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Teorías Psicoanalíticas de Freud

Este documento resume la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. Explica las cinco teorías de la personalidad de Freud: la teoría topográfica, la teoría dinámica, la teoría económica, la teoría genética y la teoría estructural. También describe las características de Freud como su biografía, el psicoanálisis como método terapéutico e investigativo, y el concepto del inconsciente.

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Teorías Psicoanalíticas de Freud

Este documento resume la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. Explica las cinco teorías de la personalidad de Freud: la teoría topográfica, la teoría dinámica, la teoría económica, la teoría genética y la teoría estructural. También describe las características de Freud como su biografía, el psicoanálisis como método terapéutico e investigativo, y el concepto del inconsciente.

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Carrera: Lic. Psicología Educativa.

Alum na: Flordanito Elguera Mazariego.

Maestro: Lenin Pérez Pérez.

Actividad: Investigación de la teoría


psicoanalítica.

Materia: Teorías de la personalidad

Sem estre: 5to. Fecha:28 -Noviem bre-2020.


Introducción

En este trabajo encontraremos que el psicoanálisis es una parte determinada de


la psicología, una teoría relacionada con los mecanismos y sistemas psicológicos
humanos. En cierto modo es una teoría antropológica y, por tanto, tiene relación
con la filosofía. Es una cosmovisión de los problemas antropológicos, en todas las
variantes y ámbitos del ser humano. Entre tanto veremos sus características de la
teoría freudiana, Estructura de la personalidad, Niveles de conciencia,
Mecanismos de defensa, Etapas del desarrollo de la personalidad, Perspectivas
pos freudianas.
Características de la teoría freudiana

El padre del psicoanálisis relacionó sus ideas sobre salud mental con su
concepción de personalidad. Sigmund Freud (1856-1939), el fundador del
psicoanálisis, desarrolló diversos modelos para explicar la personalidad humana a
lo largo de su carrera literaria. En este artículo analizaremos las 5 teorías de
Freud sobre la personalidad: la topográfica, la dinámica, la económica, la genética
y la estructural.

Las 5 teorías de la personalidad de Sigmund Freud

Aunque existen ciertas contradicciones entre los modelos de personalidad creados


por Freud, en general pueden concebirse como teorías complementarias o bien
como actualizaciones y desarrollos de varios conceptos fundamentales, por
ejemplo las pulsiones o los mecanismos de defensa. Vamos en qué consiste cada
una de estas teorías.

1. Modelo topográfico
Freud desarrolló el modelo topográfico durante la primera etapa de su carrera.
Originalmente fue descrito en una de sus obras clave: “La interpretación de los
sueños”, publicado en el año 1900. Esta teoría sobre la personalidad también es
conocida como “Primera Tópica”. El modelo topográfico divide la mente en tres
“regiones”: la inconsciente, la preconsciente y la consciente. En cada uno de estos
lugares, que deben ser entendidos de forma simbólica, encontraríamos contenidos
y procesos psicológicos diferentes. El inconsciente es el nivel más profundo de la
mente. En él se ocultan pensamientos, impulsos, recuerdos y fantasías a las que
resulta muy difícil acceder desde la consciencia. Esta parte de la mente está
dirigida por el principio de placer y por los procesos primarios (la condensación y
el desplazamiento), y la energía psíquica circula de forma libre.
La mente preconsciente actúa como punto de unión entre las otras dos secciones.
Está conformada por huellas de memoria en formato verbal; en este caso sí es
posible conocer los contenidos desde la consciencia a través de la focalización de
la atención. Por último, la consciencia es entendida como un sistema con un rol
intermediario entre las regiones más profundas de la psique y el mundo exterior.
La cognición, la motricidad y la interacción con el entorno dependen de la mente
consciente, que está regida por el principio de realidad en lugar de por el de
placer, del mismo modo que el preconsciente.

2. Modelo dinámico

El concepto “dinámico” hace referencia a un conflicto entre dos fuerzas que se


produce en la mente: los impulsos (fuerzas "instintivas"), que buscan la
gratificación, y las defensas, que procuran inhibir a los anteriores. Del resultado de
esta interacción surgen los procesos psicológicos, que suponen una resolución
más o menos satisfactoria o adaptativa de los conflictos.

En este modelo Freud concibe los síntomas psicopatológicos como formaciones


de compromiso que permiten una gratificación parcial de los impulsos a la vez que
causan malestar, actuando como un castigo contra la conducta de la persona. De
este modo la salud mental dependería en gran medida de la calidad de las
defensas y de las autosenciones.

3. Modelo económico

El concepto fundamental del modelo económico de la personalidad es el de


“pulsión”, que se puede definir como un impulso que favorece que la persona
busque un fin determinado. Estas pulsiones tienen un origen biológico (en
concreto se relacionan con la tensión corporal) y su objetivo es la supresión de
estados fisiológicos desagradables.

Dentro de este modelo encontramos en realidad tres teorías distintas,


desarrolladas entre 1914 y 1920 en los libros “Introducción al narcisismo” y “Más
allá del principio de placer”. Inicialmente Freud distinguió entre la pulsión sexual o
de reproducción, que lleva a la supervivencia de la especie, y la de auto
conservación, focalizada en la del propio individuo.

Posteriormente Freud añadió a esta teoría la distinción entre las pulsiones


objétales, dirigidas a objetos externos, y las de tipo narcisista, que se centran en
uno mismo. Finalmente propuso la dicotomía entre la pulsión de vida, que incluiría
las dos anteriores, y la pulsión de muerte, criticada con dureza por muchos de los
seguidores de este autor.

4. Modelo genético

La teoría freudiana sobre la personalidad más conocida es el modelo genético, en


el cual se describen las cinco fases del desarrollo psicosexual. Según esta teoría
el comportamiento humano está regido en gran medida por la búsqueda de la
gratificación (o descarga de la tensión) en relación a las zonas erógenas del
cuerpo, cuya importancia depende de la edad. Durante el primer año de vida tiene
lugar la fase oral, en la cual la conducta se centra en la boca; así, los bebés
tienden a morder y a succionar los objetos para investigarlos y obtener placer. En
el segundo año la zona erógena principal es el año, por lo que los pequeños de
esta edad están muy centrados en la excreción; por esto Freud habla de “fase
anal”. El siguiente estadio es la fase fálica, que se da entre los 3 y los 5 años;
durante este periodo se producen los célebres complejos de Edipo y de
castración. Entre los 6 años y la pubertad la libido se reprime y se priorizan el
aprendizaje y el desarrollo cognitivo (fase de latencia); finalmente, con la
adolescencia llega la fase genital, que señala la madurez sexual. La
psicopatología, más específicamente la neurosis, se entiende como el resultado
de la frustración de la satisfacción de las necesidades características de estos
periodos del desarrollo, o bien de la fijación psicológica total o parcial en uno de
ellos a causa de un exceso de gratificación durante la etapa crítica.
5. Modelo estructural

La teoría de personalidad de Freud fue propuesto en 1923 en el libro El Yo y el


Ello. Como el modelo genético, el estructural es particularmente conocido; en este
caso se destaca la separación de la mente en tres instancias que se desarrollan a
lo largo de la infancia: el Ello, el Yo y el Superyó. Los conflictos entre estas darían
lugar a los síntomas psicopatológicos. La parte más básica de la mente es el Ello,
compuesto por representaciones inconscientes de las pulsiones relacionadas con
la sexualidad y con la agresión, así como por huellas mnémicas de las
experiencias de gratificación de estos impulsos. El Yo se concibe como un
desarrollo del Ello. Esta estructura tiene un papel regulador en la vida psicológica:
evalúa los modos de satisfacer los impulsos teniendo en cuenta las demandas del
entorno, trabaja tanto con contenidos inconscientes como conscientes, y es en
esta parte de la mente donde ejercen los mecanismos de defensa. Por último, el
Superyó actúa como conciencia moral, censurando determinados contenidos
mentales, como supervisor del resto de instancias y como modelo de conducta (es
decir, supone una especie de “Yo ideal”). Esta estructura se forma a través de la
interiorización de las normas sociales, en la cual cumple un papel esencial el
complejo de Edipo.

Características de Sigmund Freud:

1. Biografía

Sigmund Freud poseía una gran inteligencia siendo capaz de leer varios
idiomas. Sigmund Freud nació el 6 de mayo de 1856 en la República Checa. Fue
hijo Jacob Freud, de un judío ortodoxo, y de su tercera esposa, Amalia
Nathansohn. Desde muy pequeño Freud demostró su inteligencia y curiosidad,
siendo capaz de leer en alemán, francés, italiano, español, inglés, hebreo, latín y
griego. Luego de estudiar derecho, filosofía y zoología fuera de la universidad, se
graduó como médico en 1881. Se dedicó a la dermatología y la psiquiatría. Se
casó con Martha Bernays en 1886, con quien tuvo seis hijos: Mathilde, Jean-
Martin, Oliver, Ernst, Sophie y Anna. En París, junto a Jean Martin
Charcot, estudió el uso de la hipnosis en el tratamiento de trastornos mentales.
Los conceptos del psicoanálisis fueron desarrollados principalmente entre 1895 y
1900, pero sus investigaciones continuaron durante toda su vida. Falleció el 23 de
septiembre de 1939, en Londres.

2. Psicoanálisis

El psicoanálisis tiene una doble naturaleza: por un lado es un método de


investigación y por otro lado es una práctica terapéutica. Ambos aspectos del
psicoanálisis se afectan mutuamente. Tanto la práctica como la investigación se
basan en un mismo modelo teórico descriptivo y explicativo sobre los fenómenos
de la vida anímica del ser humano. El psicoanálisis es una forma de la psicología,
pero no la única.

3. Lo inconsciente

Una manera de tener acceso a lo inconsciente es a través de los sueños.

Es probable que el mayor descubrimiento de Freud haya sido la existencia de


contenidos inconscientes en la mente humana. Lo inconsciente son todos los
contenidos que no son accesibles a la consciencia y que sin embargo forman
parte del pensamiento. Lo inconsciente se organiza en el sistema de pensamiento,
ajeno a la estructura de la palabra. Es decir que en el inconsciente, los conceptos
no están separados entre sí sino que pensamientos cercanos pueden fundirse y
confundirse. Sólo tenemos acceso a los contenidos del inconsciente cuando los
mismos se vuelven preconscientes, en forma de sueños, la fantasía y el arte. El
inconsciente afecta toda nuestra vida consciente, desde nuestras preferencias
musicales hasta nuestra elección de pareja. La técnicas psicoanalítica consiste en
hacer consciente lo inconsciente para evitar el sufrimiento psíquico de las
enfermedades mentales.

4. Represión

La represión es el proceso por el cual la mente convierte un suceso (un


hecho, persona o emoción) en un contenido inconsciente. Este es un mecanismo
de defensa involuntario que realizamos al encontrar con algo que se vuelve
intolerable. Sin embargo, ningún contenido puede ser reprimido de forma
totalmente exitosa, sino que lo reprimido retorna, manifestándose en forma de
chistes, sueños o producciones culturales, o bien, en los peores casos, originando
patologías psíquicas (como la histeria, la compulsión, la hipocondría, etc.). Cuando
aparecen las patologías psíquicas, el psicoanálisis sostiene que la forma más
efectiva de curarlas es hacer consciente los contenidos reprimidos.

5. Complejo de Edipo

Freud descubrió que el incesto es común a todas las culturas conocidas.

Freud descubrió que el niño varón quiere seducir a su madre, creando un conflicto
con el padre. El padre representa la ley, que impide la unión con la madre. Freud
descubrió que el tabú (prohibición) del incesto es común a todas
las culturas conocidas. El Complejo de Edipo es la etapa por la que pasa el infante
en que acepta la prohibición paterna y deja de buscar a la madre. Este proceso se
aloja en el inconsciente, dejando marcas que condicionan la elección de futuras
parejas. El nombre de este proceso fue tomado por Freud del mito de Edipo, un
príncipe griego adoptado que, sin saberlo, asesina a su padre biológico y se casa
con su madre biológica.
6. La interpretación de los sueños

Freud descubrió que los sueños transmiten contenidos inconscientes, volviéndolos


preconscientes. Los sueños pueden representar de forma evidente un deseo, sólo
cuando la conciencia puede aceptar la existencia de ese deseo. Sin embargo, si el
deseo ha sido reprimido, el mismo aparece encubierto, es decir que es necesaria
una interpretación.

7. El principio del placer

La mente consciente opera bajo el principio de realidad. La teoría psicoanalítica


sostiene que la psiquis busca siempre alcanzar el placer y evitar el displacer. Es
decir que la principal fuerza motivadora para el funcionamiento del inconsciente es
el placer. Por eso los pensamientos que producen dolor excesivo son reprimidos.
Sin embargo, la mente consciente no opera bajo el principio del placer, sino bajo el
principio de realidad, que es su opuesto: la necesidad de adaptarse al propio
entorno. Por eso, aquello reprimido vuelve a manifestarse en forma de síntoma.

8. Estructuras de la mente

Los diferentes funcionamientos de la mente pueden agruparse en tres estructuras:

 Ello. Son los impulsos primigenios y el motor de nuestro comportamiento.


Aquí se encuentra el principio del placer.
 Superyó. Representa la ley, los límites, los principios. Se construye gracias
al paso por el Complejo de Edipo.
 Yo. Actúa respondiendo tanto al Ello como al Superyó.

9. Libros
Freud escribió reconocidas obras como Psicopatología de la vida cotidiana en el
1900.

Algunas de sus obras más importantes son:

 Estudios sobre la histeria 1895


 La interpretación de los sueños 1898
 Psicopatología de la vida cotidiana 1900
 El chiste y su relación con lo inconsciente 1905
 Tres ensayos para una teoría sexual 1905
 Totem y tabú 1905

10. Frases

 He sido un hombre afortunado: en la vida nada me resultó fácil.


 Los buenos se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.
 Es un buen ejercicio ser del todo sincero consigo mismo.
 Cualquiera que despierto se comportase como lo hace en los sueños sería
tomado por loco.
 No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la
necesidad de la protección.
 ¡Esto es absurdo! (últimas palabras antes de morir).
Estructura de la personalidad
3.1. Definición nominal de personalidad

Antes de estudiar una realidad cualquiera, es menester que conozcamos al


menos algo de ella. Es claro que a lo que llamamos “personalidad” le corresponde
algo en la realidad que todos vagamente sabemos qué es. Pero si llegamos al
momento de explicarlo con precisión, nos encontraremos con muchas dificultades,
e incluso con numerosas interpretaciones divergentes. Una prueba de ello es la
enorme cantidad, difícil de abarcar, de teorías de la personalidad que existe hoy
en día, limitándonos sólo al ámbito de la psicología. Sin embargo, todos sabemos
que hay algo que responde al nombre de personalidad, y también comprendemos
algo de lo que significa el nombre. Pero no siempre llegamos a definir su esencia.
Por ello, antes de profundizar científicamente qué es la personalidad es necesario
poner de manifiesto el significado de la palabra. Para hacerlo, recurriremos, como
se suele, a las dos dimensiones, etimológica y semántica. La primera no es
conocida de todos. La segunda, nos da a entender el significado que la palabra
tiene en el vocabulario habitual de peritos y legos. Etimológicamente
“personalidad” procede del latín personalitas, que significa en abstracto lo mismo
que persona en concreto, así como racionalidad es el abstracto de razón. De este
modo, personalidad es aquella “cualidad” o perfección por la cual alguien es
persona. Desde el punto de vista semántico, el significado de este término se ha
ido alejando de su sentido etimológico, aunque no de modo totalmente claro. A
esto ha contribuido en gran medida la orientación funcionalista y actualista de la
mayoría de las corrientes contemporáneas de psicología, que ha incidido
decisivamente en la concepción que éstas tienen sobre la persona y la
personalidad. Para comprender esto adecuadamente es pues necesario hacer
referencia al concepto de persona y a la transformación de su sentido original.

3.2. De la persona a la personalidad

A. La persona “Persona” proviene del latín persona, aparentemente derivado del


etrusco phersu, y equivalente al griego prosopon. Se suele decir que “persona”
significaba originalmente la máscara que utilizaba el actor en el teatro y, por lo
tanto, también el personaje que representaba. De allí pasó a significar al sujeto
portador de la máscara. En el lenguaje jurídico, persona es un término que sirve
para diferenciar a los sujetos del derecho. La teología cristiana de los primeros
siglos, y en particular la de algunos concilios (sobre todo el Concilio Ecuménico
Constantinopolitano II -553-), intentando definir el misterio según el cual en
Jesucristo coexisten dos naturalezas (humana y divina) en un solo sujeto, y
también el de la unidad y trinidad de Dios, haciendo un uso muy original de
conceptos tomados de la filosofía griega, llegó a las nociones de hypóstasis
(sujeto subsistente) y persona. Dios es tres personas o hypóstasis que subsisten
en una única y misma naturaleza. Las personas divinas (Padre, Hijo o Verbo y
Espíritu Santo) son absolutamente idénticas en cuanto a su naturaleza
numéricamente única (por eso se trata de un solo Dios), pero se distinguen como
personas, es decir, como sujetos que subsisten en esa naturaleza, por su
oposición relativa, es decir por la paternidad, la filiación y la procesión. La Persona
divina del Verbo, a su vez, subsiste en dos naturalezas, la divina (por la cual es
verdadero Dios, consubstancial al Padre y al Espíritu Santo), y la humana (por la
cual es verdadero hombre, aunque no mera persona humana). De la teología
trinitaria y de la cristología, este concepto central pasó a ser utilizado también para
referirlo a los sujetos subsistentes espirituales creados (ángeles y hombres). La
naturaleza es aquello por lo que algo es lo que es. La persona, quién es ese algo.
En el s. V, el filósofo y teólogo cristiano Boecio (De duabus naturis et una persona
Christi, c. 3; PL 64, 1345) la definió como “substancia individual de naturaleza
racional” (rationalis naturae individua substantia). Santo Tomás de Aquino ([Link]),
aceptando la definición de Boecio, la definió también como “subsistente disti nto en
naturaleza intelectual”. La persona es el sujeto que subsiste en una determinada
naturaleza, la racional, intelectual o espiritual. La persona humana, es el
subsistente distinto en naturaleza humana. Persona es el individuo espiritual que
es sujeto de todas las perfecciones y propiedades que lo afectan. La noción de
sujeto no es moderna. Ya para los medievales, la persona es el sujeto espiritual y,
por lo tanto un yo. En todo caso, el desarrollo de la modernidad ha dado lugar, por
un lado a una hipertrofia del sujeto, que se transforma en el creador de la realidad,
y por el otro a una anulación total del mismo. Es aquí que se inserta la aparición
del concepto de personalidad.

B. Críticas modernas a la noción de persona

Lo cierto es que en la primera modernidad, y hasta el s. XVII, se da una


continuidad y profundización de la concepción patrística y medieval de la persona
como sujeto. De otro modo no se pueden comprender, por ejemplo, los místicos
con su “fondo del alma” (Tauler), sus moradas (Santa Teresa) o su memoria y su
“más profundo centro” (San Juan de la Cruz). En esto, no hacen sino seguir una
larga tradición anterior, que tiene en la memoria sui de San Agustín (s. IV-V d.C.)
su gran teorizador. La persona es un ente cuyo modo de subsistencia es la
intimidad. Para el ser espiritual, la reflexión habitual es su modo estructural de ser.
A esto, San Agustín lo llama “memoria sui”, recuerdo de sí mismo. No es
Descartes, pues, aquél con quien primero aparece la idea de conciencia y de
subjetividad espiritual, sino que a éste se debe únicamente una determinada
interpretación de la misma que llevaría, por un lado al idealismo, y por el otro al
mecanicismo de la “psicología sin alma”: la división radical entre un espíritu puro
que se identifica con su acto de pensar y un cuerpo inerte y mecánico, que no se
distingue por naturaleza de los cuerpos artificiales. Es en la psicología empirista
donde esta psicología sin alma hace su crítica más radical del sujeto. Esto lo
vemos ya en el mecanicismo de Thomas Hobbes, pero alcanza su formulación
más extrema en David Hume. "Como la causalidad, podemos observar que la
verdadera idea de mente humana debe considerarse como un sistema de
diferentes percepciones o diferentes existencias, que se conectan entre sí por la
relación de causa y efecto, y que mutuamente se producen, destruyen, influencian
y modifican [Link] la memoria sólo nos informa sobre la continuidad y
extensión de esta sucesión de percepciones, debe ser considerada
principalemente como la fuente de la identidad personal. Si no tuviéramos
memoria, jamás podríamos tener ninguna noción de causalidad, ni por
consiguiente de aquella cadena de causas y los efectos que constituyen nuestro
yo [self] o persona." Hume elimina paradójicamente no sólo al sujeto cognoscente,
sino también al objeto conocido. Sólo hay un fluir de actos de conciencia, sin
objeto ni sujeto. Se trata de una comprensión deformada de la sentencia
aristotélica de la identidad del sentido en acto y de lo sentido en acto. De este
modo, la persona no es otra cosa que una corriente de representaciones, y sólo
hay persona en la medida en que hay memoria, entendida ésta sólo como
conjunto de representaciones y no como potencia subjetiva. La noción
psicoanalítica de la psique como conjunto de complejos se moverá en esta misma
línea. No dicen, por ello, nada original autores como Nietzsche, Freud o Lacan,
cuando creen dar un nuevo giro copernicano al vaciar a la persona de su dignidad
ontológica y moral. En todo caso, lo hacen acentuando la intención de superación
del cristianismo y de la moral. Sólo la persona puede ser sujeto responsable. Sin
persona no hay culpa ni mérito. Desintegrar el concepto de persona es una vía
para eliminar la responsabilidad moral.

C. Equivocidad de la personalidad en la psicología contemporánea

Por esto, cuando algunos de los psicólogos contemporáneos utilizan la noción de


personalidad en vez de la de persona, intentan producir una modificación en el
modo de considerar esta última, y no simplemente hacer una abstracción de la
dimensión “ontológica”. La persona no existe, lo que existe es un conjunto de
elementos heterogéneos, que si llegan a lograr una cierta organización pueden ser
llamados “personalidad”. Por eso la personalidad debe ser considerada
“dinámicamente”, “funcionalmente”, “evolutivamente”, y no “estáticamente”,
“estructuralmente” u “ontológicamente”. No se es persona, sino que se deviene
personalidad. Mezclada con esta intención cripto-filosófica, sin embargo se
concibe actualmente también como personalidad al “carácter”, del que luego nos
ocuparemos. Sin embargo, desde que G. W. Allport decidió abandonar el concepto
de “carácter” por sus connotaciones morales (hay buen o mal carácter, pero no
buena o mala personalidad ), este término ha tendido a caer en desuso entre los
psicólogos, especialmente en Estados Unidos, hasta que recientemente Martin
Seligman lo rescatara del ostracismo junto con la idea clásica de virtud. El pensar
espontáneo de la mayoría de la gente tiende a separar ambos conceptos, el de
persona y el de personalidad, pues se da cuenta, aunque vaga y confusamente,
de que aquello que los psicólogos estudian con el nombre de “personalidad” no se
identifica simplemente con la persona, aunque sea algo de la persona. Y es en
este sentido que distinguiremos en la presente obra entre persona y personalidad,
sin perder de vista los presupuestos que aquí hemos mencionado y por lo tanto, la
ambigüedad del término. Concluyendo, por lo tanto, podemos decir que, con el
nombre de personalidad hoy se entiende: primeramente, el carácter (que
definiremos más adelante); en segundo lugar, y no siempre claramente
diferenciado de éste, la persona misma.

D. Algunas definiciones de personalidad

Es convenienete, llegados a este punto, mencionar algunas de las definiciones


más conocidas de personalidad. Nos centraremos sólo en los autores que
presentan una definición explícita, y utilizando la palabra "personalidad".El
neopsicoanalista humanista Erich Fromm, define la personalidad como "la
totalidad de las cualidades psíquicas heredadas y adquiridas que son
características de un individuo y que hacen al individuo único". Por cualidades
psíquicas heredadas Fromm entiende el "temperamento", y las adquiridas serían
el "carácter". Observamos que en esta definición no queda del todo claro qué se
comprende como una "cualidad psíquica", ni tampoco se menciona la estabilidad
que parece caracterizar a la personalidad. Karl Jaspers, en su clásica
Psicopatología general, afirma que "definimos personalidad al conjunto
individualmente distinto y característico de las relaciones comprensibles de la vida
psíquica." Según Jaspers, para que las relaciones comprensivas sean designadas
como "personalidad", "tiene que existir en el individuo que es personalidad, un
sentimiento de sí mismo, un sentimiento individual del yo". "Resumiendo podemos
decir también: todos los procesos psíquicos y manifestaciones, en tanto que
señalan por encima de sí una relación individual totalmente comprensible,
experimentada por un individuo con la conciencia de su particular yo íntimo,
constituyen la personalidad." Estas definiciones nos parecen algo confusas. Ante
todo, no parece distinguirse claramente la persona de la personalidad. Tampoco,
los actos, de los hábitos, de las potencias y de la substancia misma. No podemos,
por otro lado, discutir aquí lo que Jaspers entiende por "comprender", propio de las
"ciencias del espíritu", que él contrapone al "explicar", de las "ciencias naturales".

3.3. Definición real de personalidad

Aunque, como hemos dicho poco ha, consideramos que las expresiones
“carácter" y "personalidad" designan la misma realidad, sin embargo, no lo hacen
según el mismo aspecto. Consideradas las cosas en mayor profundidad,
podríamos finalmente concluir que por personalidad se entiende la manifestación y
expresión estable del propio ser persona, que se realiza por la estructura de
carácter y que en el hombre supone un desarrollo paulatino. Para comprender más
cabalmente esto, es necesario ahondar en la relación del concepto de
personalidad con otros conceptos como el de carácter. El término carácter (del
latín character) es el más amplio pues se refiere tanto a marcas que distinguen
físicamente un objeto de otro, como a los signos de escritura, a las diferenci as
anatómicas, a una potencia sobrenatural producida por algunos sacramentos (el
carácter “sacramental”) como también a los rasgos que definen la idiosincrasia
psicológica y moral un ser humano. En este sentido se suele hablar, cuando el
contexto lo requiere, de carácter psíquico o moral. Así, el carácter psíquico se
define como el conjunto ordenado de rasgos dinámicos que distinguen a un
hombre de otro. Por “rasgos dinámicos” entendemos los hábitos operativos, que
aquí llamamos así porque la palabra rasgo significa, entre otras cosas, “nota
distintiva”. El conjunto de notas distintivas o de caracteres da lugar a el carácter
global, lo que no quiere decir que el carácter sea el resultado de la agregación de
rasgos y no, más bien, un todo en el que se pueden distinguir partes o aspectos.
Los autores clásicos de la filosofía griega se referían al carácter con la expresión
“ethos”. Aristóteles señalaba que la palabra ethos (con η) deriva de la palabra
ethos (con ε), que significa costumbre, pues el carácter deriva de la costumbre.
Mientras que el término carácter hace referencia al conjunto de rasgos psíquicos
en cuanto distinguen operativamente a una persona de otra, el término “etos” se
refiere a ellos en cuanto procedentes de la propia operación, de la repetición de
actos. Podemos definir el etos como el conjunto organizado de hábitos operativos
prácticos de un hombre. Los hábitos operativos son disposiciones estables de las
potencias cognoscitivas o apetitivas a un acto determinado. El conjunto de estos
hábitos constituyen el etos. Pero no se trata simplemente de una yuxtaposición o
colección de hábitos sin ningún orden, sino de una organización, que implica un
orden entre ellos y de ellos hacia un principio de orden, que da unidad y sentido al
conjunto. Por este motivo decíamos que el carácter no es la simple agrupación
horizontal de hábitos, sino un todo compuesto de partes, organizadas en función
de un principio de orden. Aunque el carácter, el etos y la personalidad puedan
hacer referencia a la misma realidad, y sean por lo tanto convertibles o
intercambiables, no son sinónimos, pues lo hacen según razones distintas. El
nombre de carácter centra la atención en el aspecto diferencial de esta realidad.
Nuestra organización operativa estable es llamada carácter en cuanto nos
distingue de otras personas con otra organización operativa. El término etos
enfoca la misma realidad en cuanto resultante de la propia acción (tal vez el
adleriano “estilo de vida” vaya en la línea de esta significación). El término
personalidad, en cambio, hace referencia a esta organización funcional en cuanto
manifestativa del ser personal, y por eso merece ser comprendida en su sentido
metafísico como “modo de ser”.

A. La causa material: sujeto y partes de la personalidad

Lo primero que se debe aclarar es que por causa material no entendemos aquí, ni
necesaria, ni primeramente, a la base orgánica de la personalidad humana. Se
debe distinguir antes que nada tres sentidos de materia:

a) la materia ex qua; b) la materia in qua y la materia

c) circa quam (esta última la dejaremos de lado, pues se refiere al objeto material
de una potencia, y no es lo que aquí buscamos). a) La materia in qua es el sujeto
de una forma (sustancial o accidental). La personalidad no es una única forma,
sino un conjunto ordenado de formas. El sujeto próximo de cada una de ellas es la
potencia que tal forma (hábito odisposición) perfecciona. En cualquier caso, como
entre los hábitos que constituyen la personalidad hay un orden, se podría
considerar que aquella facultad que es sede del o de los hábitos directivos es la
causa material principal próxima de la personalidad. Pero como las potencias son
a su vez formas accidentales que inhieren en el alma o en el compuesto
psicosomático, el sujeto último de estas cualidades cuyo conjunto constituye la
personalidad es la persona misma, el todo. En este sentido, es la persona misma
la causa material de la personalidad, entendiendo por materia aquí lo mismo que
sujeto. Como muchas de las potencias que son sede de disposiciones anímicas
tienen fundamento orgánico, se sigue que para un estudio completo de la
personalidad no se puede prescindir de tal fundamento, y que las contingencias y
modificaciones biológicas de los órganos de las potencias a las que pertenece la
disposición de que se trate afectan también, desde su fundamento orgánico, a la
disposición y, por lo tanto, a la personalidad. Esto no quiere decir, sin embargo,
que toda la personalidad tenga sede orgánica, ni que sea una mera consecuencia
de la base orgánica que, además, forma parte de la causa material (no eficiente)
de la personalidad. El gran tema es si la personalidad es causada eficientemente
por los influjos físicos del organismo y del ambiente, o por otros facotres diversos.

b) La materia ex qua es el conjunto de elementos de los que un todo complejo


está compuesto. En este sentido, hablar de la causa material es hablar de las
partes de las que se compone un todo: “Las partes de una cosa son aquellas en
las que se divide materialmente un todo; pues las partes se refieren al todo como
la materia a la forma. Por ello en el II de los libros Físicos las partes se ponen en
el género de la causa material, y el todo en el género de la causa formal”28.
Tomando este significado de materia en un sentido lato, se podría considerar que
la materia de la personalidad es cada una de las disposiciones o hábitos que
componen ese conjunto ordenado que la personalidad es. De todos modos, sólo
muy impropiamente se puede hablar en este segundo caso de “materia” y de estar
compuesto de elementos. En realidad, la personalidad no es el resultado de una
suma de elementos, los rasgos, como una casa está compuesta de madera, de
hierro o de ladrillos. Al igual que respecto del organismo29 y como en la psicología
de la percepción, también respecto de la personalidad es verdad que el todo es
anterior a las partes. Así lo decía Rudolf Allers: El carácter y la personalidad no se
construyen a partir de pequeños pedazos, como un mosaico está hecho de de
pequeñas piedrecitas. Si alguna de las piedras en ese mosaico no es del color
justo o se ha roto, el obrero puede sacarla, tirarla y reemplazarla por otra del
mismo tamaño; sólo tiene que considerar la piedra que está colocando, y las otras
no le preocupan. No hay conexión real entre cada una de las piedras.

B. La causa formal

Si la causa material (ex qua) de la personalidad es el conjunto de disposiciones o


hábitos, la causa formal es el orden de estos hábitos entre sí. La personalidad es
una realidad compleja, pero no un mero agregado unívoco y plano de rasgos que
tienen la misma importancia, sino un orden, o mejor una pluralidad organizada en
base a un designio, un plan.

[Link] causa final

La personalidad, tal como la hemos definido, es una organización operativa, es


decir, ordenada a la operación. En el orden de las operaciones, dice la tradición
aristotélico-tomista, el principio explicativo principal es el fin y la forma la determina
el fin. Por eso, el sentido de ese orden en que consiste la forma de la personalidad
está dado, a su vez, por otro orden, el de la personalidad en su globalidad
respecto a un principio extrínseco, que es el fin último al que la persona tiende.
Cada hábito tiende a un fin o bien propio. Pero la totalidad de la estructura
operativa de la persona sólo se comprende desde el fin o bien que pone orden y
jerarquía en los hábitos. En este sentido, y más allá de la valoración que sus otras
opiniones nos merezcan, tenían razón autores como Stern, Adler y Allers cuando
consideraban que la personalidad se entiende desde el fin o, como lo llamaba
Adler, el “sentido de la vida.

D. La causa eficiente
Hemos dejado para el final el tema de la causa eficiente, no porque lo
consideremos el más importante (pues la final es la “causa causarum”), sino
porque ha sido uno de los más discutidos en la psicología de los últimos cien
años. En este sentido es célebre la alternativa entre natura y cultura, que no es
sino el dilema, que hemos planteado anteriormente, propio de la visión cientificista
moderna, de la primacía de la explicación biológica o socio-cultural: o la
personalidad la causan factores orgánicos (genéticos, congénitos, climáticos,
alimenticios, neurales, endocrinos, etc.) o la causan factores sociales (la familia,
las instituciones, la cultura, el lenguaje, etc.).
Los 7 niveles de conciencia
El nivel de conciencia varía de forma fisiológica desde la vigilia hasta el sueño,
pudiendo verse alterado en las patologías que provoquen alguna afectación en el
sistema neurológico. Existe diferente terminología para definir los estados por los
que puede pasar un enfermo, desde la alerta o el estar despierto, hasta el coma
en el que no hay respuesta a los estímulos. Independientemente de la
terminología usada en cada caso, es importante recordar que estamos hablando
de una graduación, necesariamente sutil, de la capacidad de respuesta del
individuo a sus propios estímulos y a los del medio que le rodea.

Técnica

Tradicionalmente se habla de cuatro niveles de alteración de la conciencia


esquematizados en la palabra ALEC.
A. Alerta.
L. Letárgico.
E. Estuporoso
C. Comatoso.
Alerta
El paciente está orientado y responde bien a los estímulos verbales y sensitivos.
Letárgico
Es un estado de somnolencia y confusión donde al paciente le cuesta pensar con
fluidez, aunque sale de su estado al estimularle verbal o sensitivamente.
Estuporoso
El paciente atiende momentáneamente a estímulos vigorosos volviendo a su
estado cuando éste cesa. Sus respuestas verbales son lentas e incoherentes.
Comatoso
En este estado hay una desconexión del medio que rodea al enfermo. La
sensibilidad y la motilidad están disminuidas al máximo y sólo hay respuestas
verbales incomprensibles ante estímulos muy enérgicos. En los estados más
profundos del coma no hay respuesta al dolor y pueden estar suprimidos los
reflejos corneal, pupilar faríngeo y osteotendinoso.

Los niveles de conciencia de Barrett son una evolución de las necesidades de la


pirámide de Maslow. Lo interesante de esta evolución es que los niveles 1 y 2 de
Maslow los agrupa en uno solo, pero el nivel 5 lo desglosa en 4 niveles de
conciencia (del 4 al 7), dejando claro que el nivel más elevado de necesidades (la
autorrealización) tiene varios niveles de conciencia. En esta imagen puedes ver la
relación necesidades de Maslow con niveles de conciencia de Barrett. Hector
Robles transformacion culturalBarrett describe los niveles de conciencia con
sutiles diferencias en función de si eres una persona, una organización, una
sociedad, una escuela o incluso define los 7 niveles de conciencia del liderazgo.
Veamos los niveles de conciencia y permitidme que simplifique mis explicaciones.
El modelo es bastante más complejo y de hecho la certificación es bastante
“densa”, así que por eso mismo me apetece simplificar el mensaje aunque me
deje información. Me centraré en la aplicación a personas y organizaciones,
mezclando ambas en mi explicación. Hector Robles transformacion cultural barrett

Nivel 1: Supervivencia.

Maslow: Nivel 1 (necesidades fisiológicas) y nivel 2 (seguridad).

En este nivel de conciencia estamos focalizados en garantizar nuestra


supervivencia no sólo fisiológica (salud, comer, dormir, etc.) si no también a nivel
de seguridad (un sueldo, una vivienda, etc.). A nivel empresa sería tener el foco
(ser consciente) en la salud laboral o en obtener ingresos, beneficios, rentabilidad.
Puede parecer que esto todas las empresas lo tienen claro, y probablemente sea
así en la mayoría, pero ¿y esos emprendedores que tienen una super idea pero no
tienen claros sus objetivos “de negocio” ni están focalizados en ellos? ¿Y esas
empresas con un fundador vocacional que le importa más la misión de su empresa
que ganar dinero y descuida esta última faceta?

Nivel 2: Relaciones.
Maslow: Nivel 3 (afiliación).

En este nivel de conciencia nos centramos en conseguir el afecto, aceptación y el


sentido de pertenencia a una tribu. Somos seres sociales y necesitamos cubrir
esta faceta. Incluimos el amor y afecto de amigos, familiares, pareja, compañeros
de trabajo. En el plano empresa sería la lealtad o por ejemplo la necesidad de
relacionarse con el sector y la cadena de valor: ferias, eventos, asociaciones. Son
las relaciones sociales de la empresa. Hoy con las redes sociales y los eventos
on-off parece que este nivel de conciencia ha subido muchos enteros en las
empresas, pero aún detecto muchas que no son conscientes de su importancia.

Nivel 3: Autoestima.

Maslow: Nivel 4 (autoestima).

En este nivel de conciencia nos focalizamos en conseguir el reconocimiento,


afecto, prestigio y respeto de los otros. En el plano empresa sería el centrarnos en
premios, reconocimientos, testimonios de clientes y cualquier otro hecho que nos
posicione como referentes en nuestro campo. Y para ello se focaliza en los
sistemas, procesos, calidad o mejores prácticas. Recuerda que para motivar a tu
gente debes darles reconocimientos a su trabajo. Ahora ya sabes por qué �

Nivel 4: Transformación

Maslow: parte del Nivel 5 (autorrealización) En este punto Barrett crea 4 niveles de
conciencia, siendo éste uno de ellos. En este nivel nos ocupamos de nuestro
crecimiento personal, de evolucionar, aprender y no quedarnos estancados.

En la empresa ésta es la necesidad de evolución constante, de formación


continua, pivotar o reinventarse. Aquí es donde entra la innovación y la
transformación cultural de las empresas, ¿te suena? Parece que los tiempos que
corren han forzado a muchas empresas a ser más conscientes de esta necesidad.
Por cierto, identificar a las personas de tu organización con un elevado nivel de
conciencia en transformación, te puede ser muy interesante para crear un equipo
de transformación. Y respetar a los que no están en este nivel también �
Nivel 5: Cohesión interna

Maslow: parte del Nivel 5 (autorrealización) En este punto Barrett crea 4 niveles de
conciencia, siendo éste uno de ellos. A partir de este nivel abandonamos el modo
“yo” y pasamos al modo “nosotros”, por lo que no hay mucha diferencia entre el
enfoque individual y empresa, y me centraré únicamente en el plano empresa. En
este nivel nos ocupamos del equipo, de crear equipo, de crear una comunidad
interna. Se produce una conciencia de misión y visión compartidas: “Estamos aquí
como equipo-empresa para…” y “dentro de 3 años nos vemos así«. Y nos
centraos en la confianza, la pasión, el compromiso, la integridad, la creatividad, la
honestidad, la autenticidad, etc. Todo lo que estás viendo relacionado con los
RRHH, teambuilding, gestión del talento, cohesión, crear una comunidad interna,
alineamiento de valores, etc. tiene que ver con este nivel de conciencia.

Nivel 6: Contribución (o cohesión externa)

Maslow: parte del Nivel 5 (autorrealización) En este punto Barrett crea 4 niveles de
conciencia, siendo éste uno de ellos. En este nivel nos focalizamos en los grupos
de interés (clientes, proveedores, distribuidores, etc.), en aportarles valor y en
crear alianzas estratégicas. La tan de moda “user centric”, “experiencia de cliente”
etc. encaja en este nivel de conciencia. El tratar a los proveedores como partners
estratégicos con los que construir desde el origen relaciones win-win, también.
Como ves, el mundo empresarial también está caminando hacia este nivel de
conciencia.

Nivel 7: Servicio

Maslow: parte del Nivel 5 (autorrealización) En este punto Barrett crea 4 niveles de
conciencia, siendo éste uno de ellos. En este nivel nos ocupamos de la humanidad
y del planeta. Es un nivel que trabaja el largo plazo y el dejar un legado, la ética, la
compasión, las generaciones futuras… Hasta ahora era un nivel muy reservado a
las personas y las ONGs. Sin embargo, gracias en parte al mundo de la
responsabilidad social empresarial, ahora está mucho más vinculado a la
empresa. Y es que no podemos tener empresas que no sean conscientes de que
ellas contribuyen a un mundo mejor o a un mundo peor. No existe la neutralidad
en este nivel en el mundo de la empresa. No es posible que tu empresa no esté
dañando al medioambiente, pero tampoco cuidándolo. O una cosa o la otra. Sin
embargo este nivel de conciencia ha estado dormido o se ha considerado un extra
fuera del core del negocio (dono dinero a una ONG para paliar el daño que ya ha
hecho mi empresa por otro lado). Las empresas que quieran ser sostenibles en el
tiempo deberán tener un alto nivel de conciencia de servicio.

Claves para comprender el modelo

Los niveles de conciencia son valores, valores son cultura

De hecho en esta herramienta lo que se utiliza para diagnosticar cómo estás


atendiendo a estos niveles de conciencia son valores. Y recuerda que los valores
son un magnífico “medidor” de la cultura de una organización, no en vano estas
herramientas se llaman CTT (Cultural Transformation Tools). Por cierto, espero
que tras entender esto veas claro que cuando se trata de cultura el foco no deben
ser los recursos humanos o el talento. Eso sólo corresponde al nivel 5, y en el
plano individual a los niveles 1 a 3. Los niveles 4, 6 y 7 son también parte de la
cultura. La transformación de organizaciones es algo de toda la compañía y el
equipo que creamos en proyectos con clientes para liderar la transformación es un
equipo transversal.

Somos conscientes en más de un nivel

Es decir, por ejemplo, normalmente no somos conscientes sólo de lo importante


que es nuestro cuerpo y nuestra salud, y nos olvidamos del resto de niveles. Es
posible que además de la salud estés atendiendo tus relaciones sociales y el
afecto y el crear equipo. Es sólo un ejemplo. Solemos atender a varios niveles a
la vez y además el grado de foco que tienes en cada nivel puede ser diferente, y
esto es una de las cosas que mide esta herramienta.
Si no le gustan mis principios, con el tiempo los cambiaré

Cuando escucho a alguien decir “Soy un hombre/mujer de principios” me pongo a


temblar. Normalmente significa que lleva años o toda la vida con los mismos
valores, y esto, de ser cierto, me parece preocupante. Cuando nació mi único hijo,
cambió mi vida y ¡cambiaron mis valores! Cuando ves la muerte de cerca
¡cambian tus valores! Y cuando digo valores añado principios. Por ejemplo
cambias la “lucha por las causas justas” por “la amabilidad y el disfrute y la
comprensión”, o viceversa. Cuando digo cambias no me refiero a que desatiendas
lo uno por lo otro, si no que priorices o cambies tu escala de valores y unos
valores suban peldaños mientras otros los bajen. Este cambio de valores o foco en
nuevos niveles de conciencia (o aumento en los que ya estás focalizado) me
parece un síntoma de inteligencia y en cualquier caso la mayor parte de los
mortales evolucionamos aunque no nos demos cuenta. Entender el momento de
cado persona del equipo es fundamental para el éxito de la transformación cultural
de tu empresa.
Mecanismos de defensa
Los mecanismos de defensa son aquellos mecanismos, principalmente
inconscientes, que los individuos emplean para defenderse de emociones o
pensamientos que producirían ansiedad, sentimientos depresivos o una herida en
la auto-estima si llegasen a la consciencia.

Tipos de Mecanismos de Defensa

Se les suele clasificar como primarios o secundarios en función del momento de


su aparición en el desarrollo del ser humano. Cuanto más primaria es una
defensa, más pertenece a las primeras épocas de la vida y más tiende a negar la
realidad. Cuanto más secundaria es una defensa, más pertenece a épocas tardías
del desarrollo y más suele preservar el criterio de realidad.

Los mecanismos de defensa son una parte íntegra del funcionamiento psíquico de
todo individuo y sólo se les considera patológicos cuando se abusa de ellos o
cuando son demasiado rígidos. Existen mucha clasificaciones de los mecanismos
de defensa, aquí nos basaremos en el libro de diagnóstico psicoanalítico de
McWilliams (2011).

Mecanismos de Defensa Primarios

 Retraimiento
 Negación
 Control Omnipotente
 Idealización y Desvalorización
 Proyección, Introyección e Identificación Proyectiva
 Escisión
 Disociación

Mecanismos de Defensa Secundarios

 Represión
 Regresión
 Aislamiento
 Intelectualización
 Racionalización
 Compartimentalización
 Anulación
 Volver contra sí mismo
 Desplazamiento
 Formación reactiva
 Inversión
 Actuación
 Sexualización
 Sublimación
Etapas del desarrollo de la personalidad

Las 5 etapas del desarrollo de la personalidad

La manera de ser y nuestros rasgos se van desarrollando a medida que pasamos


por las etapas vitales. Soy introvertido o extrovertido, estable o inestable, sensible
o insensible, intuitivo o racional. Todas estas estas categorías reflejan aspectos de
personalidad que son muy utilizados en psicología. La personalidad que
tengamos va a marcar como vemos el mundo y reaccionamos a él. Pero las
características personales que nos son propias no siempre han estado ahí de la
misma forma, sino que hemos ido pasando por diferentes etapas del desarrollo de
la personalidad hasta llegar a ser como somos, desde la infancia hasta nuestra
situación actual e incluso hasta nuestro futuro deceso.

Definición de personalidad

La personalidad se define como un patrón de comportamiento, pensamiento y


emoción relativamente estable en el tiempo y a través de las diferentes situaciones
que vivimos. Dicho patrón explica cómo percibimos la realidad, los juicios que nos
hacemos de ella o la manera con el que interactuamos con el medio, siendo en
parte heredada y en parte adquirida y posteriormente moldeada mediante la
experiencia vital.

Debido a que nace en gran parte del conjunto de experiencias que vivimos a lo
largo de nuestra vida se considera que la personalidad como tal no está plena
configurada hasta la edad adulta, habiendo un largo proceso de desarrollo hasta
que llega a estabilizarse (si bien puede sufrir variaciones posteriores, no son
frecuentes ni tienden a ser marcadas).

Evolución a través de las diferentes etapas vitales


Para establecer una cronología de las etapas del desarrollo de la personalidad
resulta interesante partir de la clasificación de las principales etapas vitales.

Partiendo de ellas como referencia, veamos de qué manera se va desarrollando la


estructura psicológica de los seres humanos.

1. Los primeros momentos

En el momento en que un bebé nace no podemos considerar que tenga una


personalidad marcada, ya que el nuevo individuo no ha tenido experiencias
concretas que le hagan ser, pensar o actuar de una manera determinada. Sin
embargo, sí que es cierto que según pasan los días vamos viendo cómo el niño o
niña tiene una tendencia a comportarse de una manera determinada: por ejemplo
podemos observar si llora mucho o poco, cómo se alimenta o si responde al tacto
con miedo o curiosidad.

Estas primeras características forman parte de lo que se viene a llamar


temperamento, el cual forma parte de la constitución innata de la persona y que
posteriormente puede ser moldeado mediante el aprendizaje. El temperamento
tiene base biológica y proviene principalmente de la herencia genética de nuestros
antepasados. Siendo un componente vinculado principalmente a la afectividad, se
trata de un componente primigenio que va a actuar como base para la
construcción de la personalidad.

2. Infancia

Según el sujeto va creciendo, va desarrollando poco a poco diferentes


capacidades cognitivas y físicas que le van a permitir captar la realidad, empezar a
intentar entender cómo funciona el mundo y cómo el propio ser puede influir y
participar en el.

Esta etapa se caracteriza por la adquisición de valores, creencias y normas


provenientes del exterior, de una manera inicialmente imitativa y con pocos tintes
críticos. La personalidad empieza a formarse según las características del
temperamento van siendo confrontadas a la realidad, adquiriendo patrones de
comportamiento y maneras de ver mundo y formándose el carácter.

En esta etapa la autoestima tiende a ser inicialmente elevada debido al elevado


nivel de atención que se suele prodigar al menor en el entorno familiar. Sin
embargo en el momento de la entrada al mundo escolar tiende a disminuir, debido
a que se deja atrás el entorno familiar para entrar en uno desconocido en el que
confluyen numerosos puntos de vista.

3. Pubertad y adolescencia

La adolescencia, el punto en que pasamos de ser niños a ser adultos, es una


etapa clave en la formación de la personalidad. Se trata de una etapa vital
compleja en que el organismo se encuentra en proceso de cambio, al tiempo que
se aumentan las expectativas respecto al comportamiento del individuo y este
empieza a experimentar diferentes aspectos y realidades.

Se trata de un momento vital caracterizado por la necesidad de diferenciarse,


siendo frecuente que aparezca una ruptura o separación respecto a los adultos al
cargo y un cuestionamiento continuo de todo lo que hasta entonces se le ha
inculcado.

Se aumenta el número de entornos en los que la persona participa, así como el


número de personas con las que interactúa, propiciando junto a los cambios
hormonales y el aumento en la capacidad de abstracción propia de la maduración
cognitiva hará que experimente diferentes roles que le enseñaran que le gusta y
que se espera de él o ella. Se da una potenciación de la búsqueda de vinculación
social y aparecen las primeras relaciones. El adolescente busca una identidad
propia a la vez que un sentimiento de pertenencia al entorno social, intentando
insertarse como parte de la comunidad y del mundo.

En esta etapa la autoestima tiende a variar producto de las inseguridades y los


descubrimientos propios de la adolescencia, A través de la experimentación el
adolescente va a ir probando diferentes maneras de ver la vida, quedándose e
introyectando algunos aspectos y variando otros. Se busca una identidad propia,
búsqueda que con el tiempo cristaliza en una personalidad diferenciada.

4. Adultez

Se considera que es a partir de la adolescencia cuando podemos hablar de


personalidad propiamente dicha, habiéndose forjado ya un patrón relativamente
estable de conducta, emoción y pensamiento.

Esta personalidad aún va a variar a lo largo de la vida, pero a grandes rasgos la


estructura va a ser semejante salvo que suceda algún acontecimiento muy
relevante para el sujeto que le empuje a realizar cambios en su manera de
visualizar el mundo.

En relación a otras etapas vitales, la autoestima tiende a subir y en general


el autoconcepto del adulto tiende a intentar acercar su yo real con el ideal, por lo
que la timidez disminuye, en caso de haber sido elevada anteriormente. Como
consecuencia, deja de tener tanta importancia lo que los demás opinen de uno
mismo, y pueden llevarse a cabo actividades que en etapas anteriores darían
vergüenza.

5. Ancianidad

Si bien en general la personalidad sigue siendo estable la llegada a la vejez


supone la progresiva vivencia de situaciones como la pérdida de habilidades,
actividad laboral y seres queridos, cosa que puede afectar en gran medida a
nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Se registra una tendencia a la
disminución de la extraversión y la autoestima.

Dos viejas teorías sobre el desarrollo de la personalidad


Los elementos escritos anteriormente reflejan una tendencia general a lo largo de
las etapas vitales. Sin embargo, son múltiples los autores que han establecido
teorías sobre cómo se desarrolla la personalidad. Dos de las más conocidas,
aunque también desfasadas, son la teoría del desarrollo psicosexual de Freud y la
teoría del desarrollo psicosocial de Erikson, estableciendo cada uno diferentes
etapas del desarrollo de la personalidad.

Hay que tener en cuenta en todo caso que estas propuestas del desarrollo de la
personalidad se fundamentan en un paradigma de meta-psicología que ha sido
muy criticado por su carácter especulativo e imposible de poner a prueba, por lo
cual hoy en día no se consideran científicamente válidos, a pesar de que
históricamente han tenido una gran influencia.

Desarrollo psicosexual de Freud

Para el padre fundador del psicoanálisis, la personalidad del ser humano se va


configurando a lo largo de la vida a través de diversas etapas del desarrollo de la
personalidad. La personalidad está estructurada en un ello o parte pulsional, un
superyó que censura dichos deseos a partir de la moral y un yo que media entre
dichos aspectos.

Con la líbido como energía psíquica fundamental, la teoría de Freud considera que
nacemos únicamente con nuestra parte pulsional, naciendo con el tiempo el yo y
el superyó según vamos introyectando las normas sociales. Los constantes
conflictos pulsionales hacen que el organismo emplee mecanismos de defensa
con el fin de reducir la tensión que éstos producen, unos mecanismos que se
emplean a menudo y que permiten explicar rasgos y facetas de personalidad.

Para Freud, pasamos por una serie de etapas en las que situamos nuestras
fuentes de placer y frustración en diferentes zonas corporales, expresando la
líbido a partir de ellas. Dichas etapas se van superando progresivamente, si bien
pueden haber regresiones o estancamientos que produzcan fijaciones en
determinados comportamientos y modos de ver el mundo y las relaciones
personales.
1. Etapa oral

Durante el primer año de vida el ser humano está inmerso en la conocida como
etapa oral, en que utilizamos la boca para explorar el mundo y obtener
gratificación de él. Nos nutrimos, mordemos y probamos diferentes objetos a
través de ella. Así pues, la boca ejerce el rol que más adelante tendrán las manos,
y eso para Freud condiciona el desarrollo psicosexual en esta etapa de la vida.

2. Etapa anal

Después de la etapa oral y hasta alrededor de los tres años de edad, el núcleo de
interés psicosexual pasa a ser el ano, al empezar a controlar los esfínteres y
suponer ello un elemento de placer al poder gestionar qué mantiene dentro de sí y
qué expulsa. El niño puede defecar, cosa que permite reducir su tensión interna, o
retener las heces voluntariamente.

3. Etapa fálica

Entre los tres y seis años de edad el individuo suele entrar en la fase o etapa
fálica. Es en esta etapa en la que empieza a haber un interés hacia lo
sexual, centrando la atención en la genitalidad y apareciendo el complejo de
Edipo, los celos y el arrepentimiento.

4. Etapa de latencia

A partir de los siete años y hasta la adolescencia podemos encontrar que la


expresión de la energía sexual no encuentra un correlato físico a través del cual
expresarse, debido en gran parte a la influencia de lo social y moral. Aparece el
pudor y se reducen los impulsos sexuales.

5. Etapa genital
Propia de la pubertad y la adolescencia, esta etapa se acompaña de los cambios
físicos, psíquicos y emocionales propios de tal momento vital. La líbido empieza a
expresarse a través de la genitalidad, apareciendo de forma intensa el deseo de
vinculación y apego y teniendo las suficiente capacidad para llevar a cabo la
expresión de la sexualidad de forma tanto simbólica como física.

Desarrollo psicosocial de Erikson

Otro destacado autor y uno de los pioneros en proponer que la personalidad se


desarrolla desde el nacimiento hasta la muerte fue Erik Erikson, quien consideraba
que el desarrollo de la configuración psíquica y de la personalidad se derivan de la
naturaleza social del ser humano o, dicho de otro modo a la interacción social.

Para este autor, cada etapa vital supone una serie de conflictos y problemas a los
que el individuo ha de hacer frente hasta conseguir superarlas, creciendo y
fortaleciéndose su yo según se van superando y forjando la forma de ver, pensar y
actuar en el mundo de cada sujeto.

Las diferentes etapas del desarrollo de la personalidad para Erikson son las
siguientes.

1. Confianza básica vs Desconfianza

La primera de las crisis que el ser humano debe afrontar a lo largo de la vida
aparece en el mismo momento del nacimiento, siendo la base desde la que se va
a configurar el resto de la estructura psíquica. Según esta teoría, dura hasta
aproximadamente los dieciocho meses de edad. Durante esta etapa el individuo
debe decidir si es capaz de confiar o no en los estímulos y personas provenientes
del exterior o en los efectos que tiene la propia actuación sobre el mundo.

Es decir, si puede sentirse cómodo en presencia, por ejemplo, de sus progenitores


y familiares. Superar esta etapa correctamente implicará que se es capaz de
encontrar un equilibrio entre confianza y desconfianza en el que prime la
confianza, lo que permitirá establecer relaciones seguras con otras personas a la
vez que confía en sí mismo.

Así pues, en esta etapa de desarrollo de Erikson, como en las siguientes, el


objetivo es llegar a un punto de equilibrio o de ajuste en el que la autonomía
encaje bien con la vida social que se lleva, sin perjudicar ni ser perjudicado.

2. Autonomía vs Vergüenza/Duda

A partir de la superación de la anterior etapa y hasta los tres años de edad el


individuo va ir poco a poco desarrollando su cuerpo y su mente, aprendiendo a
controlar y gestionar su cuerpo y su conducta a partir tanto de la maduración y la
práctica como de las informaciones que le llegan por parte de sus progenitores,
que le enseñan que puede y que no puede hacer.

Con el tiempo, estas circunstancias se van a ir interiorizando, y el niño irá


haciendo pruebas conductuales para comprobar los efectos y consecuencias,
desarrollando poco a poco su autonomía. Buscan guiarse por sus propias ideas.
Sin embargo también necesitan límites, existiendo la duda de qué pueden o no
hacer El objetivo de esta crisis es conseguir un autocontrol y autogestión de la
propia conducta de manera que actuemos de forma adaptativa.

3. Iniciativa vs Culpa

En el periodo de tiempo comprendido entre los tres y cinco años de edad el niño
empieza a desarrollar una mayor actividad de forma autónoma. Su nivel de
actividad les impulsa a generar nuevas conductas y formas de relacionarse con el
mundo, apareciendo la iniciativa.

Sin embargo, la retroalimentación de dicha iniciativa puede generar sentimientos


de culpa en el menor, si las consecuencias de experimentar son adversas. Es
necesario un equilibrio que nos permita ver nuestra responsabilidad en nuestros
actos a la vez que podamos ser libres.
4. Laboriosidad vs Inferioridad

A partir de los siete años de edad y hasta la adolescencia, los niños siguen
madurando cognitivamente y aprendiendo cómo funciona la realidad. Necesita
actuar, hacer cosas, experimentar. Si no consigue llevarlas a cabo, pueden
aparecer sentimientos de inferioridad y frustración. El resultado de esta etapa del
desarrollo de la personalidad pasa por obtener la sensación de competencia. Se
trata de ser capaz de actuar de forma equilibrada, sin rendirse al mínimo obstáculo
pero sin hacerse expectativas inalcanzables.

5. Exploración de la Identidad vs Difusión de la Identidad

Propia de la adolescencia, es una de las crisis más conocidas por la mayoría de la


gente. En esta etapa el principal problema del individuo es encontrar su identidad,
descubrir quién es y qué quiere. Para ello tienden a explorar nuevas opciones y
separarse de lo que hasta entonces han conocido. Pero la gran cantidad de
variables implicadas o una coartación de la exploración puede generar que la
identidad no se desarrolle libremente, produciendo múltiples problemas de
personalidad.

6. Intimidad vs Aislamiento

A partir de los veinte y hasta los cuarenta el principal conflicto que debe afrontar el
ser humano en el desarrollo de su personalidad es la búsqueda de relaciones
personales y de una forma apropiada y comprometida de vincularse. Se busca la
capacidad de que en las interrelaciones puedan darse sensaciones de seguridad y
confianza.

7. Generatividad vs Estancamiento
Desde los cuarenta y hasta aproximadamente los sesenta años de edad, la
persona tiende a dedicarse a la protección de los suyos y a la búsqueda y
mantenimiento de un futuro para las próximas generaciones.

En esta etapa el principal conflicto se basa en la idea de sentirse útil y productivo,


sintiendo que sus esfuerzos tienen sentido. Sin embargo es necesario tener en
cuenta que se ha de buscar un equilibrio entre actividad y quietud, o se corre el
riesgo de o bien no conseguir llegar a todo o bien no conseguir producir o sentirse
de utilidad.

8. Integridad del Yo vs Desesperación

La última de las crisis vitales se da en la vejez. Al llegar el momento en que la


productividad se reduce o deja de existir, el sujeto pasa a valorar si su existencia
ha tenido un sentido. Aceptar la vida que hemos vivido y verla como válida es lo
fundamental de esta etapa, que culmina en el momento de la muerte.
Perspectivas postfreudianas
PERSPECTIVAS POSTFREUDIANAS

Los teóricos postfreudianos partieron de la teoría freudiana, afirmando que Freud


enfatizó en exceso los instintos sexuales y agresivos como raíces de la
personalidad. En contraste,en ellos se enfocaron en las necesidades
interpersonales y sociales, y en el papel de los factoressocioculturales (Halgin y
Krauss, pág. 133).

Carl Gustav Jung (1875-1961)Nació en Suiza. Su padre fue pastor de una iglesia
reformada Suiza. Se graduócomo psiquiatra y posteriormente fue discípulo de
Freud. Al romper con elpsicoanálisis ortodoxo integró a lo aprendido una visión
inspirada en lareligión y las culturas antiguas.

Influencias intelectuales

Se interesó por la literatura y la filosofía, tuvo influencia de los escritos de Goethe


y Nietzsche, quienestomo conceptos sobre el poder, eros, el mal, el conocimiento
de sí mismo, entre otras cosas. Tambiéninvestigó sobre tradiciones de
pensamiento occidental como la alquimia y el gnosticismo; incursionó enel
pensamiento oriental, principalmente el hinduismo y el budismo.

Las ideas de Jung diferían de las de Freud en varias formas. Jung sostenía que la
libido oenergía psíquica representa todas las fuerzas de la vida, no sólo la sexual.
Ambosdestacaron el papel del inconsciente en la determinación de la conducta
humana, pero paraJung el inconsciente era la fuerza y vitalidad del ego (Der
Hogopian, pág. 350).

Conceptos principales:

Actitudes: introversión y extraversió[Link] dos tipos de personas, las orientadas


al interior y las enfocadas en el exterior. El introvertido se siente a sus anchas enel
mundo interior, la reflexión y los sentimientos; el extravertido se siente mejor en el
mundo de los objetos y las relaciones conlos demás.
Teoría de los tipos.

Jung formula cuatro tipos de personalidad de acuerdo a cuatro


funcionespsicológicas fundamentales:

Pensamiento: Se ocupa de la verdad objetiva, así como del juicio y el


análisisinterpersonal.

Sentimiento: Se centra en los valores y las experiencias emocionales.

Sensación: Manifiesta una preferencia por la experiencia sensorial directa, la


percepciónde los detalles y lo concreto.

Intuición: Aprovecha la información sensorial identificando posibilidades,


retomaexperiencias pasadas, metas y aspectos inconscientes.

Inconsciente Colectivo.

El inconsciente se divide en personal y colectivo. El inconsciente personal está


relacionado con lahistoria de la individual, recuerdos dolorosos reprimidos y
recuerdos irrelevantes. El inconscientecolectivo implica la herencia biológica y
psicológica, es común a todas las personas y es compartido conlos antepasados.

El inconsciente colectivo está formado por arquetipos, ideas emocionalmente


cargadas queunen los conceptos universales a la experiencia individual. Los
arquetipos pueden serdescritos como símbolos de temas comunes que se
encuentran a lo largo de generaciones yen todas partes del mundo (Papalia, pág.
341).

Los arquetipos son utilizados para depositar nuestras preocupaciones y


tendencias [Link]í que, aparecen en los sueños, los símbolos artísticos
y arqueológicos.

Los principales arquetipos están organizados de la siguiente manera:

La persona. Es la apariencia que damos al mundo. Tiene que ver con la máscara
social quemostramos a los demás, permitiendo desempeñar ante los otros.
El yo. Es muy importante para el sentido, coherencia y dirección a nuestra
conciencia. Reúneexperiencias y recuerdos. El yo es una mitad de la psique que
tiene que ver con lo consciente.

La sombra. Se encuentra en la parte inconsciente. Contiene materiales reprimidos


de laconciencia; ya sean deseos, experiencias y recuerdos que han sido
rechazados por ser contrarios a losideales sociales. En los sueños la sombra toma
arquetipos particulares: Enano, vagabundo, animal; quetienen que ver con esa
parte impugnada por la conciencia. Anima y animus. Estos arquetipos se
encuentran asociados a la identidad de los varones (anima) yde las mujeres
(animus). Muchas de estas representaciones aparecen en los cuentos clásicos el
príncipeencantado, la princesa secuestrada, por ejemplo. En nuestra psique
predomina la tendencia propia denuestro sexo, pero también subsiste la que
corresponde al sexo opuesto.

El self es el arquetipo central. Jung, en concordancia con las culturas orientales,


considera que estácompuesto de tendencias opuestas que se unen y se
complementan. El self es la parte unificadora de lapsique en la que llegan a
converger lo consciente e inconsciente, lo aceptado socialmente y loinaceptable,
etcétera. Es la parte de la psique que permite el equilibrio.

Alfred Adler (1870-1937)Médico nacido en Viena. Fue un niño enfermizo, sufrió


raquitismo, neumonía, accidentes detránsito. De adulto fue un exitoso médico
defensor del psicoanálisis, motivo por el cual Freud loinvitó a formar parte de la
Sociedad Psicoanalítica de Viena; en la cual asumió el cargo depresidente durante
algún tiempo. Sin embargo, su postura difería de la de Freud; lo que ocasionoel
término de su relación amistosa. Adler consideraba que el ser humano es
impulsado más por elpoder que por la sexualidad, y que el entorno social influye
en los procesos inconscientes. Másadelante Adler trabajó en cuestiones
educativas, estando interesado por los aspectos sociales de lapsique.

Para Adler el interés por lo sexual no es tan importante como lo social,en la


conformación de la personalidad. El ser humano posee una característicaque lo
distingue de los demás animales: la conciencia de sí mismo. Esta lepermite
orientar sus acciones y llegar a la autorrealización.

Conceptos principales:

Finalismo ficcionalista.

El neurótico tiene serios problemas para romper con sus ficciones, o las ideas
fantasiosas sobre las [Link] el contrario, se es saludable cuando las ideas
ficticias sirven para encarar la realidad haciendo quelos proyectos generen logros.

La lucha por la superioridad. Considera que la agresividad es más importante que


la sexualidad. Esta tieneque ver con el buscar ocupar un papel de control al
relacionarse con las demáspersonas. Por eso el hombre pasa por los siguientes
estadios:

· Impulso agresivo (sobrepasar al otro a toda costa)

· Voluntad de poder (impulso antisocial y egoísta para lograr laautoestima)

· Superioridad (eliminar sentimientos que impidan la perfecciónindividual)

Sentimientos de inferioridad y compensación.

Este es uno de los conceptos más conocidos de Adler. Los sentimientos de


inferioridad generan unmovimiento ascendente, para compensar las defici encias
con relación a las figuras de autoridad quesurgen en los distintos momentos de la
vida de las personas.

Adler extendió su investigación de la inferioridad orgánica al estudio del sentido


deinferioridad psicológica y acuñó el término de complejo de inferioridad. De
acuerdo conAdler, los niños están afectados profundamente por un sentido de
inferioridad,consecuencia inevitable de su talla y falta de poder (Fadiman y Frager,
pág. 109).

En periodo final de su carrera, Adler desistió de su concepto sobre el complejo de


inferioridady desarrollo la idea de que los humanos nacemos con un motivo
positivo de interés social, quepermite que seamos cariñosos y cordiales con los
demás. Esto también se contrapone a la postura deFreud de que los motivos
egoístas son innatos. Otro punto importante de su teoría considera que lasmetas
gobiernan la vida de la gente. “A menudo esas metas no son del todo realistas,
pero decualquier manera regulan nuestras acciones mientras nos esforzamos por
alcanzarlas” (Lahey, pág.335).

Karen Horney (1885-1952)Nació en Hamburgo, Alemania. Su padre fue capitán de


un navío de origen noruego, su madre teníaascendencia holandesa-alemana.
Tuvo un hermano, Berndt, cuatro años mayor que ella, el cual eraprivilegiado por
el padre. Sus padres mantuvieron conflictos maritales y Karen se alió a su
madre,quien posteriormente la apoyaría para que realizara estudios de medicina.
Siendo una de las primerasmujeres matriculadas para dicha profesión en su país.
Fue exitosa conferencista y sus planteamientosfueron aceptados con mayor
facilidad que los de Freud, Jung y Adler.

Al igual que otros disidentes del psicoanálisis ortodoxo, como Jung y [Link]
pensaba que Freud daba demasiada preponderancia a lo sexual en
laconformación de la personalidad.

Consideraba más bien que los conflictos se desarrollaban sólo como resultadode
las experiencias inadecuadas de la crianza infantil. Si el niño se siente amado y
seguro,no se desarrollarán conflictos y dominarán los aspectos positivos de la
personalidad. Sinembargo, si el niño pierde la confianza en el amor de sus padres
–debido a la indiferencia,la severidad o la sobreprotección de los padres o por
otras razones- se vuelve ansiosamenteinseguro. Y esta seguridad ansiosa es la
fuente de todos los conflictos (Lahey, pág. 335). Horney también cuestionó la
visión de Freud acerca de las mujeres, reflexionando que losprivilegios relativos al
poder masculino en la sociedad son una mejor explicación de la condición de
lamujer, y no la envidia del pene.

Para Horney la principal causa de la neurosis no es sexual, sino es promovida por


las dificultadesque tiene el niño para desenvolverse en un mundo hostil y lleno de
factores adversos. Al desarrollar unaneurosis el individuo puede reaccionar de tres
maneras: a) acercándose a la gente (dependiendo deotros), b) siendo impulsivo
contra los demás (demostrando hostilidad y rebeldía) y c) alejándose de lagente
(ocultándose de sí mismo).

Aún en nuestros días, y a pesar del surgimiento de otras teorías y posturas


terapéuticas, elpsicoanálisis sigue siendo motivo de nuevas revisiones; tanto en lo
relativo a los escritos de Freud comoa los de sus discípulos. Algunas
explicaciones a distintos problemas de la personalidad tienen ciertainfluencia del
psicoanálisis, aunque ya no son verdades incuestionables sino criterios más
flexibles.

HUMANISMO

Los psicólogos humanistas ponen mayor énfasis en el presente y la proyección de


la vida a futuro. Encontraste con el psicoanálisis que otorga una importancia
fundamental a la historia personal, como factordesencadenante de las neurosis.

Un concepto central de la perspectiva humanista es la creencia deque la


motivación humana está basada en una tendencia inherente debúsqueda de la
autorrealización y del logro de un significado de [Link]ún las teorías humanistas
de la personalidad, la gente está motivadapor la necesidad de comprenderse a sí
misma y al mundo, y de lograrmayor crecimiento de sus experiencias al realizar su
potencial único(Halguin y Krauss, págs.. 137 y 138).

Carl Rogers (1902-1987)Nació en Ilinois, Estados Unidos. Fue el cuarto de seis


hermanos, de una familia próspera de protestantes fundamentalistas. Seformó
como psicólogo en el Teacher College de la Universidad de Columbia. Trabajó en
la Universidad de Chicago, en donde pusoen práctica nuevas ideas terapéuticas.
Desarrollo la conocida Terapia Centrada en el Cliente. Participó desde su
fundación enel Instituto de Ciencia Conductual occidental, en La Jolla, California.
También fue miembro del Centro de Estudios de la [Link] sus últimos años
aplicó sus ideas en la resolución de conflictos políticos.
Conceptos principales:

Considera que los individuos desarrollan su personalidad guiados por


metaspositivas. La proyección a futuro está relacionada con un proyecto genético
quedetermina las capacidades y potencialidades del sujeto. Por consiguiente,
todostenemos una tendencia a la autorrealización, un impulso biológico.
Nuestropotencial biológico innato nos dirige a un crecimiento, también el
autoconceptose presenta como la tendencia a la autorrealización. Nosotros
tomamosconciencia de lo que somos y lo que queremos ser, esto forma una
imagen denosotros mismos.

Rogers pensó que las personas suelen tenerconflictos entre dos autoconceptos: el
yo, o la persona quecreo que soy, y el yo ideal, la persona que me gustaría
[Link] ejemplo, mi yo me dice que soy futbolistaseleccionado para representar a
mi plantel en los juegos“interpreparatorianos”, pero mi yo ideal supone que debode
ser un jugador cotizado internacionalmente.

Partiendo de la idea anterior, los problemas psicológicos pueden ser de tres tipos:

1. Discrepancias excesivas entre el yo y el yo ideal: cuando mis aspiraciones


discrepan diametralmentecon relación a la persona que soy.

2. Autoconcepto inexacto de mi persona. Cuando soy distinto a la persona que


quisiera ser.

3. Negar nuestros sentimientos y experiencias como resultado de las reacciones


de nuestros padres o lasociedad ante nuestra conducta. Verme forzado a prestarle
algo a mi hermano, pero se lo aviento porqueno creo que sea justo hacerlo.
Conclusión
Considero de suma importancia el retomar estos aspectos que proponen estos
psicoanalistas ya que a través de estos escritos me doy cuenta de la importancia
que es el que nuestros hijos no se queden fijados en alguna etapa psicosexual,
también considero muy importante el conocer nuestro inconsciente o
subconsciente que nos está tratando de decir que algo anda mal de la misma
manera podemos contribuir para apoyar a los demás y a nosotros mismos. Pienso
que es muy importante para cada ser humano ya que por medio de este llegamos
a conocernos y a comprendernos y así al comprender nuestras situaciones
sabremos lo que queremos y a donde queremos llegar y por lógica al saber lo que
sentimos y como actuamos podemos llegar a comprender a los demás.

El psicoanálisis es una de las principales ramas o escuelas de la psicología. Ha


tenido repercusiones muy importantes en la forma en que esta ciencia trabaja, en
sus principios y en su aplicación, sobre todo en la aplicación clínica a través de los
psicólogos. De la misma manera ayuda al individuo a dar con los cambios que
debe aplicar en su vida para resolver los problemas que dañan su equilibrio
emocional y bienestar. Pero, además de un método terapéutico, el psicoanálisis es
una teoría que explica la conducta humana recurriendo a la investigación de
los procesos mentales inconscientes. Una de las importancias que tiene el
psicoanálisis es que desvela al paciente conflictos inconscientes que éste
desconoce y es incapaz de descubrir por sí mismo pero que están marcando
nuestra vida.

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