Está en la página 1de 22

ARMANDO NIETO VELE,Z,SJ.

: SU LUGAR EN LA
HISTORIOGRAFIA PERUANA

Gabriel Garcfa Higueras *

Ittfroiluccün

El nombre de Armando Nieto Vélez, S.J. se inscribe en la hisüoria de la historiografla


nacional como uno de los más destacados representantes de la generación de historiadores
del <medio siglo> (de acuerdo con la clasificación propuesta por Césa¡ Pacheco Vélez), es
deci¡, de aquel grupo de investigadores que inaugunn su actividad historiográfica en la dé-
cada del cincuenta-
En el tramo inicial de su brillante trayectoria como historiador, los méritos de Nieto
fueron resaltados por su maesfto, el Dr. JoséAgustln de laPuente Candamo, en el prólogo a
su primer libro, en los términos siguientes: <<Este estudio sobre un aspecto del'fidelismot en
el Penú ratifica esas notas de claridad y limpieza de estilo, rigor en el manejo de las fuentes,
dominio de las normas tfunicas de trabajo. Mas, sobre todo, la tesis de Nieto demuesFa
madurez en el enjuiciamiento histórico, habilidad para la sfntesis y para el planteamiento
genérico, que se apoya, sin desdén y con precisión, en el uso exacto de los datos>. I¿s
cualidades que desde ya se advertlan en el joven historiador se verlan ampliamente confir-
madas por ulterior ejercicio de la disciplina
Hombre de la iglesia, historiador y maestro universitario, el P. Nieto es autor de una
vasta y fecunda obra +ontenida en libros, artlculos, discursos y ponencias - que versa sobre
diversos temas de nuesEa historia El fidelismo colonial, rcontecimientos y figuras de la
Emancipación, episodios y personajes de laGuerradel Pacffico,la acción evangelizadora en
los siglos XVI - XVII, vidas de cristianos ejemplares en el Vineinato penuuno, son algunos
de los tópicos que aborda desde su singular visión de historiador y hombre de fe. El estudio
de tal ph¡ralidad temática se ve emiquecida en la obra de Nieto, además, por su condición de
teólogo, filósofo y jurist¿
Asimismo, destaca en su obra el abordaje que hace de problemas conectados a la
teorla de la historia En efecto, el padre Nieto ha orientado parte de su interés profesional a
la divulgación de aspectos del conocimiento histórico, tales como la comprensión y el juicio
histórico, metodologfa de la enseñanza de la historia el sentido de la historia etc.
El núcleo del presente artlculo está consütuldo por dos monograflas presentadas
para la asignatura <I¿ Historia en el Penú>, dictada en la Escuela de Historia de la Universi-
dad de San Marcos en el curso del año académico 1993. La primera monografía consistió en
una bio-bibliografla del historiador asignado, para cuya confección contamos con la
invalorable conribución del padre Nieto, quien muy cordialmente nos recibió en lacomuni-
dad de la Panoquia Nuesra Señora de Fáüma (Miraflores) los dfas 16 y 31 de julio de 1993.
En ambas oportunidades, y, por espacio de varias horas, respondió a las preguntas que le
formularamos relacionadas a diferentes facetas de su lrga trayectoria- Así, pudo ofrecemos

+ llstudiante de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos


Miembro del consejo de Redacción de la Revista.
De es[a manera, procuramos delinear en las páginas que siguen los rasgos constitu-
tivos del pensamiento histórico de quien es eminente historiógrafo y sacerdote católico.

I
VIDA Y OBRA
a) Datos biográficos

1931 Octubre 24 Nace en Lima Armando Rafael Nieto Vélez, hijo de Manuel R.
Nieto (Oficial de la Marina de Guerra del Penú) y de Rosa Vélez
Picasso; descendientes ambos de ilustres y distinguidas familias
moqueguanas.
1938 - 1948 Cursa estudios primarios y secundarios en el Colegio de la
Inmaculada (Lima), institrrrción educativa regen[ada por sacerdo-
tes jesuitas.
1949 - 1955 Cursa estudios de Historia y Derecho en la Facultad de Letras de
la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Entre sus profesores de Historia se encuentran: José AgustÍn de
la Puente Candamo - quien ejerce considerable influencia en su
inclinación por los estudios históricos - Guillermo Lohmann
Villena, Raúl Ponas Barrenechea, Luis Bedoya Reyes, Manuel
Belaunde Guinassi.
En los cursos de Derecho, tiene como profesores a: Ismael Bielich,
Luis Echecopu Gucía, Domingo Garcla Rada, Aníbal Corvetto,
Canónigo José Dammert Bellido.
Resulta de g¡an valla en su formación de historiador el seminario
de Historia del Instituto Riva-Agüero, dirigido por el Dr. José
Agustln de la Puente. Pertenece a la primera promoción de histo-
riadores formados en el seminario, gupo en el que figuran: Car-
los Deustua Pimentel, César Pacheco Vélez, Pedro Rodríguez
Crespo, JoséA. del Busto y Raúl Tamalloa.
1953 Es nombrado Jefe de Secreta¡la del Instituto Riva-Agüero, du-
rante la dirección de Vlctor Andrés Belaunde.
1955 Como miembno del Seminario de Historia del Instituo Riva-Agüe-
ro, conforma el grupo de trabajo sobre laEmancipación coordi'
nado por José A. de la Puente, Director del Seminario. Tiene a su
un importante y valioso testimonio del ambiente universitario que le tocó vivh de sus maes-
Eos, del trabajo en la investigación y de su ejeroicio pastoral y docente. Panrealux.la
segunda monografru consistente en un balance teórico-crltico de la obra histórica de Nieto,
acudimos a los principales títulos de su bibliog¡affa a los artículos dedicados a la teorla de la
historia, y al propio aútor,quien nuevÍunente nos concedió una entrevista el 29 de noviembre
del año'93, la cual giró alrededor de varios puntos de su oficio historiográfico.
De esta manera, procuramos delinear en las páginas que siguen los rasgos constitu-
tivos del pensamiento histórico de quien es eminente historiógrafo y sacerdote católico.

I
VIDA Y OBRA
a) Datos biográñcos

1931 Octubre 24 Nace en LimaArmando Rafael Nieto Vélez, hijo de Manuel R.


Nieto (Oficial de la Marina de Guerra del Penú) y de Rosa Vélez
Picasso; descendientes ambos de ilustres y distinguidas familias
moqueguanas.
1938 - 1948 Cursa estudios primarios y secundarios en el Colegio de la
Inmaculada (Lima), instihrción educativa regentada por sacerdo-
tes jesuitas.
1949 - 1955 Cursa estudios de Historia y Derecho en la Facultad de Letras de
la Pontificia Universidad Católica del Penú.
Entre sus profesores de Historia se encuentran: José Agustln de
la Puente Candamo - quien ejerce considerable influencia en su
inclinación por los estudios históricos - Guillermo Lohmann
Villena, Raúl Porras Barrenechea, Luis Bedoya Reyes, Manuel
Belaunde Guinassi.
En los cunos de Derecho, tiene como profesores a: Ismael Bielich,
Luis Echecopa Gucía, Domingo Garcla Rada Aníbal Corvetto,
Canónigo José Dammert Bellido.
Resulta de gran valla en su formación de historiador el seminario
de Historia del Instituto Riva-Agüero, dirigido por el Dr. José
Agustln de la Puente. Pertenece a la primera promoción de histo-
riadores fonnados en el seminario, grupo en el que frguran: Car-
los Deustua Pimentel, Césa¡ Pacheco Vélez, Pedro Rodrlguez
Crespo, José A. del Busto y Raúl Tarnalloa.
1953 Es nombrado Jefe de Secretaría del Instituto Riva-Agüero, du-
rante la dirección de VlctorAndrés Belaunde.
1955 Como miembro del Seminario de Historia del Instituto Riva-Agüe-
ro, conforma el grupo de nabajo sobre la Emancipación coordi-
nado por José A. de la Puente, Director del Seminario. Tlene a su

Nuevr Snü€srs 16
cargo la investigación sobre el tema <La Epoca del Fidelismo>.
Setiembre Se defrne su vocaeión religiosa, la cual abrigaba desde el inicio
de sus estuüos universitarios.
1956 Renuncia al cargo de Jefe de Secretarla del Instinrb Riva-Agüe-
ro.
Abril20 Opta el grado académico de Bachiller en Derecho y Ciencias
Políticas, sustentando la tesis El derecho a la educación y la le-
gislación peruana en el siglo XX. Esta fue aprobada por unani-
midad.
Mayo 4 Obtiene el grado de Bachiller enHumanidades con Ia sustentación
de la tesis Contribución-a la historia del Fidelismo en el Perú.
1808-13!Q. Integran el jurado los catedráticos: José A. de Ia
Puente, René Hooper, Onorio Fetrero, Césa¡ Belaunde Guinassi
y Carlos Radiccati, quienes la aprueban por unanimidad.
Mayo 18 Obtiene el título de abogado.
Mayo23 Ingtesa al noviciado de la Compañía de Jesús en Miraflores.
19s6 - 1959 Formación eclesiástica en el Noviciado de San Estanislao de
Kostka.
1959 - 1961 Cu¡sa estudios de Filosofla en la Facultad de Filosofla de la Uni-
versidad Alcalá de Henares (Madrid). Alll obtiene el grado de
Bachiller en Filoscfla
1961 - 1965 Estudia en la Facultad de Filosofla y Teología Sankt Georgen en
Frankfurt am Main (Alemania Federal), donde obtiene la Licen-
ciatu¡a en Sagrada Teología
19&l Agosto 28 Es ordenado Sacerdote en la Catedral de Frankfurt am Main.
Agosto 30 Ohcia su primera Misa Solemne en la iglesia panoquial de Hausen
arn Main.
1965 Setiembre Viaja a España - luego de permanecer en Parls por espacio de un
mes - para cumplir con la lla¡nada Tercera Probación, que consti-
tuye la culminación de su formación jesuítica. Ejerce el ministe-
rio sacerdotal en las ciudades de Murcia Ciudad Real y Madrid.
1966 Junio Retoma al Peni.
1966 - 1969 En cumplimiento con el reglamentario perfodo de magisterio, dicta
cursos de Latln, Griego e Historia del Pení a juniores y novicios
en la Casa de Formación de la Compañla en Huachipa (Villa
Kostka).
1967 Abril Es nornbrado profesor asociado en el programa de L,etras y Cien-
cias Humanas (sección de Historia) de la Pontificia Universiüd
Católica-
1967 -1994 En la Universidad Católica regenta las cátedras de Filosoffa de la
hisoria Teorla de Ia historia y Teologfa de la historia Dicta even-

Nusve SNrBsIs 17
tualmente los cursos de Metodología de la Historia e Historia del
Perú IV (Emancipación).
1968 Miembro de la Sociedad Geográfica de Lima.
1969 Agosto/ Enseña Historia de la Iglesia e Historia de
Diciembre la Filosofía en el Seminario Arquidiocesano de San Antonio Abad
(Cusco).
Noviembre Integra la Comisión Nacional del Sesquicentena¡io de la Inde-
pendencia en representación de la Asamblea Episcopal del Peni.
1970 Diciembre Miembro correspondiente del Centro de Estudios Histórico-Mi-
litares del Perú.
1970 - 1994 Catedrático de la Facultad de Teología Pondficia y Civil de Lima.
Dicta los cursos de Historia de la lglesia, Historia de la Iglesia en
el Pení, Historia de las Ideas (Filosofía Moderna y Contemporá-
nea) e Historia de la Filosofia Antigua y Medieval.
l97l Diciembre 20 Es condecorado por el Supremo Gobierno con la <Orden al Méri-
to por Servicios Distinguidos>> en el grado de Gran Oficial.
1972 Diciembre2I Miembro de Número del CenEo de Estudios Histórico-Militares
del Pení.
r974 Miembro Correspondiente de la Junta de Historia Eclesiástica
Argentina.
1975 Febrero 12 Es promovido alacategortade Profesor Principal del Departa-
mento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del
Perú.
Junio 24 Miembro de Número del Instituto de Estudios Histórico-Maríti-
mos del Peni.
Junio 25 Nombrado Sub-Director del Instituto Riva-Agüero por Resolu-
ción del Consejo Ejecutivo de la Pontificia Universidad Catóüca-
Miembro de Número de la Sociedad Bolivariana del Pení.
1976 Agosto Miembro de la Directiva del Instituto Sanmartiniano del Peni.
t977 Asesor Histórico de la Secretarla de Defensa Nacional.
1978 Noviembre 18 Asume la Presidencia del Cenro de Estudios Histórico-Militares
del Perú a la muerte del General Felipe de la Bana.
1979 Agosto 17 Electo Miembro de Número de laAcademia Nacional de la His-
toria
Octubre 4 Condecorado por la Marina de Guerra del Penú en el grado de
Oficial, Distintivo Blanco, <por haber contribuido en forma ex-
cepcional al progreso y engrandecimiento de la Marina de Gue-
na del Pení>
Octubre 26 Electo Membro de Número del Instituto Peruano de Investiga-
ciones Genealógicas.
Noviembre 19 Incorporación a la Sociedad Peruana de Historia
Diciembre 14 Incorporación a laAcademia Nacional de la Historia

Nusv¡ Slt¡rgsls 18
1980 Abril 10 Elegido Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de
la Historia de Venezuela.
Diciembre 19 Reelecto Primer Vicepresidente del Cenüo de Estudios Históri-
co-Militares del Perú.
l98l Abril14 MiembroConespondientedelaAcademiaArgentinadelaHisto-
fra.
Mayo6 ElegidoDirectordellnsútutoRiva-Agüeroporunpeíododeres
años por resolución del Consejo Ejecutivo de la Pontificia Uni-
versidad Católica del Penú (Resolución N0350/81).
Miembro Conespondiente de la Sociedad de Geografla e Histo-
ria de Guatemala.
1983 Enero l l Miembro de la Comisión Nacional Peruana del V Centenario del
Descubrimiento - Encuentro de Dos Mundos.
1984 Octubre 25 Reelegido como Director del Instituto Riva-Agüeropara el trie-
nio 1984-198? por los miembros del Instituto reunidos en Asam-
blea General.
1986 Elegido Miembro Correspondiente de la Academia Boliviana de
la Historia.
Miembro fundador y Vicepresidente del InstitutoPe,n¡ano de His-
toria Eclesiástica con sede en Cusco.
Ig87 Nombrado Vicepresidente del Consejo Católico para la Cultura
del Pení.
Noviemb,re 26 Reelegido como Director del trnstituo Riva-Agüero por un nie-
nio por los miembros del Instin¡to reunidos en Asamblea Gene-
ral.
1988 Octubre 3 I Nombrado Vicepostulador de la Causa de Beatificasen del P. Fran-
cisco del Castillopor el PostuladorGeneral, P. Molinari.
lg2 Setiembre Director interino del ProgramaAcadémico de Teologfa de la Fa-
cultad de TeologhPontificia y Civil de Lima.
1993 Abril lg Director de Estudios Teológicos de la Facultad de Teologla
Pontificia y Civil de Lima

b) Principalesobras
Conribució alaHistoriadel Fidelismo enelPenú (1808-1810). Lima,Pontificia
Universidad Católica del Penú ( Publicaciones del Instituo Riva-Agüero ),
1960, 166Ps.

I¿ Acción del Clero. 2 volúmenes. Colección Documental de la Independencia del


peni, Tomo )O(. Lima, Comisión Nacional del Sesquicentenario de la
IndePendencia del Penú, ln L972.

Nuevr Snrrrs$ 19
Antología de la Independencia del Penú. Edición preparada por Félix Denegrii
Luna, Armando Nieto Vélez S.J. y Alberto Thuro con la co laboración de
Luis Durand Fl6rez. Lima, Comisión Nacional del Sesquicentenario de la
Independencia del Peni, 197 2, 682 pp.

<Conflicto Peruano-Fcuatoriano, 1858-1859> en Historia Marltima del Peni, Tomo


VI, pp. 47 I-678. Lima, Ed. Ausonia, 1976.

Historia del Colegio de la Inmaculada. Tomo I. Lima Rl. Turística 1978.

l¿ Ielesia Católica en el Perú en Historia dg!-Pe¡i, Tomo XI, pp. 419-601. Lima
Juan Mejla Baca, Editor, 1980.

l¿ Primera Evangelización en el Pení. Hechos y Personajes. Lima, Asociación Vida


y Espiritualidad ,1992,160 pp. Obra coordinada con la Comisión de la Con-
ferencia Episcopal Peruana para la celebración del V Centena¡io de la
Evangelización.

Francisco del Castillo. El Añstol de Lima. Lima Pontificia Universidad Católica,


Fondo Editorial, t992. 335 pp.

u
BALANCE CRITICO Y PERSPECTIVAS

I¿ obra histórica de Armando Nieto Vélez se singulariza por el enfoque y análisis


de múltiples procesos y hechos de nuestro pasado histórico, siendo, por lo general, Fes los
tópicos sobre ros **
:" nffiil*H::xtrt#¿lx,
- l-alglesiacatólicaen el Perú.
Siendo alumno del Seminario de Historia en el Instituto Riva-Agüero durante la
década del cincuenta, Nieto integró el grupo de trabajo sobre la Eniancipación, teniendo a su
cuidado la investigación sobre <La Epoca del Fidelismor, >. Tal tema fue mderia de su prime-
ra inmersión en la reconstrucción higórica, dirigida a elhborar su tesis para optar el grado de
Bachiller en I¡úas y Humanidades el año de 1956. Lllteriormente fue publicada en forma de
libro por el Instituto Riva-Agüero, y mereció el Premio de investigaciúr <Luis Antonio
Eguiguren>, otorgado por el Centro de Estudios Histórico-Militrres del Penú en 1960.
t a investigación comprendió desde la aMicación de Fernando MI hasta la reacción
del Viney Abascal frente a los movimientos revolucionarios americanos. Para su realiza-
ción, Nieto consultó un vasto manojo bibliográfico y documental, que incluyó textos inédi-
tos.
[¿s conclusiones a las que el autor anibó son las siguientes:

NuavnSn[EsIs 20
l. El Virrey Abascal observó en todo momento una actitud de obediencia a las
autoridades españolas que gobiernan en nombre de Fernando VII, siendo hos-
til - por otro lado - a las Juntas Americanistas.
2. El carlotinismo equivalió al deseo y opinión que la Infanta Ca¡lota - Joaquina
salvaguardara momenláneamente la quietud de los dominios americanos.
3. No hubo penetración efectivaen elPenú de agentes bonapartistas o afrancesa-
dos"t
El libro de Nieto represent¿ un estimable aporte en el estudio del fidelismo y de los
¡mtecedentes de la emancipación peruana, y, en palabras de José Agustín de lapuente, <<pue-
Je f,rgurar, con toda dignidad, en la historiografía precursora que inicia Vicuña Mackenna en
C siglo XIX y que Jorge Guillermo l,eguía, continúa e intensifica con entusiasmo en este
sglon.t
El segundo tema al que Nieto ha dirigido su atención, preferentemente, es el de !a
lu€rra entre Pení y Chile, y que se ha manifestado en numerosas conferencias pronunciadas
:n instituciones culturales e institutos armados - la mayor parte de las cuales se ef@tua on
:ntre los años de 1979 y 1983, coincidentes con la conmemoración del primer centenario de
ml suceso de hondas repercusiones en la historia patria - y fambién en artfculos aparecidos en
m'isks especializadas, de divulgación y en diarios. Los aspectos que más le han interesado
del acontecimiento son: la campaña naval, los factores psico-sociales en la contienda mil!
r, la iglesia en 1879 y perfiles de héroes como Miguel Grau y Ellas Aguine.
En la actualidad el padrc Nieto, con la colaboración del Cont¡almirante Melitón
Carvajal Pareja, viene trabajando en una histcria naval de la Guerra del Pacífico (1879 -
1S83), que corresponderá al tomo )OI de la Historia Marítima del Perú.
Sin embargo, la más valiosa aportación de Nieto al conocimiento histórico se pre-
$enta en el área de la historia eclesiástica. En efecto, luego de su ordenación sacerdotal en
-\Iemania, y ya de regreso en el Pení, Nieto comenzó la excursión por esla zona de la histo-
ria indagando en los a¡chivos de la Iglesia peruana y de su orden religiosa- El resultado de
este interés y acuciosidad es una copiosa obra diseminada en numeros¿ts publicaciones, que
;omprenden libros de envergadura; es el caso, por ejemplo, de La IC!$taeaúlicagn glPenú,
que intega la monumental Historia del Penú (Tomo )C: Procesos e instituciones) editada
¡nr Juan Mejfa Baca en 1980. En los dieciséis capítulos que lo componen se registra
,'liacrónicamente el extenso itinera¡io recorrido por la Iglesia en el país desde su estableci-
m.iento en 1532 hasta la realización del I Congreso Euca¡ístico Nacional en 1935. TLal obra
rE?resenta un esfuerzo Ce síntesis histórica; que apoyado en un amplio repertorio bibliográ-
fico y documental, luce precisión en el tratamiento de los hechos y un equilibrado y sereno
iuicio - exento de todo apasionamiento - en la ponderación de los procesos e instituciones
que se describen.
Debe precisarse que en el enfoque de cada uno de los temas que allí se exponen se

Las conclusiones han sido tomadas de


Historia (1934 - 1988), Pontificia
JoséA. de laPuente Candamo, <h,ólogo> aArmando NietoYélez,
en el Pe¡rt {1808 - 1810). Pontificia Univenidad Católica del Peni, Lima, 1960.

Nuev¡ Slrrrpsrs 2l
aprecialaintencióndef"iietoporpresantar1ü;,; i:i;.:¡'r.,:,..; ... ., ..:,i.,. . .

eidiosincraciaporentoncesimperante,ylaevalur*:iri¡:l ti*;ti;t?1irii1j-i, i,.:r;ii,.,. ., , : ..:,


elmalcohistóricoenquetuvieronpresencia,evif:mc*,de¡d.fi¿,"¿:li-r,:";.!1¡:..;t-u;.-,,,.'1 : ,,,,i:,1.;'],..,;..
En La-iglggiaea6!!Sa-9L91_Pqn¡, el sacerciuta i: nisrr;r'i;ir,io¡, jr."r,,il., , . ,-i,.r,,,;.r i
perseveranciapuest¿s en prácticapor los hombres rxe ir {¿:l*ria,:{üie;,:r.:r. .,rr;:, i-.r¡.i : ,l

argarrjzar el funcionamiento de la institución y de eviuigeli;,1¿1. ;: :r:! 1,"i.,":,,r._ .,." :,: x

como la acción cultural ejercida por las órdenes religicsas ¡, sei iahc: ,_t¡:i,.". ".,:;t r
.¡. ., l,vrrr¡.
Constata errores cometidos por miembros del clero dilrar¡tfl i.3 c{ri. r i.!" r.. . .r":,.{,t .. ¡ ; í,1;!
fervor y observancia religiosos; destaca, asimismo, deüci¿ncias *n i:z ¡,,.r-a-:¡s *c, .,.,.x. ,",¡,ii,,
lo manifiesta, por ejemplo, al explicar los signos característicos del panoriuns rc .jrqj.;r.) ür1 , .
Pení en ladécadade 1930:>...hay que señalar que el catolicismc peruarro <Jc q.r cj,,,;úr - ,:,
pesar de las claras enseñanzas de León XiII en la enciclica gg¡g¡1i-Nov¿{ilm (igr.. i)
de .píc,
XI en la Quaüaguecima-añs (1931) - no logró afront¿r con declr.ión y cohereri;,:ra, "r,'¡i! en i¿
jerarquía ni en los laicos (fuera de no[ables excepciones) ias grandes cuestiones
*conómico-
sociales. Nos ha faltado a los católicos de laprimera mitad del siglo )O( una sóiitia csncien-
cia de los deberes sociales y ha predominado en cambio, en general, el di.¿o¡cic r::ntre, ia i'e
¡:
la actuación de esa misma fe frente a los hombres, especialmente los más desfavr¡rociclos, v
a quienes el Evangelio da la preferencia>.3
'
Para componer Largleqia-eaté!¡saeue!-peú, el padre Nierro ha consulr",¿o t"ueflrcs
de diverso calibre. Entre las fuentes primarias pueden consideralse ios docuniei,los del A¡-
chivo General de Indias concernientes a las órdenes religiosas en el Perú y al fl¡nc:rrnamiento
de las doctrinas (panoquias) en el Virreinato peruano - gran parte de los cr¡ai¡s {r,cr.on Dul}ii-
cados por Emilio Lisson Chávez en Lalglqfi¿ de Españaeq si_pStii -, y drrrá: . ,
. ,rru
ción oficial de los siglos coloniales y de la época republicana.
Es de destacarque el libro, objeto cle nuestras co¡rsideracia¡lc¡;. ha si¡Jo rc.', ;i,¡rtjr
üor
su autor y hoy forma parte del Tomo V (El_yrrrernatd de la HiStOf!¡GgrySGl&.
*:¡,; ;r¡ 9
tomos que la Editorial Brasa puso en circulación en diciembre de i 993, cuya d, r *ccién en
"v
el plan de investigación correspondió aI historiador José Antonic del Busto.
La investigación desarrollada dürante los dos últimos lustros sobre ciert¡:'s sectores
de la historia de la evangelizaciín en los tiempos virreinales ha arnpiiado el c,tu6io que
Nieto concluyera en 1979, y ha sido materia de varios arfículos y ponencias. L.q indicado
hasta aquí pone en evidencia los nuevos derroteros que las investigaciones de ldieto han
abierto en la historiografía de la Iglesia peruana, convifiéndose, con el cultivo de este géne-
ro, en continuador qe la obra emprendida en el presente siglo por Rubén vargas ugaÍe, s.¡.;
de quien ocupa el asiento que le correspondie-ra en la Academia Nacional de iá Histoú.
Esto último resuha, por cierto, bastante significativo.
Un aspecto de la historia de la Iglesia que ha merecido gran interés e¡¡ la r:bra dej F.
Nieto es el referido a la vida de cristianos peruanos elevados a los alt¿res (hagiugrafla). En
La-Ielgcia-Catéliaa-9L91-Pen¡ dedicó un capltulo al tratamiento escuero de la vida de las
principales figuras de santidad en el virreinato peruarro. Aquellas páginas del liblo de Nieto
se han nutrido en tiempos recientes con la redacción de artículos consagrarlos a;dgunos
de
3 Arma¡rdo Nieto Vélez s.J., La Iglesi¿rqtóIisafoslpgnú en Hlgtqdadglpe¡i ror*o xI, Editadal Juan
Mejía Baca, Lima, 1980, p.600.

Nuev¡ SNrssls 22
ffirestros santos, publicados en revistas espe-cializadas de nuestro medio, y que reunidos han
viso la luz en el übro La Prime{a EvanCgljzag¡én 9B-91 J9ú- IIgshgEJ-89$P[Ai9lGima
:
1992). En él encontramos semblanzas de Santo Toribio de Mogrovejo, Sant¿ Rosa de
ünq San Juan Masías y Francisco del Castillo.
Nieto ve en los santos a hombres comunes, pero que, poseídos de una honda fe
religiosa y del deseo de continuar con la obra de Cristo, buscaron el bienestar del prójimo;
califica su trayectoria como un <ejemplo de valor moral>> que impele a los cris-tianos a
seguir sus pasos. En palabras de Nieto la vida de un santo debe enfocarse históricamente
.como la viü de un hombre que por su Eabajo, por su combate espiritual sobresalió y acogió
l..graciade Dios y la llevó - como en la Parábola de los Talentos - a una culminación de fe y
de caridad. La vida de un santo no es la vida de un super-hombre. Hay que mostrarlo tal
como fue>.a Esto último alude a que el historiador debe centralizar su estudio en la compren-
sión del personaje, presentándolo con sus grandezas y limitaciones.
En ese s€ntido, considera que debe hacerse una crftica bastante aguda - en el fondo
y en la forma - de la hagiografía del siglo XVII que se muesEa deficiente en la precisión
histórica y que no rescata la figura humana del santo, sino que más bien exalta sus lados
maravillosos y legendarios, sin que esto signifique apriori descutar laposibilidad de hechos
sobrenaturales en su vida. Este estilo de hagiografla tiene que ser entendida como producto
de una época y de una mentalidad, y, en modo alguno, conside-rade como un derrotero por el
que haya que volver a transitar. Subraya, en tal dirección, que quien acometa la ta¡ea de
incursio-nar por esa veta tendrá necesariamente que formular una aguda cítica a la hagiografía
del barroco.
Materia de uno de los últimos libros del P. Armando Nieto es la figura del venerable
Francisco del Castillo (1615 - 1673), jesuita limeño, apóstol de los esclavos, de quien no sólo
se ha convertido en su más calificado biógrafo, sino que, además, es Vicepostulador de la
Causa de Beatificación desde 1988. La obra se titula Er¿ncisco del Cagtillo. El apóst-ol de
Lima (Lima, 1992).
El estudio biográfico - tal como Nieto lo registra en la introducción del libro procu-
ra ser no sólo un trabajo que contri-buya al beneficio de la orden religiosa a que pertenece y
a la Postulación General de la Causa, sino también a la Iglesia peruana y a la tierra natal del
<siervo deDios>. Thmbién en las notas proemiales, Nieto expone larazón de su estudio y las
lfteas direcnices a las que se ha atenido: <<Enfte las normas que la Santa Sede ha establecido
para la recta marcha de las Causas de Beatificación se halla la preparación de una biografía
que, siguiendo los üneamentos historiográficos actuales en cuanto a heurísüca y crítica re-
fleje en lo posible la 'vida y actividad' de un siervo de Dios. Se exige, pues, la confección de
un esfuüo orgánico que tenga en cuenta, además de las declaraciones de los testigos, la
documentación y bibliografía existente; y describa con sencillez y objetividad el perfil hu-
mano del biografiado y su entomo>>.5
En efecto, el estudio de Nieto se allnea a las direcrices de trabajo de la moderna
hagiografía, que cuenta entre sus principales exponentes a Georg Schurhammer y James
Brodrick; mostrando el retrato humano del P. Castillo, enmarcándolo en el escenario de su

4 Declaración de Nieto en la ent¡evista del 29 de noviembre de 1993.


5 Arma¡¡do Nieto Vélez S.J, Erancisco del Castillo. El Apóstol de Lima- Fondo Rlitorial de l¿ Pontificia
Univenidad Católica, Lima, 1992,p.9.
Nuevr Sr*r'sls 2:
I
I
actividad: I-a Lima del s. XVII. I
El interés de Nieto por la personalidad histórica del P. Castillo se funda en dosl
razones:
l. Pertenció a la Orden religiosa de la que es miembro: L,a Compañla de Jesús. i

2. Fue un sacerdote profundamente interesado por los problemas sociales de su ciu -


dad, destacando, en particular, su labor pastoral y de asistencia entre la población I

negrade Lima"
Para confeccionar la biografía A. Nieto ha consultado todas las fuentes inéditas e ,

impresas disponibles referidas a del Castillo. En su labor heu¡ística ha visitado repositorios l

tanto del Pení como del extranjero; éstos son: Archivo General de la Nación (Pení), Archivo
Arzobispal de Lima, Archivo de la Postula-ción General de la Compañla de Jesús (Roma),
Archivo Romano de la Compañla de Jesús y el Instituto Histórico de la Compañía de Jesús
(Roma). También ha investigado la vasta bibliografía producida sobre el personaje. Por el
manejo de la abundante documentación,la compulsa de las fuentes y el ejercicio de una
historiograffa crltica, el trabajo del P. Armando Nieto representa una notoria superación de
las precedentes biografías de del Castillo - como las escritas por José de Buendla S.J. (Ma-
drid, 1693), Pedro Garcla y Sanz @oma, 1863) y Rubén Vargas Ugarre S.J. (Lima, 1946),
inaugu-rando, al propio tiempo, un nuevo modelo de hagiognfla en las let¡as peruanas.
En cuanto al lugar que se le ha asignado a Armando Nieto en las corrientes de la
historiografla nacional, vamos a referirnos a tres intentos de clasificación de los historiado-
res, concebidas desde diferentes pautas metodológicas:
1. El historiador Césa¡ Pacheco Vélez en el trabajo intitulado <La historiografíape-
ruana contemporánea>> - provisto de un enfoque generacional - ubica ¿ Nieto en lo que desig-
na <<la Generación del medio siglo>. Los miembros de dicha generación dan a luz sus prime-
ros escritos hacia la mitad de los años cincuent¿, y en ellos surge la vocación por la disciplina
histórica como una tarea profesional. Algo que caracteriza a los historiadores que confor-
man es[a generación, es que al concluir sus estudios facultativos se les presenta la oportuni-
dad de especializarse en el extranjero . Lamayoríalo hace en España y un menor número de
ellos en México, EE.W. y Francia.
Entre los rasgos sobresalientes del entonces núcleo de noveles investigadores,
Pacheco Vélez indica la preocupación marcada <<por superar la historia tradicional narrativa
polltica y militar y aun Ia historia cultural, e incorporar rápidamente enffe nosoúos los méto-
dos y el esplritu de trabajo de la historia económica y social, que predomina hoy en Francia
sobre todo enEe los üsclpulos y continuadores de Lucien Fébwe y en España en el grupo
catalán que dirigió hasta su muerte Jaime Vicens Vivesrr.6
Asimismo señala enüe las notas caracterlsticas de esa generación de historiadores,
la predilección por la historia cultural, de las letras y de las ideas y por la historia económica
y social, relievando su preocupación <por presentar clararnente el sentido vital de la historia
y de su importante papel en un momento de interrogación y en encrucijada nacional>.7
Enüe sus miembros figuran, de la Universidad de San Marcos: Jo# Matos Mar,
Félix Alvarez Brun, Carlos Aranlbar, Pablo Macera y Hugo Neyr4 de la Universidad Cató

6 CésarPacheco Vélez, d,ahistoriografíapen¡anacontemporáneoenVigión históricadelPenienel siglo


)O(, Tomo II, Rliciones Librería Studium S.A. Lim¿, 1963, p.569.
7 rbid.
Nt¡av¡ S¡NTss¡s 24
li€ y en especial del Instituto Riva-Agüero: Josefina Ramos de Cox, Armando Nieto Vélez,
sJ., cados Deustua, José Antonio del Busto, Pedro Rodrfguez crespo, sara tlamann de
crmeros, Fanny Torero,Raiúzamalloa y Héctor rÁwr; de la universidad de Huamanga:
¡ nis Guilletmo Lumbreras y Fernando Silva Santisteban; de la Universidad
de Huancayo,
*aldemarEspinoza. Citaademás ados historiadores que poresos añosrealizaban sus inves-
rigrciones en Españir Miguel Matiporena Esrada y Carlos Zevallos.
¿ Pablo Macera en sus <Explicaciones>> ensaya una clasificación de los historiadores
& rcuerdo con la posición que éstos ocupan en lajerárquica esfuctura de clases de la socie-
dad p9¡¡¿¡1¿.
De acuerdo con tal principio ordenador, Macera se propone explicar el desarrollo
& la historiografía reciente conforme al desarrollo global de la sociedad peruana y, de mane-
n particular, de sus clases. Este método, en opinión de Macera, no excluye al de las genera-
iones porque como él mismo lo explica>... la Generación es la clase social - o fracción de
Case - en un momento de su desarrollo y tal como actúa al nivel ideológico. No está consti-
uida en este con-texto por la totalidad de miembros de una elase sino única-mente por aqr:e-
trlos que dentro de ella desempeñan el papel de intelectuales orgánicos o funcionarios ideoló
gicos suyos o que al menos se preparan para serlo>.8
Es así que el autor emplea el concepto <Generación-Clase> en el análisis de la
hisoriografía peruana. En esa perspectiva, Macera ubica a Armando Nieto en el grupo de
Lis+oriadores nacidos en la década del treinta que pertenecen a una clase media acomodada.
Allí rnismo sitúa a otros alumnos de José Agustín de la Puente en Riva-Agüero: César
Facheco, Ca¡ios Deustua, Cheesman, José Ant¡nio del Busto, HéctorLípez y Javier Tord.
Afrrma, además, que el Instituto Riva-Agüero representó en los cincuentas <<un
csúrerzo de renovación historiográfrca derechista>.e Según Macera, de la Puente tenfa el
tropósito de <<crear una cultura confesional, moderna y conservadora en la línea de Herrera
¡ Riva - Agüero>>.lo Reconoce que, en esos años, los hisforiadores de la primera promoción
iel Instituto Riva-Agüero llevaron la delantera y ejercieron el liderazgo historiográfrco, aun-
Se no por mucho tiernpo, puesto que, a mediados de la déradadel sesenüa, la mayorfa de
Clos habla abandonado la historia. Y añade a lo anterior: <<Su entusiasmo duró lo que habla
.l¡rado la seguridad de sus clases sociales ... Fuera de Nieto, que como jesuita obtuvo una
pderosa cobertura sólo perseveraron Pedro Rodrlguez y José Antonio del Busto>.lr
l. El historiador y profesor sanmarquino Manuel Burga en su más reciente libro titu-
Ho Para.qué.apre0dgrbrlgoria.gtlgl_Prú,presentalos discursos históricos que se han elabo-
do en el Pení, precisar,do el contenido de cada uno de éstos. De acuerdo a la clasificación
qoe propone, la obra de Nieto podría ser incluida en lo que llama <versión criolla de la
hi*oria nacional>, que comprende <desde la 'Sociedad Amantes del Pals' (!¿fersurig&n¡a:
m, fines del s. XVIII) hasta aproximadamente José de la Riva - Agüero, pasando por Raúl
kras Barrenechea, Luis A. Sánchez y Jorge Basadre, hasta llegar a losepfgonos tardlos de
¿ste disc':rso histórico en la actualidad>>.12 Enre los rasgos de los representantes de este
úiscurso histórico, Burga anota que <<todos ellos se diferencian por sus orlgenes sociales, sus
I Pablo Macera, <Explicaciones> enTrabajos.de llig1g¡ig Facultad de Ciencias Sociales U.N.M.S.]vl Lim¿,
1988, XVt
I Ibid..)ooüv.
r0 lbid.
rl lbid.,)ooil.
i"l Manuel Buqa, Pa¡a qué aprende¡ histori¿ en el Peni Derr¡¡na
Magisterial, Lima" 1993, p.7 l. NuevlStürsIs 25
y .o*pro*iro.ool
ideas polficas, formaciórr historiográfica y por su mayor o-menor apego
postula la presencia de <nu-!
el pení criollo republicano>.t, Su visión de la historia del Perú
negativos en el sistema colonial hispano, elogia la historia indígena'
pro'
merosos
"rpr.toi
mueve un perú mestizo y enfatiza la inevitabilidad absoluta de la aplicación de la cultura
ciencia y tecnologla occident¿les en el Perú>>.14
pertenece a
De lo anterior podríamos concluir diciendo que Armando Nieto Vélez
que se
la corriente de la historiog¡afía peruana agrupada en torno al Instituto Riva-Agüero'
que, por los
destaca por preconizar livisión peruanista de nuestfa historia, historiografía
aspectoi que privilegia (historia política, historia cultural) y el contenido de sus
inte.pretacionei, tra sido calificada por ciertos autores de tradicional o conservadora'
III
CONCEPCION DE LA HISTORIA

a) Historia - conocimiento
Armando Nieto concibe a la historia en üanto que conocimiento científico, en loe
viva dd
términos siguientes: <<La Historia no es la mera transmisión de ütos, sino la lección
amor patrio que nos hace vivir unidos a la comunidad humana. Queremos comprender el

pasaao, pr" ao*p.rnder mejor el presente, para actuar mejor en el futuro>.15


Según Nieto, lahistoriaes ante todo comprensión y no sólo erudición' En este
nivd
la historia debe procurar presental a la sociedad tal como fue. Nieto no admite una histori¡
desvinculada de la vida iocial, una historia que se redtzcaúnicamente a la confección
de

cuadros estadíSticos, una historia, en suma, en la que el hombre no esté presente'


y
La historia. por otro lado, debe privilegiar en su exposición <la anécdota ejemplar
ohciales. El historiador no debt
aleccionadora>, más que los aspectos legales y estadísticas
<<común y anónimor
detenerse tanto en las grandes ftgutas de la historia, sino en el hombre
(campesino, obrero, soldado...) qu"..(aon su sudor, con sus lágrimas y con su sangre, contri-
buyeron a construir la Peruanidad, la fisonomía flsica y moral del Perú que vivieron nuestror
aniepasados, que nosotros vivimos y que vivirán nuestros
- hijos>>'16

Para Nieto Vélez la historia es algo muy complejo. Opina que no puede entenders
Fr
la historia como el producto de un solo factor, puesto quela trama histórica es abiganada'
la historia todo interviene. El verdadero historiador debe asignarle a c^da ingrediente u
coeficiente especíñco. Niega aquella historiografía que presenta la historia como resulta&
- en d
único de la acóión de los peisonaies, de las individualidades o, por el confrario, como
de la historiografía soviética de los años sesenla, a la que cit¿ - como el producto únict
caso
de la acción de las masas <que actúan guiadas no se sabe por quién>'l?
Nieto revela que el onto histórico es una realidad muy compleja, en cuya produciú
intervienen varios factores (lo social,lo económico, lo filosófico,lo religioso, etc)' El graú
de significación de cada uno de éstos tiene que ser establecido por el historiador'

13 lbid.
t4 Ibid.
15 Armando Nieto vélez, Extracto de rura conferencia. Lima, 15 de julio de 1988.
16 Ibid.
17 Comunicaciónpenonal,29denoviembrede1993.

NuevlSINTBsls 26
En tal perspectiva, Nieto no cree en las leyes históricas inexorables. Por ejemplo,
.ransidera que lo econórnico en la historia es <<decisivo>, si por ello se entiende <<importante>>
o *significátivo>. Señala que si por <decisivo> ssentiende un factor de la máxima importan-
Ei¿. io económico no siempre lo es. Sobre el particular opina: <Ni espiritualismo
kencamado, ni materialismo dialéctico. lue Ortega y Gasset quien dijo acertadamente
qqe Marx descubrió una rueü muy importalite del vehlculo de la historia. Pero hay gente
$rc cre€ que Marx descubrió el carro entero>>.18

hr Historia - devenir
En cuanto a la historia como proceso el Pad¡e Nieto la entiende de la siguiente
ilunera: <La Historia es el fluir de un rlo que, al pasar, va Fanformando el paisaje"' La
Iñstoria es una creación continuada, obra de creadores. No es obra de fuerzas ciegas, de la
ilerte o de la casualiüd. Es obra del Hombre cuya mente y coraz.ón tienen una marca
:crngénita e indeleble: él viene de Dios, y su camino va hacia una etemidad con Dios' Es[a
*"t , t" percibe en medio de las glorias y las ignominias de los hombres que tocan y nos
empujan>.1e
Asl, nuestro historiador ve en la historia una continuidad, un desarrollo constante;
sin saltos bruscos ni intemtpciones. Nieto afirma: <La historia en sl es - como bien se
ha
deñnido - como un rlo de torente continuo, del cual el historiador va sacando aqul y allá
Fgmentos para su estudio. La historia misma es como el tiempo: un fluldo continuo. Cons-
priran contra esta concepción de la historia como devenir, la historia entendida como épocas
¡isladas o como épocas autónomas que no se interpenetran unas con otras' Basadre decla
(el prehispánico'
gue en perú no hay que considerar la historia como bloques irreconciliables
:i español, el republicano), porque todo se interpenetra>.2o
La consideración de sectores en el trabajo histórico responde, enopinión de Nieto, a
uecesidades pedagógicas, didácticas. La periodificación tiene un valor de tipo metodológico
y funcional. En esa medida está de acuerdo con la periodif,rcación de la historia del Perú
;ontenida en los manuales y textos escolares: Epoca prehispánica, la Conquista, el Vi¡reinaúo,
la Independencia y la RePública.

c) El sentido de la historia
En un discurso de Orden pronunciado en el acto académico con motivo del )O(V
miversario del Insti¡¡toRiva-Agüero, el R.P. Armando Nieto declaró en torno al sentido de
la historia: <Por encima de las respuestas parciales, siempre insatisfactorias, y más allá de
Revela-
los tanteos titánicos pero infructuosos de las mejores mentes filosóficas se halla la
ción, con la que partiiipamos del juicio divino sobre las cosas. [¿ Revelación actúa a mane

l8 <Opinionessobrelaenseñanzadelahistoria> CuestionariopresentadoalR.P.ArmandoNietoVélezS'J'
po.losp-fe.or"sRaúlPalaciosRodríguezyCésarGutiérrezMuñozen1973. Eusiegaqzg-dc-l¿bic!994,
Año II, Ne 8-9, Instituto Riva-Agüero, ene¡o óe 1979'p.29.
Armando Nieto vélez. Extracto de una confe¡encia. Lima, I 5 de
julio de 1988.
19
fn Comunicación penonal,29 de noviembre de 1993'
Nuev¡ SrNn'sIs 27
ra do luz suprarracional, que ilumina las oscuridades del desfino individual
del hombre y de'
la orientación última de la humanidad>.21
En los presupuestos de Armando Nieto alrededor del sentido de la historia -uno de
los problemas más complejos y arduos de la reflexión filosófica - se dest¿ca nltidamente
la
visión histórica de la filosoffu providencialista.
Para el sacerdotejesuita y profesor universitario, la presencia de religiones politeísus
en los pueblos del antiguo Oriente y Grecia y Ia ausencia de una divinidad
suprema providente,
impidió el nacimiento de una auténtica filosofía de la historia. Otro óbice para su
aparición
lo representó el mito de los clrculos (mito del etemo retorno), el cual niega lá
continuldady et
sino históricos. Observa que con el surgimiento del pueblo hebreo (mundo de la
Sagrada
Escritura) el panorama de la historia luce distinto, y florecen nuevas concepciones
como
consecuencia de <<la intervención de un poder trascendente que se manifiesta al hombre>.22
Es la sublimidad del Dios único (Yahvé), <<ser personal y caosa de toda creación>> 23,
lo que
adjudica sentido al decu¡so histórico.
La Sagrada Escritura revela el fundamento de la teoiogía de la historia: <<La coexis-
tencia de la divina causalidad universal con la libertad humana> 2a En esta declaración,
Nieto acoge la fórmula de San Agusln, quien intentaba conciliar la ornnisciencia divina,
tal
como lo revela la Biblia, y la experiencia humana de la libertad, atributo del que Dios
dota a
los hombres y que confrgura el ser de nuestra humanidad. Nieto expone: <<yo no puedo
dividirme, soy sacerdote católico. Creo que la historia es una conjunción de la libertad
humana y los planes incognoscibles de Dios - no por incognoscibles menos reales - no
sabe-
mos hacia donde nos lleva el curso de la historia; pero sabemos - y eso lo dice
San pablo
claramente - que todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios. Es una visión
de fe>.¡
Sus ideas acerca de esta problemática ontológica estiman que el nacimiento de Je-
sús pone de manifiesto la plenitud de la presencia divina en el seno dé h historia. l,a presen-
cia central de Jesús en la historia humana se manifiest¿ en el est¿blecimiento de dos eras.
testimonio de los cual es lacronología que nos rige.

Iv
TEORIA DEL CONOCIMIENTO DE LAHISTORIA
a) Teoía de Ia historia
Acerca de la teorla que ha guiado sus pasos en el conocimiento histórico. Nieto
refiere: <No pretendo adscribirme a ninguna teorfa con nombre propio. Creo que en mi vida
de historiador he procurado reüatar el pasado a base de las fuentes que uno emplea. tJtihz1
lateorla de la historia que pase de que es imposible que el hisCIriador reviva realmente lo
que pasó. Tiarde o temprano, el historiador exhibe sus preferencias, exhibe su formación.

2l Armando Nieto Vélez S.J., <Principios para una interpretación bíblica de la historiu, Boletín del Institu-
to Riva-Agüem. Ne 9, 1972-1974, p.139
22 lbid.B.l4l
23 lbid.
24 lbid., p.145
25 Comunicación penonal, 29 de noviembre de.1993
Nuev¡ Srvrr,srs 28
k eso decla Benedetto Croce: 'Toda historia es historia contemporánea'.26
Sin embargo, el historiador debe prescindt en h valoración de los hechos de una
posición partidaria muy mucada. <<Tiene que registrar los hechos como acontecieron, en lo
pmible>.27 Nieto remarca <en lo posible> porque siempre influye en lapercepción del histo-
riador el ingrediente social, familiar, ideológico y una orientación intelectual determinada
Desde su óptica no cabe descalifica teo{ta de la historia alguna, en cuanto hagajusticia al
conocimiento objetivo de la realidad histórica. Busca siempre reunir los elementos más
positivos de las diferentes teofas, pues opinasobre el particular que de cada autor podemos
artraer apofes significativos.
La existencia de diversidad de criterios en torno alavaloración de la historia" obe-
dece a las distintas influencias intelectuales adquiridas por los historiadores en los años de su
formación académica; por ello alienta la idea que admite el pleno respeto por todos los pun-
ms de vista que representen una contri-bución seria al estudio de la historia. Esta particula-
ridarl en lateoíadelahistoria que favorece Nieto, fue observada por Fred Bronner, historia-
fur israelí y profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en su arlculo intitulado <Los
Historiadores Peruanos Hoy> cuando escribe que la <propia sincrética filosófica (de Nieto -
Nota de G. Garcla) admite las más amplias interpretaciones 'dentro de los llmites de lo
lícito'28
Su concepción de la historia - tal como él mismo lo manifiesta - se halla fuertemen-
te influída por el pensamiento del francés Henri-Irénee Marrou (1904 - 1977), historiador y
teórico de la historia, autor de obras como El conocimiento histórico y &slAgfule la Hisle:
ria En su visión de la historia del Pení sus principales influencias han sido Riva-Agüero,
Belaunde y Basadre.
En relación al trabajo de fuentes, Nieto sostiene que el historiador en su ta¡ea de
investigación debe toma¡ en consideración todo tipo de fuentes, incluyendo las no documen-
tales. No debe despreciarse ninguna de ellas, porque toda fuente es material potencial para el
acto de reconstrucción histórica. En este punto, sigu€ las ideas esbozadas por Marrou y por
los historiadores franceses de la Escuela de Annales. Nietomanifiesta que, en su trabajo de
investigación histórica, se sirve de todo tipo de documentación, incluso de aquella que, en
primera instancia, pueda parecer alejada del tema que estudia.
De otro lado, considera que la filosoffu suministra al historiador un invalorable
apofe en el ensanchamiento de su horizonte visual. En ese sentido, proporciona elementos
valiosos para comprender al hombre, a la sociedad y al mundo que los circunda La filosofla
trasciende el terreno deto'res gestae, aportando una proyección y un sentido a los hechos
históricos, y en última instancia al devenir humano. A este respecto, Armando Nieto marii-
ñesta <Yo creo que mi condición de sacerdote me ha ayudado justamente por eso. Creo yo,
humildemente, que la preparación que he recibido para pertenecer a la Comparlfa de Jesús
me ha ayudado enormemente a abrir mi visión a otros campos (la psicologfa, la teologla,
etc.), a comprender debilidades; y esas cos¿rs sirven a la hora de hacer el juicio histórico>.2e

26 Ibid.
27 Ibid.
28 Fred Brorurer, <Peruüan Historians Today>, The Americas. vol.43, número 3, junio de 1987. Traducción
de Luis Ara¡a Bustamente.
29 Comunicación personal,29 de noviembte de 193. Nuevl SINTFJIs 29
I
b) El juicio histérico 1

En el pensamiento del P. Nieto se destacan sus reflexiones acerca del juicio históri- I

co. A este respecto indica que casi todos los autores de filosofía de la historia admiten que la
historia implica un juicio. El historiador debe atravesar el umbral de la narración de los
hechos y pronunciar un juicio. Sin embargo, este juicio no es definitivo; representa la
valoración fundada en un profundo estudio de la materia, objeto de enjuiciamiento. Llegado
a este punto, Nieto establece una distinción entre el juicio histórico y el juicio moral <<Creo
que este juicio (el moral - Nota de G. García) debemos dejárselo a Dios, y contentarnos con
un juicio profesional...>, y añade:>>... tenemos que penetrar en las razones que los hombres
tuvieron para actuar asl y no de otra manera, sabiendo que las razones no son necesariamente
la razón>>.3o
Por otro lado, asegura que en el juicio participan tanto la objetividad como la sub-
jetividad bien entendida, es decir la capacidad del historiador pam exponer y apreciar. Ad-
vierte que el historiador debe proceder con suma cautela en el acto dejuzgar a los personajes
del pasado. Recuerü que la formulación del juicio histórico no debe orientarse por los
modos de pensar y por la escala de valores actuales, pues, de lo conftario, se incurrirfa en la
nansposición de escalas de valores que desembocada inevitablemente en equívocos y des-
propósitos. En ese sentido, enfatiza que los hechos tienen que ser analizados en el marco de
su realidad histórica-
Nieto Vélez no favorece una postura tendente a juzgar a los protagonistas del hecho
histórico con el objetivo de absolverlos o condenarlos: <<Estamos llamados a comprender y
no a repartfu üplomas o s€ntencias de pena capital contra los personajes>>.3r Está de acuerdo
en que debe percibirse cómo aquéllos aplicarían en las circunstancias actuales, la fuer¿a del
esplritu con la que lograron triunfar en el pasado. Debe aprenderse de los éxitos y fracasos
del pasado para construir el presente.
c) Metodología de la enseñanza de la historia
Nieto opina que la enseñanza de la historia no debe dirigine al aprendizaje de datos
y fechas concretas ni a la formación de alumnos eruditos, sino al conocimiento de nuestros
orígenes, para que, de esta manera, se logfe entender nuestra identidad y se pueda programar
nues6o futuro. Según Nieto la auténtica finalidad de la enseñanza de la historia es <<formar,
a través de la historia patri4 hombres y mujeres que sepan integrarse desde ahora en una
acción comunit¿riarr.32 A través de la historia un pueblo conoce su esencia de nación' Ahí
radica la importancia que tiene la historia para el futuro ciudadano.
Nuestro historiador desestima la enseñanzade la historiabasada en el memorismo,
en el aprendi zaje de datos y fechas. Para que las clases de historia no se inclinen hacia el
*r*otit*o, plantea una enseñanza no centrada exclusivamente en la historia externa- Al
respecto alega lo siguiente: <IIay que saber valorar estructuras más profundas y no limifar-
noi a los acontecimientos de üpo polltico o militar. A través de todo eso, hay que llegar a lo
que está debajo, al pals profundo, que no siempre coincide o se refleja en el pals legal>.33
En otro ángulo destaca como cualidad del profesor de historia, la honradez: el
la
30 Armando Nieto Vélez, <Planteamientos metodológicos de la enseña¡u¿ de la historiu, Enseñanza de
Iüslsria, Año IV No 4-5, Instituto Riva-Agüem, Lima' p.28'
3l Comunicación personal,29 de noviembre de 193.
32 Armando NietoVélez, <Planteamientos metodológicos de la enseñanz¿ de la historio, Enseñanz¿ de l¡
Historia" Año IV Nc 4-5, h¡stituto Riva-Agüero' Lima, p.23
33 lbid., p.30
dictado de sus clases debe ceñirse a <<la escrupulosidad del dato exacto y la valoración sere-
na>, prescindiendo de <todo apasionamiento que lleva a deprimir o exaltar - sin base para
ello - a un personaje, a una institución, a una época>>.s
Panalcanza¡ una concepción más profunda de la historia y de su enseñanza, Nieto
se apoya en algunas ideas del filósofo español Xavier Zubiri, de acuerdo a quien el hombre,
mediante el diálogo establecido con las cosas, halla posibilidades que a través de su trayec-
toria se le van abriendo o cerrando. Es gracias al estudio de las posibiüdades que podemos
descubrir la relación que el pasado histórico mantiene con el presente. Esto no podríamos
conseguirlo únicamente con un estudio filosófico y anropológico abstracto. Y prosigue
añrmando: <El pasado gravita sobre el presente porque dejó, aI desrealizarse, una serie de
posibilidades cuya actuación es tatea del presente>.3s
De tal modo el pasado se conserva y se pierde; se conserya al dejarnos esas posibi-
liüdes, con las cuales podemos seguir hacia adelante. El futuro es una cuasi - creacióq¡
porque las posibilidades para su realización están dadas en la actualidad.
Aplicando estas reflexiones a la comprensión de la historia del Perú, Nieto sostir.ne
que se debe enseñar la historia nacional con hechos históricos en los que estén presentes las
posibilidades que al pals se le han ido creando durante el Thhuantinsuyo, el Virreinato, la
Ernancipación y la República. Subraya, en paÍicular, inculcar en el alumno <<la conviceión
de la gran posibilidad que significó la Independencia>.36
Intentando un balance de nues€ra historia, afirma que se puede concluir que <<a
pesar de todas las ocasiones desaprovechadas, la historia real del país nos ha abierto una gran
esperanza hacia el futuro. Nosotros como profesores de historia debemos ser los mensajeros
de esa esperanza y de ese optimismo>>.37 Y fijando la meta de la enseñanza de la historia
escribe: <<Tenemos que formar en los alumnos la conciencia de la unidad de la historia del
Perú y el concepto de continuidad nacional>>.38
Este objetivo no se cumple, la mayoría de las veces, debido a la división pedagógi-
ca que se practica de la materia y por la cual el Perú aparece <<como comport¿mientos
estancos, no sólo en el tiempo, sino en el espacio>3e Frente a esto, Nieto propone ampliar el
horizonte pedagógico, para proporcionar una visión integral de la historia del Perú.
v
VALORANDO EL V CENTENARIO DE LA PRIMERA EVANGELIZACION
En L992 se conmemoró el acontecimiento que 500 años aEás dio inicio a un giro
epocal en la historia el descubrimiento y conquista de América- Enfre los numerosos artí-
culos que ponderaron el episodio se cuentan los escritos por el P. Nieto. El sacerdote e
historiador nota que en el amplio espectro de publicaciones han predominado aquellos artí-
culos que expresan juicios condenatorios de la presencia de España y Portugal en América y
de la acción de la Iglesia. Nieto estima que la mayoría de éstos no present¿n una visión
objetiva y manifiestan mas bien gran cantidad de prejuicios ideológicos. En este grupo de

34 lbid., p.28
35 lbid, p.25
36 lbid, p.2ó
37 lbid., p.31
38 1btd.,p.27
39 Armando Nieto, <Opiniones sobre la enseñanza de la historio, p'26 NnEvASDnEsrs 31
artlculos, hace mención al criterio adoptado por las instituciones indigenistas que proclam
ron su dcsconformidad con la celebración del V Centenario, y por el contrario, declarar
que, en todo caso, esa fecha merecla un movimiento de réplica. Refiriéndose a los criterio{
expuestos, Nieto asevera: <<Las opiniones contrarias al V Centenario han llegado incluso
afirmar que la Iglesia al predicar a Jesucristo llevó a cabo un supuesto genicidio cultural.
declr, se parte de la negación del derecho de presentar la fe, de dar testimonio de la fe
Jesucristo. Se ram de una mentalidad qoe en nombre de una supuest¿ libertad
".ur"
, !
Iglesia de dogmatismo porque no está de acuerdo con sus planteamientosrr.oo l

Renglón seguido, Nieto califica tales pronunciamientos de <exageraciones>> en 16


que observa la carencia de objetividad en el tratamiento del apofe español. Plantea, ademár
que si en la campaña de extirpación idolátrica se suscit¿ron problemas en los métodos enr
pleados, éstos deben ser observados, atendiendo al pensamiento de la época, al marco histó
rico en el que fueron ejercidos, y no lanzar desde la mentalidad actual acusaciones inconsis
tentes.
Todo ello condujo a Nieto aredactu algunos artículos en los que, en contorns
nltidos, enuncia su visión sobre el significado del Quinto Centenario y del sitial que en ésn
ocupa lo que la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano reunido en Puebl¡
en 1979 designa con la expresión de <evangelización constituyente>>. Estima que la conme
moración del V Centenario de la primera evangelización en América, signif,rca la renovación
en la Iglesia católica de l¿ conciencia del don de la fe cristiana. En la empresa de evangelizacifi
se cumplió con el mandato de Cristo: <Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a todr
criatura> (Mc.16,15). Enfoca el tema en cuestión desde una doble perspectiva: el conoci'
miento de la historia es un factor de importancia en la adquisición de la identidad de r¡
pueblo y también para ofrecer un mejor servicio a la Iglesia.
En el proceso formativo de la Iglesia en tierras americanas se observa la acció¡
evangelizadora desplegada por personajes imbuidos de santidad y a un conjunto de institr
ciones que implementaron una actividad cultural, benéfica, educativa y sustancial; pero tam-
bién se perciben lados negativos como es la presencia de <<intereses egoístas y defectos moÉ
les>. La evangelización - en opinión de Nieto Vélez - se presenüa desde los primeros años de
la conquista de América como <finalidad esencial>, que <<ha ma¡cado con su sello la evob
ción de los grupos humanos que habitan este continente. Por ello se puede hablar con razú
del'radical sustrato católico' de Hispanoamérica>.ar Los ingentes esfuerzos por irradiard
evangelio en los siglos coloniales constituyó un esfuerzo mancomunado del Esrado espald
y la Iglesia, cuyo proceder se rigió de acuerdo a la instiución denominada Regio Patronato
Indiano. Ésta otorgó a la Corona Española una participación activa en materia eclesiástice
lo que dio como resultado <<luces>> y <<sombras>> a lo largo del proceso. Nieto valúa a b
institución del Panonato de la manera siguiente: <Si bien la aplicación de la organización.r
los recursos estatales imprimió una tónica de ügor y eficacia a la obra evangelizadora, tar
bién es verdad que ésta apareció en dependencia y sujeción a los intereses de la Monarqrda
qfie no siempre coincidan con los ideales de pureza evangélica en la transmisión y consen¿F
ción de la fe>>.a2

40' Armando Nieto Vélez, <L"a Evangelización Constituyente y el V Centenario> en V Centenario de t


llegada de la fe, Asociación Vid¿ y Espiritualidad, Lima, 1991, p.61
4 I Armando Nieto Vélez, S .J, l¿ Primera Evurgelización en el Peni .Hechsry-Personaig!, Asociación V¡dr
y Espiritualidad, Lima, 1992, p.8
42 lbid., pp.8-9
Nuevl Srxr¡s$ 32
!¡b obst¿nte,larápidapropagación de los principios del cristianismo se hizo realidad gracias
d apoyo eficaz suminisrado por la Corona. En el siglo )ilX el Patronato se pone en ejecu-
ciln no con el propósito de fomentar la tarea evangélica, sino como <<insftumento del poder
polltico>, de lo cual infiere: <No siempre estuvieron los católicos a la altura de las exigen-
,-ias morales e intelectuales de ia época.a3
Durante el régimen colonial, cupo a la Iglesia la promoción de la cultura en Améri-
ca, la que abarca muchos aspectos, tales como la creación de cenúos educativos (universida-
des, colegios y escuelas), la eiaboración de vocabularios, gramáticas y catecismos en len-
guas aborígenes, con lo cual la Iglesia se convirtió en protectora del idioma nativo. Asl,
también, le correspondió el papel de atenua¡ los abusos que se cometfan con los indios y,
además, logró dar un importante aporte al Derecho de la época.
Pese a la escasez de vocaciones religiosas en nuesFos días, el P. Nieto hace notar
que existe, entre las clases humildes de la población, la fe cristiana expresada en una serie de
manifest¿ciones de la religiosidad y culnra popula¡ en Latinoamérica. A causa de la falt¿ de
alención pastoral y de otros factores, la religiosidad popular muestra <<formas deformante; y
excrecencias extrañas, sincretismos e ignorancias que una nuevaevangelización está llama-
da a purificar con prudencia, respeto y cuidadoso discernimiento. Esta labor no puede des-
conocer la obra de la antigua evangelización>>.4
Desde otro ángulo, Nieto propugna que la reflexión acerca de la primera acción
evangelizadora debe considerar no sólo los episodios que la constituyen, sino el contexto
cultural en que ésta tuvo lugar. Por eso, el a¡.¡tor que nos ocupa, parte por enfocar la menta-
lidad de españoles y portugueses en el siglo XYI. Recuerda que la llamada <<reconquista
española> asumió caracteres de cruzada, y que est¿ mentalidad que anida a lo largo de aque-
llos siglos, tiñe profundamente la conquista lbera en el Nuevo Mundo. El español piensa que
el hecho de instalarse en América responde a un acto de jusúcia divina, y ello tiene su correlato
en el celo puesto por incrementar la presencia de la Iglesia en el continente. llabiendo
indicado esto, Nieto comunica el siguiente pensamiento: <A partir de la consideración de la
mentalidad de la época, no patece exacta ni justa la idea que a veces se lee de que la
cristianización de Arnérica fue una coart¿da hipócrita de los reyes de España para justificar
el despojo de las riquezas de nuestro continente. Es verdad que hubo abusos, hubo despojos,
hubo opresión; pero afirmar que la cristianizaciÓn fue una empresa de tipo 'coart¿da' no
responde a los hechos. En el empeño de la cristianización hubo sinceridad y hubo también
efectividaü.as '
I.a penetración elel evangelio se manifiesta en lo que hoy es la Iglesia latinoameri-
cana, factor fundamentai en la nueva cultura mestiza en Iberoamérica Desde las primeras
actividades de evangelización, los misioneros se dedicaron a estudiar sistemáticamente las
lenguas y las costumbres de los naturales para hacer más efectiva su labor misional. Pa¡a
Nieto, la inculturación comporta una simbiósis: la cristianización de los indios y la indemni-
zación de los clérígos. Informa, asimismo, que la evangelización ofrecía dos caminos: hacer
tabula rasa de las creencias y cultos del aborigen, o mantener una actitud permisiva con las
expresiones nativas, mienEas éstas no fuesen incompatibles con los principios de las ense-

43 Ibid., p.l0
44 Ibid.,pp.l0-11
45 Armar¡do Nieto Vélez, <La Evangelización Constituyente y el V Centenario>, p.53
Pie de Pagina * Estudiante de Historia de la Universidad Nuev¡ STNTFJ¡s 33
en la obral
ñanzas bíblicas. Este segundo camino fue el señalado por el P. José de Acost¿' S 'J'
De Procuranda Indorum Salute. Lo anterior demuestra que cadzvez se present¿ba con ma-l
yor apremio el diálogo entre la fe cristiana y las religiones nativas, diálogo que no siemprel
se entabló y llevó a término de modo satisfactorio. . I
Armando Nieto expone que es importante tener en cuenta hoy que la fe de criso ha I
echado ralces profundas en el continente, lo que hace patente la endeble optligl
de- JoSl
losl
Carlos Mariátegui, quien sostenla que la religión era sólo un <<barniz superficial" de
pueblos americanos. Y citando a Juan Pablo II considera que el proceso evangeltzaclor ame- |
,i.rno, alaluzde los frutos de santidad y de fe, ostenta más <<luces> que <sombras>>'
vrl I

a MOD0 DE CONCLUSION I

La historiografla de Armando Nieto Vélez S.J. exhibe rigor cientlfico en el l

traúa¡niento de la documentación, evidenciándose en ella esmero en laaplicación de técnicas


de investigación; se observa, además, mesura y ecuanimidad en la apreciación histórica
precisión én el manejo de los datos y empleo de una prosa cultivada y de fácil acceso'
En el pensamiento histórico de Nieto se aprecia con nitidez su amplitud
gnoseológica en la aprehensión del componente histórico, lo cual se manifiesta en la acepta
óiOn qo. tt".e de las distintas llneas de interpretación, en la medida que
proporcionan ele-
mentos válidos en el conocimiento y comprensión de la historia'
De oüa parte, Nieto enlazaa sus ideas sobre la historia-devenir, su visión
del sentido de la historia en que postula una filosoffu providencialista en concordancia con
la religión católica que profeia frepresent¿. Aqul se observa cómo la experiencia vital de
Nieto, además de teñir su concepción de la historia, ha orientado la elección de temas en sus
indagaciones históricas, tales como Historia eclesiástica y vidas de santos, áreas en las
que

ha dado su mayor aporte en la historiografía peruana, y que le conviefen en uno de nuesÚo6


más insignes historiadores.

BIBLIOGRAFIA

Boletln del Instituto Riva-Agüero Números: 2(1953-1955),3(19561957)' 11(197-1981).


13(1984- 1985), 14(19861987).

BURGA, lvlanuel Para qué aprender historia en el Perú, Derrarna


Magisterid. Lima 1993.
DTCCIONARIO HISTóRICO Y BIOGRAFICO DEL PERÚ. SIGLOS xv - )o(
Tomo I Lima. Editorial Milla BaEes, S.A., 1986, p.292-

NusvrSbnrsls 34
EtrAMPE, Teodoro <<Los miembros de número de laAcademia Nacional de
la Historia (Instituto Hisrórico del Pení)>, Revista His
tónca, Lim4 Tomo )OOilV, 1983 - 1984, pp.28t -353.
IIACERA, Pablo tahaisÉ_dq Historia (l), Facultad de Ciencias Sociales,
U.N.M.S.M.. Lima. 1988.
h:tsTo VEI-EZ,Armando eonribusión.ab$ltotadclElde!¡smq en_elPenú (180E:
1810) Lima, Ponüficia Universidad Católica del Penú
(Publicaciones del Insútuto Riva-Agüero), 1960.
La Ielesia católica en el Peni en Historia del Perú. Tomo
)(I, &litorial Juan Mejla Baca LimA 1980, pp.4l9-
600.
Francisco del Castillo. El Apóstol de Lima. Ponrificia
Univer sidad Católica del Penú. Fondo Editorial, Lima,
1992.
La Primera Evangelización en el Perú. _Hechos y
Personajes.Asociación Vida y Espiritualidad,Ltrna,l992.
<La evangelización constituyente y el V Centenario>
en V Cente nario de la llegada de la fe (VARIOS
AUTORES), Asociación Vida y Espiritualidad, Lima,
1991,pp.49-64.
bíblica de la
¡uDtvll4rr, pvrg[tr ugr rtrDlrtuu., Nv4-ógutl(r, Pontificia
r(Jlll
Universidad Católica del Peni, Limu 1972-1974,
pp.138-150.
<Planteamientos metodolóeicos de la enseñanza de la
historia"Enseñanza de h ñistoria Año IV" No 4-5,
Instituto Riva-Agüero, Lima, pp.23-33.
..Opiniones sobre la enseñanzade la historia>. Cues-
tionario pre-sentado al R.P. Armando Nieto Vélez por
los profesores Raúl Palacios Rodríguez y César
Gutiénez Muñoz en 1973. Enseñanza de la Historia
Año II, Na 8-9, Lima, enero 1979,pp.25-30.

PACHECO VELEZ, Césa¡ <La historiografla peruana contemporánea>> en ]li6¡é[


del PenÍ en el siglo )O(, Tomo II, kliciones Librerla
Studium, Lima, 1963, pp-577-580.

TAURO.Alberto Enciclopedia llusrada del PenÍ. 4,2z&ici6n, Lima,


1 98 8, pp.l423 -1424.
Peisa,

Nu¿vl Su..rssrs 35