Sotelo, gracias K.
Cross & Botton
Stealing the Dancer
ALEXA RILEY
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Para aquellas de nosotras que nunca... nunca... nos cansaremos de los
romances de secuestros.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Stealing the Dancer
BY ALEXA RILEY
Whitley por fin ha escapado de su jaula dorada, pero no está
preparada para la vida en el exterior. Trabajar en un club de
striptease parecía una buena idea, sobre todo porque no hacen
muchas preguntas. Pero una noche un apuesto desconocido le
hace una oferta que no puede rechazar, y las cosas se complican.
Mack ha sido contratado para encontrar a la hija de uno de los
jefes del crimen más peligrosos del mundo. Sobre el papel parece
un trabajo fácil, pero cuando encuentra a Whitley, no hay forma
de que la lleve a casa. Robarla no ha sido la idea más inteligente
que ha tenido, pero dejarla marchar no es una opción.
Advertencia: ¿Es el secuestro un lenguaje amoroso? Si es así,
¡estos héroes lo dominan! Haz la maleta y quédate un rato porque
estos tipos no te dejarán ir a ninguna parte.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 1
WHITLEY
—Whit, tienes esto. — me dice mi compañera de piso Quinn, y
sé que es porque intenta animarme. Ella es la relación más cercana
que tengo que no esté controlada o artificial, y eso es bastante jodido
porque solo la conozco desde hace siete meses.
Cuando Quinn entró en mi vida, la sentí como un ángel de la
guarda. Aunque supongo que fui yo quien entró en la suya. ¿Quién
diría que uno podría encontrar un ángel dentro de un club de
striptease? Bueno, sin contar a la mujer que usa eso como nombre
falso. No estoy segura de cuál es el verdadero, pero es engañoso.
Algunas de las bailarinas del club son simpáticas, mientras que otras
son letales.
—Nunca he vivido sola. — A menudo me sentía sola, pero no lo
estaba.
Mi papá siempre me vigiló de cerca, y siempre había alguien que
velaba por mí. Por eso tardé tanto en conseguir mi libertad. Juró que
era por mi propio bien, porque nunca triunfaría en el mundo real. Mi
madre no lo había hecho.
Cuando hablaba del mundo real, se refería a su mundo. Uno que
siempre está lleno de una nube de oscuridad. No tengo ni idea de lo
que hace, y aunque pueda ser ingenua, no soy estúpida. Cada vez que
entro en una habitación y los hombres de mi papá están hablando,
todos se detienen. Ni siquiera se me permite llamar a la puerta de su
despacho. Hubo veces en que me dijo que me quedara en mi
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
habitación hasta que me dijera que podía salir. Eso era cuando tenía
invitados.
Mi plan tardó más de tres años en llevarse a cabo y,
sinceramente, no estoy segura de cuánto tiempo tendré esta libertad.
Mi vida antes era estar atrapada dentro de la finca de la familia, y no
estoy segura de cuántos saben de mi existencia. Era raro que pudiera
ir más allá de las hermosas puertas que me mantenían cautiva.
Mi padre, Roy, siempre tenía a sus guardias patrullando los
terrenos, así que sabía que la única forma de ser libre era corriendo
en una de las raras ocasiones en que me dejaban salir. Incluso cuando
me ponía enferma, hacía que llegara un médico.
Mi educación y mis actividades se realizaron detrás de las
puertas. Cuando obtuve mi diploma de bachillerato, le pregunté qué
era lo siguiente, pero supe por su expresión que no había nada
siguiente para mí. No había nada más allá de aquellos muros, y no sé
por qué pensé que cuando cumpliera dieciocho años me dejarían salir.
Esperaba que al menos pudiera ir a la universidad o algo así, pero no
era una opción.
Había tantas cosas en el mundo que quería ver, pero eso nunca
iba a suceder a menos que luchara por salir. Quería un primer beso y
amigos e ir al cine o a cenar como hace la gente normal, así que fue
entonces cuando empecé a hacer planes.
Desde que era pequeña, mi abuela, que venía de visita en
vacaciones o en mi cumpleaños, me daba un regalo y una tarjeta. Cada
vez había dinero escondido dentro de la tarjeta, pero no estoy segura
de dónde pensaba que me lo iba a gastar, ya que no podía irme. En
lugar de eso, lo guardé en una de mis cómodas y todos esos años de
tarjetas empezaron a acumularse. Tenía un pequeño nido de huevos
que esperaba que fuera suficiente para sobrevivir hasta que pudiera
rehacer mi vida. Lo que no había planeado era necesitar una
identidad.
—Interesante. —sonríe. —Otra pequeña pista. — Quinn siempre
bromea diciendo que no sabe nada de mi vida anterior. Esta es mi vida
ahora, y eso es todo lo que importa. —Sé que no huyes de un novio.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Un esposo?— Sugiero. Jugamos a esto todo el tiempo, pero
me gusta hacer sugerencias tontas para esquivar sus preguntas.
Echaré de menos esta parte tonta de nuestra amistad.
—Claro. — Quinn suelta una carcajada. —Puede que trabajes en
un club de striptease, pero eres demasiado inocente. — Se me
calientan las mejillas ante su comentario. — ¡Ves! Te sonrojas
pensando en estar con un hombre.
—Los hombres son asquerosos. — Todas mis ideas de cuento de
hadas sobre los hombres han muerto lentamente a lo largo de los
meses. Antes quería enamorarme, pero ahora no tanto.
—Lo son. Recuérdalo. — Su cara se pone seria. —Aléjate del
poste.
Cuando me escapé, rápidamente me di cuenta de que no tenía
ninguna habilidad. Una vez al año, mi papá me llevaba a un ballet, ya
que bailar era una de las cosas que se me permitía hacer. Contrató a
un profesor de ballet para mí cuando tenía cuatro años, y durante
mucho tiempo fue lo único que me daba alegría. Podía pasarme todo
el día bailando, y a menudo lo hacía. Luego utilicé lo único que me
daba para escapar de él.
Cuando entré en el club de striptease, estaba segura de que
podría bailar en el escenario. Parecía un buen plan. Bailar un poco y
ganar mucho dinero, entonces quizá me dejaran pasar sin decirles mi
identidad. Por supuesto, todo lo que sabía de la vida entonces era por
la televisión, los libros e Internet, así que solo tenía razón a medias.
El dinero está bien, pero me dijeron que solo podía quedarme
con las propinas que ganaba sirviendo copas a menos que pasara a
formar parte de la nómina. Si no entregaba algún tipo de
identificación, entonces Stowe, el dueño de The Bald Beaver, no iba a
hacerme un cheque por mi salario por hora. Darle mi documento de
identidad real no era una opción, así que me he estado matando a
trabajar para ganar propinas decentes mientras intento encontrar la
manera de conseguir una nueva identidad.
Cuando entré y pedí trabajo, me pusieron en el escenario, pero
estaba claro que no me atrevía a desnudarme. Lástima, porque ahí es
donde está todo el dinero. Algunas bailarinas pueden ganar miles en
una noche. Así es como Quinn ha conseguido ahorrar tanto dinero
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
que ahora se muda a otro estado para empezar de nuevo su vida y
estudiar enfermería. Tiene lo suficiente para no tener que preocuparse
por el dinero mientras lo hace.
—Pero yo me divierto en la barra. — me burlo.
Claro que bailo en el escenario, pero no cuando estamos
abiertos. Algunas de las chicas incluso me pidieron que les ayudara
con la técnica cuando se dieron cuenta de que podía bailar sin que se
me cayera el sujetador. No es que tenga mucho que enseñar cuando
no llevo sujetador. En todo caso, es divertido jugar en la barra con
ellas cuando practican.
—Whit, hablo en serio. Stowe cree que es cuestión de tiempo que
te suba ahí arriba.
— ¿Eso cree? Nunca me dijo eso, pero sí que la oferta siempre
estaba sobre la mesa. — Sé bailar, pero me siento inadecuada
comparada con las otras chicas del club y sus magníficos cuerpos.
—Sí, no sabes cuántas peticiones recibe y lo decepcionados que
se quedan los que preguntan cuándo se enteran de que solo sirves
copas. Un tipo ofreció cinco mil por un baile privado. — Me quedo con
la boca abierta. —Me callé esa mierda. No te metas en un agujero del
que no puedas salir. Vi a mi madre hacerlo. Trazaste una línea, Whit.
No dejes que nadie te haga cruzarla.
—De acuerdo. — acepto. —Pero si te quedas, puedes asegurarte
de que realmente no lo haga. — No va a ser lo mismo sin ella. Fue ella
la que convenció a Stowe para que me dejara servir bebidas ese día.
Luego, cuando Quinn se enteró de que me alojaba en un motel, me
informó de que era su nueva compañera de piso. Es un verdadero
ángel. Creo que cuando me vio, vio un poco de sí misma porque en
una época ella también era una chica que intentaba encontrar una
salida.
— ¿Quieres que me quede?
—No. — digo sin dudar, aunque se me forme un nudo en la
garganta. No le haría eso. —No dejes que nadie te impida ir tras la vida
que sueñas tener. — Le doy mis pequeñas palabras de sabiduría.
Quinn me agarra, tirando de mí para darme un abrazo. —El
alquiler está pagado hasta final de año. Siempre puedes llamar.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Contestaré. — Me fuerzo a sonreír, no quiero que me vea enojada y se
sienta culpable. Ha hecho mucho por mí y puedo agradecérselo
dejándola marchar.
El único problema es que, una vez más, estoy sola.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 2
MACK
Mi hermano Lawson se casó el fin de semana pasado, así que mi
otro hermano Ari y yo decidimos mantener el negocio al mínimo, ya
que los recién casados están de luna de miel. Solo había un caso
activo, así que lo tomé para darme algo que hacer en el tiempo de
inactividad.
No es que quiera estar siempre ocupado, pero nuestra agencia
de detectives rechaza a más gente de la que acepta, así que me he
acostumbrado a trabajar sin parar. Una parte de mí se pregunta si eso
va a cambiar ahora que Lawson se ha casado y pronto será padre.
Ignoro la opresión que siento en el pecho al pensar en mis
hermanos casándose y formando familias sin mí. Ari es tan tenso que
quién sabe si alguna vez ocurrirá, pero no puedo evitar la punzada de
celos que siento cuando recuerdo el día de la boda de Lawson. No es
que quisiera ser él, es que podía sentir lo verdaderamente feliz que era,
quizá por primera vez en su vida, y también quería eso.
Cuando vi el caso Baxter en nuestra base de datos, lo tomé sin
pensarlo mucho. Todo lo que vi fue un viaje a Seaport, y sonaba como
la excusa perfecta para salir de la ciudad. Se suponía que este caso
era sencillo. Todo lo que tenía que hacer era tomar algunas fotos para
confirmar la identidad y luego volver a casa. Pero desde el momento
en que llegué aquí, nada de este caso ha sido sencillo.
Hace unos días, llegué a Seaport, pero cuanto más leía las notas
del caso, más cosas no cuadraban. Lawson fue el que habló con el
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
cliente antes de irse de luna de miel, así que podría ser por eso que se
le escaparon algunos detalles.
Roy Baxter nos contrató para encontrar a su hija desaparecida,
y en ninguna parte del expediente ponía que hubiera acudido a las
autoridades. Claro, ella tenía más de dieciocho años en el momento en
que desapareció, pero por lo que Lawson pudo averiguar, no tenía
amigos, profesores, conocidos ni, literalmente, ninguna otra persona
en su vida aparte de su padre.
Mis sospechas empezaron a crecer cuando me planteé por qué
una joven abandonaría a su único pariente y desaparecería sin dejar
rastro. Roy Baxter solo decía que se le permitía ir al ballet en la ciudad
una vez al mes, y en su última salida desapareció.
Lawson lo presionó para que le dijera si tenía enemigos
conocidos o si creía que había habido juego sucio. Roy Baxter declaró
que no respondería a la pregunta. Después de la reunión inicial,
Lawson recibió un mensaje que decía que existía la posibilidad de que
estuviera en Seaport.
Después de hacerme cargo del caso por Lawson, me di cuenta de
que no teníamos casi nada en qué basarnos. Nada excepto que
desapareció antes de ir a ver una representación de ballet. Con solo
esa información, pensé qué haría una joven sin nada ni nadie para
ganar dinero rápido, y si le gustaba bailar, eso solo dejaba un lugar
en Seaport.
La primera noche que llegué, me dirigí al club de striptease de
las afueras de la ciudad. The Bald Beaver atrae a turistas de todas
partes, lo que significa que también atrae a muchas bailarinas. Nada
más entrar, vi a Whitley Baxter sirviendo copas, y todos mis planes
cambiaron.
Cuando entro en el estacionamiento por segunda vez, no pienso
irme hasta que me den algunas respuestas.
Mi teléfono vibra al salir del coche y, cuando veo el nombre de
Ari en la pantalla, contesto. —Hola, ¿qué pasa?
— ¿No has visto la alerta de la oficina? — Como no contesto
enseguida, suspira. —Están sonando las alarmas.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Seguro que es el equipo de limpieza. Además, estoy atrapado
en Seaport.
— ¿Qué quieres decir con que estás atrapado en Seaport? Se
suponía que tenías que tomar las fotos y volver. — Puedo oír la
molestia en su voz mientras se mueve. — ¿Estás ahí?
Alguien pasa a mi lado y acerco el teléfono para que no oigan mi
conversación.
—Sí, estoy aquí. — susurro. —Escucha, las cosas se han
complicado, ¿de acuerdo? Voy a estar aquí unos días.
—Lawson está de luna de miel y ahora tú te largas. Supongo que
dirigiré toda la empresa yo solo.
—O podrías sacarte el palo del culo y tomarte unas vacaciones
por primera vez en tu vida. — ofrezco sin ánimo de ayudar mientras
camino hacia el edificio que hay más adelante. La música está alta,
pero ya llego tarde y tengo que entrar.
—Te tomas suficientes vacaciones para los tres. — Quiero
discutir con él, pero como siempre, sigue hablando. —Bastante
tenemos con que uno de nosotros esté ahí.
—No hay nada que no pueda esperar. — Ari necesita el descanso
más que nosotros tres, pero nunca lo admitiría.
— ¿Estás en un club de striptease?— Suena molesto cuando
saludo al portero y entro.
—Creía que estábamos hablando de tus vacaciones. — le digo,
intentando cambiar de tema.
—Lo tomaré como un sí.
—En serio, Ari. He comprobado la agenda y estoy trabajando en
nuestro único caso activo. El resto es papeleo, y ninguno de nosotros
necesita estar en la oficina para hacerlo. Despejamos la agenda para
que Lawson pudiera casarse. ¿Por qué no aprovechar esta semana y
hacer algo divertido? Como organizar tus calcetines.
—Imbécil. — refunfuña al teléfono.
— Hey, ¿puedo conseguir esto en billetes de un dólar? — le
pregunto al tipo que atiende la ventanilla. Tienen un cajero automático
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
para la gente que quiere dinero, y tienen un portero adelante para dar
cambio.
—Por favor, no gastes todo tu dinero en un club de striptease.
No quiero explicarle a mamá que tu fortuna fue a parar a la raja del
culo de alguien.
—Está bien, hermano mayor, espero que sea mi polla la que se
meta en la raja del culo de alguien. — Intento que Ari cuelgue el
teléfono porque acabo de ver al gerente Stowe en la barra.
—Demasiada información, Mack.
— ¿Qué? Creía que compartíamos. — Me río, intentando
hacerme el interesante. —Escucha, tengo que irme.
—De acuerdo, pero cuando termines con lo que sea que estés
eligiendo por encima de tu propia carne y sangre, vuelve a la ciudad.
—También te echo de menos. — digo y no espero respuesta antes
de colgar.
Miro a mí alrededor y no veo a Whitley. No estoy seguro de
cuándo empieza su turno, y no quería preguntar demasiado la última
vez que estuve aquí y levantar banderas rojas. Su compañera de piso
ya me había echado el ojo cuando le ofrecí a Stowe cinco mil dólares
para que Whitley me hiciera un baile erótico. Su compañera de piso
intervino y dijo que no estaba en venta, pero pude ver que Stowe
estaba más que dispuesto a negociar.
He estado vigilando su apartamento desde que las seguí a casa
y, por lo que parece, su compañera de piso se ha mudado hoy. Mi plan
era entrar en el apartamento y ver si podía averiguar algo más sobre
Whitley Baxter y por qué se escapó, pero un equipo de construcción
de carreteras me hizo mover el coche y luego cerró la calle solo para
residentes durante el resto del día. Ahora estoy aquí, en The Bald
Beaver, para ver si de alguna manera puedo encontrar a Whitley a
solas.
—Hola, ¿cómo va todo?— le digo a Stowe, que le grita al barman
que sirva más.
Parece molesto cuando me echa una mirada rápida, pero cuando
me reconoce, todo su comportamiento cambia. — ¡Mira quién ha
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
vuelto! Te dije que encontraría algo que te gustara. — Me da unas
palmaditas en los hombros como si fuéramos viejos amigos, y tengo
que obligarme a no acobardarme ante su contacto.
—No podía mantenerme alejado. — Intento actuar
despreocupadamente mientras me pide una copa y me apoyo en la
barra. — ¿Sabes la chica que me gustó la otra noche? — empiezo, y
Stowe sonríe.
— ¿La de pelo oscuro? — pregunta, y cuando asiento, mira a su
alrededor para asegurarse de que estamos solos.
— ¿Crees que podría hacerle otra oferta?
—Tal vez. — Stowe está impaciente, pero intenta hacerse el
interesante encogiéndose de hombros. —Ella trabaja esta noche.
Podría hablar con ella por ti. — Se inclina hacia mí y vuelve a ponerme
la mano en el hombro. —Como un favor.
Un favor significa que voy a tener que darle una parte de lo que
estoy dispuesto a pagar para tenerla a solas. —Te agradecería el favor.
— Tomo un sorbo de mi bebida y dejo que las palabras queden
suspendidas entre nosotros. —Y generosamente.
—Voy a ver si ya ha llegado. — dice Stowe antes de decirle al
barman que siga sirviéndome bebidas.
Nada de esto formaba parte del plan, pero algo dentro de mí no
lo deja pasar.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 3
WHITLEY
Mientras me siento atrás y veo a las chicas prepararse para la
noche, pienso en lo increíble que es lo que pueden hacer con el
maquillaje. Es todo un arte. Yo también debería estar preparándome,
pero estoy haciendo pucheros. Normalmente no me toma mucho
tiempo, pero estoy empezando a distraerme y revolverme.
¿Me encanta el club de striptease? No y sí. Los hombres pueden
ser unos idiotas, pero creo que es porque no estoy acostumbrada a
que me miren con lascivia. Los hombres de mi padre nunca lo
hicieron, pero probablemente porque sabían que no debían hacerlo.
Ahora que vivo en el mundo real sin mi padre encima, me doy cuenta
de que, a su manera, me protegía de todo.
Ahora que Quinn se ha ido, una tristeza se ha instalado en lo
más profundo de mí. Creo que echo de menos a mi padre. La marcha
de Quinn ha jugado con mi cabeza y mis emociones, pero me ha
impedido pensar realmente en él. No era súper cariñoso, pero tampoco
cruel. Mantenerme cautiva no fue precisamente amable, pero sé que
lo hizo porque se preocupa por mí.
Aunque he visto fotos de mi madre, no puedo recordarla. Cada
vez que la mencionaba, el humor de mi padre cambiaba. Intentaba
ocultar sus emociones, pero creo que la amaba de verdad. Tanto que,
cuando la perdió, me encerró y me mantuvo a distancia. Estoy segura
de que no ayuda que cuando me ve, también ve partes de ella.
En las fotos de ella, hay algunas en las que aparecen juntos, y él
la abrazaba en cada una de ellas. La idea de que mi padre abrace algo
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
me suena rara, pero lo vi con mis propios ojos. Si no, no lo habría
creído, pero ese hombre murió con mi mamá. De vez en cuando, me
daba un raro beso en la coronilla. ¿Cómo habría sido la vida si hubiera
vivido?
—Oye, ¿estás bien?— Hartley pregunta, irrumpiendo en mi fiesta
de lástima.
—Estoy bien.
—Estar bien nunca es bueno, cariño. — se ríe. —No estés tan
triste. Todo va a salir bien.
— ¿De verdad?— Hundo los dientes en el labio inferior.
—Vamos. — Hartley me toma de la mano y me aparta del tocador
vacío en el que estoy sentada. —Te maquillaré.
— ¿En serio?— Me animo. Hartley es hermosa incluso sin una
pizca de maquillaje, pero es la que mejor lo hace.
—Estoy pensando en rosa y dorado.
—Me encanta el rosa. — digo, mi humor empieza a levantarse.
—No me digas. — me toma el pelo, porque todo el mundo sabe
que sí.
Si alguna vez tengo la opción de elegir un color, siempre es rosa.
Y no uno brillante. Rosa suave, de pétalos como las rosas que planto
en el jardín. Plantaba, me recuerdo, y una punzada de tristeza vuelve
a invadirme.
—Voy a hacer que tu sombra de ojos haga juego con esos zapatos
y a rociarte de dorado. Siempre me recuerdas a una pequeña hada
revoloteando por el bar sirviendo copas. — Probablemente tenga
razón, porque soy diminuta comparada con todas las demás.
Todas las chicas llevan tacones menos yo. Uno pensaría que
alguien que puede ponerse de puntillas podría llevar tacones, pero a
mí no me sientan bien. Lo intenté durante unos días porque no tenía
otra opción, ya que Stowe no me iba a dejar correr con zapatillas.
Entonces Quinn encontró unas bailarinas rosas que me recordaban a
las zapatillas de ballet, con la diferencia de que la cinta me llega más
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
arriba de la pantorrilla y se anuda en la parte de atrás para hacerlas
más sexys.
— ¿Quieres hablar de ello?— Hartley pregunta a los pocos
minutos de maquillarme. Ahora que estoy bien atrapada en el asiento.
Sabía lo que hacía, y por primera vez respondo con la verdad.
— ¿Es raro huir de algo y luego echarlo de menos también?
—No. — Hartley sacude la cabeza. —Es normal echar de menos
algo que fue una parte importante de tu vida. — Sus ojos se
entrecierran. —No estamos hablando de un ex, ¿verdad?
—No. — le digo por millonésima vez porque eso es lo que siempre
piensa todo el mundo. Algunas chicas han intentado que les cuente
mis secretos, pero no son tan grandes como se imaginan. La mayoría
no curiosea nada porque no quieren que nadie se lo haga.
—Agítalo un poco. No te hundas demasiado, nena. Sé que echas
de menos a Quinn, pero la gente va y viene. Tienes que encontrar algo
que sea tuyo.
¿Qué es mío? ¿Bailar? — ¿Cómo una persona?— Digo porque
eso es lo que viene corriendo a mi mente.
—Tal vez. — arruga la nariz. —Pero no por aquí. — Lucho contra
una carcajada e intento no moverme demasiado para no estropear su
trabajo. —Ya casi está. — Separo los labios cuando me acerca un
brillante pincel a la boca.
—Whit. — Oigo mi nombre en voz alta antes de que Stowe
irrumpa por la puerta. Tardé unas semanas en acostumbrarme a ver
a todo el mundo desnudo todo el tiempo, pero ninguna de las chicas
que se preparan le presta atención. —Mi despacho.
— ¿Qué?— Oh, mierda. ¿Me van a despedir?
—Despacho. — repite antes de clavar sus ojos en mi cara. —
Vamos. — Me hace un gesto para que me levante.
Me miro rápidamente al espejo y veo que Hartley ha conseguido
que me parezca un poco a un hada. Me brillan las mejillas y me
encanta cómo me ha delineado los ojos. Le doy las gracias, hago lo que
me dice y me apresuro a seguir a Stowe. Su despacho está justo al
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
lado de donde se prepara todo el mundo, así que cuando entro, cierra
la puerta tras nosotros.
Stowe y Quinn tenían una relación extraña. Ella se enfrentaba a
él, pero sabía que nunca la despediría. Ella y Hartley atraían a mucha
gente, pero ahora que se ha ido, ¿me despedirá a mí?
—Necesito que bailes.
— ¿Qué?— No estoy segura de si eso es peor o mejor que ser
despedida. Por otra parte, si digo que no, puede que me despidan.
—En el escenario no. — me corrige, y suelto un pequeño suspiro
de alivio. —En privado.
Se me aprieta el estómago. —No puedo.
—Seis de los grandes. — dice, y me quedo con la boca abierta.
¿Podría ser la misma persona de antes que mencionó Quinn? ¿Y
si ha vuelto y ha subido su oferta?
—Es solo un baile. — Se sienta en el borde de su escritorio y me
mira fijamente.
—Yo... ah... — Me retuerzo los dedos, aterrorizada de hacer esto.
—Te di un trabajo cuando realmente no debería haberlo hecho.
Ni siquiera sé si eres legal.
— ¡Lo soy!— suelto. Tengo edad para beber, pero solo un poco,
así que me lo guardo para mí.
—Podrían cerrarme el local. Un baile es todo lo que pido.
— ¿Uno?— Miro fijamente a Stowe. Tiene más o menos la edad
de mi padre, pero lleva trajes con los que mi padre no se limpiaría ni
el culo.
—Bueno, quizá unos cuantos bailes, pero es un solo tipo.
— ¿Qué habitación?
—Esa habitación no. — Los dos sabemos de cuál hablo. Es una
sala muy VIP, y solo unas pocas chicas trabajan en ella. Esa sala
podría hacer que lo cerraran más rápido que cualquier otra cosa, pero
no lo señalo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—No tengo nada que ponerme. — Hago un gesto hacia mi falda
corta negra y el top que me queda como una segunda piel.
—No creo que quiera que te pongas nada, así que no importa.
Claro, quiere que me desnude y me frote contra él por seis de los
grandes. Este lugar realmente ha matado mis sueños de cuento de
hadas sobre el amor. No hay ningún caballero de brillante armadura
porque he tenido que salir yo sola del castillo.
Entonces las palabras de Quinn resuenan en mis oídos. Ella se
ha ido un día, y ya estoy vacilando en la línea que tracé.
—Sabes, conozco a un tipo que hace identificaciones.
— ¿Qué?— Eso llama mi atención. Stowe realmente sabe cómo
hacer un trato.
—No es barato. — Silba.
Claro que no, y apuesto a que ya sé el precio.
Seis de los grandes.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 4
MACK
Mi pie rebota con energía nerviosa mientras espero en la sala
champagne. Miro el reloj por décima vez en otros tantos minutos y
suspiro impaciente. ¿A qué se debe el retraso? El cóctel que me traje
hace tiempo que se ha acabado, así que hago crujir el hielo. Estoy a
punto de salir a preguntar qué demonios está pasando cuando se abre
la puerta.
Mi bebida está a medio camino de mi boca mientras todos los
músculos de mi cuerpo se congelan al verla. Whitley entra lentamente
en el reservado y cierra la puerta tras de sí. Tiene los ojos bajos y el
pelo oscuro y ondulado sobre un hombro, pero el resto de su cuerpo
está prácticamente resplandeciente.
Su ajustada camisa de tirantes y su falda son negras, pero su
piel tiene un tono dorado que la hace parecer bañada en miel. Pone
un pie delante del otro mientras se acerca, y por fin vuelvo a tener
control sobre mi cuerpo.
Dejo el vaso sobre la mesa, me recuesto en el sofá y me quedo
mirándola. Se supone que debería estar haciendo preguntas y
averiguando por qué está aquí, pero verla tan cerca me ha quitado
todos los demás pensamientos.
Finalmente, cuando está justo delante de mí, se detiene y sus
ojos brillantes se cruzan con los míos. Llevan un borde de kohl oscuro
que le da un aspecto sensual y lascivo. Cada centímetro de mí está
duro y dolorido cuando cambia la suave música que sonaba antes.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Pensé que yo elegiría la lista de reproducción? — Lo dice
como una pregunta, y asiento en señal de aprobación.
La canción es sexy y lenta, lo que me gusta porque no tengo
prisa. Empieza a apoyar la rodilla en el sofá y, cuando la alcanzo, se
detiene.
—No puedes tocar. — Lo dice en voz baja y luego asiente detrás
de ella. En la esquina de la habitación, veo una cámara en la que no
me había fijado antes. No había una luz roja parpadeante antes, pero
no debe haber estado encendida hasta que entró.
—Lo siento. — Esta vez, cuando me inclino hacia atrás, extiendo
los brazos a lo largo del respaldo del sofá para no volver a cometer ese
error. —Es mi primer baile erótico.
Suelta un resoplido y mira hacia otro lado, y tengo la sensación
de que no me cree.
—Es verdad. — le digo porque lo es y también porque quiero que
confíe en mí.
Sus ojos vuelven a encontrarse con los míos y no quiero que
aparte la mirada. — Estás bromeando.
—En absoluto. —Se me corta la respiración cuando apoya las
rodillas en el sofá y se sienta a horcajadas sobre mi regazo. La falda
ya es muy corta, pero se le sube y deja ver parte de sus bragas. Es
frustrante porque no puedo ver el color con lo oscura que es, pero
cuando mueve las caderas hacia delante, deja de importarme.
Cuando sus manos se posan en mis hombros, ladea la cabeza.
— ¿Pagaste seis mil dólares por tu primer baile erótico?
¿Seis mil? Parece que su jefe se embolsó los otros cuatro mil que
pagué. Cabrón. —Quería que fuera especial.
—Siento decepcionarte. — Sus manos se deslizan por mi pecho
y quiero ronronear de lo bien que me siento.
—Esto es cualquier cosa menos una decepción. — Se lleva las
manos a la camisa mientras su cuerpo se mueve al ritmo de la música.
Cuando miro hacia abajo, veo que se ha subido la falda hasta la
cintura.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Por qué has preguntado por mí? —Lentamente, se quita la
camisa de tirantes y se queda con un sujetador que no disimula
mucho sus pezones. El material es bonito y sencillo, pero es
transparente hasta el punto de que puedo ver cada centímetro de ella.
Tengo que tragar saliva antes de responder porque se me hace
agua la boca. —Tenía que verte.
La canción cambia y es un poco más oscura, con muchos graves.
Se da la vuelta en mi regazo con un movimiento rápido, me cubre la
espalda y su culo frota contra mi polla palpitante. Se desliza hacia
arriba y, cuando vuelve a bajar, parece sorprendida por el bulto de
necesidad. ¿Qué creía que iba a encontrar ahí abajo? Desde el
momento en que entró aquí, he estado más duro que en toda mi puta
vida.
— ¿Por qué tenías que verme?— Sus manos suben hasta mi
nuca, y se agarra y ondula encima de mí.
Cierro los ojos para concentrarme porque se me acaba el tiempo
y lo único que quiero es tocarla. Este lugar no es lo bastante privado
debido a las cámaras. No puedo decirle lo que sé a menos que esté
seguro de que nadie nos oirá.
—Necesito hablar contigo.
Hace una pausa de medio segundo antes de poner sus piernas
en el exterior de las mías, abriendo sus muslos de una manera
imposible. En esta posición, si sacara la polla, podría tenerla
cabalgándome mientras la follaba hasta el fondo.
—Entonces habla.
—Aquí no. — Me agacho y acerco mi boca a su oreja. —No con
las cámaras.
—Lo siento, pero es por mi seguridad. — Siento como si un muro
de hielo se interpusiera entre nosotros, y no me gusta.
—No voy a hacerte daño. — Incluso mientras digo las palabras,
sé que no tiene motivos para creerme. —Por favor, reúnete conmigo
después de tu turno.
—Lo siento, eso va contra las reglas. — Se sienta y la canción
cambia a una un poco más rápida. Entonces se levanta y se agacha
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
hasta que su coño queda prácticamente delante de mi cara.
Lentamente, se baja la falda por las piernas, quedando solo en
sujetador y bragas.
Cuando se levanta, me mira y se lleva la mano a la espalda para
quitarse el sujetador. El trozo de tela cae al suelo y me quedo
mirándole las tetas mientras cierra los ojos y baila para mí. Está de
cara a mí, pero odio la idea de que alguien al otro lado del objetivo de
la cámara la vea así.
— ¿Hay alguna habitación sin cámara? — Pregunto, y la forma
en que sus caderas se detienen durante una fracción de segundo me
hace saber que podría haberla. — ¿Cuánto cuesta esa habitación?
—No estoy en venta. — Por la forma tan brusca en que contesta,
noto que está enojada. Como no puedo decirle por qué quiero hablar,
cree que intento comprar su cuerpo. No digo que no lo haría, pero no
he venido por eso.
— ¿En serio?— Pregunto, sentándome hacia delante. Estoy tan
jodidamente duro que me duele, y me molesta esta distancia que
intenta poner entre nosotros. —Porque mi cartera dice algo diferente
esta noche. — Incluso en la oscuridad, puedo ver su vergüenza, y
quiero patearme el culo por decirlo. —Lo siento. No quería decir eso.
Mira, entiendo que no te sientas segura conmigo lejos de aquí, pero
necesito un sitio tranquilo para hablar contigo, y estoy dispuesto a
pagar.
Se muerde el labio inferior y veo que se lo está pensando.
—Doblaré lo que tienes esta noche, diablos, lo triplicaré; Solo
dime tu precio. No tienes que hacer nada ni quitarte la ropa, y yo me
sentaré al otro lado de la habitación.
Suena una campanada y Whitley maldice en voz baja. —Tengo
que irme.
—A menos que accedas a llevarme a la otra habitación, voy a
decirle a tu jefe que soy un cliente insatisfecho. — Está claro que es él
quien manda, y sé que eso me convierte en un imbécil por usarlo
contra ella. Es la única ventaja que tengo, y necesito hablar con ella.
—Dame diez minutos a solas contigo. Es todo lo que pido.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Mira a la cámara por encima del hombro y asiente antes de coger
su ropa. —Vuelve mañana. ¿De acuerdo?
Quiero decirle que no y exigírselo ahora mismo, pero ¿qué otra
opción tengo? Por ahora es suficiente, así que asiento. —Mañana.
Lo estrecha todo contra su pecho mientras sale prácticamente
corriendo de la habitación, y yo me quedo solo y dolorido en más sitios
que en la polla.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 5
WHITLEY
Mi corazón se acelera mientras salgo corriendo de la habitación
y voy directa a los vestuarios para volver a ponerme el uniforme. Esto
se ha descontrolado muy rápido. ¿De qué puede tener que hablarme
este hombre que sea tan importante?
El primer pensamiento que me vino a la mente fue mi padre,
pero de repente caí en la cuenta de que podría no ser mi padre quien
enviara a este hombre a intentar encontrarme. Podría ser alguien de
quien mi padre ha estado intentando protegerme. De acuerdo,
supongo que ahora estoy tan paranoica como él.
El tipo de la sala champagne debía de estar intentando
seducirme. Hubo algunos momentos en los que casi me desmorono y
olvido que me pagaban por hacer un trabajo. Era tan guapo, y cuando
entré en la habitación y lo vi, se me llenó el estómago de mariposas.
Había oído esa expresión antes, pero nunca la había experimentado
en carne propia.
Cuando me dijo que era su primer baile erótico, no le creí, pero
al ver su reacción, comprendí que decía la verdad. Cuando rocé su
erección, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y me hizo más atrevida.
Este hombre había pagado seis de los grandes para que le diera
unos bailes, y eso me hacía sentir sexy. Ni siquiera acabé
desnudándome del todo. Era demasiado amable, y casi le hice el juego.
Estoy tan acostumbrada a cierto tipo de hombres aquí, y él no daba la
sensación normal. Todos quieren tomar o tocar a las bailarinas todo
lo que pueden. Este tipo me miraba como si yo hubiera sido enviada
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
del cielo y quisiera arrodillarse y adorarme. Quizá incluso quedarse
conmigo.
Soy tan tonta. ¿Seis de los grandes por un baile mío? Eso debería
haber sido mi señal de alarma.
Stowe no está sentado en su sitio habitual en la barra cuando
paso corriendo, pero aún es pronto. No hay mucha gente aquí, pero
pronto se llenará todo el local.
—Stowe, señor. — La puerta de su despacho está abierta, así
que entro. Levanta la vista del montón de dinero que está metiendo en
la máquina que lo cuenta por él.
—Otra vez con esa mierda de señor.
—Lo siento, señor. Me refiero a Stowe. Yo...
— ¿Cómo te fue? — interrumpe. Stowe odia cuando alguna de
las chicas le llama señor porque cree que suena antiguo.
—Bien, pero ha surgido algo. Sobre la identificación que
mencionaste, ¿cuánto tardaría?
—Tendré que ponerme en contacto. Podrían ser unos días. Una
semana incluso. — dice, y se me cae el estómago.
—No importa entonces. — Miro el dinero que tiene delante. —
¿Me das mis seis mil?
— ¿Qué pasa con la identificación?— Por la expresión de Stowe,
sé que no tiene prisa por entregarme el dinero. Si tuviera que adivinar,
esto de la identificación en realidad no cuesta tanto, pero él se va a
llevar una parte.
—No la necesito. En realidad tengo que renunciar. — En el
momento en que admito eso, quiero abofetearme.
— ¿Renunciar? ¿Por qué, qué ha pasado?— Stowe se vuelve
hacia el lado donde hay monitores para las habitaciones privadas. Hay
un equipo en su despacho y otro junto a la sala champagne que vigila
un portero. No estoy segura de lo que busca porque si ha pasado algo
ya ha terminado. Ahora mismo estoy delante de él. Además, habría
recibido una llamada de quienquiera que esté en las cámaras esta
noche.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—No ha pasado nada. Solo tengo que irme. Lo siento mucho.
Odio abandonarte después de que me diste un trabajo. — Me siento
como una idiota, pero tampoco me ha pagado un centavo. Sé que las
cocteleras ganan por hora porque lo exige la ley.
—Está bien, calmémonos un segundo. ¿Tanto necesitas la
identificación? — Asiento. —Haré una llamada a ver si puede hacer
algo más rápido, ¿de acuerdo?
— ¿En serio?— La esperanza florece en mi interior.
— ¿Por qué no te tomas la noche libre y veo qué puedo hacer?
Te llamaré.
Esto también suena demasiado bueno para ser verdad. Stowe
tiene momentos de bondad, pero también los tiene malos. Si le
ofrecieran suficiente dinero, le contaría todo a ese hombre cuando
vuelva mañana por la noche. Tengo que conseguir la identificación
antes, pero eso suena como una quimera.
—De acuerdo. — Doy un paso atrás, mi paranoia crece por
segundos. Me voy de todos modos, así que no hay elección. El hombre
misterioso podría volver en cualquier momento y, por lo que sé, podría
estar haciendo una llamada ahora mismo. Para mañana, todo esto
podría ser inútil.
—Espera. — me ordena Stowe, y doy otro paso atrás cuando se
levanta. ¿Va a intentar detenerme? Creo que puedo correr más rápido
que él, pero no tengo la oportunidad antes de que sus palabras me
detengan. —Voy a necesitar una foto, pero antes tienes que limpiarte
esa mierda de la cara.
—Oh, de acuerdo. — Salgo de su despacho y cojo un poco de
desmaquillante de uno de los tocadores.
—Ponte contra la pared. — Stowe saca su teléfono y saca una
foto de mi cara. — ¿Hay algo que necesite saber?
—Tengo que irme. — Puedo ver las ruedas girando en la cabeza
de Stowe. No sé si eso es bueno o malo. Me preguntó en mi primer día
si iba a tener problemas para seguirme.
—Te llamaré. Vete de aquí. No necesito problemas. Ya tengo
bastantes.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Gracias. — digo mientras cojo mis cosas rápidamente.
— Hey, ¿estás bien? — Hartley se me adelanta antes de que
pueda salir por la entrada trasera. No se supone que salgamos solas.
Uno de los porteros normalmente va con nosotras, pero eso es al final
del turno.
—Sí.
— ¿Te vas?— Sus ojos se posan en mi bolso rosa.
—Hartley, te toca. — Brook la llama para que se prepare para el
escenario.
—Mierda, quédate aquí. Vuelvo en un segundo. — dice, pero no
espero.
No es hasta que la puerta se cierra tras de mí que pienso que
quizá debería haber asomado la cabeza antes para asegurarme de que
nadie merodeaba por la salida. Especialmente el hombre guapo cuyo
nombre nunca he sabido. Incluso huele bien, lo cual es raro porque
los hombres que entran en el club nunca huelen bien.
No es el momento de pensar en cómo huelen los hombres.
Realmente soy una ingenua, pero por suerte no lo veo a él ni a nadie
más. Quinn normalmente nos llevaba en coche la corta distancia al
trabajo aunque sería un paseo fácil. Dijo que no era seguro ir a pie,
pero ahora mismo no hay muchas opciones.
Creo que ya tengo tiempo prestado, así que regreso al
apartamento lo más rápido que puedo. Debería haberme cambiado
antes de salir porque recibo algunas miradas. Cuando entro en el
apartamento, me cambio y pido que me recojan en coche antes de
empezar a meter todo lo que puedo en un par de bolsas.
Me tiro al suelo y busco debajo de la cama mi caja llena de
dinero. No estoy segura de cuánto tengo, pero es más de lo que traía.
La meto también en una de las bolsas. Echo un vistazo al lugar que
he llamado hogar durante los últimos siete meses y siento una
punzada de tristeza.
Todo el lugar es más pequeño que mi antigua habitación, pero
nunca sentí que las paredes me encerraran mientras estuve aquí. No
era mucho, pero era suficiente para hacerme sentir segura.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Motel en Ashbry? — me pregunta el conductor cuando abro
la puerta trasera del coche.
—Sí, por favor. — Es el único motel que acepta efectivo. Lo sé
porque es donde me alojé la primera vez que llegué a Seaport.
Dejo las maletas adentro, pero me detengo al sentir que me
observan. Miro a mi alrededor y no veo a nadie, pero la sensación no
desaparece.
— ¿Vas a entrar o qué? — pregunta el conductor.
—Lo siento. —Me meto atrás y cierro rápidamente la puerta.
Cuando pedí el coche, ya había introducido mi destino. Quinn
puso la aplicación en mi teléfono hace meses por si la necesitaba. No
tengo banco ni tarjeta de crédito, así que está conectado al suyo. No
tiene ni idea de que podría estar salvándome una vez más.
No es hasta que estoy en una de las habitaciones del motel que
me permito respirar de verdad. ¿Y si estoy paranoica? Me dejo caer en
la dura cama y pienso en mis opciones. Puede que haya sacado
conclusiones precipitadas, pero Quinn nunca me habría dejado
escapar de esta manera.
No sé si es bueno o malo que no esté aquí ahora. Cómo me
gustaría que estuviera, pero Stowe podría tener razón. Podría tener
problemas y Quinn habría intentado interponerse entre ella y yo.
La conozco, y habría intentado convencerme para que me
quedara e incluso habría conseguido que me atraparan. Quién sabe,
quizá ya lo esté.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 6
MACK
Me senté fuera del hotel todo el tiempo que pude antes de que
pasara un coche patrulla y me dijera que avanzara. Ya era tarde y
Whitley seguía sin salir. Ahora empiezo a preocuparme por ella, y no
sé qué más hacer sino volver a The Bald Beaver.
Whitley debe de haber dormido todo el día, pero imagino que con
las horas que trabaja es difícil mantenerse despierta después de un
turno. Cuando la vi salir corriendo anoche, quise ir tras ella, pero
parecía asustada. Verla mirar por encima del hombro y tener miedo
me desgarró el corazón. Hay mucho más en su historia que necesito
saber, y ella necesita saber quién me contrató para venir a buscarla.
Podría correr todo tipo de peligros, y salir corriendo sola y
caminar por una zona no tan buena de la ciudad era peligrosísimo.
Tuve que seguir su coche hasta el hotel para asegurarme de que
estaba a salvo, pero cualquiera podría haberme seguido. ¿Qué hay de
los enemigos de Roy Baxter? ¿No se da cuenta de la clase de
monstruos a los que les encantaría atraparla?
Mi única posibilidad es que ella esté en el club esta noche. Una
parte de mí está preocupada de que ya se haya ido, pero no tengo ni
idea de por dónde empezar si eso ha sucedido. Lo mejor que puedo
hacer es esperar que aparezca, pero si no, quizá pueda hablar con
alguna de las otras bailarinas y averiguar a dónde puede haber ido.
Al comprobar el estacionamiento, no la veo por ninguna parte, y
cuando entro veo que el club ya está lleno. Es fin de semana y, aunque
es temprano, todo el mundo ha venido de todas partes para ver a las
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
bailarinas en el escenario. Cuando veo a Stowe junto a la barra, me
dirijo hacia él.
—Mira quién ha vuelto. — me dice y me da unas palmaditas en
la espalda como si fuéramos viejos amigos. — ¿Qué tal si te traigo una
chica? ¿Te gustan las pelirrojas? Tengo una que te va a encantar. Ven
a conocer...
—Estoy aquí para otro baile. — le digo, interrumpiéndolo.
Cuando me ofrece otra bailarina, niego. —Me prometieron una
experiencia más privada esta vez. Con la misma chica. — aclaro para
que no haya confusiones.
No estoy seguro de si Whitley tiene un nombre artístico, pero no
voy a revelar su verdadero nombre si este tipo no lo sabe.
—Déjame ver qué puedo hacer.
Antes de que Stowe pueda irse, saco mi Amex negra y la golpeo
en la barra. —Asegúrate de que diga que sí.
Asiente hacia ella y al barman. —Tráele una copa a este hombre.
Invita la casa.
Luego desaparece entre la multitud y no tengo ni idea de adónde
ha ido. Joder, ¿y si no está aquí?
Parece una eternidad antes de que alguien se acerque, y es una
mujer alta con largas trenzas oscuras. —Soy Hartley. He oído decir al
jefe que has pedido una suite privada con Whit. — Me mira de arriba
abajo como si estuviera evaluando lo peligroso que soy.
—Lo hice. —Aparto la bebida que no he tocado. No estoy seguro
de quién es esta persona, pero por la forma en que parece defender a
Whitley, debe de ser algo protectora con ella. Estoy en un punto en el
que estoy cansado de joder.
—Sígueme. —se da la vuelta y camina hacia la parte trasera del
club en la dirección que fui la otra noche.
Al final del pasillo, tomamos otra calle y adelante hay una puerta
roja. Debe de ser la habitación sin cámaras. Hartley entra y, cuando
entro detrás de ella, veo que la habitación está vacía.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Se gira hacia mí después de cerrar la puerta. — ¿Qué quieres de
Whit?— No me dice nada. Me doy cuenta de que no va a traer a Whitley
aquí sin antes obtener algunas respuestas. Si es que sigue aquí.
— ¿Quieres decir algo más que un baile privado?
Pone los ojos en blanco. —Podrías conseguir que la mitad de las
chicas de aquí te dieran uno gratis. ¿Por qué Whit?
Decidiendo que se nos acaba el tiempo, suelto un suspiro y digo
la verdad. —Porque está en peligro.
Esas palabras llaman la atención de Hartley, pero se recupera
rápidamente. —Si está en peligro, ¿por qué demonios va a confiar en
ti?
— ¿Tiene otra opción? —El silencio que se hace entre nosotros
me da la respuesta, pero continúo. —Sé que está sola, y sé que hay
hombres muy malos buscándola. Mira, he venido aquí para
encontrarla y ayudarla a escapar. Eso es todo lo que quiero.
Me meto la mano en el bolsillo trasero y Hartley da un paso atrás,
levantando las manos.
—Es solo mi identificación. — digo, sacando lentamente mi
cartera. —Éste soy yo. — Saco mi licencia de conducir y se la doy junto
con mi tarjeta de visita. —Soy detective, y la persona que me contrató
no deja de buscarla.
— ¿Así que tenemos que entregarla sin más? —entrecierra los
ojos mientras me mira.
—No, no voy a devolvérsela. Estoy aquí para ayudarla a
esconderse.
Hace una pausa y vuelve a mirar hacia la puerta. — ¿Cómo
puedo estar segura?
Intento pensar qué decir para convencerla de que no estoy aquí
para hacer daño a Whitley, pero no sé qué hará falta para que me crea.
Así que en vez de eso voy por la verdad. —No puedes, pero sé que si
no la saco de aquí, enviarán a otro en mi lugar. Y entonces será mejor
que reces para que sus enemigos no la encuentren primero.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—No pasa nada, Hartley. —dice una voz suave desde la puerta.
Me doy la vuelta y veo a Whitley completamente vestida y con una
bolsa al hombro. —Tiene razón.
—Whit, no sé, quizá haya otra forma. — le suplica Hartley.
—No la hay. — le contesto con sinceridad. —Si fui capaz de llegar
a ella tan fácilmente, puedes creer que hay otras personas en camino.
— ¿Adónde irás?— me pregunta Hartley, y niego.
—Si te lo digo, te pondré en peligro. — Mis ojos se encuentran
con los de Whitley, y mi pecho se aprieta. — ¿Quieres venir conmigo?
— ¿Qué otra elección tengo?— Veo el amago de lágrimas
formarse en sus ojos, pero no las deja caer.
Me duele el cuerpo por ir hacia ella y estrecharla contra mí para
decirle que todo va a ir bien. No puedo hacerlo, así que aprieto las
manos a los lados y me obligo a quedarme quieto.
—Tienes elección, pero quedarte aquí no es inteligente. — Hago
un gesto con la cabeza hacia el club. —Podría haber alguien ahí afuera
esperándote ahora mismo. Deja que te lleve a un lugar seguro.
—Toma. — dice Hartley mientras me tiende un sobre. —Se lo
quité a Stowe. Es lo que te debe.
—Gracias. — dice Whitley mientras las dos se abrazan.
— ¿Hay alguna forma de salir de aquí?— Pregunto, mirando a
mi alrededor en busca de una salida.
—Sí, pero tienes que ser rápido o saltará la alarma. — dice
Hartley mientras nos lleva a la parte trasera de la habitación y
descorre una cortina de terciopelo oscuro. Hay otra puerta roja y
utiliza un alfiler de su trenza para forzar la cerradura.
—No está mal. —Asiento ante la rapidez de sus dedos. Me
vendría bien tener a alguien como ella en nuestro equipo.
—Deprisa. — le dice Hartley a Whitley. —Pronto vendrán a
buscarte.
—Gracias por todo. — Whitley le da un último abrazo antes de
abrir la puerta.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Luego la agarro de la mano y salimos corriendo hacia la noche.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 7
WHITLEY
—Ni siquiera sé cómo te llamas. — le digo al apuesto desconocido
cuando se sienta en el asiento del conductor.
¿Por qué demonios vuelvo a confiar en él? Supongo que no tengo
muchas opciones, pero también hay algo en él que me hace sentir
segura. Desde el principio, pensé que era diferente de los hombres
normales que entraban en The Bald Beaver.
—Mack, Mack Reins. — Me dedica una sonrisa encantadora.
Una con la que estoy segura de que pretende hacerme desmayar, y
odio cómo me da un vuelco el corazón. Su sonrisa hace que me relaje,
y tengo que recordarme a mí misma que soy ingenua con la gente.
Quinn me lo recuerda constantemente.
— ¿De verdad eres detective?
—Soy detective privado, sí. — Sale del estacionamiento y miro
por el retrovisor lateral, sabiendo que nunca volveré aquí.
En cuanto vi a Stowe hoy supe que no había conseguido la
identificación. Cuando entró por detrás y me vio ahí de pie, se le
iluminó la cara. Eso solo pasa cuando hay dinero de por medio. Eso
significaba que el hombre de la noche anterior ya había vuelto.
Lo único que le importaba a Stowe era el dinero. Me empujó a
entrar en esa habitación y me dijo que ganaría el doble que la noche
anterior. El tipo de la habitación fue la única razón por la que me
asusté.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Aunque cuanto más lo pensaba, mi miedo empezaba a
disminuir. Podría haberme llevado anoche, pero no lo hizo. Cuando le
dije a Stowe que iría a la sala privada, juró que me conseguiría una
identificación. Era un mentiroso, y ambos lo sabíamos.
Durante todo el camino a la sala, me asusté y me pregunté por
qué quería hablar conmigo. Entonces lo oí hablar con Hartley, y
parecía que quería ayudarme. ¿Por qué? Lo más loco es que le creí. O
tal vez anhelaba creer en alguien.
Pero Mack tenía razón. Si él me localizó, era solo cuestión de
tiempo antes de que alguien más lo hiciera. Salir de la ciudad era la
mejor opción, y creo que él puede ayudarme a hacerlo. Si empiezo a
sospechar que está mintiendo, puedo huir. Sería más fácil escapar de
él que de las puertas de la casa de mi padre. Tal vez.
— ¿Podemos pasar por el motel? Mis cosas están ahí.
—Sí, pero tenemos que ser rápidos. — Gira a la izquierda en el
semáforo.
Lo miro mientras conduce, asimilándolo. Es más grande de lo
que recordaba. Estaba segura de que me había hecho a la idea de lo
guapo que era, pero en todo caso, es mejor. El mismo aroma cálido
inunda el interior del coche y me encanta cómo me relaja.
No es hasta que entramos en el motel cuando me doy cuenta de
que no le he dicho adónde ir. —No te dije en qué motel me alojaba.
Estaciona justo delante de mi habitación y suspira. —No, pero
dijiste motel. Este es el único de la ciudad. También es el único hotel
o motel de esta ciudad que acepta efectivo. — dice mientras coge sus
llaves. —Además, te he seguido. — admite Mack con sinceridad.
¿Eso debería asustarme o hacerme sentir mejor? De nuevo, tuvo
la oportunidad de atraparme y no lo hizo.
— ¿Sabes dónde vivo?— pregunto, y asiente. De nuevo me dice
la verdad.
—Vamos. Vamos por tus maletas. — Sale del coche y lo sigo. —
Espera. — Mack se mueve delante de mí y empuja la puerta de mi
habitación. Mis ojos se abren de par en par cuando aparece una
pistola en su mano y entra echando un vistazo a su alrededor. Va
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
rápidamente al armario y luego al baño antes de volver hacia mí. —
Muy bien, es seguro.
— ¿De dónde ha salido la pistola?
—De mi coche. —Mete la mano por detrás y la guarda. — ¿Te
asusta?
—No, es solo que no la vi. — Salió de la nada.
—Me la puse cuando entramos en el coche. No hay armas de
fuego en el club. — El hombre tiene manos rápidas.
—Déjame tomar mis cosas del baño. Todo lo demás sigue
empacado. — Me doy prisa y lo tomo todo.
—No debería haberte dejado dormir aquí anoche. — murmura
tan bajo que casi no lo oigo mientras mira alrededor de la habitación.
—En realidad no dormí. — digo mientras meto todo en una de
mis bolsas.
—Estabas preocupada. — Lo dice con preocupación en la voz
antes de acercarse a mí y tocarme la barbilla. Me mira a la cara
mientras la inclina hacia él como si inspeccionara mis ojos en busca
de la verdad. —Dormirás en el coche.
— ¿Junto al hombre que no conozco y que resulta que también
tiene una pistola?
—No soy el malo. Puedes buscarme en Google si quieres.
—Eso no significa nada. — Mucha gente parece buena en el
papel digital.
—Tienes razón. — acepta, soltando la mano. —No deberías
confiar en alguien que conociste anoche, pero no tenemos tiempo que
perder. Te demostraré que soy un buen tipo. — Me coge las maletas y
tiro la llave de mi habitación en la mesita antes de salir.
— ¿Adónde vamos?— Pregunto cuando nos metemos en la
autopista.
—A un lugar seguro hasta que resuelva esto. — Se pasa la mano
por el pelo, frustrado.
—Estás cansado.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Estaré bien. —Debió haberse sentado afuera de mi habitación
toda la noche observándome. ¿Me estaba protegiendo o vigilando?
— ¿Qué tienes que averiguar?— Le pregunto, y me lanza una
mirada antes de volver a la carretera.
— ¿Por qué huiste?— Hace su propia pregunta e ignora la mía.
— ¿Te contrató mi padre?— Le doy la vuelta a la tortilla y esta
vez ignoro su pregunta. Mack hace una larga pausa antes de
responderme.
—Sí. —Se me revuelve el estómago antes de que continúe. —Pero
no te voy a llevar con él.
— ¿Por qué? ¿Le ha pasado algo?
—Está bien, que yo sepa.
—Ah. — Dejo escapar un suspiro que no sabía que estaba
conteniendo.
— ¿Estás huyendo de él y a la vez también estás preocupada por
él?
—Supongo. — No se puede negar el torrente de emoción que tuve
cuando pensé que podría estar herido o algo peor. —Es complicado.
—Lo entiendo. Créeme. — Suelta una carcajada sin gracia. —
¿Le tienes miedo?
—No sé cómo responder a eso.
— ¿Te ha hecho daño?
—Tampoco sé cómo responder a eso. — Las manos de Mack se
tensan sobre el volante. —Nunca me ha puesto la mano encima, si te
refieres a eso.
— ¿Sabes quién es tu padre? — La pregunta me hace hacer una
pausa y me encojo de hombros. Se me ponen los pelos de punta. —
Vamos, pequeña, háblame. — dice suavemente.
— ¿Pequeña? —Sonrío. ¿Cómo puede conseguir que me calme
tan fácilmente con unas pocas palabras? Es un nombre muy
apropiado para mí, sobre todo comparado con Mack. Necesitarías tres
como yo para hacer uno como él. — ¿Eres realmente un policía?
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Podría estar mintiendo que mi padre lo envió. Mack es pulcro,
pero mi padre también lo es con sus trajes elegantes. La diferencia es
que hay un aire oscuro alrededor de mi padre.
—No. — Sacude la cabeza mientras una risita lo abandona.
—No sé nada de los negocios de mi padre.
— ¿Pero sabes de sus negocios? — Levanta una ceja.
—Más o menos.
—Esto se complica por momentos. — Suelta un largo suspiro.
— ¿Qué quieres decir?
—Necesitas protección de tu padre, pero tampoco quieres que le
pase nada. ¿Lo he entendido bien?
—Quiero ser libre. — susurro.
—Nada es libre, pequeña. Ni siquiera la libertad.
—Lo sé. — Cierro los ojos, no quiero pensar en el precio que voy
a tener que pagar.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 8
MACK
El viaje de regreso a casa es largo, pero después de hablar un
rato más, Whitley pudo dormirse. Antes de que se desmayara, me
enteré de cómo había conseguido alejarse de su padre y de que le
encantaba bailar. También me habló de algunos de los amigos que
hizo trabajando en el club y de cómo siempre le daba miedo subirse al
escenario.
Entonces recordé cómo se movía contra mi cuerpo al quitarse la
ropa y tuve que cambiar de tema. Algo en Whitley y en lo vulnerable
que es hace que todos mis instintos protectores salgan de su
escondite. Nunca he querido proteger a alguien como lo hago con ella,
y ni siquiera la conozco. Sin embargo, cuando la miro tengo la
sensación de que ya hemos estado juntos antes, y ahora que está a mi
lado sé cuál es mi misión.
Cuando llego a la casa del lago, el sol se está poniendo. He
conducido todo el día mientras Whitley dormía, y no he podido evitar
preguntarme cuándo fue la última vez que pudo descansar en paz.
Estar huyendo de su padre y preocupada por cómo iba a salir adelante
en el futuro tenía que tenerla de los nervios a todas horas. Cuanto
más tiempo pasaba en el coche, más me daba cuenta de que empezaba
a relajarse y, cuando se durmió, parecía que por fin había encontrado
la paz.
— ¿Dónde estamos? — murmura mientras la atraigo hacia mis
brazos y la llevo escaleras arriba.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Antes de sacarla, abrí la puerta de la casa y entré con las
maletas. —Estamos a salvo. — le digo, abrazándola y rezando para
que sea verdad.
Mi papá era detective privado y fundó la empresa que ahora
dirigimos mis hermanos y yo. Tuvo sus problemas con gente muy
desagradable, así que cuando compró esta cabaña en el lago, se
aseguró de que nadie pudiera encontrarla. Que se sepa, no tiene
ningún vínculo con la familia Reins, así que podemos quedarnos aquí
todo el tiempo que queramos.
Por un momento pensé en llevarla a mi casa, pero si su padre
tiene los bolsillos tan llenos como sospecho, podría encontrarnos a los
dos en mi casa. La casa del lago está fuera de mi camino, y les envié
un mensaje a mis padres cuando venía para pasar un rato tranquilo.
La última vez que se usó fue cuando Lawson secuestró a su esposa y
se quedaron unos días. Quizá no fuera tan mala idea, después de todo.
La idea me asalta de repente y me la quito de la cabeza. No puedo
empezar a pensar así. Necesito concentrarme en cuál va a ser el
próximo movimiento. No puedo mantener a Whitley aquí para siempre,
así que tengo que trabajar en un plan de salida.
—Tengo hambre. — murmura somnolienta y me rodea el cuello
con los brazos. No sé si se da cuenta de lo que ha hecho, pero no voy
a detenerla.
—Lo sé. He oído tu estómago durante los últimos treinta
kilómetros. — Le doy un beso en la cabeza sin pensarlo, pero me
parece lo correcto. —Compré algunos víveres en la última parada, así
que deberíamos estar bien por unos días.
— ¿Paramos?— Eso parece despertarla, mira a su alrededor y
parpadea un par de veces.
—Sí, un par de veces. — Me río entre dientes. —El último sitio
me dejó hacer un pedido de comida por teléfono. Te pregunté cuál era
tu sabor de helado favorito. — Sacudo la cabeza mientras la llevo a la
cocina. — ¿De verdad no recuerdas nada de eso?
—No. —Bosteza y luego se ríe. —Pero recuerdo haber soñado con
mantequilla de nuez.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Debías de estar muy cansada. — Me molesta irracionalmente
lo cansada que está. No debería preocuparse hasta la extenuación. No
es sano. — ¿Ya estás mejor?
—Mm-hmmm. — Asiente mientras la dejo en el sofá y cojo una
manta. —Gracias.
Solo lleva pantalones cortos de motociclista y una camiseta sin
mangas, así que la envuelvo con la manta para calentarla. —Siéntate
aquí y te traeré algo de comer.
— ¿Qué es este lugar? — me pregunta cuando entro en la cocina.
—Es una especie de refugio. — Frunzo el ceño y le explico lo de
mis padres y cómo se refugiaban aquí cuando las cosas se ponían feas
en el trabajo. Me hace más preguntas sobre mi familia y le hablo de
mis hermanos mientras preparo la pasta. —Ahora lo usamos cuando
necesitamos evadirnos.
Acerco el cuenco de pasta y parmesano al sofá y me siento a su
lado. Cuando coge el cuenco, lo acerca e inhala. El sonido que emite
va directo a mi polla, y tengo que mover las piernas para ocultar lo
duro que estoy.
—Oh mi Dios. — gime cuando da el primer mordisco, y me obligo
a apartar la mirada de su boca. —Esto está buenísimo, gracias.
—Cualquier cosa que necesites, solo tienes que pedírmela. — le
digo, girando mis ojos hacia ella. Todavía no estoy totalmente bajo
control, pero no puedo apartar los ojos de Whitley.
— ¿Y ahora qué? — pregunta mientras sigue comiendo.
—Voy a ponerme en contacto con algunos de mis amigos. Tengo
algunos favores que puedo pedir, pero lo principal es decidir lo que
realmente quieres.
— ¿Qué quieres decir?— Deja el cuenco vacío y aprieta las
piernas contra el pecho.
—En algún momento tienes que decidir cómo seguimos con esto.
Puedo conseguirte una nueva identidad que te proteja de todos y de
todo, pero no tiene sentido si al final quieres tener contacto con tu
padre.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Oh. — dice simplemente, y asiento.
—Es como pasar por el programa de protección de testigos. Solo
funciona si dejas atrás esa antigua vida. — Sus ojos parecen tristes
mientras se muerde el labio inferior, y entonces veo que le tiemblan
los hombros. —Hey. —Cuando me mira, me acerco a ella y tiro de su
cuerpo contra el mío. Prácticamente está temblando y sé que el calor
de mi cuerpo la ayudará. —Está bien.
—No está bien. — resopla y vuelvo a besarle la cabeza.
—Estás a salvo, y tienes un poco de tiempo para resolver esto.
Te juro que no dejaré que te pase nada.
—Odio esto. Lo único que quería era poder vivir mi vida lejos de
las puertas de mi padre.
—Puedes, pero tienes que hacerlo de la manera correcta. —me
mira, y en esta posición, nuestras caras están tan cerca.
— ¿Es esta la manera correcta?— Su aliento me hace cosquillas
en los labios y alzo la mano para secarle las lágrimas con los pulgares.
—A mí me parece bien. —Algo dentro de mí se calma por primera
vez en mi vida. Tener a Whitley en mis brazos tranquiliza mi alma
acelerada y lo único que quiero es construir una vida con ella. Nunca
había experimentado este tipo de paz, y rápidamente me estoy
volviendo adicto a ella. ¿Es su tacto o simplemente estar en su órbita?
— ¿Cómo puede alguien ser un extraño y a la vez tan familiar?
— pregunta, haciéndose eco de mis propios pensamientos.
—No lo sé, pero se siente como...
—Hogar. — decimos al mismo tiempo, y no tengo ni idea de cuál
de los dos se inclina primero.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 9
WHITLEY
Cierro los ojos cuando la boca de Mack se encuentra con la mía
en un beso como de plumas. Me levanto para responder a su pregunta
no formulada. ¿Puede besarme?
Sí.
Quizá no me lo estaba preguntando, pero llevo tanto tiempo
mirándole la boca que me pregunto cómo sería besarlo. En cuanto se
acercó a mí, también me acerqué. La forma en que gravito hacia él es
innegable. Incluso cuando no quería sentirme atraída por él, no podía
negar lo que sentía mi cuerpo.
Aprieto más mi boca contra la suya, queriendo incitarlo. Los
dedos de Mack se deslizan por mi pelo mientras su lengua me lame la
comisura de los labios. Los separo, deseando saborearlo, y en cuanto
lo hago, profundiza el beso.
Me rodea con sus fuertes brazos y tira de mí hacia su regazo. La
abrumadora sensación de sentirme abrazada a él me hace gemir.
Sosteniéndolo cerca, reúno el valor para saborearlo, y soy
recompensada con un gemido bajo y sexy que retumba desde su
pecho. Me hace saber que lo estoy haciendo bien, y el elogio es
eufórico.
— ¿Sabes lo difícil que me resultó no tocarte ayer? — Su boca se
aleja de la mía, pero solo para dejar un rastro de besos por mi cuello.
Vi la tensión en sus brazos cuando tuvo que apartarlos de mí anoche.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Duro? —Me balanceo contra su polla, que está pegada a mi
sexo. Anoche solo la sentí en el culo, pero así es mucho mejor.
—Tranquila. — Deja escapar otro gemido como si luchara por el
control.
Me aprieta la mano en el pelo y me echa la cabeza hacia atrás
para que su boca llegue a la parte superior de mi pecho. Me besa por
todas partes, y cada lugar que toca me produce un cosquilleo de
necesidad. Giro la cabeza para atrapar su boca y volver a besarnos
porque soy incapaz de contenerme. Muevo el cuerpo y la fricción sobre
mi clítoris es perfecta antes de que Mack meta la mano por detrás de
mis pantalones cortos para agarrarme el culo desnudo. Sus manos
gigantes lo agarran todo a la vez y me aprieta contra él.
—Eres grande. — gimo entre besos.
Si esto lleva a donde creo que podría ir, ¿cómo va a funcionar?
Por lo que noto al frotarme contra su polla, es demasiado grande para
mí.
—Pero gentil. — dice, y sonrío contra su boca. —Solo tengo que
mantener el control.
— ¿Como una especie de dominación?— le digo, y me aprieta el
culo.
—No. —Levanta la cabeza para que pueda mirarlo a los ojos.
Tiene las pupilas dilatadas y solo veo lujuria en sus ojos. —Así no voy
demasiado rápido. — Mack empieza a sacar la mano de mis
pantalones cortos, pero me agarro a él.
—No dejes de tocarme. — Me agarro a su hombro para que no
pueda soltarme. Estoy hambrienta de afecto, y ahora que he
encontrado a alguien con quien quiero hacerlo, no quiero parar.
—Ése es el problema. Tengo miedo de no ser capaz, pequeña. —
Lo dice como una advertencia.
—No me harás daño. — Vuelvo a menear las caderas porque mi
clítoris palpita pidiendo más.
—Nunca querría hacerte daño.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Entonces no pares. Me duele. — lo aprieto con más fuerza y
noto cómo su polla se sacude. Nos besamos y follamos en seco como
adolescentes, y me siento mareada y excitada. Esto era algo que nunca
había tenido, y ahora Mack es mi primero. Mi primer beso y espero
que más. —Bésame. Me encanta tu boca.
—Joder. — gruñe, y antes de darme cuenta, estoy boca arriba.
Su boca está sobre la mía, dándome lo que he pedido, y levanto las
caderas, intentando frotarme contra él. Mack gruñe de frustración
antes de agarrarme las manos y sujetármelas por encima. —Quizá no
debería permitirme tocarte.
—Mack. — gimoteo.
—Ves, estás jugando con mi control. — respira hondo.
—No te estoy pidiendo que te controles. — Me relamo los labios
y prácticamente gruñe.
—No sabes lo que pides.
Entrecierro los ojos mientras todo mi cuerpo arde de necesidad,
pero me devuelve la mirada.
—Lo sé. — digo entre dientes, pero suena más como un pequeño
cachorro gruñendo. —Quiero sentirte.
—Querías un beso. — Se inclina y roza su boca con la mía. —Te
encanta mi boca.
—Sí. — gimoteo, sin negarlo. Mack es la primera persona que me
hace sentir así. Su boca debe de ser mágica.
—Entonces déjame usarla. — me besa con fuerza antes de
mirarme directamente a los ojos. —Mantén esas manos en su lugar.
Me da la orden antes de soltarme y empezar a retroceder.
—Pero quiero... — Dejo de hablar cuando me levanta la camiseta
y me agarra el pezón. —Oh Dios.
—Sabes a caramelo. — La boca de Mack va a mi otro pecho y le
presta la misma atención mientras su mano manosea el otro pico
húmedo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
He sido consciente de mis pechos desde que empecé a trabajar
en el club. Ver la boca y las manos de Mack jugueteando con ellos con
avidez me quita esa inseguridad.
Gimo su nombre y me arqueo contra él, pero no estoy segura de
poder aguantar mucho más. La sensación de succión en mi pezón es
tan erótica, y no tenía ni idea de que los pechos pudieran sentirse así.
Me encanta, pero con cada succión, se dispara hasta mi clítoris. Estoy
tan cerca, pero Mack mantiene su cuerpo inclinado sobre el mío para
que no pueda frotarme contra él.
—Apuesto a que sabes a caramelo por todas partes. — Baja por
mi cuerpo y me quita los pantalones cortos y las bragas. —Por fin. —
Suspira mientras sus ojos devoran cada centímetro de mí. —Te tengo
desnuda.
Veo cómo su respiración se agita y se me contrae el ombligo.
—Supongo que has pagado por ello. — le recuerdo, y sus fosas
nasales se dilatan. Suena sucio cuando lo digo ahora.
—Whitley. —Cuando dice mi nombre, siento escalofríos y me
pregunto si a él le pasa lo mismo cuando digo el suyo.
Su tono es una advertencia, pero solo hace que un escalofrío
recorra mi cuerpo. Dejo que mis muslos se abran más para que pueda
verlo todo.
—No he pagado lo suficiente. — maldice Mack antes de enterrar
su cara en mi sexo.
Jadeo y mi cuerpo se inclina sobre el sofá. Sabía lo que iba a
pasar, o al menos eso esperaba, pero él no mentía. Su control se
rompió y atacó como una serpiente que va por comida. Es como si
quisiera tragarme entera.
Cuando su boca se aferra a mi clítoris, me vuelvo loca. Ya estaba
al borde del abismo, pero la sensación es un placer como nunca había
sentido, y explota por todo mi cuerpo.
No cesa de explorarme con su lengua, y el último orgasmo sigue
zumbando mientras me dirijo a otro. Sus manos me agarran el culo y
me levantan para que pueda alcanzar cada centímetro de lo que hay
entre mis piernas.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Mack está lejos de terminar, y no creo que se detenga hasta que
haya consumido cada parte de mí.
Sabía que me encantaban sus besos desde el primero.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 10
MACK
Su sabor cubre mi lengua y siento su liberación en mi cara.
Quiero restregármela por todo el cuerpo y que me marque como una
especie de animal salvaje. Nunca había sido tan salvaje, y mi polla se
enoja porque no le dejo tener su turno.
La sensación de su coño es como terciopelo en mis dedos, y la
idea de envolverlo desnudo alrededor de mi polla me hace montar el
cojín debajo de mí. Joder, lo que daría por correrme dentro de ella y
saber lo que es el paraíso por una sola vez.
—Más. — gime mientras jadea de nuevo. —Te necesito.
Está casi incoherente con la nube de lujuria que hay entre
nosotros, y no puedo decir que no sienta lo mismo. Comer su dulce
coño solo me hace desear seguir, y le lamo el clítoris mientras intento
calmarme.
Es inútil, porque mientras me digo a mí mismo que tenemos que
parar, me bajo la parte delantera de los pantalones. —Déjame
frotártela. Es todo lo que necesito. — La mentira es desesperada
incluso para mis propios oídos mientras me muevo sobre su cuerpo y
agarro mi polla. —Solo lo suficiente para humedecerla.
—Eso se siente tan bien. — Se agarra las rodillas y separa las
piernas todo lo que puede mientras froto la punta de mi polla entre los
labios de su coño.
—Joder, es demasiado bueno. — siseo mientras aprieto la base
de mi polla para intentar no correrme. Demasiado tarde, porque ya
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
está goteando un poco sobre ella, y uso la gorda cabeza para
restregárselo. —Tengo que sentirte, solo una vez.
Mi cuerpo tiembla de anticipación y excitación mientras deslizo
la punta hasta su abertura y empujo un centímetro. El calor de su
coño es como una marca y mis caderas empujan solas.
—Es tan grande. — Su voz es suave mientras mueve las caderas,
y uso la otra mano para inmovilizarla.
—No me lo niegues. — Aprieto los dientes, y todos los
pensamientos de parar o ir despacio o estar a salvo han abandonado
el edificio. Lo único que puedo hacer es sentir, porque es mi polla la
que piensa. —Eres tan suave. — Trago con fuerza mientras empujo de
nuevo. —Solo un par de veces, eso es todo.
Cuando mi polla entra en su pequeño y apretado coño, gime.
Estoy hasta las bolas, y la sensación de su coño mojado apretando mi
polla desnuda es casi demasiado. Veo puntos negros en mi visión
cuando empiezo a empujar.
—Mack. — grita mientras siento sus uñas clavarse en mi
hombro.
—Un par más. — Sigo empujando dentro y fuera, sabiendo que
debería parar pero incapaz de hacerlo. —Déjame hacerlo.
—Tan grande. — Intenta moverse conmigo, pero la tengo bien
sujeta. Sus palabras se confunden cuantas más veces empujo. —Oh
Dios, no pares.
—Joder, no puedo dejarte. — Cada vez que empiezo a salir, me
apresuro a entrar de nuevo. Mi polla está tensa, y sé que estoy
goteando semen dentro de ella.
— ¿Dejarme?— Se le corta la voz y niega. —No me dejes, Mack.
— Entonces siento que sus piernas me rodean por la cintura y sus
pies se clavan en mi culo.
— ¿Vas a dejar que me corra dentro de ti? —Mi polla palpita ante
la sugerencia.
—No estoy tomando nada. — admite, y es como si se estuviera
mojando más. —Podría quedar embarazada.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
La idea de reproducir este dulce coño me hace agarrarla por el
culo y penetrarla hasta el fondo. —Eso no es un no.
Ahora empujo con más fuerza y froto su clítoris contra mí
mientras tomo lo que quiero. Me digo que si la hago sentir bien, me
dejará seguir corriéndome dentro de ella. Si la embarazo rápido, nunca
tendrá que separarse de mí, sin importar el alcance de su padre. Ahora
seré su papi.
—Quiero sentirlo. —arquea su espalda y me deja llegar más
profundo. —Por favor, Mack, voy a... — Sus palabras se interrumpen
cuando llega el orgasmo. Cierra los ojos y me abraza con las piernas
mientras grita de placer.
No hay hombre que pueda dejar de estar loco después de verla
así. No tengo más remedio que bombear cada gota de mi semen en ella
mientras me lo exprime. Su coño agarra mi polla y me deja seco hasta
que caigo encima de ella en un montón.
Los dos jadeamos mientras beso cada centímetro de su piel y le
susurro lo perfecta que es. Lo agradecido que estoy de que me haya
hecho este regalo y lo mucho que me ha gustado correrme dentro de
ella.
— ¿Qué pasa si salgo, ya sabes?— Me hace la pregunta
tímidamente al oído y mi polla palpita ante la idea.
—Cuidaré de ti. — La miro a los ojos mientras le retiro los rizos
húmedos de la cara. —Siempre cuidaré de ti, Whitley.
Abre la boca para decir algo, pero una alerta en mi teléfono la
interrumpe. Está en la mesa junto a nosotros, pero no puedo
alcanzarlo en esta posición. La alerta no es la que uso para mi familia,
y el único caso en el que estoy trabajando ahora es el suyo.
— ¿Qué pasa?— Es como si percibiera el cambio en nuestra
atmósfera cuando miro la pantalla.
—Debería comprobarlo. — Contra todos mis deseos, salgo de su
calor húmedo y me siento. La visión de su coño aún abierto, pero
ahora goteando semen, hace que mis pelotas se llenen de nuevo. Sigo
duro y es como si no me hubiera corrido.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Alargo la mano y froto el pulgar sobre su sensible clítoris, y ella
suelta una risita antes de juntar los muslos. Me lamo el pulgar
mientras le sonrío. Es una forma de mantener mi semen dentro de
ella. Se tumba de lado mientras cojo el móvil y veo el nombre en la
pantalla. Justo lo que pensaba.
—Sr. Baxter. — digo en el teléfono, y los ojos de Whitley se abren
de par en par. —Estaba esperando su llamada.
Me levanto y me acerco a las puertas de cristal que dan a la
terraza. Aunque no quiero dejar a Whitley, siento que tengo que
comprobar los alrededores. Deberíamos estar a salvo aquí, pero no
estoy seguro de sentir que ella está protegida al cien por cien.
— ¿Dónde está mi pequeña? — se queja. —Me han dicho que ha
salido de Seaport.
—Si pudiste vigilarla tan de cerca, ¿por qué me enviaste a
buscarla? — El pensamiento se me ha ocurrido más de una vez.
—Se suponía que solo tenías que proporcionar pruebas de que
ella estaba ahí. Además, no necesitaba alertar a mis enemigos de que
mi gente la estaba buscando.
—Está a salvo. — respondo finalmente, y lo oigo soltar un
suspiro de lo que supongo que es alivio.
—Quiero que la traigas a casa. Inmediatamente.
—No es tan fácil. — Vuelvo a mirar a Whitley, aun
completamente desnuda en el sofá, y mi polla salta en mis pantalones.
—Las cosas se han complicado.
— ¿Complicado?— Maldice, y luego lo oigo murmurar a otra
persona antes de volver al teléfono. — ¿Cuál es la jodida complicación?
—Puede que ya no sea una chica inocente. — Agachándome,
ahueco la parte delantera de mis pantalones y aprieto mi polla para
tratar de aliviar el dolor.
— ¿Qué demonios le has hecho a mi princesa? — gruñe.
—Nada que no me suplicara.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 11
WHITLEY
— ¡Mack!— Siseo, saltando del sofá. Mientras me apresuro a
ponerme la ropa, tira su teléfono sobre la mesa.
—No habíamos terminado. — Mi mirada se dirige a la parte
delantera de sus pantalones. Su polla presiona contra ellos y quiere
volver a salir. Siento la liberación de Mack entre mis muslos y mi sexo
palpita. No estoy segura de si es por tenerlo dentro y estirarme para
que quepa o porque quiero volver a hacerlo.
— ¿Qué te pasa?
—Nada, aparte de que te has vuelto a poner la ropa. — Frunce
el ceño. Su expresión es de auténtica confusión. Quizá ha perdido
realmente el control.
— ¿Cómo pudiste decirle esas cosas a mi padre?— Mi padre ni
siquiera está aquí, y me estoy sonrojando. Estoy segura de que en este
momento está perdiendo los estribos, y lo siento por cualquiera que
esté en casa.
—Tiene que saber que ya no eres su niña. — Una oleada de calor
me llena el pecho. Ahora soy la pequeña de Mack, y lo deseo tanto.
—Te matará. — Me duele decir esas palabras en voz alta. Volveré
detrás de las puertas antes de dejar que alguien salga herido por mí.
Especialmente Mack. Él ha hecho todo para salvarme.
—Puede intentarlo. — Mack se encoge de hombros, ni un poco
asustado o preocupado. Voy a hacer que maten a este hombre. Si mi
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
padre me encontró una vez, volverá a hacerlo, así que es solo cuestión
de tiempo. Mack cierra el espacio entre nosotros y me acaricia la
mejilla para intentar calmarme. —Todo va a salir bien.
—Eso no lo sabemos. — susurro.
—Sé que no voy a dejar que te aleje de mí. Tiene que empezar a
entenderlo. — Me encanta que esté dispuesto a enfrentarse a mi padre
porque la mayoría nunca se atrevería. De hecho, Mack es la única
persona que he visto hacerlo antes de hoy. Aun así, me asusta.
Me alejo un paso de él, y es una de las cosas más difíciles que
he hecho nunca. Su mano se aparta de mi mejilla mientras me muerdo
el labio inferior entre los dientes.
—Quizá debería volver.
Las manos de Mack se cierran en puños. —No.
— ¿No?
—No. — vuelve a decir.
—Pensé que era mi elección. — le recuerdo.
Me dio opciones cuando llegamos aquí, junto con una lista de
posibilidades. Lo de desaparecer está descartado porque Mack no
desaparecerá conmigo. Tiene que pensar en su familia.
Si vuelvo a desaparecer después de lo que Mack le dijo a mi
padre, sería firmar su certificado de defunción. Tal vez si vuelvo,
podría rogarle a mi padre que lo perdone.
—Las cosas han cambiado. — Su tono es plano, y supongo que
estoy viendo el otro lado de Mack. Del que intentó advertirme. No le
hice caso porque no quería, pero lo vi en sus ojos cuando metió su
polla dentro de mí. Su necesidad de mí lo consumía, y era embriagador
verlo.
— ¿Porque tuvimos sexo? Oh, espera, eso fue follar.
—Cuidado. — me advierte, y la calma de su tono desaparece. Un
escalofrío recorre mi cuerpo por alguna razón, y parece que Mack ha
abierto las compuertas de mi lujuria.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¿Qué? Acabas de decirle las mismas groserías a mi padre. —
le recuerdo.
—Estaba haciendo un punto.
—Bueno, claramente también lo tengo. — Cruzo los brazos sobre
el pecho.
—No te follé. Te reclamé. Eso lo cambia todo. No vas a ir a
ninguna parte. — Entrecierro los ojos, tratando de contener mi ira.
Debería ser fácil con las cosas que está diciendo, pero de algún modo
mi determinación flaquea.
—Mi padre intentó retenerme. — señalo. No estoy segura de sí lo
hago por él o por mí, porque me encanta la idea de que Mack nunca
me deje marchar.
—No soy tu padre. — responde.
—Tampoco puedes quedarte conmigo.
—Te robé. La primera noche que entré en ese club y te vi, supe
exactamente lo que iba a hacer.
— ¿Crees que será tan fácil?— Desafío, y es como si estuviera
pinchando a propósito a un oso pardo.
—No me importa si es fácil o difícil. De cualquier forma, el
resultado es el mismo. — Doy otro paso atrás y él sacude la cabeza en
señal de advertencia.
—Necesito ir al baño. — miento, y ladea la cabeza, mirándome
fijamente. Mack sabe que estoy mintiendo.
—Está bien, pero date prisa. Como dije, estamos lejos de
terminar.
Salgo corriendo hacia la puerta principal, y me sorprende llegar
y conseguir abrirla. Mis pies golpean el porche, y casi llego al suelo
antes de que un brazo me agarre por detrás y me tire hacia dentro.
Mack me echa por encima del hombro y me pega en el culo.
—Podrías haberme dado un poco más de ventaja. — Hago un
puchero y Mack cierra la puerta de una patada antes de echar la
cerradura.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Esta noche no. No llevas zapatos y está oscuro. — Me deja caer
en una cama blanda y me pongo de rodillas frente a él. —Pero ambos
sabemos que con ventaja o sin ella, igual te alcanzaré.
—No quiero huir de ti. — admito.
—Pero te gusta que te persiga. — dice, y lo miro a través de las
pestañas.
— ¿No es raro? huía de mi padre, pero contigo me encanta un
poco la idea.
— ¿Un poco?— Me empuja para que diga más mientras pongo
las manos en su pecho.
—No quiero que te hagan daño. Es egoísta que no intente
escaparme.
Una risita sexy sale de él. —Si alguien es egoísta, soy yo. — Me
coge por las caderas y me estrecha contra él.
Me arrodillo a un lado de la cama y su dura longitud me presiona
el estómago. Nuestros ojos se encuentran y su mirada posesiva es más
hambrienta que nunca.
—No eres egoísta. — le digo en voz baja.
—Te quité la virginidad en el sofá como un adolescente que no
puede evitarlo. — refunfuña.
—Lo sé. — recorro su pecho con las manos, recordando lo bien
que me sentí. —Y me encantó cada segundo. — Sentía que estaba
recuperando algunos de los momentos perdidos que no tuve cuando
era más joven. —Me encanta aún más cuando pierdes el control.
—No me digas eso. — gime, no queriendo que lo anime.
— ¿Qué tal si esta vez me la quitas en la cama?
Me dejo caer de espaldas sobre la cama y abro las piernas.
Quiero perderme en él y olvidarme de todo lo demás por un rato. Mi
espalda apenas toca la manta antes de que Mack esté sobre mí.
Me quita la última pizca de soledad de mi alma y la sustituye por
su amor.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 12
MACK
—Joder, eso es, déjame profundizar más. — gimo mientras la
sujeto sobre mi polla.
Estamos en el borde de la cama con ella a horcajadas sobre mi
regazo, y yo sentado para poder controlarla. Me rodea la cintura con
las piernas mientras la muevo arriba y abajo. Estamos desordenados
por todo lo que hicimos anoche, pero no puedo dejar de tomarla.
Llevo dentro de ella de una forma u otra desde que ayer se tumbó
en la cama. Aunque le dije que íbamos a ducharnos, tenía que tenerla
una vez más antes de dejarla levantarse. Estoy obsesionado más allá
de la razón, y alguien podría decir que he perdido la cabeza. Pueden
joderse porque no me importa. Whitley me ha consumido hasta la
médula, y estoy enamorado de ella.
Las palabras no han salido de mi boca, pero se lo he demostrado
de otras maneras. Voy a decirlo pronto, pero esto es suficiente, por
ahora.
—Es demasiado grande. — sisea cuando aprieto su coño contra
la base de mi polla.
—Ya has estado en mi polla suficientes veces —aprieto los
dientes cuando siento que su coño me aprieta— que estás hecha para
aguantarla.
—Dime que soy tuya. —Sus dedos se enredan en mi pelo
mientras sus ojos se encuentran con los míos.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Eres mi pequeña. — Mi voz es profunda y posesiva mientras la
acaricio más deprisa. —Mía.
Se corre con fuerza mientras se aferra a mi cuerpo. Su cuerpo se
relaja por el agotamiento y el placer mientras la uso para masturbar
mi polla.
—Mierda. — siseo cuando se desencadena mi propia liberación.
Mi polla ya debería estar vacía, pero incluso mientras bombeo
mi carga en su coño, quiero volver a hacerlo. Estar dentro de ella es
como una droga, y soy adicto a embarazarla.
Sonríe cuando le beso la comisura de los labios y luego el cuello.
Luego suelta una risita cuando mis dedos rozan los apretados picos
de sus pezones. He agotado su cuerpo de placer, pero de la mejor
manera, porque ahora me deja tener exactamente lo que quiero. Las
cosas funcionarán mejor entre nosotros si ella está así todo el tiempo.
Aunque cuando trató de correr, me puse tan jodidamente duro
persiguiéndola. Tal vez un pequeño empujón de vez en cuando no sea
tan malo.
— ¿Desayuno?— digo mientras froto mi nariz contra la suya, y
asiente.
Cuando estoy a punto de levantarme, oigo algo que parece una
explosión. Tan rápido como puedo, me separo de ella y me acerco a la
ventana. Hay humo a lo lejos, pero no puedo ver qué es entre los
árboles.
— ¡Vístete!— grito, poniéndome mi propia ropa. —Quiero que te
escondas en la habitación del pánico.
— ¿Qué?
—No hay tiempo. Voy a asegurar la zona y te necesito a salvo.
Vamos.
Tomo su mano después de que ella se pone la camisa y las
bragas porque no podemos esperar a que agarre algo más. Llevo
pantalones cortos, pero tengo el pecho y los pies desnudos mientras
corremos por el pasillo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Al final hay una pared falsa, saco el teclado secreto e introduzco
el código. Junto al teclado hay una cámara y un altavoz para que
cualquiera que esté adentro pueda ver quién está al otro lado de la
puerta.
— ¿Por qué tienes una habitación del pánico? — me pregunta
mientras retiro la pesada puerta.
—Luego te lo explico. — Mi padre tenía un montón de casos de
alto perfil con un montón de criminales peligrosos, y aunque esta es
nuestra casa de seguridad, no quería dejar nada al azar. —Hay un
pestillo adentro que liberará esta puerta, pero no la abras.
— ¿Y tú?— Puedo oír el pánico en su voz mientras intento
empujarla suavemente hacia dentro.
—Tengo el código. Voy a volver, pero primero tengo que
comprobar esto.
—Mack. — suplica y me agarra del antebrazo. —No me dejes.
La atraigo contra mi pecho y le acaricio la cara. —Nunca te
dejaré. Te prometo que siempre volveré. ¿Me entiendes?
Asiente, y justo entonces se oye otra explosión afuera. Ésta está
aún más cerca que la anterior.
—Cierra la puerta. — le digo. Se mete rápidamente en la
habitación del pánico y la encierro.
Cuando sé que está segura, vuelvo corriendo a la parte delantera
de la casa y encuentro el otro teclado secreto junto a la puerta
principal. El panel de la pared se abre y saco dos pistolas. Una vez
armado, recorro sigilosamente el interior de la casa y miro por las
ventanas. A lo lejos, veo que la explosión que estaba más lejos era la
del cobertizo para botes.
—Cabrones. — maldigo cuando veo que el barco está ardiendo.
Cuando llego a la entrada, veo que la segunda explosión ha sido
la de mi coche. Parece que quienquiera que haya hecho esto intenta
impedir que tengamos algún tipo de medio de transporte para irnos.
Eso significa que planean atacarnos.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Mis zapatos están cerca y me los pongo mientras me escabullo
hasta la puerta trasera y la abro. Hay una loma en este lado de la casa,
así que sería más difícil para alguien entrar en la propiedad de esta
manera. Tan silenciosamente como puedo, me arrastro hasta la parte
delantera, pero permanezco agazapado detrás de los árboles.
A lo lejos, veo a un grupo de hombres alrededor de una
furgoneta, pero no los reconozco. Los observo durante un buen rato
para ver si tienen un plan, pero parece que están discutiendo entre
ellos. Deben de haber puesto las bombas y se preguntan por qué no
hemos salido todavía. O eso o están esperando a que llegue alguien
más.
Justo cuando estoy a punto de volver por donde he venido y
meterme en la habitación del pánico con Whitley, oigo lo que parece el
chasquido de una ramita detrás de mí.
Ya es demasiado tarde porque cuando me doy la vuelta, el bate
de béisbol ya viene en mi dirección. Intento alzar las manos para
detenerlo, pero en cuanto hace contacto, me quedo inconsciente.
Es mucho después cuando por fin despierto, pero la visión de
Whitley atada a una silla delante de mí es realmente una pesadilla.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 13
WHITLEY
—No lo hagas. — intento suplicarle a Hagen.
En cuanto lo vi en las cámaras de la habitación del pánico,
estuve segura de que mi padre nos había encontrado y todo había
terminado. Hice lo único que se me ocurrió y le llamé desde el teléfono
de emergencias, con la esperanza de que se echara atrás. Le
prometería que volvería a casa con él siempre que no hiciera daño a
Mack. Le suplicaría y juraría que no volvería a huir.
Entonces todo dio un vuelco y las palabras de mi padre me
dejaron sin aire en los pulmones.
Hagen vio una de las cámaras y me exigió que saliera de donde
estuviera escondida o mataría a Mack lentamente. No podía permitirlo.
No era culpa suya. Se había metido en el mundo de mi padre, que
también es el mío. No podía escapar, y era estúpido intentarlo. Ahora
voy a hacer que maten al único hombre que he amado.
Todavía me duele el brazo de donde me agarró Hagen. Casi me
disloca el hombro. Ese dolor no fue nada comparado con ver a Mack
tendido en el suelo con la sangre manando de su cabeza, y lloré
mientras me ataban a la silla.
Aunque no hubiera llamado a mi padre, habría sabido en cuanto
salí de la habitación del pánico que Hagen se había vuelto loco. No
importaba lo enojado que pusiera a mi padre, nunca me hizo daño. Si
uno de sus hombres me miraba de reojo, se iba al día siguiente.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Cállate, puta. — me sisea Hagen. Unos cuantos hombres lo
siguen, pero no reconozco a ninguno.
— ¿Por qué? —susurro.
No me llevaba bien con ninguno de los hombres de mi padre,
salvo con Hagen, y era más bien superficial. No sabía mucho de él,
pero sabía que era uno de los más cercanos a mi padre. Normalmente
hablábamos de cosas triviales porque él estaba más que los demás,
pero nada más.
—Se suponía que eras mía. — gruñe, y toda su cara se pone roja.
—Ahora mi dulce ángel es una puta. — Me muerdo el interior de la
mejilla para no decir algo que lo enfurezca más. ¿Qué tiene de malo
ser puta? Pagar a una trabajadora sexual es probablemente la única
forma que tiene de echar un polvo.
— ¿Mi padre está de acuerdo con eso?
—Ya no necesitaré la aprobación de tu padre. — Hagen hincha
el pecho. Si pensaba que tenía alguna posibilidad de conseguirme, es
que nunca conoció a mi padre. —Cuando lleve a su hijita a casa,
estará encantado. Entonces... — Se encoge de hombros, sonriendo, y
se me cae el estómago.
— ¿Vas a matarlo?
—Es lo mejor. Es débil. — Mueve la cabeza con disgusto. —Se
olvida de quién es. — No creo que mi padre olvide nada. —Se retira.
¿Creía que nos iba a echar a todos? No hay jubilación en esta vida. Yo
pagué mi cuota y quiero mi lugar.
— ¿Retirarse?— No tengo ni idea de lo que está hablando.
—Se está retirando. ¿Realmente pensó que no sabría lo que
estaba haciendo? Vendiendo activos y moviendo mierda de un lado a
otro. Luego veo los documentos con nuevas identidades. — Me enseña
los dientes, más que enojado.
No sabía nada de esto, pero mi padre no me informaba de
muchas cosas. Se guarda la mayoría de las cosas en secreto, y aunque
puede ser predecible, no lo es. A veces puede lanzar una bola curva
que nadie ve venir.
—Se suponía que yo ocuparía su lugar.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Es una lucha mantener mis ojos en Hagen cuando noto que los
ojos de Mack comienzan a abrirse. Está tumbado en el suelo entre
Hagen y yo, y no estoy segura de por qué lo ha traído aquí. Tiene que
tener algún plan, o ya lo habría matado. Por alguna razón, está
jugando con Mack.
— ¿Qué tiene eso que ver conmigo?— Pregunto, y una sonrisa
espeluznante se apodera de su rostro.
—Nadie cuestionará cuando ocupe el lugar de tu padre si llevo a
su hija del brazo.
—Casi nadie sabe que existo. — le recuerdo.
He sido uno de los secretos mejor guardados de mi padre. Claro,
puede que haya algunos susurros. Unas cuantas veces, cuando mi
padre me llevó al ballet, algunos chismearon que yo era su joven novia.
Por asqueroso que fuera, mi padre no los corrigió por mi propia
protección.
Me golpea fuerte en el pecho. Es lo único que siempre ha querido
hacer. Sé que tampoco eligió esta vida. Se la dio su propio padre, y el
abuelo murió mucho antes de que yo pudiera recordarlo.
—Pronto todos lo sabrán. — La idea de repente me aterroriza,
pero ¿no es eso lo que quería? ¿Ser vista y escuchada? No, quería ser
libre.
— ¿Qué vas a hacerle?— Miro a Mack.
—Vas a verlo morir.
— ¡No!— Grito, tirando de mis ataduras.
—Es culpa tuya. Te entregaste a él. Puedo olerlo en ti. Tú
causaste su muerte. — Me trago el nudo en la garganta porque no se
equivoca. Si Mack muere, su sangre estará para siempre en mis
manos.
—Te matará.
—No tiene ni puta idea. Nunca lo verá venir. — Hagen sonríe,
pensando que estoy hablando de mi padre.
—No creo que seas tan listo como te crees. — escupo.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Me subestimas. — se burla Hagen.
—También los matará a todos ustedes. — Miro a los tres
hombres que están detrás de Hagen. Cuando hice recuento en la
pantalla de la habitación del pánico, supe que había más. Supongo
que están afuera.
Los hombres se miran entre sí como si estuvieran debatiendo si
tomaron la decisión correcta. Supongo que no trabajaban para mi
padre y por eso nunca los he visto. Hagen debe haberlos traído él
mismo.
—Cállate o te amordazo. — me ladra Hagen.
—No les dijiste, ¿verdad?
— ¿Decirnos qué? — pregunta uno de los hombres.
— ¡Cállate!— Hagen vuelve a chasquear.
—Quién es mi padre. — Estamos lejos de casa. Puede que la
gente de por aquí no sepa quién es, pero en casa, sí.
— ¿Quién es su padre? — pregunta otro.
—Dije... — comienza Hagan, pero lo interrumpo.
—Roy Baxter. — digo, y sus ojos se abren de par en par.
—No importa. Es como si estuviera muerto. — dice Hagen a sus
hombres, que no están muy seguros de querer seguir aquí.
—Te equivocas. — le digo a Hagen. —Eres tú el que está muerto.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Capítulo 14
MACK
—He dicho que cierres la boca, pequeña puta. — Veo con horror
cómo Hagen se abalanza sobre Whitley y la golpea. El sonido retumba
en la habitación, y la rabia que me invade es suficiente para sacarme
por completo de mi niebla.
Está de espaldas a mí mientras se cierne sobre ella, así que
aprovecho para hacer mi movimiento. Salto del suelo y lo ataco por
detrás, pero los dos acabamos estrellándonos contra el suelo. Los tres
guardias no hacen ningún movimiento mientras él intenta zafarse de
mí, pero yo tengo la ventaja de la sorpresa. Todavía estoy mareado por
el golpe de antes, así que mis movimientos no son tan rápidos, y
cuando me da una patada en el costado, no puedo bloquearla.
Hago una mueca de dolor, ruedo sobre los dos y uso la rodilla
para golpearlo repetidamente en las costillas. Al final es incapaz de
atacarme porque intenta protegerse el pecho, y es entonces cuando
busco el cuchillo en su cinturón y lo saco. En cuanto le pongo la hoja
en el cuello, deja de moverse, y levanto la vista para asegurarme de
que Whitley está bien.
—Mack. — dice con lágrimas en los ojos, pero no puede moverse
de la silla porque sigue atada a ella.
Cuando miro a los tres guardias, todos dudan en reaccionar,
pero estoy nervioso porque bastaría con uno de ellos, y podría haber
más afuera.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Jodidamente dispárenle. — dice Hagen, y aprieto la hoja más
cerca de su garganta.
— ¿Quieres que esas sean tus últimas palabras?— Digo, y Hagen
aprieta los labios con fuerza. —Ustedes tres, ¿cuántos hay afuera?
Se miran unos a otros, y el de la izquierda habla primero. —
Cuatro.
Joder, son demasiados para enfrentarme yo solo sin refuerzos.
Whitley me mira como si pensara lo mismo, y sé que tengo que
protegerla como sea.
En ese momento, oigo algo a lo lejos. Algo fuerte que suena como
si un tornado estuviera soplando. ¿Qué demonios?
—Es él. — dice Whitley, y sus ojos se fijan en los míos.
Es entonces cuando me doy cuenta de que el sonido que viene
de cerca es un helicóptero. La cresta sobre nosotros está despejada
para un helipuerto, y lo más probable es que vaya a aterrizar ahí. Se
oyen disparos a lo lejos y Whitley grita. Los tres guardias entran en
pánico.
— ¿De qué lado están?— les pregunto, e inmediatamente tiran
sus armas. —Es la mejor decisión que han tomado en todo el día.
—Los matará a todos. — dice Hagen a los guardias. —Por verla,
los matará a todos.
—Si los mata, será porque tú los involucraste. — le digo a Hagen,
y entonces uno de los guardias sale corriendo de la cabaña.
Los otros dos intercambian unas palabras en voz baja que no
oigo, y luego siguen al primero a la salida. No estoy seguro de lo que
les va a pasar, pero supongo que si los atrapan huyendo de la escena
del crimen, no va a ser nada bueno.
—Suéltame, cabrón. — sisea Hagen, pero veo el miedo en sus
ojos.
—Creo que voy a dejar que Roy se ocupe de ti. — digo mientras
cojo la cuerda que hay junto a la silla de Whitley.
En cuanto tengo a Hagen atado, me dirijo a Whitley y empiezo a
cortarle la cuerda de las manos y los pies. En cuanto se libera, salta a
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
mis brazos y solloza contra mi cuello. Se oyen más disparos a lo lejos
y sé que así no estamos a salvo.
Me acerco, cojo las armas que han tirado los guardias y la arrimo
contra la pared. Está lo suficientemente bloqueada como para que
podamos ver quién viene, pero ellos no nos verán a nosotros.
— ¿Estás bien? — pregunta en voz baja mientras observa mi cara
y mi cuerpo. —Estaba muy asustada.
Le tiemblan las manos, la estrecho contra mí y le beso la frente.
—Estoy bien. Te tengo en mis brazos, así que nada más importa.
—Mack, te...
—Te amo. — la interrumpo, y sonríe mientras las lágrimas caen
por sus mejillas.
—Eso es lo que iba a decir.
Seco las lágrimas, me inclino hacia delante y beso los rastros
húmedos. —Lo sé, pero no podía esperar. Verte así fue el peor
momento de mi vida. Pensé en cómo había pasado cada momento
hasta ahora sin ti, y no podía volver a hacerlo. No ahora que he
probado el cielo. No hay vuelta atrás para mí, Whitley. Te amo, y eres
mi todo. Tan pronto como salgamos de aquí, te llevaré para que seas
mi esposa. No discutas conmigo.
— ¿Tal vez podría ducharme primero?— Lo dice como una
pregunta y, por primera vez en una eternidad, sonrío.
—Ya veremos. — evado, sin ganas de perder tiempo.
Los disparos han quedado en silencio durante un buen rato y
me pregunto si habrá pasado algo. En ese momento, la puerta
principal se abre lentamente y veo entrar sigilosamente a unos tipos
vestidos de negro. Apunto con la pistola, pero justo cuando apunto,
Whitley me pone la mano en la muñeca para detenerme.
—Esos son los hombres de mi padre.
Confiando en ella con nuestras dos vidas, bajo el arma, y luego
veo a Roy Baxter prácticamente corriendo hacia la casa con una
mirada afligida en su rostro.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¡Whitley! — llama, y puedo ver la expresión devastada
mientras busca.
—Estoy aquí, papá.
Todos se giran en nuestra dirección, y el alivio que obviamente
siente es tan grande, que cae de rodillas. —Mi princesa.
Libero mi agarre de Whitley para ayudarla a levantarse para que
pueda ir con su padre. Se tambalea sobre sus pies y, en cuanto la
acompaño, cae de rodillas junto a él. Los dos se abrazan y, aunque él
no derrama ni una lágrima, puedo ver todas las emociones posibles
cruzar sus ojos. Miedo, gratitud y luego resentimiento. Sigo sus ojos y
lo veo lanzando dagas a Hagen.
—Así que me traicionaron. — dice Roy, y asiento. —Gracias por
encontrar a mi princesa y por salvarla.
—La amo, es mi trabajo. — le digo y, para mi sorpresa, alcanza
mi hombro y lo aprieta.
—Tenemos mucho que discutir — me dice a mí y luego a Whitley
— ¿verdad?
—Sí, creo que sí. — responde ella.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Epílogo
WHITLEY
Muchos años después...
—No merezco este honor. — Mi padre me mira fijamente con mi
vestido de novia blanco. Sus ojos son suaves, y ya no hay frialdad en
ellos. Con el tiempo se ha ido abriendo más, y creo que Sophia, a quien
llamamos así por mi mamá, es una gran parte de eso.
La primera vez que lo vi abrazarla, lloré. Este lado de mi papá,
encerrado desde que perdió a mi mamá, por fin se liberó. Sin mi
libertad, no existiría Sophia ni los dos niños que ahora crecen dentro
de mí. Solo tengo unos meses, pero el bulto ya se está mostrando. Por
suerte, mi vestido mullido lo disimula.
Llevo casada más de cinco años, pero hoy renovamos nuestros
votos. Mack se apresuró a llevarme al altar la primera vez, pero esta
boda estaba más planeada, y ahora mi padre puede estar con
nosotros.
Hagen no mentía cuando dijo que mi padre intentaba retirarse y
desaparecer. Resulta que Hagen desapareció más rápido que nadie.
No pregunté qué le pasó; eso es entre mi padre y Hagen. Por fin ha
dejado atrás su antigua vida. Tardó algún tiempo en conseguirlo, pero
volvió a casa y prometió que volvería. Consiguió llegar a tiempo para
ver a Sophia entrar en este mundo.
Ya había empezado un plan de salida cuando me escapé. Dijo
que eso le puso muchas cosas en perspectiva. Por fin vio que
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
encerrarme lejos del mundo, incluso por mi propia seguridad, lo hacía
perderme de cualquier manera. Después de eso, finalmente me liberó.
—Me alegro de que estés aquí, papá. — Le sonrío, me encanta lo
mucho que ha cambiado nuestra relación. Ya no es mi padre, es mi
papá.
—Me alegro de haber elegido bien cuando envié a Mack a
buscarte. — Sonríe. Todavía no puedo creer que mi padre sonría
ahora.
— ¿Qué significa eso?— Jadeo.
— ¿Crees que si supiera dónde estás, contrataría a una persona
al azar para ir a buscarte y no solo hacerlo yo mismo?
Una parte de mí se preguntaba cómo había ocurrido todo, y por
eso me asusté cuando pensé que sabía dónde estaba. Podría haber
aparecido en cualquier momento, pero le pidió a Mack que fuera a
buscarme.
—Pero cómo... — me detengo.
—Es uno de los buenos. Esos detectives son los mejores, y sabía
que se enamoraría de ti. No estaba seguro de cómo lo tomarías, pero
supongo que entonces conocía a mi hija más de lo que creías posible.
— Me derrito a su lado, tomándolo del brazo.
—Vamos antes de que mi esposo sea hospitalizado. Estoy segura
de que Becky también te está esperando. — Le guiño un ojo a mi papá.
— ¿Qué significa eso?
— ¿Crees que no veo cómo se miran el uno al otro? — Papá
conoció a Becky a través de Jisa, la mamá de Mack. Esas señoras son
amigas desde hace años. —Haz un movimiento, papá. También
deberías ser feliz. Quiero que seas feliz. — Sé que no necesita mi
bendición, pero quiero que sepa que me parece bien.
Papá me besa en la mejilla antes de abrir la puerta de la cabaña
para que podamos salir. Todos están sentados junto al lago, y ha
salido un día precioso. —Déjame ver cómo se casa mi princesa
primero.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
Pensé que sería apropiado renovar nuestros votos aquí. Me
encanta todo acerca de esta cabaña, y es un lugar al que toda la
familia puede llamar hogar cuando lo necesitemos. Sí, pasaron
algunas cosas malas, pero lo bueno supera a lo malo. Esta cabaña es
donde me enamoré, y por eso siempre formará parte de nuestra
historia. No solo porque es el lugar donde empezamos nuestra familia.
Familia.
Esa sola palabra llena todo mi cuerpo de calidez. Supe que tenía
una cuando Mack exigió que nos casáramos. Me encanta cómo puede
ser tan relajado un segundo y tan serio al siguiente, pero ese lado suyo
asoma cuando se trata de la gente a la que ama.
Con el hombre que amo llegó una familia gigante y, al principio,
fue abrumador. Pasé tanta parte de mi vida encerrada y sin mucha
atención que cuando la familia de Mack me consumió y me atrajo
como a una de los suyos, tuve que adaptarme. No llevó mucho tiempo,
porque resulta que tener hermanos y hermanas es increíble. Junto
con sobrinos y sobrinas y, por supuesto, sus padres. Adoro a su papá,
pero su mamá, Jisa, me ayudó a llenar un pequeño hueco en mi
corazón que no sabía que existía. Me trataba como a su propia hija y
eso me dio algo que me faltaba.
Quinn me guiña un ojo cuando paso a su lado. Es enfermera
itinerante y se aseguró de pasar por aquí para estar hoy aquí. Hartley
se sienta a su lado, y me duele el corazón al ver a toda la gente que
quiero en un mismo lugar. Odiaba que me encerraran, pero eso me
trajo a este momento y, por eso, no guardo rencor a mi papá. No quiero
saber nunca lo que se siente al perder a la persona que amas tan
profundamente y temer al mundo exterior.
Mis ojos se posan en los de Mack, que me espera al final del
pasillo. Tiene a Sophia en brazos y ella empieza a aplaudir mientras
nos acercamos. Jisa se asoma para hacer unas fotos antes de que
Frank, su esposo, la vuelva a sentar en su asiento.
—Te quiero. — me dice mi papá cuando llegamos al final del
pasillo y me da otro beso en la mejilla.
—También te quiero, papá.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
— ¡Nonno!— Sophia le tiende los brazos a mi papá y la toma de
Mack. Entonces Mack me coge en brazos y me da un beso en los
labios.
Lawson se aclara la garganta. —Aún no hemos llegado ahí. —
murmura mirando el programa. Mack ignora a su hermano y sigue
besándome.
—Eres hermosa. — me susurra en los labios.
—Tú tampoco estás nada mal. Incluso con las canas.
Le paso los dedos por los lados del pelo, y la salpicadura de canas
brilla. Le han salido este año, y jura que es por todo el estrés al que lo
someto. Sonrío y salgo corriendo para que intente perseguirme. Me
encanta el gris, y me encanta cómo me adora. Así que si empujarlo al
límite de vez en cuando le da un poco más de canas, estoy
perfectamente feliz con eso.
— ¿Vamos?— Lawson interrumpe.
—Sí. — digo, pero nunca quito los ojos del hombre que amo. Él
cambió todo mi mundo. Mack siempre dice que él es el afortunado,
pero este hombre lo es todo para mí. Cualquier sueño que he tenido él
lo ha hecho realidad y mucho más.
Mack no se detuvo en darme amor y una familia. Me ayudó a
abrir un estudio de danza y me dio una vida propia. Me dejó florecer
y encontrarme a mí misma mientras me daba la seguridad de estar
siempre ahí para atraparme. Hay algo hermoso en la forma en que me
ha ayudado a convertirme en la persona que quiero ser, y no sé cómo
he tenido tanta suerte.
—No. — Mack interrumpe los votos de repente, y parpadeo. Me
perdí en los recuerdos de los años que hemos pasado juntos y me perdí
lo que dijo Lawson. —No hasta que la muerte nos separe. Eso ni
siquiera me la quitará.
Vuelve a estrecharme entre sus brazos y su boca reclama la mía
de nuevo. Todo el mundo aúlla y grita cuando Mack me levanta y me
lleva de regreso al pasillo. Lawson grita el resto de los votos,
haciéndonos reír a mí y a los demás. Técnicamente ya estamos
casados, así que no tenemos que decirlos, pero Mack no parece
dispuesto a arriesgarse.
Sotelo, gracias K. Cross & Botton
—Eres un cavernícola, ¿lo sabías? — le digo cuando me lleva
escaleras arriba hasta la cabaña donde está preparada la recepción.
—No tengo control cuando se trata de ti, y ya deberías saberlo.
En realidad no lo hace, pero no me importa. Mack puede
robarme cuando quiera.
Fin…
Sotelo, gracias K. Cross & Botton