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PIRÁMIDE DE POBLACIÓN ESPAÑOLA 2008

Introducción
Nos encontramos ante la pirámide de población española de 2008. Una pirámide de
población es un gráfico de barras que representa, en el eje vertical, los grupos de población,
divididos en 5 años y separados por sexos; y en el eje horizontal el porcentaje de habitantes
que corresponde a cada grupo.
En este caso, la pirámide de población nos ofrece una situación claramente regresiva, con
forma de urna, aunque estabilizándose en los primeros dos grupos de edad.

Comentario

Estructura por sexo


En la distribución por sexos se pueden distinguir tres grupos.
En los primeros segmentos se observa un mayor porcentaje de hombres que de
mujeres. Este hecho es debido a que nacen más varones que mujeres (unos 105
varones por cada 100 mujeres).
En la población adulta se iguala el número de hombres que de mujeres, aunque hay
que destacar que en la población de 25 a 35 años hay más población masculina por
la inmigración.
A partir de los 70 años hay un mayor número de mujeres que de hombres. A este
hecho se le conoce como sobremortalidad masculina. Las mujeres tienen una
esperanza de vida mayor que la de los hombres debido a razones biológicas y
socioculturales. Los hombres tienen menos fortaleza biológica por motivos
hormonales e inmunológicos y han tenido, tradicionalmente, un estilo de vida con
mayores riesgos, con más participación en las guerras, con trabajos más duros y con
mayores hábitos nocivos, como el alcohol o el tabaco.

Estructura por edad


Por edades, nos aparece una pirámide con un porcentaje de jóvenes muy escaso, un
porcentaje de adultos elevado y una población anciana que supera el 16%. Con estos
porcentajes nos encontramos claramente ante una pirámide de población envejecida, típica
de los países desarrollados que han superado la transición demográfica y se encuentran en
el régimen demográfico moderno, caracterizado por bajas tasas de natalidad y mortalidad.
Con estas características, la pirámide va a tener forma de urna con las siguientes
características.
Desde 0 a 14 años la pirámide está estancada, creciendo ligeramente en el grupo de
0 a 4 años. Esto es debido al ligero ascenso experimentado por la natalidad en los
últimos años relacionado principalmente con los emigrantes, que traen un régimen
demográfico más natalista. Sin embargo, según las proyecciones este crecimiento
será efímero, ya que las generaciones posteriores se adaptarán al régimen
demográfico moderno y tendrán menos hijos.
Desde 15 a 34 años la pirámide es claramente regresiva, debido a la bajada de la
natalidad experimentada en España desde 1970 al entrar en el régimen demográfico
moderno. Este descenso de la natalidad se explica por los siguientes factores.
- Cambios de mentalidad que han retrasado la edad del matrimonio,
especialmente por la tardía incorporación al mundo laboral y, por tanto, han
acortado el periodo fértil de la mujer. En este hecho también han influido
otras causas, como los contratos laborales precarios o la subida del precio
de la vivienda.
- La relajación en las creencias religiosas, que son pronatalistas.
- El éxodo rural y el paso de una sociedad rural a una sociedad urbana. En el
mundo rural, los hijos representaban una inversión. En la actualidad,
representan una carga económica considerable, además de que se intenta
disponen de una mejor calidad de vida a costa de tener menos hijos.
- La incorporación de la mujer al mundo laboral.
- La mejora del nivel cultural de la población ha permitido conocer y ejercer
mecanismos de control de la natalidad.
- Las políticas antinatalistas tras la muerte de Franco, destacando la
legalización de los anticonceptivos y la introducción del aborto legal.
Desde los 35 a los 65 años, la pirámide va estrechándose. Los segmentos más
anchos corresponde a los nacidos en los años 60 y 70 (de los 30 a los 50 años),
época conocida como el baby boom y caracterizada por una natalidad elevada. Este
baby boom fue debido al desarrollo económico español de estos años tras el
periodo autárquico anterior. Además, este grupo ve su población aumentada en la
actualidad por la llegada de inmigrantes a España.
El grupo de más de 65 años comienza con un entallamiento en el segmento de 65 a
69 años. Es la llamada generación hueca de los no nacidos durante la Guerra Civil,
ya que durante la contienda la natalidad se redujo mucho. Posteriormente, la
pirámide se reduce hasta la cima debido a la mortalidad.
Sin embargo, lo más destacable de este grupo es lo elevado de su número, que
provoca que España sea un país envejecido actualmente. Esto es debido al aumento
de la esperanza de vida en España que actualmente se encuentra en unos 77 años
para los hombres y 83 años para las mujeres. El aumento de la esperanza de vida se
relaciona con un descenso en la mortalidad, especialmente la catastrófica y la
infantil, debido a:
- Los avances médicos y sanitarios, especialmente los antibióticos, las
vacunas y, especialmente, la mejora de la higiene pública y privada.
- La mejora de la dieta, unida a una mejor calida de vida.
- El incremento del nivel cultural y educativo ha llevado a intensificar la
prevención.
Todos estos factores han provocado un envejecimiento de la sociedad española.

Conclusión
Esta distribución de la población traerá una serie de consecuencias en un futuro muy poco
optimistas.
La financiación de pensiones no depende de las cotizaciones efectuadas por los
jubilados durante su época de actividad, sino de las que realizan los activos en cada
momento. Esto provocará una mayor carga impositiva para la población
trabajadora. El incremento del número de ancianos y la reducción de los activos, ya
que la población que se incorpore a trabajar será menor que la que se jubila,
implicará modificaciones importantes en el sistema de pensiones que, incluso,
pueden ponerlo en peligro.
En relación con la salud, los ancianos consumen un elevado número de estancias
hospitalarias, recetas y visitas médicas. Ello exige recursos crecientes y distribuirlos
en relación con la localización geográfica de los ancianos, prestando atención a los
municipios rurales, donde el envejecimiento es importante y los equipos sanitarios
escasos.
Socialmente, el envejecimiento plantea problemas de residencia, pues cada vez son
más los ancianos que no desean ser acogidos por la familia y buscan instalarse en
residencias privadas o públicas, que actualmente son insuficientes. Por otro lado,
está la necesidad de planear para ellos actividades que les permitan distraerse y
sentirse útiles. Además, el aumento de la población anciana crea una tendencia al
conservadurismo y a la permanencia de estructuras políticas y sociales, mentalidad
característica de esas edades.
Otra consecuencia es la necesidad de incorporar trabajadores emigrantes ante la
falta de población joven, algo que se refleja ya en la sociedad española y en la
propia pirámide, con un aumento de población masculina en el grupo de adultos-
jóvenes.
Para evitar estos problemas, los gobiernos están poniendo en práctica políticas pronatalistas
(subvenciones para vivienda e hijos, permisos más largos por parto, ayudas a familias
numerosas, etc) que incentiven la natalidad, aunque es una tendencia muy difícil de cambiar
a corto o medio plazo. El aumento de la natalidad, en relación con la inmigración, de los
últimos años se plantea como algo efímero, como ya hemos comentado anteriormente.