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Instituto Teológico de AIC

Departamento de Educación

INT-100: Introducción a la Biblia y Teología


Pastor Willie Rodríguez

Tabla de Contenido

BIBLIOGRAFÍA 3

PARTE I INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA 6

NOTAS INTRODUCTORIAS 7
LA BIBLIA, UN LIBRO PECULIAR 8
¿CÓMO ES LA BIBLIA? 11
LA SEPTUAGINTA O LXX 11
TANAK 12
BIBLIA EVANGÉLICA 12
ESTRUCTURA EN CAPÍTULOS Y VERSÍCULOS 14
SISTEMA DE REFERENCIAS PARA LA CONSIDERACIÓN Y ESTUDIO BÍBLICO 15
FORMACIÓN DE LA BIBLIA 21
LOS MATERIALES PARA LOS DOCUMENTOS ANTIGUOS 21
LOS DOCUMENTOS TRANSMITIDOS 22
EL CANON 28
DESCRIPCIÓN DEL TÉRMINO: CANON 28
EL CANON DEL AT 29
EL CANON DEL NT 29
EXPRESIONES ACERCA DEL CANON EN LOS PRIMEROS SIGLOS 32
LA DOCTRINA DE LA INSPIRACIÓN 34
REFLEXIONES FINALES SOBRE LA BIBLIA 35
¿CÓMO PODEMOS ESTUDIAR LA BIBLIA? 37
MÉTODO SUGERIDO 37
MODELO PARA EL ESTUDIO BÍBLICO 38
HERRAMIENTAS PARA EL ESTUDIO BÍBLICO 39

1
PARTE II INTERPRETACIÓN BÍBLICA Y TEOLOGÍA 43

INTRODUCCIÓN 44
INTERPRETACIÓN 44
EXÉGESIS 44
HERMENÉUTICA 46
ANÁLISIS DEL TEXTO 49
HEBREOS 12:1-2 52
ROMANOS 10:17 53
ANÁLISIS LITERARIO 55
VOCABULARIO Y SEMÁNTICA 55
GRAMÁTICA 58
RECURSOS LITERARIOS 64
GÉNEROS LITERARIOS 68
GÉNEROS LITERARIOS – ANTIGUO TESTAMENTO 68
Prosa 68
Poesía 68
Profecía 68
Géneros en Prosa: Narrativa 68
Géneros en Prosa: Ley 70
Géneros en Poesía: Himno 72
Géneros en Poesía: Lamento 72
Géneros en Poesía: Sapiencial 73
Géneros en Profecía: Salvación 74
GÉNEROS LITERARIOS – NUEVO TESTAMENTO 75
Evangelios 75
Epístolas 76

ANÁLISIS SOCIOHISTÓRICO 77
LUGARES-GEOGRAFÍA 78
PERSONAJES 80
EVENTOS 80
TRASFONDO SOCIOCULTURAL 81
ANÁLISIS CANÓNICO-TEOLÓGICO 82

ANÁLISIS PASTORAL 87

CONCLUSIÓN 89

2
Bibliografía
Esta bibliografía se provee con la intención de que los estudiantes y maestros interesados en
expandir su conocimiento relacionado a los temas de la Biblia en general, a la hermenéutica y la
teología. Los recursos incluidos varían de nivel de profundidad desde básicos hasta de nivel de
seminario para poder satisfacer las necesidades tan variables que tenemos en nuestras
dependencias de estudio bíblico. Se incluyen ** y *** al final de cada ficha bibliográfica para
indicar los recursos de nivel intermedio y avanzado, respectivamente. También se dividen entre
recursos en español y en inglés, otra vez, para poder cubrir la variedad demográfica entre el
estudiantado de nuestras dependencias. En español incluimos 26 recursos: 18 básicos, 7
intermedios, y 1 avanzado. En inglés, incluimos 28 recursos: 9 básicos, 10 intermedios, y 9
avanzados. Los títulos que tienen -> al extremo izquierdo son los que recomendamos para el
curso.

En español:

è ¡Abramos la Biblia! Mary Batchelor. SBU. 2000.


Breve historia del canon bíblico. Tercera edición. Gonzalo Báez-Camargo. SBU. 2000
Claves de interpretación bíblica – edición actualizada. Tomás de la Fuente. CBP. 1985.
è Descubre la Biblia. SBU. 1997.
Diccionario de teología. Everret F. Harrison. TELL. 1985.
Doctrina cristiana. W. T. Conner. Mundo Hispano. Edición 16. 2011.
è El canon de la Escritura. F. F. Bruce. Andamio. 2014
è El libro siempre nuevo. José Silva Delgado. Vida. 1983.
è El origen de la Biblia. Phillip W. Comfort, Rafael A. Serrano. Tyndale House. 2008.
Exégesis del Nuevo Testamento: Manual para estudiantes y pastores. Gordon D. Fee. VIDA.
1992. **
Fundamentos de teología pentecostal. 2da. Edición. Guy P. Duffield y Nathaniel M. Van Cleave.
Editorial Desafío. 2006.
Hermenéutica: Las reglas de la interpretación bíblica. Dr. Don Fanning. Branches Publications.
2012. **
Hermenéutica del Espíritu: Leyendo las Escrituras a la luz de Pentecostés. Craig S. Keener.
Kerigma. 2017. **
è Introducción al Antiguo Testamento. Tremper Longman III, Raymond B. Dillard. Libros
Desafío. 2007. **
Introducción Bíblica. Donald E. Demaray. FLET-Unilit. 2001.
è La Biblia: Un libro para la posmodernidad. S. Stuart Park. Andamio. 1988.

3
La interpretación bíblica enfocada en Dios. Vern S. Poythress. Doulos. 1999. **
Normas de interpretación bíblica. Ernesto Trenchard. Portavoz. 1958
è Nuevo comentario bíblico: Siglo veintiuno. D.A. Carson, R.T. France, J.A. Motyer, G.J.
Wenham. CBP. 2000.
è Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia. Wilton M. Nelson, editor general. Caribe. 1998.
Palabras griegas del Nuevo Testamento – su uso y su significado. William Barclay. CBP. 1977.
è Para entender la teología: Una introducción a la teología cristiana. Rigoberto M. Gálvez A.
CLIE. 2015.
è Predicación y enseñanza desde el Antiguo Testamento. Walter C. Kaiser, Jr. Mundo Hispano.
2010.
Principios de interpretación bíblica. Louis Berkhof. Libros Desafío. 2005.
Principios de interpretación bíblica. Tercera edición. Carl B. Gibbs. Global University. 2005.
Significado y diversidad cultural. Eugene A. Nida, William D. Reyburn. SBU. 2000. **
Técnicas de estudios bíblicos y reglas de interpretación. Johnny Sangoquiza. 2013.
Teología bíblica y sistemática. Myer Pearlman. VIDA. 1992 (original 1958).
Teología sistemática. Millard J. Erickson. CLIE. 2008. **
Teología sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica. Wayne Grudem. VIDA. 2009. **
Teología sistemática: Una perspectiva pentecostal. Stanley M. Horton, editor. VIDA. 1996.

En inglés:

40 Questions about Interpreting the Bible. Robert L. Plummer. Kregel. 2010.


A Concise New Testament Theology. I. H. Marshall. IVP. 2008. **
è All Roads Lead to the Text: Eight Methods of Inquiry into the Bible. Dean B. Deppe.
Eerdmans. 2011.
è Basic Bible Interpretation: A Practical Guide to Discovering Biblical Truth. Roy B. Zuck.
David C. Cook Distribution. 1991.
è Exploring the Basics of the Bible. R. Laird Harris, PhD. Crossway Books. 2002.
è Gramática – lengua española. Javier Lahuerta Galán, editor. Vox. 2004.
Handbook of Biblical Chronology. Revised edition. Jack Finegan. Hendrickson. 1995. ***
Handbook to Exegesis of the New Testament. Stanley E. Porter, editor. Brill. 1997. **
Hard Sayings of the Bible. Walter C. Kaiser, Jr, Peter H. Davids, F.F. Bruce, Manfred T. Brauch.
IVP. 1996.
è How to Read the Biblia as Literature … and get more out of it. Leland Ryken. Zondervan.
1984.

4
Introducing Biblical Hermeneutics: A Comprehensive Framework for Hearing God in Scripture.
Craig G. Bartholomew. Baker. 2015. ***
Introduction to the Old Testament as Scripture. Brevard S. Childs. Fortress. 1979. ***
New Testament Exegesis: A Handbook for Students and Pastors. Third Edition. Gordon D. Fee.
Westminster-John Knox Press. 2002. **
Old Testament Exegesis: A Handbook for Students and Pastors. Third Edition. Douglas Stuart.
Westminster-John Knox Press. 2001. **
Old Testament Textual Criticism: A Practical Introduction. Ellis R. Brotzman. Baker. 1994. ***
The Canon of Scripture. F.F. Bruce. Inter-Varsity. 1988. **
The Canon of the New Testament: Its Origin, Development, and Significance. Bruce M.
Metzger. Clarendon-Oxford. 1987. ***
The Expositor’s Bible Commentary, Volume 1: Introductory Articles. Frank E. Gaebelein.
Chapter: The Interpretation of the Bible. Geoffrey W. Bromiley. Zondervan. 1979. **
The Living Word of God: Rethinking the Theology of the Bible. Ben Witherington III. Baylor
University Press. 2009. **
The New Testament: Its Background, Growth, and Content. Enlarged Edition. Bruce M.
Metzger. Abingdon Press. 1983. ***
The New Testament Documents: Are they Reliable? F.F. Bruce. Inter-Varsity. 1981.
The Problem with Evangelical Theology: Testing the Exegetical Foundations of Calvinism,
Dispensationalism, and Wesleyanism. Ben Witherington III. Baylor University Press. 2005.
**
The Text of the New Testament: An Introduction to the Critical Editions and to the Theory and
Practice of Modern Textual Criticism. Second Edition. Kurt Aland and Barbara Aland.
Eerdmans. 1995. ***
The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption, and Restoration. Third, Enlarged
Edition. Bruce M. Metzger. Oxford. 1992. ***
Thinking Theologically: The Preacher as Theologian. Ronald J. Allen. Fortress. 2008.
To What End Exegesis? Essays Textual, Exegetical, and Theological. Gordon D. Fee. Eerdmans.
2001. ***
Toward and Exegetical Theology. Walter C. Kaiser, Jr. Baker. 1998. **
è Understanding Theology. Volume 1. R. T. Kendall. Christian Focus. 1996.
Understanding Your Bible in 15 minutes a day. Daryl Aaron. Bethany House Publishers. 2012.
è You Can Understand the Bible Seminar. Bob Utley. Bible Lessons International. 1996.

5
Parte I
Introducción a la Biblia

6
Notas introductorias

En el salmo más extenso de la Biblia, se hace una declaración muy significativa para la vida y el
ministerio cristiano: “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.”
(Salmo 119:105 NTV). Aún el apóstol Pedro testifica en el Nuevo Testamento con un mensaje
similar, diciendo: “Debido a esa experiencia, ahora confiamos aún más en el mensaje que
proclamaron los profetas. Ustedes deben prestar mucha atención a lo que ellos escribieron,
porque sus palabras son como una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que el día
amanezca y Cristo, la Estrella de la Mañana, brille en el corazón de ustedes.” (2 Pedro 1:19, NTV).
La Biblia es la palabra de Dios, escrita como el testimonio inspirado de los hombres y mujeres que
vivieron diversas experiencias a través de las cuales Dios se reveló a la humanidad. Ese testimonio
fiel y escrito, es de vital importancia para la vida de todo creyente.

Fuera de la operación directa de Dios en el creyente, mediante el Espíritu Santo, no existe un


instrumento más importante, valioso y productivo en la vida y en el ministerio de los creyentes
que la Biblia. La Biblia provee a los creyentes respuestas y dirección para conducirse en sus vidas
a nivel personal y también ministerial. Por esta razón, el Instituto Teológico de Asamblea de
Iglesias Cristianas dedica este curso (y este documento) para considerar los siguientes objetivos
conducentes a la formación básico de los creyentes a nivel personal y ministerial:

1. Introducir la Biblia como palabra de Dios.

2. Describir la Biblia como documento principal para el estudio de los creyentes.

3. Presentar un modelo para el estudio regular y sistemático de la Biblia.

4. Sugerir y describir herramientas para el estudio de la Biblia y de la Teología.

5. Introducir la disciplina de la interpretación bíblica a través de 6 formas de análisis.

6. Introducir el concepto y la práctica de la Teología.

Karin Lenhardt publicó el 3 de agosto de 2017 (actualizado el 4 de octubre de 2019:


https://www.factretriever.com/bible-facts) unos datos curiosos o sorprendentes sobre la Biblia.
Algunos de ellos son:

1. Cada año se venden más de 100 millones de copias de la Biblia en el mundo entero.
2. La Biblia entera se ha traducido en 532 lenguajes diferentes. Porciones de la Biblia se han
traducido a 2,883 lenguajes distintos.
3. Cerca de 80% de los estadounidenses consideran que la Biblia es la palabra de Dios.
4. Las mujeres, los adultos y los afroamericanos son más dados a leer la Biblia en los Estados
Unidos.

7
5. No existen documentos originales de los libros de la Biblia.
6. La Biblia es uno de los 3 libros con más anotaciones en el sistema de lectura de libros
electrónicos Kindle (de Amazon).
7. La mayor cantidad de Biblias es producida en China.

El grupo Barna (https://www.barna.com) hizo un estudio en el 2018 sobre el estado de la Biblia


entre la población en Estados Unidos. Entre los hallazgos resultantes a dicho estudio están:

1. La Biblia se lee más entre los que habitan en los centros urbanos y entre las generaciones
nacidas antes del 1965.
2. Las versiones impresas de la Biblia siguen siendo las preferidas entre los lectores (89%). Sin
embargo, el uso de Biblias electrónicas ha ido en aumento consistentemente para llegar a
casi un 60%.
3. 66% de los estadounidenses expresan tener algún interés en la Biblia.
4. 53% dicen que piensan seriamente cómo aplicar a sus vidas lo que leen de la Biblia.
5. 58% alegan que leer la Biblia ha provocado una transformación en sus vidas.
A pesar de que se reconoce que estamos viviendo en una era posmoderna y poscristiana (que
reaccionan adversamente al modernismo y cristianismo, respectivamente), aún vemos que se
considera la Biblia como algo de valor potencial, al menos. Esto hace necesario que los creyentes,
ministros de la palabra del Señor, se hagan diestros en el uso de la Biblia para ministrar
efectivamente a los demás (1 Tim. 2:15, NTV: “Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios
y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica
correctamente la palabra de verdad”). Esta ministración debe ser a todo el mundo, creyente o no.

Para exponer, explicar o enseñar correctamente la palabra de Dios, debemos conocerla


adecuadamente. En este curso introduciremos a los estudiantes a la Biblia, su interpretación y al
concepto de la teología cristiana bíblica. Esta introducción se hará en dos partes: (1) una
introducción a lo que es la Biblia y a la tarea de usarla adecuadamente para leerla y estudiarla; (2)
una introducción a la interpretación de la Biblia para “hacer teología” y aplicar su enseñanza a
nuestra vida y ayudar a los demás a aplicarla en sus vidas.

La Biblia, un libro peculiar

Presentamos múltiples características de la Biblia que lo hacen muy peculiar y hasta


podríamos decir, única. Algunas de estas características harán referencia a su contenido y
forma. Otras características están relacionadas a circunstancias externas a ella, pero que
entendemos se deben por su contenido. Entre las características por su contenido y forma
podemos mencionar:

8
Escrita por muchas y diversas personas. Se estiman más de 30 autores diferentes. Entre
ellos encontramos estadistas, sacerdotes, reyes, profetas, campesinos, eruditos,
pescadores, etc.
Escrita en diferentes estilos y géneros literarios. (tratados, poemas, epístolas, leyes,
cantares, evangelios, Apocalipsis, parábolas, proverbios, profecías, etc.)
Escrita en varias lenguas o idiomas. Los documentos originales fueron escritos en dos
idiomas principales, y unas porciones aisladas fueron escritas en un tercer idioma.
Todos estos idiomas son antiguos y no se usan hoy, como se usaban en aquel entonces.
Arameo antiguo – Esdras 4:8-6:18; 7:12-26; Daniel 2:4b-7:21; Jeremías 10:11
Hebreo antiguo – el resto del AT
Griego koiné – el NT

Escrita en diversas épocas (período de sobre 1,500 años)

Escrita en diversos lugares (Arabia, Roma, Grecia, Palestina, Babilonia, Egipto, Asia Menor)
(en montes, lagos, mares, desiertos, ciudades, etc.)

El libro de mayor circulación (sobre 1,600 millones de ejemplares en el S.XX y se venden


actualmente sobre 25 millones anuales)

El libro más traducido (sobre 2,500 idiomas/dialectos)

El libro más leído

Extraordinaria preservación a través del tiempo

A pesar de haberse escrito en 3 lenguas “muertas” y haberse escrito en materiales


perecederos hoy se preservan sobre 14,000 manuscritos antiguos solo del NT.

El libro que guarda Unidad (Los libros de la Biblia guardan unidad de propósito: La Historia
de la Salvación)

En el escenario de la historia humana, Dios desarrolla la Historia de la Salvación

Dios revela su persona, sus verdades y sus propósitos en la Biblia a través de sus
interacciones con los seres humanos.

El libro con más críticas o falacias (nociones falsas)

La Biblia es la palabra de hombres y solo tiene un valor cultural y literario


(humanistas). No se le reconoce su procedencia divina (inspiración) y su rol como
testimonio de la revelación de Dios.

9
Lo que hoy conocemos como la Biblia no es una fiel réplica de los documentos
originales y por lo tanto no es confiable. Para la Biblia, contamos con más y
mejores “testigos” (copias y referencias antiguas) que los demás documentos
antiguos que se consideran “históricos”, tales como los escritos de Platón y la obra
de Homero, La Ilíada.

La Biblia ha sido dictada por Dios palabra por palabra y por lo tanto todo en ella es
histórica y científicamente correcto y cierto. Algunos cristianos han entendido
equivocadamente la doctrina de la inspiración como un dictado divina. La Biblia
nunca reclama tal cosa y es un error creer así, como se demostrará luego al
discutir esta doctrina.

La Biblia es la Palabra de Dios traída a través de la palabra de los hombres. La Biblia es un


testimonio vivo de cómo Dios se revela en, a través y para los seres humanos.

10
¿Cómo es la Biblia?

La Biblia cristiana se compone de dos partes principales: (1) el Antiguo Testamento; y (2) el Nuevo
Testamento. La palabra “testamento” no tiene aquí el sentido común de un documento que establece
cómo se distribuyen los bienes entre los herederos. Esta palabra está tomada de una palabra latina
que se ha relacionado con la palabra griega que significa “pacto”. De manera que el cristianismo
reconoce con esta división que la revelación divina testificada en la Biblia, se ha presentado a la
humanidad a través de dos grandes pactos generales.

Cada pacto está descrito a través del testimonio escrito de los libros que comprenden cada parte de
la Biblia. En el Antiguo Testamento o Pacto, la revelación de Dios se enfoca en el origen y
desarrollo de un pueblo creado y escogido por Dios de entre las naciones del mundo, Israel. A
través de Israel, Dios cumpliría sus propósitos redentores en toda la humanidad. Por lo tanto, los
libros del Antiguo Testamento (AT), describirán el desarrollo de los planes de Dios para con Israel
y prepararán el camino para lo que revelará a través de los libros del Nuevo Testamento (NT).

Así las cosas, lo que la Iglesia cristiana llama el AT viene a ser para Israel, su Biblia. En los tiempos
de Jesús, los judíos (remanente del pueblo de Israel que sobrevive al cautiverio o exilio de
Babilonia-Persia y Grecia) se “dividían” entre aquellos que hablaban predominantemente en
arameo/hebreo, y aquellos cuyo idioma principal era el griego (mayormente judíos que vivían fuera
de Palestina). Esto determina en gran manera la versión de la Biblia que leen. Los judíos de habla
griega, acostumbraban a leer la Septuaginta (LXX o versión de los 70, porque se había diseminado
la idea de que 72 ancianos tradujeron simultáneamente los libros hebreos/arameos al griego usando
exactamente las mismas palabras y en el mismo orden). Por otro lado, los judíos de habla
aramea/hebrea, leían la TaNaK, o Biblia Hebrea.

La Septuaginta o LXX
La LXX era la versión que mas utilizaba la Iglesia del tiempo del NT (y hasta el tiempo del
Renacimiento). Esta fue una traducción al griego realizada por unos eruditos judíos de Alejandría,
Egipto entre el siglo III y II AC. Es también la versión citada en la gran mayoría de las referencias
al AT en los libros del NT. Dicho sea de paso, los judíos optaron por no reconocer como aceptable
esta traducción y aferrarse a las versiones escritas en hebreo.

La Septuaginta estaba dividida en 4 partes principales, según se describen a continuación.

Pentateuco. (5 libros) Equivalente al Pentateuco de nuestras biblias.

Históricos. (14 libros) Compuesta por los libros de Josué, Jueces, Rut, 1 – 4 Reyes, 1 -2
Paralipómenos (“cosas dejadas”), 1 – 2 Esdras, Ester, Judit y Tobías.

Poéticos y Sabiduría. (7 libros) Compuesta por los libros de Salmos, Proverbios, Eclesiastés,
Cantar de los Cantares, Job, Sabiduría y Eclesiástico.

11
Proféticos. (23 libros) Estos libros son: Profetas Menores (12), Isaías, Ezequiel, Jeremías,
Lamentaciones, Baruc, Carta de Jeremías, Daniel y 1 – 4 Macabeos.

TaNaK
Por otro lado, la Biblia Hebrea estaba dividida en forma distinta a lo que la Iglesia conoce hoy
como el AT. Los judíos se referían a ella como TaNaK debido a las tres divisiones principales de
las que se componía, según se describe a continuación.

Torá o Ley. (5 libros) La Torá o ley de Moisés estaba compuesta de los 5 libros que conocemos
como el Pentateuco. Se ha aceptado generalmente que los libros de la Torá fueron
reconocidos como canónicos por los judíos como para el siglo V AC luego del retorno
del pueblo desde Babilonia bajo Esdras.

Nevi’im o Profetas. (8 libros) El Nevi’im estaba compuesto de los Profetas Anteriores (Josué,
Jueces, Samuel y Reyes) y de los Profetas Posteriores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y Los
Doce). El tiempo en el que fueron reconocidos como canónicos no se ha determinado
con exactitud. No obstante, se cree que fueron aceptados para la época del Sumo
Sacerdote Simón II (219 – 199 AC).

Ketubim o Escritos. (11 libros) El Ketubim incluye todos los demás escritos sagrados. Estos
son Salmos, Proverbios, Job, Megilot (Cantares, Ruth, Lamentaciones, Eclesiastés y
Ester), Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas. Curiosamente, Crónicas es el último libro
del canon hebreo del AT. Por esto, Jesús se refiere al profeta Zacarías (sacerdote)
como el útlimo mártir del AT (Lc. 11:50ss comp. 2 Cron. 24:20-22) aunque hubo
profetas mártires posteriores en tiempo a éste (Jer. 26:20-23). Los Escritos fueron
considerados formalmente como canónicos (como también los otros libros sagrados
del AT) en el año 90 DC en el Concilio de Yamnia o cerca al año 135, después de la
última revuelta en Palestina.

Jesús mismo presenta evidencia de esta división tripartita como conocida para su tiempo en Lucas
24:24. Josefo presenta una división similar pero identifica 22 libros en lugar de 24. Esto era común
entre los sacerdotes y maestros judíos quienes pretendían enfatizar en el 22 ya que representaba un
libro por cada letra del alefato hebreo. Para llegar a 22 libros combinaban el libro de Rut con Jueces
(como un apéndice) y el de Lamentaciones con Jeremías. Algunos padres de la Iglesia primitiva
también la presentaban con 22 libros (Orígenes, Atanasio y Jerónimo). Para una discusión más
amplia de este tema puede consultar el libro El canon de la Escritura de F. F. Bruce.

Biblia Evangélica

La Iglesia del primer siglo de la era cristiana era dirigida por los apóstoles y demás líderes judíos.
Por tal razón, los de ascendencia judía frecuentaban las sinagogas y el templo y usaban la LXX o la
TaNaK. Los creyentes gentiles (de habla griega) eran enseñados con la LXX, como lo demuestra la
correspondencia que ahora forma parte del NT (epístolas). De esta manera, Jerónimo en el siglo

12
V, traduce al latín la versión de la LXX según la colección de Alejandría y los escritos griegos del
NT. A esta versión se le llama Vulgata y se convierte en la versión oficial del cristianismo posterior
a Constantino hasta la Reforma protestante.

Esta versión Vulgata incluyó en el AT, no solo los libros que la TaNaK incluye, sino también otros
libros y adiciones que se tenían en la Biblioteca de Alejandría. Los evangélicos usualmente le
llaman “apócrifos” a estos libros o adiciones. Sin embargo, en los círculos académicos se les llama
“deuterocanónicos”, que literalmente refiere la idea de “segundo canon” o “después del canon”.
Este término alude al hecho del canon judío del AT que describimos anteriormente. Estos son
añadidos posteriormente al canon judío.

En la Reforma protestante se reconoce como autoridad la expresión canónica de los judíos que
da lugar a la TaNaK. Por ello, la Biblia evangélica incluye en el AT solamente 39 libros que
corresponden a los 22 o 24 libros de la TaNaK. Para resumir, la Biblia evangélica se compone de
las siguientes secciones, libros y sus correspondientes abreviaturas comunes:

Antiguo Testamento (39 libros)

Pentateuco: Génesis (Gn); Éxodo (Ex); Levítico (Lv); Números (Nm); Deuteronomio (Dt).

Históricos: Josué (Jos); Jueces (Jue); Rut (Rut); 1 y 2 Samuel (1 Sm; 2 Sm); 1 y 2 Reyes (1 Ry;
2 Ry); 1 y 2 Crónicas (1 Cr; 2 Cr); Esdras (Esd); Nehemías (Nh); Ester (Est).

Poéticos y Sabiduría: Job (Job); Salmos (Slm); Proverbios (Pr); Eclesiastés (Ec); Cantar de los
Cantares (Cnt); Lamentaciones (Lm).

Profetas Mayores: Isaías (Is); Jeremías (Jer); Ezequiel (Ez); Daniel (Dn).

Profetas Menores: Oseas (Os); Joel (Jl); Amós (Am); Abdías (Ab); Jonás (Jon); Miqueas (Miq);
Nahum (Nah); Habacuc (Hab); Sofonías (Sof); Hageo (Hg); Zacarías (Zac); Malaquías (Mal).

Nuevo Testamento (27 libros)

Evangelios: Mateo (Mt); Marcos (Mr); Lucas (Lc); Juan (Jn).

Hechos (Hch)

Epístolas Paulinas: Romanos (Ro); 1 y 2 Corintios (1 Cor; 2 Cor); Gálatas (Gal); Efesios (Ef);
Filipenses (Fil); Colosenses (Col); 1 y 2 Tesalonicenses (1 Tes; 2 Tes); 1 y 2 Timoteo (1 Tim;
2 Tim); Tito (Tit); Filemón (Flm).

Epístolas Universales: Hebreos (Heb); Santiago (Stg); 1 y 2 Pedro (1 Ped; 2 Ped); 1, 2 y 3 Juan
(1 Jn; 2 Jn; 3 Jn); Judas (Jd).

13
Apocalipsis (Ap).

No existe una forma absoluta de abreviar los libros de la Biblia. Algunos usan abreviaturas más
cortas y otros, más largas. Sin embargo, es importante que al usar sus propias formas de
abreviaturas éstas sirvan para identificar sin dudas (sin ambigüedades) a los libros referidos.

Estructura en Capítulos y Versículos


Los textos originales no fueron escritos en capítulos y/o versículos. Estos fueron incorporados
posteriormente para facilitar su estudio y referencia. La división en capítulos que conocemos
fue realizada en el siglo XIII por el arzobispo de Canterbury Stephen Langton sobre la
Vulgata. La división en versículos ocurrió en dos fases: (1) el monje dominico Santos
Pagnino (1541) fue el primero en dividir en versículos una traducción propia impresa en
Lyon; (2) Roberto Estienne realizó una división en versículos sobre el texto latino, igual o
muy similar a la actual en 1555.

La distribución de capítulos y versículos en la Biblia evangélica actual es como sigue a


continuación:

División Capítulos Versículos


AT:

Pentateuco 187 5,851


Históricos 249 7,017
Poéticos 243 4,785
Proféticos 250 5,490

Totales AT: 929 23,143

NT:

Evangelios 89 3,779
Hechos 28 1,007
Epístolas Paulinas 87 2,033
Epístolas Universales 34 734
Apocalipsis 22 404

Totales NT: 260 7,957

Totales de la Biblia: 1,189 31,100

14
Sistema de referencias para la consideración y estudio bíblico
Los estudiosos de la Biblia y todos los que necesitan citarla de alguna manera, siguen un
formato de referencias bíblicas que trataremos de describir a continuación. Para hacerlo,
nos referiremos a las imágenes que se presentan más adelante e identificadas con las figuras
1 al 6.

Las imágenes de las figuras 1 al 4, ilustran diferentes formas en las que comúnmente las
biblias evangélicas presentan su sistema de referencia. En la figura 1, se presenta el sistema
más común en las que se localizan las notas y referencias al pie de la página. En este
sistema, el espacio que ocupa el texto bíblico es variable dependiendo de cuánto espacio
necesiten las notas y referencias. La figura 2 ilustra las notas y referencias localizadas al
centro de la página, y la figura 3, en los márgenes de la página. Por otro lado, la figura 4
muestra una combinación que localiza las referencias en el centro de la página y las demás
notas al pie de la página. Muchas biblias de estudio siguen este último sistema.

Figura 1. Referencias al pie de la página

15
Figura 2. Referencias en el centro de la página

Figura 3. Referencias en los márgenes de la página.

16
Figura 4. Referencias combinadas en el centro y al pie de la página.

Para describir el sistema típico de las referencias y notas, nos concentraremos en las
próximas tres figuras (5, y 7). Antes, explicaremos la estructura básica para citar el texto
bíblico.

Figura 5. Estructura básica de una cita bíblica.

17
La estructura básica presenta tres áreas fundamentales, las cuales se ilustran en la figura 5.
La primera área es la que identifica el libro en la Biblia que estamos citando. Esta se
representa, típicamente con una abreviatura del libro. Es importante que la abreviatura sea
clara, en el sentido de que no pueda ser una abreviatura que aplique a más de un libro.
Aunque no es común, también puede usarse el nombre completo del libro. Esta primera
área está identificada en la figura 5 con la frase “abreviatura de libro”.

La segunda área es la que identifica el capítulo dentro del libro que estamos citando. Este
es un número entero que sigue a la identificación del libro. En la Biblia evangélica es un
número entre 1 y 150 (Salmos). En la figura 5 se identifica con la palabra “capítulo”. La última
área fundamental es la de los versos o versículos citados dentro del capítulo y libro referidos.
Si fuese un solo versículo, se representaría con un número entero (en la Biblia evangélica
variaría entre 1 y 176, por el salmo 119). Como se ilustra en la referida figura, el capítulo se
separa del verso por un símbolo de “dos puntos” (:). En la literatura que citan el texto bíblico,
podría encontrarse también que se usa el punto (.) para separar el capítulo del versículo.
Cabe señalar que en el caso de los libros que solo contienen un capítulo, usualmente no se
indica en las citas o referencias, sino que se identifica el versículo o conjunto de versículos
solamente (Ej. Abdías 10, para indicar el verso 10 de Abdías, o Judas 5-7, para referirse a los
versos 5, 6 y 7 de Judas).

Debemos añadir los siguientes casos. Cuando se quiera citar un capítulo completo, podemos
hacerlo indicando solamente el libro y el capítulo (ej. Jos. 24), o si se quiere indicar una
secuencia de capítulos, usamos el guión (-), como en el caso de los versos consecutivos (ej.
1 Cor. 12-14, para los capítulos 12, 13 y 14 de la primera epístola a los corintios). Solo nos
resta explicar la forma común de citar un conjunto de versículos o pasajes bíblicos. Para
esto, nos referimos a la siguiente cita:

Lc. 9:23-25, 57-62; 14:25-33; Jn. 8:31-32; Ro. 12:1-2

Podemos decir lo siguientes con relación a esta cita:

1. Se está refiriendo a 5 pasajes bíblicos: (1) Lucas 9:23-25; (2) Lucas 9:57-62; (3) Lucas
14:25-33; (4) Juan 8:31-32; y (5) Romanos 12:1-2.

2. Se usa el guión (-) para indicar secuencia, en este caso en los versos (23-25; 57-62; 25-
33; etc.). Pero, puede usarse también para una secuencia de capítulos (ej. Ro. 9-11).

3. Se usa el punto y coma (;) para separar y distinguir citas de diferentes capítulos (del
mismo libro) o libros bíblicos. Se usó entre 57-62 y 14:25-33 para indicar el cambio de
capítulos en el libro de Lucas (9 y 14). En los otros casos en esta cita, se usa para
distinguir las citas de un libro y otro (ej. Jn. 8:31-32; Ro. 12:1-2).

4. Se usa la coma (,) para separar citas de versículos que NO son consecutivos, pero son
del mismo capítulo (ej. Lc. 9:23-25, 57-62).

18
Ya estamos listos para considerar casos típicos de presentación del texto bíblico en biblias
comunes. Usaremos las figuras 6 y 7 para ello. La figura 6 muestra una sección de una página
de la Biblia, en el que comienza el capítulo 5 del evangelio de Lucas. Notará que en esta
Biblia, el libro y el capítulo que se presenta en la página (o, probablemente el primer capítulo
que se presenta) se identifica en la esquina superior derecha (Lucas 5). También
identificamos en esta figura, la identificación del capítulo se muestra con un número de
tamaño grande en el extremo izquierdo donde comienza el texto de ese capítulo (en este
caso, 5). Los versículos bíblicos se identifican con un número pequeño (superíndice, o
“superscript”) al comienzo del verso. Note que esta figura ilustra el caso de Biblia que
presenta los relatos o pasajes bíblicos (en el curso nos referiremos a estas unidades bíblicas
como perícopas) en forma de párrafos. Otras Biblias presentan cada versículo comenzando
en líneas nuevas y el número del verso siempre se indica en el extremo izquierdo (ver las
figuras 1 al 4).

Figura 6. Ejemplo de presentación de un relato bíblico o perícopa en una Biblia evangélica típica.

Un detalle importante de esta figura 6, es la identificación de las perícopas (unidades o


relatos bíblicos individuales). En este caso, se identifica con un título en negritas y
centralizado (La pesca milagrosa). Es importante entender que este título NO es parte del
texto bíblico, como tampoco la identificación de esta sección como relato separado del resto

19
del texto bíblico. No obstante, es un recurso que ayuda mucho a tratar de entender cómo
fluye el pensamiento del autor en lo que escribe.

Debajo del título de la perícopa, apreciamos unas citas bíblicas. Estas citas corresponden a
perícopas paralelas a la perícopa de Lucas 5. Llamamos perícopas paralelas a unidades o
relatos bíblicos en otros libros (en este caso, evangelios sinópticos) que tratan la misma
escena o los mismos temas, o posiblemente una redacción similar. Si revisáramos Mateo
4:18-22 y Marcos 1:16-20, apreciaríamos que narra el mismo evento que esta Biblia ha
titulado La pesca milagrosa en Lucas 5. Estas perícopas paralelas son muy comunes en los
evangelios, como también en los libros históricos de Samuel, Reyes y Crónicas.

Figura 7. Descripción del sistema típico de referencias en biblias de estudio

Finalmente, describiremos tres tipos de notas o referencias que se usan en Biblias de


estudio. Estos tres tipos se ilustran en la figura 7: (1) Referencias paralelas; (2) Referencias
de interpretación; y (3) Referencias textuales. Las Biblias de estudio típicamente usan letras
o números para “marcar” los versos, frases o palabras del texto bíblico para los que que se
presentan notas. En el ejemplo ilustrado en la figura 7, se usan letras minúsculas, pero hay
otras Biblias de estudio que podrían usar letras para las notas de referencias paralelas, y
números para los otros tipos de notas (interpretación y textuales).

Las referencias paralelas se usan para indicar otros versos o pasajes bíblicos que tratan el
mismo tema o usan palabras similares al que “se marca”. En la figura 7, se marca la parte
final del verso 3 (“y sus mandamientos no son una carga”) con la nota c. Al ver el contenido
de esta nota, apreciamos que comienza con la cita del verso que se marcó (5.3, que por el
contenido identificamos en 1 Juan) y luego un conjunto de referencias a otros versos bíblicos
(en este caso, Mateo 11:30 y cf. (“compárese con”, por el término latino confer o conferatur,
Deuteronomio 30:11). Si revisa, por ejemplo, a Mateo 11:30 encontramos la frase dicha por

20
Jesús: “porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.”. Esta frase nos podría ayudar (es la
intención de la referencia) a entender la idea de “no son una carga” de este verso en 1 Juan.

Las referencias de interpretación se usan para describir una posible interpretación para el
verso o frase marcado. En la figura 7, los versos 5:6 y 5:7 fueron marcados con notas de
interpretación. En estas notas podría haber alusiones a otros pasajes bíblicos, o inclusive a
otras notas. Las notas textuales aluden a lo que los biblistas (estudiosos expertos en exégesis
bíblica) llaman “variantes textuales”. Las variantes textuales son diferencias en la forma en
que están escritos los textos bíblicos a través de los manuscritos antiguos que se han
descubierto. Estas variantes textuales pueden llevar a diferencias en las traducciones y hasta
a la omisión o inclusión de versículos bíblicos. En la figura 7, el verso 1 Jn. 5:7 está marcado
con una nota textual (letra e). La nota textual explica por qué se omite gran parte del verso
(según se presenta normalmente en la Reina-Valera 1960), indicando que la parte omitida
NO aparece en NINGUNO de los manuscritos antiguos anteriores al siglo XIV. Para el
estudioso de la Biblia con intereses teológicos es imprescindible que tome en cuenta las
notas textuales para que no llegue a conclusiones dogmáticas basándose en textos para los
que no hay evidencia en los manuscritos más antiguos. Esto se hace aún más necesario si la
Biblia que usa es Reina-Valera, la cual está basada en manuscritos antiguos del NT
posteriores al siglo XIII. Las traducciones de las versiones más recientes (NVI, TLA, NTV, DHH,
etc.) están basadas en manuscritos del NT de entre los siglos II al XVIII.

Formación de la Biblia

Los Materiales para los Documentos Antiguos


Antes de la invención de la imprenta (S. XV) los libros de la Biblia se copiaban en forma
manuscrita. Esto es, se transmitía a través de copias a mano por 16 siglos (por eso se les llama
“manuscritos”). Los manuscritos se producían sobre papiro (2 Jn. 12) y pergamino (2 Tm.
4:13).

Papiro

- Hecho de una planta tipo junco que crece en el Nilo.

- Se corta en tiras que se pegan en forma vertical y luego horizontal. Luego, se machaca
y pule con piedras pómez.

- Las hojas resultaban de color grisáceo y de un tamaño de entre 8 a 20 cm de ancho y


entre 15 a 45 cm de largo.

- Se escribía por el lado de las tiras horizontales (anverso).

- Para escribir se usaba una caña (cálamus) que se cortaba en forma de pluma que se
mojaba en una tinta hecha de hollín, goma y agua.

21
Pergamino

- Perfeccionado y exportado desde la ciudad de Pérgamo basado en el cuero de ovejas y


cabras.

- Estos cueros se secaban y pulían con piedra pómez.

- La vitela (pergamino extra fino) se hacía de animales tiernos, incluso antes de nacer.

- Es de mayor calidad que el papiro.

- Se usó hasta la Edad Media cuando fue reemplazado por el papel.

Rollos

- Se pegaban hojas de papiro o pergamino en longitudes no mayores de 9 metros en cuyos


extremos se enrollaban con rodillos de huesos o materiales de similar fortaleza y
duración.

- En el rollo se escribía verticalmente en columnas de 5 a 7 cm de ancho.

- Son pocos los manuscritos que se han preservado en forma de rollo (Isaías de Qumrán).

- Fueron usados hasta el S. IV cuando fue sustituido por el Códice.

Libro o Códice

- Probablemente surgió durante el S. I DC.

- Sucesor de la díptica (conjunto de hojas cubiertas por 2 tablillas de madera y unidos


por correa).

- El códice consistía de hojas de papiro o pergamino dobladas por el centro y luego


pegadas por el lomo formando un cuadernillo. Varios cuadernillos se unían para formar
un “libro” o “códice”.

- Más práctico que los rollos por el tamaño y que se podía escribir en ambas caras de las
hojas.

Los Documentos Transmitidos


Hoy en día no existen documentos originales de los libros de la Biblia debido a que los
materiales en que fueron hechos eran muy vulnerables al paso del tiempo y las condiciones
del ambiente. Además, las persecuciones del Imperio Romano consistían en ocasiones en
destruir la literatura sagrada existente (Diocleciano – 303 DC). El hecho de que eran
documentos copiados a mano y la gran extensión de ellos, surgían errores de oído y de visión,

22
como también surgían variantes por “intromisión” de los copistas que procuraban aclarar lo
que copiaban. No obstante, la gran cantidad de manuscritos existentes hoy en día
permiten corroborar la corrección del texto de manera confiable.

Esta sección se incluye para hacer conciencia al estudiante de los aspectos generales del
desarrollo y formación del texto bíblico, tal y como lo tenemos hoy en día. Es nuestra
expectativa que el estudiante desarrolle una actitud de humildad y responsabilidad,
particularmente cuando quiera llegar a conclusiones dogmáticas. Sin embargo, no
pretendemos discutir este tema tan extenso y “altamente técnico” en este curso introductorio,
por lo que el maestro debe usar su criterio para determinar hasta qué punto discutirá estos
detalles.

Actualmente las traducciones más recientes están basados, principalmente, en dos


“compilaciones” de los textos en hebreo (AT) y griego (NT). En el caso del AT, la
“compilación” (los biblistas le llama “texto crítico”) preferida es la BHS (Biblia Hebraica
Stuttgartensia), y en el caso del NT, la “compilación” preferida es la NA28/GNT5 (Nestle-
Aland edición 28 / Greek New Testament versión 5). Estas “compilaciones se basan en los
mejores manuscritos antiguos, según se describe a continuación.

Los textos se clasifican en rollos, papiros, unciales (escrito en letras mayúsculas), minúsculos
(escritos en letras minúsculas y cursivas, después del siglo IX) y leccionarios. Del NT existen
mas de 75 papiros, 240 unciales, 2,600 minúsculos y 1,900 leccionarios. Los papiros se
identifican con la letra P unido al número del documento (Ej. P52); los unciales con la letra O
y el número (Ej. O100); los minúsculos con solo el número y los leccionarios con la letra
minúscula seguido de una letra para identificar el tipo (e – evangelios; a – hechos y epístolas
universales; p – epístolas paulinas y Hebreos; r – Apocalipsis) unidas al número del texto.
(Ej. le243)

Formación del AT: textos principales

Texto de los masoretas (“transmisores”), o Texto masorético (TM)

- Los masoretas surgen y persisten entre los siglos III y XI.

- Los masoretas establecieron estadísticas y claves para determinar la corrección de las


copias realizadas del AT. Este hecho les permitió gozar de gran reputación en la
producción de las copias.

- El TM es el texto que resulta de la labor de estas personas. Las documentos más


conocidos de éste son: Los Fragmentos de El Cairo (S. VI al X) con
aproximadamente 1,000 fragmentos; El Códice de El Cairo (895 DC) con el texto
completo de los profetas (anteriores y posteriores) y el Códice de Leningrado (1008
DC) con el texto completo del AT.

- Con los descubrimientos de los rollos del Mar Muerto en la década del 40 del siglo
XX (documentos de los siglos II aC - I dC) se demuestra que el texto hebreo que

23
presenta el TM es muy parecido al texto hebreo disponible para el AT antes de la
era cristiana (se le llama ProtoTM).

Septuaginta (LXX)

- Anteriormente ya se ha descrito este texto antiguo (siglo III-II aC).

Pentateuco samaritano

- Probablemente surge para el siglo III aC, aunque los manuscritos existentes datan
de los siglos XI - XVI dC. Solo contiene los primeros cinco libros del AT (La
Torá).

Peshitta

- Texto de gran parte del AT en arameo que pudo originarse durante el siglo I aC,
aunque los manuscritos existentes datan de los siglos V-IX dC).

Targúmenes

- Son versiones interpretadas del texto del AT que se producen desde el siglo I aC al
VII dC.

Formación del NT: textos principales

Centros de copias

Los estudiosos de los manuscritos antiguos han podido clasificar los manuscritos entre tres
a cinco “familias” o centros de producción de copias del texto del NT. Podemos describir
cuatro de estas familias o centros.

- Palestino (Cesarea) - manuscrito representativo Claromontano (Dp)

- Alejandrino (Alejandría) - manuscritos representativos: Vaticano (B) y Sinaítico


(letra hebrea Alef). Muchos lo consideran el texto más cercano al original.

- Occidental (Roma) - manuscrito representativo: Beza (D). Se caracteriza por ser


“expandido” al intentar embellecer o aclarar el texto.

- Bizantino (Asia) - manuscrito representativo: Texto Mayoritario o Texto Receptus


(TR). Este es el texto en el que se basa la RVR60 (Reina-Valera 1960) y KJV (King
James Version). Es un texto que combina características de las otras tres familias.
Por esta razón alguno reducen a tres centros o familias.

Versiones

24
Así se designan a las traducciones y/o revisiones de los textos en lenguajes como el
arameo, griego, latín, siríaco, etc.). Algunas versiones más conocidas son: LXX, Peshitta,
Vulgata, Reina-Valera, Nácar-Colunga, Biblia Jerusalén, Dios habla hoy, Nueva versión
internacional, etc (ver más adelante la tabla sobre el historial de algunas versiones de la
Biblia en español).

Algunos ejemplos de manuscritos antiguos de mayor importancia son:

Texto Fecha Contenido Comentarios


Fragmento Rylands (P52) S. II texto griego de Jn. Es un fragmento de
18:31-33, 37 y 38 papiro (6 x 9 cm)
procedente de un
códice.
Papiro Bodmer S. III texto griego de Jn. 1-
13; fragmentos de los
capítulos del 14 al 21;
Judas y 2 Pedro

Papiro Chester-Beatty S. III texto griego de las Incluye 7 códices del


Epístolas Paulinas (no AT, 3 del NT y 1 del
pastorales), Hechos, libro 1 Enoc.
Evangelios y
Apocalipsis y
porciones del AT

Códice Sinaítico S. IV NT (sin incluir Mr Descubierto por


16:9-20 y Jn. 7:53- Constantino
8:11); gran parte de la Tischendorf en el S
versión LXX del AT; XIX en el monasterio
la Epístola de Bernabé Santa Catalina del Mt
y de El Pastor de Sinaí. 346 hojas de
Hermas pergamino: 147 del
NT (43 fueron
descubiertas al inicio).

Segundo mejor texto


en griego.

25
Texto Fecha Contenido Comentarios
Códice Vaticano S. IV Versión LXX del AT y Mejor texto en griego
el NT hasta Heb. 9:14 disponible. Hecho en
vitela.
Códice Beza S. IV o V Versión bilingüe (latín Adquirido por Beza,
y griego). Fragmentos discípulo de Calvino y
de los evangelios; el donado a la Univ. De
libro de los Hechos y Cambridge en
fragmentos de 3 Juan. Inglaterra.

Códice Alejandrino S. V texto griego del AT y Obsequiado por Cirilo


NT y las Epístolas de Lucar al Rey Carlos I
Clemente. en 1627.

Tercer mejor texto en


griego disponible.

Versiones en Español

Algunos versiones en español de mayor importancia son:

Texto Fecha Contenido Comentarios


Biblia Alfonsina S. XIII Traducción del AT de Producida por el Rey
la Vulgata latina Alfonso X El Sabio.

Biblia Casa de Alba 1430 DC Traducción de la Códice en vitela


Tanak del AT ilustrado.

NT de Enzinas 1543 DC Traducción del griego

Biblia de Ferrara 1553 DC Traducción literal del


hebreo (AT)

NT de Juan Pérez de 1556 DC Revisión del NT de


Pineda Enzinas

Casiodoro de Reina (Biblia 1569 DC Traducción del hebreo


del Oso) y griego del AT y NT.

Cipriano de Valera 1602 DC Revisión de la Biblia


del Oso basándose en
los textos originales.

26
Texto Fecha Contenido Comentarios
Reina-Valera (RV) 1862, 1909, Revisión de la
1960 y 1995 DC Cipriano de Valera.

Nácar-Colunga (NC) 1944 DC Traducción del hebreo Uso Católico


y griego.

Bóver-Cantera 1947 DC Traducción crítica del Uso Católico


hebreo y griego.

Biblia de Jerusalén (BJ) 1967 DC Traducción de la Uso Católico


versión en francés.

Biblia de Las Américas 1977 DC Traducción del Producción de


(LBLA) hebreo, arameo y Lockman Bible
griego. Foundation

Nueva Versión 1979 DC Traducción de la


Internacional (NVI) versión en inglés pero
revisando los textos
originales.

27
El Canon

Descripción del término: Canon

El término griego kanon ("kanon") significa literalmente, vara o caña; particularmente la que
se usaba para medir. Como significado extendido, regla o norma. En la antigüedad, la usaban
de la siguiente manera:

- Aristóteles. Una persona buena es un kanon y metros de la verdad.

- Epítecto. Una persona de ejemplo es una persona kanon.

- Alejandría. Los artistas literarios de Alexandria le llamaron kanon a la colección de obras


clásicas que se consideraron modelos por la pureza de su lenguaje.

- Concilio de Antioquía (341 DC). En este concilio es utilizado en plural –kanones- para
referirse a todas las decisiones acerca de doctrina y disciplina en la Iglesia.

En la Iglesia se usaba el término para referirse a los libros sagrados. Algunos ejemplos son:

- Atanasio (350 DC). En el Sínodo de Nicea llama a los libros que considerar como autoridad
en materia de doctrina como kanonikos.

- Concilio de Laodicea (363 DC). Se establece como regla que solo los libros kanonicos, en
oposición a los aprokrifos, deben ser leídos en la Iglesia.

- Atanasio (367 DC). Identifica a los libros canónicos como Biblia kanonilomena. (0.5-p. 312)

El proceso de canonización de los escritos sagrados fue un proceso paulatino que fue movido,
no por formalismos “eclesiásticos” sino por las dinámicas o experiencias vividas por los
creyentes, particularmente durante los períodos de la diáspora (Israel) y de persecución
(Iglesia). Aunque no se establecieron criterios formales para determinar la canonicidad de los
escritos sagrados, los estudiosos del tema (ver El canon de la Escritura de F. F. Bruce) han
podido identificar tres criterios principales, de entre los registros escritos de los padres de la
Iglesia y otros escritores antiguos. Veamos cuáles son.

"Regla de Fe". Para ser canónico un documento debe acomodarse (su contenido) a lo que
se consideraba las normas de la tradición "cristiana" básica o "regla de fe".

Apostolicidad. Para ser canónico un documento, su autoría debe ser atribuida a un apóstol
o a un contemporáneo que haya conocido a algún apóstol.

28
Reconocimiento Eclesiástico. Para ser canónico un documento debe gozar del
reconocimiento de la mayoría de las iglesias a través de su lectura pública y las
referencias de sus ministros en la exposición de la doctrina cristiana.

El Canon del AT

El Antiguo Testamento (AT) es común al judaísmo y al cristianismo. Por tanto, el proceso de


determinar el canon del AT es uno doble. Consideraremos, pues, el proceso del canon del
judaísmo y la versión cristiana la consideraremos junto al canon del Nuevo Testamento o de la
Biblia.

Debemos puntualizar que a pesar de que se reconocen formalmente estos libros como canónicos
en estas etapas tardías, su autoridad era reconocida desde muy temprano (Ex. 24:3-7; Dt. 31:26;
Dn. 9:2 comp. Jer. 25:11ss). En la Guerra de los Judíos, Josefo describe una carta dirigida a los
judíos de Egipto y escrita por los judíos de Jerusalén en donde se menciona que Nehemías había
establecido una biblioteca con la colección de libros de los reyes y profetas y los escritos de
David. Esto se entiende como una alusión a la sección de Los Profetas y parte de los Escritos
(Salmos).

A los libros que aparecen en la Septuaginta y no en la TANAK se les llamaba “Septuaginta plus”
como también “Libros Apócrifos” (“ocultos o escondidos”) desde los tiempos de Jerónimo (S
V). Aunque es la versión de la Septuaginta la que usan los escritores del NT para citar el AT en
la mayoría de los casos, era la versión Hebrea la que imperaba en las sinagogas de Palestina de
los tiempos de Jesús y de la iglesia primitiva. Por esto ocurren las alusiones a las divisiones de
la TANAK en lugar de aquellas de la Septuaginta (Lucas 4:17 comp. Hch. 13:15). A pesar de
que era común la lectura de la Septuaginta, la Iglesia Primitiva no reconocía en los libros
apócrifos la misma autoridad que los demás libros del AT. Es Jerónimo, siendo el erudito antiguo
más respetado en los lenguajes originales (hebreo, arameo y griego), quien públicamente les
llama Apócrifos y no les reconoce autoridad canónica. Además, no los incluye en su traducción
al Latín.

El Canon del NT

El canon del NT fue determinado a través de un proceso histórico lento y cuidadoso en el cual
fue forjándose un criterio sólido acerca de la autoridad de los escritos que circulaban en las
iglesias. Es importante aclarar que el canon del NT no fue determinado por decreto de un grupo
de personas en alguna reunión o concilio sino que fue el desenlace de un proceso en el que se
fue desarrollando una apreciación o predilección por ciertos documentos sagrados. En este
desenlace se hizo un reconocimiento formal de lo que ya era un hecho real en la comunidad
cristiana.

A manera de introducción presentaremos cinco (5) factores que permitieron o proveyeron un


ambiente apto para el proceso de determinación del canon.

29
La iglesia contaba con unas escrituras canónicas provenientes de los judíos (AT).

Las palabras de Jesús, conservadas a través de la tradición oral, constituían una autoridad
para los cristianos de los primeros siglos (1 Cor. 9:14/Lc. 10:7; 1 Cor. 7:10; 1 Cor. 11:23).

Abundaban múltiples interpretaciones apostólicas acerca del significado de las palabras y


hechos de Jesús, junto a exhortaciones y otras declaraciones. Estas se comunicaban a
través correspondencias que eran compartidas por múltiples congregaciones.

Una nueva literatura cristiana surge durante los primeros 2 siglos. En esta literatura se hacía
referencia a los escritos que circulaban y van formando la base para el desarrollo de un
criterio canónico.

Surgen traducciones en diversos idiomas acerca de múltiples escritos que circulaban


durante los primeros tres siglos. Estas traducciones hacen posible que una mayor
cantidad de congregaciones consideren estos escritos haciendo más legítimo el proceso
de formación del canon.

Podemos también mencionar otros factores que impulsaron a la formación del canon. Estos son:

Gnosticismo (150ss dC)

Filosofía y religión sincretista que, desde sus comienzos, se presentan como un peligroso
antagonista del cristianismo. Tres creencias características del gnosticismo son:

Dualismo filosófico que rechaza el mundo visible como extraño y ajeno al Dios
supremo.

El dios creador es una deidad inferior y subordinada al Dios Supremo.

Jesús se distingue de Cristo, siendo Cristo el Redentor Verdadero que asumió una
"apariencia" humana.

Los gnósticos basaron sus interpretaciones y enseñanzas en documentos, o supuestos


evangelios, que presentaban secretos revelados por Jesús a un grupo particular de personas
acerca de los eventos que ocurrieron entre su muerte y resurrección.

Marcionitas (144ss DC)

Marción fue un creyente rico (dueño de barcos) que vivió en el siglo II. En el 144 DC fue
a Roma para presentarle a los ancianos (presbíteros) de la iglesia sus ideas y creencias
acerca del evangelio. Como resultado de su exposición fue excomulgado y se le devolvió
el dinero que había donado. Marción reaccionó creando un nuevo movimiento que se
encargó de promover sus planteamientos. Algunas de las ideas de Marción se describen a
continuación.

30
Rechazo del AT como escritura de autoridad y el hecho de que el AT y el NT no son
reconciliables. Esta creencia hizo necesario que Marción acepataran únicamente al
evangelio de Lucas como autoritario y sin las alusiones al nacimiento de Cristo y
referencias al AT.

Distinción entre el Dios Supremo de bondad y el dios de Justicia quien es el Creador y


el dios del AT.

Cristo es el mensajero del Dios Supremo y asumió una "apariencia" humana. Pablo es
quien entiende esta verdad y por esto solo sus escritos son reconocidos como
autoritarios.

Aunque no había un canon formal en la Iglesia, se sabe que Marción fue el primero en
proponer públicamente un canon de las escrituras.

Montanismo (150ss DC)

El Montanismo fue un movimiento apocalíptico que surgió durante la segunda mitad del
segundo siglo, originándose en Frigia y diseminándose por toda la iglesia. Montano se
convierte recibiendo la investidura del Espíritu Santo y hablando en lenguas. Montano
también proclama que es un instrumento del Paracleto para anunciar el derramamiento del
Espíritu según Juan 14:15-17 y 17:7-15.

Entre las creencias y las prácticas del montanismo encontramos:

La Jerusalén Celestial descendería en cualquier momento en un poblado de Frigia.

Énfasis en la profecía extática, considerando el movimiento como final y previo al fin.

Ceremonias de culto con gran emotividad y sensacionalismo.

Tratos y disciplina ascéticas para contrarrestar la influencia mundana

Rechazo a la institucionalización del clero

Admisión al liderato y ministerio de las mujeres.

Se basan en porciones de la escritura del evangelio de Juan, la Epístola a los hebreos y el


Apocalipsis de Juan. Esto genera cierta apatía en la iglesia por estos documentos que tal
vez explica por qué son omitidos en muchos manuscritos antiguos. Para el 206, el
movimiento ya contaba con la simpatía de Tertuliano, uno de los principales pensadores
de la Iglesia primitiva. La Iglesia, entonces, se ve en la necesidad de tomar medidas para
detener el avance del movimiento, declarándola secta herética en Roma, Asia Menor y
África.

31
Estos factores, así como otros tales como la persecución a los cristianos y la eliminación de sus
escritos sagrados, forzaron a la Iglesia a tomar varias acciones a través de las primeras etapas de
su historia. Entre ellas están:

Desarrollar su propio credo de manera sistemática, produciendo definiciones más precisas a


las verdades o doctrinas cristianas.

Determinar cuales documentos serán considerados autoritativos para así basar las
definiciones de las doctrinas.

Definir la relación entre el Judaísmo y el Cristianismo y el valor del Antiguo Testamento para
la Iglesia.

Expresiones acerca del Canon en los primeros siglos

La tabla siguiente describe el desarrollo de la determinación del canon del NT (el AT estaba
determinado por el canon judío).

Documento o Evento Año Lista Comentarios


Canon de Atanasio 367 AT: - Añade al final: "Estos son
fuente de salvación,
Los “cuadra” a 22, aquellos que estén
omitiendo a Ester y sedientos pueden ser
uniendo a: Samuel, saciados con las
Reyes, Crónicas, palabras de vida que
Esdras-Nehemías, contienen. En éstos
12 profetas solamente se encuentra
menores, Jeremías la enseñanza divina. No
con Lamentaciones, permitan que nadie
Baruc y epístola. añada o quite uno de
ellos..."
NT:

Evangelios(Mateo,
Marcos, Lucas y
Juan)

Hechos y Epístolas
Universales
(Santiago, Pedro 1
y 2, Juan 1,2 y 3,
Judas)

Epístolas Paulinas
(Romanos,

32
Documento o Evento Año Lista Comentarios
Corintios 1 y 2,
Gálatas, Efesios,
Filipenses,
Colosenses,
Tesalonicenses 1 y
2, Hebreos,
Timonteo 1 y 2,
Filemón, Tito)

Apocalipsis

Canon del Tercer Sínodo 397 Evangelios(Mateo, - Indica al comienzo:


de Cártago Marcos, Lucas y "Fuera de las Escrituras
Juan) canónicas, nada debe
ser leído en la iglesia
Hechos bajo el nombre de
Escrituras Sagradas..."
Epístolas Paulinas
(Corintios 1 y 2,
Romanos, Gálatas,
Efesios,
Tesalonicenses 1 y
2, Timonteo 1 y 2,
Filemón, Tito,
Colosenses,
Filipenses)

Hebreos

Epístolas Universales
(Pedro 1 y 2, Juan
1,2 y 3, Santiago,
Judas)

Apocalipsis

Planteamientos acerca del canon

Siendo el proceso de canonización uno histórico y comunitario (dentro de la iglesia) es de


esperarse que surjan planteamientos y/o dudas relacionadas. Uno de los planteamientos más
relevantes es: ¿Está el canon cerrado o abierto? Esto conllevaría la aceptación de que hay nueva
revelación divina y, por lo tanto, la posibilidad de nuevas doctrinas. Esto aplicaría al reclamo
que muchos “pseudo profetas” hacen de “poseer” nueva revelación divina. Muchas veces, la

33
expresan de forma tal que sugieren ser “verdades o principios eternos directamente obtenidas
del trono divino”. Además, aplica al reclamo de estudiosos que consideran a los libros gnósticos
como libros genuinos de la comunidad cristiana primitiva y con valor canónico igual al resto de
nuestro NT.

Sin embargo, para determinar si el canon está abierto o cerrado debemos considerar las dos
implicaciones relacionadas. Primero, ¿Es posible añadir algún libro a la Biblia? Para añadir un
libro a la Biblia debe cumplir con los criterios descritos anteriormente. Ningún libro producido
en la actualidad puede cumplir con el requisito de Apostolicidad. La posibilidad de que se
encuentre un documento de la antigüedad que no haya sido considerado antes no pasaría el
criterio de los otros dos requisitos ya que en la literatura actual no habría mención del mismo.

Finalmente, ¿Es posible eliminar algún libro a la Biblia? Los libros incluídos actualmente en la
Biblia gozan del testimonio de la iglesia por más de 1,500 años. Llegar al punto de eliminar uno
de los libros canónicos es poner en duda los criterios de canonicidad que fueron aplicados y
sostenidos en todo este tiempo y socavar la comunión de la iglesia.

La Doctrina de la Inspiración

A menudo se confunden las ideas de canon, revelación, inspiración, iluminación y autoridad de


las Escrituras. Todas están relacionadas, pero deben distinguirse adecuadamente. Hemos visto
que la idea del canon tiene que ver con la determinación de cuáles escritos serán considerados
como base para las “reglas de fe y conducta” entre los creyentes. Aunque podría considerar los
temas de revelación, inspiración y autoridad de las Escrituras, es un concepto que resulta de ellos
y, por lo tanto, no puede igualarse a ellos.

Revelación es la acción del Dios Infinito y Santo en el que voluntariamente se muestra al hombre
finito y pecador través de la historia para “descubrir” (gr. apokalypto - quitar el velo, descubrir lo
oculto) Su carácter y Sus propósitos. En esta revelación, Dios actúa a favor de la creación de tal
forma que cambia radicalmente la vida de los que reciben esa revelación. El punto culminante de
esa revelación divina es la persona de Jesucristo, el cual es Dios-hombre. Cuando es un acto
directo de Dios, como cuando se encarna (Jesucristo) y cuando se manifiesta visiblemente
(“teofanías”) por manifestaciones sobrenaturales, le llamamos revelación especial. Cuando es una
“comunicación” indirecta, como cuando la Biblia declara que la creación manifiesta Su poder, le
llamamos revelación general. Aunque algunos todavía debaten si la Biblia es revelación especial
o general, otros consideran que no es ni uno, ni lo otro, sino que la Biblia es el registro
inspiradamente escrito del testimonio de revelaciones divinas, sean especiales o generales.

La inspiración de las Escrituras (gr. teopneustos - 2 Tim. 3:16, “soplado por Dios”, o fero - 2 Ped.
1:20-21, “movido”) pretende describir la forma en que se producen las Escrituras y cómo llegan a
nosotros. Aunque los hombres que protagonizan los eventos de revelación divina registradas en
la Biblia fueron inspirados por Dios cuando actuaron y hablaron originalmente, lo que conocemos
de la doctrina de la inspiración tratan más sobre su registro escrito porque es lo que llega a
nosotros hoy en día. Los dos testimonios bíblicos de la inspiración (2 Timoteo y 2 Pedro), indican

34
que el registro escrito es el resultado de la influencia divina (“movidos”) sobre los autores bíblicos,
quiénes son también dirigidos por el Espíritu Santo (“soplado por Dios”) para asegurar que el
mensaje y acciones que Dios quiere transmitirnos se hagan realidad (2 Tim. 3:17). Por esto es que
también creemos que la inspiración incluye la preservación del texto bíblico hasta el día de hoy.
la inspiración, por tanto, hace posible que conozcamos hoy cómo Dios se ha revelado en el pasado
histórico descrito en las Escrituras bíblicas.

Mientras la inspiración describe cómo el Espíritu Santo actuó sobre los autores y transmisores
bíblicos, la iluminación describe cómo el Espíritu Santo actúa en los creyentes de todos los tiempos
para entender las Escrituras (Jn. 14:26; 15:26; 16:13; Ro. 2:29; 2 Cor. 3:16-18; Ef. 1:18; 1 Jn. 2:20,
27). De esta manera, Dios asegura que Su objetivo al revelarse se cumpla, no solo en el momento
original del acto de revelación, sino también en los creyentes de todos los tiempos. Debemos
observar que la iluminación del Espíritu Santo como experiencia común entre los creyentes, es
una acción necesaria por las limitaciones en la naturaleza humana, y aún más por los efectos de
la caída (Ro. 1:21; 2 Cor. 2:14; 4:4).

La Biblia afirma sobre sí misma su autoridad por su carácter distintivo como testimonio inspirado
de la revelación divina. Les referimos a las siguientes referencias al respecto.

La autoridad de las Escrituras según el AT

Deuteronomio 32:45-47; Josué 1:8; 2 Reyes 22:13; 23:3; 2 Cron. 34:31,32; Salmo 119; Daniel
9:2

La autoridad de las Escrituras según Jesús

Mateo 4:1-10; Mateo 5:17-19; Lucas 24:44,45; Juan 5:39,40; Juan 10:34,35

La autoridad de las Escrituras según el NT

Hechos 4:25; 28:25-27; Romanos 1:2; 3:2; 15:4; Hebreos 3:7-11; 10:15-17

Es necesario afirmar que las Escrituras interpretadas correctamente (“exégesis”) bajo la


iluminación del Espíritu Santo es AUTORIDAD al creyente y a la Iglesia. En esa AUTORIDAD, el
poder de Dios actúa en los creyentes para crear y nutrir la nueva vida en relación con Dios y el
prójimo (2 Tim. 3:17). Además, al considerar la AUTORIDAD de las Escrituras, apreciamos que la
Biblia es testigo confiable de la gracia liberadora y restauradora de Dios a través de Cristo.

Reflexiones finales sobre la Biblia

35
Al considerar lo que hemos planteado sobre la Biblia, podemos hablar sobre varios aspectos de
relevancia para nosotros hoy. Primero, podemos hablar sobre la vigencia de la Biblia. La Biblia es
pertinente y efectiva a nosotros hoy porque su mensaje es relevante a las circunstancias de la vida
e incide en la mente y corazón de la gente de hoy tanto como en el pasado. Los temas que plantea
son vigentes a las personas, comunidades e instituciones de todos los tiempos, aunque se
plantearon en circunstancias antiguas (lenguajes, costumbres y eventos antiguos). Así lo plantea
el profeta Isaías en 40:8 y 55:10-11. Por eso, Dios preserva estas Escrituras a través de la historia
(Ro. 3:2).

Podemos hablar sobre la influencia de la Biblia a través de la historia. A través de la historia,


podemos apreciar cómo la Biblia ha servido de vehículo para liberar las personas (Jn. 8:31-32; Ro.
8:2; Heb. 4:12). Su profundidad y veracidad llevan a la persona que la considera con honestidad y
humildad a una experiencia liberadora en su mente y su corazón. La Biblia proclama sanidad física
y emocional como acto de Dios sobre los que tienen fe (Is. 53:4; MT. 8:16-17; Stg. 5:14-18).
También nos da a conocer la bendición y el consuelo que Dios nos ha dado (Ef. 1:3) y la que
podemos impartir a los demás (Mt. 6:43-45; Ro. 12:14-15; 2 Cor. 1:3-7). Más importante aún, la
Biblia revela el perdón divino que nos restaura en formas muy reales y prácticas (ejemplo de la
mujer adúltera, Jn. 7:53-8:11, y no solamente en forma dogmática). Este perdón y restauración
hacen viable la experiencia de salvación (Ro. 1:16-17; Ef. 1:7) que nos lleva a vivir una “vida
abundante” (Is. 55:3; Jn. 10:10).

Pero estos efectos de la Biblia en nuestra vida, solo se materializan en nosotros cuando la
adoptamos en nuestra forma de vivir. Santiago 1:22-25 nos invita a considerar la Biblia como un
espejo contra el cual podemos contrastar nuestra conducta y, de tomarlo en serio, podemos ser
transformados para vivir a la altura de la voluntad de Dios (2 Cor. 3:18). Jesús lo expresó en
términos del proceso de construcción de nuestra residencia (Mateo 7:21-24). La construcción de
la casa es la forma en que “construimos” nuestra vida a través de las actitudes, decisiones y la
conducta. La Biblia es el cimiento firme y seguro sobre la que debemos desarrollar nuestra vida.

Finalmente, es sumamente necesario enfatizar en el hecho de que la Biblia es el mensaje que Dios
nos da sobre Su propósito de salvación. Es la palabra de Dios en la vida y palabra de los hombres.
La idea de encarnación está presente en la Biblia. Es Dios y hombre unidos en un proceso de
inspiración para dar el testimonio de autoridad sobre su revelación que trae perdón, liberación,
restauración, sanidad y salvación. A Dios le plujo revelarse en vasos de barro (2 Cor. 4:5-7), a
través de múltiples experiencias de encuentro con Su persona (1 Cor. 10:6; Hebreos 11);
experiencias que se hicieron posible a través de la fe.

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¿Cómo podemos estudiar la Biblia?

Ahora estamos en posición para discutir cómo hacemos posible que el mensaje divino de la Biblia
llegue a nosotros. La iluminación se opera, principalmente a través del estudio de la Biblia (Jn. 5:39).
Nos proponemos sugerir un método sencillo y práctico para el estudio de la Biblia y describir un
modelo que nos dará una visión adecuada de los elementos más relevantes a tomar en cuenta para este
estudio bíblico. Luego, describiremos algunas herramientas que entendemos serán de mucho provecho
al proceso de estudio de la Biblia.

Método sugerido

Los creyentes que se ocupan de su vida devocional, procuran mantener un plan de lectura de la
Biblia. Esta lectura no busca, necesariamente estudiar un tema o un pasaje bíblico específico. Más
bien busca enriquecer la vida a través de la reflexión sobre el contenido leído. Esta lectura
devocional usualmente se limita a entre 3 y 4 capítulos diariamente. Es común leer la Biblia en el
orden en el que aparecen los libros en ella, aunque últimamente ha aumentado el interés por un
orden más cronológico (orden en el que se escribieron o el orden cronológico del contenido). Si
hay un interés de que esta lectura también sirva de base para el estudio bíblico, es recomendable
que la lectura sea cronológico para no perder de vista el contexto histórico. También se recomienda
que se subraye o marque aquellas secciones que le llamen la atención y que se tomen notas, según
surjan preguntas o ideas. Si acostumbra a predicar o ministrar enseñanzas, le recomendamos que
tome notas sobre aquellos pasajes que podrían convertirse en sermones o lecciones.

En el caso de que esté haciendo una lectura de un pasaje con el objetivo de estudiarlo para un
sermón o lección, sugerimos el siguiente método.

Identificar la unidad bíblica relevante al estudio. En otras palabras, debe identificar dónde
comienza y dónde termina (versos) la perícopa o relato que trata el tema de estudio y el contexto
necesario para entenderlo adecuadamente. En ocasiones, habrá que leer no o más capítulos
anteriores y siguientes al pasaje que nos interesa. Aún hay ocasiones en que tendrá que leer todo
el libro en el que está el pasaje. Por ejemplo, para poder estudiar el capítulo 11 de Romanos,
será necesario leer también los capítulos 9 y 10, ya que el tema de Israel tratado en el capítulo
11 comienza a desarrollarse desde el capítulo 9.

Haga una primera lectura sin tomar notas, solo para poder identificar el flujo del pensamiento
del autor. Procure, entender qué se está discutiendo. Esta lectura debe darle una idea de las
secciones principales (temas, relatos individuales) del pasaje leído.

Haga una nueva lectura con mayor detenimiento. En esta lectura, siga las referencias paralelas
y lea las notas de referencia que provea su versión de la Biblia, si alguna. Haga las marcas
necesaria (subrayados, “highlights”). Le recomendamos usar marcas distintas (usualmente
colores) para distinguir acciones diferentes. Esto es, use marcas distintas para frases de interés,
temas claves, términos para aclarar o investigar (lugares, palabras, personas, eventos, etc.).
Escriba comentarios o notas que pueda relacionar con los versos o frases bíblicas (use citas
bíblicas para identificar esta relación). En estas notas o comentarios incluya las preguntas que le
surjan sobre lo que lee.

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Consulte las herramientas de estudio con relación a las notas y marcas que ha hecho en su
segunda lectura. Esta consulta debe llevarle al entendimiento del pasaje según el objetivo que
tenía en su estudio del pasaje.

Finalmente, produzca un bosquejo que refleje su entendimiento del pasaje (enfoque expositivo)
o que describa los temas que se discuten (enfoque temático). Este bosquejo servirá para definir
el sermón a predicar o el plan de la lección a enseñar.

La segunda parte de este curso servirá para abundar en las acciones y elementos importantes que
debe tomar en cuenta en los últimas tres “pasos” de este método sugerido.

Modelo para el estudio bíblico


La figura 8 ilustra los elementos importantes que debe tomar en cuenta cuando estudia el texto
bíblico. Estos elementos representan áreas para investigar ya que son vitales para “ilustrarnos” con
relación al significado del texto bíblico. Otra vez debemos enfatizar que en la segunda parte del
curso se abundará en cómo se pueden atender estos elementos que se presentan aquí. Veamos estos
elementos.

El texto. Aparte de lo discutido en el primer “paso” del método sugerido, debemos añadir lo
siguiente. Si conoce los idiomas originales y los “aparatos críticos” (si los conoce entenderá
a lo que nos referimos), debe leer el texto en los idiomas originales. De no ser el caso, debe
consultar varias versiones, particularmente si son de estudios. Recomendamos las versiones
de: Nueva versión internacional (NVI), Biblia de Jerusalén (BJ), Nueva traducción viviente
(NTV), Traducción en lenguaje actual (TLA) y Dios Habla Hoy (DHH), entre otras.

Contexto socio-histórico del texto. Debe identificar e investigar las costumbres, los eventos,
los personajes, los objetos y los lugares que se mencionan en el texto, particularmente los que
son relevantes a los temas que se presentan.

El autor. Aquí también se debe identificar e investigar quién es el que escribe el pasaje. Junto a
esto, debe investigarse cuándo y en qué circunstancias se encuentra al escribir el pasaje.
También debe investigarse las razones que tiene para escribirlo. Algo deseable sería la
identificación de las características o estilos al escribir. Algunas palabras o frases pueden ser
entendidas mejor si comprendemos cómo el autor acostumbra a usarlas.

La audiencia original. Además de identificar al autor original del texto, debe identificarse e
investigarse a quiénes le escribe este pasaje. De la misma forma que se hace para el autor
original, debe investigarse cómo es la audiencia, en qué circunstancias se encuentra en ese
momento y la relación que existe entre ella y el autor. Hay pasajes que pueden llevarnos a
conclusiones lamentables si no tomamos estos detalles. Por ejemplo, si no consideramos que
haya circunstancias particulares en la audiencia de 1 Timoteo 2:9-15, llegaremos a la
conclusión de que las mujeres no pueden ser ministros ni ejercer liderazgo sobre los hombres.

38
Por último, debe considerar a la audiencia actual. A la hora de determinar cómo aplicaremos
lo aprendido del texto bíblico, debemos identificar las características y necesidades de
aquellos que leerán el pasaje y los resultados de nuestro estudio. Algunos aspectos para
considerar son: la experiencia o trasfondo religioso, el nivel de educación, la generación a la
que pertenece, la orientación ocupacional y las circunstancias de vida actuales.

Figura 8. Modelo para el estudio de la Biblia.

Herramientas para el estudio bíblico

El estudiante de la Biblia tiene a su disposición una variedad de herramientas que le ayudará a


investigar las dudas o necesidades de información que surjan de su lectura del texto bíblico.
Estas herramientas son libros (impresos o electrónicos) y programas de computadora.
Revisaremos aquí los más relevantes y comúnmente disponibles. El maestro debe mostrar
ejemplos de herramientas reales y disponibles al momento.

Biblias y concordancias

En cuanto a las Biblias, ya hemos recomendado anteriormente versiones en español. podemos


añadir la sugerencia de que se prefieran versiones de estudio como las de Mundo Hispano y
la Biblia Popular. Si la Biblia de estudio es producto de múltiples colaboradores, debe ser
preferida. Estas biblias deben presentar una introducción a cada libro de la Biblia, notas
textuales y de interpretación, mapas, diagramas y discusión de temas, lugares, eventos y

39
personajes. Además, de Biblias de estudio, el estudiante debe hacerse de una concordancia
completa de la versión de Biblia preferida. Estas concordancias completas presentarán cada
palabra de la Biblia, con todas las referencias bíblicas en las que se usa. Son útiles para
estudiar el uso y sentido de palabras particulares.

Diccionarios y enciclopedias

Los diccionarios bíblicos presentarán en orden alfabético, los términos relevantes para el
estudio bíblico o teológico. Los términos podrán ser objetos, eventos, personas, lugares o
temas. También presentarán información relacionada al contexto de los libros, autores y
audiencia de la Biblia. Algunos son especializados en los idiomas originales de la Biblia,
temas de teología, secciones particulares de la Biblia, y de hasta períodos históricos
particulares. En el estudio de la Biblia, los que contienen ilustraciones y diagramas son muy
valiosos.

Referencias bíblicas

Los recursos que hemos denominado referencias bíblicas son aquellos que tratan con
información del contexto sociohistórico o teológico de la Biblia. Algunos tipos recursos que
podemos mencionar son:

Introducciones. Típicamente son introducciones al AT, al NT, o a secciones de la Biblia


(Pentateuco, Históricos, Proféticos, Poéticos, Evangelios, etc.). Hay también
introducciones a libros individuales de la Biblia. Estos presentan información general
sobre los libros tratados, tal como: autores, fechas en que se escriben, la audiencia
original, temas, bosquejos, dificultades de interpretación y otros.

Atlas o geografías. Estos pueden ser específicos de libros o secciones de la Biblia.


Presentan mapas, tablas, fotos y discuten información arqueológica e histórica sobre
lugares y eventos bíblicos. También podrían presentar cronologías y otros datos
históricos.

Historias. Los recursos de historias usualmente consideran al AT separadamente al NT.


El entorno sociohistórico de estas secciones es muy diferente y es comprensible que
quieran discutirse de forma separada. En las historias se discute cronológicamente los
eventos y personajes que están relacionados al contenido bíblico. Típicamente, se hace
referencia a los pasajes bíblicos que tienen que ver con el recuento histórico que se
hace. Estas historias nos permiten entender personajes históricos que se mencionan en
el texto bíblico y, muy especialmente nos ayudan a interpretar las profecías bíblicas.

Teologías. Los libros sobre teología sistemática y teología bíblica nos ayudan a revisar y
entender los temas teológicos que vamos identificando en nuestro estudio de la Biblia.
Las teologías sistemáticas discuten los distintos temas teológicos de forma
estructuradas. Mientras, las teologías bíblicas discuten los temas teológicos según se
presentan a través de los libros o de los autores bíblicos. Hay libros de teología que
tratan específicamente de un tema teológico. Estos recursos tienden a profundizar aún

40
más en ese tema y, por lo tanto, son los recomendados si el pasaje que estudia se enfoca
particularmente en ese tema teológico. Es importante que al investigar un tema
teológico, consulte más de un autor/libro con enfoques u opiniones distintas.

Comentarios bíblicos

Los comentarios son libros que discuten interpretaciones sobre el texto bíblico. Es como
tomar una clase privada de un maestro de la Biblia para estudiar alguna porción de la Biblia.
Hay diferentes tipos de comentarios, cada uno con su valor particular a su objetivo. Hay
comentarios resumidos de toda la Biblia y comentarios de libros o secciones bíblicas
particulares. Mientras más específico sea el comentario, más debería profundizar en la
interpretación. Hay comentarios orientados a la aplicación del texto bíblico (pastorales,
devocionales u homiléticos). Por otro lado, hay comentarios exegéticos que se enfocan en la
discusión profunda del texto a nivel académico. Hay comentarios especializados en discutir
el trasfondo social o retórico de la Biblia. El comentario particular que debe usar dependerá
de su interés y alcance en su gestión de estudio de la Biblia. Sin embargo, debe comenzar con
un buen comentario de la Biblia general. En español le recomendamos el Nuevo Comentario
Bíblico del siglo XXI. Este comentario le dará una discusión honesta y clara de los aspectos
a considerar al estudiar la Biblia, sin usar un lenguaje muy técnico, pero tampoco ignorando
información de exégesis por querer enfocarse solamente en lo devocional. Es un comentario
de un solo tomo y, considerando su calidad de discusión, está accesible en términos de
lenguaje y precio. De tener, los recursos para un comentario más extenso, le recomendamos
el Comentario Bíblico de Mundo Hispano. Este es un comentario de múltiples tomos
(aproximadamente 50 tomos) que cubre el AT y el NT.

Herramientas electrónicas

Por último, queremos también que el estudiante conozca que hay herramientas electrónicas
que nos facilitan el acceso a más recursos y nos proveen opciones para agilizar el estudio de
la Biblia. Estas herramientas nos permiten tener una concordancia completa para todas las
biblias que contenga. Estas concordancias NO serán volúmenes de muchas páginas que
necesitará revisar con mucho tiempo. Sino que son herramientas de búsqueda en las que podrá
indicar la palabra a buscar y el sistema le dará un listado de todas las ocurrencias de ella en
la versión de Biblia que quiera considerar.

Además, estas herramientas incluyen facilidades para crear sermones, analizar pasajes
bíblicos y preparar presentaciones. Una de las conveniencias de estas herramientas es que los
libros se proveen de forma electrónica, permitiéndole marcar y hacer notas a las que luego
podrá referir cuando quiera estudiar un tema particular. Además, el que estén en forma
electrónica permitirá que el precio del libro sea más accesible que el precio del impreso.

Sugerimos que el maestro haga una demostración de, al menos, algunas de estas herramientas.
Algunas que puede considerar son: eSword, OliveTree – YouVersion, Accordance,
Bibleworks, y Faithlife Logos. Recomendamos encarecidamente que si el estudiante quiere

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estudiar la Biblia de forma seria y profunda adquiera una de las herramientas entre
Accordance, Bibleworks y Logos.

42
Parte II
Interpretación bíblica y teología

43
Introducción

En la primera parte hemos establecido que la Biblia es el testimonio escrito de la revelación divina
entre los hombres. Este testimonio llega a nosotros por medio de la acción intencionada y expresa
de Dios, a través de la inspiración del Espíritu Santo en los escritores sagrados, y actuando a favor de
la preservación de este testimonio a lo largo del proceso de copias y/o traducciones de los
manuscritos originales. Si el contenido de la Biblia es un testimonio de la revelación de Dios, debe
tener entonces el propósito de comunicar un mensaje de relevancia a su audiencia. Si la inspiración
del Espíritu Santo no solo fue sobre los actores originales de los eventos de revelación, sino también
sobre los que transmitieron el testimonio de esos eventos, entonces es un mensaje para nosotros
también, quienes hemos sido alcanzados por este testimonio escrito.

Ahora bien, ¿Cómo llegará ese mensaje a nosotros hoy en día? ¿Cómo podemos entender estos
eventos de revelación que han ocurrido en el pasado de entre 1,900 a 4,000 años atrás? ¿Cómo
entenderlos si los relatos que los describen están escritos en idiomas antiguos que ya no se usan en
la actualidad? ¿Cómo entenderlos si se dieron en unos entornos culturales (ambientes) antiguos en
países del otro lado del mundo (para los que vivimos en el hemisferio occidental)? La distancia
temporal, lingüística, cultural y geográfica nos “obliga” a desarrollar un “mecanismo” o una
“metodología” por la que podamos tomar en consideración todos estos elementos de
“distanciamiento” para determinar el significado del texto bíblico.

Hay tres términos que se usan con regularidad en la literatura sobre la búsqueda del significado del
texto bíblico, los cuales también se usan en las discusiones sobre ello (enseñanzas y debates). Estos
tres términos se usan muchas veces de forma intercambiables o como sinónimos. Otros distinguen
una de las otras. En nuestra exposición, estaremos distinguiéndolas, según describimos a
continuación. Estos tres términos son: interpretación, exégesis, y hermenéutica.

Interpretación

Usaremos el término interpretación para referirnos a todo el proceso que llevamos para poder
entender el significado del texto bíblico (“exégesis”) y aplicarlo a nuestra vida (“hermenéutica”)
y/o de la audiencia a la que predicamos o enseñamos. Por esta razón, hemos titulado esta segunda
parte del curso como Interpretación bíblica. Debemos recordar que otros autores podrían
referirse como hermenéutica a lo que llamamos aquí interpretación.

Exégesis

En este curso, usaremos el término de exégesis para referirnos a las acciones o métodos para
estudiar el texto bíblico (generalmente una perícopa), considerando el uso de:

(1) las palabras (“léxico” o vocabulario, y sintaxis);


(2) la gramática;
(3) las figuras retóricas;

44
(4) los géneros literarios;
(5) el trasfondo sociohistórico
(6) el trasfondo canónico-teológico

con el fin de determinar el significado o mensaje que el autor quiso transmitir al escribir a
la audiencia original.

A menudo, cuando nuestra exégesis considera estos elementos, se le llama una exégesis literal o
gramático-histórico. Preferimos usar el segundo término, en lugar del primero. El usar el término
literal podría llevarnos a pensar que no podemos considerar el sentido figurado o simbólico, y por
lo tanto descartaríamos el uso de las figuras retóricas y los géneros literarios. Le llamamos
gramático-histórico porque al considerar el significado básico de las palabras, la gramática y el
trasfondo sociohistórico, comprenderemos cuando el autor (humano y/o divino) nos lleva a tomar
en cuenta el sentido figurado o simbólico para llegar al significado de la perícopa.

Debemos discutir brevemente otro concepto que comúnmente se aborda en este punto. Este
concepto se le conoce como el “sentido pleno, profundo o completo” del texto. En la literatura
técnica o académica se le llama “sensus plenior” (latín). Según este concepto (originado por
eruditos católicos desde la década del 1920), el autor divino incorpora un significado que el autor
humano no necesariamente lo contempló al momento de escribir el texto. Raymond E. Brown,
uno de sus principales exponentes, lo define como: “el significado adicional, más profundo,
propiciado por Dios pero no claramente pretendido por el autor humano y que se entiende de las
palabras del texto bíblico (o grupo de textos, o hasta de un libro completo) cuando se estudian a
la luz de la revelación subsiguiente o el desarrollo del entendimiento de la revelación”.

Ante el peligro de “extender” el significado del texto bíblico a lo que se le ocurra en la imaginación
del intérprete (como la interpretación alegórica, o aquella basada en alguna pretendida
experiencia personal de “revelación divina”), algunos de los adeptos al “sensus plenior” como
William LaSor han necesitado explicar que este concepto “no es atribuir doctrinas o teorías
teológicas particulares al texto [nota del maestro: a esto se le llama comúnmente eiségesis], sino
una lectura desde el texto del significado más completo requerido por la revelación completa de
Dios”. Esto nos hace reflexionar sobre varias cosas. ¿Acaso la doctrina de la inspiración no se
describe como la influencia divina sobre los autores humanos para incluir el significado e intención
divina a través de la intención humana? A esta pregunta, algunos han argumentado contra ello
con pasajes bíblicos como Génesis 3:15.

William S. LaSor, en la página 133 y en su artículo Interpretation of Prophecy en Baker’s Dictionary


of Practical Theology (Baker, 1967), presenta como el sentido “literal” o gramático-histórico de
Gen. 3:15 lo siguiente:

“Dios está diciendo que habrá hostilidad entre los seres humanos (la simiente de la mujer) y
las serpientes (la simiente de la serpiente), resultando que los seres humanos sean heridos
(herida en el calcañar), y también las serpientes (herida en la cabeza). Pero, esto a duras penas
hace justicia a la historia que se relata. Tiene que haber un significado más profundo. El “sensus

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plenior” se expresaría como sigue: Una criatura (serpiente) hostil a Dios y a su voluntad
revelada ha provocado la crisis espiritual (tentación y caída). Esta hostilidad estará
expresándose a través de los siglos y los seres humanos serán heridos por causa de esta
hostilidad. Pero, al final habrá victoria porque cierto hombre (a quien podemos identificar
como Jesucristo, basándonos en revelación futura) destruirá finalmente al tentador (a quién
podemos identificar como Satanás, basándonos en revelación futura)”.

Note que si hubiéramos buscado solo el significado original y literal de las palabras en Génesis
3:15, solo hubiésemos llegado a una explicación de la hostilidad usual entre personas y serpientes.
Pero la revelación posterior testificada en libros de la Biblia que se escriben posteriormente, nos
han “iluminado” para entender un significado que va más allá de la intención humana original.
Pero, esto es muy distinto a que busquemos un significado “espiritual” o “alegórico” al texto. Esto
sería muy peligroso para una santa interpretación del texto bíblico.

Lo que estos eruditos describen como “sensus plenior” estaría cubierto por lo que llamaremos
aquí análisis canónico-teológico. La revelación futura de la que hablaba Brown y LaSor, debe estar
dentro del marco teológico del canon bíblico. De otra manera, el significado del texto sería
totalmente subjetivo y solo limitado al grado de imaginación del intérprete, quien podría referirse
a una gran variedad de experiencias y argumentos que poco tendrían que ver con el texto y su
contexto. Esto debemos evitarlo y rechazarlo decididamente. Pero, ampliaremos luego este tema
a medida que vayamos estudiando los diferentes tipos de análisis para la interpretación bíblica.

La exégesis ha sido descrita y entendida tanto como ciencia como arte. Es ciencia porque tiene
reglas y métodos y es arte como requiere disciplina, intuición y se perfecciona con la práctica. La
regla fundamental de la exégesis bíblica es que el texto bíblico es el propio intérprete de la
perícopa estudiada. Esto es, la clave para entender un pasaje bíblico la encontraremos en el
contexto bíblico. Este contexto estará muchas veces justo antes o después de la perícopa
estudiada (análisis textual y literario). Otras veces, estará dado por las circunstancias que rodea la
perícopa estudiada (análisis sociohistórico). Y otras veces estará dada por lo que se enseña en los
demás libros del mismo autor, la misa sección de la Biblia, o por lo que se enseña del mismo tema
a lo largo de todo el canon bíblico (análisis canónico-teológico). Conoceremos otros principios o
reglas para la interpretación a medida que vayamos presentando los diferentes tipos de análisis.

Hermenéutica

Una vez hayamos determinado un entendimiento del significado del pasaje en términos de la
intención y propósito del autor bíblico cuando escribe a su audiencia original, estaremos en
posición de aplicar este significado a nuestra vida y/o a la de aquellos a quienes estaremos
ministrando, enseñando o predicando. Esa es la finalidad de la hermenéutica. Como hemos
indicado anteriormente, en la literatura sobre interpretación bíblica, podemos toparnos con el
uso de este término como sinónimo de nuestro uso aquí del término Interpretación bíblica.
Entonces, el concepto de hermenéutica incluiría también la exégesis. Sin embargo, para poder ser
más preciso queremos en nuestra exposición distinguir entre exégesis y hermenéutica indicando

46
que la hermenéutica incluye la aplicación del resultado de la exégesis a una audiencia que NO es
la audiencia original.

Esta audiencia puede ser la que estudia al momento el texto bíblico, o cualquier otra que haya
sido posterior o distinta a la que originalmente el autor bíblico escribió. Es importante, para los
fines hermenéuticos, que tengamos presente el perfil de la audiencia en consideración. Este perfil
incluiría aspectos tales como las aptitudes y las necesidades de la audiencia. En la sección de
análisis pastoral estaremos ampliando sobre estas consideraciones.

Ya que hemos introducido los términos básicos de la interpretación bíblica, nos moveremos a la
discusión de cinco (o algunos lo verán como seis) tipos de análisis que debemos realizar para
interpretar sanamente las Escrituras. En el presente estudio, estaremos considerando estos tipos de
análisis o principios de interpretación de una forma básica, pero en un nivel suficiente para poder
interpretar sanamente las Escrituras. La interpretación sana de las Escrituras es aquella que le hace
justicia al propósito divino al inspirarla y preservarla hasta nuestros días. Estos tipos de análisis
podemos considerarlos como reglas o principios de interpretación. Los resumimos aquí antes de
discutirlas en mayor detalle.

Análisis del texto. El principio del idioma. Este es el principio que nos ayuda a determinar cuál es
la lectura que haremos sobre la perícopa que estudiamos.
Análisis literario. El principio de la escritura. Aquí consideramos nuestro entendimiento sobre la
manera lógica y/o artística en la que está escrita la perícopa estudiada.
Análisis sociohistórico. El principio del trasfondo. Este principio nos llevará a considerar todos los
elementos socioculturales, históricos y geográficos que tengan que ver con la perícopa
estudiada.
Análisis canónico-teológico. El principio del canon. Luego de introducir el concepto de teología,
lo utilizaremos para tomar en cuenta el pensamiento común de nuestra perícopa con
relación a los demás escritos del autor dentro del canon bíblico. También se aplicará a la
discusión de temas similares al de la perícopa dentro del canon bíblico. En este principio,
nos hacemos conscientes de que la Biblia guarda unidad de propósito y teológico. Pero, es
importante que distingamos entre unidad y uniformidad. La unidad NO excluye la
diversidad.
Análisis pastoral. El principio de la aplicación. Como indica el apóstol Pablo en 2 Timoteo 3:16-
17: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para
hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y
nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que
haga toda buena obra” (NTV). La finalidad de las Escrituras inspiradas es que pueda
redundar en nuestra edificación. Esto nos lleva al entendimiento de que al interpretar las
Escrituras, debe aplicarse a nuestra vida de tal manera que maduremos en nuestro
pensamiento para ser emocionalmente estables y volitivamente (relativo a la voluntad)
claros y firmes. De esa manera, haremos lo que es correcto delante de Dios.

47
Discutiremos entonces en mayor detalle cada uno de estos tipos de análisis o principios de
interpretación.

48
Análisis del texto

Mientras tomaba unos cursos requeridos para una certificación profesional, trabajaba con unas
preguntas asignadas. Dedicaba un gran esfuerzo para responder a las preguntas que eran basadas
en casos o escenarios hipotéticos, pero basados en situaciones que se daban en la realidad. Las
respuestas tomaban varios párrafos de análisis y discusión. Al terminar mi “asignación” lo entregué
y esperé por los resultados. Me sentía confiado por la labor que había hecho. Mucha fue mi sorpresa
y mi asombro cuando me topé con una nota del profesor en una de las preguntas: “¡Excelente
respuesta para la pregunta equivocada!” Con esta nota, el profesor me estaba indicando que lo que
había escrito como respuesta estaba bien argumentado y redactado, pero NO TENÍA RELACIÓN CON
LA PREGUNTA …

Eso es precisamente lo que podría ocurrirnos si intentamos interpretar las Escrituras teniendo una
versión del texto que NO corresponde adecuadamente al texto más confiable en los idiomas
originales. Para interpretar el texto hay que determinar cuál es el texto para interpretar. Nosotros
acostumbramos a estudiar la Biblia en nuestra lengua “franca” o común. Para la mayoría, esa lengua
es el español. Para algunos otros puede ser el inglés, y para otros podría ser portugués, francés,
alemán, italiano, danés, o algunos de los dialectos o idiomas de África, o de la India. Sin embargo, los
libros de la Biblia NO se escribieron originalmente en ninguna de esos lenguajes. Se escribieron en
versiones antiguas de los idiomas hebreo, arameo y griego, los cuales ya no se usan hoy.

Es importante señalar que para llegar la Biblia en nuestro idioma a nuestras manos, se ha pasado por
un proceso tedioso y minucioso de “lectura” de manuscritos antiguos. No es una lectura fácil porque
los manuscritos no están accesibles como los libros que tenemos en nuestras bibliotecas. Además,
la forma en que se escribía no hacía fácil la lectura de esos manuscritos originales. Veamos algunas
de las dificultades:

1. Se escribía todo en mayúscula, sin capítulos y versículos


2. En el hebreo antiguo NO se escribían vocales, solo consonantes
3. No se incluían signos de puntuación, o eran muy escasos y ambiguos
4. No se dejaban espacios entre palabras, ni entre oraciones
5. Los copistas añadían comentarios y amenazas que podían confundirse con el contenido
“legítimo” de los documentos
6. Algunos manuscritos son versiones parafraseadas de los textos originales
7. Muchos manuscritos son traducciones a otros idiomas (siríaco-arameo, copto, griego, latín,
etc.)
8. En el proceso de copiar, se inducían errores por oír mal, o por no tener el texto original de
forma clara, además de otras razones.
9. En la actualidad se han identificado más de 200,000 variantes (formas diferentes de versos
bíblicos). Los eruditos concuerdan que ninguna de estas variantes afecta las doctrinas
fundamentales del cristianismo. Sin embargo, esta realidad nos invita a ser más humildes a la

49
hora de dogmatizar basándonos en textos en nuestros idiomas en lugar de basarnos en los
idiomas originales.

Para ilustrar algunas de las dificultades que tienen los traductores de la Biblia a nuestros idiomas,
observe la Figura 9. Note la sección enmarcada en rojo. Se trabajan con copias de los manuscritos,
porque los documentos físicos no resistirían las condiciones de nuestro ambiente. Estos documentos
son preservados en ambientes controlados. Antes de guardarlos, se sacan múltiples copias para que
los estudiosos y traductores accedan estas copias en lugar de los documentos físicos. Como verá, a
letras más opacas que otras y hasta letras incompletas.

Figura 9. Ejemplo texto manuscrito antiguo (Mateo 2:6 y versos siguientes)

Las traducciones no pueden basarse en un solo manuscrito, porque la mayoría no son completos
(solo muestran algún fragmento de algún libro, o algunos libros y no todos) y porque no todos los
manuscritos muestran el mismo texto (conjunto de palabras). Como hemos indicado en la primera
parte de este curso, las versiones críticas NA28 y GNT5 (Nuevo Testamento) y la BHS son textos en
griego y hebreo/arameo resultantes de la consulta de miles de estos manuscritos. Por ello, los
traductores los usan para su labor de llevar las Escrituras a nuestros idiomas.

Ahora bien, en este curso, no partimos de la premisa de que nuestros estudiantes conocen los
idiomas en los que originalmente se escribieron los libros de la Biblia. ¿Cómo podemos tener alguna
certeza o seguridad de que estamos leyendo el texto correcto? Afortunadamente, tenemos a nuestra
disposición una gran variedad de buenas traducciones en nuestros idiomas. Además, muchas de
estas traducciones se presentan en versiones de estudio que incluyen notas explicativas (refiérase a
la sección en la primera parte que discute las referencias bíblicas) donde discuten algunas variantes
importantes a considerar para algunos pasajes o versos bíblicos en donde pueden presentarse
traducciones distintas con significados notablemente diferentes. Además, existentes diferentes

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herramientas que le ayudarán a asegurarse de estar considerando el texto correcto. Como resultado,
recomendamos al estudiante las siguientes prácticas.

1. Consulte al menos tres (3) versiones distintas, además de la versión a leer cuando esté
predicando o enseñando (usualmente es la ReinaValera 1960, en español). Algunas que
sugerimos son: Nueva Versión Internacional (NVI), Biblia de Jerusalén (BJ), La Biblia Textual
(BTX), Biblia de Alta Definición Lexham (BADL), Dios Habla Hoy (DHH), Nueva
Traducción Viviente (NTV) y Traducción Lenguaje Actual (TLA), La Biblia Las Américas
(LBLA).
2. Preste atención a TODAS las notas que se incluyen en las versiones de estudio, particularmente
las que discuten variantes en los manuscritos antiguos.
3. Use comentarios bíblicos que discutan las diferencias en los manuscritos y presenten cuán
seguro es el texto en la versión en la que está leyendo la perícopa. Usualmente, los comentarios
exegéticos lo hacen, pero a menudo discuten con mucho detalle asuntos de los idiomas
originales y pueden hacer la lectura más difícil. Le recomendamos comentarios de lectura más
accesible, como el Nuevo comentario bíblico del siglo XXI y el Comentario bíblico Mundo
Hispano, entre otros.
4. Considere las diferentes versiones unas al lado de otras para identificar las diferencias y notar
cuán significantes son estas diferencias. Si tiene la facilidad de usar herramientas electrónicas
para el estudio de la Biblia, procure que incluya una funcionalidad para comparar versiones.

Para ilustrar la importancia de este principio de interpretación o tipo de análisis, consideremos los
versos 9 y 10 del capítulo 5 de Apocalipsis (ver Figura 10 con la comparación de versiones entre
RVR60, DHH, NVI, TLA y NTV). Usando la funcionalidad de comparación de versiones en Logos 8,
notamos que para el verso 9, las versiones distintas a RVR60 difieren entre un 43% a 53%, y para el
verso 9 difieren entre un 54% y 63%.

Figura 10. Apocalipsis 5:9-10 en Comparación de versiones en Logos 8 (TLA, NTV

Ahora bien, ¿cuán importantes son estas diferencias?, y ¿cuáles son estas diferencias? Esta
funcionalidad en Logos le permite ver el texto base que está usando en el extremo izquierdo (RVR60)
y en diferentes columnas le muestra el texto correspondiente en las otras versiones (TLA, NTV, DHH
y NVI en la figura 10). Lo mejor de todo es que le muestra las palabras nuevas o distintas en cada

51
versión (letras azules), las palabras del texto base (RVR60) que no usa (las tachadas) y las que
mantiene del texto base (en letras negras). Esto describiría cómo la comparación nos ayuda a
identificar las diferencias.

Para determinar cuán importantes pueden ser estas diferencias, tendríamos que leer cada versión.
En nuestra lectura identificamos tres (3) diferencias significativas, una en el verso 9 y dos en el verso
10:

1. Verso 9: en RVR60 lee “nos has redimido”; mientras TLA lee: “rescataste”; NTV lee: “pagó
el rescate”; DHH lee: “redimiste”; y NVI lee: “compraste”. La RVR60 incluye a los que cantan
entre aquellos que han sido redimido (los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos), mientras
que TODAS las otras versiones NO los incluyen. Una revisión de todas las otras versiones en
español le mostrarán que lecturas similares a la TLA, NTV, DHH y NVI.
2. Verso 10: en RVR 60 lee: “nos has hecho … reinaremos”; mientras TLA lee: “Los hiciste …
ellos gobernarán”; NTV lee: “la has trasformado … reinarán”; DHH lee: “De ellos hiciste …
reinarán”; y NVI lee: “De ellos hiciste … reinarán”. Otra vez, la RVR60 incluye a los que
cantan entre aquellos que reinarán y son sacerdotes (los cuatro seres vivientes y los 24
ancianos), mientras que TODAS las otras versiones NO los incluyen.

Aunque estas diferencias sí cambiarían la forma de entender o interpretar el texto, estas diferencias
no afectan doctrinas fundamentales de la fe cristiana. Al consultar comentarios bíblicos y/o notas
textuales en biblias de estudio, aprenderá que estas lecturas diferentes se deben a que la RVR60,
como la King James Version (KJV) en inglés, se basaron en unos manuscritos muy tardíos (después
del siglo XIII) y reflejan versiones modificadas si las comparamos con los manuscritos más antiguos
(usadas por las otras versiones o traducciones).

Lo único que nos queda para mencionar con relación al análisis del texto es que debemos procurar
identificar los límites de la perícopa o pasaje que necesitaremos leer para tener el contexto adecuado
al pasaje que nos interesa. Recuerde que el texto original NO estaba dividido en versículos y
capítulos, por lo que NO puede dejarse llevar por la división de versículos o capítulos para determinar
dónde debe comenzar a leer y hasta donde debe leer. Le sugerimos lo siguiente:

1. Lea el pasaje que le interesa para identificar si necesita leer antes, o después de este pasaje.
Las frases: Por lo cual, Por tanto, Así que, De manera, etc. son indicativos de que debe leer,
al menos versículos anteriores al pasaje.
2. Lea algunos versículos posteriores para ver si se sigue hablando del tema del pasaje de interés.
De ser así, debe incluir todos los versos posteriores que tienen una conexión temática (o
gramatical, si es que la oración no ha terminado) al pasaje de interés.

Hebreos 12:1-2

Tome por ejemplo el pasaje de Hebreos 12:1-2. Al leer estos dos versos en RVR60 notamos
la frase Por tanto, que nos mueve a considerar los versos anteriores. Pero ¿hasta qué punto?

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Aquí nos fijamos en la frase “teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos”. El
autor está presumiendo que estos testigos son conocidos al que lee. Esto, combinado con
la frase Por tanto, nos debe conducir a entender que son los referidos en el capítulo 11. Es
la conexión lógica al texto. Las versiones NTV y DHH son más efectivas en ayudarnos a
identificar quiénes son cuando traducen la frase como: “rodeados por una enorme multitud
de testigos de la vida de fe” (NTV) y “teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han
demostrado su fe” (DHH). Por otro lado, ¿necesitaremos considerar los versos luego de Heb.
12:2? Una lectura del verso 3 al 5 nos lleva a entender que están relacionados a los versos
1-2, pero extienden el tema a aspectos adicionales. Podríamos, por tanto, definir la perícopa
a estudiar como Hebreos 11:1 – 12:2 y no se afectaría el resultado de nuestra interpretación.
Sin embargo, si quisiéramos ser más extenso en nuestro sermón o lección, incluiríamos
hasta el verso 13 del capítulo 12 para ampliar la discusión a temas como el martirio, la
disciplina cristiana, y la perseverancia.

Romanos 10:17

Un ejemplo final para ilustrar cómo podemos evitar interpretaciones fuera de contexto y así
no “encontrar” apoyo escritural a doctrinas que realmente no se están enseñando en esos
pasajes. Tomemos de ejemplo el verso 17 del capítulo 10 de Romanos. RVR60 lee así: “Así
que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Por mucho tiempo, los reformados (a
menudo les llaman “calvinistas”) han enseñado que este verso enseña que la fe en los
creyentes es resultado del decreto de Dios (“la palabra de Dios”). Es una forma de ordo
salutis, o un “orden de salvación”. Para ellos, este verso puede parafrasearse algo así, como:
“El decreto de Dios hace que oigamos el llamado de Dios y eso produce fe para ser salvos”.
De manera que la fe NO es nuestra (aquí citan a Efesios 2:8) sino que Dios la produjo por su
decreto solo sobre aquellos que han sido elegidos o predestinados. La pregunta sería, ¿una
interpretación sana de este verso llegaría a esa conclusión?

Al revisar el verso nos topamos con la frase Así que, lo cual nos mueve a considerar los versos
anteriores. Una lectura atenta, nos lleva hasta el verso 5 como contexto al verso 17. Pero,
el contexto más inmediato es desde el verso 14. Más aún, cuando lo analizamos, el verso 17
es un resumen corto de los versos 14 y 15, siendo el verso 16 un paréntesis. Sin considerar
otros elementos de la interpretación (como el hecho de que está la perícopa está enfocada
en Israel y su responsabilidad de salvación y no necesariamente de la salvación de toda la
humanidad), podemos notar que el pensamiento del apóstol fluye de la siguiente manera:

1. La invocación a Jesús o salvación (Ro. 10:9-10), es consecuencia de la fe (10:14);


2. Pero, no pueden tener fe en Jesús si no han escuchado de él (10:14);
3. Y no pueden oír de Jesús si no hay predicación de la palabra de Dios (10:14);
4. Y no hay quien predique la palabra de Dios si no hay comisión divina (10:15).

53
De manera que, el verso 17 está resumiendo estos cuatro puntos. Así que la fe (la fe que
resulta en la invocación a Jesús o salvación, punto 1) es por el oír (la fe es una respuesta a
lo que se oye sobre Jesús, punto 2), y el oír, por la palabra de Dios (lo que oyen que puede
resultar en fe, es el mensaje de la palabra de Dios predicada por aquellos comisionados por
la palabra de Dios, puntos 3 y 4). El contexto, por tanto, no señala nada sobre un decreto
divino que “inyecta” irremediable e irresistiblemente fe solo a los predestinados. Al
contrario un análisis completo de interpretación nos llevaría a entender que Pablo está
hablando de la responsabilidad de Israel de responder con fe al mensaje del evangelio. Solo
está indicando que nuestra responsabilidad es predicar el mensaje, para lo cual hemos sido
comisionados.

Otros pasajes que pueden ilustrar este principio son Salmos 118:24 en su contexto de 118:21-24,
para saber de qué día está hablando el salmista. También Juan 10:10, en su contexto de Juan 9:1-
10:21, para entender a quien está describiendo con estas palabras y a quién o a quiénes contrasta
con el buen pastor y la puerta de las ovejas (especialmente a la luz de 9:22, 34, 40).

54
Análisis Literario

El análisis literario es uno de los más importantes a la hora de interpretar el texto bíblico. Esto se
debe al hecho de que la Biblia es un documento escrito con intención literaria. Esto quiere decir que
los autores al escribir escogieron los elementos literarios que entendieron les facilitaría el proceso
de presentar el mensaje que querían llevar conscientemente, y/o el mensaje que el Espíritu de Dios
les impulsaba a llevar (explícita o implícitamente, inspiración). ¿A cuáles elementos literarios nos
referimos aquí? En este curso nos referiremos específicamente a los siguientes elementos literarios.

Vocabulario o selección de palabras (léxico, semántica). Los escritores sagrados escogieron


palabras según les parecía describían mejor lo que querían expresar. Términos en hebreo,
tales como aquellos traducidos por redentor, expiación, pecado, alma, y otros. En griego,
aquellos traducidos por salvación, mesías, justificación, pleno conocimiento, y otros que
incluso se acuñaron como nuevas para poder traer el mensaje innovador del evangelio.
Gramática. La construcción de frases y oraciones tomando en cuenta las funciones de cada
palabra buscaban mayor precisión y claridad en la exposición del mensaje que querían
transmitir. Es imprescindible usar la gramática cuando se quiere expresar el algún idioma
oral y escrito. Ahora bien, no todos los autores dominaban la gramática a un mismo nivel.
Encontramos algunos escritores que conocen bien las reglas de su lenguaje (gramática) y lo
aprovechan al máximo. Otros, no demuestran dominar mucho la gramática y hay que hacer
un esfuerzo mayor para entender su mensaje. Afortunadamente, gran parte de ese esfuerzo
lo han hecho los traductores de la Biblia.
Recursos literarios. Junto a las reglas del lenguaje, los autores bíblicos hicieron uso de variados
recursos literarios disponibles en su época para enfatizar en aspectos particulares de sus
mensajes. Estudiaremos algunos de estos recursos que sean más accesibles y comunes.
Géneros literarios. Es de suma importancia el conocer las formas o géneros literarios que
usaron los escritores sagrados. Debemos recordar que la audiencia original era
predominantemente una audiencia no lectora. Muy pocas personas podían leer y escribir.
Aquellas personas que podían hacerlo no tenían mucho acceso a material escrito como para
poder leerlo. Por esto, la comunidad cristiana dependía grandemente de escuchar lo que
otros leían, o lo que otros predicaban o enseñaban. La mayoría de los géneros usados en la
Biblia son géneros conocidos por los autores. Otros, son géneros creados por los autores
bíblicos.

Vocabulario y semántica

El análisis literario más básico es el del significado de las palabras del texto. Para ello, usamos de
la “tradición” o “costumbre” que nos llevará al sentido usual y práctico de las palabras. Pero, para
ser más certeros y correctos, debemos usar el diccionario. La semántica es la disciplina que
estudia los significados de las palabras y cómo se ha llegado a esos significados. El resultado de
ese estudio, típicamente se presenta en los diccionarios o léxicos.

55
La semántica nos enseña que las palabras no tienen un significado único y singular. Su significado
particular dependerá del contexto en el que se usa la palabra y su función en la oración o párrafo
donde aparece. A los diferentes significados que puede tener una palabra les llamamos
acepciones. Es importante que al usar el diccionario notemos las distintas acepciones y de qué
dependen cada una. Presentaremos un ejemplo para ilustrar el uso del diccionario.

Primero veamos el verbo vivir. Cuando buscamos esta palabra en el Diccionario de la lengua
española de la Real Academia Española (https://dle.rae.es) nos presentan lo siguiente:

Figura 11. Acepciones para la palabra sustantiva, vivir.

Primero, el diccionario nos presenta la palabra en cuestión: vivir. Luego nos da alguna información
semántica (relacionada al origen de la palabra y/o su significado), Del lat. Vivere. Esto nos indica
que la forma de la palabra en español proviene del latín. Pero, lo más relevante para nuestro
curso, son las 11 acepciones que se presentan. De los 11, 10 corresponden a la forma intransitiva
del verbo (intr., no está en el alcance del curso discutir los detalles gramaticales, sino aquellos
más básicos). Solo una acepción corresponde a la forma transitiva del verbo (tr.).

Para nuestros propósitos, todos son formas verbales. Ahora bien, usted deberá revisar todas las
acepciones y determinar cuáles aplican al texto que está estudiando. Una forma práctica y simple
es tratar de sustituir la palabra por su significado o acepción en el texto estudiado. Por ejemplo,
si el texto estudiado dice algo como: “Abram pasó a vivir a Harán”. Si sustituye la primera acepción
diría algo como: “Abram pasó a tener vida a Harán”, lo cual no tendría mucho sentido. Sin
embargo, si usa la quinta acepción, sería “Abram pasó a habitar o morar a Harán”. Eso sí tendría
sentido y parece ser la acepción que correspondería al texto.

Observe que el diccionario le brinda algunos ejemplos, si entienden que son necesarios para
entender la acepción. Un buen diccionario también le presentará algunas expresiones idiomáticas
o modismos que usan la palabra que estudia. Estas son expresiones que representan ideas o
conceptos diferentes a las que se pueden entender al tomar el significado literal de cada una de
sus palabras. En el ejemplo presentado, observe los siguientes cuatro modismos.

56
Figura 12. Modismos que usan la palabra vivir.

El primero, no quiere decir que le quiten la vida física a alguien, sino que es una expresión que
indica que le causan molestia o fastidio. En el tercer caso, no preguntan quién está respirando y
le late el corazón, sino que se pide que se identifiquen.

Para culminar esta sección, notamos que el diccionario en línea referido anteriormente presenta
un segundo grupo de acepciones relacionadas a la palabra vivir. En este caso, trata con las
acepciones del nombre o sustantivo masculino, vivir. Solo se presenta una acepción y dos
modismos relacionados.

Figura 13. Acepción y modismo para la palabra sustantiva, vivir.

Invitamos al estudiante a practicar el uso del diccionario para buscar otras palabras (ej. mano).
Pero, es necesario que alertemos que los diccionarios bíblicos no son iguales a los diccionarios de
idiomas. Los diccionarios bíblicos usualmente solo incluyen términos o conceptos bíblicos. Mas
que significados, pretenden describir o explicar cómo se usan estos términos o conceptos. En esta
descripción o explicación, usualmente presentan uno o más significados, datos sobre las palabras
griegas o hebreas que se traducen por esta palabra (si aplica) y una discusión sistemática
(bosquejada) de su uso y sentido en la Biblia (ver Figura 14). La Figura 15 ilustra la sección típica
de Bibliografía que acompaña cada artículo en los diccionarios bíblicos. Con esta información
puede ampliar el estudio de este tema si accede a los recursos incluidos en la Bibliografía.

57
Figura 14. Un artículo sobre el término vida del Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia

Figura 15. Sección de bibliografía en el artículo sobre el término vida del Nuevo diccionario
ilustrado de la Biblia

Gramática

Hemos afirmado que la Biblia es un conjunto de documentos escritos con intención literaria. Como
tal, se vale de lenguajes o idiomas conocidos al momento en que se escriben estos libros. Pero, a
nosotros nos llega en el idioma que usamos frecuentemente en nuestras interacciones diarias.
Para propósitos de este documento, estaremos refiriéndonos al español, como el idioma natural
que usamos a diario y frecuentemente.

Aprendemos los lenguajes naturales desde pequeños en nuestra interacción familiar. Luego, este
conocimiento del idioma se torna más “formal” cuando nos someten al proceso educativo

58
sistematizado. Más que palabras individuales (vocabulario), aprendemos reglas que nos dicen
cómo debemos usar y variar estas palabras para transmitir significados e ideas particulares, según
sea nuestra intención o necesidad. Estas reglas las aplicamos inconscientemente en nuestras
comunicaciones ordinarias, generalmente. A este conjunto de reglas le llamamos gramática.

Cuando deseamos analizar conscientemente un texto o documento, incluyendo la Biblia, nos


tornamos muy conscientes de estas reglas, para poder entender con mayor precisión lo que se
nos quiere comunicar en este texto. Por eso, presentaremos una revisión sobre los elementos
gramaticales más básicos, pero esenciales para entender el texto bíblico tal y como nos llega en
nuestro idioma, particularmente en español. Aunque mencionaremos múltiples elementos
gramaticales solo nos concentraremos en los más básicos y fundamentales, a pesar de que todo
estudiante de escuela primaria y secundaria los ha estudiado por muchos años.

Podríamos describir la gramática como el estudio de un idioma en tres niveles:

Fonología. En este nivel se estudian los fonemas (o sonidos más básicos, representados
usualmente por letras consonantes o vocálicas) particulares del idioma; los acentos y
entonaciones y las combinaciones de los fonemas en sílabas. No estaremos discutiendo este
nivel gramatical en este curso.

Morfología. La morfología estudia la forma de las palabras partiendo de los morfemas


(unidades mínimas de formación de las palabras) y la función de las palabras en las
oraciones. Nuestra discusión en esta sección se enfocará más en este nivel de la gramática,
pero solo cubriremos los aspectos más básicos de ella.

Sintaxis. En el nivel de la sintaxis se estudia la estructura y variantes de la oración, como unidad


mayor y contexto de significación para las palabras. De este nivel, solo discutiremos su
estructura más básica de sujeto y predicado.

Las palabras solas no son suficientes para transmitir mensajes relevantes a la audiencia o a los
lectores. Es necesario que se combinen palabras con funciones distintas para formar oraciones.
Una oración es capaz de llevar una idea completa, aunque sea muy limitada. Cuando se quiere
discutir un concepto o una idea de forma amplia, será necesario combinar múltiples oraciones
para formar párrafos. Los párrafos llevan una secuencia lógica, o flujo de pensamiento, que nos
guiarán a argumentar o explicar nuestra idea o concepto de manera gradual, sistemática y
estructuralmente. A veces serán necesarios múltiples párrafos para poder explicar nuestra idea.
Sin embargo, cuando queremos tratar múltiples ideas con un propósito definido, serán necesarios
muchos párrafos (muchas veces le llamaremos a esto ensayo o monografía1). Pero, el análisis o

1
Para efectos de nuestra discusión no distinguiremos al ensayo de la monografía, ya que ambos son una combinación
de muchos párrafos. Pero, según la Real Academia Española, hay unas diferencias de propósito, forma y estilo. Según la
RAE: la monografía es la “Descripción y tratado especial de determinada parte de una ciencia, o de algún asunto en
particular.”, mientras que el ensayo es el “Escrito en prosa en el cual un autor desarrolla sus ideas sobre un tema
determinado con carácter y estilo personales.” Esto redunda en características diferentes para cada uno. Mientras que

59
estudio de estos párrafos dependerá fundamentalmente del análisis de las palabras y sus
funciones en cada oración. Es por tanto necesario que discutamos las ideas básicas de los
elementos de la oración.

Primero, es importante enfatizar que la estructura básica de cada oración es el sujeto y el


predicado. El sujeto es de quien se habla en la oración y puede estar implícito (no se escribe, pero
se sobreentiende de acuerdo con el párrafo). El predicado es lo que se dice acerca del sujeto. Por
ejemplo, en la oración: “Jesús lloró”, identificamos el sujeto como “Jesús” y el predicado como
“lloró”. La oración habla de Jesús (sujeto) y se dice que él lloró (predicado). Esta oración solo tiene
un nombre (Jesús) y un verbo (lloró). No existe una oración sin un verbo. Puede existir una oración
que tenga solamente un verbo (Ej. Corrió. En este caso el sujeto está implícito), pero no una
oración que NO tenga un verbo. En la Biblia, será de gran importancia saber de quién se está
hablando (los sujetos, que son nombres o sustantivos) y qué se dice sobre él (predicado, que
siempre contiene un verbo).

Otros ejemplos de oraciones con sujetos y predicados son:

(1) En el principio creó Dios (sujeto) los cielos y la tierra. (Génesis 1:1)

(2) Por tanto, Jesús (sujeto) es hecho fiador de un mejor pacto. (Hebreos 7:22)

(3) Porque Cristo (sujeto), cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
(Romanos 5:6)

(4) Honrad a todos (implícito, audiencia de Pedro). (1 Pedro 2:17)

Discutiremos de manera breve los elementos individuales de la oración. Solo discutiremos


aspectos básicos que nos ayuden a identificar estos elementos en la oración y cómo están
funcionando en las oraciones estudiadas para así mejorar nuestro entendimiento de la perícopa
tratada. Nuestra recomendación es que se haga de algún manual o libro que discuta en más
detalles los conceptos gramaticales en su lengua o idioma. En la bibliografía incluimos una
referencia para un manual práctico y conciso para el español.

Es importante señalar también que un dominio razonable de la gramática nos permitirá también
ser más efectivos en la proclamación y exposición del mensaje del evangelio, tanto en su
modalidad oral como en la escrita. De manera que reafirmamos el valor de que el estudiante
conozca, estudie y domine su idioma, particularmente su gramática. Esto le ayudará a ser más
precisos en la explicación del mensaje que proclama.

el ensayo es breve, subjetivo, expresado en forma de opinión, de estructura libre, sin referencias, sin subtemas, sin
apéndice y con un sentido literario más artístico; la monografía se presenta como extensa, objetiva, con carácter
informativo, con una estructura típica, con referencias, con subtemas, con apéndice y en un lenguaje más técnico y
formal.

60
Nombres o sustantivos

Los nombres o sustantivos identifican objetos, lugares, personas o ideas. Usualmente hacen la
función de sujetos de la oración y/o de complementos. Pueden variar de acuerdo con número
(singular o plural) y género (masculino, femenino o neutro). Hay nombres propios (se
comienzan con mayúscula) para identificar particular o individualmente. Cuando solo
identifican categorías o tipos de cosas o personas, se les llama nombres comunes. Luego de los
verbos, el elemento más importante de la oración es el nombre o sustantivo.

En las oraciones de ejemplo mostradas anteriormente, podemos identificar tres (3) nombres
propios (Dios, Jesús y Cristo); y seis (6) nombres comunes (principio, cielos, tierra, fiador, pacto
e impíos). Al identificar los nombres en el texto bíblico estaremos identificando los
“protagonistas” de los relatos bíblicos, sean personas, ideas, lugares u objetos. Por ejemplo,
en Génesis 1:1 podemos identificar a Dios como el Creador y en Romanos 5:6 identificamos a
Jesús como la persona que murió por los impíos. Note que a través de los nombres podemos
identificar no solo el que lleva a cabo las acciones en el texto, sino también quiénes o qué cosas
son objetos de esas acciones. Fueron los cielos y la tierra los que fueron creados por Dios.
Fueron los impíos por quienes Cristo murió. Los nombres, por tanto, nos ayudan a contestar
preguntas tales como: ¿Quién hizo esto? ¿A quiénes lo hizo? o ¿Qué hizo?

Pronombres

Los pronombres hacen la función del sujeto de la oración y/o del complemento u objeto
directo. Regularmente pueden sustituir los nombres o sustantivos. Algunos ejemplos son: yo,
tú, él, ella, nosotros, usted, este, aquel, nadie, quienquiera, tuyo, mío, alguno, etc. Varían de
acuerdo con la cantidad (número) y podrían variar por género, persona y caso. En las oraciones
de ejemplo que se presentaron anteriormente, la (4) muestra un pronombre como
complemento (todos).

En el estudio de la Biblia los pronombres, como en el caso de los nombres y sustantivos, nos
indicarán quiénes son los “personajes” que llevan a cabo las acciones (verbos), sobre quiénes
llevan a cabo las acciones (particularmente Dios). Pero, el uso de pronombres en la Biblia
complica el uso de las concordancias. En ocasiones queremos revisar todas las veces que la
Biblia trata sobre algún personaje. Típicamente, hacemos una búsqueda por su nombre. Sin
embargo, en ocasiones la Biblia usa un pronombre porque ya ha mencionado su nombre
anteriormente. Estos versos no podrán identificarse con el uso de la concordancia. En estos
casos, es importante el uso de herramientas electrónicas como Logos, que provee funciones
para identificar estas referencias aún cuando usen pronombres.

Adjetivos

El adjetivo modifica o complementa al nombre. Con ello, nos ayuda a entender la condición de
lo nombrado. En las oraciones anteriores, encontramos dos adjetivos; mejor (describe o
complementa a pacto indicándonos que es mejor al otro que se haya mencionado); y débiles

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(que describe cómo éramos cuando Cristo vino a morir por nosotros). Los adjetivos añaden
profundidad y precisión para describir las cosas, lugares o personas que mencionamos en
nuestras oraciones. Debemos prestarles atención, especialmente cuando nos toca predicar ya
que tienen el potencial para captar la atención de nuestra audiencia.

Artículos o determinantes

Los artículos o determinantes nos ayudan a especificar o determinar a los nombres según su
género y número. Esto es, hay nombres comunes que no varían de acuerdo con la cantidad o
al género, y para estos casos los artículos nos ayudarán a determinarlos. Algunos artículos
comunes son: el, la(s), lo(s), un, una(s), unos, este, estos, esta(s), etc.

Verbos

El verbo es el corazón de la oración. Representa la acción o el estado de los elementos de la


oración. No hay oración sin, al menos, un verbo. Varían con el TIEMPO (pasado, presente,
futuro); MODO (indicativo, subjuntivo, imperativo); ASPECTO (perfecto, imperfecto);
PERSONA (primera, segunda, tercera); y NÚMERO (singular, plural). Cuando se escribe o habla
con corrección gramatical en español, los nombres y los verbos concuerdan en cuanto a género
y número. Como notarán, gran parte del “contexto” de la oración está determinado por el
verbo en todos sus elementos que lo cualifican. Indica el tiempo de la acción; sobre quiénes se
actúa o quién realiza la acción; la naturaleza de la acción (indicativo – afirmación objetiva;
subjuntivo – especulación o deseo; imperativo – prescriptivo o mandatorio); y el grado en el
que se lleva a cabo la acción (perfecto – completada; imperfecto – no completado).

En el estudio de la Biblia, es sumamente importante que identifiquemos los verbos de la


perícopa estudiada. La revelación de Dios es acción. Los verbos del texto sagrado nos dan a
conocer esa acción reveladora de Dios. Ellos nos indicarán cómo se llevan a cabo los eventos
testificados en la Biblia. Note los verbos en las oraciones de ejemplo:

Verso Verbo Actor Objeto Tiempo Modo Aspecto Persona Número


Gn. 1:1 creó Dios cielos y Pasado Indicativo Perfecto Tercera Singular
tierra
Hb. 7:22 es hecho Jesús fiador Presente Indicativo Perfecto Tercera Singular

Ro. 5:6 éramos ¿creyentes débiles Pasado Indicativo Imperfecto Primera Plural
o impíos?
Ro. 5:6 murió Cristo impíos Pasado Indicativo Perfecto Tercera Singular

Note el patrón en estos verbos, cuando Dios es el actor, se habla de forma perfecta (aspecto),
sea en pasado o en presente. Esto parece decir que las acciones de Dios se completan. Cuando
se habla de cómo somos (viéndonos como creyentes en el presente, o como impíos en el

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pasado), se usa el imperfecto para reflejar que algunos siguen en la debilidad y que no todos
encontramos al Cristo que murió por nosotros en el mismo tiempo. Mirando estos verbos en
un pasaje bajo estudio, podríamos encontrar lo que dice sobre lo que Dios hace, o lo que
hacemos nosotros.

Finalmente, note que todos estos verbos usan el modo indicativo. Esto nos dice que la Biblia
nos está informando o anunciando algo. Si fuese en el modo imperativo, nos estaría ordenando
algo y podría ser un mandamiento. Si, por otro lado, fuese en el modo subjuntivo, estaría
expresando una duda, una opinión o un deseo. Ciertamente, el potencial en nuestro
conocimiento y dominio de los verbos para interpretar la Biblia es grandísimo. También lo es
para cuando nos expresamos en el sermón o la clase que enseñamos. Pero, como indicamos
anteriormente, solo queremos cubrir lo básico. Dejamos al estudiante que pueda expandir su
conocimiento usando las referencias indicadas en la Bibliografía.

Adverbios

Los adverbios son elementos gramaticales que no varían como los elementos anteriores y
modifican o cualifican verbos, otros adverbios y adjetivos, entre otros. Muchos son derivados
de adjetivos mediante el sufijo -mente. Una forma de clasificarlos es por significado, según se
presenta.

Tiempo: hoy, mañana, mientras, entonces, siempre, nunca, recientemente, aún, ya,
cuando, etc.
Modo. Así, como, bien, mejor, etc. y la mayoría de los que terminan en -mente.
Lugar. Aquí, allá, lejos, cerca, encima, detrás, donde, etc.
Cantidad. Cuanto, mucho, poco, nada, casi, bastante, demasiado, etc.
Afirmación. Si, cierto, también, naturalmente, evidentemente, etc.
Negación. No, tampoco, nada, etc.
Duda. Quizá(s), acaso, igual, posiblemente, probablemente, seguramente, etc.
Inclusión o exclusión. Solo, inclusive, además, excepto, etc.

Lo que son los adjetivos para los nombres, son los adverbios para los verbos, otros adverbios y
adjetivos, por lo que aplican los mismos comentarios y recomendaciones que hiciéramos para
los adjetivos.

Preposiciones

Las preposiciones tienen dos funciones principales: (1) relacionan un elemento gramatical con
su complemento (ej. Relación de posición, preposición entre: José se sentó entre los dos niños.);
(2) introducen nombres, adjetivos, adverbios y verbos (Ej. Vi a Manuel salir.). Usualmente, se

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reconocen las preposiciones: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre,
hacia, hasta, mediante, para, por, pro, según, sin, so, sobre, tras, versus.

Conjunciones

Las conjunciones son palabras que sirven para unir o enlazar palabras u oraciones. Algunas de
las conjunciones son: y/e, ni, o/u, bien, ya, pero, sino, mas, sin embargo, no obstante, antes
bien, con todo, para que, a fin de que, por tanto, dado que, aunque, si bien, etc. En el estudio
de la Biblia, muchas de estas conjunciones se usan para conectar diferentes unidades literarias,
pero que están conectadas lógicamente. Por ejemplo, en el verso de Hebreos 12:1, según
RVR60: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro ... “ la conjunción Por tanto,
nos indica que los versos anteriores son parte del contexto del verso, ya que establece un
enlace entre ellos.

Recursos literarios

Los recursos literarios conocidos como figuras retóricas son instrumentos muy valiosos en
estimular la imaginación y realzar las ideas y emociones que se desean transmitir tanto escrito
como oralmente. Estas figuras facilitan la captación de ideas, como lo hace la música. Bullinger
describe las figuras retóricas como expresiones de una forma peculiar con un uso o sentido
diferente al uso o significado básico u original. Se usan para comunicar algo distinto al significado
literal o natural de sus palabras y, más importante aún, para expresar ideas en formas vívidas e
interesantes. Algunos de los efectos que se producen al usar estas figuras retóricas son:

1. Apelan y estimulan la imaginación (Salmos 18:2)


2. Apelan y estimulan la reflexión (Salmos 52:8)
3. Atraen la atención (Filipenses 3:2)
4. Concretan lo abstracto (Deuteronomio 33:27)
5. Facilitan la memorización (Mateo 23:27)
6. Reducen la necesidad de explicaciones extensas (Salmos 23:2)

Describiremos algunas de las figuras básicas y comunes en el texto bíblico.

Símil - una asociación o comparación directa entre dos elementos. Típicamente la palabra
como se usa para establecer la asociación o comparación. (Salmos 1:3, 4; Mateo 9:36).

Metáfora - también es una asociación o comparación, pero esta vez es indirecta donde se
transfiere el sentido de uno al otro de manera implícita. (Salmos 23:1; 84:11; 91:4; Mateo
5:13; Juan 6:35; 8:12; 10:9; 15:5). La metáfora es un recurso para estimular
particularmente la imaginación.

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Alegoría - es una metáfora extendida, un relato basado en una o más metáforas (Salmos 80:8-
15; Isaías 5:1-6; Jueces 9:7-15; Mateo 7:3-5). Como la metáfora estimula la imaginación
de nuestra audiencia, pero en este caso de una manera más fluida e intensa.

Metonimia - una referencia indirecta donde se alude a algo o alguien usando un elemento
relacionado por causa, efecto o contenido. Cuando se dice algo como: “El sombrero rojo
en la parada parece que quiere verte”, para referirse a una persona que tiene un sombrero
rojo. (2 Samuel 14:19; Ezequiel 37:1; Habacuc 3:7; Lucas 16:29; Hechos 2:41). Con la
metonimia, redirigimos la atención de la audiencia al elemento que relacionamos. Esto lo
hacemos porque entendemos que este elemento es importante para lo que queremos
transmitir en el momento.

Sinécdoque - cuando se representa el todo por la parte o viceversa. Ejemplos: Estados Unidos
ganó el mundial de baloncesto. También, España me negó la visa ayer en la embajada.
(Génesis 3:19; Mateo 8:34). La sinécdoque permite que podamos aludir a otros aspectos
que deseamos enfatizar en nuestra expresión.

Personificación - tipo de metáfora donde lo impersonal se trata como una persona. Ejemplos:
La corrupción se está comiendo poco a poco al pueblo. También, Las riquezas huelen la
debilidad de carácter. (Isaías 35:1; 55:12; 1 Corintios 15:55). La personificación es un
recurso que nos ayuda a aplicar a los seres humanos, conceptos y prácticas que se dan y
observamos entre los demás elementos de la creación.

Antropomorfismo – cuando se le atribuye a Dios elementos físicos o corporales de las


criaturas. (Éxodo 33:20, 23; Salmos 8:3; 31:2; 34:16; 2 Crónicas 16:9, entre muchos otros).

Antropopatismo – similar al antropomorfismo, en el antropopatismo se le atribuyen a Dios


elementos que corresponden a las criaturas, pero en este caso se enfoca en elementos
emocionales de los seres humanos (Génesis 3:9; 4:9; 6:6; 8:1; Jueces 10:16; Salmos 78:40;
Isaías 1:14; 57:6; 63:10; Jeremías 9:9; 19:5; Lucas 12:6; Apocalipsis 18:5; y muchos otros).
Tanto el antropomorfismo como el antropopatismo, enfatizan en el concepto de imago
Dei (el ser humano como imagen de Dios). Además, buscan aumentar nuestra
comprensión de cómo Dios se ha revelado en la historia al usar nuestra realidad física,
mental e intelectual como punto de referencia para ello.

Eufemismo – cuando procuramos suavizar alguna idea al expresarla de forma diferente


(Génesis 15:15; 42:38; Jueces 3:24; 2 Samuel 18:32; Rut 3:9; Eclesiastés 12:1-7; Mateo
11:19; Juan 11:11). Los eufemismos nos dejan “entrever” algunos aspectos del pudor o la
vergüenza en los tiempos bíblicos.

Pregunta retórica – es una pregunta que presupone la respuesta y no la espera o requiere.


La pregunta retórica no busca conocer, sino que afirma o expone algo. El apóstol Pablo
en el capítulo 3 de Romanos expresa una serie de preguntas retóricas con las que

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“construye” su argumento con relación a la justificación. Otros casos bíblicos pueden
encontrase en Marcos 3:23; Lucas 11:11-12 y 1 Corintios 12:17.

Hipérbole – cuando usamos intencionalmente la exageración para lograr un impacto retórico


dramático y producir una reacción intelectual o emocional mayor Deuteronomio
(Deuteronomio 1:28; Salmos 119:136; Miqueas 6:7; Mateo 3:9; ¿Apocalipsis 21:16?).
Algunas expresiones comunes que son hipérboles: Tengo tanta hambre que me comería
un caballo; It’s raining cats and dogs; Hay tantos que ni botándolos se acaban.

Ironía y Sarcasmo – es el intento de darle fuerza o énfasis a un argumento o idea a través del
disimulo que expresa una idea contraria o adversa a la que se desea expresar. La ironía
procura producir un “choque” en el pensamiento que provoque el reflexionar sobre lo
que se quiere transmitir al confrontarnos con las ideas contrarias. En muchas ocasiones
es difícil distinguir entre la ironía y el sarcasmo ya que son de la misma naturaleza. Sin
embargo, debemos indicar que el sarcasmo suele ser más intenso que la ironía ya que
usualmente llega al nivel de lo ridículo y el desprecio. Algunas expresiones comunes que
ilustran estos recursos: ¡Claro, como él sabe tanto! No hay oscuridad cuando habla porque
hasta el cielo se ilumina cuando él habla. En la Biblia, podemos encontrar algunos
ejemplos en Deuteronomio 32:37; Jueces 10:14; 1 Reyes 18:27; Eclesiastés 11:9; Job 12:2;
38:4; Salmos 60:8; Isaías 2:10; Ezequiel 20:39; 28:3; Amós 4:4, 5; Marcos 7:9; Lucas 15:2.

Oxímoron – es cuando se expresa algo que parece tonto a primera vista, pero que al
considerarlo detenidamente encierra gran sabiduría. El ejemplo por excelencia es:
Vísteme despacio que voy de prisa. Podemos encontrar algunos ejemplos en la Biblia: Job
22:6; Isaías 58:10; Mateo 6:23; 16:25; Hechos 5:41; Lucas 9:24; 1 Corintios 1:25; 2
Corintios 12:10; 1 Timoteo 5:6. Como la ironía, el oxímoron es muy efectivo para dar un
“golpe” a nuestra conciencia y estimular la reflexión.

Antítesis – es otra figura retórica que usa la oposición o conflicto, a través del contraste entre
conceptos o ideas. Esta figura parte de la idea de que muchas veces entendemos mejor
los conceptos o ideas cuando los comparamos o contrastamos con otras cosas. Una
antítesis bíblica de carácter fuerte la encontramos en la segunda parte de Isaías 1:21: “ …
Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.” Otros
ejemplos bíblicos; Isaías 59:9; 65:13-14; Lamentaciones 1:1; Lucas 2:14; Romanos 5:18-
19; 6:8; 8:5, 13; 2 Corintios 4:17-18; 6:8-10; Filipenses 3:7; 2 Pedro 2:19.

Antonomasia – es la figura que se usa cuando es más efectivo usar un nombre común para
referirse a una persona por su nombre propio. En el ambiente bíblico, podríamos
mencionar como ejemplo la expresión “el dulce cantor de Israel” en lugar de usar el
nombre de David. (Josué 24:2; Isaías 62:4; Oseas 12:13; Hechos 3:14; 22:14).

Modismos – también conocidos como expresiones idiomáticas, son expresiones que acarrean
un sentido distinto o más amplio de aquel que resultaría del significado de cada palabra
de la expresión. Por ejemplo, si tomamos literalmente la expresión Voy abriendo surcos

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en la vida, podríamos pensar que se trata de un agricultor en su faena de sembrar. Sin
embargo, es una expresión idiomática que quiere indicar que avanzamos, o “nos abrimos
paso” en la vida con mucho esfuerzo. (Salmo 138:7; Isaías 5:25; 9:12 Jeremías 6:12;
Ezequiel 16:27 – “extenderás tu mano”)

Paralelismo simple (sinónimo, antitético, sintético) – Esta figura se usa más comúnmente en
la poesía cuando se repite, contrasta, o expande una idea de una parte de un verso a otro.
Al paralelismo que repite se le llama sinónimo; al que contrasta se le llama antitético; y al
que expande se le llama sintético. Incluimos ejemplos de cada uno y algunas referencias
bíblicas relacionadas a cada una.

Sinónimo – En Génesis 4:23-24, hay un verso con cuatro líneas. Las primeras dos son
sinónimas entre sí, como también las últimas dos. Otras referencias: Salmo 1:1;
19:1; Lucas 1:46-47)

Antitético – En Proverbios 10:1 hay un verso con dos líneas, en el que la segunda
contrasta con la primera. Otras referencias: Proverbios 14:34; 27:6.

Sintético – En el Salmo 19:7-9 vemos un extenso ejemplo con una secuencia de


paralelismos sintético sobre la palabra del Señor. En cada línea se expande y
suplementa la presentación y descripción de las características de la palabra de
Dios. Otras referencias: Proverbios 19:5; Isaías 1:10; Lucas 6:27.

Proverbios simples – máximas o dichos con enseñanzas tradicionales o socialmente


normativas. En la Biblia encontramos una aglomeración amplia de proverbios en el libro
que tiene precisamente eso por nombre o título (Proverbios) y en el famoso Sermón del
Monte de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, los proverbios pueden ser encontrados
en otros libros de la Biblia. Los proverbios son figuras retóricas con un historial
impresionante de efectividad para transmitir tradiciones y valores a través del tiempo en
diversas sociedades y culturas. A veces se les llama dichos o adagios. Algunos proverbios
fuera e las dos referencias indicadas son: 1 Samuel 10:12; Ezequiel 16:44; Mateo 19:24;
Lucas 4:23; 11:7; 14:11; 2 Pedro 2:22.

Símbolo y Tipo – el símbolo es un gesto, acción, evento, persona u objeto que representa
alguna otra persona, sentido, o idea. Cuando la relación de uno con el otro es de
cumplimiento profético, le llamamos un tipo. Los profetas realizaban actos simbólicos
para expresar el mensaje divino (actos simbólicos). Para muchos, el bautismo en las aguas
es un símbolo de la conversión. Otros consideramos que la Cena del Señor es un símbolo
de la muerte y resurrección de Jesús y de la unidad de la Iglesia como un cuerpo. Pero,
algunos símbolos no representan algo que coexiste en el tiempo con ellos, sino que
prefiguran algo del futuro. Moisés es un tipo de Jesús. El sacrificio del cordero es un tipo
de la muerte de Jesús. Adán es un tipo de Jesús (Romanos 5:14). Los libros de Éxodo y
Levítico están repletos de tipos de Jesús y de su obra de expiación y redención.

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Géneros Literarios

Un género literario es una forma particular de expresar un mensaje por escrito (Ej. Ciencia ficción).
Se distinguen de las figuras retóricas porque son más complejos y son muchos más extensos. Los
géneros literarios se valen de figuras retóricas para establecer sus formas. (Ej. El género de poesía
usa ampliamente las figuras de paralelismo).
Además, se distinguen unos de otros en su función, estructura y contenido. Estos elementos son
claves para entender el significado o propósito del autor que los usa para transmitir su mensaje.
Los autores usan los géneros literarios intencionalmente porque entienden que facilitan la
transmisión de su mensaje y su memorización en una época donde la inmensa mayoría de las
personas dependen de lo que oyen, más de lo que leen, para poder aprender. La mayoría de los
géneros literarios en la Biblia son conocidos por los autores humanos y la audiencia original. Otros
fueron creados bajo la inspiración del Espíritu Santo (evangelios).
La cantidad y complejidad de los géneros literarios que existen y usan los autores sagrados es muy
extensa. Como este curso es un curso introductorio, solo discutiremos los géneros más básicos y,
para ellos, solo presentaremos lo más fundamental. Cada maestro podría expandir o profundizar
más si entiende que su grupo puede aprovecharlo y tiene el tiempo para ello. De ser así, podrá
usar algunos de los recursos de la bibliografía para expandir el material.

Géneros Literarios – Antiguo Testamento


En el AT, hay 3 tipos básicos de escritura: Prosa, Poesía y Profecía.
Prosa

Este es el tipo común en el que hablamos diariamente, como también en el que usualmente
escribimos.
Poesía

Este es el tipo común que usamos en las canciones y poemas al enfatizar en la imaginación
y las emociones. Se caracteriza por usar la rima, la métrica y las figuras retóricas.
Profecía

Este tipo de escritura es particular de la Biblia y combina elementos de la Prosa y de la


Poesía. Se caracteriza porque tiene una finalidad particular y, en algunas expresiones
particulares, usa imágenes comunes.

Géneros en Prosa: Narrativa

Como sugiere su nombre, la Narrativa pretende narrar eventos particulares y/o contar la
historia de Israel y de sus antepasados como pueblo de Dios. Las Narrativas reúnen un

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sinnúmero de subgéneros que se distinguirán en contenido o estructura. Algunos de estos
subgéneros son: Historia, Saga, Anuncio de nacimiento, Llamamiento, Teofanía (aparición
divina o sobrenatural), etc. En todos ellos, su función será narrar algún evento relevante en
el testimonio bíblico de la revelación de Dios para la redención de la humanidad (Historia
de Salvación). Sin embargo, estos presentarán estructuras y contenidos distintos.
Estructura. La Historia solo busca registrar y comunicar algún evento que describa el
desarrollo de la Historia de Salvación a través de la historia de los patriarcas y las tribus de
Israel. Su enfoque es más amplio que los demás subgéneros por lo que no se impone una
estructura tan definida como los otros. Las Sagas presentan una serie de eventos enfocados
a distinguir la figura del “héroe” o personaje clave en la Historia de Salvación (Abraham,
Jacob, etc.). Sin embargo, cuando el autor cuenta un evento particular y muy definido, lo
hace siguiendo una estructura similar al de las novelas. Los elementos de esta estructura
son muy importantes para poder analizar o interpretar correctamente estas perícopas.
- Trama. El asunto que se desarrolla en la narrativa
- Escena. El conjunto de trasfondo donde se desarrolla la narrativa. Incluye la geografía,
lugares particulares, tiempo particular y condiciones del clima. La escena tiende a
enfatizar el mensaje del autor.
- Personajes. Las figuras que “construyen” la narrativa. Incluyen personas, agentes
divinos y otros (animales en las fábulas).
- Punto de vista. La perspectiva del narrador. El narrador puede ser uno de los personajes
de la narrativa (testigo) o meramente un cronista aislado. El narrador puede estar
meramente narrando unos eventos o puede estar incluyendo sus juicios u
opiniones sobre ellos.
- Clímax o des. enlace. Evento o eventos que presentan el punto culminante que
“desencadena” el final de la narrativa. Usualmente, el clímax enfatiza en el mensaje
o propósito principal de la narrativa.
- Mensajes o Aplicaciones. La moraleja o aplicaciones que podemos hacer sobre el
propósito de la narrativa.

Ejemplo: Jacob en Peniel (Génesis 32:22-32)


TRAMA. Jacob está preparándose para enfrentar a Esaú, su hermano a quien engañó más
de 20 años atrás, y quién juró darle muerte.
ESCENA. La escena del relato puede describirse de cuatro formas: (1) El vado de Jaboc
(río); (2) en la frontera de entrada de lo que sería la tierra prometida; (3) un lugar
extremadamente solitario; (4) lo más oscuro de la noche.
PUNTO DE VISTA. El relato es narrativo en tercera persona, como si fuese un testigo
externo.

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PERSONAJES. Los personajes son Jacob y un varón desconocido (¿ángel?, ver Oseas 12:3-
4).
CLÍMAX y DESENLACE. El relato llega a su clímax con la lucha de Jacob y el varón
desconocido y va bajando la tensión con los cinco eventos resultantes de la lucha:
(1) El varón “hiere” a Jacob entre su cadera y muslo;
(2) Jacob pide una bendición que nos hace recordar la bendición que le “roba” a Esaú
al engañar a su padre Isaac, cuando está moribundo;
(3) El varón desconocido le cambia el nombre de Jacob (usurpador) a Israel (Dios lucha
o el que lucha con Dios);
(4) El varón bendice a Jacob y se va del lugar;
(5) Israel le pone nombre al lugar: PENIEL (el rostro de Dios). A pesar de ser cinco
eventos, no transcurre mucho tiempo en ellos. Por otro lado, la mayor cantidad de
tiempo (pero no la mayor sección del relato) se va en la lucha entre ellos.
APLICACIONES. Como estudiosos de la Biblia y como cristianos podemos encontrar, al
menos cuatro aplicaciones:
(1) Al ponerle el nombre de PENIEL, Israel reconoce que en un momento tan difícil e
incierto de su vida, donde siente una gran inseguridad y vulnerabilidad, Dios está
presente y se “muestra” a él. La oscuridad, lo solitario del lugar y el misterio del
varón desconocido “crean” un tono de inseguridad, vulnerabilidad y de suspenso.
(2) El relato nos hace pensar sobre el valor y lo oportuno que puede ser luchar o “hacer
fuerzas” contra Dios en los momentos “oscuros” y difíciles de nuestra vida. Al
ponerle el nombre de PENIEL, me parece que Israel está indicando que es mejor
tener un momento de intimidad y comunión (la bendición que le da el varón antes
de partir) que luchar contra Dios.
(3) Todo encuentro con Dios nos deja marcas en nuestra vida. Las marcas nos
recordarán nuestra debilidad y necesidad de Dios, porque solo en Él encontraremos
nuestra paz, seguridad y fortaleza.
(4) Estaremos listos para enfrentarnos a la prueba y a la adversidad, solo cuando nos
hayamos confrontados con Dios. Esa confrontación es, por lo general, muy solitaria
y personal.

Géneros en Prosa: Ley

Los pasajes “legales” (género de Ley) se caracterizan por expresar ordenanzas o


mandamientos divinos. Según varían las formas y contenido, podemos identificar, por lo
menos, tres (3) subgéneros: ley casuística, ley apodíctica y el pacto.
Pacto. El pacto es la forma en que se expresa la justificación divina para sus demandas
legales (casuística y apodíctica) en términos personales y sociales, como también sus
demandas ceremoniales (rituales y oficios religiosos). Es un contrato entre dos partes que

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establece las obligaciones para ambas partes. Los pasajes de tipo pacto presentan una
estructura básica de seis partes. Ilustraremos estas seis partes usando como ejemplo el
pasaje de Éxodo 20:1-24:11, identificado por muchos como “el libro del pacto”.
- Preámbulo. Introduce a las partes del pacto (Ex. 20:1-2ª).
- Prólogo. Describe los eventos o argumentos que justifican el pacto (Ex. 20:2b).
- Estipulaciones. Las demandas legales (Ex. 20:3-23:19).
- Testigos. Aquellos invocados para “velar” por que se cumpla el pacto (Ángel de Jehová
Ex. 23:20-23).
- Advertencias. Bendiciones y maldiciones relacionadas al cumplimiento o violaciones del
pacto, respectivamente (Ex. 23:20-33).
- Clausura. Repaso y/o acto simbólico, usualmente en forma de comida ceremonial (Ex.
24:1-11).
Casuística. Estas demandas legales se expresan en términos de condiciones y/o
consecuencias o penalidades. Usualmente se expresan con el formato de “Si <condición>,
entonces <penalidad>”. En los relatos de Éxodo y Levítico abunda este género literario. (Ej.
Dt. 15:12-17). Es muy importante que el intérprete de este tipo de texto en la Biblia distinga
entre mandamientos de aplicación absoluta (usualmente apodíctica) y aquellas que podrían
ser temporales. También debe tomar en cuenta que muchos mandamientos de tipo
casuístico son instrucciones de salubridad o para tratar conflictos civiles, más que demandas
morales.
Apodíctica. Estas demandas legales se expresan en forma absoluta, que no dependen de
condiciones aparentes y, usualmente, no se expresan consecuencias o penalidades al no
cumplir con ellas. (Ej. Los 10 mandamientos; Gen. 9:6; Lv. 19:9-14)
Guías para Interpretación. ¿La ley del AT aplica a los creyentes en Cristo?
- Sirven como paradigma (punto de vista o enfoque) de principios éticos, morales y
teológicos que aplican a través del tiempo. (1 Cor. 10:6). Hay que determinar el
principio o valor relacionado a la demanda legal. Muchas veces requiere revisar el
trasfondo histórico y/o cultural para conocer este valor (o valores) (Ej. Nm. 5:11-
31; Ley del Talión).
- Para el creyente, Cristo ha cumplido con la ley del AT (Mt. 5:17; Col. 2:16-17). Aunque
TODA la ley del AT aplica a TODAS las personas, NADA aplica fuera del
cumplimiento en Cristo. (versos a considerar: Ro. 10:4; 1 Cor. 1:20; Gal. 3:29). Por
tanto, cumplir con las demandas de Cristo, según se revelan en el NT, es cumplir
con todas las demandas de la ley del AT.

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Géneros en Poesía: Himno

Generalmente los encontramos en el libro de los Salmos. Expresan alabanzas, acción de


gracias y otros temas que representan momentos de alegría. Usados en la adoración en el
templo.
Clamor o lamento. Invitación a otros adoradores para que alaben junto al autor (Slm. 96:1-
3, 7-13).
Alabanza. Expresiones de alabanza a Dios (Slm. 96:4-6). Muchas veces se incluye en la
Invitación.

Géneros en Poesía: Lamento

Es el género más común en los Salmos, pero se da en otros libros de la Biblia, especialmente
el de Lamentaciones. Es una petición apasionada a Dios en medio de una crisis de vida.
Cuando la crisis es personal, es un lamento individual. Cuando la crisis es de un grupo de
personas, es un lamento nacional o comunitario. En el lamento individual, usualmente la
crisis es de enfermedad, acusaciones, persecuciones o desgracia. En el lamento comunitario,
es usualmente sequía, plagas, invasión o amenaza de guerra.
El lamento bíblico no es un grito de desesperanza sino un testimonio en el que se afirma la
realidad de la crisis, como también la realidad de la ayuda y respuesta divina. Es común que
comience y/o termine reafirmando la fe en Dios y con alabanzas. De manera, que el autor
está “viajando” entre el pasado (crisis) y el presente (reafirmación y alabanza).
El Salmo 22 es un ejemplo famoso de un lamento individual que nos servirá para ilustrar la
estructura básica del lamento.
Salmos 22:1-2. Clamor o lamento al sentirse lejos de Dios.
Salmos 22:3-5; 9-10. Reafirmación de su confianza en Dios.
Salmos 22:6-8; 11-18. Descripción de su crisis.
Salmos 22:19-21. Ruego por liberación de la crisis.
Salmos 22:22-31. Himno de gratitud por la intervención divina.

Guías para Interpretación.


- El contexto literario inmediato es la totalidad del poema. Recuerde que el poeta “habla”
creando imágenes y evocando emociones.
- Hay himnos y lamentos que aluden a eventos históricos narrados en otros lugares de la
Biblia (ej. Salmo 63). En estos casos, debe leerse esta narrativa antes de interpretarlos.
- Hay salmos que tienen una función cúltica (Salmo 84) o didáctica (Salmo 119) u otras.
Debe siempre tomarse en cuenta esta realidad ya que la forma escrita que nos llega
refleja esta función.

72
- No debemos buscar aplicaciones comunitarias para lamentos individuales y viceversa.

Géneros en Poesía: Sapiencial

La literatura sapiencial o de sabiduría busca capacitar al individuo a desarrollar un juicio


moral que le lleve a tomar decisiones de acuerdo con lo que agrada a Dios y convertirlo en
acciones para producir una forma de vida. En la literatura de sabiduría, la sabiduría no se
adquiere por revelación divina directa sino como resultado de la observación del mundo
natural, creado por Dios. En el AT, los libros de Proverbios, Job y Eclesiastés presentan
ampliamente este género.
Distintos autores sapienciales presentan perspectivas diferentes acerca de la vida. Por
ejemplo, Eclesiastés presenta una visión pesimista sobre la vida, contrario a Proverbios. Por
otro lado, Job presenta una visión contraria o “correctiva” a la “teología de retribución” que
se describe en Proverbios y en muchos salmos. En la “teología de retribución” el sufrimiento
es consecuencia de la impiedad o necedad, pero en Job, el sufrimiento es posible aún en el
hombre más piadoso.
Proverbios. Un proverbio puede definirse como una expresión concisa, fácil de recordar,
acerca de una verdad. Hay proverbios “descriptivos” que se limitan a expresar una simple
observación sobre la vida sin tener que entrar en otros tipos de argumentos (Pr. 11:24;
15:23; 17:27-28; 18:16). También hay proverbios “prescriptivos” que además de expresar
una observación presenta una promesa al que sigue el consejo observado (Pr. 19:17; 14:31;
15:33; 22:22-23).
Los proverbios presentan múltiples formas. Algunos usan comparaciones (Pr. 15:17; 16:8,
16, 19; 17:1) y otros usan la antítesis (Pr. 15:18; 12:25)

Guías para Interpretación.


- Los proverbios NO son demandas legales sino observaciones de la conducta humana y
del mundo natural y consejos basados en estas observaciones.
- Los proverbios no pretenden expresar todos los aspectos relacionados a la conducta
humana por lo que no presentan verdades ABSOLUTAS y TOTALES. (Ej. Pr. 14:23)
- Los proverbios reflejan aspectos de la cultura antigua del medio-oriente. No podemos
tratar de entenderlos según nuestras costumbres hoy.
- Los proverbios presuponen la vida en un mundo caído. Deben entenderse teniendo
como base el hecho de que vivimos en un mundo que sufre las consecuencias de la
caída del ser humano (Gen. 3:17-19).

73
Géneros en Profecía: Salvación

Los profetas eran los voceros de Dios para el pueblo de la promesa. Las Escrituras no estaban
“redactadas” como la tenemos hoy, ni estaban distribuidas de forma que muchos podrían
consultarlas. Por ello, la profecía era la palabra iluminadora para el pueblo de Dios y los
piadosos. Luego esta profecía se convertiría, en muchos casos, en las Escrituras Sagradas
que conocemos como el AT.
Aquí presentaremos tres tipos de expresión de la profecía del AT: Juicio, Salvación y
Apocalíptica.
Juicio. Es el tipo más común de profecía y anuncia un juicio inminente o futuro para alguna
persona o para alguna nación. Es típico que comience con la “fórmula profética” (“Así dice
Jehová” o similar). Generalmente se hacen señalamientos o acusaciones y se anuncian las
consecuencias de ellas. (Ej. 2 Ry. 1:3-4; Jer. 28:12-16; Is. 30:15-17)
Salvación. Anuncia la restauración o liberación de alguna nación o persona. Su forma o
estructura es similar al Juicio, pero su contenido es diametralmente contrario. En las
profecías de salvación, se exhorta a confiar en Dios, se reafirman las promesas y la presencia
divina y se anuncia el acto redentor o liberador de Dios. (Is. 43:1-7; 41:14-20; Am. 9:11-15).
Tanto las profecías de juicio como las de salvación están escritas generalmente en poesía
y/o con un gran uso de imágenes y figuras retóricas. Generalmente, lo profetizado está
descrito en forma figurada por lo que debe estudiar detenidamente los propósitos de la
profecía para identificar cuándo está expresando literalmente una profecía y cuando lo está
haciendo de manera figurada.
Apocalíptica. La apocalíptica usa imágenes de visiones, símbolos, sueños, números y otros
para representar el mensaje profético que se quiere transmitir. Contrario a la profecía, la
apocalíptica presenta la intervención de Dios no en el futuro inmediato o cercano, sino que
la intervención divina marca el fin de la era presente y Su salvación nos lleva a una nueva
era, la eternidad. En el AT encontramos profecía apocalíptica en secciones tales como: Dn.
7-12; Is. 24-27; Ez. 38-39; Joel 2:28-3:21; Zc. 1-6; 9-14. En el NT también encontramos el
género apocalíptico en los evangelios sinópticos (Sermón del Monte de los Olivos) y el libro
de Apocalipsis.

Guías para Interpretación del género apocalíptico.


- La apocalíptica usa ampliamente las imágenes y los números como símbolos del
mensaje profético que quiere llevar, por lo que se debe contemplar seriamente la
interpretación simbólica.
- Debe revisarse la conexión entre la apocalíptica del AT y del NT.
- El interés primario de la apocalíptica es dar esperanza en medio de tiempos de crisis. En
el caso del libro de Apocalipsis, hay un enfoque muy fuerte en el testimonio de Jesús
en forma del martirio.

74
Géneros Literarios – Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento presenta géneros que también son presentados en el AT. El libro de los
Hechos se presenta como historia de tipo narrativa. Además, el libro de Apocalipsis presenta
una combinación de profecía, apocalíptica y epístola en los primeros capítulos. Sin embargo,
hay dos géneros literarios principales que debemos discutir ya que no se presentan en el AT.
Deben recordar que para una discusión más amplia y profunda de estos y otros géneros
literarios, deberá tomar el curso de interpretación en la Escuela de Ministerio.

Evangelios

En el NT hay 4 libros que son conocidos como “evangelios”. Muchos piensan que son
biografías, pero los evangelios son más que una biografía. No persiguen en contar eventos
históricos en forma cronológica. Buscan justificar la fe del evangelio a través de los eventos
y mensajes durante la vida de Jesús.
Usan estilos narrativos, parábolas, proverbios, apocalíptica, etc. Todos tienen como su
punto culminante la última semana de Jesús (la Pasión). En esta última semana, se llevan a
cabo los eventos redentores que constituyen la base de la fe cristiana.
Guías para Interpretación.
- Aunque se afirma la validez histórica de los evangelios y de los eventos que en ellos se
relatan, se debe tener en consideración el hecho de que los autores cuentan estos
eventos con un propósito teológico y no con una precisión cronológica o histórica.
- Aunque cada evangelista tiene propósitos y audiencias particulares que deben tomarse
en cuenta para interpretar cada evangelio (interpretación vertical), una armonía de
los evangelios ayudará a identificar los elementos históricos de la vida de Jesús
(interpretación horizontal).
- Los evangelios narran la vida de Jesús en torno al concepto del Reino de Dios. El
estudiante de los evangelios hace bien en familiarizarse con el tema del Reino de Dios,
como trasfondo teológico de los evangelios.
- La vida y ministerio de Jesús puede clasificarse en varias “secciones”: (1) Narrativas de
infancia (Mateo y Lucas); (2) Ministerio en Galilea; (3) Ministerio en Judea; (4) Pasión
y Resurrección. Al estudiar pasajes en los evangelios debe ubicarse en estas secciones
de la vida y ministerio de Jesús.
- Jesús es presentado en los evangelios como el cumplimiento de las promesas y
esperanzas del AT. Es importante familiarizarse con este trasfondo.
- El cuadro social y religioso de los evangelios es distinto al AT en muchos aspectos. Esto
se debe a los eventos históricos entre el cierre del AT y el comienzo del NT, conocido
como el período intertestamentario. Es fundamental que el estudiante conozco sobre
este período histórico en la vida del pueblo judío.

75
Epístolas

La carta es un género común de los tiempos del NT. No obstante, los autores del NT usan el
género epistolar de una manera más amplia al procurar su lectura en audiencias
congregacionales y tocar temas teológicos y éticos de aplicación general.
Debe recordar que las cartas tienen un remitente (autor); destinatario(s) (audiencia
original) y, al menos, las secciones de: (1) Encabezado - Presentación de remitente y
destinatarios; (2) Saludo - Fórmula o frase de comienzo que tiende a ser más general; (3)
Cuerpo - desarrollo de temas; (4) Despedida – Menciones especiales y otras expresiones
que tienden a ser más personales.
Guías para Interpretación.
- Tenga cuidado de querer dogmatizar (crear doctrinas) de secciones que simplemente
siguen el formato típico de las cartas. Por ejemplo, es común que se tomen los
primeros versos de la 3ra. Carta de Juan para dogmatizar con relación a la prosperidad
material de los creyentes. Sin embargo, estos versos no establecen dogmas, sino que
constituyen una forma usual de saludo como parte del encabezado de las cartas.
- Debe distinguirse lo que es de aplicación general a todos los creyentes (dogma) de
aquello que se establece para atender situaciones particulares de los destinatarios. Ej.
El caso de Onésimo en Filemón.
- Debe tomarse en cuenta las cuestiones socioculturales vigentes en la época del imperio
grecorromano del primer siglo. Por ejemplo, en los casos de la discusión de comer
carne, el uso del velo, los códigos del hogar, etc.
- En las epístolas paulinas es importante comparar su pensamiento teológico entre ellas.
Esto es, debemos analizar la forma en que discute los temas doctrinales a través de
todas sus epístolas, particularmente, al considerarlas cronológicamente.
- Es fundamental que estudie las epístolas tomando en cuenta su trasfondo histórico,
particularmente las que se escriben mientras se llevan a cabo los eventos narrados en
el libro de los Hechos.

76
Análisis Sociohistórico

Hemos indicado anteriormente que el intérprete de las Escrituras en el día de hoy debe tener muy
presente el hecho de que su contexto sociohistórico es distinto al de la Biblia. Este contexto
representa un conjunto de cosas tales como: el idioma, las costumbres, los eventos, las instituciones,
las profesiones, la economía, la religión, la política, los valores, las estructuras sociales, etc. Las
razones para estas diferencias se deben primordialmente a las distancias en tiempo y en geografía.
Los libros del AT se escribieron, probablemente entre 2,400 y 3,500 y años atrás. Los del NT se
escribieron, entre 1,920 y 1970 años atrás. La distancia entre Nueva York y Jerusalén es de
aproximadamente 5,700 millas (9,200 kilómetros), representando una diferencia de zona de tiempo
de unas siete (7) horas. En un avión comercial tomaría unas 15 horas volar entre una ciudad y otra.
Sin embargo, en barco se tomaría semanas en trasladarse entre una ciudad y otra.

Ahora bien, no hay un contexto o trasfondo sociohistórico único y singular en un pasaje o perícopa
bíblica. Se deben tomar varios, al menos tres, contextos socio históricos. Veamos a lo que nos
referimos.

1. El contexto del autor. Los autores bíblicos escriben con un propósito en mente. Además, la
forma en que escriben y los temas que toman pueden estar influenciados por las condiciones
en las que está viviendo al momento de escribir. No siempre se puede identificar quién es el
autor, pero siempre se pueden identificar características del autor, por lo que escribe. Como
ejemplo, podemos mencionar dos casos:

(1) Epístolas pastorales de Pablo. Pablo escribe estas epístolas a Timoteo y a Tito desde la
prisión. Por esto, enfatiza en la libertad y bajo la penumbra de la partida al Señor.

(2) Libros de Crónicas. En múltiples ocasiones el autor (o autores) de Crónicas reflejan el hecho
de que escriben desde el cautiverio (si lo entendemos como extendido hasta, por lo menos,
después de los persas). Esto nos ayuda a entender por qué se ve “obligado” a categorizar a
los reyes como “buenos” o “malos” haciendo un juicio valorativo que implica la
responsabilidad por el cautiverio.

2. El contexto del relato. No siempre los autores escriben sobre asuntos contemporáneos (del
mismo tiempo cuando escribe). Por ejemplo, Moisés escribe sobre la creación que pudo ocurrir
miles de años antes de su época, y escribe sobre Abraham que pudo haber vivido entre 600 a
1,000 años antes que él. En el NT es muy importante distinguir entre los contextos del autor y
de los relatos que escribe en casos como el evangelio de Juan. La Iglesia está viviendo un
momento difícil al tiempo que Juan escribe el evangelio y podría explicar por qué el apóstol
escoge relatara eventos de la vida de Jesús que los otros evangelistas no escriben, además de
otras diferencias.

3. El contexto de la audiencia. Otro contexto importante es el de los destinatarios o audiencia.


Cuando consideramos libros como la epístola a los Hebreos, es sumamente importante

77
entender a quien le escribe el autor y en qué situación se encuentra esa audiencia. Aunque no
se identifica directamente la audiencia, partiendo de múltiples expresiones del autor podemos
levantar un inventario de características basándonos en estas expresiones. El conocer este
contexto nos ayudará a entender por qué y cómo el autor escribe el texto.

En este curso hablaremos de los siguientes aspectos como trasfondo sociohistórico: lugares-
geografía; personas; eventos; elementos socioculturales. Discutiremos los detalles más relevantes de
cada uno de estos aspectos y presentaremos ejemplos oportunamente.

Lugares-Geografía

Los lugares que menciona la Biblia son usualmente desconocidos por nosotros. Conviene que el
intérprete tenga un conocimiento previo sobre la geografía que sirve de trasfondo al mundo
bíblico, esto es el área sur de Europa desde Italia hasta Palestina; Turquía; el Medio Oriente hasta
Irán (antes Persia); el área norte y noreste de África. Este conocimiento lo puede obtener de un
buen atlas bíblico. Lo que es muy importante es que sea una geografía bíblica para que cubra los
nombres del tiempo bíblico y describa eventos relevantes a esos tiempos.

Primero, debe leer uno o más introducciones sobre el libro que está estudiando. Puede
encontrarlas en: una Biblia de estudio; un libro de Introducción a la Biblia, AT o NT; o un
comentario bíblico que incluya el libro que está estudiando. En la introducción al libro puede
conocer sobre el autor, desde dónde y cuándo escribió y sobre los destinatarios (audiencia
original) y el lugar en el que se encuentran. Segundo, debe identificar todos los lugares que son
referidos en el texto estudiado. Puede entonces estudiar sobre estos lugares a través de un atlas
bíblico o libro de geografía bíblica. Además, puede consultar diccionarios bíblicos para ver si
incluyen artículos sobre estos lugares, como también en los comentarios bíblicos y libros de
introducción. Generalmente, estos recursos se enfocarán en datos geográficos o históricos que
sean relevantes a las menciones bíblicas de estos lugares. Una vez revise esta información para,
junto a la lectura del texto, determinar si son relevantes para la interpretación del pasaje.

Presentamos dos ejemplos en los que la información de trasfondo de los lugares mencionados es
relevante para la interpretación bíblica.

Josué 10:1-14

Muchas veces he escuchado cómo Josué pide a Dios que detenga el anochecer para que la
oscuridad no dificulte al ejército israelita la victoria sobre los amorreos. El relato indica que
Josué y su ejército pasan la noche en el movimiento de Gilgal a Gabaón. Al llegar a Gabaón
ataca duramente a los amorreos, junto con una granizada fuerte que cae sobre ellos al tratar
de huir del ataque. La impresión de muchos al considerar el pasaje es que el ataque de Josué
dura todo el día hasta llegar el atardecer cuando Josué pide a Dios que detenga el anochecer
(al sol y ala luna, verso 12 y 13) para proseguir con el ataque y evitar que huyan en la oscuridad.
Todo parece muy lógico y razonable, excepto que la geografía de la oración de Josué no encaja
con esa interpretación. Josué pide que el sol se detenga en Gabaón y que la luna se detenga

78
en el valle de Ajalón. Sucede que Gabaón está al este y Ajalón al oeste. Como nos dicen Walton-
Matthews-Chavalas (Comentario del contexto cultural de la Biblia: Antiguo Testamento,
Editorial Mundo Hispano), se trata del evento cuando la luna es llena y es visible
simultáneamente con el sol en su salida (en la mañana). Solo en la mañana es que el sol está al
este (y la luna al oeste). Por lo tanto, la petición de Josué es que no avance el día y no que
detenga el anochecer. El mediodía y la tarde podría hacer más extenuante que la incomodidad
de la oscuridad. De hecho, es muy probable, por lo que se relata en el texto, que el ataque haya
comenzado en la madrugada estando aún oscuro. Walton-Matthews-Chavalas discuten otros
puntos culturales a considerar en el pasaje, pero no son relevantes para la discusión de nuestro
ejemplo.

Apocalipsis 3:15-16

La mayoría de los predicadores pentecostales hacen una interpretación espiritual (¿alegórica?)


de este pasaje. Es común escuchar como hablan del “frío”, del “caliente” y del “tibio” en
términos de su grado de devoción o comunión con Dios. El “frío” es el inconverso o apartado
de Dios. El “caliente” es el creyente que vive en comunión estrecha con el Señor, mientras que
el “tibio” es el “cristiano” que vive una vida de ambivalencia, en la cual a veces mantiene una
devoción fiel y otras veces vive como si no conociese a Dios. Pero ¿esto es lo que dice el texto
(exégesis)?, o ¿es lo que queremos que el texto diga (eiségesis)? Notemos que el Señor Jesús
NO señala o acusa al que es “frío”. Al contrario, se expresa que ojalá fuese frío o caliente. Más
aún, cuando da la sentencia contra el tibio hace la salvedad que la da porque NO es “frío” ni
“caliente”. De manera que, el texto NO apoya la idea de que ser “frío” es algo reprochable por
el Señor. Entonces, ¿qué se está diciendo cuando se habla de ser “frío”, “caliente” o “tibio”?
Veremos.

El intérprete del pasaje debe haber leído todos los pasajes de las cartas a las siete iglesias y no
solamente esta para darse cuenta de que las cosas que dice Jesús a cada iglesia hacen
referencia a algún evento o a algunas peculiaridades históricas de la ciudad (referimos al
estudiante a comentarios bíblicos para constatar que esto es así). El mensaje a Laodicea no es
la excepción. Laodicea no tenía fuentes de agua para su consumo (fría para beber) y uso
(caliente para bañarse). El agua la traían de dos lugares: (1) agua caliente (termales) desde
Hierápolis; y (2) agua fría de Colosas. Pero, al llegar a Laodicea muchas veces llegaba “tibia”.
Aquí “tibio” no se refiere a lo que nosotros entendemos usualmente (mezcla de agua fría y
caliente).

La referencia al vómito, no se refiere a las náuseas que comúnmente produce el consumo de


agua tibia (mezcla de fría y caliente), sino al problema de Laodicea de que el agua llega
contaminada por la distancia que viaja el agua desde sus fuentes. El agua contaminada daña la
salud de Laodicea y la reacción común es el vómito. Este hecho, es aprovechada por Jesús para
indicarles que deben ser como el agua fría que sirva para beber, o como el agua caliente que
sirve para bañarse y renovar fuerzas. El “tibio” es una referencia al agua “tibia” o contaminada
que solo sirve para enfermar al que la consume y usa. La consulta de buenas Biblias de estudio

79
y comentarios bíblicos les referirán a estos detalles del trasfondo sociohistórico relevantes para
la interpretación.

Personajes

Como en el caso de los lugares y geografía, los primeros personajes que debe revisar son el autor
de la perícopa estudiada, y la audiencia o destinatario original. Luego, debe revisar los personajes
que se mencionen directa o indirectamente en el relato. Para esta revisión, recomendamos
también usar las biblias de estudio, los diccionarios bíblicos, introducciones y comentarios
bíblicos. Otras fuentes podrían ser libros de historia y libros que discuten personajes específicos.
Además, para este aspecto y todos los otros aspectos socio históricos, le recomendamos usar
herramientas electrónicas de estudio bíblico, como el sistema Logos de Faithlife.

Un punto adicional por mencionar con relación a la revisión de los personajes. Esta revisión NO
solo alude a personajes específicos identificados por nombres propios (ej. David, Natán, Salomón,
Zorobabel, Pilato, Caifás, etc.), sino también incluye a personajes con nombres comunes que se
les identifica, típicamente por su ocupación (sembrador, publicano, pastor, mago, etc.) u origen
nacional o étnico (samaritano/a, etíope, macedonio, etc.). Aquí, encontraremos una combinación
del elemento Personaje y el de Trasfondo sociocultural porque se identifican personajes
“genéricos” basados en aspectos socioculturales como el oficio y la nacionalidad.

Eventos

Los eventos que se mencionan explícitamente, como también aquellos referidos implícitamente
son definitivamente relevantes para la interpretación del pasaje. Es muy importante que el
intérprete revise la información a su alcance sobre estos eventos si quiere llegar a una sana
interpretación de la perícopa. A menos que el intérprete sea un estudioso de la historia secular y
bíblica, el estudioso de la Biblia dependerá de las biblias de estudio, introducciones y comentarios
bíblicos para relacionar eventos históricos con los pasajes estudiados. Veamos un ejemplo.

Apocalipsis 3:1-3

El conocedor de la historia relacionada con la ciudad de Sardis, tendría una actitud de sospecha
al notar las expresiones como “tienes nombre de que vives, y estás muerto”, “Sé vigilante” y
“Pues si no velas”. En el tomo 24 del Comentario Bíblico Mundo Hispano (página 173) resume
el relato de Herodoto (484-420 aC) sobre la toma de Sardis por los persas que se convirtió en
una “historia proverbial” para señalar la larga cadena caídas de la ciudad en manos enemigas,
a pesar de creerse estar muy asegurada. Sucede, de manera resumida, que Ciro II el Grande de
Persia (556-530 aC, sí el mismo que decretó el regreso de un remanente para reconstruir el
templo) y su ejército sorprendieron al rey Creso de Sardis y todos los habitantes al tomar la
ciudad y saquearla.

80
Tanto el rey como los habitantes de la ciudad confiaban que, como en todas las ocasiones
anteriores, las murallas y el ejército no permitirán la invasión de los enemigos. Pero, después
de 14 días de sitio, soldados persas pudieron identificar un punto vulnerable de la muralla
gracias a un soldado de Sardis que al dormirse dejó caer su casco y descendió por el “hueco-
grieta” en la muralla para recogerlo. A la noche siguiente, un buen número de soldados persas
entraron por la grieta y sorprendieron a los soldados dormidos. Todo resultó en el rey apresado
y la ciudad saqueada. Todo sucedió por que no estaban vigilantes. El hecho de que escritores
posteriores, más cerca del tiempo en el que se escribe el Apocalipsis, siguen mencionando este
incidente hacen muy probable que este evento está implícito en las amonestaciones de Jesús
para la iglesia en Sardis.

Trasfondo sociocultural

Los elementos socioculturales están muy presentes en todos los relatos bíblicos. Son tan variados
y amplios en la relevancia de la vida de los personajes bíblicos que es imposible que podamos
interpretar algún pasaje bíblico sin la necesidad de tomar en cuenta estos elementos. Como en el
caso de los Eventos, si el intérprete es un estudioso de la cultura e historia secular y bíblica es muy
probable que identifique rápidamente estos elementos en las perícopas que estudie. Para todos
los demás, necesitaremos de biblias de estudio, libros de historia bíblica, comentarios bíblicos que
tomen en cuenta aspectos socioculturales, introducciones y diccionarios para identificarlos y
entenderlos. A continuación, le referiremos múltiples ejemplos breves para cada tipo de elemento
de trasfondo sociocultural.

Valores y costumbres:

Legitimidad de hijos engendrados con esclavas (Sara y Agar; Lea y Zilpa; Raquel y Bilja)
Las leyes del redentor (Noemí-Rut-Booz)
La corte persa y la audiencia a su reina (Ester)
El cuidado de los pobres y las viudas (Hechos)
La crucifixión como pena de muerte.
Los ancianos y el juicio en la puerta de la ciudad

Oficios:

sembrador; carpintero; centurión; soldado; alfarero; profeta; sacerdote; pastor; pescador;


publicano, etc.

Instituciones, gobierno, economía, religión, educación, etc.:

Los derechos de la ciudadanía romana; el rey; el emperador; procuradores; culto al emperador;


gnosticismo; baalismo; impuestos; sanedrín; el templo judío; el areópago; esclavitud; las casa-
iglesias; etc.

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Análisis Canónico-Teológico

Como cristianos evangélicos y pentecostales, creemos que la Biblia, como un canon cerrado, es la
palabra de Dios que ha llegado a nosotros a través del proceso de inspiración divina. Partiendo de
ese hecho, más allá del proceso de desarrollo que podamos identificar en la formación de los libros
de la Biblia, entendemos que el texto bíblico tal y como nos llega hoy en día, es infalible y autoritaria
para el cristiano. Siendo así, los libros de la Biblia guardan una unidad de propósito y reflejan una
consistencia teológica, aunque podamos reconocer desarrollo en la revelación de estas verdades o
doctrinas.

Con esto queremos decir que la interpretación de un pasaje bíblico debe armonizar y sincronizar
teológicamente con los demás libros de la Biblia, porque todos ellos forman UN solo canon producto
de la acción inspirador de el mismo Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21). Como estamos hablando de la
enseñanza teológica de las Escrituras, nos es necesario definir y describir el concepto de la teología.
El propósito de este curso NO es la discusión de temas teológicos, sino de presentar los conceptos
básicos sobre la sana interpretación del texto bíblico. No obstante, la teología está muy relacionada
con el tema de la interpretación de las Escrituras. Por tal motivo, estaremos presentando una
descripción básica de la teología y enfocada al tema de la interpretación bíblica.

Para efectos de nuestro estudio, podemos describir a la teología cristiana como el proceso, y lo que
resulta de este proceso, en el que formulamos una expresión consistente de las enseñanzas y
doctrinas de la fe cristiana. Esta expresión debe estar claramente fundamentada en las sagradas
Escrituras, interpretadas en el contexto literario y sociohistórico. Además, esta teología cristiana
tiene que expresarse de tal manera que sea relevante para los asuntos prácticos de la vida de las
personas. Aunque el término y concepto de teología NO es exclusiva del cristianismo (literalmente
se refiere a la expresión o estudio sobre dios o dioses), nosotros nos enfocaremos en la teología
cristiana para limitarnos a una perspectiva CRISTIANA (no JUDÍA, ni secular) sobre la teología.

El proceso de “hacer teología” puede iniciarse de múltiples maneras. En ocasiones, algún evento de
nuestra vida (generalmente eventos de conflicto, adversidad o prueba) puede movernos a buscar
explicaciones o respuestas a interrogantes que nos ayuden a comprender la experiencia vivida y,
muchas veces a reconciliarlas con nuestra fe. Otras veces, el proceso se iniciará al estudiar las
Escrituras y toparnos con enseñanzas que nos hagan reflexionar sobre algún aspecto de nuestra fe
(como por ejemplo al leer la sanidad del ciego de nacimiento en el capítulo 9 de Juan, en el que se
lanza la pregunta de ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?). Aún otras veces,
el proceso se iniciará con alguna expresión de otros a través de la música, la literatura, las artes
dramáticas, la tertulia o conversación formal o informal, alguna noticia, etc.

No importa cómo se inicie el proceso de “hacer teología”, el cristiano debe proseguir el proceso
considerando primordialmente el testimonio bíblico y enfocándolo a los aspectos prácticos y
relevantes de la vida humana. Hay quienes “hacen teología” en asuntos muy “hipotéticos”,
abstractos e irrelevantes. Algunos han indicado que en la Edad Media algunos “hacían teología” para
describir la naturaleza de los ángeles en términos de cuántos podrían ubicarse en la cabeza de un

82
alfiler. Otros acostumbran a especular sobre temas para los que NO hay testimonio bíblico de
revelación divina alguna. En estos casos, les referimos a las palabras del profeta y caudillo de Israel
en Deuteronomio 29:29 (NTV): “El Señor nuestro Dios tiene secretos que nadie conoce. No se nos
pedirá cuenta de ellos. Sin embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de
todo lo que se nos ha revelado, a fin de que obedezcamos todas las condiciones de estas
instrucciones.”

Entre las formas usuales de expresión para la teología cristiana, podemos mencionar las siguientes.

Actividades comunes y ordinarias. La música y el arte dramático cristiano expresan posiciones y


convicciones teológicas. Muchas veces son las expresiones que más la gente atiende. La literatura
cristiana devocional o de ficción (como el famoso libro El progreso del peregrino) le sigue a la
música y el drama en cuanto a la mayor audiencia para temas teológicos. Le siguen las expresiones
teológicas que se dan en los cultos congregacionales a través de las predicaciones, alabanzas,
estudios y exhortaciones. Finalmente, a pesar de que muchas veces pasa por desapercibido como
expresión teológica, hay que mencionar a nuestras actitudes, declaraciones y conductas como
medios de expresión de nuestra teología (ver Mateo 7:24; Santiago 1:22-25).
Confesionales denominacionales. Las denominaciones expresan ciertos aspectos de su
convicción teológica a través de “postulados o artículos de fe”. Diferente a las expresiones
comunes y ordinarias, estas expresiones tienden a ser normativas o impositivas para los que son
miembros de estas denominaciones o profesiones religiosas particulares. Siendo así, deberían
limitarse a los aspectos más esenciales que identifiquen a la denominación de manera diferente
a las otras y que son de tal importancia que justifique separar (expulsar) a unos de los demás
miembros. A estas expresiones denominacionales les llamamos aquí “dogmas”. Por otro lado a
las expresiones de nuestro entendimiento de las enseñanzas bíblicas, según el proceso de
interpretación, le llamamos “doctrinas”. En nuestra discusión para este curso, las “doctrinas” NO
son normas confesionales de denominaciones particulares, contrario a las “dogmas” que sí lo son.
Formales “académicas”. Las expresiones “académicas” tienden a ser de carácter doctrinal, más
que dogmática. Contrario a lo que se pudiera pensar, los Credos universales de la Iglesia
(“Católicos”) corresponden a lo que hemos llamado aquí expresiones formales académicas y no a
las confesionales. La razón es porque los credos históricos (no las confesiones) tienden a expresar
doctrinas cristianas fundamentales a la fe cristiana, más que puntos de vistas para asuntos
particulares que podrían ser de relevancia solo para un tiempo, período o generación dada. Las
expresiones formales académicas son las que se estudian generalmente en los programas de
estudio teológicos. Usualmente se presentan de tres maneras.
Sistemática. La teología sistemática expresa o discute la teología cristiana en forma
estructurada por tópicos, categorías o temas generales. Los tópicos comunes son:
Bibliología. Estudia la naturaleza de la Biblia y su autoridad para los creyentes.
Teología propia. Estudia la naturaleza de Dios.
Angelología. Estudia la naturaleza del mundo espiritual no humano.
Antropología. Estudia la naturaleza del ser humano según creado y en la condición actual.

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Cristología. Estudia la naturaleza y obra de Cristo.
Pneumatología. Estudia la naturaleza y obra del Espíritu Santo.
Soteriología. Estudia la naturaleza y necesidad de la obra de salvación.
Eclesiología. Estudia la naturaleza y ministerio de la Iglesia.
Escatología. Estudia las “ultimas cosas” con relación a la vida humana: en su muerte y el
proceso hasta la eternidad.

Bíblica. La teología bíblica expresa o discute los tópicos de la teología cristiana según el
testimonio de los autores y libros bíblicos. Usualmente se discute la teología del AT separado
de la teología del NT. Es común ver que se discuten separadamente la teología del Pentateuco,
del período de la monarquía y del exilio. También del NT, se discuten separadamente la
teología de los evangelios sinópticos, del evangelio de Juan, de Hechos, de Pablo y de los
autores individuales de las epístolas generales. Con la teología bíblica reconocemos que no
todos los autores bíblicos trabajan con los mismos temas teológicos, ni tampoco en el mismo
grado.
Histórica. La teología histórica expresa o discute los temas de la teología cristiana a través de
los períodos históricos de la Iglesia cristiana. Como mínimo, se discuten cuatro períodos
fundamentales: (1) la Iglesia primitiva hasta el siglo IV; (2) la Iglesia imperial; (3) la Iglesia de la
Reforma y posreforma; (4) la Iglesia contemporánea. Con la teología histórica se reconoce el
hecho de que nuestro entendimiento teológico se desarrolla a través del tiempo. Con esto NO
estamos diciendo que la verdad divina cambia con el tiempo, sino que cambia nuestro
entendimiento de ella. Cuando estudiamos la teología cristiana de forma sistemática, muchas
veces nos llevamos la impresión de que los temas teológicos eran comprendidos siempre al
mismo grado o nivel como cuando lo estudiamos al momento. Más aún, nos llevamos la idea
de que si los personajes bíblicos no los entendían en ese grado estarían faltando a la verdad
divina. Por eso, es muy recomendable que el estudiante de la Biblia se exponga al estudio
histórico de la teología cristiana.
Ya que hemos descrito lo que es la teología cristiana, el proceso del quehacer teológico y las
expresiones de la teología cristiana, debemos movernos a considerar su relación con la sana
interpretación de las Escrituras. Lo primero que debemos afirmar es que al reconocer UN solo canon
con unidad teológica, podemos considerar varias cosas en el proceso de interpretación de las
Escrituras:

1. Cuando encontremos pasajes “oscuros” en los que no se puede identificar su significado con
facilidad, podemos buscar pasajes paralelos en: (1) el mismo libro; (2) en los libros del mismo
autor; (3) en los libros de la misma división o sección bíblica; (4) en el mismo testamento
(AT/NT); (5) o a través de toda la Biblia.

2. Cuando entendamos que ya tenemos una interpretación del pasaje (particularmente cuando
estamos definiendo doctrinas o dogmas denominacionales), podemos verificar con el resto de

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la Biblia para asegurarnos que no tenga conflictos con lo que enseña la Biblia en otros lugares.
Si encontrásemos conflictos con otras enseñanzas bíblicas, especialmente cuando son más
claras que en nuestra perícopa bajo estudio, debemos reconsiderar el pasaje para una nueva
interpretación.

Para poder lograr este proceder, debemos ser capaces de identificar los temas teológicos que se
presentan en el pasaje bajo estudio. Además de la lectura atenta del pasaje, utilizando todos los
elementos de análisis que hemos discutido al momento, el intérprete de la Biblia debe revisar la
historia de interpretación de la perícopa para poder identificar la teología que refleja el pasaje. Tres
períodos históricos que usualmente son estudiados para estos propósitos son los de la Iglesia
primitiva (los padres de la Iglesia), la posreforma (en la tradición evangélica protestante), y los
biblistas y teólogos recientes (siglo XX) y contemporáneos (siglo XXI). El estudioso debe contrastar la
manera en que el autor bíblico presenta el tema teológico con la forma en que se describen en las
distintas expresiones discutidas.

Este análisis canónico-teológico es el que preparará el camino para el último tipo de análisis en el
proceso que presentamos para la sana interpretación de la Biblia, el análisis pastoral. Mientras más
práctica sea la forma de nuestro análisis canónico-teológico, más fácil será llegar a las aplicaciones
pastorales que concluyan nuestro proceso de interpretación. Por otro lado, debemos tener cuidado
en no presumir que toda perícopa bíblica es de carácter dogmático o normativo. Esto es, NO todo el
texto bíblico enseña doctrinas bíblicas que puedan establecerse como dogmas denominacionales.
Hay muchos pasajes bíblicos que se presentan como lecciones de vida para los creyentes. Esto se
hace más relevante en libros o secciones bíblicas como los libros sapienciales y el libro de los Hechos.
Muchas veces he escuchado maestros y predicadores que toman cualquier verso en Proverbios,
Eclesiastés o los Salmos como que son mandamientos (dogmas) para nosotros los creyentes. Pero,
cuando se confrontan con versos como Eclesiastés 3:1-3 – “Todo tiene su tiempo, … tiempo de matar,
y tiempo de curar …”; o Salmos 137:8-9 – “Hija de Babilonia la desolada, bienaventurado el que te
diere el pago de lo que tú nos hiciste. Dichoso el que tomare y estrellare tus niños contra la peña.”

Del NT, podemos mencionar a Hechos 16:30-31 – “ … y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer
para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Mucha confusión
ha causado la declaración de muchos maestros y predicadores que no han seguido una sana
interpretación de la Biblia y han dogmatizado esa expresión para convertirla en una promesa divina
para todos los creyentes. No hay nada en el contexto que señala que Pablo y Silas están
estableciendo una doctrina con esta expresión. El texto NO nos fuerza a entenderlo así. La tradición
de interpretación NO nos lleva a entender esto así. El análisis de la teología del resto del NT NO nos
permite entenderlo así, porque contempla que la salvación se alcanza por una decisión personal
(Romanos 10:9-10). Por lo que reiteramos que el estudiante de la Biblia debe tener cuidado de no
dogmatizar el texto bíblico si el propósito del autor bíblico NO es presentar doctrinas (contexto).

Un ejemplo de una perícopa con enseñanza doctrinal es 1 Juan 4:1-6. Con una lectura detenida del
pasaje identificamos que el tema doctrinal es la doctrina de la doble naturaleza de Cristo. En una
lectura descuidada, podríamos solo identificar la doctrina de la encarnación de Cristo, pero hablar
solo de la naturaleza humana de Cristo sería obviar que se presume su divinidad en el verso 2 (“que

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Jesucristo ha venido en carne”). El estudiante de la Biblia notará que Juan indica contundentemente
(“todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios”) que no reconocer
la doble naturaleza de Cristo es inconcebible para la fe cristiana. Otra doctrina secundaria que
podemos identificar en el pasaje es la del anticristo. Sin embargo, este tema, se aborda más
“oscuramente” que el de la doble naturaleza de Cristo (unión hipostática). Sobre el tema de la doble
naturaleza de Cristo hay amplio material a revisar en los libros de teología sistemática, bíblica e
histórica.

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Análisis Pastoral

Hemos llegado al último tipo de análisis para una interpretación sana de las Escrituras. No por ser la
última es menos importante, como a veces tendemos a dejar para lo último lo que menos nos
interesa o lo que consideramos de menos valor. De hecho, es el paso de la interpretación que mayor
fruto representa. De nada valdría que determinásemos qué significó para la audiencia original lo que
el autor bíblico les escribió si eso no representa nada de valor para nosotros hoy en día. Por lo tanto,
en este tipo de análisis, estaremos discutiendo como aplicar el significado original de la perícopa
(exégesis) a nuestra realidad de vida en el presente.

Es crucial que el estudioso de la Biblia busque la dirección divina en su labor de análisis pastoral. Le
hemos llamado análisis pastoral porque pretende ser una actividad de cuidado pastoral de las almas.
Como tal, requiere sensibilidad de las necesidades de nuestra audiencia en el sermón a ofrecer, la
lección a enseñar y en la ministración que nos toca. Esta sensibilidad, no solo se forma a través del
desarrollo de un carácter de acuerdo con el fruto del Espíritu (santificación), sino que dependerá de
la ministración del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón ya que Él sabe las necesidades de
aquellas a quien ministramos.

Además, de ser sensibles a las necesidades de nuestra audiencia, debemos ser conscientes de las
aptitudes de la audiencia. Podemos tener muy claras las aplicaciones del pasaje que entendemos son
oportunas y relevantes para nuestra audiencia, pero si no podemos comunicarlas de manera efectiva
a ella, no les será provechoso. Algunos de los elementos que debe considerar al respecto son:

El nivel de espiritualidad o madurez cristiana. En Hebreos 5:11-14 el autor indica que ve necesario
discutir algunos temas importantes, pero se ve limitado a abordarlos inmediatamente porque la
audiencia no tiene la madurez necesaria para asimilarlos.

El nivel de análisis. La forma en que la que comuniquemos las aplicaciones dependerá de las
capacidades que tenga la audiencia para recibirlas y procesarlas. Este nivel de análisis se afectará
por el nivel de escolaridad. El nivel de escolaridad, a su vez, podrá afectarse por la exposición de
las personas a estudiar o por la edad (niños). Cuan simple o complejo podemos comunicar y
explicar las aplicaciones dependerá también de este elemento.

El conjunto de intereses. La audiencia puede tener una buena capacidad de análisis, pero es
posible que le ocupe un tema de mucho más interés y relevancia. Por esto, el intérprete que va a
ministrar la palabra de Dios debe cotejar que las aplicaciones estén alineadas con los asuntos que
son pertinentes a la audiencia con relación a la experiencia de vida que lleva, o a los propósitos
de Dios para ella. Esto último es muy importante ya que el propósito de Dios puede ser de
confrontación a la audiencia porque precisamente muestran desinterés a lo que Dios quiere para
ellos.

La mejor forma de pasar de la interpretación de un pasaje bíblico a un sermón o a una lección es


bosquejando bien los resultados de cada tipo de análisis. El intérprete de la Biblia debe ser

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organizado y estructurado en su estudio y tomar notas de todo el proceso. Eso no solo le ayudará a
poder “construir” su sermón y lección, sino que también le permitirá reutilizar todo lo aprendido
para casos futuros. Favorecemos la discusión expositiva de los pasajes bíblicos. Esto es, que se
discuta el pasaje según corra el relato. No obstante, reconocemos que algunas veces es más efectivo
discutir el pasaje temáticamente. En el caso de la presentación expositiva, el bosquejo serán los
versos o unidades (conjunto de versos) bíblicas. Recomendamos que las aplicaciones se dejen para
la última sección del sermón o lección y se repasen en la conclusión y/o llamado del sermón. En el
caso de la presentación temática, el bosquejo será basado en cada tema o tópico a discutir. En este
caso recomendamos que se vayan presentando y discutiendo las aplicaciones para cada tema o
tópico por separado.

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Conclusión

En la conclusión de este material de lectura para el curso de Introducción a la Biblia y a la teología


del Instituto Teológico de AIC, queremos reafirmar la importancia de una visión apropiada de lo que
es la Biblia y de una sana interpretación de las Escrituras. Es inevitable y esencial que interpretemos
la Biblia. La distancia en tiempo, geografía, idioma, cultura, etc. lo hacen absolutamente necesario.
Dios cuenta con ello y por eso nos habla de la experiencia de iluminación del Espíritu Santo (1 Juan
2) y nos recuerda que la finalidad de la inspiración es que aprendamos a vivir de acuerdo con su
voluntad (2 Timoteo 3:16-17).

Nuestro propósito en este curso es de introducirlos a conceptos básicos del entendimiento de la


Biblia como palabra de Dios y del proceso de la interpretación de la Biblia. Se ha intentado presentar
estos temas de una manera actualizada y pertinente a nuestros estudiantes. La tarea de interpretar
las Escrituras es una tarea de mucho reto cuando reconocemos con responsabilidad que es la palabra
de Dios. Cuando la interpretamos estamos determinando qué es lo que Dios ha dicho y que nos dice
hoy. Nos convertimos en “voceros” de Dios cuando expresamos nuestra interpretación a través de
la ministración de la palabra. Por eso, les exhorto a todos a expandir su conocimiento y dominio de
este campo al leer otros recursos que traten el tema, algunos de los cuales pueden ser los
identificados en la bibliografía. Esperamos en el Señor que todo redunde para la edificación, consuelo
y exhortación de los que nos escuchen al ministrar la palabra de Dios y que el nombre de Dios sea
honrado y glorificado.

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