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Bloque IV

Estándar de aprendizaje: Características del nuevo orden europeo


surgido de la Paz de Utrecht y el papel de España en él.
Los Tratados de Paz de Utrecht y Rastatt reordenaron el equilibrio entre los
países europeos intentando evitar el predominio de una gran potencia sobre las
demás. Para ello se hizo una reordenación territorial que supuso que España
perdiera todas sus posesiones europeas de fuera de la Península. Era el precio
que Felipe V tuvo que pagar para salvar el trono:
 Austria recibió de España Flandes, Luxemburgo, Milán, Cerdeña y
Nápoles.
 Saboya recibió de España Sicilia.
 Inglaterra retuvo Menorca y Gibraltar, ocupadas durante la guerra.
Países como Saboya, las Provincias Unidas de Holanda o Brandeburgo (ya
convertido en reino de Prusia) salieron fortalecidos e incluso engrandecidos
territorialmente, pero fue Inglaterra la mayor beneficiada, ya que pasó a
dominar la política europea y logró el equilibrio de fuerzas en el continente.
Obtuvo además de Menorca y Gibraltar derechos sobre nuestro tráfico
marítimo colonial (el navío de permiso y el asiento de negros), y de Francia
territorios como Nueva Escocia, bahía de Hudson o Terranova.
España perdió peso en la política europea. Nos convertimos en una potencia
de segundo orden a pesar de mantener aún un enorme imperio colonial. Felipe
V buscó en su política exterior la alianza con Francia para fortalecerse frente a
Inglaterra y el Imperio austríaco, y ésta fue la política de sus sucesores a
excepción de Fernando VI, cuyo reinado fue de paz y neutralidad en el exterior.
Se firmaron con Francia tres sucesivos Pactos de Familia en 1733, 1743 y
1761. Con el primero buscamos recuperar las posesiones perdidas en Italia y
nos vimos metidos en la Guerra de Sucesión polaca, aunque logramos
recuperar Nápoles y Sicilia, que terminaron pasando a Carlos, hijo mayor de
Felipe V con Isabel de Farnesio. El segundo se firmó frente a Inglaterra pero al
subir en 1746 Fernando VI al trono optó por la neutralidad y lo abandonó. A
cambio recibimos Parma, para el infante don Felipe, y también Milán, que
pronto devolvimos a Austria. Más tarde Carlos III al firmar el tercer pacto con
Francia entró a su lado en la Guerra de los Siete Años frente a Inglaterra,
siendo derrotado. Esto nos costó ceder Florida a los ingleses y la colonia de
Sacramento a Portugal. Francia nos compensó con la Luisiana.
Finalmente nuestra ayuda a las trece colonias inglesas de América del Norte en
su guerra de independencia se saldó con la recuperación de estos territorios
más Menorca en el Tratado de Paz de Versalles (1783).