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Poder y Género en las Experiencias Musicales de las Mujeres

Este texto muestra una amplia visión de la performance como instrumento de poder y de definición de género. La música y los diferentes comportamientos en los seres humanos pueden limitar el acceso y el conocimiento social, ritual y político de mujeres, hombres y niños. Todos los pueblos reconocen la necesidad de estructurar sus vidas y los privilegios de otros a través de la dramatización de los principios que rigen un orden ideal. En cada poder culturalmente definido, podemos ver las formas de intimidación, separatismo, ejemplos positivos, etc, como indicadores acerca de cómo se maneja la organización y la toma de decisiones. La performance musical, da una vía para entender cómo la gente alcanza lo que quiere dentro de su entorno, cómo pone en escena lo que presupone en relación con otros y cómo desafía la autoridad.

En primer lugar, hay situaciones en las que los hombres usan la música para restringir la vida de las mujeres con la coerción. Por otro lado está el papel de las mujeres en contextos de performance que les permiten poner en escena sus propias concepciones sobre la realidad, los vínculos y el control social. También hay otra sección orientada a la creación de repertorios y rituales que dan poder a la mujer para provocar cambios sociales. Los argumentos, conducen a unas cuestiones susceptibles de ser usadas en el estudio transcultural de las mujeres en la práctica musical. El principal objetivo de este estudio es servir de acercamiento a las relaciones entre género, poder social, y performance. Hay varias consideraciones a explicar:

1. La demostración y mediación del poder, el control es ejercido por aquellos individuos capaces de exponer o poner en escena sus argumentos de manera persuasiva.

2. El poder y el género se conectan a través de consideraciones sobre la naturaleza de la sexualidad, los atributos asociados a cada género y la necesidad de controlar el acceso a la toma de decisiones.

3. Las culturas reconocen en la música una forma concreta de poder, que puede ponerse en práctica a través de la curación, lo sobrenatural… los atributos suelen estar asociados a cada género y la necesidad de controlar el acceso a la toma de decisiones.

4. Asociaciones de poder con el género y la música conectan estrechamente dichos fenómenos que dan un foro para la explotación de la performance como una vía de acceso universal a los valores sociales y los procesos en los que los roles de género influyen entre la estabilidad y el cambio.

5. La participación de grupos de género en situaciones de performance es muy fluctuante, la continuidad social responde a una dinámica entre la conservación e innovación. El grado de ecuanimidad depende de consideraciones sociales sobre la división del trabajo y la espiritualidad.

En la mayoría de las sociedades la demostración del poder públicamente y las representaciones de performances son parte del dominio masculino. Estas exhibiciones están documentadas en la literatura etnomusicológica, la aparición de las mujeres en lo académico ha provocado la ampliación de datos acerca de las experiencias musicales en mujeres. No existe una visión clara sobre el impacto de la performance en lo relativo al género y al poder. Los estudios sobre mujeres son aceptados muy lentamente, pero las actitudes que

condicionan la investigación pueden verse aún muy prudentes, confidenciales,… El predominio masculino en los estudios de nuestra propia cultura subestima el punto de vista femenino y lo relega a un plano secundario. En la mayor parte de las culturas, existen tensiones entre hombres y mujeres.

La definición de los derechos de la performance, además de sus prácticas, se pueden analizar desde un punto de vista de que tienen nociones relativas al control social o a los derechos reproductivos, o la contaminación o las normas que regulan las herencias,… Los datos son muy desiguales y deberían ser analizados. Cualquier disciplina que quiera explicar los hábitos de comunicación debe ver el estudio de las condiciones en las que la música se da. El sistema de creencias de cada cultura está moldeado a lo largo del tiempo para legitimar unas estructuras de poder, estos cambios llevan consigo unas alteraciones del sistema de creencias que forma el modo en que las instituciones y los colectivos masculinos ejercen su autoridad sobre las personas que quieren controlar. Las tensiones que crean esos cambios en una tradición pueden ser observadas a través de la manipulación del poder y del género en la performance.

La Representación Ritual De La Supremacía Masculina.

Una de las principales premisas de este ensayo es la rivalidad y la hostilidad entre géneros, bien basadas en percepciones o rasgos psicológicos extendidos a lo largo del planeta. Si la dialéctica del poder femenino o masculino se continúa con los relatos mitológicos y ceremonias se podría decir que ese género definirá los individuos como miembros de grupos excluyentes. Si los grupos definidos en función del género se perpetúan a lo largo del tiempo, podemos ver la aparición de “culturas femeninas y culturas masculinas” que operaran solapadas en algunos ámbitos y en otros por separado.

En muchas culturas en las que la performance musical se usa para forzar el estatus social, se cree que el conocimiento y el poder ritual perteneció antes a las mujeres. En otros casos los hombres argumentan que las mujeres, poseen una gran fuerza y deben mantenerse alejadas de las formas de poder que le darían la capacidad de controlar la vida y la fertilidad de una comunidad. Las restricciones en el desarrollo de la performance suelen referirse al uso de ciertos instrumentos como tambores o flautas.

Una forma de dramatización de la dominación masculina son los travestis, representan a menudo la astucia tramposa y la mala intención que dan a las mujeres. Los roles simbólicos establecidos muestran cualidades no deseables para las mujeres, cualidades atribuidas a mujeres landinas, promiscuas. En la performance, la sodomía, el adulterio, el incesto, el celibato, el abuso físico, la homosexualidad y el inconformismo, son objetivos de la crítica pública, estas realidades hacen “funcionar” el sistema social. Cualquier cambio genera caos. La posibilidad de que en la mayoría de los contextos sociales la necesidad de controlar de la población esté fundamentada en el miedo, enraizado en los relatos y las conductas públicas. Por esto y mucho más se puede entender por qué las tradiciones cristianas y judías han excluido normalmente a las mujeres de los roles de liderazgo y de la participación ritual. En las sociedades androcéntricas las mujeres crean sus propias culturas musicales, dan una clave para comprender el equilibrio, la resistencia y la negociación en cualquier sociedad.

Cantar Por El Poder: Mujeres Y Transcendencia Espiritual.

Los Kassena-nasnkani rechazan el islam. La venta de esclavos es una deshonra, sin embargo negociar un precio nupcial para tus hijas es algo totalmente normal. El trabajo, la propiedad, el acceso a la política y la participación ritual, se deciden por el género y el linaje. Las mujeres deciden sobre la crianza y la educación temprana de los niños, pero la descendencia la deciden los hombres. La amistad entre mujeres se cultiva en el trabajo colectivo (danzas en parejas, composiciones musicales en grupo). La herrería es practicada por hombres que tengan una línea de descendencia concreta. La talla de marfil, la fundición del metal y la composición de música requieren la “ordenación” de un espíritu protector, ejercidas por hombres. Los informantes masculinos aseguran que las mujeres no componen… una mujer puede recibir tierras de su marido, padre o hermanos, la herencia de bienes corresponde a los hombres. Es raro que se invite a una mujer para que hable en público, ésta suele delegar su representación

a un hombre en la casa de sus padres. Los hombres no se les practica la circuncisión, las

mujeres de jóvenes son sometidas a la ablación (se cree que la extirpación del clítoris fuera una práctica impuesta por los guerreros y cazadores para evitar que sus mujeres les fueran infieles mientras ellos no estaban). Cuando los maridos no las ven, las esposas se ríen de la pompa del autoritarismo que les rodea, no hacen caso de las prohibiciones. Los hombres se identifican como granjeros, no tienen efectivo, las esposas hacen las tareas del hogar o venden mercancías como arroz, mijo… Durante las lluvia los hombres cultivan los campos, en la estación seca visitan los mercados y las casas del pitó y celebran los titos funerales de los hombres importantes. Para que los hombres puedan comprar bebida a otras mujeres o viajar, tienen que pedirle dinero a sus esposas. Bajo la ley una esposa y sus bienes pertenecen a su

marido.

Una mujer pertenece a su padre hasta que la compran. El precio nupcial no se hará efectivo hasta que la mujer dé a luz un hijo. Desde el matrimonio hasta la muerte, una mujer pertenece

a la casa de su marido por derecho de compra. Cuando muere, el espirito de ésta debe ser

devuelto a sus parientes. Este proceso asume que el lugar de los muertos no se deja vacío, todas las mujeres deben de cambiar sus obligaciones y roles de forma que todo lo que hacia la fallecida quede cubierto por las que siguen vivas. No se permite a los hombres a participar. La mujeres guiadas por el espíritu femenino, caminan a través de un espacio cercado por pedazos de vasijas rotas, estos trozos se extienden al lugar de reposo de la mujer. Ocasionalmente la esposa acentuará su dolor entonando canciones de pérdida ejecutadas al estilo de la casa matrimonial (luale), las parientas responderán a estas canciones con frases sueltas. El conjunto de estas respuestas acabaran creando una performance en la que coinciden en tiempo y espacio varios patrones musicales que atienden a la espontaneidad con sincronía. La trascendencia del espíritu lograda a través de esta performance de lia, conecta a las mujeres con las dos culturas y con los dos sistemas de reconocimiento del parentesco, Ambos sistemas se basan en un linaje masculino, y el paso de una línea a otra sólo puede ser a través de esa

performance ejecutada por mujeres que actúan para otras mujeres.

Otro ejemplo que se produce entre los pueblos de habla mapuche de la zona central de Argentina se aprecia el Tayil, un fenómeno vocal considerado como un vehículo que comunica el presente con el pasado, también en manos de mujeres entre los mapuche, el poder de las mujeres está relacionado con el poder que da el dar a luz. Las mujeres dan a luz estableciendo una conexión directa con los antepasados. Cada linaje Kimpeñ posee un patrón de vocalización concreto y un texto formado por palabras que dan una relación simbólica con el creador del

totémico ancestral. Combinadas estas alocuciones se convierten en tayil, la manifestación audible y tangible del alma ancestral compartida. Muchos mapuches describen el tayil como un estado emocional en el que los miembros de un grupo con el mismo grado de parentesco están unidos en el tiempo. Las mujeres que interpretan el tayil terminan su interpretación llorando, destrozadas por la experiencia. Los hombres mapuche no tienen ningún desahogo emocional a través de la performance, aunque lloran durante las declamaciones públicas. La oratoria masculina es individual. Una cosa curiosa es que aunque el tayil esté siendo cantado por un grupo de mujeres, cada una es responsable solo de su ejecución y no está oblicada a cantar en sincronía con las demás.

La trascendencia a través de la performance es un objetivo que observamos en los distintos contextos culturales desde la curación a través de asociaciones alucinatorias que encontramos en los nativos americanos hasta la transubstanciación de los sacramentos en la misa cristiana. Las perspectivas sitúan a las mujeres en una dinámica de poder que proyecta hacia el exterior la espiritualidad y sus vínculos emocionales.

Las situaciones emocionales planteadas hasta el momento muestran dinámicas de poder, de género y acceso social. Todas las sociedades están en un proceso de cambio continuo y la tensión entre hombres y mujeres está en un equilibrio complicado entre los valores de conservación y el cambio. Cada cultura tiene un sistema que sostiene su funcionamiento, pero no hay una total ecuanimidad en ninguna sociedad. Toda la cultura clasifica y define su entorno y para ello, consigue crear determinadas asociaciones basadas en atributos del género. En los grupos masculinos el poder se controla mediante la posesión o la acumulación de objetos de poder. En el caso de las mujeres poder se relaciona con posesiones espirituales que corresponden a su género. Todos estos ejemplos tejen una organización social. Las mujeres cantan para crear una transformación social y espiritual. Cuando terminan sus actuaciones el entorno a sido alterado y los vivos y muertos han ajustado su fluir.

El Renacer De La Música En Comunidades Femeninas.

En la miríada de los estilos, organizaciones y contextos de performances que se da en el área metropolitana de Washington muestra numerosos materiales musicales compartidos, que contribuirán a la formación de una cultura musical femenina. Gran parte provienen de los “movimientos de mujeres”, en la cual se decide si tener o no hijos, el derecho a vivir sin la amenaza de guerra, a controlar tu propia imagen,… Este movimiento no es una comunidad, pero sío ha ayudado a la aparición de redes e ideologías mediante las cuales las mujeres se unen para definir las nociones de familia y sexualidad. Hay tres aspectos distintos relacionados con la música y la ideología: El repertorio y los contextos de performance, la figura del director de coro y el consenso como base de la administración.

La mayoría de las mujeres del Feminist Choruys, se identifican como lesbianas o simpatizan con ellas. Pocas tienen ocasión de vivir su propia identidad en sus lugares de trabajo u otro espacio público. La red musical sirve para reafirmar y alimentar una cultura identificada con la mujer. El proyecto inicial contemplaba un modo de toma de decisiones basado en un consenso. Parte del tiempo de ensayo se dedicaba a la pensar y discutir, moderado por una figura “mediadora”. Para muchas mujeres estos coros se convierten en una red primaria para la interacción social. Consejos de amigas, dinámica sexual, conflictos personales y desacuerdos

sobre la interpretación musical. Ese proceso de transmisión y revisión de la noción de lo políticamente correcto es análogo a los procesos de enculturación en cualquier otro contexto cultural. La articulación de los repertorios sociales y rituales acordes a las necesidades de las mujeres en esa transición abre un campo de estudio para los musicólogos y sociólogos para el estudio de culturas en el seno de sociedades emergentes.

Conclusión: Hacia Una Perspectiva Intercultural

Los comportamientos culturales descritos muestran gran cantidad de estilos, que llevan perspectivas de rol, restricciones del comportamiento y acceso a ciertas formas de control social. El modo en que valoramos lo femenino es un elemento esencial para entender los tipos y dinámicas de poder y género que se dan en la performance. Los componentes de esta dinámica son:

La definición de la autoridad

El estilo de la implementación del poder

Las definiciones del género y sus características

Los valores relativos al género y sus asociaciones

Las vías por las que se transmiten los valores femeninos y masculinos

Los valores asociados a la música, al timbre y a las performances públicas como los instrumentos de poder

Los medios por los que se controla el acceso al poder

Las vías por las que la autoridad puede ser establecida o modificada a través del performance.

Para conseguir el estudio de la música las mujeres deben desarrollar directrices y preguntas que se puedan aplicar a cualquier escenario humano. Deben dirigirse a cuestiones relacionadas con el género y el poder en las experiencias musicales de las mujeres. Presupuestos:

Las mujeres desarrollan sus propios estilos de comunicación e intimidad

Estos estilos crean vínculos que se ven fortalecidos por la separación de géneros que propician las sociedades dominadas por los hombres

La estructura de poder y el acceso al mismo se forman en un continum temporal no está determinada por la evolución o la noción de continuidad.

Cuestiones agrupadas en categorías: Autoridad social, género y acceso y nociones de poder, género y performance. El estudio de las mujeres y el modo en que se ven afectadas por sus experiencias musicales lleva a una comprensión del uso y el abuso de poder entre los seres humanos. El mundo de lo inconsciente encuentra una de sus expresiones más frecuentes en los símbolos culturales que dan forma y significado a la estructura social. Los símbolos culturales tienen diversos significados para los miembros de una misma cultura y asumen la responsabilidad de presentar los hechos culturales con la misma complejidad con la que fueron concebidos. En los caso que hemos visto las performances de los hombres, parecen preservar su estatus e incrementar la legitimidad de su poder sobre los otros. En el caso de las mujeres se crea una catarsis espiritual que las afecta tanto a ellas como a su comunidad, cualidades que se heredan a través del género que han sido descuidadas a menudo por los

académicos por que no son tangibles o cuantificables, cuando resultan imprescindibles para el funcionamiento del mundo social.