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EL NUMERO 9,

ESTUDIO SOBRE SUS MANIFESTACIONES


EN DIVERSAS CULTURAS.

ERNESTO FERNÁNDEZ
Con colaboración de Claudia Briones
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

1 REPRESENTACIÓN DEL NUMERO 9 EN DIVERSOS DOMINIOS


DE LO REAL

A) Categoría espacial
B) Categoría temporal
C) Categoría energética

2. ESTRUCTURAS COMPLEJAS EN LAS QUE EL NUMERO 9


INTERVIENE EN COMPOSICIÓN

3. ALTERNANCIA ENTRE LOS NÚMEROS 9 Y 7

4. ASOCIACIONES SIMBÓLICAS DEL NUMERO 9

APÉNDICE

BIBLIOGRAFÍA CITADA
PROLOGO

El presente estudio, el tercero de los cinco que conforman nuestro "EN


TORNO AL MAS GRAN NOMBRE", requiere de nuevas e indispensables
disculpas para con los amigos bahá'ís. Damos por adelantado nuestras
excusas y confiamos en su fraterna paciencia. En modo alguno, ha sido
nuestra intención elaborar una compleja y críptica disquisición sobre un
número, el 9, que guarda un significado tan profundo e inescrutable para el
mundo bahá'í. Nuestro objetivo ha sido sondear desde una perspectiva
esencialmente antropológica "los misterios de este número especial, el cual es
la manifestación numérica del Más Gran Nombre, Bahá", según las palabras de
la Mano de la Causa de Dios Abu'l-Qásim Faizí; mostrar a través de una
investigación de naturaleza empírica cómo dicho número aparece en distintas
culturas conformando estructuras de carácter religioso y social similares a las
bahá'ís.
Necesario es remarcar que en ningún momento nos hemos referido al
Más Gran Nombre en sí mismo, referencia del todo imposible, y que las
estructuras mencionadas constituyen, en el mejor de los casos, vagos reflejos
del inefable nombre divino.

INTRODUCCIÓN

El objetivo de este trabajo es ilustrar a través de distintos sistemas


socioculturales recurrencias numéricas -concretamente, vinculadas al nueve-,
cuyo estudio está en curso en el marco de un proyecto de investigación más
amplio.
Dado que estas investigaciones se encuentran en su fase inicial, los
conceptos aquí vertidos revisten un carácter preliminar cuyo cometido
inmediato es divulgar de la forma más sencilla posible algunos de los puntos de
partida del equipo así como señalar ciertos caminos en exploración desde la
perspectiva antropológica (1).
Al propósito de sistematizar realizaciones socio-culturales en apariencia
altamente diversas cuyas coordenadas témporo-espaciales participan de
similar variabilidad, subyace la premisa de que todas ellas son un campo en el
cual se manifiesta una tensión entre lo universal y lo particular. Lo universal se
apoya en su común condición de realizaciones humanas que dan cuenta de
problemas básicos globalmente compartidos. Lo particular se apoya en el
reconocimiento de la incidencia de las condiciones históricas y materiales sobre

1
El trabajo realizado surge de un acuerdo en torno a ciertos puntos de partida entre el
autor y su colaborador, como el de adoptar una común definición de estructura. No presupone,
sin embargo, compartir una misma posición filosófica. Así, para Fernández, las estructuras
identificables tienen un alcance ontológico-metafísico, mientras que para Briones sólo
constituyen una herramienta metodológica.
tales realizaciones, como también en el potencial humano de diversificar
soluciones -inclusive ante condiciones equiparables- (Da Matta, 1981: cap. l).
En tal sentido, aun atendiendo a las particularidades, no deja de llamar
la atención el constatar la existencia de resoluciones "a simple vista
semejantes" cuya recurrencia amerita, a nuestro juicio, una explicación fundada
en principios más consistentes que los vinculados al "azar" o a la "difusión".
Debe quedar claro que ni azar ni difusión se descartan por completo,
aun cuando no se los considere principios eficientes para una explicación
global. El azar constituye un argumento endeble, especialmente cuando
distintos sistemas socioculturales resuelven congruentemente en base a
parámetros equivalentes su clasificación de diversos dominios de lo real. La
difusión se muestra inmediatamente inviable como principio explicativo cuando
la recurrencia de resoluciones se constata en sistemas socioculturales cuyas
coordenadas témporo-espaciales no se interceptan.
Además, lo que nos importa no es la mera reiteración de elementos en
distintos sistemas socioculturales sino la constatación de recurrencias en la
forma de disponer esos elementos en estructuras. En verdad, trabajar sobre
estructuras susceptibles de ser formalizadas algebraicamente reviste para
nosotros un doble interés metodológico. Por un lado, el de trascender el nivel
de las semejanzas inmediatas entre elementos aislados para enfocar el de las
relaciones en las que participan y que les agregan significado. De esta manera,
esa orientación hacia las relaciones no exige acotar las comparaciones a los
casos que ponen en juego elementos idénticos (2). Por el otro, el de que dichas
formalizaciones permiten no solo comparar realizaciones socioculturales de
diverso tipo (artísticas, arquitectónicas, míticas, rituales, etc.) sino también
compararlas con estructuras que no son de orden sociocultural (estructuras
atómicas, cristalográficas, biológicas, etc.), planteando isomorfismos de otra
manera irrepresentables.
Por el momento, la ilustración se efectuará en base a "representaciones"
socioculturales enmarcadas en distintos ámbitos de reflexión que apuntan a la
clasificación en categorías del universo (mito, rito, literatura, filosofía, etc.)
Restaría comentar por qué la ilustración propuesta parte de la recurrencia
numérica, en general, y de la del número nueve, en particular.
De alguna manera, para introducirse en la investigación de áreas de
conocimiento cuya contrastación plantea dificultades, conviene recurrir a
indicadores lo suficientemente inequívocos como para que las mismas vías de
exploración seleccionadas reduzcan las alternativas equívocas. La actividad
humana de simbolización está abierta, sin duda, a una fuerte irrupción de lo
particular manifestada en la amplia variabilidad de referentes simbólicos
asociables a significados homólogos, en la polisemia de los símbolos y en su
capacidad de condensación así como de contextualización. En pocas palabras,
resulta problemático demostrar equivalencias simbólicas interculturales que no
dejen dudas sobre el rigor con que semejantes equivalencias dan cuenta de la
respectiva pluralidad de connotaciones.

2
Por ejemplo, puede marcarse el isomorfismo de situaciones agonísticas que
conducen al enfrentamiento con las nueve cabezas de la Hidra de Lerna -entre las cuales se
debe derrotar a la central que es la clave- (Propp, 1979: 378) o a la deglución de nueve pájaros
-ocho polluelos y su madre- que realiza una serpiente en La Ilíada (Homero, 1967: 60).
Un autor como Jung (1987:170), interesado también en analizar desde
su disciplina la vertiente universal tras la variabilidad particular, advirtió el
carácter arquetípico de los números y que por su simple presencia, reiteración
y combinación constituyen significantes lo bastante recurrentes y además
precisables como para que se los pueda explorar en tanto indicadores no
ambiguos. Según su discípula, M. L. von Franz, los números son conexiones
tangibles para llevar a cabo la mediación teórica entre materia y psique (1987:
149).
Ahora bien, a nuestro juicio, la lectura simbólica bajo un código numérico
debe, al menos, contemplar las siguientes consideraciones.
En principio, cabe distinguir dentro de las distintas concreciones
simbólicas los números que, por su forma de presentación, adquieren el
carácter de símbolos instrumentales (Turner, 1980: 33-5) cuya significación es
puntual y acotada a ese contexto en particular de los que se convierten en
"claves" de estructuraciones en la medida que permiten establecer una cierta
cantidad de componentes entre los cuales se dan relaciones (de extensión, de
jerarquización, etc.) determinables.
Es dable observar también que, en cada sistema sociocultural, se
advierte el énfasis puesto en más de un número ya sean éstos símbolos
instrumentales o claves numéricas. En la medida que algunas de estas últimas
demuestren capacidad para categorizar diversos dominios de lo real a partir de
las relaciones que prevén entre sus componentes, se las podrá considerar un
"patrón cognitivo" de ese sistema.
Respecto de la selección del número nueve entre otros también
recurrentes, sólo cabe consignar como justificación de su elección la
abundancia de casuística específica al momento disponible. Abundancia
posiblemente vinculada con los innumerables significados atribuidos a este
número en diversos tiempos y culturas, hecho que ya ha señalado Jolande
Jacobi (1984: 315).
Corresponde, también, hacer otra advertencia, la de que dicho número -
cómo se podrá observar a lo largo de la ilustración general- aparece en "forma
pura" pero también en "composición" (3), a través de sus "múltiplos" y
"alternando" con otros - fundamentalmente, el siete.

3
Cuando el número nueve aparece en composición, lo hace como resultante de la
combinación de números menores o como parte componente de claves numéricas mayores. En
el primer caso, estructurado ya en relación a un centro (8+1; 4+1+4), ya descentrado (5+4;
7+2). A modo de ilustración, el antiguo calendario Nez Perce comprendía 9 meses, 4 de
invierno y 5 de verano (Lévi-Strauss 1970: 290). Santo Tomás indicaba la existencia de 9
sentidos, 5 externos -vista, oído, gusto, olfato, tacto- y 4 internos -común, imaginación,
memoria, estimativo- (Allione, 1982:112). Entre los chinos, siendo 9 el número perfecto, los
mándalas cósmicos representan a 9 hijos: 4 hembras (número par, yin, principio femenino,
luna) y 5 machos (número impar, yang, principio masculino, sol) (Tucci, 1978: 182). En el
segundo caso, el nueve aparece conformando la estructura 9+1+9 (que luego se retomará con
cierto detalle) o décadas (9+1). Serían un ejemplo de estas últimas, las nueve musas de Apolo
(Hesíodo, 1978: 4) o la década divina de los Bella Coola que comprende 9 hermanos y una
hermana (Lévi-Strauss 1970: 284).
1. LA REPRESENTACIÓN DEL NUMERO 9 EN DISTINTOS
DOMINIOS DE LO REAL.

Para proceder a la ejemplificación de la presencia del número 9 en


diversos sistemas socioculturales, clasificaremos la información según tres
categorías; la espacial, la temporal y la energética. Habida cuenta de que
muchas concreciones socio-culturales comprometen aspectos encuadrables en
más de una de ellas, asignamos a tales categorías un valor fundamentalmente
expositivo que nos permitirá organizar en dominios semánticos amplios,
plasmaciones complejas, en las que espacio, tiempo y distintas fuerzas pueden
equivalerse.
En pro, también, de la claridad expositiva, centraremos los comentarios
de ejemplificación en tres casos, cuyas diferentes coordenadas témporo-
espaciales contribuirán a una más significativa ilustración. Ellos son la cultura
china, la griega clásica y la religión bahá'í, nacida el siglo pasado en Persia.
Otras ilustraciones de los puntos enfatizados se hallarán en los apéndices que
acompañan el trabajo.

A) LA CATEGORÍA ESPACIAL.

La existencia de estructuras espaciales constituidas en base a 9


divisiones básicas -ya sea que su representación comprometa a círculos
concéntricos, a cuadrículas, a árboles del mundo o bien a escaleras cósmicas;
diseños, en última instancia, equiparables- podría ejemplificarse sobre
diferentes culturas como la azteca, cristiana, dogon, egipcia, eslava, hindú,
judía, kogi, lulúa, mandan, maya, mongol, musulmana, romana, sabea, sioux,
yakuto, zoroastriana, etc., (Ver Apéndice).
Más aún, en ciertos sistemas socioculturales, pareciera que universo,
templo, ciudad, morada y cuerpo humano respondieran a un molde, a una
matriz que establece entre todos estos ámbitos espaciales similares
proporciones.
Por ejemplo, el universo chino se considera formado por 9 círculos del
mundo. En el centro del universo se halla la ciudad perfecta donde se alza el
árbol de la vida cuyas 9 ramas tocan los nueve cielos que rodean su tronco y
cuyas 9 raíces abrevan en las 9 fuentes del mundo subterráneo (Eliade, 1974:
75). Según Huai-Nan Tse hay 9 alturas y 9999 esquinas celestes (Chevalier
1988: 760). Nueve son, también, las puertas de ingreso al cielo (íd.:574).
Dentro de ese universo, otros niveles espaciales reproducen una matriz
similar. En el III milenio A.C., el imperio chino tenía 9 provincias (Guenón 1986:
131). Según Sseumats'ien, ocupaba la 1/81 ava parte del mundo. (Chevalier
1988: 761). En tiempos posteriores, se consideraba a la China dividida en 18
provincias (9x2) (íd.).
El cuadrado ideal de la urbanística china -en la época de los Chou
orientales- era de 9 "li", contaba con 9 calles longitudinales y 9 transversales
todas ellas de 9 carros de anchura (Hist. de la Arq. 1982 fase. 86: 55).
Diversas construcciones urbanas se hacen eco de diseños equiparables.
El Palacio de la Ciudad prohibida tenía 9999 habitaciones. Los 9 pisos ideales
de las pagodas (Cirlot, 1985: 84-5) se asociaban con los 9 grados simbólicos
de la montaña K'uen-Luen (Chevalier, 1988: 723). El plano del Ming-tang -el
Templo de la Luz donde estaba la residencia central del emperador- era
homólogo a la división del Imperio; comprendía 9 salas dispuestas
exactamente como las 9 provincias (Guenón, 1986: 137).
El trono imperial contaba con 9 grados y 9 puertas lo separaban del
exterior (Chevalier 1988: 760). El templo del cielo en Pekín disponía 81 losas
(9x9) (Beigbeder 1971: 47). Nueve peldaños permitían el acceso a cada una de
sus tres terrazas concéntricas (James, 1981: 108).
A nivel humano, la medicina tradicional considera que el cuerpo tiene 9
aberturas (Chevalier, 1988: 574); a nivel extrahumano, por ejemplo, el gigante
primordial Fu Hi tiene 9 pies de altura al nacer (Plaza, 1962: 14).
Entre los griegos y los bahá'ís también aparece una matriz espacial
eneádica. Entre los primeros, Hesíodo emplea en su Teogonía el número 9 en
la descripción de los niveles celestes y los infernales, asociándolos al lapso de
9 días empleado por un cuerpo al caer del cielo a la tierra, e igual período
desde ésta al submundo (1978: 14). También se refiere a las 9 espiras del río
infernal (id.: 15). Jámblico concibe 9 círculos del mundo (Plaza, 1962: 68). El
más influyente de los sistemas astronómicos griegos, el de Ptolomeo, constaba
de 9 esferas celestes (Cruz Hernández, 1981: II 182). En la acrópolis de Atenas
se alzaba el "eneápilo", edificio de 9 puertas (Dicc. Enc. Salvat, 1957: V 887).
Desde el lugar llamado los "9 caminos", Demofonte parte de regreso a Atenas
(Grimal, 1984: 133).
Para los bahá'ís, el mundo está contenido por nueve círculos
concéntricos (Rabbani, 1973: 293) en cuyo centro se eleva un santuario de
nueve habitaciones (id.: 280) y 9 puertas, a cada una de las cuales le ha sido
asignado el nombre de un constructor del edificio (Giachery, 1973: 216). Según
'Abdu’l-Bahá, el Mashriq'l-Adhkár -templo bahá'í y edificios circundantes- debe
tener 9 lados, puertas, fuentes, caminos, verjas, columnas y jardines (Holley,
1986: 233). El Báb, profeta encarcelado en Máh-Kú, se refiere a su celda como
el arca misma, ubicada en el noveno cielo (Nota del traductor en Nabil, 1963:
261).
Vale la pena señalar, por último, que si bien en muchos casos la matriz
eneádica agota el espacio, en otros aparece vinculada a ciertas partes del todo
sin agotarlo. Así, para el Dante 9 círculos conforman el Paraíso y 9 el Infierno
mientras que entre ambos, 7 constituyen el Purgatorio.
B) LA CATEGORÍA TEMPORAL.

Más allá de su variabilidad de alcance y significación, las divisiones


temporales en las que el número 9 constituye el módulo básico de grandes
ciclos cósmicos, de calendarios anuales y fiestas sacras, de períodos
demarcados en mitos, leyendas y relatos folklóricos aparecen en distintas
tradiciones como la azteca, babilonia, egipcia, gitana, maya, melanesia,
musulmana, romana, shilluk, zoroastriana, etc. (Ver Apéndice).
Las divisiones eneavas del tiempo están representadas tanto en tiempos
benéficos o de creación -cosmogonías, natividades, manifestaciones divinas-
como en tiempos maléficos o de destrucción -cataclismos universales,
conflictos bélicos o espirituales, travesías difíciles, esperas anhelantes,
períodos de pruebas o trabajos-.
Dentro de la amplia variabilidad témporo-espacial de ese vasto complejo
denominable "cultura china", el 9 asociado a la periodización temporal también
está representado. Por ejemplo, 9 años lucha el gigante Kung para contener las
aguas (Vitaliano, 1986: 152). Lao-Tsé permanecerá en el vientre materno un
lapso que según las versiones oscila entre 81 (9x9) y 72 (9x8) años (Hammerly
Dupuy, 1953: 86). En la estricta jerarquía de los períodos de duelo según la
proximidad del parentesco, corresponden 9 meses de duelo ante la pérdida de
un abuelo, de un hijo del hermano del padre o de un nieto (Lévi-Strauss 1985:
397). Interesante es aquí señalar la vinculación del número 9 con el luto en
diversas culturas que ejemplificaremos a lo largo del trabajo.
Para el caso griego, el nueve tiene evidentemente un valor destacado.
En los escritos homéricos, en varios pasajes de la Odisea, 9 días demora la
travesía de Ulises quien arriba el décimo (Homero, 1978: 62; 70; 94) o se
consignan 9 años de lucha hasta vencer el décimo (id.: 105). Eolo da a Ulises
vituallas para el viaje, contenidas en un cuero de un buey de 9 años (id: 70).
Circe transformó a los acompañantes del héroe en figuras de puercos de 9
años (íd.:75). En 9 años de la Guerra de Troya (Homero, 1967: 56) Aquiles
toma 9 ciudades. Nueve días exige el luto: "durante 9 días lo lloramos"
"permanecieron 9 días tendidos en su sangre y el décimo son sepultados" (id.:
441, 443).
También en la Teogonía de Hesíodo interviene frecuentemente el 9. Se
mencionó ya que allí se marcan 9 días y 9 noches en el recorrido efectuado por
un cuerpo al caer del cielo a la tierra y otros tantos desde ésta al infierno (1978:
14). Deméter recorre el mundo durante 9 días a la busca de su hija Perséfone
(Chevalier, 1988: 760) quien libera al noveno año las almas que han expiado
sus culpas (Platón, 1978: Menón 213). Leto sufre durante 9 días y 9 noches los
dolores de parto y, para calmarlos, se ofrenda a la diosa de las parturientas -
Ilitia- un collar de 9 codos de longitud (Grimal, 1984: 315). Las 9 musas han
nacido de Zeus en 9 noches de amor (Hesíodo, 1978: 3-4). Nueve años deben
permanecer alejados del Olimpo los dioses perjuros (id.: 15).
Según Platón, -quien habría muerto a los 81 (9x9) años (Otto, 1981: 12)-
9000 años antes de Solón se fundó Atenas (Platón, 1978: Timeo 668) y haría
también 9000 años que los atlantes habrían sido vencidos por los atenienses
(íd.:Critias 724). Durante los 9 días y 9 noches que duró el diluvio (Vitaliano,
1986:146) flotaron Deucalión y Pirra en un arca hasta abordar las montañas de
Tesalia (Grimal 1984: 135). La eneatérida -lapso entre dos juegos píticos-
comporta 9 años (Van der Leeuw, 1975: 377). Otros tantos median entre la
extinción y renovación del fuego sagrado en Lemnos (id.: 53).
Cada 9 años se reúne el rey Minos con Zeus en una cueva (Pérez-Rioja,
1984: 303). Cada 9 años se ofrecen víctimas al Minotauro (Grimal, 1984: 361) y
otros tantos vive Filóctetes abandonado en una isla, con las flechas
empapadas en la sangre de la hidra de Lerna (Humbert, 1943:205).
A los 9 años de edad, los gigantes alóades de 9 codos de anchura y 9
brazas de altura declaran la guerra a Zeus (Grimal 1984: 23). Cada 9 años
eligen los espartanos su gobierno (Huxley 1980: 175). Había, a su vez, 9 días
entre las fiestas llamadas anagogías y las denominadas catagogías, que
celebraban la partida y el retorno de Afrodita respectivamente (Rubio Sterzul,
1964: 79).
En muchos relatos del historiador bahá'í Nabíl aparecen enfatizados 9
lapsos temporales o 9 días de trayecto como también 9 años de instrucción
religiosa en importantes personajes. Por ejemplo, 9 meses lunares está
embarcado el Báb en su peregrinaje a Medina (Nabil, 1963: 164) y 9 meses
permanece encarcelado en la fortaleza de Máh-Kú, durante los cuales revela 9
comentarios sobre el Corán (id.: 73). Al amanecer del noveno día del año se
levanta la tienda del profeta (id.: 236). Un noveno día de mes muere Mulla
Husayn (id.: 371), quien fuera durante 9 años discípulo de Siyyid Kázim y otros
9 años discípulo del Báb (Bahá'u'lláh, 1971: 169). Un noveno día de noveno
mes son atacados los seguidores del Báb (Nabíl, 1963: 378). Nueve años se
espera al profeta: "en el año nueve alcanzaréis la presencia de Dios"
(Bahá'u'lláh, 1978: 124). Se espera 9 días a partir del deceso del profeta para
leer su testamento (Esslemont, 1981:44). Hay 9 días sagrados en el año bahá'í
(Principios de Administración Bahá'í, 1978: 64). Nueve son los meses que debe
esperar una mujer para volver a casarse tras la muerte del cónyuge (Casa
Universal de Justicia, 1975: 41). A los 81 años (9x9) muere Shaykh Ahmad,
precursor de la revelación Bahá'í (Nabil, 1963: 60).

C) LA CATEGORÍA ENERGÉTICA.

A falta de una denominación general más satisfactoria, el dominio


semántico que abarca esta categoría incluye aquellos principios metafísicos,
elementos, seres y entidades que manifiestan y/o encarnan estados, fuerzas y
acciones. Más allá del carácter dialéctico de los procesos en que estos
principios o fuerzas participan -a menudo, complementándose, imbricándose,
transformándose-, podría decirse que hay dos signos bajo los que
prevalentemente se ordenan, positivo el uno y negativo el otro.
En cuanto a las fuerzas, específicamente, las de signo positivo
representan por lo común energías y transformaciones cuya dinámica y forma
de control son conocidas y previsibles. Por el contrario, aquellas de signo
negativo apuntan a la indeterminación, al descontrol y al riesgo. Lo antedicho
no obsta que la cualidad sígnica de tales elementos pueda trocarse; que la
caída o pérdida de la condición original convierta a fuerzas positivas en
negativas; que por la irrupción de la conciencia, el exorcismo o la doma, las
negativas devengan positivas; incluso, que ciertos entes en su acaecer
expresen simultáneamente ambas orientaciones.
Así, entre las fuerzas de signo positivo pueden mencionarse ciertas
teofanías integrantes de panteones, jerarquías angélicas, guardianes míticos,
pilares y columnas del templo áureo, los rituales y preceptos sagrados, así
como los atributos de personajes destacados. Las fuerzas de signo negativo
son generalmente representadas mediante entes cuya monstruosidad se
expresa ya en su figura ya en su accionar de máxima otreidad. Dragones,
serpientes, colosos, endriagos ilustrarían el punto.
Composiciones novenarias y matrices eneádicas dentro de esta
categoría energética también pueden ilustrarse en diversas tradiciones como la
alquímica, apache, budista, cristiana, danesa, egipcia, etrusca, hinduísta,
islámica, judía, lituana, maya, romana, tibetana, etc. (ver Apéndice).
Chevalier sostiene que en la tradición china 9 es el número de la
plenitud y del Yan, al que se representa con 9 serpientes. Lo señala como
básico en la mayor parte de las ceremonias taoístas del tiempo de los Han a
las que, por ejemplo, se asocia el bambú de 9 nudos (1988: 760). Las estrellas
chinas -kiu- son 9; 9 dragones custodian el palacio del cielo. 9 porteros, en las
9 gradas celestes, otorgan salvoconducto al Huen -principio anímico que, al
morir el ser humano, viaja el Palacio Celestial (Frigara y Li, 1981: 47). 9 son los
calderos de Yu y el cinabrio alquímico sólo es potable a la novena
transmutación (Chevalier, 1988: 761). Los ancestros de Confucio pertenecen a
la novena generación del rey Sung y 9 eran sus hermanas (Hammerly Dupuy,
1953: 98). En el período Chou, los señores feudales podían llegar a tener 9
esposas (Lévi-Strauss 1985: 421). 81 capítulos (9x9) tiene el Tao-Te-King de
Lao-Tse y 81 (9x9) o 72 (9x8) son los números que se asocian al personaje
Tch'e-Yeu en el mito de Huang-Ti para expresar la totalidad de la cofradía
(Chevalier 1988:761).
Entre los griegos, también hay muchas ilustraciones de la
representación del número 9 en aspectos que consideramos parte de esta
categoría energética. 9 son las musas que representan la suma de los
conocimientos humanos en las artes y las ciencias. Señala Chevalier que la
iniciación órfica admite tres ternas de principios (3x3=9) que constituyen los 9
aspectos simbólicos del universo; en la primera terna la noche, el cielo y el
tiempo; en la segunda, el éter, la luz, los astros; y en la tercera, el sol, la luna,
la naturaleza. Acota que para Parménides el 9 concierne a las cosas absolutas.
Indica también que son 9 los principios discriminados por los platónicos de
Alejandría (1988: 761-2).
Los textos homéricos también son fecundos en recurrir a matrices
eneádicas a fin de expresar el accionar de variados entes y personajes. Son 9
los heraldos que dan voces para que se preste atención a los reyes, alumnos
de Zeus (Homero, 1967: 55). 9 hermanos y 9 hermanas se adjudican a Héctor
(id.: 438). 9 son los perros de Agamenón (id.: 406); 9 las aves -8 crías y su
madre- deglutidas por una serpiente (Apolodoro, 1950: Ep., III, 12). Néstor,
padre de nueve hijos, contribuye con 90 naves para la guerra contra Troya
(Grimal, 1984: 379) y sacrifica 81 toros (9x9) a Poseidón (Cotterell, 1988: 202).
9 son las piérides, doncellas hijas del rey Piero (Grimal, 1984: 428); 9 cabras
repartió Ulises para cada una de sus naves quedándose con 10 para sí
(Homero, 1978: 63); 9 barcos equipó para ir a Egipto (id.: 105); 9 son los
arcontes atenienses padres de las tribus (Enc. Espasa-Calpe, 1929: V 1313);
en la Anabasis de Jenofonte, aparecen 9 jueces juzgando al traidor Orantes
(1985: 45). Ciro el joven muere acompañado por 8 guardias (8+1) (id.: 54).
En relación con matrices novenarias organizan también su obra varios
pensadores griegos. Así, 9 son los libros de Herodoto y, según la disposición
de Porfirio, los que componen las Enéadas de Plotino. Jámblico elaboró una
cosmogonía donde aparecían 9 órdenes divinas (Plaza, 1962: 68).
Entre los bahá'ís, en 9 se organizan los grupos o Asambleas vinculados
a la administración religiosa. Nueve miembros tiene la Casa Universal de
Justicia -organismo máximo de esta religión (Casa Universal de Justicia, 1975:
13). A su vez, 81 (9x9) son los asistentes a la histórica reunión de Badasht
(Nabil, 1963: 296). Shoghi Effendi, prominente líder bahá'í, se refiere a 9
grandes religiones existentes, de las cuales la Bahá'í es la novena (1976: 104-
5). El 9 aparece también vinculado a varios personajes heroicos. A modo de
ejemplo, con 9 velas es martirizado Hájí Sulaymán Khan (Nabil, 1963: 576).
Por último, señalada la organización de la casuística en torno a las
categorías espacial, temporal y energética como recurso expositivo, debemos
insistir en su carácter meramente formal. El mismo se pone claramente de
manifiesto al tratarse, por ejemplo, dentro de cada sistema sociocultural
equivalencias simbólicas entre diversas realizaciones. Concretamente, las 9
aberturas del cuerpo humano indicadas por la medicina tradicional china se
vinculan explícitamente con las 9 puertas del cielo (Riviere, 1974: 205). Del
mismo modo, el ya mencionado precursor bahá'í Shaykh Ahmad relaciona el
cuerpo del hombre con los 9 cielos (nota del traductor en Nabíl, 1963: 61).
Semejantes equivalencias resultan interesantes al menos en dos
direcciones. Por un lado, su amplitud de representación dentro de cada sistema
sociocultural es uno de los indicadores de la diferencia entre números
considerables como "símbolos instrumentales" y aquellos definibles como
claves numéricas que sugieren la presencia de "patrones cognitivos". Por el
otro, nos orientan hacia la búsqueda de los principios estructurantes de las
cosmovisiones, merced a los cuales se van integrando congruentemente
amplios espacios semánticos.
2. ESTRUCTURAS COMPLEJAS EN LAS QUE EL 9
INTERVIENE EN COMPOSICIÓN

Habíamos señalado ya que el número 9 aparece en ocasiones en forma


pura mientras que, en otras, interviene en composición. En ciertos casos,
constituye la sumatoria obtenida. Por ejemplo, entre los mandan de las llanuras
norteamericanas el universo se organiza en 9 niveles; 4 relacionados con los
cielos, 1 con la tierra y 4 con los mundos ctónicos (4+1+4=9) (Lévi Strauss,
1970: 401). En otros casos, el 9 -en vez de ser compuesto- entra en
composición.
Ya Lévi-Strauss (íd.:279 y ss.) señala la frecuencia con que, en cierto
conjunto de mitos, intervienen personajes que forman un equipo. Centrando su
análisis en las décadas, ilustra circunstancias en las que ese total se
descompone en 9 hermanos y 1 hermana o en 9 hermanos mayores y 1
benjamín que resulta el personaje clave. Advierte, además, diversas cuestiones
interesantes. Concretamente, que el equipo como totalidad numérica se
compone y descompone en el transcurso del relato, de manera que
cardinalidad y ordinalidad operan una reorganización del conjunto rica en
significaciones. También que "entre el número ordinal y el número cardinal, la
suma aritmética garantiza una especie de mediación, puesto que le permite a la
vez a los números aparecer uno tras de otro, y estar presentes al mismo
tiempo". (íd.:301).
En nuestro caso, nos interesaría contribuir al punto ilustrando la
recurrencia del número 19 el cual, si bien aparece, en ocasiones, en forma pura
y como símbolo instrumental, en otras, se presenta estrechamente ligado al 9,
al componerse en base a la estructura 9+1+9.
En distintos sistemas socioculturales, se reitera la cifra 19 en relación
con categorizaciones diversas. Aparece, por ejemplo, ligado entre los egipcios
a la anatomía humana, pues el hombre áureo consta de 19 módulos (Tostó,
1983: 175). Entre los dogon, 19 es el número elemental del cuerpo (Calame
Griaule, 1965: 33). En ocasiones, este número se relaciona con el motivo del
guardián. Tal es el caso del monstruo hindú de 19 bocas (Zimmer, 1965: 295) y
de los 19 ángeles custodios del infierno musulmán (Corán, Sura 74, 30).
Grupos de 19 centinelas son dispuestos en las barricadas del fuerte de Zan Jan
(Nabíl, 1963: 517). El sello de Salomón -atribuido a los Templarios- que se
observa en Chinón tiene 19 centros de ángulos y triángulos alrededor del
centro del pentáculo (Probst Biraben, 1976: 162). Según Las Mil y Una Noches,
19 pisos tiene la montaña Kaf (Gall, 1976: 76). La importancia concedida a este
número en la tradición islámica es ilustrada por Rashad Jalifa en "El número
19: Un milagro numérico en el Corán" (Gardner, 1987: 231).
En los tres casos-guía, el 19 aparece, también, ya en forma "pura" o
"prima", ya en relación con la estructura 9+1+9.
Como ejemplificación de lo que parecieran ser formas primas, podría
mencionarse que los griegos señalan que cada 19 años se traslada Apolo al
extremo septentrional del mundo, país de los hiperbóreos (Grimal 1984: 269);
que 19 años conforman el "ciclo de oro" del astrónomo Metón, el cual rige aún
hoy en día en la iglesia oriental para fijar la Pascua (Huxley, 1980: 176). Entre
los chinos, el cocinero sabio de una leyenda de los siglos IV-III A.C. relata que,
gracias a su destreza en el trozado de los bueyes, hace 19 años que conserva
el mismo cuchillo (Sylvester, 1945: 127). Entre los bahá'ís, 19 son los mártires
llamados "Letras del Viviente" (Nabíl, 1963: 98); 19 son también las
personalidades tituladas "Apóstoles de Bahá’u’lláh" (The Bahá'í World, 1930:
81); 19 también los llamados "Discípulos de 'Abdu'l-Bahá" (id.: 84-5). A los 19
años de la declaración del Báb se produce la declaración pública del profeta
Bahá'u’lláh (Esslemont, 1981: 33). El Báb introduce un calendario de 19 meses
de 19 días (Principios de Administración Bahá'í, 1978: 62). El día 19 del mes
Sha'Bán y por orden del Báb, Mullá-Husayn -su seguidor- enarbola el
estandarte negro que anuncia el fin de la era islámica (Nabíl, 1963: 325).
En los tres grupos, también, se encuentra compuesto el 19 por la matriz
9+1+9. Son -como ya hemos mencionado- 19 los niveles del mundo indicados
en la Teogonía de Hesíodo: del cielo a la tierra -9 días- y de la tierra -centro y
1- a los infiernos -otros 9 días- (1978: 14). 19 eran los hijos de Príamo y
Hécuba -9 varones, 9 mujeres y Héctor, el hijo héroe- (Homero, 1967: 438).
Entre los bahá'ís, el santuario del Báb se dispone en la terraza central de
las 19 que conforman el Monte Carmelo (CIÉ, 1989); teniendo 9 por sobre su
emplazamiento y 9 por debajo. La ciudad ideal de los chinos, locus del árbol de
la vida, se conecta con las 9 fuentes ctónicas y los 9 círculos celestes,
realizando, así, el esquema 9+1+9 (Eliade, 1974: 75).
En otras ocasiones, es el cuadrado del número 19 el que preside las
categorizaciones. Así, el calendario bahá'í se organiza en una matriz
equiparable a una cuadrícula de 19x19 (Esslemont, 1981: 185) y son también
361 los primeros creyentes del Báb (Nabíl, 1963: 149). El juego del Go, de
peculiar inserción en la cosmovisión china, está estructurado en base a los
números 9 y 19; el tablero es una retícula de 19x19 en la que se marcan 9
puntos claves o estrellas y en su desarrollo se emplean hasta 361 (19x19)
fichas. 9 son los grados jerárquicos de los jugadores y existe también una
versión reducida del Go con una retícula de 9x9 (4).
Respecto de las vinculaciones entre los números 9 y 19, queda mucho
por explorar. Por lo pronto, desde una perspectiva formal, un sistema de 9
círculos concéntricos -ligado a muchas representaciones del espacio- contiene
sobre un eje virtual, 19 puntos o niveles (18 más un centro). En igual dirección,
una "retícula" de 19x19 contiene potencialmente 9 círculos concéntricos
inscriptos; mientras que una "cuadrícula" con idénticas cifras admite 10 círculos
o en una posible variante 9 círculos, donde el menor radio contiene 9 unidades
de la cuadrícula.

4
En ocasiones, el número 19 es clave en la estructura de los juegos de tablero y en la
actividad lúdica en general. Sobre este punto, está en marcha un trabajo específico a cargo de
Ernesto Fernández y Alejandro Thamm.
3. LA ALTERNANCIA ENTRE LOS NÚMEROS 9 y 7.

Se anticipó ya que el 9 no es la única cifra que rige las clasificaciones en


los diversos sistemas socioculturales y que puede presentarse ya como clave
numérica ya como mero símbolo instrumental. Ello se advierte en la dispar
gravitación que tiene este número en los distintos casos ilustrados. Ahora bien,
entre las otras cifras que aparecen, nos interesaría hacer un breve comentario
sobre el 7 pues se correlaciona bajo condiciones interesantes con el 9. Dicha
correlación pareciera darse -prevalentemente- de tres formas, de las cuales
llaman en especial nuestra atención las dos últimas. Tales formas son:

a) exclusión sobre los mismos dominios;


b) composición en torno a claves mayores;
c) alternancia -dentro de un mismo o entre distintos sistemas
socioculturales- pero en relación con idénticos referentes simbólicos.

a) La relación por exclusión de matrices heptádicas y eneádicas entre


diferentes sistemas socioculturales no nos sorprende, pues señalamos ya que
la posibilidad de variación en las realizaciones culturales es una característica
tan humana como la de convergencia. Escuetamente dicho, asumimos que las
distintas tradiciones van privilegiando las claves a partir de las cuales leen
preferentemente la realidad que las circunda. Así, podrá haber algunas que
enfaticen la composición novenaria en sus clasificaciones, mientras que otras
podrán hacerlo en base siete, tal como ilustra el pionero ensayo sobre las
clasificaciones Zuñi, en particular, y las de los grupos Pueblo del sudoeste de
América del Norte, en general, realizado por Durkheim y Mauss (1963).

b) La asociación de este tipo entre el 9 y el 7 puede apuntar ya a la


composición de claves mayores, ya a enfatizar la relación entre ambos
números.
El primer caso es el de la categorización dantesca del universo, que
responde a la estructura 9+7+9 círculos, asignados a los cielos, al purgatorio y
a los infiernos, respectivamente. En su clasificación de los talismanes, el
romano Cornelio Agripa propone una estructura similar (Riviere, 1974: 312).
El segundo caso puede ilustrarse con el ordenamiento musulmán del
cosmos, representado mediante un diseño concéntrico de 9 círculos, entre los
cuales se privilegian 7. Algo similar ocurre entre los bahá'ís, de cuyo sistema de
9 círculos 7 pertenecen al místico Carmelo, análogo -por su parte- al zigurat
caldeo constituido por 7 pisos. Por otro lado, los 7 círculos del purgatorio
dantesco contienen 9 niveles. Cristo morirá a la hora nona, tras pronunciar la
séptima palabra. Los mitos cretenses refieren ofrendas al Minotauro de 7
mancebos y 7 doncellas cada 9 años (Grimal, 1984: 361). Siete es el número
simbólico tanto de Mahoma (Chevalier, 1988: 945) como de Carlomagno (El
cantar de Roldan, 1981). Al último se les asignan 9 esposas (Gall, 1976: 280) y
se afirma que 9 sobrevivieron al profeta del Islam (Hammerly Dupuy, 1953:
213). En idéntica dirección, 7 es el número que simboliza a Apolo -poseedor de
la lira de 7 cuerdas, honrado ritualmente con fiestas realizadas al séptimo día
del mes, vinculado a la serpiente de 7 cabezas (Chevalier, 1988: 942)- y 9 son
las musas con él asociadas -musas que, en ciertas leyendas, también se
presentarán como 7-(Otto, 1981: 12-13). Nueve son las aberturas corporales
reconocidas por la medicina tradicional china, que marca 7 orificios en el
corazón que equivalen a las 7 estrellas de la Osa Mayor (Chevalier, 1988: 943);
orificios también presentes en los 7 puñales que atraviesan el corazón de
María, Madre de Jesús, objeto tanto de septenas como de novenas
devocionales. En el hinduísmo, el rey Priyavrata divide las 7 dvipas o islas
entre sus 7 hijos. A su vez, uno de éstos, el rey de JambuDvipa divide entre
sus 9 hijos su reino (Blavatsky, 1984: III 309). Una leyenda islámica refiere
sobre 99 serpientes de 7 cabezas (Rahman, 1964: 294). Siete son los
fundadores de la Orden del Temple y 9 los miembros encargados de su
dirección (Probst-Biraben, 1976: 170).

c) Puede plantearse alternancia entre el número 9 y el 7 cuando se los


vincula a los mismos referentes simbólicos; alternancia verificable tanto inter
como intraculturalmente. Constituyen ejemplos de la alternancia intercultural el
hecho de que la tradición musulmana asigne 7 vidas al gato (Chevalier, 1988:
525), mientras que 9 le adjudique el folklore anglosajón. Que se señalen 9
ramas para el árbol cósmico chino y 7 para el de los ostiakos o el de los
tártaros de Abakán (Beigbeder, 1971: 56-7). Son ejemplos de alternancia
intracultural que, se señalen 7 ó 9 grados en la iniciación taoísta (Riviere, 1974:
205); 7 ó 9 grados iniciáticos en la secta herética musulmana de los ismaelíes
(Hutin, 1984: 20). Que en el Chilám Balám maya se indiquen 9 y 7 soles, 9 y 7
jícaras, 9 y 7 medidas, 9 y 7 platos, 9 cerros y 7 montañas. Que los egipcios
representen las escaleras que llegan hasta el trono de Osiris con 9 ó 7
peldaños (Chevalier, 1988: 460).
En síntesis, la presentación en un trabajo de índole ilustrativa, como es
éste, de las vinculaciones entre los números 9 y 7 apunta -básicamente- a
llamar la atención sobre dos cosas. Por un lado, sobre la relativa arbitrariedad
con la que un número dado se vincula a dominios semánticos categorizables a
partir de bases numéricas alternativas. Por ejemplo, hay calendarios de 9
meses como el de los Nez Percé, hay semanas de 9 días como postula con
cierta certeza Thompson (1984: 341) entre los mayas y como sostiene Kuhn
para distintos pueblos etnográficos (1962: 178). Dicho de otro modo, hay un
margen de manipulación socio-cultural, incluso en la clasificación de referentes
empíricos que parecieran -a primera vista- "naturalmente" organizados según el
ordenamiento con el que estamos habituados a pensarlos. Por otro lado, nos
sugiere dejar la puerta abierta para estudiar las transformaciones derivadas de
la adopción de diversas perspectivas que -ante estructuras equiparables-
relacionan o enfatizan dos o más claves numéricas.
4. ASOCIACIONES SIMBÓLICAS DEL NUMERO 9

Anticipamos ya que, para explorar un campo tan lábil y multifacético


como el de las producciones simbólicas, opera como recaudo el seguir
indicadores más o menos inequívocos como pueden ser los números.
Confiamos en haber transmitido con claridad que tal elección carece de
connotaciones esotéricas, cabalísticas u ocultistas sino que, muy por el
contrario, se inscribe no sólo en la preocupación por estrechar lo más posible el
subjetivismo en la selección de los ejemplos y en su decodificación sino,
fundamentalmente, en la de encontrar la vía para algebraizar las
estructuraciones simbólicas.
No obstante, no puede dejar de interesarnos el contexto simbólico en el
cual los números aportan significaciones; es decir, en qué condiciones y en
relación con cuáles objetos simbólicos aparecen los números. En tal sentido, el
número que nos ocupa se vincula, con cierta frecuencia, a seres peculiarizados
por alguna monstruosidad o animalidad, especialmente con serpientes. Tal
asociación adquiere formas diversas pues no sólo se opera vinculando el
número a la morfología física del agente o a la cantidad de agentes que
aparecen sino, también, relacionando al número con el espacio, el tiempo o las
acciones en medio de las cuales el acontecer de ese ente se enmarca.
Como ejemplo de los casos en los que el número se asocia a la
morfología del ente, puede citarse que, en la tradición hindú, se habla de
monstruos de 9 cabezas (Tucci, 1978: 176). Nueve toesas de largo medía el
dragón muerto por el ermitaño cristiano francés San Bie (Salverte, 1865: 373).
Los bambara africanos sostienen que el rinoceronte cazado debe ser trozado
en 9 partes (Hist. de la Arquitectura, 1982 fase. 104: 49). Entre los antiguos
mexicanos, se cuenta sobre dos descendientes divinos, hermanos llamados
"viento de 9 culebras" y "viento de 9 cavernas", transformados en águila y en
dragón alado, respectivamente (Imbelloni, 1979: 193). Según el gnóstico
egipcio Valentín, el noveno de los 12 arcontes que gobiernan las cámaras
infernales tiene cara de serpiente basilisco (Riviere, 1976: 198). Según
Chevalier (1988: 762), la serpiente se relaciona gráficamente con la
reproducción del número 9 en múltiples alfabetos (tibetano, persa, hierático,
armenio, egipcio, etc.).
En otros casos, el número apunta hacia la cantidad de seres. Nueve son
los perros de Agamenón (Homero, 1967: 406). Nueve cabras reparte Ulises
para cada barco (1978: 63). Nueve criaturas vivas vomitó el dios bantú Bumba
antes de crear a los hombres (Eliade, 1980: IV 51). En el Zend-Avesta, se
señalan 9 especies de camellos, 9 de toros, 9 de ganado menor y 9 clases de
hierbas (Zoroastro, 1959: 104). Nueve serpientes perecen en el combate con
los Pájaros-Trueno, según los relatos míticos menomini (Lévi-Strauss, 1970:
304). Como se dijera, 9 serpientes representan entre los chinos el principio
Yan, cuyo valor numérico es 9 (Chevalier, 1988: 760). Entre los egipcios, Amón
es descripto como hermoso toro de los 9 dioses y cabeza de todos los dioses
(Narraciones y cánticos del antiguo Egipto, 1977: 141). Noventa y nueve
serpientes aparecen en la leyenda islámica ya mencionada (Rahman, 1964:
294). El candelabro hebreo de Hanuka de 9 brazos ha sido representado bajo
la forma de un pájaro de 9 cabezas (Joannes, 1985: 79).
A veces, el número se vincula al tiempo en que se enmarca el agente y
su accionar. Los mayas consideran que la Serpiente es la divinidad del noveno
día (Chevalier, 1988: 761) y, según Thompson (1984: 387), el dios Chicchán -
dios del número 9- aparece en los códices con el signo serpentino en la sien.
De acuerdo con las leyendas nórdicas, Sinfiotli amasa un pan con una
serpiente a los 9 años (Walter y Petersen, 1950: 14); en un poema épico árabe
del siglo X, el héroe mata a un lobo a los 9 años de edad (Vernet, s.f.: 160).
Nueve veces por día se transforma el gigante chino Pan-Ku (FrigarayLi, 1981:
21).
En otras, el número se relaciona con una demarcación espacial. Así, tras
matar a la serpiente, Thor muere al dar el noveno paso (Eliade, 1980: IV 139);
el lecho del gigante bíblico Og mide 9 codos de longitud (Deuteronomio 3: 11).
A su vez, en ciertas ocasiones, esos agentes monstruosos aparecen
cumpliendo funciones definidas, ya de custodia, ya de destrucción, ya de
enfrentamiento violento. En la tradición apache, una serpiente de 9 cabezas
custodia el tesoro (Vitaliano,1986:160). Igual función cumplen entre los griegos
la Hidra de Lerna de 9 cabezas (Apolodoro, 1950: II, V, 2) y los 9 leones
guardianes de Délos (Descubrir el mundo, 1981 fasc. 2:32); entre los budistas
tibetanos, el perro cancerbero de 9 cabezas (Huber, 1981: Píate 101, fig. 5); en
las leyendas danesas, el dragón muerto por Frotho, quien fuera el noveno rey
(Salverte, 1865: 392); en la mitología escandinava, las 9 vírgenes gigantes que
custodian Asgard (Eliade, 1980 IV: 137); entre los antiguos mexicanos, el perro
sacrificado para acompañar al dueño en su póstumo viaje a través de los 9 ríos
infernales (Chevalier, 1988: 816).
Semejantes agentes pueden aparecer, también, cumpliendo funciones
claramente destructivas. A 9 pájaros devora la Serpiente en la Ilíada (Homero,
1967: 60). La tradición zoroastriana narra que la serpiente maldita envía contra
Ahura-Mazda 9, 90, 900 y 90000 enfermedades (Zoroastro, 1959: 103).
Cuando cumplen 9 años, guerrean contra Zeus los gigantes alóades (Grimal,
1984: 23). Cada 9 años se le ofrecen víctimas al Minotauro, guardián del
laberinto cretense (Grimal, 1984: 361). En un mito fox, la cabeza del benjamín
decapitado toma venganza de sus 9 hermanos devorándolos (Lévi-Strauss,
1970: 301).
Hay otros tipos de asociaciones además de las señaladas, entre las que
nos parece interesante mencionar las vinculadas con formas geométricas
como, por ejemplo, la espiral. El héroe azteca Quetzalcoatl, simbolizado por la
serpiente emplumada, es el noveno emperador y está asociado a la espiral a
través de su descenso de los 9 niveles infernales (Cotterell, 1988: 265-6). En
China, el emperador se ubica, idealmente, en la cima de torres de 9 niveles que
poseen escaleras en espiral y están vinculadas al dragón que asciende al
soberano (Beigbeder, 1971: 40). Nueve vueltas da una serpiente sobre la
cabeza de Nanak, profeta del shikismo, para protegerlo (Adi Granthsahib, 1980:
II, cap.3).
A nuestro juicio, la recurrencia de las asociaciones entre número, forma
geométrica, objeto/ente simbólico y función simbólica de ese agente sería una
veta interesante de explorar para ir sopesando más ricamente la gravitación
intercultural de distintas estructuraciones simbólicas. En consecuencia, hacia
ese tipo de sistematizaciones se orientarán las investigaciones futuras.
Concretamente, nos centraremos en el análisis de las concurrencias de las
codificaciones numéricas, geométricas, por entes y por función, a fin de
identificar algebraicamente las diversas estructuras y poder, así, avanzar sobre
la exploración de isomorfismos más complejos que aquellos basados
preponderantemente en las claves numéricas.
Este trabajo representa, por tanto, el inicio de una búsqueda en la que el
número 9 aparece como el curioso ápice de una estructura o serie de
estructuras que intentaremos formalizar. Para ello, se harán exploraciones
similares sobre otros números igualmente recurrentes como, por ejemplo, el 5,
el 7 o el 12. El propósito será analizar si la aparición de distintas claves
numéricas proviene de su vinculación con estructuras diversas o de enfatizar
facetas específicas de una misma estructura. A su vez, generadas las
correspondientes hipótesis de trabajo, se emprenderá un estudio estadístico
que permita constatar tanto la magnitud efectiva de la aparición de cada clave
como la de las asociaciones entre ellas.
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APÉNDICE

AZTECAS:

-9 son los infiernos (Eliade, 1980: IV 358).


-9 son los señores de la noche o dioses ctónicos (Riviere, 1974: 181).
-9 son los cielos (Eliade, 1980: IV 255) sobre los que mora Xochiquétzal,
o Flor Preciosa (Garibay, 1978: 15).
-Quetzalcoatl es el noveno emperador mítico (Cotterell, 1988: 266).
-9 plantas tenía el templo construido por el rey tecoco Nezahualcoyotl
(Chevalier, 1988: 761).

BAMBARA (ÁFRICA):

-9 son las partes en que debe trozarse el rinoceronte cazado (Hist. de la


Arquitectura, 1982 fasc. 104: 49).

BANTUES (ÁFRICA):

-9 criaturas vivas vomita el dios Bumba, antes de crear a los hombres: al


leopardo, águila, cocodrilo, tortuga, un pequeño pez, el rayo, garza blanca,
escarabajo y cabrito (Eliade, 1980: IV 51).

BUDISMO:

-9 son los mundos (Plaza, 1962: 25).


-9 son los vijnana o conocimientos (Huyghe e Ikeda, 1985: 210).
-999 son los budas futuros (Marín, 1954: 84).
-9 son los grandes destructores de Shambalá, representados en el
palacio donde residen los "poseedores de las castas" que es un edificio de 9
plantas (Tomas, 1982: 240-1).
-a los 81 años (9x9) muere Buda (Marín, 1954: 43).
-9 años medita Bodhidharma, fundador del budismo zen, en el monte
Wut' ai (Takakusu, 1950: 166).
-el emperador Asoka -fundador de la "Hermandad de los 9" (Tomás,
1982: 143)- se convierte al budismo en el noveno año de su reinado (Pike,
1978: 42).

CRISTIANISMO:

-9 es el número simbólico de la teología (Federmann, 1974: 87).


-9 coros angélicos (Pérez-Rioja, 1984: 319).
-9 bienes hay en el camino de la Perfección, según el quietismo de
Miguel de Molinos (Hegedüs, 1978:98).
-el Arbor Elementalis de Ramón Llul (1295), cuyo tronco simboliza la
sustancia primordial de la creación, tiene ramas y hojas que representan sus 9
accidentes (Cirlot, 1985: 81).
Además, este pensador fabricó máquinas lógicas estructuradas en 9
círculos (Gardner, 1982: 36).
-9 sentidos posee el hombre según Santo Tomás de Aquino, 5 externos
y 4 internos (Allione, 1982:112).
-9 son los círculos del cielo, 9 los del infierno y 9 los niveles de los 7
círculos del purgatorio en La Divina Comedia del Dante.
-36 son los niveles que conforman los tres mundos según A. Kircher: 9
celestes, 9 terrenos y 9 infernales (Godwin, 1979: 21).
-9 son las divisiones o provincias de la orden templaria (Probst-Biraben,
1976: 170).
-9 puntas tiene la ciudad estrella de Palma Nuova.
-9 veces la longitud de la mano o 9 veces la longitud vertical del rostro
mide el hombre y un noveno de dicha altura cuando está acostado, según
Leonardo da Vinci (Alsina y Trillas, 1984: 244).
-Dios creando 9 círculos está representado en el vitraux de la iglesia
Sainte-Madeleine, en Troyes (Jacq y Brunier, 1981: 23).
-según Allendy, la arquitectura cristiana procura expresar el número 9 de
modo que, por ejemplo, el santuario de Paray-le-Monial está iluminado por 9
ventanas (Chevalier, 1988: 761).
-9 escalones en el coro -que representan las 9 órdenes angélicas- tiene
la catedral de Edesa (Jacq y Brunier, 1981: 214).
-a la "hora nona" muere Cristo (Chevalier, 1988: 762) y, según cierta
tradición gnóstica, descendió resucitado también en esa hora (Riviere, 1976:
201).
-9 días de oraciones comportan las novenas cristianas (Enc. Espasa-
Calpe, 1929: XXXVIII 1337).
-el novenario es una colección de 9 sermones. También se denomina
así a las exequias celebradas al noveno día de la defunción (íd.:1337).
-9 son los días de luto, pesares y ceremonias para los parientes de un
difunto (id.).
-Por 9 días se interrumpe la construcción de la Catedral de Estrasburgo,
tras la muerte de un albañil (Ghyka, 1984: 101).
-Beatriz, la amada de Dante, muere en el año 81 de su siglo (Guenón,
1976: 27).
-en la Vita Nuova, Dante relaciona a Beatriz con el Venerable, jerarca
masón de 81 años, que aparece rodeado de 9 columnas y 9 candelabros de 9
brazos y 9 luces cada uno (id.: 26-7).
-durante 9 años, San Agustín es Oyente de la secta maniquea (Pike,
1978: 299).
-9 fueron los cónsules medievales de Siena, en recuerdo de los cuales la
"Plaza del campo" ante el Palacio público está dividida en 9 sectores (Descubrir
el Mundo, 1981: Fasc.5).
-9 fueron los nonjurors seglares que se negaron a prestar fidelidad a
Guillermo III (Pike, 1978: 343).
-9 hermanas tiene el rey Arturo, la mayor de las cuales -Morgana- es
considerada en los libros de caballería como el prototipo de la hechicera
(Perez-Rioja, 1984: 308).
-en 9 partes se divide el cúmulo de los diezmos para su distribución
según la disposición pontificia (Enc. Espasa-Calpe, 1929: XXXVIII 1337).

CHUVACHE (VOLGA):

-clasifican los dioses en enéadas y observan ritos con 9 sacrificadores, 9


víctimas, 9 copas (Chevalier, 1988: 761).

DOGON (ÁFRICA):

-9 articulaciones principales tiene el ser humano (Calame Griaule, 1965:


33).
-el número 9 es asociado a la jefatura (Griaule y Dieterlen, 1959:157).
-9 son los oficiantes cúlticos: el hogón -líder supremo- y 8
representantes de los ancestros (id.: 160).
-9 santuarios organizan el espacio ritual de los distritos (id.: 157-8).
-el "dios de las 9 lluvias" es el Señor de la palabra, de la tormenta y de
los herreros y se asocia con el número 7 (Chevalier, 1988: 946).

EGIPCIOS CLASICOS:

-los dioses principales que organizan el mundo conforman una enéada.


Ellos son Ra, Shu, Tafnuit, Sibú o Gabú, Nuit, Osiris, Tifón, Isis, Neftis.
Akenatón implantará otra enéada formada por Shu, Tefnet, Geb, Nut, Osiris,
Isis, Set, Neftis y Horus (Plaza, 1962: 53).
-Según Riviere (1976: 13), los egipcios reconocían tres familias de 9
dioses cuyo antepasado era el Sol: de esas 3 enéadas, 2 eran de dioses
propiamente dichos y 1 de hijos de dioses.
-hay también 9 dioses menores (Narraciones y cánticos del antiguo
Egipto, 1977: 129).
- el número 9 es llamado "la montaña del sol" (Chevalier, 1988: 761).
-Amón-Re, divinidad suprema, es llamado "el Señor del noveno día del
mes" (Narraciones y cánticos del antiguo Egipto, 1977: 144).
-9 peldaños tiene la escalera que conduce al trono de Osiris (Chevalier,
1988: 460).
-9 días de tempestad y calamidades (Vitaliano, 1986: 246).
-9 son los pueblos vencidos por el rey Sesostris III (Narraciones y
Cánticos del Antiguo Egipto, 1977: 121).

ESQUIMALES:

-9 meses tiene el calendario para los esquimales de Point Barrow (Lévi-


Strauss, 1970: 290).
GITANOS:

-9 días de trabajo realizan Dios y el Diablo al comienzo de la Creación


(Bloch, 1962: 44).

HINDUISMO:

-9 ángulos del cielo indica el Rig Veda, representados como 9 triángulos


entrelazados en el mándala de Sri Chantra (Riviere, 1983: 27).
-la escuela Shiakta representa 9 matrices que corresponden a los 9
elementos que constituyen el microcosmos (Tucci, 1978: 176).
-9 son las puertas del Palacio del Alma (Bhagavad Gita, 1984: 276).
-9 divisiones espaciales o tierras de la India bajo los príncipes Bharata-
Varsha (Blavatsky, 1984: III 310).
-de 3x3 o de 9x9 son las retículas de los mándalas que preferentemente
se utilizan para simbolizar la tierra (Burckhardt, 1982: 22-24).
-como "una casa con una columna y 9 puertas" se describe en un texto
hathayógico al cuerpo humano, asimilado al cosmos o al altar védico
(Bhagavad Gita, 1984: 277).
-9 son los señores que abren las puertas de aprehensión corpórea del
mundo (Vira, 1988: 70).
-en una retícula de 9x9 se inscribe el purusha, hombre aúreo hindú
(Burckhardt, 1982: 29).
-9 son las encarnaciones sucesivas de Vishnú (Chevalier, 1988: 762),
con quien se asocia al purusha.
-9 son los principios universales de la secta filosófica Vaiseshika
(Chevalier, 1988: 761).
-9 son los rostros del monstruo Mahavajrabhairava (Tucci, 1978: 97).
-a los 9 años se realiza la iniciación o "doble nacimiento" (Hammerly
Dupuy, 1953: 217).

INCAS:

-9 son los pachacutis o reyes míticos (Imbelloni, 1979: 97).

ISLAMISMO:

-9 son las inteligencias, grados celestes o emanaciones divinas según


Ibn al-Sid (Cruz Hernández, 1981:1169).
-9 moradas espirituales postula el místico y filósofo Ibn'Arabi (id.: II 245).
-9 son los planetas ya marcados por Djalal-ad-Din Rumi en el siglo XIII,
con ellos se asocia a los bailarines rituales que son 9 o múltiplo de 9 (Kristeva,
1985: 251).
-9 son los escalones del esoterismo islámico (Chevalier, 1988: 761).
-99 son los nombres de Dios (Riviere, 1974: 132).
-con estos nombres se vincula en la quirología islámica a las 99 líneas
de la mano, de las cuales 81 -9x9- corresponden a la izquierda y 18 -9x2- a la
derecha. (Aróla, 1986: 48).
-9 son las aberturas del cuerpo humano a las que se asocian 9 sentidos
(Chevalier, 1988: 761).
-la iniciación de la secta ismaelí osciló históricamente entre 7 y 9 grados
(Probst-Biraben, 1976: 137).
-9 vértices tiene el eneágono místico de Abbú Assam (Colombres, 1986:
79).
-en el noveno mes del año -el mismo en el que el Corán fue revelado- se
observa el ramadán (James, 1981: 212).
-9 días dura la emigración de Mahoma a Medina (Cuevas, 1972: 32).
-9 veces visita Harún-al-Rashid, califa de Bagdag del siglo VIII, la Meca
(Gall, 1976: 285).
-99 serpientes aparecen en una leyenda (Rahman, 1964: 294).
-9 son las esposas que sobreviven a Mahoma (Hammerly Dupuy, 1953:
213).

JAINISMO:

-9 son las regiones terrestres (Caillat, 1981).


-9 pisos tienen las torres -templo- (id.).

JAPÓN:

-9 seres divinos bajan con una misión a la tierra: 1 ninigi, 5 preceptores y


3 divinidades (Ruiz, 1963: 185).
-9 son los kuji-kiri, ademanes secretos ninja (Ory, 1986: 114).
-9 anillos coronan comúnmente las pagodas (Cook, 1974:38).

JUDAISMO:

-9 es el símbolo de la verdad, de la adición mística, pues al multiplicarse


se reproduce a sí mismo (Cirlot, 1985: 330).
-9 son los cantos proféticos verdaderos (Grad, 1984: 39).
-en el noveno año del reinado de Sedecías comienza el sitio de
Jerusalem que -años después- finaliza en un noveno día con la destrucción del
templo y la ciudad, hecho recordado mediante un ayuno ritual también en el
noveno día (Jeremías 52, 4-6).
-99 compartimientos -33 por piso- habrían tenido, según el libro de
Ezequiel, las cámaras laterales del Templo de Salomón (Capt, 1987: 96).

KAMBODIA (INDOCHINA):

-36 paraísos -9x4- y 198 infiernos -9x22- (Ruiz, 1963:1131).


KOGI (SUDAMERICA):

-9 tierras (Ibarra Grasso, 1978: 150).


-9 siglos tiene nuestra tierra, que es la novena hija de la Madre Universal
(id.: 151). Ha habido en tal devenir 36 -9x4- generaciones (id.: 152).
-en 9 partes se divide el día, ya que 9 veces descansa el sol en su
recorrido diario (id.).
-9 rangos sociales (id.: 150).

LITUANOS:

-9 son los padres originales del pueblo lituano, pues se los relaciona con
una pareja de ancianos a la que Dios dio 7 hijos, -el arco iris- para consolarlos
(Vitaliano, 1986: 150).
-9 puñados de cada cosecha se apartaban para celebrar el Sabarios, rito
de propiciación agrícola. Con ellos se elaboraban panes y cerveza, la que se
bebía vaciando 9 veces tres cubiletes reservados para la ocasión (Frazer,
1951: 526).

LULUA:

-9 son los círculos o espiras del mundo (Chevalier, 1988: 481).

MAIDU (CALIFORNIA):

-9 son las lunaciones anualmente reconocidas, las cuales se


complementan periódicamente con un resto (Lévi-Strauss, 1970: 290).

MALECITE:

-9 partes son reconocidas dentro de cada lunación (Lévi-Strauss, 1970:


290).

MANDAN (PRADERAS NORTEAMERICANAS):

-9 niveles cósmicos -4 celestes, 1 terrestre y 4 ctónicos- (Lévi-Strauss,


1970: 401).

MARIND-ANIMS (NUEVA GUINEA):

-9 días dura la gestación de la doncella Hainuwe-lule (Eliade, 1980: IV


31), quien durante 9 días -hasta ser sacrificada- distribuye dones a los
danzantes en el festival Maro (Eliade, 1983: 112).
MAYAS:

-9 son las capas del mundo inferior -13 del superior- (Thompson 1984:
243).
-entre los 9 dioses que personifican el inframundo y los 13 que
representan a los mundos celestes hay combates que representan el
antagonismo entre ambos planos (id.: 243).
-9 dioses son los últimos regentes de la tierra (Imbelloni, 1979: 239).
-9 es en la glíptica maya la cifra sagrada de la diosa Bolón Tikú, diosa de
la luna llena; es considerado un número fasto y resulta particularmente
importante en la magia y la medicina (Chevalier, 1988: 761).
-9 dioses gobernaban en interminable sucesión sobre un "ciclo" o
"semana" de 9 noches (Thompson, 1984: 341).
-9 horas dura la noche (id.: 243).
-9 días de destrucción se consignan en el Chilám Balám (1974).
-en el noveno día de cada mes se eleva la plegaria (id.: 137).
-9 días de continencia observan aún los mayas de Quintana Roo
(Thompson, 1984: 219).
-el viejo de 9 hijos y la vieja de 9 hijos son los parientes que debe
invocar quien aspire a ser reconocido como Halach Uinique (Chilám Balám,
1974: 136).
-9 bebidas fabrican los dioses en la cuarta creación, las que infunden
vida, fuerza y energía al hombre creado (Orta Nadal, 1948: 151).
-9 hombres ayunan y otros 9 hacen sacrificios y queman incienso, según
el Popol Vuh -libro sagrado de los maya-quiché- (Thompson, 1984: 219).
-el tabaco se personifica como un dios y las incautaciones al tabaco
consisten en machacarlo 9 veces y en golpearlo otras 9 (id.: 152).
-las preparaciones de maíz para la ofrenda ritual se preparan en 9
cubetas con 2 variedades de harina, utilizando 9 partes de la primera y 9 de la
última (id.: 318).
-9 medidas y grados (Chilám Balám, 1974: 52, 71, 87).
-9 terrazas del teocali.
-en tesoros ocultos bajo estelas y edificios suelen hallarse pedernales y
obsidianas talladas en grupos de 9 (Thompson, 1984: 187). Así, por ejemplo,
en Kaminaljuyu, Guatemala, se hallaron 9 metales y manos en miniatura junto
con 9 piedras hongo en un tesoro escondido (id.: 227).

MONGOLES:

-9 son las capas o niveles celestes (Chevalier, 1988:761).


-9 son los hijos servidores de dios, asociados a las 9 capas del cielo y a
las 9 estrellas (id.: 761).

NAVAJOS (AMERICA DEL NORTE):

-9 son los ciclos míticos que conforman la cosmogonía (Werner,


Manning y Begishe, 1983: 582).
-9 son las partes en que se divide el cuerpo humano (id.: 590).
NEZ-PERCE (SUDESTE NORTEAMERICANO):

-9 meses tiene el calendario -4 invernales y 5 estivales- (Lévi-Strauss,


1970: 290).

NÍAS (INDIAS ORIENTALES):

-con 9 hojas caídas se frota al jabalí apresado para que en esa trampa
caigan otros 9 jabalíes ( Frazer, 1951:41).

POLINESIOS:

-9 hermanas conforman la enéada divina (Pele, Taarava-mata, Hoi-te-


poi-a-pelé, Makoré-wa-wa-hi-aa, Hiata-noho-lami, Hiata-wawahi-lami, Ta-
buena-ena, Tere iia, Opio) (Ruiz, 1963: II 363).
-9 veces el héroe maori llamado Maui pide el fuego a la diosa y 9 veces
lo arroja al agua (Dragoski y Romano, 1971: 17).

ROMA CLASICA:

-9 son las esferas del universo (Eliade, 1980: IV 389; Grant, 1957: 147-
156), siendo la tierra la novena, fija e inmóvil en el centro.
-9 divinidades de origen aparentemente sabino o etrusco son los
novensiles (Enc. Espasa-Calpe, 1929: XXXVIII 1338).
-9 son los novenviros o funcionarios de la salud (id.: 1336).
-9 días dura el luto.
-el eneático era el conjunto de 9 años civiles regidos por Saturno,
durante los cuales ocurrían sucesos perniciosos ya pronosticados (Enc.
Espasa-Calpe, 1929: XIX 1286).
-las novendiales eran fiestas que duraban 9 días y se celebraban para
propiciar a los dioses. De igual denominación era la ceremonia fúnebre que se
efectuaba el noveno día después de la muerte (id.: XXXVIII 1337).
-el novendiale sacrum era una de las fiestas extraordinarias; duraba 9
días y se celebraba por orden de los magistrados para expiar un prodigio (id.:
1336).
-9 días después del nacimiento de un varón se le hacía una ceremonia
purificatoria presidida por la diosa Nundina (id.: XXXIX 123).
-el día de las nonas, en el Capitolio romano, se celebraban las nonalias,
solemnes sacrificios (id.: XXXVIII 1048).
-el 9 de mayo se celebraban las fiestas de las Lemurias, en cuyo ritual
se arrojaban 9 veces habas a la oscuridad (Grimal, 1984: 313).
-durante 9 días se deben usar los talismanes según el médico Serenus
Sammorius (Gall, 1976: 162).
-9 años vive en una gruta Epónima, heroína gala del siglo I D.C. (Sainz
de Robles, 1959: 405).
-9 divisiones tiene el módulo básico utilizado en la urbanística, la
vivienda particular y la ornamentación de la ciudad de Ostia (Watts y Watts,
1987).

SÁBEOS (SIRIA):

-9 son los círculos celestes (Chevalier, 1988: 761).

SAMOYEDOS (TIBET):

-durante su iniciación, un shamán fue llevado a la costa de los 9 mares,


en cuya isla se alzaba el árbol del Señor de la tierra, junto al cual crecían 9
hierbas (Eliade, 1964: 4212-2).

SHIKISMO:

-9 regiones posee la tierra (Hammerly Dupuy, 1953: 222).


-a los 9 años de edad pronuncia el profeta Nanák su primer discurso (id.:
217).

SHILLUKS:

-9 estaciones tiene cada año (Ashe, 1977:70).

SIAM:

-9 surcos son trazados con el arado para inaugurar la simiente (Frazer,


1951: 321).

TEXCUQUEÑOS (MÉXICO):

-estando el Sol a la hora nona, el dios Aculma lanza una flecha haciendo
un hoyo de donde sale la pareja humana primordial (Plaza, 1962: 121).

TORADJAS (CÉLEBES CENTRALES):

-en los ritos funerarios, no se desarmaba el baldaquín durante 8 noches


para los hombres y 9 noches para las mujeres. En ellos se daban 9 vueltas
para los varones y 8 para las mujeres. El viudo tenía 8 acompañantes y la
viuda 9 (Elíade, 1980: IV 363-5).
TRADICIONES ESOTÉRICAS VARIAS:

-9 guardianes son mencionados en la mitología de la "Pistis Sophia"


gnóstica (Hutin, 1976:22).
-9 son los grados iniciáticos entre los Rosacruces de Max Heinder
(Ravignant, 1978: 290).
-9 poderes emanan de los Santos Nombres en los gnósticos
valentinianos (Blavatsky, 1984: IV 80).
-9 jerarquías del Averno marcan los libros tradicionales de Magia: 3 son
espíritus supremos y 6 son espíritus superiores (Coluccio, 1984: 276).
-9 maestros encuentran la tumba del Hiram entre los francmasones,
quienes consideran al 9 el número eterno de la inmortalidad humana
(Chevalier, 1988: 762).
-tras un novenario de oraciones fue consagrado al sacerdocio
Vintrasc(1807-1875) por 7 sacerdotes fieles a su prédica (Ravignant, 1978:
243).
-la logia de las 9 piedras fue fundada en Siam y quedó reservada a los
sacerdotes de Buda (Enc. Espasa-Calpe, 1929: XXXVIII 1494).
-9 veces consecutivas besa el muslo de la sacerdotisa el sacerdote de la
misa gnóstica johanita (Ghyka, 1984: 194).
-Benjamín Franklin perteneció a una logia llamada de "las 9 hermanas"
(id.: 117).
-9 líneas de fuerza tiene el eneagrama de Gurdieff (Colombres, 1986:
81).
-según la tradición masónica, Henoc tiene sobre la cumbre del Monte
Moria una visión en la que contempla los 9 cielos y escucha el nombre divino
(Lavagnini, 1979:48).

TRADICIÓN MESOPOTAMICA:

-9 compartimientos en planta posee el navio que construye Utnapishtim


(Eliade, 1980: IV 157).
-9 leguas camina Guilgamesh para salir de la caverna (id.: 339).
-durante 9 días Guilgamesh asiste la convalescencia de Enkidu
(Dragoski y Romano, 1971: 36).

TRADICIÓN NÓRDICA:

-9 son los círculos del mundo (Hutin, 1980: 38).


-el noveno mundo es el Nifflheim -destino de los muertos malos-, lo más
bajo (Plaza, 1962: 99).
-9 son las madres de Heimdall, el vigía de los dioses y antepasado de la
humanidad (Eliade, 1980: IV 137).
-9 días y 9 noches cuelga Odin del árbol Yggdrasill, a fin de obtener
sabiduría y poder profético (Cirlot, 1985: 59).
-9 cantos mágicos o runas obtiene el dios Odín (Eliade, 1980: IV 137).
-el noveno rey de Dinamarca, Frotho, mata al dragón que custodia el
tesoro (Salverte, 1865: 392).
-a los 9 años Sinkiotli es enviado a su tío Sigmundo (Walter y Petersen,
1950: 14).
-en la novena acometida es derrotado Wels, rey de los welsungos (id.:
12).
-para celebrar las fiestas escocesas de Beltane -principio de mayo- 3
veces 3 personas -9- o 3 veces 9 personas -27- daban vueltas al taladro para
encender la hoguera (Frazer, 1951: 668-9). Se propiciaban 9 seres protectores
del ganado y los rebaños. Un ritual similar se realizaba en Gales, donde 9
hombres recogían 9 clases distintas de palos para encender el fuego (id.: 671).
-81 hombres casados que frotaban 2 maderos por turnos de 9 hombres -
en el occidente escocés- o 9 primogénitos frotando 9 veces -en la región
septentrional de Escocia- eran los encargados de encender los "fuegos de
auxilio" para conjurar sucesos nefastos extraordinarios (id.: 692).
-en Bretaña se creía que la muchacha que bailara alrededor de 9 fuegos
del solsticio estival se casaría aquel año (íd.:680).
-9 clases distintas de leña se usaban como combustible para encender
las hogueras solsticiales de San Juan en Noruega y Dinamarca (id.: 676).
-9 son las artes que se asocian con Earl, del clan de los Orkneys:
ajedrez, símbolos rúnicos, leer y escribir, manejar herramientas y herrería,
esquiar, disparar arco, remar, cantar con la lira, poesía (Madden, 1832: 277).

YAKUTOS (SIBERIA):

-9 esferas o círculos celestes (Chevalier, 1988: 484).


-9 copas son colocadas sobre los altares sacrificiales (id.: 761).

ZOROASTRISMO:

-9000 años reina el mal con Ahrimán hasta la llegada del reino de Ormuz
(Cotterell, 1988: 24).
-9 círculos son trazados por Ahura-Mazda sobre su montaña (Zoroastro,
1959: 104).
-999999 Fravashis custodian la simiente de Zoroastro, de la que nacerán
todos los profetas (Chevalier, 1988: 762).
-9 agujeros debe hacer Zaratustra sobre la parte más seca del planeta
(Zoroastro, 1959: 65).
-9 agujeros tiene el altar iranio, a través de los cuales se comunica el
cielo con la tierra (Beigbeder, 1971:47).
-900 reinos para gobernar recibe Yima, primer ser con el que habló
Ahura-Mazda (Zoroastro, 1959: 13).
-9 puentes construye Yima (id.: 15).
-90 días batallan los dioses espirituales en el mundo material contra el
Espíritu destructivo y los demonios hasta que los derrotan y precipitan al
infierno (Zaehner, 1983: 43).
-9000 años piensa el alma que transcurren cuando está tres días en el
infierno (Gregoire, 1960: 40).
-900 años dura la pena en el infierno (Zoroastro, 1959: 25).
-9 noches consecutivas de invocación ritual (Zoroastro, 1959: 96), cada
una 9 veces repetida (id.: 25).
-9 noches de espera en invierno (id.: 36).
-en la novena noche de pérdida menstrual -duración que ratifica que los
Daevas tienen a la mujer bajo su influencia- se debe comenzar a combatir
ritualmente a esos seres demoníacos (id.: 85).
-9 hoyos se deben cavar en la tierra con fines rituales (id.: 54 y 65); se
deben juntar 9 haces de leña (id.: 55); 9 son los círculos rituales (id.: 86).
-1 casa de 12 vitaras de extensión en su parte superior, 9 en medio y 6
abajo (12+9+6 = 27 = 9x3) debe darse al hombre puro (id.: 80).
-en el ritual aparecen cayados de 9 nudos (id.: 59), 9 veces se realizan
las acciones purificadoras (id.: 61), se utilizan 9 gotas de orina de vaca (id.: 48).
-en el Zend-Avesta se señalan 9 especies de camellos, 9 de toros, 9 de
ganado menor y 9 clases de hierba (id.: 104).
-ciertas penalidades consisten en 90 latigazos y 90 golpes (id.: 75).
-9 partes de su propia alma mata aquél que da muerte a un perro de
cabeza y cuello alargados (id.: 71).

ZUNI (AMERICA DEL NORTE):

-9 son los niveles cósmicos: 4 celestes, el terrestre y 4 subterráneos


(Tedlock, 1979: 499).

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

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