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Actitud Psicológica en Psicología Social

El documento aborda la importancia del autoconocimiento y la actitud psicológica en el rol del Psicólogo Social, enfatizando que cada individuo tiene un ritmo único de crecimiento y que la vida es un proceso de cambio continuo. Se destaca la necesidad de una actitud no normativa, empatía, y la integración entre teoría y práctica para ayudar a los sujetos a reanudar sus vías de comunicación y aprendizaje. Además, se menciona la importancia de establecer límites y ser conscientes de las emociones propias y ajenas en el proceso terapéutico.

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Actitud Psicológica en Psicología Social

El documento aborda la importancia del autoconocimiento y la actitud psicológica en el rol del Psicólogo Social, enfatizando que cada individuo tiene un ritmo único de crecimiento y que la vida es un proceso de cambio continuo. Se destaca la necesidad de una actitud no normativa, empatía, y la integración entre teoría y práctica para ayudar a los sujetos a reanudar sus vías de comunicación y aprendizaje. Además, se menciona la importancia de establecer límites y ser conscientes de las emociones propias y ajenas en el proceso terapéutico.

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ACTITUD PSICOLÓGICA

Carlos Sica

caepsescuelal@gmail.com
www.contencionemocional.com
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ACTITUD PSICOLÓGICA Carlos Sica

Cada uno va a ser el Psicólogo Social producto de su propio trabajo sobre sí


mismo, además de los trabajos que pueda hacer en Psicología Social y del estudio de
la Psicología Social. Este es un proceso.

Trabajamos con adultos y aquí nos encontramos que hace crisis una creencia que es
fruto del pensamiento lineal: siempre hacia adelante y hacia arriba.
Una imagen más real del crecimiento humano es una espiral donde las tareas nunca
se cumplen totalmente, no son buenas o malas sino que las vamos afrontando con
mayor o menor eficacia. Y entonces ¿qué le ocurre al adulto que somos y al adulto
que vemos? Cada sujeto tiene un ritmo en su crecimiento. Es un ritmo particular y
único y a la vez similar. Se va progresando en etapas, con llanos y crisis de desarrollo
que exigen cambios. Aún conservamos la creencia que el adulto es un producto
terminado, que la adultez es una etapa estable.

La vida es cambio, es un proceso y no un producto y ahí cada uno apela a su


agente de cambio interno. Todos contenemos un agente de cambio interno, un
observador interno, aspectos a cambiar y personajes internos en interacción (grupo
interno) con los que dialogamos o deberíamos dialogar permanentemente. La
propuesta es revisar el significado que esta formación tiene para cada uno y ajustar los
valores fundamentales en los que realmente está apoyado.
Lowen en “Miedo a la vida” dice que vivimos una cultura que antepone el hacer y tener
al ser, donde el poder y tener están privilegiados, es importante reflexionar sobre estas
cuestiones y ver cómo se articulan con el rol del Psicólogo Social. Psicólogo Social
como rol y función, pero además como “forma de ser”.

Ser Psicólogo Social en esta Argentina y en este mundo difícil, es asumir una
responsabilidad. Primero de autoconocimiento y estudio, para luego ir a conocer los
sufrimientos del hombre común en las condiciones reales de ser parte de este mundo.
El Psicólogo Social parte de sus sentimientos y utiliza sus emociones como
instrumento, convirtiéndose en una caja de resonancia para poder comprender lo que
le pasa con ese sujeto, lo que le ocurre a ese sujeto o grupo con quien está
vinculándose.

Los Psicólogos gestaltistas descubrieron que el sujeto no es simplemente un blanco


para el bombardeo sensorial del otro, sino que estructura sus percepciones y les pone
un orden, selecciona sus percepciones y va armonizándolas con sus necesidades
internas (en este caso del Psicólogo Social) esto tiñe y determina la experiencia
actual.
Es necesario un trabajo sobre sí, ya que situaciones de nuestra historia personal
continúan su acción sobre el presente. Además existe lo externo ¿dónde estamos?.
En una sociedad donde el desempleo, la desesperanza, el cambio en los roles
sexuales, la violencia, la crisis económica, la angustia, están operando sobre los
demás y sobre nosotros. De ahí que es muy importante revisar nuestra concepción
acerca de qué pasa con estos sucesos, esto puede ayudar a desenmascarar,
comprender por qué hay tantas personas en crisis, hay miles de personas afectadas
por estas razones.
Es necesario nuestro contacto con nosotros mismos, con lo interno (sino es la
impostura, es el como sí) y la ubicación con lo externo, en interacción.
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Estos hechos sociales operan permanentemente sobre nosotros y sobre los demás y
cada uno tiene cierta concepción acerca de qué ocurre con estos hechos, y esta
concepción esta incluida cuando estamos actuando, sintiendo y pensando. Esto ha de
ser reflexionado y revisado como algo que llevamos dentro junto con el conocimiento
conceptual, para luego trabajar y volver hacia afuera a operar sobre la necesidad,
con la comunidad, si no es un conocimiento reservado.

Actitud Psicológica, necesitamos observar quiénes somos, quién es el otro y que


conocimientos poseemos. En algunos seres esto que llamamos actitud psicológica
es algo natural, apoyado en el autoconocimiento. En nuestro caso es una actitud
vinculada a una vocación, con una motivación esencialmente reparadora, es una
definición ante la vida, de aprendizaje ante el sujeto, fundamentada en una teoría y
una técnica y forma parte de una estrategia cuyo objetivo es ubicarse de modo tal que
haga posible que el sujeto pueda reanudar sus vías de comunicación y aprendizaje
interrumpidas.
E. Pichon Rivière decía que este Psicólogo Social, agente de cambio, debe tener la
plasticidad suficiente como para hacer una lectura, siendo depositario, ver lo que le
han adjudicado y no actuarlo si no hacer un trabajo hacia el esclarecimiento
interpretando y organizando estos contenidos en términos de una conceptualización
que sería la hipótesis o fantasía que él hace acerca del acontecer subyacente del otro
sujeto, atento a la respuesta, al feed back, esta unidad de trabajo es lo que nos
permite la evaluación y el ajuste.

Esto requiere entonces:

1- CONOCIMIENTO ACERCA DE SI MISMO, de su funcionamiento, posibilidades y


límites. Logística.
2- UNA CONCEPCIÓN ACERCA DEL SUJETO.
3- HIPÓTESIS (bagaje teórico).

Son necesarias:

1- CAPACIDAD DE PREDICCIÓN: Apoyados en la experiencia y en lo teórico-


conceptual, internalizado.

2- ACTITUD NO NORMATIVA: En el sentido que es alguien que tiene la posibilidad de


ser depositario, deja penetrar la información sin calificarla, establece una empatía
solidaria con el sujeto y sus dificultades sin dejarse envolver con los mecanismos
que el sujeto emplea, o sea teniendo discriminación, autonomía. No “baja línea”, es
decir que no da consejos ni indica cuál es el camino, propicia y ayuda a que el propio
sujeto descubra cuál es su camino.

3- ASUMIR EL PODER Y EJERCERLO: No hablamos del poder autoritario o de


“status” ese es un falso poder, hablamos del PODER HACER, poder cumplir con
nuestra función. Función que por otra parte va a estar continuamente resistida ya que
precisamente los mecanismos de defensa del sujeto se expresarán, a veces en forma
directa y otras sutiles, saboteando la tarea, en función de la resistencia al cambio. La
“lucha” entonces se dará en no permitir que ejerzamos nuestro poder. Desde lo
explícito se nos dirá, “vengo a que me ayude”, en lo inconsciente o lo latente dirá,
“pero voy a hacer todo lo posible para que no lo logre”.
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4- POSIBILIDAD DE EJERCER UNA ACTITUD ABIERTA Y CREATIVA: Atreverse a


explorar en las situaciones contradictorias y confusas. No sucumbir ante la ansiedad
que despierta la confusión, pretendiendo omnipotentemente ordenar el caos inicial.

5- CAPACIDAD DE DEFINIR POR LO POSITIVO: No se trata de definir por lo “bueno”,


si no definir por lo que hay, por lo que el otro sí tiene, ya que muchas veces el sujeto
ha perdido la conexión con lo que sí tiene.

6- INTEGRACIÓN ENTRE TEORÍA Y PRÁCTICA: Ser coherente entre lo que se dice y


lo que se hace (vivir como se piensa).

7- DESEMBARAZARSE DE IDEAS PRECONCEBIDAS (Prejuicios): Contener y


comprender sin juzgar. Ser “partero”, “ayudador” para que el otro pueda encontrar “su”
sentido de la vida (que seguramente será distinto a “mi” sentido de la vida).

8- INTERÉS POR INVESTIGAR: Implica dejarse penetrar observando al otro, sin saber
dónde nos lleva la investigación. Considerando importante todos los indicios,
aproximándonos a cada sujeto como único con el interés por conocer CÓMO ES.

9- ESCUCHAR Y ESPERAR: Es fundamental que ese sujeto o grupo sienta que puede
utilizar ese tiempo como lo desee, lo que él puede. Escuchar permitiendo que el otro
se exprese, que abra el juego, así vamos recogiendo indicios.

10- ESTRUCTURA DE DEMORA: Es dejar que llegue la información, seguir


acopiando, indagando, dándose tiempo sin una respuesta, dándose tiempo para la
comprensión, para luego pasar a la acción. La estructura de demora permite restaurar
el carril de la comunicación.

Hay que tomar en serio sentimientos y fantasías. A veces los integrantes de los grupos
dicen cosas contradictorias, que no corroboran los hechos, lo que aparece en lo
explícito y esto es por algo que ese sujeto trae de ese modo en ese vínculo con los
compañeros, coordinador, tarea, etc. Por algo que él no puede aceptar, algo que le es
penoso, es necesario darse un tiempo para acercarse a este aspecto tan fortificado.

Así el sujeto puede sentir:


-que es escuchado.
-que no se le impone nada.
-que no se lo hace sentir ni malo, ni loco, ni mediocre.

Comprende que sus sentimientos e ideas son importantes para mí como operador y
además puedo y quiero ayudarlo a pensar sus problemas o dificultades.

Bion pensando y trabajando qué le ocurría en la experiencia clínica con pacientes


observaba que muchas veces por más situado que él estuviera en sí mismo, por más
conectado con sus sentimientos que estuviera, aparecía un fenómeno en que los
pacientes movilizaban en él determinado tipo de sentimientos y emociones, como que
había un mensaje donde el paciente le quería trasmitir cierto estado de ánimo que él
sentía y que generalmente el contenido eran aspectos que no podía tolerar en sí, que
no le gustaban o los sentía intolerables. Este es un mecanismo que todos usamos para
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comunicarnos o desembarazarnos de algo que no nos gusta y que no sólo opera en la


fantasía sino que determina modos de respuestas de la persona que está ante
nosotros en una actitud receptiva y esto de la capacidad receptiva es otra de las
características de la actitud psicológica.
Si el operador no está en contacto consigo mismo y bien diferenciado le haría
pasar por alto datos significativos alterando su percepción y su incapacidad para
manejar sus ansiedades podría hacerlo sentirse abrumado. Este efecto del mensaje
del otro puede ser un indicio fundamental, en general no es la felicidad lo que se
deposita, es el miedo, la rabia o lo que el sujeto no puede tolerar de sí. Esta
comunicación es generalmente no verbal y muchas veces contradice la comunicación
verbal. El Psicólogo Social debe reunir los indicios y la índole de los sentimientos en
juego y ser consciente de sus sentimientos para diferenciar lo del otro y lo propio.
Este mecanismo se llama identificación proyectiva y se relaciona con la expulsión de
sentimientos indeseables dentro de uno e introducirlos dentro de la otra persona. Este
mecanismo contiene un deseo, que alguien soporte con y por nosotros. Por ejemplo,
cuando estamos con alguien muy deprimido y da la impresión que uno se va
contagiando y termina abatido cuando no es uno quien está deprimido, siente que
querría sacarse un peso de encima, sacarlo y colocarlo en algún lado como que podría
aparecer la secreta esperanza de que alguien pueda hacerse cargo de lo que a uno le
pasa.
Estos fenómenos y nuestra vulnerabilidad hacen que debamos estar atentos y nos
cuidemos.

Nuestra actitud dice Witemberg en “La relación asistencial” brinda un modelo en tanto
continente de la ansiedad de los demás proporcionando alivio como si la otra persona
pudiera pensar: yo le intereso, tolera mi desesperación, observa, no se destruye por lo
que me pasa, me invita a observar y no dejarme llevar por mi miedo e investigar esto
que me ocurre y buscar alternativas. Es una función materna fundamental en la
evolución, en el sostén y la receptividad para que este vínculo sea internalizado y el
sujeto cree su propio sostén. Esto genera un proceso donde el sujeto al ver que el
agente corrector o el Psicólogo Social contiene su ansiedad, su rabia, su
desesperación con límites (es la función paterna, la discriminación, el límite), está
conociendo que alguien que puede convivir con los aspectos rechazados, que no son
omnipotentes y así puede reincorporar y regular las ansiedades, y su mundo interno se
le hace más tolerable, e irá aumentando su autocontinencia. Esto ocurre en la
evolución humana, en la infancia y también en nosotros adultos, donde en el campo
grupal vamos aprendiendo y conectándonos dosificadamente y organizando algo que
está organizado internamente.
Esto es para hacer un pasaje de la contención a la acción y el vínculo con los
integrantes es asimétrico: o sea en el momento en que estamos operando ocupando
un rol que es un rol limitado, es una función tanto en el rol observador como en el de
coordinador, posponemos cosas de uno para ocuparse de otros. Esta asimetría está
presente en otros vínculos: madre-hijo, padre-hijo, maestro-alumno, cuando las
relaciones no son asimétricas los hijos no tienen sostén, no tienen columnas como en
los edificios, no tienen estructura interna, el ser humano necesita de esta asimetría
para poder aprender a tener su propio sostén.

Los miedos comienzan a tener dimensiones más razonables en la medida que el


coordinador, el Psicólogo Social promueve una experiencia real de contacto, de amor y
apoyo en lugar de aliviar al otro falsamente o seducirlo, esto es una forma de poder
sutil, es un modo de decir al otro: “todo lo más que sé de ti”.
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La asimetría es cuidado, esto implica una escisión operativa y desde allí observa las
tres áreas. Cuando la escisión no es operativa: el aprendizaje se bloquea. No hay
diferenciación mundo externo-mundo interno, aparece la amenaza de lo externo sobre
lo interno, no hay diferenciación clara yo-tu. La posibilidad de identificar estos matices
y darles un nombre adecuado da un orden interno.

Hay patologías donde desde el rol observador o coordinador se ven como desbordes
(como si fuera fácil llegar a un desborde), situaciones donde hay seres que lloran
porque algo les duele, porque están emocionados. Como culturalmente nos hemos
puesto fóbicos ante las emociones y el sufrimiento. A veces hay que decir “pará”, ante
alguien muy agresivo o descalificador, hay límites y situaciones que no se pueden
aceptar. Pichon en el campo grupal era un ser con una actitud muy tierna de constante
interés y asombro pero no tenía el menor problema para poner un límite, a veces con
mucha fuerza. Hay situaciones que no se pueden permitir, el maltrato por ejemplo.

Aparece desde el operador el síndrome Sara Key, es una distorsión donde se espera
que en el campo grupal todo sea la campiña, lavanda, rosa, todo con rulos, sonrisa y
moños. Y esta función no tiene que ver con esta idea del amor, a veces tenemos que
decir cosas que sabemos que el otro lo va a sentir como desagradable, que uno
realmente no querría decir, y si pensamos “no lo querría decir para quedar bien”
tenemos que dedicarnos a otra actividad, no estamos en esta tarea para quedar bien,
que nos quieran, con aplausos, porque eso es un problema nuestro no resuelto por el
que necesitamos imperiosamente este show, no estamos ayudando realmente; decirle
esto que es feo es algo desde nuestro amor más profundo como para que el otro
pueda seguir dando un pasito más en su aprendizaje, en su crecimiento.

Respecto a la seducción es muy interesante. Es una forma sutil de poder, de inducir a


que el otro crea “yo sé mucho más de vos que vos mismo” y en realidad yo no sólo no
sé todo, sino que los integrantes me están dando a mí la oportunidad de ir conociendo
de a poquito quiénes son, qué les ocurre aquí y ahora, quien más sabe de sí es el otro,
yo no soy el otro. En un vínculo y juntos iremos conociendo cada vez más. Es un
proceso difícil donde el asombro no conoce límites, y donde todos tenemos un
compromiso muy grande, nada fácil.

Balint que es un psicoanalista inglés que trabajó mucho con médicos clínicos,
formando gente decía que la droga más frecuentemente utilizada por el médico es su
propia persona y cómo él se ofrece y no hay farmacología frente a algo tan importante
ni prescripciones de qué dosaje debe el profesional aplicar cuando se trata de su
propia persona y no hay bibliografía sobre riesgos. Es para pensar y profundizar un
poquito más en tanto la actividad del médico, del maestro, del psicólogo, del psicólogo
social, del asistente social, etc. supone esfuerzos deliberados para ayudar. Esto es
serio por nosotros y por los otros que confían.

Curador - Herido

Todos contenemos dentro una contradicción básica curador-herido.


Esta contradicción está presente en todos los seres humanos.
Ahora nosotros tenemos además una vocación, un deseo genuino de ayudar, pero no
sólo tenemos esto tan claro, tenemos además cosas más oscuras.
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Nosotros tenemos un agente de cambio interno con una determinada actitud ante
el cambio producto de nuestra historia personal, además somos producto de una
cultura bastante ignorante en lo que al desarrollo emocional se refiere. Es muy difícil
encontrar a adultos sin haber vivido situaciones de humillación, de descalificaciones
profundas, de devastación, a quien más quien menos algo le tocó. Fíjense que desde
el comienzo de la vida se oyen ideas que muestran el grado de incomprensión: para
que un bebé no llore de noche hay que cerrar la puerta y dejarlo llorar, así aprende
¿qué? que está solo y que sus mensajes no llegan a nadie, aprende del terror. Pocas
personas de nuestra cultura crecen sin pasar por experiencias de vergüenza para ser
civilizados, se recurre a recursos sádicos y esto lo tenemos dentro, lo hemos
incorporado. Vergüenza y humillación atacan la dignidad, su autorrespeto dice
Lowen, el sentimiento que uno es igual de bueno o tan bueno como los otros. Se
humilla a un chico cuando se le dice “no seas llorón”, se lo humilla para que reprima su
infelicidad o “no seas cobarde” para que reprima su miedo. Esto es bastante común.

Deseo de ayudar Vs. Ansia de poder

Todos tenemos también motivos ambiguos en esto de ayudar: por un lado deseo de
ayudar versus ansia de poder. Es una contradicción, motivos luminosos y oscuros.
Tampoco el deseo de ayuda es sólo una racionalización del ansia de poder. Pero vale
la pena reflexionar sobre esto ya que el conocimiento psicológico refina, lo hace más
sutil y puede no eliminarlo. Entonces, el asistente, el operador habla con el asistido (se
las sabe todas), no acopia, no hay logística, habla desde la proyección.

Este sujeto que está en un rol asistencial tiene socialmente dos modelos:

*Médico
*Sacerdote

Sacerdote: de acuerdo a la tradición judeo-cristiana es un hombre que se cree que al


menos de vez en cuando está en contacto con Dios. Esto puede transformarse en una
situación de querer ejercer influencia y poder.
Entonces, se genera una situación así:

SACERDOTE ➔ CONTACTO CON DIOS ➔ INFLUENCIA-PODER

Se convierte en falso profeta y como no es fácil probar lo que predica se espera que
su comportamiento dé fundamento a la Fe que representa y debe presentarse
(impostura), por eso ante sí mismo y los otros mejor de lo que realmente es. Como el
médico puede convertirse por la sombra de poder (y llama sombra al reverso de
nuestros ideales) en:

MEDICO (por sombra de poder) en charlatán-impostor.

Esto nos toca de cerca, por ejemplo es aquel que necesita mostrarle al otro que tiene
un desarrollo psicológico incompleto. Es aquel que dice: “pero en realidad esto no es
tan así..., es así” como si lo que el paciente, alumno, integrante dijo nunca tiene nada
que ver. Hay muchas terapias donde las interpretaciones comienzan con el “pero...” y
el paciente dice: “y yo qué tengo de bueno entonces, porque siempre es todo pero,
todo...” y el terapeuta contesta: “no, yo le estoy interpretando el conflicto”. Como si el
conflicto solo contuviera un aspecto negativo y nunca se habla de lo positivo, de lo
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potencial. Esto devasta, tiene un efecto de devastación de la experiencia y muchas


veces esto ocurre cuando intervenimos en un grupo y a veces uno hasta se conforma
diciendo estaba yo ansioso, me apuré sin ver la profundidad del problema y entonces
sin valorar el efecto que esto produce a quien nos escucha.

Así entonces el sacerdote, médico, psicólogo, operador social; pueden tener una
actitud omnisciente, y como tratamos cuestiones de hacer explícito lo implícito
podríamos trasformarnos desde el impostor que podemos tener dentro en un hacedor
de conciencias, dador de luz y podríamos hasta llegar a creer que estamos más
iniciados en las cuestiones acerca de la vida y de la muerte que nuestros semejantes.
Ahora bien, el problema es más complejo aún ya que como es la situación

OPERADOR-ASISTENTE ASISTIDO
médico paciente
psicólogo social alumno
psicólogo integrante
maestro
CURADOR HERIDO
HERIDO CURADOR

Ahora puede ocurrir que: el asistido-paciente se dirige a nosotros ubicándonos como el


charlatán o el falso profeta que hay en uno. Lo que busca es al impostor, al falso
profeta o al redentor que lo libre de sus problemas e incluso que tenga capacidades
sobrehumanas. Busca al brujo o aprendiz de brujo, busca al Mago, al Salvador.
Entonces:

Asistido ➔ (busca al) Falso profeta


Redentor
Brujo
Mago

Si el asistente engancha en esto, si asume lo adjudicado puede hasta creer que puede
realizar desde su teoría o concepción auténticas maravillas. Cuando le hablan contesta
con gestos, hace como que si bien el otro aún no está preparado para oír todo su
saber, él ya ha penetrado hasta las últimas profundidades, y como los brujos son
omnipotentes, no toleran colegas ni competidores. Con sus colegas es una lucha en
torno al Poder de magia- contramagia. Él quisiera que todos los necesitados se
dirigieran a él. Y se produce entre el mago (sólo es curador) y el herido un juego de
seducción, de adulación a doble vía. Está lejos de algo que Pichon nos enseñó “no hay
tratamiento sin lágrimas ni procesos de aprendizaje lineales”. Es el síndrome de Sara
Key, son tratamientos donde no pasa nada, no hay trabajo, o son grupos operativos de
aprendizaje donde lo que cambia es lo anecdótico y la estructura se mantiene en la
misma estereotipia. Son grupos donde no pasa nada, donde sus integrantes se sienten
relevados de sus responsabilidades como tales.

¿En un proceso adecuado cómo sería? El herido busca un curador externo y apenas
se inicia este vínculo, el herido se conecta con una característica que es lo que los
médicos llaman factor curativo que es su propio deseo de vida, su potencialidad, que
es lo que lo llevó a pedir ayuda. A veces esto no se percibe claramente porque es débil
no porque no existe. Pichon decía: hay que dirigirse al aspecto sano del otro, ese factor
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curativo el otro lo tiene. Su acción es tan grande como el curador externo, no hay
cambio sin la acción de este agente de cambio interno, es el curador del herido.
Entonces el herido busca un curador que contiene aspectos de herido y sólo desde allí
puede ser curador, ayudando a que ese herido se conecte con sus aspectos
curadores. De lo contrario, no hay cambios, lo que ha sucedido es que el operador se
identificó con los aspectos curativos del herido y cree que él es el factor curativo, él
tendría que asistir a todo el mundo y el grupo anda regio gracias a Él. Todo curador
contiene un herido. El curador puede proyectar sus heridas en el herido externo. El
herido, su curador en el curador externo.

El curador puede en este juego de proyecciones creer que no tiene su herido propio y
así sentir alivio momentáneo y si esto se sostiene se bloquea el curador.
Simultáneamente el herido no tiene responsabilidad en su curación, deja en manos del
otro su progreso. En el curador la enfermedad, la debilidad, las heridas no tienen que
ver con él, es el curador que se ha curado, las heridas son sólo de sus pacientes y
como no tiene heridas, no sintoniza con el curador del paciente. Interpreta la
interferencia en su paciente como la ausencia, cuando en realidad operamos en la
interferencia.

Aquí tenemos: Un curador sano y fuerte que se eleva y un herido débil, pasivo,
paciente que se degrada, y al mismo tiempo es un curador que quiere serlo, es como la
madre que es sólo madre olvidando su experiencia hija y la hija que es solo hija
asistida, completamente confiada a la fuerte madre, nada maternal, la cuida en su
interior.

CURADOR CIEGO - HERIDO PERENNE

Decimos que cuando el curador es sólo curador, es un curador ciego, ya que no ve su


propio herido. De esta manera deja siempre al herido en calidad de herido.

Sólo el curador puede asistir si conectó en su interior con la posibilidad existencial de la


enfermedad o de sus obstáculos, sólo así se puede contactar con el factor curativo del
otro.

Y fundamentalmente; cuando el curador muestra su herido, propicia que el herido se


conecte con su curador interno.

Y en el rol docente tenemos: maestro como adulto conocedor y niño como niño
ignorante. Patología: el maestro que ha perdido su posibilidad de identificarse se
enfrenta como si el niño fuera su enemigo. Es un aristócrata, se queja, los niños no
saben nada. No desean aprender. Niño dependiente. Maestro cada vez más inteligente
Vs. niños cada vez mas “estúpidos”. La frescura ha muerto. Ha muerto el entusiasmo,
quiere llegar a través del poder. Buen vínculo: maestro estimulará, revivirá en su
interior a su niño aventurero y explorador.

La infancia no representa una etapa de transición, sino el núcleo del ser humano sin
cuyos resabios el hombre pierde la posibilidad de crear. Si no comprende qué es ser
niño queda disociado y su creatividad bloqueada, no contactó con su puerilidad.
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En cambio el curador-herido trabaja constantemente ya que todos tenemos nuestros


puntos ciegos.
Tenemos posibilidad de construir y destruir. Lo importante no son los opuestos sino
cómo es que se resuelven estas contradicciones, su grado de conciencia y de
elaboración. Pocas veces hemos hablado de esta zona oscura, y sólo así trabajando
hacia la resolución de estas escisiones que tienen que ver con nuestra historia infantil
es que podemos lograr el placer de nuestra creatividad en nuestra tarea. Este es el
desafío: Pichon Rivière creó una concepción que enfatiza el vínculo en la organización
del sujeto y el grupo es el ámbito donde este proceso se desarrolla naturalmente. En
nuestra formación la autopercepción y la reflexión son la clave, sólo de este trabajo
profundo, doloroso y enriquecedor podremos ayudar, acompañar en el camino de la
individualización hacia la producción.

“Ser Psicólogo Social es tener un oficio que debe ser aprendido, ya que no se nace con
esta posibilidad. Sólo cuando puede resolver sus propias ansiedades y sus
perturbaciones en la comunicación con los demás, puede lograr una correcta
interpretación de los conflictos ajenos. En la medida en que el sujeto dispone de un
buen instrumento de trabajo resuelve incertidumbres e inseguridad. Recién entonces
es operador eficaz”

Enrique Pichon Rivière


(Psicología de la vida cotidiana)

Material de estudio exclusivo del CAEPS


Permitida su reproducción parcial o total, sólo mencionando la fuente.

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