Sotelo, gracias K.
Cross & Botton
Stealing the Thief
ALEXA RILEY
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Para aquellas de nosotras que nunca... nunca... nos cansaremos de los
romances de secuestros.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Stealing the Thief
BY ALEXA RILEY
Sadie ama a su papá y lo único que quiere es que sea feliz, pero
su madre está convirtiendo el divorcio en una pesadilla. Cuando
Sadie se entera de que hay un detective husmeando, decide
irrumpir en la oficina del detective y averiguar los verdaderos
trapos sucios. Resulta que no solo es una ladrona terrible, sino
que puede que ella misma haya sido secuestrada en el proceso.
Los hermanos de Ari se han largado y lo han dejado solo. Cuando
suena una alarma a altas horas de la noche y encuentra a una
ladronzuela escondida bajo su escritorio, nunca imagina de lo
que es capaz. Robar a Sadie no estaba en su lista de cosas por
hacer, pero una mirada a ella y ya no la soltará.
Advertencia: ¿Es el secuestro un lenguaje amoroso? Si es así,
¡estos héroes lo dominan! Haz la maleta y quédate un rato porque
estos chicos no te dejarán ir a ninguna parte.
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Capítulo 1
SADIE
— ¡Mis ojos!— Dejo caer los libros que sostengo para cubrirme
la cara. Por un segundo, casi no me creo lo que he visto, pero ahora lo
tengo grabado a fuego en el cerebro.
—Oh, Dios. — jadea Olivia.
—Mierda. — refunfuña mi papá.
Me doy la vuelta para no estar frente a ellos, aunque no puedo
ver nada. En mis veintiún años de vida, no creo haber visto a mi papá
besarse con nadie. Lo cual es una locura porque ha estado casado
toda mi vida.
Aunque no ha estado casado con Olivia.
—No sabía que pasabas por aquí, dulzura.
—Está claro. — me río y miro por encima del hombro para
asegurarme de que se han arreglado. La camisa de mi papá está un
poco arrugada y veo que Olivia vuelve a ponerse los tacones. Es la
secretaria de mi papá desde hace un año y ahora tiene la cara
colorada. Estoy segura que la mía también, pero no me enojo. —
¿Cuánto tiempo lleva pasando esto?
—Lo siento, tengo que irme. — Olivia se pasa la mano por el pelo
rubio y corto. Es linda y siempre ha sido muy dulce conmigo. Creo que
tiene la misma edad que mi madre, pero las dos no podrían ser más
diferentes.
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—A lo mejor soy yo la que debería irme. —ofrezco. Creo que entré
en algo más que una sesión intensa de besos.
Mi papá se sonroja y es adorable. Me alegro por él. Lleva un
tiempo separado de mi madre. El divorcio debería finalizar pronto,
pero mi papá nunca me da detalles. Si mi madre supiera lo de Olivia
y papá, se volvería loca.
No suelo disfrutar de sus crisis, pero esta vez creo que lo haría.
No recuerdo cuántas veces mi madre le dijo a papá que nunca
encontraría a alguien mejor que ella. Podrías tirar una piedra por la
calle y probablemente encontrarías una persona mejor que Megan
Delanito. Mi madre puede ser hermosa, pero eso es todo lo que tiene
a su favor. También sé que ha tenido una serie de aventuras a lo largo
de los años.
Papá se quedó con ella por alguna razón, y creo que yo podría
ser la razón. Dijo que quería que yo terminara la universidad primero,
aunque podría haberlo hecho después de la secundaria. Aguantó, pero
creo que algo grande pasó que lo llevó al borde del precipicio y
finalmente pidió el divorcio. Una parte de mí quiere que sea porque se
enamoró.
Aunque se habría separado legalmente de mi madre antes de
hacerlo. Es el tipo de hombre que es. Me recuerda que aún hay
hombres buenos, aunque los de mi universidad sean unos imbéciles.
Puede que tenga algo que ver con el hecho de que en mi carrera
predominan los hombres, por lo que me toca mucho con ellos.
—No, quédate. — dice Olivia rápidamente. —Has venido desde el
otro lado de la ciudad. ¿Puedo traerte algo de beber?
—Estoy bien, pero gracias. — Me dedica una sonrisa y se la
devuelvo antes de que se vaya. Espero a que se cierre la puerta antes
de empezar con mis preguntas. — Entonces, ¿cuánto tiempo?— le
pregunto a mi papá mientras me siento en la esquina de su escritorio.
—Más o menos un mes. — Se pasa la mano por el pelo canoso.
—Debería haber esperado a que finalizara el divorcio, pero ya sabes...
— ¿Sabes que mi madre es una perra chupasangre y que hará
que esto sea doloroso si puede? — Termino por él.
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—Sadie. — Sacude la cabeza pero no dice que me equivoque. —
¿Qué haces en este lado de la ciudad?
—Vacaciones de primavera. Pensé que las pasaría en casa y que
necesitarías compañía, pero parece que ya la tienes. — Vivo en el
campus, al otro lado de la ciudad, pero ya no vuelvo tan a menudo
como antes.
—Maldita sea, ojalá lo hubiera sabido, cariño. Tengo un viaje de
trabajo y me voy esta noche.
— ¿Va Olivia contigo? — Muevo las cejas y vuelve a sonrojarse.
Quiero a mi papá. Es un hombre dulce, probablemente por eso mi
madre le hundió los colmillos. Mi madre puede hacerse la simpática
cuando le da la gana.
—Sí, Olivia va a ir. Me ayudó con algunos de los planos.
— ¿Diseñando algo elegante?— Es arquitecto, pero no de casas.
Hace edificios y puentes.
Cuando era pequeña lo veía diseñarlos y siempre me fascinó.
Cuando me hice mayor, me di cuenta de que lo que más me gustaba
era la ingeniería. Puede que mi papá diseñe y elabore el trazado, pero
son los ingenieros los que supervisan todo el diseño hasta su
finalización. Por eso estudio ingeniería. Cuando terminen las
vacaciones de primavera, solo me quedarán unos meses para
graduarme.
— ¿Quieres verlo?— Gira la pantalla del ordenador para que
pueda ver los planos que ha sacado.
—Me encanta cómo has envuelto la parte superior para unirla.
— No es solo un puente, también es una obra de arte.
—Gracias. — Vuelve a girar el monitor y revuelve algunos
papeles de su escritorio. Es entonces cuando veo una tarjeta de visita
con un nombre que conozco y la tomo.
Reins.
—Sabes que mamá usaba esa empresa, ¿verdad? Es una agencia
de detectives que busca trapos sucios de la gente. — La escuché varias
veces hablando por teléfono con ellos. De acuerdo, puede que haya
estado escuchando a escondidas.
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—Sé lo que hacen. — Intenta quitarme la tarjeta, pero la retiro.
—Dulzura, no te preocupes. Todo va bien. — Dejo que tome la tarjeta
y veo cómo la guarda en su escritorio.
No me lo diría si las cosas no estuvieran bien. Me pregunto qué
creen los Reins que tienen sobre mi papá. ¿Es por eso que el divorcio
está tardando tanto? Tal vez mi madre tiene algo que le está ocultando.
— ¿Vas a quedarte en el condominio? No quiero que pases las
vacaciones de primavera en una residencia vacía.
—Sí, me quedaré por aquí.
—Tal vez podría mover mi viaje.
— ¡No! Estaré bien. — Uso la palabra contra él. —En unos meses,
estaré fuera de la escuela por completo, y estarás atrapado conmigo
hasta que pueda encontrar un trabajo.
—Tienes un fideicomiso, Sadie.
— ¿Estás diciendo que no quieres estar atrapado conmigo?— Me
burlo.
—Nunca. Siempre serás bienvenida a casa. — Me besa la parte
superior de la cabeza. —Simplemente no quiero que te quedes porque
crees que tienes que cuidar de mí.
Por la sonrisa de mi papá, sé que está enamorado de Olivia. Creo
que ella va a hacer algo más que cuidar de él, pero enseguida me quito
esos pensamientos de la cabeza.
Ver esa tarjeta hace que mis engranajes giren. Ahora sé cómo
voy a pasar mis vacaciones de primavera. Voy a averiguar qué tienen
los Reins sobre mi papá porque no voy a dejar que mi madre le arruine
ni una cosa más.
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Capítulo 2
ARI
— ¿Qué quieres decir con que estás atrapado en Seaport? Se
suponía que tenías que conseguir las fotos y volver. — Desbloqueo el
coche y pongo el teléfono en altavoz antes de salir del garaje. —Mack,
¿estás ahí?
—Sí, estoy aquí. — susurra al teléfono. —Escucha, las cosas se
han complicado, ¿de acuerdo? Voy a estar aquí unos días.
—Lawson está de luna de miel, y ahora tú te vas. Supongo que
dirigiré toda la empresa yo solo.
Mack suspira dramáticamente, y puedo oír sus ojos en blanco.
—O podrías sacarte el palo del culo y tomarte vacaciones por primera
vez en tu vida.
—Te tomas suficientes vacaciones para los tres. — Giro hacia el
tráfico y miro el reloj. —Ya está pasando bastante como para que uno
de nosotros tenga que estar ahí.
—No pasa nada que no pueda esperar. — Hay música a todo
volumen y sospecho que mi hermano está de fiesta.
— ¿Estás en un club de striptease?
—Creía que estábamos hablando de que te ibas de vacaciones.
— Intenta cambiar de tema.
—Tomaré eso como un sí.
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—En serio, Ari. He comprobado la agenda, y estoy trabajando en
nuestro único caso activo. El resto es papeleo, y ninguno de nosotros
necesita estar en la oficina para hacerlo. Despejamos la agenda para
que Lawson pudiera casarse. ¿Por qué no aprovechar esta semana y
hacer algo divertido? Como organizar tus calcetines.
—Imbécil. — murmuro.
Lawson conoció a su novia Vanna de una forma no tan
convencional, después de que la viera vestida de novia y decidiera
hacer un ligero secuestro. Por suerte, ambos se enamoraron a los
pocos segundos y se casaron lo más rápido que pudieron. Todos
estamos seguros de que Vanna ya está embarazada, pero creo que van
a esperar a volver a casa de la luna de miel antes de anunciarlo.
Estoy emocionado por mi hermano, nunca lo había visto así. Hay
algo en Vanna que saca lo mejor de él, y me encanta verlos a los dos
tan contentos. Puede que una pequeña parte de mí sienta que está
pasando página, pero la mayor parte de mí reconoce que es realmente
feliz por primera vez. De acuerdo, quizás si soy sincero, esa pequeña
parte son celos. A veces, cuando se miran, tengo que apartar la mirada
porque me parece demasiado íntimo. Hasta ahora nunca me había
preguntado qué se siente.
—Oye, ¿puedes darme esto en billetes de un dólar?— Oigo que
Mack le dice a alguien.
—Por favor, no gastes todo tu dinero en un club de striptease.
No quiero explicarle a mamá que tu fortuna fue a parar a la raja del
culo de alguien.
—No pasa nada, hermano mayor, espero que sea mi polla la que
se meta en la raja del culo de alguien.
Me froto el puente de la nariz y sacudo la cabeza. —Demasiada
información, Mack.
— ¿Qué, creía que compartíamos? — Se ríe entre dientes, y
entonces la música se amortigua. —Escucha, tengo que irme.
—De acuerdo, pero cuando termines con lo que sea que estés
eligiendo por encima de tu propia carne y sangre, vuelve a la ciudad.
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—Yo también te echo de menos. — dice antes de terminar la
llamada.
— ¿Soy el único responsable?— le pregunto al coche vacío y
luego respondo a mi propia pregunta. —Claramente.
Después de entrar en nuestro estacionamiento, salgo del coche
y compruebo mi teléfono. Hay otra alerta de seguridad en la puerta de
nuestras oficinas, pero no es inusual. El personal de limpieza a veces
la activa por accidente y yo tengo que venir a restablecerla. Lleva
sonando un par de horas y pensé por error que Mack estaba ahí para
ocuparse de ello.
De todas formas, no es que tenga grandes planes para esta
noche. Estaba organizando unos archivos antiguos que teníamos
guardados en casa y planeaba pedir comida para llevar. Hasta ahí
llega mi excitante vida estos días, y me recuerdo a mí mismo que tengo
que salir más. Quizá debería seguir el ejemplo de Lawson e irme unos
días a la casa del lago. Lástima que no pueda secuestrar al amor de
mi vida y llevármela conmigo.
Cuando llego al despacho, veo que todas las luces están
apagadas, así que el equipo de limpieza debe de haberse marchado.
La puerta está cerrada, y cuando tecleo mi código, no pasa nada.
— ¿Huh?— Lo intento de nuevo, pero el teclado no funciona.
Rebusco en el bolsillo y saco la llave de emergencia que tenemos de
reserva.
Cuando la puerta se abre, veo enseguida que algo es diferente.
La primera habitación de nuestra planta es para nuestra
administradora. Siempre lo tiene todo guardado y perfectamente
ordenado. Es una de las cosas que más me gustan de la señora Ruth.
Al acercarme a su escritorio, veo unos cuantos papeles olvidados y
una de sus fotos está de lado. Tal vez el equipo de limpieza hizo esto.
Guardamos bajo llave todos nuestros documentos seguros, así
que no me preocupa que nadie robe información, pero todavía hay
algunas cosas que caerían bajo la discreción de uso y no
necesariamente confidenciales. En su agenda figuran los nombres de
nuestros clientes, y veo que Megan Delanito es la primera.
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Es una de las peores clientas que hemos tenido, y supe que iba
a dar problemas desde el momento en que Lawson la contrató.
Terminamos su contrato después de descubrir que plantó drogas en
su esposo para que lo arrestaran. Desde entonces ha intentado
hacernos la vida imposible, pero espero que después de reunirse con
su casi ex esposo, su divorcio pueda terminar con él como vencedor.
Camino por el pasillo y echo un vistazo al despacho de Lawson
antes de ir al de Mack. Nada parece fuera de lugar en sus despachos,
pero no sabría exactamente si alguien lo ha saqueado porque ambos
están hechos un desastre. Mi despacho está al final del pasillo y es
donde guardamos el servidor. Voy a comprobarlo ahí por precaución,
y luego puedo poner la alarma e irme a casa. Debería poder volver a
tiempo para recoger algo de ramen de mi sitio favorito antes de que
cierre.
En cuanto entro en mi despacho, se me eriza el vello de la nuca.
Hay algo que no cuadra, aunque todo parezca normal. ¿Hay algún
cambio en el aire? ¿Es el aroma de algo que huele a flores? Es extraño
y me acelera el corazón.
Cuando camino hacia mi escritorio, agarro mi silla para tomar
asiento, y ahí es cuando escucho un grito.
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Capítulo 3
SADIE
— ¿Dónde estoy? Creo que me he perdido. — Intento
escabullirme de debajo de su escritorio, pero sus largas piernas y sus
muslos gigantes me lo impiden. Al final, da un paso atrás y me deja
espacio para ponerme en pie. — ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Me
has secuestrado o algo? — Miento a través de mis dientes
perfectamente rectos que necesitaron tres años de ortodoncia.
El hombre alcanza la lámpara que está sobre su escritorio, y por
un segundo me quedo ciega cuando se enciende la luz.
— ¿No sabes exactamente cómo te has metido debajo de mi
escritorio? — Sus ojos recorren mi cuerpo de arriba abajo. — ¿Y vas
vestida de negro? — Me tira de la capucha para quitármela y poder
verme mejor la cara. —Eres una maldita niña.
—Oye, tengo veintiuno. — Me aparté los rizos que se me habían
escapado del moño. Los subí a propósito para que no estorbaran. Son
las pecas que me salpican la nariz las que dan a la gente la impresión
de que soy más joven de lo que soy.
Este tipo Ari me quita la mochila y no soy lo suficientemente
rápida para detenerlo.
—Oye, eso es robar. — de acuerdo, quizás eso es lo que estaba
haciendo, pero no es justo. Soy pequeña, y él es un maldito gigante.
Hace una pausa, y entonces sus ojos se encuentran con los míos.
— ¿Me estás acusando de robar? — mueve los labios y no entiendo
qué tiene de gracioso. — ¿Cómo has entrado aquí?— Abre la
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cremallera de mi mochila y echa un vistazo adentro. — ¿Entras a
menudo a robar en sitios? — Saca uno de mis juegos de herramientas
y es mejor que siga mintiendo. No parece creerme, pero aún no ha
llamado a la policía.
—A veces esas molestas cerraduras se interponen. Quiero decir,
tenía que hacer pis, y este era el baño más cercano que vi cuando
pasaba por aquí.
—Pensé que te había secuestrado. — levanta una ceja y sonríe.
—Pues ahora sí. — Técnicamente me está bloqueando el paso.
— ¿Y el baño estaba debajo de mi escritorio?
—Oí un ruido y me asusté. No sé si lo sabes, pero la ciudad
puede ser un lugar peligroso.
— ¿Lo es? Por eso las niñas no deberían andar solas por la
noche.
—Tengo veintiún años. ¿Tienes pérdida de memoria a corto
plazo? Probablemente deberías hablar con un médico sobre eso. —
Intento esquivarlo, pero es más rápido.
—No hay mucho que robar aquí, al menos en efectivo. — No me
dejará ir hasta que sepa por qué estoy aquí.
—No, pero apuesto a que los secretos que guardas valen mucho.
— No puedo evitar mi petulancia. ¿Qué me pasa? Debería estar
suplicándole a este tipo que me dejara marchar y no llamara a la
policía para que me detuvieran.
—Siéntate. —Deja caer mi bolso sobre su escritorio antes de
levantarme como una muñeca y colocarme en su silla gigante. Mis pies
no llegan a tocar el suelo. —No te muevas. —La respuesta sarcástica
que tenía en la punta de la lengua muere y trago saliva. Es un mandón
y, por alguna razón, es caliente.
Es el enemigo, me recuerdo, y no permitiré que me seduzca con
su virilidad. Por no hablar de ese hoyuelo que tiene en la mejilla
izquierda. Si alguna vez sonriera del todo, ¿aparecería también uno en
la mejilla derecha?
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—Jodidamente por supuesto. — murmura cuando encuentra
algo. Intento inclinarme hacia delante para ver qué busca, pero no le
presto atención.
— ¡Ah!— Dejo escapar un pequeño grito cuando me caigo de la
silla, pero Ari se apresura a atraparme.
—Creí haberte dicho que no te movieras. — Suena molesto
mientras me vuelve a sentar en la silla.
—Tú no eres mi jefe. — Cruzo los brazos sobre el pecho. ¿Por qué
no puedo dejar de molestar a este hombre? Cuando busqué Reins
Detective Agency, su foto junto a la de sus dos hermanos estaba ahí.
Por lo que parece, es el mayor y el más sexy.
—Creo que ahora mismo soy tu jefe. — Me lanza una mirada
severa, y aunque creo que pretende asustarme, mi cuerpo no tiene las
reacciones correctas. Ari es firme y directo, y es diferente a lo que estoy
acostumbrada.
— ¿Qué vas a hacer conmigo?— Me reclino en la silla, dejando
que mis piernas se balanceen hacia delante y hacia atrás. Esto va a
terminar de dos maneras: Ari me dejará ir o llamará a la policía.
Por lo que he podido averiguar sobre Reins Detective Agency,
parece que se atienen completamente a las normas, pero nunca se
sabe. Incluso si lo hacen, no significa que no tengan algo sobre mi
papá. No creo que mi papá tenga secretos oscuros, pero podría
equivocarme. Su juicio en algún momento fue horrible porque se casó
con mi madre, pero luego supongo que me tuvo a mí, así que eso
podría ser una pequeña ventaja.
No puedo leer su expresión para intentar hacer una conjetura, y
tampoco puedo salir corriendo. Tiene mi identificación en la mano, lo
que fue un movimiento de novato. ¿Por qué demonios traje mi
identificación? Al menos apagué mi teléfono. Eso lo he aprendido de
las series policíacas.
—Eres un Delanito. — Ladea la cabeza, y estoy segura de que es
para compararme con mi madre.
Puede que tenga algunos de sus rasgos y su color, pero no tengo
su cuerpo. Ella tiene curvas en todos los sitios y unas piernas
interminables. Tengo rasgos pequeños y no tengo ni culo ni pechos de
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los que hablar. Estoy segura de que por eso Ari se sorprendió cuando
se dio cuenta de que yo era una chica y no un chico.
—Lo soy. — Puede que no esté orgullosa de ser hija de mi madre,
pero sí de mi papá. —Quiero todo lo que tienes de mi papá.
—Te das cuenta de que soy yo quien tiene todas las cartas.
Suelto un suspiro y dejo caer los hombros.
—Además, no toda la información está aquí. Si quieres, puedo
llevarte a ella.
Esto suena a trampa.
Nunca se me ha dado bien evitarlas, así que ¿por qué empezar
ahora?
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Capítulo 4
ARI
Miro su identificación de estudiante para no seguir mirándola.
Mi Dios, ¿cómo voy a concentrarme con esos ojos? Es como si viera
directamente a través de mi alma, y no estoy seguro de cómo me siento
al respecto. Cuando me mira, es como si quisiera contarle todos los
secretos que he tenido y luego confesar que fui yo quien hizo la
abolladura en el costado del garaje cuando estaba en cuarto grado.
—Aquí dice que eres estudiante. — Golpeo su identificación en
la palma de la mano y, maldita sea, tengo que volver a mirarla. — ¿Qué
haces en la ciudad?
—Estoy de vacaciones de primavera. ¿Qué, eso también es ilegal
ahora?
— ¿Además de allanamiento de morada? — Resopla y, aunque
intenta hacerse la dura, solo puedo pensar en lo condenadamente
linda que es cuando se enoja. —Escucha, Sadie Delanito, si quieres la
mercancía, será mejor que empieces a hablar.
Hace un pequeño gruñido que parece más el de un gatito mojado
que el de un tigre, pero la idea de que su gatito esté mojado me distrae
demasiado y tengo que concentrarme.
—Estoy aquí una semana. — No da más explicaciones y veo que
voy a tener que hacer las preguntas adecuadas.
— ¿Estás estacionada aquí en el garaje?
—Puede ser. ¿Vas a intentar robarme el coche?
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Tengo que bajar la cabeza para ocultar mi sonrisa. — ¿No te
olvidas de que tú eres la ladrona?
—Maldita sea. — susurra para sí misma. —De acuerdo, bien, sí,
estoy aquí estacionada. Basta de interrogatorios.
Busco en su bolso, cojo sus llaves y me levanto. —Vámonos.
—No puedo creer que deje que me secuestres. — resopla
mientras la tomo por el codo y la saco del despacho.
—Dijiste que querías los trapos sucios de tu papá, ¿verdad? —
Cuando llegamos a la entrada, vuelvo a encender el teclado y activo la
alarma.
—Sí.
Tiene claro lo que quiere, y me gusta lo decidida que está. Esa
clase de confianza es atractiva, y aunque es bastante ridícula, no
puedo evitar pensar que hay mucho más debajo de lo que me está
mostrando. Joder, tengo que dejar de pensar en desnudarla.
Cuando bajamos al garaje, presiono el botón de su llavero y se
enciende un coche pequeñito.
—Oh, diablos, no. — Meneo la cabeza mientras nos acercamos.
—No es culpa mía que tengas el tamaño de un ogro. Además, te
agradezco que me hayas dicho que no me puede robar el coche alguien
más grande que yo.
— ¿Cómo se permite esta cosa en la carretera? Parece algo que
Tinkerbell querría conducir.
—El hecho de que sepas lo que Tinkerbell querría conducir dice
más de ti que de mi tamaño.
Ignoro la indirecta porque tiene razón. Echo un vistazo al asiento
trasero y veo una pequeña maleta.
—Genial, ¡ahora me robas la ropa!
—Está claro que después del allanamiento de mi oficina hoy, este
barrio no es seguro para que dejes objetos de valor por la noche.
—Más vale que esta información que tienes sea buena.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Después de cerrar el coche, la tomo de la mano y tiro de ella
hacia el mío. —Vamos, no me voy a morir en un coche de Fisher Price.
—Eres muy mandón para ser alguien que tiene que respirar aire
en una atmósfera distinta a la de los demás.
Mi sonrisa se curva en la comisura.
—Porque eres alto.
Esta vez niego. —Sabes que el chiste no tiene gracia si tienes que
explicarlo. — Saco las llaves, abro el coche y noto que los pies de Sadie
se detienen al verlo. Me mira a mí y luego a mi coche, y frunce las
cejas. Puedo sentir su vacilación, y tengo que redoblar la apuesta en
esta idea increíblemente estúpida que estoy teniendo. — ¿Quieres los
archivos o no?
Tal vez esté mal usar lo que quiere como moneda de cambio, pero
no veo ningún problema en jugar con eso a mi favor. Abro la puerta
del pasajero y espero a que se decida.
Respira hondo y endereza los hombros antes de subir. Intento
no sonreír mientras cierro la puerta tras ella. Dejo su bolso en el
maletero, subo y salimos del estacionamiento.
— ¿Vas a decirme adónde vamos o mi asesinato va a ser una
sorpresa?
— ¿Siempre eres tan dramática?— Me acerco al semáforo en rojo
y la miro. Finge pensárselo.
—Sí, creo que sí.
La miro de arriba abajo antes de volver la vista a la carretera. —
Te llevo a mi casa. No está muy lejos y tengo acceso a todo lo que
quieras. — Una imagen de ella en mi cama alcanzando mi polla
destella en mi mente y tengo que ajustarme discretamente. —Tenemos
un disco duro remoto ahí.
— ¿Cómo de duro es?— Su voz, tan aguda hasta ahora, es de
repente sensual y cálida.
Mi agarre del volante se tensa porque supongo que no he sido
tan discreto al intentar ocultar mi erección. Joder, tengo que
controlarme.
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—Más duro de lo que uno podría imaginar. — respondo sin dejar
de mirar al frente. —Pero el verdadero problema es el tamaño. —
Cuando por fin miro hacia ella, mis ojos se clavan en los suyos. —De
eso es de lo que tienes que preocuparte.
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Capítulo 5
SADIE
Joder, definitivamente he mordido más de lo que puedo
masticar. La realidad se vuelve más clara con cada milla que Ari
conduce, y me doy cuenta de que yo misma me he puesto en esta
situación. Nadie tiene ni idea de dónde estoy, ni me buscarán durante
al menos una semana.
Este es el problema de ser una introvertida extrovertida. No me
molesta montar una escena o hablar si es necesario. Puedo estar en
situaciones sociales perfectamente, pero también me encanta
quedarme en casa. Por eso debería haberme buscado una mejor
amiga. Las mejores amigas están hechas para este tipo de momentos.
Ella me encontraría más rápido de lo que apuesto a que la pequeña
compañía de investigación de Ari podría. De acuerdo, no es pequeña
pero aun así.
Esencialmente le entregué mi información a Ari en bandeja de
plata. Debería ceñirme a lo que sé, que es cómo funcionan las cosas y
operar basándome en hechos y ciencia. Es por eso que no soy buena
con la gente, y Ari tiene mi cabeza por todas partes.
Un segundo es severo y mandón, y luego suelta un chiste que
me sorprende. No sé qué pensar de él.
—Espera, ¿por qué haces esto? ¿No trabajas para mi madre?
— ¿Me lo preguntas ahora?
Su pregunta no hace más que reiterar la situación en la que me
he metido, y me molesta. Cruzo los brazos sobre el pecho y no
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respondo. El silencio se alarga, pero no mucho, y sorprendentemente
no soy yo quien lo rompe.
—Estoy intrigado. — Lo dice más para sí mismo, pero sigue
contando.
— ¿Con el secuestro?— Se resiste a sonreír, pero veo cómo se le
mueven los labios.
Ari tiene una boca muy bonita. ¿Qué me pasa? ¿Tiene una boca
bonita? Nunca había pensado eso de nadie en toda mi vida, y ahora
mismo probablemente debería estar más preocupada por mi seguridad
en lugar de por lo que él podría hacer con esos labios.
—Contigo. — de acuerdo, eso me hace guardar silencio.
Le he estado tomando el pelo con lo del secuestro. Ari no es del
tipo que necesitaría secuestrar a una chica para echar un polvo, y yo
estaría recibiendo vibraciones espeluznantes de él en este momento.
Después de ese comentario, supongo que también podría llamarme
intrigada.
—Bueno, si crees que soy como mi madre, tienes otro
pensamiento por venir. — resoplo. —Espera, no como correrse. —
añado rápidamente. —Porque sabes que estoy segura de que ella ha...
— No quiero terminar la frase porque se me hace un nudo en el
estómago.
— ¿Ella qué?
Dios, no se acostó con mi madre, ¿verdad? Utiliza su sexualidad
para conseguir lo que quiere. Me importaría una mierda si no fuera
porque engaña a mi papá y le hace la vida imposible.
—Deberías saberlo, trabajaste con ella. — La ira sube dentro de
mí, lo cual es normal porque es lo que siempre siento cuando pienso
en mi madre. Solo que esta vez pienso en mi madre y en Ari, y es algo
peor.
—No trabajé con ella, pero es fácil ver que no te pareces en nada.
— Aparta los ojos de la carretera para mirarme.
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—Sí, obviamente. — Me muevo de arriba abajo, a la defensiva.
No debería importarme lo que piense de mí porque solo estoy aquí para
informarme.
—Sinceramente, no sé a dónde quieres llegar.
—Sabes, ella es toda Jessica Rabbit, y yo solo soy yo.
—Puede que seas pequeña, pero eres... — Se detiene.
— ¿Soy qué?
—Estamos aquí. — dice y no responde a mi pregunta.
No estaba prestando atención a dónde íbamos porque soy una
tonta y la peor secuestrada de la historia. Sería la chica que se caería
mientras huye del asesino por el bosque. Es decir, si corriera. Aunque
ser virgen ya no te salva de una muerte de película de terror. Los
tiempos han cambiado.
— ¿Vives en una casa?— Supongo que es más que una casa
porque dos puertas negras se abren para dejarnos entrar. Sabía que
había dicho que me llevaba a su casa, pero la gente puede llamar así
a cualquier cosa.
—Disfruto de mi intimidad. — dice Ari mientras atraviesa las
puertas. Estaba segura de que tendría un apartamento o una especie
de piso de soltero donde seducía a las mujeres con su gran disco duro.
—Supongo que necesitas un sótano para secuestrar gente. —
intento burlarme.
—La verdad es que no. —estaciona en la entrada y lo miro
fijamente.
—Todos estos son chistes, ¿verdad? — Intento leer al hombre,
pero lo hace imposible. Podría ser yo, porque de alguna manera me he
metido en esta ridícula situación.
— ¿Lo son?— Me dedica esa maldita media sonrisa con el
hoyuelo.
—Puede que sea pequeña, pero tengo una serie de habilidades
particulares. — lo amenazo.
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—Seguro que tienes muchas, Liam Neeson. — Sale del coche, sin
ningún miedo de mí.
He estado tan absorta en él que, una vez más, no he prestado
atención a lo que me rodeaba. ¿Cuándo hemos entrado en un garaje?
Parece una sala de exposiciones y tiene algunos otros vehículos
estacionados en su interior.
Ari tiene la extraña habilidad de hacerme ir donde él quiere.
Tiene el control total, pero también es tranquilo. ¿Por qué es tan
caliente? ¿Tengo problemas de papi? Mi papá es genial, pero, de
nuevo, hacer cumplir cualquier cosa no era su fuerte. Realmente
nunca presioné sus límites, por lo que no tuvo que disciplinarme.
La mayor parte del tiempo, fui una buena chica, y solo éramos
nosotros dos. Para mí, mi madre siempre fue el enemigo. Si quería
pelearme o rebelarme, era contra ella. Muchas veces me portaba mal
con ella porque estaba enojada por cómo trataba a papá. A veces, él
me sentaba y me decía que no debía ser tan dura con ella, pero creo
que era porque él perdió a su madre de niño y pensaba que era
importante que mi madre estuviera en mi vida. Aguantó con ella por
mí.
Mi papá siempre hizo lo que pensó que era mejor para mí. Ahora
es mi turno de hacer lo mismo por él. Puede que sea pequeña, pero
Ari verá que cuando se trata de la gente que quiero haré lo que sea
para protegerlos.
Como dejarme secuestrar.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 6
ARI
Cuando salgo del auto, tengo que respirar aire fresco. Era casi
imposible no alcanzarla en el momento en que estacioné el auto, pero
tenía que controlarme. Estar cerca de ella tanto tiempo me estaba
llevando al límite de mi control.
Me considero tranquilo, pero mis hermanos no tardarían en
tacharme de estirado. Me gusta el orden en las cosas y no disfruto con
el caos en mi vida diaria, aunque ellos no consideran que sus vidas
sean caóticas. Después de lo de hoy, creo que ambos estarían de
acuerdo en que esto está cien por cien fuera de mi zona de confort.
Claro que he salido con gente en el pasado, pero cuando pienso en el
pasado, ahora mismo no recuerdo a ninguna. Nunca antes había
atrapado a una mujer, y ahora lo he hecho tan a fondo que tengo días
con Sadie para mí solo.
Las visiones de lo que podría hacer durante nuestro tiempo a
solas son cualquier cosa menos inocentes o puras. Es la imagen de
ella con las piernas abiertas y el coño goteando en una invitación
mientras yo me subo encima. Es como si ya lo hubiera sentido, y mi
cuerpo ansía volver a ese paraíso.
— ¿Qué, no hay Batimóvil?
Suspiro dramáticamente, y eso la hace sonreír. — Lo siento, no
hay espacio para tu scooter.
—Oye, tiene cuatro ruedas y habría sitio de sobra si este garaje
no estuviera lleno de todas las cosas que utilizas para compensar tus
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
carencias. — Me echa un vistazo rápido a la entrepierna y luego vuelve
a mirarme.
— ¿Y si me gusta que correrme bajito? — Extiendo la mano y la
toco debajo de la barbilla antes de darme la vuelta y entrar en la casa.
Pasa medio segundo antes de que oiga los pies de Sadie corriendo
detrás de mí.
—No me refería a eso, y lo sabes. Solo intentas meterte en mi
cabeza.
—La cabeza, las bragas, cualquiera de las dos cosas. —
murmuro pero no me oye. Cuando entramos, voy a la cocina y tiro las
llaves sobre la encimera. — ¿Tienes hambre?
—Tal vez. — Se acerca a la nevera y la abre. —Supongo que
comes mucho afuera.
—No es divertido cocinar para uno solo. — Saco el móvil y hago
un pedido rápido para que me lo traigan.
—Voy a echar un vistazo. — No espera a que diga nada, me deja
solo en la cocina mientras explora.
Tengo la sonrisa más estúpida en la cara mientras la sigo
lentamente y escucho sus comentarios sobre cada habitación.
— ¿Una claraboya? ¿Qué es esto, mil novecientos ochenta y
siete?
—No hay molduras de corona en el baño de invitados. Veo que
no te importa recortar gastos.
— ¿Fue esta la única alfombra que encontraste junto a un
contenedor?
—Sabes que nadie va a confundir el color gris con alegre.
—Por supuesto que tu cama es del tamaño de todo mi
apartamento.
— ¿Esta piscina cubierta cumple con el código?
—Esa es mi bañera. — Me apoyo en el marco de la puerta de mi
cuarto de baño y sacudo la cabeza. Dios, si no estuviera obsesionado
con ella antes de ahora, lo estaría por la audacia que tiene para hablar
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
mierda de mis cosas. Por alguna razón, me encanta. — ¿Alguna otra
observación?
—Solo que tienes mucho tiempo libre en tus manos.
— ¿Cómo lo sabes?— Esta vez no intento ocultar mi sonrisa.
Me empuja y abre mi armario. — ¿Qué clase de hombre organiza
así?
—Uno al que le gusta estar organizado.
—Tu casa está bien, supongo. Quiero decir, si tienes que vivir en
algún sitio. — Agita la mano y vuelve a pasar a mi lado.
Cada vez que lo hace, me dan ganas de agarrarla y apretarla
contra mi cuerpo. ¿Cómo es que no siente esta tensión entre nosotros?
Está tan tensa que parece que se va a romper en cualquier momento,
y yo tengo que quedarme aquí y fingir que no me está volviendo loco.
—Si eres un vago, puedes decirlo. — me burlo mientras la sigo
fuera de mi habitación.
—No estoy admitiendo nada, pero debes saber que los asesinos
en serie estarían celosos de tu organización.
— ¿Has pasado mucho tiempo con asesinos en serie?
—Nunca he conocido un documental de crímenes reales que no
me gustara.
Me la imagino acurrucada en el sofá con un tazón de palomitas
mientras el narrador describe un espantoso asesinato.
—Y aun así, con todo ese conocimiento, fuiste a una segunda
localización conmigo. Tsk, tsk, shorty. — Me fulmina con la mirada,
pero es adorable, y lo aprovecho como excusa para volver a tocarle la
barbilla.
Suena una alerta en mi teléfono y veo que hay alguien en la
puerta.
— ¿Tienes una cita caliente?— Sadie finge ser causal sobre la
pregunta, pero veo a través de ella.
—Es tu comida. Tuvieron que enviar gente extra para traerlo
todo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Nadie dijo que secuestrarme sería barato.
—Voy por la comida y comemos en mi despacho. — voy a salir y
me llama.
— ¿Tu despacho? Eso no estaba en el recorrido.
—A la izquierda. Hay una puerta oculta.
Oigo murmurar en voz baja algo sobre Bruce Wayne mientras
presiono el botón para abrir la puerta y dejar entrar al conductor.
Después de darle una propina y recoger las bolsas, entro y paso por
la cocina para tomar bebidas.
Cuando termino, encuentro a Sadie en los pasillos sobre sus
manos y rodillas buscando en los zócalos una forma de entrar a mi
despacho.
—No es que no me gusten las vistas, pero es por aquí. — le digo
antes de golpear el discreto panel de la pared opuesta y la puerta de
al lado se abre.
—Presumido.
—Por favor, tómate tu tiempo. — Me empeño en seguir mirándole
el culo mientras se levanta del suelo. Una vez de pie, levanta la barbilla
y pasa a mi lado enojada. Una vez más, la sigo como un cachorro
hambriento de amor.
Se acerca a mi escritorio y empieza a abrir cajones. Me río para
mis adentros mientras me acerco a la mesa y coloco todo sobre ella.
Mientras coloco la comida, ella curiosea, y me doy cuenta de que le
gusta ser entrometida.
—Te faltan Post-its. — es lo único que dice cuando se harta y se
sienta en el sofá junto a la comida.
—La próxima vez te daré mi contraseña para que puedas pedirlos
por mí.
—A menos que estés dispuesto a pagarle a una secretaria el
sueldo de un ingeniero, no, gracias.
—Lo haría si tuviera tu chispeante personalidad. — Eso me hace
ganar una pequeña sonrisa mientras ella alcanza uno de los
contenedores chinos y lo abre.
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—Muy bien, ya hemos llegado. Ahora quiero ver la mercancía.
—Normalmente no hago eso en la primera cita.
Pone los ojos en blanco mientras clava los palillos en los fideos.
—Claro que no, y estoy hablando de mi papá.
—Lo sé. — digo, cogiendo el portátil. —Pero antes tengo unas
preguntas.
— ¿De acuerdo? — responde como si fuera una pregunta, y
puedo ver cómo le suben las paredes.
—Primero, ¿cuánto sabes sobre cómo se conocieron tus padres?
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Capítulo 7
SADIE
Empujo más fideos a mi boca, tratando de recordar cómo se
conocieron. Cuando pienso en ello, no estoy segura de haber
preguntado o de que alguna vez me contaran la historia. No es que
nos sentáramos alrededor de la mesa del comedor y mis padres me
contaran efusivamente cómo se enamoraron. Debí de suponer cómo
se conocieron, porque no recuerdo nada en concreto.
En mi mente, mi madre salió una noche y vio a un hombre con
algo de dinero al que podía hincarle el diente. Lo atrajo y quedó
embarazada, sabiendo que mi papá se quedaría e incluso se casaría
con ella. Mi papá siempre hace lo que cree correcto; así es como mi
madre pudo controlarlo. Odio cómo usó su bondad en su contra.
Por suerte, ya no cae en sus trucos, o tal vez nunca lo hizo. Solo
fingía por mí, pero al menos pidió el divorcio. Un divorcio que se está
alargando eternamente, y quiero saber por qué.
Si mi madre tiene algo contra mi papá, encontraré algo de ella
que no quiere que nadie sepa. Puede que mi papá no sea vengativo,
pero yo lo haré. Supongo que eso es algo que he heredado de mi madre.
—Sé cuándo alguien está dando rodeos. — dice Ari antes de dar
un mordisco a un dumpling. Puede que lo haya molestado todo lo que
he podido al inspeccionar su casa, pero ha pedido buena comida para
llevar.
Puede que no tenga las curvas de mi madre, pero esa mujer
siempre está en el gimnasio y no come nada. Yo como de todo y no
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
cambio nada, lo cual es a la vez una bendición y una maldición. Mi
madre odiaba eso de mí, pero nunca se alegraba cuando alguien tenía
lo que ella deseaba. Probablemente yo también sería una perra
malhumorada si nunca comiera.
—No estoy dando rodeos, estoy tratando de recordar. Tienes que
saber después de acosar a mi familia que no somos de los normales.
— ¿Acosar?— Suelta una pequeña risita.
— Acosar. Espiar. Como quieras llamarlo. — Trato de darle otro
golpe, y no tengo idea de por qué disfruto tanto de empujarlo. No
funciona, pero tal vez sea por eso. Estoy tratando de encontrar lo que
podría meterse debajo de su piel.
—Investigación.
—Tomate, tomahto. — Me meto más fideos en la boca. —Espera,
¿por qué importa cómo se conocieron?— Pregunto cuando no dice
nada más. — ¿Hay profundos y oscuros secretos escondidos en alguna
vieja bóveda familiar? — Pongo los ojos en blanco. —Si alguien tiene
secretos terribles, es mi madre. — No sé nada de su parte de la familia,
ya que nunca conocí a ninguno de ellos.
—Tienes razón. — asiente. —Pero no siempre son cosas terribles
las que algunas personas intentan mantener en secreto. A menudo el
secreto es para proteger a alguien a quien quieren.
Reflexiono sobre sus palabras. —No tienes nada malo sobre mi
papá, ¿verdad?
Ari niega. —Pero creo que ya lo sabías.
—Lo sé. — Es difícil ver a mi papá haciendo algo malo, aunque
puede que lo haga por mí. —Pero mi madre puede ser tramposa. Puso
drogas en su coche.
El recuerdo hace que todo dentro de mí se enfurezca, y la odio
por ello. Megan era una madre terrible, y trató de alejar a mi papá de
mí. Podría haber ido a la cárcel, pero a ella le importaba una mierda
cómo me afectaría eso. No, todo es siempre sobre ella.
—Eso no se puede probar, pero se sabe que alguien las plantó,
y no pertenecían a tu papá. — Definitivamente Ari sabe cosas de mis
padres.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Por qué no puedes probarlo? Son una agencia de
investigación de lujo, ¿no? ¿No podríamos hacer que la arrojaran a la
lata?
— ¿La lata?— Suelta otra carcajada, pero no sé qué tiene de
gracioso. Le vendría bien un tiempo fuera prolongado. Una bofetada
de realidad en la cara podría marcar la diferencia.
—Espera. — Me golpea de repente. — ¿Este divorcio se está
alargando porque mi madre sabe algo que mi papá quiere mantener
oculto y que podría herir a alguien más?— Eso tendría mucho sentido.
—Tengo la sensación de que ella podría estar chantajeándolo o
jugando duro con algo. — Ari me da una migaja de información. Lo
hace para atraerme poco a poco más, y aunque sé que lo está
haciendo, sigo adelante.
—Pensé que habías dicho que ella no era tu cliente.
—Ya no lo es.
— ¿Porque conseguiste lo que ella necesitaba?
—Mi hermano encontró muchas cosas, pero tu madre es un tipo
de...
— ¿Perra?— sustituyo. — ¿Difícil para trabajar? ¿Molesta?— A
medida que enumero las cosas, algunas me afectan demasiado. Estoy
segura de que molesto muchísimo a Ari, pero por alguna razón él lo
permite. ¿Por qué? —Estoy segura de que sabes cómo es ella. Lo has
dejado claro unas cuantas veces. — Clavo mi palillo en uno de sus
dumplings, robándolo para mí.
¿Qué es este juego del gato y el ratón que Ari está jugando
conmigo? Me cuesta creer que realmente se sienta atraído por mí. Soy
un desastre y nunca llevo nada en los pies que no sean zapatillas de
deporte. Ari es muy organizado. Algunas veces pensé que me estaba
mirando, pero la mayor parte ha sido una broma. ¿Y si es una trampa
al revés? ¿Me está seduciendo?
—Para que lo sepas, no me atraes. —suelto para frustrar su
posible plan. Pero Ari y yo estamos en dos ligas diferentes.
Puede que mi papá tenga dinero y sea un arquitecto de éxito,
pero yo nunca he jugado en el mundo de la alta sociedad. En todo
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caso, siempre he sido modesta, por mucho que mi madre intentara
que presumiera cuando era más joven. Ella siempre intentaba sacarle
dinero a mi papá y que la vieran por la ciudad, mientras que yo
intentaba pedir lo menos posible. Tengo esa necesidad de intentar
compensarla compensando las cosas. Si no busco la atención que ella
ansía, nos equilibramos mutuamente.
Por primera vez, creo que realmente sorprendí a Ari, y sus cejas
se levantan. Un rastro de verdadera molestia, o tal vez enojo, se dibuja
en sus ojos. De acuerdo, supongo que después de todo he arruinado
su plan. Quiero saborear mi victoria, pero en realidad me escuece.
Dijo que me había traído aquí para contarme algo sobre mi papá.
En lugar de eso, todo ha sido una estafa, y he caído en sus manos.
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Capítulo 8
ARI
—Si quieres mentirte a ti misma, es tu elección, pero si quieres
saber más sobre el divorcio de tus padres, al menos acordemos ser
sinceros el uno con el otro.
Hago todo lo que puedo para que no se note mi enojo, pero
probablemente sea inútil. Estoy seguro de que si me viera en el espejo
ahora mismo, parecería un imbécil furioso. Oír a Sadie negar lo que
siente es un puñetazo en las tripas. Puede que ella no lo sienta tan
intensamente como yo, pero la atracción es prácticamente un
monstruo viviente entre nosotros. ¿O me estoy describiendo a mí
mismo?
Acabo la caja de comida y tomo la de pollo.
—Bien, a partir de ahora seré sincera contigo. —respira hondo y
asiente como si se hubiera convencido a sí misma de hacerlo. —Lo
más importante para mí es proteger a mi papá, y quiero saber la
verdad.
—Hay un archivo que puedo enseñarte. — me acerco a mi
escritorio y lo tomo de una pila. Cuando se lo entrego a Sadie, lo mira
con cautela. —Esto es solo la solicitud inicial. Parece que ya conoces
algunas cosas.
Mientras lee el informe, me aseguro de darle distintos recipientes
de comida para que pueda comer al mismo tiempo. Al cabo de una
hora, cierra la carpeta, pero no parece más aliviada.
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—Aquí no hay nada. Todo es vigilancia sobre el hombre más
aburrido del mundo, y por mucho que quiera a mi papá, tiene que
buscarse un pasatiempo.
—Como dije, son solo los hallazgos iniciales. Tu madre llamaba
constantemente pidiendo actualizaciones y cuando no pudimos
proporcionarle una, se la inventó.
—Fue entonces cuando plantó las drogas. — dice, y asiento.
—Al principio no sospechamos de ella, pero no tardamos en ver
de lo que era capaz. No después de que mi hermano decidiera
investigar sus antecedentes.
—Entonces, ¿por qué el retraso en el divorcio? No lo entiendo.
Deja el expediente sobre la mesa y le doy una galleta de la suerte.
—Es tarde, creo que deberías dormir un poco, y mañana puedo
conseguir todo lo que necesitas.
—Cuanto más grande es el obstáculo, más satisfactorio es
conquistarlo. — dice, y le sonrío.
— ¿Ah, sí?— Abro la mía y miro la nota. — ¿Qué demonios es
esto?
Me la quita de las manos antes de que pueda mantenerla fuera
de su alcance, y cuando trato de agarrarla, cae de espaldas en el sofá.
— ¡No!— Se ríe y chilla cuando le hago cosquillas en el costado.
— ¡Devuélvemelo!
— ¡Nunca! — grita por encima de mí.
—Déjalo, Shorty, o te lo quito. — Se las arregla para apartarse
de mi alcance y levanta la fortuna para leerla.
—No importa el tamaño del barco, pero necesitas un capitán
decente. — Se echa a reír tan fuerte que se cae del sofá.
Intento fingir que estoy enojado, pero cuanto más se ríe, más
sonrío. — ¿Seguro que no has escrito tú eso? — pregunto, y Sadie
niega mientras se seca las lágrimas.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—No, pero voy a guardar esto y a enmarcarlo. — Después de
guardarse la nota en el bolsillo, le tiendo la mano para ayudarla a
levantarse del suelo.
—Vamos, puedes dormir en mi habitación ya que en las otras no
hay cama. Yo me quedo con el sofá. Está claro que necesitas dormir
más que yo porque deliras de cansancio.
—Tienes que admitir que ha sido genial. — Me da un empujón
en el hombro y me encanta el toque juguetón. Salimos del despacho y
nos dirigimos a las habitaciones.
—Nunca me había quemado con una galleta de la suerte, pero
ha sido muy fuerte. —Sacudo la cabeza y vuelve a reírse. ¿Me
acostumbraré alguna vez a cómo me hace sentir ese sonido?
—Sí, probablemente debería frotarte un poco de aloe. — Parece
sorprendida al pronunciar esas palabras, como si no hubiera querido
decirlas en voz alta.
— ¿Me lo prometes?— Estamos fuera de mi habitación, y cuando
me giro para mirarla, estamos más cerca de lo que esperaba. La miro
desde arriba mientras se apoya en el marco de la puerta y le pongo la
mano sobre la cabeza. —No me tomes el pelo, Shorty. Estoy deseando
que cambies de opinión sobre mí.
— ¿Qué te hace pensar que puedes? —La forma en que levanta
la barbilla es desafiante, pero sus ojos dicen algo más. Me mira como
si me desafiara a besarla, y cada parte de mí me pide a gritos que lo
haga.
Me agacho y me acerco lo suficiente para sentir su aliento en mis
labios, pero no la toco. Cuando la bese por primera vez, quiero que sea
porque ella me lo ha pedido. No le daré una razón para fingir que no
es real o para descartarlo como algo que no quería. Cuando finalmente
reclame a Sadie, será para siempre.
—Esta noche, mientras estés en mi cama, quiero que pienses en
mí. — sus ojos se cierran y sus labios se entreabren, pero sigo sin
tocarla. —Porque yo estaré aquí afuera pensando en ti.
Memorizo cada centímetro de su rostro antes de apartarme de la
puerta y dar un paso atrás. El hechizo se rompe y ella parpadea un
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
par de veces, como si no estuviera segura de lo que acaba de pasar.
Yo tampoco, pero sé que aún no está preparada para que la bese.
—Buenas noches, Sadie. — le digo, y asiente antes de entrar en
mi habitación y cerrar la puerta.
No dice ni una palabra, pero de alguna manera, puedo oír todos
sus pensamientos como si los dijera en voz alta. Tiene miedo de lo que
siente y piensa que quizá cometió un error, pero por debajo de eso,
hay una parte más grande de ella que quiere saber... ¿y si...?
—Yo también, Shorty. Yo también.
Después de apagar todas las luces y asegurarme de que la
alarma está puesta, me estiro en el sofá y cierro los ojos. La imagen de
Sadie desnudándose y metiéndose en mis sábanas frescas y limpias
me hace palpitar la polla. Llevo tanto tiempo así que el dolor es sordo
y tengo que aliviarlo. Me meto la mano en el pantalón, me rodeo la
polla y tiro de ella mientras imagino lo que está haciendo ella.
Quizá tenga la mano entre las piernas y esté húmeda y
necesitada. Me encantaría chuparle el coño y luego lamerlo hasta
saborear su alma. Después, la doblaría por la mitad y la follaría hasta
que no pudiera huir de mí.
Mi polla ha estado llena por completo todo el día, así que solo
necesito unos pocos bombeos para correrme. Tengo que quitarme
rápidamente la camiseta para recoger los gruesos hilos que salen de
mí. Una vez que empiezo, parece que va a durar una eternidad, y solo
puedo pensar en hundirme profundamente en Sadie.
Cuando termino, mi camisa está hecha un desastre y la tiro al
suelo antes de desmayarme. Lo último en lo que pienso es en cómo
desearía poder abrazarla contra mí mientras nos dormimos.
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Capítulo 9
SADIE
Estaba segura de que tardaría una eternidad en dormirme, pero
después de inspeccionar una vez más el dormitorio, el baño principal
y los armarios de Ari, finalmente me metí en la cama agotada.
Ayer, por mucho que intentara molestarlo, nunca se apartó de
sus sonrisitas burlonas que, de alguna manera, sabía que no eran algo
que repartiera fácilmente. Eso fue hasta que le dije que no estaba
interesada en él, y entonces vi ese brillo oscuro en sus ojos.
Al revisar su casa, me sorprendió no encontrar nada femenino o
que pareciera dejado por otra mujer. No fue hasta la mitad de mi
segundo fisgoneo antes de acostarme cuando me di cuenta de que la
casa está construida para un matrimonio.
Había un segundo lavabo en otro lado del cuarto de baño con
toda una zona de tocador que estaba completamente intacta. Todos
los cajones estaban vacíos sin marcas de que alguien los hubiera
usado alguna vez. Todo el espacio del baño estaba preparado para una
mujer que no existe.
Lo mismo ocurría con el armario, pero no porque entrara en el
suyo y lo viera medio vacío. No, el suyo estaba lleno de trajes y todo
estaba meticulosamente en su sitio. Puede que me haya pasado unos
diez minutos cambiando las cosas de sitio para que ahora no esté
organizado por colores.
Supongo que, por alguna razón, disfruto molestándolo, porque
me hizo reír todo el tiempo que lo estaba haciendo. Realmente no
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
entiendo la mayoría de las cosas que hago cuando se trata de Ari. Todo
en él me resulta diferente, y no sé por qué. O quizás no estoy
preparada para afrontarlo. Las relaciones dan miedo, y si algo aprendí
de mis padres es que también pueden ser una pesadilla.
El segundo armario ni siquiera debería llamarse segundo
armario porque era más grande que el primero pero estaba totalmente
vacío. Había una isla de gran tamaño en el centro con diferentes
cajones forrados de tela suave. Es el tipo de armario por el que mi
madre se moriría.
Nunca antes había soñado con un armario ya que mi estilo es
bastante simple, pero ¿quién dice que no puedes forrar un elegante
zapatero con unas zapatillas de deporte? diablos, algunas zapatillas
cuestan más que los botines rojos que lleva mi madre.
Toda la casa de Ari me parece interesante porque está hecha
para una familia. No hay nada en este lugar que grite piso de soltero
y de alguna manera sigo equivocándome en todo lo que asumo sobre
él. Estaba segura de que me iba a llevar a un ático y de que encontraría
condones en su mesita de noche, pero solo había libros. No pude evitar
pensar que mi mesita de noche era más interesante, y eso que soy
virgen.
En cambio, me llevó a su casa, me dio de comer la mejor comida
china que he probado nunca, me dio su cama para dormir y me hizo
reír. Muerdo mi labio inferior entre los dientes porque anoche fue una
de las noches más divertidas que he tenido en mucho tiempo. Me quité
un peso de encima por un momento y me olvidé de la razón por la que
estoy aquí.
El sol apenas se asoma por debajo de las cortinas que cubren
las ventanas. Siempre he sido madrugadora. Fue un hábito que
adquirí de niña porque a veces mi papá tenía que trabajar hasta tarde
y yo quería pasar todo el tiempo que pudiera con él antes de que
tuviera que volver a irse. Cuando yo era más joven, él aún estaba
construyendo su empresa y haciéndose un nombre. El desayuno era
lo único que siempre tomábamos juntos. Era un cocinero terrible,
excepto cuando se trataba de desayunos, y creo que solo aprendió a
cocinar porque era nuestro tiempo juntos. Podría haber contratado a
un chef o haber hecho que le trajeran algo. A los dos nos encantan los
cereales, pero papá siempre se levantaba y preparaba un desayuno
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
caliente para los dos. Era lo nuestro antes de que me fuera a la
universidad, pero la costumbre de levantarnos con el sol sigue ahí.
Se me humedecen los ojos de pensarlo. Cuando me fui de casa,
él se quedó atrapado en esa casa con ella. Dios, a veces odio cómo se
quedó con ella, pero lo respeto porque pensó que era lo que yo
necesitaba. Me fuerzo a apartar las lágrimas pensando en lo feliz que
estaba ayer en su despacho con Olivia. Ese es el objetivo: sacar a mi
madre de nuestras vidas para siempre.
Salgo rodando de la cómoda cama de Ari preguntándome qué
debo hacer mientras él probablemente sigue durmiendo. Lo primero
que hago normalmente al despertarme es mirar el móvil, pero no lo
tengo. Anoche había estado bromeando sobre ser secuestrada, pero
sinceramente, no estoy segura de poder salir de aquí sin la ayuda de
Ari.
No hay forma de que mi pequeño culo trepe por ninguna puerta
o muro, y con su línea de trabajo estoy segura de que en cuanto abra
una ventana o una puerta, se alertará. ¿Qué haría y le importaría que
me fuera? Supongo que esa es la verdadera pregunta.
Supongo que hay una forma de averiguarlo.
Voy al baño y hago lo que puedo con lo que tengo. No me ha dado
el bolso cuando me ha dejado en su habitación, así que debe de seguir
en el coche. Decido que es culpa suya, así que me debe algo de ropa,
tomo una camisa de su armario y me la pongo.
Tan silenciosamente como puedo, salgo del dormitorio y me
arrastro por la casa. Mis ojos se detienen en la puerta secreta del
despacho y me pregunto si debería entrar y husmear sin que él esté
cerca para detenerme. Esa puerta es una locura. El armario y el cuarto
de baño estaban bien, pero la puerta del despacho secreto es
francamente caliente.
—Ari. —llama una suave voz femenina que desvía mi atención
de su despacho.
Mis pies se mueven solos mientras el enojo y la ira burbujean en
mi interior. ¿Qué mujer está en su casa tan temprano? Lo sabía.
Debería haber confiado en mis sentidos de Scooby. No había ni rastro
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
de una mujer en su casa, pero debía de estar buscando por alguna
razón.
¿Se va a enojar cuando vea que me quedé a pasar la noche? No
sé si eso me alegra o no. Mirándome, recuerdo que me deshice de toda
mi ropa anoche y robé una de sus camisas para usar en la cama.
No quiero hacerle daño a esta mujer, pero es mejor que sepa que
Ari deja que mujeres al azar se queden a dormir. Si Ari fuera mío,
definitivamente me importaría si durmiera en el sofá mientras le da su
cama a una chica al azar. Aunque fuera por cortesía. Su cama. Con
sábanas que aún tenían su olor. Lo mataría. Como que quiero hacerlo
ahora, y no es mío.
Una mujer dobla la esquina y se queda inmóvil cuando me ve.
Nuestras miradas se cruzan y tardo dos segundos en saber quién es.
La madre de Ari.
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Capítulo 10
ARI
— ¿Mamá?— Salgo de la cocina y la veo de pie con Sadie. —Veo
que encontraste a la Bella Durmiente.
—Desde luego es una belleza. — Mi mamá mueve las cejas y
niego.
—Mamá, déjala en paz. Ni siquiera ha tomado café.
Me ignora y se gira hacia Sadie como si fueran viejas amigas. —
Sabes, cuando su papá era más joven, me traía el café a la cama
porque estaba tan agotada...
— ¡Ma!— Grito y la interrumpo.
— ¿Qué?— Le da un empujón a Sadie y le guiña un ojo. —
Todavía sabe cómo me gusta.
—Voy a hacer que te vayas. — Intento fulminarla con la mirada,
pero ella pasa su brazo por el de Sadie y pasa a mi lado.
—No, no lo harás. — Maldita sea, tiene razón, pero no voy a
decírselo. —Vamos a ver si te traigo ese café.
Las sigo a la cocina y, mientras Sadie toma asiento en la barra,
le doy algo de comida. Hice un montón de cosas diferentes porque no
estaba seguro de lo que le gustaba. Mientras se lo pongo todo delante,
veo cómo sus ojos se agrandan.
— ¿Has hecho todo esto para mí? — Parece sorprendida e intento
ocultar mi sonrisa.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Sí.
— ¿Se te ha abierto el apetito? — dice mi mamá mientras pone
una taza de café delante de Sadie.
—De acuerdo, ma, ya basta. Me alegro de que hayas podido
conocer a Sadie, pero tenemos trabajo que hacer y tienes que irte.
—Bien, bien. — resopla mientras se pone de puntillas y yo me
agacho para dejar que me bese la mejilla. —Pero quiero verlos a los
dos el domingo para cenar. Díselo también a tu hermanito porque no
contesta a mis llamadas.
—Está en un caso. — le digo, pero la verdad es que no tengo ni
idea.
—Encantada de conocerte. — Mamá da la vuelta a la isla y, antes
de que Sadie pueda decir una palabra, la ha estrechado en un abrazo
y la ha besado también en la mejilla. —Nos vemos el domingo.
Sadie abre la boca para decir algo, pero, como de costumbre,
mamá sigue hablando. Lo hace para que no podamos decirle que no y
conseguir lo que quiere. La mujer es diabólica.
—Comes cordero, ¿verdad? Te encantará el mío. Ven a mi casa
el domingo y hablaremos. — La besa de nuevo y mamá sale por la
puerta. Fue un torbellino de amor, pero eso es lo que más me gusta
de mi madre.
—Oh Dios. — Sadie deja caer la cara entre las manos y corro a
su lado.
— ¿Estás bien? Lo siento, no sabía que iba a venir.
— ¡Mírame! — grita y luego se lleva las manos a la camiseta que
lleva puesta. —Mírate.
Estoy en pantalones de estar en casa que agarré de la lavandería
y sin camisa. No es como si saliera así en público, pero estoy en mi
casa y solo estaba mi mamá. Sadie lleva una de mis camisetas de la
universidad, pero le queda tan grande que parece un vestido.
— ¿Qué tiene de malo nuestro aspecto?— Estoy realmente
confundido de por qué está tan molesta.
—Probablemente piensa que nos acostamos.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Se me endurece la mandíbula y me alejo de ella. —Ya veo. No
quieres que piense que has estado conmigo.
— ¿Qué? —me mira, y ahora es ella la que está confusa. —No,
eso no es lo que estoy diciendo. No eres tú...
—Sí, está bien, lo entiendo. No querrías que se hiciera una idea
equivocada. Claramente te horroriza que piense que te acuestas
conmigo.
—Ari, no me refiero a eso.
Sadie se acerca a mí, y por mucho que quiera tocarla, me levanto
y doy un paso atrás. Cuanto más tiempo estoy con ella, más difícil es
no hacer las cosas que se me antojan.
—Te escuché anoche cuando dijiste que no te atraía. — Odio
decir las palabras en voz alta.
—Mentí, ¿de acuerdo? — suelta. — ¡Claro que me atraes! ¿Te has
mirado en el espejo? —agita su mano arriba y abajo de mi cuerpo. —
¿Qué mujer del planeta no se sentiría atraída por ti?
—Pero mi madre...
—Nunca me he acostado con nadie. ¿Cómo demonios voy a saber
qué hacer? — Sus mejillas se sonrojan y aparta la mirada de mí. —
Solo me avergonzó que pensara que habíamos tenido sexo cuando
nunca lo había hecho.
El corazón me late con fuerza en el pecho y casi me da miedo
respirar.
—Luego me invitó a conocer a tu familia, y tú solo me estás
utilizando para conseguir información sobre mi papá. — Sus ojos se
cruzan con los míos y niego.
— ¿De qué estás hablando? Tu madre ya no es mi cliente. Le di
información a tu papá para ayudar en su caso.
— ¿Por qué has hecho eso? —Entrecierra los ojos, pero veo que
los músculos de sus hombros empiezan a relajarse.
—Porque lo que hace tu madre no está bien. — Me acerco a Sadie
y cierro la distancia que nos separa. —Te contaré todo lo que quieras
saber, pero te juro que no te estoy utilizando.
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— ¿Entonces por qué me has traído aquí? Podrías haberme
enviado un archivo, pero en lugar de eso me trajiste a tu casa, donde
estoy bastante segura de que no tengo la capacidad de salir por mi
cuenta. — Sus labios se entreabren cuando me coloco entre sus
piernas y deslizo la mano por su cuello.
—Te he traído aquí porque no soporto la idea de dejarte marchar.
— Inclinándome, rozo mis labios suavemente contra los de ella
mientras respiro. —Porque si estás aquí no puedes huir.
Mi boca se posa en la suya y esta vez el beso es reivindicativo.
Le sujeto la cara con las dos manos y le inclino la cabeza hacia atrás
con los pulgares bajo la barbilla. Gime y, cuando separa los labios, le
meto la lengua y la reclamo también. La beso con demasiada
agresividad, pero no puedo parar. Mi necesidad de poseerla después
de pensar que me había negado me consume por completo. Tengo que
reclamarla y marcarla antes de que tenga la oportunidad de intentar
liberarse de mí.
—Eres mía. — digo apretando los dientes mientras me alejo y la
miro a los ojos. —Me importa una mierda que mi mamá se lo cuente
a todo el mundo. Y para cuando volvamos a verla, me aseguraré de
que seas mía de todas las formas imaginables.
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Capítulo 11
SADIE
Nunca me quedo sin palabras porque soy el tipo de persona que
podría hablar eternamente. Mis respuestas son normalmente rápidas
y, a menudo, con algún tipo de golpe. Pueden ser graciosas o porque
quiero asestar un golpe verbal.
Sin duda se debe a mi madre y al hecho de que en mi carrera
universitaria predominaban los hombres. Puede que no sea un
cumplido para mi papá, pero sabía que nunca dejaría que nadie
abusara verbalmente de mí. Viéndolos a los dos, supe lo que no
toleraría y que me defendería. Ahora es todo lo que parezco saber, pero
está claro que esa no es siempre la respuesta.
Mi madre siempre lanzaba pequeños comentarios sobre mi papá,
pero él nunca hacía lo mismo. Al menos no delante de mí. Yo lo hacía
por él, así que he tenido años de práctica, pero ahora mismo no tengo
nada.
Por otra parte, no pensé que Ari alguna vez me hubiera dicho
esas palabras. Ni en un millón de años. Cualquier guardia que tuviera
levantada hace tiempo que desapareció, y no hizo falta casi nada para
que me dejara con el culo al aire. Tampoco en el mal sentido.
—Sadie. — Ari me pellizca el labio inferior, que aún me
hormiguea por su beso posesivo.
No sabía que un beso pudiera sentirse como una marca, pero
eso es lo que era. ¿Debería asustarme o excitarme? Supongo que mi
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cuerpo ya lo sabe porque ambas cosas corren por mis venas. Mi
cerebro es el único que tiene problemas para seguir el ritmo.
—Esa soy yo. — suspiro.
Ari tuerce los labios ante mi floja respuesta, y eso solo le
demuestra cuánto más terreno tiene él que yo.
— ¿Te comió la lengua el gato, Shorty? — se burla de mí, y niego.
—Tú lo hiciste. — Cuando deslizó la suya por mis labios
entreabiertos, me encontré haciendo lo mismo. Me atrajo hacia él.
Quería saborearlo como él me había saboreado a mí y hacerle
sentir un cosquilleo en la boca. Estoy segura de que para él yo era
inexperta, pero intenté dárselo tan bien como él me lo dio a mí. No soy
de las que se echan atrás a menos que esté claro que no puedo ganar
la batalla. Con Ari, todavía estoy en la valla, incluso con su confesión.
Maldición, las cosas que dijo hicieron que todo mi cuerpo se calentara.
—Lo hice. — Me lame la boca antes de volver a meterme la
lengua. Gimo mientras mis dedos se clavan en la parte delantera de
su camisa porque necesito algo a lo que aferrarme.
— ¿Qué me estás haciendo? —le pregunto cuando por fin me
suelta la boca. Por mucho que le devuelva el beso, sigue teniendo el
control.
Mi cuerpo ya no es mío, y me encanta. En realidad, debería estar
huyendo, ya que estoy acostumbrada a ser yo la que toma el control o
se defiende. Es liberador dejarse llevar por Ari, y lo deseo de una forma
que no sabía que fuera posible.
—Te voy a dar lo que los dos necesitamos. — me dice mientras
lo rodeo con las piernas y me levanta.
Su boca no se separa de mi cuerpo mientras me lleva por la casa,
y tengo la sensación de saber adónde vamos. Me recorre un escalofrío
porque anoche soñé que estaba en su cama conmigo y ahora estoy a
punto de experimentarlo.
— ¿Qué estamos haciendo?— pregunto estúpidamente. No sé
por qué, pero necesito oírlo de él.
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Dijo que era suya, y fue lo más dulce que he oído nunca. Ahora
mismo, quiero más de esa seguridad. Me da miedo dejarme llevar y
caer en él porque sé de primera mano que las personas que deberían
amarte no siempre cumplen. O al menos como deberían. Un amor con
ataduras o para obtener algo a cambio no es amor en absoluto.
La relación de mis padres me daba mucho miedo porque siempre
había tensión por las mentiras y el resentimiento, pero nunca entendí
por qué. Si mi madre hubiera atrapado a mi papá para que estuviera
con ella quedándose embarazada, sinceramente no creo que él
estuviera resentido por ello. De hecho, sé que no lo haría. Él y yo
siempre hemos sido un equipo.
No estoy acostumbrada a ver a un hombre deseando
apasionadamente a una mujer más allá de lo que he leído en los libros
o visto en la televisión. El deseo y la necesidad que bullen entre
nosotros son indescriptibles.
—Te lo he dicho. No te irás de aquí sin que todos sepan que eres
mía. — Suelto un pequeño grito ahogado cuando mete la mano entre
nosotros y me baja las bragas por las piernas, tirándolas. —Oh, joder.
— gime, y siento su cálido aliento en mi cuello.
— ¿Qué pasa? —Mi corazón empieza a latir más fuerte de lo que
ya lo hacía porque no sé qué quiere decir con ese gemido. Es diferente
de los demás, pero mi preocupación se desvanece cuando su gran
mano acaricia mi sexo.
— ¿Por qué estás desnuda?— Me entierra la cara en el cuello y
su respiración se vuelve más agitada. Por un segundo, creo que algo
va mal.
De repente me doy cuenta de que está tan excitado que está
perdiendo el control, y quiero verlo. Levanto la mano y le tiro del pelo
para que me mire. Cuando lo hace, veo que tiene los ojos desorbitados.
—Sadie. — Mi nombre encierra una advertencia que me produce
un escalofrío.
Aunque Ari ya me parecía guapo, hay algo en esta mirada salvaje
que me vuelve loca. Todo esto es para mí, y soy yo quien se lo está
haciendo. Me siento poderosa, pero soy la vulnerable.
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— ¿Sí?— Me chupo los labios, sin poder evitarlo. Hay una
necesidad dentro de mí de jugar con este animal enloquecido.
— ¿Por qué estás desnuda?
Su tono es exigente y su necesidad de saber me excita. Siento
que me mojo cada vez más y, con sus dedos aun sujetando
posesivamente mi sexo, también tiene que sentirlo. Es casi una
desvergüenza lo mojada que estoy.
—Respóndeme.
Levanta la mano y, para mi sorpresa, me da una bofetada en el
sexo. Suelto un fuerte grito ahogado cuando la sensación recorre todo
mi cuerpo.
¿De verdad acaba de hacer eso? ¿Y cómo consigo que vuelva a
hacerlo?
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Capítulo 12
ARI
Su dulce miel gotea entre mis dedos y los deslizo entre sus
labios. ¿Cómo es que se ha mojado más con la bofetada en el coño?
Joder, está hecha para aceptarme y me está mostrando lo bueno que
va a ser.
—Separa las rodillas. — le ordeno, y ella gime mientras las abre.
—Cristo, escúchalo. — Los sonidos de su coño mojado son obscenos
mientras me froto Los sonidos de su coño mojado son obscenos
mientras froto entre sus labios y luego sumerjo mis dedos en su
pequeño y apretado agujero. —Es codiciosa.
Mantengo mi brazo alrededor de su espalda mientras la llevo a
la cama, pero no la tumbo en ella. En lugar de eso, me siento en el
borde para que ella pueda sentarse a horcajadas sobre mi regazo y yo
pueda verla bien.
—Ari. — Jadea mientras meto y saco los dedos más deprisa.
—Quítate esa camiseta. — Nunca me había sentido tan primitivo
en mis exigencias, pero esta obsesión que tengo con Sadie me está
consumiendo. Se la quita y miro su cuerpo desnudo a horcajadas
sobre mí mientras le meto los dedos en el coño. —Inclínate hacia
delante y déjame chuparte las tetas.
—Oh mi Dios. — susurra mientras sus caderas se balancean y
mi boca se aferra a su pezón. —Me... — Sus palabras son cortadas por
un fuerte gemido, y siento como se aprieta alrededor de mis dedos. —
Me estoy corriendo.
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—Joder, eso es. Hazlo bien y suave para mí. — Froto mi pulgar
sobre su clítoris, y lanza un rápido grito. Le tiemblan las piernas
mientras cierra los ojos, y entonces lo noto.
Su coño está tan húmedo que me aprieta la mano y le meto otro
dedo. Se corre con fuerza mientras los meto y los saco, preparándola
para recibir mi polla.
—Santa mierda. — Su frente cae sobre mi hombro mientras su
cuerpo se afloja en mis brazos. Está tan relajada que cuando saco mis
dedos de ella, ni siquiera se mueve.
—Mmmm, Shorty, eres dulce como el sirope. — Me chupo los
dedos antes de empujar hacia abajo la parte delantera de mis joggers.
—Vamos a ponerte sobre mi polla y ver lo pegajosa que podemos
hacerla.
Me meto la mano en los calzoncillos y saco la polla, que cae
pesada y dura entre nosotros. El tronco está bien hinchado y las venas
son gruesas hasta el fondo. La punta es gorda y está tan llena de
semen que sé que me voy a romper los huevos antes de metérmela del
todo.
— ¿Me estás tomando el pelo?— Sus ojos se abren de par en par
mientras mira mi polla y luego vuelve a mirarme.
— ¿Quieres repetirme lo pequeña que es? — Agarro la base y
aprieto antes de deslizar la mano hasta el fondo y volver a bajar
lentamente. El semen se desliza y rueda por el lateral, pero lo uso para
lubricarme el puño.
—Es imposible que quepa. — Me mira durante un largo rato
como fascinada, y entonces su mano busca la mía y me ayuda a
acariciarla.
—No tiene por qué caber toda. — sigo acariciándome la polla
mientras levanto sus caderas y la ayudo a cernirse sobre ella. —Solo
déjame poner la punta.
—No tomo nada. — Su coño se frota sobre la punta, y su calor
húmedo me hace gruñir.
— ¿Y?— Paso la cabeza hinchada entre los labios de su coño y
dejo semen en su clítoris.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Y? Ari, puede que sea virgen, pero sé que puedes dejarme
embarazada. Mierda, probablemente esté ovulando ahora mismo.
—Joder, no hagas que me corra. — Tengo que apretar la base
con fuerza, pero el semen sigue saliendo y goteando por mi polla. Miro
su bajo vientre, y la idea de correrme en ella mientras está ovulando
me pone más duro.
—Tenemos que tener cuidado. —frota el clítoris con la punta y
me coloca en su entrada. —Solo un poco, ¿de acuerdo?
—De acuerdo. — acepto, pero cuando el calor de su coño besa
mi polla, me hundo más.
—Ari. — gime mientras sube y baja a duras penas. —Se siente
tan bien.
—Lo sé. Solo un centímetro más, ¿de acuerdo?— Empujo las
caderas hacia arriba mientras deslizo el pulgar sobre su clítoris, y ella
gime y empieza a mover las caderas. —Eso es, despacio.
Mantengo un brazo alrededor de su cintura para sujetarla
mientras se mueve adelante y atrás y cabalga sobre mi polla. Parece
tan jodidamente inocente mientras se pierde en el placer, y no puedo
apartar los ojos de ella. No estoy seguro de que se dé cuenta de cuánto
de mi polla ha tomado porque está muy concentrada en lo bien que se
siente.
—Estoy tan llena. — gime, y aprieto su cuerpo contra el mío.
—Yo también, Sadie. —Sus ojos se fijan en los míos y empujo
unos centímetros más. —Déjame hacerte mía para siempre.
—Ari, ¿y si...?
—No hay ningún y sí. — La beso y luego presiono mi frente
contra la suya. —Esto es todo.
Esta vez es Sadie la que me besa, y tengo su respuesta. Se desliza
sobre mi polla hasta gemir, y la agarro por las caderas para detenerla.
—Es suficiente, no te lastimes. — La sujeto con fuerza para que
no pueda moverse, y ahora me toca a mí follar.
—No duele, es que eres muy grande. — Sonríe y gime cuando
muevo las caderas para frotar su punto G.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Algún día te voy a doblar y te voy a follar hasta el fondo. — Su
coño se aprieta alrededor de mi polla y siento sus uñas marcarme la
espalda.
—No debería gustarme que me hables así.
—Somos solo tú y yo, Shorty. Está bien si te gusta. — Su cuerpo
está sudoroso y se desliza contra el mío mientras follamos, y nunca he
estado tan duro en mi vida.
Me acerca los labios a la oreja y me encanta sentir su tacto. —
¿Seguirás hablándome así?
—Siempre. —Asiento mientras le agarro el culo con una mano y
el pelo con la otra. —Quédate quieta, voy a correrme dentro de ti.
— ¡Ari!— Sus ojos se abren de par en par, pero noto que vuelve
a apretar.
—Mira mi polla, Sadie. Tu cereza está por todas partes. Me has
marcado, y ahora voy a marcarte a ti.
—Mierda. —vuelve a cerrar los ojos y su cuerpo se tensa.
—Eso es, ordéñala mientras bombea dentro de ti.
Mis huevos están tan llenos de semen que cuando ella aprieta
mi polla, es como si se abriera una válvula. Mi semen inunda su coño,
y es tanto que empieza a gotear entre nosotros.
—Más. — jadea, y le froto el clítoris para prolongar su orgasmo.
—Mira lo linda que estás con mi polla dentro de ti. — le digo
mientras le beso la cara y los labios. —Ahora eres toda mía, Sadie. —
Abre los ojos y la miro fijamente mientras le acaricio las mejillas. —
Para siempre.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 13
SADIE
No estoy segura de cuánto tiempo llevamos en esta cama, pero
creo que el sol ha subido y bajado unas cuantas veces. Es la primera
vez que me despierto antes que Ari, y me hormiguea todo el cuerpo.
Normalmente me despierta con comida o con la boca. Es casi como si
fuera demasiado bueno para ser verdad.
Contemplo su atractivo rostro, observo cómo le sube y baja
lentamente el pecho y sonrío al darme cuenta de que le he dejado un
mordisco de amor en el cuello. Realmente no tenía ni idea de que este
tipo de cosas pudieran ser reales, y me pregunto si esto es amor. Tiene
que serlo, ¿no? No nos hemos dicho esas palabras, pero me ha dicho
que esto es para siempre.
Estos últimos días, hemos estado perdidos en nuestra pequeña
burbuja, y no quiero irme. No podemos quedarnos aquí para siempre,
y había una razón por la que vine aquí para empezar.
Mi papá.
Tiene que haber algo que me falta porque lo siento hasta en los
huesos. No estoy segura de lo que es, pero necesito averiguarlo. Ari
me dijo que me lo enseñaría todo, pero luego los dos nos distrajimos
un poco.
No quiero dejar la cama, pero este es el momento perfecto. En
cuanto Ari se despierte, me olvidaré de todo lo demás, lo cual no es
necesariamente malo. De hecho, me encanta que se apodere de mí y
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
que sea lo único que vea o en lo que piense. Me dejo llevar cuando
estoy con él, y no se parece a nada que haya conocido antes.
Suave y lentamente, me desenredo de su agarre. No creía que a
los hombres les gustaran los mimos, pero no es el caso de Ari. Parece
que no se cansa de abrazarme cuando se me va la lengua. En lugar de
irritarse conmigo, solo lo hace reír o darme una de sus hermosas
sonrisas que me derriten en el acto.
Me ha convertido en un malvavisco, y supongo que me parezco
a mi papá más de lo que pensaba. En realidad, es sorprendente que
mi papá haya soportado tanto de mi madre y aun así no se haya
endurecido y se haya convertido en una persona amargada y
resentida. Pensaba que eso era lo que estaba haciendo, pero Ari me
ha quitado algo de eso.
Ari es la primera persona a la que he dejado traspasar mis muros
y, sinceramente, no estoy segura de habérselo permitido. Me secuestró
y luego los atravesó. Me di cuenta por la cara de su madre cuando vio
a una mujer en su casa que era sorprendente.
Me alegro de no haber indagado más en su familia antes de
irrumpir en sus oficinas. En ese momento, solo estaba concentrada en
conseguir lo que necesitaba y salir.
Tardo casi diez minutos en salirme de debajo de Ari, pero cuando
estoy libre, le empujo una almohada para que se agarre. No estoy
segura de cuánto tiempo me dará eso, pero no lo odiaré cuando venga
a buscarme.
Tomo una camiseta del suelo y veo mis bragas junto a ella.
Estaba segura de que hacía tiempo que no las llevaba, pero como solo
voy a su despacho, no necesito mucha ropa. También estoy segura de
que mi bolso sigue en su coche, y contengo la risa.
Cuando abro la puerta de su despacho, entro sin hacer ruido y
encuentro una de las carpetas que sacó el otro día sobre su mesa.
Abro la carpeta, empiezo a leer y me doy cuenta de que no mentía.
Hay mucha mierda sucia sobre mi madre, y es más de lo que
esperaba. No creo que la mujer haya sido nunca fiel, por no mencionar
que incluso la atraparon robando dinero de una de las cuentas del
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negocio de mi papá. Vaya. Con todo esto, ¿cómo es que mi papá no ha
conseguido el divorcio? Diablos, creo que podría demandarla.
Los hermanos Reins han sido minuciosos, incluso buscando
información sobre mí. En realidad no había mucha, y es sobre todo
acerca de mi escuela. A diferencia de mi papá y mi madre, no hay fotos
de vigilancia mías.
Cuando paso por delante de mis cosas, me detengo en una foto
de un hombre al que nunca había visto. No está con mi madre ni con
mi papá, y solo hay una instantánea de él solo. Al mirarla más de
cerca, estoy casi segura de que es una foto de un delincuente.
— ¿Quién demonios es este?— El nombre es Jeffrey Collins, y
por alguna razón me resulta vagamente familiar. Sé que no lo he visto
nunca, pero aun así hay algo en él que no puedo quitarme de la
cabeza.
Estudio la foto y me pregunto si será alguien de mi familia a
quien no conozco. Mi madre siempre ha sido tan hermética sobre su
pasado que podría tratarse de un tipo que ha mantenido en secreto.
Paso a la página siguiente y sigo buscando para ver si encuentro
su nombre en los documentos. No tardo mucho en volver a verlo y, por
suerte, la silla del despacho está ahí para atraparme cuando me fallan
las rodillas.
—No. — susurro mientras los ojos se me llenan de lágrimas. Las
aparto para poder seguir leyendo el periódico mientras se me hace un
nudo en la garganta.
Las palabras de Ari de aquella primera noche vuelven a mí. Las
personas pueden ser chantajeadas por cosas que quizás no les hagan
daño, pero que podrían hacer daño a sus seres queridos.
—No es mi papá. — Decir esas palabras en voz alta hace que me
arda el pecho. ¿Cómo puede mi papá no ser mi papá? Me froto las
mejillas con rabia, preguntándome si todo el mundo lo sabe menos yo.
¿Es por esto por lo que Ari me mantenía tan distraída de estos
documentos? ¿Creía que olvidaría por qué he venido aquí?
No entiendo lo que siento porque son muchas las emociones que
me invaden a la vez. Ni siquiera sé con quién estoy enojada.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Con todo el mundo.
Me levanto de la silla porque necesito salir de aquí. La ira y la
traición alimentan mi cuerpo y tengo que alejarme de todo el mundo.
Salgo corriendo del despacho hacia el garaje, decidiendo que tendré
que ser rápida. No estoy segura de sí hay una alarma puesta, y no
recuerdo que Ari pusiera una después de que su mamá se fuera. Ari
también ha ido y venido varias veces mientras yo dormía, así que
¿quién sabe? Han pasado días y, por lo que sé, podría haber un millón
de alarmas puestas.
Cuando abro la puerta del garaje, no oigo sonar ninguna alarma,
pero sigo adelante. Cojo el primer juego de llaves de la pared y me meto
en el mismo coche que utilizó para traerme aquí. Por suerte, cuando
presiono el botón de encendido de la visera, el garaje se abre.
Ya son dos puertas, ahora falta una. Aunque la última es una
verja, tengo la sensación de que podría reconocer el vehículo. Cuando
llego al final del camino de entrada, las puertas de hierro se abren
para mí.
Ahora que soy libre, me siento más perdida y sola que nunca.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 14
ARI
Sadie debe de estar envuelta en la manta, porque cuando la
abrazo, lo único que siento es tela entre nosotros. Solo que, cuanto
más la aprieto, menos hay de ella, y eso me hace parpadear despierto.
Cuando veo que he envuelto todo mi cuerpo alrededor de la almohada
que tengo al lado, me río entre dientes y la tiro. Me sorprende que esté
fuera de la cama, pero supongo que no puedo esperar que permanezca
boca arriba mucho más tiempo. Por mucho que me gustaría que así
fuera.
Después de echar un vistazo al baño para asegurarme de que no
está, me dirijo a la cocina. Lo primero que veo al entrar es que no se
ha tomado el café que le había preparado.
— ¿Sadie?— grito, pero no hay respuesta, y mi somnoliento
recorrido por la casa se disuelve y ahora estoy en alerta. —Sadie. —
llamo un poco más alto y empiezo a revisar todas las habitaciones.
La puerta de mi despacho está abierta de par en par y mi corazón
martillea contra mi pecho cuando entro. El expediente que he sacado
para ella está esparcido por el suelo y la silla de mi despacho está
inclinada contra la pared, lejos de mi mesa. Es como si hubiera estado
aquí y, con las prisas, lo hubiera tirado todo.
—Oh, no. — me digo cuando me acerco y veo la página que está
encima del montón. La foto de Jeffrey Collins está al lado y se me
encoge el corazón. —Mierda.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Cuando nos hicimos cargo del caso por primera vez, Megan
Delanito no reveló gran cosa, pero cuanto más escarbábamos, más
mierda horrible encontrábamos. Hace unos veinticinco años, ella y su
novio de entonces trabajaban en equipo para cometer delitos menores.
No era nada demasiado extremo hasta que el novio decidió que
necesitaban subir la apuesta.
Convenció a Megan para que fuera la conductora de la huida
mientras él atracaba un banco y, por lo que sabemos, ella aceptó sin
protestar. Acabaron atracando justo cuando la caja fuerte estaba
abierta y se llevaron un montón de dinero. Los dos fueron lo bastante
estúpidos como para alardear por la ciudad de lo ocurrido, y les llegó
la noticia de que la policía se estaba acercando.
Mi hermano encontró registros telefónicos de la cárcel en los que
Megan admitía que le había pedido a su novio que la dejara
embarazada para que el juez no fuera tan duro con ella. Le dijo al juez
que no sabía lo que estaba haciendo su novio y se libró sin ni siquiera
un tirón de orejas. Mientras tanto, Jeffrey Collins fue condenado a
veinticinco años en una prisión federal.
Inmediatamente después de la sentencia, Megan se juntó con el
papá de Sadie, y se casaron un minuto después.
Me apresuro a salir al garaje y veo la puerta abierta de par en
par y mi coche desaparecido. —Joder. — Vuelvo corriendo a mi
habitación y me pongo algo de ropa mientras marco el número de
Sadie. Salta el buzón de voz porque probablemente lleva días sin
contestar.
Cuando estoy vestido, vuelvo al garaje y cojo las llaves del
descapotable. Una vez adentro, conduzco hasta las puertas y espero a
que se abran automáticamente. Me maldigo por no habérselo dicho
antes a Sadie, pero no quería ser yo quien le rompiera el corazón.
Cuando le pregunté cuánto sabía de la unión de sus padres, no
me dio ninguna pista de que supiera que su papá no era su padre
biológico. Después de eso, estuve dándole vueltas a la idea de decirle
la verdad. Si alguien tenía que habérselo dicho, era su papá, porque
sé lo mucho que la quiere y creo sinceramente que no le importará.
Ahora que se ha enterado por su cuenta, quizá sí, pero primero tengo
que encontrarla.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Presiono el número de mi hermano pequeño, Mack, y suena tres
veces antes de que por fin conteste.
— ¿Qué?— Suena como si estuviera dormido, pero no me
importa.
—Escucha, no estoy en casa y necesito que me busques una
dirección.
—Si se trata de ese camión de tacos, te dije que cambian de
ubicación cada semana.
—Maldita sea, Mack, ayúdame.
Tal vez oye el pánico en mi voz, pero cuando vuelve a hablar, es
más claro y está en alerta. — ¿Qué necesitas?
—Joder, no sé a dónde ir primero. — Conduzco hacia la ciudad,
pero no tengo ni idea de adónde iría Sadie después de ver. —Dame la
dirección de Richard Delanito.
No creo que Sadie volviera a su universidad; al menos no sería
el primer lugar al que iría. Estoy adivinando, pero creo que iría
directamente a ver a su papá para enfrentarse a él o para que le
explicara si es verdad o no.
—No está ahí. — dice Mack. —Mierda, lo llamé ayer o anteayer,
no me acuerdo. Olvidé enviarle las transcripciones de nuestra última
reunión, e iba a hacer que le enviaran las copias impresas por
mensajero a su casa. Dijo que estaba fuera de la ciudad hasta... —
Mack se queda callado tanto tiempo que me preocupa que haya
colgado. —Lo siento, volverá hoy, pero su vuelo no aterriza hasta
dentro de un par de horas.
—Maldita sea. — golpeo mis manos en el volante. —De acuerdo
entonces, dame la dirección de Megan Delanito.
— ¿Por qué demonios necesitas ir ahí?
—Es el único sitio que se me ocurre. Sadie vio el archivo y salió
corriendo. Sabe sobre Jeffrey Collins.
—Espera un segundo, retrocede. ¿Por qué estaba Sadie
contigo?— Mack pregunta, y quiero poner los ojos en blanco.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Te lo explicaré todo más tarde. No tengo tiempo para esto
ahora, así que dame la puta dirección. — Mi voz se vuelve más
frenética con cada segundo que pasa, y no estoy seguro de cuánto
tiempo más podré aguantar.
—Lo tengo. —Mi teléfono zumba y el mensaje aparece en la
pantalla de mi coche. Presiono la ubicación y me da indicaciones. —
¿Quieres que nos veamos ahí?
—No. — suspiro porque ahora mismo lo único que puedo hacer
es esperar que Sadie esté ahí para asegurarme de que está bien. Por
mucho que me encantaría tener a mi hermano conmigo, puedo hacerlo
solo. — ¿Me harías un favor?
—Cualquier cosa que necesites, solo pídela. — Mack no tarda en
acceder, y por mucha mierda que le echemos a nuestro hermanito por
holgazanear, siempre está ahí para nosotros cuando hace falta.
— ¿Puedes intentar ponerte en contacto con Richard Delanito y
contarle lo que está pasando? No sé si podrá conseguirlo mientras esté
volando, pero estoy seguro de que querrá ponerse en contacto con
Sadie en cuanto aterrice.
—Estoy en ello. — dice Mack, y le doy las gracias antes de
terminar la llamada.
Ahora solo me queda esperar a encontrar a Sadie antes de que
ocurra algo irreparable entre ella y su madre.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 15
SADIE
Estoy frente al edificio de mi madre con una guerra desatada en
mi interior. ¿Qué sentido tiene enfrentarse a ella?
Un millón de preguntas pasan por mi cabeza mientras conduzco,
pero ahora que estoy aquí, no me muevo. Quiero gritarle, pero ¿dónde
me ha llevado eso en la vida? Tendrá una larga lista de excusas para
explicar por qué hizo lo que hizo.
Esta tiene que ser la razón por la que el divorcio se está
alargando tanto. ¿Está amenazando a mi papá con contármelo? Eso
significa que ya lo sabe. Al pensar en la otra cara de la moneda, trago
saliva. ¿Y si se acaba de enterar y ahora está luchando contra ella para
que no consiga nada porque mi madre le mintió sobre mí durante dos
décadas?
Eso dolería más que descubrir que no era mi padre biológico.
Después del divorcio, ni siquiera será mi padrastro.
— ¿Sadie?— me doy la vuelta y veo a mi madre de pie en la acera.
Lleva un vestido dorado brillante y tacones. Tiene los ojos
maquillados y el pelo despeinado. Estoy segura de que no me veo
mucho mejor ya que solo me puse pantalones de yoga y zapatillas
antes de salir de mi vehículo robado.
— ¿Paseo de la vergüenza? —pregunto, y mi madre pone los ojos
en blanco.
— ¿Siempre tienes que ser una sabelotodo?
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— ¿Siempre tienes que ser una mentirosa? —replico.
— ¿De qué estás hablando? —da un paso hacia mí y yo retrocedo
para mantener el espacio entre nosotras.
—Lo sé. — le digo.
Su expresión cambia a una de sorpresa, lo cual es confuso. ¿De
verdad no quería que lo supiera? ¿Ha estado engañando a mi papá
para conseguir lo que quiere? Dios, ¿todavía puedo llamarlo así?
—Te lo ha dicho. — Sus labios se fruncen de rabia.
— ¿Por qué te enojas tanto? —Mientras la estudio, una pequeña
parte de mí se pregunta si tal vez hay una madre en algún lugar dentro
de su frío corazón
—Quiere asegurarse de que no consiga nada. — sisea. Y ahí está.
La verdad.
— ¿Desde cuándo lo sabe?— Pregunto, y esta pregunta da más
miedo que la anterior.
—Desde hace tiempo. — Se encoge de hombros y siento que una
lágrima resbala por mi mejilla.
— ¿Estabas amenazando con decirme para sacar más dinero de
él?
— ¡Tienes derecho a saberlo!— da un pisotón con uno de sus
tacones de diez centímetros y casi se cae.
— ¿Me estás tomando el pelo ahora mismo? — Una risa histérica
burbujea porque pensaba que podía ser ridícula.
—A estas alturas ya eres mayorcita para saber la verdad. — Echa
los hombros hacia atrás magnánimamente, como si fuera la heroína
en esta situación.
— ¿Entonces por qué se lo estás ocultando?
—Intenta dejarme sin nada. — grita, pero rápidamente se
controla y me dedica una sonrisa controlada. —Hablemos de esto
adentro. —mira a su alrededor para ver quién podría estar mirando,
pero solo el portero está recibiendo un buen espectáculo.
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—No. — Sacudo la cabeza y se me escapa otra lágrima. Toda su
actitud cambia cuando se da cuenta de que esto no ha salido como
quería.
—De acuerdo, no iba a decírtelo. Estaba mintiendo. — Se
ablanda, pero todo es una actuación.
—Realmente no puedes dejar de mentir, ¿verdad?— No hay duda
de la rabia que relampaguea en sus ojos.
—Los dos actúan como si fueran mejores que yo. Eres mi hija,
no la suya. Deberías estar de mi lado.
—Nunca estaré de tu lado. De hecho, nunca volveré a ser nada
para ti. — Me doy la vuelta y la dejo sola en la acera. Me llama por mi
nombre, pero la ignoro.
Al poner distancia entre nosotras, le quito el último control que
tenía sobre mí. No seré un peón en su juego, ni le daré más de mi
energía.
Cuando vuelvo al coche de Ari, arranco, aunque no estoy segura
de adónde voy. La luz del salpicadero llama mi atención y veo que mi
teléfono cobra vida. Lo encontré en el fondo de mi bolso cuando saqué
los pantalones y las zapatillas, y debe de haber estado cargando todo
este tiempo. En la pantalla veo la palabra Papá.
No puedo evitar su llamada, así que presiono el botón para que
suene por los altavoces. No espera a que diga nada antes de empezar
a hablar.
—Sadie, dulzura. — me caen más lágrimas al oír su voz. —Lo
siento. Te quiero tanto. Debería habértelo dicho. Yo solo... — Se
interrumpe.
— ¿Solo qué?— Mi voz se entrecorta.
—Quiero ser tu papá. — Su sincera confesión hace que se me
escape un sollozo y tengo que parar. —Joder, ojalá hubiera estado ahí.
Lo siento mucho.
—No lo sientas. — me limpio las mejillas. — ¿Cuándo te
enteraste?
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—Sinceramente, creo que siempre lo supe, pero en cuanto te
tuve en brazos te convertiste en mi niña. Pero todo llegó a un punto
crítico cuando estabas en la escuela secundaria.
— ¿Qué pasó?
—Tu madre hizo algunos comentarios.
—No la llames así. — interrumpo.
—Megan. — se corrige. —Era una cosa con la que no la dejaba
jugar. Amenazó con llevarte y marcharse, y no podría detenerla. Así
que después de eso, hicimos un trato.
— ¿Un trato?
—Sí, ella está tratando de renegociar ahora con amenazas sobre
contarte todo.
— ¿Cuál era el trato antes?
—Ella tenía que dejarme adoptarte. Una vez que le pagué a ella,
le pagué a él, ambos firmaron. — Mi papá ni siquiera dice su nombre.
—Eres mi hija, Sadie. Siempre serás mi hija.
—Te quiero, papá.
—También te quiero, dulzura. — Puedo oír la emoción en su voz.
—Entonces divórciate de su culo y sácala de nuestras vidas. Ya
no tiene nada sobre ti y quiero que seamos libres.
Mi papá se ríe. —Nunca te guardas nada, ¿verdad? —Parece
orgulloso, lo que me hace sonreír entre lágrimas.
—No cuando se trata de mi familia. — Una imagen de Ari pasa
por mi mente. —Y ella no es nuestra familia.
—Yo me encargo. Te lo prometo.
—Gracias, papá. — Levanto la vista cuando unas luces rojas y
azules iluminan el coche y veo a un policía deteniéndose detrás de mí.
—Tengo que irme. Te quiero, papá.
—También te quiero. — dice mi papá a duras penas antes de que
termine la llamada. Lo último que necesita oír es que me van a
arrestar. Un segundo después, el policía llama a la ventanilla y la bajo.
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—Hola, oficial. ¿He hecho algo malo?— Le doy una sonrisa
gigante, que estoy segura es terrible con mis ojos llenos de lágrimas y
la cara manchada.
— ¿Además de robar un coche?
—No lo he robado. Lo tomé prestado.
— ¿Prestado?— Juro que intenta no reírse.
— ¿Sabes qué? Me acojo a la quinta enmienda. — Veamos qué
hace con eso.
—Muy bien, señora. Necesito que apagues el motor y me
entregues las llaves. — Extiende la palma de la mano, esperando a
que obedezca.
— ¿Mencioné que fui secuestrada?
—Oh, estás a punto de ser secuestrada. — La voz de Ari sale de
la nada. —Gracias, Copper. Yo me encargo desde aquí. — El oficial
asiente a Ari antes de darse la vuelta y volver a su coche.
— ¿Tienes a la policía en nómina? — Miro fijamente a Ari, pero
estoy segura de que es terrible en este momento porque me dan ganas
de echarme a llorar otra vez.
— ¿La policía?— Ari levanta una ceja pero no sonríe.
Mierda, está enojado.
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Capítulo 16
ARI
—Te preguntaría por qué me abandonaste, pero ya lo sé. — doy
un paso hacia ella, y cuando intenta retroceder, su culo choca contra
mi coche.
—Tú eres el detective, así que me alegro de que no hayas tardado
mucho. — Intenta bromear de nuevo, pero niego.
— ¿Estás bien?
Sadie se sorprende por mi pregunta mientras la alcanzo y atraigo
su cuerpo contra el mío. Aprieto la nariz contra su cabeza e inspiro,
recordándome que está a salvo.
— ¿No estás enojado conmigo? — Sus brazos rodean lentamente
mi pecho y la siento acurrucarse más cerca.
—No me alegro de que te fueras, pero estaba más preocupado
que otra cosa. No estaba seguro de cuánto sabías y no quería ser yo
quien te lo dijera. No te lo habría ocultado, pero quería darle a tu papá
la oportunidad de hacer lo correcto.
— ¿Cómo puedes ser tan perfecto?— Se echa hacia atrás para
que sus ojos puedan encontrar los míos, y uso el pulgar para secar las
nuevas lágrimas de sus mejillas.
—No lo soy, Sadie. Estoy lejos de ser perfecto, y sé que a veces
cometeré errores, pero cuando se trata de tu corazón, siempre haré lo
correcto. Te amo, y me aseguraré de que cada decisión que tome sea
hecha con amor.
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—Detente o seguiré llorando. — se ríe entre lágrimas mientras
me inclino y la beso. —También te amo.
—Lo sé. — bromeo, y me golpea el pecho juguetonamente.
—Sabelotodo. — solloza y vuelve a besarme. — ¿Cómo me has
encontrado?
—Sabía que tu papá estaba fuera de la ciudad y que
probablemente irías a casa de tu madre. Así que pedí un favor y mi
amigo estaba buscando mi coche.
—Oh sí, lo siento por eso. — Su sonrisa ilumina mi alma de
adentro hacia afuera.
—Todo lo que tenías que hacer era pedirlo. No necesitabas
robarlo ni escabullirte. Estoy de tu lado, Shorty. Siempre.
—Me gusta cómo suena eso.
—Bien. Ahora mete tu culo en el coche. Tenemos planes para
comer. — Cuando la llevo al lado del pasajero del coche, empieza a
protestar.
— ¡Ari, no puedo ir así a ninguna parte!— Me hace señas con la
mano para que vea su atuendo, y niego.
—Mala suerte, Shorty. Habrías tenido tiempo de sobra para
arreglarte si no hubieras salido corriendo. — Después de cerrarle la
puerta y sentarme en el asiento del conductor, me mira sorprendida.
— ¡No puedes hablar en serio! Tuve una crisis familiar y todo es
culpa tuya por secuestrarme y luego mantenerme loca por el sexo
durante días.
— ¿Loca por el sexo? —Muevo las cejas y resopla.
—No se trata de eso. Se supone que estás en mi equipo,
¿recuerdas? Lo que significa que tienes que dejarme al menos
ducharme antes de salir a comer.
—No es para tanto, es solo la cena del domingo de mi familia.
No sé cómo es posible, pero sus ojos se agrandan y empieza a
agitar las manos. —De ninguna manera voy a conocer al resto de tu
familia o a volver a ver a tu mamá así.
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— ¿De verdad te importa tanto?— La miro de arriba abajo y
sinceramente no veo nada malo en lo que lleva puesto. Claro, lleva una
de mis camisetas y pantalones de yoga, pero solo son mis hermanos y
mis padres. No es como si fuéramos a una cena formal en el Capitolio.
—Por favor, Ari. Déjame ducharme y peinarme, y te juro que no
volverás a tener problemas conmigo. — Ladeo la cabeza y suspira. —
De acuerdo, no más problemas por hoy.
—Trato hecho. — acepto mientras le doy un apretón en el muslo
antes de volver a casa.
— ¿Y tú otro coche? —Mira hacia atrás, al descapotable
estacionado cerca.
—Mack viene a recogerlo. Me lo llevará más tarde. — El imbécil
estaba ansioso por dar una vuelta.
Es un viaje rápido fuera de la ciudad, y no pierdo tiempo en llevar
a Sadie a casa. En cuanto volvemos, me la echo al hombro y la subo
a la ducha.
—Creía que querías que fuera rápida. — me dice mientras le
quito la ropa.
—Tenemos un poco de tiempo. — bromeo, y me empuja los
calzoncillos por el culo.
—Hmmm —Responde cuando la levanto y sus piernas rodean mi
cintura. —Amo tus prioridades.
—Te amo. — Mi cara se acerca a su cuello mientras la llevo a la
ducha y bajo el chorro caliente.
—También te amo. —Sus palabras se convierten en gemidos
cuando meto la mano entre los dos y froto su clítoris con mi polla. Al
principio es lento, pero luego nuestros cuerpos se vuelven más
hambrientos.
Cuando deslizo mi polla en su coño, los dos empezamos a jadear
de necesidad. La tengo sujeta a la baldosa, ella se aferra a mis
hombros y yo empiezo a empujar. El vapor se acumula a nuestro
alrededor y gruño como un animal salvaje mientras la tomo.
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—Más fuerte. —suplica, y en este ángulo puedo penetrarla hasta
el fondo.
—Joder. — La palabra se me escapa al sentir cómo su coño se
aprieta alrededor de mi miembro. —Demasiado bueno.
Mi polla palpita, y entonces siento que Sadie se agacha para
frotar su clítoris en la base de mi polla. La sensación de sus apretones
y mi necesidad insana de ella es demasiado, y empiezo a correrme. Mi
polla bombea una fuerte carga dentro de ella, y eso desencadena su
propio orgasmo.
Es todo lo que puedo hacer para mantenernos en pie mientras
la intensidad del clímax amenaza con derribarme. Estoy sin aliento y
la cabeza me da vueltas, pero nunca he sentido nada más perfecto.
Con mi amor entre mis brazos, me siento abrumado por la gratitud de
haber encontrado mi felices para siempre.
Ahora todo lo que tengo que hacer es pasar el resto de mi vida
haciendo realidad los sueños de Sadie.
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Epílogo
SADIE
Varios años después...
— ¿Qué haces?— Me río de mi suegra mientras juega con mi
pelo. Bueno, puede que legalmente sea mi madre por matrimonio, pero
llevo años llamándola mamá.
—Te estoy trenzando el pelo. — La miro por encima del hombro.
Sonríe mientras me pasa el pelo entre los dedos. Dios, la quiero tanto.
No tenía ni idea de lo que significaría en mi vida el día que me
sorprendió medio desnuda en casa de Ari.
Lily y yo estamos sentadas a la mesa trabajando en abrir una
cerradura. Claro, algunas mamás hacen rompecabezas o libros para
colorear, pero esto es lo nuestro. Quiero que tengamos algo que sea
solo nuestro. Sobre todo ahora que su nuevo hermano está a punto de
llegar. Lily tiene un lado misterioso. Nunca adivinarías de dónde lo ha
sacado. Lo que tengo con ella no se parece a nada de lo que sabía que
era posible.
Sé lo que es tener una madre de mierda. Siempre seré parte de
la vida de Lily tanto como ella me lo permita. Con solo cuatro años,
eso es mucho por el momento. Su abuela es igual, pero me da la
misma cantidad de atención. Desde que me casé con Ari, ella y yo nos
hemos vuelto muy unidas. A veces me habría perdido sin ella.
Puede que solo haya tenido hijos varones, pero sabía cómo ser
madre. Nunca llegué a experimentar lo que era eso realmente. A veces
me volvía loca. No es que pensara que no podía ser madre. Siempre
me preocupaba no ser lo suficientemente buena. Me cuestionaba a mí
misma.
Con el tiempo, no solo mi esposo, sino también ella, me han
enseñado que ésas eran solo preocupaciones que tenía por culpa de
mi propia madre. Puede que haya apartado a mi madre de mi vida,
pero no siempre es tan fácil llevarse las cicatrices con eso. Me llevó
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tiempo, pero poco a poco me curé. Mi confianza en ser madre está
creciendo con esa curación. Ayuda cuando tienes a la familia Reins a
tu alrededor apoyándote plenamente.
— ¿La siguiente es mía?— Lily pregunta, sin apartar los ojos de
la cerradura mientras intenta hacerla saltar.
—Eres la cumpleañera. Claro que eres la siguiente. Lo voy a
hacer igual que el de tu mami.
— ¿Rosa?— Gimo. Lily suelta una risita. Aunque puede que haya
algo de mí en ella, también es una chica femenina.
— ¿Cómo puedo hacer una trenza sin moño? — Jisa responde a
mi pregunta esquivándola. Eso solo hace que Lily se ría más. No puedo
evitar sonreír también. Me pondré de cualquier color para que el
sonido salga de ella.
—Tiene razón, mami. — asiente Lily. —Además, irá a juego con
la fiesta.
—Sí, la explosión rosa que se está preparando en el patio trasero.
— Ha habido un equipo de personas en el patio trasero preparando la
fiesta.
— ¡Sí! — chilla. —Papi dice que ha conseguido a alguien para
teñir la piscina de rosa.
— ¡Qué!— medio grito. ¿Puede ser seguro? Es una pregunta
estúpida. Claro que tiene que ser seguro o Ari no lo haría.
— ¡Lo hice!— Lily grita cuando salta la cerradura. — ¿Cuánto
tiempo pasó?
—Tres minutos. — Mi papá entra paseando en el comedor. Aún
no sabía que había llegado, pero nos había regalado esta cerradura.
Olivia está a su lado. Se casaron no mucho después de que se quitara
de encima a esa sanguijuela de ex esposa.
Es tan feliz. Nunca cuestiono lo que mi papá siente por mí. Vi lo
que pasó para tratar de mantenerme. Renunció a años de su vida por
mí. Ver su devoción me hizo mucho más fácil entender la profundidad
del amor. Por eso no me cuestiono cómo Ari y yo nos enamoramos tan
rápido. Algunas personas son simplemente tu gente. Lo sabes en un
instante. Con o sin sangre.
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—Cien, abuelo. — Lily extiende la mano. Miro cómo mi papá saca
la cartera del bolsillo y le da un billete de cien dólares.
— ¿Qué demonios?— pregunto riendo.
—Teníamos un trato. Si podía hacerlo en menos de cinco
minutos, le daba cien.
—En realidad creo que debería recibir unos cuantos billetes de
veinte más porque me he tardado como dos minutos. —levanta dos
dedos.
—No se equivoca. — Me encojo de hombros. Jisa termina de
peinarme y se acerca para peinar a Lily.
—Ahí estás. — Ari entra dando zancadas en el comedor como si
me hubiera estado escondiendo y me hubiera estado buscando por
toda la casa.
— ¿Tienes destellos rosas en la mejilla? — le pregunto.
—Me peleé con una piñata de unicornio brillante.
Lily jadea. —No puedes pegarle a una piñata de unicornio
brillante. — Se lleva la mano al pecho. El dinero sigue en su pequeña
mano. Me muerdo el interior de la mejilla para no reírme. Apuesto a
que mi esposo se ha pasado una eternidad colgando esta cosa y ahora
Lily no va a dejar que nadie la golpee.
—Supongo que entonces es decoración. — Jisa y Olivia estallan
en carcajadas.
—Tengo que ducharme y prepararme. — Ari besa la parte
superior de la cabeza de Lily. Luego me levanta de mi asiento.
— ¡Hey, acabo de peinarla!— grita su mamá tras Ari mientras
me roba. No es que le importe.
—Ni te molestes. Se va a poner besucón con ella. Creo que tiene
un problema o algo así. — oigo a Lily decirle a su abuela.
—Sí, tengo un problema. — me susurra Ari al oído. —Hace horas
que no pruebo a mi esposa.
—No podemos tener eso, ¿verdad?— me burlo de él. —No es que
vaya a poner resistencia. — Ari cierra la puerta del dormitorio a
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patadas y me tumba en la cama. Su mano se desliza a través de mi
pancita.
—No pensé que mi esposa se quejaría. — Se inclina y me besa.
Lo rodeo con los brazos, sin importarme que vayamos a celebrar una
gran fiesta familiar en menos de una hora.
—Por supuesto que no. Tengo el síndrome de Estocolmo.
—Mentirosa. —Sonríe contra mi boca. —Me amas y lo sabes.
— Lo hago. —Las dos mejores palabras que dije cuando juré ser
suya para siempre.
Fin…
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Stealing the Dancer
BY ALEXA RILEY
Whitley por fin ha escapado de su jaula dorada, pero no está
preparada para la vida en el exterior. Trabajar en un club de
striptease parecía una buena idea, sobre todo porque no hacen
muchas preguntas. Pero una noche un apuesto desconocido le
hace una oferta que no puede rechazar, y las cosas se complican.
Mack ha sido contratado para encontrar a la hija de uno de los
jefes del crimen más peligrosos del mundo. Sobre el papel parece
un trabajo fácil, pero cuando encuentra a Whitley, no hay forma
de que la lleve a casa. Robarla no ha sido la idea más inteligente
que ha tenido, pero dejarla marchar no es una opción.
Advertencia: ¿Es el secuestro un lenguaje amoroso? Si es así,
¡estos héroes lo dominan! Haz la maleta y quédate un rato porque
estos tipos no te dejarán ir a ninguna parte.
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Capítulo 1
WHITLEY
—Whit, tienes esto. — me dice mi compañera de piso Quinn, y
sé que es porque intenta animarme. Ella es la relación más cercana
que tengo que no esté controlada o artificial, y eso es bastante jodido
porque solo la conozco desde hace siete meses.
Cuando Quinn entró en mi vida, la sentí como un ángel de la
guarda. Aunque supongo que fui yo quien entró en la suya. ¿Quién
diría que uno podría encontrar un ángel dentro de un club de
striptease? Bueno, sin contar a la mujer que usa eso como nombre
falso. No estoy segura de cuál es el verdadero, pero es engañoso.
Algunas de las bailarinas del club son simpáticas, mientras que otras
son letales.
—Nunca he vivido sola. — A menudo me sentía sola, pero no lo
estaba.
Mi papá siempre me vigiló de cerca, y siempre había alguien que
velaba por mí. Por eso tardé tanto en conseguir mi libertad. Juró que
era por mi propio bien, porque nunca triunfaría en el mundo real. Mi
madre no lo había hecho.
Cuando hablaba del mundo real, se refería a su mundo. Uno que
siempre está lleno de una nube de oscuridad. No tengo ni idea de lo
que hace, y aunque pueda ser ingenua, no soy estúpida. Cada vez que
entro en una habitación y los hombres de mi papá están hablando,
todos se detienen. Ni siquiera se me permite llamar a la puerta de su
despacho. Hubo veces en que me dijo que me quedara en mi
habitación hasta que me dijera que podía salir. Eso era cuando tenía
invitados.
Mi plan tardó más de tres años en llevarse a cabo y,
sinceramente, no estoy segura de cuánto tiempo tendré esta libertad.
Mi vida antes era estar atrapada dentro de la finca de la familia, y no
estoy segura de cuántos saben de mi existencia. Era raro que pudiera
ir más allá de las hermosas puertas que me mantenían cautiva.
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Mi padre, Roy, siempre tenía a sus guardias patrullando los
terrenos, así que sabía que la única forma de ser libre era corriendo
en una de las raras ocasiones en que me dejaban salir. Incluso cuando
me ponía enferma, hacía que llegara un médico.
Mi educación y mis actividades se realizaron detrás de las
puertas. Cuando obtuve mi diploma de bachillerato, le pregunté qué
era lo siguiente, pero supe por su expresión que no había nada
siguiente para mí. No había nada más allá de aquellos muros, y no sé
por qué pensé que cuando cumpliera dieciocho años me dejarían salir.
Esperaba que al menos pudiera ir a la universidad o algo así, pero no
era una opción.
Había tantas cosas en el mundo que quería ver, pero eso nunca
iba a suceder a menos que luchara por salir. Quería un primer beso y
amigos e ir al cine o a cenar como hace la gente normal, así que fue
entonces cuando empecé a hacer planes.
Desde que era pequeña, mi abuela, que venía de visita en
vacaciones o en mi cumpleaños, me daba un regalo y una tarjeta. Cada
vez había dinero escondido dentro de la tarjeta, pero no estoy segura
de dónde pensaba que me lo iba a gastar, ya que no podía irme. En
lugar de eso, lo guardé en una de mis cómodas y todos esos años de
tarjetas empezaron a acumularse. Tenía un pequeño nido de huevos
que esperaba que fuera suficiente para sobrevivir hasta que pudiera
rehacer mi vida. Lo que no había planeado era necesitar una
identidad.
—Interesante. —sonríe. —Otra pequeña pista. — Quinn siempre
bromea diciendo que no sabe nada de mi vida anterior. Esta es mi vida
ahora, y eso es todo lo que importa. —Sé que no huyes de un novio.
— ¿Un esposo?— Sugiero. Jugamos a esto todo el tiempo, pero
me gusta hacer sugerencias tontas para esquivar sus preguntas.
Echaré de menos esta parte tonta de nuestra amistad.
—Claro. — Quinn suelta una carcajada. —Puede que trabajes en
un club de striptease, pero eres demasiado inocente. — Se me
calientan las mejillas ante su comentario. — ¡Ves! Te sonrojas
pensando en estar con un hombre.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Los hombres son asquerosos. — Todas mis ideas de cuento de
hadas sobre los hombres han muerto lentamente a lo largo de los
meses. Antes quería enamorarme, pero ahora no tanto.
—Lo son. Recuérdalo. — Su cara se pone seria. —Aléjate del
poste.
Cuando me escapé, rápidamente me di cuenta de que no tenía
ninguna habilidad. Una vez al año, mi papá me llevaba a un ballet, ya
que bailar era una de las cosas que se me permitía hacer. Contrató a
un profesor de ballet para mí cuando tenía cuatro años, y durante
mucho tiempo fue lo único que me daba alegría. Podía pasarme todo
el día bailando, y a menudo lo hacía. Luego utilicé lo único que me
daba para escapar de él.
Cuando entré en el club de striptease, estaba segura de que
podría bailar en el escenario. Parecía un buen plan. Bailar un poco y
ganar mucho dinero, entonces quizá me dejaran pasar sin decirles mi
identidad. Por supuesto, todo lo que sabía de la vida entonces era por
la televisión, los libros e Internet, así que solo tenía razón a medias.
El dinero está bien, pero me dijeron que solo podía quedarme
con las propinas que ganaba sirviendo copas a menos que pasara a
formar parte de la nómina. Si no entregaba algún tipo de
identificación, entonces Stowe, el dueño de The Bald Beaver, no iba a
hacerme un cheque por mi salario por hora. Darle mi documento de
identidad real no era una opción, así que me he estado matando a
trabajar para ganar propinas decentes mientras intento encontrar la
manera de conseguir una nueva identidad.
Cuando entré y pedí trabajo, me pusieron en el escenario, pero
estaba claro que no me atrevía a desnudarme. Lástima, porque ahí es
donde está todo el dinero. Algunas bailarinas pueden ganar miles en
una noche. Así es como Quinn ha conseguido ahorrar tanto dinero
que ahora se muda a otro estado para empezar de nuevo su vida y
estudiar enfermería. Tiene lo suficiente para no tener que preocuparse
por el dinero mientras lo hace.
—Pero yo me divierto en la barra. — me burlo.
Claro que bailo en el escenario, pero no cuando estamos
abiertos. Algunas de las chicas incluso me pidieron que les ayudara
con la técnica cuando se dieron cuenta de que podía bailar sin que se
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me cayera el sujetador. No es que tenga mucho que enseñar cuando
no llevo sujetador. En todo caso, es divertido jugar en la barra con
ellas cuando practican.
—Whit, hablo en serio. Stowe cree que es cuestión de tiempo que
te suba ahí arriba.
— ¿Eso cree? Nunca me dijo eso, pero sí que la oferta siempre
estaba sobre la mesa. — Sé bailar, pero me siento inadecuada
comparada con las otras chicas del club y sus magníficos cuerpos.
—Sí, no sabes cuántas peticiones recibe y lo decepcionados que
se quedan los que preguntan cuándo se enteran de que solo sirves
copas. Un tipo ofreció cinco mil por un baile privado. — Me quedo con
la boca abierta. —Me callé esa mierda. No te metas en un agujero del
que no puedas salir. Vi a mi madre hacerlo. Trazaste una línea, Whit.
No dejes que nadie te haga cruzarla.
—De acuerdo. — acepto. —Pero si te quedas, puedes asegurarte
de que realmente no lo haga. — No va a ser lo mismo sin ella. Fue ella
la que convenció a Stowe para que me dejara servir bebidas ese día.
Luego, cuando Quinn se enteró de que me alojaba en un motel, me
informó de que era su nueva compañera de piso. Es un verdadero
ángel. Creo que cuando me vio, vio un poco de sí misma porque en
una época ella también era una chica que intentaba encontrar una
salida.
— ¿Quieres que me quede?
—No. — digo sin dudar, aunque se me forme un nudo en la
garganta. No le haría eso. —No dejes que nadie te impida ir tras la vida
que sueñas tener. — Le doy mis pequeñas palabras de sabiduría.
Quinn me agarra, tirando de mí para darme un abrazo. —El
alquiler está pagado hasta final de año. Siempre puedes llamar.
Contestaré. — Me fuerzo a sonreír, no quiero que me vea enojada y se
sienta culpable. Ha hecho mucho por mí y puedo agradecérselo
dejándola marchar.
El único problema es que, una vez más, estoy sola.
Próximamente.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
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