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Gracia y Paz

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GRACIA Y PAZ

(Filipenses 1:1-2)

La carta de Pablo a los filipenses es una carta de hermandad, de amistad, una carta de profundos
afectos y muy personal. Esta carta también esconde un trasfondo triste, es una carta de la pérdida
de un amigo, el mismo Pablo. Esta carta nos ayuda a comprender lo que significa el amor servicial a
otros, el gozo en medio de las más difíciles situaciones y a enfrentar a nuestro último enemigo, la
muerte. ¿Cómo hacerlo? Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Filipenses 1:21.

[Lectura del texto] Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que
están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del
Señor Jesucristo. Filipenses 1:1-2 [Oración por sabiduría]

[Introducción] Filipenses es una epístola, una a carta. Debe ser leída y estudiada como tal. Las cartas
antiguas estaban divididas de manera general en tres partes: La salutación o saludo, el cuerpo y el
saludo de despedida. De manera muy especial, Filipenses, es una carta llena de esperanza en medio
de un ambiente de incertidumbre, donde quien la escribe probablemente muera, fue escrita desde
la prisión, donde caer allí era prácticamente señal de ejecución. Séneca, un filósofo, político, escritor
y orador romano contemporáneo de Pablo escribió: “La humanidad teme a dos cosas muy penosas,
la muerte y el encarcelamiento”.

Esta carta no resalta el dolor en la cárcel, sino el gozo en medio de la tribulación, no evoca
sentimientos de autocompasión sino del amor por el prójimo, nos habla de la nobleza del servicio a
los demás, pero de manera muy especial a Cristo, de quien el autor pide que vivamos como Él lo
hizo: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma
de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,
tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se
humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:5-8. Hoy
comenzaremos con el saludo en la carta, el cual se entiende mejor al leer toda la epístola.

1. UN SALUDO CON OLOR A DESPEDIDA: Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos
en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios
nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Filipenses 1:1-2

La manera en que nos dirigimos a otros dice mucho, habla de nuestro interés, confianza, estado de
ánimo, en fin. El saludo en esta carta no es mera cortesía, es muy serio y tiene una finalidad que se
va a desenvolver a través de las palabras profundas y llenas de amor y cuidado pastoral de Pablo
por su amada iglesia en Filipo: Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad
así firmes en el Señor, amados. Filipenses 4:1.

El apóstol Pablo se encuentra encarcelado, pero lo acompaña Timoteo a quien aprecia como un hijo
y a quien desea enviarlo pronto: Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo
también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y
que tan sinceramente se interese por vosotros. Filipenses 2:19-20. La carta llegó a la Iglesia de los
Filipenses por mano de Epafrodito quien estuvo a punto de morir en el viaje.
Él es el otro colaborador de Pablo en el ministerio, quien había batallado con Pablo y que le llevó la
ofrenda de la Iglesia a la prisión. Ahora volvía, sin embargo, su regreso era un mal augurio. La carta
es dirigida a los líderes de la Iglesia, los obispos (ancianos) y diáconos, presentando a Timoteo, a
quien se le delegaría el cuidado de ellos. Esto suena como una despedida final. Antes de la fiesta de
la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como
había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Juan 13:1.

APLICACIÓN 1: En un mundo tan materialista como el nuestro, ¿Cómo pensarías en despedirte de


quienes amas?, ¿Te preocuparías más por dejar una herencia material o que conozcan a Cristo?
La manera en que enfrentamos la muerte dice mucho de nosotros, Pablo en su saludo no muestra
desesperanza sino confianza en quien lo llamo, por eso su saludo está lleno de bendición. Él preparó
con esperanza a quienes ama, les enseñó que era lo más importante. ¿Cristo es lo más importante?

Pablo es un líder responsable y quiere dejar la Iglesia bajo un buen cuidado y gobierno. No llena de
más angustia a su audiencia quienes padecen también persecución por Cristo. Él los lleva a mirar a
Cristo, quien los llamo a participar de su vida. Él centra su saludo en el Dios Trino, a modo de oración,
como santos del Señor ora a nuestro Padre y al Señor Jesucristo para que reciban gracia y paz.

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y
ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo
Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y
ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo,
la justicia que es de Dios por la fe; 10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la
participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 11 si en alguna
manera llegase a la resurrección de entre los muertos. Filipenses 3:7-11.

2. UN LLAMADO MUY ESPECIAL: Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo
Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos. Filipenses 1:1 Pablo escribe esta carta a sus
hermanos, sus amigos y amados, pero hace unas distinciones particulares que es necesario
observar. Esto tiene que ver directamente con nuestra identidad de cristianos, y se vincula con el
personaje más importante de la carta, CRISTO JESÚS.

¿Quién soy? Soy siervo de Cristo: Pablo y Timoteo se describen como siervos de Jesucristo. El
apóstol Pablo se identifica como un esclavo (δουλος). La palabra que aparece en la gran mayoría de
Biblias en español se refiere a siervo y no esclavo. Esto se debe a que se tradujeron del latín (servus)
y porque en épocas más recientes ser esclavo tenía una impresión negativa. Los sirvientes se
contratan, los esclavos se poseen. Esclavo en la época de Pablo era ser su posesión, atado a
obedecer su voluntad sin dudar ni argumentar. Ser esclavo de Cristo implica que fuimos comprados,
que nos debemos a Él, vivimos bajo su voluntad y procuramos agradarle en lo que hacemos.

¿Quién soy? Soy apartado en Cristo: Pablo se dirige a sus hermanos como los santos. La palabra
implica que han sido separados de los demás, que posicionalmente son declarados así en virtud de
Aquél que los llamo de las tinieblas a la luz por el Evangelio. El Santo los llamó a participar de una
vida santa.
¿Quién soy? Adoptado como hijo: Como resultado de nuestra unión con Cristo somos adoptados
como hijos de Dios y podemos orar llamándolo padre, recibiendo de Él toda bendición espiritual en
Cristo Jesús. Somos perdonados, amados, protegidos, escuchados, disciplinados.

APLICACIÓN 2: ¿Cómo vives tu identidad como Cristiano?, ¿Gozas de ser llamado un hijo del Señor?,
¿De qué manera sirves a Dios? La obra de Cristo en nuestro favor nos permite hoy gozar de
intimidad, recibimos gracia sobre gracias, tenemos paz, podemos orar al Señor y somos escuchados.
Ese amor que hemos recibido de DIOS debe manifestarse en el trato mutuo, en el hogar, la iglesia,
nuestros trabajos, haciendo todo para el Señor. Por tanto, amados míos, como siempre habéis
obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en
vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como
el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:12-13.

3. UNA BENDICIÓN QUE LO DEFINE TODO: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo. Filipenses 1:2. Somos llamados a bendecir y no a maldecir. El amor de Pablo por la iglesia
del Señor se muestra en estas dos grandes palabras, Gracia y Paz. La gracia nos recuerda la bondad
de DIOS y su inmerecido favor y la paz nos habla que la enemistad entre el Señor y nosotros no
existe, por lo tanto hoy no es el miedo que reina en nuestros corazones sino que hemos sido
aceptados por Cristo Jesús y que nada nos podrá separar de su gran amor.

Este saludo no es un formalismo, todo lo contrario, nos recuerda que todo lo que somos, lo que
tenemos, nos ha sido dado por la gracia del Señor, de nuestro Padre que está en los cielos y por la
obra de Jesucristo, aplicada en nosotros por el Espíritu Santo quien nos ha hecho santos. Porque
Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto
pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para
que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de
frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. Filipenses 4:8-11.

CONCLUSIÓN: ¿Somos conscientes de nuestra identidad y lo que el Señor ha hecho en favor


nuestro?, ¿De qué manera ayudarías a los que sufren por causa de la verdad a hallar esperanza en
Cristo?, ¿Es el Señor en verdad la fuente de confianza en tu vida? El saludo de la carta de Pablo nos
debe llevar a evaluar la manera en que hablamos a los demás, la forma es importante, no solo el
contenido, nuestras palabras ha de traer alivio aún en circunstancias muy dolorosas, que hablemos
con esperanza, sabiendo de quien somos. Si tú que me escuchas, no estás en Cristo, arrepiente de
tu pecado, Él es fiel y justo para perdonar y librarte de tu maldad. Ven a Cristo con plena confianza,
en Él hallamos paz y perfecto amor. Si tienes angustia o temor, ven y descansa en el Señor.

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos
los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Gracia y paz
a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo

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