REGLAMENTO DEL SERVIDOR IGLESIA JERUSALEN CASA DE LA VERDAD
Ser Servidor de la Iglesia Cristiana Jerusalén Casa de la Verdad: Las naciones a
los pies de Cristo es un privilegio ante Dios y una gran responsabilidad ante
nuestros semejantes, ante las autoridades que están sobre nosotros y personas,
tanto cristiana como no cristiana, esto implica que debemos ser:
Sal de la tierra (Mateo 5:13. Colosenses 4:6)
Luz del mundo (Mateo 5:14)
Lámpara en pie (Mateo 5:15-16)
El servicio es un don de Dios que ha dado a los hombres en general, sin embargo
existe una diferencia entre el servicio del cristiano y el no creyente. El que no es
creyente generalmente sirve para satisfacción y gloria personal. El cristiano lo
hace para satisfacción de otros y para la gloria y felicidad de Dios. Colosenses 3:17.
Entre las características de nuestros Servidores:
Haber experimentado el nuevo nacimiento
Ser miembro activo de nuestra congregación
Puntualidad y cumplimiento en sus responsabilidades
Buen testimonio
Deberes del Servidor
1. Los Servidores deben ser puntuales, y estar en la iglesia con 30 minutos
antes de la hora establecida de su servicio.
2. Los Servidores deben vestirse bien, mostrando que toman en serio su
trabajo, presentando una cara elegante y positiva de la iglesia y con su
respectivo uniforme.
3. Se debe orar en equipo al iniciar y finalizar el servicio.
4. Todo servidor debe de portar Biblia y Agenda.
5. No tener el celular encendido durante el servicio.
6. Es responsabilidad de todo servidor tener una sonrisa y una respuesta
amable para con los demás.
7. Comportamiento digno (Integridad).
8. Firmeza en el propósito (Identidad).
9. Esfuerzo conjunto (Unidad).
10. Confianza en sí mismo y en el Señor
11. Autoridad espiritual
12. Simpatía
13. Espíritu de servicio
14. Humildad
15. Paciencia
16. Diligencia y dinamismo
17. Mentalidad de excelencia
IMPORTANCIA Y ORÍGENES BÍBLICOS DE LOS SERVIDORES
La función del Servidor es de gran responsabilidad e importancia. Tiene un
trasfondo bíblico en los porteros del Antiguo Testamento (I Crónicas 16: 38; Nehemías
7: 1; Jeremías 35: 4; Hechos 6-1-7; 1 Tim. 3:8-13). No debemos subestimar el significado
de esta función en la Iglesia.
Se trata de una función espiritual, no solamente mecánica. Requiere preparación
espiritual previa como cualquier otro ministerio. Se debe orar para estar preparado
personalmente antes del servicio. Se debe orar, también, por el servicio y todos
los que han de oficiar.
EL SERVIDOR COMO EMBAJADOR
La recepción de las personas que asisten a la iglesia debe ser amable y acogedor,
con un balance adecuado. No se debe ser demasiado simpático, ni tampoco
demasiado serio. Se debe evitar tocar a la gente. Algunos se sienten incómodos
con este tipo de trato, particularmente las mujeres. El balance es importante.
Una sonrisa agradable, un tono afectuoso al saludar, una palabra de bienvenida,
una mirada directamente a los ojos (todo esto es absolutamente importante).
El Servidor es la primera cara de la congregación, la fuente de la naciente
impresión que recibe la gente cuando llega por primera vez a la iglesia. Se trata de
una gran responsabilidad. Hay que estar siempre consciente de este hecho, para
mantener la actitud correcta en todo tiempo.
Muchos visitantes no tendrán ningún otro contacto con gente de la iglesia, excepto
con el Servidor cuando entran. Ese hecho es extremadamente importante con
respecto a si vuelven a la iglesia o no.
LA UBICACIÓN DE LAS PERSONAS EN SUS ASIENTOS
Es de gran importancia acompañar a las personas a sus asientos en todo lo
posible. Esta es una de las funciones más importantes del Servidor. En este
aspecto, es de suma importancia que cada Servidor muestre gran dinamismo,
iniciativa, energía y diligencia. El solo hecho de e saludar a la gente no es
suficiente. Es necesario facilitar lo más posible su ubicación de un asiento.
TIEMPO DE MINISTRACIÓN
Durante el tiempo de ministración, cuando el pastor le pide a la gente que pase al
frente para recibir oración después del tiempo de adoración, es importante que los
Servidores pasen al frente para estar disponibles en caso que se haga necesaria
su intervención. Su presencia es útil, además, para guiar a la gente a la ubicación
apropiada, y evitar aglomeramiento o mal uso del espacio.
Los pasillos del templo siempre deben mantenerse despejados durante los
tiempos de ministración. Si alguna persona está obstruyendo la circulación, se le
debe informar cortésmente que es necesario desalojar el espacio, o guiarla
suavemente a la ubicación correcta.
En ocasiones, será necesario mover los asientos de adelante y pedirle a la gente
que esté sentada en esa parte que se desplacen a otro lado, para que puedan
reunirse todos los que acudan al frente.
Durante tiempos de ministración, es importante que los Servidores se mantengan
muy alertas, y en continuo movimiento. Se deberán parar detrás de la gente si se
está orando por ellos e imponiéndole manos, por si acaso son tocados por el
Espíritu y caen al suelo. Aquí, mantener la seguridad y el orden será muy
importante.
En el caso de hermanas que lo requieran durante tiempos de ministración, será
importante tener disponibles mantas para cubrirlas y mantener la modestia. Los
Servidores deberán identificar con anterioridad dónde están esas mantas, y
emplearlas inmediatamente si fuere necesario. Es preferible que sean las
Servidoras quienes cubran a las hermanas que lo necesitan.
A veces, personas que son tocadas por el Espíritu lloran y es muy útil proveerles
discretamente un Kleenex para secar las lágrimas. Es bueno siempre tener un
Servidor encargado de desempeñar esta función recorriendo el área donde está
reunida la gente, distribuyendo los Kleenex a quien los necesite. Esto se debe
hacer con mucha delicadeza y discernimiento, determinando el momento y la
manera más apropiados de hacerlo.
FAMILIAS CON NIÑOS
A las familias con niños, se les debe informar que después de la alabanza hay
clases para diferentes edades de sus hijos, y darles orientaciones a los niños en
su debido momento sobre cómo llegar a los salones infantiles.
RECOGIMIENTO DE DIEZMOS Y OFRENDAS
Cuando se acerca el tiempo de los diezmos y las ofrendas, los Servidores deben
comenzar a prepararse y posicionarse para el llamado del pastor. El alfolí debe
estar preparado con antelación y un servidor al lado, de manera que el
recogimiento de los diezmos se dé con la mayor eficiencia y solemnidad posible.
Debe determinarse con anterioridad quién lleva el alfolí con los diezmos y
ofrendas al salón de conteo. Nunca debe ir un solo Servidor a llevar el dinero, por
razones de seguridad y protocolo.
LA SANTA CENA
La Santa Cena es uno de los momentos más solemnes. Debe llevarse a cabo sin
titubeos ni errores marcados o visibles. Por eso, siempre deberá proveerse
entrenamiento específico a los Servidores sobre cómo desempeñar su función con
respecto a este importante momento. Los Servidores deben saber con seguridad
dónde posicionarse, y cómo trabajar en equipo de un lado a otro de los asientos
para distribuir la Santa Cena con la mayor efectividad, solemnidad y rapidez
posibles.
Al final del tiempo de la Santa Cena, los Servidores deben asegurarse de recoger
las copas apropiadamente.
CONTEO DE LA ASISTENCIA
El conteo de la asistencia es de gran importancia para mantener estadística
concerniente al crecimiento y las fluctuaciones de la congregación. Se requiere,
por lo tanto, que se lleve a cabo con la mayor precisión y cuidado posibles. Por
esa razón, lo más aconsejable es que siempre lo haga la misma persona en cada
turno, y que sea alguien detallista y cuidadoso en este tipo de operación.
SITUACIONES DE EMERGENCIA
Los Servidores deberán estar preparados para afrontar cualquier situación de
emergencia que pueda surgir durante un servicio. El líder de los Servidores deberá
proveer entrenamientos especializados con respecto a situaciones específicas,
tales como temblores, fuegos, emergencias médicas, etc.
Los Servidores deberán recibir instrucción sobre primeros auxilios. Además, todos
los Servidores deberán saber dónde se encuentra el maletín de primeros auxilios.
REQUISITOS PARA INGRESAR AL MINISTERIO
Miembro activo de la congregación
Que sea bautizado
Que tenga el don de servir
Que tenga amor por el señor y por las personas
Que sea una persona responsable cumplida y comprometida con DIOS y el
ministerio
Que tenga sentido de pertenencia.
Que reconozca la autoridad espiritual y ministerial