Genética Evolutiva
Genética Evolutiva
2
q × q=q
Y existen dos maneras de que se formen individuos con genotipos heterocigotos A1A2: un
espermatozoide A1 puede fertilizar un ovulo A2, o un espermatozoide A2 puede fertilizar un óvulo A1, en
ambos casos, la probabilidad es la misma pq, y la probabilidad combinada será 2 pq .
Siendo así, las frecuencias genotípicas esperadas en el modelo Hardy-Weinberg son:
2
E ( g11 )= p
E ( g12 )=2 pq
2
E(g 22)=q
Entonces, pongamos un ejemplo: se genotipan, de una población, 100 individuos diploides para un locus
determinado, y se encuentra que 9 individuos tienen el genotipo A1A1, 42 individuos tienen el genotipo
A1A2, y 49 individuos tienen el genotipo A2A2. La frecuencia de A1 es p, y la de A2 es q. El número total de
alelos es 200, porque los 100 individuos son diploides, y el número de alelos A1 y A2 es:
A1=2× 9+42=60
A2=2× 49+ 42=140
La frecuencia alélica es:
p=60/200=0 ,3
q=140 /200 o 1−0 , 3=0 , 7
Entonces, una vez obtenida la frecuencia alélica, calculemos la frecuencia observada de los genotipos
A1A1, A1A2, y A2A2:
g11 =9/100=0 , 09
g12=42/100=0 , 42
g22=49/100=0 , 49
Ahora, veamos si las frecuencias genotípicas observadas, que acabamos de calcular, cumplen con la
expectativa del modelo Hardy-Weinberg. Las frecuencias genotípicas esperadas son:
2 2
E ( g11 )= p =0 ,3 =0 , 09
E ( g12 )=2 pq=2× 0 ,3 × 0 ,7=0 , 42
2 2
E ( g22 )=q =0 ,7 =0 , 49
Si comparamos la frecuencia genotípica observada con la frecuencia genotípica esperada, vemos que
son prácticamente iguales, y no hay un desvío de lo que se espera según el modelo de Hardy-Weinberg.
Cabe señalar que, para que nuestra muestra no cumpla con la hipótesis nula (modelo H-W), y sea
rechazada, debe tener una probabilidad bastante baja P ≤ 0 ,05 . Si la probabilidad es superior a este
límite de significancia, no se puede rechazar la hipótesis nula del equilibrio de H-W. La prueba estadística
a utilizar es la prueba de chi cuadrado X 2 .
2
2 (observada−esperada)
x =Σ
esperada
Mientras X2 se vuelve más grande, la probabilidad de que la diferencia entre observada y esperada se
deba solo a muestreo azaroso, se reduce. Otra manera de ponerlo, es que las frecuencias observadas y
as frecuencias esperadas empiezan a diferenciarse cada vez más, y esto vuelve improbable que la
hipótesis nula H-W sea explique el proceso que está determinando las frecuencias genotípicas.
Por poner un ejemplo, un valor X2 de 7,46 con 1 grado de libertad tiene una probabilidad de entre 0,01 y
0,001. Esto quiere decir que las frecuencias genotípicas observadas deberían observarse menos del 1%
de las veces en una población que verdaderamente presente las frecuencias genotípicas esperadas H-W.
Bajo la hipótesis nula, no esperamos mucha diferencia de las expectativas H-W. Por convención, como ya
mencionamos, rechazaremos el azar como explicación de las diferencias si X2 tienen una probabilidad de
0,05 o menos. En otras palabras, si el azar explica la diferencia en cinco pruebas de cien, o menos,
entonces rechazamos la hipótesis de que las frecuencias observadas y esperadas son la mismas.
En poblaciones reales, las suposiciones del modelo de Hardy-Weinberg nunca se cumplen, pues no
existen poblaciones infinitas. Pero este modelo sigue siendo útil, no por que sea realista, sino porque las
violaciones a las suposiciones del modelo indican que la composición genética de las poblaciones ha sido
afectada.
Apareamiento no aleatorio
Coeficiente FIS
El apareamiento no selectivo es un factor muy importante que causa desviaciones del HWE en las
poblaciones.
El coeficiente FIS, llamado también coeficiente de endogamia, mide la diferencia entre la heterocigosis
esperada (HWE) y la heterocigosis observada:
H S−H I
F IS =
HS
Coeficiente FST
Los efectos del apareamiento no aleatorio en las frecuencias genotípicas, puede medirse al comparar la
frecuencia genotípica HW esperada de heterocigotos, que asume apareamiento aleatorio, con las
frecuencias heterocigóticas observadas en una población. Esta comparación recibe el nombre de
coeficiente de fijación, y es comúnmente utilizado para comparar cuánta heterocigosis está presente en
una población, en relación a los niveles de heterocigosis esperados bajo apareamiento aleatorio.
Es estructuralmente idéntico a FIS, pero incluye otros estimados de heterocigosis:
H T −H S
F ST =
HT
Esta varianza constituye la fuente de evolución por deriva genética. Mientras menor sea el tamaño
poblacional N, mayor será la varianza, y por lo tanto, mayor será el cambio promedio en la frecuencia
alélica de una generación a otra. Por el contrario, mientras mayor sea el tamaño poblacional, la varianza
V se aproximará a cero, y no se producirá deriva genética.
A lo largo del tiempo, en cada generación, la selección aleatoria de alelos ocurrirá. A veces, el alelo A1
aumentará de frecuencia por puro azar de una generación a la siguiente, otras veces, decrecerá. Y la
única manera en la que este vaivén por deriva genética se detenga, es que algo ocurra que lleve al alelo
A1 a la fijación, o que lo elimine de la población. En el caso de que se fije, no ocurre más la evolución por
deriva genética, porque ya no hay variación en ese locus. La deriva genética solo puede continuar si
ocurre una nueva mutación, o si aparece una nueva variante genética por medio de flujo genético.
La probabilidad de que un alelo dado se fije o desaparezca, depende de la frecuencia inicial de ese alelo.
Por ejemplo, si A1 y A2 son igual de frecuentes, cualquiera de los dos puede fijarse o ser eliminado. Y la
probabilidad de que un alelo se fije en el futuro, depende de su frecuencia actual. Si ocurre una
mutación, la probabilidad de que esta se fije en la población por deriva sería 1/2 N , que es mucho más
probable en una población pequeña.
En otras palabras, la deriva genética ocurre cuando una muestra aleatoria y no representativa de una
población, produce la siguiente generación. Por tal razón, mientras más pequeña es una población, la
frecuencia de los alelos fluctuará de manera más dramática, y relativamente pronto, uno de los alelos en
cuestión se fijará, o se perderá. Es decir, la deriva genética aumenta a medida que el tamaño de la
muestra utilizada para producir la siguiente generación, se reduce. Lo contrario ocurre con poblaciones
grandes, es decir, la frecuencia de alelos no cambia mucho por causa de la deriva genética, y la pérdida
de alelos por este mecanismo, tomará mucho más tiempo.
El modelo Wright-Fisher de deriva genética utiliza suposiciones idénticas al modelo H-W, con la
excepción de que en el primero, se supone una población finita. Otras suposiciones del modelo W-F son:
o Los adultos se reproducen de manera sincronizada, y una sola vez en su vida (para evitar que las
generaciones se solapen).
o El número de machos y hembras es parejo.
o El tamaño de la población (N), se mantiene constante en el tiempo.
o Todos los individuos producen gametos, y todos los gametos son viables. Es decir, no hay
selección natural.
Con estas cuatro suposiciones simplificadas, es posible aproximarse al efecto real que tiene la deriva
genética en poblaciones biológicas.
La deriva genética es comúnmente modelada y demostrada desde la perspectiva de la frecuencia alélica,
porque es más sencillo condensar un locus dialélico en una población como dos frecuencias alélicas,
antes que tres frecuencias genotípicas. Sin embargo, recordar que las frecuencias genotípicas también
resultan afectadas por la deriva genética, pues los cambios en las frecuencias genotípicas, son
consecuencia de los cambios en las frecuencias alélicas debido a la deriva genética.
Mientras más baja sea la frecuencia inicial de un alelo en una población, más frecuente será la pérdida
de este alelo. Por el contrario, mientras más alta sea la frecuencia inicial del alelo, mayor es la
probabilidad de que sea fijado.
Bajo el modelo W-F, se puede llegar a las siguientes conclusiones respecto a la acción de la deriva
genética en poblaciones finitas:
o La dirección del cambio en la frecuencia alélica es aleatoria.
o La magnitud de las fluctuaciones aleatorias en las frecuencias alélicas, de generación en
generación, incrementa a medida que el tamaño de la población decrece,
o La pérdida o la fijación representan el estado de equilibrio si no existe otro proceso que
contraponga a la deriva genética (por ejemplo, reintroducción de variación genética).
o La deriva genética cambia la frecuencia alélica, y por consiguiente, la frecuencia genotípica.
o La probabilidad de una fijación eventual de un alelo, es igual a su frecuencia inicial; mientras que
la probabilidad de que un alelo se pierda es igual a 1 menos su frecuencia inicial.
Para la deriva genética considerada bajo el modelo W-F, los alelos que sean igual de frecuentes, es decir
p=q=0.5, presentarán la máxima variabilidad en cuanto a fluctuaciones en su frecuencia, en una
muestra de tamaño determinado. A esta fluctuación se denomina error estándar, que es la desviación
estándar de la media, es decir, la desviación del valor que se esperaría de la frecuencia alélica p y q.
Siendo así, el error estándar de la frecuencia alélica decrece a medida que la frecuencia alélica alcanza la
fijación, o la pérdida: la desviación estándar es 0 cuando las frecuencias alélicas son 0 o 1, porque no
existe variación genética, y cualquier tamaño de muestra va a reproducir fielmente la frecuencia alélica
de la población de la que es tomada.
Cuando los alelos son igual de frecuentes, el error de muestreo es igual de propenso a incrementar o
reducir la frecuencia alélica, y producir un mayor rango de resultados posibles, equivalente a un mayor
efecto de deriva genética.
En pocas palabras, una población es más propensa a experimentar mayores cambios en su frecuencia
alélica, hacia la fijación o pérdida, debido a la deriva genética, cuando ambos alelos tienen frecuencias
similares. Por otra parte, una población con una frecuencia alélica muy desigual, es menos propensa a
experimentar deriva genética de la misma magnitud.
Basándonos en la figura de arriba, podemos comprobar que los alelos cercanos a la fijación o a la pérdida, no
necesitan demasiado tiempo para fijarse o perderse. Y un alelo inicialmente muy cercano a la fijación (o
pérdida), necesitaría mucho más tiempo (si el tamaño de la población N es muy grande), para alcanzar la
condición opuesta (de perderse o fijarse, respectivamente). Cabe destacar también que, las curvas que
vemos para los tiempos de fijación, pérdida, y segregación, tienen la misma forma que la mostrada en la
figura, no importa el tamaño de la población. El tamaño de la población solo influye en el número
promedio de generaciones que transcurrirán antes de alcanzar una de las mencionadas condiciones.
p(1− p)
N e=
2V actual
Donde Vactual es la varianza en la frecuencia alélica después de una generación de muestreo aleatorio en una
población real bajo consideración.
Hay que tener en consideración que los caracteres fenotípicos son determinados tanto por factores
genéticos, como por factores ambientales. Y adicionalmente, hay que entender que las diferencias en
adecuación de los fenotipos, resultarán en cambios evolutivos siempre y cuando sean heredables.
Las diferencias de adecuación entre genotipos y/o fenotipos, pueden describirse en ocasiones como
diferencias en la supervivencia de sus portadores; y en otras como diferencias en la fecundidad.
Es posible asignar adecuación a entidades diferentes que compartan propiedades fenotípicas. Estas
entidades pueden ser genes, individuos, grupos familiares, y poblaciones.
En esencia, la selección natural es un proceso de crecimiento poblacional. Se puede entender con el
siguiente modelo:
N t +1=λ N t
Donde Nt+1 es el número de individuos una generación en el futuro, que es un producto del número de
individuos presentes actualmente en la población (Nt), y la tasa de incremento finita ʎ.
Esta ecuación representa un modelo de crecimiento poblacional sin límite, ʎ representa la diferencia
entre el número de individuos muertos, y el número de individuos nacidos cada generación. Si las
muertes se igualan a los nacimientos, ʎ=1, y la población no cambia de tamaño; si los nacimientos
superan las muertes, ʎ>1 y la población crece; finalmente, si las muertes superan los nacimientos, ʎ<1 y
la población decrece.
La selección natural puede entenderse como un caso especial de este modelo de crecimiento, donde
cada genotipo tiene su propia tasa de crecimiento. Entonces, consideremos una población con un locus
con genotipo A y B, con sus propias tasas de crecimiento (también llamada adecuación absoluta),
tendríamos que la proporción de cada genotipo con respecto a la población total en cualquier
generación sería:
NA NB
p= q=
N A+ N B N A+ N B
Donde NA+NB es el tamaño total de la población.
Entonces, suponiendo que ambos genotipos inician con un mismo número de individuos, y por lo tanto,
igual proporción, y adicionalmente, suponiendo que el genotipo A crece un 3% por generación (ʎ=1.03),
y que el genotipo B crece solo 1% por generación (ʎ=1.01), tenemos los resultados mostrados en la
siguiente figura.
El gráfico a) nos muestra que ambos genotipos incrementan en número en el tiempo. Y el gráfico b) nos
muestra que los genotipos crecen a ritmos o tasas diferentes, logrando que sus respectivas proporciones
en la población cambien en el tiempo; lo que es equivalente a decir que el genotipo A es favorecido por
la selección natural, al poseer este un nivel superior de adecuación absoluta.
La adecuación absoluta (absolute fitness) es la tasa de crecimiento específica del genotipo que predice el
número absoluto de individuos de un genotipo dado en una población a lo largo del tiempo. En otras
palabras, indica el éxito reproductivo esperado de los individuos con un genotipo específico, y que
forman parte de una población.
La ratio de las tasas de crecimiento específicas de los genotipos (ʎA y ʎB), se denomina adecuación
relativa (relative fitness), y se representa por el símbolo w en modelos de selección natural con
generaciones discretas, es decir, las que no existen simultáneamente, e.g., en ciertas plantas, todos los
adultos mueren antes de que la nueva generación germine. La adecuación relativa se expresa así:
λA
w A=
λB
λB
wB=
λA
Cuando w=1.0, los dos genotipos tienen tasas de crecimiento idénticas, y la proporción de ambos se
mantiene constante en la población en el tiempo. Si w>1.0, entonces el genotipo en el numerador crece
más rápido que el del denominador. Por otra parte, si w<1.0, el genotipo en el numerador crece más
despacio que el del denominador, lo que representará una reducción en su proporción en la población
en el tiempo.
En genética de poblaciones, es más común el uso de la adecuación relativa antes que la adecuación
absoluta, porque se busca entender el cambio evolutivo, y esto se logra comparando qué tan bien se
desempeña un genotipo en la población, en relación a la media poblacional.
La adecuación relativa puede usarse para determinar el cambio en la frecuencia de un genotipo en el
tiempo. Este cambio es la diferencia de las frecuencias en dos generaciones:
Δ p= pt +1− pt
Esta expresión compara la frecuencia inicial pt del genotipo, con la frecuencia del mismo una generación
después pt+1, cuando la selección natural ha actuado por crecimiento diferencial. Si Δp es positiva, el
genotipo A incrementará en proporción, y si es negativa, se reducirá en proporción.
En la generación t+1, es decir, cuando se ha producido selección natural, la frecuencia esperada del
genotipo A sería:
pt w A
Δ p= −p t
p t w A + qt w B
2 2
AA= p N t Aa=2 pq N t aa=q N t
Después de que los cigotos con estos genotipos se hayan formado, la selección natural empezará a
actuar en estos, y se asume que cada genotipo experimentará una supervivencia y reproducción
específica y diferenciada, lo que dará como resultado una posible reducción en el número de nuevos
cigotos. En esta situación, los valores de adecuación de cada genotipo especifican la probabilidad de
supervivencia y reproducción, que se denomina viabilidad. Y a esta forma de selección natural, como ya
se mencionó, se llama selección de viabilidad.
Como análogo de ʎ en la reproducción clonal de los ejemplos anteriores, tenemos a ɣ, que representará
la probabilidad de supervivencia hasta la edad reproductiva específica a cada genotipo. Entonces, el
número de individuos que poseen cada genotipo después de la selección de viabilidad es:
2 2
AA=γ AA p N t Aa=γ Aa 2 pq N t aa=γ aa q N t
Y este número de individuos de cada genotipo, se aparearán de manera aleatoria para formar la
siguiente generación. El tamaño total de la población después de la selección es:
2 2
γ AA p N t +γ Aa 2 pq N t + γ aa q N t
2
γ AA p N t
2 2
γ AA p N t + γ Aa 2 pq N t + γ aa q N t
Debido a que existen menos alelos que genotipos, los resultados de la selección natural se resumen en
términos de frecuencias alélicas en lugar de frecuencias genotípicas:
2
γ AA p +γ Aa pq
Frecuencia de alelos A en gametos= 2 2
γ AA p +γ Aa 2 pq+ γ aa q
2
γ aa q +γ Aa pq
Frecuencia de alelos a en gametos= 2 2
γ AA p + γ Aa 2 pq+ γ aa q
Al igual que en el caso de la reproducción clonal, podemos utilizar los valores de adecuación relativa w ,
en lugar de los valores absolutos de supervivencia hasta la edad reproductiva. Siendo así, reemplazamos
los valores de γ AA , γ Aa, y γ aa por w AA, w Aa, y w aa. Y si recordamos, el denominador es la suma ponderada
de las frecuencias y adecuación relativa de cada genotipo en la población, denominada w . Entonces,
realizando estas sustituciones:
2
w AA p + w Aa pq
pt +1=
w
2
waa q + w Aa pq
q t +1=
w
Los alelos pueden contribuir a la adecuación, y hay que tener en cuenta que el efecto que un alelo puede
tener en la adecuación, depende de en qué genotipo se encuentra. Puede que en heterocigosis, esté
asociado a una mayor adecuación que en homocigosis. Se utiliza el término de adecuación marginal
(marginal fitness) para un alelo, para denotar la adecuación relativa que este tiene en la población (el
numerador en las ecuaciones anteriores).
La adecuación marginal de un alelo, depende tanto de la adecuación de los genotipos en los que se
encuentra, como en la frecuencia de estos genotipos.
Al igual que en el caso de la reproducción clonal, el cambio en la frecuencia alélica después de una
generación, es:
∆ p= pt +1− p
pq [ p ( w AA −w Aa) + q( w Aa−waa ) ]
∆ p=
w
pq [ q ( waa−w Aa )− p (w AA −w Aa) ]
∆ q=
w
rB> C
Donde B es el recibidor, es decir, el/los individuos que se benefician del acto altruista; C es el actor, o
el/los individuos que se sacrifican (reproductivamente hablando); y r es el grado de parentesco entre el
actor y el recibidor (coeficiente de parentesco). Y quiere decir que el alelo C se esparcirá en la población
cuando el beneficio en términos de incremento de la adecuación de B, ponderado por el grado de
parentesco r, excede al costo promedio en términos de reducción en la adecuación de C.
El coeficiente de parentesco r, es la probabilidad de que dos parientes genéticos compartan un alelo que
sea idéntico por descendencia, o que lo heredaran de un mismo ancestro.
La selección de parentesco es un caso especial de selección individual, donde los individuos tienen una
adecuación inclusiva en lugar de una adecuación individual. La selección de parentesco involucra
selección en dos niveles: individual, y grupo familiar. Aquí existe una selección en contra de los altruistas
a nivel individual, pero a favor de grupos familiares con altruistas. Y vemos un claro paralelismo con el
conflicto genético: un alelo altruista puede incrementar su frecuencia en una población, si el efecto
negativo en la adecuación del individuo, es más que compensada por el efecto positivo en la
productividad del grupo familiar al que pertenece el individuo. En el ejemplo de las abejas y hormigas, la
colonia puede pensarse como un super-organismo sobre el que actúa la selección; y las abejas y
hormigas individuales, son el equivalente a las células que componen un organismo multicelular.
Los fenotipos óptimos pueden diferir bajo condiciones fluctuantes, por tal razón, la selección natural
puede favorecer caracteres plásticos que pueden variar según señales ambientales. A esto se llama
plasticidad fenotípica. Más específicamente, es la habilidad de un genotipo de producir más de un
fenotipo alternativo en respuesta a condiciones ambientales.
Las plantas, por ejemplo, muestran un amplio abanico de respuestas fenotípicas a la variación ambiental.
La plasticidad involucra sentir señales externas que inducen procesos de desarrollo, como
modificaciones epigenéticas.
La habilidad de aprendizaje añade flexibilidad a la vida de un organismo, y la selección natural moldea
estas habilidades de maneras adaptativas. Pero estas habilidades cognitivas no solamente resultan como
producto de la selección natural. El aprendizaje también puede afectar el curso de la evolución. Por
ejemplo, un comportamiento aprendido puede afectar el éxito de supervivencia o reproductivo de un
organismo, y terminar afectando la composición genética de su especie por selección natural. A este
fenómeno se denomina el efecto Baldwin.
Las consecuencias genéticas de la reproducción sexual, reducen la probabilidad de que los organismos
sexuales se extingan, e incrementa su tasa de diversificación (especiación). Puesto que el sexo combina
genes de dos individuos, se obtienen combinaciones ventajosas de manera mucho más rápida y sencilla
en comparación con individuos de poblaciones puramente asexuales. En otras palabras, la evolución
adaptativa ocurre más rápido en organismos sexuales, lo que les permite adaptarse mejor a cambios en
el ambiente, lo que reduce el riesgo de extinción.
Los organismos sexuales también son más capaces de evitar la acumulación de mutaciones dañinas, en
comparación con los asexuales.
Evolución en multilocus
La mayoría de características fenotípicas son afectadas por una multitud de genes, que interactúan de
formas complejas.
Al igual que con el modelo de un locus explicado al inicio de esta guía, es necesario comparar el modelo
multilocus (dos alelos en este caso), con un modelo nulo estilo Hardy-Weinberg. Las condiciones para
este modelo son las siguientes:
o Los individuos en la población se aparean aleatoriamente.
o La población tiene un tamaño infinito.
o No ocurre selección.
o No ocurren mutaciones.
o No ocurre flujo de genes.
o La recombinación destruye cualquier asociación entre los alelos en ambos loci.
Si estas condiciones se cumplen, se dice que ambos loci se encuentran en equilibrio de ligamiento
(linkage equilibrium). Dicho de otra manera, dos loci se encuentran en EL cuando el genotipo en un locus
es independiente del genotipo en otro locus: los alelos en ambos loci se segregan independientemente
(2da ley de Mendel).
Cualquier desviación de este equilibrio esperado, es de interés para entender los procesos evolutivos y
demográficos. Por esto, se utiliza más el concepto de desequilibrio de ligamiento (linkage disequilibrium)
o DL. Este ocurre cuando los genotipos en ambos loci, no son independientes uno de otro, y las
frecuencias alélicas, están correlacionadas.
Cualquier violación a una o más de las condiciones descritas más arriba, puede significar que un par de
loci se encuentren en DL.
Con dos loci, los genotipos incluyen un mínimo de cuatro alelos, repartidos así: A1A1B1B2. A partir de un
genotipo multilocus como este, se puede derivar un haplotipo, que es la combinación alélica de los
gametos parentales. Puesto que los alelos en
los dos loci no se segregan
independientemente, es más conveniente
seguir la pista del haplotipo que de los alelos.
En dos loci: A y B, cada uno con dos alelos, se
darán cuatro haplotipos: A1B1, A1B2, A2B1, A2B2.
La frecuencia de un haplotipo se escribe como
x ij, donde los sufijos indican los alelos que este
contiene.
En EL (bajo las condiciones indicadas arriba),
se espera que los alelos en ambos loci se
segreguen independientemente. Por tal razón,
la frecuencia esperada de los haplotipos en EL equivale al producto de las frecuencias alélicas incluidas
en esos haplotipos:
E ( x 11 ) =p A p B E ( x 12 )= p A q B
E ( x 21 )=q A p B E ( x 22 )=q A q B
2 2
E ( g11 )= p , E ( g 12) =2 pq , E ( g22 )=q
Tomando en cuenta que se considera que las frecuencias haplotípicas están en EL.
La recombinación entre el locus A y el B durante la meiosis, reorganiza los alelos parentales, y produce
diferentes haplotipos en los gametos resultantes. Mientras más lejos se encuentre un loci de otro, más
probable es que ocurra recombinación entre estos. En otras palabras, el incremento en la distancia física
en el genoma, es un buen predictor de la tasa de recombinación (esta tasa no puede superar el 50%).
Entendamos el siguiente ejemplo:
Supongamos que hemos creado dos líneas endogámicas de gran tamaño de una especie hipotética de
mariposa, con el fin de remover la heterocigosis, y después, hacemos que ambas líneas se mezclen para
determinar cómo una población desbalanceada se aproximaría al EL.
El enfoque en este ejemplo va a ser dos loci fáciles de identificar, y con efecto fenotípico: el locus A
determina el color del ala delantera, y el locus B, el color del ala trasera. Entonces, tendríamos que
A1B1/A1B1 son mariposas totalmente azules, y A2B2/A2B2, son mariposas totalmente rojas. Los
heterocigotos en cualquier locus tendrán una coloración púrpura.
Al inicio de este experimento, tenemos una línea endogámica totalmente azul, y otra totalmente roja.
Otra suposición que haremos, es que la población es lo suficientemente grande como para ignorar
deriva genérica, selección, mutación, flujo de genes, y además considerar que los loci son libres de
recombinarse.
Los individuos de la línea azul, solo producirán gametos con el haplotipo A1B1, y los de la línea roja, solo
gametos con el haplotipo A2B2. Si existe la misma cantidad de mariposas azules y rojas en la población
conjunta, y el apareamiento es aleatorio, es igual de probable que una mariposa azul se aparee con otra
azul que con una roja, y viceversa para una mariposa roja. Por lo tanto, la mitad de la prole serán dobles
heterocigotos con A1B1 heredado de un padre, y A2B2, heredado de otro; y tendrán ambas alas color
púrpura A1B1/A2B2. Adicionalmente, un 25% serán azules A1B1/A1B1, y otro 25% serán rojas A2B2/A2B2.
Los haplotipos y genotipos de dos locus como estos, no se encuentran en EL. Esto porque los únicos
haplotipos presentes en la generación F1, son A1B1 y A2B2; y no hay rastro de los haplotipos
recombinantes A1B2 y A2B1.
Sin embargo, si las mariposas se continúan apareando por varias generaciones, la recombinación
empezará a romper el ligamiento entre A1 y B1, y entre A2 y B2. Por ejemplo, los dobles heterocigotos
producirán gametos recombinantes A1B2 y A2B1.
La proporción de los haplotipos recombinantes dependerá de la tasa de recombinación c.
Empecemos rastreando el cambio en la frecuencia del haplotipo A1B1. Ayudándonos con la tabla de
frecuencias anterior, vemos que hay cuatro genotipos que contienen el haplotipo A 1B1, y que podrían
producir gametos A1B1. Estos son A1B1/A1B1, A1B1/A1B2, A1B1/A2B1, A1B1/A2B2. Entonces, la frecuencia de
A1B1 en la siguiente generación será:
2
x ' 11=(x 11 ) + 0.5× 2 x 11 x 12+ 0.5× 2 x 11 x 21+ 0.5× 2 x 11 x 22 × ( 1−c ) +0.5 ×2 x 12 x 21 ×c
2
Donde el primer término (x 11 ) , representa la frecuencia de A1B1 en el genotipo A1B1/A1B1. Los siguientes
dos términos 0.5 ×2 x 11 x12 +0.5 ×2 x 11 x21 , representa la frecuencia de A1B1 en los genotipos A1B1/A1B2 y
A1B1/A2B1, donde solo la mitad de los gametos serían A1B1. En el tercer término 0.5 ×2 x 11 x22 × ( 1−c ),
representa a la frecuencia de A1B1 en el genotipo A1B1/A2B2 cuando los loci no se recombinan, donde la
mitad de gametos será A1B1, a una tasa de ( 1−c ). Pero si los loci se recombinan, tendremos haplotipos
A1B2/A2B1, y no se forma ningún gameto A1B1. El término 0.5 ×2 x 12 x 21 × c, indica la frecuencia de A1B1
en el genotipo A1B2/A2B1, cuando existe recombinación a una tasa c .
La ecuación anterior se puede simplificar, y queda así:
Y hay que señalar que el término ( x 11 + x 12+ x 21 + x 22) equivale a 1, porque es la suma de todas las
frecuencias de todos los haplotipos presentes. Y al término (x 11 x 22−x 12 x 21) , se representará como
parámetro D . Entonces, la ecuación anterior se reescribe:
Donde, como recordaremos al inicio de la sección, p A y q A son las frecuencias de A1 y A2; mientras que
pB y q B son las frecuencias de B1 y B2.
El apareamiento no aleatorio puede ocasionar DL. La endogamia, por ejemplo, reduce la frecuencia de
los heterocigotos en relación a lo que se esperaría de una población en HWE. Y puesto que los parientes
genéticos comparten alelos de un ancestro común, los haplotipos prolongados por la endogamia,
tenderán a acumularse, causando DL.
La deriva genética puede causar un desbalance en las frecuencias de los haplotipos, y por consiguiente,
DL. Muchos estudios demuestran que el nivel de DL puede ser sustancial en el muestreo aleatorio de
alelos en poblaciones pequeñas.
La selección natural puede ser muy compleja a nivel de multilocus. La selección aquí puede causar DL
cuando ciertos haplotipos en dos o más loci, se encuentren asociados con una mayor aptitud que otros
haplotipos en otros loci. Cuando la selección mantiene los mismos haplotipos en múltiples loci que
interactúan, el DL puede ser mantenido indefinidamente.
Las mutaciones también pueden producir DL. Por ejemplo, si tenemos un locus monomórfico B, donde la
forma ancestral B1 muta a B2; y además, tenemos otro locus polimórfico A (con alelos A1 y A2) localizado
en el mismo cromosoma. El nuevo mutante B2 estará asociado completamente al locus A. Y si este alelo
B2 no es eliminado por deriva genética o selección, puede ser sometido a procesos eventuales de
recombinación, que romperá la asociación con A, lo que propiciaría a la aproximación hacia EL. No
obstante, cuando los loci están cercanamente ligados, el DL se mantendría por más tiempo, porque la
recombinación sería muy rara.
Ahora, pongamos por caso una inversión, que es una
mutación estructural muy relacionada al DL y a la
recombinación. Si se quiere producir recombinación entre
el segmento normal y el invertido, se reduciría
tremendamente la descendencia heterocigótica. Esto sería
así porque esta recombinación resultaría en gametos
aneuploides e inviables. Y en esta situación, los segmentos
ancestrales (normales), y los invertidos, se mantendrían
aislados entre sí.
El segmento invertido podría perderse por deriva genética,
o por selección; o también podría fijarse. Pero, en
ocasiones, tanto los segmentos normales como los
invertidos se mantendrán en la población por selección
balanceadora; y como estas variantes no logran
recombinarse, ambas divergirán genéticamente en el
tiempo, por medio de selección y deriva genética.
Es de destacar que estas reorganizaciones estructurales pueden tener profundos efectos en los
fenotipos y en su evolución (ver ejemplo de Calidris pugnax, en Kupper et al, 2016; Lamichhaney et al,
2016).