LA RENDICIÓN DEL CALLAO EN 1826

COMBATES, SITIO, EL PROBLEMA DE LA ESCLAVITUD Y OTROS ASPECTOS
Por Ernesto Linares Mascaro
Siempre se ha enseñado en los colegios que la batalla de Ayacucho fue la última acción bélica
en la Guerra de la Independencia, aunque en realidad fue la rendición de los castillos del Callao
en 1826 el último hecho de armas con la que se termina la presencia militar española en Perú.
Es mas, a pesar que cada año la fortaleza del Real Felipe –el último baluarte español en el país-
es visitado por miles de escolares (es un museo militar) muchos habitantes del Callao ignoran
este hecho e incluso yo mismo no me enteré de esto sino hasta los 14 años, cuando estudiaba
en el colegio el tema de la Independencia.
Mi interés por este tema proviene que siempre he vivido en el Callao y considero importante
que todos sepamos la importancia que tuvo el puerto en el tramo final de la Guerra del
Independencia.
1.- DESCRIPCIÓN DEL REAL FELIPE
El Real Felipe fue la mayor fortaleza de Hispanoamérica, construida entre los años 1747 y
1774. Es de forma pentagonal tal como se puede apreciar en la siguiente imagen.

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Además del Real Felipe, los llamados castillos del Callao comprendían otros dos fuertes que
actualmente ya no existen:
“… hacia el sur, el de San Rafael, que cubría el mar en la dirección de Chucuito,
quedando unido a la fortaleza por una caponera que arrancaba de la puerta del
perdón; y al norte el de San Miguel, hacia la desembocadura del Rímac, que cubría
el mar por esa dirección”.
1


1
Felipe De La Barra, La Campaña de Junín y Ayacucho, p. 231.
Tras pasar al poder de los patriotas en 1821, los castillos del Callao cambiaron de nombre: el
Real Felipe fue llamado castillo de la Independencia, el de San Miguel se denominó castillo del
Sol y el de San Rafael como Santa Rosa.
2
Los castillos sirvieron como baterías de artillería que
defendieron el puerto del Callao durante la guerra con España (1866) y la guerra con Chile
(1880-1881). En esta última guerra, antes que los chilenos ocupen el puerto del Callao, el
prefecto del Callao, capitán de navío Germán Astete, ordenó volar todos los buques peruanos
anclados en el puerto y también volar los fuertes (16/I/1881), quedando de esta manera
dañados los fuertes San Rafael y San Miguel, aunque fueron los chilenos, ya durante la
ocupación, quienes terminaron de arrasar las fortificaciones del Callao en marzo de 1881,
3

perdiéndose para siempre estos dos fuertes, inclusive de la memoria histórica, pues muchos
desconocen que alguna vez existieron.
2.- LOS REALISTAS RECUPERAN LOS CASTILLOS DEL CALLAO
En 1824 el llamado Castillo de la Independencia, era custodiado por el regimiento de infantería
Río de la Plata, que como su nombre lo dice, provenía de Argentina. El jueves 5 de febrero de
1824 estalló un motín en el Callao de estas tropas liderado por el sargento Dámaso Moyano.
Los sublevados eran casi todos chilenos y argentinos, quienes exigían el pago de sus sueldos
atrasados.
4
Moyano entró en negociaciones con el presidente de Perú, José Bernardo de Tagle
y Portocarrero –más conocido como el marqués de Torre Tagle-, “para pedir el abono de sus
haberes y que se les restituyese su país”.
5
También defeccionó una parte del regimiento de
caballería Granaderos de los Andes.
6

Como la negociación no llegó a buen puerto, el martes 10 de febrero los amotinados libertaron
a los realistas presos en las casamatas, entregando el mando de los castillos del Callao al
coronel español José María Casariego.
El Libertador Simón Bolívar, que estaba en Pativilca preparando su campaña contra los
españoles en Junín, creyó que las autoridades de Lima eran cómplices del motín y ordenó al
general Enrique Martínez que retire la guarnición de Lima, quedando la capital indefensa.
7
El
Congreso peruano le confirió a Bolívar la Suprema Autoridad Política y Militar de la República
el 10 de febrero, quedando destituido Tagle de la presidencia.
8

El 18 de febrero, el general Mariano Necochea fue nombrado Jefe Político y Militar de Lima.
9

Necochea recibió órdenes de Bolívar de apresar a Tagle y remitirlo a Pativilca, pero Necochea
le salvó la vida a Tagle y le otorgó un pasaporte a Chile.
10
Tagle nunca abandonó Perú; aunque
en carta al vicealmirante Blanco Encalada (22/I/1825), Tagle pidió el asilo a Chile como el que
le habían concedido los españoles a él.
11
Necochea dejó Lima, llevándose cuanto pudo, el 27 de

2
ADC. Decreto del 21 de setiembre de 1821
3
La Actualidad, Lima 9 de marzo de 1881. “Crónica”
4
Clements R. Markham, Historia del Perú, p. 224.
5
Jorge Basadre Grohmann, Historia de la República del Perú, T. I, p. 39.
6
De La Barra, Op. Cit., p. 241.
7
Basadre, Op. Cit., p. 40.
8
ADC. Ley del 17 de febrero de 1824.
9
ADC. Ley del 18 de febrero de 1824.
10
Basadre, Op. Cit., p. 40.
11
Basadre, Op. Cit., p. 42.
febrero y dos días después, ingresó una división realista al mando del mariscal Juan Antonio
Monet.
Mientras Monet ocupó Lima, ofreció una amnistía a la que se acogen muchos peruanos, entre
ellos Tagle, temeroso de que Bolívar lo pase por las armas.
12
Este grupo de peruanos luego se
refugiaron en los castillos del Callao cuando el ejército patriota volvió a ocupar Lima y le puso
sitio al primer puerto del país. Monet había dejado el mando de los castillos del Callao al
brigadier José Ramón Rodil.
3.- EL BLOQUEO DEL CALLAO POR LA ESCUADRA UNIDA
Desde un inicio, la marina peruana tomó las medidas para bloquear el puerto del Callao. La
escuadra peruana estaba al mando del marino inglés Jorge Martín Guise (al igual que otros
marinos ingleses, españolizó su nombre) quien tenía el grado de vicealmirante y había llegado
al Perú con la escuadra chilena en 1820.
Los realistas se habían apoderado de los buques surtos en el puerto, entre ellos el bergantín
Balcarce y la fragata Guayas.
13
Guise estaba al mando sólo de la fragata Protector, aunque esta
nave en ese momento era la más poderosa del Pacífico, pues era un verdadero buque de
guerra, mientras el resto eran transportes artillados.
3.1.- Primeros combates
Desde la isla San Lorenzo, Guise exigió a los realistas, el martes 17 de febrero de 1824, la
entrega de los buques que habían tomado. Al no obtener respuesta, dos días después, Guise
atacó el puerto y los castillos del Callao para recuperar las naves, pero era imposible hacerlo
por la buena defensa de los fuertes. Tras ser reforzado por la goleta Macedonia y el bergantín
Congreso, Guise nuevamente atacó el Callao el 21 de febrero, aunque sin resultados.
14

Fue entonces cuando Guise formó una flotilla de fuerzas sutiles, con tres botes y 56 hombres al
mando del capitán Robert Biset Addison,
15
quien era comandante de la fragata Protector. En la
tarde del 24 de febrero, la Protector abandonó el bloqueo pero regresó en la noche, precedido
por las fuerzas sutiles. En la madrugada del 25, Addison dividió a sus fuerzas, y mientras una
parte abordó y capturó la fragata Guayas, la otra capturó a la fragata Santa Rosa cuando ya los
castillos del Callao hacían fuego sobre los patriotas. El bergantín Balcarce pudo escapar, pero
después las 4 de la madrugada, Biset capturó otros cuatro buques mercantes y obligó a diez
buques neutrales a salir del fondeadero, aunque tuvo que incendiar al Guayas y al Santa Rosa
al retirarse.
16
El combate acabó antes del amanecer. Los buques incendiados cayeron sobre
otros, de tal manera que en las primeras horas de la mañana, eran seis los buques que
llenaban el puerto de humo.
17
Nuevamente Guise bombardea las fortalezas del Callao el
viernes 19 de marzo, sin resultados.

12
Enrique Chirinos Soto, Historia de la República 1821-1930, T. I, p. 47.
13
Rosendo Melo, Historia de la Marina del Perú, Tomo I, p. 169.
14
Ibídem.
15
Manuel I. Vegas G., Historia de la Marina de Guerra del Perú 1821-1924, p. 24.
16
Ibídem.
17
Melo, Op. Cit., p. 169.
Como la diminuta escuadra peruana no sólo tenía que bloquear el Callao, sino hacer otras
comisiones a lo largo de la costa peruana, fue reforzada por los buques de la escuadra
colombiana: la corbeta Pichincha, el bergantín Chimborazo y la goleta Guayaquileña.
18
A partir
de ese momento es que la escuadra combinada empezó a llamarse la “Escuadra Unida”, bajo
el mando de Guise.
3.2.- Arribo de la escuadra española en el Callao
El brigadier Rodil armó una buena escuadra para la defensa del Callao, aprovechando los
cañones que tenía de sobra en las fortalezas. Habilitó a la corbeta mercante Ester, de 30
cañones, a la que se le cambió de nombre por Victoria de Ica. También artilló las goletas
Pezuela, Constante, Moyano y O’Higgins y la corbeta Perla.
19
Una vez bien organizados, los
españoles se animaron a atacar.
El domingo 5 de septiembre de 1824, una flotilla española conformada por ocho lanchas
cañoneras y cuatro falúas intentaron abordar la fragata Protector y la goleta Macedonia,
fondeadas en la isla San Lorenzo, pero los patriotas rechazaron el ataque tras dos horas de
cañoneo, hundiendo una lancha.
20

Fue a fines de marzo de 1824 cuando Guise recibió la noticia, de un buque de guerra holandés,
que unidades navales españolas están viajando al Callao, por lo que solicitó viajar con la
escuadra a Chile para detener a los españoles en el Estrecho de Magallanes “… antes que se
unan a los corsarios de Quintanilla, pues sí así no se hace, con las naves que están al amparo
del Real Felipe y el auxilio de esta base constituirán un peligro muy serio ya que los patriotas
tienen pocos y malos elementos a flote”.
21

Bolívar, basado en sus lecturas de gacetas de Jamaica, no creyó esa noticia y le pidió a Guise
que pida todo lo necesario a Guayaquil para el mantenimiento de sus naves, además que el
gobierno de Chile no quería colaborar con el gobierno peruano en esa época.
22

El domingo 12 de septiembre arribó al Callao el tan esperado refuerzo español desde Cádiz.
Ese día arribaron el navío Asia y el bergantín Aquiles, al mando del capitán de navío Roque
Guruceta, quien era el jefe de las fuerzas navales españolas en el Pacífico. El navío Asia era uno
de los buques más poderosos de España; botado al agua en La Habana en 1791, estaba
artillado con 74 cañones,
23
una cifra abrumadora si comparamos que el buque mejor artillado
de la escuadra unida era la fragata Protector con 42 cañones.
24
A partir de ese momento, la
escuadra española estaba en superioridad, pero con la desventaja que la mayoría de la costa
estaba controlada por los patriotas y no le era fácil conseguir provisiones.


18
Ibíd., p. 170.
19
Ibídem, p. 171.
20
Ídem.
21
Fernando Romero Pintado, Guise y la aurora de la Armada Republicana, pp. 164-165.
22
Ibídem, pp. 166-169.
23
http://www.todoababor.es/listado/navio-asia3.htm
24
Vegas, Op. Cit., p. 27.
3.3.- Combate del Callao del 7 de octubre de 1824 y partida de la escuadra española
La escuadra unida continuó fondeada en la isla San Lorenzo, a pesar de su aparente
inferioridad. Una vez reorganizados, los españoles se animaron a atacar. Fue entonces que se
llevó a cabo el mayor combate entre naves durante el bloque del Callao 1824-1826. Por la
escuadra española participaron el navío Asia, la corbeta Victoria de Ica y los bergantines
Aquiles, Pezuela y Constante. Por la escuadra unida participaron la fragata Protector, los
bergantines Rápido y Chimborazo, la corbeta Pichincha y las goletas Macedonia y
Guayaquileña.
Este combate fue indeciso, sin ningún claro vencedor y a pesar de la superioridad de la flota
española, no pudo hundir a ninguno de los buques patriotas, por “la flojedad con que Guruceta
condujo la lucha”,
25
como calificó el historiador naval Manuel I. Vegas.
Por lo interesante de los detalles, recogemos la versión de ambos bandos.
El capitán de navío Guruceta escribió en su parte oficial a Rodil lo siguiente:
“Habiendo tenido la fragata Prueba (esta es la fragata Protector, que antes de
pasar al servicio de la escuadra peruana se llamaba Prueba, como la siguieron
llamando los españoles) con cinco embarcaciones más de guerra la osadia de
presentarse en este puerto, y aun la de fondear antes de á noche en la isla San
Lorenzo, á pesar de verme ya en disposición de salirme á la mar, determiné dar la
vela con este navio, corbeta Ica, bergantines Aquiles, Pezuela y Constante á
castigar tremendo atentado. -Zarpé a las seis de la mañana con el auxilio que V. S.
tuvo a bien franquearme de alguna tropa del batallón Arequipa á las ordenes de
su coronel el brigadier D. Matéo Ramirez, me dirigí al fondeadero donde estaba la
Prueba. Esta se puso á la vela con los buques de su división y con todo aparejo
salió fuera del puerto: yo seguí dándole caza proporcionando el andar al de mis
buques menores, que eran los únicos sobre quienes el enemigo podría contar
alguna ventaja caso de separación. Continuó este en el mismo órden para
experimentar su andar con el de este navio; y satisfecho de tener en esto alguna
ventaja, resolvió virar sobre mí y emprender la acción: á la media hora,
conociendo que las diferencias de marcha y la fuerza de los dos buques tenían
signos contrarios, se puso en precipitada huida largando todo su aparejo y
picando el remolque del bote que tenia por la popa para andar mas, desde cuyos
momentos perdí mis esperanzas de apresarla, pues no pude hacerles mas tiros ó
fuegos que con las miras de proa, á que contestaba con las suyas de popa,
siguiendo en esta disposición como dos horas mas que tardó en estar fuera de
todos mis tiros. –La corbeta y los bergantines que acompañaron a la Prueba, y que
dispersaron á los primeros tiros, hubieran podido algunos de ellos ser prisioneros,
habiendo arriando uno su bandera que volvió á izar poco después fuera del tiro de
cañon. Son tan despreciables estos buques menores y se manejaron tan mal este
dia, que me pareció indecoroso ocuparme de ellos, y deber atender solo á atacar
la Prueba con el fin de destruirla, que si no he conseguido enterarme, puedo

25
Ibíd., p. 28.
asegurar á V. S. lleva grandes averías, siendo las visibles el palo de mesana y
mastelero de velacho atravesados por mis fuegos, acribillado su aparejo y casco
en términos de ir dando á las bombas en medio del fuego. Creo que se haya
desengañado de lo insignificantes que son los cohetes incendiarios de que hizo uso
uno de sus buques menores, y en lo que presumo fundaba sus esperanzas,
mientras no discurria el modo de arrojarlos desde fuera del alcance de mi
artillería. –La tropa de infantería, aunque no llegó el caso de echar mano de ella,
manifestó en su serenidad y disciplina la familiaridad con que el soldado veterano
oye las balas en cualquier elemento que sea. –Mis averías son de muy corta
consideración, y para que V. S. forme concepto de ellas podré decirle que son
proporcionadas á un soldado de marina muerto y dos levemente heridos, siendo
las únicas desgracias que he tenido”.
26

Es decir, Guruceta salió con la intención de capturar algún buque, pues por eso embarcó
infantería del batallón Arequipa, pero en el combate solo concentró sus fuegos sobre la fragata
Protector y no sobre los demás buques porque los calificó de “inútiles”, aunque hundir o
capturar uno de estos buques hubiera levantado el ánimo de los realistas y afectado la moral
de los patriotas.
Guise en su parte oficial a Simón Bolívar dice lo siguiente:
“La escuadra de mi mando se componía de la fragata Protector, goleta Macedonia
y transporte bergantín Rápido, y corbeta Pichincha, bergantín Chimborazo y
goleta Guayaquileña de Colombia, que se habían unido á mi en la latitud de
Huarmey. Con estos buques estaba fondeado en la isla San Lorenzo, sosteniendo el
bloqueo, cuando á las seis de la mañana de ayer observé que los enemigos salían
á buscarme con el navío Asia, corbeta Ica y los bergantines Aquiles, Pezuela y
Constante.
Inmediatamente me hice á la vela con el fin de aceptar el combate, pero no en la
bahía como el enemigo al parecer lo intentaba, sino á larga distancia, para tener
lugar de empeñar una acción decisiva. El enemigo me siguió entonces en línea de
batalla, mientras que yo no había podido formarla por no haber la Pichincha y la
Guayaquileña obedecido mis señales.
A las 9 1/2 la escuadra enemiga por su mejor andar ya había ganado el barlovento
á esta fragata y sin embargo emprendí la acción virando sobre el navío, cabeza de
la línea, luego que estuvo á menos de tiro de fusil.
Yo esperaba que la Pichincha y la Guayaquileña, que se mantenían en barlovento,
viéndome comprometido y sacrificado por los fuegos enemigos, vendrían á
ayudarme en virtud de mis repetidas señales. Pero mi esperanzas quedó frustrada
al observar que no hacían movimiento alguno favorable.

26
Andrés García Camba, Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú, T. II, pp. 374-375.
Parte oficial de Guruceta al brigadier Rodil del 8 de octubre de 1824.
Por otra parte, el bergantín Chimborazo recibió al principio de la acción tres
balazos á flor de agua, que lo obligaron á orzar: de manera que me ví privado
también del auxilio de este buque con el que principalmente contaba, en razón de
estar mandado por el intrépido comodoro Wright.
Así es que me resolví por último á virar de la vuelta afuera después de haber
sostenido un combate en que el enemigo, á pesar de todas sus ventajas, no logró
el menor provecho. Por el contrario, á más de acreditarnos su cobardía con
haberse vuelto al puerto teniendo en su favor las mayores probabilidades del
triunfo, sufrió averías de consideración.
El palo de trinquete del navío con sus masteleros, la verga del mismo palo, el palo
mayor, el velamen, la jarcia, todo fué atravesado por nuestras balas. El velacho
quemado por los tacos, y en fin, otras muchas averías en el casco. Entre la gente
es natural que también hubieses habido algún estrago.
Los que sufrió esta fragata no son en verdad proporcionados á los peligros en que
se vió comprometida. Solo dos hombres fueron muertos y ocho heridos levemente.
El aparejo recibió ligeros daños y la Macedonia tuvo también un herido.
La conducta del señor Wirght ha sido la de un bravo oficial: yo estoy plenamente
satisfecho con ella. La de los comandantes Drinot y Baxter, de la Pichincha y
Guayaquileña, aunque fue reprensible merece alguna lenidad, por que su falta, en
mi concepto, ha procedido más bien de inexperiencia que de falta de celo ó
patriotismo”.
27

Como vemos Guise en su parte admite los daños recibidos y se queja de la actuación de los
buques Pichincha y Guayaquileña, pero no por eso deja el fondeadero de la isla San Lorenzo.
La escuadra española tuvo un pronto final. Al mando de Guruceta, zarpó del Callao en
dirección a Quilca (Arequipa) llevando un refuerzo de 600 hombres para el virrey La Serna,
pero cuando arribaron a su destino, reciben la noticia de la Capitulación de Ayacucho. Los
transportes Real Felipe y Trinidad fueron con sus tropas abordo a reforzar a las tropas realistas
en las islas de Chiloé al mando de Antonio de Quintanilla. Las goletas Victoria de Ica y Pezuela
viajaron a Cádiz. El Asia, el Aquiles, el Constante y el transporte Carlington navegaron en
dirección a Filipinas, pero cuando arribaron a la isla Guam, el 25 de marzo de 1825 se
amotinaron el navío Asia y el bergantín Constante, abandonando Guam tras incendiar a la
Carlington. Dos días después se amotinó el bergantín Aquiles y navegó a Chile, en donde se
entregó a las autoridades. El Asia y el Constante se entregaron a las autoridades mexicanas.
28

3.4.- La escuadra chilena bloquea el Callao
Bolívar solicitó la ayuda de Chile para combatir a la escuadra realista y ante el alejamiento de
la escuadra española del Callao en dirección al sur del Perú, el Libertador autorizó a Guise a
dejar el bloqueo del Callao para ir con la escuadra unida a Guayaquil para mantenimiento,

27
Melo, Op. Cit., pp. 172-173.
28
Ibíd., p. 175.
zarpando a fines de octubre de 1824. Una vez lista la escuadra unida, debería convoyar
transportes que llevarían 6,000 hombres al puerto de Ancón y luego, buscar y destruir el navío
español Asia.
29

Cuando la escuadra unida ya estaba lista en Guayaquil, Guise pidió al general Paz del Castillo,
Jefe Militar de Guayaquil, que le proporcione 30 mil pesos para cancelar los sueldos atrasados
a los marino, a lo que se niega el general colombiano. Guise volvió a insistir en este pedido a
través del Intendente de la escuadra, el coronel Salvador Soyer, advirtiéndole sobre el peligro
que se cometan excesos, pero Soyer tradujo mal el inglés de Guise o se malinterpretó, pero
Castillo entendió que Guise amenazaba con el bombardeo de Guayaquil sino le daba los 30 mil
pesos. Guise desembarca y habla personalmente con Paz del Castillo para salir del
malentendido, pero luego el general colombiano invitó a Guise a un almuerzo en donde lo
apresó (07/I/1825). Posteriormente Guise es juzgado por los agravios cometidos. Bolívar se
muestra satisfecho con este procedimiento
30
y Paz del Castillo nombra como nuevo jefe de la
escuadra unida al marino inglés Juan Illingrot,
31
quien había arribado a las costas peruanas en
la escuadra chilena al mando de Lord Cochrane en 1820.
El lunes 15 de noviembre de 1824 zarpa de Valparaíso la escuadra chilena al mando
vicealmirante Manuel Blanco Encalada, conformada por la fragata O’Higgins, la corbeta
Chacabuco, el bergantín Galvarino y las goletas Montezuma y Mercedes.
32
Cuando arribaron a
Quilca obtuvieron la noticia de la Capitulación de Ayacucho, por lo que Blanco Encalada
despachó pronto a Chile a la corbeta Chacabuco con la noticia (06/I/1825)
33
y sólo con la
fragata O’Higgins arriba al Callao el lunes 10 de enero de 1825. Ese mismo día envío un
parlamentario a las fortalezas del Callao para que comuniquen la Capitulación de Ayacucho,
pero este no fue recibido por Rodil,
34
por lo que la escuadra chilena reinició el bloqueo del
Callao.
La noche del martes 18 de enero de 1825, Blanco Encalada envía botes armados que luchan
contra las lanchas cañoneras en el puerto. Casi al mismo tiempo se inicia el sitio desde tierra
de las fortalezas del Callao del que hablaremos más adelante. Es interesante la opinión que
tenía Blanco Encalada en ese momento:
“El general Rodil aun no cede de su obstinación, pero según todas las
probabilidades, no podrá mantenerse en ella más de tres meses”.
35

Como sabemos, Rodil se mantuvo 11 meses más. La escuadra unida, bajo el mando de Illingrot,
se aliaba a la escuadra chilena, conformada por la fragata O’Higgins y la goleta Montezuma, en
el bloqueo del Callao.

29
Romero, pp. 174-176
30
Ibídem, pp. 181-182
31
En los documentos de la época que hemos revisado, él firma como Illingrot, aunque en algunos libros
consultados y páginas web, figura como Illingworth.
32
Luis Uribe Orrego, Los oríjenes de nuestra marina militar, parte tercera, pp. 118-120.
33
Uribe, Op. Cit., p. 127.
34
Ibídem, p. 131
35
Ibídem, p. 132. Oficio de Blanco Encalada al ministro de Marina de Chile de febrero 26 de 1825.
Blanco Encalada era el jefe naval que mantenía el bloqueo del Callao, dada su mayor jerarquía,
pues Illingrot era coronel, pero no se quedó mucho tiempo. El viernes 8 de agosto, Blanco
Encalada comunicaba a su gobierno que regresaba a Chile porque el general colombiano
Tomas Heres,
36
quien había sido ministro de Relaciones de Exteriores de Perú, le había
comunicado la intensión del Libertador de expedicionar sobre las islas de Chiloé, bajo el
control del realista Quintanilla, en el próximo verano.
37
Blanco Encalada temía que Bolívar
tomaría posición de Chiloé como territorio peruano.
Fue de esta manera que Illingrot se quedó como el único jefe a cargo del bloqueo del Callao.
Illingrot coordinaba sus acciones con las fuerzas de tierra, al mando del general Salom, a través
de comunicaciones en Bocanegra, en donde había un destacamento de cuatro soldados y un
cabo y el general Salom planeó instalar una línea telegráfica en ese lugar.
38

3.5.- El problema con las naves mercantes británicas
Durante el bloqueo del Callao, Chorrillos sirvió como puerto de comercio exterior. Las naves
mercantes británicas que descargaban su carga en Chorrillos, luego iban al norte de la isla San
Lorenzo a cargar lastre para no regresar vacías. Pero el martes 17 de mayo de 1825, Rodil
proclamó como enemigo a toda nave o bote que ingreses al área entre la isla y la tierra. Fue
entonces que el capitán de navío Murray Maxwell, comandante de la fragata de guerra
británica Britton, despachó una lancha con una carronada para proteger a los mercantes
británicos. El capitán Maxwell solicitó al ministro de Relaciones Exteriores del Perú, coronel
Tomás Heres, permiso para entablar comunicaciones con Rodil, lo que fue negado porque se
consideraba que los realistas no representaban ningún peligro a las naves mercantes.
39

Luego Maxwell se reunió con el presidente del Concejo de Gobierno peruano, Hipólito Unanue,
quien dio el permiso para que las naves británicas Britton y Tartar ingresen al puerto. El 27 de
julio Rodil se rehusó a derogar el decreto, aunque invitó a los comandantes de las naves,
Maxwell y Brown respectivamente, a un desayuno al día siguiente. En dicho desayuno, Rodil
no aceptó la oferta de Brown de recibirlo en la Tartar para trasladarlo a Europa.
40

Con el gobierno de Bolívar ya afianzado en Perú, se decidió establecer un sitio por mar y tierra
para la pronta rendición de los castillos del Callao.
3.6.- El bloqueo hasta antes de la rendición del callao
El Concejo de Gobierno de Perú en Lima nombró el 11 de junio de 1825 como jefe del
bergantín Congreso al capitán de corbeta peruano Juan Elcorobarrutia y de la goleta

36
En realidad era venezolano, pero ese país aún no existía en esa época.
37
Uribe, Op. Cit., pp. 145-146. Oficio de Blanco Encalada al ministro de Guerra y Marina de Chile de
agosto 8 de 1825.
38
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 140. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de abril 22 de 1825
39
Jorge Ortiz Sotelo, Perú y Gran Bretaña: política y economía (1808-1839), a través de los informes
navales británicos, pp. 115-117.
40
Ibídem.
Macedonia al teniente 1° José Gabriel Palacios.
41
Estos buques junto con la fragata Protector
eran los únicos de la escuadra unida que bloqueaban el Callao.
Aparentemente, las condiciones de los buques no eran adecuadas para un combate. Illingroth
pidió que la fragata Protector fuera artillada con 20 nuevos cañones de a 18 libras y que los
que tenía en ese momento pasaran artillar a la corbeta Limeña, además que el bergantín
Congreso fuera artillado con 16 carronadas
42
de a 24 libras porque la que tenía “era propia de
un corsario”.
43
También pidió 100 quintales de pólvora para la fragata Protector.
44

Illingrot propuso construir dos baterías flotantes con cinco piezas de a 24 libras, por lo que
solicitó madera,
45
aunque esta idea no se concretó.
Con el paso del tiempo, el manejar buques de dos nacionalidades ocasionó problemas a
Illingrot. El 1° de julio de 1825 comunicaba al coronel Salvador Soyer, ministro de Guerra y
Marina, que el comandante de la corbeta Pichincha pedía que como el ejército de Colombia
disfrutaba del mismo sueldo que el de Perú, esperaba lo mismo con la marina.
46

No hubo combates de importancia en los que intervino la escuadra unida hasta enero de 1826.
4.- SITIO DEL CALLAO: LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO PATRIOTA
Rodil nunca reconoció la Capitulación de Ayacucho y por tal motivo, el Libertador Simón
Bolívar decretó que “Los enemigos que ocupan la plaza del Callao, serán considerados como
separados de la nación española, y de cualquier otra”,
47
es decir, sin derechos, con lo que
prácticamente se inició el inicio del sitio del Callao en enero de 1825.
El general colombiano Bartolomé Salom fue nombrado General en Jefe del ejército unido de la
costa y como tal, encargado como tal del sitio del Callao. Salom estableció su cuartel general
en Bellavista, su Estado Mayor General en Maranga
48
y le dio el mando de la División Sitiadora
al general M.A. Valero.
Las fuerzas de infantería de la División sitiadora estaba conformado por el regimiento N° 3 del
ejército peruano y los batallones Caracas y Araure del ejército colombiano; las fuerzas de
caballería por el regimiento Dragones y un escuadrón de voluntarios ejército peruano y el

41
ACEHMP. Carpeta N° 6, Legajo 15, N° de Orden 32. Oficio de Illingrot a Soyer del 13 de junio de
1825.
42
Una carronada era una pieza de artillería naval de cañón corto, efectiva a corta distancia.
43
ACEHMP. Carpeta N° 6, Legajo 15, N° de Orden 33. Oficio de Illingrot a Soyer del 17 de junio de
1825.
44
ACEHMP. Carpeta N° 6, Legajo 15, N° de Orden 34. Oficio de Illingrot a Soyer del 18 de junio de
1825
45
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 234. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 12 de junio de 1825
46
ACEHMP. Carpeta N° 6, Legajo 15, N° de Orden 36. Oficio de Illingrot a Soyer del 1° de julio de
1825.
47
ADC. Decreto del 2 de enero de 1825
48
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 116. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 14 de abril de 1825
escuadrón Lanceros del Venezuela del ejército colombiano. Para los trabajos de trincheras, el
Libertador dispuso la formación de un batallón de Zapadores.
49

Entre los refuerzos que llegaron, hubo el de 200 reclutas que fueron incorporados al batallón
colombiano Araure el viernes 15 de abril por órdenes del Libertador, además de la
reincorporación de una compañía al regimiento de caballería del Perú.
50

4.1.- La artillería del ejército unido en el Callao
La fuerza más importante del sitio era la artillería, conformada en un inicio por cañones de 12
libras. En marzo de 1825, los cañones de a 24 libras de la corbeta Limeña pasaron al sitio del
Callao,
51
con los que se constituyó la batería Bolívar. Uno de esos cañones quedó inutilizado y
fue trasladado al cuartel de Santa Catalina el 20 de abril
52
y que se arregló en junio.
53

Para el mes de abril, la brigada de artillería consistía en 180 hombres, entre los que había 42
extranjeros enganchados.
54
Para mayo llegaron de Ayacucho dos compañías de artillería,
aunque los extranjeros enganchados fueron remitidos a la escuadra unida.
55
En ese mismo mes
llegaron 60 artilleros colombianos de Guayaquil, que fueron devueltos porque los artilleros
excedían al número de piezas.
56

Se constituyó en mayo la batería Valero, construida por los propios soldados.
57
Luego se
constituyeron las baterías Puller y Libertad, se colocaron piezas de artillería en la Mar Brava
(conocida actualmente como los Barracones), en la Huaca Barboza y se colocaron morteros
frente a los castillos.
58

Salom no estuvo de acuerdo con el nombramiento del teniente coronel Julián Ponce como
Comandante General de la Artillería porque en los pocos días que lo observó, se dio cuenta
que “no sirve para un cargo de tanta importancia” y “carece de conocimientos prácticos”.
59

4.2.- Los problemas del Ejército Patriota

49
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 165. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de mayo 4 de 1825
50
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 117. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 15 de abril de 1825
51
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 85. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de marzo 19 de 1825
52
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 129. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 20 de abril de 1825
53
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 232. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 12 de junio de 1825
54
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 109. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 11 de abril de 1825
55
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 163. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de mayo 4 de 1825
56
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 196. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de mayo 11 de 1825
57
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 165. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de mayo 4 de 1825
58
De La Barra, Op. Cit., 221.
59
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 127. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de abril 20 de 1825
El general Salom enfrentó diversos problemas en el sitio. Uno de estos fue la disminución del
efectivo de sus fuerzas por deserción y enfermedad, razones por la cual solicitó que se le
remitan los 50 hombres de guarnición en Lima,
60
pero como ellos eran necesarios para
“perseguir a los malhechores”, se quedaron esos 50 hombres de infantería a cambio de 50
hombres de caballería.
61

Otro fue el problema generado por el comandante del batallón Araure del ejército
colombiano, Pedro Izquierdo, que estaba en el “vicio de la embriaguez, porque gralmente se
presenta en este estado, y a pesar de haberle recombenido repetidas veces con espresiones
suaves para que en esta parte modere su conducta, resuelta que se aumenta esta falta
progresivamente”.
62

El coronel Francisco Jiménez debió llegar con 100 soldados colombianos y 200 peruanos, pero
entregó al cuartel sólo 51 colombianos y 195 peruanos el 29 de abril de 1825.
63

4.3.- Las mujeres que se escaparon del Callao
Salom informó el 1° de mayo que por las noticias de las “mujeres pasadas en el Callao”, se
estaba próximo a pasarse un gran número de personas y que eso estaba despoblando el
Callao, por lo que el enemigo dispondrá de mayor cantidad de víveres y opinaba por “no
acceder a los pases”,
64
siendo esta la acción más discutida de Salom.
La noche del 2 de mayo, un grupo de 20 mujeres “se pasaron” al ejército patriota pero fueron
devueltas y a su regreso al día siguiente, Rodil tampoco las recibió, por lo que ellas quedaron
en medio de dos fuegos. Salom informó esta situación para saber “si se les deja perecer en
aquel abandono o se admiten en último caso”.
65

Luego vino una situación más grave. El 9 de mayo Salom escribió: “Anoche han despedido del
Callao pr Rodil como setenta á ochenta personas entre hombres, mujeres y niños sobre quienes
hizo romper aquel momento un vivo fuego tan luego como salieron fuera del pueblo”. Entre
estas personas se recogieron a la hermana de un capitán, una sobrina de un sargento mayor y
la esclava de otro capitán “que se hayan sirviendo en la Línea”.
66
El objeto del fuego era para
que no regresen y así las fuerzas realistas puedan ahorrar víveres.
Tras esta acción, se volvieron a recibir a las mujeres que escapaban del sitio del Callao.

60
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 138. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de abril 22 de 1825
61
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 145. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de abril 27 de 1825
62
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 105. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de abril 3 de 1825.
63
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 149. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de abril 29 de 1825.
64
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 154. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de mayo 1 de 1825.
65
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 158. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de mayo 4 de 1825.
66
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 174. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 9 de mayo de 1825.
5.- LOS ESCLAVOS EN EL SITIO DEL CALLAO
Si bien el Libertador José de San Martín decretó que eran libres los hijos de esclavos nacidos
desde el 28 de julio de 1821,
67
la esclavitud persistió por los nacidos antes de esa fecha,
aunque los azotes tendrían que determinarse por comisarios o jueces.
68
Los esclavos fueron
usados en la guerra de la Independencia y existen casos de su participación en el sitio del
Callao, aunque en su mayoría, en una situación nada favorable a su integridad
5.1.- Esclavos en el Ejército Unido Libertador
Las obras del cuartel general del ejército unido en Bellavista fueron realizadas por esclavos. El
general Salom escribió el 12 de abril de 1825 que para las obras del cuartel sólo existían 80
“negros” (así los llama) “por la continua deserción que se advierte” y ellos estaban “muy
estropeados y cansados” por lo que solicitaba 150 negros para la conclusión de las obras y
“que cuando más tardarán en restituirse a sus amos ocho o diez días”.
69

El ministro de Guerra y Marina, general Juan Salazar, ordenó el 4 de mayo que se entregue a
Vicente del Castillo su esclavo que “se haya sirviendo en la artillería” de la División Sitiadora,
orden que no se cumplió porque no se le comunicó su nombre.
70
Es de suponer que ese
esclavo se había fugado y había encontrado un refugio en el ejército.
Hubieron esclavos que murieron cuando realizaban trabajos para el ejército unido. Tenemos
los siguientes casos documentados:
- El 27 de mayo, en el camino de Lima a Callao (hoy, las avenidas Saenz Peña y Colonial u Oscar
R. Benavides) una bala de cañón mató a dos esclavos: Manuel Jiménez y Pedro José de las
Tierras.
71

- El 31 de mayo murió de un bala de cañón, en el camino cubierto al Callao, el esclavo
Francisco Cuba y a al día siguiente, en el Hospital Santa Ana, murieron los esclavos Nicolás
Baquíjano y Bartolomé Rivas.
72

- El 10 de junio murió de una bala de cañón, en el camino cubierto al Callao, el “moreno”
Joaquín Matos, “que según dicen sus compañeros, no era esclavo”.
73

También encontramos dos casos de esclavos incorporados al ejército: uno de un esclavo del
Canónigo López y otro el caso del “moreno Hermenegildo Chavarria”, quien “dijo ser esclavo de
D. Juan Chavarria y Ulloa”, uno de los refugiados en el Callao. En ambos casos, el general

67
Basadre, Op. Cit., p. 134.
68
ADC. Decreto del 16 de octubre de 1821
69
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 115. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 12 de abril de 1825
70
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 171. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 12 de abril de 1825
71
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 207. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 27 de mayo de 1825
72
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 212. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de junio 1° de 1825
73
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 231. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de junio 12 de 1825
Salom aplicó lo que dispuso el Libertador: que los pasados del ejército realista sean
incorporados al ejército patriota. En el caso de Chavarria, él declaró que había pertenecido a
una partida montonera.
74



5.2.- Esclavos que se escaparon del Callao
También hubo esclavos que aprovecharon el sitio del Callao para escaparse de sus amos, de los
cual tenemos los siguientes casos:
- El 9 de mayo un grupo de civiles fueron expulsados del Callao por Rodil, sobre quienes los
realistas abrieron fuego. Entre los rescatados había una esclava de un capitán del ejército
patriota.
75

- Junio 14: “Acaba de pasarse hoy del Callao el moreno Ventura Soane de edad de trece a
catorce años q.e dice ser esclavo del español Florencio Soane q.e se halla en dicha Plaza”.
76

- Junio 17: “La morena Juana Solorzano se ha pasado ayer del Callao y dice ser esclava la
hacienda Chacra-Alta, administrada anteriorm.te pr el paisano D. Eugenio Ramos, como
propiedad de un Español, pero como en el día se halla abandonada tengo á bien restituirla, á
fin de q. se sirva destinarla”.
77

- Junio 17: “Se acaba de pasar hoy del Callao el pardo Lorenzo Buitrón esclavo de D. Lorenzo
Buitron vecino de Chancay q. actualm.te existe con el enemigo en aquellas fortalezas”.
78

6.- LA CAPITULACIÓN DE LOS CASTILLOS DEL CALLAO
Las fuerzas realistas de los castillos del Callao al mando del brigadier José Ramón Rodil,
además de sus pequeñas embarcaciones, estaba conformada por los batallones 2do del
Infante y Arequipa, una brigada de artillería pesada para el servicio de los 160 cañones de
distinto calibre y un escuadrón volante de artillería.
79
Los realistas constituyeron la batería
Moyano, además de las baterías de los castillos, para hacer frente a los bombardeos patriotas,
así como renovaron y abrieron el foso desde la plaza al castillo San Miguel.
80
En total, las
fuerzas realistas pasaban los 2,000 hombres, pues cada batallón contaba con mil hombres, el

74
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 394. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de noviembre 30 de 1825
75
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 24, N° de Orden 174. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
del 9 de mayo de 1825
76
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 235. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de junio 14 de 1825
77
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 238. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de junio 17 de 1825
78
ACEHMP. Carpeta N° 7, Legajo 25, N° de Orden 239. Oficio de Salom al Ministro de Guerra y Marina
de junio 17 de 1825
79
De La Barra, Op. Cit., p. 216.
80
Mariano Torrente, Historia de la Revolución Hispano-Américana, Tomo III, p. 518.
escuadrón volante con 80 caballos y otros 200 artilleros,
81
mientras las fuerzas patriotas al
mando del general Bartolomé Salom eran aproximadamente 3,000 hombres.
82
También ahí se
encontraban miles de civiles que buscaron refugio, temerosos de las represalias de Bolívar y
los patriotas tras su apoyo a los realistas; con ellos, Rodil formó un batallón con el nombre de
obreros y dentro de este una corta sección llamada confianza, formada por la “clase
distinguida”.
83

Rodil se negó a reconocer la capitulación de Ayacucho y resistía con la esperanza de recibir
refuerzos de Europa, pero la falta de víveres pronto hizo estragos en sus fuerzas, razón por la
cual empezó a evacuar a los civiles refugiados y en un período de cuatro meses, 2,389
personas dejaron el Callao.
84

6.1.- Últimos combates
Continuamente se realizaron combates. El más importante fue el del miércoles 16 de febrero
de 1825. Ese día los realistas salieron a pastar el ganado al lugar llamado Barbosa, cuando
fueron sorprendidos por las tropas patriotas, escondidos tras los tapiales y sembríos del fundo
Villegas (en donde actualmente está el cementerio Baquijano). Los realistas se salvaron por la
oportuna aparición de fuerzas al mando del coronel Isidro Alaix, jefe del Estado Mayor del
Callao, quien protegió su repliegue. Según Salom, los realistas dejaron 209 hombres muertos y
les hicieron 19 prisioneros, aunque la versión realista es que los patriotas perdieron 250
hombres.
85

Después de ese día, hubo bombardeos regulares de las fuerzas patriotas sin ocasionar más
daño que el hambre y las epidemias, como lo relata Torrente:
“Ya desde el mes de mayo no se dio racion de la plaza sino á los empleados en el servicio, i aun
ésta se fue disminuyendo de dia en dia.. Cuando ya se hubieron consumido todos los caballos,
mulas, gatos, perros, i hasta las ratas; i cuando ya los víveres subieron á tan alto precio que las
gallinas llegaron á venderse á 25 ó 30 pesos, i en igual proporción los demás artículos,
sucumbieron al rigor del hambre i de la peste escorbútica mas de 6000 desgraciadas
víctimas”.
86

El viernes 6 de enero de 1826, un destacamento del ejército patriota proveniente de
Bocanegra (actual asentamiento humano) tomó por asalto el fuerte San Miguel. Fue entonces
que Rodil decidió abandonar el fuerte San Rafael y volar una mina para inutilizarlo, pero el
capitán Riera se pasó esa noche al ejército patriota y tropas desembarcadas de la Escuadra
Unida cortaron la mecha de la mina y ocuparon, el 7 de enero, el fuerte San Rafael sin
dificultad. Estas pérdidas acorralaron a los realistas en la Fortaleza del Real Felipe.
6.2.- Rodil se rinde

81
Ibídem, p. 525.
82
De La Barra, p. 245.
83
Torrente, Op. Cit., p. 526.
84
De La Barra, p. 247.
85
Ibídem, pp. 220; 245-246.
86
Torrente, Op. Cit., p. 526.
El primer ofrecimiento de capitulación a Rodil lo hizo el general Salom el viernes 15 de julio de
1825, lo que fue rechazado por el brigadier español.
87

Fue el miércoles 11 de enero de 1826 cuando Rodil, basándose en una comunicación enviada
por el vicealmirante Blanco Encalada el 27 de julio de 1825, pidió que un oficial enviado por él
se constituya a bordo del buque inglés en la isla para que se informe de la situación en
Europa.
88
Se envió un oficial a la fragata de guerra británica Britton el 13 de enero y las noticias
trasmitidas por su comandante Murray Maxwell fueron tan descorazonadas que Rodil se
preparó para rendirse.
89

Las conversaciones para la capitulación se iniciaron el 17 de enero en el camino cubierto a
Lima. Salom formó una comisión conformada por el coronel Juan Illingrot, jefe de la escuadra
unida, y el teniente coronel Manuel Larenas, jefe de la brigada de artillería, sirviendo de
secretario el sargento mayor Francisco Gálvez Paz, ayudante del regimiento número 3 del
Perú. Rodil nombró como comisionados al teniente coronel Francisco Duro, jefe de la artillería,
y al teniente coronel Bernardo Villazon, ayudante del Estado Mayor, además del teniente
Manuel Dominguez como secretario y el subteniente Juan Ugarte como ayudante de partes.
90

El 19 de enero las bases de la capitulación fueron enviadas al Concejo de Gobierno, que las
observó en dos artículos.
91
Salom envió a Rodil esas observaciones el 21 de enero con un plazo
de tres horas para que las admita, sino procedería al rompimiento de las hostilidades; Rodil
pidió una nueva reunión de los comisionados. En la mañana del 22 de enero se reunieron
nuevamente los comisionados para solucionar esas observaciones, que eran básicamente en
dos artículos: que el brigadier Rodil no ratifique la capitulación a bordo de la Britton sino que
se quede hasta que realice la total entrega del Real Felipe y que el Perú asuma las deudas
contraídas por los realistas en la ocupación del Callao.
92


87
Documentos relativos a la rendición del Callao, pp. 3-4.
88
Documentos relativos a la rendición del Callao, p. 5.
89
Ortiz Sotelo, Op. Cit., p. 117.
90
Documentos relativos a la rendición del Callao, pp. 15-19.
91
Ibídem, pp. 22-25. Oficios varios
92
Ibídem, pp. 26-42.

Cuartel de José Ramón Rodil en el Real Felipe
Finalmente, a las 8:30 de la mañana del lunes 23 de enero, una columna de 200 artilleros de la
División Sitiadora tomó posesión del Real Felipe. El Ejército Unido formó desde Bellavista hasta
la puerta principal de la fortaleza, por donde desfiló el ejército español. Muchos fueron
enrolados en el Ejército Unido, pero un grupo acompañó a Rodil al extranjero.
Rodil se embarcó en la Britton, que abandonó el Callao en febrero y lo dejó a Rodil en Rio de
Janeiro, donde tomó otro buque para España en donde Rodil tuvo una brillante carrera militar
y política, llegando a ser virrey de Navarra (1836-1843), se le dio el título nobiliario de Marqués
de Rodil (1836), fue ministro de Guerra (1836; 1842) y luego presidente del Concejo de
Ministros (1842-1843). Con el nombre de Bartolomé Salom fue nombrado un buque de guerra
peruano que sirvió entre 1826 y 1829 y también una calle en el Callao que perdura hasta la
actualidad, aunque hoy muchos no sepan quien fue Salom.
6.3.- Los peruanos muertos en el Callao
No puedo terminar este opúsculo sin nombrar a los peruanos que fallecieron en las filas
realistas durante el sitio. Entre estos estaban el vicepresidente Diego de Aliaga, marques
consorte de Castellón y último alférez real de Lima; Juan de Aliaga, hermano del anterior y
conde de San Juan de Lurigancho; el rico comerciante Martín de Osambela, entre otros.
93

Hubieron otros que sobrevivieron, como Isidro de Cortázar, quien fue conde de San Isidro y
firmante del Acta de Independencia de Perú en 1821.
94

Entre los muertos hubo dos casos patéticos, como los calificó Jorge Basadre,
95
el de José
Bernardo de Tagle y el de Juan de Berindoaga. Tagle era marques de Torre Tagle y fue
presidente de Perú entre agosto del 1823 y 1824; hoy su casona es usada como sede del
Ministerio de Relaciones Exteriores. Berindoaga fue conde de San Donas, barón de Urpín y

93
Paul Rizo-Patrón Boylan, Linaje, Dote y Poder, La nobleza de Lima de 1750-1850, pp. 244-245.
94
Ídem
95
Basadre, Op. Cit., pp. 40-44.
durante el gobierno de Tagle se desempeñó como ministro de Gobierno y Relaciones
Exteriores y de Guerra y Marina.
96



REFERENCIAS
ARCHIVOS
Archivo Digital del Congreso (ADC)
- Decretos y leyes de 1821 y 1824.
Archivo del Centro de Estudios Históricos Militares del Perú (ACEHMP)
- Año 1825: Carpeta N° 6, legajo N° 15; Carpeta N° 7, legajo N° 24 y legajo N° 25
PERIÓDICOS
La Actualidad, 1881
INTERNET
http://www.todoababor.es/
BIBLIOGRAFÍA
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Republicana administrada por José María Concha.
 Basadre Grohmann, Jorge. 1998. Historia de la República del Perú 1822-1933, Tomo I.
Octava Edición. Lima: La República
 Chirinos Soto, Enrique. Historia de la República 1821-1930, Tomo I. Lima: AFA Editores.
 De La Barra, Felipe. 1974. La Campaña de Junín y Ayacucho. Lima: Comisión Nacional del
Sesquicentenario de la Independencia del Perú.
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la República Peruana desde 1821, año en que se Proclamó su Independencia”, en Revista
Histórica Volumen XXIV. Lima: Instituto Histórico del Perú

96
Manuel de Mendiburu, “Ligeras Noticias Biográficos de los Generales que ha tenido la República
Peruana desde 1821, año en que se Proclamó su Independencia”, en Revista Histórica Volumen XXIV,
pp. 50-53.
 Ortiz Sotelo, Jorge. 2005. Perú y Gran Bretaña: política y economía (1808-1839) a través de
los informes navales británicos. Lima: Asociación de Historia Marítima y Naval
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 Rizo-Patrón Boylan. , Linaje, Dote y Poder, La nobleza de Lima de 1750-1850. Lima:
Pontificia Universidad Católica del Perú.
 Romero Pintado, Fernando. 1994. Guise y la aurora de la Armada Republicana. Lima:
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 Vegas G., Manuel I. 1973. Historia de la Marina de Guerra del Perú. Segunda Edición. Lima:
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