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Competencias Básicas de Docencia

El papel y las funciones de la universidad


en la producción y reproducción del
conocimiento*

Isabel Guzmán Ibarra**

Si he tirado la mirada lejos es porque


trepé sobre hombros de gigantes

Isaac Newton

Introducción
En este ensayo se abordan dos temas importantes sobre la
universidad; el primero aborda las funciones que la universidad
desempeña actualmente para lograr sus propósitos de generación de
conocimiento y de su enseñanza en las aulas, destacando en esto la
función social que la universidad tiene encomendada; el segundo analiza
el papel que la universidad juega como generadora de conocimientos
que han contribuido al desarrollo de la sociedad. En este segundo tema
se trata de entender a la universidad como el espacio que
tradicionalmente ha servido, no sólo para producir conocimiento, sino
para trasmitirlo; en ese sentido, diríamos que la universidad re-produce
el conocimiento a las nuevas generaciones. Para presentar esta
temática se toca sucintamente a la universidad a través del tiempo, su
surgimiento y evolución en la historia, tomando como ejes de análisis su
rol y función en esa producción y reproducción de conocimientos.
Trataremos de organizar el capítulo en torno a esos dos temas y dos
preguntas centrales ¿Tiene la universidad otros fines que no sean la
producción y reproducción del conocimiento?, y en ese sentido, ¿cuáles
son las funciones de la universidad?

1. Función social de la universidad


*
Tomado del libro Universidad y conocimiento (2007), editado por Mc Graw Hill en coedición con al
UACH. pp 18-30
**
Catedràtica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH

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Cuando una institución se empeña en lograr un cambio, lo establece a


partir de propósitos claros; en nuestra universidad estos se presentan en
su Modelo Educativo. Allí se destaca una relación educativa armónica,
en la cual maestros y alumnos toman como eje los problemas de la
realidad, a fin de repensar la universidad.
La sociedad tiene encomendada a la universidad diversas funciones
sociales, entre otras, la de contribuir en el alcance de ideales y valores
por los que la humanidad siempre ha pugnado, entre otros, los de
libertad y justicia; así mismo, desde tiempos remotos ha luchado por el
saber, incluso en tiempos del “oscurantismo”.
Con ello nos adentramos en el propósito de entender las relaciones
entre universidad y conocimiento, el cual consiste en ubicar a maestros
y estudiantes como sujetos sociales que enfrentan al conocimiento, a la
vez que como sujetos individuales que abordan un objeto de estudio, a
partir del análisis de la función social que la universidad cumple en la
actualidad y del papel que nos toca jugar ante el cúmulo de
oportunidades que hoy tenemos de conocer, aportar y avanzar en la
producción de conocimientos.
El mundo contemporáneo requiere personas comprometidas; con una
actitud crítica, propositiva y activa ante el cambio social y los futuros
escenarios en los cuales habrá de desarrollarse como profesional
universitario. Ante ello, es necesario reflexionar y conocer a la
universidad, sus modelos de enseñanza y aprendizaje, sus formas de
organizarse para generar conocimientos, y la manera que tiene para
aplicar esos conocimientos y difundir la cultura.
Esto significa adentrarse en las funciones que cumple la universidad,
sus fines y sus compromisos. En la organización actual nuestra
universidad cumple con tres funciones llamadas sustantivas: docencia,
investigación y extensión, y dos funciones adjetivas o complementarias:
la planeación y evaluación institucional y la de administración. El
estudiante universitario, como tal, tiene el compromiso de participar
activamente en estas funciones, evitando ver transcurrir su proceso de
formación profesional como mero espectador.
Para ello, la pregunta que deberá hacerse girará en torno a si estas
funciones y su orientación se conservan o han variado. Debemos
reflexionar sobre las funciones de la universidad, saber si la producción
del conocimiento universitario ¿avanza a la par de la realidad? O si se
continúa enseñando en la universidad mediante esquemas tradicionales
y ajenos a esa realidad.

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1.1. La generación del conocimiento como


esencia de la universidad

De las tres funciones sustantivas de la universidad encaminadas a la


producción y reproducción del conocimiento, analizaremos
primeramente la de investigación, al respecto podríamos preguntarnos
¿Cuál es el papel de la universidad en la generación del conocimiento?
Si entendemos al conocimiento como el proceso de interacción de la
persona con su ambiente1 y a la ciencia como la actividad humana
creativa que tiene como propósito el descubrimiento, la comprensión y
transformación de la naturaleza mediante procedimientos sistemáticos y
rigurosos que conducen a productos que son fundamentalmente
conocimientos, entonces el conocimiento aparece como producto de la
ciencia derivado de la comprensión racional de la naturaleza. Las
aplicaciones prácticas de dicho conocimiento originan la tecnología,
concebida como la actividad humana cuyo objetivo es la transformación
de la naturaleza en beneficio de la humanidad; hoy sus productos se
reflejan en bienes de consumo o de servicio (Pérez Tamayo, 2003).
Si analizamos la utilización y el destino de los productos de la ciencia,
tendíamos que incorporar al análisis la cuestión de qué tan neutral es la
ciencia o el uso que de sus productos se hace. O reflexionar sobre el
destino de los productos de la ciencia y quiénes se benefician de ellos en
mayor medida. Ello remite necesariamente a situaciones
socioeconómicas y aspectos de poder.
Piñón (2003) hace una reflexión que lleva al origen de la utilización
del conocimiento para fines prácticos, él se pregunta si pudiera ser
posible otra forma de conocer que no fuera exclusivamente la utilidad, la
efectividad, el uso generalmente económico del conocimiento.
Si rastreamos en la historia la relación entre conocimiento y poder,
antes de la edad media, el conocer tenía como sentido hacer avanzar el
saber para el goce estético2, para reflexionar sobre la persona misma, su
1
En opinión de Pérez Tamayo (2003), el conocimiento en su acepción amplia refiere
todo aquello de lo que tenemos conciencia y que proviene de ideas personales,
convicciones, lecturas, noticias. La acepción restringida denomina exclusivamente a la
información cuya veracidad ha sido puesta a prueba confrontándola con la realidad y
ha mostrado reflejarla con una aproximación satisfactoria.
2
La estética como forma de conocimiento, entendiéndola como el estudio de aquellas
prácticas sociales que producen efectos emotivos. A decir de Mandoki (2003) ciencia y
estética son formas de conocimiento diversas que se distinguen por sus efectos. La
producción estética no busca efectos de verdad pretende coadyuvar en la ciencia
aplicada (p, 136).

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engrandecimiento como tal, trabajar en torno al ser y no al tener como


se hace en la actualidad.
Con Maquiavelo, quien reflexiona sobre la negación del ocio, se
introduce la idea del conocimiento como negocio3 y con un fin práctico,
esto es, el conocimiento como utilidad, en torno al tener y al acaparar
riqueza. Esto es vigente pues

Es evidente que la actividad científica ha producido una tecnología


que, en muchos casos, ha tenido un enfoque más bien utilitarista con
detrimento de su creación estética y ética… esa mundialización de la
mercadotecnia que ha hecho de la competencia indefinida un credo
y una filosofía… hoy el utilitarismo y el hedonismo son los nuevos
Moloch. Las firmas lo invaden todo y pretenden cubrir todo el
segmento del quehacer humano. Y el peligro es tal que ya existe una
forma mentis, tan racionalizada por los mass media que ya ni los
notamos. Es la racional irracionalidad de la que nos hablaba
Marcuse. Lo nuevo es red de corporaciones, alianzas estratégicas,
flujos monetarios y financieros, transferencias de capital (humano,
físico y tecnológico) que el mundo de homo faber nunca imaginó.
Sabemos que los grandes consorcios corporativos ya pueden
moldear el mundo a su gusto. Por lo menos lo intentan. Inclusive la
Universidad no escapa a esta carrera eficientista. Ya es apenas, a
duras penas, el laboratorio del saber, aquel en donde se dice que se
hace ciencia, aquella “desinteresada”, porque su interés debería
estribar en ciencia humanística, integradora de todas las ciencias
particulares hacia un fin que no se encierre en la mera y desnuda
mecanicidad instrumental. (Piñón, 2003: 52)

Retornemos a nuestra pregunta sobre el papel de la universidad en la


generación del conocimiento, para su entendimiento, esto desencadena
otras cuestiones, primero sobre ¿qué tipo de conocimiento se genera en
la universidad? y ¿quiénes y cómo lo generan?
La investigación como función sustantiva de la universidad conduce a
entender que el tipo de conocimiento que se genera y aplica en la
universidad corresponde a las áreas del conocimiento que la integran y
esto corresponde a la evolución natural y características de la
universidad en el tiempo. Actualmente se habla de una división del
conocimiento y encontramos para ello clasificaciones diversas: ciencias
básicas y aplicadas; ciencias duras y ciencias blandas, ciencias naturales
y ciencias sociales, ciencias nomotéticas y ciencias ideográficas, etc.,
cuya definición suele basarse en la conveniencia de los administradores
3
El negocio se entendería en ese sentido como la negación del ocio.

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de los recursos para las ciencias, partiendo de las prioridades y el


concepto utilitarista de la ciencia que quieran darle. A veces las ciencias
básicas aparecen con más fuerza en los países desarrollados, los cuales
pueden invertir en la generación de conocimientos para el desarrollo de
la ciencia al servicio del poder económico, mientras que en países en
vías de desarrollo, cuyas prioridades corresponden, en primera
instancia, a la solución de los grandes problemas nacionales, sus
políticas y apoyos económicos están encaminados a los aspectos
sociales y políticos, mermando el destino de recursos a los proyectos
científicos.
Sabemos que la prioridad no la marcan los verdaderos grandes
problemas nacionales (pobreza y desigualdad), sino que esta se fija
generalmente a partir de criterios políticos (no científicos); de ahí la
poca relación con la realidad de cada país. Así mismo, no es posible
hacer una distinción entre ciencia básica y aplicada, no existe ciencia
pura que no tenga aplicación, toda la ciencia es aplicada, el
conocimiento inútil no existe, el uso del conocimiento, como se ha
mencionado es para generar más conocimiento, la información no solo
es resultado del trabajo científico, sino también instrumento de trabajo;
por último la ciencia no se programa, al encargar a un científico resolver
ex profeso un problema, esto es tecnología o desarrollo tecnológico, no
ciencia.
El papel de la ciencia y el conocimiento es esencial para reforzar la
identidad nacional, dado que permite conocer y enfrentar con mayor
fundamento los problemas, mediante la ciencia es posible sensibilizarse
ante los enormes problemas del entorno natural y social, con personas
mejor educados se incrementa la conciencia civil y el compromiso con
programas orientados a elevar la calidad de vida de todos. En esto
radica el asumir una postura de búsqueda de explicaciones objetivas,
superando dogmas y fanatismos, la ciencia produce conocimiento y este
libera al hombre del oscurantismo engendrado por la ignorancia. (Pérez,
1993: 31)
Con relación a la pregunta sobre quiénes y cómo generan el
conocimiento, el papel de la universidad en la generación del
conocimiento, como una de sus funciones esenciales, se cumple
mediante la investigación, por ende la función del científico universitario
es producir conocimiento y estar al tanto de los avances del
conocimiento en su área, así como introducir los nuevos conocimientos
en el bagaje intelectual de los jóvenes universitarios. La diferencia entre

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una escuela y la universidad radica en la capacidad para investigar y


generar nuevos conocimientos.
La investigación en la universidad se canalizó inicialmente a la
práctica personal de los mejores maestros; quienes realizaron los
descubrimientos que hicieron avanzar a la humanidad; posteriormente
la investigación científica fue confiada a otras instancias universitarias,
creándose así diversas academias y sociedades científicas, incluso fuera
de la universidad y mayormente relacionada con la generación
cognoscitiva. Pero esta función ha variado en la evolución de la
universidad en los diversos modelos que se describen en el siguiente
apartado.
Entonces son los profesores/investigadores quienes se encargan de
realizar la investigación que produce y aporta al conocimiento. Estos
investigadores se organizan e integran en cuerpos académicos que
cultivan líneas de generación y aplicación del conocimiento comunes. En
la universidad existen diversos cuerpos académicos, que hacen
investigación de acuerdo con su formación y área del conocimiento a la
que pertenecen. Estas áreas son llamadas Dependencias de Educación
Superior (DES), así, encontramos cuerpos académicos en las DES
agropecuarias, de la salud, de ingeniería, de educación y cultura,
económico administrativas, sociales y políticas. Sus investigaciones son
reportadas o publicadas en revistas especializadas o difundidas en libros
o eventos académicos organizados para tal fin, los estudiantes no solo
tienen obligación de integrarse, sino la oportunidad de integrarse a
estos procesos de investigación durante su trayectoria escolar. Los
investigadores requieren de estudiantes que se sumen a esta tarea de
producción de conocimientos, la incorporación de jóvenes universitarios
en fases tempranas de su vida escolar contribuye enormemente a su
formación. Tomarán el gusto por la investigación y el quehacer científico
que los orientará a niveles de maestría y doctorado donde adquirirán las
competencias necesarias para convertirse en investigadores.

1.2. La transmisión o reproducción del


conocimiento en la universidad.
Respecto a la función de docencia, debemos entenderla no sólo como
la dada en las “clases” que tradicionalmente imparten nuestros
maestros, es decir, la docencia no es sólo una tarea de los docentes, en
ella intervienen también los discentes (alumnos), ambos, en una relación
educativa estrecha construyen cotidianamente saberes.

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La docencia concebida como aquella en la cual el conocimiento es


transmitido por los docentes en el salón de clases, mediante tediosas
exposiciones y soluciones pre-elaboradas, demasiado empíricas y
fragmentadas, ha cambiado para incorporar la capacidad creativa e
innovadora del estudiante, apoyándose en el hecho de que en la
actualidad los jóvenes tienen acceso a una gran cantidad de
información, misma que se dispone de una manera más atractiva y
dinámica
Sin embargo, no puede desconocerse que el avance de la ciencia ha
permitido la producción de nuevos conocimientos y nuevas formas de
relacionarse entre profesionales, redimensionando con ello, las formas
de analizar y construir los objetos de estudio en la universidad, esto es,
reconocer que en la docencia el conocimiento producido por los
investigadores es re-producido por los docentes, quienes muchas veces
son los mismos investigadores, esto les permite transmitir los
conocimientos producidos en el campo de la investigación, directamente
en el aula. En esto radica la importancia de que los profesores sean a la
vez investigadores; y no encontrar investigadores que produzcan
conocimientos, profesores que tengan como función transmitirlo y
extensionistas que se encarguen de difundir el conocimiento, lo ideal es
encontrar la articulación de estas tres funciones (docencia-investigación-
extensión) en los actuales profesores universitarios.
Esta idea quizá contraste con otra cotidianeidad conocida por el
estudiante, caracterizada por esquemas de enseñanza tradicionales y
fraccionados a través de los cuales se aprende con base en el estudio de
realidades estáticas y únicas que a los estudiantes les parecen ajenas,
abstractas o a veces tediosas y aburridas.
De aquí la importancia de reflexionar el quehacer docente
universitario y las formas que emplea para organizar y trasmitir el
conocimiento y avanzar crítica y participativamente en la construcción
de formas de trabajo innovadoras que lleven a aprender conocimientos
actuales y significativos.
Esta posición evidencia que la universidad abre sus puertas a una
juventud que debe cuestionarse para avanzar. Las preguntas siempre
serán el indicio de que se avanza en la búsqueda de respuestas, pues
quien no se pregunta, no tiene respuestas, no sabe a dónde llegar, por
tanto cualquier camino lleva a ninguna parte; las preguntas, por simples
que parezcan siempre serán una guía, un comienzo, un reto.
La universidad constituye para el estudiante lo que éste quiere que
sea; así, puede ser el espacio para perder el tiempo, un ver transcurrir

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los días y las “clases”, esperar que los profesores nos “den” sus
conocimientos, y en esas condiciones de pasividad y de esperar de lo
dado, hacer una carrera, una profesión. O bien, es posible vivirla como
un espacio trascendente en el cual contribuimos en hacer avanzar las
fronteras de la ciencia y del pensamiento, renovar el conocimiento que
permita explicar, describir y comprender hechos reales que nos
circunscriben.
La función de docencia es más compleja de lo que parece, pues a
partir de este proceso la universidad forma a los futuros profesionistas
que marcan el rumbo que toma la sociedad, las circunstancias en que se
forman los recursos humanos que la universidad provee a la sociedad,
se dan en las aulas, los laboratorios, los espacios para prácticas, allí se
forman los científicos, ingenieros, administradores, médicos, abogados,
entre otros, allí adquieren las herramientas que habrán de equiparlos
para resolver los problemas futuros cada vez más complejos y
demandantes de conocimientos más sólidos y fundamentados. Entonces
el papel de la universidad en la construcción del conocimiento demanda
de estudiantes que inviertan en la construcción de un profesional
comprometido consigno mismo y con la sociedad. Ello implica no
conformarse con lo dado, sino aventurarse en construir sus propias
explicaciones soluciones creativas y echar mano de su inventiva.

1.3. La difusión y extensión de la cultura

Con el acelerado avance de la ciencia y la tecnología, se menciona


que el futuro nos ha alcanzado y con él el cúmulo de novedosas
situaciones que ameritan respuestas creativas. La universidad, se
señaló, es el espacio donde se genera el conocimiento, la vida moderna,
llena de artículos de consumo diversos, que van desde la vestimenta
que nos cubre a la mesa y el tenedor con que comemos algunos. El
automóvil, la señalización urbana, la simbología, los productos icónico-
verbales, los carteles, los libros que circulan, los nuevos productos de
diseño como el cine y el video, todo ello representa el producto del
trabajo investigativo que marca el desarrollo humano y el escenario
donde se entretejen diferentes modalidades y expresiones de la cultura,
son el saber y el hacer concretos, representan el acervo, los
conocimientos que se construyen y preservan o se desintegran para
hacer posible la vida cotidiana; es la materia prima para la difusión y
extensión del conocimiento producido en la universidad.

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La universidad en esta función sustantiva llega y cumple parte de su


función social. La función de servicio a la sociedad no consiste
únicamente en llevar eventos de tipo cultural o recreativo; no se reduce
a esto, va más allá. La universidad participa en el cambio social y en la
extensión de sus servicios más allá de las aulas, para llegar a lugares
diversos a cumplir con su misión de formación y transformación social.

2. Producción de conocimientos: la
universidad en el tiempo
Con relación a la segunda pregunta nos ubicaremos en el devenir
histórico de la universidad desde el surgimiento de la primera
universidad en el mundo en Bolonia, Italia, su evolución, relaciones y
consolidación como la institución por excelencia donde se produce el
conocimiento, hasta nuestros días; ello nos conduce a analizar sus fines
y su posición de frente a la sociedad a quien se debe.
La universidad en el desarrollo y construcción de su propia historia ha
manifestado importantes cambios, ha retomado experiencias que la
ubican en la actualidad como una instancia que participa en la
construcción y generación del conocimiento e impulsora de grandes
cambios.
En este apartado se presenta de manera general los modelos de
universidad que han prevalecido a lo largo del tiempo y la forma como
en la universidad actual prevalecen elementos que le dieron origen y
consolidación a las funciones sociales que cumple.
El quehacer universitario actual es producto de una evolución que
tiene un fuerte anclaje en el contexto donde se ha desarrollado, de ahí la
importancia analizar la universidad de hoy, retomando la experiencia
que nos deja la historia, para no cometer errores y entender y asumir los
retos que los tiempos actuales nos demandan.
Mencionamos que las funciones social e históricamente asignadas a la
universidad son: docencia, investigación y extensión, vale reflexionar en
torno a la manera como evolucionaron estas funciones en relación con
su entorno social.
Como se explicó antes, la docencia e investigación son las funciones
sustantivas que tienen mayor presencia a lo largo de la historia en la
universidad, sin embargo, no siempre han sido trabajadas de manera
integral. A la docencia se le relaciona más con la práctica profesional,
mientras que a la investigación con la generación del conocimiento. Una

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y otra están íntimamente relacionadas, y hubo un tiempo en que ambas


correspondían a una forma de enseñar en la universidad, hoy se busca
concebirlas de manera integrada.
En los orígenes de la universidad la docencia era concebida como una
función de enseñanza, basada en la investigación que el profesor
realizaba, la audacia y variedad formaban parte del método de
exposición y discusión riguroso que requería de argumentaciones
sucesivas provenientes de maestros y alumnos.
En este auge de la universidad se aprecia que la investigación y la
docencia son percibidas, una como fruto de la otra. La docencia estaba
dirigida a la formación de recursos humanos en las diversas profesiones,
cuyo ejercicio requería de cierta validación social. Luego a la docencia se
le liga con las prácticas profesionales
Al instituirse este tipo de prácticas se hizo necesario reglamentar
sobre la enseñanza surgiendo de este modo la licencia para enseñar.
Desde su origen las universidades estaban facultadas para otorgar
licencia de enseñanza válida y legítimamente a quienes demostraban
saber y poder hacerlo. Los profesores contaban con el permiso recibido
por la universidad para ejercer la enseñanza. Posteriormente se hace la
distinción entre bachiller, definido como una persona capacitada para
ejercer y con licencia que le permite enseñar, normalmente aunado al
máximo grado de saber. Luego se enfatizaron estos términos,
encontrando que al bachiller en derecho, se le denominó licenciado,
tenía licencia para ejercer como notario, como defensor; mientras que al
bachiller en medicina se le llamó doctor, al poseer más requisitos para
ejercer como médico. (Mureddu, 1993: 103)
El modelo de universidad tradicional, tal como había sido concebido
en sus características esenciales desde la Edad Media, entra en crisis, en
el siglo XVIII, en paralelo con la crisis del modo de producción agrícola-
feudal en donde surge y se sostiene inicialmente. Esto, como puede
verse, muestra la relación estrecha entre la universidad y el
conocimiento, con el Estado y el modo concreto de producir.
En el caso de la universidad latinoamericana, hasta el siglo XVI aun
conservaba el espíritu de la universidad medieval. Estaba abierta a
“todas” las clases sociales, sin embargo, en el siguiente siglo, cambia su
función y discurso y va a servir para diferenciar estas mismas clases a
través de la elección de profesiones “diferenciadas”4. Encontrando en el
4
Los encargados de desempeñar funciones de dirigencia en el Estado o en la Iglesia
cursaban estudios jurídicos, mientras que aquellos de menores recursos se inclinaban
por estudios filosóficos y artísticos. Esto lleva a una explicación del auge y profundidad
que en la actualidad se aprecia entre ambas disciplinas: las primeras orientadas a fines

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siglo XVIII, que para el acceso a la universidad era prerrequisito mostrar


la “pureza de sangre5”. Esto muestra una universidad que opera como
selector social, esta situación prevalece al constituirse los Estados
nacionales y al avanzar de una economía agrominera exportadora, hasta
llegar a la hegemonía económica, política y cultural de Estados Unidos
que impacta en el plano internacional.
Vemos en esta historia el papel legitimador, de un saber hegemónico,
que ha jugado la universidad, la cual privilegió unas profesiones sobre
otras, normó la admisión de estudiantes y maestros, esto en su conjunto
ha actuado como un selector ocupacional y como vía de movilidad
social.
En este contexto se va configurando un nuevo orden económico y
político, el cual promueve la creación de condiciones para una nueva
vida individual y social, se busca con ello superar y trascender las
estructuras de la sociedad posteriores al medievo. La emergente clase
social (burguesía) con nuevos derechos y prerrogativas, dados por el
poder económico que en ese momento ostenta, en algunos casos
propone la conducción de la administración del orden social al Estado,
en otros establece nuevas alianzas con la institución monárquica. En
todo esto, el saber parece cobrar una importancia determinante. La
nueva clase social transfiere al saber el orgullo de su propio éxito social,
y a la victoria de la inteligencia sobre el “esteticismo parasitario
aristocrático”. En ese proceso el Estado queda como responsable de la
organización y control de la universidad. (Bonvecchio, 1992)
La nueva clase social se va a encargar de organizar el saber, sus
articulaciones y su circulación, tomando como base el incipiente modelo
económico. Es en el saber y en sus aplicaciones técnicas donde la nueva
clase social vislumbra el instrumento fundamental de su ascenso
material, su consolidación concreta y su reproducción dentro del orden
social existente.
La universidad aquí, asume un importante papel, se transforma desde
entonces en el lugar por excelencia donde se produce y reproduce el
conocimiento con todas repercusiones que ello implique. También desde
entonces parece cobrar presencia la máxima de que “el conocimiento es
poder”. Así, el poder adquiere connotaciones del saber y viceversa. El
prácticos de “productividad incipiente, encuentran su esencia ahí mismo; las segundas,
enfatizando y haciendo crecer los niveles de reflexión, han proliferado y diversificado
en varios campos.
5
En este tiempo la universidad contaba con estudiantes provenientes de dos sectores
sociales, los criollos de la clase media y el de los nuevos estratos mestizos, a estos
últimos les era requerido mostrar la pureza de sangre para acceder a exámenes más
avanzados.

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libro se convierte de pronto en un símbolo que da estatus y la biblioteca


se le ubica como un accesorio indispensable. La universidad se
transforma en el símbolo material, en la trama de la vida social. El
objetivo prioritario es la educación universitaria. (Bonvecchio, 1992)
Como estrategia del Estado moderno se dota a la universidad de una
organización más dinámica, para responder a las transformaciones
surgidas en el entorno social y político. Se da un fuerte movimiento al
interior de la universidad: las facultades son reestructuradas
racionalmente, se establecen edades y normas de admisión rigurosas, al
igual que la asistencia, todo ello con el propósito de revalorar
profesionalmente el título académico, pero sobre todo son actualizadas
las materias enfatizando en un saber moderno, esencialmente útil y una
profesión socialmente aceptada como tal.
La función esencial de esta universidad era la formación “racional” de
la personalidad. Categoría de importancia para la universidad de ese
tiempo. La “racionalidad” tiene sentido, pues se oponía al “dogma”. Se
entregaba licencia para ejercer una profesión delimitada por el
contenido de los conocimientos incluidos en el currículo que expresaban
la forma como la sociedad concebía su desempeño. Este es un principio,
un anhelo que se justifica en la búsqueda por trascender el estado
teológico vigente en la sociedad de ese momento histórico. En este siglo
de las luces, se antepone la ciencia a Dios, la universidad a los templos;
los maestros a los sacerdotes. Esto da la idea de que se pretendía
cambiar una “ideología” anclada profundamente en las ideas religiosas y
suplantarla por otra: la ciencia. (Bonvecchio, 1992)
Posterior a la revolución francesa, también poder y saber se fusionan
para coincidir en una estructura social sin clases o conflictos, unidas por
la ideología de la ciencia, se ejerce una contundente acción mediadora
entre la ciencia y la sociedad. Este es el mito de la universidad del
positivismo que tiene que reconocer su subordinación burocrática y
económica al Estado.
El Estado requiere de la universidad, esto motiva que le sea delegada
la creación de la conciencia y la emancipación social. Así, la universidad
trabaja para la construcción de un imaginario social de “paz” y progreso,
y la unidad por un bien común; lograr la “emancipación” y la
construcción de una “conciencia” fue el objetivo universitario: la
construcción del mito.
La universidad positivista si bien trae un considerable avance del
saber, este se le relaciona más estrechamente con el poder económico y
sus leyes. La universidad con su libertad de enseñanza, su fe en la

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investigación, aparece ahora dependiente de la voluntad burocrática del


Estado y de la voluntad política de la clase que lo gobierna.
Profesores y estudiantes son formados en un mito de libertad y
autonomía, bajo la ideología de la construcción de una sociedad nueva.
Esta es una explicación a los magros resultados logrados.
En este recorrido encontramos también a las universidades alemanas,
presentadas como las más perfectas y eruditas de Europa, el reino del
saber y de la educación. Esto sin duda es un avance en la concepción
del conocimiento y del saber. El saber es idealizado y por ende aislado
de la realidad. Se establece de esta forma el gran mito que se logra
crear. La universidad y su saber tuvieron como finalidad esencial
legitimar el modelo social.
El modelo de universidad alemana contribuye a la instauración del
sistema departamental universitario como instancia que tiende a unir las
funciones tradicionalmente asignadas, de esta forma se pretende
establecerla como el organismo encargado de generar el conocimiento y
de impartirlo a través de los currículos elaborados por las facultades.
(Mureddu, 1993)
Con esto podemos apreciar los diferentes momentos por los que ha
atravesado la universidad, unos de gloria y otros de dependencia; pero
en todo ello, ha sabido conservar su esencia, con la capacidad para
auto-construirse, re-inventarse y salir adelante siempre a la vanguardia,
adelante de la pretensión del Estado, ofreciendo alternativas
“racionales” que emergen de su seno con una perspectiva de recrear la
sociedad nueva.
Hacer crítica a la universidad es analizar su esencia, pero también sus
posibilidades. En este recorrido hemos visto las estrategias de que se ha
valido la universidad para enfrentar situaciones verdaderamente
caóticas y airosamente ha prevalecido hasta nuestros días. Momentos
de gloria vimos en este devenir, pero también momentos de
ocultamiento y desdibujamiento de la universidad. La época actual da la
impresión de ser uno de estos últimos momentos, por ello es importante
aportar constructivamente soluciones alternativas, y hacer una
reivindicación del papel que maestros y estudiantes estamos jugando en
la universidad de hoy.
Vale la pena comentar que a raíz del movimiento de 1968 en México,
la universidad se ve obligada a realizar adecuaciones para atender a una
demanda de educación superior distinta. Así mismo, va a modificar y
actualizar contenidos educativos que habían permanecido inamovibles

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desde tiempo atrás. Esta universidad mexicana habla nuevamente de


una estrecha relación con el Estado.
La universidad actual si bien se encuentra en la fase de estrecha
relación con el Estado, este da muestras de debilidad para atender sus
demandas y requerimientos. El Estado ha disminuido el presupuesto
destinado a la educación superior y con ello la ha obligado a que formule
creativamente estrategias y alternativas de financiamiento.
Pero el financiamiento no es el principal reto que enfrenta la
universidad actual, sino la redefinición de su papel, la interpretación de
sus funciones y la manera como las viene desarrollando. Con esto
arribamos a una importante conclusión respecto del sentido que tiene
para ti, como maestro, el conocer la universidad para asumirte como
parte de ella. Esto dará sentido y significado a tus acciones como
estudiante de una universidad.
La universidad que definimos representa la conciencia crítica de la
sociedad, es el espacio por excelencia donde se descubren potenciales y
potencialidades para dar sentido a la vida humana, donde se generan
modos distintos de ver el mundo.
A partir de aquí se puede continuar la aventura del conocimiento en
nuestra universidad y seguir preguntándonos interminablemente sobre
más y más cosas que nos inquietan: ¿y la postura o papel de la
universidad en el conocimiento? ¿La postura de la universidad en el
desarrollo social? ¿El papel de la universidad en el mundo de hoy? ¿Su
papel ante la esperanza de quienes tienen puesta la mirada en la
universidad? ¿De qué universidad se está hablando?

Bibliografía

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Competencias Básicas de Docencia

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