salpicaban el puente
de su nariz. Arrugó sus moteadas facciones y caminó conmigo hasta el
ascensor. Casi podía verla tratando de desmenuzar mis palabras a medida
que avanzábamos juntos.

—Las horas de visita han terminado, pero voy a escabullirte


considerando que te retrasé afuera.

—Gracias, ¿y qué pasa con tu madre? ¿Por qué ir a visitarla está a la


par con el dentista?

Ella hizo un ruido con la garganta y se apoyó en el otro lado del


ascensor. Quería golpear el botón de pánico y dejarnos atrapados aquí juntos
por una hora o dos para que pudiera ver si podía conseguir que ella pusiera
su boca en la mía de nuevo.

─Ella siempre ha sido del tipo de mujer difícil, incluso en el mejor de


los tiempos, pero ahora que ella y mi papá están divorciándose, ella se
convirtió en algo más y anhelo los días en que era solo difícil.

Esto era lo más que alguna vez me había dicho de sí misma.

—¿Por cuánto tiempo estuvieron casados?

—Lo suficiente para decidir que ya no se gustaban mucho


mutuamente.

—Eso es una mierda, pero ¿no es así como terminan todos los
matrimonios?

Ella levantó una ceja.


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Página
—Tu mamá todavía está casada, y ¿qué pasa con Rule? ¿No le propuso
matrimonio a su novia justo aquí en el hospital? Y Jet Keller se casó, ¿no es
así?

—Mi madre está obsesionada con Grant. Ella se vendría abajo si esa
relación no funcionara, y eso no es un matrimonio para mí. Rule y Shaw están
destinados a estar juntos, y Jet se casó totalmente con la chica adecuada. Veo
esas uniones pasando la prueba del tiempo, pero ¿quién sabe? La gente
cambia, y cosas que pensabas que te gustaban de una persona pueden de
repente fastidiar tu mierda dentro de veinte años.

Fue probablemente lo más honesto que jamás había sido con ninguna
chica de la que me sintiera atraído cuando se trataba de mis ideas sobre las
relaciones y para siempre. Generalmente pasaba el tiempo con las chicas que
no quieren hablar de largo plazo o que sabían que si lo hacían yo salía por la
puerta.

—Así que ¿no piensas alguna vez en casarte o tener hijos? —Ella
sonaba curiosa, pero también algo más.

Me encogí de hombros y extendí la mano para tirar de la gorra de mi


cabeza y meterla en el bolsillo de atrás.

—Lo dudo.

Ella murmuró algo en voz baja que no entendí y caminó conmigo a


recepción. Ella habló con la enfermera de noche, firmó algo, y volvió a donde
yo estaba esperando a un lado.

—Ya está todo listo. Solo puedes entrar una media hora, pero eso es
mejor que nada.

—Te lo agradezco.

Ella inclinó la cabeza hacia un lado y parpadeó sus ojos nublados


hacia mí como si estuviera tratando de encontrar algo que decir. Pensé que
era extra linda cuando estaba toda insegura de eso.

Ella me dio una sonrisa realmente triste y se deslizó fuera de mi


76

sudadera con capucha para entregármela de nuevo. Quería ponerla en mi


Página

cara y ver si olía a naranjas ahora en lugar de humo de cigarrillo.


—Es devastador cuando alguien que crees que puedes amar termina
decepcionándote al final, por lo que entiendo de dónde vienes. Gracias, por,
bueno, todo esta noche, supongo. Estoy realmente contenta de haberte
encontrado.

Ella estaba alejándose de mí. Al parecer nunca podría conseguir


sujetar a esta chica o realmente entender por qué quería sujetarla en el primer
lugar. Tal vez fue porque estábamos hablando de bodas, o tal vez fue porque
quería besarla y mucho más, pero yo no pude contenerme de decir
impulsivamente:

—Ven a la boda de Rule conmigo.

Ella se detuvo y se quedó absolutamente inmóvil. Me miró por encima


del hombro y pude verla tratando de decir que no, sin usar la palabra real.
Levanté una ceja y le di una sonrisa.

—Es en la víspera de Navidad, en una semana. No digas que no, solo


piensa en ello. —Enganché un dedo en la puerta cerrada donde Phil estaba—.
Ven a buscarme si decides que quieres darle una oportunidad. Será divertido...
bueno, tan divertido como una boda puede ser cuando la novia no les ha dicho
a sus padres que se va a casar y el novio es tan impredecible como Rule. Solo
piensa en ello.

Antes de que pudiera rechazar de plano la idea, me metí en la oscura


habitación de Phil y cerré la puerta detrás de mí. Me sorprendió que aún
estaba despierto, pero esos ojos que eran tan parecidos a los míos estaban
muy abiertos y mirándome con inconfundible humor.

—¿La enfermera pelirroja?

Gruñí y me senté al lado de la cama.

—Si.

—Ella es muy bonita y una muñeca total. Se detuvo a revisarme hace


unos días, y cuando le dije que estaba aburrido más allá de mi mente, ella
apareció con aquellas. Podía haberla besado. —Indicó una gruesa pila de
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revistas a un lado, que tenían fotos de motos y mujeres con poca ropa
Página
adornando las portadas. Hombre, ella fue realmente dulce. Ella no tenía que
hacer eso por él.

—Ella es algo más, eso es seguro. Nunca he conocido a una chica que
corra de tan caliente a fría. Fuimos juntos a la escuela cuando era más joven.

Alzó ambas cejas y movió las piernas debajo de las sábanas.

—¿Crees que tiene algo que ver con cuando eras un adolescente dolor-
en-el-culo? Solías dejar correr tu boca y sin pensar en ello todo el tiempo, y
has tenido una tendencia a actuar como un pedazo de mierda cuando tu
ánimo golpeaba. Ambos tú y Rule. Tal vez el hombre está pagando por los
pecados de su yo más joven.

Reflexioné sobre eso e incliné la barbilla hacia él.

—Te ves un poco mejor.

—Mejor es relativo. La neumonía se está aliviando, y me dicen que


podría lograrlo fuera de aquí a finales de la semana. Voy a tener que buscar
y contratar a alguien para el cuidado en casa, sin embargo, porque lo peor
está aún por venir, y me voy a quedar en el hospital rodeado de máquinas, a
la espera que al fin haga mi entrada triunfal y me lleve.

Fruncí el ceño, doblé mis manos y apoyé los antebrazos en las rodillas.

—¿Cómo puedes sonar tan todo-esta-hecho sobre el hecho que estás


muriendo? Eso desgarra mis malditas entrañas y tú hablas de ello como si
estuviéramos hablando de lo que tienen para la cena.

—He tenido más tiempo para acostumbrarme a la idea del que has
tenido, hijo. Lamento que nunca pude encontrar las palabras adecuadas para
hablar contigo sobre ello antes. La primera vez eras solo un niño y yo pensé
que era invencible. Esta vez sé nada de eso importa.

Eso no me hacía sentir mejor, pero supongo que nada lo haría jamás.

—¿Cuándo vas a decirme cómo ocurrió todo esto? ¿Cómo fue que
nadie pensó que necesitaba saber la verdad acerca de ti y mamá?
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Suspiró, lo que inició una ronda de tos que tenía todo su cuerpo
Página

retorciéndose. Quería sentirme mal por preguntar, pero necesitaba saber.


—Esa es una larga historia para otro lugar y tiempo. Realmente creo
que deberías preguntar a tu madre al respecto.

Tiré mi gran cuerpo en la silla y lo miré.

—Quiero la verdad y dudo que ella siquiera sepa que es eso.

Él chasqueó la lengua y cambió de posición en la cama otra vez. Él


solo lucía tan frágil y tan diferente al hombre que siempre había querido
emular. Me asustaba.

—Somos igualmente responsables por no decirte antes. Ella hizo


algunas malas decisiones, decidió que su futuro iba a verse de una manera
sin importar lo que se atravesara en su camino, yo, tú y todo lo demás. Yo
estaba agradecido por el tiempo que tuve contigo, y el resto de los chicos. ¿Me
gustaría que hubieras sabido que eras mi hijo antes? Sí, pero también
entiendo por qué tu madre quería mantenerlo en secreto durante tanto tiempo
como lo hizo. Hice algunas malas decisiones a lo largo del camino, también,
Nash.

—¿Por qué la dejaste hacernos esto a nosotros? ¿A mí? Mi infancia fue


una pesadilla hasta que te involucraste.

Él me dio una mirada que reconocí muy bien. La vi en Rule. La vi en


Jet. La vi en Rome cada vez que veían a las mujeres que habían capturado sus
corazones para siempre, así que respondí por él.

—Tú la amabas.

Cerró los ojos y se dejó caer sobre las almohadas apiladas detrás de
él.

—El amor no es algo que puedes negociar, Nash. Cuando esto ocurre,
se convierte en todo.

—Oh, confía en mí, lo sé. He estado en el perdedor lado del amor toda
mi vida.

—No puedes basar el amor en la experiencia que tuviste al crecer.


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Amar a alguien que deseas hacer tuya tiene una sensación diferente, un poder
Página
diferente que el amor que sientes por la familia. Es diferente y las cadenas que
lo atan pueden ser irrompibles. —Su voz se quebró y sus ojos se cerraron.

Él estaba desvaneciéndose rápidamente, así que me puse en pie y me


acerqué para que pudiera colocar una mano en su hombro. Tomó toda mi
voluntad no estremecerme cuando sentí lo frágil que estaba bajo el suéter
negro que llevaba puesto.

—Supongo. Es solo que no sé cómo alguien puede amar a un chico


cuya propia madre rechazó. Eso no augura nada bueno en mi libro. Si mamá
no pudo amarme, ¿cómo alguien va a enlistarse para un largo plazo?

Él pudo haber tenido un argumento que me habría hecho sentir mejor,


pero se quedó dormido antes que pudiera dármelo.

Nunca consideré un por siempre con nadie. No pensé que fuera para
mí, pero cuando pensé en la forma en que los ojos de Saint cambiaban de gris
claro a estaño, y recordé la forma en que se sentía presionada contra mí, tanto
en mi desesperación y la suya propia, estaba empezando a preguntarme si
necesitaba reconsiderar mi opinión sobre las cosas.

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Página
Traducido por Fanny (SOS) y ElyCasdel

Corregido por Lizzie

E
l viento había pasado de asqueroso a tenebroso mientras
recorría las carreteras en las montañas y hacía el suburbio
de lujo de Brookside, donde mis padres aún vivían. Mamá
se quedó con la gran casa en la comunidad cerrada. Papá se había mudado a
un apartamento de moda cerca de la parte principal de la ciudad con su novia.
Había kilómetros separándolos, pero si le preguntabas a mi madre, la
distancia entre Denver y la luna no era suficiente espacio para alejarse de mi
padre y su traición. En verdad me sentía mal por ella, pero en algún punto ella
necesitaba comenzar a sanar o iba a perder mucho más que su matrimonio y
su salud mental. Faith estaba colgando de un hilo y yo… yo amaba a mi mamá,
pero estaba por encima de eso. Los hombres decepcionaban, era solo la forma
en la que era.

No estaba exactamente extasiada con las decisiones que mi padre


había hecho. No podía entender como pudo alejarse tan fácilmente de mi
mamá y dejar a su familia, pero la culpa solo llegaba a un extremo. Podría
odiarlo por siempre por enamorarse de alguien más, sacarlo de mi vida
definitivamente porque las decisiones que había tomado habían llevado a mi
mamá a actuar como una lunática, pero era más importante mantener a mi
familia junta. Solo acepté que era falible. Faith y yo nunca le daríamos la
bienvenida a la nueva novia con los brazos abiertos, pero me forcé a tolerarla
y actuar de una manera no resentida con mi papá cada vez que lo veía. Creo
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que una parte de mí no esperaba nada menos de él solo porque era hombre y
Página

tenía esta creencia de que todos los hombres gravitarían hacia la brillante y
más bonita y en su caso, más joven opción cuando era de pensar con lo que
estaba en sus pantalones.

Tenía que ir lentamente y concentrarme, lo que era más difícil de lo


normal porque estaba emocionalmente agotada. No podía sacar a la chica, la
horrible perdida de ayer, fuera de mi mente. Tampoco podía parar de repetir
la manera en la que me había tirado hacia Nash poniendo mis ojos en blanco
cada vez que los cerraba anoche, lo que llevó a una noche de insomnio. Dos
veces ahora habíamos compartido un beso en medio de una agitación
emocional, ambas veces había hecho la situación más tolerable, más como
una sombra que una sofocante niebla de malos sentimientos y dolor. No
quería nombrar lo que eso significaba, pero no podía negar que besarlo me
había hecho sentir restaurada y me había puesto de nuevo en tierra firme. El
hecho de que no me haya alejado, que no haya preguntado incansablemente
sobre eso, me forzó a cuestionar todos los recuerdos que tenía que me
recordaban una y otra y otra vez que se supone que debería pensar que Nash
era un imbécil sin corazón.

Había estado a segundos de aceptar su invitación a la boda, a pesar


de que la idea de pasar tiempo a su alrededor, alrededor de sus amigos y un
montón de extraños, me hacía querer hiperventilar. Gracias a Dios que me
había dicho que lo pensara. Había una especie de arrastre actual entre
nosotros en el que no confiaba, que no me gustaba particularmente, pero era
fuerte, y luchar contra su impulso me estaba cansando, agotándome. En
verdad quería pasar tiempo con él.

Cuando me dijo sobre su mama, como usó las palabras se lo que se


siente, Saint… alteró mi percepción entera de quien pensé que era y quien era
en verdad. Escuchar que eras gorda y fea, que a nadie le gustabas, y que
nunca tendrías amigos o un novio apestaba viniendo de chicos de tu propia
edad, pero los chicos podían ser malvados y afortunadamente podrían
madurar. Siendo un hecho sentirte sin valor y no querido por un padre… eso
tenía que ser devastador y casi imposible de superar. Ni siquiera podía
imaginarlo. No quería examinar de cerca por qué eso me había provocado
una punzada cerca del corazón comenzando a palpitar de dolor o por qué la
82

idea de él estando en contra del matrimonio y en contra de estar por siempre


con una persona me ponían un poco mareada.
Página
Para el momento en el que me estacioné en la entrada de la casa de
mi mamá, el viaje había tomado una hora más de lo que debería y una
tormenta de nieve estaba atravesando las montañas. Corrí por la entrada
principal y toqué el timbre. Hice una doble toma cuando mi mamá abrió la
puerta. Era la una de la tarde, aún estaba en su pijama y estaba sosteniendo
una copa de vidrio medio vacía en su mano. Cuando se tambaleó un poco y
me miró, no creí por un segundo que fuera su primera copa del día, y eso hizo
que mi estómago cayera.

—¿Qué estás haciendo aquí, Saint?

No había bienvenida en su tono, así que maniobré junto a ella y


caminé dentro de casa. Antes de la separación, me habría jalado a sus brazos
y me habría abrazado si lo necesitara o no. Había preguntado por mi trabajo
y mi vida de citas. Ahora, lucía irritada de que hubiera interrumpido su fiesta
de compasión.

—Faith me llamó. Me dijo sobre el incendio y pensé que podría venir y


checarte. Estamos preocupadas por ti, mamá. —Luché contra la urgencia de
alcanzar su bebida para poder botarla.

Se burló de mí y azotó la puerta. Hice una mueca cuando un poco del


vino en su copa se derramó sobre su mano.

—Deberías preocuparte por ti misma, Saint.

Tal vez no tengamos el tipo de relación madre-hija donde éramos


mejores amigas, pero mi mamá nunca había arremetido contra mí en su
enojo antes. Alcancé su copa, se la arrebaté y fui pisando fuerte a la cocina.
Picada y molesta por su tono y su actitud.

—No deberías estar bebiendo algo con alcohol cuando estás bajo
diferentes medicamentos. Esto es ridículo, mamá. Quieres alejarme siendo
desagradable y tratando de hacer que Faith escoja entre tú y papá. Estás
haciendo esto más difícil para todos. La cosa con el incendio… —Sacudí la
cabeza—. ¿Es un desesperado grito para tener atención? ¿Quién crees que iba
a ir a salvarte si te arrestaban por el incendio? ¿Papá? Bueno, odio tener que
83

darte la noticia, pero él ha avanzado y tú también deberías hacerlo. Faith y yo


Página

te amamos, mamá. Eso debería ser suficiente.


Apretó los dientes y me miró. Sus ojos estaban vidriosos y estaba más
inestable sobre sus pies de lo que pensé. Apestaba verla en este estado, pero
reforzaba la idea de que abrirte a alguien más, solo para que al final te
lastimaran era una terrible idea.

—¿Tú qué sabes sobre eso, Saint? Nunca te han arrancado el amor,
nunca has tenido un hombre propio. Me siento vacía por dentro.

Succioné una respiración a través de mis dientes y traté de recordar


que eran el vino y las píldoras hablando, pero estaba empujando los límites
de lo que iba a tolerar. Iba a decirle en términos muy claros que se fuera al
infierno cuando de repente rompió a llorar y se tambaleó hasta la masiva isla
en el centro de la cocina. Curvó sus manos alrededor de un montón de papeles
que no noté antes y los ondeó sobre el aire entre nosotros. Vi un espejo de
brillantes lágrimas en sus salvajes ojos.

—Recibí los papeles finales del divorcio en el correo la semana pasada,


y encima de eso, tu hermana deja que los niños pasen el fin de semana con él
y esa… esa mujer. ¿Cómo pudo hacerme eso? Ella sabe cómo me siento sobre
la nueva novia estando con mi familia. Solo lo perdí. Literalmente me volví
loca.

Respiraba difícilmente y se veía tan mal y dañada en los bordes que


tuve que caminar hacia ella y envolver mis brazos alrededor de sus delgados
hombros. Sentí una punzada adicional de alarma. Estaba temblando bastante
fuerte y sentí como si en verdad pudiera tocar su tristeza. Esto es lo que te
hace terminar con alguien que amas incondicionalmente. Nunca quisiera
estar ahí.

—Eso tiene que ser realmente difícil, mamá. Y entiendo que estás
lastimada. Pero casi incendiar la casa no va a cambiar nada. Tiene que haber
una manera más sana para que lidies con esto que estas sintiendo porque no
creo que clamar locura temporal vaya a mantenerte fuera de la silla caliente
por mucho tiempo.

Me miró por entre sus dedos y di un respingo ante su maquillaje


corrido por su normalmente bonita cara. Lucía como un alcohólico y demente
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payaso. Quería a mi mamá de vuelta, quería a mi familia de regreso, a como


Página

era. Desafortunadamente, esa ya no era una opción.


—¿Qué debería hacer, Saint? ¿Pretender que tu padre no existe a pesar
de que vive en la misma ciudad y hace alarde de su nueva, joven y más bonita
novia en mi cara cada que tiene la oportunidad? Dime, Srita. Inteligente, ¿Qué
debería hacer que es más sano que lo que estoy haciendo ahora?

Dejé ir su hombro y me moví hacia atrás y alrededor del otro lado de


la isla. Más porque necesitaba un poco de espacio para evitar torcer su cuello.
Odiaba que fuera tan fácil para ella ser mala.

—En realidad no sé la respuesta a eso, mamá. Tal vez necesitas un


tiempo alejada de esto, alejada de ellos.

Bufó y echó su cabeza hacia atrás para limpiar sus lágrimas con la
palma de su mano. En todo lo que tuvo éxito fue en hacer un desastre más
grande. Se veía absurda y miserable.

—Tú corriste cuando te pasó a ti, Saint. No regresaste para las


vacaciones o de visita, para nada. Todo porque querías alejarte de un chico y
de los sentimiento doloroso. Cuando la universidad terminó, tomaste el primer
trabajo que pudiste encontrar ahí cuando toda tu familia estaba aquí. Incluso
cuando Faith comenzó a tener a todos esos bebés, no fue suficiente para
traerte a casa. Trata y dime todo sobre las maneras saludables de lidiar con
estas cosas, Saint, adelante.

Exhalé y curvé mis manos en puños sobre el mármol de la isla. Ese era
un golpe bajo. Estaba en un rollo y no conseguías pasar a través de ella, y si
continuaba tratando de razonar con ella mientras estaba en este estado, iba
a haber un daño irreversible a nuestra relación, y tan irritada como estaba
con su comportamiento de niña, no quería que sucediera. Parte de la razón
por la que estaba de vuelta en Colorado era para solucionar las cosas con mi
mamá, no para separarnos.

—Mamá, las vacaciones están casi a la vuelta, trata de controlarte o


nadie va a querer pasar tiempo juntos como una familia. Sé que esto ha sido
duro para ti, que papá te decepcionó y rompió tu corazón, pero la vida
continua. Han pasado dos años, algo tiene que ceder. —Estaba acostumbrada
a que mi familia fuera una zona segura, no una de guerra, y el cambio era
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horrible.
Página
Ella gruñó y me dio una dura mirada con sus ojos llorosos. Por el
último par de años habíamos pasado Año Nuevo con papá y Navidad con ella.
Parecía funcionar bien, incluso si nadie estaba cómodo con la nueva novia y
mamá se pasaba el día siguiente reclamándonos por pasar tiempo con ellos.
No tenía muchas ganas de que se repitiera y creo que Faith tampoco. Una
bonita reunión de familia juntándose no estaba en las cartas.

—Trata y recuerda que debería ser sobre la familia y los niños este
año. Mira, las carreteras están mal. Quería verte y checarte. En verdad estoy
preocupada por ti, mamá, ese incendio debió haber sido una llamada de
atención. Necesitas en verdad evaluar que te estás haciendo y lo que eso le
está haciendo a la familia. En serio no quiero tener que sacarte de la cárcel, o
algo incluso peor.

Le di un último abrazo y fui a la puerta principal. Todo lo que podía


esperar era que de algún modo mis palabras penetraran, que el hecho de que
Faith y yo aún la amaramos con locura compensaría el hecho de que mi papá
no lo hacía. Tal vez en lugar de decirle que necesitaba algo de espacio, debí
tratar y hacer que sucediera. Tenía mucho tiempo de vacaciones guardado:
tal vez debería tratar y llevarla a Hot Sprigns por un fin de semana largo o
algo. Solo sentía como si necesitara algún tipo de claridad para regresar a
donde estaba antes de que mi papá la hubiera devastado. Regresé al Jetta, el
cual para ahora tenía una muy gruesa capa de nieve sobre él, y encendí el
motor para calentarlo. Mientras estaba esperando, encontré una canción de
los Pixies que me gustaba en mi iPod y llamé a mi hermana.

—¿Cómo está?

Froté mis manos juntas para mantenerme caliente y solo gruñí en


respuesta.

—¿Así de mal?

Suspiré pesadamente y encendí los limpia-parabrisas para quitar la


esponjosa capa blanca cubriendo el parabrisas.

—Es un desastre de pastillas y vino. Ha sido malvada y odiosa. No sé


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nada porque soy una cobarde y me fui después de la secundaria y no regresé


Página

a casa después de la universidad. —Con Faith, dejé que el sarcasmo fuera tan
grueso como la nieve—. Perdió la cabeza, pero los papeles finales del divorcio
llegaron, así que está acabado. Eso es lo que inspiró el incendio.
Honestamente, estoy algo preocupada por ella, pero no estoy segura de que
hacer al respecto.

—Mierda.

—Lo sé. Navidad va a ser divertida este año.

Hubo un silencio verdaderamente largo en el otro lado de la línea que


me hizo fruncir el ceño.

—¿Qué pasa, Faith?

Murmuró algo de nuevo y dejo salir un profundo suspiro.

—Estoy cansada, Saint. Estoy embarazada, y tengo un montón de


niños pequeños que se merecen una increíble navidad por una vez, y un
esposo que ha sufrido y alcanzado su límite de drama familiar. Justin y yo
vamos a llevar a los niños a Aspen para Navidad. Mamá y papá van a tener
que lidiar con eso. Eres bienvenida a escapar con nosotros si quieres, pero solo
rentamos una pequeña cabaña y tendrás que llevar una bolsa para dormir y
quedarte en el suelo con Owen.

Envolví mis manos alrededor del volante e intenté controlarme. No


podía decir que las noticias me sorprendieron, pero aun así me pusieron triste.
Faith era la única persona en quien confiaba, quien siempre estuvo para mí
aun cuando vivía al otro lado del país. Se merecía unas vacaciones felices en
familia lejos de todo lo sin sentido, pero eso significaba que yo estaría sola…
porque no hay manera en el infierno de que regresara con mis padres y sus
resentimientos y locura conmigo. De ninguna manera.

—No, está bien. Ustedes diviértanse. Les daré los regalos de los niños
este fin de semana para que se los puedan llevar.

—¿Segura? Suenas desanimada. Sabes que nos encantaría tenerte.

Me pasé los dedos por la frente y me reí fuerte y sin humor.


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—Supongo que eso solo prueba que pasó el tiempo de que tenga una
Página

vida.
—Oh, Saint… vamos.

—En serio, Faith. Tengo veinticinco, eres mi única amiga, el resto de mi


familia están locos, y Dios olvídate de un chico que me hable, o aún peor que
muestre algún tipo de interés genuino en mí. Eso deja el silencio. Necesito
juntar mi mierda tanto como mamá.

—Detente. Estás siendo muy dura contigo mismo.

—Tal vez. Oye, te veré el fin de semana, ¿de acuerdo?

—¿Estás segura que estás bien?

No lo estaba, pero ese no era el problema. De pronto la idea de estar


sola en Navidad, la idea de sentarme sola y deprimida en mi apartamento,
sobrepasó mi duda inicial y sentido de la auto preservación. Regresaría a
Denver con un plan, y no iba a regresar sin ello. Ahora solo necesitaba
regresar a la ciudad en una pieza porque las condiciones para conducir eran
terribles y las cosas dando vueltas en mi cabeza tenían mi concentración por
todo el lugar, cuando debería de estar firmemente en la carretera.

El tráfico se movía a paso de caracol aún con los quitanieves afuera, y


parecía que había un accidente o un auto fuera de control cada medio
kilómetro. Me tomó tres horas y media regresar a la ciudad y luego otra media
hora llegar al hospital por el tráfico de la hora pico que seguía ahí. Cuando
finalmente llegué al gigantesco edificio en la cúspide de la ciudad, me
estacioné y corrí dentro. Me sentí como sin aliento, un poco fuera de control,
y tenía que decir que era estimulante.

Esperaba que nadie notara que estaba ahí en mi día libre, o notara que
funcionaba con la cabeza mezclada con pánico y adrenalina. Por supuesto no
era así de afortunada. Sunny caminaba por la entrada de la Sala de
Emergencias y se detuvo en cuanto me vio.

—¿No descasas hoy?

Me encogí de hombros y paseé inquieta. Era una mujer con una misión
y no tenía tiempo de detenerme y platicar. Estaba preocupada de que si
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esperaba, toda mi energía de nervios se desvanecería y racionalizaría mi


Página

camino para salir de lo que estaba por hacer.


—Sí.

—¿Qué haces aquí? ¿No acabas de decir que necesitabas tener una
vida fuera de este lugar? Vas a tropezar en el suelo, Saint. Sé que lo tuviste
difícil con ese caso ayer, pero tienes que dejar eso aquí y no llevarlo a casa
contigo.

Le di una sonrisa sin fuerzas y agarré algo de mi largo cabello detrás


de mí oreja. Cuando se perdía en ondas y se giraba por todo el lugar tendía a
ser incontrolable, así que solo lo dejé hacer lo que fuera.

—De hecho estoy aquí buscando a alguien.

Levantó una ceja hacia mí y revolvió los papeles que tenía en su mano.

—¿El doctor Bennet? Ha estado hablando de ti otra vez esta semana.

Comenzaba a abrir la boca cuando la persona que realmente estaba


buscando venía vagando por la puerta. Tenía el gorro de lana negra puesto y
un chaquetón oscuro sobre su siempre presente sudadera. Sus ojos
parpadearon sobre mí y me dio una sonrisa. Solo había algo en él que era tan
magnético. Siempre parecía ser la única cosa en la que me podía enfocar
cuando estábamos en la misma habitación, y eso no era solo porque era
grande e interesante de mirar… era algo polarizador que venía de dentro de
él.

—Hola.

Sunny hizo un ruido con la garganta y miró entre Nash y yo con


grandes ojos.

No le saludé de regreso, ni los presenté, solo escupí:

—Sí, ¡iré contigo! —De prisa, como si las palabras no pudieran dejar mi
lengua lo bastante rápido.

Soné como si fuera una idiota y podía sentir un escandaloso sonrojo


quemar por mi cuello e inundar mi cara. Levantó sus oscuras cejas pero no
dijo nada, o preguntó nada que me hubiera hecho sentir extraña. Solo sacó su
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cartera de su bolsillo trasero y me entregó su tarjeta de presentación. Estaba


Página

cubierta con tinta brillante y parecía el grafiti que cubría los lados de los
trenes y edificios de la ciudad. Era más interesante y captaba más la vista que
cualquier otra tarjeta de presentación que haya visto alguna vez. Tenía su
nombre en el frente y el nombre de la tienda de tatuajes. Por supuesto era un
artista del tatuaje. ¿Qué otro trabajo podría dejarle tener esas flamas naranjas
y amarillas en tinta en su cuero cabelludo? Encajaba.

—El número de la tienda está arriba. Mi teléfono celular es el de abajo.


Solo llámame y lo resolveremos mientras vamos. Se casan en la torre del reloj
de la ciudad en Arapahoe. Estoy feliz, Saint, en serio feliz de que decidieras
venir conmigo.

No lo sacó, ni me hizo luchar por darle una explicación o preguntó por


qué sonaba como una persona loca por la forma en que acepté. Solo me dio
un pequeño guiño y continuó en su camino al ascensor Lo miré alejarse y
apreté la mano alrededor de la tarjeta como si fuera una línea de vida.

Sunny me dio una mirada de ojos expandidos e inclinó su cabeza a un


lado.

—Entonces tienes aun guapo doctor exitoso invitándote a salir y estás


activamente evitando aceptar sus invitaciones a salir, pero un chico que luce
como villano viene paseando y prácticamente saltas de tu piel en tu afán por
salir con él. ¿Quieres explicarme eso, Saint?

No podía explicárselo. El deseo de no estar sola en Navidad


sobrepasaba toda reserva que tenía sobre pasar tiempo con Nash. Además
ella era mi jefa; no creo que fuera apropiado decirle que besar a Nash hacía
que mi cerebro se hiciera papilla y estar cerca de él derretía las típicas
barreras congeladas que tenían lugar cuando se trataba de interactuar con el
sexo opuesto.

—Es un artista del tatuaje, no un villano. Fuimos a la secundaria


juntos. Además no me pone nerviosa y ansiosa de la forma en que lo hace el
doctor Bennet. —Oh no, Nash me ponía nerviosa y ansiosa de una manera
totalmente diferente que tenía todas mis partes y piezas recordándome que
yo era una chica y él un chico.
90

Chasqueó su lengua hacia mí.


Página
—Creo que eso tiene que ver más con el tipo de chico que crees que
puedes tener. Eso está atado con toda la cosa de no ser el tipo de Bennet.
Bueno, eres su tipo y muchas cosas más de las que te das crédito. No tienes
que conformarte con un chico con un aro en la nariz.

Quería discutir que me gustaba el aro en la nariz, eso hacía su muy


bella cara más masculina, pero ella prosiguió.

—Prométeme, Saint. Prométeme que si el doctor Bennet te invita a salir,


aceptarás y dejarás de dudar de ti misma. Por favor, como tu amiga, necesito
que accedas a hacerlo.

No tenía el corazón de corregir sus palabras e intentar explicarle que


Nash era un obstáculo mucho mayor para que yo tuviera confianza y
autoestima que lo que cualquier doctor bello y exitoso pudiera ser. Pero
porque la admiraba, quería conservar su apoyo, asentí aturdida.

—Bien, Sunny, lo prometo.

Chilló un poco y me dio un abrazo con un brazo.

—Genial. El otro chico luce como todo tipo de problemas.

Negué con la cabeza y metí la tarjeta que Nash me había dado en el


bolsillo delantero de mis jeans. Ahora solo tenía el fin de semana y la primera
parte de la siguiente semana para no convencerme de no ir con él.

—No tienes idea.

Sí lucía como problemas, pero también interesante y hermoso y aún


quería conocer el resto de los tatuajes que lo cubrían. Me estaba despidiendo
de ella, deseándole suerte con el resto del movimiento porque las carreteras
estaban horribles y los autos estaban por todo el lugar cuando el doctor
Bennet giró en la esquina. Vi los ojos de Sunny brillar y quería patearme por
no haberme ido cinco minutos antes. Caminó hacia nosotras, todo guapo y
confiado, y sentí una roca de pavor establecerse en mi estómago. Si me pedía
salir justo frente a Sunny, no había manera de que meneara un camino para
salir de ello. Lo había prometido.
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Él era realmente atractivo. Fácilmente podría jugar el papel del físico


Página

guapo en cualquier espectáculo de hora de mayor audiencia en televisión.


Creo que lo que le quitaba su atractivo era que totalmente sabía que era bien
parecido y actuaba como si eso le diera derecho a cosas, y a gente.

—Bueno, hola, señoritas. Sunny, te necesito en la habitación 313B.


Saint, ¿ya te vas?

Abrí la boca y la cerré. Solo pestañeé hacia él como un búho por un


minuto completo antes de que Sunny interviniera:

—Es su día libre. Sigo diciéndole que necesita un descanso de este


lugar. ¿No cree?

Se rio y fue profundo y placentero, pero me hizo hacer una mueca.


¿Qué estaba mal conmigo? Me aclaré la garganta.

—Tuve algunos mandados y esta era mi última parada. Es bueno verlo,


doctor Bennet.

Fantástico sonaba muy normal y socialmente aceptable. Se rio otra


vez y me destelló sus dientes súper derechos y súper blancos. Todo de él era
solo tan brillante, perfecto, así que ¿por qué no estaba mi corazón viajando
todo sobre sí mismo de la forma que hizo cuando los ojos de color impar de
Nash cayeron en mí?

—Andrew, llámame Andrew. Estaría feliz de mantenerte ocupada tu


próximo día de descanso, Saint. ¿Cuándo sería eso?

Quería gruñir e ir a encontrar una camilla o un mostrador para


esconderme debajo. Sunny no me dejó parlotear una excusa de que siempre
trabajaba, y no era justo que ella fuera quien hiciera mi horario así que le
pudo decir confiadamente:

—Está libre la víspera de Año Nuevo ya que trabaja en Navidad.


¿Cierto, Saint?

Sé que ella solo intentaba ayudar, pero iba a estrangularla.

—Lo estoy, pero usted ya tiene algo planeado, estoy segura de que
podemos resolver algo después.
92
Página
Me frustré cuando se estiró y puso una mano en mi hombro. Casi me
estremecí, pero solo apenas contuve la reacción. En serio no quería que este
chico pusiera sus manos en mí. ¿Qué estaba mal conmigo?

—Me encantaría sacarte la víspera de Año Nuevo. Algunos de mis


amigos tendrán una fiesta, y me encantaría que fueras mi cita.

Iba a tener una embolia. Apenas tenía suficiente confianza de que


sobreviviría a la noche con Nash y sus amigos, yendo a alguna ostentosa
fiesta del brazo de un doctor… iba a tener un colapso nervioso. Quería decir
no, quería decirle que no estaba interesada, pero Sunny me miraba con
alegría disimulada. Pasé mis dedos por mi cabello y asentí renuentemente.

—Seguro, Doctor… Digo Andrew. Suena encantador. —Solo si


encantador significaba tortuosamente espeluznante.

Su sonrisa creció y se inclinó y me dio un beso en la mejilla. Esta vez,


no puede evitar encogerme. Si lo notó, no dijo nada. Solo me entregó su tarjeta,
parecido a como lo hizo Nash, y me dijo que lo llamara. Cuando se alejó no
tenía deseos de mirarlo y había un sabor desagradable en mi boca. Dejé
escapar un pfff cuando la pequeña forma de Sunny se estrelló contra la mía
y me dio otro abrazo de un brazo.

—Estoy taaaaaan feliz por ti. Vas a pasar el mejor rato con él. Solo lo
sé.

Miré la tarjeta plana y blanca en mi mano. Tenía el logo del hospital


en ella, y el nombre de Bennet e información de contacto. Era aburrida. Básica.
Exactamente lo opuesto a la tarjeta que Nash me había dado hace unos
minutos. Una estaba guardada a salvo en mi bolsillo, podía sentirla como si
me llamara. La otra quería tirarla a la basura. Muy mal que Sunny nunca me
perdonaría si ponía la blanca y plana en su camino.

—Veremos. —No tenía altas expectativas por ninguna aventura, pero


me esforzaría por pasarla bien con los dos. Uno por el miedo de pasar las
vacaciones sola y algo más en lo que no quería ahondar, el otro solo por tener
a mi jefa feliz. Ninguna era una razón buena para ir a una cita, pero
93

considerando que era yo, eso tendría que ser suficiente.


Página
Traducido por Simoriah

Corregido por Lizzie

C
reo que yo estaba más nervioso que Rule. Alguien había
traído una petaca de Crown Royal para ayudarlo a calmar
sus nervios, pero él seguía rechazándola y Rome ya no bebía
mucho realmente, así que eso nos dejaba a Asa, Rowdy, Jet y a mí para causar
daño. Rome y yo éramos los padrinos. El grandote iba a llevar a Cora al altar,
obviamente, lo cual me dejaba a mí con Ayden. Bromeaba con Jet sin piedad
por eso porque yo la había visto en uno de los bonitos vestidos azul pálido que
Shaw había elegido y no había duda de que ella lucía mejor que bien. Era
divertido, pero me dejaba completamente abierto para que él tocara el tema
de que yo había llegado al lugar con Saint. Yo no era del tipo de hombre que
traía a una cita a un evento así, y considerando que la lista de invitados
consistía de quizás cincuenta como mucho, no había forma de no verla a ella
y a las miradas cuestionadoras que venían de todas direcciones.

El lugar era dramático y único. Estaba ubicado en lo alto sobre la línea


de edificios de la ciudad, y podías ver las luces y el paisaje de invierno de las
Montañas Rocallosas por kilómetros y kilómetros. Shaw quería que todo
luciera pálido y frío; dijo que quería que se sintiera como si estuvieran en el
centro de un blizzard. Cualquiera que conociera a la pareja que iba a casarse
sabía que la novia tenía una seria infatuación con los ojos súper pálidos y de
color del hielo de Rule. Claramente, alrededor de eso estaba construido todo el
tema de la boda. Rome y yo llevábamos pantalones negros a juego y camisas,
94

con corbatas del mismo color de los vestidos de Ayden y Cora. Rule llevaba lo
Página

mismo, solo que llevaba una chaqueta negra sobre la suya con un diseño de
rayas delgadas que la atravesaban. Lucíamos geniales, mucho mejor de las
galas habituales de boda, y no podía creer lo estable que parecía mi mejor
amigo. Nunca creí que él fuera a asentarse y ahora parecía lo único que él
quería hacer. Estaba un poco envidioso, lo cual me sorprendía terriblemente.

―Así que, ¿la enfermera? ―Jet me dio una mirada y me entregó la


petaca. Le gruñí y tomé un sorbo del líquido ardiente y ambarino.

―No le gusto mucho. Estoy intentando que cambie de opinión.

Rome toqueteaba su corbata y se mandaba mensajes de texto con


Cora. Cuando más se acercaba a la fecha de parto, más paranoico se ponía él
por su bienestar. Creo que la hubiera mantenido pegada a su lado o atada a
la cama si la pequeña escupe fuego lo hubiera permitido.

―Vino contigo. No puedes desagradarle tanto.

Sí, ella había venido conmigo, pero en cierta forma lucía como si fuera
a descomponerse o como si hubiera chupado un limón todo el camino. No que
no hubiera lucido hermosa incluso con la obvia incomodidad en su bonito
rostro. Era la primera vez que la veía en otra cosa que no fuera su ropa de
trabajo, y hombre, ella llevaba el vestidito negro y los tacones altísimos como
una profesional. Era simple, discreto, pero con todo ese cabello espectacular y
piel sin mácula, ella lucía regia y elegante en una forma que muchas jóvenes
no podían lograr hoy en día. Ella era un clásico. Como mi auto, y tenía la
sensación de que su viaje sería igual de agradable si ella me permitía llegar
tan lejos.

No me permitió que la recogiera, había insistido en reunirse conmigo


en mi casa. Casi había tenido que, literalmente, doblarle el brazo para hacer
que accediera a ir al centro conmigo, y después de que hubiera ganado la
discusión, ella me había dicho quizás cinco palabras desde ese momento. La
deposité con Phil, quien solo me había dado una mirada conocedora y le había
dado una sonrisa a ella. Él lo llevaba bastante bien, considerando todo, y no
había manera de que fuera a perderse el casamiento de Rule.

Rule y Shaw mantenían las cosas realmente informales. Ni siquiera


95

iba a haber bobos discursos, nada de primer baile, solo una rápida ceremonia,
Página

cena con todos los que querían y luego Rule se la iba a llevar a Nueva Orleans
por una semana para su luna de miel para que pudieran pasar el Año Nuevo
de fiesta en la Calle Bourbon. Eso es, si se las arreglaban para abandonar la
habitación del hotel. Conociendo a mi mejor amigo, lo dudaba. Personalmente,
estaba feliz de que no lo alargaran. No necesitaban pompa y circunstancia
para oficializar el amor entre ellos.

―Ella vino conmigo bajo presión. ―Le sonreí―. Realmente no la


entiendo.

Asa rio entre dientes y se apartó el cabello dorado de los ojos.

―Pero, ¿quieres? Entenderla, digo.

Volví a gruñir.

―¿La viste? Por supuesto que quiero hacerlo, pero ella me está
lanzando unas señales bastante fuertes que dicen “demonios, no”. No me
interesa abusar de mi suerte. ―Eso no era enteramente verdadero. Quería
presionar y presionar, no que creyera que fuera a llevarme a alguna parte. En
cierta forma me gustaba todo el misterio. Ella me tenía intrigado siempre.

Estoy seguro de que la conversación hubiera seguido, pero el papá de


Rule asomó la cabeza en la habitación donde estábamos todos reunidos y le
dio a su hijo un asentimiento con una sonrisa.

―Las chicas están listas para poner este show en camino. Seguro
estoy orgulloso de ustedes, chicos.

Rule asintió y vi su pecho expandirse y aflojarse. El resto de los chicos


lo golpeó en la espalda, dejándonos solo a nosotros tres atrás del cortejo.

―¿Estás bien?

Rome palmeó a su hermano en el hombro.

―Estoy condenadamente genial.

Todos reímos entre dientes y yo choqué puños con él.

―Estás condenadamente genial y ella también, así que esto va a ser


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genial.
Página
Él levantó su ceja perforada ante la broma y le sonreí. Éramos
cercanos por una razón.

―Hagamos esto. Vayamos a que te casen. ―Me sorprendió que


hubiera una emoción bastante espesa en mi voz.

Rome toqueteó su corbata un poco más. Supongo que cuando tienes el


cuello de un defensa, las corbatas no son muy cómodas.

Él miró a Rule y preguntó:

―¿Vino la mamá de Shaw?

Rule sacudió la cabeza.

―No. La llamé y le dije lo que pensaba de toda la situación y


rápidamente me dijo que me fuera al infierno. Shaw parece bien con eso. Su
papá está aquí con una chica que luce como si tuviera quizás dieciocho años
como mucho. Él quería ir al altar con Casper, pero ella le dijo que no. Hará que
papá lo haga.

Eso tenía sentido para mí. Los Archer siempre habían sido la
verdadera familia de Shaw. Como Rome le había dicho a Rule cuando pensaba
en proponerle casamiento, darle su apellido era solo una formalidad.

Nos quedamos en la parte trasera de la habitación mientras Rule


tomaba el brazo que esperaba de su mamá y hacía su camino hacia donde el
oficiante ordenado esperaba. Convenientemente, Brite Walker, el mentor de
Rome y ex marine, era un pastor ordenado. Lucía como un miembro de una
pandilla de motociclistas, pero era uno de los hombres más centrados y
considerados que ninguno de nosotros había conocido jamás. Había tenido
una gran parte en traer a Rome de vuelta al mundo de los vivos, y ni Rule ni
Shaw podían pensar en una mejor persona para guiarlos a la vida como
esposos. Al igual que él le había ofrecido a Rome un nuevo comienzo, su
pensar era que él era la mejor persona para ofrecerles un nuevo comienzo en
la vida como una pareja casada.

Las chicas salieron del ascensor y tanto Rome como yo nos quedamos
97

sin aliento. Cora lucía como una princesa hada de un dibujo animado de
Página

Disney; claro, con un brazo completamente cubierto de tatuajes y un


redondeado vientre embarazado. Rome se inclinó y la besó hasta que fue casi
incómodo para el resto de nosotros. Ayden estaba hermosa incluso en un mal
día. El azul hacía que su cabello oscuro se destacara y la tonta sonrisa en su
rostro me hizo devolverle la sonrisa de forma igualmente tonta.

―Jet está tan celoso de mí en este momento.

Ella se burló de mí y puso la mano en la curva de mi codo.

―Es bueno para él. Estuvo fuera de la ciudad toda la semana pasada.
Eso significa que no será capaz de resistirme después.

―¿Alguna vez lo hace? ¿Resistirte? Porque si lo hace, quizás necesito


decirle que está haciendo mal lo de estar casado.

Ella me hizo una mueca y hundió las uñas en mi antebrazo, lo cual me


hizo reír. Sabía que Jet y ella no podían sacarse las manos de encima, así solo
bromeaba con ella.

Cuando mi mirada aterrizó en Shaw mientras salía del vestuario en el


que había estado, me sorprendió la riqueza de sentimiento que sentí al
mirarla. Ella estaba hermosa. Como algo sacado de una fantasía o la visión
de alguien de “ésta es la novia perfecta”. Su cabello rubio claro y negro estaba
recogido. Su vestido era vaporoso y largo, como el de una bailarina, y atado
con una faja azul pálido en el medio. Ella se aferraba del brazo del papá
Archer y Dale lucía como cualquier padre orgulloso debería. Rome maniobró
alrededor de su papá y se inclinó y le dio a la hermosa novia un beso en la
mejilla. Era un buen día para todos los Archer… y para el resto de nosotros
también.

Le dije honestamente.

―Luces perfecta.

Ella se ruborizó en forma bonita y miró a Rome.

Él levantó la ceja debajo de su frente con cicatrices y le dijo


frontalmente:
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―Lo que dijo. Rule seguro es un bastardo con suerte.


Página

Shaw solo soltó una risita y lució impaciente.


―Hagamos esto.

Todos miramos hacia adelante, el reloj detrás de Rule y Brite


mostrando la hermosa línea de los edificios de Denver y convirtiéndolo en la
Navidad más memorable de todas. Jet y su banda comenzaron a tocar Silver
Mountains de Deadstring Brothers y no creo que nadie en la habitación
tuviera los ojos secos para el final de la canción. Jet estaba en una banda de
metal, podía gritar como el mejor, pero cuando usaba esa voz para realmente,
realmente cantar, le hacía algo mágico a la gente lo suficientemente
afortunada para oírlo.

Hicimos nuestro camino hacia el altar. Vi a Ayden volver la cabeza


para poder mirar a Jet. Él le sopló un beso que la hizo suspirar, y yo moví los
ojos alrededor hasta que encontré la mirada de color tormenta que buscaba.
Saint me estaba observando. Tenía su lleno labio inferior entre los dientes, y
tenía las manos apretadas con fuerza en su regazo. Los ojos estaban brillosos.
Tenía rosado en las pálidas mejillas e incluso desde la distancia podía ver el
pulso aleteando en su garganta. Si no hubiera sabido, diría que me miraba en
la forma en que Cora miraba a Rome, como Ayden miraba a Jet. No podía
comprenderlo, comprenderla, pero sí quería hacerlo. Ella era fascinante. Me
pregunté si alguna vez realmente sabría lo que hacía enojar a la bonita
pelirroja.

No tuve más tiempo para ponderarlo, porque llegamos al altar. Besé a


Ayden en la mejilla, hice lo mismo con Cora, lo cual me hizo acreedor de una
dura mirada de Rome. Rule y yo compartimos una risa entre dientes, y asumí
mi lugar junto a los hermanos Archer. Era un orgulloso lugar donde estar.

Jet y la banda cambiaron a Everybody Needs Love la versión de The


Drive-By Truckers, la cual era la favorita de Shaw, y Dale y ella aparecieron
en la parte trasera de la habitación elegantemente decorada. Oí un par de
jadeos, vi algunas mandíbulas caer, y por el rabillo del ojo, vi a Rule dar una
sacudida.

―Maldición.

La palabra fue apenas un susurro, y antes de que Rome o yo


99

pudiéramos reaccionar, Rule caminaba por el pasillo hacia su futura esposa


Página

y su papá, quienes habían detenido su avanzar. Rome y yo intercambiamos


una mirada conocedora y solo nos encogimos de hombros cuando las chicas
nos miraron en pregunta.

Rule tomó el rostro de Shaw en ambas manos y la besó como se


suponía que lo hiciera al final de la ceremonia. Dale salió del medio y Margot,
la matriarca de los Archer, llamó a su hijo frustrada. Era una cosa totalmente
Rule para hacer. Él era impulsivo, un poco salvaje, pero no había nada en el
mundo que lo mantuviera alejado de esa chica, así que por supuesto iba a ser
él el que la llevara al altar y a su lugar frente a Brite. No pude evitar sonreír
como un idiota, y la única vez que tuve un vistazo de Saint, me puso feliz verla
sonreír a ella también. Era difícil no apreciar ese tipo de amor.

Brite también sonreía, su sonrisa apenas visible a través de su larga


barba gris. Como un amigable y alegre Ángel del Infierno, Brite procedió a
casar a mi mejor amigo con la chica de sus sueños. Fue genial, conmovedor,
todo lo que se suponía que fuera, y así también fueron sus votos.

Shaw prometió amar a Rule como él era, a nunca pedirle ser otra cosa
que el hombre que era. Ella prometió tener paciencia con su mal humor y los
ataques de nervios a los que él era propenso y a nunca preguntar cuál era su
color de cabello para la semana. Prometió amarlo como lo hacía desde la
primera vez que lo había visto, y prometió que él siempre sería el único para
ella. Le dijo que él era todo lo que ella alguna vez había querido. Todo era
verdad y me hizo feliz oírla prometer eso por una eternidad a mi muy difícil
y complicado amigo.

Rule estaba ahogado, así que le tomó un minuto recitar sus votos, pero
cuando lo hizo, supe que el impacto de sus palabras salidas del corazón nos
sorprendió a todos. Él no era un tipo que fuera bueno con las emociones en
un buen día, aunque Shaw lo había ayudado con eso, pero hoy estaba
sacando su corazón para que todos lo vieran.

Le dijo que él nunca creyó que alguien sería capaz de llenar el vacío
que Remy había dejado en su vida al morir, pero que de alguna manera, ella
se había metido dentro de él y que ya no había espacio para nada más. Ella
llenaba su corazón y su vida tanto que no había más puntos vacíos y que él
100

sabía que, en el fondo, Remy estaría entusiasmado por ellos. Eso, por supuesto,
tuvo a todos con los ojos nubosos y aclarando sus gargantas.
Página
Prometió cuidarla siempre, hacer que todos la trataran con el amor y
la amabilidad que ella merecía. Le dijo que la amaría incluso cuando ella
fuera doctora e hiciera el triple de dinero que él, y prometió hacer lo mejor
que podía para darle todo lo que ella quisiera y necesitara a partir de ese
punto. Él susurró de forma que solo aquellos que estábamos parados al frente
pudiéramos oír:

―Eres todo para mí, Casper.

Un suspiro colectivo surgió del grupo cuando Shaw le sonrió a través


de las lágrimas que corrían por su rostro y dijo simplemente:

―Todo lo que quiero y necesito es a ti.

Brite dijo que era suficiente, intercambiaron anillos, todos vitoreamos


y ofrecimos abrazos y palmadas, y así, Rule y Shaw eran marido y mujer.

Todos nos habíamos reunido en la parte trasera de la torre del reloj,


llevó cuarenta y cinco minutos de alboroto, felicitaciones y fotos, cuando Phil
se deslizó junto a mí y me murmuró al oído.

―Mejor haces tú magia o tu cita va a huir. Es una dulzura, pero es


arisca como una potra recién nacida.

Maldije e hice mi camino a través de la gente, hice un gesto a Rowdy


cuando intentó detenerme, y eventualmente tuve que bajar veinte pisos por el
ascensor hacia el lobby para encontrarla. Ella tenía el teléfono celular en la
mano y parecía tener una discusión consigo misma.

―¿Saint?

Dio un salto y me miró. No había forma de describir la expresión en


su rostro, excepto culpable. Como si la hubiera atrapado haciendo algo malo.

Sostuvo el teléfono entre nosotros como un escudo.

—Solo voy a llamar a un taxi para que me lleve de vuelta a mi auto.


Vuelve con tus amigos. —Su voz era alta y entrecortada. Fruncí el ceño, porque
101

no tenía la menor idea de lo que estaba pasando.


Página
—Si quieres ir a casa, te llevaré de vuelta a tu auto. —Enganché un
dedo en el nudo de la corbata en mi cuello y tiré hasta aflojarla. Daría
cualquier cosa por leer la mente de esta chica.

—No, no... Quédate. Está bien. Fue realmente encantador. Gracias por
invitarme.

Había terminado de discutir con ella. Ya tenía su abrigo puesto, así que
solo agarré su muñeca, la que ella estaba sosteniendo en frente de ella, y la
arrastré hasta la puerta principal. Sus zapatos de tacón alto resonaban
frenéticamente mientras luchaba por mantener mi ritmo.

—Vamos.

Ella dejó escapar una protesta y trató de soltarse, pero no la dejé. Solo
la conduje de mala gana a donde el Charger estaba estacionado en la calle.
Estaba molesto y frustrado, pero más que eso, estaba confundido, por qué
había aceptado venir conmigo si no quería estar aquí en primer lugar.

No hablamos en todo el camino de regreso al apartamento. Ella estaba


respirando bajo y superficial, retorciendo las manos juntas y mirando
directamente por la ventana. Cuando llegamos al Victorian, al mismo tiempo
bajamos del auto y cerré la puerta más duro de lo que necesitaba. La miré
fijamente por encima del techo del vehículo y ella abrió la boca como si fuera
a decir algo, así que levanté la mano para detenerla. Yo no podía entender por
qué uno de nosotros siempre parecía estar rechazando al otro.

—Solo... ten una buena noche, Saint.-

Troté por la acera hacia el frente del edificio y no miré hacia atrás
para ver si ella incluso se metió en su pequeño auto o no. Eso fue muy grosero
de mi parte y nunca hice cosas por el estilo, pero esta chica estaba jugando
con mi cabeza y yo no estaba seguro de cómo manejar eso, junto con todo lo
demás en mi vida ahora mismo. Tenía la llave en la puerta y estaba
empujándola para abrirla cuando sentí pequeñas manos en mi espalda. Antes
de que pudiera darme la vuelta y mirar para ver lo que estaba pasando, fui
empujado hacia adelante a mi apartamento y la puerta se estaba cerrando de
102

golpe detrás de mí. Me di la vuelta para encarar a Saint y ella me miró como
Página

una valquiria salvaje. Su cabello rojo estaba rizado y alborotado todo


alrededor de su rostro, sus ojos acerados estaban muy abiertos, y su pecho
estaba subiendo y bajando con un ritmo errático. Una vista bastante
impresionante realmente, pero yo todavía estaba enojado con ella.

—Esto está tan jodido, Nash. No tengo ni idea de lo que estoy haciendo.

Yo no sabía qué decir a eso, no podía decir nada porque, de repente,


ella estaba justo en frente de mí, temblando y nerviosa, y sus manos estaban
tirando de los botones de mi camisa negra y soltando la corbata alrededor de
mi cuello.

—¿Qué? —Sonaba perplejo porque lo estaba, pero no había manera de


que fuera a detenerla. No cuando ella estaba sacando la orilla de mi camisa
de los pantalones, y sus manos estaban rozando seductoramente mis
abdominales y espalda baja con una prisa frenética.

—Todo lo que sé es que la lógica me dice que estoy segura sobre las
cosas, y entonces mi cuerpo se sobrepone a mí y me grita, y siento como que
no sé nada. No puedo decir si estoy yendo o viniendo. Te vi allí, te veías tan
guapo, tan perfecto, oh mi Dios, yo solo quería saltar sobre ti, y esa no soy yo.
Y entonces, vi cuan feliz parecía todo el mundo, tan enamorados, y casi tuve
un ataque de pánico, y ni siquiera puedo explicar por qué. Solo tenía que salir
de allí. Lo siento.

Puse mis manos sobre sus hombros para mantenerla a distancia


porque esto era una locura. Pero ella tenía sus dedos debajo de la hebilla de
mi cinturón y la cremallera se iba a bajar sin luchar.

—Saint, para. Te habría traído a casa si me hubieras dicho que estabas


incómoda. Cualquiera puede estar en una habitación llena de personas que
son emocionales. Y fue intenso, porque Rule y Shaw son intensos. Yo habría
entendido, y nadie te podría culpar por necesitar un poco de espacio de esto.
Joder, yo solo estaba feliz de que incluso accedieras a ir conmigo.

Ella dejó lo que estaba haciendo, lo que era jalar mi camisa fuera de
mis hombros y empujarme hacia atrás hasta que mi culo estaba descansando
en el respaldo del sofá. Cuando no había otro lugar para que fuera, ella puso
103

su mano sobre el centro de mi pecho y me miró con esos ojos de color de


Página

nubarrones.
—Lo sé, y eso es lo que me hizo enloquecer.

—No entiendo. —Estaba tratando de ser coherente y razonable, pero


mi polla estaba empezando a prestar mucha más atención a lo que ella estaba
haciendo de lo que mi cerebro lo estaba.

—No sé quién eres, Nash.

—Realmente no sé quién eres, tampoco, Saint, pero si le das a esto la


mitad de una oportunidad, podríamos cambiar eso.

Ella sacudió la cabeza y se inclinó hacia mí así estábamos presionados


tan estrechamente juntos que no había final de ella, ni principio de mí.

—No sé si yo te gustaría una vez que tú empezaras a conocerme, y el


Nash que yo pensé que conocía... —Ella se veía tan perdida que todo lo que
quería hacer era darle un abrazo—. Lo odiaba, pero tú... este Nash... todo lo que
hago es quererlo.

Esto era complicado y confuso. Probablemente debería haber tenido


algo brillante que decirle, alguna especie de visión reflexiva para poner todo
esto en perspectiva. Tal vez debería haber sido capaz de leer por debajo del
sutil significado de sus palabras y su tono, pero ella rápidamente selló su boca
sobre la mía. Luego metió su mano en la parte delantera de mis pantalones, y
perdí no solo cualquier voluntad de oponerme, sino también el equilibrio, y
nos vinimos abajo sobre el otro lado del sofá. Era algo más que una caída libre
sobre los cojines... era una caída libre del uno hacia el otro.

Su cabello estaba en todas partes. Ella sabía a naranjas y fuego. Su


mano tenía un sólido agarre en mi polla dura como una piedra, y sentí su
pausa por un segundo cuando su palma se deslizó sobre la cabeza y se
encontró con las diferentes piezas de metal que residían allí. Yo tenía un
príncipe Alberto a través de la punta y una pequeña barra colocada justo
debajo de la curva de la cabeza, lo que ellos llamaban un piercing frenillo.
Normalmente le advertía a cualquiera que me fuera a desnudar que los
piercings estaban allí, pero ella nunca me dio la oportunidad y no parecía
como si tuviera la intención de disminuir el ritmo.
104

La forma en que aterrizamos, la tenía encima de mí, sus piernas a cada


Página

lado de mi cintura. Sus manos estaban todas sobre mí, una dentro de mis
calzoncillos haciendo imposible tener cualquier tipo de pensamiento lúcido.
Ella estaba besando mi cuello, volviendo a chupar mi boca, su cabello se sentía
como tentáculos de seda de los que nunca iba a escapar. De alguna manera,
a pesar de que había un movimiento limitado permitido y el espacio era
mínimo, consiguió bajar mis pantalones alrededor de mis caderas y movió
mis bóxers fuera del camino para que yo estuviera de pie erguido y orgulloso.
Su mano parecía súper pálida junto a la carne dura y roja, y cuando ella
utilizó la punta de un dedo para tocar el piercing que vivía justo debajo de la
punta, mis ojos rodaron atrás de mi cabeza y solté un suspiro entre dientes.
Mierda, ningún simple toque me había tenido alguna vez listo para venirme
como el de ella lo hacía.

—Por supuesto que estarías perforado. —Ella sonaba divertida, y yo no


sabía qué decir a eso, no cuando se inclinó y pasó su lengua por el plano de
mi pezón. Estaba prácticamente pulsando en su mano. Me tenía todo
enredado y perdido. Estaba tratando desesperadamente de averiguar lo que
estábamos haciendo y adónde íbamos y no estaba seguro de que hubiera un
mapa que nos mostrara cómo llegar a donde fuera que ella estaba esperando
que yo estuviera.

—Saintttt... —La palabra salió confusa y perdida cuando ella se levantó


de encima de mí lo suficiente como para que pudiera moverse alrededor y
sacar sus bragas negras de debajo del dobladillo de su pequeño vestido negro.
Se me ocurrió entonces que ella todavía estaba completamente vestida,
incluso tenía sus zapatos, y yo estaba desnudo y expuesto mientras ella hacía
lo que quería, tomaba lo que necesitaba de mí.

Algo de eso no cuadraba bien, y quería decírselo, cuando ella se


inclinó, me besó de nuevo, y preguntó contra mi boca;

—¿Condón?

Muy bien, yo era un tipo decente, tenía un conjunto muy sólido de


normas y moral, pero cuando una chica que estaba así de caliente, que hacía
que mi cabeza estuviera borrosa, tenía a mi corazón latiendo tan fuerte que
estaba seguro de que ella podía oírlo, y además exigía que tuviera sexo con
105

ella, ¿quién era yo para discutir? Levanté mis caderas y eso la hizo jadear
porque ahora no había nada entre nosotros, donde ella me estaba montando
Página

a horcajadas, y vi sus ojos ir de ese oh-tan-encantador gris a un color pizarra


que flotaba cerca del negro. Le entregué mi billetera, le dije que sacara uno,
envolví mi mano en gran cantidad de su cabello y tiré de ella hacia abajo para
que pudiera besarla como quería. Tenía que tener algo que decir en esto
después de todo, incluso si Saint tenía la voz cantante poniéndome debajo de
ella, con todo su calor húmedo presionado cerca contra mí.

La besé sin ira pendiente, ni tristeza, ni desesperación o desolación


flotando entre nosotros por primera vez. Solo quería saborear su sabor fuerte
y picante, deleitarme con la forma en que rodó su lengua junto con la mía,
maravillarme con la forma en que de alguna manera juraba y susurraba mi
nombre, al mismo tiempo. Esta era la forma en que ella debería ser besada
cada vez... por mí y solo por mí.

La sentí cambiar su peso y su mano se estaba deslizando arriba y


abajo de mi eje, tratando de matarme con una presión suave y un toque
delicado. Yo no podía ver lo que estaba haciendo porque la falda de su vestido
estaba en el camino. Diablos, ni siquiera podía decir si tenía pecas en esos
impresionantes pechos, porque tan cerca como estábamos en este momento,
era muy obvio que ella aún estaba manteniendo los límites físicos y mentales
firmes en su lugar.

—¿Saint?

Podía sentir el látex deslizarse sobre mí. Lo bueno es que ella era una
enfermera, no tuvo ningún tropiezo para conseguir esquivar todo el metal
decorando mi negocio.

—¿Nash?

Sus ojos estaban fijos en los míos mientras ella se sentaba, puso sus
dos manos justo en el centro de mi pecho, y se sentó bajando sobre mí, todo el
camino hasta la empuñadura. Ella estaba apretada, tan sofocante. Estaba
caliente y resbaladiza, y ya que estaba en la cima, cabalgándome arriba y
abajo en un movimiento tortuoso, lo único que quería hacer era mirarme
desaparecer dentro de ella. Todo acerca de esta joven estaba obligado a estar
envuelto en secretos, incluso lo que parecíamos cuando estábamos unidos. Me
106

encantaba y lo odiaba al mismo tiempo, de alguna forma, como me estaba


empezando a sentir sobre Saint Ford.
Página
Lo que sea que yo había estado a punto de decirle, escapó. Era extraño.
Nunca había tenido sexo en donde mi compañera estaba completamente
vestida mientras yo estaba en exhibición. Tampoco había tenido intimidad
con alguien que parecía que estaba desesperada y furiosamente tratando de
llegar a la final, independientemente de lo que yo estaba o no estaba haciendo.
Como que ella estaba usándome para llegar a la finalización, pero ni siquiera
estaba en el acto conmigo. Puse mis manos sobre ella, traté de pasar el tirante
de su vestido por encima de su hombro para que pudiera tener acceso a toda
esa cremosa, piel blanca, y vi el ceño fruncido de preocupación cuando se
apartó de mí.

Su cabeza estaba echada hacia atrás, su cabello estaba acumulado en


una manta de fuego en la parte superior de mis muslos desnudos, y sus manos
estaban curvadas en garras, arañando mí pecho. Sus ojos estaban fijos en los
míos, así que los vi rebosantes, vi la sorpresa, el maravilloso borde sobre los
nubarrones cuando ella se vino abajo. También vi las lágrimas saltar a su
mirada y la forma en que su pecho comenzó a subir y bajar como si fuera a
hiperventilar, tan pronto como la última cresta estremecedora del orgasmo
flotara sobre ella.

Quiero decir que yo era bastante bueno en la cama o en el sofá, como


en su caso podría ser, pero ese fue el orgasmo más rápido que había inspirado
en mi vida en cualquier mujer, y por lo que a mí concernía, ni siquiera
habíamos llegado a las cosas buenas todavía. Todavía estaba dolorosamente
duro, aun muriendo por conseguir desnudarla y mi boca en cualquier parte
de ella que me dejara, pero Saint tenía otros planes.

Ella me miró como si acabara de repente de darse cuenta de que yo


estaba allí, una persona viviendo y respirando, y no un vibrador. Quitó sus
manos de mi pecho, trepó saliéndose de mí de una manera que hizo que mi
polla nos gritara a los dos, y recogió todo ese glorioso cabello en sus manos
temblorosas. Las lágrimas brillando en sus ojos comenzaron a caer, y antes
de que pudiera sentarme y preguntarle qué demonios estaba pasando, ella
estaba prácticamente corriendo hacia la puerta.
107

—Lo siento mucho, Nash.

Aunque conseguir quedarme en la estacada, con una furiosa erección,


Página

no era mi cosa favorita para que hubiera sucedido ese día, yo estaba más
preocupado por el hecho de que ella parecía que iba a desmoronarse como un
carámbano colgando fuera del borde de un empinado techo. Estaba
temblando, sus ojos eran demasiado grandes en su pálido rostro y sus pecas
estaban levantadas en un relieve marcado. Los rastros que las lágrimas iban
dejando la hacían parecer como algo que iba a hacerse añicos.

—Saint, espera un segundo. ―Tuve que luchar para meterme en mis


pantalones, nada fácil cuando mi pene todavía estaba listo y dispuesto a
seguir, pero ella negó con la cabeza hacia mí y se precipitó hacia la puerta
principal.

—No, no... Te dije que no sé cómo hacer esto contigo. Me tengo que ir.
—La puerta se cerró detrás de ella en su prisa por salir, y para el momento en
que estuve semi-presentable, guardado, y había llegado al pasillo con solo
una leve cojera, ella se había ido ya.

La otra nueva pelirroja en mi vida, sin embargo, estaba entrando por


la puerta principal. Ella estaba toda abrigada y deslizó su mirada sobre mi
estado arrugado y revuelto, y dejó escapar un agudo silbido entre sus dientes.

—¿Mala cita?

Solté un bufido y me apoyé en la puerta abierta, mis brazos por encima


de mi cabeza. Royal no tuvo ningún problema en verificar el espectáculo.
Lástima que nada de eso era para ella.

—Empezó un poco áspera, se volvió mala, tuvo un punto alto, y luego


terminó con un gemido.

Ella dejó que su mirada vagara descaradamente sobre mi pecho


desnudo, brazos tatuados, y los pantalones aún abiertos. ¿Por qué no podía
estar atraído por ella? Era adorable, audaz, y me gustaba su actitud descarada
y sin complejos, pero no había duda de ello, no iba a ser un sustituto para
Saint. La idea de eso incluso se hizo cargo del incómodo problema en mis
pantalones.

—Tengo que decir, que eres mejor que la televisión por el puro valor
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del entretenimiento.
Página

Solté un bufido.
—Me alegro de que puedas encontrarle el humor al estado de mi triste
vida amorosa.

Ella se dirigió a su propia puerta y me sonrió por encima del hombro.

—Tú eres un bebé, un poco áspero y peligroso, y ella es tímida y


callada. La vi entrando. Probablemente la abrumaste y ella se siente fuera de
su profundidad. Dale un minuto para darse cuenta de que no estarías todo
encima de ella, si no pensara que era tan impresionante como claramente
cree que tú lo eres. Esa es una linda chica con un enamoramiento de seguro.
Los chicos necesitan tener cuidado con las chicas lindas que tienen
enamoramientos.

Levanté mi ceja hacia ella.

—¿Cómo sabes todo eso? ¿Eres psíquica o algo así?

Ella empujó su propia puerta para abrirla y se rio de mí.

—Ni siquiera cerca. Tengo muy buenos instintos sobre la gente. Me


sirve bien en mi línea de trabajo.-

Parecía una instructora de yoga o una desnudista de gama alta, y con


un nombre como Royal, vamos. No me podía imaginar cual era realmente su
trabajo.

—¿Qué haces?

Levantó una de sus propias cejas hacia mí.

—No me creerías si te lo dijera. No renuncies a ella, vecino. Se ve como


que ella podría utilizar a un tipo como tú, alguien para sacudirla, obligarla a
pasar un buen rato. Que tengas una buena noche.

Ella cerró la puerta sin darme una respuesta real acerca de su trabajo,
y me retiré a mi propio lugar. Necesitaba un minuto para aclarar mi cabeza
y, más urgente que eso, para resolver mi frustración en una ducha de agua
caliente. Nunca había estado tan enredado, tan comprometido con una chica
109

antes. Saint merecía el esfuerzo, un toque gentil con el que no estaba cien por
ciento seguro de que estuviera equipado. Quiero decir, que yo nunca fui el tipo
Página

de chico que solo irrumpía en la vida de una chica y le daba la vuelta. Nunca
nadie me importó lo suficiente como para hacer eso. Con Saint estaba
empezando a querer no solo voltear todo patas arriba, sino ponerlo en un
frasco, o una caja, y agitarlo todo para arriba y alrededor hasta que algo
completamente diferente saliera. Unos diferentes Nash y Saint, que pudieran
entender esta mierda.

110
Página
Traducido por Lizzie y LizC

Corregido por Lizzie

C
aminé alrededor de mi apartamento como un desastre
neurótico el resto de la noche. No podía creer lo que había
hecho, o la forma en que lo había dejado así. Estaba
mortificada y estupefacta no solo por mis acciones, sino que había logrado
quitármelo de encima. Eso nunca me había pasado antes, y toda la bondad
extranjera y el sorprendente conocimiento de que era él quien podría
conseguirme así, casi me hizo volverme ciega del pánico.

Pasé todo el día siguiente limpiando y buscando cualquier cosa para


mantener mi mente ocupada hecha un torbellino hasta que tuve que ir a mi
turno. Apenas logré recuperarme para ir a mi ronda, pero teniendo en cuenta
que mi teléfono estaba vibrando con una mezcla igual de los mensajes de
texto de enojo de mi mamá, y los decepcionados de mi papá, tuve que salir de
mi apartamento. Llamé a Faith para decirle a ella y al resto de su familia Feliz
Navidad, y aunque traté de ser breve, creo que ella se dio cuenta de que estaba
molesta y algo estaba realmente mal.

No había nada que pudiera hacer o decir para que dejara de sentirme
como si fuera una lunática. No sé qué me pasaba cuando estaba alrededor de
Nash, pero algo sobre él y yo en la misma habitación… y me volví un caos
imprevisible.
111

Las cosas habían ido bien. No me encantaba no tener mi propio auto


en caso de que quisiera escapar de la boda y mis nervios, pero sus amigos y
Página

toda la fiesta de la boda habían sido muy agradables, y su padre, o Phil, como
el sonriente hombre mayor dijo que lo llamara, fue una delicia. Si no hubiera
sabido nada diferente, habría pensado que estaba sano como un caballo. La
enfermera en mí, no estaba segura de que estar cerca de tantas personas en
su frágil estado fuera una buena idea, pero me di cuenta que no había manera
en que él se hubiera perdido este gran evento. Este grupo era más unido que
cualquier banda de amigos que jamás había encontrado.

Todos los amigos de Nash eran hermosos y cubiertos con


determinadas marcas que los hacían un grupo inolvidable. No era el tatuaje
o el hecho de que el novio lucía un Mohawk púrpura lo que me hizo comenzar
a hiperventilar, fue el amor palpable, el cuidado, el respeto y la admiración
genuina que todos tenían el uno por el otro lo que hizo que mi piel se sintiera
demasiado apretada, hecho un anhelo que nunca había sentido antes del
inicio de ahogar todo lo demás dentro de mí.

La única persona con la que siempre había tenido ese tipo de vínculo
era Faith, y ahora que ella tenía su propia familia y un esposo que cuidar, me
sentía más y más por mi cuenta. Ver este grupo no coincidente de hombres y
mujeres, ver a la novia y al novio que estaban claramente determinados a
superar todo para terminar de estar juntos, me hizo sentirme fuera de lugar,
dolorosamente celosa, y mientras latía en mi sangre me sentía como que tenía
que irme. No podía soportarlo más. Y al igual que dijo Nash, sabía, no tenía
ninguna duda de que me habría llevado a casa sin quejarse, y yo no podía
sacar de mi cabeza y mi corazón lo que pensaban sobre eso. Por un lado,
quería llevar a esta fachada de chico bueno a su valor nominal, pero había
sido quemada por mi idea errónea de él antes y no creía que fuera un riesgo
que quería tomar de nuevo. No sabía si podría manejar estar decepcionada
por él de nuevo ahora que estaba empezando a llegar a un punto donde quería
pensar que era diferente de lo que había sido hace tantos años.

Mientras lo observaba caminar por el pasillo, tan grande y hermoso,


tan colorido y distinto, no había duda de que lo deseaba. Sentí que el deseo
despertaba sin cuestionamientos cada vez que me tocaba, cada vez que me
miraba con esos inolvidables ojos. No estaba acostumbrada a eso, y todo el
calor y confusión que Nash Donovan había llevado una vez más a mi vida. La
112

acumulación se enrolló con tanta fuerza dentro de mí que era como un resorte
a punto de romperse... y saltar, lo que me había llevado junto con él.
Página
Si mi colosal enloquecimiento en la boda no fuera suficientemente
malo, mi reacción confusa solo segundos después del único orgasmo que me
ha dado otra persona fue suficiente para hacer que quisiera cambiar mi
nombre y mudarme a una isla de la que nadie nunca había oído hablar antes.
Estallar en lágrimas después del sexo no era algo nuevo para mí, incluso si
éstas habían sido lágrimas de gratitud en vez de decepción. Pero la forma en
que me asusté, la forma en que había corrido como nunca antes había corrido,
y tal vez más vergonzosa, la forma en que cruelmente dejé a Nash con una
erección inequívocamente insatisfecha me hizo cuestionar mi propia cordura.

Obviamente los otros chicos estaban equivocados. No había nada de


malo en mí sexualmente. Yo no era frígida o fría... si Nash hubiera conseguido
calentarme más la noche anterior, nos hubiera derretido juntos. Al parecer,
solo necesitaba al hombre cubierto con tinta, traspasado en algunos lugares
inusuales, y atado a mi pasado y al corazón con mi falta de confianza en la
más devastadora de las formas con el fin de tener un orgasmo. Era hermoso,
toda piel oscura, rodeado por duros músculos, y fuertes planos y valles de sexy
perfección. Él no era un hombre pequeño, en ningún lugar, y dónde pensé que
sería intimidante, solo me hizo sentir ligera y extremadamente femenina a su
lado. Me hizo desearlo más.

Por encima de todo lo demás me estaba pateando otra vez, todavía no


había tenido un vistazo del resto de ese tatuaje. Sabía que mi pulgar y el índice
apenas cabían alrededor de la circunferencia de su erección cuando él se
despertó, que el metal que lucía estaba ardiendo de calor de estar tan cerca
de su cuerpo, que se veía mucho mejor en los bóxers blancos que negros
debido a su piel un tono más oscura, que sus ojos se volvían de color púrpura
no solo cuando estaba molesto, sino también cuando se excitaba. Ese maldito
tatuaje era todavía un misterio, sin embargo, y todo el tiempo me había estado
censurando a mí misma, llamándome por cada tonto nombre en el libro,
todavía estaba tratando de reconstruir qué podría parecer.

Me las arreglé para conseguir pasar a través del turno de fiestas sin
incidentes, y aparte de Sunny preguntándome qué me pasaba cada cinco
minutos, era preferible a escuchar a mi madre gritar y quejarse de su vida y
113

la forma en que las fiestas estaban arruinadas para las Ford este año. Estaba
esquivando al Dr. Bennet a izquierda y derecha, porque a pesar de que le
Página

prometí salir con él y no quería decepcionar a Sunny, mis instintos estaban


gritándome que cancelara mi cita con él. Estaba demasiado nerviosa,
demasiado desconcentrada después de lo que había pasado con Nash, para
pensar que podría pasar a través de la cita ilesa.

Cuando llegó la hora de ir a casa miré mi teléfono e hice una mueca


de dolor cuando vi que tenía una llamada perdida de Nash. No dejó un
mensaje de voz, pero también había un texto que simplemente decía:

Feliz Navidad Saint.

Le debía una explicación. Lo sabía, pero no creo que pudiera hacerlo.


Tenía un momento difícil al expresarme con claridad cuando el sujeto no era
vergonzoso e indigno. ¿Cómo iba a decirle que no solo fue el primer hombre
con el que había estado que me hizo sentir tan bien, que me hizo querer tener
realmente sexo? ¿Cómo iba a explicar que no quería que fuera el chico que
hizo divertido el sexo, que me hizo desear a pesar de las cosas horribles que
dijo hace un tiempo y la forma en que me hizo sentir? ¿Cómo le iba a explicar
que no quería sentir nada por él después de la forma abismal en que su
flagrante desprecio por mí en la secundaria me había hecho sentir durante
toda la vida? ¿Incluso entendería que debido a su él más joven, debido a esos
momentos dolorosos vinculados directamente a sus acciones, normalmente
yo odiaba la idea de estar desnuda con otra persona, detestaba ser expuesta
y vulnerable, por lo que el sexo para mí siempre fue confuso y horrible?

No podía explicárselo cuando ni siquiera podía conseguir que tuviera


sentido para mí. ¿Cuándo toda mi aversión por él se había transformado en
algo que me tenía saltando a la primera oportunidad que tenía? ¿Y eso quería
decir que estaba dispuesta a perdonarlo por los pecados del pasado? No tenía
respuestas a esas preguntas y pensar en ella me hacía tener dolor de cabeza.

No le contesté el mensaje ese día, o el siguiente, cuando preguntó si


estaba bien, o el siguiente, cuando preguntó si podíamos hablar. Me mantuve
firme en ignorarlo. Phil había decidido que si él estaba lo suficientemente bien
como para asistir a la boda de Shaw, estaba lo suficientemente bien como
para probar suerte moviéndose a atención médica en su casa, por lo que no
tenía que preocuparme por encontrarme con Nash en el hospital nunca más.
114

Ese pensamiento me hizo querer chillar de felicidad y gritar de frustración al


mismo tiempo. Pero para el fin de semana no estaba enviándome más
Página

mensajes de texto, y me resigné al hecho de que toda la sinfonía de


autodestrucción que había creado había jugado su última nota. Como yo era
la compositora, no tenía a nadie más a quien echar la culpa.

El tiempo voló y, de repente, era el comienzo de la semana siguiente y


mi cita con el buen doctor había llegado. Quería ir aún menos ahora que la
primera vez que me lo pidió. Me hubiera echado atrás, hecho algún tipo de
excusa y hecho la muerta si solo Sunny no hubiera estado acosándome por
ello cada vez que podía. También me hizo cometer el error de decirle a Faith
sobre ello, más por su apoyo que cualquier otra cosa, pero ella se emocionó
por la posibilidad de que saliera con alguien, por lo que estaba presionando
también. Estaba atrapada y lo único que podía hacer era pasar a través de
ello.

Tuve un argumento similar con el doctor al que tuve con Nash sobre
el deseo de tener mi propio auto, solo que en lugar de ser Nash y usar la
amable persuasión y la lógica imperturbable de hacerme ir con él, él me miró
con desaprobación y señaló cómo de extraño parecería a sus amigos si no
llegábamos juntos. No era un argumento del que quería hacer un refrito con
alguien tan preocupado por las apariencias, por lo que acepté de mala gana,
y me dijo que me iba a recoger en mi apartamento. Le dije que deberíamos
irnos del hospital ya que la fiesta era en Cherry Creek y estaba más cerca,
pero de nuevo me dio una mirada como si fuera tonta y no sabía cómo
funcionaban las citas.

Así que ahí estaba yo a las nueve en punto en la víspera de Año Nuevo,
habían pasado exactamente siete días desde mi desastrosa cita con Nash, y
en lugar de tratar de hacer una conversación educada, o encontrar la manera
de hacer un buen momento de mi tiempo con el Dr. Bennet, Andrew, me
encontré en el asiento del pasajero de su muy bonita camioneta
preguntándome qué estaba tramando Nash. Después de todo, era Año Nuevo
y eso significaba besarse a la medianoche.

Suspiré profundamente y me recompuse cuando Andrew detuvo el


flujo constante de la conversación que tenía con él acerca de sí mismo. Sin
lugar a dudas: el doctor era su propio fan más grande.
115

—¿Está todo bien?


Página
Forcé una sonrisa y jugueteé con las puntas de mi cabello, el cual
había dejado caer hacia abajo y puesto en gigantescos rizos sueltos.

—Claro. Simplemente he estado ocupada en el trabajo y con las fiestas.


Estoy un poco cansada. —Y estoy obsesionada con un chico con el que no
debería estar, pero no creo que él quiera saber esa parte.

—¿Siempre quisiste ser enfermera?

—Sip. Me gusta la enfermería, al igual que la prisa de la Sala de


Emergencias, pero sobre todo quería ayudar a la gente.

—Ahh, eres una de esas.

Levanté una ceja y lo miré por el rabillo de mi ojo. Habíamos parado


en frente de una opulenta casa en uno de los suburbios más ricos de la ciudad.
Mi estómago se hundió. Ya podría decir que esto iba a ser terrible. Lo
habíamos estado haciendo muy bien cuando él no necesitaba que me uniera
a la charla.

—¿Una de qué exactamente?

—Esas personas que fueron a la escuela de enfermería o medicina


basadas en ideales y sentimientos difusos de dar sin esperar nada.

¿Qué? ¿La gente iba a esos campos por razones distintas de a


compasión y la preocupación por el bienestar de los demás? ¿Desde cuándo?
Estaba estupefacta, así que tuve que preguntar:

—¿Por qué fuiste tú??

Él se rio y se dirigió fuera del auto para abrir mi puerta. Me ofreció su


mano, que tomé de mala gana. No me gustaba lo suave, lo bien cuidada que
se sentía al lado de la mía. Esas eran las manos que repartían llanas tarjetas
de visita blancas durante todo el día

—Fui porque quería un buen trabajo, algo que era seguro, algo que
tuviera estatus y prestigio que se le atribuyera. No me malinterpretes, me
116

encanta la medicina, amo la curación, amo estar en el hospital durante todo


el día, pero, honestamente, si yo pudiera hacer lo mismo y no tener el mismo
Página

nivel de interacción con los pacientes, lo haría. Se vuelve aburrido después de


un tiempo, ¿sabes? Tratar a las personas que a menudo sufren de nada más
que sus propias tontas decisiones. Mis planes a largo plazo implican entrar
en la práctica privada. Creo que tiene que ser el camino a seguir para que
pueda escoger y elegir el tipo de pacientes que quiero tratar. No habrá más
esposos infieles con esposas vengativas o niños que caen de las bicicletas
para mí.

Esa actitud era ridícula, y si yo fuera otra persona, tal vez habría
tenido las palabras adecuadas para decirlo. En su lugar, esperé hasta que se
dio la vuelta y le puse los ojos en blanco a la parte posterior de su cabeza
perfectamente peinada. Era una buena cosa que él tuviera su trabajo y su
aspecto a su favor, ya que era bastante obvio para mí que este hombre era
poco profundo como un charco de lluvia. Puede que fuera agradable a la vista
en el exterior, pero estaba empezando a ver que sus entrañas eran bastante
poco atractivas, lo que había pensado de Nash una vez más.

Su apariencia eran tan dinámica, por lo que a-tus-ojos, sí, él era guapo,
pero era de una manera muy complicada, había que mirar más allá de todas
las cosas en el exterior que le hacían destacar entre la norma para ver lo
hermoso que realmente era. Su interior, sin embargo, había pensado durante
mucho tiempo eran tortuoso y desagradable, pero lo que brillaba fuera de sus
ojos purpura no era más que franqueza y sinceridad... que era la cosa más
hermosa en él. Si alguien veía a los dos hombres con los que había acordado
salir, juntos, sabía por instinto que la mayoría miraría a Andrew y
preguntaría por qué no estaba tratando de engancharme, pero Nash... para
mí, era el verdadero premio... era algo único y especial de una manera que
estaba teniendo un tiempo imposible dejándolo ir, incluso torciendo el pasado
como lo hacía.

—Espero que no te haga sentir incómoda, pero algunas de las jóvenes


que asisten a esta velada son mujeres con las que he tenido relaciones en el
pasado. Por lo general, todas las relaciones terminaron bien, pero nunca se
sabe lo que inspire aparecer con una nueva y hermosa mujer de mi brazo.

Quería darle una patada en la espinilla, o tal vez enredar


117

despiadadamente ese gelificado cabello.


Página
En serio, no solo iba a tener que pasar la noche en una habitación
llena de extraños, sino que también iba a ser utilizada como carnada viva
para colgarla delante de sus ex novias. Oh, chico, ¿no suena divertido?

—Estoy bastante tranquila. No me mezclo exactamente bien.

—Solo sonríe y luce bonita. —Me guiñó un ojo y tuve que apretar los
dientes hacia abajo en mi lengua para evitar decirle que pensaba que era
superficial y completamente repulsivo. Estaba poniendo mi piel de gallina, y
cuando recordé la forma en que Nash me hizo arder y estremecerme, quise
encontrar la salida más cercana y encontrar mi camino de regreso al
Victorian en Capitol Hill. Yo era un desastre.

Fue evidente tan pronto como entramos por la puerta que mi papel
durante la noche era ser el show de Bennet. Ni una sola vez le dijo a la gente
que era enfermera, nunca mencionó a donde fui a la escuela o la forma en
que realmente nos conocimos. Él solo se dedicó a pasarme alrededor y me
decía que tomara una copa y sonriera. En su mayor parte, todo el mundo en
la lujosa fiesta parecía tan ensimismado y falso como el buen doctor, así que
mi único salvamento era que nadie esperaba que dijera mucho. Me limité a
asentir y musitar ruidos que me hacían sonar como que me interesaba y traté
de recordar que era solo una cita y todo habría terminado pronto. Sunny
estaría feliz y yo podría seguir adelante con mi vida.

Alrededor de una hora y no solo estaba harta de espectáculos y


exhibicionismo, sino que me aburría completamente fuera de mi mente. Había
tenido dos copas de champán que estoy segura que era caro, pero sabía
terrible y decidí ir a buscar un baño. Nadie parecía ansioso de señalarme la
dirección correcta, así que se fui vagando sola. La casa no era enorme, pero
había un montón de habitaciones, y mientras estaba haciendo mi camino por
un pasillo oí una aguda risa femenina saliendo de una de ellas. Iba a meter la
cabeza y preguntar si estaba cerca de mi destino, cuando un déjà vu me pateó
el trasero de vuelta a mis días de secundaria.

—¿Qué pasa con esa chica que Andrew trajo? No creo que haya dicho
una sola palabra en toda la noche.
118

Más risas y sentí algo atorarse en mi garganta y mis manos se unieron


Página

en puños a mis costados.


—Tal vez es lenta... ya sabes, especial. Es evidente que solo la trajo
porque es joven y bonita. Apuesto que quería poner celosa a Heather, ya que
ella se comprometió y Tommy le dio esa gigantesca roca. No creo que Tommy
sepa que Heather fue a Aspen con Andrew hace un par de fines de semana.

—Como si alguien fuera a estar celosa de ella. Tiene las habilidades de


conversación y el nivel de CI de un erizo. ¿Qué estaba pensando?

Un delicado resoplido femenino seguido de:

—Apuesto a que ella probablemente es fácil, por lo que él estaba


pensando que es la víspera de Año Nuevo y que quiere tener sexo. Es una cosa
segura.

Yo no podía decidir si estaba más furiosa u ofendida. No era así como


se suponía que las personas adultas actuaran. Era joven, era demasiado
parecido a lo que me había hecho tan tranquila y reservada, en primer lugar,
y si mi cita se hubiera molestado a tratarme como una persona y no un
accesorio, tal vez estas extrañas no tendrían ninguna munición para lanzar
alrededor como colegialas chismosas.

Había llegado al final de mi tolerancia para tonterías. Seguí


caminando por el pasillo y pesqué mi celular de mi sujetador, donde lo había
escondido. Sin duda, una respuesta más madura hubiera sido saludable para
enfrentar a esas mujeres, de más decir que Andrew era un imbécil engreído,
pero yo era un poco más que él. No iba a dejar que los extraños me hicieran
sentir mal conmigo misma. Hice todo un trabajo de autocompasión por mi
cuenta y por lo menos yo tenía verdaderas razones para no cortarme y darme
latigazos. Hice una llamada que debería haber hecho hace más de una
semana.

El teléfono sonó y sonó y me acordé de que era un gran día de fiesta y


que probablemente estaba fuera. Saliendo con alguien que no era yo. Contuve
la respiración y estaba a punto de colgar y llamar un taxi cuando su voz
profunda se apoderó de la línea. Sonaba como la salvación y la tentación, todo
en una sola palabra.
119
Página
—¿Saint? —Era obvio que estaba en un bar o en algún otro lugar que
era ruidoso. Había ruido y jolgorio en el fondo. Voces gritando, la gente de
fiesta, pero el ruido fue atenuándose a medida que se alejaba de él.

—Yo... Necesito un aventón. ¿Puedes venir a buscarme?

Se quedó en silencio en el otro extremo de la línea. Diablos, si yo fuera


él le diría que no a la demente chica que me había dejado en la estacada y
luego ignorado durante toda la semana, pero una vez más, Nash estaba
probando que lo que yo creía que sabía y lo que era la realidad eran mundos
aparte.

—¿En dónde estás?

—Estoy en una fiesta horrible llena de gente horrible en Cherry Creek.


Lo siento, no preguntaría, pero no conduje hasta aquí y estoy en cierto modo
atascada. Tengo que salir de aquí… por favor.

Suspiró y casi pude verlo pasándose las manos por su cabello súper
corto como lo hacía cuando estaba preocupado. Sus ojos también estarían
danzando entre purpura y lila. Suspiré involuntariamente ante la imagen
mental.

—Envíame la dirección por un mensaje y estaré allí en quince minutos.

Dejé escapar un suspiro de alivio y empujé mi cabello fuera de mi cara.

—Gracias.

Él masculló una palabrota que me hizo respingar y luego suspiró de


nuevo.

—Cualquier cosa, Saint. En cualquier momento.

La comunicación se cortó y le mandé la dirección. Tenía toda la


intención de esconderme en el baño hasta que mi salvador apareciera, solo
que mí no muy brillante plan fue frustrado por un golpe en la puerta y mi
mediocre cita llamando mi nombre interrogante a través de la barrera.
120

—¿Saint? ¿Estás ahí?


Página
Supongo que me había ausentado el tiempo suficiente para que lo
notara, o tal vez todo el mundo se había cansado de su discurso monótono de
lo increíble que era y él me necesitaba en torno fingiendo interés. Qué
comadreja.

—Uh, sí, dame un segundo. —Me lavé las manos y me di un rápido


vistazo en el espejo. Estaba más pálida de lo normal, pero no había forma de
pasar por alto que mis ojos estaban brillando hacia mí con anticipación.
Mierda. Quería ver a Nash. Quería estar cerca de él, quería tocarlo, y él ni
siquiera había preguntado por qué lo necesitaba, así que también quería darle
un abrazo de agradecimiento puro.

Abrí la puerta y me encontré con la mirada inquisitiva de Andrew.

—¿Todo bien?

Me aclaré la garganta.

—En realidad no. No me siento muy bien. Creo que tengo que ir a casa
y meterme en la cama. —Preferiblemente con un ardiente hombre sombrío
que tiene los ojos del color de la flor del estado y unos abdominales que
deberían estar en una valla publicitaria de ropa interior masculina justo al
lado de Beckham.

—¿Qué? De ninguna manera. Todavía no es ni siquiera cerca de la


medianoche. No podemos irnos.

Apreté los dientes.

—No tienes que irte, Andrew, pero yo no me voy a quedar.

Sus ojos se estrecharon ante mí y su actitud cambió de molesta a


ligeramente amenazante.

—¿Qué esperas que le diga a mis amigos? ¿Sabes lo que eso va a


parecer, tú yéndote y yo quedándome? ¿Y qué hay de la medianoche? Todos
aquí son pareja, Saint. ¿A quién se supone que voy a besar a la medianoche?
121

¿Qué jodida mierda? Me puse rígida y entrecerré los ojos hacia él. No
me gusta la confrontación, odiaba tratar de expresar lo que estaba pasando
Página

dentro de mi cabeza a otra persona, pero este imbécil y sus amigos elitistas
habían sacudido algo suelto. Ya no era una adolescente. Era inteligente. Era
exitosa y tenía derecho a ser tratada como un igual, sin importar la situación.

—Va a parecer exactamente lo que es. No quiero estar más aquí. No


me gustas. No me gustan tus amigos, y, francamente, no me importa lo que
les digas. No es que vayan a escuchar de todos modos. Aquí todo el mundo
está tan ocupado yendo una y otra vez sobre lo buenos que son… que nadie
puede tener una sola palabra. En cuanto a besarme… —Pasé junto a él y sacudí
su mano cuando trató de agarrar mi muñeca—. De ninguna manera en el
infierno. No a la medianoche, no bajo el muérdago… ni en ninguna parte,
nunca. Adiós, Andrew.

Llamó mi nombre, y entonces maldijo hacia mí de una manera muy


fea.

—Cuando el resto del personal de enfermería se entere de esto en el


trabajo, nunca podrás superarlo. ¿Sabes cuántas de la mayoría de ellas
querían ser tú esta noche?

Eso era lo último que quería, ser un chisme para los demás, que se
hable de esto a mis espaldas, pero eso en comparación con pasar un segundo
más con él parecía el menor de dos males.

Me encogí de hombros y me dirigí en dirección a la puerta principal.

—Estoy acostumbrada a ello. —Tomé mi abrigo del gancho que


colgaba cerca de la puerta y le di una última mirada—. Por cierto, dile a tus
amigas que mi coeficiente intelectual está más cerca de Hawking que de un
erizo. Fui summa cum laude en la Universidad Estatal de Los Ángeles. Tal vez
si te hubieras tomado tres segundos y te hubieras detenido tratando de
decirme lo maravilloso que eres, también habrías sabido a eso.

La puerta se cerró detrás de mí y me estremecí dentro de mi abrigo


tanto por la adrenalina como por el aire helado de Colorado. Tenía una falda
hasta la rodilla y un par de botas de caña alta que iban muy bien con mi
camiseta brillante. Era apropiado, lindo, y de ninguna manera sugerente, pero
no estaba hecho para ir y venir por el final de la calzada esperando por mi
122

aventón de escapada en medio del invierno.


Página
Oí el auto mucho antes de verlo venir por la esquina. Era ruidoso,
distintivo, hizo que mi oídos timbraran, y no había forma de pasar por alto el
monstruo negro y cromado, al igual que no había forma de pasar por alto al
propietario del auto. Apenas esperé hasta que rodara y se detuviera antes de
saltar en el asiento del pasajero. Mis dedos estaban entumecidos y mis
mejillas estaban muy frías, pero el interior del auto era agradable y cálido, y
olía a una mezcla de la colonia de Nash, Armor All, y humo de cigarrillo. Puse
mis dedos frente a la ventilación de la calefacción en la parte superior del
tablero mientras él daba un giro y salía de la subdivisión de los ricos.

—Gracias. Espero no haberte apartado de alguna cosa.

Él me lanzó una mirada por el rabillo del ojo y dio unos golpecitos con
los dedos sobre el volante. Tenía Dropkick Murphys sonando bajo en la radio
y pensé que parecía una elección musical apropiada para él.

—Nop. Estaba en el bar de un amigo. Rule está fuera de la ciudad y Jet


llevó a Ayden a Nueva York con él para un espectáculo en el que iban a tocar.
Rome está esperando un bebé, por lo que se la pasa actuando como un adulto
respetable, y Rowdy es el único amigo soltero que me queda, así que
simplemente nos fuimos al bar. Asa, se encarga del bar de Rome por él, es el
único otro miembro sin ataduras de nuestra pequeña pandilla, y él y Rowdy
han puesto sus ojos en la misma linda morena. Llamaste justo cuando
estaban tratando de probar quién es mejor entre sí. Se estaba volviendo
ridículo, así que probablemente me habría ido temprano a casa de todos
modos.

Él me miró y vi su mirada deslizarse sobre mis piernas donde el


dobladillo de la falda se había subido y mi piel estaba desnuda entre ésta y la
parte superior de las botas.

—Te ves muy bien.

—No siempre pensaste eso… que me veo bien, quiero decir. —Odiaba
que mi voz se quebrara y rompiera. Inclinó la cabeza para mirarme y las luces
del tablero hicieron que los discos de tamaño de una moneda en los lóbulos
123

de sus orejas brillaran ante mí. Murmuré mi dirección cuando se detuvo en


un semáforo en rojo, mientras que él todavía estaba mirándome.
Página
—¿En serio? ¿De qué mierda estás hablando?

Miré por la ventana y usé mi dedo para trazar una pequeña figura de
palitos en la condensación en el panel. Le puse un sombrero de copa y una
corbata.

—En la escuela secundaria dijiste “alguien tendría que poner una


bolsa en su cabeza, si ella quiere un polvo”. —Me volví hacia él y él pareció
atónito e incrédulo—. Tú y un grupo de chicos con los que te la pasabas
estaban fumando cuando doblé la esquina y te oí. He oído cosas así todo el
tiempo porque era gorda y tenía la piel horrible, pero me dolió viniendo de ti
porque pensé que eras diferente. Dijiste que era un desastre y necesitaba
mirarme en un espejo y hacer un poco de ejercicio.

Cerré los ojos y reproduje ese momento otra vez en mi mente. Incluso
ahora hacía que mi pecho doliera y surgieran viejas inseguridades.

—Y antes de eso… antes de eso, pensé que eras tan agradable. Todo el
tiempo me sonreías, todo el tiempo me saludabas, pensé que eso te hacía
diferente. Fui a la fiesta de cumpleaños de Ashley Maxwell porque me
preguntaste si iba a ir. —Lo vi todo tan claro como si estuviera ocurriendo
justo en frente de mí, y si me hubiera tomado la molestia de mirar hacia él,
habría visto la aturdida confusión en su hermoso rostro mientras trataba de
sacar las piezas del rompecabezas de nuestra historia de su memoria.

—Fue muy estúpido de mi parte. Me sentí como una idiota. Viste más
allá de mí y luego besaste a Ashley como si ella fuera algo especial. Ni siquiera
sabías que estaba viva, y luego tuviste que ir y decir esas cosas horribles sobre
mí. Pasé de pensar que eras maravilloso a odiarte. La forma en que me hiciste
sentir… —Mi voz se convirtió en un susurro y pude oír el viejo dolor, la vieja
decepción, en mi tono—. Se quedó conmigo durante mucho tiempo, Nash.

Todo permaneció tranquilo, salvo por las guitarras y gaitas en el


equipo de música y pensé que tal vez se sentía culpable o avergonzado, pero
cuando llegamos a la parte delantera de mi edificio y me estaba girando para
darle las gracias por el viaje, me sorprendí cuando él se giró completamente
124

en su asiento y me gritó como si él fuera el que había sido tratado


injustamente durante tanto tiempo.
Página
—¡Jesucristo, mujer, estás absolutamente demente!

Me aparté un poco y fruncí el ceño, alarmada por la vehemencia de su


tono.

—¿Qué?

—Nunca he dicho nada de eso de ti. De ninguna manera en el infierno,


y si te ignoré en una estúpida fiesta, no fue a propósito. Era un jodido idiota
cuando era adolescente, Saint. Mis prioridades estaban cerradas firmemente
en mis pantalones. Si una chica era una cosa segura en ese entonces, ¿crees
que cualquier chico de dieciocho años iba a rechazarla?

Le di una sonrisa triste y llegué a la puerta.

—Pero te oí decirlo la semana siguiente, Nash. Te vi con mis propios


ojos. Fue hace mucho tiempo, pero mi memoria es clara, y si era solo un caso
de los chicos siendo chicos, aun así, dolió mucho, realmente.

Él negó con la cabeza y lanzó las manos al aire tanto como el interior
del auto permitía.

—Tonterías. Nunca pensé eso de ti, Saint, así que no hay manera en
que yo hubiera dicho eso. Pensaba que eras tímida… y sí, tal vez un poco torpe
y un poco demasiado estudiosa para mi gusto, pero siempre pensé que eras
bonita. ¿Por qué crees que te saludaba todos los días, tratando de abordarte?
Pensaba que tu sonrisa era hermosa, y cuando finalmente aflojaste lo
suficiente como para ceder de forma regular, estaba prendado. Tu cabello es
impresionante y salvaje, me encanta esa mierda… y tus ojos. No me jodas, pero
tus ojos podrían inspirar a los hombres a ir a la guerra, a pintar obras de arte,
a rasgar su maldito corazón de su pecho y ofrecértelo sin pensarlo dos veces…
entonces y ahora. Nada de eso ha cambiado con el paso de los años, así que
no hay manera de que yo hubiera dicho esas cosas sobre ti… de ninguna puta
manera. ¿Me has oído decir: “Saint Ford necesita una bolsa en la cabeza para
echar un polvo”? No lo creo.

Estaba muy, muy enojado. Podía sentirlo ardiendo fuera de él y no


125

sabía cómo reaccionar. Durante mucho tiempo había sido aquella sintiéndose
la víctima, había usado ese giro de los acontecimientos para justificar la
Página
forma en que actuaba con otras personas, pero ahora que él lo mencionó, tan
claro como era el recuerdo, nunca lo había oído decir mi nombre.

—Yo…

Salté en el asiento de al lado cuando su puño golpeó en el tablero


frente a él.

—¿Tú qué? ¿Quieres una excusa para que no te guste porque sabes
que me siento atraído por ti y no puedes manejarlo? Oí mierda negativa sobre
mí todos los días de mi infancia, Saint. No era lo suficientemente inteligente,
lo suficientemente decente, lo suficientemente educado, y solo Dios sabe que
el color de mi piel y el color de mis ojos estaban jodidamente mal. ¿De verdad
crees que yo le haría eso a alguien más? Sí, puedo ser culpable de no verte
verdadera y claramente cuando estuviste justo en frente de mí en ese
entonces, y podría haber herido inadvertidamente tus sentimientos al actuar
como un idiota hormonal en esa fiesta, pero si me hubieras dicho algo, si me
hubieras dicho que ibas a estar allí para verme, puedo garantizarte que eso
no habría sucedido. Podría haber estado hablando mierdas sin cesar, pero no
estaba hablando de ti.

Sus ojos eran casi negros. No tenía ni idea de qué hacer. Durante toda
mi vida pensé que sabía, estaba tan segura, y ahora sentía que no sabía nada.

Metí mi cabello detrás de mis hombros y lo miré.

—Si no soy yo, entonces, ¿quién, Nash? ¿De quién más habrías estado
hablando? Sé que lo dijiste. Te oí y te vi. Incluso si no era de mí, usar palabras
hirientes de esa forma no está bien.

Golpeó las manos sobre el volante y me gruñó, realmente gruñó.

—¿Quién sabe? Un maestro que no me gustaba, una chica con la que


me enredé, una chica que me rechazó… no me acuerdo porque era un chico
adolescente lleno de estupideces y mucha rabia en ese entonces. Todos
dijimos cosas estúpidas a cada rato, pero nunca elegiría a nadie porque sabía
exactamente lo mal que se sentía eso. En aquel entonces, todo lo que quería
126

hacer era echar un polvo, festejar con mis amigos, y olvidar que mi mamá era
una perra despiadada. Mi vida era un desastre, tuve un montón de momentos
Página

en los que yo era un desastre. Estaba apenas aguantando allí todos los días.
No voy a negar que estuviera actuando como un idiota porque es más que
probable que lo fuera, pero sé que no hay manera que te atacara verbalmente
de esa manera.

—Pero…

—Pero nada. No he dicho nada de eso sobre ti porque no lo creo.


Pensaba que eras bonita entonces, creo que eres increíblemente hermosa
ahora, y todo el tiempo he sabido que las chicas como tú no se meten con tipos
como yo. Las chicas como Ashley Maxwell sí lo hacen.

Extendí la mano y le puse sobre la suya que se enroscaba con tanta


fuerza en el volante. Siempre había estado atraída por chicos como él, por eso
esas terribles palabras todavía me obsesionaban.

—Nash… —La forma en que quería creerle, confiar en él, era


insoportable y tenía que admitir que podría tener razón acerca de decirle que
iba a esa fiesta para verlo a él en concreto. Sobre todo estaba cediendo y
pensando que podría haber más de lo que sucedió en aquel entonces porque
eso me hacía sentir menos confundida acerca de la manera en que lo quería,
la forma en que me iluminaba con una simple mirada.

Miró mi mano y luego a mis ojos.

—Incluso si algún idiota dijo eso sobre ti, deberías saber que se trató
de unos niños siendo tontos y nada de eso era cierto. Y te juro que nunca
habría rechazado la oportunidad de pasar el rato contigo si hubiera sabido
que lo querías. En aquel entonces, una fiesta como esa significaba una cosa:
echar un polvo. Solo tenía una idea en la cabeza. Palabras como esas, las
opiniones de los demás sobre ti, no deberían tener ese tipo de poder, Saint.

Pero lo hicieron, y en ellas el problema. Siempre he sido culpable de


dejar que las palabras y acciones de otras personas me hagan daño y dicten
lo que siento por mí misma, y me estaba costando más de lo que pensé alguna
vez. Quería que él que estaba conmigo ahora sea el verdadero Nash, no el
Nash que aún rondaba mis recuerdos con indiferencia y palabras
descuidadas.
127
Página
Metió la mano en el bolsillo y sacó un paquete de cigarrillos. Sacó uno
y se lo metió en la boca. Di un grito ahogado y extendí la mano para sacarlo
de un tirón de su boca, lo cual lo dejó mirándome aún más firme.

—¡No! Pensé que dejaste de fumar.

—Lo hice, hasta la semana pasada.

No le hizo falta decir nada más. Yo sabía lo que pasó la semana pasada
que le habría hecho empezar de nuevo. Tenía la culpa por eso, pero podía
rectificar ahora si me dejaba.

Abrí la puerta de un empujón y me incliné para mirarlo.

—Ven adentro conmigo, Nash.

Echó la cabeza hacia atrás contra el reposacabezas y movió la cabeza


en sentido negativo.

—Eso no funcionó muy bien para mí la última vez, Saint.

No, no lo había hecho, pero estaba cansada de aferrarme a quien yo


había pensado que Nash había sido, cuando el Nash de ahora estaba todo
hermoso y acogedor frente a mí. Había dejado todo para ir a buscarme sin
dudarlo. Tiré el cigarrillo sin encender en el suelo a mi lado y levanté mis dos
cejas hacia él. Era momento de hacer nuevos recuerdos para reemplazar los
antiguos que me atormentaban.

—Nunca he querido tener sexo con ningún otro hombre de esa manera
antes. No podía evitarlo, no quería evitarlo. Te deseaba, quería tocarte, sentirte,
y fue increíble para mí. Ningún hombre, jamás, me ha llegado así antes, Nash.
No es que han habido muchos, pero tú eres el único. No puedo prometerte que
no voy a enloquecer de nuevo. Hay una buena probabilidad de que podría
comenzar a llorar porque realmente no tengo control en todas las cosas que
me haces sentir, buenas y malas, pero quiero que entres. No quiero que el
pasado entre nosotros se interponga en este momento. No quiero que nada se
interponga entre nosotros.
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Parecía que iba a decirme que no. No sé cómo habría manejado eso, el
real, innegable rechazo en mi cara, pero por suerte no tuve que averiguarlo
Página

porque abrió la puerta y salió del auto y me miró por encima del techo. No me
iba a decepcionar. Eso hizo que mi corazón se agitara y mi estómago se
revolviera blando y cálido.

—Vamos a darle diez minutos. Diez minutos, y si no funciona para los


dos, vamos a dejarlo así y nadie sale herido o… —Una de sus cejas negras se
disparó en alto y una mueca de desaprobación tiró de su boca—,… queda
colgando.

—¿Diez minutos? —No sonaba como el tiempo suficiente para tocar


toda esa piel suave y bruñida.

—Diez minutos.

Podía soportar diez minutos sin enloquecer. Demonios, cuando me


besó por primera vez, había durado más de diez minutos. Podía hacer esto,
quería hacer esto, pero eso no significaba que mis manos dejaran de temblar
o que la idea de desnudarme con él no tenía mi estómago cayendo en picada
y segundos pensamientos trataran de empujarse en su camino desde las
profundidades. Di un buen discurso sobre dejar las cosas como están, pero
realmente podía sentir que estaban siempre allí, tirando con fuerza de la
correa.

Por el lado positivo, desnudarse con él significaba que por fin iba a ver
el resto de ese tatuaje.

129
Página
Traducido por Pandora Rosso (SOS), Scarlet_danvers (SOS) y ElyCasdel

Corregido por Lizzie

D
iez minutos. No era gran cosa, pero algo me decía que iban
a ser los diez minutos más importantes de mi vida. Sobre
todo después de lo que acababa de revelar sobre su pasado
y por qué funcionaba tan caliente y fría conmigo. Eso era un poco de materia
pesada, hacía el hecho de que necesitara guantes de seda con ella mucho más
comprensible. Ella estaba interesada en mí, pero en cierto modo me odiaba
también. Ese era un lugar en que nunca había estado antes.

Incluso me acordé de esos dos momentos en cuestión. Era todo


nebuloso y brumoso en el tiempo, pero me acordaba de las principales partes
de la misma. Esa fiesta había sido una de muchas. Estoy bastante seguro de
que había estado bebido antes de presentarme. Ashley Maxwell y yo tuvimos
una cosa fácil, por lo general terminaba la noche en su cama. Ni siquiera
puedo recordar cómo lucía y estoy seguro que no recuerdo preguntarle a
Saint si ella iba a estar allí. Fiestas como esa estaban por debajo de ella, y yo
lo sabía. Escucharla afrontar la situación me hizo sentir como un idiota y lo
hizo porque, de repente, empezó a tratarme como a un leproso, en aquel
entonces era comprensible.

El día que ella me había atrapado haciendo correr mi bocota era


menos claro. No me acordaba de lo que había estado hablando, o las palabras
que había utilizado, pero recuerdo haberla visto venir alrededor de la esquina
130

luciendo como si estuviera a punto de vomitar por todo el lugar y llorando


grandes lágrimas. En ese momento pensé que si fuéramos realmente amigos
Página
o si ella no fuera tan tímida, le habría preguntado que estaba mal. Era
demasiado bonita para lucir tan descorazonada.

Yo no era un santo. Yo era un adolescente enojado dejado de lado y


tratando de averiguar en qué clase de hombre me convertiría. Ese había sido
un camino difícil por un tiempo y decía estupideces, utilizado palabras
hirientes cuando estaba siendo un bocazas, pero nunca había sido y nunca
sería un chismoso o un matón. Sí, todo lo que ella me había oído decir era
inapropiado y sacado de contexto para lo que yo quería usarlo, y
probablemente me hizo sonar y parecen el mayor idiota del planeta, sin
embargo, lo que me molestó no fue que Saint me aplastara actuando como
idiota y manteniéndolo contra mí todo este tiempo, sino que ella había
pensado simplemente de forma automática que todo de lo que estaba
quejándome había sido ella. Ese discurso con problemas de autoestima y auto
duda que no estaba seguro de poder manejar. Sin mencionar que no sabía
muy bien cómo mostrarle que tipo era ahora en comparación con el niño
enfadado que había sido entonces.

La seguí a su apartamento y seguí su ejemplo cuando ella tiró su


abrigo en el respaldo de su sillón. Ni siquiera me miró. Cuando ella se volvió
hacia mí entré inmediatamente en su espacio. Yo no iba a darle la opción de
correr de nuevo. Era casi tan alta como yo con esas botas perversas. Agarré
su cabello en una mano, envolví los rizos alrededor de mi puño y usé mi otra
mano para agarrarla de la barbilla. Estaba atrapada.

—Podemos hacer mucho en diez minutos, Saint. ¿Dónde está el


dormitorio?

Ella parecía un poco insegura e inclinó la cabeza en dirección a una


puerta más allá de la pequeña cocina de la galera. Como yo estaba trabajando
contra reloj, no tenía un montón de tiempo que perder. La besé y al mismo
tiempo tiré de ella en dirección a la puerta. Ella se movió conmigo, lo que me
hizo gemir de apreciación contra sus labios. Puso las manos bajo el dobladillo
de mi chaqueta térmica y empezó a tirar de ella a lo largo de la espalda y las
costillas.
131

De ninguna manera estaba pasando esto de nuevo. Golpeé la puerta y


la inmovilicé contra ella, lo que la hizo jadear un poco y tenía los ojos muy
Página

abiertos por la sorpresa. Tengo que decir que me gustó lo bien que nos
alineamos. Sería muy fácil enredarla a mi alrededor y ponerme a trabajar...
tal vez estos diez minutos me servirían para mostrarle que diez más serían
una gran idea... y diez más después de eso. Desenredé suavemente sus dedos
por la tela de mi camisa y puse mis manos en su estrecha cintura bajo el
dobladillo de su brillante camiseta.

—Mi turno.

Creo que estaba aturdida, pero sobresalió su labio inferior hacia mí y


no pude resistir el deseo de atraparlo entre mis dientes.

—Pero yo quiero ver tu tatuaje. —Su voz era entrecortada y tenía una
ronquera que hizo a mi polla todo tipo de feliz.

Levanté una ceja y la observé atentamente a medida que fui sacando


su Top por encima de su cabeza. Ella respiraba profundamente y, obviamente,
estaba ansiosa, pero hasta ahora todo iba bien, y yo todavía tenía tiempo en
el reloj. Giré el pomo de la puerta detrás de ella y la puerta se abrió fácilmente
con su peso apoyado en ella. A medida que continuaba empujándola hacia
atrás me encontré con la diminuta cremallera en la parte posterior de la falda
y empecé a tirar de ella hacia abajo.

La besé de nuevo para distraerla del hecho de que constantemente la


dirigía hacia la cama en el centro de la habitación y le dije con voz ronca:

—Más tarde. No va a ir a ninguna parte.

Quería encender las luces para poder ver toda la hermosa piel blanca
que estaba destapando y la forma en que su cabello color rojo y cobre caía
sobre ella y la cama, y sobre mí cuando llegáramos allí. No creía que ella
estuviera allí conmigo todavía, sin embargo. Ella me devolvió el beso, tenía
sus brazos alrededor de mi cuello, pero todavía estaba tensa y no parecía
como si tuviera alguna prisa para que me pusiera manos a la obra cuando
moví la falda por sus caderas y hacia abajo sobre los botas de caña alta.

—Nash... —Había vacilación en su voz y me sentí como si me estuviera


quedando sin tiempo.
132

Bajé para estar de rodillas enfrente de donde ella se movía en el borde


Página

de la cama. Lucía como si quisiera salir corriendo pero respiró hondo y me


miró. Sus ojos se arremolinaban como un huracán. Esa mirada era una
mezcla igual de deseo, agitación, y preguntas. La forma en que sus pechos
subían y bajaban era cautivadora. Puso una mano a cada lado de mi cabeza
aferrándose al fuego que marcaba mi piel.

—¿Estás bien? —Metí la punta de mi lengua en su ombligo y ella gimió


un poco.

—No, Pero no quiero que te detengas.

Levanté la vista hacia ella por debajo de mis pestañas.

—Bien, porque no voy a hacerlo.

Pude ver que no tenía idea de lo que estaba hablando y pensé que la
sorpresa estaba a mi favor. Las botas tendrían que quedarse; me tomaría
demasiado tiempo sacarlas, pero la linda ropa interior negra se tendría que
ir. Envié un rezo silencioso esperando que no fuera su par preferido y rompí
el elástico a cada lado, dejándola muy desnuda y expuesta, justo en frente de
mi cara. Obviamente estaba excitada, pero la forma en que su estómago se
estremeció me hizo saber que ella estaba igualmente nerviosa.

Ella dijo mi nombre en un tono de pánico, y sentí sus uñas en mi cuero


cabelludo, así que sabía que tenía que distraerla. No había problema. Ella
estaba temblando tan mal y los tacones en esas botas eran tan altos que solo
tomó un pequeño empujón para conseguir que cayera de nuevo en la cama.
Comenzó a moverse al otro lado del colchón, pero yo era más grande, y creo
que más decidido a demostrarle que deberíamos estar haciendo esto, a pesar
de su miedo. Arrastré mis dedos por la parte interior de su muslo y la levanté
por encima de mi hombro. Yo estaba escuchando, porque si ella me decía que
no, me decía que me detuviera, no iba a empujarla, pero lo único que escuché
fue un jadeo entrecortado y mi nombre dicho como una maldición.

Dios, ella era dulce en espíritu y sabor. No creo que haya tenido mis
labios y lengua en cualquier cosa que supiera tan bien como ella. No sabía si
estaba temblando porque estaba asustada o era porque yo tenía mi boca
sobre ella. Tomé su clítoris entre mis dientes y succioné duro lo que hizo a
133

sus caderas sacudirse tan fuerte que se levantaron de la cama. Usé su


Página
movimiento para deslizar mis manos por debajo de ella y sostenerla contra
mi cara.

—¿Qué me estás haciendo?

No era una pregunta, era más una declaración de culpabilidad, por lo


que solo la tarareaba suavemente contra su carne atrapada hasta que sentí
que el resto de su cuerpo empezaba a responder. Sus muslos temblaron, su
canal estaba húmedo y oh tan acogedor, y yo tomé eso como una invitación
a agregar mis manos a la mezcla. Dejé ir una mano y la arrastré alrededor de
modo que pude acariciarla, tocarla y lamerla hasta que ella estuvo agitando
su cabeza de lado a lado y pude ver sus manos curvándose en las sábanas de
la cama. Fue la cosa más bella y desenfrenada que jamás había visto en mi
vida. Sabía salvaje, sabía especial y ligeramente ilícita, y yo sabía que eran
los diez mejores minutos que otra persona me había dado. Incluso si no lo
hacíamos hasta el final esta vez, por lo menos tenía que verla así, sentir lo que
estaba haciendo con ella y lo mucho que le gustaba.

Sentí la cresta de su orgasmo rodar sobre mi lengua, sentí que sus


paredes interiores se apretaban alrededor de mis dedos acariciando, y sentí
los músculos tensos en sus muslos aflojarse mientras ella hacia un sonido
agudo con la garganta y una especie de vibración a mi alrededor. Le di a la
pequeña protuberancia un último golpe duro con la punta de la lengua y se
levantó a mis pies en un movimiento fluido.

Llevé mis manos a ambos lados de su cadera y miré hacia abajo a su


forma repleta. Su estómago se agitaba con réplicas, su pálida piel brillaba con
un bonito rubor sonrosado que podía ver incluso en la oscuridad, y sus ojos
estaban abiertos, aturdidos y mirándome fijamente. Sí, había lágrimas
brillantes en ellos, pero no estaban cayendo y ella no se veía la mitad de
escandalizada como la última vez que había tratado de hacer esto. Me miraba
asombrada y un poco estupefacta. Mi ego estaba encantado con los
resultados.

—Se acabó el tiempo, Saint. Tú decides lo que pasa desde aquí.


134

Ella parpadeó lentamente hacia mí.


Página
—No es que tú haciéndome venir fuera lo que me preocupaba en
primer lugar, Nash. Ya demostraste que podías hacerlo con muy poco
esfuerzo. Es al revés, me hace querer hiperventilar y correr por las colinas.

Su voz era apenas un susurro y se apretó algo en mi pecho. Ella era


tan melosa, tan bonita, no entendía cómo no sabía que cualquier chico haría
lo imposible para tener la oportunidad de adorarla. Saint desnuda no era algo
que cualquier hombre decente dejaría pasar la oportunidad de apreciar con
sus manos, su boca, con todo lo que tenía y algo más.

—No sé cómo hacer que entiendas que no es una posibilidad. Nada de


ti podría decepcionar a ningún hombre, Saint.

Se sentó en la cama y se estremeció un poco. Ella me estaba mirando


directamente a los ojos cuando alcanzó su espalda y se desabrochó el
sujetador que todavía llevaba puesto. Era perfecta. Me refiero a realmente
perfecta, los pechos llenos, la piel suave y rosados pezones turgentes. Estaban
cerca de ser mi cosa favorita, creo que nunca había logrado poner mis ojos en
ellos, y no tenía ni idea de qué mierda hacer con ella.

Ella se deslizó hasta el borde de la cama, así que sus piernas estaban
a cada lado de las mías y su cara estaba al nivel de mi estómago. Puso sus
manos en mis abdominales y comenzó a empujar mi camisa hacia arriba. La
agarré por el cuello y la arranqué con una sola mano sobre mi cabeza.
Mientras que hacía esto, ella se enredó con la hebilla de mi cinturón. Levantó
la vista hacia mí y pude ver que sus dedos temblaban de nuevo.

—¿Tienes algo? No mantengo protección a la mano, porque... bueno,


probablemente puedes imaginar por qué.

Me entraron ganas de reír, pero ella estaba muy cerca de mi polla y


yo estaba teniendo dificultades para mantener mis pensamientos en orden.

Saqué mi billetera y la tiré en la cama junto a ella.

—Ahí dentro. —Me sentí como si la dejara tomar la iniciativa, esto tenía
menos oportunidad de que yo terminara con las bolas azules y una solitaria
135

ducha de nuevo.
Página
Ella murmuró algo que no entendí y arrastró la punta de sus dedos a
lo largo de las puntas de las alas tatuadas a lo largo de los costados y hacia
abajo a través de mi parte frontal. La punta de cada ala terminaba justo al
lado de mi entrepierna y probablemente había sido la experiencia de tatuajes
más miserable de mi vida. Pensé que iba a parar al llegar a la parte superior
de mis bóxers, pero no lo hizo. Los bajo, liberando mi polla, y trazó las alas
todo el camino hacia abajo, donde se detenían.

—Tuvo que doler. —Yo realmente no quería hablar, pero si esto se lo


hacía más fácil, iba a obligarme a hacerlo.

—Como una perra.

Llevó un dedo al Príncipe Alberto donde este decoraba la punta de mi


erección y me miró.

—¿Esto, también?

Aspiré una carcajada.

—El tatuaje fue peor.

—Ohhhhh... —Su voz se desvaneció y llegó tentativamente a la billetera


para que pudiera encontrar el condón. Estaba esperando que cancelara esto,
anticipando esto, cuando me sorprendió una vez más.

—Eres hermoso, y muy agradable de ver. Creo que se pone aún mejor
cuando empiezas a perder tu ropa.

No estaba seguro de qué decir a eso y luego no pude decir nada porque
envolvió el puño alrededor de la base de mi polla y le dio un apretón firme.
Juré y ella me miró. Me encogí de hombros y lo hizo de nuevo, lo que hizo una
gota perlada de líquido pre seminal en la punta. No sabía cuánto tiempo mi
autocontrol iba a aguantar mientras ella estaba explorando con todo lo que
yo estaba trabajando. Quería decirle que solo lo soltara, que si ella me dejaba
podría usarlo todo para hacer que se sintiera realmente bien, pero era su
espectáculo por ahora, por lo que solo cerré mis dientes en el interior de mi
136

mejilla y la dejé rozar el metal con sus dedos y girar la barra alrededor. Fue
la lección más tortuosa que nunca había sufrido.
Página
Murmuré su nombre, enredando mis dedos en sus interminables
kilómetros de cabello, y agarré su cabeza con tanta fuerza que incliné su
rostro para que ella me estuviera mirando a mí y no a mi tensa polla.

—Feliz Año Nuevo, Saint.

Sus ardientes cejas se dispararon y ella miró el reloj digital en el que


efectivamente se leía medianoche. Ella dio un pequeño suspiro y recogió el
condón.

—Feliz Año Nuevo, Nash.

Ella puso el látex con la misma eficiencia que lo había hecho la última
vez y se deslizó en la cama para que yo pudiera arrastrarme hacia arriba y
sobre ella. Envolvió sus piernas, todavía vestida con esas botas, hasta
alrededor de mi cintura y levanté las caderas para que pudiera deslizarme
dentro de ella en un movimiento largo y suave. No estaba perdiendo más
tiempo. Me sentí como si hubiera estado esperando por esta chica, en este
momento, para siempre.

Mantuve mis ojos en su cara y ella hizo lo mismo en la mía. Sus


párpados revolotearon y su pecho empezó a subir y bajar donde estaba
presionado contra el mío, pero ella cerró sus manos alrededor de mi bíceps y
se levantó a sí misma un poco más arriba, lo que me hizo gemir. Puse mis
brazos alrededor de su cabeza cuando finalmente llegamos a un ritmo que
funcionó para los dos y se dejó caer para que pudiera besarla en su boca
ligeramente abierta.

Me balanceaba fuerte y rápido dentro de ella, en parte porque no


quería que tuviera la oportunidad de cambiar de idea, pero más porque había
estado soñando con esto por una semana desde que me dejó en Navidad y no
podía detenerme. Ella estaba caliente, apretada, pulsaba y me quemaba todo
el camino en una forma que hizo al placer enrollarse y encajarse en mi
columna. Estaba desesperado por ella y podía sentir el placer y quería
construir el apoyo dentro de ella. Usaba mi lengua en su boca para hacer con
mímica de lo que le hacía a su cuerpo con mi cuerpo y sus manos se
137

estrechaban, los ruidos que hacía con la parte de atrás de su garganta se


hacían más frenéticos, y podía sentir sus paredes internas arrastrarse y tirar
Página

contra mi polla con movimientos necesitados y codiciosos.


Quería hacer una palanca para poder poner mi boca en esos perfectos
y contorneados pechos, pero no había tiempo. Jadeó, movió sus largas piernas
hacia arriba aún más alto a mis lados, y me sentí romperme, sentí algo que
definía este momento como algo más increíble que cualquier cosa que haya
sentido antes moverse entre ambos, y gruñí, la acerqué más, y liberé todo lo
que me consumía de regreso dentro de ella. Tal vez esa sería la única manera
en que podía demostrarle que era mucho mejor que cualquier duda en ella
misma que pudiera tener. Nunca tuve un orgasmo que me vaciara antes,
nunca me vine y me fui directo a los talones de la sensación cálida en el
estómago que seguía y se sentía como que de alguna manera importaba más
que cualquier cosa que haya existido antes.

Cambié la mirada a su rostro y sus ojos se encontraban cerrados, pero


tenía esa suave sonrisa en sus labios. Aun cuando tenía de hecho esos inicios
de humedad rodando por sus mejillas, no parecía devastada y horrorizada
como la última vez. Honestamente, había bastante emoción presionando mi
pecho y no estaba seguro de que mis ojos no estuvieran vidriosos también.

Me sentí obligado a preguntar:

—¿Todo bien?

Me levanté de ella, y cuando salí, el rastro de piel sensible contra sus


hinchados pliegues nos hizo gemir un poco a los dos.

Se forzó a abrir los ojos y lo sentí. Secó sus mejillas con la parte trasera
de su mano y levantó una pierna para comenzar a trabajar con esas botas.
Buen Señor, iba a matarme. Toda desnuda piel blanca, cabello color fuego y
botas negras “sexy como el infierno”. Podía morir como un hombre feliz si esta
era la última imagen que llevaría conmigo a la tumba.

—Tal vez la siguiente vez podamos intentarlo sin tantos accesorios en


el camino.

Me reí porque estaba casi completamente vestido de la cintura para


abajo, habían sido las dos veces, pero realmente quería gritar victoria por el
hecho de que se encontraba bromeando sobre que habría una siguiente vez y
138

no mostrándome la puerta.
Página

—Suena como un plan.


Bajó del otro lado de la cama y agarró una bata que colgaba de atrás
de la puerta del armario y encendió la luz. Parpadeé para que mis ojos se
ajustaran mientras ella se ponía de piernas cruzadas en el centro de la cama.
Jugueteó con las solapas y recordé que mencionó que realmente no le gustaba
estar desnuda. Era una pena, luciendo de la forma en que lo hacía, nunca
debería usar ropa.

—Quiero ver el tatuaje.

Pasé mis manos sobre mi cabeza.

—Tengo que hacerme cargo de esto primero, y bueno… —Como que


sacudí las manos hacia arriba—. Es grande, y si quieres verlo todo, tengo que
desnudarme por completo.

Ahora la pude ver sonrojarse realmente.

—El baño está por ahí. —Señaló a la dirección de donde habíamos


llegado—. Creo que mi curiosidad es mayor que lo que mi vergüenza puede
serlo a este punto. Realmente quiero verlo.

Me encogí de hombros.

—De acuerdo. Ya regreso.

Yo no era tímido. Hubiera hecho de desnudista para ella justo ahí y en


ese momento, pero tanto como necesitaba un minuto para darme a entender
lo que se sentía que mi mundo girara en otro eje totalmente, me di cuenta que
ella también podía tomar el pequeño descanso.

Me hice cargo del condón, pasé algo de agua fría por mi cabeza, y mojé
mi rostro. Vi lo mismo cuando me miré en el espejo… mismos ojos, misma cara,
mismas perforaciones, misma tinta… pero algo se sentía diferente.

Puse el resto de mi ropa en una pila en el piso del baño después de que
me quitara los Vans. Levanté todo y me dirigí de regreso a la habitación. Se
encontraba donde la había dejado, sentada en el centro de la cama jugando
con las puntas de su cabello. Jesús, iba a matarme. Había enchufado su
139

teléfono en el muelle de su mesa de noche y lo Kills llenaban la habitación


con temperamental rock and roll.
Página
—Es un dragón.

Olvidé que no tenía una camisa puesta cuando entré al baño. Giré mi
espalda hacia ella para que pudiera ver toda la cosa. Escuché su inhalación
rápida y las sábanas crujieron mientras se movía por la cama.

—Lo es. Phil lo hizo para mí. Comenzamos el día que cumplí dieciocho
y terminamos el día que cumplí veintiuno. Tomó como seiscientas horas en la
silla.

Muchas personas tenían tatuajes de dragones. Nadie tenía un tatuaje


de dragón como el mío. Estaba hecho de un estilo japonés tradicional. Los
colores eran todos tonos chillantes de rojo sangre, verdes, amarillos, y
dorados por toda mi piel. La cola comenzaba en la punta de mi pie, iba por
toda mi pantorrilla, cubría mi muslo, tomaba un glúteo completo, el cuerpo se
giraba por mi espina dorsal hasta que alcanzaba mi hombro, donde la furiosa
cabeza estaba siempre mirándome, las alas ensanchadas, completamente
cubrían mis costados, pasando por mis costillas, y terminando justo al lado
de mi polla, las garras estaban agarradas a cada hombro salvajemente,
agarrándose las manos, y el fuego que estaba expulsando rodeaba mi
clavícula a cada lado y bailaba hacia la parte trasera de mi cuello hasta que
bifurcaba y marcaba cada lado de mi cabeza sobre mis oídos.

Era masivo, tenía suficientes detalles que parecía que iba a volar
conmigo en sus duras garras en cualquier segundo, y sabía lo bastante sobre
mi campo profesional elegido, el nivel de habilidad envuelto en la pieza, que
la razón por la que era tan espectacular era porque Phil se preocupaba por
mí. Era más que su protegido, más que su chico, era su legado parlante y
andante de un arte que simplemente había amado por años. Mi dragón era
su Mona Lisa.

—Es muy hermoso. —Sus manos ligeramente rozaron mi columna,


hacia arriba sobre las crestas de mis hombros—. Es mucho más que solo un
tatuaje.

Algo se atoró en mi garganta ante el hecho de que entendiera eso sin


140

estar en la industria o sin tener que explicárselo.


Página
—Me encontraba bastante jodido cuando era más joven. No sabía qué
hacer con eso, así que hice un montón de mierda absurda. Me arrestaron por
pintar bardas con aerosol, me metí en un alboroto en uno de los espectáculos
de Jet y envié a algún chico a la UCI, me tatué un montón de tonterías, mierda
sin sentido por todo el cuerpo. Phil vio que iba en una espiral, intentó
detenerlo. Me llamó y me dijo que me enderezara que actuaba como un niño
buscando atención de su mami, que es exactamente lo que hacía.

Suspiré mientras sus manos viajaban por las alas y las deslizaba
hasta mi trasero. Estaba acariciando el dragón, pero se sentía que también
intentaba calmarme.

—Me dijo que me enseñaría cómo lo hizo. Tatuar siempre me ha


parecido genial, y luego se ofreció a enseñarnos a mí y a Rule sobre qué era
realmente el arte y cómo poner nuestros sentimientos en uso creativo, eso fue
lo que detuvo mi caída libre.

Negué con la cabeza ante el recuerdo y me dio una sonrisa. Tuve que
apretar los dientes porque sus suaves manos habían encontrado su camino
al frente de mí y había solo un lugar en que podrían terminar.

—Tuve que hacer un trato con él para aprender que no había más
mierda de tatuajes para trabajar. Phil no lo toleraría si yo iba a representarlo
en su tienda. Me dijo que tenía que tenía que estar de acuerdo en dejarlo a él
y solo a él tatuarme hasta que el aprendizaje estuviera terminado. Estuve de
acuerdo y comenzó en la parte trasera del dragón ese día. Por supuesto
mientras avanzábamos dejó a Rule conseguir sus trazos en mi piel mientras
mejoraba, pero muchos solo porque Phil llegó a martillarme con la aguja por
años. Este fue el resultado. Dijo que necesitaba algo fuerte, algo que me
recordara que mi gente siempre estaría a mi espalda y me protegería de esos
que querían lastimarme. Sabía que pasaba un momento duro con mi mamá,
así que él intentaba hacerme sentir menos solo.

Mi voz se apagó mientras sus manos subían a mi pecho, sobre mi


clavícula, y a mi cabeza.
141

Su voz era tranquila cuando preguntó:


Página

—¿Por qué aquí?


—Nunca sería el tipo de chico de cubículo o un profesor de jardín de
niños. Quería algo que realmente solidificara la idea de que hacía mi propia
cosa y que la aprobación de mi mamá o la carencia de la misma no era algo
por lo que me preocupara ya. Cuando te tatúas la cabeza, o la cara, aun
cuando sea el cuello o las manos, se hace un hecho. Claramente define que es
una elección y no un accesorio de moda. Me había acostumbrado a ser
menospreciado, ser roto en casa, entonces tener a extraños y al público
general mirando boquiabiertos mi tinta nunca me molestó. Además es un
comienzo genial de conversación. En todos lados me preguntan por ellos, así
que solo les extiendo una tarjeta de negocios y les digo que se pasen por la
tienda. No puedo contar cuantos clientes me ha traído. Si dejo crecer mi
cabello, ni siquiera puedes decir que está ahí, lo que es el por qué el fuego que
el dragón exhala pasa también por mis hombros.

—Es impresionante. Realmente hermoso.

Giré y puse mis brazos a su alrededor. Se encontraba de rodillas en la


cama, así que estábamos casi al mismo nivel. Besé su boca pasmada. Sabía a
sexo y misterio.

—Tú también.

No dijo nada y la vi sonrojarse. Nunca decía nada cuando le decía lo


guapa que era. La mayoría de las chicas se lo comían con una cuchara,
intentaban jugar al tonto, pero Sanit solo lo ignoraba como si nunca hubiera
hablado. No estaba seguro de qué hacer con eso. No intentaba adularla,
llevarla a la cama. Solo le decía la verdad.

Rocé mi pulgar sobre su tatuaje de búho en su clavícula. Tenía otro en


su cadera donde la ropa normalmente lo cubría, una pequeña cruz, y en su
espalda justo en medio de sus omóplatos estaba una santa representación
Católica tradicional en toda su grandeza de detalles.

—Todos estos están bien hechos, y puedo suponer que tienen un


montón de significado personal detrás d ellos. Siempre puedo decirlo.

Levantó una ceja y puso sus brazos alrededor de mi cuello mientras


142

me inclinaba y la llevaba hacia la cama conmigo sobre ella.


Página

—¿Cómo puedes decirlo?


—Están en lugares que nadie más que tú los puede ver. No son diseños
de destello en las paredes, y aun cuando son pequeños tienen mucho detalle.
—Una pequeña sonrisa coqueteó en su boca—. El búho es sabiduría, apuesto;
el santo, ¿tu nombre?

Negó con la cabeza, y por la forma en que nos presionamos contra el


otro pude sentir su cuerpo comenzar a suavizarse y fundirse en la presión de
mi figura mucho mayor. Me gustaba la forma en que mi piel oscura
contrastaba tan vívidamente contra su mucho más pálida piel.

—Santa Agnes, patrona de las enfermeras. Mi hermana es Faith, eso es


la cruz, y el búho… —Pasó su dedo por la punta de mi nariz—. Lo tienes. No
tienen nada de las cosas que tú tienes, pero siempre he sido feliz con ellos.

Pasé una mano entre nosotros dos y comencé a deshacer el nudo en


su cintura. Las luces seguían encendidas, así que no estaba seguro de cuán
lejos me dejaría llegar antes de ponerse tímida de nuevo. Diablos, tentaba a
mi suerte que no me hubiera pateado por la puerta delantera después de que
los primeros diez minutos pasaron.

—El arte corporal no es un concurso. La única persona a quien tiene


que gustarle es a la persona que va a estar atorada con ello el resto de su vida.
Mientras te gusten cuando los ves, es lo que importa.

Rocé mi pulgar sobre la cruz cuando su bata se abrió.

—Tuve un chico artista. Era bueno y me hizo sentir realmente cómoda.


Eres la única persona además de él que alguna vez los ha visto.

La estaba besando en un lado del cuello, dibujando patrones perezosos


en su cadera con la punta de mis dedos, pero sus palabras me dejaron inmóvil.
Me dijo que yo era el único chico que alguna vez la había sacado, pero no
pensé en trasladarlo al hecho de que no había estado con muchos otros
hombres. Eso hizo al mundo regresar a su eje paralelo de nuevo. Amaba la
idea de ser el único chico que llegó a ver sus marcas especiales, el único chico
que la llegó a hacer sentir especial y bien en la forma en que el sexo podía
hacerlo.
143

—Gracias. Eso importa, Saint, espero que lo sepas.


Página
Pasé mi lengua por su clavícula y hacia el centro de su pecho. Estaba
sorprendido de que no me hubiera pedido detenerme o al menos apagar las
luces. Pero ella iba con eso y tenía otro condón en algún lugar en la billetera,
así que, ¿por qué no ver cuán lejos me dejaría llegar? Era tan suave y
exuberante, para nada la figura de palo delgada, sino una mano llena de
curvas y carne cálida. De hecho tenía una ligera capa de pecas que cruzaban
la parte superior de sus pechos y no me encontré sorprendido, cuando jalé su
turgente pezón en mi boca, de que supiera como a terciopelo y dulce en mi
lengua. Giré una y luego la otra puntita rosa en mi lengua, dejando las dos
brillantes y puntiagudas mientras sus ojos se hacían oscuros y con párpados
caídos.

—¿Qué estás diciendo Saint? ¿Quieres darme otros diez minutos?

Me miró como si intentara darse cuenta de algo. Había confusión, pero


más que eso, su cara y sus ojos se habían oscurecido a una fría sombra de
gris.

—¿Quién eres, Nash Donovan?

Le di la respuesta más honesta que pude a esa pregunta.

—Algunas veces no lo sé, pero la mayoría del tiempo lo que ves es lo


que hay, Saint. Sé que pensaste una vez que era alguien más, pero te digo que
nunca fui ese chico. No estoy diciendo que era genial o agradable entones,
pero no era lo que creías que era.

No dijo nada por un largo minuto y solo nos miramos. Pensé que me
iba a pedir que me vistiera y me fuera, pero para mi sorpresa enredó sus
piernas a mí alrededor y susurró en mi oído:

—Diez minutos fue tu idea, Nash, estoy dispuesta a darte toda la noche.

Bueno, con un permiso como ese, iba a ver exactamente lo que podía
tramar antes de que se desmayara de cansancio o me pidiera irme.

Nunca había esperado tanto un reto y me rehusaba a preguntar si una


144

noche o cualquier número de minutos serían suficientes con esta chica. Ella
era algo diferente. Irradiaba de ella, y no estaba seguro de ser nada especial
Página

o un chico con bastante suerte para ser quien se la quedara.


Traducido por Selene y leiiBach

Corregido por Lizzie

N
o tenía tiempo para estar rara con Nash sobre lo que pasó
anoche o para evaluar todas las cosas que dejé que me
hiciera o todas las cosas que había sido lo suficientemente
valiente para hacerle. No sé cuándo se habían ido algunos de mis temores e
incertidumbres típicas que normalmente me estrangulaban cuando tenía
sexo, pero cuando mi teléfono sonó antes de las seis de la mañana del día de
Año Nuevo, todavía estaba desnuda y deliciosamente rodeada por un gran y
desnudo hombre. No tenía tiempo para enloquecer, porque cuando el hospital
llamaba era mi primera prioridad, y no la tatuada y suave espalda de Nash
por más tentador y atractivo que pudiera ser.

Sunny estaba molesta. Dos miembros del personal no habían


respondido y tenía que cubrir uno de los turnos. Tenía agendado trabajar
esta noche, lo que significaba estar en el hospital todo el día, lo que sonaba
horrible considerando que Nash me había mantenido despierta hasta bien
entrada la mañana, pero esto me ofrecía una salida fácil del asunto de lidiar
con todo lo que había ocurrido.

Cuando colgué el teléfono, aun somnoliento Nash salió de la cama se


vistió sin darme ningún tipo de sentimiento de culpa o molestia, me dio un
rápido beso en la boca, y me dijo que lo llamara cuando tuviera la
oportunidad. Se fue sin ningún tipo de interrogatorio, cualquier tipo de
145

conversación incómoda sobre, nosotros, o, lo que somos o, si estamos juntos


de nuevo. Dejó el balón en mi área y me dejó claro que dependía totalmente
Página

de mí si quería seguir jugando o no. Él me puso a cargo, que no era algo a lo


que estuviera acostumbrada en mi carrera y tenía que admitir que el poder
en sí mismo, que la elección fuera mía, hacia la situación con él más fácil para
sacarlo de mi cabeza. También lo hacia el hecho de que debía lidiar con los
pecados de su pasado si iba a seguir adelante con lo que fuera que estábamos
haciendo ahora.

Cuando llegué al trabajo era un caos. Fiesteros lesionados abundaban


en la noche. Hubo un accidente casero de construcción que implicaba una
sierra y una mano perdida; un policía había estado involucrado en una
disputa doméstica con una pareja y término con un cuchillo en el estómago
por su esfuerzo; un niño se había atascado en un fregadero: dos mujeres en
labor de parto, una de ellas con contracciones prematuras. No tuve tiempo de
pensar en cualquier otra cosa o preocuparme por las miradas curiosas que
Sunny me daba cuando estábamos en la misma habitación o nos cruzábamos
en el pasillo. Estaba resistiendo mi turno en la sala de descanso consumiendo
café como si fuera mi sangre vital cuando mi diminuta jefa me arrinconó.

—¿Entonces?

Me sacudí derramando líquido caliente sobre mis dedos. Le di una


mirada enojada mientras buscaba una toalla de papel para limpiar el
desorden.

—¿ Entonces qué?

Me miró fijamente y me dio un codazo en el brazo.

—Entonces, ¿cómo fue la cita con el doctor? Sonabas agotada esta


mañana cuando llamé, así que supongo que ha estado bien. Apuesto que
hacen una linda pareja.

Traté de mantener mi rostro impasible, pero no pude mantener su


mirada. No cuando había abandonado al terrible doctor y pasé el resto de la
noche corrompiendo a Nash.

—Terminé la cita temprano.


146

Sus ojos se agrandaron y arrugó la nariz.

—¿Le pediste que te llevara a casa temprano?


Página
Suspiré y tiré mi taza de papel con café, ahora tibio a la basura.

—Él fue un idiota, tan lleno de sí mismo. Sus amigos eran espantosos
y la fiesta era en realidad un grupo de personas de pie tratando de superarse
unos a otros. Estaba incómoda y aburrida, así que llamé a un amigo y nos
fuimos temprano. El Dr. Bennet y yo no somos realmente compatibles.

Ella me dio una mirada evaluándome.

—¿El chico con el aro en la nariz?

—¿Qué pasa con él?

—¿Es al amigo que llamaste?

Me negué a sentirme mal o avergonzada por ello. No había nada malo


con Nash. De hecho había mucho de bien con él, tanto que estaba teniendo
problemas para recordar por qué tenía que cuidar de mi tierno corazón y
frágiles sentimientos alrededor de él en el primer lugar.

—Sí.

Ella hizo un ruido y me siguió fuera de la habitación. Uno de los


asistentes médicos me entregó un nuevo archivo y me dijo que había un
paciente esperándome.

—Sé que tienes una primera impresión negativa sobre él pero es un


tipo muy agradable, realmente lo es.

Se encogió de hombros y empezó a caminar en otra dirección


contraria a mí.

—Supongo que lo que crea realmente no importa. ¿Te has dado cuenta
de que has estado sonriendo todo el día? Nunca te he visto hacer eso. Siempre
te ves tan seria y concentrada, pero hoy, tomó sus dedos índices y tiró de las
comisuras de su boca―, tú eres solo una gran bola de alegría. Eso me hace
feliz por ti. No me importa quien puso esa sonrisa allí, Saint, solo me importa
que perdure.
147

Estaba sonriendo, realmente no había pensado en ello. También


estaba dolorida y cansada, tenía un chupetón en mi clavícula y mi conjunto
Página

favorito negro de ropa interior estaba en la basura. También quisiera ser


capaz de subir mis botas hasta la rodilla de nuevo sin tener recuerdos
clasificados XXX de anoche. Todavía no estaba cien por ciento segura sobre
el hecho de que me había involucrado con un tipo que me había decepcionado
tanto en el pasado, cómo podía confiar en todas las cosas que estaba sintiendo
por él y sobre mí misma, pero no podía negar que me sentía más ligera, más
normal de lo que me había sentido con ningún tipo antes.

Él era el único con el que había logrado tener un tiempo normal, sexy
y sensual y quería eso, quería más que eso en realidad, si él estaba dispuesto
a ofrecerlo. No solo deseaba a Nash, creía que en realidad le gustaba y tenía
que admitir que me preocupaba por él. Estábamos tan enredados en todo este
espinoso lío que estaba segura de que cualquiera de nosotros podría salir de
el sin derramamiento de sangre y sufrimiento.

No tuve el lujo de darle vueltas a mis pensamientos hasta el


agotamiento. Mi segundo turno fue tan ocupado como el primero y para
cuando me arrastré a casa, estaba demasiado cansada para funcionar y
mucho menos para pensar que iba a hacer con Nash o sobre nosotros. Trabajé
los siguientes dos días de corrido y aunque quería enviarle un texto a Nash o
llamarlo para hacerle saber que estaba por lo menos pensando en él, no era
capaz de encontrar las palabras adecuadas. Al tercer día decidí hacer algo
diferente. Le envié flores a la tienda de tatuajes, un bonito ramo de rosas rojas,
amarillas y naranjas que hacía juego con el fuego tatuado por todo su cuerpo.
Los colores tenían otro sentido también. Rojo significaba romance y tal vez
incluso amor, amarillo bondad y la amistad, naranjo pasión y entusiasmo...
teníamos los dos últimos cubiertos por seguro. Lo hice en parte porque quería
hacer sonreír a un gran, bruto y tatuado chico con un ramo de flores y en
parte porque quería demostrarle que estaba en mi mente.

No me detuve a pensar, si iba a pensar que era tonto, pero no me sentí


insegura o preocupada sobre cómo se lo tomaría. Solo lo hice y envié una
sencilla tarjeta que decía:

Gracias.

Estaba agradecida por todo, por la noche en mi cama, y sobre todo por
148

él, estar con él. Tenía la esperanza de que lo entendiera todo.


Página
Al final del día, recibí un mensaje de texto con la fotografía de un ramo
gigante en el centro de una mesa en una tienda muy masculina. No había
nadie en la fotografía, pero varios pares de manos tatuadas estaban en el
fondo haciendo el signo del pulgar hacia arriba en señal de aprobación. Eso
me hizo reír. La respuesta de Nash fue corta y dulce:

Nunca me habían dado flores antes... Son tan bonita como tú.

Gracias.

No sabía qué decir de eso, pero me hacía sentir que todo lo que creía
saber sobre mí estaba equivocado. Le respondí con una carita feliz y volví al
trabajo. El trabajo siempre había sido mi forma de manejar las cosas en mi
vida cuando no era capaz de lidiar con algo.

Cuando llegué a casa esa noche por fin iba a llamarlo pero fui asaltada
por una llamada de emergencia de Faith. Al parecer, mi madre se había
encontrado con la nueva novia de papá en la tienda de comestibles y habían
tenido una fea escena. Habían quebrado algunas cosas, hubo algunos daños
a la propiedad y mi mamá terminó con cargos por agresión. Faith le había
suplicado a papá que convenciera a su novia de no presentar cargos, sabiendo
que mamá iba a pagar las cosas en la tienda que había destruido, pero no la
ayudo en nada. Quería que mamá buscara ayuda, para que superara todo y
la verdad estaba totalmente de acuerdo con él. Toda la situación parecía
completamente ridícula y fuera de control. Mi mamá había ido demasiado
lejos y mis palabras acerca de no querer pagar la fianza de la cárcel volvieron
a atormentarme.

Faith no debía cargar a los niños en el auto y conducir embarazada


hasta Brookside para recoger a mamá, así que hice de tripas corazón y lo hice
yo misma. Por supuesto, era la única opción a pesar de que no quería hacerlo.
Así que dejé el trabajo y conduje para ir a buscar a mi madre a la cárcel. Era
ridículo, como algo sacado de un reality show cursi y me hacía realmente
desear encontrar el tiempo necesario para estar con Nash porque por alguna
razón, hablar con él siempre me hacía sentir mejor.
149

Mi madre estaba menos que encantada de verme. Tal vez porque le


daba vergüenza. Tal vez porque estaba cubierta de una especie de sustancia
Página

pegajosa no identificada y tenía manchas de maquillaje y un inconfundible


ojo negro. O tal vez fue porque fue llevada a una sala de espera por un oficial
de policía más joven que yo, más encima esposada, se veía lamentable. O tal
vez fue porque él le estaba diciendo con calma que no perdiera su cita en la
corte y que considerara la posibilidad de tomar unas clases de manejo de ira
porque estaba seguro que el juez la iba a obligar.

Me vio y dejó caer la cabeza un poco. La tomé del brazo y la conduje


por la puerta principal hacia mi auto. No dijo ni una sola palabra, pero pude
ver que estaba llorando en silencio. Me debatía entre el deseo de abrazarla y
las ganas de estrangularla, pero mi frustración por ella, por esta situación y
el estado de la familia, me había llevado a su punto de quiebre.

Dejé escapar algo que era una mezcla entre un resoplido y un suspiro,
la miré por el rabillo del ojo.

—Está bien, mamá. Necesito saber que vas a hacer ahora. ¿Vas a
seguir tomando cada píldora que esté a tu alcance con un litro de vino todos
los días y usar eso como una excusa para tu comportamiento? ¿Vas a cruzar
la línea y dañarás a alguien, tal vez incluso a ti misma? ¿Estás tan perdida en
el dolor y la rabia que te vas a perder una parte del embarazo de tu hija porque
ella tiene miedo de lo que podrías hacer? Odio tener que darte esta noticia
mamá, pero nadie... quiero decir NADIE... va a estar dispuesto a rescatarte si
sigues así. En algún punto te tienes que hacer responsable.

No respondió, se limitó a seguir sentada en silencio llorando en el


asiento del copiloto mientras me ignoraba. No sabía qué más decirle. Esto se
me había salido de las manos hace mucho tiempo y no estaba segura de cómo
ordenar todo esto. Cuando llegamos a su casa, me detuve en el camino de
entrada y me giré para mirarla. Sollozó un poco y me miró con sus ojos
enrojecidos.

—Tu padre fue mi novio de la secundaria. Salimos durante la


universidad y sacrifiqué todo para que pudiera ir a la escuela dental. Le di
una hermosa familia y pensé que éramos felices. Me duele mucho cuando
pienso que él se volvió a enamorar y continúo con su vida. ¿Cómo pueden los
sentimientos de alguien desaparecer de esa forma, Saint? ¿Después de todo
150

lo que vivimos?
Página

Mi corazón dolió por ella.


—No lo sé, mamá y no puedo pretender entender el daño que papá te
hizo pero sí sé que, lo que estás haciendo no te está haciendo ningún bien.
Papá puede haberse enamorado nuevamente pero todavía tienes dos hijas y
nietos que necesitan tener una abuela feliz y saludable con la cual pasar el
tiempo. También somos importantes y todos odiamos ver lo que te haces a ti
misma.

—Solo quiero lastimarlo tanto como él me lastimó.

—Bueno, eso no va a suceder.

—No es justo.

Negué con la cabeza.

—No, en realidad no lo es, pero confía en mí, llevar los trámites de


divorcio y tener que comenzar de nuevo en la vida es lo menos justo que puede
ocurrir. Una vez tuve que estar con los padres de una joven chica que murió
solo porque las personas son incapaces de encontrar la forma de ser gentiles
entre sí. No es tan difícil, simplemente ser considerado, mucha gente no
tendría que sufrir innecesariamente, pero este es el mundo en que vivimos,
las chicas jóvenes mueren. Eso no es justo, mamá. Las personas que se
enamoran de forma viciosa, eso es una mierda, pero hay peores cosas que
podrían estar pasando. Sé que suena duro, pero es muy cierto.

Algo se movió en su mirada pero apartó la vista de mí.

—Me olvidé de lo notable que es tu vida, y todo lo has hecho sola Saint.
La fuerza que se necesita para hacer lo que haces es admirable y puede que
haya perdido mi objetividad en todo. Pero espero que sepas que más allá de
todo lo demás, estoy muy orgullosa de ti.

Guau. No había estado esperando eso.

—Gracias, mamá.

—Ahora ponte un poco de maquillaje y tal vez un sujetador push-up y


lánzate sobre uno de esos doctores con los que trabajas y voy a estar en la
151

luna.
Página

Y allí estaba... eso sonaba más como mi madre.


—No te metas en problemas mamá y tal vez deberías dejar las
píldoras. —Traté de mantenerme relajada pero me aseguré de que notara la
preocupación que sentía en mi mirada. Quería lo mejor para ella pero me di
cuenta que iba a tener que tomar algunas medidas por sí misma para
conseguirlo.

Cerró la puerta y se dirigió hasta la puerta principal. Esperé hasta que


entró en la casa y saque mi teléfono. No pensé en ello, solo terminé
encontrando su nombre en mi lista de contactos y apreté el botón para
llamarlo. Él contestó al segundo timbre.

—Oye.

—Oye. ―Mi voz comenzó a latir más rápido en contra de mi voluntad.

—¿Qué pasa?

—¿Estás ocupado?

—Sí, ahora tengo un cliente y otro más después. ¿Por qué? ¿Qué pasa?

Me mordí el labio inferior y golpeé mis dedos nerviosamente sobre mi


rodilla.

―En realidad nada. Acabo de tener un día muy raro y pensé que tal
vez salir contigo lo mejoraría.

Se quedó en silencio durante un largo minuto y pensé que me iba a


decir que había perdido mi oportunidad o que si me hubiera tomado la
molestia de llamarlo antes podríamos haber hecho planes. Es por esto que
apestaba con estas cosas de chico-chica. Fue grosero suponer que lo dejaría
todo por mí. Sabía que tenía una vida ocupada, tenía un montón de amigos,
personas que necesitaban su atención y tiempo. ¿Quién era para pedirle que
estuviera disponible para mí cuando finalmente tuviera algo de tiempo para
algo más que mi trabajo?

—Sí, podemos pasar el rato. ¿Te importa si es tarde? Quiero pasar con
Phil. Él no se veía muy bien ayer cuando lo vi y no voy a salir de aquí hasta
152

después de las ocho, ¿está bien alrededor de las diez más o menos?
Página
No tenía trabajo mañana en la mañana así que por mi podría aparecer
a media noche, con tal que apareciera.

—Eso está bien. ¿Quieres que cocine algo?

Él se rio y le oí decir algo a alguien en el fondo.

—No, hagamos algo divertido. Ponte algo que no te importe ensuciar.

Eso fue interesante y me puso curiosa, lo cual era extraño porque


odiaba las sorpresas.

—¿Cuál es tu idea de diversión, Nash?

—Vas a tener que esperar y ver. Hasta más tarde, Saint.

Colgó y me quedé mirando mi teléfono con asombro. No sabía qué


estaba haciendo, no sabía lo que él me estaba haciendo, pero no había duda
de que mejoraría mi día. Me fui escuchando música, pasé por Vines y me dirigí
de nuevo a la ciudad.

Llamé a Faith y le conté sobre toda la situación de nuestra madre.


Sonaba tan estresada y triste que me sentí mal por ella, pero mamá era un
adulto y tenía que tomar sus propias decisiones y sufrir las consecuencias. No
había mucho que pudiéramos hacer. Hablamos durante casi todo el trayecto
a casa. Ella no podía creer que había dejado al doctor. No le dije exactamente
quién había sido mi salvador. Sabía que no le gustaría. No después de la forma
en que en mi juventud había sufrido por las acciones y palabras irreflexivas
de Nash, dirigidas a mí o no.

Todavía no creía totalmente que no había estado hablando de mí. La


vehemencia de su tono, la ira en sus ojos, me daba ganas de creerle, pero no
lo sabía. Francamente, incluso si él estaba hablando de otra persona en ese
entonces, las palabras eran todavía crueles y horribles. Si me dejaba llevar
por ese recuerdo, tenía que admitir que existía una clara posibilidad de que
mi propio sentido de auto-preservación y la confianza en mí misma estuviera
rota, había inventado lo que quería oír, lo que esperaba oír de mí en ese
153

entonces. Tenía que admitir que todo lo que había hecho, todos los obstáculos
que enfrenté en mis relaciones interpersonales hasta este punto, cayeron
Página

sobre mí. Eso era una píldora difícil de tragar.


Limpié un poco el apartamento, me di una ducha y trencé mi largo
cabello, me hice un plato de cereal para cenar porque mi estómago estaba
revuelto, busque en mi armario por algo desaliñado, pero que no me hiciera
quedar como una vagabunda. Me puse un par de pantalones de yoga y una
camisa de franela con botones a lo largo de una camiseta sin mangas. No me
iba a ganar ningún premio de Project Runway, pero dudaba que Nash me
mandara al diablo. Me tomó un segundo reconocer que no me estaba
volviendo loca por verlo. Tal vez era porque me había visto tan a menudo en
el hospital y sin maquillaje mientras trabajaba. O tal vez era porque no había
una parte de mí que él no hubiera tenido en sus manos o dentro de su boca, y
no lo vi quejarse. Si hubiera sido cualquier otra persona, creo que su
apreciación no verbal de mi cuerpo desnudo habría sido un gran golpe a mi
ego, pero como era un bicho raro estaba contenta de que guardara sus
pensamientos, buenos o malos, para sí mismo.

Él apareció unos minutos después de las diez, me dio un rápido vistazo,


me dio un beso que me dejó jadeando y sin aliento y me arrastró hacia fuera
al auto. Estaba vestido con lo que supuse que usaba en el trabajo y pude ver
que tenía sombras oscuras debajo de los ojos y barba de algunos días. Se le
veía demacrado y agotado. Luché un poco con el sentimiento de culpa por
pedirle que me diera un poco de su tiempo.

Le pregunté tímidamente:

—¿Larga semana?

Él abrió la puerta para mí y me hizo entrar en el auto. El interior aún


estaba caliente y tenía a los Tossers sonando en la radio. Cada vez que estaba
en este monstruoso auto, el Celtic punk rock estaba saliendo por los altavoces.

Cuando regresó al volante, me miró y me dio una sonrisa de medio


lado.

—Bueno, saber algo de ti fue un punto destacado con seguridad... y las


flores. Revolucionaste la tienda. Nunca voy a dejar de oír sobre eso. Pero Phil
no ha estado muy bien y sigo preguntándome cómo nunca me di cuenta de
154

que él era mi verdadero papá y sé que debo hablar con mi mamá. Pero
prefiero comer vidrio. Además, ahora que Rule regresa de su luna de miel,
Página
tenemos que averiguar qué queremos hacer con la nueva tienda. Todo lo que
hacemos es apilar cosas.

—Siento lo de Phil y puedo entender totalmente el asunto con tu mamá.


Tuve que ir a buscar la mía a la cárcel hoy.

Él soltó una carcajada y me miró.

—¿Es una broma?

—Nop. —Procedí a decirle todo acerca de ello, lo que significó que fui
yo la que llevé la conversación durante unos quince minutos mientras él se
dirigía por la ciudad a la zona de almacenes más allá de Coors Field.

Hizo preguntas a lo largo del camino, pero nunca interrumpió, y no


podía creer como me estaba involucrando con él. Eso nunca me había pasado.
Se detuvo frente a un amplio garaje y marcó el código en una puerta de metal
grande y condujo a través de ella. No tenía idea de lo que estábamos haciendo
en esta parte de la ciudad o en este lugar, así que lo miré inquisitivamente.

—¿Cómo es qué la reparación de un auto es divertida?

Chasqueó la lengua y guío el Charger hasta una de las puertas de la


bodega cerrada.

—Reconstruí toda esta bestia desde la ruinas. Fue mi gracia salvadora


en su día. Este auto y Phil fueron prácticamente las únicas cosas que me
mantuvieron fuera de la cárcel. Así fue cómo me di cuenta de que había
formas más productivas de pasar mi tiempo que metiéndome en problemas y
tratando de conseguir una reacción de mi madre. Phil me dijo que necesitaba
un clásico, algo que iba a durar la prueba del tiempo. Me dijo que si lo cuidaba,
lo mimaba, lo quería, haría lo mismo por mí. Ahora me doy cuenta de que él
estaba tratando de enseñarme algo más que autos. Me ayudó a sacarlo de un
depósito de chatarra y pasamos años haciéndolo la bestia que es ahora.

Se bajó del auto y anotó otro código en otro teclado eléctrico, y la gran
puerta de la bodega comenzó a subir. El garaje era oscuro e intimidante a
155

primera vista, pero a medida que iba entrando el auto los focos delanteros
iluminaron un montón de autos viejos y diversas plataformas de reparación.
Página

Claramente no era solo un garaje, era un taller de reparación de autos.


—Mi amigo Wheeler es el dueño de este lugar. Él me ayuda con el
Charger cuando lo necesito y negociamos el trabajo. Me deja usar el taller de
pintura de vez en cuando.

No pude evitar levantar una ceja.

—¿Un chico de autos llamado Wheeler? ¿En serio?

Se rio y salió del auto. Metió la mano detrás del asiento y sacó una
bolsa de color negro y un rollo de algo que no había notado antes.

—Su nombre es Hudsen, y ¿quién eres tú para hablar? Eres una


enfermera llamada Saint.

Me entregó el paquete enrollado y me di cuenta de que era papel. No


tenía idea de lo que estábamos haciendo y se lo hice saber.

Él simplemente tomó mi otra mano y pasamos los autos y las cajas de


herramientas hasta llegar a la parte trasera de la tienda, donde había un
cuarto cerrado. Encendió más luces y me sonrió. Sus ojos brillaban con hilos
de color violeta de la alegría. Me tragué un suspiro. En serio podría mirarlo
todo el día y ser feliz.

—En los viejos tiempos solía tener un montón de pintura en aerosol


para ir a etiquetar un montón de cosas para despejar la mente. Pensaba que
era genial romper las leyes, dejar mi huella en toda la ciudad, hasta que fui
arrestado y Phil tuvo que pagar una enorme multa de mierda para sacarme
de la cárcel. Así fue cómo me metí en el arte, en el diseño. Realmente creo que
quería estar preso haciendo algo ilegal por lo que mi mamá tendría que
hacerme frente, pero eso ya no es de aquí ni de allá y aun así es divertido
pintar con latas.

Entramos a la habitación que era toda blanca, tenía un sistema de


ventilación algo loco, y tenía ventiladores colgando en la pared y un montón
de cosas que, obviamente, se utilizaban para pintar autos. Nash arrojó la bolsa
al suelo y ahora pude oír las latas de pintura en el interior rodar juntas. Tomó
el papel de mis manos y se acercó a una de las paredes que tenía un alambre
156

colgando y un montón de clips de metal.


Página
—Ya no puedo salir a la calle a pintar las paredes, los edificios, o los
trenes, no al menos que me paguen por hacerlo, pero el grafiti es divertido. Es
brillante y salvaje, no hay reglas, y después de tatuar cosas para otras
personas durante todo el día, a veces necesito un cambio de ritmo. Es bueno
solo salir y hacer mis propias cosas, recordar mi propio estilo. Wheeler me
permite despejarme aquí. Sin suciedad, sin cargos de vandalismo, y siempre
es muy divertido.

Vi como colgaba dos pedazos de papel que eran casi tan altos como
yo y casi tan anchos como una puerta. Se agachó para comenzar a tomar la
gran cantidad de latas de pintura en todos los colores del arco iris de la bolsa.
Nunca antes había tenido a alguien que me dejara entrar en uno de sus
pequeños rituales, nunca era lo suficientemente cercana a alguien para eso.
Allí estaba el tirón otra vez pesando en mí.

—Ni siquiera puedo dibujar una figura de palo, Nash. —Era un artista
profesional, por el amor de Dios, ¿cómo iba a estar cómoda, incluso jugando
con ese nivel de habilidad y talento juzgándome?

Masculló algo en voz baja y se puso una gorra de béisbol negra, que
estaba en la bolsa, hacia atrás. Era un buen aspecto para él.

—Saint, no todo es ganar o perder. No estamos en competencia el uno


con el otro, estamos aquí para divertirnos y pasar un poco de tiempo juntos
sin un montón de ruido y el exterior molestándonos. Simplemente relájate y
déjate ir.

Tomé su palabra. No tenía otra opción. Lo había extrañado esta


semana y quería pasar este tiempo con él. Me sentí como si me estuviera
dando un vistazo dentro del funcionamiento interno de su cabeza. Nos
pusimos de pie el uno al lado del otro y examinamos los gigantescos lienzos.
Él comenzó con el primero, y antes de que agarrara una lata de pintura, tenía
todo el fondo lleno de remolinos de colores primarios que eran audaces y
llamativos. No podría decir qué estaba haciendo, pero era fascinante y
atractivo de ver.
157

Me mordí la punta de la lengua y comencé a pintar como Bob Ross


algunos pequeños árboles y nubes felices. Antes de darme cuenta, me había
Página

olvidado de Nash, olvidé que estaba en un taller de reparaciones y solo


empecé realmente a divertirme. Pintar era mucho más fácil de lo que
recordaba. Añadí un arco iris, y luego necesité una olla de oro. Por supuesto,
ya que tenía una olla de oro torcida y aguada necesitaba que un duende fuera
con ella. Para cuando terminé, me estaba riendo tan fuerte que tuve que
sostener mis costados, el papel estaba cubierto en un lío chorreante y
descuidado que nadie querría, pero fue histérico para mí, cuando Nash lo miró
por encima de mi hombro y solo inclinó la cabeza y entrecerró los ojos para
tratar de descifrarlo, solo me hizo reír más fuerte. Por eso la gente me decía
que tenía que salir más. No podía recordar desde cuando me había reído tan
fuerte y sin restricciones.

Me acerqué a él para mirar a la creación en la que había estado


trabajando y mi risa se quedó atrapada en mis pulmones. Mi mandíbula cayó
abierta y me giré hacia él con los ojos gigantescos.

—¿Esa soy yo? —Sonaba como si estuviera siendo estrangulada.

—¿En serio? ¿Tienes que preguntar? —Su tono era gracioso, pero no
había otra cosa más que un sentido oculto.

La imagen que había creado era un dibujo animado, exagerado y


extravagante. Los colores parecían estallar del papel. Era una enfermera en
un traje escandalosamente sexy, como el que llevaban las generosas chicas
en Halloween cuando están al acecho. Tenía el salvaje cabello rojo y en una
mano tenía una jeringa animada y un corazón en la otra. A pesar de las
proporciones exageradas y mejoras evidentes para hacerla increíblemente
sexy, esa era yo. El cabello, los ojos, el rostro… todo era yo. ¿Cómo demonios
había hecho eso en los veinte minutos en los que habíamos estado jugando?

—Es increíble.

—Siempre digo que tú también lo eres. Simplemente no escuchas. —Se


movió para bajar la pintura y extendí la mano para detenerlo.

—¿Puedo tenerla?

Él levantó una ceja.


158

—Por supuesto.
Página
Era enorme, no tenía ni idea de lo que iba a hacer con ella, pero la idea
de que esa era la forma en la que me veía... sexy, hermosa, y controlada... no
quería dejarla.

—Nash, vamos a algún lado.

—¿Qué quieres decir? Iba a volver a tu casa si eso estaba bien.

Tomé la pintura que me ofreció y la abracé contra mi pecho.

—Nunca fui a citas en la secundaria, nunca tuve un chico que


intentara algo gracioso o que fuera manos largas y así podría decirle que se
detuviera. No besé a mi primer chico hasta que tenía casi veinte años. Quiero
que me lleves a algún lugar donde los chicos van a perder el tiempo. Esto fue
muy divertido y nunca he sido del tipo que se deja el cabello suelto y se
divierte. Creo que estacionarme contigo en el auto suena estupendo.
—También sonaba caliente y sexy y cumpliría todas las fantasías
adolescentes que había imaginado con él involucrado.

—Saint, hace frío, los dos tenemos apartamentos vacíos, somos altos,
y no soy ni de lejos tan bajo como lo era en la secundaria. Puede sonar
divertido, pero la realidad es que va a ser frío y estrecho. —Estaba sonriendo
ligeramente cuando dijo esto, sin embargo, sabía que solo necesitaba ser
persuadido.

Puse una de mis manos en el centro de su pecho, sentí el constante


latido de su corazón, el sonido bajo mis dedos y lo miré con ojos suplicantes.

—Por favor, Nash.

Suspiró y puso una mano debajo de mi trenza en la parte posterior de


mi cuello.

—Siempre y cuando te des cuenta de que probablemente no voy a


parar en la segunda base y eso significa que tu culo es el que va a estar
desnudo y frío, entonces estoy dentro.

Me reí, en realidad me reí, lo cual no creo que jamás había hecho antes
159

de esta noche, y le di un beso en su desaliñada barbilla.


Página

—Trato.
Puso las cosas de nuestra fiesta de pintura en el maletero, con suerte,
porque quería el asiento trasero libre... estupendo… y empezamos a salir de la
ciudad hacia Brookside.

—¿A dónde vamos?

—A Lookout Mountain.

Era justo a las afueras de Golden y en donde se encontraba la tumba


de Buffalo Bill Cody. Había oído hablar de ello, pero en realidad nunca lo había
visto. Tenías que ser capaz de ver toda la ciudad desde allí.

—¿Es allí donde solías llevar a las chicas?

—Uh, no. En el momento en que supe que las niñas hacían más cosas
aparte de oler bien y hacer mi tarea si les decía que eran bonitas, estaba más
o menos viviendo a tiempo completo con Phil. Amigo, es un jugador, de una
manera mucho peor que Rule o de lo que yo lo era. Tenía la casa para mí
prácticamente cada noche, así que cuando tenía la oportunidad solo las
llevaba a casa.

—¿Qué quiere decir “cuando tenía la oportunidad”? —Recordaba a las


chicas colgando encima de él en la secundaria. No parecía como si tuviera
que trabajar muy duro en la búsqueda de una compañera de cama dispuesta.

—Pasaba el rato con un chico en una banda, la idea perfecta de cada


chica rebelde y el capitán del equipo de fútbol. Era solo un tipo con una mala
actitud al que constantemente le decían que estar en casa era un error. No
sabía cómo hablar con las chicas que importaban. Tenía chicas flotando
alrededor que eran fáciles y asequibles... no les importaba quién era el tipo.
Eso significa que podrían haber estado con Rule en la noche, o Jet. La
oportunidad definitivamente tuvo que jugar allí.

Eso era muy extraño. Mi percepción y la realidad de todo en aquel


entonces parecían tan diferentes. Quería preguntarle más al respecto, pero
llegamos a un terreno de roca que era plano y lo suficientemente largo y
ancho para que estacionara el auto. Apagó las luces delanteros y pasó un
160

brazo sobre el respaldo del asiento y me miró en el ahora, oscuro interior del
asiento delantero.
Página
—Podemos volver a la ciudad. Solo tienes que decir la palabra.

No le contesté. En cambio me levanté y me moví sobre el respaldo del


asiento. Me quité la camisa de franela. Dejó el auto en marcha, pero todavía
era enero en Colorado y estábamos en lo alto de las colinas, así que estaba
cálido en el auto y las ventanas ya estaban empañadas. Me miró por un
segundo y luego se bajó del auto. No había manera de que se pasara sobre el
asiento como lo hice yo, se sacó la billetera. Me entregó el paquete de aluminio
y subió, cerrando la puerta detrás de él. Se quitó la sudadera, el gorro y nos
sentamos uno frente al otro.

Pensé que me iba a agarrar y tirar de mí hacia él, pero el fantasma de


una sonrisa burlona apareció alrededor de su boca y empujó hacia atrás sus
anchos hombros hasta que descansaron en el asiento de cuero.

—Este es tu juego, Saint. ¿Cómo quieres jugar?

Siempre me ponía en el asiento del conductor, empujando mis límites,


haciéndome decir lo que quería de él. Tal vez por eso nunca me congelaba con
él, por eso era que nunca tenía que cuestionar lo que estaba pasando entre
nosotros, porque todo lo que estaba pasando era lo que estaba pidiendo. No
había espacio para el rechazo o la resolución de esa manera.

Me estremecí, y en absoluto a causa del frío.

—Quiero que me beses.

Extendió la mano, agarró mi trenza en su mano y la usó para


atraerme. Cuando nuestras bocas se tocaron, fue mucho más que un simple
beso. Él sabía cómo al pasado y al futuro, al entonces y al ahora. Se sentía tan
fuerte y sólido, pero sus labios eran suaves y minuciosos. Tenía la piel más
áspera de lo normal, pero cuando me acercó más y nuestras narices chocaron,
el movimiento de esa pequeña pieza de metal que llevaba fue suave. Hizo
torcer su lengua con la mía y usó sus dientes en la suave curva de la parte
interior de mi labio. Di un grito ahogado en el beso y lo sentí reír. Antes, habría
asumido de forma automática que se estaba riendo de mí. Ahora sabía que se
estaba entreteniendo porque eso se sentía bien y él lo sabía.
161

Tenía las manos sobre su pecho y las utilicé para empezar a levantar
Página

su camisa a través de su vientre plano. Ayudó al levantar los brazos tanto


como pudo. Teniendo en cuenta lo reducido que era el espacio y lo amplio que
estaba, tomó un poco de delicadeza sacar la tela de mi camino. La piel de
gallina bailó sobre su piel dorada e incliné mi cabeza para trazar la que
estaba en su clavícula con la punta de la lengua, lo que le hizo gruñir.

—Ahora quiero besarte.

Él todavía tenía mi cabello agarrado como una cuerda, por lo que tuvo
que aflojar su agarre cuando pasé mi lengua sobre uno de sus pezones y luego
por el otro.

Maldijo y murmuró:

—La dirección equivocada para eso, preciosa.

Seguí las crestas de sus abdominales definidos con mis dedos y miré
con deleite cómo los músculos se tensaron y flexionaron con la caricia. Lo hizo
parecer como si las alas a lo largo de sus abdominales revolotearan en el aire
de la noche.

—No, no lo estoy. Estoy un poco preocupada acerca de cómo trabajar


en torno a todo ese metal por allí abajo, pero sin duda estoy en la dirección
correcta.

Maldijo de nuevo y comencé a trabajar en la hebilla de su cinturón.


No era algo que había hecho más de una vez y Nash estaba trabajando con
algunos equipos de trabajo pesado, pero estaba fascinada con todo y quería
que se sintiera tan bien como él siempre me hacía sentir.

—Solo actúa como si no estuvieran allí.

—¿Por qué? Podría ser mi parte favorita.

Se rio de nuevo, pero se convirtió en un gemido cuando cayó caliente


y duro en mis manos esperando. Estaba palpitando, grueso y ansioso,
mientras me cernía sobre él. Froté el pulgar sobre el anillo en la punta y todo
su cuerpo se sacudió en respuesta. Dejé escapar un suspiro que no era
consciente que estaba sosteniendo y murmuró mi nombre en voz baja
162

mientras el aire húmedo le acariciaba la carne preparada.


Página
Dejé caer mi cabeza y metí la punta perforada en mi boca. Fue una
textura y sensación de sobrecarga, que debió haber sido para él también,
porque se inclinó y agarró mi cabello en su mano con tanta fuerza que dolió
un poco.

—Jesús. —No, no precisamente, solo Saint, pero lo tomaría como una


señal de que le gustaba.

Giré el aro por mi lengua, deslizándome hacia abajo sobre esa barra
oculta y más abajo hacia el eje hasta que sentí que no podía tomar más. Me
deslicé hacia atrás y repetí el mismo movimiento otra vez, solo que esta vez
añadí una mano alrededor de la base que apreté con mi movimiento de
meneo, porque era demasiado para tomar todo. Dijo mi nombre otra vez, sentí
las piernas en las que me estaba sosteniendo tensarse y su estómago se puso
duro como una roca, pero justo cuando estaba empezando a saborear la
liberación salada y resbaladiza que me dejaría saber que era un trabajo bien
hecho, tiró de mi cabello con tanta fuerza que de hecho me hizo daño de
verdad y me dio un tirón hacia arriba, fuera de él.

Respiraba con dificultad y tenía los ojos índigo.

—Si haces eso por más tiempo, uno de nosotros va a terminar frío y
caliente. Una pista, no seré yo.

Empezó a tirar del elástico de mis pantalones de yoga. Estaba súper


contenta de haberme puesto algo que fuera fácil de torcer y de quitar con tan
poco espacio y con unas grandes manos impacientes en mi camino.
Abandonó la mitad inferior de mi indumentaria y se fue a trabajar
maltratando mi camiseta por encima de mi cabeza. Tuve que admitir que era
muy gratificante poder sentir cómo estaba de listo y necesitado por mí. Eso
era un potente reforzador de humor, y tan pronto como tuvo mis bragas sobre
la punta de mi zapatilla y a él cubierto, me tiró hacia abajo sobre él y ambos
hicimos un ruido que solo puede ser descrito como animal. Fue gutural y
profundo, y ambos lo sentimos cuando nos unimos.

Me incliné un poco hacia adelante y él se aprovechó de mi nueva


163

posición, tirando mi pezón en su boca. Sentí el tirón pasar todo el camino


hacia mi centro, al igual que sentía la forma en que el metal que llevaba
Página

presionaba insistentemente contra mi punto G. Me moví hacia arriba y abajo,


puse un ritmo rápido y apurado porque hacía frío, y porque sabía que él ya
estaba cerca. Se sentía increíble; siempre sabía qué hacer para aumentar el
placer, para olvidarme de mi misma y solo sentir, pero teniendo en cuenta los
espacios reducidos, la movilidad limitada que teníamos, me di cuenta de que
se estaba conteniendo, podía ver los tendones en su cuello esforzándose
mientras esperaba a que lo alcanzara.

—Nash...

—Mierda, Saint, vas a tener que ayudarme aquí. Échame una mano.
—Sus dos manos estaban ocupadas ayudándome a mantener el sexy trayecto
arriba y abajo, sin golpear la cabeza contra el techo del auto. Lo miré y su
significado estaba claro. Seguro, él podría haber soltado una mano, pero
estaba haciéndolo otra vez, empujando los límites que creí que estaban claros.

Ni siquiera me gustaba admitir que me tocaba a mí misma, y él quería


que yo lo hiciera, no solo frente a él, sino mientras yo estaba encima de él,
unida a él. Era un desafío claro, uno en el que debería estar enojada porque
estaba echando todo abajo justo en medio del sexo que se suponía iba a ser
nostálgico y divertido, pero quería dejarme ir, quería que él se dejara ir porque
podía sentirlo pulsando. Me encantaba la forma rugosa y dura donde se
estaba enterrando en mí y como se estaba sosteniendo de un hilo,
obligándome a dar un paso más, fuera de mi zona de confort, tratando de
destruir lo que creía que sabía.

No pensé, solo deje ir la mano que no sujetaba la parte posterior del


asiento delantero, la dejé hundirse en el espacio entre nuestros cuerpos
ondulantes, entre mis resbaladizos y escurridizos pliegues, hasta que me
estaba tocando ese pequeño corazón de placer que ya estaba sensibilizado y
apretado.

—Oh. —Fue apenas un susurro que fue ahogado por su rugido de


finalización, con solo mirarme hacer lo que me pedía.

No pasó mucho, solo un delicado toque, un movimiento ligero de un


dedo y me empujó justo sobre el borde justo detrás de él. Era mucho más
164

rápida en ello, pero él me puso sobre su agitado pecho y selló nuestras bocas
en un beso que sabía a satisfacción como siempre.
Página
—Esa fue probablemente la cosa más caliente y más hermosa que he
visto en mi vida. —Sonaba ronco y un poco sin aliento.

No sabía qué decir a eso, nunca sabía, así que puse mi mejilla sobre la
dura curva de su cuello y le dije:

—Estamos haciendo muy bien el tener sexo mientras tienes los


pantalones puestos.

Se rio secamente y pasó las manos suavemente hacia arriba y abajo


de mi espina dorsal. Nunca me reprochaba, pero sabía que le molestaba que
nunca respondía a sus elogios. No estaba segura de que alguna vez iba a
saber cómo, de que alguna vez iba a ver a la persona que él veía cuando me
miraba.

165
Página
Traducido por Simoriah y rihano

Corregido por Lizzie

—G
uau, amigo, este lugar… es épico.

Rule emitió un silbido mientras atravesábamos el


lugar vacío que iba a ser el hogar de la nueva
tienda. El tiempo siguió pasando, y antes de que
lo supiera, los meses habían pasado y todavía no
había visitado el lugar. Ahora me sentía como un perdedor porque era épico
y estaba metido entre dos de los restaurantes más concurridos de BaJa, frente
a un popular bar de deportes, justo a la vuelta de la esquina de todas las
cafeterías y las tiendas que atraían a la gente a BaJa en primer lugar. Estaba
justo en el corazón de la próspera ciudad y tenía mucho más estilo y era más
moderno que Marked. Me sentía seriamente fuera de lugar aquí.

Me froté la nuca y miré a Rule por el rabillo del ojo. No encajábamos


exactamente aquí, y no tenía idea de cómo él y yo, dos tipos del estilo de
cerveza y alitas de pollo, se suponía que hiciéramos de un lugar que lucía
como mimosas y caviar un negocio que generara dinero. Sentía que
asustábamos a los locales solo estando aquí, y había tanto trabajo qué hacer.
Todo era abrumador.

Antes de que Phil nos atara a este lugar, había sido un tipo de exótica
cafetería y tienda de té. De ninguna manera estaba puesto para ser una tienda
166

de tatuajes, razón por la cual Rule y yo nos habíamos tomado la tarde libre
para analizar el lugar y reunirnos con el amigo de Rowdy para que él pudiera
Página

ver el lugar y decirnos qué creía. Pensé que parecía una apuesta arriesgada,
pero Rule estaba intrigado por ello y estaba completamente a bordo con la
idea de Rowdy de expandir lo que hacíamos y convertir la parte de arriba en
una tienda. Además, le debía a Phil al menos hacer realidad su sueño.

—Vamos a convertir esto en una tienda tan genial. —Rule sonaba tan
seguro de ello.

Deseaba tener su entusiasmo, y en verdad algo de mi vacilación venía


del hecho de que la salud de Phil declinaba en forma constante. Yo veía la
enfermedad marchitarlo, y no había nada que pudiera hacer al respecto. Así
que invertir en la tienda, entusiasmarme tanto como Rule lo estaba, me
parecía que ni siquiera esperaba a que Phil se hubiera ido para cumplir sus
deseos. Además, él todavía me presionaba para que le pidiera a mi madre las
respuestas a todas las preguntas que tenía, y yo no quería perder algo del
tiempo que nos quedaba discutiendo sobre eso con él.

—Siento como si fuéramos a ofrecerles a nuestros clientes agua con


vitaminas y toallas calientes, tan lujosas como la zona.

Rule rio y caminó hacia la puerta de vidrio al frente para dejar entrar
al tipo que golpeaba. Se estrecharon las manos, y ahora que podía ponerle un
nombre al rostro, sabía que lo había visto en la silla de Rowdy más de una
vez. Zeb Fuller era un tipo grande con cabello oscuro y un rostro serio y sin
sonrisa. Éste no era un tipo que parecía haber vivido una vida fácil y sin
preocupaciones. Tenía el estilo de tatuajes de la vieja escuela que era
característico de Rowdy en ambos lados del cuello y asomándose por las
mangas de su camisa de manga larga.

Se acercó y estrechó mi mano también y permitió que su mirada


analizara el espacio mayormente vacío. Lucía como el tipo de hombre que
podía destrozar el lugar con las manos desnudas y luego volver a construirlo.
Podía ver por qué Rowdy lo había recomendado.

—Lujoso lugar.

Reí entre dientes al oír mis pensamientos dichos en voz alta.


167

—Sí.
Página
―¿Así que quieren que lo destruya y lo haga lucir como la otra tienda?
¿Cuál es la idea, exactamente?

Rule y yo compartimos una mirada perdida y luego yo me encogí de


hombros.

―No tengo idea. Necesita ser una tienda funcional. Tiene que tener
espacio para que trabajen al menos seis artistas y una habitación de piercings
que esté separada del resto del espacio. Necesitamos un escritorio frontal y
una zona de espera y arriba hay oficinas, pero estábamos pensando en
volverlo más una tienda.

Él no dijo nada, solo mantuvo los ojos moviéndose alrededor del lugar.
Miré a Rule, quien me devolvió la mirada y sacudió la cabeza. Yo resoplé una
risa.

—¿Es obvio que no tenemos idea de qué hacemos? ―Sentí que tenía
que preguntar.

Zeb sonrió, lo cual lo hizo lucir menos intimidante.

—Bueno, con una excelente ubicación como ésta, realmente no tienen


que hacer mucho. La gente vendrá y lo revisará solo por dónde está, y si
agregan compras a la mezcla… ―Silbó entre dientes―. Van a hacer un banco.

Caminamos con él por el resto del espacio, y me sorprendió cuánto de


este había. Marked era un negocio bastante grande. Quiero decir, ninguno de
nosotros se tropezaba con los otros y la zona de espera acomodaba
cómodamente a diez personas, pero este lugar lo doblaba. No tenía idea de
cómo se suponía que manejara una cosa así, mucho menos que lo remodelara
y lo llenara de personal. Sentí un lento ardor en la nuca.

Al final del paseo, terminamos de regreso en el piso principal de la


tienda, y Zeb anotaba cosas en un anotador que había sacado de la nada. Rule
le hacía preguntas y yo solo estaba de pie ahí sintiéndome inútil y
aterrorizado. Zeb levantó la mirada y asimiló mi expresión.
168

—Dibujaré algunas cosas, armaré algunas citas. ¿Cuál es el marco de


tiempo?
Página

Suspire.
—Bueno, Cora tendrá que estar en la parte de contratación y en la
instalación del negocio y tiene fecha para dentro de poco, ¿así que quizás
mayo? —Ni siquiera sabía cuándo necesitaba tener abierto el lugar. Apestaba
en esto de ser dueño de un negocio—. Eso le da tiempo para estar en casa con
el bebé mientras la remodelación continúa.

Rule asintió.

—Sí, creería que mayo está bien, estaríamos abiertos para una gran
parte del negocio de los turistas de verano entonces.

Zeb tomó un par más de notas y murmuró algo por lo bajo. Asintió
rápidamente y luego se metió la lapicera que usaba detrás de la oreja.

—Va a tomar algo de trabajo, no los voy a engañar, pero es un lugar


genial y creo que con mínimo esfuerzo puedo darles algo que refleje lo que
ustedes son pero que también encaje con lo que la gente del centro busca.

—Suena perfecto —acordamos Rule y yo.

—Tocaré base después de poner algunas ideas en papel, y podemos


hablar de líneas de tiempo más firmes y presupuestos. Sé que Rowdy lanzó mi
nombre al ruedo, pero aprecio la oportunidad.

Rule levantó la ceja que tenía piercings y se pasó la lengua por el anillo
del labio.

—Cualquier amigo de Rowdy…

Zeb ladró una risa que no tenía humor.

—Sí, Rowdy es un buen tipo y aprecio que no use mí pasado en mi


contra. Tampoco lo hace Wheeler —nombró al mecánico mientras yo
inclinaba la cabeza para considerar la conexión que compartían.

—¿El pasado? —Tuve que preguntar.

Él suspiró y ese enorme pecho que lucía como si hiciera pesas


regularmente con un Buick se elevó y cayó.
169
Página
—No debería decir nada porque me cuesta más de un trabajo, pero si
vamos a trabajar juntos, bien podrían saber que estuve un tiempo en la cárcel.
Salí hace más de dos años, pero tengo un historial.

—¿Estuviste en la cárcel por qué? —El tono de Rule era filoso, pero
ambos sabíamos que Rowdy no nos enviaría a nadie que fuera un peligro
para el negocio o la seguridad de alguien.

—Agresión. Tomé algunas malas decisiones, y pagué por ellas.

Bueno, eso no era genial, pero ninguno de nosotros era extraño al otro
lado de la ley. Demonios, menos de un año atrás Jet había estado en la cárcel
durante un día por moler a palos a su papá. Seguro, el viejo bastardo se
merecía eso y algo peor, así que nosotros no tendíamos a juzgar cuando se
trataba de errores pasados.

Le dije simplemente.

—Mientras puedas hacer el trabajo y el precio sea justo, no me importa


lo que sucedió en el pasado. Nuestra relación de trabajo se trata del aquí y el
ahora.

Él pareció tomar mis palabras por lo que eran y todos intercambiamos


tarjetas de negocios. Se fue y Rule y yo salimos al frente del edificio para que
yo pudiera cerrar la puerta con llave.

—¿Qué piensas? —El tono de Rule era curioso.

—Pienso que quiero un cigarrillo.

Me lanzó una mirada sucia y me siguió hacia donde el Charger y su


camioneta estaban estacionados en la calle.

—¿En serio?

—Creo que no sé qué hago. Miro ese espacio y ni siquiera puedo


imaginar hacer tatuajes ahí o el tipo de clientes que podríamos tener. Creo
que no tengo idea de cómo manejar un negocio, o cómo hacer que Phil me
170

diga la verdad, y creo que me estoy enamorando de una chica que no parece
confiar completamente en mí, y como resultado no me permite acercarme
Página
tanto como yo quisiera. ¿Sabes cuánto apesta eso? Nunca quise acercarme
tanto a ninguna chica, nunca.

—Caray…

Él se rio un poco de mí y se estiró y cerró una mano en mi hombro.

—Relájate, hermano.

Maldije y apoyé una cadera en la defensa del Charger y crucé los


brazos tatuados sobre el pecho.

—En serio, Rule. Siento que pierdo el control de todo. Esta atracción
puede detenerse en cualquier momento y dejarme bajar. Estar mareado
apesta.

Sus cejas se levantaron y tomó el lugar junto a mí, su pose casi idéntica
a la mía.

—Escucha, Nash, necesitas respirar. Estás ocupándote de mucho


ahora mismo, e intentar lidiar con todo a la vez va a volverte loco. Phil no te
dirá lo que quieres saber, así que habla con tu mamá. En serio, esa es la
solución fácil, y si Ruby la Grande no te dice lo que necesitas oír, espera hasta
que el papá de Cora venga aquí para el nacimiento del bebé y se lo preguntas.

Tenía sentido. Solo deseaba poder hacerlo sin la parte de hablar con
mi madre.

—En lo que respecta a la tienda y a ser dueño de un negocio, no estás


solo en esto. Yo estoy aquí, Cora está aquí, Rowdy te apoya y todavía tenemos
a Phil. El éxito o fracaso de esta tienda no caerá solamente sobre ti, Nash.
Todos queremos que tenga éxito, todos queremos que Phil esté orgulloso ya
sea que lo hagamos a tiempo para que él lo vea o no.

Tenía razón… más que mi futuro estaba en juego aquí y necesitaba


recordar eso.

—Y en lo que respecta a la chica… —Me golpeó suavemente el brazo


171

con el puño—. No te estás enamorando. Te enamoraste. Te tiene y no hay


manera de librarte de eso. Ella es tan cautelosa, tan difícil de descifrar… ¿te
Página

detuviste a pensar que quizás la razón por la que te gusta, por la que ella
importa, es porque no es fácil como el resto? Fácil es muy olvidable, mi amigo,
complicada y difícil se quedan contigo para siempre. Créeme, me casé con eso.

Lo miré e intenté pensar en algo que decir que pudiera refutar lo que
había dicho. No había nada.

—Éramos un grupo de imbéciles en esa época; hizo falta encontrar a


la persona adecuada para hacerme no querer seguir siendo ese tipo. Tú,
bueno, siempre fuiste el bueno, pero incluso el tipo bueno puede tener un mal
día. Eventualmente ella superará todos los problemas por lo que sucedió en el
pasado y si no lo hace, lo superas porque eso significa que a ella no le interesa
el tipo que tú eres ahora.

Dejé salir un suspiro y lo observé volverse vapor en el frío frente a mí.

—¿Cuándo te convertiste en el sensei de las relaciones?

—Toda mi familia y mis amigos se enamoran alrededor de mí, solo


intento evitar que cometan los mismos errores que yo cometí con Shaw. No
desperdiciaría nada del tiempo que tomé para llegar a ella si pudiera hacerlo
todo de nuevo.

Me hubiera burlado de él por ser tan sentimental y bobo, pero yo había


estado ahí por el viaje que él hizo para conseguir a su chica. No siempre había
sido lindo y ambos habían resultado lastimados más de lo necesario en el
camino, así que descartar sus palabras de sabiduría no parecía muy
inteligente.

—Está bien. Supongo que voy a subir la montaña e intentaré ver si


puedo tener una conversación con mi mamá sin estrangularla o intentar
ahogarme a mí mismo.

—Buena suerte con eso. Oye, ¿todavía vas a traer a esa enfermera al
Bar este fin de semana?

Había hecho falta una semana de persuasión tanto con señuelos tanto
como palabras sexuales para convencer a Saint de venir a conocer a mis
172

amigos. Ayden y Shaw mordisqueaban el freno ante la idea de realmente


conocerla fuera del ambiente del hospital.
Página

—Si no cancela. Es realmente tímida, retraída con la gente nueva.


—Mejor le dices que si planea quedarse, necesita superar eso, o Cora
va a organizar una emboscada y las chicas terminarán en su puerta sin que
tú estés ahí como amortiguador.

Eso era exactamente lo que sucedería, así que hice una nota mental
para presionar un poco más a Saint la próxima vez que pasáramos tiempo
juntos. No me importaba presionarla, usualmente los resultados terminaban
con nosotros desnudos y envueltos en el otro, pero todavía temía presionarla
demasiado porque simplemente no sabía cuál era su punto de ruptura. Y
francamente, tampoco sabía dónde estaba el mío. Ella me gustaba, realmente
me gustaba, en la cama y fuera de ella, pero siempre había algo desconocido
sobre ella que me mantenía al borde. Era una chica fuerte, tenía que serlo
para hacer su trabajo en el hospital y ser tan buena como obviamente era,
pero afuera de su trabajo y lejos del hospital, había un velo de vulnerabilidad
e incomodidad que la rodeaba. Prácticamente podía ver la lucha que tenía
consigo misma cuando estábamos juntos. Ella quería estar conmigo, quería
pasar tiempo juntos, pero los engranajes en su cabeza comenzaban a girar y
yo podía verla intentando descifrar cuánto de sí misma podía darme y aun
así sentirse segura.

Yo también hacía lo mejor para que lo pasara bien. Desde el incidente


en el asiento trasero de mi auto, mantenía en mi mente que, esencialmente,
ella se había perdido toda la tontería adolescente que iba con que los chicos
descifraran cómo meterse en los pantalones de una chica. Así que la llevaba
al cine e intentaba meter las manos en su camiseta. La llevaba a comer pizza
y la besaba en la puerta cuando le dejaba en su casa. Intenté salir en una cita
doble con Rule y Shaw, pero ella había palidecido ante la idea, para nada lista
de estar completamente incrustada en mi vida, lo cual llevaba a la pregunta
de qué hacíamos juntos exactamente.

Nunca había pasado más de una noche o un fin de semana con la


misma chica, así que para mí hacíamos algo que lucía como comenzar una
relación. Para ella, sin embargo, simplemente no lo sabía. Ella me escribía, me
llamaba cuando tenía tiempo libre, pero nunca pasaba la noche en mi casa
cuando venía y nunca me pedía que me quedara cuando iba a la suya. Seguro,
173

tampoco me pedía que me fuera, pero había un montón de zona gris que tenía
lugar, y sentía que navegaba en todo ciegamente ya que nunca siquiera había
Página

estado interesado en comenzar algo con alguien antes. Sabía que ella era
especial. Solo que no sabía cómo mostrárselo más allá de lo que ya estaba
haciendo.

La conducción hacia Brookside fue rápida, sobre todo porque mi


mente estaba corriendo por encima de todo y no me di ni un minuto de paz.
Me detuve en el camino de entrada y solté un suspiro agradecido de que al
menos el todo terreno del idiota de mi padrastro no estuviera en ningún lugar
a la vista, a menos que estuviera en el garaje. Eso era muy poco probable,
¿Porque, qué bien hacía tenerlo en el garaje donde los vecinos no podían verlo,
maravillarse ante su genialidad, y ser comidos vivos por la envidia ante la
riqueza evidente y el prestigio de Grant Loften? Imbécil. Yo nunca odiaría a
nadie tanto como odiaba a ese tipo y Dios quisiera que llegara un momento
en que mi puño y su rostro tuvieran un encuentro.

Toda mi infancia había estado transcurriendo bajo sus ojos


desaprobadores. Yo nunca pude hacer nada bien, siempre era tratado como
una carga por él. Uno de mis recuerdos más claros de su pura imbecilidad
había sido cuando yo no podría haber tenido más de cuatro o cinco. Acababa
de descubrir los crayones. Me encantaban los colores, amaba los diseños
arremolinados en cualquier cosa y en todo en lo que podía poner mis
pequeñas e indisciplinadas manos, incluyendo las paredes. Solo era crayón y
¿Qué niño pequeño no dibujaba en la pared? Pero para Grant eso había sido
un crimen semejante al asesinato. Hasta este día puedo verlo rompiendo todos
y cada uno de los lápices de colores, y haciéndome ver. Recordé el olor acre
de la lejía cuando él me hizo fregar no solo la pared de mi dormitorio, donde
vivía mi arte, sino todas las paredes de la casa. Yo era solo un niño, pero para
él eso no importaba. Al igual que ahora, nunca pensó que hiciera algo bien.

Y lo que lo hacía peor era el hecho de que, obviamente, quería a mi


madre, la trataba como si fuera una reina, y le daba todo lo que ella quería. Él
simplemente no tenía tiempo o uso para mí. Y yo nunca, nunca lo perdonaría
por hacerla elegir entre los dos. Por supuesto, mi madre me debería haber
elegido, yo era su hijo, era su trabajo amarme incondicionalmente, pero no lo
había hecho, y fue Grant, quien la había hecho tener que tomar esa decisión.
174

Él era un hombre que siempre había estado pendiente de la


apariencia, un hombre para el que todo era sobre el prestigio y la percepción,
Página

así que el hecho de que me veía como lo hacía, y actuaba como yo quería,
nunca había hecho mi tiempo bajo su techo agradable. Como adulto... cada
vez que miraba por debajo de su nariz hacia mí, cada vez que fruncía los
labios con desdén a lo que estaba llevando o a lo que estaba diciendo... tomaba
cada gramo de autocontrol que yo poseía no golpear todos sus perfectamente
chapados dientes hasta su garganta.

Corrí por el camino de entrada que tenía una ligera capa de nieve
todavía y llamé a la puerta. ¿Qué triste era que yo fuera un extraño en el lugar
en que se suponía que era donde vivía mi familia? Vi la cabeza oscura de mi
mamá asomarse por la ventana y entonces tomó unos sólidos cuatro minutos,
para que ella decidiera abrir la puerta. Nos enfrentamos el uno al otro a través
del cristal de la puerta de entrada y no había duda de la mirada de decepción
que cruzó por sus ojos cuando tomó nota de mi sudadera con capucha negra,
gorra de béisbol y jeans. Me veía como me veía todos los días del año, y
siempre era en falta ante sus ojos. Esto no debería molestar todavía. Yo era un
adulto, que había estado por mi cuenta por más tiempo del que ella alguna
vez había pretendido criarme, pero siempre había una pequeña parte de mí
que quería que viera el valor en mí, a pesar de que siempre terminaba
conmigo sintiendo que había pateado mi corazón.

—¿Qué estás haciendo aquí? No llamaste, Nashville.

Dios, con el nombre completo. Creo que ella lo usaba sobre todo porque
sabía lo mucho que me molestaba.

—No, no lo hice, pero quiero hablar contigo por un minuto, y pensé que
podría atraparte en casa.

Ella jugó con el collar de diamantes que llevaba al cuello y puso una
mano en la puerta. Mi madre era una mujer bastante pequeña. Yo tengo mi
tono de piel oscuro y el cabello de algún lugar de su linaje. Yo solo podía
asumir que todo lo demás que me hacía quien yo era lo conseguí de Phil.
Gracias a Dios por los pequeños favores.

—Grant estará en casa dentro de poco. No le gustará que te dejaras


caer sin avisar.
175

Y al igual que lo había sido siempre, lo que le gustaba a Grant siempre


Página

se imponía sobre lo que era correcto y decente.


—No va a tomar mucho tiempo, mamá. En serio, solo dame cinco
minutos.

—¿Condujiste durante dos horas solo para hablar durante cinco


minutos, Nashville? Eso no tiene sentido. —Siempre con la censura y
desaprobación. Era un milagro que yo hubiera logrado volverme tan normal
como lo había hecho.

—Mamá... —Suspiré y entrecerré los ojos en ella—. Phil está cada vez
más y más enfermo. Tiene ayuda todo el día en casa, pero él está apenas
comiendo y duerme todo el tiempo. Lo veo todos los días y le pido cada vez
que me explique qué demonios pasó. Alguien tiene que darme respuestas,
mamá, y yo no voy a ninguna parte hasta que las consiga. Si quieres que me
vaya antes de que Grant llegue a casa, entonces mejor comienza a hablar, de
lo contrario voy a pasar el rato en el camino de entrada y con mucho gusto
pasarlo con él. Nadie quiere eso, estoy seguro. ¿Qué pensarían los vecinos?

Parecía que estaba considerando sus opciones, y cuando uno de los


vecinos salió de su garaje y miró para ver qué estaba pasando, solté un bufido
ante la ironía mientras ella finalmente cedía y abría la puerta para dejarme
entrar.

La seguí a la cocina, donde ella de mala gana me ofreció una bebida.


Yo la rechacé y me apoyé en el mostrador mientras se servía una taza de café.

—Quiero saber por qué nunca me dijiste quien era Phil. Quiero saber
por qué me dejaste pensar que mi padre era solo algún inútil que se alejó de
nosotros. Pasé toda mi infancia pensando que tú no podías lidiar conmigo,
que no me amabas porque te recordaba a un extraño que te decepcionó. —Yo
la miré por todos los años de culpa que ella innecesariamente me había
dejado llevar sobre mis demasiado jóvenes hombros.

»Phil estaba aquí, él se hizo cargo de mí, y obviamente se preocupaba


por ti y habría estado en nuestras vidas. Creo que merezco saber lo que pasó,
y por qué le tomó enfrentar a la muerte para que la verdad salga.

Sus manos se cerraron alrededor de la taza y la vi palidecer un poco


176

debajo de su maquillaje.
Página
—¿Qué diferencia hace nada de eso ahora, Nashville? ¿Para qué
propósito sirve volver a repasar algo de esto?

—Deja de llamarme así. Nash, es solo Nash, y lo sabes. El propósito al


que sirve es que quiero saber por qué no fui lo suficientemente bueno, por qué
todavía me miras como si yo fuera una decepción. Si Phil no logra superarlo,
morirá sin que yo entienda por qué le importaba tanto a él mantener tus
secretos.

Ella soltó un suspiró como si yo estuviera molestándola más que


cualquier otra cosa y me miró por encima del borde de su taza.

—Conocí a Phil cuando estaba en excedencia de la marina. Yo estaba


en Nueva York de vacaciones al mismo tiempo que él estaba allí para la
semana de la flota. Él era guapo, un hombre joven y peligroso en un uniforme.
Pensé que nadie saldría lastimado si teníamos una aventura inofensiva. Pensé
que era solo temporal, solo una chica joven pasando el rato, pero se convirtió
en algo más. Volví a casa, regresé aquí, y cuando el servicio de Phil estaba
terminado se mudó aquí para estar conmigo. Él siempre fue muy dedicado y
caballeroso, simplemente no era lo que yo estaba buscando como compañero
a largo plazo.

Se aclaró la garganta y dejó la taza sobre el mostrador. Ella no me


miraba a los ojos.

—Me gustaba Phil, era un montón de diversión, y por un tiempo la


relación tuvo un gran momento, pero cuando llegó el tiempo de sentar cabeza,
yo quería una vida que no encajaba con un tipo que conduce una motocicleta
y piensa que el tatuaje es una carrera viable, eso no estaba en mis planes a
largo plazo. Rompí con Phil cuando conocí a Grant. Grant es el tipo de hombre
que podría proporcionarme un futuro, que podría proporcionarme el tipo de
hogar que siempre quise. Yo sabía cuál era la mejor opción para mí entre los
dos hombres, sin lugar a dudas.

Le fruncí el ceño porque escucharla hablar sobre la vida y opciones de


Phil, era oírla menospreciar mi vida de nuevo. Sus manos volvieron al collar
177

en su cuello y ella giró el rubí una y otra vez.


Página
—Yo no sabía que estaba embarazada cuando Grant y yo empezamos
a vernos. Cuando lo descubrí, supuse que el bebé era suyo.

Me atraganté un poco.

—Jesús, mamá, ¿estabas durmiendo con los dos? —Eso era más de lo
que necesitaba saber a ciencia cierta.

Ella entrecerró sus ojos hacia mí.

—Yo era joven y descubriendo la vida, Nashville. De todos modos Grant


y yo nos comprometimos y nos casamos antes de que nacieras. Los dos
estábamos emocionados con la perspectiva de tener un niño, y Phil había
abierto la tienda y comenzó su propio tipo de vida. Todo iba a ser perfecto.

Caminó hacia el otro lado de la cocina y me di cuenta de que ella se


había movido tan lejos de mí como pudo sin salir de la habitación.

—Fue bastante claro al segundo en que naciste que eras de Phil y no


de Grant. Eras todo moreno como yo, pero el cabello era de Phil y esos ojos...
incluso cuando bebé eran demasiado brillantes e inconfundibles. Eran los ojos
Donovan. Grant estaba furioso, me acusó de tener una aventura, y me dijo que
era él o mi bebé bastardo. Él no podía hacer frente a todo el mundo en
Brookside sabiendo que el bebé no era suyo. Pensé que de seguro me iba a
dejar.

Yo ya odiaba al tipo, pero ahora quería sacar todos sus dientes con
tenazas oxidadas.

—Yo no quería perderlo, así que le expliqué sobre Phil, acerca de la


relación. Grant finalmente se dio cuenta de que nadie le juzgaría por cuidar
de un niño que fue abandonado por su padre. Se negó a estar en la partida de
nacimiento o darte su apellido, sin embargo. —Yo, literalmente, podía sentir la
temperatura de mi sangre caer.

Mis manos se apretaron en puños a mis costados.

—Pero Phil no fue a ninguna parte. Solo que él no sabía que yo existía.
178

—No, él no lo sabía, y, en un mundo perfecto, se habría quedado así.


Página

Grant cuidó de nosotros, proveyó para nosotros, y nosotros te dijimos que tu


padre nos había abandonado. Pero a medida que pasó el tiempo tú solo te
parecías más y más a Phil. Uno de sus amigos te vio conmigo en Cherry Creek
Mall cuando tenías casi cuatro y le dijo a Phil. Él estaba furioso, amenazó con
llevarme a los tribunales, pelear por la custodia. Grant no quería ese tipo de
desastre, no quería que toda la sórdida historia se hiciera pública y no
necesitábamos la manutención, así que hicimos un trato. Le rogué a Phil, le
supliqué para que mantuviera su verdadera identidad y la relación contigo
en secreto, mantenerlo oculto hasta que fueras mayor. Él estuvo de acuerdo
de muy mala gana, pero solo en tanto como él consiguiera estar en tu vida y
tanto así yo estuve de acuerdo en permitir que tú llevaras su apellido. Nunca
puse un padre en el certificado de nacimiento, por lo que hacerte un Donovan
fue oficialmente la cosa más fácil del mundo.

Ella se retorcía las manos y tuvo el descaro de mirarme como si esto


de alguna manera fuera mi culpa.

―Cuando fuiste creciendo, eras demasiado… demasiado salvaje,


demasiado fuerte, demasiado difícil de manejar. Tú no querías vestirte bien o
jugar con el tipo correcto de niños, Grant ya estaba resentido de que estuviera
criando al hijo de Phil, pero la forma en que tú eras, cuánto te parecías a Phil,
era su punto de ruptura. Fue solo más fácil dejar que Phil te manejara, tratar
de ponerte en algún tipo de camino, porque a donde ibas no era ningún tipo
de lugar del que Grant o yo queríamos ser parte. Siempre fuiste mucho más
hijo de Phil que mío.

Mis dientes posteriores se apretaron, y sentí mi temperamento


comenzar a surgir en un torrente enojado dentro de mi piel.

—Yo era un niño. Tal vez si no hubieras estado constantemente sobre


mí respecto a la mierda que yo no podía cambiar, como mi color de ojos, yo
habría elegido un camino más aceptable para ti. Nunca me diste la
oportunidad. Siempre estabas demasiado ocupada tratando de hacer feliz a
Grant para preocuparte por todo lo que ese imbécil estaba haciéndolo a tu
niño.

—Siempre fuiste demasiado parecido a tu padre, a pesar de que no


179

sabías quién era.


Página

—Él te amaba, todavía lo hace.


Su boca se apretó y se volvió blanca en las esquinas.

—Él amaba la idea de mí. En realidad, nunca conoció a mi verdadera


yo.

—¿Por qué no me lo dijiste cuando fui mayor, cuando me fui a vivir


con él permanentemente?

—Él no quería.

—Mentira.

—Bien, él quería que yo fuera la única que te dijera y me negué. No


creí que Grant o yo necesitáramos lidiar con las consecuencias. Tú habías
seguido adelante, Phil era un mejor padre para ti de lo que yo podría haber
sido. Todo estaba dicho y hecho.

Quería tirarle algo pesado. Quería romper cada estúpida pieza de


utensilios de cocina de Williams-Sonoma en su cocina de lujo. Mis dedos se
cerraron en puños a mis costados.

—Pero todavía estoy aquí, mamá. Aun tratando de vivir mi vida, y


ahora el único padre que voy a tener está muriendo y no hay nada que yo
pueda hacer al respecto. ¿Tú me robaste esa relación porque no querías hacer
frente a las consecuencias, porque no querías incomodar a ese marido idiota
tuyo? ¿Cómo algo de eso suena bien para ti?

—Lo que es correcto para mí nunca ha sido lo que es correcto para ti,
Nashville. Ni siquiera utilizas el nombre que te di.

—Porque es ridículo... todo. Lo que es correcto para mí no es lo que es


correcto para ti porque yo soy un humano real, con sentimientos y emociones,
y tú, mamá... tú eres un maldito monstruo.

Yo siempre había anhelado su atención, sediento por su amor y


aprobación, pero ahora mirándola, viendo la absoluta falta de remordimiento
o arrepentimiento en sus ojos, estaba agradecido de que ella simplemente se
hubiera limitado a dejarme ir. Si yo hubiera intentado más duro, trabajado
180

más para hacer que ella me amara, quien sabía en qué clase de miserable
robot sin sentimientos me habría convertido en sus manos. Como adulto,
Página

todavía estaba enojado con ella, todavía resentido de que le hubiera sido tan
fácil dejarme ir, pero también estaba abrumadoramente agradecido de que
no fuera nada parecido a ella y su gente.

—No soy un monstruo, Nash. —Finalmente, mi nombre—. Solo que no


soy la madre que tú querías o necesitabas, y, francamente, nunca fuiste el hijo
que quería o necesitaba. Habiéndolo tú dejado muy claro yo nunca estuve
hecha para ser la madre de nadie. ¿Por qué crees que Grant y yo nunca
tuvimos más hijos? Queríamos ser solo nosotros.

—Gracias a Dios por eso.

Me aparté del mostrador y me dirigí hacia la puerta. Sabía que una


vez que saliera no tenía ninguna razón para regresar alguna vez. Esto lo
formalizó para mí, este era el por qué Phil me había empujado y empujado
para hacerla que fuera la única que me dijera toda la sórdida historia. Yo
finalmente estaba libre de cualquier cadena con el pasado que ella podría
haber sostenido. No necesitaba su aprobación. Era un buen hombre, tenía una
buena vida, tenía los mejores amigos en el mundo entero, y estaba trabajando
muy duro para encontrar la manera de tener a una buena mujer sobre una
base permanente. No había ninguna necesidad de que mi madre estuviera
orgullosa de mí o que encontrara valor en lo que estaba haciendo, porque yo
estaba orgulloso de mí mismo, y Phil me había dado eso.

No importaba que no tuviera ni idea de qué hacer con la nueva tienda,


o que Saint me tuviera girando en círculos. Resolvería todo esto, y no había
manera de que fuera a dejarlo ni a nadie más decepcionado mientras lo hacía,
no porque necesitaba validación o reconocimiento, sino porque esa era justo
el tipo de persona que yo era. El tipo de hombre que mi padre me había
enseñado que fuera.

181
Página
Traducido por martinafab y Gigi D

Corregido por Lizzie

S
abía que la visita con su mamá iba a tenerlo de mal humor. No
hablaba mucho de ella, o por qué había sido criado
principalmente por Phil, y el hecho de que se lo callara me
hablaba más de lo que creía que las palabras podrían. Había mencionado más
de una vez que la razón por la que se enfadaba tan rápido, por la que era tan
rápido en cerrar la boca, era por lo infeliz que fue con su madre, que le
llamaba la atención para sacarla de quicio, así que sabía que la visita lo haría
sentirse tosco y de mal humor. Quería hacer algo para hacerle sentir mejor.

Se había esforzado para hacérmelo pasar bien, para sacarme y


mantener las cosas entre nosotros divertidas y juguetonas, pero siempre
manteniendo un lado sexy en ello para que supiera que él me deseaba. Sentía
como si fuera el momento de devolver el favor.

Él apareció en mi apartamento enfurruñado, atronador, y en un estado


de mal humor al completo. Sus ojos estaban oscuros y agitados, y sin importar
lo mucho que traté de hacerlo hablar sobre ello, solo me gruñó respuestas de
una sílaba y frunció el ceño a nada ni a nadie en particular. En verdad no
podía sacudirlo para sacárselo, y cuando le sugerí salir del apartamento, él
solo me miró como si hubiera perdido la cabeza. Realmente no estaba en
condiciones de estar con otras personas, pero no podía soportar verlo tan
triste, así que iba a arrastrarlo a un mejor humor pataleando y gritando, si
182

tenía que hacerlo.


Página
Era tanto el testimonio de cuánto quería complacerme, de cuánto
quería que yo pasara un buen rato, que aceptó dejar el apartamento conmigo
en primer lugar, cuando claramente se habría contentado con sentarse y
revolcarse en su mal humor por el resto de la noche. Podría haberlo besado
por toda su cabeza solo por eso. Cuando entramos en el Jetta y no hizo
ninguna pregunta mientras conducía hacia el centro, solo podía esperar que
mi plan no fracasara y terminara con él en un estado de ánimo aún peor.

Tuve que encontrar un lugar para estacionar y él me dio una mirada


inquisitiva mientras le tomaba de la mano y lo guiaba hacia la pista de
patinaje sobre hielo que se encontraba justo en el corazón del centro de
Denver en Skyline Park. Solo estaba abierto unos pocos meses al año, en el
invierno, y se podía patinar de forma gratuita si traías tus propios patines.
Siempre había sido una de mis partes favoritas de crecer en un estado de
clima frío. No había nada como deslizarse alrededor del hielo en la oscuridad,
mientras que las luces blancas brillaban sobre tu cabeza. Había algo muy
divertido sobre hacer algo tan pintoresco justo en medio de una zona tan
metropolitana... Esperaba que Nash sintiera lo mismo.

Él me miró y levantó una de sus cejas oscuras como la medianoche.

—¿En serio?

Me encogí de hombros y me mordí el labio.

—¿Qué? Será divertido.

—Si por “diversión” te refieres a mí estando todo el rato en mi trasero,


entonces sí, divertido.

Le golpeé con el hombro y él me pasó un brazo por los hombros.

—Solías hacer skate. Estoy segura de que puedes mantener el


equilibrio lo suficiente para dar la vuelta un par de veces sin caer.

Me acordé de verlo dando vueltas en la escuela secundaria, así que


estaba segura de que iba a estar bien a pesar de la mirada pensativa en su
183

rostro.

—Eso fue hace mucho tiempo, Saint.


Página
Le hice permitirme pagar al chico que nos alquilaba los patines y
estaba secretamente emocionada por dentro cuando nos sentamos para
ponérnoslos y se puso de rodillas delante de mí y me ayudó a encajar los míos.
No pude resistir la tentación de inclinarme hacia adelante y darle un beso en
la parte superior de la cabeza. Me gustaba la forma en que su cabello súper
corto en la nuca me hacía cosquillas en los labios. Miré hacia arriba cuando
escuché risas procedentes de un grupo de chicas jóvenes que nos miraban.

—Puedes concentrarte en no caer, y te distraerá de todo lo que pasó


hoy.

Me gruñó otra vez y se puso de pie en un movimiento grácil que hizo


que mi estómago se endureciera y las chicas suspiraran. A regañadientes se
puso sus propios patines y se puso a mi altura mientras caminábamos hacia
el hielo.

Fue duro hacerlo por los primeros diez minutos. Nash era un tipo
grande, y mientras que él normalmente se movía con mucha gracia y
facilidad, posarlo sobre una fina cuchilla en la parte superior de agua
congelada, acababa de convertirlo en un tren de carga fuera de control.
Quería ser comprensiva, quería ayudarlo, pero no era lo suficientemente
fuerte como para mantenerlo en posición vertical y su boca sucia y expresión
hostil me habían doblado sobre un ataque de risa que me estaba haciendo
difícil mantenerme a mí misma en una posición vertical.

Niños pequeños zumbaban a nuestro alrededor. Adolescentes giraban


y revoloteaban a nuestro lado, obviamente, tratando de llamar su atención.
Chavales en patines de hockey pasaron como un rayo, tratando de
impresionar, pero Nash estaba centrado en intentar mantenerse conmigo y
sobre mí. Finalmente, encontró el equilibrio suficiente para dar la vuelta a la
pista una vez y extendí la mano para agarrar la suya. Él se rio y me apretó
los dedos fríos.

—Nunca había patinado sobre hielo con una chica.

Eso hizo que la piel de gallina subiera y bajara por mis brazos. Él había
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sido el primero para mí en tantos sentidos que realmente nunca pensé que
podría devolvérselo.
Página
—Bien.

Me deslicé a su lado y lo miré por el rabillo del ojo. Parte de la tensión


que había estado alrededor de su boca y parte de la oscuridad en su mirada
se había aligerado.

—Sabes que puedes hablarme de ello, ¿verdad? ¿Lo que pasó con tu
mamá hoy?

Estaba haciendo un trabajo bastante bueno con él y esta cosa entre


nosotros dentro de los límites con los que estaba a gusto, pero no quería que
pensara que si me necesitaba para escucharle, no iba a estar dispuesta a
hacerlo. Claro, teníamos una química sexual asesina y una atracción muy
íntima que nos empujaba a estar juntos, pero también necesitábamos
gustarnos lo suficiente como para compartir cosas el uno con el otro si íbamos
a seguir saliendo.

Su pulgar trazó la palma de mi mano y me tropecé un poco, casi


llevándonos a la dura superficie del hielo. Simplemente era tan bueno en ser
una distracción.

—No hay nada de qué hablar. Es tan desagradable como siempre lo


fue, lo que me hace sentir horrible cada vez que hablo con ella. Me fui hoy
teniendo bastante claro que he terminado con ella. Ella no es mi familia,
nunca lo fue.

Aspiré una bocanada de aire y el aire frío, hizo que me dolieran los
dientes.

—Eso es muy triste.

—Supongo. Es solo la forma en la que es.

Yo tenía una buena cantidad de resentimiento acumulado hacia mi


papá, teniendo en cuenta la forma en la que él había actuado y la forma en la
que había optado por dejar a mi mamá. Pero a pesar de que yo no lo aprobaba,
no apreciaba el drama y el dolor que había causado, no podía imaginarme
185

alejándome de él para siempre. Jamás podría verme a mí misma declarando


que él ya no era una parte de mi vida o mi familia. Mis entrañas se retorcieron
Página
por el hecho de que Nash tuvo que acudir a ello para ocuparse de su padre
estando tan enfermo.

Chillé de sorpresa cuando el gran cuerpo junto al mío de repente cayó


hacia adelante y en una espectacular descendida de fuertes brazos y piernas
abiertas. Nash logró girar antes de golpear el hielo y yo terminé golpeando su
pecho con un ruido sordo que nos dejó sin aliento a los dos. Envolvió sus
brazos alrededor de mi cintura y se sacudió con una risa silenciosa.

—De acuerdo, Saint, tú ganas. Esto es ridículo. No puedo estar


enfadado cuando mi culo está roto.

Froté mi nariz a lo largo del filo de su mandíbula.

—Bueno, soy enfermera. Cuando lleguemos a casa puedo cuidar de


todas tus heridas de la mejor manera posible.

Le oí suspirar.

—¿Puedes hacerlo desnuda?

Me reí porque era tan un chico, y cuando le dije que por supuesto podía
hacerlo desnuda, eso significaba que nuestro tiempo en el hielo había
terminado. Fue agradable, me hizo sentir bien conmigo misma y sobre la
manera en la que estaba con él, que no solo me deshice de su severo humor,
sino que me las arreglé para hacerle reír y llevar su cabeza a otra parte.
Quería pensar que no cualquiera hubiera sido capaz de lograr eso, y cuando
llegamos al apartamento y él procedió a dejarnos muy desnudos y en el mejor
humor posible, me tuve que preguntar si estar conmigo era tan especial y
diferente para él como estar con él lo era para mí. Seguro que se sentía de esa
manera.

A la mañana siguiente estaba de pie en la pequeña cocina en mi


apartamento haciendo café y me pasaba los dedos por mi cabello-todavía-
húmedo. Me sentía bastante apacible, bastante lánguida y satisfecha, porque
no había estado sola en la ducha y todavía estaba disfrutando del post-
orgasmo cuando la puerta principal se abrió y mi hermana entró volando sin
186

anunciarse. Se veía agobiada y estresada, cansada y muy embarazada. No se


había traído a ninguno de los niños y había un gran rubor en sus mejillas.
Página
—Mamá acaba de llamarme. —Ella pisó fuerte a través del salón y
lancé una mirada nerviosa a la habitación trasera, donde había dejado a
Nash vistiéndose con la promesa de que habría café esperando por él cuando
terminara. No quería que Faith lo viera aquí, no quería tratar de encontrar la
manera de explicar qué estaba haciendo con él, porque realmente no lo sabía,
y las palabras nunca habían sido mi fuerte.

—Está bien. ¿Pasó algo?

Ella dejó escapar un severo suspiro y dejó caer a su forma redonda en


una de las sillas de mi pequeña mesa de comedor.

—Se va a mudar.

Ajusté mi bata y mantuve un ojo en el pasillo.

—Está bien. —Debería haber preguntado a dónde iba mamá, pero


estaba demasiado preocupada porque Nash apareciera por la esquina en toda
su gloria desnuda y tatuada como para centrarme correctamente en lo que
estaba diciendo mi hermana.

Faith me lanzó una mirada asesina y metió las manos a través de la


parte frontal de su cabello.

—¿Qué quieres decir con que “está bien”? Se va a Colorado. ¿Sigue


estando bien?

—Quiero decir que ella es adulta y ha estado actuando como una loca
durante dos años. Tal vez alejarse de Brookside, alejarse de donde pueda
encontrarse con papá y cualquier recordatorio de que él siguió adelanto, sea
lo mejor para ella.

—Pero nosotras estamos aquí. Los niños están aquí. No debería


agarrar y mover toda su vida a otro estado... Papá debería hacerlo. Fue él
quien arruinó todo.

Ella tenía razón. Papá había arruinado todo, la culpa de cómo estaba
dividida nuestra familia caía de lleno sobre sus hombros. Mamá nunca se
187

hubiera vuelto loca, actuado de manera tan drástica, si él no la hubiera tirado


en picado. Pero con toda honestidad, yo estaba orgullosa de mamá por tomar
Página

una posición, por tomar de nuevo las riendas de su vida y hacer algo por sí
misma. Echarle la culpa a papá por ser un idiota, no superar el hecho de que
se había acabado, no iba a poner a mamá en perspectiva pero realmente
pensaba que un cambio de escenario y un poco de espacio para respirar lo
haría. Había hecho maravillas por mí cuando más lo necesité después del
instituto. Faithh tenía razón en que mamá no debería tener que mudarse, pero
el hecho de que ella estuviera dispuesta finalmente a ser responsable de
algunas de sus acciones me hacía feliz en el interior. Simplemente esta era la
manera en la que nuestra familia se veía ahora y ambas íbamos a tener que
vivir con ello. Y tratar de decirle a Feith que sentiría lo mismo si papá se
mudara, que él también perdería la oportunidad de pasar tiempo con
nosotras, con sus hija, tendría que esperar porque oí movimiento desde el
dormitorio.

Suspiré... más porque Nash finalmente había salido de la habitación


que por lo que estaba diciendo Faith. Él estaba de camino para encontrarse
con Rome en el gimnasio, así que todo lo que tenía era una camiseta sin
mangas negra y un par de pantalones de chándal de nylon blancos y negros.
Su cabeza estaba cubierta por ese omnipresente gorro negro que le gustaba
lucir, y tuve de veras que tratar de no dejar escapar un suspiro de ensueño.
Estaba bueno, como estúpidamente bueno, no podías dejar pasar ese hecho.
Se estaba poniendo su sudadera negra y mensajeando en el teléfono, así que
no creo que siquiera viera a Faith cuando caminó hasta mí y puso un brazo
alrededor de mi cintura. Él me llevó a ese enorme pecho y dejó caer un beso
duro en mi boca. Olía a limpio y ligeramente a flores por mi gel de baño, lo
que me hubiera hecho sonreír si no hubiera visto a Faith mirándome por
encima de su hombro.

—No te olvides de aparecer sobre la nueve. El Bar, es una especie de


escondrijo y no hay realmente un cartel, pero está a las afueras de Broadway
y el Charger estará en el estacionamiento, por lo que es difícil pasarlo por alto.
—Una de las cejas de color medianoche se disparó—. Si te escapas, no voy a
ser responsable de soportar lo que las chicas harán en orden para conocerte
mejor.

Sus amigos querían conocerme, como realmente conocerme, no solo


188

pasar de largo por los pasillos del hospital, y yo estaba paranoica ante la sola
idea. Hacía que lo que estábamos haciendo pareciera más importante de lo
Página

que yo quería que fuera, pero no pude encontrar una manera de escurrirme
de ello con dignidad, y honestamente, me di cuenta de que le importaba y no
quería decepcionarle.

Me aclaré la garganta y puse una mano suavemente sobre su


estómago. Era duro como una piedra y quería acariciarlo.

—Nash... —Su otra ceja se alzó—. Esta es mi hermana, Faith. No sé si la


recuerdas o no. Ella iba un año por delante que nosotros en el instituto. —La
implicación estaba allí. Ella conocía todo sobre las cicatrices que él había
dejado en mí cuando éramos más jóvenes.

Mi hermana lo miraba como si quisiera apuñalarlo en el corazón, pero


Nash solo le dedicó una sonrisa de medio lado y se dirigió hacia la puerta
principal.

—Hola, Faith. Encantado de conocerte oficialmente. En serio, Saint.


—Su voz cayó un poco—. Si no apareces, me caerán encima.

Suspiré de nuevo y puse mis manos sobre la encimera delante de mí.

—Voy a estar allí. Lo Prometo.

Me sonrió de verdad y desapareció por la puerta, dejándonos a mí y a


mi agitada hermana solas.

Levanté una mano cuando ella abrió la boca.

—Ni siquiera empieces.

Ella se levantó de la mesa y marchó de modo que estaba serena a


través de la encimera delante de mí.

—¿Has perdido tu siempre-encantadora-cabeza? —Hubiera sido mejor


si me lo hubiera gritado, pero el hecho de que fue casi un susurro torció mi
corazón.

—Probablemente. —Agarré mi café, más para tener algo que hacer con
mis manos—. Él es diferente, y no me refiero solo a partir de la forma en que
era en el instituto. Él es agradable, divertido, y hermoso, además de que me
189

hace sentir bien... como muy bien. Me gusta estar cerca de él y él está teniendo
un momento muy difícil en este momento con su padre, así que quiero que
Página

sea más fácil para él. Creo que como que me necesita en este momento.
—Este es el mismo tipo que te hizo correr a la costa oeste, Saint. Te hizo
el suficiente daño como para que te escondieras de todos, huyeras de cada
relación que tuviste en toda tu vida. Esta es una idea terrible.

Levanté un hombro y lo dejé caer.

—Lo sé. Estoy intentando fuertemente dejarlo ir, el pasado, quiero


decir. Dice que fue un malentendido. Que él no estaba hablando de mí, y tengo
muchas ganas de creerle, y la cosa con la fiesta... —Me encogí de hombros—.
Tal vez leí más en eso de lo debería haber hecho. Los chicos adolescentes son
solo penes cachondos. No creo que me hubiera ignorado si hubiera sabido que
iba allí solo por él. Él ni siquiera recuerda haberme visto allí.

Ella enroscó su cara en una mueca horrible.

—¡Por supuesto que dijo eso! ¡Cómo si no iba a entrar en tus pantalones
si no te decía eso! Usa tu maldita cabeza, Saint. Él no es el hombre para ti. Es
hora de superar ese enamoramiento idiota en el “chico malo”, o lo que sea.
Crece.

—Él no es así, Faith. Él es un chico muy agradable. Él se preocupa por


sus amigos, trabaja casi tan duro como lo hago yo, y ha sido realmente genial
en los últimos meses, más o menos de todas las extrañas obsesiones que
tengo. No le importa que me ponga torpe y que no pueda hacer que las
palabras funcionen, no se molesta cuando me asusto y me alejo de él, y él...
—Hice que me mirara a los ojos para que pudiera ver cuán importante era
esta parte—. Me hace sentir normal dentro y fuera de la cama.

—Puedes tener algo mucho mejor, Saint.

Eso me hizo enojar, así que puse la taza en la mesa y crucé los brazos
sobre mi pecho.

—¿Mejor para los estándares de quién? Él es el primer hombre que me


ha gustado. También es el primer chico al que quiero creer cuando me dice
que soy guapa. Él es el primer hombre con el que he estado que quiero
desnudar y atar a una cama. Nunca he tenido nada de eso con nadie más,
190

Faith.
Página

Ella resopló y me miró profundamente.


—Por supuesto que él cree que eres guapa, eres malditamente hermosa
y cualquiera que tenga ojos puede verlo. Pero, ¿qué hay con lo que pasó antes?
¿Qué pasa cuando él no creía que eras tan impresionante? ¿De verdad quieres
estar con una persona tan superficial? Y este cambio de actitud repentino... la
amabilidad... ¿y si todo es un acto calculado para que llegues a enamorarte
de él porque te necesita en este momento? ¿Qué pasará cuando no necesite
apoyarse en ti nunca más, Saint? ¿Qué pasará entonces?

Me mordí el labio, porque ese era el centro de mi miedo en cuanto a


Nash se refería. Sabía que ella solo estaba tratando de protegerme de más
dolor, pero sus duras palabras golpearon serias reservas que tenía acerca de
esta cosa que Nash y yo habíamos desarrollado entre nosotros.

—Me dijo que siempre pensó que era guapa. Que era demasiado
inteligente y demasiado tímida para que él lo pensara dos veces, pero que él
siempre pensó que yo era guapa.

—Lo que sea, Saint. Incluso si él no dijo esas cosas desagradables de ti,
las dijo sobre alguien, y eso todavía lo hace un total cabrón.

Eso era con lo que estaba lidiando. En esa noche rara en la que me
encontré a mí misma en su casa, eso era lo que me impedía pasar la noche,
me impedía pedirle abiertamente que se quedara conmigo, y realmente era lo
que me impedía ser totalmente capaz de confiar en él. Todavía no me sentía
como si supiera quién era en realidad. El Nash con el que me estaba
acostando, el de los tristes ojos de color púrpura cada vez que venía de la casa
de su padre, el que me hizo esforzarme por lo que pensaba que quería y con
el que estaba cómoda en la cama, estaba bien en mi camino de enamorarme
de nuevo. Pero había una persistente duda, estas preguntas que pinchaban
debajo de mi piel, sobre si todavía estaba la parte de él que podría ser odiosa
y cruel, y yo no me fiaba de ello. Tenía el conocimiento firme de que los
hombres, incluso los hombres que pensé que no podrían hacer nada malo
como mi padre, podrían renunciar a una relación, no importara lo genial que
era, por algo que consideraban mejor. Con eso flotando en el fondo de mi
mente, no podía permitirme confiar en él por completo, sobre todo porque
191

estaba segura de que si me decepcionaba una vez más, y me defraudaba,


nunca lo superaría. La primera vez, cuando él era solo una fantasía, fue
Página
bastante difícil; ahora que era la realidad, me mataría si él resultara ser
alguien que no podría apreciar o respetar.

—No sé qué decirte, Faith. Estoy intentando ser cuidadosa, no voy a


correr ningún riesgo que ponga mi corazón en la línea, pero me gusta estar
con él. ¿Podemos cambiar el tema de nuevo a mamá, así no tengo que discutir
contigo?

No parecía como si quisiera dejarlo ir, pero al final tenía veinticinco


años, no diecisiete, y tenía que vivir y morir por mis elecciones, no las de nadie
más.

—Está poniendo la casa en el mercado y ya se ha alquilado un


apartamento en Phoenix. Tiene un amigo allí que también es divorciado
recientemente. Le pedí que considerará esperar hasta que el bebé llegara, pero
ya tiene un agente de bienes raíces y promotores contratados. La casa se
venderá rápidamente.

—Realmente creo que va a ser lo mejor. —Honestamente, lo hacía.


Estar en esa casa, ese pueblo, no podía escapar de los recuerdos de mi padre
y de su matrimonio fracasado y el corazón destrozado. Tal vez en Phoenix
podía conseguir un poco de sí misma de nuevo.

—Te volviste a mudar aquí para ayudarla, para estar más cerca de ella
y nosotros. Ella ni siquiera está pensando en eso, y ahora, mirando lo que está
sucediendo, casi me gustaría que te hubieras quedado en California.

Ella puso mala cara y puse los ojos en blanco por lo dramática que
estaba siendo.

—Sigues aquí. Los niños están aquí. Amo mi trabajo y amo a mi jefa.
Si quisiera volver a intentarlo con mi maestría, tendría un montón de
instituciones entre las cuales elegir. No me arrepiento de volver a Denver.
Estoy feliz con mi vida, Faith.

Eso era verdad. Realmente lo era, y ahora con la adición de Nash y la


excitante forma en que le gustaba sacarme de mi zona de tranquilidad,
192

incluso estaba comenzando a apreciar nuevas cosas.


Página

—¿Habrías dicho eso hace unos meses? ¿Antes de él?


Esa era una pregunta engañosa. Nunca me había quejado de mi vida.
Hacía lo que siempre había querido hacer, lo que estaba hecha para hacer,
así que me sentía completa, pero no sé si era exactamente feliz.

—No estoy segura. —Fui tan honesta como pude.

—Bueno, tengo que ir a relevar a Justin de los niños. Hoy trabaja.


—Sonaba enojada y molesta.

Rodeé la mesada y la abracé, un gesto que ella me devolvió


rígidamente.

—No te preocupes por mí o mamá. Estaremos bien.

Me sonrió con tristeza y se dirigió a la puerta.

—Desearía poder creerlo. He visto lo que un corazón roto hace a las


mujeres en esta familia, y nunca termina bien.

Tenía razón, así que me limité a mirar fijamente la puerta después de


que ella se fuera.

Tenía el día libre y realmente no sabía qué hacer conmigo.


Últimamente, si no estaba trabajando, estaba con Nash. Antes, si tenía el día
libre lo pasaba leyendo, o vagando por la casa, o con Faith y los niños. ¿Qué
tan aburrida era? No tenía un círculo social, ningún lugar en dónde estar, o a
alguien que quisiera verme. Quizás Sunny tenía razón y yo recién ahora
comenzaba a ver el verdadero sentido de vivir la vida a pleno.

Me vestí y en lugar de quedarme en mi apartamento, decidí que iría


de compras por algo lindo y atrevido que llevar esta noche al bar para que
cuando me encontrara con todo el grupo de Nash me sintiera tan confiada y
cómoda como fuera posible. No dejaría que mis nervios o mi inseguridad
arruinaran lo que podía ser una buena noche fuera aunque sabía que yo
estaría bajo el foco. Sus amigos querían conocerme porque habíamos estado
pasando tanto tiempo juntos últimamente, y sabía que era algo inusual en él,
el estar con la misma chica por tanto tiempo. Solo esperaba que sus
193

reacciones fueran distintas a la de Faith. No quería que le dijeran que podría


conseguirse algo mejor, porque una pequeña parte de mí quería ser lo mejor
Página

que le hubiera pasado..


—¿No te molesta? —Estaba un poco ebria, y hablando mucho más de
lo normal. Alguien estaba repartiendo chupitos de tequila, y para calmar mis
nervios había bebido más de la cuenta.

Shaw era muy bonita y muy dulce. Había sido una novia preciosa,
pero de cerca y en persona, la suavidad y calidez que emanaba se te
impregnaban. También estaba en pre-medicina y muy cerca de obtener su
título de grado, así que tenía millones de preguntas sobre cómo era trabajar
en Emergencias, lo que significaba que podía hablar de mi cosa favorita, mi
trabajo. Eso podía hacerlo con o sin tequila.

Ella sacudió la cabeza y sonrió malvadamente.

—Si me enojara cada vez que una chica trate de coquetearle, o se le


tira encima, o le da la mirada del sexo, no tendría tiempo de nada más. Es lo
que sucede al estar con un chico como él.

Rule y Nash se habían ido a jugar al billar con el esposo de mi otra


compañera de mesa, la estrella de rock, y un chico rubio con mucho cabello y
una enorme ancla tatuada en su cuello. Ayden debía ser la mujer más
hermosa que había visto de cerca. Sus ojos eran impresionantes, y aunque me
parecía intimidante y algo fría, era encantadora y su ácido humor se
contagiaba, así que a pesar de mi inherente duda e irritación de que Nash me
hubiera dejado sola a propósito para que las chicas me atacaran, me estaba
yendo bien con eso de llevar una conversación con ambas.

—Pero son tan obvias.

Estaba hablando del grupo de chicas universitarias que se había


formado en un amplio círculo alrededor de donde los chicos jugaban. Un
suspiro colectivo surgió cuando Jet, el esposo de Ayden, se inclinó sobre la
mesa para hacer su jugada. Quiero decir, no había mucho que esconder con
esos ajustados pantalones de cuero, pero de todas formas, si esa fuera mi otra
mitad, mi piel ardería. Ya lo estaba haciendo y ni siquiera sabía lo que
significaba realmente Nash para mí. Estaba comenzando a averiguarlo, pero
no tenía la suficiente valentía ni seguridad en mí misma para nombrarlo.
194

Ayden rio un poco y lamió la sal de su mano que le había quedado


Página

pegada de la última ronda.


—Siempre lo son. Tienes que saber que aunque las chicas los miren,
ellos nunca devuelven las miradas. No puedes estar con alguien sin completa
confianza. Nunca funcionaría.

Considerando que Jet no solo era hermoso, sino además parte de una
banda que pasaba mucho tiempo de gira, supongo que ella realmente
confiaba en él.

Hice una mueca y dije, motivada por el coraje del tequila:

—Pero los recuerdo a todos de secundaria. Se acostaban con cualquier


cosa que se moviera. ¿Cómo pueden saber que han cambiado?

Parpadeé sorprendida porque eso no era apropiado ni algo que yo


diría jamás. Sentí mi rubor subiendo, pero Shaw estiró su pequeña mano y la
puso en mi brazo. Quería ocultarme bajo la mesa.

—Yo estaba en esa escuela, aunque un par de años más abajo, así que
lo sé. Sé cómo era Rule, recuerdo claramente lo malos que eran todos. La gente
cambia. El tiempo nos hace crecer. La vida pasa, lo bueno y lo malo, y es la
persona que amas, el hombre que es por dentro sin el cual no puedes vivir, no
la suma de lo que hizo o no hizo cuando era joven y estaba haciendo su
camino,

Ayden levantó su cerveza y asintió solemnemente.

—Pasé años y años intentando enterrar un pasado que es realmente


feo, que creía me hacía alguien fea. Quien soy ahora no es esa persona, pero
sin esas experiencias yo no existiría.

Me mordí el labio. Se sentía dormido por el alcohol y el limón. Solté un


suspiro entrecortado y dejé que mi mirada vagara de una a la otra. Eran unas
jóvenes encantadoras. Lo suficientemente fuertes para lidiar con la atención
que atraían en sus hombres, lo suficientemente amables para recibirme sin
juzgar porque querían que Nash fuera feliz. Simplemente no sabía que yo
podría llegar a estar en paz combinando pasado y futuro como ellas parecían
hacer..
195

Apoyé el codo en la mesa y puse mi barbilla sobre mi mano.


Página

—Era gorda.
Ambas parpadearon y luego compartieron una mirada. Ayden
preguntó:

—¿Y?

—Hizo que yo fuera tímida y rara, algo que nunca superé


completamente. Me molestaban muchísimo en la escuela. La gente era mala,
dolía, y ahora, aunque ya no me vea de esa forma, sigo sintiéndome así por
dentro, y hace que actúe como una rara.

Shaw acomodó su largo cabello sobre un hombro y me miró


inquisitivamente.

—¿Y qué tiene que ver eso con Nash?

Moví una mano en el aire frente a mí.

—Tú confías en Rule, Ayden confía en Jet… pero para mí, ¿por qué
habría de confiar en alguien cuando hay chicas como esas tirándosele
encima? A los chicos les gustan las chicas bonitas y fáciles —dije como si
fuera una experta en el tema.

Compartieron otra mirada y Shaw me dijo de frente:

—Nash no es así. Primero que nada es el tipo menos sentencioso del


mundo, y en segundo lugar él nunca, y quiero decir jamás, ha pasado tanto
tiempo con una misma chica como contigo.

Ayden bufó amistosamente y me golpeteó la rodilla.

—Odio decírtelo, cariño, pero esos chicos tienen a disposición a todas


las chicas para elegir: flacas, gordas, rubias, morenas… tú dilo y ellos pueden
tenerla. El punto que creo que estás pasando por alto es que claramente
nuestro amigo te ha escogido a ti para pasar el tiempo y ha repetido esa
elección una y otra vez. —Se quitó unos mechones de su cabello oscuro del
rostro y me alzó una ceja—. Y créeme, ninguno de ellos está asustado por la
idea de trabajar un poco.
196

Estaba escuchando sus palabras, pero al mismo tiempo una de esas


universitarias se separó del grupo y caminó hacia la mesa. Nash estaba
Página

reclinado sobre esta, y aunque ella se dirigía claramente en su dirección, él


tenía su mirada fija en mí. Me estaba observando atentamente y todo lo que
podía hacer yo era devolverle el gesto. Ni siquiera podía imaginarme
confiando en alguien, amando a alguien tan incuestionablemente que
simplemente podías saber que eras la única en que pensaban, la única que
querían. Eso me sonaba a fantasía. Eso no podía existir en la vida real…
¿verdad?

—No sé si eso me hace sentir mejor o peor.

Ambas comenzaron a hablar al unísono, intentando convencerme de


que Nash era leal, que era un gran tipo, que era el bueno del grupo, que solía
ser la voz de la razón porque Rule era un impredecible y Jet tendía a ser
malhumorado y sensible. Todo esto lo escuché a medias mientras observaba
a la chica poner una mano en el pecho de Nash y sonreírle seductoramente.
No sé qué me molestó más, que estuviera coqueteándole abiertamente, o que
me molestara tanto. Me ponía incómoda el ser testigo.

Nash sacudió su cabeza tatuada, retrocedió un paso, y le dio su taco


de billar a Rowdy para que pudiera ganarse a alguna de las chicas. Su mirada
nunca dejó la mía. Creo que él sabía que estaba molesta, y no por algo que las
chicas hubieran dicho, sino por la enorme atención que él recibía. Él no era
mío, al menos no con algún título oficial, así que no debería importar, pero lo
hacía.

Él apoyó sus manos en mis hombros y lo sentí darme un suave beso


en la coronilla. Eran esas cosas, los pequeños gestos que intentaban desatar
todas mis ideas que yo creía fuertemente aseguradas.

—¿Todo bien?

Shaw y Ayden asintieron y yo jadeé cuando él giró mi silla para que


lo enfrentara. Apoyó una mano en cada lado de la misma así que terminé
encerrada y obligada a mirarlo.

—¿Enserio, te encuentras bien? Podemos irnos si quieres.

Sentía que no podía respirar. Sería la segunda vez que dejara a sus
197

amigos antes por mí, porque yo no podía mantener la compostura. Abrí la


boca para responder, para decirle que estaba bien. De hecho, sus amigos eran
Página

bastante amables. Estaba lo suficientemente mareada para fingir mi camino


una hora más, pero no pude decírselo porque de repente apareció Rule en la
mesa, con los ojos como platos en su bello rostro.

—Rome me llamó. Cora entró en trabajo de parto.

De repente todos eran un borrón de actividad. Jet y Ayden, Rule y


Shaw, todos salieron volando del bar sin molestarse en pagar. Miré a Nash
sorprendida mientras le hacía un gesto con los dedos al apuesto cantinero.

—¿Por qué están todos tan alterados? —No entendía por qué tanto
apuro.

Rowdy se materializó y sacó unos billetes de su billetera unida al


bolsillo con una cadena y se los dio al cantinero.

Nash me tomó de la muñeca y me puso de pie. Estaba algo inestable,


así que lo rodeé con un brazo.

—Llegó antes, la bebé. Se suponía que Cora tenía fecha para fin de mes.
Dios, va a estar triste de que su papá no haya llegado.

Sacó su teléfono y comenzó a escribir.

—¿Cuántas semanas tiene? —Me metí con facilidad en un papel con el


que estaba cómoda. El de la no novia borracha y celosa me ponía incómoda.

Me miró como si hablara en otro idioma.

—Seguramente está bien. Es que es diminuta y el bebé debe ser grande


considerando el tamaño del papá. Si tu amiga tiene al menos treinta y siete
semanas, ya ha completado el ciclo, y tanto ella como el bebé estarán bien.

Nos sacó del bar y yo lo miré extrañada cuando se detuvo junto al


Charger y no el Jetta.

—Te vi tomando chupitos con Ayden, así que sé que has tomado más
de lo que estás acostumbrada. No quiero que conduzcas, así que te llevaré a
casa y buscaremos tu auto mañana.
198

Puso la llave en la puerta y lo observé con cariño y miedo. Realmente


desearía que no me hiciera tan fácil gustarme… y más que eso, la verdad.
Página
—Sé que estás preocupado por tus amigos. Puedo llamar un taxi. —Su
mirada se oscureció como solía hacer cuando lo invadía una sensación fuerte.

—Saint… —Tenía la voz ronca. Se rozó la barbilla con el pulgar, lo que


me hizo babear—. Me preocupas igual que ellos. No estoy seguro cuando
sucedió, pero lo hizo. Te llevaré a casa y después voy al hospital.

Tragué saliva y asentí en silencio. Me subí al auto y salimos a la noche.


Estaba tenso; podía sentirlo, y aunque podía decirle millones de datos médicos
explicando por qué todo saldría bien, sabía que eso no iba a ayudar. Él ya
estaba a punto de perder a alguien querido; la idea de que pasara de nuevo
debía ser una tortura. Estiré una temblorosa mano y la puse en su brazo que
tenía estirado para sostener la palanca de cambios. Los músculos estaban tan
tensos que podrían quebrarse, y temblaban levemente.

—Nash. —Me miró y pude ver las marcas de preocupación alrededor


de sus labios—. ¿Tú, eh, querrías que fuera al hospital contigo?

Eran una familia, se amaban entre ellos, se apoyaban los unos en los
otros. Yo era una extraña. Sí, el hospital era mi segunda casa, allí estaba más
en mi elemento que en su auto intentando ofrecerle algún consuelo hueco.
Pero era lo correcto para que yo hiciera. Pude verlo cuando su mirada pareció
derretirse, y el brazo bajo mi tacto se relajó imperceptiblemente.

—Sí. Me encantaría.

—Muy bien, entonces vamos.

Las ruedas chirriaron, y yo fui arrojada a un lado mientras él daba la


vuelta en el medio de la calle y se dirigía al centro, donde estaba el hospital.
Esta sin duda fue una buena táctica para que volviera a estar sobria de forma
más rápida que si hubiera ido a casa a dormir.

Estacionó y tuve que correr para mantenerle el paso mientras iba a la


puerta principal. Era bueno que fuera alta, de otra forma tenía el
presentimiento que me habría simplemente arrastrado detrás de él. Su mano
estaba en la mía y podía sentir el sudor frío de los nervios. Se dirigía a
199

Emergencias, por lo que tuve que clavarme en mis talones para detenernos.
Página
—Parto y Nacimiento están de este lado. Seguramente ya la han
movido aquí.

Suspiró y me dejó guiarlo a regañadientes. No me perdí las miradas


curiosas que recibí del equipo de noche mientras trotaba tomada de su mano.
Era el tipo de chico que atraía la atención siempre, y dado que ellos seguían
hablando de mi desastrosa cita con el doctor Bennet, esto no ayudaba para
sacarme de su radar.

El grupo estaba reunido en la sala de espera, excepto por Rule. Nash


asintió a los chicos, que estaban caminando de un lado al otro, pero se dirigió
a las chicas por información.

—¿Qué ocurre?

Shaw estaba retorciendo un mechón de cabello con sus dedos y tenía


los ojos verdes como platos.

—Es prematuro, pero no muy malo. Treinta y seis semanas. Rome


estaba asustando a todos. Creo que está teniendo un pequeño episodio, así que
su mamá vino e hizo que Rule lo mantuviera a raya. El doctor le tenía miedo.

Nash bufó y no me costó imaginarme esa escena entre Rome y el


doctor, considerando lo intimidante que el ex soldado podía ser muy bien.

—¿Alguien llamó a Joe? —Me miró y aclaró—: El papá de Cora.

Shaw asintió.

—Rome lo hizo cuando estaba viniendo. Será mejor que llames a Phil.

Nash se tensó a mi lado y sus ojos volvieron a oscurecerse. Sabía que


su papá era como el segundo padre de todos ellos. La tienda de tatuajes que
había creado se había vuelto su hogar. La idea de otra vida llegando al mundo
mientras él lo estaba dejando debía doler. Apreté la mano de Nash y el me
miró.

—Voy a hablar con el equipo para ver si me dicen algo a mí, ¿sí?
200

Tragó saliva y sus labios cayeron.


Página

—Tengo que hacer una llamada.


Se veía tan triste, tan abatido, que me afectó mucho más que haber
visto a esa chica coqueteándole. Estiré una mano y le acaricié la mejilla. Es
que había algo que hacía que no solo mis instintos de enfermera saltaran a
la vida, queriendo cuidarlo. Eso no era bueno. Quería separarme, tener
suficiente espacio para que no hubiera posibilidad de que este hombre me
hiriera de nuevo, y sentía que esa seguridad era más y más lejana.

Fui a preguntar sobre la paciente y su bebé. Usé mi estatus de


trabajadora para obtener más información de la que le darían al grupo que
estaba esperando. Para cuando me reuní con Nash, todos se veían serios y
estresados. Los bebés se tomaban su tiempo en venir al mundo y a todos les
esperaba una noche larga.

—Lo está haciendo genial. Aún le queda un poco para entrar en trabajo
de parto. Los vitales del bebé son fuertes, así que seguramente todo saldrá
bien. Diría que mejor pónganse cómodos y esperemos. El bebé claramente
tiene su propia agenda y no sabe que hay reglas que debería seguir.

—Suena como su tío; ya se le está notando su parte Archer.

El comentario de Shaw terminó con la tensión, y miradas de


agradecimiento y sonrisas aliviadas me fueron dadas. Jadeé un poco cuando
Nash me atrapó en sus brazos y tiró de mí hacia su pecho para poder
sostenerme mientras se apoyaba contra la pared.

Llevó sus labios a mi sien, y sentí su pecho subiendo y bajando.

—Me alegra tanto que estés aquí. Estoy harto de estar en el hospital,
pero al menos me lo haces soportable.

No supe qué responderle, así que me limité a rodearle la cintura y


dejarlo sujetarse de mí. Necesitaba averiguar pronto qué tan lejos estaba
dispuesta a ir con él. La realidad de que él me quisiera aquí, no porque sabía
hacer mi camino en el hospital, sino porque me quería con él, era algo que
sentía que debía comprender del todo.

No quería salir herida, pero nunca había pensado que, si me


201

equivocaba en esto, también podría terminar lastimándolo. Esa idea no me


gustaba para nada.
Página
Traducido por esti (SOS), Jadasa Youngblood (SOS) y Nnancyc

Corregido por Lizzie

—C
ora trajo al bebé. No puedo creer lo
pequeña que es.

Asentí con la cabeza y le entregué a Phil


un vaso de agua. Se veía horrible. Me
dolía verlo así, consumiéndose, el
dormitorio de su apartamento estaba básicamente convertido en una sala de
hospital. Cuanto más tiempo pasaba, más delgado se ponía, su palidez
empeoraba, y podía oír cómo jadeaba y aspiraba cada vez que respiraba.
Incliné mi cabeza y miré fijamente la alfombra en el espacio de mis pies
separados en mis Vans. No quería que él viera lo duras que eran cada vez
para mí estas visitas.

—Ella se ve como una pequeña muñeca cuando Rome la sostiene. Casi


cabía en la palma de una de sus grandes garras de oso. Es demasiado
pequeña para saberlo todavía, pero tiene a todos los hombres de su vida
envueltos alrededor de su dedo. —Yo bromeaba al respecto pero era verdad.

Remy Josephine Archer era una perfecta y difusa réplica en miniatura


de cabello rubio, de su madre. Sus ojos oscuros eran todavía infantiles, pero
en el centro no había duda del nítido azul claro de los Archer. Ella iba a tener
los ojos de Rule y Remy e iba a hacer a su tocayo muy orgulloso.
202

El papá de Cora ya estaba tan enamorado de su nieta, que estaba


hablando de mudarse de Brooklyn a Denver. La pequeña R.J. era el primer
Página

bebé para cualquiera de nuestra disfuncional familia y no había duda de que


iba a ser terriblemente sobreprotegida y ridículamente amada. No se merecía
nada menos.

—¿Cómo lo están haciendo en la tienda sin Cora?

Phil comenzó a toser, y lo miré por debajo de mis cejas. Sonaba tan
terrible, que hizo que mi corazón se apretara con tanta fuerza que se me
paralizó durante un latido.

—Podría ir mejor. No puedo tomar la mayoría de mis clientes ya que


ella manejaba muchas cosas. La primera mitad de mi día lo paso manejando
los nuevos clientes, haciendo mierdas en Internet, y pagando las cuentas. Es
una mierda. Además comenzó la construcción de la nueva tienda, así que
cuando no estoy en “Market” tratando de manejar los negocios, estoy allí. Rule
y Rowdy encontraron un par de buenos artistas que traeremos para que
lleven las riendas y ver si encajan en el nuevo lugar, pero alguien que maneje
las tareas de escritorio y se siente al frente. —Sacudí cabeza.

Tosió de nuevo haciendo sacudir y temblar su delgado cuerpo.

—No vas a encontrar a otra Cora. Es única en su clase, y una vez que
esté lista, volverá. Quiero que llames a esta chica que conocí la última vez que
estuve en Las Vegas. Estaba en una convención allí y ella era una de las
modelos.

Aspiré una carcajada.

—Necesito una especialista en negocios no una modelo.

—Necesitas a alguien que pueda manejar toda la mala actitud que


ustedes tiran alrededor y que encaje con el resto de la tienda. Alguien con
corazón y un poco ruda. Ella era hermosa e inteligente. Le pedí sus datos por
una razón. Llámala para ver si estaría interesada en hacer una entrevista.

Solo quería hacerlo feliz, así que accedí.

—Si tú lo dices.
203

—Lo hago. Podré estar enfermo, pero todavía sé lo que hace falta para
controlar la tienda. Además, creo que podría estar más inclinada en venir a
Página
ayudarlos y hacer que la tienda sea un éxito que cualquier otra persona con
la que te topes.

—¿Por qué piensas eso?

—Debido a que el pasado nos une a todos, Nash. Ninguno de nosotros


estaría donde estamos ahora sin las cosas que han pasado. Su nombre es
Salem Cruz. Dile que te di la información y tal vez menciónale que consulte el
sitio web de la tienda para que pueda revisar la página de los artistas.

Phil estaba siendo críptico y evasivo, pero era su manera típica de


hablar así que no lo cuestioné. Además, él cambió de tema.

—¿Cómo está tu bonita enfermera?

Esa era una buena pregunta. No tenía ni la primera pista de cómo


estaba. Desde que pasó la noche en el hospital conmigo mientras que todos
esperábamos por Cora y el bebé, había sido un poco evasiva. Todavía
estábamos pasando tiempo juntos tan a menudo como nuestros horarios
ocupados nos lo permitían, pero había algo allí, algún tipo de distancia, una
especie de escudo, y aunque no quería admitirlo ante mí mismo estaba metido
en esto profundamente y sentía como si se estuviera alejando de mí.

Quería preguntarle, hacerle admitir que lo que sentíamos mutuamente


era algo serio, y después de casi tres meses tenía que ver que me había
comprometido a estar con ella y con nadie más. Pero en vez de que estuviera
más unida, parecía querer tener más espacio entre nosotros. Ni siquiera me
había dejado hacer algo por ella en el Día de San Valentín. Era una situación
difícil, y aunque no tenía ningún problema llevándola a la cama, haciéndole
ver y sentir lo perfecta que pensaba que era, fuera de la cama estaba
seriamente preocupado de que si trataba de probarla, o trataba de obligarla
a decir que se preocupaba por mí más de lo que podía admitir iba hacer que
se sintiera asustada, y se iría.

Sabía que era cuidadosa conmigo, que no estaba totalmente


convencida de que podía confiar en mí... realmente no confiaba en ningún
hombre. No podía culparla. Me había dicho sobre su papá y su novia y sobre
204

un tipo con el que se había involucrado cuando estaba en la universidad, y


Página

cómo ambos casos de infidelidad habían dejado marcas duraderas en su


alma ya desconfiada. Quería sacudir algo de sentido en ella. Yo había
trabajado muy duro para acercármele, no había manera de que fuera a meter
la pata por meter la polla en la primera mujer que estuviera disponible, pero
no era capaz de conseguir que creyera en mí.

En cierto modo parecía haber olvidado la experiencia con el chico de


la universidad, pero cuando hablaba de su padre podía oír en su voz lo difícil
que había sido para ella decir lo unidos que habían sido en su familia y sobre
la forma en que su madre había quedado marcada profundamente por su
traición. Su infidelidad no solo había cortado a su madre sino a todas las
mujeres de la casa Ford lo suficientemente profundo como para dejar
cicatrices duraderas. Ella habló acerca de tolerar las opciones que el tomó, y
dejar pasar las cosas para mantener la paz y así mantenerlo en su vida, pero
el resentimiento estaba allí debajo de cada palabra que decía. No la culpaba
por eso, porque incluso observando todo desde afuera, podía ver que su padre
había hecho algo de mierda dejando a su familia en la estacada.

Solamente no sabía cuándo Saint alguna vez podría dejar ir todo eso,
poner su fe en el hecho que no le iba a hacer lo mismo... si no llegaba a un
acuerdo con el hecho de que la gente pudiera llegar a ser falible, sobre todo
las personas que habíamos visto en toda nuestra vida. El resentimiento sobre
el que se sostenía era justificado, pero si ella no descifraba qué hacer con este,
yo no sabía lo que eso significaba para nosotros en el futuro.

Su padre la había decepcionado, solidificando esa base de


desconfianza que se había estado construyendo desde años, y no estaba
seguro de cómo hacerle ver qué haría cualquier cosa que estuviera a mi
alcance para no defraudarla de esa manera nuevamente. Yo no era su padre,
tampoco querría ser la clase de hombre que abandonaba a su amada por un
polvo rápido.

—Ella es difícil.

Se echó a reír, una risa real, haciéndome sonreír al suelo. Lo sentí


extender una de sus delgadas manos y la puso encima de mi cabeza inclinada.
Cerré mis ojos y sentí como mi pecho se estremeció.
205

—Ese es el lema de tu vida en este momento, Nash. “Difícil”. Eres un


Página

hombre fuerte, un hombre bueno, y puedes manejar lo que la vida te lanza, no


importa lo difícil que puede llegar a ser. Quiero que sepas, que este hombre, el
hombre que eres ahora, es un hombre del cual puedes estar orgulloso. Eres la
cosa más grande que jamás se haya creado. No lo dudes.

Bueno, mierda, si eso no solo me dan ganas de gritar por todo el lugar.
Tuve que apretar con fuerza mis manos en puños para contener hacia abajo
toda la emoción.

—Todo lo que quería era que mi mamá me dijera eso. Ahora lo sé,
escuchándolo de ti, la persona que me trajo aquí, es un millón de veces más
valioso. Phil, gracias.

Aún estaba teniendo algunos problemas para pensar en él como mi


“papá”. Sus dedos me dieron unas palmaditas en mi cabeza afeitada.

—Debería haber sido más valiente. No debería haber estado tan


preocupado de que me odiarías por no decírtelo. Quería que tu madre fuera
responsable, pero una vez que viniste a quedarte conmigo permanentemente...
debí decirte la verdad.

—Bueno, desearía haberlo sabido antes, desearía poder tener tiempo


para apreciar a un padre estando orgulloso de mí. Las decisiones que tomó
hacen que sea realmente fácil para mí estar de acuerdo con el hecho de que
podría haberme dado a luz, pero nunca de verdad fue mi madre.

—Nash, estaba orgulloso de ti mucho antes de que tuviera alguna idea


de que eras mi hijo. Tu mamá es una mujer complicada, siempre tuvo una
idea bastante clara de la manera en que su vida debería verse. Ni tú ni yo en
esa visión.

Movió su mano y finalmente levanté mi mirada hacia él. Si estaba


tragando todo abajo, los sentimientos, el tiempo perdido, la historia estaba
vidriosa y brillante en sus ojos.

—Simplemente ella debería haber dejado que me llevaras. Nos habría


salvado a todos de muchos dolores de cabeza.
206

—No podemos volver atrás en el tiempo, hijo, todo lo que podemos


hacer es avanzar más inteligentemente y con mucho más cuidado. —Se
Página

interrumpió en un ataque de tos que parecía que no iba a terminar, y terminó


necesitando su oxígeno y un poco de medicina para el dolor. Le ayudé con
ambos y me di cuenta de que iba a tener que acortar la visita corta.

Lo acomodé y traté de no preocuparme de que cada vez que lo veía,


sentía como que iba a ser la última vez.

—Llama a Salem. Es justo lo que ustedes necesitan, y creo que van a


amarla.

—¿Por qué siento como que hay más en la historia de lo que me estás
diciendo?

Me dio una sonrisa débil y sus ojos se cerraron.

—Me conoces, siempre me gusta dar una mano cuando puedo: tú, Rule,
Jet, Rowdy, Cora. Hice mi propia pequeña familia de almas perdidas. Estoy
esperando que conforme pase el tiempo, ustedes chicos extenderán la
tradición. Hijo, te enseñé bien en todo lo que pensé que necesitabas aprender
para tener una buena vida.

Realmente lo hizo. Cada lección de vida que sintió que necesitaba


saber, uso su propio camino para enseñarme. Me metí en el Charger y giré la
manija de la radio para poder escuchar la música fuerte. Flatfoot 56 maldecía
a través de los altavoces y pensé que tal vez si ahogaba el resto de mis
sentidos, no podría sentir el dolor de ver a Phil desaparecer delante de mis
propios ojos. Le envié un mensaje de texto a Saint porque de verdad ella era
la única cosa que iba a hacerme sentir mejor.

Seguro, podría ir a emborracharme con Asa en el Bar, podría llamar a


Rome e ir a lanzar pesas alrededor en el gimnasio, Rule lo dejaría todo y
vendría a escuchar mis quejas, Rowdy lanzaría lejos de él a quienquiera que
estuviese por la noche y vendría a entretenerme y Jet... bueno, Jet nunca más
estaba en la ciudad, pero sabía que podía llamarlo y quejarme. Tenía amigos,
gente que me amaba, que estaba sufriendo la pérdida directamente conmigo,
y sin embargo, era la única que suavizaba la quemadura, la sensación fétida
que queda después de ese tipo de visita.
207

Voy a pedir una pizza. ¿Quieres venir después del trabajo?


Página

Ella: No será hasta tarde.


No importa... en realidad, podrías pasar la noche por esta vez.

Ese fue un golpe bajo y fue miedoso y pasivo-agresivo. Pero me sentía


como una mierda, así que traté de ser un poco más hombre con mi próximo
mensaje.

Tuve una visita dura con Phil. Apenas puede mantenerse, como se ve. Me
gustaría verte, y me gustaría que te quedes conmigo.

No hubo una respuesta de regreso por un tiempo, así que tuve que
arrancar el auto y dirigirme a casa. Mis entrañas estaban todas retorcidas y
había un sabor amargo corriendo a lo largo de mi lengua. Quería golpear algo
o dejar que algo me golpeara.

Estaba pasando arriba delante del Victorian cuando finalmente me


envió un mensaje de texto de regreso. Era irritante. Nunca antes tuve que
esperar alrededor para escuchar de una chica, especialmente una chica que
realmente no sabía que estaba en mí al mismo nivel que estaba dentro de ella.
No tenía ninguna duda y odiaba que ella estuviera confundida.

Ella: Lo siento, entró un chico al que le dispararon con una pistola de clavos.
Si no te importa que llegue un poco más tarde estaré allí. Sigue adelante y
come sin mí.

¿Qué hay acerca de que te quedes conmigo?

Tuve que empujar mi suerte. Me sentía demasiado abierto, estaba


sangrado todo lo que me encontraba sintiendo por todo el lugar y no había
forma de detener el flujo.

Ella: ¿Podemos hablar de eso más tarde? Acabo de recibir dos pacientes
más.

Ve a trabajar. Te veré más tarde.

Suspiré sintiéndome totalmente destrozado e insatisfecho cuando


envió:
208

Lo siento mucho por Phil. Eso no es justo y siento que estés sufriendo.
Página
Esa era la cosa con ella, no importa como de lejos parecía estar, había
algo ahí, algún lazo que me hacía creer que finalmente vendría alrededor y
se daría cuenta de que podríamos ser algo increíble y especial juntos.

Me bajé del auto y llamé al lugar de la pizza en que me conocían por


mi nombre. Ordené la cena y estaba colocando mi teléfono en mi bolsillo
trasero cuando una voz femenina jurando y agitándose con fuerza captó mi
atención.

Mi vecina estaba de pie afuera de la puerta cerrada de su apartamento


pateando firmemente con la punta de su estileto que era más rosado que el
rosa. Estaba usando un lenguaje que me hizo sonreír, y fruncir el ceño cuando
le pregunté si podía ayudarla con cualquier cosa. Apartó su cabello rojo
oscuro sobre su hombro y colocó sus manos sobre sus caderas. Hoy se veía
como si hubiera venido de algún tipo de show de moda, menos la expresión
contrariada en su cara.

—Siempre cierro la puerta detrás de mí. Cualquier puerta, todas las


puertas, lo cual normalmente es una buena cosa, pero no cuando mis llaves
están al otro lado. Dejé mi celular en el auto, y estaba a solo dos pasos en el
pasillo cuando me di cuenta de que no agarré mis malditas llaves. —Gimió
dramáticamente y levantó sus manos—. Así que mi teléfono está atascado en
mi auto y mis llaves están atascadas en mi apartamento y soy una idiota.

Levanté una ceja hacia ella porque gruñó y empujó su mano a través
de su cabello.

—Puedes usar mi teléfono para llamar al dueño, aunque podría ser


más rápido que llamaras a un cerrajero. Pedí una pizza, puedes venir y pasar
el rato por un minuto.

Sus cejas se alzaron y frunció el ceño.

—¿Eso no hará que la novia se ponga frenética?

No tenía idea.
209

—No sé.

—¿Sobre el ataque frenético o la novia?


Página
—Ambas. ¿Quieres usar mi teléfono o no?

Suspiró y me siguió dentro de mi apartamento. Le entregué el teléfono


y usó Internet para encontrar un cerrajero que estaría aquí dentro de una
hora. Se arrojó a sí misma en mi sofá y miró el techo.

—Si pudiera entrar en mi camioneta, tengo una ganzúa. Apuesto a que


podría forzar la cerradura.

Le ofrecí una cerveza y tomé asiento en el lado opuesto del sofá.

—¿Por qué tienes eso?

Continuó como si ni siquiera me hubiera escuchado.

—Y mi pareja… Jesús, cuando escuche sobre esto, nunca lograré que lo


olvide. Hice que nos quedáramos fuera del auto patrulla hace dos semanas.

¿Qué?

—¿Royal?

Se giró para mirarme y podía ver que estaba molesta.

—¿Sí?

—¿Exactamente qué haces?

Resopló un respiro y rodó la cerveza entre sus manos.

—Soy policía.

Otra vez, ¿qué?

—¿En serio? —No podía mantener la incredulidad fuera de mi tono.

—Sí. Te dije que no me creerías si te contaba qué hacía. Nadie lo hace.


Me gradué de la academia el año pasado, así que soy una policía novata, pero
todavía policía.

Dejé mi mirada incrédula caer a sus zapatos tontos y conjunto


210

llamativo.
Página
—¿De verdad? —No podía imaginarla con una insignia y un arma
para salvar mi vida.

—Aún soy una chica, pero sí, soy oficial de patrulla. Ese es el por qué
mis horarios son tan dispersos y por qué pienso que tengo una buena
interpretación de las personas.

Hubo un golpe en la puerta y fui a recibir la pizza. La puse en frente


de la mesita de café y no me molesté en encontrar un plato. No era como si
estuviera tratando de impresionarla o algo así. Puso los ojos en blanco y
recogió una porción.

—Bueno, el instinto que tenías sobre Saint fue erróneo. Dijiste que
estaba interesada en mí, que tenía un enamoramiento, pero últimamente
siento como si todo lo que me tiene haciendo es persiguiendo mi propia cola.

Royal se rio un poco y pensé que realmente significaba algo que yo no


estuviera al menos un poco atraído por ella. Estaba tan enganchado con Saint
que a pesar que sabía que mi vecina era indiscutiblemente hermosa y
divertida, ella no era para mí.

—Nash, la he visto. Cuando está viniendo, cuando se está yendo,


siempre tiene la misma mirada en el rostro. Está emocionada de verte, de estar
contigo, pero debajo de eso está aterrorizada. No sé la historia entera, pero si
está haciéndote perseguir tu cola, créeme cuando te digo que no hay forma
de que no esté girando sobre sí misma de la misma manera en tantos círculos
tratando de atrapar la suya también.

Dios, esperaba que así fuera, porque si yo iba a ser el único


sintiéndome mareado y con náuseas, hacía este paseo menos divertido.

—Fuimos a la secundaria juntos, nos manejábamos en círculos


bastantes diferentes. Me topé con ella en la Sala de Emergencias el año pasado
cuando un amigo se metió en una pelea de bar. Ella tuvo una cosa por mí en
ese entonces y al parecer pensó que yo estaba diciendo cosas muy feas de ella
y le dejó una marca. Decía cosas muy horribles debido a que era un impulsivo
y era un poco imbécil, pero no eran acerca de ella. Ahora parece no poder
211

superarlo, a pesar que se siente como que fue en otra vida.


Página

Me dio una mirada dura y estiró un brazo por otra porción de pizza.
—El primer amor de una chica es una gran cosa. En realidad nunca lo
superamos.

—No creo que fuera amor.

Me apuntó con el pico de su botella de cerveza y entrecerró sus ojos


oscuros.

—Creo que estás equivocado. Si está aferrándose a eso con tanta


fuerza, todavía está asustada de que vayas a engañarla, herirla de nuevo pese
a que obviamente has cambiado y claramente ella te importa, fue el primer
amor.

Quería discutir, pero había visto cuán poderoso podía ser el primer
amor. Shaw había amado a Rule desde la primera vez que posó sus ojos en él,
y a pesar de que había tomado años para que él lo viera, ella nunca había
flaqueado en su devoción por él. El primer amor de Cora le había roto el
corazón por ser infiel y abandonarla, casi le había costado el amor perfecto
por el que ella estaba buscando cuando Rome entró a toda velocidad en su
vida. El primer amor era ciertamente poderoso, y si realmente yo lo había
deslucido para Saint, allí quedaba una muy buena oportunidad de que ella
podría nunca dejarme entrar, de que nunca confiaría en mí lo suficiente.

Iba a decirle a mi bonita vecina cuánto pensé que apestaba cuando


hubo un ligero golpe en la puerta. Pensando que era el cerrajero, me levanté
y abrí la puerta. Sentí mi mandíbula aflojarse con sorpresa cuando llegué cara
a cara con la chica que no podía sacar de mi mente. Lucía como si recién
hubiera salido del trabajo. Su cabello estaba recogido en un moño en la cima
de su cabeza y todavía tenía su bata puesta. Iba a preguntarle cómo había
conseguido salir tan temprano, pero su mirada estaba bloqueada en Royal y
su boca era una línea plana, apretada. Ni siquiera me echó un vistazo.

—Hola.

Aquellos ojos del color de una nube de tormenta parpadearon a los


míos y un suave rosa inundó su rostro.
212

—Hola.
Página

—Saliste temprano del trabajo.


Su mirada se lanzó de vuelta a Royal, quien se había levantado y
caminaba hacia la puerta.

—Lo hice. Una de las otras chica vino antes de casualidad, y yo estaba
preocupada sobre cómo lo estabas haciendo después de tu visita. —Había un
indudable hilo de acusación en su tono.

Fruncí el ceño, dolía que ella pensara que sustituiría el tiempo que
pasaba con ella para pasarlo con cualquier otra. Ella fue la única que me hizo
sentir mejor después de visitar a Phil. Deseé que pudiera hacerle creer eso.
Royal echó un vistazo alrededor de nosotros dos mientras la puerta del frente
se abría y un tipo en ropa de trabajo cargando una caja con herramientas
asomó la cabeza.

—¿Alguien se quedó afuera?

Saint se movió con nerviosismo en frente de mí mientras Royal nos


pasaba. Me guiñó un ojo y le palmeó el hombro a Saint, caminando hacia su
propia puerta.

—Gracias por el rescate, Nash. Él es alguien bueno, chiquilla, no le


dejes escapar.

Di un paso atrás y observé, literalmente observé, mientras Saint


luchaba con si iba a seguirme dentro o no. Todo estaba reflejado sobre su cara
pálida, y la indecisión me hizo sentir ligeramente enfermo. Decidí que si ella
no entraba, entonces esto era todo. No podía hacerlo más. Me gustaba,
demonios, era más que gustarme, pero esto desconocido, esta persecución, era
solo una cosa más en mi vida que estaba amontonándose con complicaciones.
Tanto como quería que esto funcionara, simplemente la quería, en algún
punto ella iba a tener que darme algo sólido a lo que aferrarme.

Estiró un brazo y comenzó a quitarse el lazo sosteniendo todo su


cabello cobrizo. Apartó su mirada de mí y pasó de lado por lo que nuestros
pechos apenas se rozaron. Cerré la puerta y la seguí a donde se sentó en el
brazo del sofá.
213

—Gracias por venir.


Página

Asintió un poco al hundir el mentón.


—Tiene que estar poniéndose más difícil. La prognosis de Phil no era
muy buena cuando se fue del hospital.

Me detuve a su lado y puse un dedo bajo su mentón. La forcé a levantar


la mirada, a encontrar la mía. Había sombras de gris más oscuro detrás del
gris perlado mientras me miraba.

—Solo ayudaba a una vecina, sabes eso, ¿cierto?

Dejó a sus párpados cerrarse así que en realidad no podía ver que
estaba pasando en esa compleja mente suya.

—No importa. No tenemos esa clase de derecho para con el otro.

Ahí estaba. Yo quería más y ella no quería nada. Sentí mi estómago


caer y me alejé de ella. Siguió el movimiento y me frunció el ceño.

—Eso es tan malo, Saint. Quería esa clase de derecho. No sé de qué


—hice señas entre nosotros con una mano—, se trata todo esto, pero significa
algo para mí, y si no puedes decir lo mismo, entonces no quiero ser solo el tipo
que follas porque puedo hacerte correr y nadie más puede. Ahora eso no es
suficiente para mí, y sinceramente me hace sentir como la mierda.

Caminé hasta la puerta principal, listo para abrirla de un tirón y


enviarla en su camino para siempre. Estaba enfadado y disgustado, y no me
importaba ocultarlo. No tenía ninguna clase de espacio libre para separar
cuanto de ello tenía que ver con ella y cuanto tenía que ver con lo que yo
estaba sintiendo debido a Phil.

—Hoy quería pasar la noche contigo porque la única persona que


alguna vez me hizo sentir como que valía algo está muriendo y tengo que
verlo y no hacer nada. Nada mejora eso. Nada lo arregla, pero cuando estoy
contigo… —Froté mí cara con una mano y la usé para agarrarme la nuca—.
Duele solo un poquito menos. Me haces querer concentrarme en lo bueno, en
los recuerdos que tengo que me hacen feliz, pero evidentemente esto no
significa lo mismo para ti. Ni siquiera tienes ganas de quedarte la noche
entera conmigo, Saint. Lo entiendo, no estás en esto de la forma en que yo lo
214

estoy, así que puedes irte. Gracias por pasar por aquí.
Página
Tuve la mano en el pomo y un calor sofocante estaba pulsando bajo
mi piel. Odiaba verla irse, pero por mi cordura y paz mental, era la decisión
correcta. Estaba alistándome para abrir la puerta cuando de repente ella
estaba entre la madera y yo. Puso las manos en el centro de mi pecho y
extendió los dedos ampliamente. Mi corazón se aceleró, comenzó a latir
mucho más rápido, como si estuviera tratando de salir de mi pecho y ponerse
a sí mismo en las manos de ella.

—Nash. —Su voz era apenas un susurro.

—Ya no puedo hacer esto, Saint. Ni siquiera sé que es esto.

—Lo siento. Lo siento mucho. No quise apartarte, desestimar lo que sea


que tenemos. Solo no sé cómo hacer esto contigo. No quiero ser la chica celosa
y temerosa, pero lo soy. Vi a Royal y quería darme la vuelta y nunca volver.

Sus manos se movieron arriba por mi pecho y acunó cada lado de mi


cara.

—Me hace sentir mejor pensar que no importaría si estuvieras


haciendo algo cuestionable con ella porque no significamos nada para el otro.
No puede herir si no tenemos esa clase de sentimientos verdaderos entre
nosotros.

Su lógica era ridícula. Por supuesto que todavía podía herir, porque
incluso si se convencía que no tenía ningún sentimiento por mí, sus
reacciones todavía me desgarraban ya que yo seguro como la mierda que
tenía sentimientos por ella.

—Todo lo que puedo ver es a ti. ¿Por qué no puedes entender eso?
Nadie brilla tan radiante como tú en el cielo que estoy mirando. Para mí no
hay sol, no hay luna y no hay estrellas en el cielo, solo kilómetros infinitos de
nubes de tormentas muy, muy, grises.

Movió las manos más arriba y usó los dedos para trazar las llamas
sobre mis orejas. Ella estaba tratando de calmarme, tratando de hacer que los
bordes deshilachados se volvieran a juntar y poner suturas en las heridas que
215

ella había infligido sin querer.


Página
—Quiero creer en eso tan desesperadamente, Nash. No puedo
explicártelo, pero parte de mí quiere muchísimo verme de la forma en que tú
lo haces, pero un parte más grande, más fuerte, se rehúsa a creer que es
posible.

Puse las manos alrededor de sus delicadas muñecas. Mis dedos


superpuestos debido a que sus muñecas eran tan frágiles, y sentí su pulso
latiendo con fuerza bajo su pálida piel.

—¿Qué quieres, Saint? ¿Qué quieres realmente?

Quitó las manos de mi cabeza y las dejó posar en mis hombros. Sus
ojos eran un remolino gris mientras luchaba por controlar la emoción
moviéndose rápidamente en las profundidades.

—Quiero que tu papá esté bien y que no tengas que verlo sufrir. Quiero
ser capaz de disfrutar el tiempo que pasamos juntos como una persona
normal y no estar constantemente esperando a que el otro zapato caiga.
Quiero ser ascendida en el trabajo. Quiero que mi mamá supere a mi papá y
deje de sufrir. Más que nada, quiero asegurarme que esta cosa que estamos
haciendo no nos deje a ninguno de nosotros tristes y llenos de
arrepentimientos.

No podía culpar su honestidad, pero también no podía darle ninguna


clase de garantía o afirmación de que alguna de aquellas cosas que quería
fuera posible. De hecho, sabía que algunas no lo eran.

—¿Qué quieres de mí? —Soné un poco como que estaba siendo


estrangulado. Ya estaba al borde de mi límite emocional por el día. Hacer esto
con ella era lo último que necesitaba o quería.

Suspiró y finalmente todas las sombras y niebla en sus ojos se


aclararon, y dejó atrás el gris cristalino.

—Te quiero a ti, Nash. Siempre te quiero; esta es solo la única forma
que sé cómo hacerlo y sentirme cómoda.
216

—¿Por qué estás tan segura de que voy a lastimarte? ¿De que voy a
joderla y decepcionarte?
Página
Me dio una sonrisa torcida y trabajó sus manos bajo el cuello de mi
camisa para que pudiera acariciar la base de mi cuello.

—Porque está destinado a suceder, pero en verdad quiero disfrutar lo


que tenemos antes de eso.

¿Cómo luchaba contra eso? ¿Cómo la convencía, cuando parecía tan


segura de que si se dejaba ir y confiaba en los sentimientos construyéndose
entre nosotros en lugar de preocuparse sobre lo que podría suceder o lo que
había sucedido, que podríamos hacer el aquí y el ahora algo que durara por
siempre?

Quería seguir discutiendo, seguir presionándola para ver que esto era
más que una juerga, más que dos personas quienes eran sexualmente
compatibles. Quería que ella sintiera, que supiera que yo no habría sido capaz
de atravesar todo lo que estaba pasando con Phil y la tienda sin su
amabilidad, su ternura y cuidado. No obstante, ella tenía las manos bajo mi
ropa y su boca fija sobre la mía, y aunque sabía que estaba tratando de
distraerme de la conversación, decidí no detenerla.

Si esta era la única forma en que iba a dejarme conectar con ella,
tendría que arreglármelas con eso por ahora. Era un chico después de todo…
y había cosas mucho peores en la vida que tener una chica hermosa para
tener sexo. Además, ella me quería, me había probado eso una y otra vez.
Supongo que solo tendría que decidir en última instancia si lo que ella quería
de mí iba a ser suficiente cuando yo sentía como si necesitara entregarle todo
lo demás que tenía.

217
Página
Traducido por martinafab y LizC (SOS)

Corregido por Lizzie

I
ba a fastidiar todo esto. Lo sentía por todo el camino hasta la
médula de mis huesos.

Tenía que tocarlo. Tenía que intentar y calmar la forma en


que estaba cortándole y haciéndole sangrar. No hubo forma de ocultar que
mi vacilación, mi resistencia, hizo que sus ojos se oscurecieran y su boca se
apretara. A pesar de su evidente decepción, nunca atacó, no fue grosero, lo
que hizo que todo fuera aún más complicado en mi cabeza. Hice lo que sabía
que iba a hacer que todo desapareciera por un tiempo, lo besé, empecé a
sacarle la ropa y me apreté contra su duro cuerpo. Él estaba rígido y no
respondió por medio segundo, pero como siempre cuando nos juntábamos de
esta manera, su gran estructura empezó a aflojarse.

El ver a Royal poniéndose como si fuera su casa en su sofá había


hecho que cada preocupación, cada inquietud, cada parte insegura de mí
quisiera huir de él y nunca mirar atrás. Todas esas preguntas de por qué él
me querría, de cuánto tiempo tardaría en encontrar a alguien sin mis
obsesiones, alguien que no estuviera anclada al pasado, con una roca fuera
de control que cae por un precipicio en la cabeza. Si no hubiera habido
verdadera alegría, real gratitud brillando de sus ojos púrpura cuando vio que
era yo la que estaba en la puerta, hubiera huido y no hubiera vuelto a hablar
con él. Odiaba que esta cosa con él me hiciera sentir de esa manera, que
218

trajera una debilidad tan ridícula al frente de mi mente. Me hacía sentir como
si estuviera atrapada en el tiempo. No podía soportarlo, así que lo rechacé
Página

cuando trató de explicarse. Me estaba protegiendo, aislando mi corazón, pero


no me imaginaba que mis palabras estuvieran dibujando una línea en la
arena, donde él estaba preocupado, y su corazón muy bien podría ser tan
frágil como el mío.

Cuando él me había dicho que me fuera, caminó hacia la puerta como


si estuviera realmente acabando con todo, mi respiración se había aspirado
fuera de mis pulmones y mi sangre se me había congelado en las venas. No
podía darle todo lo que quería, me dejaba demasiado vulnerable, pero tenía
que hacerle ver que esto era tan importante para mí como lo era para él. La
única manera en que podía hacerlo sin quedarme atascada en las palabras
era con mi cuerpo. Claro, yo lo deseaba y él lo sabía, pero no creo que supiera
que era mucho más que eso. Simplemente no podía encontrar una manera de
explicárselo todo sin sonar como una chiflada o una niña insegura e
inmadura.

Hice un ruido de sorpresa cuando él me apretó de nuevo de lleno en la


puerta y enredó sus dedos en mi cabello. Sus ojos ardían hacia mí en un sinfín
de ríos de color púrpura y azul.

—Esta es una conversación que vamos a tener que terminar en algún


momento, Saint.

Puse mis manos bajo el dobladillo de su camisa para que mis palmas
pudieran recorrer los espacios y huecos de su caja torácica. Su piel era
siempre tan cálida. Él siempre se sentía tan fuerte y vital, tan resistente y
seguro. Que me dejara llevar la voz cantante, poner el ritmo cuando
estábamos juntos, me hacía sentir como la mujer más poderosa y la más
deseable del mundo. Era embriagador. No podía alejarme de ello, incluso si al
final eso era lo mejor para nosotros.

—Pero puedo esperar, Nash. —Pasé los labios a través de la base de su


garganta y lo sentí tragar. Odiaba que se sintiera como si tuviera que lidiar
conmigo y con todos mis problemas antes de todo con lo que estaba luchando
con respecto a su padre.

Me besó en la sien y luego usó su lengua para trazar el cartílago de


219

mi oreja. Me hizo temblar por todas partes incluso cuando susurró:


Página

—No, ahora no. Pero muy pronto.


Se apretó aún más plenamente en mí, haciéndome extender las
piernas. Dejó caer las manos a la curva redonda de mi culo y me quedé sin
aliento cuando él se movió, me levantó, y me instó a envolver mis piernas
alrededor de su cintura. Yo era alta y no una niña pequeña. No había mucho
de mí que nunca consideraría delicado, pero él era un monstruo en
comparación, así que ni siquiera parecía como si se diera cuenta de mi peso
cuando él se alejó de la puerta y se dirigió por el pasillo que conducía a su
dormitorio. Envolví mis brazos alrededor de sus hombros y sellé mi boca sobre
él mientras caminaba. Me encantaba la forma en que el movimiento frotaba
nuestros cuerpos. Incluso a través de mi uniforme de trabajo y las capas
inferiores, sentía mis pezones duros, sentía su cuerpo responder a través de la
gruesa tela de sus jeans. Giré mi lengua alrededor de la suya, girándolas
mientras nos chupábamos, besos sin aliento que nos tenían a ambos
necesitando separarnos por aire en el momento en que llegó a la habitación.

Se inclinó hacia delante y me dejó en el centro de la cama mientras se


apartaba y se quitaba la camisa por la cabeza. Ahora, ese era un espectáculo
que nunca me cansaría de ver. Los músculos y la piel dorada se extendía tan
tensamente sobre ellos que siempre me hacían babear y hacían que mis dedos
hormiguearan y picaran por acariciar todo su cuerpo, pero las líneas, las
marcas que lo definían, lo adornaban, y hacían que fuera su propia galería de
arte andante, era simplemente seductor. La tinta que envolvía y se retorcía
por sus brazos era brillante y llamativa, pero era ese dragón, esa otra parte
de él, la que siempre quise tocar. Las alas, el fuego, las escamas que cubrían
gran parte de su enorme cuerpo... era como si tuviera una segunda piel y solo
unos pocos la llegaron a ver en toda su grandeza y yo era una de las
afortunadas.

Se desabrochó el cinturón y levantó una ceja hacia mí. Me senté y me


saqué mi camiseta. La ropa de trabajo del hospital no era lo más favorecedor
que una persona podía llevar, pero a él no parecía importarles. Su mirada hizo
esa cosa donde se ponía toda negra cuando me quedaba delante de él en la
cama en nada más que mi ropa interior. Extendió un solo dedo y lo arrastró
hacia abajo al valle entre mis pechos.
220

—Me encantan tus pecas.


Página
Me hizo temblar, pero la mirada en sus ojos, y la expresión de su rostro,
hacía que mi cuerpo se hiciera líquido y ardiera por todas partes. Iba a
acercarme a él, para ponerlo encima de mí, pero él se agaché y usó el mismo
dedo para sacar la copa del sujetador de uno de mis pechos. La punta se elevó
con entusiasmo para encontrarse con su lengua descendente. Me retorcí y me
moví debajo de él mientras lo lamía, lo rodeaba, lo chupaba con el centro
caliente de su boca. Yo estaba manoseando su inexistente cabello, echando la
cabeza hacia atrás y adelante a través de la colcha porque estaba siendo tan
meticuloso, tan minucioso con su atención puesta en lo que estaba
haciéndome. Levanté la cabeza para decirle que se detuviera, para quitarle los
pantalones y poner el show en marcha, cuando se cambió al otro pecho y ese
fue el otro extremo de su placentera tortura.

Para el momento en que terminó, yo estaba jadeando y a punto de


explotar solo por su atención a mis pechos. Tiró de mi sujetador para sacarlo
y me empujó más hacia atrás en la cama. Pensé que iba a solo quitarme las
bragas y seguir adelante con el tiempo sexy. Lo quería desesperadamente,
sentía mi cuerpo llorar en señal de bienvenida y anticipación, pero parecía
que Nash no tenía prisa y no me dejaba tomar la marcha hoy. Dejó caer sus
pantalones, y me tomé un minuto para apreciar realmente el bulto que estaba
en la parte delantera de sus bóxers. No había nada que cambiaría de él, y las
alas entintadas a lo largo de sus costados parecían revolotear cuando tomó
un profundo aliento y lo dejó escapar lentamente mientras quitaba lo último
de mi ropa del camino.

Tenía los ojos índigo y tenía un rubor bajo su pulida piel. Algo estaba
pasando por su cabeza, algo de lo que no estaba al tanto, pero cuando trepó
por la cama hasta mis piernas y puso un beso mordaz en el interior de un
muslo antes de levantarlo por sobre su hombro, lo supe.

Habíamos tenido un montón de sexo en los últimos meses, un montón


siendo probablemente una subestimación. Nash usando su boca sobre mí ya
no era extraño o aterrador y nuevo. Él era bueno en eso, siempre lo disfrutaba,
pero esto era diferente, todo era diferente. Él no solo me estaba haciendo el
amor, él no solo estaba tratando de excitarme o enloquecerme. Él me estaba
221

adorando. Él estaba tratando de mostrarme en otro sentido lo hermosa y


perfecta que me veía como ser.
Página
—¿Nash? —dije su nombre... bueno, más bien fue como ahogado,
porque su boca y sus manos estaban haciendo cosas que estaban acabando
conmigo. Sentí mis manos torcerse en nudos apretados en las sábanas
mientras me acariciaba con la lengua un manojo especialmente sensible de
nervios.

—¿Hmm? —me contestó con un hmm y me hizo chillar porque cuando


lo hizo él atrapó mi clítoris entre sus dientes y la vibración hizo que mis ojos
rodaran hacia mi cabeza.

Tenía las manos a cada lado de mis caderas, mis dos piernas estaban
lanzadas sobre sus anchos hombros y su cabeza oscura estaba
completamente enterrada en mi corazón. Se sentía insensible y decadente por
la forma en la intención que tenía por demostrar su punto. Me tensé, sentía
pequeños temblores comenzar en la base de la columna, y cuando su boca fue
sustituida por explorativos y acaricientes dedos, todo lo que tomó fue un
suave empujón y caí sobre el borde. Vagamente lo sentí besarme a lo largo
del estómago que me temblaba, sentía sus dedos en movimiento, jugando
conmigo para sacarme la respuesta, pero eran sus ojos, tan oscuros, tan
centrados en mí, que tenían mi corazón rindiéndose y todo el ruido de
traqueteo en mi cabeza finalmente se tranquilizó.

Dejó que mis piernas se deslizaran a cada lado de él y trazó un patrón


sobre la suave piel justo debajo de mis pechos.

—Eres tan dulce. Por dentro y por fuera. —Su voz era ronca, así que me
agaché para que pudiera tirar de él y ponerlo sobre mí.

Siempre me decía cosas así. Me decía que era hermosa, me decía que
era agradable y divertida para pasar el rato. A menudo me decía que yo era
su favorita en la cama. Nunca respondí a nada de eso, pero no había forma
de pasar por lo que me acababa de dar.

—Gracias. —Soné oxidada e infrautilizada para mis propios oídos.


Aceptar un cumplido no debería ser tan difícil. La forma en que Nash me veía,
el reflejo de mí misma en esos ojos indefinidamente púrpuras, era la cosa más
222

hermosa del mundo, y yo estaba teniendo un tiempo mucho más difícil


fingiendo que no veía exactamente lo que estaba viendo de mí.
Página
Mis sencillas palabras tenían sombras y luces cambiantes en sus
hermosos ojos. Se levantó sobre mí en una rígida flexión para que yo pudiera
quitarle los bóxers alrededor de su tensa erección. Saltó libre, gruesa y lista,
llevando un nuevo adorno. Parpadeé y luego lo miré interrogante.

—¿Por qué tiene un anillo tu pene?

Él sopló una carcajada que creí que tenía más que ver con el término
clínico para la parte del cuerpo que lo que tenía que ver con mi pregunta real.

—Acabo de cambiar la barra.

Detrás de la cresta de la cabeza de su erección hinchada había un


delgado aro que rodeaba toda la circunferencia de su pene. El pequeño anillo
de plata era fascinante. No era una experta en perforaciones en el cuerpo para
los estándares de cualquiera, pero nunca había visto algo así, especialmente
emparejado con ese piercing en la punta que utilizaba para su total provecho
y del que tuve que admitir que era una gran fan.

—Tu polla está llevando joyas.

Eso lo hizo reír de verdad y él enganchó un brazo alrededor de mis


hombros y nos rodó por lo que quedé a horcajadas sobre él. Puso las manos
detrás de su cabeza y me sonrió.

—Me gusta cambiarlo. Se sentirá bien, confía en mí.

No lo dudaba, y por primera vez desde que empezamos a tener sexo,


me hubiera gustado no haber estado tan marcada, tan asustada de hablar
con él acerca de lo que esta cosa que estábamos haciendo era en realidad. Si
se trataba de una relación, un compromiso, tendría un control de natalidad y
llegaría a sentir todo esa dura y caliente carne contra el lado fresco de metal
sin látex entre nosotros. Eso sonaba divino y yo estaba enojada conmigo
misma por ser mi propio obstáculo en imaginarme mi vida, en averiguar lo
que estaba haciendo con este hombre magnífico y atractivo.

Me eché hacia atrás y hurgué en su mesita de noche en busca de la


223

caja de condones que sabía estaba allí. Mientras estaba toda estirada él usó
sus pulgares para trazar la línea de mis costillas a cada lado de mi cuerpo. Él
Página

siempre era tan reverente, tan sensorial, cuando ponía sus manos sobre mí.
Incluso una simple caricia como esa aceleraba mi ritmo cardíaco y mi sangre
se calentaba en anticipación.

Antes de cubrirlo, me tomé unos minutos para jugar con su nuevo


equipamiento. El penacho que dejaba, la forma en que se ponía caliente contra
su piel, prometía un buen momento de seguro. Quería ponerlo en mi boca,
pero él me detuvo con las manos en mi cabello.

—No esta vez.

Levanté una ceja mientras él tomaba el condón de mi mano y se cubría


a sí mismo. Me instó más arriba en mis rodillas y me colocó sobre la punta de
su tensa erección. Tuve la impresión de que él estaba tratando de hacer un
punto. Que él estaba tratando de mostrarme algo que simplemente no
aceptaría ni escucharía, pero había dos que estábamos involucrados en esto
y quería asegurarme de que él también supiera lo mucho que sentía por él.
Simplemente estaba confundida acerca de esto y tratando de ser realista,
manteniendo todo en un cajón con el que estaba cómoda.

No tuve la oportunidad de corresponder el sentimiento o la emoción


porque él me empujó hacia abajo sobre él y perdí la capacidad de pensar.
Nash era un hombre grande, en todas partes. Él ya era grueso y estaba erecto,
así que después de esa penetración inicial, el tener ese aro que llevaba puesto
me estiró aún más, teniendo que arrastrarlo a lo largo de mi sensible carne
interior con un balanceo ardiente y un deslizamiento… me hizo incapaz de ser
capaz de hacer cualquier otra cosa salvo sentir. La presión era mayor de lo
habitual, el deslizar de nuestra carne interna era más sexy. Pensé que iba a
venirme antes de que él incluso llegara todo el camino dentro de mí.

—Oh Dios… —Estoy bastante segura que mis ojos rodaron


completamente hacia atrás en mi cráneo.

Él se rio entre dientes, lo que solo hizo más nítida la sensación, y forcé
mis ojos a abrirse para mirarlo una vez que se acomodó completamente
dentro de mí. Creo que le gustaba más cuando yo estaba encima porque no
tenía más remedio que mirarlo. En este momento él se veía con aire satisfecho
224

y complacido de sí mismo.
Página
—Se pone mejor. Tienes que moverte, Saint. —Él levantó sus dos manos
y acunó cada uno de mis pechos.

Eché mi cabeza hacia atrás y gemí. Seguí su consejo e hice lo que me


pidió. Empecé a cabalgarlo, el arriba y abajo, el tirón y empuje de ese aro más
su Príncipe Alberto a lo largo de mi interior, era tan bueno. Enrollé mis manos
en su pecho y lo vi mirarme. Si era posible, sus ojos se oscurecieron más y
más cuanto más me acercaba. Me moví, me sujeté sobre él, escuchando su
respiración llegar más y más rápida y disfrutando de la manera en que su
pecho subía y bajaba con más rapidez. Estaba cerca, tan cerca, y sabía que si
le pedía que me tocara un poco más o simplemente alcanzara entre mis
piernas para tocarme a mí misma, sería todo. Abrí la boca para rogarle, para
pedirle que lo terminara, pero antes de decir las palabras, de repente se inclinó
en una posición sentada y nos dio la vuelta.

Él se cernía sobre mí, su mano aferrando cada lado de mi cara. Su


expresión se volvió un poco salvaje, y cuando iba a preguntar qué estaba
pasando, él atacó mi boca y comenzó a moverse dentro y fuera de mí,
empujando contra mí, golpeando el interior de mi cuerpo como una persona
poseída. Todo lo que podía hacer era sujetarme para el viaje porque ya estaba
demasiado cerca del borde. Mis uñas se clavaron con tanta fuerza en sus
hombros que sentí la ruptura de su piel. Al primer golpe de su lengua contra
la mía, la picadura de sus dientes contra mi labio, me rompí bajo él en un
orgasmo que se sentía como si me volviera del revés. Solo me aferré a él, dejé
que se agitara y empujara dentro de mí hasta que él enterró su nariz en el
hueco de mi cuello y gruñó su propia conclusión. Eso no era solo sexo; eso era
Nash dándome parte de sí mismo para guardar para siempre.

Su mano cayó de mi cara, pero él no se movió. Su respiración sonaba


entrecortada en mi oído y podía sentir su corazón tronando rápidamente en
contra del mío. Deslicé suavemente una mano tranquilizadora en la columna
vertebral de ese dragón, sentí el cuerpo de Nash sacudirse un poco al tacto.

—Tú me deshaces, Saint.

—Lo siento.
225

Él suspiró y se dio la vuelta para así poder acomodarme encima de su


Página

pecho.
—Solo intenta ponerme de nuevo junto cuando hayas terminado
conmigo, ¿de acuerdo?

No sabía qué decir a eso, o si era una promesa que podría hacerle.
Acurruqué mis manos por debajo de sus brazos y froté mi mejilla contra su
músculo pectoral. Era demasiado duro para hacer cualquier tipo de almohada
cómoda, pero no quería moverme.

—¿Puedo pasar la noche contigo, Nash? —No podía darle todas las
cosas que quería de mí, pero eso podía hacerlo.

Suspiró y revolvió el cabello en la parte superior de mi cabeza.

—En algún momento realmente espero que lleguemos a un lugar en el


que ni siquiera tengas que pensar en preguntar.

No sabía si un lugar como ese existía para nosotros, pero sentía que si
lo hiciera, sería justo aquí en este momento con los dos de nosotros todavía
entrelazados y siendo una parte el uno del otro.

A la mañana siguiente a Nash se le hizo tarde, lo cual podría haber


tenido algo que ver con el hecho de que me desperté antes que él y no pude
resistirme a poner mi boca alrededor de ese círculo de acero inoxidable. Estoy
segura de que disfrutó de esa llamada de atención, pero salió corriendo por la
puerta murmurando algo acerca de llamar a una chica que Phil pensó podría
ayudarlo en la tienda y teniendo que pasar por la nueva tienda y comprobar
al contratista. Estaba haciendo malabares con tantas bolas que no tenía ni
idea de cómo lo mantenía todo en orden o encontraba el tiempo para ocuparse
de mí y todos mis problemas para completar.

Me dio un fuerte beso, me dijo que hiciera el desayuno o lo que yo


quisiera, y salió por la puerta como un tornado tatuado. Había pasado más de
una mañana en mi casa teniendo que ir a trabajar, era extraño estar en el
lado contrario de eso. Estaba haciendo el café, usando una de sus camisetas
que era demasiado grande y demasiado larga, cuando alguien llamó a la
puerta. Iba a ignorarlo porque no sentía que era mi lugar abrir la puerta en el
apartamento de Nash cuando oí mi nombre llamado a través de la madera.
226

—¿Saint? Soy Royal. ¿Puedo hablar contigo un momento? Sé que estás


Página

aquí porque tu Jetta sigue estando afuera.


Ugh. No quería hacerle frente después de la noche pasada. No quería
que ella viera lo celosa que estaba de que hubiera pasado una noche normal
con Nash, pero me acerqué a abrir la puerta de todos modos.

Tuve que comprobar dos veces y sentí que mi mandíbula cayó cuando
la vi. Su fabuloso cabello castaño estaba enrollado en lo alto de su cabeza, no
tenía maquillaje, y estaba vestida con el básico uniforme de policía negro
azulado que todos los policías en Denver llevaban. Tenía un sombrero bajo el
brazo y una pistola en el cinturón en su cintura. No podía creer que esta era
la misma chica que vi en tacones de color rosa y jeans ajustados anoche.

—¿Eres policía?

Ella pasó junto a mí y se dirigió a la cocina, donde el café se estaba


gestando. Se puso cómoda en casa pasando por los gabinetes de Nash hasta
que encontró una taza. Debería haber protestado por su atrevimiento pero
todavía estaba en shock por el hecho de que ella estaba armada.

—Sip. —Dejó que el p retumbara y me sirvió una taza también—.


Escucha, quiero tratar de explicarte algo acerca de tu hombre.

Estaba en la punta de mi lengua el negar que él era mi nada, pero ella


me frunció el ceño.

—Estoy de mal humor y armada. No empieces conmigo, nena. Anoche


me quedé fuera de mi casa. Mi teléfono estaba en el auto, así que estaba jodida.
Nash me ayudó, me dio de comer, y me habló de ti. ¿Sabes cuántos chicos
imbéciles han utilizado eso como excusa para hacer un movimiento conmigo?
¿O cuántos hubieran intentado algo turbio porque yo no tenía manera de
comunicarme o ningún lugar al que ir?

Ella tenía un punto muy válido, así que asentí en acuerdo.

—La mayoría de los chicos son idiotas. En serio, Saint, Nash no es uno
de ellos. Sé que hay un poco de historia entre ustedes dos o lo que sea, pero
abre los ojos, cariño. Ese chico está loco por ti y es un buen tipo. Un súper
caliente buen tipo súper sexy. ¿Sabes lo raro que es eso? Él es como un maldito
227

unicornio.
Página
Tomé mi taza de café y seguí mirándola como si fuera algún tipo de
exhibición salvaje en el zoológico.

—Además, mi mamá era la otra mujer. Yo era la hija del lechero…


bueno, del corredor de bolsa realmente, pero eso no importa. Nunca le haría
eso a otra persona, meterme en su relación, porque vi lo difícil que fue para
mi mamá esperar a que ese imbécil dejara a su esposa. No puedo evitar tener
un frente impresionante y la suerte de tener un cabello fabuloso. No soy una
mujer fatal que roba el hombre de nadie.

En realidad, parecía que era un punto delicado para ella, así que me
aclaré la garganta y traté de darle un semi-explicación.

—No ayuda que seas hermosa y que vivas al otro lado del pasillo, pero
podría ser cualquier chica bonita, Royal. Los hombres se distraen fácilmente
así.

Ella soltó una sarta de groserías que me hizo dar un paso atrás. Era de
seguro toda una contradicción. Una chica muy bonita con una placa y una
boca muy sucia.

—Eso es una locura. Ninguna otra chica va a venir y distraerlo. Él está


absolutamente concentrado en ti. No somos objetos intercambiables, piezas
de LEGO que hacen clic en conjunto solo porque las piezas encajan. Si él te
está diciendo que te quiere a ti, entonces nadie más lo va a hacer. Si no puedes
creer lo que te dice debido a cualquier terrible experiencia en el pasado, presta
atención a lo que te está mostrando. Las acciones siempre hablan más que las
palabras.

Ella tomó su gorra y la colocó sobre el moño en su cabeza. Incliné la


cabeza hacia un lado y la consideré por un largo minuto.

—¿Qué te importa de todos modos?

Ella puso su taza en el fregadero y la enjuagó.

—Nash es agradable, tú pareces agradable. No hay suficientes


228

personas buenas por ahí que se encuentran entre sí. Además quiero que seas
mi amiga.
Página

Eso no era lo que esperaba.


—¿Qué? ¿Por qué?

—Porque no le agrado a las chicas. Todas piensan que salgo para


robarles a sus hombres o se escabullen cuando se enteran de que soy policía.
Tengo veintitrés años, Saint, y no puedo recordar la última vez que tuve una
amiga que no era un tipo. Mi mejor amigo en el mundo entero es mi
compañero, Dominic. Fuimos a la secundaria juntos y luchamos a lo largo de
la academia juntos. Si no hubiera sido por él yo estaría muy, muy sola, y no
quiero eso.

Me quedé mirándola, tratando de averiguar lo que quería decirle.

—Cuando tienes a un hombre como Nash dispuesto a ofrecerte todo,


no lo arriesgas a perderlo debido a lo que fue o lo que podría ser. Ahora tengo
que ir a atrapar a todos los chicos malos.

Cuando la puerta se cerró tras ella, tomé mi café y me fui a echarme


en el sofá. Quería ir a la tienda antes de que tuviera que ir y poner algo de
comida real en la nevera de Nash por él. El pobre hombre no podía vivir de
pizza fría y cerveza, no con todo lo demás que estaba pasando en su vida en
este momento. Realmente tenía una ardiente necesidad de tratar de hacerme
cargo de él corriendo bajo la superficie de mi piel y no iba a cuestionarla
ahora mismo.

Habían sido unos días intensos y mis emociones estaban por todo el
lugar. Royal tenía razón: Nash había estado tratando de mostrarme durante
toda la noche las cosas que yo no escucharía y estaba haciendo hasta lo
imposible para evitar que yo enterrara mi cabeza en la arena. No solo se
trataba del único hombre por el que me había preocupado alguna vez de
verdad exigiéndome algo más de mí de lo que jamás pensé que podía dar, sino
que también tenía a una estridente y fuerte ruda mujer policía que parecía
una estrella de cine diciéndome que quería ser mi amiga. No sé en qué
universo alternativo había caído, en cuya vida estaba de repente viviendo,
pero seguro que no se sentía como mía. En este momento no sabía si eso era
lo mejor que podía sucederme o lo peor.
229
Página
Traducido por Itorres

Corregido por Lizzie

L
a tienda estaba yendo mucho mejor de lo que podía haber
imaginado. Zeb era un hombre mágico y un honesto-Dios
visionario. El último concepto con el que había llegado era un
carnaval de la vieja escuela directamente de algún paseo marítimo, y ya que
mi vida se sentía como un circo de tres pistas la mitad del tiempo, totalmente
encajó. Era antiguo y un poco cursi, pero la idea era increíble y a todos
nosotros nos gustó lo diferente que era la forma áspera y lo original que la
tienda estaría. Cada una de las estaciones de los seis de los artistas fue
modelada después de una cabina que sería un Loco Show de 1930, teníamos
un hombre fuerte, una mujer barbuda, por supuesto, una dama tatuada, un
adivino, un domador de leones, un tragasables, y una loca buscando a un
hombre lobo pintado en la pared. Zeb quería instalar una vieja máquina de
vencidas, una cabina de fotos retro, y una de esas espeluznantes viejas
máquinas de adivinación, lo cual pensé enviaría el concepto y a la tienda a la
parte superior. Todos nuestros portafolios y fotos de tatuajes que habíamos
hecho estaban en una pantalla-de-arte LED que cambiaba constantemente y
se operaba en una pantalla táctil para que los clientes potenciales pudieran
interactuar con ella.

Era una fantástica mezcla de lo antiguo y lo nuevo, y mientras que la


tienda actual de tatuaje probablemente solo tenía tres o menos semanas más
de trabajo para que fuera un espacio funcional y utilizable, Zeb no había
230

llegado en torno a la planta superior aún. La idea era mantener ese espacio
Página

más moderno, más como una sensación de boutique. Hasta ahora, el puente
entre la tienda y el espacio al por menor no había llegado a buen término,
sobre todo porque era un territorio desconocido para todos nosotros y creo
que todos estábamos preocupados por arruinarlo o hacer una broma cuando
habíamos trabajado tan duro para solidificar nuestra reputación como los
mejores artistas del tatuaje en el área metropolitana de Denver. Era un mundo
feliz y las cosas estaban cambiando rápidamente para todos nosotros quienes
lo llamamos el Hogar Marked.

Llamé a la chica que Phil había insistido que le diera una oportunidad.
Fue una conversación extraña. Ella era innegablemente fuerte y aguda.
Cuando le pregunté si tenía alguna experiencia de trabajo en una tienda de
tatuajes, se había reído de buena gana y me dijo que no había nada que no
pudiera hacerlo. Ella en realidad no parecía tan interesada en la oportunidad
de salir y ser entrevistada por nosotros, hasta que mencioné que la tienda
estaba en Denver. Le dije lo que dijo Phil sobre que buscara la tienda en línea
y me dejara saber. Colgó riéndose y pensé que iba a terminar de describirla
como nada más que una modelo frívola.

Me dirigía al otro lado de la ciudad; quería hacer una parada antes de


entrar en el trabajo del día. Necesitaba un poco de consejos sobre cómo mover
los lazos y vínculos que mantenían a una persona en el pasado, y la única
persona que se me ocurrió que podría ser capaz de ayudarme a conseguir
algunas respuestas reales, un poco de claridad real, era Asa. Él era un hombre
que había vivido una vida terrible, abusando y siendo abusado, hasta casi
perder no solo su vida, sino a su hermana también. Se había visto obligado a
reevaluar lo que estaba haciendo, quién era. Ahora estaba dando grandes
pasos, tratando de hacer las paces, y si bien su relación con Ayden seguía
rocosa y a menudo tensa, no había un día que pasara que no tratara de seguir
adelante en su nueva relación. Asa era un hombre tratando de no ser definido
por su pasado.

Estaba acomodando el Charger en el estacionamiento cuando mi


celular sonó y mostró que un número de las Vegas acababa de llamar.
Curioso, contesté la llamada.
231

—¿Sí?

—¿Está toda su información de la tienda actualizada en su sitio web?


Página
Cuando ella había sonado aburrida y un poco divertida antes, ahora
sonaba intrigada y casi sin aliento. Anticipación se arrastró como un ser vivo
a través de la línea telefónica.

—Lo está.

—¿Al igual que todos los mismos artistas se encuentran en la tienda?


—Hombre, ella era insistente.

Hice una mueca a mi teléfono.

—Sip. Todos estamos todavía aquí y preparándonos para agregar un


nuevo equipo en los próximos meses.

—Phil está maniático. A ese tipo le encanta meterse con la vida de las
personas. —Ella se rio un poco y me pregunté lo que Phil había estado
pensando con esta chica. Ella parecía un poco descentrada para mí, pero el
viejo era un blandengue para los rostros asesinos, lo había sido siempre.

—Escucha, Salem, tengo que conseguir a alguien y encima rápido


maldita sea. La apertura de la nueva tienda es a finales de mayo, la antigua
tienda está inundada. Ya sea que estés interesada o no, aun no tengo un jodido
tiempo si no estás en ella. Esta fue la gran idea de Phil, no la mía. —Y no le
diría que haría cualquier cosa para hacerlo feliz y hacerlo sonreír mientras él
todavía estaba aquí para verlo.

—Oh, estoy mucho más con él ahora. Mira, tengo algunas cosas en fila
hasta finales de abril. Tengo que hacer Viva Las Vegas a finales de Pascua,
tengo una sesión de fotos para una revista de tatuajes en Nueva York el fin de
semana después de eso, y tengo que darle la noticia a la tienda de aquí que
estoy rescatando. Neva en Colorado, ¿verdad?

Estaba teniendo un momento difícil siguiendo su rápido cambio en la


conversación. Todavía estaba atrapado en Viva. Siendo un chico de autos,
sabía todo sobre el show hot-rod de fin de semana que atraía a bandas y a los
amantes de viejos autos de todo el mundo. Estaba empezando a pensar que
Phil había vendido títulos a esta chica.
232

—Sí, hace frío aquí cuando las estaciones cambian.


Página
—Bueno, entonces, tengo que añadirlo a la lista de compras también.
Vamos a planearlo para la primera semana de mayo. Estaré allí con
campanas.

Ella estaba hablando como si el trabajo ya fuera suyo.

—Hay que hacer una entrevista. Tengo un socio comercial y un


gerente de negocios con el que necesitas hablar antes de que esto sea un
hecho.

Ella se rio y sonaba ronca y rica. Incluso por teléfono, me di cuenta de


que esta chica era otra cosa.

—Soy perfecta para el trabajo y nunca he estado en Colorado. Será una


aventura.

—¿Por qué el repentino interés? Antes sonabas aburrida, cuando te


llamé. —Tenía curiosidad y tuve que preguntar.

—Las tiendas de tatuajes son una moneda de diez centavos por


docena, pero ustedes chicos están haciendo un trabajo increíble, y me gusta
la idea de conseguir los pies sobre la tierra en un lugar con una reputación
sólida que está buscando expandirse. Y mi interés —su voz cambió a algo que
no entendí—, es cualquier cosa menos repentino. Nos vemos en mayo, Nash
Donovan.

Ella me colgó y me quedé mirando a mi teléfono tratando de averiguar


qué demonios acababa de suceder. No estaba bromeando acerca de que ella
tuviera una entrevista, y pude verla a ella y Cora haciendo teniendo unos
rounds. Sería entretenido, por decir lo menos.

Puse mi teléfono en mi bolsillo trasero y empujé a través de las


indescriptibles puertas del Bar y dejé que mis ojos se acostumbraran al
interior con poca luz. Ya que eran antes de las once de la mañana, el bar
estaba tranquilo y los únicos realmente clientes en fila en el bar eran los viejos
veteranos canosos que habían llamado al Bar casa mucho antes de que Rome
y Asa lo hubieran tomado. Nadie levantó la vista hacia mí, pero Asa me vio
233

cuando dobló la esquina exterior de la barra, con los brazos cargados de cajas
de cerveza.
Página
Levantó una rubia arenosa ceja hacia mí mientras me acercaba y
tomaba algo de su carga. Asa realmente no concordaba con el resto del grupo.
Sus motivaciones eran sospechosas, su personalidad era un poco demasiado
suave, un poco demasiado pulido para el resto de nosotros para excavar
realmente en eso, pero Ayden lo amaba y Rome había desarrollado una
extraña afición por el encantador sureño, por lo que a pesar de que era
resbaladizo y astuto, él estaba integrando su camino con firmeza en nuestra
alegre banda de inadaptados. Jet lo observaba como un halcón y yo era más
de pensar que, hasta que se demuestre lo contrario, era un buen tipo a tu lado.

Además, él conseguía traseros calientes como yo nunca antes había


visto. No sabía si era el acento del sur, los ojos dorados, o su "tss apesta" actitud
que ingeniosamente jugaba, pero él era un bebé encantador de serpientes
certificado y antes de que Saint se hubiera convertido en mi único objetivo,
sus talentos con el sexo opuesto habían sido muy admirados.

—¿Qué haces aquí tan temprano?

Le ayudé a acomodar la cerveza en el extremo de la barra y él caminó


alrededor de la superficie de madera que Rome había restaurado
recientemente y me enfrentó desde el otro lado. Rome podría ser técnicamente
el propietario del bar, pero con el nuevo bebé y el bar abierto prácticamente
todo el día y la noche, Asa era el que estaba a menudo haciendo la operación
de manejarlo día a día. Él era también un millón y una veces más agradable
que el rudo ex soldado, por lo que hacían un muy buen equipo.

—Quería preguntarte algunas cosas antes de tener que estar en la


tienda. ¿Tienes un minuto?

Inclinó su cabeza hacia un lado y me miró en silencio. No era un


secreto que las opciones de Asa en el pasado reciente casi habían conseguido
matarlo, y casi hacen a su hermana renegar de él, así que no era como si
alguien estuviera corriendo a él por palabras de sabiduría.

—Sí, tengo un poco de tiempo; esta es la última orden de licor y estoy


esperando a Brite. Él llamó y me dijo que vendría más tarde y que tenía un
234

gran favor que pedirme. ¿Quieres que Darcey te prepare el almuerzo?


Página

Negué con la cabeza.


—Tal vez a la salida. Tomaré algo de la tienda para todos.

Él asintió y ladeó la cabeza hacia la parte trasera del bar, donde se


encontraban las mesas de billar.

—Déjame meter la cabeza en la cocina y decirle a Darcey que


mantenga un ojo en el frente.

Estuve dando vueltas en la habitación de atrás y subí para poder


acomodarme en el borde de una de las mesas de billar. Crucé las manos y vi
cuando Asa vino hacia mí frotándose las manos con una toalla del bar.

—Ella va a empacar un montón de sándwiches para ti. —Asentí.


Darcey era la ex esposa de Brite, bueno una de ellas, y manejaba la cocina del
bar. Era una buena mujer, mayor y sus sándwiches de tocino, lechuga y
tomate estaban cerca del cielo en lo que a mí respecta—. Entonces, ¿qué hay
de nuevo, Nash?

Suspiré y me estremecí un poco.

—Esto es algo incómodo, pero fuiste al único que se me ocurrió


preguntarle.

Ambas cejas se alzaron y cruzó sus fornidos brazos sobre el pecho. Asa
parecía el tipo de persona que entrenaba caballos o lanzaba palas de heno
todo el día. No hizo ninguna de esas cosas, pero no se había perdido de su
crianza natal por la forma en que se veía y se movía.

—¿Sobre qué?

—Acerca del cambio y la percepción. —Me froté la nuca—. Tengo


historia con esta chica que estoy viendo, no exactamente bonita y brillante
historia, y realmente no sé cómo sacarnos del pasado. —Una de sus cejas
dorados bailó hasta su frente y me sentí como un total jovencito tratando de
ponerlo al tanto en todo esto. No se supone que los camaradas tengan
conversaciones sinceras acerca de los sentimientos, pero yo estaba perdido.

—Saint tuvo un duro paso por encajar en la escuela secundaria. Era


235

torpe y tímida, la tomaron contra ella y le hacían burla. Supongo que tenía un
poco de una cosa por mí y en cierto modo la mandé a volar sin realmente
Página

querer. Fue hace una eternidad, pero sigue pegado a ella, y para empeorar las
cosas, estaba abriendo mi boca como un idiota y ella pensó que estaba
hablando de ella. La cifra se superó con su padre siendo un imbécil tramposo
y un novio de la universidad arrojándola porque no quería hacer lo que él
quería en la cama y estoy teniendo un infierno de tiempo para llegar al
corazón de esta chica. Sé que la mierda de la autoestima no fue ayudada por
mi gran bocota y la estupidez en general, pero no puedo encontrar la manera
de conseguir que confíe en que no soy así. Que realmente soy un tipo decente,
que era solo un niño tonto propenso a cometer errores. ¿Cómo lo hiciste?
¿Cómo convenciste a Ayden de que eres un hombre diferente después de todo
lo que pasó entre ustedes dos? ¿Cómo llegaste a ella para dejar ir el pasado y
probarle que no vas a dejar que suceda otra vez?

Él solo me miró fijamente durante un minuto, y pensé que tal vez lo


había ofendido. Él soltó un bufido y le dio a su cabeza dorada una pequeña
sacudida triste mientras metía sus pulgares en las presillas de su pantalón.

—Yo no lo hice. Ayden me ama, quiere creer lo mejor de mí, lo que la


hace la mejor persona en el mundo porque yo la utilicé, de plano abusado de
nuestra relación hasta hace unos pocos años. No era más que un tipo malo,
Nash. Era un criminal, un estafador, y no me detuve a pensar cómo lo que
estaba haciendo afectaría a Ayden. Ella era en realidad un medio para un fin,
y yo nunca lo vi hasta que fue demasiado tarde. Francamente, Ayd tiene todo
el derecho a odiarme, y no la habría culpado por dejarme en ese hospital solo.
Ahora... —Hizo una mueca y le vi tragar saliva—. Nunca seré capaz de
convencerla plenamente a ella o a Jet de que estoy viviendo una vida
diferente. Cuando el Bar fue robado hace unos meses pensó que fui yo, a pesar
de que me agrada Rome, al igual que mi trabajo aquí. Ella asumió
automáticamente que tuve algo que ver con eso y ella siempre lo hará, y no
puedo culparla por ello. No era confiable o considerado en el pasado. La única
persona que me importaba era yo mismo y ese no es un recuerdo que pueda
borrar, nunca.

Nunca había tenido acceso a los mecanismos internos de su relación


de hermanos, pero tenía más sentido por qué Jet era tan receloso alrededor
del hombre, y por qué todavía había tanta tensión entre él y Ayden. No había
236

puente en el mundo lo suficientemente alto como para dejar que toda esa
agua corriera por debajo.
Página
Tiré mis manos al aire y las dejé caer.

—¿Así que no hay nada que pueda hacer? Ella solo siempre me va a
comparar con ese recuerdo y nunca será capaz de confiar plenamente en mí.
Eso apesta.

—Nash... —Su acento parecía un poco más pronunciado cuando dijo


mi nombre—. Eres un buen tipo, de esos que parecen crecer por montones aquí
en las Montañas Rocosas. No tienes que hacer otra cosa que ser quien eres.
Eventualmente se dará cuenta de que no es un acto, es solo lo que eres, y lo
que sucedió en el pasado fue un momento único. Eres humano. Tenías
permitido cometer errores en ese entonces y ahora. Yo no estaría vivo si no
fuera por el regalo de una segunda oportunidad.

—Me gusta, más de lo que nunca me ha gustado otra chica. Siento que
ella nunca va a superarlo y eso significa que no va a seguir.

—No te daré todos los malditos detalles, no voy a arrastrar mi propia


historia sórdida en ti, pero confía en mí: si mi hermana todavía puede
mirarme y encontrar una manera de cuidar de mí, entonces puedes trabajar
en ti mismo hacia el corazón de esta chica.

Hombre, tal vez no debería haber sido tan rápido al pensar que Asa
era un buen tipo. Cuanto más divulgaba, más como que quería sacarle sus
dientes perfectos en nombre de Ayden.

—¿Y qué hay de ti? ¿No eras un buen tipo y ahora lo eres? —le
pregunté interrogante—. ¿Cómo puedes convencer a todo el mundo de que
realmente has cambiado?

Cuando me sonrió, estaba lleno de malicia y secretos que no pensé que


quisiera saber.

—No he cambiado. No soy una persona nueva. Cada día todavía tengo
que hablarme a mí mismo acerca de tomar el camino más fácil, de caer en los
viejos patrones. Soy el que soy, y no siempre es una persona agradable con
quien estar. La diferencia ahora es que tengo una vida que quiero vivir. Quiero
237

una relación con mi hermana. Quiero que Jet finalmente me mire y no se


pregunte cuál es mi próximo movimiento. Quiero ayudar a Rome a hacer de
Página

este bar un éxito para que pueda mantener a su familia. Me gusta estar aquí,
hay un valor en esta vida que nunca tuve en Kentucky, y voy a luchar
conmigo mismo hasta que me tome mi último aliento para mantenerlo. Puede
que no lo merezca, pero es mío y lo estaré preservando.

Guau. No había planeado que Asa me actualizara acerca de su propia


historia, pero sus palabras golpearon algo dentro de mí. Había estado
tratando de convencer a Saint de que era un tipo diferente del que recordaba
de esos días. Eso no era realmente cierto. Estaba menos enojado, menos
necesitado de la validación de mí madre, pero nunca había sido un mal amigo.
Estaba tan ocupado tratando de mostrarle el valor de la persona que era, que
se me olvidó que yo siempre había tenido valor, aunque eso me hizo
despotricar y actuar como un típico idiota adolescente. Tal vez necesitaba
empezar a preguntar por qué ella no podía ver el valor y dignidad en sí misma.

Ella era increíble. Inteligente y divertida. Era dulce y totalmente


encantadora por dentro y por fuera. Ella me rompió en la cama, y si tan solo
pudiera conseguir que se soltara, que dejara de aferrarse con ambas manos
a las cosas que nunca iban a cambiar, tenía una idea bastante clara de que
caería perdidamente enamorado de ella. Estaba muy cerca del borde de ese
precipicio como ella estaba. Tal vez tenía que dejar de tratar de hacerle ver lo
bien que me encontraba y empezar a hacerle ver, insistiendo, cuán genial era
ella.

Salté de la mesa y dio un vuelco en gran medida en el suelo de madera.

—Gracias, Asa.

Se rio un poco y lo seguí de nuevo al bar.

—He cometido suficientes errores para que todos ustedes aprendan.


Algo bueno debe venir de todos mis cagadas.

—Realmente espero que no vuelvas a tus viejas costumbres. Sería joder


algo más que solo a Ayden.

Esa sonrisa estaba de vuelta, y esta vez estaba teñida de tristeza.


238

—Tengo algo bueno aquí, y lo sé. No está en mi agenda meter la pata,


aunque mis agendas nunca tienen una forma de trabajar de la manera que
Página

creo que lo harán.


Reuní todos los contenedores que Darcey armó y dejé que me besara
en la mejilla. Estaba saliendo cuando la oí preguntarle a Asa si ya había visto
a su hija. Tuve una sensación de que lo que Brite pondría en el playboy sureño
iba a involucrar a la familia. Caramba, eso podría terminar mal porque había
oído de Rome que la hija de Brite y Darcey era completamente, una realmente
salvaje niña.

No vi a Saint por el resto de la semana. La tienda cerró con los


principios del negocio de primavera, Rowdy pescó un resfriado y estuvo fuera
por un par de días, y la condición de Phil se estuvo deteriorando rápidamente.
Se puso tan mal al final de la semana que quería moverlo de nuevo al hospital,
pero se negó a ir. No podía retener nada y su enfermera de cuidados en casa
hablaba acerca de una sonda de alimentación. Fue estresante, me sentía como
si estuviera caminando sobre un lago que estaba congelado y yo estaba
esperando a caer debido a mi peso. Me quedé en la noche con él durante todo
el fin de semana, lo que significaba que no vi a nadie. En algún momento
durante la semana, mientras veía como se ponía más y más enfermo delante
de mis ojos, mi cerebro comenzó automáticamente a cambiar de Phil a papá
en mi cabeza. Era mi papá que estaba muriendo, mi papá que estaba tratando
de hacerse el valiente frente a mí, mi papá que me miraba con tristes y bígaros
ojos, porque sabía que nuestro tiempo juntos se hacía más y más corto.

No quería que nadie lo viera así. Todo el grupo trató de venir, pero Phil
no estaba a la altura. Tuve que posponer los planes que tenía con Saint en la
noche del sábado, lo que me fastidió, pero estaba donde tenía que estar.
Cuando alguien llamó a la puerta un par de horas más tarde, casi me desmayo
cuando la abrí y vi que era ella. No me preguntó si podía entrar, me entregó
una especie de bebida de proteína y me dijo que viera si Phil podía tomarla.
Me dijo que le había pedido al personal de oncología una solución que pudiera
contener a la sonda de alimentación por un tiempo más largo.

Todo lo que podía hacer era mirarla. Gratitud y algo más fuerte me
recorrió. Ella se acercó y me envolvió en un abrazo que por solo una fracción
de segundo me hizo sentir mejor. Me dio un beso rápido en la boca y me dijo
que mientras yo estaba cuidando de Phil no me olvidara de cuidar de mí
239

mismo. Estaba exhausto y emocionalmente agotado, pero apenas esa


pequeña visita de cinco minutos de ella, esa manera sencilla que tenía de
Página
estar en sintonía con lo que otras personas estaban pasando, llegó muy
dentro de mí y no lo dejé ir.

Tal vez fue porque mi madre siempre había sido tan fría e insatisfecha,
tal vez era porque yo había buscado la aprobación que nunca iba a venir
cuando miré a los ojos hermosos de Saint y vi la empatía y la compasión, yo
sabía que ella iba a ser para mí. Era todo lo que siempre había querido,
siempre necesitado. Cuando me miró de esa manera, cualquier pregunta que
pudiera tener acerca de estar enamorado de ella se fue por la ventana. Era
más como ¿cómo no amarla? Era imposible no enamorarse de ella.

Le devolví el beso un centenar de veces más fuerte de lo que intentaba,


pero quería que ella sintiera todas las cosas que sabía que iba a descartar si
trataba de decírselas. Ella me dijo que la llamara el fin de semana si conseguía
un minuto libre, y la dejé llevarse mi corazón con ella.

Cuando volví a entrar y le ofrecí a Phil el brebaje que ella había traído,
él solo me miró con un brillo de reconocimiento en sus ojos sobre la parte
superior de la máscara de oxígeno que oscurecía la mayor parte de su rostro.
La apagué y me dejó caer en el sillón que había movido al lado de su cama.
No estaba dispuesto a hablar de ello. Especialmente cuando sabía que Saint
correría hacia otro lado si trataba de decirle cómo me sentía. No ser amado
de nuevo era algo que me había perseguido toda mi infancia. No sabía si sería
capaz de manejar la situación viniendo de ella.

Me quedé con Phil durante todo el fin de semana. El batido de Saint


fue mágico, así que ella me envió la lista de ingredientes y me abasteció de
suministros por lo que sería capaz de hacer el batido cada vez que lo
necesitara. Phil durmió casi todo el día sábado y estaba pensando en ir a
trabajar y tratar de ponerme al día mientras él estaba fuera, cuando Cora se
presentó en el condominio.

No quería que ella tuviera que verlo así, sintiera pena por él, pero ella
solo utilizó su pequeño cuerpo para empujar más allá de mí y me dijo que me
perdiera. Phil era tan importante para ella como lo era para mí, y Rome estaba
en casa con la bebé hasta más tarde esa noche. Ella me dijo en términos
240

inequívocos que todavía tenía una vida que vivir, y sin contemplaciones me
echó del condominio de mi papá. Quería estar irritado con ella. Alguien tan
Página
pequeño no debería ser tan mandona e inamovible, pero tenía que admitir
que necesitaba el espacio para conseguir un respiro.

Fui a la tienda y me abrí paso entre una semana de papeleo que había
acumulado. Arreglé todas las citas que había cancelado a lo largo de las
últimas semanas. Cuando llegó el momento de cerrar la tienda de abajo, Rule
quería que yo fuera al bar donde Shaw y Ayden trabajaban y tomara la cena.
Nosotros dos no habíamos realmente pasado mucho tiempo juntos que no
implicara trabajo últimamente, así que tuve la tentación de decir que sí. Pero
por mucho que me gustaba salir con Rule, me perdería de Saint y de pasar
más tiempo con ella, así que como habíamos quedado la llamé.

—¡Hola! —estaba gritando en el teléfono para hacerse oír por encima


de la risa chirriante e infantil al fondo.

—Oye. Cora está con Phil, así que tengo la noche libre. Tenía la
esperanza de que no tuvieras que trabajar y pudiéramos pasar el rato.

—Espera un segundo —murmuró y oí más gritos mientras encontró


un lugar más tranquilo para hablar conmigo—. Lo siento, Faith tuvo que ir al
hospital y me pidió cuidar a los niños. Estaba teniendo contracciones Braxton-
Hicks, y se asustó. No sé cuánto tiempo le tomará.

Eso era una especie de rollo ya que tenía muchas ganas de pasar
tiempo con ella, y no sabía cuándo sería la próxima oportunidad que
consiguiera.

—Espero que ella esté bien.

—Estará bien. ¿Quieres venir aquí? Les voy a hacer queso a la parrilla
para la cena y luego pondré Buscando a Nemo y espero que ellos se duerman.

Nunca había estado cerca de niños. Quiero decir ahora que Rome y
Cora tuvieron un bebé me estaba acostumbrando más a eso. Realmente, sin
embargo, caminaría descalzo por la lava, si eso es lo que tenía que hacer para
pasar tiempo con ella, así que ¿por qué no?
241

—Claro. Dame la dirección.

Ella recitó la dirección que estaba en Littleton y colgó. No me detuve y


Página

ni me preocupé de que su hermana hubiera dejado claro que no le gustaba, y


que yo no tenía la menor idea de qué hacer con un montón de niños corriendo.
Lo único que importaba era que ella estaba allí, y ahí era donde yo quería
estar.

Cuando llamé a la puerta principal, Saint la abrió viéndose despeinada


y desaliñada de una manera muy agradable. Ella tenía una niña pequeña en
la cadera y una niña un poco mayor que miraba a escondidas hacia mí desde
detrás de sus rodillas. Me sonrió y sopló un rizo rojo flojo fuera de su cara.

—Estoy feliz de verte. —Bueno, malditamente caliente, esa era la mejor


noticia que había oído recientemente—. Esta es Zoe. —Ella besó al bebé en la
mejilla—. Brea se esconde detrás de mí y los chicos, Owen y Kyle, se
encuentran en la sala de juegos de video.

La seguí hasta la casa y le guiñé un ojo a la niña que estaba


mirándome con los ojos enormes.

—Tu hermana no se ve lo suficientemente mayor como para tener a


todos estos niños.

Ella resopló y me guio hasta la cocina, donde el aroma de sopa de


tomate me hizo agua la boca.

—Ella comenzó joven y no tiene planes de detenerse. Ella y su marido,


Justin, siempre han querido una gran familia.

Miró a la estufa, y luego a mí, y dejó caer sin ceremonias a la niña con
los ojos abiertos a mis brazos. Nos miramos el uno al otro durante un buen
rato, la bebé decidiendo si ella esperaba gritarme y yo tratando de decidir
cómo sostenerla mejor sin aplastarla. Supongo que la pequeñita decidió que
estaba bien, y ella procedió a tratar de conseguir sus pequeños regordetes
dedos alrededor de mi aro en la nariz, que se tradujo en un juego ridículo de
no tocar. Saint solo se rio de mí, mientras ella estaba en la cocina y hacía los
sándwiches.

La otra niñita, que era probable que solo tuviera cuatro o cinco años,
se acercó y se paró frente a mi rodilla mirándome. Saint le sonrió.
242

—Ese es Nash un amigo de la tía. Dile hola.


Página
La niña no me dijo nada, así que le sonreí y contuve una palabrota
cuando la bebé puso su mano en la perforación y le dio un tirón. Me hizo
lagrimear, pero la tenía riendo tan fuerte que no podía estar enojado con ella.

—Caliente.

La otra niña era tímida, me di cuenta. Ella debió heredar eso de Saint.
Levanté una ceja hacia ella y ella señaló con su diminuto dedo hacia arriba a
mi cabeza y dijo otra vez:

—Caliente.

Ella estaba hablando de las llamas de tinta en mi cabeza y el fuego


que brotaba del cuello de la camiseta que la bebé estaba jalando.

Saint dio la vuelta y me miró con chispas plateadas brillando en sus


ojos grises. Se acercó y se agachó delante de la niña y le empujó suavemente
la nariz.

—Tienes buen gusto, Brea. Él es muy, muy caliente.

Las tres chicas estallaron en risa histérica mientras me sentaba ahí y


observaba a Saint. Ella se levantó y besó a la bebé en la mejilla y a mí en la
boca y llamó a los chicos a su sencilla cena. Los chicos, ya que eran mayores,
tenían todo tipo de preguntas interesantes acerca de mi tinta, sobre los aros
en mis oídos, sobre lo que hacía y cómo conocí a Saint. Eran muy enérgicos
pero divertidos y generalmente buenos chicos.

Todos comimos la cena, y cuando todo el mundo había acabado, le dije


a Saint que fuera a acomodar a todos mientras yo limpiaba la cocina de su
hermana. Sus ojos tenían algo en ellos cuando me sonrió que no pude
identificar, pero era cálido, de tipo embriagador, y me gustó todo sobre eso,
incluso si ésta era la cita más valorada que jamás había tenido.

Los niños mayores se estrellaron en el suelo y Saint y yo tomamos


lugares en el sofá con las dos niñas entre nosotros. No tenía intención de
quedarme, quería haberme ido antes de que la hermana de Saint llegara a
243

casa, pero después de los primeros cinco minutos de la película, Brea dormía
con la cabeza apoyada en mi brazo. La pequeñita, Zoe, se había metido en mi
Página

regazo, acurrucada como una gatita, y le dijo adiós a la luz. No quería


molestar a ninguna de las dos, así que solo nos acomodamos y vimos al pez
tratar de encontrar su camino a casa. La manera en que el padre de Nemo
nunca se rindió, nunca perdió la esperanza, me hizo correr paralelismos con
mi propia vida a través de mi mente y me tuvo pensando en Phil.

Cuando miré a Saint ella me miraba con ojos amplios y había un rubor
de color rosa brillante en sus mejillas.

—¿Qué?

Ella solo dio a su cabeza una pequeña sacudida y se volteó hacia la


película.

—Tú solo siempre me sorprendes.

Solté un suspiro, ya que estaba atado a mi última revelación acerca de


esta relación y ella.

—La persona de la que deberías estar sorprendida eres tú, Saint. Confía
en mí, la persona que eres es notable y excepcional. Si simpatizas con ella,
toda tu vida va a cambiar.

Ella solo me miró como si no tuviera idea de lo que estaba diciendo,


pero me sentí mejor después de haberlo dicho. La amaría incondicionalmente
si ella me dejara, pero con el fin de hacerlo, primero tenía que hacerla amarse
a sí misma por completo.

244
Página
Traducido por Jadasa Youngblood y

Corregido por Lizzie

Y
a era difícil mantener en secreto todo lo que Nash desató
en mí, pero viendo a un tipo tatuado, duro y grande
sostener a una niña como si fuera algo frágil y precioso,
¿cómo infiernos se supone que mantendré mi corazón
cerrado a eso?

Cuando Faith y Justin regresaron a casa, todos los niños habían sido
puestos en la cama y Nash estaba dirigiéndose fuera de la puerta. No se me
perdió la mirada que mi hermana me dio cuando dijo adiós. Estaba cansada
y se suponía que lo tomaría con calma, lo cual es la única razón por la que
escapé de su regaño, estoy segura. A la mañana siguiente, mientras estaba en
el trabajo, me dejó un mensaje de voz de ininterrumpidos veinte minutos
acerca de cómo tenía ahora dos chicos que insistían en hacerse tatuajes de
cráneos cuando fueran lo suficientemente mayores. No debería haber
pensado que era divertido, pero realmente lo pensé. Quería tratar de tomar la
preocupación de Faith en mi corazón. Sabía que estaba preocupada por mí,
preocupada por lo que sucedería si Nash me lastimaba de nuevo, pero algo de
lo que me dijo la noche anterior se había quedado conmigo.

Había una parte de mí que nunca podría creer que él me veía de la


forma en que lo hacía. Nunca me reconocí a mí misma como una criatura
hermosa y deseable, y por lo tanto nunca tuve el valor de enfrentarlo cuando
245

me dijo esas cosas. Era confiable en el trabajo, sabía lo que estaba haciendo
y era lo que siempre había tenido intención de hacer, incluso aunque me
Página

miraba como si fuera el principio y fin de todo, solo no podía encontrar la


convicción de que la idea de que Nash Donovan se sentía de esa manera por
mí. Aun no tenía la confianza suficiente para estar segura en cualquiera de
las otras áreas de mi vida. No era justo para Nash que yo fuera un manojo de
nervios esperando que demostrara que no era más que un chico típico y
eventualmente caería en el denominador común más bajo, cuando todo lo que
estaba haciendo era usar mi miedo y debilidades para mantener todas las
partes de mí que nunca habían dejado de amarlo bajo control y no estaba
permitiendo a lo que había entre nosotros, ahora, crecer y florecer.

Nunca había estado resentida de mi trabajo o de mi apretada agenda


en la Sala de Emergencias. Siempre fui la más feliz, la más centrada y segura
cuando estaba cuidando a otros, pero últimamente quería tener tiempo para
ver a Nash. Sabía que Phil estaba empeorando, ese final estaba en el horizonte,
y Nash casi siempre se encontraba a su lado. Estaba tratando de mantenerse
por arriba de las cosas en el trabajo y todo lo demás, pero estaba perdiendo
peso, y cada vez que me las arreglé para verlo, tenía sombras en su rostro que
rivalizaban con el color de sus ojos púrpura y su fuerte mandíbula estaba más
que a menudo desaliñada y sin afeitarse.

No pasaba más la noche, no más citas divertidas que me hacían reír,


y la única vez que nos las arreglamos para follar fue un rapidito durante el
almuerzo aquí y allá, lo cual se sentía bien y aunque consiguió el trabajo
hecho carecía de toda la intensidad y emoción detrás del sexo que estaba
acostumbrada a tener con él. Para alguien, quién odiaba estar desnuda y todo
lo que normalmente iba con ello, no podía esperar para que hubiera un
momento cuando podría pasar horas sin ropa y debajo de él o encima de él…
no era exigente.

Me dirigía afuera después de mi turno cuando Sunny me pidió que


pasara por su oficina. Habíamos estado demasiado ocupadas últimamente
para tener algún tiempo real para charlar. Extrañaba su actitud positiva y la
manera en que siempre trataba de alentarme. Le sonreí y me senté frente a
su desordenado escritorio.

—¿Vas a intentar ponerme al día con comentarios con otro doctor?


246

Desde mi desastrosa cita, los rumores habían volado rápida y


furiosamente entre el personal del hospital. Era lesbiana, tuve un ataque y me
Página

tuve que ir, estaba secretamente casada con cinco niños... y nadie estaba
interesado en la verdad. Sorprendente, ser el tema de conversación, ser de la
que chismeaban, no importaba como de tonto fuera, no me perturbaba. Estaba
demasiado ocupada con Nash, demasiado ocupada tratando de averiguar las
cosas que realmente importaban, para que me importara algo de eso.

Sunny puso sus ojos oscuros hacia mí y me dio una sonrisa enorme.

—No. Creo que tu gusto corre un poco más colorido que la mayoría de
los doctores que recorren estos pasillos.

Era verdad. Quiero decir que había algunos doctores caballerosos


tatuados debajo de sus batas, pero nada podía compararse a ese dragón que
estaba tratando muy duro para mantener a Nash seguro.

—Probablemente tienes razón. ¿Qué pasa? Nunca me pides hablar en


tu oficina. Usualmente solo me tiendes una emboscada en el pasillo.

Aún estaba sonriendo mientras se echaba hacia atrás en su silla.

—Bueno, esta es una conversación más oficial que acosarte sobre tu


vida amorosa.

Fruncí el ceño y de inmediato comencé a correr a través de cualquier


cosa que pude haber hecho mal en las últimas semanas. Había estado
distraída por los acontecimientos en mi vida personal, lo cual no era como yo.

—¿Qué hice?

Sacudió su cabeza de lado a lado y chasqueó su lengua hacia mí.

—Ahora, ¿por qué automáticamente pensarías lo peor? Eres una


enfermera increíble, te lo digo todo el tiempo. ¿Cómo puedes pensar que te
arrastraría aquí y te regañaría por hacer algo mal? Creo que eso es un insulto
para ambas.

Tragué saliva y las palabras de Nash en cierto modo me empujaban


desde anoche.

—Lo siento. Es solo un hábito.


247

—Uno que deberías romper. Escucha, Saint, Heidi se está transfiriendo


Página

a un hospital en la Florida porque su esposo consiguió un nuevo trabajo.


Quiero que tomes el control como la supervisora. Sé que estás pensando
acerca de la escuela a largo tiempo, pero esta es una gran oportunidad para
avanzar en el departamento en el que ya estás. Saint, di que sí. Esto se veía
venir.

—¿Hablas en serio? —Estaba aturdida. Es lo que siempre había


querido. Valoración, respeto, para que el mundo reconociera que era genial
en algo que me encantaba. No podría pedir nada más, solo por alguna razón,
tan feliz como la oferta me hacía, fue la idea de compartir la noticia con Faith
y mi mamá, y probablemente la más significativa con Nash, lo que realmente
me dio la mayor alegría.

—Bueno, tenemos que hacer una verdadera entrevista con la directora


de enfermería, pero sabe que eres la persona que quiero para el puesto.

Mi corazón palpitaba a un ritmo rápido y quería hacer un pequeño


baile en mi silla.

—Eso es tan emocionante. Muchas gracias.

—Nadie más se lo merece.

Me puse de pie, caminé alrededor del escritorio, y me incliné para darle


un abrazo. De verdad me lo merecía, solo como quizás, posiblemente, me
merecía una oportunidad de hacer esta cosa con Nash de ser una cosa para
siempre.

Fue la primera persona a la que llamé cuando salí del hospital.

Estaba lloviendo. Como una lluvia torrencial, y por cómo se veía el


agua acumulada en las calles, había estado bajando durante un tiempo. Salté
a través de los charcos y dejé que el teléfono sonara mientras corría hacia mi
auto. Nash no contestó, la llamada fue directo al correo de voz, lo cual hizo
que parte de la emoción que burbujeaba bajo mi piel bajará un poco. Tuve que
sacudirme como un perro para que mi cabello se alejará de mi cara una vez
que me encontraba en el auto, y decidí que no lastimaría nada pasar por el
Victorian para ver si estaba en casa. Quería que me alzara en brazos y me
248

diera un beso grande y descuidado y me contara como de feliz estaba por mí.
Era sorprendente como de mal quería eso.
Página
Encendí la radio y escuché Her Space Holiday mientras manejaba a
través de Colfax y me dirigía hasta Victorian. La temperatura estaba bajando,
pero por el momento me precipité hacia la puerta, pasando el Charger en su
lugar designado sobre el camino, estaba empapada todo el camino y mis
dientes castañeaban. Aun no estaba realmente lo suficientemente caliente
para contrarrestar estar húmeda y chorreando. Me detuve frente a su puerta
y golpee.

Estaba desenredando mi trenza y tratando de peinar con mis dedos a


través de mi cabello mojado y enredado cuando la puerta se abrió... y mi
mundo entero se vino abajo. Mi corazón se detuvo. Mi sangre se espesó y
enfrió, y estaba desconcertada en una dirección que tenía mis esperanzas y
sueños rompiéndose por la mitad por segunda vez en mi vida en las manos
de este hombre hermoso.

Royal estaba parada al otro lado de la puerta de Nash mirándome con


la misma expresión de asombro que estoy segura de que tenía en mi cara.
Creo que podría haberla manejado estar en el apartamento de Nash… después
de todo, había dejado claro que no se encontraba interesada en él de esa
manera. Lo que absolutamente no podía manejar, lo que tenía mi corazón roto
en pedazos lo suficientemente afilados que podía sentirlos apuñalándome, era
el hecho de que vestía una toalla y nada más.

—Saint...

Levanté una mano y jadeé cuando Nash vino caminando alrededor de


la esquina donde estaba su habitación, también vestido con nada, excepto una
toalla de color roja alrededor de su delgada cintura.

—¿Escuché a alguien golpeando?

Estaba frotando otra toalla sobre su cabeza y la escena era tan íntima,
tan devastadora, pensé que quizás me iba a desmayar. En realidad, tuve que
colocar una mano en el marco de la puerta para evitar que mis piernas se
doblaran debajo de mí. Cuando sacó la toalla de su cabeza oscura, sus ojos
fijos en los míos. Esperaba culpa, o vergüenza, pero el azul violeta solo brillaba
249

ante mí.
Página
—Uh... —Royal se veía como que iba a agarrarme, así que me empuje
hacia atrás antes de que me pudiera tocar.

—¿Esto es lo que le haces a tus amigas? —Mi dolor, mi incredulidad,


mi rabia se revolvía en mi estómago mientras amargadamente lanzaba las
palabras más odiosas que podría pensar de ella—. Supongo que la manzana
no cae lejos del árbol.

Quería darle un puñetazo en su garganta, pero lo que quería más que


eso era ir atrás en el tiempo y nunca, nunca dejar que Nash Donovan
regresara a mi vida. Si pensaba que me había lastimado antes, observándolo
besar a la adolescente Ashley Maxwell no era nada ante la idea de él
acurrucándose con la sexy y físicamente perfecta Royal. Esto no era una
bofetada en la cara o una herida de traición. Esto era él demostrándome que
estaba en lo cierto y nunca, nunca, podrías confiar en los chicos con una chica
bonita. Esta era yo habiéndolo sabido todo el tiempo. Siempre iba a perder
cuando se presentaba una opción, más disponible emocionalmente, mejor,
más fácil. Una y otra vez ese hecho parecía como que iba a ser lanzado en mi
cara y no estaba negando este pequeño escenario estaba rompiendo todo
dentro de mí en fragmentos pequeños y penetrantes de daño y dolor.

Giré sobre mis talones y estaba de vuelta en la lluvia, de vuelta ante el


Jetta, cuando una fuerte mano me agarró arriba del codo y me hizo girar.
Todavía estaba en una toalla, la lluvia corriendo por encima de su cabeza
rapada y bajando por las líneas de su frente fruncida. Me dio una pequeña
sacudida que tuvo a mis dientes chasqueando juntos.

—¿Qué demonios? Se quedó fuera del apartamento de nuevo. Yo


estaba en el gimnasio y ella empapada por la maldita lluvia. Le di una toalla
y la dejé lanzar su mierda en mi secadora. Si hubiera sabido que ibas a venir,
te habría llamado para hacerte saber lo que estaba pasando, que estaba aquí.

Me costaba respirar y su mano quemaba donde me tocaba. Mi corazón


estaba roto, me estaba muriendo por dentro, y tenía la osadía para verse como
que se estaba cayendo a pedazos.
250

—Si hubieras sabido que iba a venir, probablemente no te habría


sorprendido en el acto. Sabía que era demasiado bueno para ser verdad. Es
Página

hermosa y conveniente. ¿Por qué trabajar por algo que nunca valdrá la pena?
¿Cierto? Siempre supe que cuando alguien sencillo viniera, la elegirías a ella
sobre mí. Simplemente no puedes parar de romper mi corazón, ¿puedes,
Nash?

El agua estaba golpeándolo, goteando sobre su pecho y chorreaba a


través de sus definidos abdominales. La manera en que estaba respirando, la
manera en que estaba temblando, hacía que pareciera que el dragón estaba
tratando de salir de su piel, tratando de levantarlo lejos del azote de mis
palabras llenas de odio. Dio un paso hacia atrás alejándose de mí y me puso
una mano sobre el nudo de su toalla. Sacudió su cabeza y vi su boca dibujar
hacia abajo un ceño severo. No era solo su cuerpo que se mostraba ante mí,
era también todo lo que tenía. Todo estaba brillando fuera de esos hermosos
ojos, pero me armé de valor y me negué a ver nada de eso.

—Esa es la cosa, habría trabajado hasta matarme, si es que alguna vez


valiera la pena o no, si ese algo al final eras tú. Y no podría haber roto tu
corazón esta vez, Saint, porque no me dejaste acercarme lo suficiente para
poner mis manos sobre él. Te dije que no puedo ver a nadie excepto a ti, que
eres mi única, simple o no, y nadie más se compara. ¿Esta situación se ve mal?
Sí, lo hace. No soy ciego o un idiota, pero si supieras… ―suspiró y miró hacia
el cielo como si retuviera todas las respuestas―, cuán jodidamente te amo, no
tendrías ninguna pregunta, y no pensarías incluso siquiera que podría pensar
en otra chica así. Saint, eres para mí. Nunca haría nada para lastimarte
porque me dolería tan mal. ―Negó con su cabeza, enviando las gotas de lluvia
volando en todas las direcciones―. No soy tu papá. Nunca te haría pasar por
eso otra vez.

Jadeé y quise darle una bofetada a través de su cara.

—No tienes que decirme eso. No puedes amarme cuando tienes a otra
chica desnuda en tu apartamento. Nash, desde donde estoy parada, te ves
exactamente como él.

—No, no tengo que decirte que te amo porque no puedo incluso amarte
lo suficiente como para compensar el hecho de que te niegas a amarte a ti
misma. Amas tu trabajo. Amas a tu familia. Probablemente incluso
251

jodidamente me ames de vuelta, pero hasta que despiertes y te des cuenta de


cómo de perfecta eres, cómo de incomparable y maravillosa eres, no hay
Página

esperanza para que esto funcione. Pensé que estaba luchando una batalla
perdida con alguna versión imaginaria de mí mismo más joven, tratando de
luchar contra todos los otros hombres que te han dejado en tu vida, pero ahora
sé que es una batalla en contra de ti misma. Te amo, Saint, todo de ti, pero si
no crees eso, entonces no sé a dónde podemos ir desde aquí.

Estaba llorando, de verdad sollozando. Las lágrimas estaban cayendo


tan fuerte que se veía borroso, y solo esperaba que la lluvia le ocultara algo
de ello.

—Me voy. Ahí es donde me voy de aquí. Nash, no creo que sepas algo
sobre el amor.

Se estremeció cuando lancé las palabras hacia él, pero sus ojos
también se volvieron a ese oscuro índigo como lo hacían cuando estaba
molesto.

—Quizás no antes, pero después de ti, y después de todo con Phil, mi


papá, por encima de los últimos meses, definitivamente lo hago. Sé que te
mereces ser amada mejor que nadie en el mundo por todo lo que haces por
los otros. Saint, también sé que soy un tipo decente. Merezco el mejor tipo de
amor a cambio, y si no vas alguna vez a ser la persona para hacer eso,
entonces me alegro de que esto termine. Te daría todo.

Giró su espalda hacia mí y podría haber jurado que el ingenioso


diseño de dragón, la armadura que llevaba para protegerse a sí mismo, estaba
mirándome, con los ojos siniestros, acusadores y algo más, juzgándome.

Me deslicé detrás del volante del auto y continúe llorando mientras


buscaba mi teléfono frenéticamente alrededor. Una parte de mí quería salir
corriendo de regreso al apartamento y confrontarlos a ambos, cubriéndolos a
ambos con mi rabia y tristeza, pero la parte más grande de mí que era de
repente una adolescente insegura y perdida otra vez, solo quería huir y
pretender que nada de esto estaba ocurriéndome.

La primera llamada que hice fue a Sunny. Se dio cuenta de que estaba
molesta, me hizo un millón de preguntas, pero todo lo que pudo sacar fue que
necesitaba unos días de descanso del hospital. Tenía un montón de días de
252

vacaciones ahorrados, por lo que no sería un problema aparte de dejarla en


Página

la estacada y todavía necesitaba arreglar la entrevista para la promoción.


Nada de eso me importaba. Nada me importaba. Me sentía como que me
estaba convirtiendo en piedra.

La siguiente llamada que hice fue a mi mamá. Debería haber llamado


a Faith, iba a estar furiosa conmigo cuando descubriera que estaba huyendo,
una vez más por causa de Nash. No sé si mi mamá entendió una sola palabra
de lo que traté de decirle mientras sollozaba y me sacudía, pero tenía la
seguridad de que tenía un montón de espacio para mí en Phoenix.

A medianoche, me encontraba a mitad de camino a través de Nuevo


México, y en el momento en que salió el sol, estaba casi en Phoenix. Conduje
directamente a través de la noche. Tomé mi teléfono después de llamar a Faith
para hacerle saber que estaba dejando la ciudad por unos días. Estaba furiosa
en mi nombre, quería tener a su marido yendo a golpear a Nash en un
desastre sangriento, pero eso nunca iba a funcionar porque su marido era de
la mitad del tamaño de Nash, y aunque no quería admitirlo ante ella, sabía
que él ya estaba sufriendo.

En algún momento, mientras la interminable carretera se extendía


frente a mí, mi corazón dejó de sufrir y el amargo sabor de la traición dejó de
recubrir mi lengua. Todavía estaba enojada, realmente enojada, pero el foco
había cambiado ahora que no tenía la visión de Royal y Nash usando nada
más que sus toallas. Estaba enojada conmigo misma, asustada de haber
cometido un error y una vez más llegado a horribles conclusiones para auto
preservarme. Había huido antes de pensar en ello. Pero ahora, con nada más
que el camino, mis salvajes pensamientos corriendo y Sea Wolf sonando en
la radio, las partes importantes de la explicación empezaron a cubrirme como
una densa niebla.

Todo lo que podía escuchar, todo lo que podía sentir envolviéndome,


eran las palabras te amo. La peor parte de todo no era dejar ir a Nash, no era
sentirme mal porque Royal era más linda o más fascinante que yo. No…la peor
parte era cuan desesperadamente quería creer en él. Quería confiar en él,
quería tomar todo lo que él me estaba diciendo que quería dar, pero yo estaba
tan obsesionada con la idea de que él me lo quitaría, me decepcionaría como
253

muchos lo habían hecho antes, que había saltado a la conclusión más fácil
que había. Quería tanto creer completamente que Nash podría amarme, que
Página

podía verse conmigo, e incluso con lo que sucedió hoy, realmente lo quería
solo para mí y me estaba desgarrando porque todo en mí quería todo lo de él
y eso daba miedo.

No podía llegar a él estando parada en el camino y necesitaba una


habitación, necesitaba tiempo para darme cuenta de esto. Dijo que me daría
todo. Esperaba que el tiempo aclarara mi cabeza y tratara de resolver cuánto
deseaba arriesgar por él.

Cuando llegué a la elegante casa de ciudad de mi mamá a las seis y


media de la mañana siguiente, ella me miró una vez, me envolvió en un
abrazo y me puso en la cama. Estaba muerta en mis pies, un páramo
emocional. Dormí durante casi todo el día y solo me desperté esa noche para
que me alimentara con un emparedado de mantequilla de maní y mermelada.
A la mañana siguiente tomé un baño y junté coraje para mirar mi celular. No
tenía llamadas perdidas y cero mensajes perdidos de Nash, y no sabía si eso
me hacía sentir mejor o peor por la forma en que había dejado las cosas.

Fui a la cocina y agarré un pastelito que mi madre me debía haber


dejado sobre la mesada. La vi sentada en el balcón que daba al campo de golf
en el que estaba su casa. Me serví una taza de café y salí a reunirme con ella.
Me miró de arriba a abajo por la parte superior de sus anteojos y me sonrió.

—Te ves terrible.

Suspiré profundamente y me hundí en la silla frente a ella.

—Me acaban de romper el corazón. Me veo bastante parecido a como


se siente.

—Ni siquiera sabía que estabas viendo a alguien.

Retiré el cabello de mi cara y miré al paisaje desierto.

—No estoy segura de lo que estaba haciendo con él, pero sabía que iba
a terminar así.

—¿Cómo?
254

—¿Cómo qué, mamá?

—¿Cómo sabías que iba a terminar mal?


Página
La miré, realmente la miré, y me sorprendió ver a mi vieja mamá
mirándome.

Alejarse de Brookside había obrado maravillas en ella. Se veía sana y


cuerda, y estaría dispuesta a apostar que su café de la mañana ya no tenía
una sana dosis de irlandés.

—Porque él ya me rompió el corazón antes. Porque mírate a ti y papá.


Porque mírame a mí… Estoy tan jodida, ¿cómo podría haber terminado de otra
manera?

—¿Qué pasó, Saint?

No creí que quisiera revivirlo, pero antes de que pudiera detenerlo, las
palabras, la historia entera, empezando con verlo la noche en que Rome fue
apuñalado, comenzaron a salir a raudales en un torrente imparable. Cuando
llegué a la escena de ayer, tenía el ceño fruncido, pero cuando le dije sobre
Nash diciéndome que me amaba, ella empezó a asentir y sonreír. Pensé que
esa reacción estaba totalmente fuera de lugar hasta que se acercó y me
palmeó la rodilla.

—Querida, debes dejar que ese chico te ame si él es el único para ti.

Me opuse a ella y dejé mi café con un golpe seco sobre la mesa.

—¿Te perdiste la parte donde él tenía una hermosa chica desnuda en


su apartamento? ¿Cómo se supone que voy a ignorar eso?

Ella levantó una ceja.

—En tu corazón, ¿realmente crees que él te engañaría? ¿Haría algo


para poner en peligro todo el trabajo que hizo para conseguir que lo dejaras
entrar?

—¿Por qué no lo haría?

—Saint, no sabes que la pregunta es ¿por qué lo haría? ¿Por qué te


engañaría cuando tú eres lo que aparentemente quiere? ¿Para qué habría
255

trabajado tan duro para conquistarte, tolerado tus complejos e inseguridades,


haciendo espacio para ti en su muy ocupada vida, si solo iba a cagarla en la
Página

primera oportunidad que se le presentara? ¿Es un idiota?


—No, él es realmente listo, pero también lo es papá, y te engañó.

Involuntariamente se estremeció y abrí mi boca para disculparme,


pero me despachó con un gesto de su mano.

—Tu padre me engañó porque ya no me amaba y estaba aburrido. Me


tomó todo este tiempo llegar al punto de reconocerlo. Él era un cobarde, y en
lugar de solo decirme que ya no tenía los mismos sentimientos por mí, tuvo
un amorío. Tu joven muchacho no parece un cobarde, Saint. Parece un
hombre dispuesto a arriesgar su corazón por ti.

Resoplé agraviada y me tiré hacia atrás en el asiento con los brazos


cruzados sobre el pecho.

—¿Por qué te pones de su lado, mamá?

—Porque te quiero y me ahora me doy cuenta que pude haber tenido


algo que ver con los asuntos con los que estás luchando y que te impiden ser
verdaderamente feliz. Fui dura contigo, tuve un tiempo difícil con lo tranquila
que eras y criticaba tu aspecto y falta de vida social cuando eras más joven
porque creí que estaba ayudando. Creí que si actuabas como Faith, parecías
un poco más acicalada, las cosas te serían más fáciles. Los chicos pueden ser
crueles y no quería eso para ti. Debería haber valorada a la hermosa niña que
tenía, no tratar de convertirte en alguien más.

—Oh mi Dios, mamá.

Agarró sus anteojos de sol y vio la muerte en mis ojos.

—Escucha, cariño, amé a tu padre toda mi vida. Él era todo para mí, y
sí, me puse loca cuando eso desapareció. Pensé que mi vida iba a terminar
cuando me dejó, pero no cambiaría nada de ella ahora que he tenido algo de
espacio para pensar. En algún punto nuestro amor fue la cosa más hermosa
del mundo, las trajo a ti y a tu hermana al mundo y me dio algo por lo que
ver todos los días. Pudo haber ido mal al final, pudo haberme lastimado más
de lo que creí posible cuando se fue, pero no cambiaría ni un solo momento
de las mejores partes. Nunca cambiaría experimentar ese dolor por la familia
256

que nuestro amor creó, Saint.


Página
Sentí las lágrimas presionando mis ojos y tuve que parpadear antes
de poder responderle.

—¿Crees que alguna vez serás capaz de perdonar a papá por lo que
hizo?

Murmuró algo e inclinó la cabeza para mirarme.

—Por abandonar nuestra familia, por lastimar a mis niñas… no, no lo


haré. Lo que puedo hacer es reconocer que somos más humanos y capaces de
tomar malas decisiones sin pensar en las repercusiones a largo plazo. Saint,
tuviste que venir a sacarme de la cárcel porque traté de golpear en la cabeza
a una mujer con una botella de jarabe de arce. Todos comentemos errores,
algunos peores que otros.

—No quiero sufrir así por los errores de alguien más, mamá.

Estaba hablando más allá de Nash y creo que a un nivel que solo una
madre y una mujer herida por un hombre al que amaba podía entender.
Entendió lo que estaba diciendo sin palabras.

—Saint, lastimándote es como sabes que es real. Si él no importara, si


solo fuera otro chico, incluso en aquella época, no habría durado contigo de
la forma que lo hizo. No puedes escapar de sentir, incluso si algunas de esas
cosas son feas, porque el amor te abre a experimentar emociones que nunca
habías sentido antes.

—Es el único que me ha hecho sentir algo como esto. —También fue el
único que me hizo sentir deseo, esperanza, y me desgarraba la pena mientras
lo veía lidiar con la verdad sobre su padre y la subsiguiente enfermedad de
Phil

—¿Qué es lo que crees que te mereces, cariño? Si no es este chico, ni lo


que tiene para ofrecer, entonces ¿qué es?

—Tengo un gran trabajo al que amo y trabajo duro. Me preocupo


mucho por otras personas y merezco a alguien que aprecie todo esto.
257

—¿No lo hace este chico de los tatuajes?


Página

Hice un puchero como una niña pequeña.


—No, sí lo hace, demasiado en realidad. Esas son algunas de sus
cualidades favoritas para mí. Me dijo que merezco lo mejor por la extensión
de lo que doy a los demás.

—¿Qué más?

—¿Qué quieres decir con “qué más”?

Me miró y se inclinó para poder agarrar mi cara. Aplastó mi puchero


tan fuerte que estoy segura de que parecía un pato.

—Eres increíblemente hermosa, deseable y vibrante, y siempre lo has


sido. Mereces a alguien que te venere, que te mire y sepa que nadie es más
perfecta que tú.

Ahora no podía retener las lágrimas. Mi madre y yo no estábamos


nunca en la misma página acerca de las cosas, pero escucharla decirme esas
palabras liberó algo que había estado alojado en mi inconsciente toda la vida.
Me froté toscamente las manos sobre las mejillas y parpadeé para alejar la
humedad adherida a mis pestañas.

—Me dice todo el tiempo que soy perfecta.

—¿Estás enamorada de él?

Asentí con la cabeza tristemente.

—No quiero estarlo, pero no pude evitar que sucediera.

—Porque estaba destinado a suceder.

Me atraganté con la risa y levanté mi café.

—¿Quién eres tú y qué has hecho con mi madre?

Alargó la mano y metió un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.

—Viniste a casa para tratar de sacarme de la depresión. Nunca te diste


por vencida conmigo cuando yo era terrible contigo y tu hermana. Viniste y
me sacaste de la cárcel y nunca dejaste de quererme. Incluso con todo el
258

barullo que tu padre nos tiró, nunca dejaste de preocuparte por él. Quiero lo
que sea mejor para ti, y aunque preferiría un doctor a un artista del tatuaje,
Página
cualquier hombre que pueda sacudirte, sacarte de esa aburrida y segura
pequeña burbuja en la que siempre vives, está siempre en mi lista. Ahora ve a
vestirte y vámonos de compras como hace la gente normal cuando sus
corazones están sufriendo.

No quería ir de compras o al club a almorzar. No quería ir a una cata


de vinos esa noche o a un restaurante con mi madre y sus amigas solteras la
noche siguiente. Al final del tercer día, estaba lista para arrancarme el cabello.
Estaba aburrida, extrañaba a mi hermana y mi trabajo, y había aprendido
demasiado sobre la nueva vida sexual de mi mamá. Principalmente, todo lo
que quería era volver a las montañas y, con toda honestidad, regresar a Nash.

Al cuarto día me quebré y le envié un mensaje. Todo lo que podía


pensar en decir fue:

Lo lamento mucho. Necesitamos hablar.

Cuando no me contestó en todo el día, decidí que ya era suficiente. Si


yo era el obstáculo que necesitaba superar para lograr tenerlo, entonces la
única forma de hacerlo era sobreponiéndome. Todavía estaba asustada,
preocupada de no ser suficiente, de no ser capaz de devolverle todo lo que
parecía dispuesto a poner a mis pies, pero ir a casa y confrontarlo y a la
persona que él veía cuando me miraba, era el primer paso. Todas las personas
merecían amor y bondad. Ver a esa joven chica tomar su propia vida, me llevó
a casa con más claridad que cualquier otra cosa lo hubiera hecho. Necesitaba
tomar lo que Nash me estaba mostrando a primera vista. Nadie jamás me iba
a amar más que él.

Había hecho solo dos horas del viaje de doce horas de regreso cuando
recibí una llamada de un número que no reconocí con el código de área 303.
Pensando que era del trabaja o relacionado con el trabajo, respondí.

—¿Hola?

—Saint. —Me tomó un segundo reconocer la voz de Royal—. ¿En dónde


estás?
259

—Justo saliendo de Phoenix volviendo a casa. ¿Cómo conseguiste este


número?
Página
—Sé que soy la última persona que quieres escuchar, pero cuanto más
rápido llegues acá, mejor. Y soy policía, ¿cómo crees que conseguí el número?

Hablaba rápido y un incómodo escalofrío se deslizó por mi espina


dorsal.

—¿Qué está sucediendo?

Ella suspiró.

—Fuiste una verdadera perra, ¿lo sabías? Generalmente no suelo


decirle a la gente acerca de mis circunstancias, sobre el acuerdo con mi mamá
y el corredor de bolsa, pero creí que como tú eras sensible a ser juzgada, lo
entenderías. Fue realmente malvado lo que me dijiste.

Hola, lección de vida justo en mi cara. Prácticamente la había llamado


prostituta, le había dicho que no era mejor que su madre. No lo decía en serio,
no la conocía lo suficientemente bien como para hacer ese tipo de juicio. Solo
había estado alardeando como una estúpida idiota porque estaba herida y
enojada. Cualquier resto persistente de tratar de usar lo que Nash había dicho
en el pasado en contra suya se convirtió en cenizas. No podía seguir
culpándolo cuando yo era culpable de hacer exactamente lo mismo.
Afortunadamente, a diferencia de lo que yo había hecho, Royal parecía
dispuesta a aceptar una disculpa.

—Lo sé. Lo lamento. Esa fue una dura escena de ver. Saqué
conclusiones sin escuchar explicaciones.

—Bueno, sí se veía mal. Hice un montón de llaves extras y ahora la


mitad de Denver está avisado de dejarme entrar a mi apartamento si me
quedo afuera de nuevo, pero de cualquier manera, necesitas traer tu lindo
culito de regreso. Phil tuvo un drástico giro para mal. La pequeña rubia
bocona con la bebé está haciendo un montón de cosas para Nash ya que él
no se ha movido de lado de la cama de Phil desde que te fuiste. No se ve muy
bien. No quieres que tu hombre tenga que pasar por esto solo. Te necesita.

Creo que lo que se suponía que debía sacar de toda esta pesadilla era
260

no prestar atención a qué palabras se dijeron sin importar que tan feas eran,
o a lo que estaba viendo sin importar lo mal que se veía. Tenía que tener fe en
Página

la gente involucrada, incluida yo. Los errores se iban a cometer, eso no


significaba que tenía que abandonar mi vida y mi felicidad por ellos, no
cuando Nash me había mostrado una y otra vez que valía la pena trabajar a
través del dolor y la confusión.

—No voy a llegar a Denver hasta tarde en la noche.

Hizo un ruido con la garganta.

—Espero que el padre de Nash dure tanto tiempo.

Yo también.

—Gracias por hacérmelo saber.

—Te dije que quería que fuéramos amigas.

—Creo que por fin estoy dispuesta a creerte. Sin embargo, soy una
excéntrica neurótica. No sé qué gran amiga me hará eso.

Se rii un poco, aunque todavía sonaba un poco triste.

—Todos tenemos cosas, Saint. Cosas con las que luchamos, cosas que
hacen que sea difícil para nosotros vernos como los otros nos ven.
Compartirlas es la única forma de superarlas.

No le dije que hacía poco que me había dado cuenta de eso. Si no


regresaba a Denver a tiempo, eso iba a ser algo más que iba a tener que
superar. Nunca me perdonaría si Nash tenía que enfrentar a Phil muriendo
sin mí. Claro, tenía una multitud de amigos, gente que lo amaba
incondicionalmente para ayudarlo a lidiar con su dolor, pero como Royal dijo,
me necesitaba a mí. Nadie más lo haría, y así es como podía corresponder su
amor, dándole todo lo que me dio no iba a ser un problema porque yo lo
necesitaba a él, y solo a él, exactamente en la misma forma. 261
Página
Traducido por marcelaclau y Nnancyc

Corregido por Lizzie

R oyal estaba disculpándose en exceso cuando volví al


apartamento. La salude y fui a vestirme. Como dije, sabía
que esta mierda no se veía bien, pero me golpeó en las
pelotas que Saint no tomara un respiro, hablara conmigo al respecto. Ella solo
asumió automáticamente lo peor de la situación y de mí, y eso solo apestaba.
Realmente la amé, quería que esto fuera algo real, algo a lo que aferrarme
mientras todo lo demás en mi vida se salía de control. Que ella se distanciara
rompió mi corazón, pero más que nada, me hizo ahogarme en decepción.

Me vestí, esperando a que el cerrajero viniera y dejara entrar a mi


vecina en su apartamento, de nuevo, y me dirigí a casa de Phil. Era como si su
vida fueran granos en un reloj de arena y la arena estuviera de repente
fluyendo mucho más rápido, y podía verlo. Así que además de sentir que Saint
me había dejado, sentía como Phil me estaba dejando colgado también. Sabía
que era irracional, pero era como me sentía todo el tiempo.

Mientras me sentaba junto a su cama, luchaba con la necesidad de


enviarle un mensaje de texto a ella, de intentar y arrojarle explicación tras
explicación, de rogarle por darnos una oportunidad y no renunciar a lo que
estábamos construyendo, de decirle lo mucho que la necesitaba, que no podía
hacer esto, ver a Phil desaparecer, sin ella. Lo replanteé. No podía hacerlo. La
amaba, pero me amaba también, y no podía estar con alguien que no
262

apreciaba eso porque no se apreciaban a sí mismos. Dolía, pero era lo más


real como podía ver las cosas.
Página
Un par de días después de la gran escena, estaba sorprendido cuando
ella se acercó con un simple mensaje. No sabía porque lo sentía. Tal vez por
destrozar mi corazón en pedazos desestimando mis sentimientos, por saltar a
conclusiones, por correr lejos de mí por segunda vez en nuestra historia sin
dejarme explicar, por no creer en mí, en nosotros, ¿todo por eso? No sabía que
responderle y Phil estaba empezando a entrar y salir de la lucidez, entonces
no quería dedicar algún rato intentado reparar esa valla particular. No
cuando ella la había arrancado por los postes.

Un minuto Phil sabía que estaba en Denver y quién era yo, el siguiente
estaba de vuelta en la marina, o en la Costa Este reviviendo sus días de fiesta
salvaje. Intente mantenerlo cómodo, tenía enfermeras en su casa casi todo el
día, pero el cáncer estaba obviamente progresando, moviéndose a sus
órganos más vitales. El tiempo se estaba desvaneciendo. No había estado en
el trabajo en toda la semana, por suerte tenía no solo los mejores amigos, sino
también los mejores compañeros de trabajo en el mundo y ellos estaban
llevando y recogiendo lo que dejaba atrás. Sabía que todos estaban
preocupados por mí, triste por lo que estaba ocurriendo con Phil, pero ahora
necesitábamos este tiempo entre los dos y pienso que ellos respetaron eso.

Yo estaba sentado en el sillón a su lado mirando SportsCenter sin


pensar cuando Phil tendió una mano temblorosa y la puso en mi brazo. Yo
silencié el televisor y lo miré. Sus ojos, mis ojos, estaban lagañosos y teñidos
de un color amarillo, pero fijos en mi con atención.

—Haz algo por mi hijo

Sentí mi respiración estremecerse y mis pulmones se cerraron


dolorosamente. Esta era la cosa más difícil que había tenido que pasar en mi
vida, incluyendo cuando tuve que poner a uno de mis amigos más cercanos
bajo tierra muy joven.

—Seguro, Phil. Cualquier cosa que necesites que haga.

Sus dedos se cerraron en el musculo de mi brazo y lo vi luchar para


sonreírme tras su máscara de oxígeno.
263

—Tuve una buena vida ¿lo sabes? —Él movió su cabeza en lo que creo
Página

era un movimiento de asentimiento—. Viajé por el mundo, vi cosas increíbles.


Comencé un negocio exitoso en mis propios términos y nunca tuve que
responderle a un jefe. Me enamoré cientos de veces. Ayudé a un maravilloso
grupo de niños a hacer su propia familia y te tuve a ti. No tengo ningún
arrepentimiento y es mi mayor esperanza que vivas del mismo modo.

Parecía sin aliento. Podía escuchar lo difícil que era buscar las
palabras. Solté un suspiro y forcé una sonrisa.

—Bueno, solo he estado enamorado una vez y no funcionó muy bien,


pero del resto puedo intentar con todas mis fuerzas estar a la altura.

—¿La enfermera?

—La enfermera —confirmé.

—No te rindas todavía, Nash. Si ella importa, si la quieres para ti, no te


rindas.

—¿Qué si ella fue la que se rindió?

—Entonces amala lo suficiente para que ella no pueda evitar volver.


Parte de mí siempre se preguntó si me rendí muy fácil con tu mamá.

Ugh. Ella era la última persona a la que quería en esta habitación. Mi


mamá no tenía lugar aquí.

—Tal vez. ¿Eso es lo que quieres que haga, vivir mi vida sin
arrepentimientos?

Sus ojos se cerraron y su agarre se aflojó en mi brazo. Mi corazón


comenzó a latir con un ruido sordo. Cada vez que sus ojos se cerraban, me
preguntaba si se volverían a abrir de nuevo.

—Quiero que me llames papá. Nunca tuve eso, nunca fui lo


suficientemente valiente para pedirlo, pero quiero que pienses en mi como tu
papá. Esto es todo lo que quiero.

No me jodas. No podía pensar, no podía mantener mis latidos en


control. Necesitaba una cajetilla de cigarrillos y agarrar tequila barato para
264

pasar esto. Quería levantarme y salir por unos pocos minutos y arreglar mi
mierda, pero no era el tiempo, me gustaría volver con él.
Página
—Phil… Papá. Jesús, tú fuiste el que me crio. Todo lo que mamá y ese
idiota hicieron fue tratar de reducirme, tratar de empujarme a una caja que
era demasiado pequeña. Tú eres el único padre que conoceré, y no importa
cómo te llame.

—Pero “papá” suena bien. Era la única cosa que realmente quería de
ti.

Su respiración entrecortada se igualó un poco y noté que su boca se


aflojó un poco bajo su máscara. Su pecho todavía estaba levantándose y
bajando, entonces asumí que él solo se quedó dormido. Esto fue brutal. No
sabía cómo iba a salir de esto sin cambiar fundamentalmente.

Me levanté y fui a la cocina para ver si podía encontrar una cerveza o


algo más fuerte. Me apoyaba en la encimera con mi cabeza colgando, no sabía
si quería llorar o romper algo a lo que le pusiera las manos. Esto tuvo
demasiada emoción, muchos sentimientos para una persona que intentaba
trabajar a través de esto. Estaban tan enredados, envolviéndome y sentí que
me iba a sofocar en ellos.

No sé por cuánto tiempo estuve de pie así, por cuanto solo tuve que
decirme a mí mismo que respirara. En algún punto hubo un sonido en la
puerta, y me di cuenta de que era realmente tarde y que me había separado
de todo por largo tiempo.

Era alrededor de la media noche, nadie debería estar aquí, pero mis
amigos no jugaban con las reglas comunes y Rule tenía un sexto sentido en
cuanto a mis cosas, no debería haberme sorprendido del todo si estaba
haciendo un control del terreno. Me di la vuelta con los hombros tiesos hasta
que un sonido de una grieta y resonancia se acercó a la puerta de enfrente.
La abrí en un segundo y casi caigo en mi trasero cuando un cuerpo suave se
lanzó en el mío tan pronto como fue suficiente para que cupiera.

Mis brazos se cerraron alrededor de su pequeña cintura mientras los


de ella fueron alrededor de mi cuello. Enterró la nariz en mi cuello y las
interminables hondas de su cabello rojo se entrelazaron en mis brazos y
265

manos. Sentí la humedad de su rostro mientras frotaba la mejilla contra la


esquina de mi áspera mandíbula. No dijo nada, solo me sostuvo fuerte y lloró,
Página

por mí, por ella, por nosotros, y yo solo estaba entumecido e inseguro. Solo
sabía una cosa: si intentaba alejarse de nuevo, no iba solo a dejarla ir. La
amaría muy fuerte, la sostendría tan fuerte… solo como dijo Phil.

—¿Saint?

Sus brazos se abrazaron más fuerte alrededor de mi cuello y ella


retrocedió así estábamos mirándonos. Ese gris plata claro brillaba a través
del brillo de sus lágrimas. Ella era la cosa más bonita y bienvenida que nunca
hubiera visto.

—Nash, Dios mío… —Ella mordió su labio y sostuvo mi rostro—. Lo


siento.

Levante una ceja y extendí la mano para rodear mis dedos alrededor
de sus delicadas muñecas.

—Lo sé, recibí tu mensaje. Solo que no sé por qué lo sientes.

Ella me parpadeó y pude verla luchando por poner sus pensamientos


en orden. Ella era bonita cuando era torpe.

—Principalmente lamento no tener fe en ti y en mi misma. Realmente


me amo a mi misma, Nash. Creo que tomo mirar a la vida vivida sola y con
miedo para darme cuenta. Pienso que tal vez tú pateaste la puerta y no pude
esconderlo más. Tengo mucho por ofrecer y merezco totalmente la mejor clase
de amor. Merezco tu amor.

Todas las piezas de mi corazón que pensé que ella se llevó, ella se
acercó y las puso de nuevo, en un modo más resistente.

—Mereces cualquier cosa y todo lo que siempre quisiste, Saint.

Ella me sonrió pero era de un modo tímido y casi nervioso.

—La cosa que he querido por más tiempo aparte de convertirme en


enfermera has sido… tú. Estoy tan jodidamente enamorada de ti, Nash
Donovan.

La recogí en un abrazo para romper costillas que la hizo chillar. La


266

besé tan fuerte que me sorprendió que ninguno de los dos resultara herido.
Cuando la puse abajo, la arrastré dentro de la casa y cerré la puerta.
Página
—Sin embargo, ¿Qué estás haciendo aquí? —No sabía por qué estaba
en la casa de mi papá tan tarde. No que no estuviera aliviado de verla. Solo
por estar aquí, ella me hacía sentir que algunas de las cosas que me estaban
ahogando se sintieran menos opresivas.

—Fui a Phoenix a ver a mamá. Estaba herida y actuando como una


chica de escuela en pánico. No estaba pensando, no estaba escuchando, y
pensé que el espacio ayudaría. Tuvimos una conversación de corazón a
corazón, mamá y yo, y me di cuenta de que no podía evitar mirarme a través
de otros ojos que no fueran los míos. Todos cometemos errores, decimos cosas
hirientes fruto de la casualidad, pero eso no define quienes somos. Estaba
viniendo a casa cuando Royal me llamó. Ella se encontró con Cora y escuchó
que Phil no estaba muy bien. Rompí cada límite de velocidad que existe entre
Nuevo México y aquí. Nunca me hubiera perdonado si tenías que hacer esto
solo.

Dios, yo solo la amaba.

—Te necesito. —Mi voz se rompió cuando lo dije, y los sentimientos que
estaba luchando por mantener en mi cabeza estaban amenazando con
aumentar de nuevo.

—Sé que lo haces, y yo necesito estar aquí para ti. Así es como funciona
el amor. —Ella alcanzó mi mano y le dio un apretón—. ¿Cómo está él?

Negué con la cabeza y la dejé caer hacia adelante. Ella enroscó una
mano en la parte de atrás de mi cuello y rozó un bezo a través de la cordillera
sin afeitar en mi mejilla.

—Se pone peor cada día. No he dejado su lado mucho. Él entra y sale
de la conciencia, olvida quien es, que tiempo de su vida es este. Las enfermeras
parecen pensar que es solo cuestión de días sino horas.

Ella me jaló más cerca y me dejé caer en su abrazo. Su cabello era tan
suave y olía como primavera y sol incluso si era medianoche.

—Lo siento. Esto ha tenido que ser horrible. ¿Puedo hacer algo por ti?
267

La besé detrás de la oreja y la sentí estremecerse de nuevo.


Página
—Esto es todo. A menos que quieras ceder e irme a conseguir una
cajetilla de cigarrillos y algo de alcohol.

Ella se alejó y me frunció el ceño. Yo le gruñí.

—Solo estoy bromeando. Solo tenerte aquí hace que apeste menos.
Estoy tan contento de que finalmente puedas ver que tan maravillosa eres.

—Bueno, puede que tenga mis momentos aquí o allí todavía, sé


paciente conmigo, pero me di cuenta de que si alguien tan genial, tan
talentoso y cuidadoso como tú puede amarme, entonces debo ser realmente
especial.

La única respuesta que tenía era besarla de nuevo. En otro momento,


en cualquier otro lugar, habría encontrado el lugar más cercano en el que
pudiera perderme dentro de ella, pero tan feliz como estaba de que ella
estuviera aquí, de que era oficialmente mía, todavía tenía otros asuntos
importantes en mi mano. Suspiré contra sus labios y cerré mis ojos.

—Tengo que quedarme con Phil. No puedo estar en otro lugar si él se


va.

Ella suspiró de vuelta y estábamos solo respirándonos el uno al otro


adentro y afuera.

—No voy a ninguna parte Nash. Si estás aquí, entonces también yo.

Quería discutir con ella. No estaba exactamente entusiasmado con la


idea de verme en este desorden y tan vulnerable, pero tenía que admitir que
tenerla cerca y apoyarme en ella sonaba bien. Pasé saliva y la conduje a la
habitación en la que estaba Phil. Ella puso su mano en su boca y vi sus dedos
temblar. Una capa brillante de nuevas lágrimas surgió en esos ojos
desgarradores, pero ella se sacudió y se separó de mí para caminar al lado de
la cama. Sus ojos estaban en todas partes y tocaban su muñeca con esos
dedos delicados. Me di cuenta demasiado tarde mientras me dejaba caer en
el sillón que ella estaba haciendo lo suyo como enfermera. Se detuvo por un
largo minuto y luego se giró hacia mí con una expresión devastada. Me
268

levanté para poder traer otra silla, pero ella se puso firmemente en mi regazo
y me acurruqué para que ella estuviera acunada contra mi pecho.
Página
—Su pulso es realmente débil, inestable; la respiración es superficial y
trabajosa.

—Sip

Ella negó con la cabeza.

—Lo siento.

Yo resoplé un poco y besé la punta de su cabeza.

—Continúas diciendo eso.

—Porque realmente lo hago.

La atraje más cerca de mí como podía y vi a mi padre con una


sensación de vacío en el estómago.

—Sé que lo haces. Él me dijo que no viviera una vida de


arrepentimientos esta noche, también me dijo que te amara tan fuerte que no
hubiera una forma de salir de ello, y entonces me pidió que lo llamara papá.

Mi voz se rompió, y por primera vez desde que todo esto empezó, todo
lo que estaba sintiendo comenzó a filtrarse. Por suerte estaba oscuro y la
única que podía decir algo era Saint. La humedad se abrió paso de mis ojos y
se perdió en su brillante cabello.

Ella puso la palma de su mano en mi corazón y dio unos golpecitos a


tiempo con el ritmo apresurado de mi corazón.

—Puedes hacer todas esas cosas por él. —Su voz era suave y amable
como si estuviera asustada de que pudiera ponerme los pelos de punta.

—Ahora que estás aquí, puedo hacerlo.

Nos quedamos en silencio después de eso, solo nos sostuvimos el uno


al otro en la oscuridad y esperamos ver lo que el siguiente día contendría.
Sabía que lo que sea que fuera, lo enfrentaríamos juntos y eso hacía enfrentar
lo inevitable ligeramente más soportable.
269

El siguiente día, Phil estuvo por momentos lúcido y por otros


divagando. Algunas veces sabía exactamente quien era yo y se mantenía
Página
sonriéndome ampliamente y mirando a Saint. La insté a ir a casa, le dije que
no tenía que quedarse ya que ella ya había faltado al trabajo, pero no estaba
cediendo. Revoloteó alrededor, haciendo su cosa de enfermera, haciendo su
cosa de novia, y estaba agradecido por todo ello. Phil la hacía reír cuando
estaba despierto y lúcido. Le contó historias estropeadas de mi juventud
malgastada con Jet y los gemelos Archer, lo cual llevó a un “muestra y cuenta”
de todos mis asquerosos tatuajes que tuve que cubrir con otros. Él no duró
mucho tiempo, y ella fue asombrosa con él incluso cuando yo me sentí inútil
y sin saber que decir.

Tuve un tiempo muy difícil cuando él divagaba, cuando pensó que


estaba en algún sitio más en un tiempo diferente. Yo quería romper cosas
cuando murmuraba cosas sobre mi mamá y esa relación desastrosa. Hacía
que todo el desprecio que tenía por ella, saliera a la superficie y todo ese dolor
antiguo y aquellos sentimientos de inferioridad se filtraran y me hicieran
sufrir. Saint hizo un buen trabajo al recordarme que la opinión de mi mamá
ya no tenía peso para mí, y que las personas que importaban en mi vida
adoraban quien era yo y no cambiarían nada sobre mí. Que ella no cambiaría
ni una sola cosa de mí.

Era temprano la mañana siguiente, muy temprano, el sol no había


salido aún, cuando algo cambió. Yo estaba dormitando en el sillón reclinable,
Saint estaba dormida en el sofá en la otra habitación, pero algo en el aire
cambió y mis ojos se abrieron de golpe. Me levanté y caminé al lado de la
cama de mi papá y bajé la mirada hacia él. Sus ojos estaban medio abiertos
y yo podía ver, literalmente ver, que estaba luchando, esforzándose para
inhalar cada aliento que estaba tomando. Mi corazón se salió de ritmo y sabía,
tenía un presentimiento, que esto era todo. Que el último grano de arena en
su reloj de arena estaba cayendo.

—Hola. —Podía solo susurrar y sus ojos parpadearon en mi dirección.

No podía decir si él podía verme ahora, si podía decir quién era yo en


este momento, pero levantó una frágil mano y la tomé en la mía. La emoción
atascó mi garganta cuando vi su pecho esquelético tomar cada vez más
270

tiempo para elevarse y bajar. Sus dedos huesudos se curvaron sobre los míos
y no sé si realmente lo dijo o simplemente quería que él lo hubiera dicho, pero
Página
podía jurar que las palabras siempre contigo se deslizaron fuera y alrededor
de nosotros antes de que sus ojos se cerraran una última vez.

No sé cuánto tiempo me quedé allí, no sé si hice algún ruido o no, pero


él ya no estaba respirando más y yo estaba solo sosteniendo su mano y
mirándole, entumecido. Escuché un sonido ahogado y levanté la mirada para
ver a Saint rondando en la puerta, las manos sobre la boca y los ojos grandes
en su cara. Lo supo y estaba sufriendo por mí.

Se acercó y envolvió los brazos en torno a mi cintura desde atrás y


permanecimos allí, callados y apenados, sufriendo su muerte y un poquito
perdidos.

—Creo que justo antes de morir me dijo que siempre estará conmigo.
—Sonaba oxidado e inseguro.

—Siempre estará contigo, Nash. Él es una parte de ti en todo lo que


haces. Siempre va a estar aquí cuidando de ti. —Sentí uno de sus dedos trazar
sobre los bordes de mi columna, donde mi dragón estaba durmiendo y en
reposo.

—Sí, pero no va a ser lo mismo sin él.

Su aliento suave revoloteó por la parte posterior de mi cuello mientras


yo unía una mano sobre la suya donde estaba posada en mi estómago.

—No, no lo será, pero harás lo mejor que puedas para mantener su


recuerdo vivo.

Malditamente cierto, lo haría. Era lo menos que podía hacer después


de todo lo que Phil había hecho no solo por mí, sino por el resto de las almas
rebeldes que yo llamaba mi familia.

Los siguientes días fueron un caos. Me sentí como si estuviera en el ojo


del huracán que recorría alrededor de mí. Saint se puso a trabajar en el asunto
antes de que el sol siquiera apareciera. Hizo los arreglos para que su cuerpo
fuera a donde necesitaba ir y fuera manejado en la forma que los últimos
271

deseos de Phil pidieron. En cuestión de horas el condominio de Phil estaba


lleno de gente. Todas las chicas se agruparon para trabajar en los arreglos
Página

del funeral. Ya que Phil iba a ser incinerado, un velatorio fue establecido por
unos pocos días desde el día que falleció. Yo había perdido la habilidad de
hablar, de interactuar, y solo respondía cuando me hablaban, así que fue Saint
quien lo ejecutó. Mi chica quien era tímida, dubitativa y nerviosa, se hizo
cargo de la misma forma que lo hacía en la Sala de Emergencias y no podía
haberla amado más si intentara. Podía decir que mis amigos se dieron cuenta
de la forma que ella me daba ánimo, me apoyaba, y todos se enamoraron un
poquito de ella también. No estaría haciendo nada de esto sin ella.

Los chicos estaban en la tarea de alertar a todos del fallecimiento Phil.


Los teléfonos estaban constantemente sonando, preguntas y respuestas
volaban; un día se desvaneció en el siguiente y yo estaba en el centro de todo
ello, mayormente entumecido e indiferente. En algún punto, creo que Rule
notó mi estado comatoso, y mientras que había un montón de asuntos y
negocios que todavía tenían que ser manejados, celebrar la vida de Phil y la
persona maravillosa que él era, definitivamente necesitaba ser lo primero en
la agenda, así que le pidió a Rome organizar una reunión en el Bar sobre la
marcha. Éramos los Donovan después de todo, así que era apropiado.

Fue en algún momento en mi tercer Jameson con Coca-Cola, con Saint


apoyada contra mi lado mientras que The Pogues tocaban Waltzing Matilda
e If I Should Fall from Grace With God en el tocadiscos, mientras que todos
relataban historias tristes y empalagosas acerca de cómo Phil había
impactado en sus vidas, que el frío y la indiferencia finalmente comenzaron
a desvanecerse. Me sentía triste, me sentía solo, estaba asustado, pero más
que nada, estaba decidido a hacer a mi viejo orgulloso, y en eso era lo que él
querría que me concentrara.

Presioné a Saint más cerca de mí. Le besé en la punta de su nariz


pecosa y le dije:

—Gracias.

Me frunció las cejas.

—¿Por qué?

Por todo, pero eso en realidad no lo cubría.


272

—Por ser tú.


Página
Sus ojos se volvieron todos brillantes y plateados como tendían a
hacer cuando decía algo que le llegaba al corazón, y me abrazó tan fuerte que
no pude respirar. Lo dejé ir, le dije a Phil adiós en mi cabeza, y elevé mi copa
para un brindis que tuvo a todos chillando y aullando con todas sus fuerzas.
Era una forma de despedida entusiasta y adecuada de decir adiós. Todas las
personas que Phil había tocado, la familia que había ayudado a construir,
honramos su memoria y el uno al otro mientras nos emborrachábamos
apropiadamente y vivíamos su vida sin arrepentimientos.

El velorio fue el día posterior. Las chicas habían encontrado una


pequeña iglesia agradable cerca del centro de la ciudad y estaba casi llena
hasta el tope. Phil tenía una legión de amigos con los que montó motocicletas,
antiguos compañeros de la marina, incluyendo al padre de Cora, que estaba
sosteniendo a una bebé Remy, un montón de clientes de toda la vida, y
suficientes ex novias y amantes que todo lo que yo podía hacer era sacudir la
cabeza y en mi mente darle los cinco al tipo.

Toda la pandilla estaba de pie afuera, recibiendo a la gente mientras


entraban. Era un espectáculo raro, todos nosotros, que éramos normalmente
tan coloridos y brillantes, vestidos en tonos de negro y gris. Incluso el cabello
de Rule era de un negro sombrío y sólido por la ocasión. Amaba que todos
quisieran rodearme, que tuviera un montón de brazos listos para levantarme
si iba a caer, pero me sentí muy fuerte siempre que Saint no vagaba muy lejos
de mi lado. Era la roca que necesitaba para mantenerme fijado en el aquí y el
ahora.

Desde el interior de la iglesia, la versión de Johny Cash de Danny Boy


comenzó a reproducirse y fui sometido a una ronda extenuante de abrazos de
hombre, y abrazos desgarradores y besos de las chicas. Cora ya estaba
llorando abiertamente y solo la había visto hacer eso cuando estaba
embarazada y cuando Rome recibió un disparo. Los ojos gélidos de Rule
también lucían un poco vidriosos y nítidos, pero enterró la cara en la cima de
la cabeza de Shaw para ocultarlo mientras caminaban dentro.

Junté las manos con Saint y las traje a mis labios para que pudiera
273

besarle los nudillos.

—¿Lista?
Página
Abrió la boca para decir algo pero la cerró de golpe de nuevo
frunciendo el ceño cuando el sonido de tacones en el cemento de repente nos
interrumpió. No podía creer que ella estuviera aquí o que tuviera la audacia
de traerlo a él. Les miré con cara de enfado.

—¿Qué están haciendo aquí? —No iba a ocultar el desprecio en mi


tono.

Mi mamá se aclaró la garganta.

—La verdad, Nashville, ¿cómo se vería si no estuviéramos aquí?

¿En serio? Sentí mis dientes posteriores chasquear al juntarse.

—No me importa cómo se vea. Este es un momento para la familia de


Phil, las personas que lo amaron. Hiciste tu elección y no fuimos ninguno de
nosotros, así que puedes irte.

Sentí los dedos de Saint curvarse alrededor de mi codo.

—Estás siendo ridículo. —Para mi madre siempre lo era.

Abrí la boca para replicar cuando Grant decidió que iba a meterse en
la conversación.

—Siempre fuiste un niñato egoísta. Ahora muévete fuera del camino


antes que alguien salga y se meta en esta escena. Deja de ser indecoroso… si
puedes manejarlo.

Me puse hecho una furia. Iba a arrancarle la garganta. Iba a romperle


la nariz. Iba a… jalé a mi novia indignada hacia atrás porque dio un paso
frente a mí y pinchó con la punta de su dedo justo en el centro de la corbata
de Grant. Era raro verla tan enfadada, así que di un paso adelante para poner
una mano sobre su hombro y mantenerla serena.

—¿Cómo te atreves? —Estaba furiosa en mi nombre, echando humo y


totalmente en la mitad de un arrebato de ira pelirrojo. Era alucinante, pero
Grant entornó los ojos y dio un paso adelante—. No eres nada más que un
274

abusador elitista. Fuiste muy afortunado de tener la oportunidad de criar un


niño feliz y sano, y aun así echaste eso a la basura. Nash es un millón de veces
Página

el hombre que tú nunca serás. —Sus ojos destellaron cuando miró entre mi
mamá y Grant—. Son unos egoístas y repugnantes, y se merecen el uno al
otro. No ganaron el derecho a tener a Nash como hijo.

Grant hizo un sonido estrangulado en su garganta y dio otro paso


hacia ella. Llegué alrededor de Saint y puse una mano en el centro del pecho
de él y lo empujé. Me aseguré de que entendiera la seriedad de lo que le estaba
diciendo en mi tono.

—Si te atreves aunque sea a mirarla del modo equivocado, romperé


cada hueso de tu cuerpo y luego cuando se curen, los romperé todos de nuevo.
Cuando era un niño fuiste un imbécil y no pude hacer nada sobre ello. Ya no
soy un niño, así que podrías querer cuidarte.

—¿Me estás amenazando? —Sonó indignado y remilgado.

—No, solo estoy diciéndote como es. No te quiero aquí, a ninguno de


ustedes. Ahora, si nos disculpan, tengo que ir a dar el último adiós a mi padre.

Mi mamá lucía como si quisiera decir algo más, pero al igual que
siempre hacía cuando Grant comenzaba a guiarla lejos, se fue de buena gana.
Bajé la mirada a Saint y le di una sonrisa torcida.

—Vamos a hacer esto.

Me estrechó la mano y levantó una ceja marrón rojiza.

—¿Tu nombre real es Nashville?

Hice algo que nunca pensé que haría en un día tan duro: me reí.

—Sí, y nunca lo menciones de nuevo.

Entré a la iglesia y la acompañé a sentarse al lado de Cora, que


inmediatamente envolvió a mi chica en un abrazo. Seguí caminando hasta el
podio que fue colocado al lado de la urna y el pequeño conmemorativo que
las chicas habían creado. Había fotos de Phil a través de los años, su primera
máquina de tatuaje, su chaqueta de cuero, las insignias de su uniforme de la
marina… era un tributo apropiado y considerado. Miré eso por el rabillo de mi
275

ojo, me aclaré la garganta y dejé que mi mirada vagara por la multitud.

Vi a Rule asentir hacia mí, vi a Jet inclinar la cabeza solo un poco,


Página

Rowdy me dio un media sonrisita triste y Cora solo siguió llorando


silenciosamente en el hombro de Rome. Fueron aquellos dulces ojos grises en
los que aterricé. Estaba observándome, serena y tan preciosa. Ignoré a todos
los demás y me concentré en lo que tenía que decir en ella.

—Llamé a Phil Donovan un montón de cosas por el tiempo que lo tuve


en mi vida. Amigo, jefe, mentor, tío y al final… papá. Él era todas esas cosas y
mucho más para muchos. Phil se hizo cargo de cualquiera que estuviera
perdido e intentó guiarlos en la dirección correcta hasta que ellos fueran
encontrados. Y haciendo eso, juntó un grupo de almas furiosas, frustradas y
sin rumbo, y ahora nos tenemos los unos a los otros. Le debemos nuestra
familia a Phil.

Escuché gargantas aclararse y vi cuerpos moverse en los asientos.

—Cuando era más joven quería ser igual que Phil cuando creciera.
Pensé que él era tan genial, tenía el mejor trabajo, y admiraba cómo vivía su
vida en sus propios términos, todo mientras que intentaba hacer su mejor
maldito esfuerzo de cuidar de mí. Él fue un buen tipo, y si me hubieras
preguntado en ese entonces cómo habría querido ser recordado, habría dicho
que por su arte, su dedicación a crear un lugar para la creatividad y la
individualidad para prosperar. Ahora… —Tuve que tomar un segundo para
aclararme la garganta y curvé las manos en puños sobre el podio en frente
de mí—. Ahora creo que mi respuesta sería yo. Soy un hombre que hizo a su
padre orgulloso. Mantendré su sueño, su legado, vivo y lo haré con su
recuerdo en mi mente en cada paso del camino. También creo que estaría
orgulloso de nosotros. A pesar de los calvarios, las luchas, los obstáculos que
la vida ha decidido lanzar en nuestros caminos, estamos enamorándonos,
casándonos, teniendo bebés, desarrollando negocios y haciendo las cosas que
nos hacen felices. Creo que en realidad es todo lo que siempre quiso para
cualquiera de nosotros. Phil Donovan será extrañado, mi papá será extrañado.
Pero vivirá en cada uno y todos de nosotros cuyas vidas tocó y ayudó a
moldear.

No tenía nada más, así que dije gracias, le dije a la multitud, quien
estaba silenciosamente llorando por la mayor parte, que cualquiera que
276

quisiera compartir algo era más que bienvenido a levantarse y tomar el


micrófono, y bajé para tomar un asiento al lado de mi chica.
Página
Ella tenía rastros de lágrimas en su pálido rostro y se curvó hacia mí
con su cabeza en mi hombro.

—Gracias. —Su voz fue un respiro ronco de sonido.

—¿Por qué?

—Por ser tú.

Así que allí estaba. Puse un brazo alrededor de sus hombros y escuché
a las personas contar historias sobre cuán maravilloso era mi padre, cuán
impresionante había sido, y pensé que cuando fuera todo dicho y hecho,
llevaría sus cenizas a algún lado en las montañas y conduciría el Charger a
toda velocidad y lo dejaría ir. Era un final que él aprobaría en todos los
sentidos.

277
Página
Traducido por Selene y leiiBach

Corregido por Lizzie

D
espués del funeral, Nash parecía que iba a caerse por falta
de sueño y estrés. Su amiga Cora y su padre, habían sido
amigos de Phil en la marina, estaban teniendo una reunión
en la casa de Cora para todos. Sabía que Nash iba a tratar de pasar entero por
todo esto pero él tenía que ir a la cama y descansar. No quería decir nada, no
estaba segura de que fuera mi lugar, pero cuando mencioné lo fundido que se
veía tanto Rule como Rome estuvieron de acuerdo, y me dijeron que lo llevara
a casa y lo metiera a la cama. Rule me dijo con una mirada que creía que su
hermano debería irse, de todos modos alejé a Nash del grupo con el que
hablaba, y le dije:

—Llévame a casa.

No lo discutió, ni cuestionó, no se detuvo a decir a nadie que estaba


haciendo, simplemente nos alejamos en el Charger y me llevó de vuelta al
Victorian. Una vez dentro comenzó a sacarse su ropa oscura, lo cual en
realidad era un espectáculo maravilloso, pero después que se dio una ducha
y se sirvió algo de comida, era obvio que era un zombi, lo que no dejaba la
habitación abierta para hablar y mucho menos para cualquier otra cosa que
podría haber estado en la agenda.

Me quité los zapatos de tacón que había llevado todo el día, me


278

acurruqué junto a su enorme cuerpo tatuado y froté su cabeza rapada, tracé


con mis dedos las llamas que adornaban su cráneo, y sus hombros hasta
Página

llegar a su pecho que subía y bajaba a un ritmo constante. Sus oscuras


pestañas revolotearon ligeramente contra sus mejillas mientras frotaba
suavemente con mi pulgar sus cejas del color de un cuervo. Era hermoso,
perfecto, y más fuerte que cualquiera que hubiera conocido. Él era todo mío.
Pero nunca daría eso por sentado de nuevo.

Una vez que se durmió, me deslicé por debajo de él y fui a ordenar el


apartamento porque lo había descuidado durante las últimas semanas. Llamé
a Sunny y le dije que estaba de vuelta y que iba a volver al trabajo tan pronto
como me necesitara y le dije que coordinara la entrevista con el director de
enfermería para la promoción. Le di la versión de las notas de Cliff sobre lo
que había estado pasando y mi corazón se llenó por lo receptiva y amable que
era. Realmente necesitaba dejar que esta amistad creciera fuera del trabajo
porque era una gran mujer y me había apoyado mucho. También llamé a
Faith para ponerla al día y hablar sobre salir corriendo a Phoenix sin avisar.

Creo que ella estaba feliz por mí en el gran esquema de las cosas,
estaba absolutamente emocionada porque mamá lo estaba haciendo mucho
mejor, pero dejó en claro que Nash no era su primera opción para mí. En algún
momento, su opinión, sus sentimientos sobre el asunto, podrían haberse
convertido en un peso para mí, habrían influido en mis pensamientos de que
no éramos la mejor pareja pero ahora estaba más segura. Como le dije, tuve
que mirar en mí interior y en mi vida a través de mi propia lente y no de otros.
Todo lo que veía eran los brillantes ojos de Nash.

Estaba enjuagando las abandonadas tazas de café preparándolas


para cargar el lavavajillas cuando hubo un ligero golpe en la puerta. Puesto
que todos sus amigos estaban en la casa de Cora y Rome, además él había
dejado clara su posición con respecto a su madre pensé que tendría que ser
Royal. Me limpié las manos en una toalla y fui a abrir la puerta. Mis ojos se
abrieron como platos cuando la vi.

Su cabello rojo oscuro estaba en una maraña. Tenía un moretón


amarillo y verde floreciendo alrededor de uno de sus ojos oscuros y su labio
inferior tenía un corte abierto. Tenía la mitad de su uniforme de policía
abierto sola la cubría una camiseta blanca. Había sangre alrededor de su
279

cuello y le habían arrancado un brazo del uniforme.

—¿Estás bien?
Página
Ella resopló pero vi su labio cortado temblar un poco.

—Peligros del trabajo. Forcejee con un drogadicto que era más grande
y malo que yo. Solo quería ver cómo estaban.

Era realmente agradable y quería darle una señal de que esta amistad
estaba floreciendo.

—Estamos bien. Fue duro en su momento. Su mamá es una perra y su


padrastro es una mierda, pero el servicio fue lindo y Nash rompió el corazón
de todos con su discurso. Él está descansando, lo que creo que necesita más
que nada ahora. Gracias por venir.

Ella recogió su cabello desordenado en un puño y asintió con la


cabeza.

—Estaba de camino a casa de todos modos. Eso es lo que importa. He


tenido un día de mierda. Voy a acostarme, también.

Agarré su brazo mientras se daba vuelta y me di cuenta que tenía el


brillo de las lágrimas en sus oscuros ojos.

—Se hace más fácil ya sabes.

—¿Qué?

—Tener un trabajo como el tuyo. En mi primera noche en la Sala de


Emergencias, hubo un tiroteo de pandillas. Llegaron cinco heridos de bala a
la vez. Fui entrenada para ello, sabía lo que tenía que hacer, pero después que
todo fue dicho y hecho, me fui a casa donde lloré durante tres horas y vomite
mi almuerzo. Uno se acostumbra y se convierte en parte de la rutina.

Asintió con la cabeza y se pasó la lengua por el feo corte de su labio.

—Es por eso que necesito que seas mi amiga, Saint.

Estaba al otro lado del pasillo frente a su propia puerta cuando le grité:

—Tú tienes mi número, úsalo.


280

Hizo un gesto con la mano hacia mí por encima del hombro y


desapareció dentro de su casa.
Página
Volví a limpiar para cuando terminé había decidió que era mi turno
para una ducha. Nash todavía estaba dormido cuando me metí en la
habitación para sacar una de sus camisetas para cambiarme, me tomó hasta
la última gota de control que tenía para no besar cada línea, cada curva de su
rostro hasta que se despertara.

Estaba frotando con una toalla mi cabello caminando de regreso a la


sala de estar para ver televisión cuando noté que se había despertado, me
detuve en seco. Estaba definitivamente despierto, apoyado en la parte
posterior del sofá y me miraba con unos ojos aun somnolientos. Sus bóxers
eran de color azul marino en esta ocasión y sus brazos se hincharon
seductoramente donde estaban cruzados sobre su delicioso pecho. Como
siempre, mi mirada siguió esas alas que desaparecían en la cintura de su ropa
interior.

—Oye —No pude evitar el tono ronco en mi voz.

Él levantó una ceja negra y en la comisura de su boca se inició una


sonrisa.

—Gracias por cuidar de mí, Saint.

Di unos pasos más en la sala de estar y él agarró el extremo de la


toalla que ahora colgaba lánguidamente en mi mano la usé para empujarme
hacia él hasta estar a pocos centímetros de distancia el uno del otro.

—En cualquier momento, Nash.

Extendió una mano para enrollarla en mi húmedo cabello alrededor


de mi cuello. Redujo el espacio entre nosotros hasta quedar pegada contra su
pecho desnudo. Era el mejor lugar del mundo en el cual estar.

—¿Qué tal si dejas que me ocupe de ti por un tiempo?

Bueno, ¿qué clase de tonta sería para dejar pasar una oferta como
esa? Solo que la última vez que habíamos estado en este sofá, a pesar de que
fue muy sexy sentí que había sido un poco injusto para él y quería ser justa.
281

Quería hacerme cargo de él en todas las formas existentes desde este


momento en adelante.
Página

—¿Qué tal si nos cuidamos mutuamente?


Sus cejas se alzaron y finalmente después de demasiado tiempo, una
sonrisa en toda regla ilumino su hermoso rostro.

—Suena como un buen trato. —Luego inclinó la cabeza y me besó


como si fuera la primera y la última cosa que quisiera hacer cada día de aquí
en adelante.

Nuestras lenguas se enredaron, deslizó las manos con entusiasmo a


través de mi piel desnuda, y con nuestros cuerpos alineados perfectamente.
Di un grito ahogado en su boca cuando sus manos se arrastraron bajo el
dobladillo de mi camiseta prestada y ahuecaron las curvas de mi trasero. Él
me levantó un poco más cerca para que nuestras pelvis se apretaran, sentí su
erección palpitar con insistencia contra la cuna de mis piernas. Siguió
haciendo su trabajo por debajo de la camiseta y guio su amplia palma desde
la base de mi columna hasta el final de mi cuello. Se le escapó un suspiro de
placer, me sorprendí porque nuestras bocas seguían selladas juntas.

Me aparté y le di un beso en la garganta, me estremecí cuando


trasladó sus manos a mis costillas y hasta la cima de mis senos. Parecía
incomprensible que no hubiera disfrutado de ser tocada de esta forma.
Supongo que solo necesitaba las manos, el hábil toque, pertenecerle a él. Hizo
girar la yema de su pulgar sobre uno de mis pezones lo cual me provocó un
estremecimiento en todo mi cuerpo en respuesta. Si seguía así lo
recompensaría por la última escena romántica que tuvimos en la sala de
estar. Me aparté un poco y le di un beso en el centro de su pecho. Me encantó
la forma en que reacciono, cómo se tensó y cómo se sentía su duro su cuerpo
bajo mi boca. Puse un beso que dejó una marca justo donde su corazón latía
fuerte y constante puse mi lengua alrededor de su pezón. Me hizo reír un poco
cuando se estremeció en respuesta.

Le hice cosquillas en sus abdominales con mis dedos y froté mis


palmas sobre las alas que cubrían sus costados. Pensé que sus bóxers blancos
eran mis favoritos contra su tez morena pero mientras se los quitaba decidí
que a partir de este momento ninguno sería mi favorito lo prefería sin nada
en absoluto. Su erección palpitaba, prácticamente vibrando en mi mano.
282

Todavía estaba cubierto con el anillo de metal y se estremeció con


impaciencia en mi mano cuando di un pequeño apretón en la base.
Página
Nash hizo un bajo ruido en la parte posterior de su garganta cuando
me hundí frente a él donde estaba apoyado en el sofá. Sus ojos estaban
oscuros por el deseo y había un alto rubor en sus mejillas. El poder, el orgullo
que sentí al saber que podía hacer que este hombre reaccionara de esa
manera, realmente me sentía como la mujer más bella del mundo entero.

Mis dientes hicieron clic en el anillo de metal, me dieron ganas de reír,


pero lo tenía gimiendo. Recogió mi cabello en sus dos manos cuando empecé
a rodar, chupando, lamiéndolo de una manera que le provocaba
contracciones en sus abdominales y temblores en sus muslos. Tenía que
mantener mis manos sobre él ya que nunca iba a caber todo en mi boca a la
vez, y tuve que admitir que era mucho más divertido hacer esto cuando había
cosas en mi lengua con las cuales jugar. Le oí gruñir mi nombre, eso era muy
caliente, sentí un tirón de mi cabello, lo que significaba que estaba cerca. No
estaba prestando atención a lo que estaba diciendo, estaba demasiado
ocupada pensando en cómo de embriagadora era la sensación de sentirlo, lo
delicioso que era hacerlo sentir... esto era más sobre su placer que el mío, pero
su sabor, su tacto, era suficiente para hacerme sentir bien.

Tenía mis manos alrededor de la base de su polla, usándolas al tiempo


que succionaba, arremolinándose en un movimiento de mi boca, así que me
sorprendió cuando, literalmente, me arrancó de él, lo que dio lugar a una
fricción de dientes y un estrujón que probablemente fue más áspero en lugar
de sentirse bien. Gritó una palabrota e iba a exigir saber qué pensaba que
estaba haciendo, pero mis bragas fueron arrancadas de mis piernas,
dejándome desnuda y abierta. Nos giró alrededor mientras respirábamos con
dificultad y puso mis manos sobre el respaldo del sofá. Con una palma en el
centro de mi espalda entre los omóplatos, me inclinó un poco y usó su rodilla
para abrir mis piernas lo suficientemente como para que pudiera acomodarse
en donde tenía que estar.

Me dio un beso pesado en la parte posterior de mi cuello, llegando al


frente, y cubriendo cada uno de mis pechos con sus grandes manos. No dijo
nada, solo se deslizó dentro de mí, y pensé que me iba a morir. En esta posición
era más profundo, lo sentí con más intensidad, y la función de enterrar y sacar
283

de ese pequeño extra estaba haciendo que pequeñas estrellas bailaran


delante de mis ojos. Tuve que agarrar los cojines del sofá, tuve que morderme
Página

los labios, duro, para no gritar cada vez que se retiraba y entraba. Habíamos
tenido mucho sexo en los últimos meses, pero nada se sentía tan puro, tan
desquiciado y potente.

Me sentí como si esto fuera él dejando su marca indiscutible, y a


medida que crecía el placer, a medida que aumentaba su ritmo y su armonía,
mientras una de sus manos comenzaba a deslizarse a través de mi estómago
y se dirigía hacia el lugar que me empujaría sobre el borde con el más simple
toque, estaba lista para todo, estaba prácticamente lista para romperme. La
respiración de Nash cambió, sus caderas en movimiento se detuvieron por
una fracción y su mano se detuvo en mi estómago.

—Santa mierda. —Los dos estábamos tan cerca, se movía tan bien allí,
y no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, pero iba a estrangularlo si no
comenzaba a moverse de nuevo. Él estaba jadeando como un corredor de
maratón, y cuando lo miré por encima de mi hombro, dubitativa, hizo una
mueca y me besó con fuerza en la boca a la vez que tiraba de mi cuerpo tan
lentamente como era humanamente posible. Hizo que los dos gimiéramos y
maldijéramos al mismo tiempo.

—¿Quieres hablar sobre el sexo sin protección en serio que estábamos


teniendo o quieres ir solo a mi habitación y terminar?

Chillé y enterré mi cara en su pecho.

—Por Dios, no me extraña que se sintiera tan bien.

Él soltó una carcajada y grité cuando me cargó en sus brazos y se


dirigió al dormitorio.

—¿Tal vez quieras agregar un método anticonceptivo a tu lista de


tareas pendientes en algún momento cercano?

Pasé la lengua a lo largo de la concha de su oreja y corrí los dedos


sobre las llamas tatuadas en sus hombros y le sonreí. Si no hubiera pegado
su boca al lado de mi cuello, y empezado a chupar y mover la lengua a lo
largo de las cuerdas sensibles de allí, le hubiera dicho que me había hecho
cargo de ese pequeño detalle poco después de nuestra cita en el Charger, solo
284

para estar seguros. Si hubiera sabido que iba a provocar un final apresurado
a todas las deliciosas cosas que estaba haciendo a mi cuerpo en la sala de
Página

estar, le hubiera enviado una nota al respecto.


Golpeé el centro de la cama con un pequeño "ouf" cuando me lanzó sin
gracia, y me eché hacia atrás para mirarlo donde estaba situado. Le parpadeé
con los ojos bien abiertos mientras se arrastraba sobre mí y se acomodaba
entre mis piernas.

—Eres tan hermoso. —Realmente lo era desde adentro hacia afuera.

Levantó una ceja y colocó un pequeño y dulce beso en la punta de mi


nariz.

—Al igual que tú. —Solía simplemente ignorarlo, al pensar que eran
solo palabras que estaba diciendo porque pensaba que tenía que decirlas.
Ahora entendía que lo decía en serio y que no importaba si lucía como lo
hacía ahora o si lucía como lo hice antes, era la persona que él encontró
hermosa.

—Gracias.

Se deslizó dentro de mí, y ya que mi cuerpo estaba preparado, ya al


punto de pasarse, no necesitó mucho para hacerme gritar su nombre hasta el
techo y enterrar mis talones en su espalda. Enroscó mis piernas alto sobre sus
costados, se levantó un poco en una rodilla, encendió mi dócil cuerpo hasta
que encontró su propia liberación y se derrumbó encima de mí en un pesado
montón.

El anillo en el centro de su nariz era una emoción táctica contra mi


hombro mientras besaba mi clavícula y murmuraba secamente:

—Renuncio a tratar de tener sexo en ese sofá. Nunca termina bien para
mí.

Tuve que reír mientras envolvía mis brazos sobre sus anchos hombros.

—Creo que terminó muy bien.

—Te amo, Saint.

—También te amo, Nash.


285

Nash quería vivir una vida sin arrepentimientos y yo quería vivir una
vida satisfecha. Nos necesitábamos el uno al otro para lograr eso, y ahora que
Página
nos teníamos el uno al otro no había entonces resistencia, no era más que
esta vida que teníamos juntos.

Conseguí el ascenso. Era increíble y estaba muy orgullosa de mí


misma, pero lo que lo hacía aún mejor era lo orgulloso que Nash estaba de
mí. Mi trabajo no tenía por qué ser importante para él, sino porque era mucho
quién era yo, el hecho de que sabía inherentemente lo importante que era
para mí hizo que me enamorara aún más de él.

Nuestros horarios eran todavía locos y en todo lugar, más aún ahora
que estaba tratando de aprender las diferentes partes de mi nuevo trabajo. No
importaba, sin embargo, nunca pasábamos una noche separados. Mi
apartamento, su apartamento, uno de nosotros siempre estaba en la cama del
otro, y siempre y cuando me despertara al lado de él en la mañana, no me
importaba donde ponía la cabeza en la noche.

También estaba expandiendo mis habilidades sociales. Salía con


Sunny, trataba de juntarme con las amigas de Nash en sus jueves de chicas
por la noche siempre y cuando no tuviera problema con mi trabajo, y había
terminado por tomar un café con Royal cada mañana que dormía en la casa
de Nash. Disfrutaba mucho el tiempo que pasaba con todos ellos, pero había
algo sobre Royal, algo acerca de ver a otra joven mujer con un trabajo
desinteresado y emocionalmente agotador, que me atrajo hacia ella. Ya no
tenía que tratar de ser su amiga, ya era su amiga... y punto.

Se me hacía tarde. Nash me había llamado en mi hora de almuerzo y


me pidió que me reuniera con él en la nueva tienda de tatuajes cuando saliera
del trabajo. Tenía un ingreso tardío y acabé teniendo que permanecer una
media hora extra hasta que el doctor pudo llegar a ellos. Sabía que el
contratista había terminado con todo en el nuevo espacio y todo lo que tenían
que hacer era conseguir los últimos miembros del personal en el lugar para
que pudieran abrir el negocio en unas pocas semanas. Había sido un trabajo
de amor, había costado un ojo de la cara, pero toda la familia de Marked
estaba súper emocionada por la nueva aventura a comenzar. Pensé que solo
quería mostrarme su bebé, y me sentí mal porque lo estaba haciendo esperar,
286

así que me recordé a mí misma decir los oooh y ayy con apropiado vigor.
Estaba muy orgullosa de él.
Página
Tuve que estacionar en la esquina y hacer mi camino a través de la
típica hora pico, de la multitud de BaJa para llegar a la tienda. La ubicación
era dinamita; él no iba a saber qué hacer consigo mismo cuando despegara
como sabía que lo haría. Nash estaba apoyado contra el escaparate de vidrio
del frente hablando por su teléfono. Me vio y me dio un guiño. En realidad no
podía soportar estar alrededor esperando sin encontrar algo que hacer con
las manos. Creo que esa es la forma en que evitaba tomar un cigarrillo. Estaba
haciendo un gran trabajo al dejar de fumar y cada vez que era tentado le
recordaba que había hecho todo el camino a través de la terrible experiencia
con Phil sin encender un cigarrillo, así que no había manera de que necesitara
uno ahora.

Cuando llegué a él, me tomó en un abrazo rompe-costillas y me besó


como si no hubiéramos tenido sexo salvaje en la ducha esa misma mañana.
Iba a ser la chica más afortunada del mundo si él siempre iba a estar tan
contento de verme.

—¿Recibiste mi mensaje de que iba a llegar tarde?

—Sip. Me dio tiempo para terminar la sorpresa.

Lo miré divertida y me di cuenta de que el enorme panel de vidrio que


estaba al frente de la tienda estaba cubierto de papel de estraza marrón.

—Pensé que solo ibas a mostrarme la nueva tienda.

Él se rio y tiró de una de las colitas de caballo que llevaba en el trabajo.

—Y así es. Es increíble, pero quiero mostrarte algo primero. Fuimos


dando vueltas y vueltas, arrojando una idea tras otra y otra vez sobre cómo
debería llamarse la nueva tienda.

Me estaba empezando a poner un poco ansiosa. Me mordí el labio


inferior y lo miré debajo de mis pálidas pestañas.

—¿Qué hiciste, Nash?

—Esta nueva tienda es el futuro para Marked, pero tú eres mi futuro.


287

Pensé que también podría atarlos juntos, ya que son tanto en mi vida.
Página
Se giró y quitó todo el papel marrón del cristal, y tuve que taparme la
boca con las manos. Todo lo que podía hacer era mirarlo y otra vez al vidrio
pintado, incrédula.

En letras antiguas, como las que uno podría encontrar en una vieja
tienda de curiosidades o una vieja ventana de farmacia estaba el nombre de
la nueva tienda: THE SAINTS OF DENVER TATTOO. Eso me desintegró la
cabeza y me dieron ganas de llorar.

—A Cora y a los chicos les encantó. Es diferente y va con nuestro tema


retro que hemos llevado.

—Nash... —No podía ni siquiera pensar en qué decirle. Era un honor,


pero más que eso, era un testimonio en cuanto a la importancia de que
siempre iba a estar con él.

—Espero que estés bien con ello.

Estaba regodeándose y quería besarlo y patearlo a partes iguales. Solo


incliné mi cabeza hacia un lado y lo miré como si hubiera perdido la cabeza.

Le pregunté:

—Eres increíble, lo sabes, ¿verdad?

Me levantó y me hizo girar hasta que me estaba riendo tan fuerte que
tenía lágrimas corriendo por mi rostro.

Se aclaró la garganta y se frotó la parte posterior de su cuello.

—No quiero que te arrepientas de haberme dado otra oportunidad,


Saint.

—Me diste otra oportunidad a mí también, Nash. Creo que cuando


estás enamorado eso es lo que haces, dar oportunidades y tomar
oportunidades. Ahora vamos dentro y puedes mostrarme a tu nuevo bebé.

Abrió la puerta de la tienda que había nombrado y lo seguí hacia


nuestro futuro. No necesitaba mirar hacia atrás nunca más, para aferrarme a
288

los recuerdos dolorosos y perjudiciales. Tenía a Nash para moverme siempre


hacia adelante, y lo más importante ahora me tenía a mí misma y a todas las
Página

cosas sobre mí para no rendirme. Amaba a un buen hombre, atractivo, pero


más que eso, me amaba a mí misma, y eso me satisfacía de una manera en
que nada más podía porque sabía que me merecía lo mejor y Nash Donovan
era lo mejor para mí... siempre.

289
Página
Blood or Whiskey: “Never Be Me”

Band of Skulls: “Fires”; “Navigate”

The Pixies: “Holiday Song”

Deadstring Brothers: “Silver Mountain”

Drive-By Truckers: “Everybody Needs Love”; “Lookout Mountain”

Dropkick Murphys: “Echoes on ‘A.’ Street”

The Kills: “Heart Is a Beating Drum”

The Vines: “Outtathaway”

The Tossers: “Alone”

Flatfoot 56: “Son of Shame”

Her Space Holiday: “No More Good Ideas”

Sea Wolf: “The Cold, the Dark, and the Silence”; “Song for the Dead”

The Pogues: “If I Should Fall from Grace with God”; “(And the Band Played)
Waltzing Matilda”

Johnny Cash: “Danny Boy”


290
Página
Traducido y Corregido por Lizzie

―¿E
ntonces cuál es el veredicto?

Cora envió su mirada


danzando entre mí y Rule
como si yo fuera un idiota,
incluso por hacer la pregunta.

—Creo que si ustedes dos


idiotas no la contratan, yo podría solo matarlos a ambos.

Me reí y Rule levanté la vista del pequeño bulto rosa que sostenía en
sus manos tatuadas con el ceño fruncido.

—Soy el tío favorito, no puedes matarme. —La bebé gorgoreó como si


estuviera totalmente de acuerdo con esa afirmación, incluso si Rule era su
único tío.

No le dije a ninguno de ellos que iba a contratarla,


independientemente de sus habilidades porque Phil me lo había pedido. Él
tenía algún tipo de plan y solo se había ido desde hace un par de semanas,
así que todavía estaba sintiendo la resonante pérdida y seguir adelante con
su loco plan parecía necesario.

La "ella" en cuestión, francamente nos había noqueado a los tres en


nuestros culos colectivos. Quiero decir, sabía que probablemente iba a ser fácil
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a los ojos como una modelo y todo, pero en persona ella era algo más.
Página
Salem Cruz era sin duda la chica más guapa del rock-and-roll que
había visto jamás, y podía decir que Rule estaba de acuerdo. Tenía una manga
completa tatuada en cada brazo, unas imágenes católicas clásicas mezcladas
con un desenfrenado arte de la vieja escuela del Día de Muertos, obra
inspirada en Jerry el marinero. Tenía el cabello largo y de color caramelo que
tenía una veta de color rojo sangre en el frente de él, con retumbantes rizos
en las ondas superiores y largos que colgaban por su espalda. Sus ojos eran
tan oscuros como el cielo de medianoche, y me gustaba la forma en que
brillaban como si supiera algo que el resto de nosotros no. Ella era de altura
media, pero no había nada sobre la media en las curvas que balanceaba, y
todo su glamur retro era rematado con una cara por la que los hombres en la
literatura clásica irían a la guerra. Ella era la mezcla perfecta de los años
cincuenta, curvas, rockeablemente genial y una Latina diosa del sexo. No era
más que completamente impresionante.

Si su aspecto por sí solo no hubiera sido suficiente para convencerme


de que iba a hacer que la gente estuviera en la puerta, sus credenciales lo
eran. Era su currículum y coquetería, no tomar ninguna mierda, la misma
actitud que vendía Cora. Salem no era solo una cara bonita, ella había estado
ligada a algunas de las tiendas de tatuajes de mayor éxito en la Costa Oeste,
y la tienda que dejó en Las Vegas no era solo un agujero en la pared, era una
de los grandes cadenas de tiendas que operaban en un casino y era dirigida
por un famoso chico de deportes extremos. Actualmente las cosas que
estábamos empezando en la ciudad D eran pequeñas y totalmente nuevas en
comparación con la de dónde venía, y creo que Phil lo sabía. Ella también
tenía una mano en el diseño y la comercialización de su propia marca de ropa,
así que realmente no había manera de que no le pudiéramos ofrecer el
trabajo.

Los tres salieron de la oficina que Cora había requisado y Rule regresó
a la bebé R.J. de nuevo a los brazos de su madre. La bebé vio todo el espacio
con todavía un trabajo en progreso e hizo un ruido. Estuve totalmente de
acuerdo con ella. La expansión era mucho más dura de lo que pensaba
inicialmente y no podía esperar a que todo estuviera dicho y hecho.
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La morena estaba vagando alrededor, haciendo un balance,


dimensionando las cosas, y tenía que preguntarme por qué estaba dispuesta
Página

a venir a algún lugar tan diferente, a algún lugar que se estaba poniendo en
marcha, cuando, obviamente, podría escribir su propio boleto en cualquier
lugar que quisiera en el mundo del tatuaje. Se dio la vuelta y nos vio
acercándonos, sus ojos oscuros danzando.

—¿Cómo fue?

Cora se rio y besó a Remy en la frente.

—En este momento estoy lista para contratar a un extraño en la calle.


Estamos demasiado ocupados, necesitamos ayuda, y el hecho de que puedes
correr en círculos alrededor de cualquier otra persona que hemos visto hace
que sea una obviedad. Además, este lugar podría utilizar otra mujer en la
mezcla.

Los labios de color rojo brillante de Salem se torcieron en una sonrisa.


Ella tenía una perforación Monroe de color rojo rubí que se levantaba con sus
labios carnosos.

—Creo que va a ser un buen momento. La tienda es hermosa. Creo que


con un par de pequeños detalles estarán sentados sobre una mina de oro aquí
en las nubes. Hay un montón de oportunidades a su alcance.

Cora puso los ojos en blanco y sacudió a la bebé, que comenzó a gritar
un poco. Ella iba a darle a su madre una competencia por su dinero en el
departamento de jefa fuerte y mandona.

—Confía en mí, el viejo tema del carnaval se ajusta totalmente. Estos


chicos son todos payasos y la mitad del tiempo es como ser realmente parte
de un espectáculo. —Le di a Cora una mirada sucia, pero no estando en
desacuerdo con su declaración.

Asentí con la cabeza hacia Salem y amplié la oferta.

—Con tal de que estés bien con la paga y creas que puedas manejar
trabajar de la mano con nosotros, el trabajo es tuyo. Creo que tendríamos
suerte de tenerte, y Phil pensaba que serías un ajuste perfecto, así que eso me
importa. Somos una familia, sin embargo, así que estate preparada para hacer
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frente a las tonterías que vienen con eso.

Rule gruñó y se acercó para estrecharle la mano.


Página
—Bienvenida a bordo. El tren loco siempre está buscando nuevos
pasajeros. —Se inclinó y besó a la bebé al igual que Cora había hecho, y se
enderezó—. Tengo que volver a casa. Shaw ha estado con problemas
estomacales por algún virus viral en los últimos días. Tengo que ver cómo
está. Ella estaba verde cuando me fui.

Cora lo miró y levantó una ceja que tenía la perforación de cristal de


color rosa en la misma.

—No creo que haya ninguna cosa del estómago alrededor. Presto
atención ahora por la bebé.

Él alzó y encogió los hombros.

—No lo sé. Es lamentable, sin embargo.

Cora lo miró especulativa, pero todos fuimos interrumpidos por el


ruido de botas en las escaleras que conducían desde el piso de la tienda. La
única otra persona que tenía la llave era Rowdy, así que no me sorprendió
cuando su tupé rubio abrió el segundo piso.

—Hola, Zeb llamó y tuvo una idea genial de poner viejos espejos de la
casa de los espejos aquí cuando estemos alrededor para tener la tienda
abierta Ya saben para atar todo junto...

Su voz se desvaneció y sus ojos azul mar se abrieron tan amplios que
casi ocupaban toda su cara. Su mandíbula se desencajó y lo único que podía
hacer era babear por la belleza hispana de pie con nosotros. Miré hacia atrás
y adelante entre los dos. Ella estaba sonriendo como si un gran secreto
hubiera sido revelado, y él se veía como si acabara de ver un fantasma.

Los altos tacones de Salem golpearon un pequeño ritmo sexy mientras


caminaba hacia las escaleras. Rowdy estaba atrapado, como si estuviera
pegado con pegamento industrial. Vi a Cora darle a Rule una mirada
inquisitiva, y cuando ambos se volvieron hacia mí, lo único que pude hacer
fue encogerme de hombros con impotencia. No tenía ni idea de lo que estaba
sucediendo, tampoco.
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—Hola, Rowland. Ha sido un largo tiempo. —Talló la punta de su dedo


Página

rojo sangre a través del puente de la nariz de él—. Creciste muy bien.
Rowdy tragó saliva tan fuerte que en realidad fue audible y se quedó
pegado al suelo.

—¿Quién diablos es Rowland? —Era una pregunta válida, pero nadie


parecía tener prisa por responderle a Rule cuando preguntó.

Salem se detuvo frente a Rowdy, así que estaban mirada a mirada, solo
porque ella estaba vestida con unos altos tacones y él aún estaba un escalón
abajo. Ella le puso una mano en la mejilla y le dio un golpecito, lo cual lo hizo
retroceder y parpadear como un búho.

—¿Salem? —La pregunta sonó estrangulada y forzada a salir. Nunca


había visto a Rowdy tan estupefacto. Era el seductor, el bromista. Siempre
tenía algo que decir. ¿Qué demonios estaba pasando aquí? ¿Y por qué pensé
que eso era exactamente lo que mi padre había estado orquestando todo este
tiempo?

La morena miró por encima del hombro, su elegante caída del cabello
en movimiento como algo salido de una película. Guiñó un ojo, en realidad
nos guiñó un ojo, y comenzó a bajar las escaleras.

—Huelga de eso, va a ser un gran momento. Chicos nos vemos en el


trabajo el lunes. Mándenme por correo electrónico lo formularios que
necesiten que llene.

Sus zapatos hicieron clic y taponearon en el camino por las escaleras,


mientras que el resto de nosotros se quedaba allí en silencio. Después de un
largo minuto, Rowdy sacudió la cabeza como si estuviera saliendo de un
sueño y caminó el resto del camino en el piso.

—¿Rowland? —me miró.

—Como si tuvieras derecho a hablar, Nashville.

Buen punto, pero todavía iba a darle una mierda en cada oportunidad
que tuviera.

Los ojos dispares de Cora prácticamente brillaban mientras cambiaba


295

a la bebé de brazo y agarraba la pechera de Rowdy con la mano libre.


Página

—¿Es ella? ¿Es la elegida?


Yo no sabía lo que “la elegida” quería decir, pero cuando Rowdy
sacudió la cabeza en sentido negativo, Cora parecía súper decepcionada.

—No, no es ella... pero esa es su hermana.

Cora abrió la boca y Rule y yo nos miramos el uno al otro con


confusión.

—¿Alguien nos quiere explicar?

Rowdy suspiró y levantó una mano para frotar la parte posterior de


su cuello.

—Cuando estaba en el programa de crianza en Texas, Salem y su


hermana pequeña, Poppy, vivían al lado. Su padre era el ministro en la ciudad
en que vivíamos. Él era muy, muy estricto con las dos niñas. Eran muy
diferentes, lo contrario la una a la otra. Salem se fue tan pronto como pudo y
Poppy me rompió el corazón cuando traté de darle el mío. ¿Qué diablos está
haciendo aquí?

Le envié una mirada de reojo a Rule y él mordió el anillo de su labio.

—Ella es la nueva gerente de la tienda. Acabamos de contratarla.

El gran hombre rubio parecía que iba a desmayarse o bien vomitar.

—¿Hablas en serio?

Cora asintió solemnemente y le dio unas palmaditas en el hombro.

—Nash le ofreció el trabajo. Es legal el vínculo. ¿Vas a estar bien con


eso?

Se frotó una de sus patillas y miró a su alrededor a todos nosotros


como si estuviera un poco perdido.

—¿Tengo alguna opción?

—En realidad no. —Odiaba decirle eso a él.


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—Creo que solo necesito un minuto para superar el trauma. No la he


visto desde que tenía dieciocho y me preparaba para empezar la universidad.
Página
Fue entonces cuando todo se fue a la mierda con Poppy. No puedo creer que
Salem esté aquí.

—Ella es muy hermosa. —El tono de Cora era suave y conciliador.

Las cejas rubias de Rowdy se dispararon y sarcásticamente, arrastró


las palabras:

—No me di cuenta.

Rule soltó una carcajada.

—Entonces eres ciego.

Me aclaré la garganta y todos se volvieron para mirarme.

—Phil la quería aquí. Lo puso todo en movimiento. ¿Cuánto quieres


apostar a que él sabía desde el principio de tu vínculo con ella? No se limitó a
recoger su nombre de un sombrero.

Rowdy juró.

—¿Por qué me haría eso?

—Él tenía sus razones. —El amor no podía ser negociado, lo recordaría
por siempre.

Rowdy me frunció el ceño.

—¿Qué se supone que significa eso?

Todo lo que podía hacer era sonreír. Él lo descubriría muy pronto.

—Ya lo verás. Ahora quiero ir a casa con mi novia y amar todo de ella.
—Nunca nada me había hecho más feliz que ser capaz de decir eso cada vez
que quería. Saint era la persona que siempre iba a querer al final del día, solo
lo sabía.

Cora levantó a R. J., quien alzó sus pequeños brazos mientras trataba
de agarrarse a mi anillo en la nariz. Esa maldita cosa era un pequeño imán
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de manos.
Página
—Ten cuidado, esto es lo que resulta. —Cortó una mirada de reojo en
Rule, que por completo se la perdió.

—Por cierto, dile a Zeb que sí a los espejos del tipo casa de los espejos.
Ese tipo es un maldito genio. —Realmente me quedé asombrado del inmenso
talento del contratista.

Rowdy murmuró su acuerdo en transmitir la noticia a su amigo


mientras todos hacíamos nuestro camino para salir de la tienda.

Quería sentirme mal por él, decirle que todo iba a estar bien, pero al
igual que el resto de nosotros, él iba a tener que llegar a eso por su cuenta. El
viaje hacia la elegida no siempre era fácil. El equipaje del pasado podría ser
pesado y difícil de manejar por completo, y las bajadas y curvas podrían hacer
a un hombre estar dispuesto a salir de la carretera en cualquier momento,
pero no había mejor destino, no había mejor punto final que el amor y la
mujer ofreciéndolo que esperaba al final.

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Página
Salem Cruz creció en una casa con demasiadas reglas, demasiadas
regulaciones, y sin ser permitida la diversión. Eso nunca funcionó para ella
así que dejó todo atrás tan pronto como pudo, pero ella nunca olvidó al dulce
chico de ojos azules de al lado que había estado enamorado de su hermana
pequeña. El destino y las buenas intenciones de un viejo amigo la han
depositado directo en el camino de Rowdy y está decidida a demostrarle que
eligió a la hermana equivocada hace tantos años. Una misión que va a lo
largo de la perfección hasta que la persona que los une se presenta y muy
bien podría separarlos de nuevo.
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Página
No hay muchas cosas que decir sobre ella,
ama los tatuajes y las perforaciones e incluso tiene
gran parte de ellos en su cuerpo. No ha visto su color
natural en su cabello desde hace mucho tiempo. Vive
en Colorado con sus tres perros, los cuales están
totalmente locos, y ama la nieve.

Ha sido bartender desde la Universidad, pero su gran sueño es ser


estrella de rock en lugar de escritora, aunque lamentablemente no tiene el
talento para cantar, así que esto es lo que hay.

Ama escribir y leer, sobre todo libros donde los personajes pueden
transmitir y hacer que el lector sienta algo.

Marked Men es su primera serie de libros publicados y está en camino


su segunda serie Welcome to the Point.

Marked Men:

 Rule
 Jet
 Rome
 Nash
 Rowdy (21/10/14)
 Asa (2015)

Welcome to the Point:

 Better When He’s Bad (17/06/14)


 Better When He’s Bold (2014)
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azulmort leiiBach nelshia

ElyCasdel LizC Nnancyc

Esti Lizzie Pandora Rosso

Fanny Lorenaa rihano

Gigi D marcelaclau Scarlet_danvers

Itorres martinafab Selene

Jadasa Youngblood Simoriah

Lizzie
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