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VIVENCIAS Y EXPERIENCIAS ESTUDIANTILES EN EL CICLO DE

NIVELACIÓN EN LA CARRERA DE PSICOLOGÍA

Documento de Trabajo para el Ingreso

Cuadernillo elaborado por:


Horacio Maldonado
Mónica Fornasari
Marisa Oviedo
Gisela Lopresti
Rocío Sánchez Amono
Ezequiel Olivero
VIVENCIAS Y EXPERIENCIAS ESTUDIANTILES EN EL INGRESO A LA CARRERA
DE PSICOLOGÍA

Las acciones implementadas en PROFIPE, han implicado construir dispositivos


institucionales que habilitan lugares, tiempos y tópicos necesarios para el desarrollo del
aprendizaje. De esta manera, la posibilidad de contar con espacios de orientación y
acompañamiento desde el inicio hasta los últimos tramos de la carrera, incrementa
alternativas para la planificación y anticipación de aspectos a considerar frente a las
trayectorias académicas. Promoviendo así, la implicancia del estudiante en las acciones
para su afrontamiento.

Los espacios de acompañamiento ofrecidos desde el Programa, posibilitan a los


estudiantes un mayor protagonismo epistémico. Es decir, el desarrollo de un rol activo,
crítico y autónomo en los propios procesos de aprendizaje, y en la toma de decisiones que
podrán fortalecer la permanencia en la carrera y en la construcción de su futura identidad
profesional.

En el marco del Cursillo de Nivelación se realizan las Jornadas de Ambientación y


Bienvenida organizadas por PROFIP-E (Programa de Fortalecimiento al Ingreso,
Permanencia y Egreso de la Carrera de Psicología), destinadas a los estudiantes
ingresantes a la Carrera de Psicología. Las observaciones registradas en el marco de esta
experiencia nos permiten conocer las vivencias y experiencias de los ingresantes a los
estudios superiores.

Torcomian (2016), señala la existencia de dos momentos en la experiencia de arribo a la


universidad: El Curso de Nivelación y Primer año. El Curso de Nivelación se transforma en
un nexo que permite cierta continuidad en el paso de la secundaria a la universidad. La
opción por los estudios universitarios remite a un proceso de socialización que se
desarrolla inmerso en las estrategias de reproducción social y que son construidas
siguiendo algunos de los caminos que ofrece la experiencia, de cada individuo y grupo en
las diferentes redes y escenarios en los que participa y en las diferentes coyunturas por las
que transcurren sus historias (García Salord, 2013).

TRES MOMENTOS CLAVES PARA REFLEXIONAR ACERCA DEL INGRESO

Primer momento: comenzar, afrontar y ambientarse…

El ingreso a los estudios superiores se reconoce como una situación compleja donde
confluyen factores sociales, económicos, culturales, pedagógicos y psicológicos. Es
vivenciado como el inicio de una experiencia biográfica importante, que interpela y
moviliza recursos simbólicos necesarios para poder afrontar lo nuevo y desconocido,
referido a la vida académica, los procesos de socialización y desarrollo personal.

Las ideas recurrentes que manifiestan los ingresantes en el proceso de ambientación a la


vida universitaria se expresan de la siguiente manera: “Que el ingreso no sea tan
complicado y llevemos el ritmo”. ¿“Podre adaptarme al cambio?” “No desmotivarme, ser
perseverante y no rendirnos”. “Nuevos desafíos. Nuevos objetivos. Nueva rutina”. “Lograr
ingresar y adaptarme a los cambios”. Frases de los estudiantes vinculados al deseo de
poder ambientarse a la facultad y poder superar dificultades propias de esta instancia
académica.

La instancia del ingreso conlleva exigencias organizativas, académicas y vinculares para


lograr la integración a la vida universitaria. Las mismas son acompañadas por diferentes
vivencias emocionales. Frente al ingreso los estudiantes experimentan sensaciones de
ansiedad, que definen como nervios, inquietud e impaciencia.
Los miedos, temores y replanteos vocacionales también se hacen presente durante el
cursado del ciclo de nivelación. Han sido expresados y sentidos a través de estados de
confusión e incertidumbre referidos al ingreso, al aprendizaje en la carrera, la elección, los
nuevos vínculos y una nueva etapa de vida: “¿Podré lograrlo? ¿Podré acostumbrarme?”.
“Miedo a no poder acostumbrarse a esta nueva etapa, en un lugar distinto y desconocido a
lo familiar”, “¿Será una elección correcta?” “¿Será lo que yo realmente quiero?”, “Tengo
miedo a que me vaya mal y equivocarme de carrera”.

Los ingresantes llegan a los escenarios universitarios con un bagaje de dudas y un cúmulo
de saberes previos construidos en torno a la formación en la carrera y su futuro
profesional, lo cual los pone en tensión, movilizando diferentes niveles de sentimientos y
estados emocionales.

Segundo momento: conocer, vincularse y participar…

Los procesos de socialización también forman parte de los aprendizajes que los
estudiantes deben incorporar para su desarrollo y formación profesional en los escenarios
universitarios, ya que definen el nivel de pertenencia e integración a la vida institucional,
constituyéndose en un factor protector para sostener las trayectorias académicas.

El interés y preocupación por generar nuevas matrices vinculares, se evidencia en los


siguientes relatos: “Experiencia nueva. Conocer gente nueva”, “Aprobar el cursillo, hacer
amigos”. “Hacer amistades”. “Trabajar en equipo, participar, gran desafío”. El pasaje de la
escuela secundaria a la universidad y las implicancias que la etapa de ambientación e
integración despiertan, es vivenciado por los ingresantes a través de intensos
sentimientos y afectos, como alegría, entusiasmo y emoción ante la posibilidad de
concretar nuevos desafíos, vínculos y nuevos amigos.
Por otra parte, desde el inicio de esta etapa, el intercambio y socialización con otros
compañeros, fortalece las acciones que pueden implementarse, ya que el establecimiento
de vínculos no solo apoya y apuntala en las actividades diarias sino que funcionan como
sostén para la permanencia en la carrera: “Sociabilización” “Aprender de los compañeros”.
“Tratar de tomar todos los recursos y herramientas que nos ofrece la facu y apoyarnos en
nuestros compañeros”, “Aceptar ayuda y escuchar a los profesores”.

Los estudiantes también caracterizaron este momento como generador de entusiasmo y


motivación. Para estos jóvenes haber elegido la carrera y transcurrir el ingreso, representa
un gran desafío. La acción de elegir, se constituye en motor que impulsa al sujeto a
apropiarse de cada experiencia y la Universidad, como ámbito incierto, desconocido, pero
a la vez expectante y apasionante, convoca a enfrentar nuevas situaciones, vínculos,
aprendizajes y transformaciones subjetivas, con una intensa carga emocional, por lo cual
se considera preciso habilitar dispositivos para escuchar, acompañar y contener a los
ingresantes para simbolizar estas vivencias durante el proceso de ambientación.
Circunstancia a la que se enfrenta y como tal supone un “aprender a crecer” (Casullo,
1994).

Tercer momento: asistir, organizarse y estudiar…

Entre las diferentes acciones que los estudiantes instrumentan para afrontar la carrera,
podemos mencionar, la conformación de grupos de estudio, asistencia a clases, a horarios
de consulta, talleres de repaso, y también la biblioteca. En cuanto a las tareas vinculadas
al proceso de aprendizaje y que forman parte de su rutina de cursado, expresaron como
prioritario la calidad del tiempo de estudio y la reorganización de estrategias y métodos
propios de estudio: “Leer, resumir. Adaptarse a lo nuevo. Investigar”, “Compromiso en el
estudio”. “Aprovechar el tiempo en la facultad”. “Cambio de hábitos”, “Responsabilidad,
Dedicación”. “Técnicas de estudio. Debatir”. “Prestar atención”, “Implementación de
nuevos métodos”. “Estudio/trabajo”. “Organización. Dedicación. Esfuerzo”.
De esta manera reconocen y recuperan acciones concretas junto a recursos
psicoeducativos que fortalecen el ingreso. El esfuerzo, la dedicación al estudio, el
compromiso con la carrera, la participación y aprovechamiento de las actividades que
ofrece la facultad, aparecen como aspectos valorados en el discurso de los ingresantes.
Maldonado (2016) sostiene que en el ámbito de la educación superior, las perspectivas
actuales hacen hincapié en la idea que los estudiantes sean impulsados a jugar un papel
más activo en sus propios aprendizajes, ajustándolos de acuerdo a sus necesidades y
objetivos personales y socio-comunitarios.

La etapa de ambientación e ingreso, como instancia de cambio y crisis, representa la


posibilidad de establecer las bases de un proyecto ante un futuro que se desea alcanzar,
sobre un conjunto de representaciones de lo que aún no está, pero se desea lograr y que
se apoya sobre las significaciones del presente que se espera sobrepasar (Rascovan,
2010).

Desde PROFIPE, estamos atentos cada año a la recepción y bienvenida de los ingresantes,
para ofrecerles espacios de orientación, reflexión y escucha, para que esta vivencia
intensa se transforme en experiencia subjetivante, al marcar la posibilidad de construir un
proyecto identitario a partir de un trayecto de formación académica.

REFERENCIAS

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NEES. Facultad de Ciencias Humanas. Tandil, Argentina. 29 al 31 de Octubre de 2014.
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García Salord, S.: (2013) Problemas y desafíos en el campo de conocimiento sobre las
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Torcomian, C. (2016). Experiencias universitarias y transformaciones subjetivas. En S.


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