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17 de enero del 2015

20 años de la guerra del cenepa

Se cumplen dos décadas del enfrentamiento bélico
entre Perú y Ecuador en la cuenca del Cenepa. ¿Qué
pasó en la Cordillera del Cóndor? Aquí testimonios
de quienes lo vivieron en carne propia.

la última

ESCRIBE: MARISOL GRAU
MGrauR@COMERCIO.COM.PE
@MARISOLGRAU
FOTO: rolly reyna

A

las siete de la
noche, el 26 de
enero de 1995
dejó de ser un
día cualquiera
para convertirse en un hito en
la historia del Perú.
Un helicóptero ecuatoriano
bombardeó un puesto de vigi-

lancia peruano en la cuenca
del Cenepa. El Consejo Nacional de Seguridad del Ecuador
aducía que aeronaves de las
Fuerzas Armadas peruanas habían sobrevolado su territorio.
Afirmación que la Cancillería
negó tajantemente y condenó
ante la comunidad internacio-

nal la actitud beligerante del
país vecino.
“Esa fue la declaratoria de
guerra, no hubo más”, apunta
el general en retiro Roberto
Chiabra, quien fue destacado
como Jefe de Operaciones en
el Puesto de Vigilancia N°1
(PV1) durante el conflicto.

17 de enero del 2015

en la mira. El lente
audaz de Rolly Reyna,
reportero gráfico de
El Comercio, captura
el instante en que un
helicóptero peruano es
derribado en el aire.

guerra
Se iniciaron así una serie de
enfrentamientos armados entre ambas naciones por varias
semanas. La jefatura militar ordenó la movilización de tropas
y tanques desde Tumbes y advirtió a la población civil sobre
cómo actuar ante un eventual
ataque. La zona estaba en aler-

ta roja. Sería, hasta el momento, la última guerra del Perú.

En el frente

La tensión con Ecuador no
era una novedad. Aparte del
conflicto de 1941 y la ofensiva
ecuatoriana de Falso Paquisha,
en 1981, las escaramuzas eran

una constante en la frontera.
Se abría un capítulo tan doloroso como fundamental, pues
sellaría el proceso de demarcación territorial: 78 kilómetros
que faltaban delimitar en la
Cordillera del Cóndor.
“La inteligencia peruana no
detectó las infiltraciones ecua-

torianas en el área”, remarca el
general Chiabra. Detalla que
cuando el jefe del Comando
Conjunto de entonces, el general Nicolás Hermoza (hoy preso), lo llamó para comunicarle
su pase al frente bélico, le contestó: “Quiero ir con tropa del
Huallaga, ellos provienen de
una zona geográfica similar,
son resistentes a la fatiga y no
le tienen miedo a la muerte,
eso los diferencia”. Su pedido
fue concedido.
El escenario de combate era
tan hostil como el enemigo:
bosques frondosos e inhóspitos, sin frutos que comer, ni
ríos navegables o carreteras.
De día, calor infernal, y por la
noche, mucho frío. Las tropas
ecuatorianas se habían colocado estratégicamente en una
parte alta, dejando al Ejército
peruano en desventaja.
Esto, sumado a la nubosidad
y constantes lluvias que dificultaban la llegada de aeronaves
con refuerzos, medicamentos,
comida y municiones, tornaban
más descarnado el panorama.
“Había que elegir… y yo pedía
refuerzos”, explica Chiabra,
quien recuerda con claridad
los bombardeos y los cerros
moviéndose como gelatina.
“No obstante, la mayoría
de bajas se debió a los tiradores encubiertos y las minas
antipersona”, indica el otrora
jefe de operaciones del PV1.
Luego, añade solemne: “Yo
me siento feliz porque tuve
la oportunidad de defender a
la patria. Ahí nos graduamos
como militares”. Según el general en retiro, oficialmente
fallecieron unos 77 soldados
peruanos, entre ellos varios
jóvenes de bajos recursos. “Lamentablemente, existe una
ingratitud e indiferencia para
los combatientes en el Cenepa,
tanto de las Fuerzas Armadas
como del gobierno” sentencia.

Riesgos del oficio

El periodista Beto Ortiz, quien
cubrió el conflicto, recuerda
bastante bien al general Chia-

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20 años de la guerra del cenepa

los hechos

26/01/95

Tropas ecuatorianas bombardean un puesto de vigilancia en
la frontera peruana. Los hechos
suceden a solo 4 kilómetros de la
línea establecida en el Protocolo
de Río de Janeiro.

27/01/95

29/01/95

primera plana . El Comercio dio cuenta del conflicto armado desde su inicio. Las portadas narran la
encendida coyuntura de la época como los enfrentamientos bélicos y recuperación de puestos invadidos.
archivo el comercio

Ambos países determinan el
despliegue de sus tropas en
la línea fronteriza. Hubo dos
enfrentamientos entre las tropas
en la naciente del río Cenepa, en
territorio peruano.

Un misil ecuatoriano abate un
helicóptero peruano en territorio
nacional. Murieron sus cinco
ocupantes. Perú anuncia que se
capturaron 3 bases ecuatorianas;
el gobierno del Ecuador lo negó.

05/02/95

Una tropa de élite de las Fuerzas
Armadas peruanas inicia el asalto
a Tiwinza, el último de los tres
puntos por donde se infiltraron los
efectivos ecuatorianos.

al cenepa.
AlbertoFujimori, como
presidente del
Perú, rumbo
a una visita a
los puestos
militares en
la frontera
peruana.

09/02/95

Fuerzas ecuatorianas atacan
con fuego de artillería puestos de
vigilancia peruanos PV1 y Base
Sur, ubicados en la zona de la
Cordillera del Cóndor.

13/02/95

El Perú declara unilateralmente
el cese de las hostilidades. Lo
hizo tras confirmar que las FF.AA.
nacionales lograron desalojar la
base de Tiwinza.

17/02/95

Se firma la Declaración de Paz de
Itamaraty, en Brasil, que determina la retirada de las tropas de
ambos países.

Fuente: Archivo El Comercio

bra, “Él era uno de los bravos,
decía las cosas sin anestesia”.
Ortiz cuenta que su presencia en la zona de combate se
dio por accidente. La periodista que usualmente cubría
esos temas había tenido un
problema con una muela. “Era
muy difícil llegar al área, pues
había mucho hermetismo de
parte del régimen fujimorista
y los reporteros estaban atrincherados en Bagua esperando
los permisos”, detalla. “Incluso había una especie de pacto
entre el gobierno y los medios
para no pasar imágenes ni fo-

tos. Vimos soldados que pisaban minas y se quedaban sin
pierna, más de una vez. Otros
terriblemente heridos que debían ser operados en plena selva”, revela Beto.
Pero mientras que los reporteros peruanos sentían que
estaban llegando a Vietnam,
recuerda el conductor de televisión, los corresponsales de
guerra lucían decepcionados y
muchos se marcharon.
En la base Ciro Alegría, los
periodistas firmaron un documento que eximía a las Fuerzas Armadas de responsabili-

dad de ocurrir una desgracia.
Algo que pudo pasarle a Rolly
Reyna, fotógrafo del diario El
Comercio, que logró captar
en el aire el preciso instante en
que fue derribado un helicóptero peruano cuando sobrevolaba la Cordillera del Cóndor.
Murieron sus cinco ocupantes.
“Estaba probando la cámara
cuando el misil entró a mi cuadro”, narra Rolly. El reportero
gráfico admite que al principio
no sabía lo que pasaba. Entendió el riesgo que corría cuando
el artillero de la aeronave en
la que se transportaba comen-

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sergio urday

zó a gritar por su familia y los
pilotos bramaban con lisuras:
“¡Viva el Perú!”. Contagiado
de miedo, Rolly solo atinó a
abrir su mochila. “Cubrí mi
cabeza con ella a manera de
protección”, recuerda. El helicóptero se sacudía, disparaba,
parecía que también se caía.

La otra batalla

hombres de la patria. Tropas peruanas recibiendo instrucciones. Varios soldados eran jóvenes de
bajos recursos. Según el general en retiro Roberto Chiabra, hubo 77 bajas (considerando 7 desaparecidos).

posiciones encontradas

¿Triunfo o derrota?

Aun 20 años después del conflicto armado entre Perú y Ecuador en el Cenepa,
prevalece la controversia sobre qué país ganó finalmente la guerra.

Eduardo ferrero (ex canciller del Perú):
“Renuncié al cargo de canciller antes de la firma del
acuerdo de paz con Ecuador en 1998, tras saber que el gobierno de Fujimori había
escenario.
negociado la entrega del km2 en Tiwinza sin mi conocimiento y consentimiento. Su
El clima
entrega era innecesaria. El proceso en general fue positivo, mejoraron las relaciones
desfavorable,
bilaterales con Ecuador y se logró el reconocimiento de lo que nos pertenecía”.
lluvioso y nuboso,
dificultaba el
antonio zapata (historiador): “Ecuador evaluó en términos de pérdida de
transporte aéreo
material de guerra que habían ganado. Esta sensación les permitió sentirse seguros
de refuerzos,
y firmar la paz en 1998. En el fondo esto nos favoreció, ya que se acordó sobre la
comida y
base de la línea de frontera que el Perú quería. En cuanto a magnitud, lo del Cenepa
medicamentos.
fue un pequeño conflicto bélico, si se compara con la Guerra del Pacífico.”

ROLLY REYNA

roberto chiabra(general en retiro): “Hay una
frase: “Los ecuatorianos dicen que ganaron porque
en el Perú dicen que perdieron”. El 22 de febrero –o
Miércoles Negro– nosotros le causamos más bajas que
en todo el conflicto. Dirán que nos derribaron 7 aeronaves, sin embargo, las guerras inician en el aire, pero
se deciden en la tierra. Lo del km2 de Tiwinza que se le
otorgó posteriormente al Ecuador fue una concesión
presidencial”.

Mientras los choques militares alcanzaban su punto más
álgido, en Brasil, los miembros del cuerpo diplomático
peruano jugaban otra partida.
Silenciosa y meticulosamente,
como un puñado de ajedrecistas profesionales frente a un
tablero en jaque, iniciaban las
conversaciones por la paz. Era
febrero.
“La negociación fue muy
compleja dado que estábamos perdiendo la acción bélica, además en abril eran las
elecciones”, recuerda Eduardo
Ponce, ex vicecanciller y principal responsable del proceso.
Él había sido embajador en
Ecuador y conocía bastante
bien a su homólogo ecuatoriano. Sin embargo, su sorpresa
no fue menor cuando este llegó con instrucciones del mandatario de su país de no hablar
con él.
Como rememora Ponce,
tuvo que llegar a acuerdos
con los países garantes del
Protocolo de Río de Janeiro de 1942: Estados Unidos,
Chile, Brasil y Argentina.
Anota que sin el compromiso
de estos no hubiese sido posible la Declaración de Paz de
Itamaraty –la cual fijó el retiro
de las tropas–, ni la firma definitiva de paz en 1998 con el
Acta de Brasilia. “Dormíamos
en el suelo; las sesiones duraban toda la noche”, recuerda
Ponce sobre aquella época.
Fueron semanas duras para
el ex embajador. “Un diplomático siempre negocia con
la contraparte y con su propio
gobierno”, precisa uno de los
gestores de la tan anhelada
tregua.

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ESCRIBE: ÁLVARO ARCE VAldez
alvaro.arce@comercio.com.pe
@aarceval

Creo firmemente que obtuvimos un éxito
bélico importante y que sirvió para abrir
los caminos de la paz”. La contundente frase proviene del
general (r) Paco Moncayo, ex
jefe del Estado Mayor del Ejército ecuatoriano y comandante de las Fuerzas Terrestres del
Alto Cenepa cuando estalló la
guerra en 1995. Fue él quien
dirigió el teatro de operaciones enemigo en la Cordillera
del Cóndor, lo que le valió
ser elegido como ‘hombre del
año’ en su país. Desde entonces Moncayo experimentó
un ascenso meteórico en su
carrera –dentro y fuera de la
vida castrense– que lo llevó
a ocupar puestos como jefe
del Comando Conjunto de las
Fuerzas Armadas, diputado y
alcalde de Quito por dos periodos consecutivos. ¿Pero
cómo recuerda aquellos días
de alta tensión en la frontera
este personaje, a quien el general EP (r) Walter Ledesma,
ex ministro de Defensa y amigo de Moncayo, describiera
por aquella época como un
tipo “inteligente, carismático
y enemigo del Perú”?
Para empezar, rechaza que
se le considere un enemigo de
nuestro país. “Los dos pueblos
son una sola nación, dividida
infelizmente en Estados, por
oligarquías político-militares
que se beneficiaron de mantener aquellas disputas centenarias”, asegura a Somos, que lo
ubicó en Quito.

lucha silenciosa

Lo cierto es que las tropas
ecuatorianas bailaban al son
de Moncayo entre la espesa
jungla del río Cenepa allá por
enero de 1995, cuando se desató el enfrentamiento. De
acuerdo a Moncayo, las pa-

Diario El Universo

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en la otra
orilla
La versión ecuatoriana sobre la guerra del Cenepa en
la voz del general del Ejército (r) Paco Moncayo,
encargado de comandar a las tropas rivales en 1995.
trullas peruanas “infiltraron
fuerzas” hacia las cabeceras
del río Cenepa para instalar
un destacamento –donde según él se había mantenido una
“armónica relación” gracias a
la aplicación de la cartilla de
procedimientos de seguridad–.
“Fue a ellos a quienes nosotros
desalojamos por las armas (el

26 de enero). Esa es la verdad
y tengo pruebas”, afirma.
Un año antes de la guerra
del Cenepa, Moncayo sostiene
que el Perú amenazó con abrir
fuego en contra de personal militar ecuatoriano destacado en
la Cueva de los Tayos, una zona
“no demarcada”. Los intentos de
su país, continúa, por evitar que

se produzca una escaramuza,
usando la vía diplomática, fracasaron. “Ecuador nunca inició
actos hostiles contra el Perú”,
insiste, “pero tampoco significa
que bajáramos la guardia”.
Sin embargo, uno de los cuestionamientos que se le hace al
Ecuador es que ellos se estuvieran preparando claramente

20 años de la guerra del cenepa

17 de enero del 2015

Diario La Hora

tiempos difíciles. El general
Paco Moncayo (tercero de izquierda
a derecha) preside una formación militar en el campamento ecuatoriano
de Tiwinza. Abajo, portada del diario
El Universo del 28 de enero de 1995.

para entablar un enfrentamiento con el Perú. De hecho, en
el libro titulado Alto Cenepa,
los frentes de una guerra,
altos mandos militares del país
vecino admiten que “el ejército
ecuatoriano preparó silenciosamente el escenario de la lucha”.
Y el conflicto del Falso Paquisha, ocurrido entre enero y

febrero de 1981 –cuando Moncayo se desempeñaba como
ayudante del general Richelieu Levoyer, comandante del
Frente Sur ecuatoriano– puede
esconder la razón. “La principal enseñanza (que nos dejó)
fue que no podíamos descartar
nuevas agresiones”, admite
Moncayo.
Mientras que en las décadas
previas a la guerra del Cenepa
los gastos en defensa del Perú
se redujeron en 13%, del otro
lado de la frontera subieron
en 58%, con mayor intensidad
desde 1985. “Evidentemente
los recursos de la exportación
petrolera permitieron que se
pudiera modernizar nuestra
institución, sin abandonar
la tradicional actitud defensiva para repeler eventuales
ataques”, dice Moncayo, fiel
seguidor del estratega chino
Sun Tzu.
Distintos oficiales militares,
además, fueron enviados a Israel para recibir capacitación
en tecnología de punta y técnicas de combate, que luego
aplicaron durante la guerra
del Cenepa. Uno de ellos fue
Moncayo. “El mayor logro del
conflicto, felizmente focalizado a una pequeña porción del
territorio, fue haber logrado

que el Perú acepte la existencia de impases (en la delimitación de la frontera) y que
había la necesidad de discutirlos”, declara. Y agrega: “¿Se
habría logrado esto, como tantas veces lo solicitó el Ecuador,
de otra manera?”.

vuelta de página

Las portadas de diarios ecuatorianos celebraron una victoria en el campo de batalla. Sin
embargo, el Acta de Brasilia
suscrita entre los presiden-

las cifras

34

víctimas mortales
reportó el lado ecuatoriano durante la guerra del
Cenepa. En muchas escuelas de la zona se levantaron
bustos en su honor.

131

heridos se registraron en combate.
La mayoría perdió alguna de
sus extremidades o sufren
actualmente de problemas
auditivos.

250

millones de
dólares gastó
Ecuador durante los tres
meses que duró el conflicto.

GUERRA
Y PAZ. “El
mayor logro del
conflicto fue
haber conseguido que el
Perú acepte la
existencia de
impases y que
necesitaban
discutirse”,
dice Moncayo.

tes Jamil Mahuad y Alberto
Fujimori en el Palacio de Itamaraty, tres años después del
conflicto, apenas le concedió a
Ecuador un territorio de 1 km²
en Tiwinza a modo de propiedad privada, sin soberanía.
¿Fue, por lo tanto, una derrota
sobre la mesa?
“Si el resultado pareció decepcionante, no lo fue el hecho que la paz se haya firmado
como resultado de un proceso
largo de negociaciones y no
con la pistola en la cabeza y
con nuestro territorio invadido, como sucedió en 1942”,
indica Moncayo. “Queríamos
una paz digna y la conseguimos”.
En todo caso, la Guerra del
Cenepa como tal ya no forma
parte del material histórico
que se transmite en los colegios de su país, como precisa Milton Luna, director del
Contrato Social para la Educación en Ecuador. “Aunque
la convicción sobre el triunfo
militar” –apunta– “es generalizada e innegable. Al igual que
los problemas limítrofes, su
discusión en las aulas ha bajado. Hoy prevalece una visión
de orientar las lecciones hacia
la convivencia pacífica entre
ambos países”, finaliza.

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