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El Niño de Los Zapatos Rotos

La historia se centra en Luis, un niño de nueve años del cantón Muisne que trabaja para ayudar a su madre y hermanos en medio de la pobreza. A pesar de ser objeto de burlas por sus zapatos rotos, Luis continúa esforzándose por estudiar y trabajar. Un hombre llamado Carlos, al ver su dedicación, le proporciona ayuda inesperada, mejorando la situación de Luis y su familia.

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El Niño de Los Zapatos Rotos

La historia se centra en Luis, un niño de nueve años del cantón Muisne que trabaja para ayudar a su madre y hermanos en medio de la pobreza. A pesar de ser objeto de burlas por sus zapatos rotos, Luis continúa esforzándose por estudiar y trabajar. Un hombre llamado Carlos, al ver su dedicación, le proporciona ayuda inesperada, mejorando la situación de Luis y su familia.

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INTRODUCCIÓN:

La historia se inicia en el cantón Muisne - Esmeraldas, basada en la pobreza que atraviesan los
niños del sector y de diferentes zonas del país.
Ejercicio 1: Desarrollo de Personajes
PERSONAJES PRINCIPALES:
Luis: El niño trabajador.
Carlos: El hombre que brinda ayuda a Luis y su familia.
PERSONAJES SECUNDARIOS:
Catalina: La madre de Luis.
Víctor: El niño que se burla de Luis.
Ejercicio 2: Estructura de la Trama
“EL NIÑO DE LOS ZAPATOS ROTOS”
Si algo quería Luis por encima de todo, eso era estudiar, lo demostraba yendo al tercer grado en
su difícil situación. El niño venía de vivir una infancia muy fuerte, en un pueblo muy pobre en el
cantón Muisne – Esmeraldas y con una familia fragmentada.
Él nunca conoció a su padre y su madre hacía un esfuerzo enorme para conseguir el dinero diario
para alimentarlo a él y a sus tres hermanos. Luis, con tan solo nueve años de edad, decidió
trabajar en la calle en las tardes, mientras estudiaba en la mañana. El niño vendía dulces y
también reciclaba latas y plásticos, para recoger algo de dinero.
No se sentía mal por ello, porque debía ayudar a su mamá y porque no hay nada malo en
trabajar. Lo que sí no era bueno, es que un niño de esa edad trabaje.
Un día pasó algo en la escuela que Luis no esperaba. Él llegó temprano, como siempre, primero
que todos y con la tarea lista, pues la había hecho en la tarde anterior luego de regresar de su
trabajo.
Pasados unos minutos empezaron a llegar los demás niños y uno de ellos (Víctor) comenzó a
señalarlo mientras hablaba en voz baja con un grupo. Al instante iniciaron las risas y la burla,
gritaban, “hueco en el zapato, hueco en el zapato”, mientras señalaban a Luis.
El niño, que siempre había cuidado sus zapatos y su ropa, no se había fijado que esa mañana se
habían roto y tenían un agujero grande que dejaba ver sus calcetines.
Ante los gritos y las burlas de sus amigos, el niño empezó a llorar. Tomó sus cosas y se fue a su
casa, destrozado. Sus compañeros de clases no paraban de reírse y burlarse. Al llegar a su hogar,
Luis secó sus lágrimas y se fue a trabajar, no había tiempo de lamentaciones. Aunque, claro, el
niño no dejaba de pensar en sus zapatos y que no tenía para comprarse unos nuevos.

Ejercicio 3: Diálogos
Luis era un niño muy estudioso, que en las mañanas iba a la escuela y en las tardes trabajaba
para ayudar en el hogar, por lo que, llegó temprano a la escuela, como de costumbre y con todas
sus tareas completas.
Luis: Madre me voy a la escuela.
Catalina: Ve con cuidado hijo, cuidándose de tantos peligros que existen en la calle.
Pasados unos minutos, luego de que Luis llegara a la escuela, empezaron a llegar los demás niños
y uno de ellos (Víctor) comenzó a señalarlo mientras hablaba en voz baja con un grupo.
Víctor: Miren amigos, Luis trae los zapatos rotos.
Amigos de Víctor: ja, ja, ja, ja, ja, tiene hueco en el zapato, tiene hueco en el zapato.
Luis, llora y se retira para su casa, una vez que llega se seca las lágrimas y se dirige a trabajar.
Luis: Mamá me voy a trabajar.
Catalina: Gracias hijo por ayudarme en el trabajo, regresa pronto.
Mientras vendía los dulces y recogía las latas se le acercó un carro muy lujoso.
Carlos: ¡Hey!, niño, ven acá
Luis: Sí, dígame, ¿cuántos dulces quiere?
Carlos: Quiero la caja entera.
Luis: Gracias, señor. Hoy podré irme temprano a casa.
Luego de la venta, Luis se dirigió a su casa con una extraña mezcla de sentimientos encima,
estaba bien porque había vendido todo, pero mal por sus zapatos y porque no quería ir a su
escuela así.
Al llegar a casa, el niño encontró a su mamá llorando.
Luis: Mami, mami ¿Qué pasa?
Mamá: Un milagro, hijo, un milagro, pasa al cuarto para que veas.
Adentro de la habitación Luis encontró mucha ropa nueva y pares de zapatos, de las tallas de él
y sus hermanos, además había allí materiales de estudio, enciclopedias y cuadernos.
El niño rompió en llanto al ver todas las cosas, resulta que el señor de la camioneta lujosa había
hecho un seguimiento de las labores de Luis y de cómo estudiaba mientras trabajaba. Averiguó
donde vivía y la situación de su familia y les compró todo lo necesario, luego para que la sorpresa
fuese más rápida, fue y le compró al niño sus dulces.
Desde ese entonces Luis sigue llegando primero a la escuela, con sus tareas listas, no ha dejado
de trabajar y es el que mejores notas tiene, mientras que sus compañeros fueron sancionados
por burlarse y luego le pidieron disculpas.
Fin.

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