Sotelo, gracias K.
Cross
TAKE IT ALL
CRAVEN COVE SERIES
ALEXA RILEY
Sotelo, gracias K. Cross
Por las segundas oportunidades... y quizás una tercera y una cuarta.
Sotelo, gracias K. Cross
TAKE IT ALL
BY ALEXA RILEY
Anna empezó su relación con Rory con una mentira, ¿qué pasará
cuando él descubra la verdad?
Desde el principio Rory ha conocido sus secretos, pero ¿conocerá
Anna todos los de él?
Advertencia: Descubre cómo se enamoraron estos dos, y cómo
se las arreglan para seguir juntos.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 1
ANNA
Nada en este mundo me hace sonreír más que cuando veo el
hermoso rostro de mi hija. No importa el estado de ánimo en que me
encuentre; en el momento en que la veo, una sensación de paz me
invade. He cometido muchos errores en mi vida, pero ella es lo único
que he hecho bien en este mundo.
Atravieso la pintoresca cafetería hasta donde está sentada en un
rincón. Está trabajando en su portátil con un aspecto adorable, y me
pregunto si estará nerviosa por empezar un nuevo instituto la semana
que viene. Es su último año, y estoy segura de que está averiguando
todo lo que puede sobre Craven Cove High.
Pensé que debería pasar su último año de secundaria realmente
en la escuela, ya que a lo largo de los años hemos cambiado entre la
educación en casa y en persona. Normalmente dependía de dónde
estuviéramos en ese momento, pero sentía que este último año era
importante.
Quería que pudiera hacer todas las cosas que a tantas chicas de
secundaria les gustan. Desde las citas, hasta las fiestas, pasando por
el baile de graduación. Gran parte de nuestras vidas no eran lo normal
para los demás, pero quería asegurarme de que ella tuviera todas las
experiencias de la vida que otras chicas tuvieron al crecer. Cosas que
yo no tuve.
—Todo el mundo aquí es encantador. — digo, colocando la taza
de café que le he traído en la mesa junto a su portátil antes de tomar
asiento en la pequeña mesa.
No sé de dónde ha sacado el hábito del café porque ni siquiera
me gusta su olor. Celeste puede ser tan diferente a mí a veces y otras
exactamente igual. No sé si eso es bueno o malo. Supongo que malo
ya que soy un poco estafadora.
Sotelo, gracias K. Cross
—Ya estás haciendo amigos, por lo que veo. — Dirige una mirada
a las señoras que han tomado asiento en una de las mesas de la
esquina. Hace un momento estaba charlando con ellas en la cola.
—Una chica tiene que ganarse la vida. — Le hago un guiño a
Celeste, haciéndola reír.
Las tres mujeres entablan conversación conmigo. Soy nueva en
la ciudad y la mayoría de las mujeres son entrometidas. En realidad,
eso facilita mi trabajo. Cuanto más trata la gente de escarbar en tu
vida con sus preguntas, más se desprende de sus propias piezas. Las
tres me han dado un vistazo a sus vidas tan fácilmente sin darse
cuenta. Hacer una lectura para ellas sería como quitarle un caramelo
a un bebé.
No oculto lo que hago a mi hija. La mayoría me llamaría
estafadora, pero le digo a la gente lo que quiere oír o lo que ya sabe
pero no puede admitir. Quieren que hable con un ser querido que han
perdido o que les diga su futuro. ¿Puedo hacer realmente alguna de
esas cosas? En cierto modo, supongo, pero solo por la información que
me dan o por lo que he captado. Básicamente, la gente me paga para
que las tranquilice sobre su pasado o su futuro.
—Creo que estás bien de dinero, mamá. — Da un sorbo a su
café.
Lo estamos. Nunca he sido frugal con nuestro dinero. Sé lo que
es no tener un techo y acostarse con hambre. Algunas noches los
dolores de estómago eran tan fuertes que hacían casi imposible
dormir. Mi hija nunca tendrá esas experiencias. No me importa a
quién tenga que estafar para que eso ocurra.
Me acerco a la mesa y le quito las gafas manchadas de la cara
para limpiarlas. — ¿Qué te parece este lugar?— Le pregunto.
No sé qué tiene Craven Cove, pero hay algo que me atrae desde
hace tiempo. Me llamó la atención por primera vez cuando leí un
artículo sobre algunos de los hombres más ricos del estado de
Washington. Rory Crew encabezaba la lista y, tras indagar un poco,
descubrí que lo ha hecho durante años.
Los hombres ricos siempre han sido un blanco fácil para mí, y
no me siento culpable por ello después de conseguir lo que quiero de
Sotelo, gracias K. Cross
ellos. Cuanto más investigaba sobre Rory, más me intrigaba. Un padre
soltero muy conocido en el mundo de los negocios y aún más conocido
en la pequeña ciudad isleña de Craven Cove.
Lo siguiente que supe fue que estaba haciendo las maletas y
mudándome a la pequeña ciudad isleña. Sería el lugar perfecto para
que Celeste y yo nos estableciéramos por un tiempo. Tengo la
sensación de que Celeste anhela echar raíces en algún sitio, así que
¿por qué no en uno de los mejores lugares del país?
Si soy sincera conmigo misma, creo que yo también estoy
preparada para asentarme un poco, aunque la idea de hacerlo me
asuste. Por alguna razón, la idea de estar atada en algún lugar me da
la sensación de estar atrapada.
—Es agradable hasta ahora. — Celeste sonríe.
Es tan difícil de creer que mi niña tenga ya dieciocho años.
¿Dónde ha pasado el tiempo?
—El cambio se acerca. — digo mientras le devuelvo las gafas.
Pronto se irá sola y me quedaré sola. ¿Y luego qué? No quiero ni pensar
en eso. Siempre hemos sido ella y yo contra el mundo, y no estoy
dispuesta a dejarla marchar. — ¿Nos vemos en casa?
—Sí, voy a vagar por ahí.
—Sé que lo harás, cariño. — Mi chica puede ser del lado tímido,
pero siempre ha sido curiosa. —Aquí oscurece temprano, tenlo en
cuenta...
—Y aléjate del agua. — termina mis palabras por mí. —Estamos
en una isla. Eso puede ser difícil de cumplir, mamá. — Me sonríe.
—Iba a decir que apagaras el teléfono en silencio.
—Mentirosa. — me dice, pero solo porque me conoce.
Lamentablemente, si hay algo que se me da bien es mentir. Es una
habilidad que adquirí muy joven en la vida y me ha sacado de
bastantes apuros.
—Bien. — Le doy un beso en la cabeza antes de dirigirme a la
puerta para salir.
Sotelo, gracias K. Cross
Al llegar a la entrada, la puerta se abre y se me corta la
respiración. Mis ojos se cruzan brevemente con los de Rory Crew
cuando me abre la puerta. Es mucho más guapo en persona que en
las fotos que he visto en Internet. También es mucho más alto y ancho
de lo que me había imaginado. Paso por la puerta, sin molestarme en
darle las gracias por abrirme la puerta mientras miro al frente.
Entonces hago la única cosa que sé que volverá loco a un
hombre. Especialmente a un hombre rico que está acostumbrado a
conseguir todo lo que quiere. Lo ignoro. No tengo que mirar atrás para
saber que me está siguiendo, y sonrío para mis adentros. Realmente
me lo va a poner muy fácil.
Debería saber mejor que nadie que nada es tan fácil.
Especialmente cuando es tan bueno.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 2
RORY
El tiempo antes de que empiece la escuela es siempre mi
momento favorito del año. Apollo va a estar en el último año la semana
que viene y luego se va a la universidad. Este verano se sintió diferente
porque sabía que el cambio estaba llegando. Este era mi último verano
con él en casa, y he pasado todo el tiempo posible empapándome de
él.
Esta mañana salimos al agua y dimos un paseo en barco. Hoy
tengo que ir a la oficina, pero antes quería tomar un café con Apollo.
Me ha dicho que tiene planes para salir con Jackson esta tarde, así
que nos hemos parado a tomar algo rápido antes de tener que irnos
por caminos distintos. Le hice prometer que cenaría conmigo esta
noche al menos tres veces esta semana, y aceptó sin rechistar. Es un
chico tan bueno. Es todo mi mundo.
He tomado muchas decisiones equivocadas, sobre todo por ser
un padre soltero toda su vida, pero verlo prosperar y convertirse en
una persona increíble ha sido la alegría de mi vida. Cuando era más
joven, algunos de los chicos del club de campo solían intentar
presionarme con las mujeres, diciéndome que debería vivir a tope o
que tenía que encontrarle una madre a Apollo. Después dejé de ir al
club.
Mi vida se ha centrado en mi hijo, y nunca me arrepentiré de
haberle dado prioridad. Ahora que se va a la universidad el año que
viene, siento que lo estoy perdiendo, y no estoy preparado. Siempre ha
sido mi hijito, incluso ahora que es tan alto como yo. Incluso se las ha
arreglado para entrar en la Estatal sin un ápice de ayuda por mi parte,
gracias al trabajo furtivo entre él y la directora Nolan. No me
sorprendió en absoluto que quisiera entrar por sus propios méritos,
solo odio que me lo ocultara hasta que fuera un hecho. Tal vez le
impongo demasiado mi agenda, y tal vez lo asfixio con mi atención,
pero no sé cómo no quererlo así.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿Qué quieres del mostrador? Puedo pedir por nosotros. — me
dice mientras nos dirigimos a la puerta de la cafetería.
—Probablemente un café helado. Lo tomaré y me iré. — Miro el
reloj mientras me dirijo a la puerta. — ¿Vas a conseguir comida?
Al abrir la puerta, veo que viene alguien y me detengo. La mujer
que sale de la cafetería no es de Craven Cove, porque es imposible que
no recuerde haberla visto antes. Su pelo rubio está por encima de un
hombro y parece oro hilado. Lleva un jersey azul oscuro ajustado y
unos vaqueros con botas. Mis ojos recorren sus curvas de arriba abajo
mientras me quedo completamente atónito. Es como si me hubiera
atropellado un puto tren de mercancías.
—Papá, ¿vienes?— pregunta Apollo al entrar en la cafetería.
—Um, no, creo que tengo que ir a trabajar temprano. Te veré esta
noche, ¿no?
—Te mandaré un mensaje. Puede que el entrenador quiera que
el equipo salga esta noche para repasar los partidos antes de que
empiecen las clases.
—De acuerdo, avísame. — digo antes de despedirnos y me dirijo
con paso firme al estacionamiento. Al escudriñar rápidamente el
estacionamiento, veo a la mujer rubia dirigiéndose a su coche. Me
apresuro y me pongo delante de su coche antes de que entre. —
Disculpe.
Cuando dirige sus brillantes ojos verdes hacia mí, me doy cuenta
de que no tengo ni idea de lo que voy a decirle.
—Hola. — dice, y es tan condenadamente dulce.
—Eres nueva en la ciudad. — Odio que salga como una
acusación en lugar de una pregunta. —Lo siento, quiero decir que es
que conozco a todo el mundo aquí.
—Sí, me acabo de mudar aquí. — Se apoya en el coche y no hace
ningún movimiento para acercarse a mí. —Soy Anna Binx.
—Soy Rory Crew. — Me acerco a ella y le tiendo la mano. Cuando
me sonríe, pienso que habría sido más amable si me hubiera dado una
patada en las tripas. Brilla como un ángel y, por un segundo, pierdo
por completo la capacidad de hablar.
Sotelo, gracias K. Cross
Me coge la mano y suelta una pequeña carcajada al ver lo
aturdido que estoy. —Encantada de conocerte. — Veo el hermoso color
rosa de sus mejillas al sonrojarse y luego me suelta. —Bueno, gracias
por la cálida bienvenida.
—Espera. — suelto, aun tratando de ordenar mis pensamientos.
—No suelo ser tan disperso, pero me has tomado por sorpresa.
—Me pasa mucho. — Sonríe, y maldita sea si no se me pone
dura. — ¿Vives por aquí?
—Sí. — respondo, agradecido de que ella navegue por la
conversación. —En el lado este, junto al agua.
—Oh, la parte elegante de la ciudad. — Señala con el pulgar
detrás de ella. —Yo estoy en el lado oeste, en un alquiler de Ivy Avenue.
— ¿La casita azul?
—Sí, ¿la conoces?
—Es una de mis propiedades de inversión. — Me entusiasma la
pequeña conexión, porque puede darme varias razones para volver a
verla. —Tengo una empresa que mantiene los contratos de alquiler.
—Qué pequeño es el mundo. — El brillo de sus ojos me hace
pensar que tiene un secreto.
— ¿Te gustaría un tour por la isla?— Pretendo ser casual cuando
no estoy nada cerca de ello. —Puedo mostrarte toda la gente que hay
que evitar. — La sonrisa en mi voz es genuina, y me sorprende. No
recuerdo la última vez que tuve una conversación con una mujer que
no estuviera relacionada con los negocios o con Apollo.
— Oh, ¿entiendes los chismes de la ciudad?— Cuando sonríe, es
como mirar al sol, y podría dejarme ciego.
—No, pero no tengo problemas en inventar algo para que pases
algo de tiempo conmigo.
—Hmmm. — finge pensarlo, y me doy cuenta de que estoy
nervioso.
¿Cuándo fue la última vez que quise la atención de una mujer?
Jesús, Apollo tiene dieciocho años, así que al menos ese tiempo.
Después de que naciera y su madre se marchara, fue la última vez que
Sotelo, gracias K. Cross
tuve en cuenta a las mujeres en mi vida. Pero aquí estoy de pie fuera
de la cafetería, preguntándome si puedo convencer a esta mujer de
que no huya de mí. Nunca se me dio bien coquetear con las mujeres,
y no era un jugador ni siquiera cuando era joven. Estar
completamente centrado en mi hijo durante los últimos dieciocho años
me ha puesto anteojeras para las relaciones, y ahora parece que estoy
perdido.
—Estaba planeando ir al mercado de agricultores. ¿Tal vez
podrías venir conmigo?
—Sí. — digo demasiado rápido y luego me aclaro la garganta. —
Me gustaría.
—Bien, vamos a dar un paseo.
Se aleja de su coche y me muevo a su lado, igualando sus pasos.
Por primera vez en mi vida, siento que quizás no tengo todo lo que
quiero. Quizá me falta algo, y quizá sea Anna Binx.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 3
ANNA
Siempre me ha resultado fácil conocer a la gente, pero nunca me
ha costado mucho. Para mi sorpresa, Rory Crew no está resultando
tan fácil. Tenía una idea de quién era en mi mente con la poca
información que había reunido sobre él. Resulta que también me
equivoqué con eso, y me encuentro un poco desequilibrada.
— ¿Hay algo en particular que estés buscando en el mercado?—
pregunta, poniendo su mano en la parte baja de mi espalda. El simple
contacto me recorre todo el cuerpo, y no estoy preparada para lo bien
que se siente.
—La verdad es que no. Soy una cocinera terrible, pero podría
coger algo de fruta. — admito. Celeste sabe cocinar, pero yo no tengo
paciencia para ello. Todo lo que hago se quema o no se cocina del todo.
Todos tenemos nuestros talentos en la vida, y la cocina no es el mío.
—Estaré encantado de cocinar para ti cuando quieras. — Me
lanza una sonrisa encantadora mientras se acerca a mi lado.
Cualquiera que nos vea ahora mismo pensaría que somos una pareja.
Lo cual no se parece en nada al Rory Crew del que he leído.
Ni siquiera he podido averiguar quién es la madre de su hijo
Apollo. Cuando se trata de su vida amorosa, no hay nada. Ni siquiera
hay especulaciones. No hay ni una sola foto en la que esté tan cerca
de alguien del sexo opuesto como lo está conmigo ahora mismo.
De hecho, es algo terrible para coquetear. Se tropieza con sus
propias palabras mientras trata de encontrar la manera de pasar más
tiempo conmigo. Es adorable y entrañable, especialmente viniendo de
un hombre que tiene todo el poder que tiene.
— ¿Eres bueno en la cocina?
—Supongo que solo hay una manera de que lo descubras de
verdad. — Su mano se desliza desde mi espalda hasta mi cadera. Me
encuentro apoyada en él y dejando que me guíe por el mercado.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿Tu casa o la mía?— Me burlo.
—La que consiga que aceptes.
— ¿Habrá postre?
Hace una pausa, mirándome. —Siempre.
Sus ojos se detienen en mi boca, y por un momento me permito
fantasear con lo que sería besarlo. Muevo la cabeza en otra dirección,
rompiendo el hechizo en el que me ha metido. ¿Qué me pasa? Ni una
sola vez he pensado en besar a alguien a quien estaba pensando en
estafar. Rory Crew es demasiado tentador.
Nos abrimos paso de un stand a otro, y no me pierdo las largas
miradas y las caras de sorpresa de la gente al ver a Rory conmigo.
Camina despacio y se asegura de que lo veamos todo mientras alarga
nuestro tiempo juntos en el mercado. Por alguna razón, lo dejo.
— ¿Vas a dejar que te dé de comer?— Mira el reloj que lleva en
la muñeca y asiente. —Gio's abre ahora para cenar, y es el mejor sitio
de la ciudad.
—De acuerdo. — acepto antes de poder pensar más en ello. Mi
respuesta debería haber sido no y entonces que empiece la
persecución.
— ¿Qué te ha traído a Craven Cove?— pregunta, cogiendo las
bolsas de fruta de mi mano.
—Mi hija. Quería asentarme para que hiciera su último año de
instituto.
—Mi hijo también está en el último año.
— ¿Solo un hijo?— Ya sé la respuesta.
—Sí, él ha sido mi mundo. ¿Y tú?
—Lo mismo. Siempre hemos estado las dos solas. Haría
cualquier cosa por mi Celeste.
—Conozco el sentimiento. — Me abre la puerta del restaurante.
— ¡Sr. Crew!— Un hombre bajito y redondo, vestido de blanco,
se dirige a Rory. —No sabía que vendría esta noche.
Sotelo, gracias K. Cross
Los ojos del hombre se abren de par en par cuando me ve de pie
junto a Rory. Como si fuera una señal, el brazo de Rory me rodea, sus
dedos se hunden en mi cadera. Una emoción recorre mi cuerpo, y una
vez más me doy cuenta de que estoy disfrutando demasiado.
—He traído una cita esta noche. — dice Rory. —Gio, esta es
Anna. Es nueva en la ciudad.
—Un hermoso nombre para una hermosa mujer. — Gio
comienza a extender su mano para que la tome, pero Rory lo
interrumpe.
—La mesa del fondo, por favor. — Me muerdo el interior de la
mejilla para no reírme.
—Por aquí. — Gio coge rápidamente dos menús antes de
llevarnos hacia la parte trasera del restaurante. Rory pide una botella
de vino enseguida, así que volvemos a estar solos.
— ¿Cita?— Me burlo, y se encoge de hombros como si no fuera
gran cosa. El hombre que tropezaba con sus palabras hace una hora
se desvanece rápidamente.
—Debías de ser joven cuando tuviste a tu hija si está en el último
año. — pregunta.
—Lo era. Diecisiete años. — Gio vuelve con la botella de vino y
nos sirve una copa a los dos.
— ¿Puedo pedir por nosotros?— pregunta Rory, y asiento.
Cogiendo mi copa de vino para dar un sorbo, intento calmar mis
nervios. Esto no está saliendo como lo había planeado. Si fuera
cualquier otra persona, me habría parecido arrogante pedir por mí,
pero con Rory, algo es diferente. No está tratando de ser arrogante o
prepotente. Está tratando de cuidar de mí. Una ráfaga de emociones
inesperadas me golpea, y me doy cuenta de que esto es malo. Ese
impulso familiar de correr me golpea, y miro hacia la puerta.
Cuando Rory termina de pedir, tomo aire y alejo la conversación
de mi pasado. Estoy acostumbrada a las caras de sorpresa que recibo
cuando les digo que tengo una hija de dieciocho años o cuando nos
ven a Celeste y a mí juntas. La mayoría no indaga. No cuando les
devuelves todo. A la gente le encanta hablar de sí misma, así que no
Sotelo, gracias K. Cross
es difícil evitar que hagan demasiadas preguntas sobre tu vida. No
estoy segura de que eso vaya a ser fácil con Rory.
— ¿Qué hay de ti? Supongo que eres un padre soltero.
—Lo soy. — Sonríe, claramente orgulloso de ese hecho. —Su
madre ha estado al margen desde el principio. — Lo observo
atentamente, sin ver que se haya perdido el amor. —Supongo que
también eres madre soltera.
—Sí. — es la única respuesta que doy.
Una vez fui la chica tonta que pensaba que un hombre iba a
salvarme de mi terrible vida. Aprendí la lección. Nadie puede salvarte
más que tú misma, y solo puedes depender de ti misma.
Nunca me permitiré olvidar eso. Especialmente cuando se trata
de un hombre como Rory Crew.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 4
RORY
— ¿Así que puedes decirme mi fortuna?— le pregunto mientras
salimos del restaurante.
—Tal vez. — me dice, pero veo la sonrisa que intenta ocultar.
—Nunca he conocido a nadie que use cartas de tarot. — Me
agacho y le cojo la mano mientras caminamos por Main Street hacia
su coche.
Es tarde, y hemos estado en el restaurante el tiempo suficiente
para que salgan las estrellas. Recibí un mensaje de Apollo durante la
cena diciéndome que estaba comiendo con Jaxson y que llegaría tarde
a casa. Luego Anna recibió uno de su hija Celeste diciendo que había
cogido comida de camino a casa y que estaba viendo una película.
Cuando su mano está en la mía, se siente como si hubiéramos
hecho esto durante mucho tiempo. Con Anna es natural y fácil, y
nunca me había sentido tan atraído por una mujer.
Con la madre de Apollo fue una noche de borrachera, y ni
siquiera la conocía antes de esa noche. Cuando Heather me dijo que
estaba embarazada, me quedé como mínimo sorprendido, pero estaba
dispuesto a dar un paso adelante y ser el padre que mi hijo se merecía.
Incluso había hecho una habitación en la finca de mi familia para que
ella viviera con nosotros mientras intentábamos ser padres.
Heather ni siquiera se quedó una noche después de volver del
hospital. Dejó a Apollo en mi casa y dijo que necesitaba un descanso
después de cuidarlo durante nueve meses. Esos primeros días a solas
con él fueron los más aterradores de mi vida, pero de alguna manera
lo superamos.
—Puedes decirme lo que buscas o hacerme una pregunta, y yo
puedo usar las cartas para guiarme. Me han dicho que se me da
bastante bien.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿Qué dirían si te pidiera volver a verte?— Su coche está más
adelante, y estoy desesperado porque este tiempo con ella siga
adelante.
—Hmmm. — finge pensarlo, pero puedo ver la luz en sus ojos.
No me está engañando. —Creo que hay muchas posibilidades de que
acepte.
—Mañana. — digo cuando nos detenemos y ella saca las llaves.
— ¿Tan pronto?
Su pelo rubio brilla a la luz de la luna y me acerco. Me muero
por pasar mis dedos por él, pero me conformo con colocárselo detrás
de las orejas. —No salgo con nadie, Anna. — traga con fuerza cuando
me acerco un poco más y su espalda se aprieta contra el lateral de su
coche. —No he tenido sexo en mucho, mucho tiempo.
Se lame los labios y me mira a través de las pestañas. — ¿Cuánto
tiempo?— La pregunta es tan suave que casi no la capto.
—Diría que unos dieciocho años y diez meses, más o menos.
Observo cómo se mueve su garganta mientras traga
audiblemente. —Es mucho tiempo.
—No soy de los que toman una decisión a la ligera. — Me inclino
más hacia ella y veo que sus ojos se cierran ligeramente cuando acerco
mi boca a su oído. —Y me gustaría mucho hacerte el amor.
Jadea cuando rozo mis labios contra la concha de su oreja e
inhalo su dulce aroma.
—Rory, yo...— traga de nuevo mientras lamo el mismo rastro que
dejaron mis labios.
Hacía tanto tiempo que no estaba tan cerca de una mujer que ni
siquiera sé si lo que estoy haciendo es correcto. Solo sé que esto se
siente tan jodidamente bien, y por el temblor de su cuerpo, ella está
de acuerdo.
—No tienes que responder todavía. — Mis labios se mueven
hacia su cuello y luego lentamente a lo largo de su mandíbula. —No
voy a ninguna parte.
Sotelo, gracias K. Cross
Cuando llego a su mejilla, me inclino hacia atrás para poder
tomar su cara con mis dos manos. Con una larga mirada a sus ojos,
dejo claras mis intenciones. Cuando no me dice que me detenga, me
inclino y aprieto mis labios contra los suyos.
La electricidad caliente se abre paso entre nosotros y, durante
medio segundo, me pregunto si me ha sorprendido. El calor de sus
suaves labios se funde con los míos, y jadea como si también lo
sintiera. Aprovecho la oportunidad para deslizar mi lengua en el
interior y la deslizo contra la suya. Duda durante un instante antes
de devolverme el sabor. Sus manos se acercan a mi pecho y sus dedos
se mueven hacia el interior de mi chaqueta y alrededor de mis
costillas. Parece que está en todas partes y, maldita sea, ojalá lo
estuviera.
Gimo en su boca mientras empujo mi cuerpo contra el suyo, mi
polla frotando contra su vientre. Mis manos sostienen su rostro con
firmeza mientras la beso como si fuera el último que tendría. Es tan
intenso y minucioso que no hay ninguna posibilidad de que la hayan
besado así antes. Estoy desesperado por seguir tomando más y más,
pero temo que me aleje.
—Rory. — gime, y sus uñas se clavan en mis costados.
Joder. Una de mis manos se desliza hasta su muslo y la
engancho para poder acercarme a ese calor entre sus piernas. Sin
tener en cuenta dónde estamos o si alguien nos está mirando, empujo
contra ese dulce calor entre sus piernas.
—Más. — gruño y la beso de nuevo, más fuerte y posesivo.
Suelta un pequeño gemido en el fondo de su garganta, pero lo
único que hace es aferrarse más a mí y chuparme el labio inferior.
Mierda, nunca he sentido nada tan bueno, y me pregunto qué haría
su boca con mi polla.
—Disculpe. — Se oye una voz detrás de mí y me sobresalto ante
la intromisión.
Me molesta tener que dejar de besar a Anna y tener que bajar su
pierna. No puedo darme la vuelta porque mi polla está demasiado dura
para esconderla, así que estiro el cuello para ver al imbécil que nos ha
interrumpido.
Sotelo, gracias K. Cross
—Lo siento, Sr. Crew, pero ha olvidado su tarjeta de crédito. —
dice el camarero de Gio's mientras se acerca nervioso y la extiende
todo lo que puede.
Anna debe sentir mi dilema porque me sonríe y luego le tiende
la mano y se la quita. —Gracias. — dice, y oigo al camarero alejarse
rápidamente.
—Me disculparía, pero no lo siento. — Deslizo mis manos
alrededor de su espalda y luego las bajo para agarrar su trasero. —
Ven a casa conmigo.
Ya estoy pensando en una forma de llevarla a casa antes de que
Apollo entre. La finca es lo suficientemente grande como para tener
múltiples entradas y salidas. Además nuestras habitaciones están en
alas opuestas de la casa.
—Yo, um...— levanta la vista hacia mí, y maldita sea, sé que eso
fue demasiado rápido.
—Oye. — digo, subiendo mis manos por su cuerpo. Las apoyo en
el hueco de su cuello, y puedo sentir su corazón latiendo bajo ellas. —
Ha pasado tanto tiempo que ya no sé cómo hacer esto. — Cuando
sonrío, se ablanda. —Haré esto al ritmo que tú establezcas. Dime lo
que necesitas y te lo daré.
—Así de sencillo, ¿eh?— se burla.
—Sí. — Cuando mi voz es seria, creo que la sorprende. —No soy
un hombre que haga nada a medias. Si quieres el mundo, te lo daré.
Solo tienes que pedirlo.
—No eres para nada lo que esperaba. — dice, más para sí misma
que para mí.
—Mañana. Necesito verte mañana. — No tengo ni idea de lo que
hay en mi calendario, pero acaba de ser borrado.
—Ya veremos. — Coge las llaves del suelo y no me doy cuenta de
que se le han caído.
Doy un paso atrás, dándole espacio para abrir la puerta de su
coche, pero desesperadamente preocupado de que se me escape de las
manos. —Anna.
Sotelo, gracias K. Cross
—Tengo tu número. — dice antes de ponerse de puntillas para
darme otro beso. Me inclino para encontrar sus labios, y es igual de
suave y dulce, pero termina demasiado rápido para mi gusto. —
Buenas noches, Rory.
Veo cómo se sube a su coche y se aleja de mí. Se necesita de todo
en mí para no ir tras ella, pero incluso con solo conocer a Anna hoy,
puedo decir que no es el tipo de mujer que reprimes. Es tan asustadiza
como un gatito, y voy a tener que atraerla más cerca. Cuando decida
entregarse a mí, será demasiado tarde para que huya.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 5
ANNA
— ¿Qué estoy haciendo?— Murmuro para mí misma, poniendo
mi teléfono de nuevo en la encimera de la cocina. Me dije a mí misma
que iba a esperar para enviarle un mensaje a Rory. Ya han pasado un
puñado de días desde que lo vi, y no puedo dejar de pensar en el
hombre.
Me paso los dedos por los labios, pensando en aquel beso. Fue
algo más. Creo que no me han besado de esa manera en toda mi vida,
pero tampoco es que me hayan dado muchos en estos años. Los
hombres ya no juegan conmigo, juego con ellos.
Hace mucho tiempo, borré mi deseo de tener una pareja en la
vida. ¿Qué sentido tiene realmente? Todo lo que te traen es dolor y
angustia. Puedo cuidar de mí misma; lo he hecho toda mi vida. Rory
me hizo cuestionar eso, y me asusta mucho.
Casi me creí lo que me dijo sobre no haber estado con nadie en
casi dos décadas. No era tan descabellado para mí. Podía relacionarlo,
pero no soy un hombre. Todo el mundo sabe que los hombres solo se
preocupan por una cosa, así que es imposible que un hombre como él
no haya estado con nadie en tanto tiempo. Incluso si no puedo
encontrar pruebas de ello, es una imposibilidad.
Cuando oigo que llaman a la puerta de mi casa, miro el reloj.
Celeste no sale de la escuela hasta dentro de una hora. Cuando miro
por la ventana, no puedo evitar la sonrisa que se extiende por mi cara
al ver quién está ahí esperando.
—Rory. — Le sonrío mientras abro la puerta y me apoyo en ella.
Maldita sea, es aún más guapo de lo que recordaba.
—No has llamado. — me acusa, y alzo las cejas. —Joder. Eso ha
salido mal. — Se pasa la mano por el pelo corto y vuelve a estar
adorablemente nervioso. De acuerdo, quizá no estaba mintiendo
acerca de no haber estado con una mujer en años.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿Cómo se supone que iba a salir?— Me burlo.
—Así. — Se precipita hacia delante, me agarra y me atrae hacia
su cuerpo. Su boca cae sobre la mía más rápido de lo que puedo
parpadear, y por mucho que quiera apartarlo, me derrito ante su
contacto.
Es una mala idea. Sé que Rory es peligroso porque me hace
desear cosas que no debería. Y lo peor es que me hace dudar de mí
misma. Incluso con todas esas razones, mis dedos se clavan en su
camisa mientras intento acercarlo.
—Abre para mí, Anna. Necesito esto. — ¿Cómo hace para que
suene como si estuviera rogando y exigiendo a la vez?
Mi cuerpo hace lo que quiere ahora, sin escuchar mi lógica. Su
lengua toca la mía y gime en mi boca. El sonido resuena en mi pecho
y va directo a mi sexo.
Sus manos se dirigen a mi culo mientras me levanta del suelo y
cierra la puerta de una patada tras nosotros. Cuando se cierra, me
lleva hasta el sofá y me tumba sin que su boca abandone la mía.
—Rory. — Me separo del beso, intentando recuperar el aliento.
Su boca desciende por mi cuello y los deseos que había dejado de lado
hace tiempo salen a la superficie con fuerza.
—Me he vuelto loco. — dice entre besos abiertos en mi cuello. —
No has llamado. — repite. — ¿Sabes cuántas veces he pasado por aquí
solo para intentar verte?— Su boca baja hasta la parte superior de mis
pechos.
—Acosador. — gimo. No debería excitarme que pasara tanto por
aquí, pero ahora no puedo hablar con mi cuerpo porque está fuera de
mi control. En lugar de correr hacia las colinas, abro las piernas.
—No tienes ni puta idea. — Sus manos empujan mi vestido hacia
arriba y levanto las caderas en señal de invitación.
Quiero su boca en todas partes a la vez, y empiezo a negociar
con mi determinación. ¿Cuánto podría doler realmente? Podríamos
divertirnos un poco, y podría funcionar algo de esta fascinación que
siento por él. Tal vez esto es exactamente lo que necesito para sacarlo
de mi sistema.
Sotelo, gracias K. Cross
Avanza por mi cuerpo y sus dedos se introducen en mis bragas
y las arrastra por mis piernas. Para mi sorpresa, se las mete en el
bolsillo, pero no tengo tiempo de procesar eso ahora. Sus ojos miran
fijamente mi coño, y hay un hambre apenas contenida en él.
—Hueles tan bien. — Se inclina hacia mí y su cálido aliento me
hace cosquillas al inhalar profundamente.
—Deja de burlarte. — Intento levantar las caderas, pero me
sujeta al sofá.
— ¿Soy yo el que se burla? Podría haber estado comiendo tu
coño durante la última semana. Creo que eres tú la que me toma el
pelo.
—Rory. — gimo, y entonces hago algo que dije que no volvería a
hacer: Suplicar. —Por favor.
—Oh, lo conseguirás, Anna. No me iré de aquí sin tenerte en mi
lengua. — dice antes de que su boca descienda.
Gime con fuerza en el momento en que su boca entra en contacto
con mi clítoris, y jadeo ante la sensación. Su lengua rodea el manojo
de nervios antes de bajar para introducirse en mi interior. Mueve la
lengua hacia dentro y hacia fuera como si me estuviera follando, y
vaya si se siente bien.
Con cada empuje de su lengua, derriba todos los muros que he
construido para mantener alejados los deseos de estar con un hombre.
Ahora todo lo que puedo pensar es en él en celo encima de mí. Tal vez
sea porque ambos hemos estado tanto tiempo sin hacerlo, o por el loco
deseo que hay entre nosotros, pero ahora mismo esta habitación está
cargada de lujuria eléctrica.
Sustituye su lengua por sus dedos y vuelve a chuparme el
clítoris. El primer orgasmo me golpea rápidamente y grito su nombre
mientras me tiemblan las piernas. Luego me inmoviliza con su brazo
mientras sigue comiendo, y creo que voy a morir de tortura erótica.
Cuando engancha su dedo dentro de mí, me llega otro orgasmo. Este
es diferente a cualquier otro que haya sentido en mi vida, y grito su
nombre.
Sotelo, gracias K. Cross
Mis ojos se cierran y disfruto no solo del placer, sino de la paz
de tenerlo tan cerca. Cuando sube por mi cuerpo y empieza a besarme,
le devuelvo el beso, saboreándome en sus labios.
—Nunca he hecho eso antes. — Las palabras salen antes de que
sepa que estoy hablando, y me doy cuenta de que he dicho demasiado.
Se supone que debo guardarme esas cosas para mí.
—Entonces los hombres con los que has salido antes que yo no
te merecían. — Esta vez el beso es duro y posesivo. No le gusta la idea
de que otros hombres hayan estado conmigo, y ahí voy de nuevo,
disfrutando de algo que no debería. Un hombre celoso nunca es algo
bueno, pero al cerebro entre mis piernas le encanta.
—Oh, Dios, mi hija. — Me incorporo rápidamente. —Tengo que
recogerla pronto del colegio.
Asiente en señal de comprensión. —Tengo un evento en mi casa
este fin de semana. Di que vendrás. Puedes traer a tu hija. Me
encantaría conocerla.
—No lo sé. — Me estoy enamorando demasiado rápido de este
hombre.
—Todo el pueblo estará ahí.
Mis dientes se hunden en mi labio inferior. Sería un buen
momento para conocer a todo el mundo. —Creo que solo quieres
exhibirme. — me burlo de él, pero no lo niega.
—Di que vendrás.
—Acabo de hacerlo. — Sonrío, haciéndole soltar una risa
profunda y sexy.
—Quiero tu número. No se puede confiar en que me llames. —
Cuando se levanta, me pican los dedos por agarrarlo y volver a ponerlo
encima de mí.
No me pierdo de vista el contorno de su dura polla, pero no me
empuja para que lo haga correrse. De hecho, todo lo que me está
presionando es por mi número y más tiempo conmigo.
Sotelo, gracias K. Cross
—De acuerdo. — acepto y le digo mi número. Lo pone en su
teléfono y un momento después suena el mío. Me ofrece su mano y me
ayuda a ponerme en pie.
—Hasta entonces. — Me besa una vez más y se va.
Después, me quedo un poco boquiabierta. Rory es mejor para
conquistarme que yo para conquistarlo a él. ¿Cómo es posible?
Unos instantes después, se oye que alguien viene de afuera.
Cuando voy a la puerta, veo un elegante coche deportivo en la entrada.
Cuando salgo para ver quién es, me doy cuenta de que mi hija está en
el coche besándose con un chico. Tengo que reprimir una carcajada
mientras me acerco y golpeo la ventanilla. Se separan, claramente
atrapados, y cuando veo quién es el chico, me sorprende reconocer
sus ojos demasiado bien.
Es el hijo de Rory. Tiene que serlo.
Lo que hace las cosas un poco más complicadas.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 6
RORY
Organizar fiestas en la finca es siempre mucho trabajo, pero es
bueno para la comunidad. Desgraciadamente, como soy el anfitrión,
me veo arrastrado a un montón de direcciones diferentes durante toda
la noche. Por suerte, este año he conseguido mantenerme al margen
de la subasta de solteros, pero en su lugar se ha inscrito Apollo.
Tendré que recordárselo antes de que tenga que subir al escenario.
Por el rabillo del ojo, lo veo esperando a Celeste, y me duele el
corazón.
Después de salir de la casa de Anna, lo vi en el coche con una
mujer joven. Me sorprendió, porque aunque esperaba que Apollo
saliera con alguien, nunca lo había hecho. Así que verlo con alguien
fue un poco impactante. Más aún cuando reduje la velocidad y vi su
coche entrar en el camino de entrada de la casita azul que acababa de
dejar. Estacioné al final de la calle, fuera de la vista, y esperé para
estar seguro. Cuando vi a Anna salir y hablar con la joven del coche,
y luego a las dos entrar, mis sospechas se confirmaron.
No sabía cómo reaccionar ante este descubrimiento, y me
parecía que era demasiada coincidencia. ¿Cómo se las arreglaron
estas dos mujeres para enamorarnos a los dos? Apollo no la llevaría
por ahí a menos que fuera en serio. Después de lo que había hecho
con Anna, me preguntaba hasta qué punto Apollo iba en serio con su
hija.
Apollo tiene mucho todavía por delante. He vivido mi vida y me
he abierto camino en el mundo. Cuando dejé embarazada a su madre,
no nos conocíamos y éramos demasiado jóvenes para pensar en el
futuro. Lo único que nos preocupaba era la gratificación instantánea.
El hecho de tener a mi hijo me llevó a la parte más increíble de mi
vida, pero no le desearía las dificultades que pasé.
La culpa me pesaba mientras volvía a la finca y me encerraba en
mi despacho. Después de pensarlo, me puse en contacto con uno de
Sotelo, gracias K. Cross
mis contactos en seguridad y le pedí que investigara los antecedentes
de Anna. No es que no confiara en ella, solo necesitaba estar seguro
de que, por el bien de Apollo, no había algo o alguien de quien
estuvieran huyendo.
No tardé en tener noticias, y la larga lista de actividades
sospechosas de Anna hizo que mi preocupación se duplicara. No es
que me importara que tuviera un pasado, pero para empezar, ¿por qué
hizo esas cosas? ¿Quién la puso en una situación en la que tuvo que
estafar a través del país? ¿Acaso me importaba que me estuviera
estafando? Me senté en mi silla y lo pensé durante dos segundos. No
importaba si me vaciaba la cuenta bancaria, le extendería un cheque
si me lo pedía.
Tal vez sea ingenuo, pero llevo mucho tiempo en el mundo de los
negocios y he visto el tipo de gente que quería aprovecharse de mí.
Anna no lo hace para mantener un estilo de vida fastuoso ni para
hacer daño a la gente; solo intenta hacer lo que puede para criar a su
hija. Como padre, no la culpo, y probablemente haría lo mismo si
estuviera en su lugar.
Lo que me preocupa es que si Apollo siente por Celeste algo
parecido a lo que yo siento por Anna, le dará la espalda a su futuro.
También hay una parte secreta de mi corazón que anhela tener
más hijos, aunque nunca he permitido que eso se convierta en una
posibilidad. Tener una hija completaría esa pieza que falta, pero me
aterra lo que me costará. ¿Y si se vuelve Apollo contra mí? ¿Y si
invierto mi amor en Celeste y ella rompe el corazón de Apollo? ¿Y si
ella le hace lo que Heather me hizo a mí? no amaba a Heather, pero
me dejó con un hijo que anhelaba una madre que no lo quería. Tuve
que ser yo quien le respondiera cada vez que preguntaba por qué no
tenía una madre. Eso no es algo que le desearía a mi hijo.
Con todo ese peso sobre mis hombros, hablé con él antes de la
fiesta e hice todo lo posible para explicarle que tenía que divertirse y
terminar antes de que fuera demasiado lejos. Soy un hombre adulto y
puedo lidiar con Anna y lo que ella busca. No voy a permitir que Apollo
haga lo mismo.
Por el rabillo del ojo, veo que Apollo se levanta y luego abraza a
una joven. Cuando la suelta, veo que es Celeste, y por un segundo
Sotelo, gracias K. Cross
observo a mi hijo. La forma en que sus ojos se iluminan y la manera
en que la mira no es nada que haya visto antes en él. La preocupación
que tengo se duplica cuando los dos desaparecen entre la multitud.
Cuando miro a la entrada, sigo atónita al ver a Anna entrando,
con la cabeza alta y con aspecto de pertenecer a este lugar. Y así es.
Me excuso del grupo de gente que me habla, pero no espero a que me
respondan. En su lugar, me dirijo a Anna y la cojo de la mano, tirando
de ella detrás de mí.
—Bueno, hola a ti también. — dice, y aprieto los dientes.
La conduzco por un largo pasillo y abro la primera puerta a la
izquierda. Es un almacén, pero me importa un carajo. Necesito estar
a solas con ella.
—Rory, ¿qué estás...?
Su pregunta se interrumpe cuando la aprisiono contra la puerta
y aprieto mi cuerpo contra el suyo. —Basta. — digo mientras miro su
vestido púrpura intenso y cómo se ciñe a sus pesadas curvas. — ¿Te
has puesto esto para atormentarme?
—Sí. — Ni siquiera intenta negarlo.
— ¿Qué quieres?— Es una pregunta cargada, y ni siquiera sé lo
que estoy pidiendo. —Dímelo, y podrás tenerlo.
Sus labios se separan, y sus ojos son inciertos mientras me mira
fijamente. —Rory, no sé qué quieres decir.
— ¿Tienes idea de lo mucho que te deseo?— Mis manos se
mueven hacia sus caderas y alrededor de su culo. —No hay nada que
no haría para hacerte mía.
Jadea cuando aprieto mi polla contra ella y me abalanzo hacia
abajo, robándole el aliento. Cuando mis labios se pegan a los suyos,
grito tan fuerte que retumba entre nosotros. Es suave contra mí, y
nada me apetece más que arrancar la ropa que nos separa para poder
sumergirme en su calor fundido.
El sonido que hace cuando rompo el beso me pone más duro que
nunca. Arrodillándome entre sus piernas, le subo el vestido y le ordeno
que lo sujete. Hace lo que le pido y, en un rápido movimiento, le bajo
las bragas por las rodillas y le meto la cara en el coño.
Sotelo, gracias K. Cross
Tiene una dulce suavidad entre sus muslos, y lamo el interior
para limpiar su desordenado deseo. Mi cuerpo se estremece de
necesidad, pero no es para mi propio placer. Tengo que hacer que se
corra, tengo que marcarla como mía. Mi necesidad de reclamar arde
por todas partes, y si no lo hago ahora, podría morir.
—Rory. — gime, y no sé si sus manos en mi pelo me acercan o
me alejan.
—Mía. — Estoy hambriento mientras me deleito con su miel y
deslizo mis dedos en sus suaves pliegues. Cuando los enrosco de esa
forma tan perfecta, grita de éxtasis.
Los sonidos de su clímax son fuertes, y no hay duda de que si
hay alguien en el pasillo, la ha oído. Demonios, puede que también lo
hayan hecho en el salón de baile. Cuando está saciada y agotada, me
limpio los dedos y le pongo las bragas en su sitio.
—Suelta el vestido. — le digo, y sus manos sueltan el material al
que se aferraba. Sus ojos están entrecerrados cuando me paro y me
acerco a ella. —Eres mía, Anna, y si tengo que follarte delante de toda
la isla de Craven Cove para que lo sepas, lo haré.
Sus ojos se abren de par en par ante mis palabras mientras me
inclino y le acaricio la mejilla.
—Pero no te equivoques, no hay un lugar en este planeta donde
puedas esconderte de mí. — Traga con fuerza cuando rozo mis labios
con los suyos. —Huye todo lo que quieras, pero acabarás exactamente
donde debes estar.
— ¿Dónde es eso?— pregunta suavemente, y sonrío.
—En mi cama, y debajo de mí.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 7
ANNA
Me tiemblan las piernas mientras Rory me mantiene a su lado y
me presenta a una persona tras otra. No sé si debería estar molesta o
no. Por un lado me hace desfilar como un poni de feria, pero al mismo
tiempo solo quiere que todos sepan que le pertenezco. Lo peor es que
quiero pertenecerle.
Me he puesto el vestido para llegar a él, y quizás tenía razón en
que me excitaba hacerle perder la cabeza. Todo el mundo dice siempre
que Rory es tranquilo y calmado, pero de alguna manera, rompo ese
control. Me hace sentir poderosa.
La mayoría de los hombres solo quieren meterse en mis
pantalones o que yo sea un sucio secreto. Ayuda a lavar la culpa de
estafarles dinero. Con Rory, no tengo ese lujo. Todo lo que he visto de
él hasta ahora es bueno. Sigo diciéndome que es un trabajo, pero es
una mentira. Me estoy enamorando de él, y estoy bastante segura de
que mi hija se está enamorando de su hijo.
— ¿Puedo dejarte a solas un momento? Tengo que ir a buscar a
mi hijo. — me susurra Rory al oído.
— ¿Qué se supone que significa eso?— Lo fulmino con la mirada,
disfrutando de este juego que estamos jugando.
—Veo cómo te miran los hombres. — Su abrazo se hace más
fuerte.
—No puedo controlar lo que hacen los demás.
—Debería arrastrarte arriba y atarte a mi cama hasta que se
acabe la noche. — La lujuria me recorre el cuerpo al pensarlo, pero
entrecierro los ojos.
—No te atreverías.
—Pruébame. — Mi cuerpo solo se calienta más ante su
intensidad.
Sotelo, gracias K. Cross
—Seré una buena chica. A menos que me des una razón para no
hacerlo. — No quita los ojos de mi boca mientras me mira lamerme los
labios.
—No estoy seguro de creer eso. — Tengo en la punta de la lengua
decirle que no debería.
—Señor Crew, la subasta está a punto de empezar. — dice una
mujer de mi edad, interrumpiendo nuestra conversación. Sus ojos
rebotan entre los dos y, como todos los de esta noche, siente
curiosidad.
—Ahora mismo voy. — le dice antes de volver a centrar su
atención en mí y acercarme. Sin previo aviso, se inclina y me da un
beso largo y fuerte. —No te metas en problemas. — es todo lo que dice
antes de irse.
Tardo un segundo en encontrar mi equilibrio, pero después de
estabilizarme, decido mezclarme. Me paseo por la sala, saludo y
conozco a algunas personas nuevas. Craven Cove me ha sorprendido
por la dulzura con la que todo el mundo se esfuerza por conocerme.
Me hacen más preguntas de las que puedo responder, pero tienen
buenas intenciones.
Veo a Celeste cuando entra en la zona de tiendas de campaña, y
puedo ver la angustia en su rostro. Si ese pequeño imbécil le ha roto
el corazón, haré que él y su padre se arrepientan. Si hay una forma de
sacarme de la niebla en la que Rory me ha cubierto, es haciendo daño
a mi hija.
Apollo guía a Celeste hacia mí, y veo una de las palas de
licitación en su mano.
—Señora Binx. Es un placer conocerla por fin.
—Llámame Anna. — digo, dejando que me coja la mano. Celeste
se inclina a su lado, lo que me hace pensar que no es él quien la
angustia.
—Me gustaría quedarme más tiempo, pero me necesitan en el
escenario. — Le da a Celeste un beso en la mejilla antes de abrirse
paso entre la multitud. Los ojos de Celeste siguen a Apollo, y no hay
duda de que ya está enamorada de él.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿Estás pujando?— pregunto, señalando con la cabeza la
paleta que tiene en la mano y atrayendo su atención de nuevo hacia
mí.
—Sí.
—Díme. — insisto, queriendo saber qué es lo que la molesta.
—Su padre lo obliga a hacerlo. Apollo intentó librarse de ello,
pero su padre no lo aceptó. Creo que no le gusto. — Intento mantener
mi rostro impasible, pero la ira se acumula en mi interior.
La idea de que a Rory no le guste Celeste me congela hasta los
huesos. Pensaba que Rory era uno de los buenos. Ser grosero con una
dulce jovencita es inaceptable, y más cuando se trata de mi pequeña.
— ¿Su padre lo obliga a hacer la subasta después de decir que
está contigo?— Pregunto, queriendo asegurarme de que la estoy
entendiendo bien. Asiente. — ¿Te ha dicho algo?
—Ni una palabra.
—Ya veo. — Los ojos de Celeste se abren de par en par, sin
percatarse de la irritación que intento ocultar.
—Está bien, tenía prisa. — se apresura a decir. Mi dulce chica
intenta cubrirlo y salir en su defensa.
—La subasta está empezando, cariño. — Cambio de tema
cuando Rory sale al escenario con el micrófono. Sus ojos se dirigen
directamente a mí, pero desvío los míos y empiezo a hablar con el
hombre que está a mi lado, sabiendo que eso lo cabreará.
Si Rory quiere empujar a su hijo a esta tonta subasta y ponérselo
difícil a mi hija, yo puedo hacer lo mismo con él. Está atrapado en el
escenario y no puede hacer nada al respecto. Llama a Apollo primero,
enumerando todos los impresionantes logros de su hijo. ¿Cree que su
hijo es mejor que mi hija? Aprieto los dientes.
—Debes de ser nueva en la ciudad. — dice el hombre que está a
mi lado mientras me coge la mano y la besa. Apenas presto atención
a lo que dice. Mi atención se centra en mi hija y en la guerra de ofertas
que se está produciendo por Apollo.
Sotelo, gracias K. Cross
—Cinco mil. — Celeste levanta su paleta para pujar, luchando
contra su timidez. Bien, va por lo que quiere. Otra chica lanza una
puja desde el otro lado de la habitación, y Celeste se pone en pie.
—Diez. — le susurro para que ponga fin a esto.
Sus ojos se abren de par en par y le hago un gesto con la cabeza
para que haga la oferta. No es que la familia Crew no pueda
permitírselo. Rory se lo buscó. Pagará en más de un sentido por
faltarle el respeto a mi pequeña. Celeste levanta su paleta, haciendo
la oferta.
—Tengo diez mil de la señora del frente, ¿tengo otra oferta?—
Pregunta Rory mientras mira entre la multitud, alargando esto. Miro
fijamente a Rory cuando sus ojos vuelven a mirarme.
Apollo se acerca y le quita el micrófono, llamando a la puja. Mi
respeto por Apollo crece porque está claro que se preocupa por Celeste,
al menos hasta cierto punto.
Cuando baja del escenario, se dirige directamente a Celeste. —
No puedo creer lo que acabo de hacer. — le dice ella. Apollo la besa
delante de todos, dejando claro su reclamo a la sala.
—Gracias. — le dice Apollo. Celeste agacha la cabeza mientras
sus mejillas se sonrojan.
—De nada. — responde Celeste, mordiéndose el labio inferior con
nerviosismo.
—Felicidades. — digo, interrumpiendo. —Ha sido una fiesta
maravillosa, pero se hace tarde. — Quiero sacar a mi hija de aquí y
alejarla de cualquiera que se atreva a intentar hacerle daño.
—Por supuesto. — La decepción de Apollo es evidente. — ¿Estás
libre mañana? Puedo llevarte al agua…
—Mañana iremos a la ciudad para pasar un día de chicas. —
interrumpo de nuevo antes de que Celeste pueda aceptar su oferta.
Tomo la mano de mi hija y le doy un pequeño apretón.
— ¿Y mañana por la noche?— Apollo lo intenta de nuevo.
—No volveremos hasta tarde. — le callo. No estoy segura de lo
que siento por estos hombres Crew. Por muy cabreada que esté con
Sotelo, gracias K. Cross
Rory ahora mismo, también me duele el corazón. Odio haberme dejado
caer aunque sea un poco por él porque debería saberlo.
—Mamá. — me sisea Celeste, pero no me importa. Intento
protegerla.
—Supongo que entonces te recogeré para ir al colegio el lunes.
— intenta confirmar Apollo, y Celeste se me adelanta.
—Sí. — Celeste me fulmina con la mirada, recordándome la mía.
—Estaré lista a las ocho.
—Ha sido un placer volver a verte, Apollo. — digo antes de soltar
a Celeste. —Nos vemos en el coche, cariño. — le digo cuando veo que
Rory se dirige hacia mí.
Ignorándolo, empiezo a alejarme, pero se pone delante de mí. —
¿Adónde vas?— pregunta, pero lo esquivo y sigo caminando,
queriendo que haya espacio entre Rory y mi hija. Ella no necesita oír
lo que podría decirse. —No huyas de mí. — gruñe Rory, poniéndose de
nuevo delante de mí.
Decidiendo terminar con esto, pongo mi mano en su brazo,
inclinándome hacia él.
—Puedes irte a la mierda, Rory. Si le faltas el respeto a mi hija,
me lo faltas a mí. — siseo, incapaz de contener mis emociones. Mi voz
es lo suficientemente baja como para que nadie más pueda oírnos. En
todo caso, parece que estamos coqueteando.
—No es lo que piensas, Anna. Lo siento...— se apresura a decir.
—Sentirlo no es suficiente. — lo interrumpo.
Se mete la mano en el bolsillo y saca una tarjeta negra de
American Express, y es como una bofetada en la cara. —Deja que te
compense. Te he oído decir que vas a ir a la ciudad a pasar un día de
chicas. Déjame pagarlo.
Sin dudarlo, tomo la tarjeta de su mano. Si quiere tratarme como
una puta, actuaré como tal.
No solo tomaré todo su dinero, sino que también tomaré su
corazón mientras lo hago.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 8
RORY
Desde el final del camino, espero a que Apollo recoja a Celeste
para ir al colegio. Es temprano, pero quería esperar a que Anna
estuviera sola para hablar con ella en persona. Le envié un mensaje
de texto durante el fin de semana, y nunca respondió, no es que pueda
culparla.
Cuando los veo girar en dirección contraria, salgo de mi sitio y
conduzco hasta la casa de Anna. Después de estacionar en su entrada,
me dirijo a la puerta y llamo suavemente. Hoy ni siquiera me he
molestado en vestirme para ir a trabajar. Llevo una camiseta y un
pantalón de chándal gris. Tan pronto como me desperté, estaba listo
para verla.
Se oye un ruido en el interior y la escucho acercarse. —
¿Olvidaste algo, cariño?— Cuando por fin abre la puerta y me mira,
empieza a cerrar la puerta en mi cara.
—Espera. — Pongo la mano sobre ella para detenerla. —Déjame
hablar.
—No quiero escuchar lo que tienes que decir.
Sale y veo que debe haberse despertado hace poco. Lleva el pelo
rubio recogido en la cabeza y lleva una camiseta de tirantes azul pálido
y unos pantalones cortos para dormir. No lleva maquillaje y creo que
nunca la he visto más guapa.
—Lo harás. — Doy un paso hacia ella, pero no cede ni un
centímetro. —Lo haré aquí, en la calle, si quieres, pero de cualquier
manera, lo vas a escuchar. — Duda durante medio segundo antes de
poner los ojos en blanco.
—Bien. — Se hace a un lado y cierra la puerta detrás de mí una
vez que entro. —Date prisa. Tengo cosas que hacer hoy.
Sotelo, gracias K. Cross
Ni siquiera me mira, y aprieto los dientes con frustración. —
Tengo miedo. — admito, y eso llama su atención.
— ¿Qué?
—Lo que me haces sentir es tan poderoso que es casi
insoportable. Si me quisieras fuera de tu vida, me rompería, Anna.
Pero haría todo lo posible por dártelo.
—Bueno, eso es lo que quiero. — dice.
—Escúchame. — Me acerco y ella cruza los brazos sobre el
pecho. —Lo haría por ti porque me estoy enamorando de ti.
Traga con fuerza cuando sus ojos se encuentran con los míos.
No dice nada cuando doy otro paso tentativo para acercarme.
—De alguna manera aprendería a vivir con el hueco que dejarías
en mi corazón, porque tengo que seguir adelante por mi hijo. Pero sé
que Apollo siente lo mismo por Celeste. Puedo verlo en cada parte de
él, y en la forma en que la mira. Tengo miedo de que si ella lo aleja
como tú me estás alejando a mí, él no será lo suficientemente fuerte
para sobrevivir.
—Rory, yo...
—Siento mucho haberte hecho pensar aunque sea por un
segundo que Celeste no me importa, y quiero disculparme con ella
también. Porque en realidad, me importa demasiado, y tengo miedo.
Nunca he hecho esto antes, y ponerlo todo en juego significa que tengo
todo que perder. — Dejo escapar un largo suspiro. —Ya estoy alejando
a mi hijo con la forma en que me he comportado, y eso tiene que
cambiar. Tengo que cambiar.
—Yo tampoco he hecho nunca esto. — Sus brazos caen a los
lados, y veo la honestidad en sus ojos. —Celeste siempre será lo
primero para mí, Rory. Al igual que Apollo será lo primero para ti.
—Lo sé, pero eso no significa que tú no seas una prioridad para
mí. — Esta vez, cuando me acerco, está a mi alcance. Lentamente,
acerco mi mano a su brazo y recorro con mis dedos su piel desnuda.
—Déjame intentar hacer esto bien. Voy a meter la pata y a cometer
errores, pero quiero estar en cualquier parte de tu vida, siempre que
pueda estar contigo.
Sotelo, gracias K. Cross
—Estoy intentando seguir enojada contigo. — Cuando el borde
de su labio se curva, la esperanza florece dentro de mí.
—Puedes estar enojada conmigo mientras me dejes ponerte las
manos encima. — Extiendo mis dedos y tomo su mano entre las mías.
—Te amo, Anna. Nunca le había dicho eso a otra mujer, y no tienes
que decírmelo hasta que estés preparada. Solo dame la oportunidad
de demostrarte que puedo ser el hombre que necesitas.
—Haces que sea difícil decir que no. — mira nuestras manos
unidas y luego vuelve a mirar hacia mí.
—No tienes que decir nada. — Tomando su cara entre mis dos
manos, me inclino y rozo mis labios con los suyos.
Al principio es tentativo y casi puedo sentir que su cuerpo
tiembla mientras profundizo el beso. Cuando mi lengua se desliza
contra la suya, es como si una bomba estallara dentro de mí. Sin
pensarlo, mis manos se dirigen a su culo y la levanto. Sus piernas me
rodean y me doy la vuelta, caminando hacia la parte trasera de la casa.
— ¿Cuál?— Digo, apenas rompiendo el beso lo suficiente para
preguntar cuál es su habitación.
—La de la derecha. — Cuando me giro en esa dirección, ella
vuelve a romper el beso. —Mierda, mi derecha.
Mi boca vuelve a encontrar la suya mientras entro a trompicones
en su habitación. No me tomo el tiempo de mirar a mi alrededor, voy
directamente a la cama. Hace tanto tiempo que no tengo una mujer,
pero mi cuerpo sabe exactamente qué hacer.
Caigo sobre el colchón y me tumbo encima de ella, con las manos
y la boca por todas partes. Soy como un tigre hambriento que acaba
de encontrar una gacela, y todo lo que quiero hacer es un festín.
Muerdo el punto más sensible de su cuello y luego bajo.
— ¡Oh, Dios mío!— grita cuando le tiro de la parte delantera de
la camiseta y me aferro a su pezón.
Mis dientes rozan la parte inferior de su pecho, y no soy
precisamente suave. Sus dedos se enredan en mi pelo y me acerca
más, suplicando silenciosamente más. Le agarro las muñecas con una
mano y se las inmovilizo por encima de la cabeza mientras me muevo
Sotelo, gracias K. Cross
entre sus tetas, chupándolas y mordiéndolas hasta que se retuerce en
la cama.
—Eres mía, Anna. — Con mi mano libre, me meto entre nosotros
y agarro el borde de sus pantalones cortos de dormir. Son finos y
suaves, y con un fuerte tirón, el material se desgarra y ella queda
desnuda por debajo. —Buena chica.
Respirando profundamente, inhalo su dulce aroma mientras
empujo la parte delantera de mis pantalones de chándal y libero mi
polla. Se abre entre nosotros, dura y gruesa, y su larga longitud se
apoya en su coño. Empujo contra ella y la hago resbalar con sus jugos
antes de agarrar la base y colocar la punta en su abertura.
Levanta las caderas en señal de invitación mientras le chupo con
fuerza el pezón y la introduzco hasta el fondo. Anna grita de placer, y
el sonido me hace palpitar en su apretada vaina.
—Anna. — gruño, cayendo completamente sobre ella. Soy
incapaz de mantenerme en pie mientras me agarra como un tornillo
de banco. —Perfecto.
—Ha pasado tanto tiempo, y eres tan grande. — Sus uñas se
clavan en mi espalda y empiezo a introducirme y salirme lentamente
de ella.
—No puedo parar. — Mi cuerpo se mueve por sí mismo mientras
la penetro. —Oh, joder, estás apretada.
Cada deslizamiento de mi polla es una deliciosa tortura mientras
empujo más y más profundo. Agarro una de sus piernas y la echo por
encima de mi hombro, intentando entrar en ella hasta donde pueda.
Quiero poseer cada centímetro de ella y saber que la he reclamado
como mía.
—Rory. — arquea la espalda, y sostengo sus caderas hacia abajo
para poder arrastrar mi polla a lo largo de su clítoris.
Sus ojos se cierran con fuerza mientras mantengo mi ritmo, y
con solo unas pocas caricias más, se corre. El orgasmo recorre su
cuerpo y su coño se cierra con fuerza. Con un último empujón, la
asiento completamente en mi polla hasta que siento su coño húmedo
alrededor de la base. Entonces, por fin, me dejo llevar por el límite y
me corro dentro de ella. Mi orgasmo se produce en largas y duras
Sotelo, gracias K. Cross
pulsaciones por el eje de mi polla, y se siente como el cielo cuando lo
libero. Nunca había sentido nada tan bueno, y hago todo lo posible
para no volver a desplomarme sobre ella.
—Vaya. — dice después de un largo momento de silencio. Intenta
recuperar el aliento, y todo lo que puedo hacer es asentir mientras
apoyo mi mejilla en sus pechos desnudos.
Todavía estoy casi completamente vestido, pero no puedo
moverme. Todavía no. Lo único que puedo hacer es cerrar los ojos y
saborear la sensación de que me envuelve. No quiero que este
momento termine nunca, y ya estoy pensando en cómo puedo llevarla
de regreso a mi casa sin salir.
—Pasa el día conmigo. — le digo cuando por fin la miro a los
ojos. —Déjame tenerte en la cama todo el día y adorar tu cuerpo.
Sonríe mientras alarga la mano y me aparta el pelo de la cara.
— ¿Cómo voy a decir que no a eso?
Me inclino hacia su suave tacto y cierro los ojos. —No lo harás.
—Entonces supongo que tienes tu respuesta.
Cuando vuelvo a mirarla, está prácticamente radiante. —Bien,
ahora hagámoslo de nuevo. — jadea mientras la empujo, todavía tan
duro como antes.
El día pasa demasiado rápido y me doy cuenta de que mi tiempo
con ella siempre es así. Nunca es suficiente, y ahora solo tengo que
averiguar cómo hacer que dure para siempre.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 9
ANNA
Cuando llaman a la puerta, sonrío al comprobar la hora. Llega
temprano. No me sorprende, pero me ha dicho que quizá llegue tarde
esta noche por la carrera de su hijo. Sé que no hay razón para seguir
con este juego del gato y el ratón cuando se trata de Rory, pero las
viejas costumbres no mueren.
Tomándome mi tiempo, camino lentamente hacia la puerta
principal, haciendo esperar al hombre sin ninguna razón. Para ser
alguien que se ha pasado la última década seduciendo a los hombres,
debería ser mejor en esto de las citas, pero hasta ahora mis
sentimientos no estaban involucrados. Normalmente es solo un
trabajo, y no hay una inversión real en él. Con Rory, estoy metida de
lleno, y eso me asusta. Apenas giro el pomo de la puerta y Rory ya está
abriendo la puerta por su cuenta y entrando a empujones en mi casa.
—Necesito una llave. — dice antes de estar sobre mí y su boca
reclama la mía. Gimo mientras me levanta y me pega a la pared más
cercana. —Joder, te he echado de menos. — dice entre besos. —
Necesito estar dentro de ti. — Sus palabras son entrecortadas, pero
no falta la demanda. Le muerdo el labio, haciéndolo gemir. — ¿Me
estás diciendo que no?
No respondo mientras me sube el vestido y me arranca las
bragas. Me quejaría, pero él las ha comprado. Me ha comprado
docenas de bragas después de que me hiciera la ofendida la última vez
que lo hizo.
Con un fuerte gruñido, me penetra hasta el fondo.
— ¡Rory!— Jadeo, mis uñas se clavan en sus hombros. Por muy
mojada y preparada que esté para él, sigue siendo un maldito ajuste.
—No tengo control cuando se trata de ti. — Se retira y vuelve a
introducirse dentro de mí. —Soy un hombre adulto. — dice mientras
bombea con más fuerza. —No debería estar contando los segundos
Sotelo, gracias K. Cross
para volver a entrar en ti. — Casi parece enojado. —Nunca voy a tener
suficiente.
Mi orgasmo no tiene tiempo de acumularse, simplemente está
ahí. Rory puede arrancarlos directamente de mí como hace con todo
lo demás en su vida. No puedo decir si es la forma en que me folla, las
cosas que dice, o cómo me mira lo que me excita tan rápidamente.
Pero maldita sea si esa combinación no me hace sentir bien cada vez.
Grito su nombre cuando el placer me inunda, pero no se detiene.
Rory nunca lo hace. Sigue empujando y tomando lo que quiere,
arrastrando mi orgasmo. Es un hombre posesivo que siempre está
hambriento de más de mí.
—No he terminado. — gruñe. —Nunca voy a terminar. — Mi
corazón se agita, deseando tanto que eso sea cierto. —Vente conmigo
otra vez. Lo quiero, y me lo vas a dar.
—Sí. — Todo mi cuerpo se aprieta alrededor de él mientras me
corro de nuevo. Murmura algo contra mi cuello y entonces oigo mi
nombre.
—Anna. — Su cálido semen entra en mí y siento cada pulso de
su polla.
Entierra su cara en mi pecho mientras empuja dos veces más, y
me aprieto alrededor de él, ordeñando la última gota. He perdido la
cuenta de cuántas veces se ha corrido dentro de mí esta semana.
Todas las mañanas está en mi puerta, y en cuanto Celeste se va,
se abre paso. No solo en mi casa, sino en mi cuerpo y mi corazón.
Se queda hasta que no tiene más remedio que marcharse, pero
esta semana me he despertado dos veces con él metiéndose en mi
cama en mitad de la noche. Casi pensé que era un sueño. Rory se
aseguraba de irse antes de que saliera el sol, y cada vez que se iba, se
llevaba una parte de mí. Me levantaba y empezaba el día, todavía
oliéndolo en mi piel y sintiéndolo en mi cuerpo.
Se está apoderando de mi mundo, y una parte de mí quiere
dejarlo. Solo que hay otra parte de mí que teme lo que sucederá
cuando un día se vaya. Habrá un momento en que su excitación
empiece a decaer, o peor aún, que descubra quién soy realmente.
Sotelo, gracias K. Cross
—Anna. — Me besa suavemente antes de levantar la cabeza. —
Te he echado de menos. — Dejo escapar una pequeña risa que hace
que su polla se sacuda dentro de mí.
—Yo también te he echado de menos. — Rozo mi boca con la
suya, y deja escapar un gemido mientras me pone de nuevo en pie, y
su polla se desliza libre.
—No me limpies. Quiero llevarte a cenar así.
—Eres un viejo sucio. — me burlo de él mientras me enderezo el
vestido.
—No tienes ni idea de todas las cosas sucias que quiero hacerte.
— Me da un apretón en el culo antes de soltarme del todo.
—Deja que coja mi bolso y me refresque. — Me acerco para
cogerlo de la encimera de la cocina, pero Rory me detiene.
—Haz la maleta. Te quedas conmigo esta noche.
—No lo sé. Celeste...
—Está en una fiesta. — me interrumpe. —Me aseguraré de que
Lo la cuide. Es un buen chico.
Me muerdo el labio inferior, pensándolo bien. Celeste tiene
dieciocho años y pronto se irá a la universidad. Me envió un mensaje
no hace mucho diciéndome que iba a una fiesta y que estaría con
Apollo esta noche. Tengo que aprender a dejarla ir, al menos en
algunos aspectos. Ella nunca ha hecho nada que me haga cuestionar
su juicio, y necesito confiar.
Ayuda el hecho de que Apollo es realmente un gran tipo. Entre
lo que he escuchado de mi hija y Rory, y de la gente del pueblo, la
trata como un caballero. También ayuda que Apollo incluso se
enfrentó a Rory por ella.
— De acuerdo. — cedo, haciendo que toda la cara de Rory se
ilumine con una sonrisa. Calienta cada parte de mí y le hace parecer
un niño con lo feliz que es.
El hombre es tan tentador. Con Celeste sé que me necesita
porque todos los niños necesitan a su madre, pero con Rory es
diferente. Él no tiene una razón para necesitarme, aparte de quererme.
Sotelo, gracias K. Cross
Me estoy enamorando de él. Diablos, él cree que me ama, pero no tiene
ni idea de quién soy realmente.
Me dirijo a mi habitación y hago una bolsa rápida antes de salir
por la puerta. — ¿Vas a darme una llave pronto?— pregunta Rory,
sosteniendo la puerta del coche abierta para mí.
—No te hagas el tímido. Eres el dueño del lugar. Apuesto a que
tienes la llave de mí casa encima ahora mismo. — lo desafío, y no lo
niega. Sus ojos miran las llaves que tiene en la mano y, si no me
equivoco, veo que sus mejillas se tiñen de rosa.
—Estaría bien que te ofrecieras. — Hace un mohín, y yo le pongo
los ojos en blanco.
Rory no solo me lleva a cenar. También me lleva a bailar. No me
extraña que todo el mundo en la ciudad se detenga para vernos juntos
y algunas de mis viejas inseguridades empiezan a arañar mi interior.
Seguro que todos se preguntan qué demonios está haciendo con
alguien como yo.
Intento alejar esos pensamientos negativos, pero la verdad es
que me pregunto lo mismo. ¿Qué hace Rory Crew con alguien como
yo? Solo está conmigo porque cree que sabe quién soy, pero ¿y si
supiera la verdad? ¿Es justo dejar que se enamore de mí, o que me
enamore de él cuando no es la realidad?
Claro, él sabe algo, pero solo las partes que yo quiero que sepa.
Sabe mi historia sobre Celeste y cómo era joven cuando me quedé
embarazada de un tipo mucho mayor. Y cómo se fue en cuanto se
enteró. Incluso le conté sobre mi educación de mierda.
Se ha hecho a la idea de que me saqué a mí y a mi niña del
parque de caravanas y me alejé de mi desastrosa familia. Solo que no
sabe el rastro de mentiras y estafas que dejé para que eso sucediera.
Todo es falso, y ahora mismo ni siquiera estoy segura de saber quién
soy realmente.
— ¿Te he agotado? Te has callado. — me pregunta Rory cuando
llegamos a su preciosa casa.
—Quizá un poco. — Estoy agotada, pero no es por una noche de
baile.
Sotelo, gracias K. Cross
Rory me coge la mano y sus dedos se enredan con los míos
mientras entramos. Cuanto más adentro me lleva, más como una
estafadora me siento. El peso de la misma me presiona y luego la rabia
por toda la culpa que siento también. Me recuerdo a mí misma que he
hecho lo que tenía que hacer para mantener a Celeste y a mí a salvo.
—Si vivieras aquí no tendrías que hacer la maleta, ¿sabes?— dice
Rory, sacándome de mis pensamientos en espiral.
— ¿Hemos pasado de que quieras una llave de mi casa a que los
dos nos mudemos juntos?— Tiro de mi mano, pero no me suelta.
— ¿No crees que sería bonito vivir juntos? No tendríamos que
andar a escondidas.
—No podemos vivir juntos, Rory. — Sacudo la cabeza ante ese
estúpido pensamiento. Entonces la rabia que ya tengo dentro de mí se
acumula. Lo quiero. Pero desear cosas que no puedes tener es peligroso.
Ya no me permito hacer eso, no desde que era una jovencita.
— ¿Por qué?— Rory deja de caminar, parece confundido. Para él
es tan simple. No tiene nada que perder.
Debe ser agradable.
—Ni siquiera me conoces, Rory. No podemos vivir juntos. —
Pongo los ojos en blanco y trato de apartar mi mano de la suya de
nuevo, pero solo se aferra más a mí.
Algo se cruza en su cara, y todo su comportamiento cambia. El
aire que nos rodea se llena de tensión y entonces me doy cuenta. Lo
sabe. Por supuesto que lo sabe.
—No te hagas la tonta, Anna. Estás lejos de serlo. — dice Rory.
—Yo tampoco soy estúpido. Sé quién eres.
Tal vez soy estúpida, porque pensé que podía estafar a un
hombre como Rory Crew y que no indagaría en mi pasado. Con el
tiempo que ha pasado no solo conmigo, sino dentro de mí, por
supuesto que lo hizo. No tengo derecho a sentirme traicionada, pero
me golpea justo entre las costillas. Nunca tuve la ventaja con él. Una
vez más fui una chica tonta que dejó que un hombre mayor nublara
su juicio.
Sotelo, gracias K. Cross
—Bien por ti, Rory. ¿Aprendiste algo interesante?— No es de
extrañar que esa noche me metiera la American Express negra en la
mano tan rápido. Sabía que si me daba dinero, podría retenerme todo
el tiempo que quisiera.
— ¿Además del hecho de que tú y Celeste son estafadoras? ¿Las
chicas Binx van por todo el país robando a los tontos y engañando a
los hombres?
Joder, eso escuece. La mirada en su cara es tan confusa porque
juraría que es como si esas cosas no significaran nada.
—Tú eres uno de esos tontos, Rory. — señalo, queriendo
devolverle el daño.
¿Por qué demonios me pide que me mude, sabiendo esas cosas
sobre mí? Mi cabeza empieza a dar vueltas porque nada de esto tiene
sentido.
— ¿Es eso cierto?— Oigo la voz de Apollo y mis ojos se dirigen a
la puerta junto a la que estamos Rory y yo. Apollo y mi hija están aquí.
— ¿Más o menos?— le responde Celeste, con voz suave.
Ambos deben haber escuchado todo lo que Rory y yo dijimos.
Cierro los ojos mientras la culpa me envuelve, y no capto lo que Apollo
le responde.
—No es lo que piensas. — responde Celeste.
— ¿Todo esto es una estafa?— le contesta Apollo. — ¿Acaso estás
tomando anticonceptivos? ¿Es eso lo que es? Estás tratando de
atraparme. — Mis ojos se abren de golpe y veo rojo. Lo voy a
jodidamente matar.
Cuando vuelvo a sacudir la mano, esta vez Rory es lo
suficientemente inteligente como para soltarla.
El grito ahogado de Celeste se oye desde el otro lado de la puerta,
y Rory sacude la cabeza antes de pasarse la mano por la cara. Incluso
él está decepcionado por la respuesta de su hijo.
—Vete a la mierda. — sisea Celeste.
Sotelo, gracias K. Cross
—Estoy bastante seguro de que me has jodido. — escupe Apollo,
a lo que sigue una fuerte bofetada que sé sin duda que le ha dado mi
pequeña.
—Celeste. — Agarro la puerta, intentando abrirla porque
necesito llegar a ella.
—Déjennos solos. — grita Apollo. Su voz llena de pánico. Debería
estarlo.
—Rory. — Lo fulmino con la mirada, dejándole claro que más
vale que me abra esta maldita puerta ahora mismo.
—Oh, definitivamente los voy a dejar solos. — dice Celeste un
momento antes de que oiga saltar la cerradura y tire de la puerta para
abrirla.
— ¿Podemos irnos?— Celeste suelta cuando ve que soy yo la que
está de pie.
—Sí. — digo sin dudar, pero los dos hombres Crew dicen “no” al
mismo tiempo. Como si pudieran detenerme ahora mismo.
—No hemos terminado. — dice Apollo, intentando ponerse
delante de mi hija. Su mejilla ya empieza a ponerse roja donde ella le
ha dado la bofetada. Bien.
—Hemos más que terminado. — le responde Celeste,
manteniendo la barbilla en alto, luchando contra esas lágrimas. Lo
empuja y la agarro de la mano.
Apollo no oculta sus sentimientos de arrepentimiento y angustia.
Bien. El muy cabrón debería arrepentirse de lo que le dijo a Celeste.
Le vendrá bien revolcarse en ello durante unos días.
Rory casi se pone delante de mí pero lo piensa mejor en el último
momento. —Esto no ha terminado. — dice.
—Tienes razón. — Dejo traslucir toda mi rabia. —Me llevo tu
coche y puedes recogerlo mañana. Entonces se habrá acabado.
Quiero romper, pero no puedo permitirme ese lujo. Tengo que
ser fuerte por mi pequeña. Todo lo que he querido hacer es protegerla
y proteger a la niña que aún vive dentro de mí.
Nos he fallado a las dos.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 10
RORY
—Anna, contesta la maldita puerta o voy a entrar.
He sido miserable sin ella. No solo se llevó mi coche la última vez
que la vi, sino que dejó la isla para pasar un fin de semana en la
ciudad. Lo sé porque seguí recibiendo alertas de los cargos. En un
momento dado, el director del hotel me llamó porque ella estaba
intentando comprar un bolso de tres mil dólares, y le dije que si le
negaba siquiera una taza de hielo, compraría ese hotel y lo despediría
primero.
Después de eso, ella realmente puso mi tarjeta a trabajar, pero
me importó una mierda. Podía soportarlo todo, porque nada de eso
importaba sin ella en mi vida.
He estado vigilando su casa toda la semana y conduciendo en
círculos por la isla, acechándola. Todas las mañanas, cuando lleva a
Celeste al colegio, las sigo. Tal vez debería avergonzarme de lo loco que
me ha vuelto, pero no me importa. No responde a mis llamadas y no
quiero aparecer cuando Celeste está en casa. Tenemos que hacer esto
en privado, y sé que una vez que la tenga en mis manos no la dejaré
ir. Pero ya he tenido suficiente con que me evite. Esto se acaba ahora.
Después de dejar a Celeste en la escuela esta mañana, fue por
toda la ciudad a hacer recados. No me sorprendería que lo hiciera solo
para burlarse de mí. Tuve que dejar de seguirla por un tiempo
mientras iba a la carrera de remo de Apollo.
Tuvimos una buena charla, y dije las cosas que debería haber
dicho hace mucho tiempo. Apollo se ha convertido en un hombre
increíble, y estoy muy orgulloso de él. Tal vez sea Anna la que me ha
cambiado, pero veo las cosas de forma muy diferente a como las veía
antes.
Cuando la carrera termina, no tardo en encontrar a Anna de
nuevo. Es como si hubiera esperado a que volviera para empezar a
Sotelo, gracias K. Cross
conducir. La sigo de cerca y veo cómo entra en la entrada de su casa
y se mete adentro. Es entonces cuando sé con certeza que me ha visto
observándola.
—Juro por Dios que voy a tirar la puerta abajo.
—Llamaré a la policía. — grita desde el otro lado, y gruño. Pero
una pequeña parte de mí quiere sonreír, porque si me está gritando es
que todavía le importa. Si no fuera así, habría pasado por delante de
mí sin ni siquiera mirarme.
— ¿Quieres que te preste mi teléfono? Los tengo a todos en
marcación rápida.
En ese momento abre la puerta de golpe y me frunce el ceño. —
Eso es ilegal.
—No, no lo es, pero esto sí.
Anna me mira divertida justo antes de que la agarre y la eche
por encima de mi hombro. Empieza a patalear y a gritar de inmediato,
pero me lo esperaba. Me acerco a mi todoterreno, abro la puerta
trasera y la meto adentro. Inmediatamente se abalanza sobre la
puerta, pero tengo puesto el seguro para niños y no va a ir a ninguna
parte.
Me subo al asiento del conductor, arranco el coche y me dirijo a
la finca. Me mira por el espejo retrovisor y esa pequeña parte de mí
que antes sonreía quiere rugir de victoria.
—No puedes hacer esto, Rory. Es un secuestro.
—Lo sé. — respondo con frialdad mientras hago el giro hacia mi
casa. No está muy lejos, así que esto debería ser rápido.
—No quiero hacer esto, y tú deberías respetarme lo suficiente
como para darme mi espacio. — Cruza los brazos sobre el pecho y
niego.
—No.
— ¿No? ¿Eso es todo lo que tienes que decir?— Se aparta el pelo
de la cara. —Debería haber gastado más de tu dinero. — murmura
para sí misma.
—Deberías haberlo hecho.
Sotelo, gracias K. Cross
Cuando digo eso, vuelve a clavar sus ojos en los míos. —No
puedes hablar en serio.
Me encojo de hombros mientras doy la siguiente vuelta por las
puertas de hierro de la finca. Nos quedamos en silencio durante un
largo rato mientras entro en el camino de entrada hasta la puerta
principal.
— ¿Vas a pelearte conmigo cuando te deje salir?— pregunto, y
aprieta los labios. —Muy bien entonces, otro paseo a caballo será.
— ¡Rory!— grita cuando salgo del todoterreno y abro la puerta
trasera. Empieza a darme una patada, pero le cojo el tobillo con la
mano y la vuelvo a echar por encima del hombro.
—No tenía que ser así. — Siento que sus manos me golpean el
culo y sonrío mientras la llevo por la casa hasta mi dormitorio.
Para cuando llego ahí, se ha quedado flácida en mis brazos, y
eso ayuda a calmar la ansiedad que siento en mi interior. Cuando
estamos en mi habitación, cierro con llave y me dirijo a la cama.
Después de arrojarla en medio de ella, me frunce el ceño.
—Gritaré hasta que alguien venga a salvarme.
—He dado el día libre al personal. — digo, quitándome los
zapatos y los calcetines.
—Hay que recoger a Celeste del colegio. — Busca una razón para
que la deje ir.
Niego. —Lo la va a llevar a casa. — Me mira con atención
mientras me agarro al borde de la camiseta y me la saco por encima
de la cabeza. Cae al suelo en un montón, y mis manos van por mis
vaqueros.
— ¿Qué estás haciendo?
—Vamos a hablar. — Me bajo los vaqueros, dejándome solo en
calzoncillos.
— ¿Entonces por qué te desnudas?— Se esfuerza mucho, pero
sus ojos bajan hasta mi polla durante medio segundo mientras me
acerco a la cama.
Sotelo, gracias K. Cross
—Porque cuando finalmente escuches lo que tengo que decir, vas
a querer que te folle. Y nena...— Pongo una rodilla en la cama y me
acerco. —Estoy deseando entrar dentro de ti.
Traga con fuerza mientras me arrastro hacia ella, quitando toda
la distancia que nos separa.
—No hay nada que puedas decir, es decir, no necesitamos
hablar. Deberías simplemente, ya sabes. — mira mi polla que se
esfuerza por atravesar mi ropa interior. Cuando se lame los labios, no
creo que se dé cuenta de que lo ha hecho. —Debería irme.
Me muevo sobre ella mientras se tumba en la cama y sacudo la
cabeza. —No te vas a ir. — Le cojo las manos y se las pongo por encima
de la cabeza. —Te acostarás aquí y escucharás lo que tengo que decir.
Luego me dejarás hacerte el amor.
—Rory. — Esta vez su voz se quiebra, y veo la preocupación en
sus ojos que siempre intenta ocultar.
—Quería saber todo lo que pudiera sobre ti. Por eso hice que
alguien investigara tu pasado. Quizá fue demasiado, pero no me
arrepiento. ¿Averiguar lo que habías hecho?— Me encojo de hombros.
—Eso solo selló el trato para mí.
— ¿Por qué?
—Porque sabía que no había nada que pudieras hacer para que
dejara de amarte.
—No quieres decir eso. — Me mira a los ojos, y puedo ver las
lágrimas en los suyos empezando a formarse.
—Lo digo en serio, con cada parte de mi alma. Nunca te dejaré
ir porque te amo, Anna. Te amo aunque hayas hecho cosas en el
pasado de las que no estés orgullosa. Te amo porque hiciste lo que
tenías que hacer para huir de tu horrible vida familiar. Te amo porque
te protegiste a ti y a tu hija, sin importar el costo. Te amo, y nunca,
nunca te dejaré.
Las lágrimas caen de sus ojos y me inclino para besarlas. Intenta
parpadear hasta que desaparecen, pero siguen saliendo.
—Te amo porque cada vez que estoy contigo, me siento completo.
No me importa lo que hayas hecho antes que yo. Sé quién eres por
Sotelo, gracias K. Cross
dentro. Sé que tu alma pertenece a la mía, y si me dejas, te la llevarás
contigo. No puedo dejar que hagas eso, Anna.
— ¿Por qué?— vuelve a preguntar, pero esta vez no es
curiosidad, es que necesita escuchar las palabras.
—Tú y Celeste forman parte de mi historia, ahora y siempre. —
Rozo mi nariz con la suya y siento que su cuerpo se derrite debajo de
mí. —Siento todas las cosas que hice mal, porque sé que la he jodido.
Nunca he hecho esto antes, y no pienso volver a hacerlo. Solo me
enamoro una vez, y es de ti, cariño.
—Te amo. — dice suavemente, y cierro los ojos, saboreándolo.
— ¿Ahora puedo hacerte el amor?— asiente justo antes de que
baje mis labios hacia ella. El fuego entre nosotros arde mientras le
quito la ropa y me muevo entre sus piernas. —Esta primera vez va a
ser rápida; hace demasiado tiempo que no tengo tu coño.
—Rory. — gime, abriendo los muslos, y me introduzco en su
calor.
—Siempre tan jodidamente apretado. — gimo mientras empiezo
a empujar. —Maldita sea, no aprietes. — Cierro los ojos con fuerza,
los fuegos artificiales brillan en mi visión. Vuelve a apretarse a mi
alrededor, y es todo lo que puedo hacer para no correrme en ese mismo
instante.
—No pares. — Presiona sus pies contra mi culo y empiezo a
bombear dentro de ella.
—Voy a tener que follarte mientras me corro. — Planto mis
rodillas en el colchón y comienzo a moverme. Mi polla se hincha, y es
vergonzoso lo rápido que me corro. Con unas pocas caricias rápidas,
me estoy vaciando dentro de ella, pero no me detengo. —Dime. — le
exijo mientras empujo con más fuerza esta vez, mi descarga se
extiende por todo el lugar donde estamos unidos.
—Te amo. — gime y arquea la espalda.
Me introduzco entre nosotros y su clítoris está resbaladizo
cuando lo rozo con los dedos. No dejo de penetrarla mientras la
acaricio suavemente, sintiendo que su cuerpo se prepara para el
Sotelo, gracias K. Cross
clímax. Su cabeza se echa hacia atrás y sus ojos se cierran mientras
el color se extiende por su pecho y sus pechos.
Inclinándome, me meto un pezón en la boca justo cuando se
corre a mí alrededor. Las pulsaciones de su coño hacen que me corra
de nuevo, y la lleno con mi segunda carga. La sensación es como el
cielo, pero no es suficiente. Ni mucho menos. Antes de que pueda
terminar su clímax, me doy la vuelta, manteniendo mi polla dentro de
ella mientras la pongo encima. Levanto las rodillas y le agarro las
caderas mientras la hago rebotar sobre mi polla. Su orgasmo
continúa, y el mío también, mientras me veo desaparecer dentro de su
coño.
—Más. — exijo, y es como si su coño me oyera, porque se corre
de nuevo.
Sigo tan duro como cuando entré aquí, pero ahora es menos
urgente. Ralentizo sus caderas y la subo y bajo suavemente,
tomándome mi tiempo mientras me deslizo dentro de ella. Somos un
absoluto desastre donde estamos conectados, pero verla cubierta de
mi crema me tranquiliza y me hace feliz.
Respira con dificultad cuando cae sobre mi pecho, y la rodeo con
mis brazos, abrazándola con fuerza. —Sin ti no soy nada. — Beso su
frente y cierro los ojos. —Por favor, no me hagas perseguirte de nuevo.
Me mira y apoya su barbilla en mi pecho. —Te amo, Rory. No voy
a ir a ninguna parte.
Volvemos a hacer el amor, y esta vez es lento y perezoso. Cuando
finalmente encontramos nuestra liberación, es conjunta y llena de
mucho más que amor. Es una unión de corazones desde ahora hasta
el fin de los tiempos.
Es mucho más tarde, cuando la tengo entre mis brazos y pienso
en cómo puedo convencerla de que se case conmigo este fin de
semana, cuando oigo sonar mi teléfono. Es el tono de llamada que
tengo asignado para Apollo, así que me levanto y saco el móvil de mis
vaqueros.
Cuando contesto, tengo que agarrarme a la cama para no
desplomarme. Con una frase, todo mi mundo se pone al revés.
—Sr. Crew. Su hijo ha tenido un accidente.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 11
ANNA
Me paro frente a la puerta de la habitación de Apollo como una
enredadera. No puedo evitarlo. Celeste ya no es mi niña, así que puedo
colarme en su habitación y sentarme en el extremo de su cama. Ahora
es una mujer y voy a tener que acostumbrarme a ello.
Cuando oigo la risita de mi hija al otro lado de la puerta, cierro
los ojos un largo rato y sonrío. Debería estar muy enojada porque mi
hija está metida en la habitación de su novio, pero las últimas
semanas lo han puesto todo en perspectiva.
La vida puede ser corta.
Nunca había estado más aterrada que cuando Rory recibió la
llamada de que Apollo había tenido un accidente. Un coche se estrelló
contra el lado del pasajero donde estaba sentada Celeste. Tuvieron que
sacarla del coche, pero afortunadamente está bien. Apollo también se
golpeó, pero fue Celeste la que sufrió una lesión importante en la
cabeza. Todos habíamos tenido suerte.
Esa noche puso todo en perspectiva. Por primera vez me solté, y
Rory estaba ahí para atraparme. Los muros de todos se derrumbaron,
y Rory ha estado a mi lado desde entonces, asegurándose de que no
intente reconstruir ninguno.
Incluso había llegado a ver otro lado de Apollo. Goteaba sangre
por todas partes y seguía luchando por llegar a Celeste. Estaba más
claro que nunca que la amaba y que ella era lo primero.
Desde entonces, he dado un paso atrás y he dejado que los dos
encuentren su propio camino juntos. Mi mierda y la de Rory no iban
a interponerse en el camino de Apollo y Celeste. Bastante de nuestras
cosas ya se habían visto afectadas, lo cual es otra razón por la que no
me molesta que ella haya estado en la habitación de Apollo desde que
salimos del hospital.
Sotelo, gracias K. Cross
—Sabes que odio cuando te escapas de nuestra cama. — Rory
me rodea con sus brazos por detrás y me besa el cuello.
—Estaba comprobando cómo están. — digo mientras me hace
girar en sus brazos.
Las noches están contadas para que pueda caminar por el
pasillo y comprobar cómo está. A pesar de lo difícil que ha sido dejarla
ir, me alegro de que mi hija haya encontrado un buen hombre.
—Apollo no va a dejar que un pelo de la cabeza de esa chica se
lastime. — Sonrío, sabiendo que es la verdad. Pensé que podía ser
sobreprotector, pero él lo lleva a un nuevo nivel.
—Lo sé. — Rory habló con Celeste para aclarar las cosas entre
ellos, y sirvió de mucho para que todos fuéramos una familia. —
Siempre será mi niña. Solo estoy tratando de aprender a aflojar mi
agarre.
El rostro de Rory se suaviza en señal de comprensión. No pensé
que hubiera hombres como Rory en el mundo. Hombres que pudieran
preocuparse por sus hijos al mismo nivel que una madre. Está claro
que he conocido a muchos hombres de mierda en mi vida porque Rory
y yo tenemos esta comprensión y vínculo de lo que nuestros hijos
significan para nosotros.
—No vamos a dejar que lleguen demasiado lejos. — Se inclina,
presionando su boca contra la mía, y deslizo mis manos por su pecho
para envolverlo. Volver a la cama podría ser una buena idea.
— ¿No pueden besarse en su lado de la casa?— Celeste se burla
de mí. Tiene una sonrisa brillante en la cara, y agradezco que todos
los moretones y arañazos hayan desaparecido.
—Lo siento. — Mi cara se sonroja porque me ha atrapado mi
propia hija besándonos. Soy demasiado mayor para sonrojarme, ¿no?
Celeste sabía que yo provocaba a los hombres, pero también sabía que
nunca había cruzado una línea y traído hombres a su vida. Nunca
había habido ninguno que traer.
Pensaba que era demasiado mayor para muchas cosas, pero
Rory me está haciendo dudar de ello. Supongo que solo tengo treinta
y cinco años, pero todavía tengo una hija de dieciocho años. Eso le
pone algo de edad a cualquiera.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿Por qué no les hago el desayuno, chicas?— ofrece Rory.
—Yo puedo hacer el desayuno a mi chica. — Apollo sale de su
habitación detrás de Celeste. Lleva las mochilas de ambos en la mano.
—Yo puedo hacer el desayuno a mi familia. — Rory empuja hacia
atrás, quitando las bolsas de su mano. —Todavía estás en servicio
ligero, Lo. — le recuerda.
Puede que Celeste haya sido el gran susto inicial del accidente,
pero Apollo ha tenido algunos efectos duraderos con sus heridas que
tardarán unas semanas más en curarse. Celeste está casi curada en
este momento, pero tenemos que asegurarnos de que ambos se lo
toman con calma.
—Bien. — Apollo toma a Celeste de la mano y la lleva por el
pasillo hasta la cocina.
—Pronto seremos solo nosotros. — Rory me besa de nuevo, y de
repente deseo que no haya prometido el desayuno a todos. Quiero tirar
de él de vuelta a nuestro dormitorio y terminar esto. —Será agridulce,
pero no me importará tenerte para mí solo. — Tira del lazo de mi bata
y sé que está pensando en que estemos desnudos por toda la casa.
—Tienes personal de la casa. — le recuerdo mientras nos
dirigimos a la cocina.
—Puedo darles los fines de semana libres. — refunfuña. —
Tenemos que aprovechar el tiempo libre antes de que lleguen los
nietos.
—Tenemos tiempo. — Al menos será mejor que tengamos tiempo.
La familia nunca ha sido importante para mí, ya que la mía era
una mierda. Mis dos padres eran adictos a las drogas y, sinceramente,
no tengo ni idea de dónde están hoy. Ni me importa. Mi madre utilizó
su cuerpo para alimentar sus hábitos, y mi infancia no fue buena, por
no decir otra cosa.
Supongo que la manzana no cayó lejos del árbol. También utilicé
mi cuerpo en mi beneficio, pero no solo me dirigí a los hombres.
Apunté a cualquiera con dinero. Decirle a la gente su fortuna no ha
sido difícil para mí. Todo lo que tienes que hacer es leer una
habitación. La gente regala más de lo que cree con sus propias
Sotelo, gracias K. Cross
preguntas y comentarios. A menudo he dicho a la gente lo que
necesitaba oír. Aprendí a leer a la gente a una edad temprana, y eso
me ayudó a mantenerme a salvo a una edad temprana.
Mi Celeste es diferente. Ella anhela tener una familia y ser
madre. Quiero que tenga eso, pero no hay prisa. Le puse un método
anticonceptivo cuando cumplió dieciséis años y me prometió que
hablaría conmigo si alguna vez pensaba que podría ser el momento de
tener hijos. Nunca he sido una madre tradicional, pero espero que
espere hasta que pruebe todo lo de la universidad y pase por el altar
para casarse. No hay razón para precipitarse.
Pero hay una pequeña parte de mí que sabe que será
emocionante ver qué clase de nietos harán Apollo y Celeste. Será
increíble porque formarán parte de Rory y de mí.
Un pensamiento repentino me golpea, y la idea del desayuno me
revuelve el estómago. ¿Y si me quedo embarazada? Casi me dan ganas
de abofetearme a mí misma porque esa idea nunca se me pasó por la
cabeza. Solo tengo treinta y cinco años.
— ¿Waffles?— pregunta Celeste cuando Rory y yo entramos en
la cocina. Apollo ya le está preparando una taza de café y Rory se dirige
a la nevera para traerme un zumo. El café nunca ha sido lo mío.
—Pues waffles. — dice Rory, entregándome el zumo antes de
empezar el desayuno.
Pienso en mi periodo mientras intento recordar la última vez que
tuve uno. No llevo la cuenta porque nunca ha habido un motivo para
ello.
— ¿Estás bien?— Rory pregunta después de que los niños hayan
comido y salido por la puerta.
—Sí, solo pensando en algunos recados que tengo que hacer.
—Si quieres esperar un poco te acompaño. Tengo que hacer unas
llamadas y una de ellas es a los de la mudanza. — Sonríe por su último
comentario.
— ¿De verdad necesitamos contratar a los de la mudanza? No
tenemos muchas cosas. — Discutir sobre la mudanza es un punto
discutible ahora. Nunca nos iremos. —Casi todo está aquí ya.
Sotelo, gracias K. Cross
—Quiero que todo esté terminado.
—No voy a cambiar de opinión. — Me deslizo de la silla alta y me
da un apretón en el culo.
—Yo no te dejaría. También quiero concertar una cita con el
decorador.
—Rory, este lugar ya es hermoso.
—Pero no grita nuestro. Empieza por nuestro dormitorio. Quiero
que este lugar sea nuestro.
—De acuerdo. — estoy de acuerdo. ¿Cómo puedo decir que no a
eso? Nunca un hombre ha querido arrasar conmigo, así que debería
dejarlo. —Si quieres que gaste más de tu dinero, es lo menos que
puedo hacer. — Solo sonríe y me besa con fuerza. Lo veo salir hacia
su despacho antes de coger las llaves de uno de sus coches y salir.
Cuando salgo de la finca, voy directamente a la farmacia. Ya
empiezo a preocuparme por cómo se tomará esto Rory, si es que hay
algo que tomar. Tal vez sea una falsa alarma. No importa lo que haga,
Rory nunca se enoja conmigo. Estoy segura de que piensa que estoy
tomando algún tipo de anticonceptivo. Nunca me ha preguntado, y
tampoco ha intentado ponerse un condón.
Me asusta que esto pueda ser la única cosa que he hecho que
ha ido demasiado lejos. Todo ha ido tan bien entre nosotros, y no estoy
segura de estar preparada para que el barco se tambalee.
Agachando la cabeza cuando entro, intento pasar desapercibida.
Al fin y al cabo, este es un pueblo pequeño y no quiero provocar
chismes. De pie frente a todas las pruebas, mis emociones se mueven
por doquier.
— ¿Por qué tiene que haber tantos?— pregunta una mujer, que
viene a ponerse a mi lado. Este es el último lugar en el que quiero
llamar la atención. —En serio. Un simple sí o no funciona.
Giro la cabeza hacia ella, sin reconocerla. Soy buena con las
caras, así que si vive en la isla, lo más probable es que la haya visto.
Es una mujer hermosa, con una larga melena oscura y unas piernas
de infarto. Es más alta que mi baja estatura y probablemente tenga al
menos diez años más que yo.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿Verdad?— Digo riendo. —Apuesto a que es porque saben que
compraremos más de uno si tenemos opciones.
—Muy cierto. — Me dedica una cálida sonrisa. —Soy Heather.
Soy nueva en la ciudad.
Me ofrece su mano, y en ese segundo, puedo decir que está
mintiendo. Incluso su sonrisa es forzada, y no llega a sus ojos. Todas
mis alarmas internas se disparan, pero lo hago con calma.
—Anna. — digo, ofreciéndole la mano.
No intentes estafar a una estafadora. Algunos hábitos son
difíciles de romper, pero ella quiere mi atención. Qué pena para ella,
ahora la tiene.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 12
RORY
Anna acaba ausentándose la mayor parte del día y, cuando por
fin vuelve, los operarios de la mudanza están en plena faena y la
decoradora se presenta antes de tiempo. Le pedí que viniera al día
siguiente, pero estaba ansiosa por conocer a Anna y empezar. Seguro
que el cheque de la comisión la motivó a venir cuanto antes.
Anna tiene las mejillas sonrojadas mientras corre, pero es tan
bella como siempre mientras indica a la gente la dirección correcta.
Habla con la decoradora sobre el estilo que le gustaría para la casa, y
yo trabajo un poco más hasta la cena. Después acabamos en la
piscina, y justo cuando estoy a punto de preguntarle por su día, Apollo
quiere hablar conmigo.
—Ven a sentarte. — le digo mientras Anna entra en la casa para
darnos un poco de privacidad. — ¿Qué tienes en mente, hijo?
—Necesito hablar contigo de algo que he oído hoy. — Sus cejas
están juntas y parece que lleva el peso del mundo sobre sus hombros.
—Muy bien, déjame escucharlo. — Intento mantener la calma
porque parece que tiene malas noticias que no quiere darme.
— ¿Conoces a alguien llamado Shy Wells?
El nombre no me suena y pienso en toda la gente de la isla. Nadie
se apellida Wells, así que niego. —No, el nombre no me resulta
familiar. ¿Quiénes son sus padres?
—No lo sé, nunca los he conocido. — Hace una pausa y vuelve a
empezar. —Esta tarde ha hecho unas acusaciones bastante vagas
pero graves sobre ti, y quiero hablar contigo de ello.
—Oye, puedes contarme cualquier cosa. — digo mientras
extiendo la mano y aprieto su rodilla.
Sotelo, gracias K. Cross
—Lo sé. — Asiente y respira profundamente. —Ha dicho que has
arruinado a las mujeres de Craven Cove. No entiendo qué quiso decir
con eso.
—Tengo que decir que yo también estoy perdido. — Quiero
reírme porque nunca he estado con nadie en la isla ni fuera de ella en
más de dieciocho años. —Anna es la primera mujer de Craven Cove
con la que he tenido una cita.
—Ha dicho que si no dejo a Celeste en paz va a hacer volar
nuestro mundo, o lo que sea que pretenda hacer. ¿Qué tipo de
suciedad podría tener sobre ti?
Hay todo tipo de negocios que hago, pero nunca he hecho nada
ilegal o incluso moralmente incorrecto. La única razón por la que
alguien podría tener algo sucio sobre mí es si lo inventara. —Lo, no
tengo nada en mi pasado de lo que me avergüence.
— ¿Qué hay de la mujer que me dio a luz?
Me doy cuenta de que no la llama madre, y con razón. Heather
huyó de aquí tan rápido como pudo después de que él naciera. Suspiro
y odio que tengamos que hablar de ella, pero Apollo siempre obtendrá
la verdad de mí.
—No me avergüenzo de que haya salido corriendo; fue su
decisión. Me da pena que no haya podido ver lo maravilloso que es su
hijo y que se haya perdido la alegría de criarte. — Le sonrío y veo que
la comisura de su boca se levanta mientras vuelvo a apretarle la
pierna. —No, no me avergüenza que me haya dejado, y hacerlo público
tampoco me avergonzaría.
—De acuerdo. — Asiente, y parece que se ha quitado algo de peso
de encima.
—No hay esqueletos en mi armario, Apollo. No tengo ni un solo
arrepentimiento porque todo eso me convirtió en la persona y el padre
que soy hoy. Si alguien cree que puede avergonzarme públicamente
con mi pasado, que lo haga. No tengo nada que ocultar.
Sus ojos se encuentran con los míos, y me quedo sentado,
dejando que él decida qué creer. Hay una confianza muy fuerte entre
nosotros, y espero que él la vea. Como si estuviera tomando una
Sotelo, gracias K. Cross
decisión, deja escapar un largo suspiro como si estuviera aliviado y se
levanta.
—Gracias, papá.
Cuando lo rodeo con mis brazos, me tomo un momento para
abrazar a mi hijo, porque estos momentos son demasiado escasos
últimamente. Serán aún menos cuando se vaya a la universidad, así
que intento empaparme de ellos antes de que desaparezcan.
Me da las buenas noches justo cuando Anna vuelve a salir al
patio, y entonces veo algo que me derrite el corazón. Se inclina y le da
un abrazo a Anna, y me pregunto si ha echado de menos tener una
madre. Durante mucho tiempo pensé que podía ser suficiente para los
dos. Esta es otra lección que Anna me está enseñando, y Celeste le
está enseñando a Apollo. Hay espacio para más amor en este hogar y
en nuestros corazones también.
— ¿Qué fue todo eso?— Anna pregunta cuando estamos solos.
—Estaba preguntando por su madre biológica. — digo, dando un
trago a mi vino. Anna se pone rígida a mi lado solo por un segundo, y
pasa tan rápido que no estoy seguro de si realmente estaba ahí. —
¿Estás bien?
—Sí. — dice rápidamente. —Ha sido un día largo. — Sonríe, pero
luego vacila. —Necesito hablar contigo de algo, Rory.
—Supongo que es la noche de las grandes preguntas. — me
burlo mientras me giro hacia ella. —Ponlo en mi boca. — Cuando no
me devuelve la broma, se me cae el estómago y tomo sus manos entre
las mías. —Anna, ¿qué pasa?
—Nunca hemos hablado de los anticonceptivos. — dice
suavemente, y mi estómago baja un poco más. —No me lo había
planteado hasta esta mañana, cuando no recordaba la última vez que
había tenido la regla.
— ¿Qué?— Le grito, más rápido de lo que pretendía. Siento las
manos frías y húmedas mientras la miro de arriba abajo. — ¿Estás...
estás embarazada?
Sotelo, gracias K. Cross
Antes de que pueda responderme, me levanto de mi asiento y
camino por el patio. Me paso los dedos por el pelo, preguntándome
cómo demonios ha pasado esto.
—No. — suelto y me giro hacia ella.
— ¿No?— Sus cejas se juntan en señal de confusión.
—Sé que eres joven, pero no. No voy a compartirte. — Sacudo la
cabeza y empiezo a caminar de nuevo. Esto no puede estar pasando.
— ¿Por qué nunca volví para ese seguimiento? Joder.
—Rory, ¿de qué estás hablando?
Me detengo, y esta vez cuando la miro, es con ojos suplicantes.
—Me hice una vasectomía después de que naciera Apollo. No quería
arriesgarme a que volviera a ocurrir. — Vuelvo a pasarme las manos
por el pelo. —Pero se suponía que tenía que volver para un
seguimiento, pero no lo hice. Pensé que estaba bien y que Apollo era
tan pequeño y que solo era yo. — Ahora estoy divagando, y lo sé. —No
estoy preparado para que nuestra burbuja explote. Quiero tiempo
contigo, Anna. Soy muy egoísta y no estoy listo para esto.
—Rory. — Intenta llamar mi atención, pero no puedo oírla por
encima de mi propia ira.
—Maldita sea. — Recojo el pequeño gnomo de hormigón que hay
junto a la piscina y lo lanzo al agua. Me quedo mirando las olas,
sabiendo que estoy actuando como un niño haciendo una rabieta, pero
joder, acabo de encontrar a Anna. La tengo toda para mí. No estoy
preparado para que un bebé se interponga entre nosotros.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 13
ANNA
Miro fijamente a Rory en estado de shock. No estaba segura de
cuál iba a ser su reacción, pero no es ésta. Está claro que no quiere
más hijos.
—Lo siento. — Vuelve a girar para mirarme, y sus manos están
apretadas a los lados. —Por ti, lo haré. Haría cualquier cosa si te hace
feliz.
—Lo hiciste por...
Me corta antes de que pueda terminar. —No hice una mierda por
la madre de Apollo. Fue una aventura de una noche, y estaba tan
borracho esa noche que ni siquiera lo recuerdo. No quería estar con
ella, pero le tendí una trampa para que se quedara aquí. Quería darle
la oportunidad de criar a nuestro hijo juntos aunque no hubiera forma
de que tuviéramos una relación. No hice nada por ella. Todo lo que
hice fue por mi hijo, que es algo que no dudo que tú mejor que nadie
entenderás.
Asiento porque entiendo lo que dice. Despeja el espacio entre
nosotros y toma mi cara entre sus manos.
—Tendré un bebé contigo si es lo que realmente quieres. Haría
cualquier cosa por ti, Anna. Durante mucho tiempo he cuidado de
Apollo y eso ha sido toda mi vida. Por primera vez en mucho tiempo,
quería ser egoísta contigo. Se supone que eres solo mía, pero si tener
un bebé te hace feliz, entonces es lo que haremos. Siento haber sido
un imbécil. — Cuando las lágrimas empiezan a rodar por mis mejillas,
él parece afectado. —Joder, no llores. — Me besa con ternura y veo el
dolor en sus ojos.
—No estoy embarazada. — le digo. —Me alegré mucho cuando vi
una sola línea en el test, pero luego me asusté pensando que quizá
querías un bebé. Nunca hablamos de métodos anticonceptivos y me
resultaba difícil pensar que te olvidaras de algo así.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿No quieres un bebé?— pregunta, aclarando, y niego.
—He pasado los últimos dieciocho años criando a mi hija. Yo
también quiero ser egoísta. — digo, y en cuanto las palabras salen de
mi boca, sus labios bajan a los míos en un beso posesivo.
—No voy a compartirte con nadie. — Me levanta de los pies y lo
rodeo con las piernas mientras me lleva a algún sitio. Estoy demasiado
perdida en él para prestarle atención, pero consigo gemir.
—Me quiero dentro de ti. — gruñe contra mi boca, y asiento
mientras meto la mano entre nosotros. Me sube el vestido y luego
gime. —Sin bragas. ¿Has dejado la casa así?
—Ups. — Me relamo los labios.
— ¿Tener un bebé?— Niega. — Tengo suficiente en mis manos
contigo.
—Claro que sí. — Mi mano rodea su polla cuando por fin la
libero.
—Quieres eso, ¿verdad? ¿Que me ocupe de ti? ¿Necesitas que
mantenga tu culito alejado de los problemas?
—Lo hago. — acepto, levantando mis caderas para ayudarle a
alinearse en mi entrada.
—No puedes evitarlo. Los hombres siempre intentan llamar tu
atención. — Su voz es cortante mientras me provoca con su polla. —Y
a ti te encanta la atención. — Lo hago, pero solo de él. —Creen que
pueden tenerte.
—No puedo evitarlo. — No puedo, porque me encanta cuando se
pone nervioso por mí. Cuando consigo que su control se rompa, es la
mejor sensación del mundo.
—Pero yo sí puedo. — grita antes de meterse hasta el fondo
dentro de mí.
— ¡Rory!— Grito mientras el dolor y el placer se mezclan dentro
de mí. Siempre me aprieta, pero disfruto de la sensación de que me
estire. Es un recordatorio de que soy suya y de nadie más.
Los hombres han intentado que me enamore de ellos, porque se
enamoran de la mujer que creen que soy. Con Rory, su posesividad
Sotelo, gracias K. Cross
me hace querer acercarme en lugar de huir a las colinas. Me excita lo
mucho que me desea y que me permita salirme con la mía en algunas
cosas. Cuando me paso de la raya, está ahí para recordarme que soy
suya y que solo me salgo con la mía en lo que él permite.
—Tu coño disfruta de la forma en que lo poseo. Por eso soy el
único que puede entrar aquí. Nunca dejas que nadie más se acerque
lo suficiente para atraparte.
Excepto él. Realmente no me había dado mucha opción.
Se mueve cuando comienza a empujar hacia adentro y hacia
afuera y golpea ese punto perfecto en lo profundo de mí. Mis dedos se
clavan en sus hombros a medida que el orgasmo aumenta, y va más
fuerte.
—Toda mía. Dilo.
— ¡Soy toda tuya!— Grito mientras mi clímax alcanza su punto
máximo. Solo quiero ser siempre suya.
—Tómalo todo, Anna. — gime mientras se corre conmigo. Su
calor se derrama dentro de mí y entierra su cara en mi cuello. —Joder.
— sigue corriéndose y me aprieto a su alrededor. —Te amo. No tienes
ni idea de cuánto te amo. — dice cuando levanta la cabeza.
—Yo también te amo. — Su polla se sacude dentro de mí, lista
para correrse de nuevo.
Me inclino hacia él y lo beso. Durante mucho tiempo he tenido
que valerme por mí misma. Es bueno saber que ahora tengo a Rory
para apoyarme. Quiere cuidar de mí y sé que siempre estará aquí para
Celeste y para mí.
— ¿He sido demasiado duro?— me pregunta cuando se retira del
beso.
—No, nunca eres demasiado duro conmigo. — Me baja
lentamente y me ayuda a ponerme el vestido.
—Todavía tenemos que hablar de salir de casa sin bragas. — Me
da un apretón en el culo y sonrío. En realidad, no era mi intención. Ni
siquiera sabía que iba a salir tan rápido cuando me había vestido esta
mañana.
Sotelo, gracias K. Cross
—No eres mi jefe. — me burlo de él, y me da un tirón de pelo.
—Cuidado. — Me coge de la mano y me lleva de nuevo al patio.
—Tienes más cosas en la cabeza.
— ¿Cómo lo haces? ¿Qué te digo?— En toda mi vida solo Rory
ha sido capaz de leerme tan bien como Celeste. Su intuición viene de
años de crecer a mí alrededor. Pero desde el momento en que Roxy me
vio, ha visto dentro de mi alma.
Me pasa mi vaso de vino de antes y espera, queriendo que le
cuente lo que tengo en mente. —Cuando salí a hacerme la prueba, me
encontré con una mujer. Intentó hacerse amiga.
— ¿Intentó?
—Sí, lo intentó. No era genuina, y la forma en que lo forzaba me
hizo saber que buscaba algo.
Algo que no le pertenece.
— ¿No me digas que estaba tratando de hacerte una estafa?—
Toma asiento en el sofá del patio junto a mí. —No tiene ni idea de con
quién está tratando, ¿verdad?— Sonríe como si estuviera presumiendo
de mi habilidad para leer a la gente.
—No, no la tiene. — Le sonrío. A este hombre le encanta todo lo
relacionado conmigo.
—Está detrás de ti. Intentaba conseguir una invitación a la finca.
— ¿De mí?— Sus cejas se juntan en confusión.
— ¿Te suena el nombre de Heather?— Su rostro cae y luego se
endurece mientras veo su mandíbula moverse.
— ¿Debería estar celosa?— Pregunto, burlándome de él, porque
no me gusta la expresión de su cara.
Sé quién es la mujer. Cuanto más la miraba, más piezas se
juntaban para mí.
Es la madre de Apollo.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 14
RORY
Dos días después, estoy sentado en la terraza trasera de The
Blue Marlin, tomando una copa de vino blanco. Hace un día precioso
y quería ver la puesta de sol sobre el agua. Compruebo mi reloj por
tercera vez y bebo otro sorbo.
—Señor, su invitado ha llegado. — dice el maître, y me levanto
de la mesa. Detrás de él, veo a Shy Wells acercarse a la zona que he
reservado para nuestra reunión.
El maître se aleja y le tiendo la mano a Shy. A su favor, no se
inmuta al tomar mi mano y me mira directamente a los ojos mientras
la estrecha.
—Gracias por venir. — le digo mientras tomamos asiento.
—Esperaba tu llamada después de mi enfrentamiento con
Apollo. — Mira hacia el agua y luego vuelve a mirarme. —La mejor
mesa de la isla, supongo.
—De eso me gustaría hablarte hoy, Shy. — Cuando me mira
extrañado, me reclino en mi silla. —Tus suposiciones.
Aprieta los labios y, cuando el camarero empieza a acercarse, le
hago un gesto para que se vaya. Quiero ir al grano de esta reunión, y
estoy seguro de que Shy también.
— ¿Me vas a advertir que me aleje de tu hijo?
—No. — Se sorprende por esta respuesta. —Le has dicho a Apollo
que tienes información sobre mí que no es pública, algo que podría
arruinar mi reputación. Supongo que crees que me avergonzaría a mí
o a Apollo.
Cuando no confirma ni niega, intento una táctica diferente.
— ¿Por qué aceptaste reunirte conmigo aquí hoy?
Sotelo, gracias K. Cross
Se queda en silencio durante un largo momento antes de
responder. —Porque no quiero que nadie más salga herido por culpa
de la familia Crew.
— ¿Y crees que eso es lo que he hecho? ¿He hecho daño a
alguien?
—Sé que lo has hecho. — suelta, con las mejillas sonrojadas.
—Vives con tu tía. — digo, y es una afirmación, no una pregunta.
De nuevo parece sorprendido. —Me empeño en conocer a la gente de
la isla porque hago muchas obras de caridad aquí, y me gusta incluir
a tantas familias como sea posible.
—Sí, te gusta tirar el dinero.
Sus palabras son defensivas y las ignoro. —Cuando Apollo
mencionó tu nombre, al principio no lo reconocí, pero después caí en
la cuenta. Wells es tu apellido, el de tu tía.
— ¿Y qué?— Parece aburrido, pero intento darle algo de gracia.
—Ha pasado tanto tiempo que había olvidado ese nombre. Había
olvidado que era el apellido de Heather. — La mandíbula de Shy se
endurece. —Ella mencionó una vez que era el nombre de su madre,
pero no lo usó.
Parece sorprendido por mi descubrimiento, pero solo por un
segundo antes de que sus emociones se sellen una vez más.
—No necesito una lección sobre el árbol genealógico. — Shy se
sienta ahora hacia delante, con el puño cerrado frente a la mesa.
—Heather era reservada con su pasado y no sabía que tenía una
hermana. — Suspiro mientras miro hacia el agua y luego hacia él. —
Debió de contarle cosas horribles sobre mí. — Como no responde,
asiento. — ¿Te dijo que le pedí que se fuera?
—Me dijo que la echaste. — Está muy enojado conmigo, y parece
que lleva mucho tiempo aguantando esto. —Me contó que la dejaste
sin nada y que tuve que vivir con mi tía mientras ella se iba a trabajar
a la ciudad.
Es una verdad difícil de tragar cuando descubres que alguien no
es tan perfecto cómo crees que es, y ahora mismo, no quiero hacer
Sotelo, gracias K. Cross
daño a Shy. Después de mi charla con Anna, busqué a Shy, y cuando
lo vi supe exactamente quién era.
Tiene los ojos de Heather, y una vez que me di cuenta de eso,
entonces el apellido hizo clic. Conociendo cómo era Heather, estoy
seguro de que no estaba por encima de manipular a su hermana o a
su hijo en su beneficio. Ahora mismo, solo quiero que Shy sepa la
verdad y que se cure.
—Cuando conocí a tu madre fue una aventura de una noche,
pero cuando me dijo que estaba embarazada no la corrí. — Shy intenta
interrumpir, y yo levanto la mano suavemente. —Por favor, déjame
terminar. — Después de un momento, asiente y continúo. —Me
aseguré de que recibiera los mejores cuidados mientras estaba
embarazada y, después de dar a luz, mandé hacer una habitación para
ella en la finca, junto con personal y acceso a todo lo que necesitara.
—Eso es mentira. — dice, pero sigo.
—Le dieron un coche, una asignación y un lugar gratuito para
alojarse. — Sacudo la cabeza. —Supimos inmediatamente que una
relación entre nosotros nunca funcionaría, pero quería hacer lo
posible para criar un hijo juntos. Solo pasaron unos días antes de que
ella viniera a mí y me pidiera irse. — Shy guarda silencio ahora
mientras escucha. —Dijo que no quería tener un bebé y que no estaba
preparada para ser madre. Pensé que tal vez era una depresión
posparto, pero se negó a recibir atención médica. Cuando la presioné,
dijo que no quería el bebé y que si no me lo llevaba, lo daría en
adopción.
— ¿Por qué debería creer en estas tonterías?
—Lo peor que hice fue dejarla ir, no porque la quisiera, sino
porque dejó a Apollo sin madre. Debería haber intentado con más
ahínco que se quedara por él, pero no se doblegó. Todo lo que dijo fue
que quería un cheque y el título de su coche. — Sacudo la cabeza. —
No sabía qué más hacer, así que se lo di.
—Estás mintiendo. — Sus cejas se fruncen, y lucha por escuchar
la verdad.
— ¿Qué gano mintiendo?— Mi pregunta lo hace detenerse.
Extiendo la mano hacia el maletín que hay en el suelo a mi lado y saco
Sotelo, gracias K. Cross
una carpeta con los documentos que hay adentro. —No me conoces,
así que no puedo esperar que creas en mi palabra. No sé si me creería
si estuviera en tu lugar, pero es la verdad.
Coloco el expediente delante de él y duda un momento antes de
que la curiosidad le gane. Lentamente escanea el documento y luego
me mira a través de sus pestañas antes de volver a pasar la página.
Durante mucho tiempo solo hay silencio entre nosotros mientras pasa
las páginas. Una vez que lee la última página, cierra la carpeta y se
echa hacia atrás en la silla. Sus ojos están enrojecidos en los bordes
mientras mira hacia el agua.
Parte de la razón por la que elegí esta mesa es porque es privada
y porque es tranquila. Sabía que si Shy quería salir de aquí, podría
levantarse fácilmente e irse sin causar una escena. Pero si quería
quedarse, esto le daría el espacio para hacerlo sin forzar la
conversación. Se queda callado durante mucho tiempo, pero
finalmente me mira.
— ¿Por qué me mentiría?
—No puedo responder a eso, pero puedo hacer suposiciones. —
Señalo con la cabeza el archivo que está entre nosotros. —Mi equipo
legal se puso en contacto con ella todos los años hasta que Apollo
cumplió los dieciocho. Cada año se negaba a verlo. No tuve ningún
contacto con ella, y pedí que no se me informara de dónde estaba o
qué hacía. Solo que mi abogado le ofreciera la posibilidad de estar en
su vida si cambiaba de opinión. — Hago una pausa mientras espero
que sus ojos se encuentren con los míos. —Nunca lo hizo.
—Mi tía me crió desde bebé. — admite mientras vuelve a mirar
al agua. —Solo vi a mi madre un puñado de veces, pero siempre dijo
que no podía quedarse en Craven Cove por tu culpa. — Se gira para
mirarme y sus ojos vuelven a estar rojos. —Por culpa de los Crews.
—Le di el dinero que me pidió y no volvió. — Vuelvo a inclinarme
hacia delante y le dedico una sonrisa comprensiva. —Por lo que he
averiguado, tu cumpleaños es diez meses después del de Apollo.
Su mandíbula se tensa, y me doy cuenta de que esto no es nuevo
para él.
— ¿Sabías que Apollo era tu hermanastro todo este tiempo?
Sotelo, gracias K. Cross
Asiente con fuerza, pero no me mira a los ojos.
—Qué solo debes haberte sentido.
—No necesito tu compasión. — suelta.
—No es compasión. Parece que te ha ido bien. Eres el capitán del
equipo de natación y tienes una plaza completa el año que viene.
— ¿Cuál es tu punto?
—Me entristece que en todo este tiempo no haya llegado a
conocerte. — Esta frase es la que más le sorprende, ya que me mira
con los ojos muy abiertos. —No importa lo que haya hecho tu madre,
eres parte de mi familia.
—No necesito más familia. — Empuja su silla hacia atrás y se
levanta bruscamente. —Escucha...
—No tienes que decir nada. — lo corto, sin estar dispuesto a
terminar esta conversación, pero sabiendo que tiene que parar por
ahora. —Mi número está en el expediente, y es tuyo para que lo
conserves. Puedes llamarme cuando quieras. — Quiero decirle que si
necesita algo puedo ayudarlo, pero siento que eso podría ser un
insulto y llevar las cosas demasiado lejos.
Su mandíbula se endurece una vez más antes de coger la carpeta
con suavidad, como si pudiera quemarlo. —Gracias. — dice en voz
baja, y me pongo de pie.
Le tiendo la mano y espero a que la ponga sobre la mía. —Shy.
— digo en voz baja y casi nos miramos a los ojos. —No diré una palabra
a nadie sobre esto, ¿de acuerdo? Tus secretos no son míos para
contarlos.
Deja escapar un suspiro y asiente mientras se da la vuelta para
salir del restaurante.
Lo veo marcharse, y me duele el corazón por ir tras él, por
rodearlo con mis brazos y decirle que todo estará bien. Quizá algún
día pueda hacerlo, pero no es hoy. La clase de verdad que acaba de
recibir es una piedra pesada de tragar.
— ¿Conseguiste todo eso?— Pregunto mientras me doy la vuelta.
—Sí. — dice Anna mientras se limpia las lágrimas de los ojos.
Sotelo, gracias K. Cross
Sin hablar, la estrecho entre mis brazos y cierro los ojos. Es
horrible ver a un niño herido por las acciones de sus padres y no poder
hacer nada por él.
La otra noche hicimos un plan, y este era el primer paso. Quería
poner todas las cartas sobre la mesa para Shy antes de ir por Heather.
Incluso ahora no sé de qué es capaz, como si hacer daño a su hijo
para vengarse de mí no fuera lo suficientemente bajo.
Una vez que Anna ha dejado de llorar, la cojo de la mano y
salimos del Blue Marlin.
Ahora es el momento de la segunda parte de nuestro plan.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 15
RORY
La fiesta en el yate es organizada por una de las familias
prominentes de Craven Cove. Es un acto benéfico para la escuela y su
departamento de arte, así que la asistencia será probablemente
bastante numerosa. Menos mal que el yate es el más grande del puerto
deportivo.
Volviéndome hacia Anna, le beso el dorso de la mano y me hace
un gesto con la cabeza. —Nos vemos pronto. — le digo mientras la
suelto. El plan es llegar por separado esta noche, así que le doy tiempo
extra para subir al barco. Una vez que ha pasado el tiempo suficiente,
comienzo el largo paseo por el muelle hasta el yate que me espera.
El personal y la tripulación me saludan y me dan la bienvenida
a bordo. Una vez dentro, tomo una copa de champán de una bandeja
que me espera y me dirijo a la parte de atrás. A lo lejos, veo a mi Anna,
preciosa con un vestido verde esmeralda que prácticamente brilla a la
luz de la luna. Luego miro a su lado, y ahí está Heather.
Hace más de dieciocho años que no la veo, y sigo sin sentir nada
al mirarla. Supongo que ahora hay rabia y dolor por lo que le ha hecho
a Shy. Al menos pude proteger a Apollo de ella, pero no sabía lo de
Shy o habría hecho lo posible por protegerlo a él también. ¿Cómo
puede una madre ser tan cruel?
Cuando Anna me da la señal, empiezo a caminar hacia ella. Casi
estoy a su lado antes de que Heather se gire y me vea. Lentamente
deslizo mi brazo alrededor de Anna, y ella se inclina hacia mí, un frente
unido contra esta horrible humana que no merece el título de madre.
Justo cuando se da cuenta de lo que está pasando, el barco
empieza a alejarse del puerto. Bien, ahora no hay lugar donde pueda
ir.
—Buenas noches, Heather. — digo.
—Rory, hola, um... no sabía que estabas con Anna.
Sotelo, gracias K. Cross
—Claro que sí. — Inclino la cabeza hacia un lado y espero la
mierda de explicación que va a dar a continuación.
—Ya me voy. — Intenta retirarse, pero ya lo habíamos previsto.
Hay seguridad esperando detrás de ella, y se detiene cuando los ve.
— ¿Cuál era tu plan, Heather?— pregunta Anna. — ¿Realmente
pensaste que podrías hacerte amiga mía e ir a la finca? ¿Y luego qué?
—Creo que planeaba llegar a Apollo. — le digo a Anna y luego
levanto la vista. — ¿Estoy cerca, Heather?
—No tengo que responder a ninguna pregunta. — sisea. —Me
han invitado aquí esta noche.
—Lo sé, me aseguré de ello. — le digo mientras señalo con la
cabeza al guardia de seguridad. —Sígueme.
La coge por el brazo superior de forma casual para que no
hagamos una escena. Tomo a Anna de la mano y nos movemos bajo
la cubierta hasta que estamos en la sala de medios. Aquí hay una gran
televisión con sillones y sofás. Una vez que el personal de seguridad la
ha introducido en la sala, la llevan a uno de los sillones y esperan a
que se siente. Hace un gesto de protesta, pero finalmente lo hace.
— ¿Qué demonios es todo esto, Rory? Deja que me vaya, ¿de
acuerdo? Ya te has explicado.
—No, no creo que lo haya hecho. — Tiro de Anna a mi lado
mientras me apoyo en la barra y bebo un largo trago de mi champán.
Intento calmarme cuando lo único que quiero hacer es enfurecerme
con ella. Me meto la mano en el bolsillo, saco el mando del vídeo y le
doy reproducir.
— ¿Qué demonios es esto?— dice mientras ve el vídeo de sí
misma.
—Es un vídeo de seguridad en el que se te ve entrando en la
antigua casa de Anna. — digo despreocupadamente y paso a la
siguiente pantalla. —Esto es una grabación de ti en cuatro bancos
distintos extendiendo cheques fraudulentos en la antigua cuenta que
yo había creado para ti.
Traga saliva pero no dice nada.
Sotelo, gracias K. Cross
—Y estos son los documentos que le di a Shy hace unas horas.
— Hago clic en la pantalla y me detengo en cada uno de ellos para que
ella pueda ver todo lo que le di.
Había pensado en grabar a Shy cuando lo recibiera pero decidí
no hacerlo porque sería una violación de su confianza. En su lugar,
hice que Anna se sentara al otro lado del restaurante con un
dispositivo de escucha para que pudiera oírlo conmigo. No lo grabó,
pero yo no podía hacerlo solo. Me costó mucho no levantarme e ir por
Heather en ese mismo instante, y necesitaba que Anna estuviera ahí
por si lo hacía.
—Esto es una mierda. — Su cara está roja y enojada mientras
me mira fijamente.
—Voy a hacer que te arresten por allanamiento de morada y
luego te enviarán a la prisión federal por fraude de cheques. — Sus
ojos se abren de par en par con sorpresa. —Oh, ¿no sabías que meterte
con una institución financiera del gobierno te enviaría a una prisión
federal? Supongo que deberías haber mirado eso antes de gastar todo
el dinero que te di en cuestión de meses.
—No puedes hacer esto. — Se levanta y me señala con el dedo.
—Te arruinaré.
Siento que las manos de Anna sobre mí se tensan, pero
permanezco sentado y frío. —No puedes hacer una mierda, Heather.
No eres nada para mí, y lo que es peor, no eres nada para Apollo.
Su rostro palidece.
—Me aseguraré de que Shy esté protegido de ti el resto de su
vida.
—No te creerá.
Me encojo de hombros. —Eso ya no depende de ti. Él tiene los
hechos. Ahora es su vida la que tiene que vivir.
—Rory, por favor. — empieza a suplicar, y entonces la rabia
dentro de mí se desborda.
— ¿Por favor qué?— chasqueo. —Te fuiste. Tomaste la decisión
de salir por la puta puerta que por tu bebé. — La mano de Anna se
desliza por mi pecho. —Y no solo con Apollo, sino también con Shy. —
Sotelo, gracias K. Cross
Sacudo la cabeza. —Nunca más te acercarás a mi familia, y eso incluye
a Shy.
Un movimiento por el rabillo del ojo me hace levantar la vista. Y
cuando veo a Shy de pie, se me cae el estómago.
—Shy, ¿oyes cómo me está hablando?— Heather finge romper a
llorar, pero la ignoro mientras doy un paso hacia él.
—Sí, lo he oído todo. — dice, con una cara ilegible mientras nos
mira a todos los que estamos en la habitación.
Cuando Heather ve que no cae en su truco, me dirige una mirada
furiosa. —Pagarás por esto.
—No. — dice Shy simplemente, y Heather se vuelve hacia él. —
Se acabó.
Hago un gesto con la cabeza a los de seguridad que esperan en
la esquina, y se acercan para cogerla del brazo. —Hay un barco al lado
nuestro esperando para llevarte de vuelta a la isla. La policía también
está ahí.
—No puedes hacer esto. — sisea Heather mientras intenta
luchar contra la seguridad. Se vuelve hacia Shy y comienza a suplicar.
—Vamos, Shy, por favor. Diles que me dejen ir.
Él le dirige una última mirada antes de darse la vuelta y darle la
espalda. Es la única respuesta que obtendrá mientras los de seguridad
la sacan de la habitación a patadas y gritos.
Un silencio ensordecedor cae sobre la sala antes de que camine
hacia donde está Shy. —Lo siento, no quería que vieras eso.
—Lo sé. — dice y sus hombros caen. —Seguí a mi madre después
de salir del restaurante. La vi subir al yate y la seguí. Quería
enfrentarme a ella, pero todavía esperaba que...— Exhala un suspiro.
—Supongo que de alguna manera no fuera cierto.
Asiento en señal de comprensión mientras le pongo la mano en
el hombro y le doy un apretón. —Quise decir lo que dije. Ahora eres
parte de nuestra familia.
—No estoy seguro de saber qué significa eso. — dice tan
suavemente que casi no lo capto.
Sotelo, gracias K. Cross
—Lo descubriremos juntos. — Mis palabras son casi tan suaves
como las suyas.
Cuando levanta la vista hacia mí, hay una pizca de esperanza en
sus ojos. Tal vez todo lo que necesita es tiempo, pero por ahora, esto
es suficiente.
Sotelo, gracias K. Cross
Capítulo 16
ANNA
Sé que estoy locamente enamorada de Rory, pero después de
hoy, no hay vuelta atrás. Estar sin este hombre me mataría, y sé que
no sería capaz de sobrevivir. No sabía que había hombres en el mundo
como él, y no sé cómo he tenido la suerte de que sea mío.
—Eres un buen hombre. ¿Lo sabes?— Le digo cuando entramos
en el garaje unas horas después.
—No dirías eso si supieras las cosas que pensé en hacer cuando
intentabas alejarte de mí. — Presiona el botón para cerrar la puerta
del garaje tras nosotros.
— ¿Estás seguro de eso?— Me desabrocho el cinturón de
seguridad y me arrastro hasta su regazo. —Creo que podría ser
caliente vivir algunas de esas fantasías.
— Podría haber pensado en comprar una isla para poder
secuestrarte.
—Ni siquiera estás bromeando. — Le sacudo la cabeza. Rory es
un buen hombre, pero cuando se trata de mí está más que dispuesto
a ser malo para ponerme las manos encima. Me encanta y adoro que
pueda sacar un lado diferente de él. Lo que está dispuesto a hacer me
demuestra lo mucho que me ama. Nunca lo dudaré.
—De una forma u otra, iba a hacer que te enamorases de mí. —
Me clava los dedos en el pelo y me agarra con fuerza. No voy a ir a
ninguna parte.
—Vine a Craven Cove por ti. — admito, y su cara se paraliza de
sorpresa. —Quería encontrar un lugar donde establecerme para que
Celeste hiciera su último año de instituto. Entonces te vi y empecé a
investigar. Me enteré de que estabas aquí en la isla y necesitaba venir
a verte por mí misma. Para empezar, tú eres la razón por la que vine
aquí. — Sin él no habría sabido que existía.
Sotelo, gracias K. Cross
— ¿En serio?
—Sí, es un poco loco, pero había planeado que fueras una marca
mientras estaba aquí. — Sacudo la cabeza mientras suelto una
pequeña risa. Es un poco loco cómo se desarrolló todo esto en el
camino.
—El destino nos unió.
— ¿De verdad crees eso?— Pregunto, reflexionando sobre la idea.
Nunca creí en las fortunas que he dado, incluso si muchas de
ellas se hicieron realidad. Siempre lo he atribuido a que puedo leer a
las personas y sacarles pequeños datos.
Si la gente busca el amor con el corazón abierto, es probable que
lo encuentre. Puedes dar una lectura que ayude a guiar a la persona
por el camino que ya está recorriendo, pero ya está en el camino. Solo
les doy un empujón para que sigan adelante o, a veces, para que den
la vuelta. A menudo me he sentido más como una consejera que como
otra cosa.
He dicho una y otra vez que vine a Craven Cove por mi hija y
para darle algo de estabilidad, pero ¿y si la realidad es que también lo
hacía por mí? Tenía a Rory Crew en mente todo el tiempo, pero quizás
no estaba dispuesta a admitirlo por miedo. Ahora me estoy haciendo
una lectura.
—Hasta cierto punto creo en el destino. El destino me dio a
Apollo, y también creo que el destino atrajo a Shy hacia nosotros por
una razón. Sin embargo, contigo, no estaba esperando que el destino
hiciera lo suyo después de verte.
No, no lo hizo. Dejó claro desde el principio que venía por mí.
—Necesito eso. Puede que me cabree cuando me presiones, pero
lo necesito.
—Lo sé. Siempre lucharé por ti, por nosotros.
—Por todos nosotros. — estoy de acuerdo.
Cuando se trata de esta familia, Rory hace lo que sea necesario.
Shy es el medio hermano de Apollo, y sin pensarlo Rory está dispuesto
Sotelo, gracias K. Cross
a traerlo a nuestra pequeña familia. Acogerlo para que Apollo tenga la
oportunidad de estar cerca de su medio hermano si así lo decide.
—Haré todo lo que tenga que hacer por esta familia. Y dicho esto,
por mucho que quiera a nuestros hijos, ahora es nuestro momento.
Mi primer pensamiento será cómo te afectará algo, pero en eso sé que
estarás pensando en nuestros hijos. Eres una muy buena madre,
Anna.
Siempre tiene tanta fe en mí, incluso con mis antecedentes.
—Hice lo que pude. Sé que no todo lo que hice fue correcto,
pero...— Me pican los ojos de lágrimas.
—No lo hagas. No voy a escuchar esas tonterías. Nunca hiciste
daño a nadie, al menos a nadie que no se lo buscara. Todo eso está en
el pasado, y cómo te protegiste a ti y a nuestra hija es lo único que
importa.
—Rory. — No hay forma de contener las estúpidas lágrimas
porque me está matando.
—Eres una buena madre, pero me encantaría que también
fueras mi esposa. — Busca en su bolsillo y saca un anillo. —He estado
tratando de encontrar el momento adecuado, pero no puedo esperar
más.
—No esperes. — Levanto la mano para que me ponga el anillo.
— ¡Rory! Voy a hacer daño a alguien con esta cosa. — me río mientras
me lo coloca en el dedo. —Por supuesto que me casaré contigo.
—En realidad no te estaba dando opción. — Su sonrisa es
increíblemente sexy.
—Ni se te ocurra llevarme al juzgado. — me burlo. —Aunque
parezca una locura, quiero hacer esto bien. Quiero una boda. —
Nunca pensé que diría eso en mi vida, pero quiero celebrar este
momento y quiero que mi hija y Apollo estén ahí.
—Yo también quiero eso. — acepta.
—Entonces me vas a enseñar el mundo.
Asiente y me abraza con más fuerza. —Te enseñaré cualquier
cosa mientras esté a tu lado.
Sotelo, gracias K. Cross
—Bien, porque ahí es donde te quiero.
Sotelo, gracias K. Cross
Epílogo Uno
RORY
Un rato después...
—Piensa en esto como una prueba. — le digo a Apollo mientras
mira por la ventana para encontrar a Celeste.
—Estoy contando los días. — Me devuelve la mirada y me sonríe,
y puedo ver el amor genuino en sus ojos.
—Estoy muy orgulloso de ti. — le digo mientras me acerco y lo
abrazo.
—Oh, papá, no te vas a poner ñoño conmigo, ¿verdad?— bromea
y me devuelve el abrazo.
—Sí. Es el día de mi boda y puedo hacer lo que quiera.
— ¿En qué se diferencia de cualquier otro día?
Cuando me retiro para mirarlo, está sonriendo. —Bueno, para
ser justos, es el día de tu madre, y me permite participar cuando sea
necesario.
—Le encanta. — Me aprieta el hombro y asiento.
—No lo querría de otra manera.
Llaman a la puerta, y cuando me giro, veo a Shy entrando en la
habitación con su esmoquin a juego.
—Hola chicos. — dice suavemente.
Nuestra relación va despacio, pero cuando le pedí que formara
parte de mi boda, no lo dudó. Es un buen chico, y lo único que
necesitaba era alguien con quien pudiera contar.
—Te ves casi tan bien como yo. — se burla Apollo mientras se
acerca al espejo y se peina hacia atrás.
Sotelo, gracias K. Cross
—Ya quisieras. — Shy sonríe mientras se apoya en la pared y lo
observa.
—Según el horario, llegamos justo a tiempo. — Ojeo la siguiente
página y asiento. —Parece que ustedes dos tienen que estar en la parte
delantera del jardín para recibir a los invitados, y yo voy a buscar a mi
casi esposa para que me dé un apretón a escondidas.
—Demasiada información. — gime Apollo mientras le da una
palmadita en el hombro a Shy. —Salgamos de aquí antes de que nos
haga mirar.
—Estoy justo detrás de ti. — dice Shy, pero justo cuando está a
punto de irse, lo llamo por su nombre. Se da la vuelta y sonrío
mientras me dirijo hacia donde está.
—Significa mucho para mí que formes parte de esto hoy. — digo,
y antes de que pueda protestar, lo atraigo en un abrazo igual que hice
con Apollo. —Gracias.
Se queda en silencio durante un rato, y luego siento que me
palmea la espalda mientras asiente. —Gracias por pedírmelo.
Cuando lo suelto, Apollo está ahí observándonos a los dos. —Yo
también me alegro de que estés aquí. — dice y ofrece su puño para
chocar.
Shy hace lo mismo, y salen hablando en voz baja sobre algo que
no puedo oír. No diría que están cerca todavía, pero están trabajando
en ello. Como la mayoría de las cosas, el tiempo cura todas las heridas.
Una vez que se han ido, me escabullo al pasillo y me pongo de
puntillas por el pasillo. Cuando llego a la puerta decorada en rosa y
blanco, llamo suavemente.
—Rory, más vale que no seas tú. — dice Anna, y sonrío para mis
adentros.
—Cerraré los ojos. — prometo, pero los dos sabemos que es
mentira.
—Mentiroso.
Sin esperar a que diga que sí, abro la puerta y la cierro
rápidamente detrás de mí. En lugar de darme la vuelta, me pongo de
Sotelo, gracias K. Cross
cara a la puerta, haciendo lo posible por no mirarla. — ¿De verdad
creías que podía pasar todo este tiempo sin verte?
— ¡Solo han pasado tres horas!— La oigo pisar fuerte, pero sigo
mirando hacia la puerta.
—Necesito un beso.
—Tendrás tu beso en el altar. — dice.
— ¿Ahora quién es la mentirosa?— La energía cambia en la
habitación y, de repente, parece que hay electricidad entre nosotros.
Me doy la vuelta lentamente, dándole tiempo suficiente para que
me diga que pare. Ambos sabíamos que esto iba a ocurrir, así que es
inútil resistirse.
Me quedo parado un momento, contemplando a mi hermosa
novia antes de acortar la distancia entre nosotros en dos largas
zancadas.
—Anna. — gimo, atrayendo su cuerpo contra mí e inclinándome
para besarla.
Parece un ángel y una zorra a la vez, y no puedo evitar mi
reacción ante ella. Mi necesidad de ella es como el fuego en mi sangre,
solo que cuanto más tomo de ella, más fuerte se vuelve. Es un infierno
que no puedo controlar, y ni siquiera quiero intentarlo.
—Rory. — Sus manos están en mi esmoquin, y tira de mi camisa
y corbata.
—Seré rápido. — le prometo, subiendo su falda y llevándola de
espaldas a la pared. —Muy rápido.
—Oh, Dios. — gime pero no me niega.
Tan pronto como las capas de su vestido se amontonan alrededor
de su cintura, la levanto y me rodea con sus piernas. Mi polla está
libre y se hunde en su pequeño y caliente coño antes de que tenga
tiempo de recuperar el aliento.
Grita, y le tapo la boca con la mano mientras empiezo a empujar.
Entierro mi cara en su cuello y respiro su aroma, bombeando mis
caderas una y otra vez. Me muerde la palma de la mano, pero no la
aparto. En lugar de eso, me pongo más duro y siento que su coño se
Sotelo, gracias K. Cross
aprieta. Está completamente empapada, y mi polla está resbaladiza al
entrar en su apretado coño.
—Córrete alrededor de mi polla mientras estás en tu vestido de
novia. Quiero este coño sobre mí cuando diga ‘acepto’.
Gime contra mi mano, y entonces siento que todo su cuerpo se
tensa mientras su coño empieza a palpitar. Su orgasmo es caliente y
rápido, y no tengo más remedio que seguirla hasta el límite. Mi polla
palpita mientras se flexiona y se vacía dentro de ella.
Cuando los dos estamos agotados, la pongo suavemente de pie,
pero mantengo mi polla dentro de ella. No quiero abandonar su calor,
aunque sé que lo necesito.
—Te amo. — digo mientras trato de limpiar todas las manchas
que hice en su maquillaje.
—Yo también te amo, casi-esposo.
Esta vez, cuando la beso, es más lento y suave. Mi polla sigue
pidiendo más, pero por ahora es suficiente.
— ¿Crees que podemos hacer nuestros votos así?— Pregunto,
empujando un poco más dentro de ella.
Gime y empuja sus caderas hacia delante. —Ojalá.
—No me tientes. — Levanto una ceja y me atrae hacia abajo para
darme otro beso.
—Tentarte es mi pasatiempo favorito.
Llegamos tarde a la ceremonia y a la recepción. Incluso llegamos
tarde a la luna de miel, pero no me importa. Este día ha sido perfecto,
no solo porque he conseguido casarme con el amor de mi vida, sino
porque mi familia ha formado parte de ella.
La vida ha dado un giro diferente al que imaginaba, pero de
alguna manera he acabado exactamente donde tenía que estar.
Ahora lo único que tenemos que hacer es disfrutar para siempre.
Sotelo, gracias K. Cross
Epílogo Dos
ANNA
Muchos años después...
— ¿Ya te vas?— le pregunto a Celeste antes de que pueda salir
de la tienda. Me encanta cuando visitan la finca porque las risas de
los nietos llenan nuestra casa. Si de mí dependiera, no se irían nunca,
pero en este momento, la oficina de Apollo sigue en la ciudad. Los echo
mucho de menos cuando no están, pero intento ser paciente.
No hay nada como el amor de una madre, pero el amor de una
abuela es algo totalmente distinto. Tengo el presentimiento de que
pronto volverán a casa de forma permanente, pero Apollo me ha dicho
que no lo diga.
—Lo me necesita para alimentarlo. — Asiento en señal de
comprensión. La niñera podría calentar un biberón de leche materna,
pero Lo duerme mejor cuando se amamanta de su mamá.
— ¿Los gemelos siguen fuera?— Pregunto y luego lucho contra
una sonrisa. Rory y yo los hemos llevado por toda la finca esta noche
durante la feria benéfica anual. La primera parte de la noche ha sido
más bien para los niños, pero la subasta empieza pronto.
—Están fuera por la noche. Tú y Rory deben haber hecho algo
de magia.
—Muy bien, si necesitas algo, solo házmelo saber. — Le doy un
beso en la mejilla antes de que entre, pero estoy bastante segura de
que se ha quedado a dormir. Cuando tienes tres hijos, tienes que
aprovechar tus momentos libres cuando los tienes. Me alegro mucho
por Celeste y Apollo y por lo locamente enamorados que están.
—Ve a ganar a tu hombre. — se burla Celeste antes de
despedirse con la mano y vuelvo a la tienda.
Sotelo, gracias K. Cross
La subasta de solteros está a punto de empezar y mi marido se
ha marchado hace unos minutos. No está tramando nada bueno, y lo
sabe.
—A ese hombre le encanta que me gaste su dinero. — digo
riendo, cogiendo una copa de champán de una de las bandejas.
¿Por qué si no Rory se pondría en la subasta? Está lejos de ser
un soltero, y Craven Cove lo sabe. Ni siquiera era realmente un soltero
cuando tuvo la oportunidad de serlo. El hombre sabe que no voy a
quedarme aquí y dejar que otra mujer puje por él y gane una cita con
mi marido. No me importa si tengo que dejarlo en bancarrota, eso no
va a pasar. Resulta que soy algo celosa cuando se trata de mi hombre.
—Sra. Crew. — llama Sarah, llamando mi atención. Me dirijo
hacia donde está ella con un grupo de mujeres. Algunas de las mujeres
de Craven Cove son encantadoras, y me he hecho amiga de ellas. Otras
son perras de corazón frío. Sarah es una buena, y estoy agradecida
por ello.
—Hola. — Me acerco y me pongo a su lado.
— ¿Esto es real?— Sostiene el papel con la lista de los solteros
que se subastan. Pongo los ojos en blanco.
—Creo que quiere ver cómo me peleo por él o algo así. — Doy un
sorbo a mi bebida. Si lo tuviera, dejaría que otra persona lo ganara. Él
odia tanto como yo que las mujeres intenten manosearlo.
—Algunas de estas víboras se están desahogando al respecto. El
rumor de esta noche es que hay problemas en el paraíso. Realmente
creen que tienen una oportunidad de ganar.
—No me importa lo que susurren. — digo con sinceridad. —
Habría que estar ciego y sordo para pensar que Rory y yo tenemos
problemas matrimoniales.
Rory tiene un gran problema de PDA. El hombre no puede
mantener sus manos fuera de mí, y dejé de luchar contra él hace años.
Por no mencionar que siempre saca a relucir que soy su esposa o que
está casado con cualquiera a menos de un metro. Como si alguien lo
hubiera olvidado.
Sotelo, gracias K. Cross
Miro a mi izquierda y veo a Bianca, Brandi y Bonnie ataviadas
con paletas en las manos. Sarah las llama las Triple Perras. Tienen
ese típico rollo de las esposas de Stepford. O lo hacían hasta que dos
se divorciaron hace unos años. Una está recién separada. Siempre les
he caído mal, pero estoy acostumbrada. No encajo en el molde, y
tampoco dejo que se salgan con la suya con sus comentarios de
espaldas. Las ignoro en su mayor parte, porque su aversión por mí
tiene que ver más con ellas mismas.
Las perras triples se animan cuando empieza la subasta. Este es
el primer año que Rory no es el anfitrión, y supongo que es porque
está en ella.
—Chicas, ¿realmente creen que tienen alguna posibilidad?—
Sarah sale en mi defensa aunque no la necesito.
—Por algo se puso ahí arriba. — dice una de ellas levantando la
barbilla.
—Le excita que me gaste su dinero. Por eso. — Todas fruncen los
labios ante mi comentario. — ¿Qué clase de esposa sería si no lo
gastara? Ha trabajado mucho para conseguirlo y quiero demostrarle
que lo aprecio. Sin embargo, a veces es agotador. Por mucho que lo
intente, nunca puedo hacer mella. — Dejo escapar un resoplido
agotado.
—Pobrecita. — dice Sarah entre risas.
—Eres una esposa terrible. — sisea una de ellas.
—Créeme. Lo sé. — Sonrío. —Lo que más le gusta es que sea
terrible.
— ¡Silencio, se ha levantado!— sisea otra de ellas mientras mi
sexy marido entra en el escenario.
—Cinco millones de dólares. — digo antes de que empiece la
puja. No necesito que el subastador enumere todas las cosas
maravillosas de Rory. Sé que es un buen hombre que vale mucho más
que esa oferta.
La multitud estalla en carcajadas. Craven Cove está
acostumbrado a nuestras payasadas.
Sotelo, gracias K. Cross
—Parece que mi bella esposa me ha vuelto a ganar. — dice Rory
por el micrófono antes de saltar del escenario y dirigirse directamente
hacia mí.
—Estás en problemas. — le digo cuando llega a mí.
En lugar de responder, me agarra y me tira contra él. Su mano
recorre mi culo, y cuando me agarra ahí, se detiene.
—No hay bragas. Creo que eres tú la que tiene problemas. — Lo
de sin bragas se lo merecía, y lo sabe.
— ¡Rory!— Grito cuando me levanta de los pies y me lanza sobre
su hombro.
—Gracias a todos por venir, pero es hora de que me lleve a mi
hermosa esposa a la cama. — anuncia antes de llevarme a nuestro
propio felices para siempre.
Me ofreció todo y me dijo que lo tomara todo.
Lo hice, y nunca dejaré que se vaya.
Fin…
Sotelo, gracias K. Cross
Sotelo, gracias K. Cross