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EL MUNDO DE LADO A LADO,

EN LA SEÑORA DALLOWAY, DE VIRGINIA WOOLF


Durante el siglo XX nos encontramos con una de las exponentes modernistas más consideradas,
quién introdujo grandes innovaciones con respecto a la literatura anterior a su época: la autora
británica Virginia Woolf, destacada por las temáticas de sus novelas, que giran alrededor de la vida
interior de los personajes, ubicados en un momento trascendental de la historia.

A partir del análisis de la obra: “La señora Dalloway” de dicha autora, nos focalizaremos en el
concepto de Monólogo interior expuesto en: “La renovación de la novela en el siglo XX” de Benito
Varela Jácome. Desde esta teoría abordaremos la hipótesis de que se recurre al monólogo interior con
el fin de reflejar la vida psicológica de sus personajes y sus diferentes formas de relacionarse con la
sociedad londinense de pos guerra del siglo XX. En la obra se plasma la simultaneidad de
pensamientos, a partir de los cuales nos percatamos de las reacciones opuestas y de las percepciones
de los dos personajes centrales: Clarissa y Septimus. Desde de la hipótesis planteada el presente
ensayo tendrá el siguiente objetivo: demostrar la importancia de la manifestación de los
pensamientos, sensaciones, emociones, impresiones, recuerdos para que desde el fluir de la
conciencia de los personajes, logremos captar el contexto social en que estos se desenvuelven.

Durante el transcurso de la historia contrastan dos diferentes formas de relacionarse con la


sociedad: por un lado Clarissa y su entorno, con un estilo de vida frágil propio de las clases altas de
Inglaterra y por otro, la vida del matrimonio Warren-Smith, quienes abordan la vida rodeada de
soledad y terribles experiencias, ambas afectadas por un estado de cambios sociales e internos, a los
cuales unos reaccionan y otros continúan normalmente su vida. Son dos destinos que se cruzan pero
sin tocarse: el destino de la delicada y mundanal anfitriona y el destino del sensible y complicado
maníaco.

En la novela de Virginia Woolf se narra un día de vida de la protagonista Clarissa Dalloway,


alrededor del cual ocurren diversos acontecimientos que intentarán constantemente mostrar aquel
mundo oculto que se encuentra en cada uno de los personajes principales. La narración no posee una
trama viva ya que los hechos reales son secundarios y se da prioridad a los recuerdos, lamentos y
fantasías que conviven en la mente de los personajes.

Desde los primeros párrafos de la obra nos percatamos que el narrador se encuentra cerca de
los personajes hasta el punto de llegar a confundirse con ellos, utilizando el método del monólogo
interior:

“..El monólogo interior es una auténtica conquista de la novela del siglo XX, que transforma el sentido
de la vida, bucea, ahonda en nuestro subconsciente” (Benito Varela, Renovación de la novela en el
siglo XX). En la obra este método se evidencia cada vez que los participantes meditan profundamente
sin manifestarse exteriormente:

“Ha envejecido, pensó Peter Walsh sentándose. No le diré nada, pensó, porque ha envejecido. Me está
mirando, pensó, bruscamente dominado por la timidez, a pesar de que le había besado las manos. Se
metió la mano en el bolsillo, sacó un cortaplumas grande y lo abrió a medias” (Virginia Woolf, Señora
Dalloway, pág. 33).

A su vez también nos permite acercarnos a sus intimidades más secretas:

“Sally se detuvo; cogió una flor; besó a Clarissa en los labios. ¡Fue como si el mundo entero se pusiera
cabeza abajo!”(Virginia Woolf, Señora Dalloway, pág. 29).

Por medio de la recolección de estas cavilaciones logramos conocer el espacio y el tiempo


puntual:

“Las doce sonaron cuando Clarissa Dalloway dejaba su vestido verde sobre la cama y el matrimonio
Warren-Smith avanzaban por Harley Street. Las doce era la hora de su visita al médico” (Virginia Woolf,
Señora Dalloway, pág. 73)

Advertimos, además, la presencia de reminiscencias, un estilo narrativo que consiste en


restituir todo un acontecimiento pasado, en donde éste llega poderoso, nostálgico, bajo la sucesión de
recuerdos:

”Las reminiscencias resultan laboriosas, pero cuando el novelista las aprehende presiente la conquista
de la eternidad, siente un “matiz nuevo de alegría” (Benito Varela Jácome, La renovación de la novela
del siglo XX,).

El pasado está íntimamente involucrado con el presente. La fluidez del ir y venir de estos dos
tiempos, caracteriza a la obra, incluyendo así, la estrategia narrativa del “flashback”:

“Estas palabras iban unidas a cierta escena, a cierta estancia, a cierto pasado en que había soñado. Se
clarificaron; la escena, la estancia, el pasado en que había soñado.
Era Bourton aquel verano, a principios del siglo, en que tan apasionadamente enamorado estuvo de
Clarissa” (Virginia Woolf, Señora Dalloway, pág. 47).

Como resultado de todo lo expuesto, logramos rescatar que el discurso utilizado ha borrado
distinción entre sueño y realidad, entre pasado y presente, lo consciente e inconsciente con el fin de
dar cuenta de la complejidad del contexto socio-cultural que rodeaba las figuras centrales de la novela.
Por consiguiente, se requerirá un lector atento a los saltos entre pensamientos, situaciones y
personajes, un lector muy profundo para así mantenerse cautivo sin perder el hilo de la narración y
contemplando a su vez, las dos cosmovisiones que subyacen en la vida diaria.