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Introducción

El Derecho internacional de los Derechos humanos consagra que el derecho de asilo y refugio a
cualquier persona fuera de su país en caso de persecución. Hay que entender el asilo como una
herramienta política, por lo que sólo se concede a quienes alegan persecución por motivos políticos.
En cambio, el refugio tiene un carácter humanitario y, por lo tanto, es reconocido para aquellos que
tienen un temor fundado de persecución por razones políticas, así como de condición racial, religiosa
o social y no pueden regresar a su país debido a que su vida e integridad corporal están en riesgo. Y
aquí es donde radica la primera diferencia. El asilo es la potestad exclusiva y discrecional del Estado,
que prevalece sobre la voluntad unilateral del Estado receptor como expresión de su soberanía para
decidir si concede o no el asilo. Todo país tiene derecho a ejercer su soberanía, permitiendo el
acceso a su territorio como estime conveniente, ningún otro estado puede hacer reclamo alguno.
Algunos países describen a sus oponentes como terroristas y criminales; por lo tanto, la calificación
de la delincuencia política corresponde al país que otorga asilo. Por tanto, mientras el país receptor
no lo caracterice como delincuente, la persona asilada no puede ser extraditada. Si se concede en el
territorio de un país, se denomina asilo territorial; si se presta con motivo. Si se lo concede en el
territorio de un Estado, se llama asilo territorial; y si se lo presta en las sedes diplomáticas o en los
campamentos o las naves y aeronaves militares, se llama asilo diplomático.
El país receptor no proporciona información al país de origen del solicitante de asilo para proteger la
integridad del refugiado. Actualmente es una institución profundamente latinoamericana que los
europeos o los norteamericanos todavía no (o no quieren) entender quienes lo aplican a su
conveniencia.
Aquellos que son perseguidos con justicia acuden a ellos en busca de protección y, a menudo por
razones humanitarias, se les otorga protección (óbolo) después de pagar una tarifa por sus servicios.
Con el tiempo, la costumbre se convierte en un derecho estipulado y normativo en el derecho
internacional. Fue en América Latina donde la institución alcanzó su mayor crecimiento,
probablemente porque su agitada vida política produjo muchos momentos de persecución por
motivos ideológicos.
Por tales motivos, el contenido de nuestro trabajo va a referirse al derecho de asilo, el refugio, las
disposiciones internacionales sobre los refugios, El ACNUR y el desplazamiento.
Concepto de asilo diplomático
El asilo diplomático se refiere a la concesión de albergue temporal para aquellas personas que
huyen de su país de origen por motivos de persecución política, este asilo se le otorga en aquellos
sitios que por convenios o acuerdos diplomáticos son considerados una prolongación del territorio
nacional como por ejemplo las embajadas o residencias de los embajadores, así como los navíos de
guerra que se encuentran anclados en los puertos del extranjero.
Es una protección que brinda un país en auxilio de aquellas personas que son objetos de
persecución por motivos o delitos políticos cometidos en otro país, sin autorización de extradición. La
persona que solicita el asilo diplomático debe encontrarse en peligro de muerte o de su libertad, y no
contar con ningún otro mecanismo que le permita salvarse de la persecución que padece. La
persona que recibe el beneficio del asilo diplomático debe evitar desarrollar cualquier tipo de actos
políticos, mientras se encuentre asilado, mientras que el país local le brinde todas las garantías
suficientes para que la persona asilada pueda atravesar sus fronteras. Una vez que el asilado se
encuentre fuera del país, el país que otorgo el asilo no está en la obligación de darle residencia en su
territorio, sin embargo, no podrá devolverlo a su país de origen, siempre y cuando el asilado así lo
exprese. El asilo diplomático está contemplado en la ley internacional y amparada por la firma de los
estados miembros de la organización de estados americanos, sin embargo no es obligatorio que un
país acepte concederlo.
La historia del asilo diplomático data de la época de la antigüedad, en donde se asilaban a aquellas
personas que cometían algún delito ordinario y no a los políticos, a estas personas se les brindaba
asilo en los templos religiosos luego de varias modificaciones en las leyes de la época, el asilo para
los bandidos fue derogado y en cambio se conservó el asilo para los fugitivos políticos que son
acosados por su ideología y postura política.
Panamá y el asilo diplomático
El 4 de agosto de 2017, la Cancillería panameña, mediante comunicado oficial, informó sobre la
decisión de otorgar “asilo político” a dos magistrados suplentes designados por la Asamblea
Nacional Venezolana. Los recipiendarios fueron Gustavo Sosa Izaguirre y Manuel Antonio Espinoza
Melet, quienes ingresaron a la residencia y a la misión diplomática de Panamá en Venezuela.
Posteriormente, el 16 de agosto de 2017, la Cancillería Panameña anunció que había concedido
“asilo político” a otros dos ciudadanos venezolanos, el ex cónsul Gabriel Hernán Pérez Orozco y el
Magistrado designado José Sabino Mora. En este caso no se estableció la localización de los
asilados. Al margen de las consideraciones de carácter político y de interés humanitario, la decisión
panameña debe analizarse a la luz de los convenios internacionales aplicables. Dicho ejercicio
permitirá informar mejor las futuras decisiones de nuestras autoridades.
Diversos instrumentos universales y regionales reconocen como un derecho humano el derecho a
buscar asilo. Entre estos encontramos la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948), la Convención Americana
sobre Derechos Humanos (1969), la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea
(2007), la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos (1981). De este derecho
humano se derivan dos instituciones separadas que algunas veces son objeto de confusión: el asilo
y el refugio. Mientras que la decisión de asilo es meramente potestativa del Estado asilante, el
estatuto de refugiado constituye un régimen jurídico internacional para la protección de personas en
situación vulnerable.
El derecho internacional de los refugiados tiene su génesis en la Liga de las Naciones y en la crisis
de refugiados de la Segunda Guerra Mundial, siendo ampliamente desarrollado por la Convención de
las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) y su Protocolo de 1966.
Por su parte, el asilo carece de una convención de alcance universal. El mismo se encuentra
regulado por normas consuetudinarias y convenios regionales. En el caso de Latinoamérica, la
práctica reconoce dos tipos de asilo: el asilo territorial (aquel otorgado en el territorio del Estado
asilante) y el asilo diplomático (aquel otorgado en misiones diplomáticas y navíos de guerra del
Estado asilante). Los convenios regionales que regulan la materia son: el Tratado de Derecho Penal
Internacional de Montevideo (1899), la Convención de la Habana sobre asilo (1928), la Convención
de Montevideo sobre asilo político (1933) y la Convención de Caracas sobre asilo diplomático (1954)
y sobre asilo territorial (1954). El “asilo político” aunque similar al diplomático, ofrece en su convenio
(Montevideo) menores garantías al asilado.
En el caso que nos compete, la Convención de Caracas sobre asilo Diplomático y la figura de asilo
diplomático, responden de forma más efectiva a los loables intereses humanitarios de nuestra
Cancillería. Tanto Panamá (1958) como Venezuela (1954) son Estados parte de dicha Convención y,
consecuentemente, se encuentran obligados por ella. La Convención de Caracas le otorga a
Panamá el derecho a conceder asilo en sus legaciones diplomáticas. Además, establece que la
calificación de la naturaleza y el carácter político del delito corresponde al Estado asilante (Panamá).
Adicionalmente, la Convención garantiza el salvoconducto para el asilado, en caso de que el Estado
territorial (Venezuela) exija que el asilado sea retirado del país, o en caso de que el Estado asilante
pida la salida del asilado para territorio extranjero. Por último, e independientemente de los
compromisos derivados de esta Convención, es fundamental que Panamá exija que se respete la
inviolabilidad de su misión diplomática. Dicha inviolabilidad es reconocida por la Convención de
Viena sobre relaciones diplomáticas (1961), la cual se hace extensiva a la residencia del jefe de
misión. Igualmente, el Estado receptor (Venezuela) tiene la obligación de salvaguardar dicha
inviolabilidad.
Las obligaciones derivadas de los convenios internacionales facultan a Panamá, mediante la figura
del asilo diplomático, a salvaguardar la vida, honra e integridad de los cuatro asilados.
Consecuentemente, corresponde solicitar el salvoconducto y trasladar a los asilados a territorio
panameño con el propósito de extenderles protecciones adicionales. En el ejercicio de estas
facultades, apremia la estricta observancia de las convenciones aplicables y la elección de las
instituciones jurídicas especiales que mejor garanticen los intereses a proteger.
Autor del artículo: Alonso E. Illueca
Características del asilo diplomático
1- Lugares en los que se puede conceder asilo
 Legaciones
 Misiones diplomáticas
 Residencia de los jefes de misión y locales habilitados para este fin
 Navíos de guerra y campamentos
 Aeronaves militares
2- Lugares en los que no se puede conceder el asilo
 Consulado
 Naves de guerra o aeronaves militares en astilleros
 Arsenales o talleres para su reparación
3- Requisito de urgencia: esto es en el caso que el individuo este siendo perseguido por
personas o multitudes que han escapado al control de autoridades o por las mismas
autoridades, cuando se encuentra en peligro su vida o su libertad por razones de persecución
política o no pueda sin riesgo ponerse de otra manera en seguridad.
4- El asilo no procede en caso de que el solicitante haya cometido un delito común.
5- El asilo se otorga a personas perseguidas por motivos políticos o ideológicos.
6- El estado asilante se encuentra obligado a respetar el principio de no devolución.
7- Terminación del asilo: se concede por tiempo estrictamente indispensable para que el
asilado salga del país con las seguridades otorgadas por el Gobierno del Estado territorial.

Conclusión
El objeto del derecho de asilo es una información muy amplia desde la perspectiva de su historia y
desarrollo actual, el número de convenios y tratados internacionales que lo rodean es bastante
extenso, pero igualmente es muy sencillo poder expresar una opinión, aunque esto es muy
importante cuando se habla del país. Se puede concluir que los refugiados no abandonaron su país
voluntariamente, sino porque sus derechos humanos fueron amenazados en su propio país. Por ello,
cruzaron la frontera, dejando atrás sus bienes y pertenencias, y buscaron seguridad en otro país. La
vulnerabilidad de estos grupos sociales marginados radica, por un lado, en la escasez de recursos
materiales (tierra, dinero) y documentos, por otro lado, falta de afecto (familia, amigos y comunidad).
La necesidad de obtener protección internacional es lo que diferencia la situación de los refugiados
de otros extranjeros, pues la situación de los extranjeros está regulada por la legislación migratoria
de los países

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