El yo es el punto focal de la conciencia. El yo es el portador de nuestra conciencia consciente de existir, así como el sentimiento permanente de identidad personal.

Es el organizador consciente de nuestros pensamientos e intuiciones, de nuestros sentimientos y sensaciones. Es el portador de la personalidad. El yo surge del si-mismo… desempeña papeles de crucial importancia. Percibe significados y evalúa valores, actividades que favorecen la supervivencia y hacen que la vida valga la pena vivirse” (4). El eje ego-sí mismo es crucial en esta cuestión que estamos debatiendo, pues afirma la funcionalidad importante del yo a la vez que lo relativiza, ya que su origen es el arquetipo sí-mismo como centro verdadero del “individuo” en parte personal, en parte transpersonal (inconsciente individual y colectivo). Punto de vista parecido encontramos en R. Assagioli, “Psicosíntesis”. “El yo personal y el Transpersonal son, de hecho, la misma realidad experimentada en diferentes niveles: Nuestra verdadera esencia tras cualquier tipo de máscara y condicionamiento” (5). El yo personal en psicosíntesis es la conciencia pura, que una vez se ha desprendido de los elementos psicológicos que la estructuran y refuerzan tiene la tendencia de volver a su origen el Yo Transpersonal. A partir del momento en que se descubre la confianza en sí mismo y la individualidad, puede empezar una transición progresiva hacia una comprensión global de la universalidad. Para que no haya errores de interpretación, quiero añadir las afirmaciones siguientes: “El yo es la experiencia psicológica más fundamental que tenemos: la conciencia cristalina, clara y limpia”. “El yo no es una realidad que haya de admitirse a ciegas. Es algo que se puede comprobar continuamente en nuestra vida diaria, pues es puro silencio interior”. “… si nos observamos con atención, nos damos cuenta de que hay un elemento permanente, las sensaciones corporales cambian, los sentimientos se desvanecen, los procesos y pensamientos fluyen pero algo permanece para darse cuenta de ese flujo. Este algo es el yo, y podría definirse como la conciencia en su estado esencial no diluido, químicamente puro”. Este yo personal es el que puede reconocer las diferentes subpersonalidades presentes en el individuo, pues como conciencia testimonio ve las diferentes subpersonalidades que son satélites psicológicos que coexisten con una multitud de vidas dentro del conjunto global de nuestra personalidad. Trabajar nuestras sub-personalidades (sub-egos) es aumentar nuestra unidad, aumentar el sentido del Yo tal como se entiende en psicosíntesis. Esta cuestión es trabajada también por Virginia Satir (6), que compara la personalidad con un teatro en el que actúan diferentes personajes, “amor”, “estupidez”, desamparo”… que están a “matar” entre ellos, hasta que uno pregunta “¿Quién es el encargado?”. Esta sería la función del yo en Virginia Satir… recordemos aquí a Karen Horney con su yo débil (yo neurótico) y el yo fuerte (menos neurótico).

Los puristas. el occipital otro… manteniendo un equilibrio entre las diferentes zonas cerebrales y del sistema según la información que llega de todas las partes del cuerpo exteriores o internas. no dudes en derribarla. vía nerviosa u hormonal… sólo para reflexionar digamos que si uno se pone frente a un espejo “como si” estuviera contento el tiempo suficiente. con el concepto de adulto frente al “Padre” y al “Niño” en el Análisis Transaccional. Esto nos daría una idea del estado dinámico del centro cerebral. crea y refina modelos de realidad. pero me inclino a pensar que visiones como la psicosíntesis. ¡No lo demores!” . creador del vivation. También a Berne. no hay más remedio. pues cada uno tiene una casa (pautas fijas de pensamiento) que ha de derribar para encontrar el tesoro que encierra. estado adulto del yo. como soporte. son un paso a considerar. descubre contextos exixtentes y/o bien continúa usándolos o rechazándolos o estructurándolos. crea y adopta o rechaza contextos nuevos. El camino es único para cada uno. los ortodoxos de los sistemas no verán con buenos ojos una síntesis. en el que el lóbulo frontal tiene una función. estado padre del yo y estado niño del yo… y a los reduccionistas conemporáneos. pero los esfuerzos y los pasos que se han hecho son muy útiles. clasifica realidades en conceptos. conclusión: La síntesis oriente-occidente está muy lejos de producirse. El tesoro está debajo de ella. y/o bien mantiene el contenido en un cierto contexto o reclasifica el contenido de un contexto a otro”. y su definición del yo: Yo (self): “Parte de un individuo que percibe y contempla realidades. como estelas en el mar en este viaje que es nuestra vida. Terminaré con unas palabras de Rumi(maestro sufi): “Destruye tu casa y con el tesoro oculto en ella podrás construir miles de casas. en el nivel cerebral.Querría recalcar también la visión de Ken Willber (psicólogo transpersonal) en la que coincide con Piero Ferucci en cuanto a la conciencia testimonio como trampolín a la conciencia de unidad. Siendo esta conciencia testimonio una realidad viviente y no una abstracción o ficción o ilusión (7). Me gustaría dar entrada a Alexander Lowen con el concepto de Ego-Self (periferiacentro). el cerebro terminará elaborando las substancias de “contento” y realmente se termina sintiéndose contento de verdad (internamente). Para terminar la vuelta por el occidente contemporáneo citaré a Jim Leonard. es decir. Jung… que están a caballo entre las dos culturas.

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