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Valoracion Del Riesgo Obstetrico

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VALORACION DEL RIESGO OBSTETRICO:

La detección y tratamiento del riesgo obstétrico constituye, según Wall 1 una


de las estrategias básicas que han posibilitado la mejora de la salud
perinatal. En este aspecto es importante diferenciar la identificación y el
tratamiento del riesgo obstétrico, realizada por los clínicos desde los tiempos
hipocráticos2, de los sistemas formalizados de valoración (índices de riesgo
obstétrico) que vienen usándose desde la década de los sesenta.

Un índice de riesgo es un instrumento clínico que nos permite, en función de


las características de la gestante, predecir sus problemas futuros y, en
consecuencia, decidir nuestro plan de cuidados.

Sin embargo, desde su instauración han surgido numerosas críticas a estos


sistemas de valoración. Dejaremos de un lado las que se refieren a la
eficiencia y efectividad de su uso, por no ser objeto de esta investigación,
para centrarnos en la validez de las predicciones de los índices de riesgo
obstétrico. Alexander2 las resume al afirmar que, cuando un índice se aplica
en la práctica, hay «un peligro real de sustituir un riesgo impreciso de malos
resultados obstétricos por otro cierto y conocido de tratamientos dudosos e
intervenciones de efectividad no demostrada».

Es habitual que muchos embarazos no sean embarazos perfectos. En


multitud de ocasiones se presentan durante el embarazo ciertos riesgos, que
pueden ser medios (como por ejemplo ser fumadora) hasta altos o muy altos
(como la presencia de diabetes pregestacional).

Riesgo bajo ó 0

Recopila el material: Andrea HErnandez


Por exclusión de los factores incluidos en los demás grupos de riesgo

Riesgo medio ó 1

– Anomalía pélvica identificada clínica y/o radiológicamente.

– Baja estatura materna (< 1.5 metros)

– Cardiopatía 1: que no limita su actividad física.

– Condiciones socioeconómicas desfavorables.

– Patología psicosocial.

– Control insuficiente de la gestación: menos de 4 visitas prenatales o 1a


visita después de la semana 20.

– Edad extrema: menores de 15 años o mayores de 35.

– Embarazo no deseado.

– Esterilidad previa de 2 o más años.

– Fumadora habitual.

– Fecha de la última menstruación incierta.

– Gestante con Rh negativo.

– Gran multiparidad: 5 o más fetos de por lo menos 28 semanas.

– Hemorragia del primer trimestre de embarazo.

– Incompatibilidad Rh.

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– Incremento de peso menor de 5 Kg o superior a 15 Kg al final del embarazo

– Infección urinaria baja o bacteriuria asintomática (por urinocultivo)

– Obesidad (IMC >30)

– Período intergenésico inferior a 12 meses.

Riesgo alto ó 2

– Anemia grave. Hb < 9 g/dl o hematocrito< 25%

– Cardiopatía 2: limitación ligera de su actividad física.

– Cirugía uterina previa.

– Diabetes gestacional.

– Embarazo gemelar o múltiple.

– Embarazo prolongado: más de 42 semanas de gestación.

– Enfermedades endocrinológicas.

– Hemorragia en el segundo y /o en el tercer trimestre.

– Hidramnios u oligoamnios.

– Historia obstétrica desfavorable: dos o más abortos, uno o más


prematuros, partos distócicos, deficiencia mental o sensorial de probable
origen obstétrico.

– Infección materna: virus de la hepatitis B o C, toxoplasmosis, pielonefritis,


rubeola, sífilis, HIV, estreptococo B.

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– Obesidad mórbida (IMC >40).

– Preeclampsia leve (TAD ≥ 90 mmHg y/o TAS ≥ 140 mmHg)

– Sospecha de malformación fetal.

– Presentación viciosa constatada tras la semana 38 de gestación.

Riesgo muy alto ó 3

– Amenaza de parto prematuro (antes de la semana 37).

– Cardiopatías 3 o 4: supone una importante limitación de su actividad física


o ésta provoca su descompensación.

– Diabetes mellitus previa a la gestación.

– Consumo de tóxicos (alcohol, drogas)

– Incompetencia cervical.

– Isoinmunización: Coombs indirecto positivo en paciente Rh negativo.

– Malformación uterina.

– Muerte perinatal recurrente.

– Placenta previa.

– Preeclampsia grave (TAD ≥ 110 mmHg y/o TAS ≥ 160 mmHg)

– Patología asociada grave.

– Retraso del crecimiento intrauterino.

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– Rotura prematura de membranas.

– Positividad al VIH. SIDA y complejos asociados.

En todo caso recordar que cada mujer debe ser evaluada únicamente por
personal médico especializado y que la clasificación debe ser realizada por
un especialista en virtud de los pormenores que se presenten en el caso.
Además, la evaluación de riesgos es continua durante el embarazo: se puede
subir o bajar de riesgo durante todo el embarazo dependiendo de la salud de
la madre y el bebé.

Recopila el material: Andrea HErnandez

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