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PIRÁMIDE DE POBLACIÓN DE CASTILLA-LA MANCHA 2009

Introducción

Nos encontramos ante la pirámide de población de Castilla – La Mancha de 2009. Una pirámide de
población es un gráfico de barras que representa, en el eje vertical, los grupos de población,
divididos en 5 años y separados por sexos; y en el eje horizontal el porcentaje de habitantes que
corresponde a cada grupo.

En este caso, la pirámide de población nos ofrece una situación claramente regresiva, con forma de
urna, lo que indica que estamos en un Régimen Demográfico Moderno de un territorio
desarrollado.

Comentario

Estructura por sexo

En la distribución por sexos se pueden distinguir tres grupos.

En los primeros segmentos se observa un mayor porcentaje de hombres que de mujeres.


Este hecho es debido a que nacen más varones que mujeres (unos 105 varones por cada
100 mujeres).
En la población adulta se iguala el número de hombres que de mujeres, aunque hay que
destacar que en la población de 25 a 35 años hay más población masculina por la
inmigración.
A partir de los 65 años hay un mayor número de mujeres que de hombres. A este hecho se
le conoce como sobremortalidad masculina. Las mujeres tienen una esperanza de vida
mayor que la de los hombres debido a razones biológicas y socioculturales. Los hombres
tienen menos fortaleza biológica por motivos hormonales e inmunológicos y han tenido,
tradicionalmente, un estilo de vida con mayores riesgos, con más participación en las
guerras, con trabajos más duros y con mayores hábitos nocivos, como el alcohol o el
tabaco.

Estructura por edad

Por edades, nos aparece una pirámide con un porcentaje de jóvenes muy escaso (15%), un
porcentaje de adultos elevado y una población anciana que supera el 17%. Con estos porcentajes
nos encontramos claramente ante una pirámide de población envejecida, típica de los países
desarrollados que han superado la transición demográfica y se encuentran en el régimen
demográfico moderno, caracterizado por bajas tasas de natalidad y mortalidad. Con estas
características, la pirámide va a tener forma de urna con las siguientes características.

Desde 0 a 14 años la pirámide está estancada, creciendo ligeramente en el grupo de 0 a 4


años. Esto es debido al ligero ascenso experimentado por la natalidad en los últimos años
relacionado principalmente con los inmigrantes, que traen un régimen demográfico más
natalista. Sin embargo, según las proyecciones este crecimiento será efímero, ya que las
generaciones posteriores se adaptarán al régimen demográfico moderno y tendrán menos
hijos.
Desde 15 a 30 años la pirámide es claramente regresiva, debido a la bajada de la natalidad
experimentada en los 80 al entrar en el régimen demográfico moderno. Este descenso de la
natalidad se explica por los siguientes factores.
o Cambios de mentalidad que han retrasado la edad del matrimonio, especialmente
por la tardía incorporación al mundo laboral y, por tanto, han acortado el periodo
fértil de la mujer. En este hecho también han influido otras causas, como los
contratos laborales precarios o la subida del precio de la vivienda.
o La relajación en las creencias religiosas, que son pronatalistas.
o El éxodo rural y el paso de una sociedad rural a una sociedad urbana. En el mundo
rural, los hijos representaban una inversión. En la actualidad, representan una carga
económica considerable, además de que se intenta disponen de una mejor calidad
de vida a costa de tener menos hijos.
o La incorporación de la mujer al mundo laboral.
o La mejora del nivel cultural de la población ha permitido conocer y ejercer
mecanismos de control de la natalidad.
o Las políticas antinatalistas tras la muerte de Franco, destacando la legalización de
los anticonceptivos y la introducción del aborto legal.
Esta bajada de la natalidad es más acentuada en Castilla – La Mancha, debido al éxodo rural
de los años 50 y 60 que dejó a la región con menos efectivos de población joven y, por
tanto, con capacidad para tener hijos.
Desde los 35 a los 65 años, la pirámide va estrechándose. Los segmentos más anchos
corresponde a los nacidos en los años 60 y 70 (de los 30 a los 49 años), época conocida
como el baby boom y caracterizada por una natalidad elevada. Este baby boom fue debido
al desarrollo económico español de estos años tras el periodo autárquico anterior. Sin
embargo, en nuestra región tuvo una menor influencia debido al éxodo rural de esos años,
lo que hizo que la natalidad no subiera tanto como en otras zonas industrializadas de
España. Este hecho se ha paliado en la actualidad con la llegada de inmigrantes a la región
de esas edades, por lo que estos segmentos se ensanchan aún más.
El grupo de más de 65 años comienza con un entallamiento en el segmento de 65 a 69
años. Es la llamada generación hueca de los no nacidos durante la Guerra Civil, ya que
durante la contienda la natalidad se redujo mucho. Este hecho se agrava con el éxodo rural,
emigración que afectó principalmente a la población de esas edades (con unos 20-30 años
durante 1960-1970).
Posteriormente, la pirámide se reduce hasta la cima debido a la mortalidad. Sin embargo, lo
más destacable de este grupo es lo elevado de su número, que provoca que Castilla – La
Mancha sea una región envejecida actualmente. Esto es debido al aumento de la esperanza
de vida en España que actualmente se encuentra en unos 77 años para los hombres y 83
años para las mujeres. El aumento de la esperanza de vida se relaciona con un descenso en
la mortalidad, especialmente la catastrófica y la infantil, debido a:
- Los avances médicos y sanitarios, especialmente los antibióticos, las vacunas y,
especialmente, la mejora de la higiene pública y privada.
- La mejora de la dieta, unida a una mejor calidad de vida.
- El incremento del nivel cultural y educativo ha llevado a intensificar la prevención.
Además, en el caso castellano-manchego habría que añadir que el problema se intensifica
más debido a las migraciones de retorno, es decir, personas que vuelven a sus zonas rurales
de origen tras la jubilación.

Conclusión

Esta distribución de la población deja como conclusión un panorama poco optimista debido al
importante envejecimiento de la sociedad de Castilla – La Mancha, agravada por las migraciones de
retorno. Las consecuencias pueden ser las siguientes:

La financiación de pensiones no depende de las cotizaciones efectuadas por los jubilados


durante su época de actividad, sino de las que realizan los activos en cada momento. Esto
provocará una mayor carga impositiva para la población trabajadora. El incremento del
número de ancianos y la reducción de los activos, ya que la población que se incorpore a
trabajar será menor que la que se jubila, implicará modificaciones importantes en el sistema
de pensiones que, incluso, pueden ponerlo en peligro.
En relación con la salud, los ancianos consumen un elevado número de estancias
hospitalarias, recetas y visitas médicas. Ello exige recursos crecientes y distribuirlos en
relación con la localización geográfica de los ancianos, prestando atención a los municipios
rurales, donde el envejecimiento es importante y los equipos sanitarios escasos.
Socialmente, el envejecimiento plantea problemas de residencia, pues cada vez son más los
ancianos que no desean ser acogidos por la familia y buscan instalarse en residencias
privadas o públicas, que actualmente son insuficientes. Por otro lado, está la necesidad de
planear para ellos actividades que les permitan distraerse y sentirse útiles. Además, el
aumento de la población anciana crea una tendencia al conservadurismo y a la permanencia
de estructuras políticas y sociales, mentalidad característica de esas edades.
Otra consecuencia es la necesidad de incorporar trabajadores emigrantes ante la falta de
población joven, algo que se refleja ya en la propia pirámide, con un aumento de población
masculina en el grupo de adultos-jóvenes.
Para evitar estos problemas, los gobiernos están poniendo en práctica políticas pronatalistas
(subvenciones para vivienda e hijos, permisos más largos por parto, ayudas a familias numerosas,
etc) que incentiven la natalidad, aunque es una tendencia muy difícil de cambiar a corto o medio
plazo. El aumento de la natalidad, en relación con la inmigración, de los últimos años se plantea
como algo efímero, como ya hemos comentado anteriormente.