BUCKMINSTER FULLER: ENTRE INNOVACIÓN Y UTOPÍA
UNIVERSIDAD CATÓLICA DE COLOMBIA
ANDRES MONTAÑA COD: 1101876
ANDERSON BOHORQUEZ COD: 1104421
CONCEPTOS DE INNOVACIÓN
BOGOTÁ. D. C.
2019
Richard Buckminster "Bucky" Fuller
(Milton, 12 de julio de 1895 - Los Ángeles, 1 de julio de 1983) fue
un diseñador, arquitecto, visionario e inventor estadounidense. También fue
profesor en la Universidad del Sur de Illinois Carbondale y un prolífico escritor.
Durante su vida, Fuller buscó respuesta a la pregunta: « ¿Tiene la humanidad una
posibilidad de sobrevivir final y exitosamente en el planeta Tierra y, si es así,
cómo?» Considerándose a sí mismo un individuo medio sin especiales medios
económicos o título académico, eligió dedicar su vida a esta cuestión,
intentando descubrir si un individuo podía mejorar la condición humana de una
forma que no podían hacer los gobiernos, las grandes organizaciones o las
empresas privadas.
En el transcurso de este experimento, que duró toda su vida, Fuller escribió
veintiocho libros, acuñando y popularizando términos como sinergia, «nave
espacial Tierra» y efemeralización. También realizó muchas invenciones,
especialmente en los campos de la arquitectura, campo en el que su trabajo más
conocido es la cúpula geodésica. Las moléculas de carbono conocidas
como fulerenos tomaron su nombre de su parecido con las esferas geodésicas.
En una etapa posterior de su vida, tras trabajar en sus ideas durante muchos años,
Fuller había obtenido una considerable visibilidad pública. Viajó por el mundo
dando clases y recibió muchos doctorados honoris causa. Sin embargo, la
mayoría de sus invenciones nunca se llegaron a fabricar por lo que recibió críticas
en muchos campos en los que intervino, o simplemente se le tachó de utópico.
Por otra parte, los partidarios de Fuller aseguran que su obra no ha recibido toda
la atención que merece. De acuerdo con el filósofo N. J. Slabbert, Fuller tenía un
estilo de escritura oscuro que ha obstaculizado la circulación de sus ideas.
En 1927, una serie de acontecimientos trágicos dieron un giro en la vida y el
pensamiento del arquitecto y visionario Richard Buckminster Fuller. Su primera hija
murió por enfermedad y el fracaso de la empresa que compartía junto al padre
de su mujer le llevó a la ruina y la depresión. Fue entonces, cuando comenzó a
desarrollar una serie de ideas visionarias 4D, sistemas, viviendas, vehículos,
basados en el principio de la producción en serie desarrollado por Henry Ford y en
la naturaleza. Ese mismo año fundó la empresa “4D”, con él como único
empleado, buscaba la producción de diseños innovadores para satisfacer las
nuevas necesidades de la población, es decir, la producción de un nuevo tipo de
vivienda industrial.
Fig. 1: Boceto implantación en el lugar de las 4D Towers mediante un Zeppelín.
Buckminster Fuller, R., 1928.
Bajo estas premisas diseñó las Torres 4D, apartamentos de lujo en los que cada
planta estaba destinada a una función específica. Diez pisos de planta
hexagonal se superponían alrededor de un ascensor central que culminaba en
cubierta con una grúa como hito. (2) El proyecto se inspiró en la torre de aterrizaje
de las aeronaves, diseñada por primera vez durante la Primera Guerra Mundial
por el Británico Barnes Willis. La construcción buscaba que todos los elementos
“colgaran” desde arriba, en lugar de las tradicionales construcciones apoyadas.
Construida en aluminio por su ligereza, la estructura y forma de la torre respondían
a los principios de Tensegridad, separando los elementos en tensión de los de
compresión, basándose en el funcionamiento de la rueda de alambre. El edificio
se separaba una planta del suelo, dejando solo la entra del edificio por el mástil
que lo cosía en su totalidad. Las viviendas principales se encontraban en la parte
superior, mientras que en la primera planta una piscina reforzaba
estructuralmente el edificio. El programa de la torre se desarrollaba en altura,
disponiendo de gimnasio, bar, sala de estar, piscina y en la parte superior, la zona
más privada de las estancias. Sus ideas sostenibles ya se hacían evidentes en este
primer prototipo, donde un sistema de corrientes de aire inducidas por la
presencia de los edificios permitiría la producción de energía. En sus dibujos
diferentes tipos de torres eran representadas con gran dramatismo para ayudar a
visualizar al público el potencial estructural de sus edificios, en los que la estructura
tomaba un papel protagonista en todo momento. Fuller, mandó realizar una serie
de pruebas en túneles de viento con los que concluyó que la pérdida de calor
del edificio era proporcional a la resistencia al aire que este oponía. Estos
experimentos le llevaron a introducir a su prototipo un carenado aerodinámico,
que envolvía la torre reduciendo al mínimo la necesidad de aislamiento. Quince
años más tarde, se utilizaron estos conocimientos en el diseño del Coche
Dymaxion, y posteriormente en la Casa Wichita.
Fig. 2: Boceto solución típica del interior de las 4D Towers.
Buckminster Fuller, R., 1928 8 Buckminster Fuller se otorgó a sí mismo el reto de
solucionar el problema de la entrega de grandes estructuras por el aire. Su
proyecto de las torres 4D tenía como finalidad su implantación en el polo norte.
Motivo por el cual, la torre tenía que ser extremadamente ligera. Un gran zepelín –
en esa época el Graf Zeppelín se paseaba por los cielos de los estados unidos-
cargaría con la torre, y antes de colocarla en el suelo, dejaría caer una bomba
creando un cráter. De esta manera, la Torre 4D se “plantaría” como si de un árbol
se tratase. (4) La materialidad de la torre era un punto trascendental del
proyecto. En sus predicciones, recogidas en el Chronofile –compendio de notas
donde Fuller iba apuntando todas sus inquietudes- anticipaba que las aleaciones
necesarias para la construcción de la torre, no estarían disponibles hasta 1952, por
lo que habría que esperar veinticinco años para poder ver hecho realidad este
novedoso prototipo de vivienda. A pesar de estas predicciones, las Lightful 4D
Tower nunca llegaron a construirse.
Fue un hombre preocupado por el cambio climático y la escasez de los recursos
naturales, el padre de la sustentabilidad. Fuller dedicó su vida a la exploración y la
invención con el propósito de “hacer que el mundo funcionara al 100% de la
humanidad, en el tiempo más corto posible, sin ofensa ecológica o la desventaja
de ningún hombre".
Trabajó de forma simultánea en proyectos concebidos bajo la marca
Dymaxion (Dynamic maximun tension) que iban desde ciudades, coches, casas,
hasta cúpulas, en los que destaca su obsesión por obtener más con menos,
combinando la técnica, durabilidad y confortabilidad. En este contexto,
Buckminster Fuller escribió “Utopia or Oblivion”, un volumen que se compone de
ensayos derivados de las conferencias que dio alrededor del mundo durante la
década de 1960, donde expone un plan de provocación para el futuro, una
ciudad flotante basada en su mayor invención: las cúpulas geodésicas.
Cúpulas geodésicas de Richard Buckminster Fuller
La ciudad flotante estaría formada por esferas geodésicas de más de
media milla de diámetro (800m aproximadamente) con una estructura de peso
despreciable en proporción al peso del aire del interior de la esfera. Al penetrar
los rayos del sol en el interior rebotarían e irían calentando la atmósfera
gradualmente de manera que al incrementar la temperatura 1º Fahrenheit, el
peso del aire expulsado de la esfera hacia el exterior sería mayor que el peso de
la propia estructura geodésica. Esto significaría que el peso del aire interior, más el
de la estructura, sería mucho más pequeño que el de la atmósfera circundante,
de manera que la esfera flotaría en el cielo y sería desplazada por la pesada
atmósfera que le rodea. Fuller compara esto con la creación de las nubes y la
forma en la que flotan en el cielo y afirma que estas esferas geodésicas podrían
flotar a miles de metros de altura, albergando el insignificante peso de los seres
humanos.
Ejemplo de la futura ciudad flotante
Miles de pasajeros podrían vivir en esferas de más de una milla de
diámetro, o viajar de una a otra en un mundo en el que ya existirían las islas
submarinas, ciudades sobre cúpulas, viviendas voladoras o cajas que se puedan
alquilar o desplegar en cualquier lugar del mundo, sin agotar la superficie de la
tierra. Los humanos tendrían una vida ambulante pasando de aviones-vivienda
del tamaño de un rascacielos a cruceros ocupados durante meses surcando
cielo y mar. De esta manera, dejarían de existir las estaciones, el día, la noche y
los horarios impuestos hasta el momento.
El autor nos transmite un mensaje urgente en un momento crítico,
presentando soluciones pioneras que reflejan su compromiso con el diseño
innovador con la idea de “crear lo máximo con la menos cantidad de recursos
posibles”. No buscaba la aceptación, sino soluciones tecnológicas a las
necesidades humanas obteniendo la máxima eficiencia de los materiales y la
energía.
A pesar de su empeño, prácticamente ningún proyecto llegó a
materializarse y fue tachado de utópico por muchos compañeros del momento.
En una época en la que prácticamente nadie prestaba atención al medio
ambiente y las consecuencias de las acciones humanas, Richard Buckminter Fuller
logró distinguirse siendo un gran innovador y proponiendo soluciones a la
problemática del mundo.