Kemp - El antiguo Egipto.
Introducción, cap I y III
Comienza definiendo el término cultura, el cual es un sistema a través del cual le
damos sentido al mundo. Los antiguos egipcios, está claro que tenían una mentalidad
muy distinta a la nuestra, pero ello no quiere decir que tuvieran menor capacidad
racional que nosotros.
La antigua religión egipcia, la cual dependía en gran parte de los símbolos pictóricos
para transmitir su mensaje y que se desenvolvió en un mundo donde, en ausencia de
adversarios serios, nadie sintió el imperativo de elaborar una forma de comunicación
más convincente y completa.
Kemp afirma qeu el mundo oriental mostró una mayor disposición a penetrar en la
mentalidad occidental que a la inversa. La dificultad del estudio del antiguo
pensamiento egipcio, se debe a que fue aniquilado por diferentes cambios culturales,
sea la incorporación de Egipto al mundo helénico, la conversión al cristianismo y la
llegada del Islam, lo qeu condujo a la casi total pérdida o destrucción de su literatura.
Los modos de pensar qeu encontramos en las antiguas fuentes todavía perviven entre
nosotros y se manifiestan de diversas maneras.
Sus ideas religiosas estaban construidas en torno al juego linguistico, pero les
atribuían una escala diferente de valores. Los antiguos egipcios se interesaron por el
concepto de universo entendido como el equilibrio entre dos fuerzas contrarias: una
encaminada al orden (cosmos) y la otra al desorden (caos).
La teología egipcia era un sistema de pensamiento abierto, en el que la libre
asociación de ideas tenía una gran importancia.
Nuevamente define a la cultura, como la manifestación de cada una de las formas
locales y concretas en que la mente estructura el mundo de la vida personal y el que
sale fuera de aquélla. La cultura es un fenómeno colectivo. Las personas creativas
refuerzan los lazos de identidad por medio de los mitos y símbolos y son quienes
elaboran las ideologías. El Estado, antiguo y moderno, nos facilita el marco más
práctico en el que podemos estudiar la cultura. Para Kemp, Egipto aporta testimonios
de dos visiones poderosas y complementarias: una ideología explícita de mando y una
cultura colectiva unificadora que dan identidad al Estado, y un modelo implícito de una
sociedad ordenada mantenido por la burocracia.
El marco geográfico y temporal de Egipto
La civilización de Egipto se desarrolló en una zona desertica, hecho posible gracias al
Nilo, rio que fluye hacia el norte y desemboca en un delta, dividiendose en dos brazos,
el Damieta al este y el Roseta al oeste. El Nilo depositó una capa de aluvión muy fértil.
Las distintas zonas conocidas son:
Alto Egipto para el valle.
Bajo Egipto para el delta.
Cuando la corriente se detiene, parte del limo se depositaba en la tierra y continuaba
cuando se produce el retroceso de las aguas en Octubre y Noviembre. Esto permite
madurar los cultivos hacia marzo o abril. Más tarde, despúes de la siega en verano, la
tierra se secaba y agrietaba. Estas tres estaciones constituían las principales
divisiones del antiguo calendario egipcio: ajet (inundación), peret (cosecha) y shemu
(sequía). En caso de ser necesario, se podía recoger el agua con aparatos para irrigar
aquellas zonas a las que no llegaba la riada o, en verano, regar los campos y realizar
una segunda siembra. Además, las aguas del Nilo se difundieron a partir de la
creación de un sistema de canales de irrigación y de avenamiento controlados por
esclusas. Antiguamente la unica maquina hidraulica era el shaduf, aparato formado
por un palo horizontal montado sobre un pivote con un contrapeso a un lado y un
balde en el otro.
A partir de las fuentes, sabemos que la administración de las tierras era muy
elemental. El Estado se interesaba por su rendimiento anual con miras a recaudar las
rentas y los tributos.
La agricultura cerealistica de monocultivo se trataba de un cultivo anual que dependía
de la humedad que quedaba en el suelo tras la inundación.
Se pueden distinguir tres oleadas de cultura foránea (la griega helenística, la cristiana
y la musulmana) que destruyeron por completo la cultura indígena egipcia.
Los investigadores actuales han agrupado las dinastías de esta forma:
Período Dinástico Antiguo (o período Arcaico) 3050-2695 a.C
dinastías I y II
Imperio Antiguo 2695-2160 a.C
dinastías III a VIII
Primer Período Intermedio 2160-1991 a.C
dinastías IX a XI
Imperio Medio 1991-1785 a.C
dinastía XII
Segundo Período Intermedio 1785-1540 a.C
dinastías XIII a XVII
Imperio Nuevo 1540-1070 a.C
dinastías XVIII a XX
Tercer Período Intermedio 1070-712 a.C
dinastías XXI a XXIV
Capitulo I
El proceso de desarrollo de los mecanismos del Estado, igual que el de otros
productos intelectuales, ha sido acumulativo. Es fundamental que el Estado tenga una
visión idealizada de sí mismo, una ideología y una identidad única. Él mismo se
impone unos objteviso y trata de alcanzarlos mediante la presentación de imágenes
irresistibles de poder. Éstas ayudan a movilizar los recursos y las energías de la gente,
lo lo que de modo característico se logra a través de la burocracia.
La ideología, las imágenes de un poder terrenal y la fuerza normativa de la burocracia
son algunos de los elementos básicos de los estados antiguos y modernos.
La ideología, es el filtro a través del cual una sociedad se ve a sí misma y al resto del
mundo, un conjunto de ideas y símbolos que explica la naturaleza de la sociedad,
define cuál ha de ser su forma ideal y justifica los actos que la lleven hasta ella. Para
los egipcios, la sociedad ideal en la tierra era el reflejo fundamental de un orden divino.
La ideología estaba inmersa en la teología, tenía validez política y se reafirmaba
continuamente con términos simbólicos.
La burocracia egipcia expresó una ideología implícita de ordenación social.
La ideología egipcia destacó tres temas:
La continuidad con el pasado.
La defensa de una unidad territorial mística que estaba por encima de las
divisiones geográficas y políticas.
La estabilidad y la prosperidad gracias al gobierno de reyes sabios y piadosos.
La ideología necesita de un pasado, de una historia, por lo que se va a remitir al mito.
El pasado era un modelo de orden, la sucesión continua y pacifica de los reinados de
los faraones anteriores, cada uno de los cuales cedía el trono a su sucesor sin que
hubiera interrupciones en la línea dinástica. Esta continuidad se percibe en las listas
de los reyes.
Honrar el nombre de los antepasados reales era una costumbre antigua. El hecho de
que la mayoría de las listas situén a los reyes elegidos en el orden que les
corresponde evidencia la inclinación natural de los egipcios a guardar y archivar
documentos administrativos.
A partir de la lista completa de Turín, se podía reconstruir, siguiendo una línea
ininterrumpida, la sucesión de reyes desde el período en que los dioses gobernaron en
calidad de monarcas. La continuidad pacífica de la monarquía era la principal imagen
que proyectaba el pasado.
Hay que distinguir las fuentes que tenemos. Los textos de esta índole, únicamente
documentados en papiros, fueron las obras de la elite de escribas, en parte didácticas
y en parte pasatiempo. De esta misma elite fue de donde salieron los “teologos”.
La existencia de período de desorden e injusticia servían de advertencia y acreditaban
el papel del rey como mantenedor del orden y la justicia.
Antes del Imperio Nuevo hubo un segundo período hubo un segundo período de
desórdenes internos que nuevamente culminó en una guerra civil: el período hicso.
Los hicsos eran monarcas palestinos que se habían apoderado del delta. La
responsabilidad del librar del caos recaía en el soberano.
Era más facil aceptar ideas nuevas o reinterpretar las antiguas si se recurría a su
antiguedad o se las disfrazaba bajo la apariencia de aquélla. Las raíces de la cultura
estaban en el pasado.
El mito del Estado
Los reyes de las listas compartían el mismo título: todos eran faraones del Alto y del
Bajo Egipto, las dos divisiones geopolíticas, entre el valle y el delta. Con este título se
expresaba fuertemente el concepto de unidad. La idea de que en un principio había
habido dos reinos proporcionaba una base más segura y respetable al rol del monarca
como único unificador, que la imagen de un enorme número de unidades más
pequeñas o una situación extendida de anarquía. También concordaba con la división
geográfica del país en dos mitades. Esta faceta de la monarquía se explicaba tanto a
través de la pintura como de la escritura.
En la religión egipcia, los nombres de los dioses se convirtieron en el elemento
esencial a partir del cual se ampliaban las definiciones de la divinidad, por ejemeplo:
Osiris, “Señor de la eternidad”. Esto era una especie de juego de palabras en el que se
intentaba distribuir, de manera idealizada y simétrica, los luigares, que principalmente
eran nombres de sitios a los que se le habían dado asociaciones mitológicas.
La formación del Estado: un modelo del antiguo Egipto
La ideología aparece con el Estado: un conjunto de ideas que complementan a la
entidad política. En el caso que nos incumbe, parace que la formación del Estado
ocurrió en ausencia de algunos de los factores más obvios. Desde una optica
monocausal, la dinámica del desarrollo de un Estado fuera inherente a la circunstancia
misma de una agricultura sedentaria.
Para Kemp, el factor esencial es psicologico: una ocupación de carácter permanente y
trabajar siempre la misma tierra crean un fuerte sentido de los derechos territoriales,
que al final se expresa en términos místicos y simbólicos.
Según este modelo, todas las zonas de Egipto, en las que ya se habían establecido
unas comunidades agrícolas y sedentarias, deberían encontrarse, simplemtne a
consecuencia de unos procesos locales internos, en una etapa más o menos
avanzada de la partida y previa a sus últimos y estadios. Por lo tanto existía una base
receptiva a la última fase de unificación política. La expansión final del reino ganador
se produjo dentro de un marco social y económico donde ya estaban funcionando, por
más qeu a ritmos diferentes, los procesos de formación del Estado. Parece que esta
propensión a competir, y por lo tanto a perturbar el equilibrio, es inherente a aquellas
sociedades qeu se establecen en un lugar y fundan una economía de base agrícola.
La relación estable y personal que se entabla con un pedazo de tierra cambia las
ideas: el deseo de proteger la propiedad, estimula la creación de un conjunto de mitos
territoriales.
Son dos los factores que determinan hasta dónde y con cuánta rapidez cada
comunidad recorre este camino:
El primero, son los recursos naturales, las posibilidades de acumular depósitos
de bienes excedentarios qeu sienta la base de poder.
El segudno reside en la mente humana: el poder creativo de la imaginación
para forjar una ideología peculiar que a través de una diversidad de símbolos y
rituales, infunde un amplio respeto.
Las bases ideológicas: la tradición local
Hay dos indicadores qeu ofrece la arqueología que informan de cuando el proceso de
formación del Estado ya estaba en marcha:
Uno es la concentración física de las comunidades en asentamientos más
grandes, es decir el proceso de urbanización.
El otro es la aparición de las recompensas que se traslucen en un consumo y
una ostentación llamativos, a quienes triunfan en esta interacción competitiva. Esto
implica, tumbas con ajuares más ricos para una minoría, indicios del surgimiento de
una ideología de poder.
El origen histórico del culto a Horus fue, en época histórica, un dios con una gran
inmanencia, a quien se le podía reconocer en manifestaciones locales concretas. LA
formación del Estado egipcio, fue un proceso dinámico y conllevó una sistematización
de los mitos, la cual asoma finalmente en los Textos de las Pirámides (colecciones de
breves discursos teológicos, esculpidos en el interior de las cámaras funerarias de las
pirámides a partir de la dinástia V. Es posible qeu el nombre Horus, que quiere decir
“el Único en las alturas”, haya tenido un uso muy difundido en las vivencias religiosas
de todo el Egipto predinástico. Al buscar en la arqueología, se encuentran pruebas de
la asociación entre la realeza y Horus en los primeros períodos.
En definitiva, el paso de asentamientos extensos y con una ocupación dispersa a
ciudades rodeadas por murallas de ladrillo y con una densidad de población, se ve
reflejado en el tamaño de los yacimientos.
La paleta de Narmer es una pizarra con las dos caras esculpidas en bajorrelieve,
conmemora la victoria del faraón Narmer, de principios de la dinastía I, sobre un
enemigo del norte.Lleva las coronas del Alto y Bajo Egipto y, en una de las caras, se
halla frente a una figura del dios Horus. Dicha paleta tiene 63 cm de altura.
Hacia finales del Predinástico, ya se habría producido cierto grado de centralización
social y política en el delta, y las gentes del norte, independientemente de sus estilos
de vida en términos materiales, tenían un conjunto bien elaborado de mitos y
tradiciones sociales estrechamente ligados a unas reivindicaciones territoriales. Según
parece, en el norte se desarrolló un estilo de vida sedentario y agrícola al mismo
tiempo que en el sur.
En el sur, y a partir de una expansión local, surgió un Estado, o siempre en torno a un
amplio núcleo de población (una ciudad incipiente); sobrevinieron los conflictos entre
ellos, les siguió una mayor expansión de la dominación política y material hasta que,
antes de iniciarse la dinastía I, se había logrado cierto grado de unidad en el norte y el
sur. En la última fase del proceso, donde las guerras intestinas (ej: Paleta de Narmer),
está clarísimo que el centro de esta actividad era Hieracómpolis, la capital de la más
destacada de aquellas ciudades-estado incipientes. Estamos ante la dinastía 0, de
todas formas hay que aclarar que existían en ese entonces numerosos gobernantes
locales en las ciudades-estado incipientes, de los que solamente nos han llegado los
nombres de unos cuantos.
El primer nombre que aparece en las principales listas de reyes es el de Menes,
nombre que tal vez fuera el alternativo de Narmer o de su inmediato sucesor, cuyo
nombre de Horus era Aha. Al ser el primer rey de las listas, Menes acostumbra a
atraer más la atención en época moderna qeu en la antiguedad. Menes pertenece a la
etapa final de la formación del Estado. Una nueva faceta del Estado dinástico fue la
conservación de anales escritos: breves anotaciones en escritura jeroglífica sobre los
acontecimientos más trascendentales en un año de reinado.
Las bases ideológicas: la contención del desorden
El tema del conflicto se refleja en los bajorrelieves tallados, lo cual tiene su propio
simbolismo (paleta de los canes). Se utilizan animales reales o imaginarios como una
alegoría de las fuerzas de la vida. A veces aparecen solos y otras comparten la
escena con figuras humanas. Se les presenta en actitudes violentas. Sobresale la
colocación en parejas y el equilibrio armoniosos de bestias terriblemten fieras: perros
salvajes, leones y criaturas mitológicas con largos cuellos. Esto apunta a simbolizar un
marco armonioso, frente a un mundo turbulento, por medio de la reconciliación de
polos opuestos y representadode manera alegórica.
Pero, ¿Que desorden? Las ciudades-estado incipientes, habían entrado en conflictos
más organizados por el territorio, los conflictos que habrían de conducir al nacimiento
del Estado egipcio.
Los animales qeu se empareja son siempre idénticos, cada uno representa una parte
del país o un reino distinto. Las parejas de animales de las paletas ceremoniales de
finales del Predinástico, son las precursoras de la pareja constituida por Horus y Set.
Set pasó a ser el perdedor y el antagonista de Horus. Se convirtió en el adversario
para poner orden a gran escala: las perturbaciones de la bóveda celeste en forma de
tormentas, la naturaleza hostil de los desiertos circundantes, eran manifestaciones de
Set. Sin embargo, Set acepta el juicio divino en su contra. El mito de Horus y Set no es
un reflejo del nacimiento político del Estado egipcio. El mito del Estado de época
histórica fue una hábil adaptación de una noción, previa y más general de un mundo
ideal cuyo origen estaba en el Alto Egipto. Combinó el antiguo concepto de una
armonía definitiva, a través del equilibrio de los contrarios. Este en definitiva fue un
proceso de colonización interna a nivel intelectual.
Las bases ideológicas: la expresión política de la arquitectura
El mito de la unificación, concentra casi todos los esfuerzos intelectuales y de
organización: la protección de la monarquía como el supremo símbolo de poder. Pero
unicamente en la paleta de Narmer encontramos las representaciones humanas de los
monarcas que han recibido un esmerado tratamiento. Las tumbas reales se
convirtieron en la principal expresión pública de la naturaleza de la monarquía. Los
cambios en su arquitectura constituyen la mejor guía que tenemos para seguir la
evolución de la manera de percibir la monarquía en la antiguedad. LA dinastía I
introdujo un cambio radical, dando los primeros pasos hacia la escala monumental y
un simbolismo arquitectónico. La arquitectura monumental inicial de Egipto levantó una
barrera entre el faraón y el pueblo. La pirámide Escalonada de Saqqara, la tumba de
Zoser, es la primera construcción de Egipto a verdadera escala monumental y
realizada totalmente en piedra.
Una de las necesidades generales que tiene la monarquía es la de disponer de un
marco oficial donde el líder en persona pueda mostrarse ante el gran público o ante los
representantes de la corte. Dicho espacio debia ser descubierno, en un lugar elevado
donde se pudiera ver al rey dentro de un marco oficial, y un pabellón en el que podía
vestirse y descansar cómodamente y en privado. El Shunet el-Zebib y la gran plaza
frente a la Pirámide Escalonada son las réplicas a tamaño natural, con las qeu se le
proporcionaba al faraón el marco necesario para mostrar su magnificencia en la
eternidad de la muerte. Existe otro elemento del ritual esencial de comienzo de la
monarquía, una celebración periódica que los egipcios llamaron la fiesta Sed, la gran
conmemoración o jubileo del período de treinta años de mandato de un faraón en la
Tierra, luego tendría lugar una segunda y tercera celebración con intervalos más
breves. La manera en que se realizaba el festival cambió con el tiempo y,
probablemente también lo hizo su significado.
Hay dos aspectos qeu parece ser qeu caracterizaron la fiesta Sed más que cualquier
otro. El rey a menudo ataviado con unas ropas distintivas, está sentado en un estrado
especial, con un doble sitial, para su aparición como faraón del Alto y el Bajo Egipto.
El otro elemento que a partir de la dinastía III, está especificamente asociado con la
fiesta es la ceremonia de reivindicar unos derechos sobre el “campo”, caminando a
grandes zancadas alrededor de los montículos.
Las pirámides ofrecían un emplazamiento para la celebración eterna de la monarquía
tal cual se experimentaba en la tierra. El rey era el supremo reivindicador del territorio:
protegido dentro de su palacio característico, se convertía en el punto de mira de unos
rituales centrados sobre su persona en vida.
En la dinastía IV, la forma de las tumbas reales cambió de una manera radical. La
pirámide escalonada se transformó en una verdadera pirámide. Desaparecieron el
gran patio ceremonial cerrado para la aparición del rey y la arquitectura especial de la
fiesta Sed. En su luigar, surgió un templo pensado principalmente para la veneración
del espíritu del monarca, que se realizaba mediante un lugar de ofrendas situado en la
cara este de la pirámide y por medio de un grupo de estatuas.
La verdadera pirámide era un símbolo del Sol y, a partir de la dinastía IV y sobre todo
de la V, hay otro indicio que prueba qeu la teología, estaba prestando una mayor
atención al poder del Sol en cuanto fuerza suprema. El principal título de los faraones,
“hijo de Re”, aparece por primera vez en esta época.
Las pirámides de la dinastía IV y posteriores transmiten una nueva imagen de la
monarquía. Ahora el monarca está sublimado como la manifestación del dios Sol.
Capitulo III - La mentalidad burocrática
Todos los logros materiales de los Estados, dependian de la administración de los
recursos. Aunque su objetivo principal era manipular el entorno económico en favor de
la elite, mientras lo cumplía los beneficios se difundían de paso sobre un sector
considerable de la población. Esto se lograba mediante un sistema tributario por el
cuál se concentraban unos recursosque, luego, se redistribuían a modo de raciones
entre una parte de la población que trabajaba temporalemtne o con carácter fijo para el
Estado.
En un mundo de analfabetos, el hombre que escribe tiene la llave del poder que le
otorga la administración.
A comienzos de la dinastía IV, se había perfeccionado el trazado estándar de las
tumbas reales. El sepulcro estaba en el interior o debajo de la pirámide. El culto que se
le ofrendaba al faraón para su bienestar eterno se llevaba a cabo en un templo
funerario situado en la cara este de la pirámide. Una calzada le unía con otro templo
aparte. Una parte importante del culto era la presentación de ofrendas de comida y
bebida. Para esto se necesitaban sacerdotes y personal que custodiase el templo y lo
que contenía. A todos se les pagaba en especie , con productos que incluían una
ración básica de pan, cerveza y grano.
La fundación piadosa, fue incorporada al sistema decorativo, formal de los templos de
las pirámides, ilustra el talento de los egipcios para conferir una hábil presentación
simbólica a las realidades más vulgares. Cada propiedad agrícola o dominio funerario
aparece representado como un portador de ofrendas con un nombre propio. Además,
cada propiedad está personificada por una mujer que lleva una bandeja de ofrendas.
El personal del templo estaba organizado en grupos, cuyo término convencional es
phylae (en griego, tribu). Este era el sistema de organización habitual en los templos y,
durante el Imperio Antiguo, había cinco phylae, cada una subdividida en dos grupos
que trabajaban en momentos diferentes. Cada subdivisión prestaba servicios sólo una
mes de cada diez. El Estado repartí una cantidad impresionante de puestos de trabajo.
El reparto de las raciones
La administración de las raciones se hallaba en el centro mismo del sistema. Ante la
ausencia de dinero, se pagaba a la gente en especie. El ciclo básico de los cereales,
desde la cosecha hasta la distribución en raciones, incluía toda una serie de puntos de
intervención de los escribas. (Los alimentos básicos en la dieta egipcia: el pan y la
cerveza.)
Los escribas y los alfareros vivían en mundos aparte. LA diferencia de posición social
impedía al escriba salirse de los límites de su propio oficio. Las listas de racionamiento
demuestran que el salario o la ración habitual se calculaba en términos de las
cantidades de hogazas de pan y jarras de cerveza. El salario base estándar consistía
en diez hogazas y una medida de cerveza. Además, a medida que se asciende en el
escalafón del funcionariado, las distribuciones aumentaban multíplicando la ración
base.
La dirección de la mano de obra
Los proyectos de construcción eran sometidos a un escrutinio minucioso. La
construcción era otro de los objetivos de la administración. Se calculaban los
materiales, y en base al volumen de estos se podía calcular el número de trabajadores
necesarios. El escriba podía estimar las raciones que se necesitarían. De esta manera
se podía controlar constantemente el suministro de los tres elementos esenciales en
los grandes proyectos de construcción: los materiales, la mano de obra y las raciones.
Por medio del reclutamiento forzoso, el Estado tendía temporalemtne sus redes sobre
una fuerza de trabajo más numerosa de la que ya disponía de forma regular a través
de la reserva de aquellos a quienes tenía empleados con dedicación parcial o
exclusiva.
Para el escriba de la antiguedad el orden formaba parte de su mundo mental interior.
La esencia del acto de escribir es reducir una realidad compleja y con frecuencia
caótica a un orden comprensible. Kemp llega a la conclusión de que la burocracia fue
un instrumento de la prosperidad de estos Estados.