CONTRIBUCIONES DE LA ETNOHISTORIA PARA LA COMPRENSION DE LA REC|PROC|DAD |NCA|CA y GUARAN| (.

)

Ana Raquel Marques Da Cunha Martins portugaT
Introducción

E1 tema de este artículo es un estudj-o sobre la reciprocidad, con vistas hacia una mejor comprensión de la historia de algunos pueblos amerj-canos. Cuando los europeos llegaron a América habían diversos pueblos con patrones culturales, social-es y económicos bien diferenciados. Algunos llegaron a constituír grandes imperios, como 1os Incas, Mayas y 1os Aztecas. Otros como l-os Guaraníes no llegaron a formar un estado, 1o que de ninguna manera disminuye su importancia en el contexto histórico americano. r': ró^iñr.cidad era una gqlquug!fDLIUa característica ug estos nrrakrlos volviéndose de uruvr PuuvrvD, imprescindible un estudio sobre este tema para que puedan comprenderse sus historias. La necesidad de comprender cómo se dio esta reciprocidad entre fos incas nos l-leva a la el-aboración de est.e estudio. Sin embargo, como la sociedad inca fue una sociedad estatal, se Lorna importante un anál-isis comparativo sobre 1a reciprocidad entre 1os incas y l-os guaraníes que representan un ejemplo de sociedad sin estado. De este modo, tendremos más posibilidades de entender más profundamenLe el si-gnificado de reciprocidad en estos pueblos. Met.odológicamenLe es necesario usar 1os instrument.os de antropología en conjunto con la hist.oria, es decir, ut.ilizaremos la etnohistoria para entender como se dio esta reciprocidad en l-os incas y en 1os guaraníes.

1.La Etnohistoria Andina y Guaraní

ttLa etnohistoria es un término que ingreso a l-a l-iteratura historiográfica y antropoTógica en Los años 50. Los antropoTogos han sido 7os principaTes productores de J-a etnohistoria, desnudando las dinamicas sociaTes, sincretismos y otros tópicos en los periodos coToniaL y contemporaneo.
La etnohistoria ll-ena l-os vacios de eontinuidad entre 7os presupuestos de fa arqueoTogía y La etnoTogía, constituyéndose en una técnica de apTicabiTidad de recursos historiográficos a fas fuentes escritas y de 7a propia memoria y de 7as instituciones sobrantes de 7as cuTturas para posibiTitar una visión contrastiva.

Por eso, La etnohistoria posibiTita una revisión del- pasado y una reinterpretación de La historia a partir de categorias antropoTógicas que rescatan eLementos de La memoria y 7a tradición oraL de un deteminado puebTo"
(Deckmann 7988:39)

La etnohistoria andina se incrementó cuando se tuvo acceso a las crónicas cl-ásicas que fuerón publicadas. Con la publicacionó de diccionarios quechua y aymara, biografías de cronistas, asi como con eI descubrimiento de un importante documentos andino, escri-to en lengua andina y también con la importancia que se paso a dar a fa tradición oral andina, se pudo comenzar a hacer una etnohistoria andina.

SEQUILAO 8

Los cuatro desarro]los mencionados son e] resul-tado de las contribuciones de historiadores y antropólogos. Los primeros, fueron responsables por 1a publicación de fuentes c1ásicas e investi-gaciones sobre biografías de 1os autores. Los antropólogos, por su parEe, se dedicaron a buscar, analizar y editar los textos en quechua asi como los textos sobre las visitas regionales. Ambos han intent.ado comprender los paE.rones institucional_es, antes y después de l_a invasión europea.
Podemos citar algunos de 1os grandes etnohistoriadores de1 mundo .Tohn H.Rowe, Carlos Araníbar, María Rostworo\,vski de Diez Canseco, Udo Oberem, R.T. Zuidema, Wa1demar Espinoza Soriano y otros.

andino:

Durante mucho tiempo fue común que se utilizaran mode1os de historia socio-económica europea para anal-i-zar las realj-dades andinas. Diversas analogías fueron señaladas por lnvestigadores como es el caso de 1a comparación de Roma con el Tahuantinsuyo - Imperio de 1os cuatro cuadrantes (Imperio Inca). Baudin realizó una analogía socíalista en re1ación al Imperio inca, pero, a pesar de la calidad de su trabajo, esta conceptualización es difíciI de aplicar en una sociedad no industrial (Soriano 1985:171).

Karl üIittfogel en su obra "Despotismo Oriental" define a 1a sociedad andina, como una sociedad hidraúIica basada en el despotismo (1957).
Em1lio Choy considera a l-a escl-avitud como una caract.erística de la economía inca (Soriano 1985:95).

Estos estudios para tener validez necesitan ser profundizados, utilizando para esto, fuentes pri-marias como l-a arqueología y otros r-nstrumentos propios de l_a etnohisLoria.
Las comparaciones interculturales pueden ser realizadas cuando se trata de Ia organización económica, política o religiosa de sociedades precapital-istas contemporáneas, sin embargo, para esto, los estudios antropológicos son necesarios.
Para organizar una j-nvestigación etnohistorica sobre eI mundo andino es necesario partir de un estudio interdisciplinario. Los historiadores pueden organizar una búsqueda de documentos deI siglo XVl, escritos por descendientes de indígenas, como Molina, Valera, Avila, Guaman Poma o Pachacuti Salcamayhua. Los arqueó1ogos a través de sus hipótesis pueden contribuir con nuevas informacíones. Y otros especialistas, como antropóIogos, lingüístas, ecólogos o demógrafos, pueden colaborar en l-a realización de una investigación de esLa naturalerza.

En 1o que concierne a la etnohistoria guaraní, según Mel-iá, se 1es ha a los guaraníes una historia propia. Fueron Branislava Susnik, Rafaef Eladio Ve1ázquez y Louis Necker quienes iniciaron una l-iteratura sobre la historia de 1os guaraníes.
negado

La histor j-a guaraní fue rel-eqada a la prehistoria de la historia paraguaya, constituyéndose en una hisloriografía convencional, en un primer
70

MARQUES DA CUNHA/ CONTRIBUCIONES DE LA ETNOHISTORIA...

capítulo que se cierra en sí

mismo.

Para hacer la historia guaraní se utiliza la arqueología, mitología y fuentes escritas interpretadas o leídas de otra manera.
La etnohistoria guaraní está compuesta por documentos de conguistadores, mi-sioneros y viajeros. Existen innumerables trabajos de antropólogos, arqueólogos, y etnohistoriadores. Podemos destacar entre Ios antropó1ogos a Curt Unkel (Nimuendaju), Egon Shaden, Leon Cadogan, Bartomeu Meliá y muchos otros. Entre los arqueó1ogos, podemos mencionar a Ignácio Schmitz, .Jose Proenga Brochado,' Arno Kern, etc. otros etnohistoriadores, gü€ podemos mencionar son, Branislava Susnick, Nimuendaju, Cadogan, Métraux, Meliá y oEros.

Es posible hacer una historia guaraní, pues hay una memoría indígena, una historicidad propia, que es capaz de unir la excentridad de 1a interpretación con el respeto a1 documento escrito.

2.Estudio análitico y sintético del concepto de reciprocidad
En l-as sociedades inca y guaraní, la reciprocidad representó un papel de suma importaneia, 1o que hace imprescindible comprender e1 si-gnificado de este concepto, siendo para esto necesario realizar algunos estudios, como el de Marcel Mauss, Dominique Temple, Marshall Sahlins, Karl Polanyi y otros.
Para Marcel Mauss l-a economía de fa dádiva o del don nativo se extendió por todos los pueblos. Marcef Mauss subraya e} hecho de que en Lodas las sociedades arcaicas los fenómenos sociales de tipo "total", s€ dieron en todos 1os tipos de i-nstituci-ones: relj-gj-osas, jurídicas, morales y económicas. De este modo, 1a moral y Ia economía esLarían interlj-gadas siendo así que: "7as prestaciones y contra prestaciones son hechas de una manera sobre todo vol-untarias, a través de presentes, regaTos, aunque en eL fondo sean rigurosamente obl-igatorios, bajo pena de guerra privada o pubJicat' (Mauss
J-974:45)
.

Dominique Temple considera que e1 donativo y e1 contra donativo funcionaron como mecanismos propul-sores de 1a producción: "El hombre extrae l-a maxima experiencia de esta conciencia de ser generador de l-a vida misma, en prestaciones de reciprocidad total-, cuando ofrece aJ- otro l-a totalidad de sus bienes porque dando todo está también inmediatamente en 7a condición de ser totaLmente dependiente de aqué7. De este equiTibrio contradictorio de ofrecer y necesitar todo, resuTta un sentimiento de ser tan fuerte, gue se evidencia por una afectividad máxima, 7a amistad, 7a confianza, 7a aTegría en eL momento mismo en que en e7 otro reproduce l-a misma donación de todo't (Temple, 7989: 722). (1)
¿a

Para Temple existe la reciprocidad positiva, en la cual el donativo es Ia mcdide ss¡ dal nnder w Ia reeinró^rr^r lLLsuruq Conde cita: frgvaufva, -^-^!r--lJUue! !,lvuru4g . eL ser como poder, se encarna en eL imaginario de quien pierde en "..

Tugar de dar. Entonces e7 que pierde 7o que e7 otro l-e arrebata 77ega a ser eL sustento de un imaginario que necesita, a su turno, imperativamente coger. Este imaginario origina 7a venganza. Es 1o que hemos TLamado Ia reciprocidad
7L

SEQUILAO 8

negativa"

(Idem 7989 : 728)

(2)

Sin embargo Temple considera más frecuente l-a existencia d.e sociedades donde exi-stía un campo de reciprocidad positiva y un campo de reciprocidad negativa. "La reciprocidad positiva permite definir Las regLas de afianza y 7a reciprocidad negativa, 1as regTas de guerra,, (ldem 79g9:729). (3)
Para Marshal-I Sahlins, el donativo se origina en la necesidad de atender a los imperativos del- sistema de reciprocidad: tt... e7 parentesco es una reLación sociaT de reciprocidad, de ayuda mutua; por eso, l-a generosidad es una imposición manifiesta de deuda, que pone a7 percibiente en una reLación circunspecta y responsabLe con e7 dador durante todo ef tiempo que no se corresponde ef regaTo,t (Sahl-ins 7977:757).
(4)

Para Karl Polanyi Ia definición sustantiva de economía es ". .. un proceso instituído de interacción entre eL hombre y su medio ambiente gue es ef resul-tado de una oferta continua de medios materiaLes de
satisf aCCión de nprpsi dada<', /pandl-es 7978:76) r¡ la red'is'|.rihrr¡iÁn
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r'a raniñr^^idad

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en el- seno de una

m]-sma socl_edao. tt. . . 1a reciprocidad

actúa principalmente en reTación a l-a organización sexual- de l-a sociedad, esto es famifia y parentesco. La redistribución es importante , principalmen te en rel-ación a todos aquel-l-os que tienen una jefatura en común y tienen, de esta manera un caracter territoriaL..." r'. . . e7 amplio principio de fa reciprocidad ayuda a salvaguardar tanto 7a producción como l-a subsistencia f amiTiar,' . "e7 principio de 7a redistribución no es menos efectivo. Una parte substanciaT de toda la producción (...) es l_a entrega que hace e7 jefe de la aldea a7 jefe general que 7a afmacena,, (pol_anyi 7980:63) .

Polanyi sugiere que en l-os mecanismos de reciprocidad intervienen tanto la producción como 1a división de los productos. Para María RosLworowski, la reciprocidad es un sistema organizativo socio-económico que regula las prest.aciones y servj-cios en diversos nivel-es

y sirve de engranaje en l-a producción y distribución de bienes. Es un ordenamient.o de las relaciones entre 1os miembros de una sociedad cuya economía desconoce e1 uso del dinero (Rostworowski 198B:61). La reciprocidad es una característica cultural de los incas y de los guaranies, por eso, al analizarla, se pueden percibir las instancias económicas, sociales, po1íticas y religiosas referentes a estos pueblos, eu€ Luvieron en este sistema un sustento para sus relaciones.
3.La reciproc¡dad Andina a-Aspectos de reciprocidad andina antes de1 Imperio Inca En el antiguo Peru, los andes eran habitados por pueblos que vivían en ay11us, un tipo de comunidad campesina, donde vivían diversas famillas ligadas
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por lazos de parentesco.
En eI ayl1u, la propiedad de la tierra era comunitaria y periódicamente se redj-stribuía en lotes de tierra entre l-as famil-ias, sin que esLas pudiesen convertirlas en propiedad privada. E1 trabajo en 1a ti-erra también era comunitario, y se basaba en 1a ayuda recíproca de los miembros de1 ay11u en cumplimiento de las diferentes tareas productivas.

La familia estaba compuesta por el matrimonio y los hijos, que dividían sus tareas, siendo la mujer responsable de las tareas del hogar, mientras qnJe e1 hombre se encargaba de di-versas actividades agrícolas como de las actividades artesanales, Ios niños y jóvenes softeros criaban anima1es, llamas
., arpdu4>. y -f -.-^-^

E1 matrimoni-o quedaba constituído después de un período de convivencia, en cnre amkrns r¡i vían en la u4D4 qrlLUvD dc ra -^'-l p4)v v r v f arf srf ra CaSa da I nq n:dreq ug 1 ^ rrv v rq ^ , L-i ^ Una fUerte us ruD sD IJau! vigilancia para tener certeza de 1a compatibilidad entre 1os dos. En el ayllu

l-a monogamia era el- fundamento de l-as refaciones sociales, porque el matrimonio era un rito de transición, en que un individuo después de casado adquiría una completa autonomía y se volvía miembro integral de su ayllu. Entre l-os hombres de élite se daba 1a poligamia, si-n embargo esto era una
excepción.

en el- ay1lu y distribuía 1a tierra que iba a ser cultivada. Asimismo, se beneficiaba del trabajo de l-os productores li-gados por obligaciones recíprocas (vecinos), pues sus tierras también eran cultivadas, asi como las tierras de la comunidad, que servían especialmente para la mantención de los sepulcros y 1as divinidades locales.

E1 jefe de l-a aldea, o Curaca, era general-mente descendiente de los fundadores del ayI1u. Est.e jefe cuidaba de las relaciones entre los individuos

La reciprocidad y la redistribución tenían un papel muy importante en eI seno de1 ay1lu, pues todos l-os miembros de l-a comunidad trabajaban en conjunto en l-as tierras, y el curaca se encargaba de almacenar la producción para después redistribuirla entre los miembros del ayIlu. De esta manera se daba 1a reciprocidad de trabajo y también la redistribución de alimentos, tareas y lotes de tierra.
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de los incas sobre 1os chancas, un naciente
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entre Ios incas y Ios curacas de los ayllus conquistados. En este periodo, si
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l-as relaciones
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a estos señores. Pero además de eso, tenía que mostrarse generoso, presenLándose a todos con mujeres, ropa, comida y otras cosas. Para eso era necesario tener siempre una gran y cantidad de bienes pues sólo así conseguían recibir a cambio, una fuerza de trabajo gue era verdaderamente indispensable.
b-La reciprocidad en eI Tahuantinsuyo Con la expansión territorial cuzqueña, ya no era posible seguir con el padrón inicial de reciprocidad. E1 poder de los gobernantes aumentó de acuerdo con el- número de sus conquistas, 1o que volvió imposible que pudiesen conLinuarse reuniendo con cada curaca para comer y beber.
73

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SEQUILAO 8

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Con 1a dominación inca, estos pueblos fueron integrados al Tahuantinsuyo - Imperio de los cuatro cuadrantes - y su modo de producción basado en las relaciones de parentesco, pasó a ser utilizado por el estado, gue se convirtio de la tierra. urs!!q. El
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convirt.ió en una divinidad. A pesar de que los Incas respetaron 1as antiguas creencias de estos pueblos sublrugados, los incas quisieron oficiar el- cu1to aI sol- y al soberano, 1o que transformó completamente l-as relaciones de produccción, pues sj- antes estas se basaban en 1as relaciones de parentresco, ahora se basaban en rel-aciones po1ítico-religiosas. La tierra ahora era trabajada para e1 estado en forma de tributo, pues 1as poblaciones continuaban usando e1 mismo sistema de producción basado en las relaciones de parencesco, reciprocidad y redistribución, sin embargo ahora eso se daba en una relación hacia el estado. El est.ado fnca para satisfacer 1as necesidades de su modo de producclón, hizo uso de 1as tradicional-es rel-aciones de reciprocidad dentro deI ayllu, suministrando para t.al efecto utensj-lios y sirvientes necesarios y haciendo que las personas trabajen en trajes de fiesta, con música y cantos, conforme a sus ritual-es. De esta manera, se percibió que 1as antiguas relacj-ones de -l-\/ y ¿aD drrurVudD ^ñ¡i^,,-^ !LrqurvrrcD --'lec.i¡nac h^'l íf.i^-pvafurUdb rl,lnrn-dfgCdIIdS 1¡ )/ l-r-i}.¡lac L!

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permanecieron con su tradj-cional- estructura. Sin embargo cambiaron de función
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estado inca. Hasta el matrimonio, que antes era apenas un rito de transición dentro de una comunidad 1ocal, se había transformado en un medio de acceso a un nuevo estatuto, puesto que eI indiwiduo pasaba a ser miembro de una comunidad mayor y de esencia diferente a la de 1os ayllus.

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las tradicj-ones y valores, así como funciónes religiosas de culto a l-os antepasados, funcionaban también como el-ementos de relaciones de producción, es decir como elemenLos de infraestructura. Las rel-aci-ones de parentesco fueron utilizadas por ef estado inca, sin embargo éstas ahora pasaban a tener un papel secundario, restringido a la organización de l-a subsistencia de las comunidades local-es, siendo que el papel dominante fue t.ransferido a las nuevas relaciones políticas-religj-osas representadas por e1 fnca hijo de1 dios
So1.

Las rel-aciones de parentesco dentro del ayllu tradicional tenían funciones de autoridad en el interlor de las comunidades, personificadas por el curaca, funciones ideológj-cas, tanto de educación como de transmisión de

Así la recj-procidad y Ia redistribución que en l-as comunidades t.radicionales se daban en función de las relaciones de parentesco, entre 1a jefatura local, el curaca y la comunidad, ahora se daban en funclon de 1a rel-ación político religiosas establ-ecidas entre l-as comunidades campesinas y
e1 estado inca.
Secnin Rostworowqki el nndq¡ del TnCa Se fundamentaba en una Constante renovación de ritos de reciprocidad, por eso, crecía l-a necesidad de poseer depósit.os con productos para agraciar a l-os curacas y jefes militares. Para esto, el estado tenía que conseguir más tierras, incrementar l-os sistemas de irrigación para aumentar 1a productividad y utilizar tíerras poco productivas con una fuerza de trabajo nuevar con mlras a obtener una producción agropecuaria en esas regiones. (Rostworowski 1988:. 7O-7I).

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La utilización
mr-ta:

de l-a mano de obra indígena era regulada a través de la

ttLa mita o prestación de servicios rotativa es un concepto muy andino que se empJeó para efectuar trabajos ord.enados cícJ-icamente en un detezminado momento. Toda obra contenía J-a idea de mita, de repetición a su tiempo, de ahí que trabajos muy diferentes fuesen ejecutados bajo eL sistema de prestaciones rotativas,, (Rostworowski l"9BB :237 ) . (7)

Esta forma andina de prestaclón de servicios se dj-o en diversos niveles dentro del mismo ayl1u, en los trabajos comunales, en la tierra del curaca y de la huaca (lugar sagrado), pero con l-a ayuda del jefe de la etnia. En el perÍodo incaico también eran cuftivadas fas tierras del estado y de1 sol.
E1 ay1lu representa un conjunto de familias que relacionadas entre sí, favorecen el funcionamiento del sistema de producción basado en la reciprocidad y 1a redistribución.

Durante el dominio inca estos aylus mantuvieron su estructura tradicional, pero 1as funciones se transformaron para atender a fas nuevag necesidades del estado, es decir, aumentar 1a producción para mantener el mecani-smo de reciprocidad entre el i nr:a v I os -i ef cs f ocales
.

4.La reciproc¡dad Guaraní a-Los Guaraníes Los guaraníes migraron desde el- val-l-e amazónico, pasando a ocupar eI AlLo Paraná, Paraguay y part.e del Uruguay. Estos indígenas eran agricultores y hábiles cerámistas. Sus migraciones se dieron en búsgueda de la "tierra sin mar" que según Meliá, era l-a síntesis histórica y práct.ica de una economía vivida proféticamente y de una profecia reatista, de 1os pies a l-a cabeza. Esta búsqueda, como estructura del modo de pensar de1 guaraní, da a conocer el- dinamismo económico y l-a vivencia religiosa que Ie son tan propias (Meliá 1991 b: 14-15).
La vida guaraní nunca queda independiente ni se abstrae de la cuestión de la tierra, Ia tierra los obliga a juntarse a ell-os, les impone condiciones y determina varj-aciones en su modo concreto de vivir. Su tierra se i-dent.ifica con eI tekoha, qlre es eI lugar donde se dan las condiciones de posibilidad del modo de ser guaraní. La Lierra concebida como el- tekoha es ante todo, un espacio socio-político (ldem a9B9:495)
.

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En Ia religión guaraní es grande Ia importancia que se otorga a la
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creencias y a l-a danza-oración, que es eI grande sacramento ri-tual. "La religión guaraní es una religión de palabra j-nspirada" (Idem 1991 b: 42). "Siempre es en función a 7a paTabra inspirada, que e7 guaraní crece en su personaTidad, en su prestigio y hasta en su poder, sea este poder, un poder
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otro el-emento importante en la religión guaraní es l-a fiesta
15

SEQUILAO 8

"La fiesta guaraní no es apenas un rito ceremoniaT, sino que es una metáfora concreta de una economía de reciprocidad vivida reTigiosamente" (tdem, 7988: 327) .
Para Meliá la concepción religiosa de1 guaraní sobre eI universo tiene en l-a tierra su fundamento esencial, y es 1a tierra eI soporte para la economía de reciprocidad que se resume en l_a fiesta.

Es l-a aldea el- escenario donde se realiza a plenitud la vida guaraní, que es la fiesta y Ia invitación. Si algo imposibilita Ia fiesta, surge e1 supremo mal de la tierra. La búsqueda de l-a "tierra sin mal" no es más que un elemento que se junta al- lado de otros en e1 sistema de reciprocidad,
nnnirra=zra Aa m"ltinles (Meliá 1989: s01) . formes. I }rs! v sicmnrcs Lrrrsr.¿flg como definción nerñ Df SLLLI/! luD! esencial-

En un documento colonial- se encontraron datos sobre la cuestión de] trabajo guaraní. Hay una división sexual del trabajo indígena. La mujer guarani cocinaba, Iavaba, plantaba, cosechaba y era Ia transportadora. Los hombres se dedicaban a 1a pesca, a 1a caza, a 1a agricul-tura y a las labores
-ú!^^^--l at ue5drrdreu. ^^

El llamado potyró era el- trabajo en común, pues para los guaraníes cj-ertas actividades eran imposibles de concebir, sino se ejecutaban de esLa forma. Para realizar 1os trabajos agrícolas, varios hombres se juntaban para preparar el- terreno y plantarlo en común. EI potyr6, económi."*.rrt., era e1 trabajo en común,' socialmente, es el la invit.ación. Estos a su vez, se estructurarón en una forma económica PePY, mas amplia que determinó eI modo de ser guaraní, eu€ es eI jopói. E1 jopói es la reciprocidad. El trabajo es una forma de reproducir Ia dádiva y 1a dádiva es la historia social, la memoria y el futuro (Idem 1990: 32I). Meliá argumenta que e1 modo de ser guaraní se expresa en su lengua y que e1 guaraní mantiene una economía de reciprocidad que se configura como una
sociedad sin estado (Tdem t99La;
1,4)

Los primeros misioneros que tuvieron contacto con 1os g'uaraníes lograron percibir que e1los tenían una religión, un sr-stema de parenLesco, que eran antropófagos, y gue 1os "hechiceros" eran muy importantes y q¡ue había movimientos proféticos y shamánicos.
A part.ir de l-os datos etnológicos de 1a conquista se puede caracLerizar a 1os guaraníes como una nación de habl-a guaraní, migrantes, horticultoresaldeanos, eu€ Luvieron una economía de reciprocidad y que po1íticamente se constituyeron en una sociedad sin estado, con una religión basada en la

palabra.

b-Ejemplos de la reciprocidad guarraní en fuenEes primarias Cuando se utiliza una metodol-ogía etnohistórica se tiene un conjunto de laF^^ 1 ^^ ^uquv- s¡¡ ¿vD .4*= €1 modo de ser indígena aparece en acción como una práctica -,,^ propiamente cu1tura1, que es al mismo tiempo una práctica po1ítica.
La bibliografía rel-ativa a los guaraníes es actualmente amplia, pero las
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MARQUES DA CUNHA/ CONTRIBUCIONES DE LA ETNOHISTORIA...

fuentes prlmarias sobre el- guaraní histórico se dlviden en d.ocumentos delperíodo de la conquista, de la colonización y de l_as misiones reliqiosas. EI pueblo guaraní tenía una economía de reciprocidad propra en una sociedad sin estado, es decir, se daba en forma horizontal. El- poder de1 jefe de Ia tribu se basaba en su prestigio. El- era responsable por l-a orientación de Ia división de las tareas de su pueblo y usaba 1a palabra para eso, no usaba l-a coerción ni Ia viol_encia.
A 1a llegada de 1os europeos, Ios indígenas l-os recibieron con alimentos y fiestas, pu€s esto formaba parte de su realidad cultural, este era su tipo de comport.amiento. Ejemplos de esto fueron registrados por conquistadores, misioneros y viajeros. En 1a carLa del Hermano Antonio Rodrígues (1553) aparecen datos sobre e1 sistema de reciprocidad en Ia economía guaraní. 'tLTegamos con mucha hambre y faTta de mantenimientos por aver bj t6l me,ses que a remos avíamos caminado sin tener un sol-o día viento de vel-a. Yva por nuestro capitán un hombre LLamado Juan de Salazar, muy sagaz en fa guerrat [szv1 e7 qualt como nos vía ir cansad.os de caminar, tomó consejo de 7o que sería bueno hazer, y concJuyóse que hiziesse a77í fortal-eza, y así saftamos en tierra Las tres partes de l-a gente, quedando 1os vergantines apercibidos para guetra en eJ- rÍo. Y un hombre que 77evávamos, que sabía 7a Tengua, empeqó a dezir a aqueTTos gentiLes (que como nos vieron eran tantos sobre nós que cubrían l-a tierra) , que nosotros éramos hijos de Dios y que l-es trayamos nuestras cosas, cuñas, cuchiTTos y anzueTos, y con esto holgaron y nos dexaron en paz azer una fortaLeza muy grande de maderos muy grandes, y así poco a poco hezimos una ciudad, adonde truximos toda l-a gente que venía atrás y otra que e7 Emperador después embió, de manera que se juntaron en el-l-a 600 hombres. Los quaTes wenieron a tanta ceguedad que pensaron que eJ precepto de <<ctescite et muTtiplicamini>> era valioso, y así dándofes 7os genti-l.es sus hijas imchieron 7a tierra de hijos, 7os quales son nuy hábi7es y de gran ingenio (nodríguez i956:424-475) . (7)

Esta cita, trata especificamente de 1a antropofagía entre Ios guaraníes
V dC )/ se

aqfá tarra trmhi{¡ el- Hermano Antonio también habla sObre la reciprocidad entre otros pueblos indÍgenas, ademas de l-os guaranies, representando asj-, una
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de diVerSOS

Ulrich Schmild fue un mencenario germanor eu€ por no tener ningún el Imperio Alemán, no se preocupó en defender nada, y nos ha legado un relato de sus aventuras con muchas informaciones etnográficas. "ATgunos entraron e¡l e7 puebTor pero otros, aLrededor de doscientos hombres, cayeron en 7os fosos, porque no habían tenido tiempo bastante como paramirar en derredor y evitarl-os. En seguida quisimos entrar a7 puebTo, pero fo indios que a17í estaban se mantuvieron fo mejor que pudieron y se defendieron muy vaLientemente por dos días. Mas cuando vieron que no podrían
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vinieron dichos Carios y pidieron perdón y que eLl-os harían todo cuanto nosotros quisiéramos. También trajeron y regalaron a nuestro capitán 'fuan
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SEQUILAO 8
At¡n7a< hi ni aran caia 7- '----^. mttah-n1..i+-+a .la -.: ^r^ tln L)Le>err.Le ()e,sr-ece wenados ñracóf --^. u!!

y otra carne de caza. Pidieron que nos y regal-aron a cad.a hombre d.e guerra dos mujerest para que cuidaran de nosotros, cocinaran, Tavaran y atend.ieran a todo cuanto más nos hicieta faJ-ta. También nos d.ieron comida, de fa que bien necesitábamos en aquell-a ocasión. Con esto quedó hecha La paz con Los Carios', (Schmid L985:757). (2)
quedáramos con eJ.l-os

fines po1íticos.

En este pasaie, Schmidt relata cómo se consiguio Ia paz con los Carios (Guaraníes), apareciendo ejemplos de como 1a reciprocidad fue utilizad.a corr

"Cuando l-os soidados estuvieron en Los barcos, navegó nuestto capitán AyoTas por el- río arriba, y a cada cinco Teguas de camino haTTamos una 'fuan aTdea de l-os Carios, y en cada ocasión nos trajeron aLimentos, pescados y carne, gaL7inas, gansos, ovejas indias, avestruces y otras cosas, más de l-o

que nosotros los cristianos precisábamos y e7Los tenían. Al- 77egar a fa ú7tina Local-idad de los Carios, gue se LLama Guayviaño, a ochenta leguas d.e fa ciudad de Asunción, tomamos todo 7o que nos sería menester en el- viaje" (Idem, 7985:760) . (3)
r'= ri nns ncrmi nar¡i crre nor Schmi de los datos v!!EvruvD dos yv! our¡rrrrurdl frvD I/srrrrruc tc Psrur!rr hi r Yus of reei
de de

los guaraníes eran un pueblo que no tenía problemas con la escasez alimentos, ffiüY por e1 contrario tenían suficiente para sí y para fines reciprocidad.

El Gobernador Al-var Nuñez Cabeza de Vaca cuando fue a socorrer a un grupo de españo1es que se encontraban en 1a región de1 Río de La Plata, tuvo contacto con diversos grupos i_ndígenas. ttDe dos Teguas cerca de este río vinieron los indios con mucho pLacer a tTaer a l-a hueste bastimentos para 7a gente; por manera que nunca les faTtaba de comer, y agua a veces 7o dejaban sobrado por Los caminos. Lo cuaL causó dar eJ gobernaodr a Los indios tanto y ser con eLfos tan 7argo, especiaTmente con Jos principales, que, además de pagarTes Los mantenimientos que Le traían, Les daba graciosamente muchos rescates y fes hacía muchas mercedes y todo buen tratamiento; en taL manerat que corría fa fama por l-a
l¡ ¡¡rolri r .y-v nri a tt f nrfnq 7 n< nafttraT ac f^A^ 1^ ^,te tenían- , !V ¿v Lv payapalr Sp l^ *---LeeL¿!4tf (4) 7984:763). f,i erra naráían
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a ver y

"Yendo caminado por 7a tierra y provincia eL gobernador y su gente, 77egó a un puebl-o de indios de 7a generación de l-os guaraníes, y saTió eJ señor principaT de este puebTo a7 camino con toda su gente, muy afegre a rescibirlo, y traían mie7, patos y ga77inas, y harina y maíz; y por Tengua de 7os intérpretes fes mandaba hablar y sosegar, agradesciéndole ,su wenida, pagándoTes 7o que traían, de que recebia mucho contentamiento; y aTTende de pasaron prosiguiendo ef camino, dejando Los indios de este puebTo tan alegres y contentos, que de pJacer baifaban y cantaban por todo e7 puebTo" (Idem 7984:765) . (5)
nrin¡inal dc pF.fc nttcl''¡lñ .njp .sF der:ía Pttnch,aie. mandó dar Yqu graciosamente aLgunos rescates de tijeras y cuchilTos y otras cosas, y de a77í csfó. a1

Durante su viaje, Cabeza de Vaca contó con la ayuda de algunas tribus, pues les daba presentes y recibia a cambio alimentos y todo 1o que necesitaba.

78

MARQUES DA CUNHA/ GONTRIBUCIONES DE LA ETNOHISTORIA...

Existen diversos documentos sobre e1 período de las expediciones de exploración a1 Paraguay, de Ia al-ianza y 1a conguista de 1os Guaranies (15311556), pero vamos a destacar sofamente l-a carta del- Hermano Antonio Rodrígues
r¡ Iae ¡rÁni ¡¡a da Q¡hmi Ju¡frrrf Al uI y Aa qg ñ¡l-ra-¡ ualg¿d .r^ ug 17-^v qua, qi cndo Fql- óq dOS últimOS

considerados como 1os grandes etnógrafos de 1os guaraníes de ese entonces.

La etnología misionera está llena de 1a intención de convertir a los indígenas. El indio guaraní es juzgado por la distancia y por e1 contraste con la ética cristiana viwida en el modo español de la época. "Con 7os jesuitas l-a documentación etnográfica sobre Los Guaranies se ve incrementada considerabTemente. Sus cartast reTaciones, cronicas, historia y hasta hasta trabajos Tinguisticos, donde eL modo de ser guarani se rebeLa bajo muchos y nuevos aspectos't (Me7j-á et al , 7987: 24)
En el- período de l-as misiones de1 Paraguay (1580-r'158) tenemos diversas contribucj-ones en terminos de documentación, entre las que debemos destacar l-a "Carta Magna de las Reducciones del Paraguay" del Padre Diego de Torres Boll-o y 1a obra "Conquista Espiritual-" del Jesuita Antonio Ruiz de Montoya. documentos fueron de una gran importancia para de ,fesuitas en el- Paraguav en sus inicios.
tl'Tanían flteron enviarfag dr1n yLat! drr<f a an r]ar la< qaL c¿f LaD YUD Lv rfe moáa ntta <artrian /gv¿¡¡vgvYggp94I'L'l||¿vYqg¡¡.gJvL4L2L uvDaD -ña^c rfa mta uue nrcmiñ 'l 6< tvo

Torres Bo1lo se reveló

como

un gran defensor de los indígenas y sus dos Ia fundación de las reducciones
17ér'.h.ñ LLevauaft ñara 1n< vult atta ; >tyv d^ mainr ,, y 1-F aaD d116 Yus anrpnrfian 1^ ¿c

manera en su tiempo una limosna entre e77os y a todos 7os pobres impedidos de trabajar, a estos ademas J-es cuidaban sus chacras y 7os ayudaban con todo tipo de caridadtt (Rabuske 7978: 26).

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así

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de esta

La Carta Magna es importante para comprender la estructura de l-as reducciones y l-a preocupación que tenía Torres Boflo en proteger a los indígenas. El hecho de presentar a 1os indios que mejor aprendiesen o a1rudasen, muestra el- uso del sistema de reciprocidad para una mejoría de las relaciones entre los misioneros v 1os indios.
Montoya escribió su libro en España, pero se trata de una obra apologética, es decir, de una propaganda de las reducciones a 1as autoridades reales. "Viwian y hoy viven 7os gentiLes en pobLaciones muy pequeñas (como se ha dicho) t p€ro no sin gobierno. Tenían sus caciques, en quien todos reconocen nobl-eza, heredada de sus antepasados, fundada en que habian tenido vasall-as y gobernado pueblo. Muchos se ennobl-ecen con l-a elocuencia en ei habTar (tanto estiman su Tenguar y con razón, porque es digna de aTabanza e de cefebrarse entre 7as de fama) con el_la agregan gente y vasa77os, con que quedan ennobLecidos ef l-os y sus descendientes. A e,stos sirven l-os pJebeyos de hacerfos rozas, sembrar y coger l-as mieses, hacerTes casas y darTes sus hijas cuando el-l-os 7as apetecen, en que tienen fibertad gentíl-icatl (Montoya 7989: cap.Xt p.76). (6)
f

En esLe pasaje Montoya aborda la relación entre estructura espacial y orma de gobj-erno. uEL que más ardía en furor, y deseo de comerme era un mago fTamado
79

SEQUILAO 8

Guiraberá, eJ cuaT se hizo 77amar Dios, y con sus mentiras se habia apod.erad.o de aquelTa gente. Su comer ordinario era carne humana, y cuando fabricaba alguna casa ó hacía alguna obra, para regaJ-ar á sus obreros hacia traer ef más gordo indio de su jurisdicción y de aqueste pobre hacian su convite,, (rdem, 7989: cap.XXXIII, p.J49-750). (7)
Como su obra es rica en datos etnográficos, aparecen también algunas informaciones sobre 1a antropofagía y 1a reciprocidad interligadas.

Los documentos aquí analizados, son ricos en detalles etnogqáficos sobre los guaraníes, pero es importante saber utilizarlos, sabiendo separar 1o que es verdadero y 1o que no 1o es. En este caso seleccionamos principalmente datos sobre 1a reciprocidad, que es una de Ias principales características de l-a cul-tura guaraní y que está funcionalmente articul-ada con los ajustes nal í+i^^^ po.l_l_rl-cos -. ^^^l y socla.Ies oe grupo.

5.Reflexion sobre la sociedades con y sin estado
A1 analizar la reciprocidad entre l-os j-ncas, pudimos darnos cuenta que el-Ia se daba en forma vertical. Puesto que era una sociedad con estado. ¿Pero qué es 1o que llevo a que aparezca esta esLructura, puesto gue entre los guaranÍes no se llego a formar un estado?

Para esto, es necesario dejar en cl-aro, que entendemos por estado una sociedad que posee diferentes clases soclales. en un asentamiento humano. Las clases sociales surglen cuando aparecen los especialistas, es decir una clase diferente de los campesinos; es el caso de las sociedades agrarias, como las que acabamos de tratar aguí. Por tanto, 1o que es importante, es l-a localización de1 individuo en 1as actividades product.ivas y 1as rel-aciones que de ésta se deri-van. Es important.e también, desLacar la diferenci-a entre un asentamiento rural y un asenLamiento urbano. EI primero es estrictamente residencial, ocupado por una comunidad cuyo centro de activi-dades producLivas esta fuera de ésta, es decir, e1 campo de cultivo, el lugar de pesca, etc. El asentamiento urbano además de residencla, es un centro de trabajo, puesto que e1 poblador urbano trabaja y vive en l-a ciudad, porq¡le allí están los objet.os y 1os instrumentos de trabajo y sus residencias esLan cerca de las oficinas, mercados y templos, es decir
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nradrr¡¡i P!vqqu

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Teóricos como Maurice Godelier y Pierre Claestres defienden posiciones contrari-as sobre la formación de1 estado en medio de las sociedades precapitalistas.

Godelier,seguidor de l-a linea marxista, entiende qu.e eI est,ado es una organización de Ia sociedad dividida en c1ases, cuya función consiste en establ-ecer reglas para controlar la coexistencia de tales clases. para é1, 1as relacj-ones de parentesco son la respuest.a a las necesidades materiales de una solidaridad social, pero diferenciada y más intrincada, es decir, relación entre fuerzas productivas y relaciones de producción. Sin embargo, cuando ocurre una centralización del poder a través de la coercj-ón, en estos casos casi siempre a través de un aparato religioso, surge enLonces el- estado.
80

MARQUES DA CUNHA/ CONTRIBUCIONES DE LA ETNOHISTORIA...

Para Clastres 1as sociedades primitivas sin estados, no poseen estado, porque en éstas, la formación de un estado es imposible. tt . . . en l-o que atañe a Las sociedades primitivas, J-a mudanza a niveT de 7o que e7 marxismo Tfama l-a infra-escrucxura económica no determina de modo alguno 7a superestructura po7ítica, ya que ésta surge independ.ientemente de su base material-,, . 'tEs entonces 7a ruptura po7ítica y no 7a mudanza económica, 1a que es decisiva. La verdadera revolución en l-a proto-historia de 7a humanidad no es
fle 1O nenlífirn stta vez (jue

organización social, sino que es 7a revoTución po7ítica, es ésta aparición misteriosa, irreversibTe, y mortal para fas sociedad.es primitivas, 7o que se

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marxistas de infra-estructura y de superestructura, entonces tal- vez sería necesario aceptar y reconocer que 7a infra-esEructura es 70 po7ítico y que 7a superestructura es 70 económico,, (Pinskv 7984: 72). El jefe es entonces 're1 encargado de resolver 1os confl-ictos que pueden surgir entre los individuos, famillas, linajes, etc; el- sol_o dispone def prestigio para restabl-ecer e1 orden y Ia concordia, prestigio que le reconoce la sociedad. Pero evidentemente e1 prestigio no significa poder, y los medios
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exclusivo de l-a palabra. . . " Idem, 1984: i5)
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al servicio de 1a sociedad, pues ésta socj-edad sólo admite que é1 utilize eI prestigio para mantener su espacio y jefatura. Sin embargo, 1a teoria de cfases que explica 1a sociedad está contra el esLado, no tiene cómo ser
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conocían el estado. La estrucLura del- cacicazqo nunca fue abandonada por los guaraníes.
Los guaraníes ". .no formaban nucleos con una superpoblación al-deana que de por si exigiría una superproducción económica y una estructura sociopoIítica (Martins Apud Susnik; I99I: 208). (1)
En nuestra opinión, en el- caso del antiguo Perú, hubo diversos el-ementos que propiciaron la aparición del estado, llevando a la constit.ución de1 gran Imperio Incaico. Los principales factores fueron l-a diwisión de Ia sociedad en clases, 1a aparición del espacio urbano y 1a central-i-zacíón de1 poder. Es imnnrfanl^ uarrus

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a pensar que la diferencia de clases socia]es esLa enLre pobres y ricos, 10 que no es verdad, pues 1a diferencia entre clases surge conforme a su participación en eI proceso productivo. De esta manera 1a riqueza o l-a pobreza, se torna en un aspecto consecuente y no en el- causal de su
exi-stencia.

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tendencj_a

EI motivo de este breve análisis fue i-ntentar esbozar aLgunos Lrazos característicos que lleven a 1a formación o no de un estado. Entre los guaraníes no hubo estado, debido principalmente a la falta de centralización A6l ñ^/'1ór tantó le racinrocidad se dio de forma horizontal . En eI caso de l-os incas, Ia reciprocidad se dio de forma vertical pues ocurría entre el
I I ÉrvL uq¿¡uv, fq !sval/!\

B1

SEQUILAO 8
aqi- ád^ \r 'l . ñ^h
l

acl_on.

CONCLUSION

La finalidad en este arcículo fue presentar diversas problemáticas en Io que concierne al- estudio de la reciprocidad, no pretendiendo con esto agotar el asunto, pues su complejidad no 1o permite.
Comenzamos nuestro análisis con algunos datos genéricos sobre l-a etnohistoria andina y guaraní, 1o que nos sirvió como respaldo metodológico, puesto gue eI asunto propuesto en este t.rabajo fue elaborado con l-a a¡:da de

Ínstrumentos de etnohistori_a.

Para analizar el- concepto de reciprocidad entre los incas y los guaraníes' es necesario un profundo estudio teórico sobre e1 concepto en sí, utilizando datos de algunos invetigadores de esta área. Teniendo claras las premisas metodológicas y teórícas que nos orlentaron, pasamos al estudio de Ia reciprocidad entre 1os incas y 1os guaranies. Como uno de los puntos de nuestra invest.igacióg fue l-a utilización de l-as fuent.es etnográf icas para e j emptif icar y cor¡¡l-tobar datos sobre l-a

;::::;?::l"l;"J"ii"'JiliiJ""tr;""',::*'lil"iiiu,iffif;,.':1":'""";"l.ll"
En una reflexión sobre Ia sociedad sin estado, procuramos visualizar Ia sociedad guaraní e inca como representantes de diferentes formas de reciprocidad, así como, entender 1o que lleva o no a 1a formación de un estado entre sociedades pre-capitalistas
"

,Juzg'amos bastante complejo e1 tema de este art.ículo, por este motivo, sería interesante profundizar los temas aquí esbozados, utilizando más fuentes primarias, que posibilitasen una mejor comprensión de 1as realidades cul-turales incaica y guaraní. Sin embargo nuestro objetivo apenas fue presentar estos asuntos y problematizarlos ¡ esperando haber contríbuido de alguna forma al incremento de los estudios sobre los pueblos amerl-canos
"

(*) Traducido del Portugués por ,Jorge Luis Castro, Licenciado en Traduccrón e Interpretación, egresado de 1a Universidad Particular Ricardo Palma, LimaPeru
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