ÍNDICE
I. Patología.............................................................................................................................. 2
1.1 Definición......................................................................................................................2
1.2 Características............................................................................................................. 3
1.3 Causas......................................................................................................................... 5
1.4 Consecuencias.............................................................................................................6
II. Terapia.................................................................................................................................8
2.1 Definición......................................................................................................................8
2.2 Estructura del tratamiento............................................................................................ 9
2.3 Dinámica.....................................................................................................................11
Escenificación: Aplicación de la Terapia de Exposición Prolongada (TEP) en un
paciente con TEPT..................................................................................................... 11
III. Formación terapéutica....................................................................................................13
3.1 Formaciones nacionales............................................................................................ 13
3.2 Formaciones internacionales..................................................................................... 15
I. Patología
1.1 Definición
Para tener una visión clara el estrés y el trauma psíquico son dos definiciones que
proceden de ámbitos distintos que llegaron a converger. El estrés traumático, según Engel
(1962) es “todo proceso originado tanto en el ambiente exterior como en el interior de la
persona, que implica un apremio o exigencia sobre el organismo, y cuya resolución o manejo
requiere el esfuerzo de los mecanismos psicológicos de defensa, antes de que sea actividad de
cualquier otro sistema”. En el desarrollo normal del individuo se acepta que un cierto nivel de
estrés psicológico es inevitable, e incluso necesario para que el proceso obtenga resultados
óptimos, pero que a niveles superiores pueden empezar a presentarse manifestaciones
patológicas (González de Rivera, 1980).
Según el American Psychiatric Association (2013) el TEPT es un trastorno que puede
desarrollarse tras la exposición a un evento traumático real o amenazante, que involucra la
muerte, lesiones graves o violencia sexual. Esta exposición puede ser directa, indirecta (por
ejemplo, ser testigo del evento), o repetida (como en el caso de trabajadores de emergencia).
Cuando las circunstancias estresantes alcanzan un nivel y una intensidad tan elevados
que provocan una desestabilización repentina y total de la estructura psíquica, superando por
completo las capacidades de adaptación y defensa, lo que surge se conoce como «estrés
traumático». El estrés traumático puede definirse como la suma de factores externos que
provocan en el individuo un trauma psicológico.
Aunque las descripciones clínicas más detalladas sobre el trastorno de estrés
postraumático (TEPT) se publicaron principalmente en el siglo XX, sus orígenes pueden
rastrearse hasta la Grecia clásica. El médico griego Hipócrates ya hacía mención de las
pesadillas que experimentaron los soldados sobrevivientes de batallas, asociándolas a las
secuelas de los enfrentamientos. Además, Heródoto, en su Historia, describió los síntomas
2
que padecían los combatientes que participaron en la Batalla de Maratón, proporcionando así
las primeras referencias sobre los efectos psicológicos del trauma en los soldados (Carvajal,
2002).
El concepto de trauma psíquico, introducido por Breuer en 1893 para abordar el
origen de la neurosis histérica, se definía en aquel momento como «toda experiencia
evocadora de emociones desagradables tales como pánico, angustia, vergüenza o dolor
físico» (Breuer, 1893), luego esta definición fue fabricada en términos generales: «Una
experiencia es traumática cuando en un corto lapso de tiempo produce una sobrecarga de
excitación neuronal que no puede ser disipada de la manera habitual, dando como resultado
alteraciones permanentes en la distribución de la energía psíquica» (Freud, 1916). Esta última
mencionada es todavía válida. Se reconoce ampliamente que, aunque los traumas menores
pueden no desbordar de forma aislada los mecanismos psicológicos de defensa, pueden
volverse patógenos si se acumulan y actúan de manera persistente y repetida.
También, el Psicólogo Escudero (2021) nos señala que: “El trastorno por estrés
postraumático (TEPT) es una condición que algunas personas desarrollan después de
experimentar o presenciar un evento impactante, violento, estresante o peligroso. Este
trastorno puede afectar no solo a las víctimas directas, sino también a testigos, familiares o
personal de intervención”.
1.2 Características
Según el U.S. Department of Veterans Affairs, National Center for PTSD (2025) el
TEPT se caracteriza principalmente por fenómenos invasores, conductas evitativas,
pensamientos negativos y síntomas de hiperalerta en respuesta a un suceso traumático, se
puede presentar en cualquier persona y a cualquier edad.
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Una persona que tiene aquello presenta diversos síntomas que le hacen revivir el
momento por ello tiende a evitar todo lo relacionado a ese suceso. A continuación
detallaremos cada uno de estos síntomas .
- Revivir los síntomas: esto se presenta mediante evocaciones recurrentes de
los sucesos traumáticos también hace que la persona sienta que todo se repite.
Esos recuerdos vienen con un sentimiento de miedo intenso. Estas
evocaciones se pueden manifestar en: recuerdos intrusivos, pesadillas y
escenas retrospectivas (la persona cree por un instante que volvió atrás en el
tiempo y se comporta como si estuviera de nuevo en el suceso).
- Síntomas de evitación: las personas con este trastorno evitan situaciones,
pensamientos que evoquen los sucesos traumáticos, evitan a toda costa hablar
del suceso con la familia.
- Tener más pensamientos y sentimientos negativos que antes del evento: la
forma en que piensas sobre ti mismo y los demás puede volverse más negativa
debido al trauma. Por ejemplo, podrían sentir una disminución en su capacidad
para experimentar emociones positivas, como el afecto o el amor hacia los
demás, así como perder el interés en actividades que antes les resultaban
placenteras. También pueden presentar dificultades para recordar detalles del
trauma o evitar hablar sobre lo ocurrido. Además, pueden experimentar
sentimientos persistentes de culpa o vergüenza, acompañados de la idea de que
podrían haber hecho algo para prevenir el suceso.
- Síntomas de hiperactivación: pueden experimentar una percepción
aumentada del peligro, incluso si no están en situaciones de riesgo. Esto puede
resultar en un estado de alerta mucho más agudo que lo normal, y, por
ejemplo, examinan su entorno en busca de amenazas potenciales o sienten la
4
urgencia de ubicarse en lugares públicos con la espalda contra una pared. Es
posible que se asusten o se sobresalten con mayor facilidad y que respondan
con un miedo desproporcionado a ruidos fuertes o movimientos sorpresivos.
Los indicios del trastorno de estrés postraumático generalmente aparecen de
inmediato tras el evento traumático o dentro de un mes. En los infantes, los síntomas suelen
expresarse a través de comportamientos y pueden incluir la repetición del evento traumático
durante el juego o mediante dibujos. Con frecuencia, los niños se atribuyen la culpa de
manera errónea por lo que ocurrió. La manifestación del TEPT puede diferir entre distintas
culturas. Por ejemplo, en ciertas culturas, puede ser más común externar enojo en relación
con lo ocurrido, lo que hace que esta experiencia se vuelva más evidente. En otras
sociedades, quienes padecen trastorno de estrés postraumático pueden presentar más
frecuentemente síntomas físicos sin una causa clara, como cefaleas o problemas
gastrointestinales.
1.3 Causas
El trastorno por estrés postraumático, similar a otras condiciones de salud mental,
surge de la combinación de elementos sociales, psicológicos y biológicos. Cualquier
individuo puede desarrollar TEPT tras experimentar un evento que puede resultar traumático,
pero aquellos que ya han pasado por experiencias traumáticas previas son más propensos a
padecerlo. Las mujeres tienden a sufrir TEPT más que los hombres. Además, factores como
tener antecedentes familiares de problemas de salud mental, así como una edad joven y
niveles educativos bajos, pueden aumentar la probabilidad de desarrollar TEPT tras una
experiencia potencialmente traumática.
Ciertas circunstancias de gran estrés o ansiedad pueden sobrepasar nuestra habilidad
psicobiológica y mental para manejar emociones intensas, llevando a la activación de
mecanismos de defensa. Aunque estos mecanismos ayudan a prevenir daños más graves,
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eventualmente pueden dar lugar a la manifestación de síntomas. Cabe señalar que los eventos
traumáticos son los que llegan de manera súbita e imprevista, que se extienden por un tiempo
prolongado, cuando una persona se siente atrapada y sin opción de huida, si son generados
por la acción humana, cuando resultan en numerosas muertes, si producen amputaciones y
pérdida de extremidades y cuando hay menores de edad implicados.
Además, según el especialista Orozco (2020) nos refiere estas siguientes causas :
Una combinación compleja de experiencias estresantes, el riesgo de problemas
mentales hereditarios y las características de personalidad individuales pueden causar el
TEPT, los trabajos de alto riesgo con exposición a situaciones traumáticas, como los agentes
de policía, el personal militar o los bomberos, pueden ser un factor, experimentar un trauma
muy intenso o de larga duración también puede contribuir. Los problemas con el abuso de
sustancias, como el consumo excesivo de alcohol o drogas, pueden aumentar la probabilidad,
de haber sufrido abuso infantil es otro factor, los problemas psicológicos coexistentes como
la depresión o la ansiedad también pueden influir. Carecer de un sistema de apoyo de
familiares y amigos puede aumentar el riesgo, tener familiares cercanos con problemas de
salud mental como depresión o ansiedad también podría favorecer la aparición de este
trastorno
La forma en que ocurrió el evento también puede influir en la probabilidad de
desarrollar TEPT. Por ejemplo, experimentar eventos traumáticos de manera recurrente o
continua, sufrir lesiones graves durante el evento o ser testigo del sufrimiento de otros puede
incrementar el riesgo. Además, obtener apoyo social después de eventos traumáticos puede
disminuir la posibilidad de sufrir TEPT.
1.4 Consecuencias
El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) genera consecuencias significativas que
afectan la vida de las personas que lo padecen. El trauma puede surgir no solo de la
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experiencia directa de un evento, sino también de haberlo presenciado o escuchado. Los
síntomas impactan negativamente en el funcionamiento social, ocupacional y en otras áreas
relevantes de la vida del individuo (Báguena Puigcerver, 2001). A nivel psicológico, se
observan síntomas de reexperimentación, evitación, alteraciones cognitivas y emocionales, e
hiperactivación, tal como describe el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (American Psychiatric Association, 2014).
Los síntomas de reexperimentación incluyen recuerdos intrusivos, pesadillas y
sensaciones de revivir el evento traumático, mientras que las conductas de evitación se
manifiestan en el esfuerzo consciente por no recordar el trauma o evitar situaciones
asociadas. En cuanto a las alteraciones en las cogniciones y el estado de ánimo, se presentan
sentimientos de culpa, miedo, desapego emocional y una visión negativa de uno mismo y del
mundo. La hiperactivación se evidencia a través de la irritabilidad, dificultades para
concentrarse, hipervigilancia y problemas de sueño (American Psychiatric Association,
2014).
En el ámbito físico, el TEPT provoca manifestaciones como insomnio, fatiga crónica,
dolores musculares, problemas gastrointestinales y disfunciones somáticas generales (Botero
García, 2005). Estos síntomas reflejan la carga fisiológica del trauma, ya que el organismo
permanece en un estado de alerta constante, afectando el equilibrio de los sistemas
neuroendocrino e inmunológico (Yehuda, 2002).
Desde el plano social, el trastorno favorece el aislamiento y la disminución de las
redes de apoyo interpersonal. Las personas afectadas tienden a desconfiar de los demás y a
retirarse de sus vínculos afectivos, lo que incrementa su sensación de soledad y desesperanza
(Ehlers & Clark, 2000). Esto, a su vez, dificulta el proceso de recuperación, ya que el apoyo
social ha demostrado ser un factor protector fundamental en el afrontamiento de eventos
traumáticos.
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En términos conductuales, muchos individuos desarrollan estrategias de
afrontamiento desadaptativas como el abuso de sustancias, conductas de riesgo o
comportamientos autodestructivos, en un intento de anestesiar o evitar el dolor emocional
(Norton & Price, 2007). Estas conductas, lejos de aliviar el malestar, agravan la
sintomatología y complican el pronóstico del trastorno.
A nivel cognitivo, el trauma puede alterar los procesos de memoria y aprendizaje. Las
personas con TEPT presentan dificultades para organizar cronológicamente los recuerdos
traumáticos, lo que genera fragmentaciones, confusión y distorsiones en la interpretación de
los eventos vividos (Ehlers & Clark, 2000). Además, suelen desarrollar esquemas cognitivos
negativos persistentes sobre sí mismos, los demás y el mundo, reforzando sentimientos de
inseguridad y vulnerabilidad.
En definitiva, las consecuencias del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) son
amplias y profundas, afectando de manera integral el bienestar físico, psicológico, social y
conductual de la persona. Este panorama resalta la necesidad de una detección temprana y de
intervenciones terapéuticas eficaces, como la Terapia de Exposición Prolongada, que
permitan la elaboración adecuada de los recuerdos traumáticos, la reducción del malestar
emocional y la restauración del funcionamiento adaptativo.
II. Terapia
2.1 Definición
La terapia de exposición prolongada es un método de psicoterapia de extinción que
ayuda con el procesamiento emocional del trauma y se ha establecido como un tratamiento de
primera línea que es particularmente eficaz para el trastorno de estrés postraumático (TEPT)
(Norton & Price, 2007). Asimismo, su eficacia ha sido ampliamente respaldada por estudios
controlados y aleatorios realizados por varios grupos de investigación independientes, que
han demostrado que esta terapia es más efectiva que condiciones de control como la lista de
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espera y está a la par de otros tratamientos específicos (Kichic & D’Alessio, 2024). Además,
su uso ha sido beneficioso para una amplia gama de trastornos relacionados con la ansiedad,
incluidas las fobias, el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de pánico, el trastorno de
ansiedad social y otros trastornos (Botero García, 2005).
La exposición prolongada es una técnica de intervención dentro de la terapia de
exposición que se considera eficaz porque puede debilitar el vínculo entre el estímulo temido
y la respuesta emocional condicional. Esta técnica fomenta un deterioro progresivo de dicha
respuesta emocional mediante la repetición sistemática, lo que puede llevar a su extinción.
La mayor parte de la investigación sobre esta técnica se ha centrado en personas con
trastorno de estrés postraumático (TEPT) y ha empleado la modalidad de exposición en la
imaginación, o la reanimación mental de la experiencia traumática. Dado que muchos
traumas provienen de experiencias extremas como la agresión sexual o los desastres
naturales, esta decisión responde tanto a consideraciones éticas como a la naturaleza del
trauma.
La evidencia científica proviene de los primeros ensayos clínicos con veteranos de
guerra y de estudios rigurosos más recientes con mujeres condenadas por violaciones. Por
ejemplo, Cooper y Clum (1989) asignaron aleatoriamente a ocho veteranos de la guerra de
Vietnam a un grupo que recibía tratamiento psicofarmacológico estándar y a otro grupo que
recibía el mismo tratamiento, pero con más sesiones de inundación mental. Ambos grupos
fueron preparados en cuanto a edad, estado civil, motivo, comorbilidades y medicación.
Aunque no se observaron cambios en la depresión ni la ansiedad como en el rasgo, los
resultados mostraron que el componente de exposición mejoró significativamente los
síntomas de TEPT. Todo esto respalda el uso de la exposición prolongada como una
intervención eficaz en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (TEPT) (Báguena
Puigcerver, 2001). En síntesis, la terapia de exposición prolongada ha demostrado ser una de
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las intervenciones más eficaces para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático y
otros trastornos relacionados con la ansiedad. Su base científica y su uso en diversos
contextos traumáticos la han convertido en una herramienta vital en la psicoterapia
contemporánea.
2.2 Estructura del tratamiento
Dentro de la estructura de la terapia de exposición prolongada, según Aspect
Counseling & Psychiatry (2025), se consideran tres puntos clave que son fundamentales para
su efectividad: duración, frecuencia y práctica continua. Estos componentes garantizan que el
proceso terapéutico sea lo suficientemente largo, frecuente y consistente para permitir la
confrontación e integración gradual de los recuerdos traumáticos, lo que en última instancia
ayuda a disminuir los síntomas del trastorno.
Duración: Esto va dependiendo de las necesidades y el progreso de cada individuo, la
terapia EP suele durar entre 8 y 15 sesiones.
Frecuencia: Las sesiones generalmente se programan con una frecuencia semanal.
Práctica: Se anima a las personas a realizar ejercicios de exposición en casa entre sesiones.
Esto puede implicar revivir recuerdos traumáticos o vivir situaciones traumáticas reales.
Por un lado, según Rothbaum, Foa y Hembree (2008), la terapia de exposición
prolongada consiste en una serie de procedimientos estructurados que proporcionan un
enfoque sistemático al trauma. En primer lugar, se educa al paciente sobre las respuestas
comunes después de un evento traumático para normalizar sus sentimientos y disminuir el
miedo a sus propias reacciones. Después se introduce una técnica de respiración controlada
que ayuda a la regulación emocional durante los momentos de ansiedad. Posteriormente, se
utiliza la exposición en vivo, que consiste en exponer progresivamente a situaciones, lugares
u objetos que se han evitado por el daño que provocan. Por último, se utiliza una exposición
prolongada a imágenes, en la que el paciente vuelve a la vida y describe el incidente
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traumático en detalle en un entorno terapéutico seguro con el objetivo de procesar la
experiencia emocionalmente y disminuir su impacto. Por otro lado, según la U.S. Department
of Veterans Affairs, National Center for PTSD (2025) se organiza en varias etapas que buscan
reducir el malestar relacionado con el trauma. Primero, el terapeuta ofrece una explicación
general del tratamiento y enseña técnicas de respiración para controlar la ansiedad. Luego, se
identifica una lista de personas, lugares o actividades que el paciente ha evitado desde el
suceso traumático. Con esta información, se inicia la exposición en vivo, en la que el paciente
enfrenta gradualmente las situaciones temidas. Más adelante, se realiza la exposición
imaginaria, donde se relatan los detalles del trauma durante la sesión y se utilizan grabaciones
para reforzar el trabajo terapéutico. Con el tiempo, el paciente logra disminuir los recuerdos
intrusivos, la evitación, pensamientos negativos y los síntomas de hiperactivación.
2.3 Dinámica
Escenificación: Aplicación de la Terapia de Exposición Prolongada (TEP) en un
paciente con TEPT
El caso presentado está basado en un paciente que, tras haber vivido una experiencia
traumática al ser seguido por un desconocido durante la noche, desarrolló síntomas
característicos del TEPT, como hipervigilancia, reexperimentación del evento, evitación de
lugares relacionados y reacciones emocionales intensas. A través de esta representación, se
busca ilustrar de manera práctica cómo se lleva a cabo el proceso terapéutico de exposición
prolongada en un contexto clínico.
Personajes:
● Terapeuta
● Paciente
● Narrador
Desarrollo de la Escenificación:
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Narrador: La Terapia de Exposición Prolongada es una intervención que ayuda a las
personas a procesar experiencias traumáticas, enfrentando gradualmente los
recuerdos, sensaciones y pensamientos asociados al trauma en un entorno
seguro y controlado
Terapeuta: Buenos días. Hoy vamos a trabajar sobre uno de los recuerdos que aún te
genera malestar. Recuerda que tú tienes el control. Podemos pausar en
cualquier momento. ¿Estás preparado para comenzar?
Paciente: Sí, quiero intentarlo.
Terapeuta: Muy bien. Cierra los ojos si te sientes cómodo y vuelve mentalmente a ese
momento difícil. Cuéntame lo que ves, escucha tus emociones como si
estuvieras allí, pero recordando que ahora estás a salvo.
Paciente: Era una noche oscura. Estaba caminando hacia mi casa después del trabajo.
Sentía que alguien me observaba, pero no veía a nadie.
Terapeuta: Sigue describiendo. ¿Qué más notabas a tu alrededor?
Paciente: Las calles estaban vacías. Escuchaba mis propios pasos y, de pronto, el
sonido de otro paso más detrás de mí. Empecé a caminar más rápido. Mi
corazón latía muy fuerte.
Narrador: En esta etapa de la exposición, el paciente está reviviendo sensaciones
corporales y percepciones asociadas al evento traumático. Esto permite
acceder a memorias emocionales que suelen evitarse, facilitando el
procesamiento.
Terapeuta: Estás haciendo un gran trabajo. Aunque resulte incómodo, es importante
quedarnos en esos recuerdos para que tu cuerpo aprenda que ahora ya no
corres peligro. ¿Qué sucedió después?
Paciente: Comencé a correr. No miraba atrás. Llegué a la puerta de mi casa, mis
manos temblaban tanto que apenas podía abrirla. Me encerré y lloré por
mucho tiempo.
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Terapeuta: Ahora estás recordando esa experiencia con apoyo, en un entorno seguro.
Cada vez que enfrentas estos recuerdos, disminuyes el poder que tienen
sobre ti. ¿Cómo te sientes ahora?
Paciente: Un poco cansado, pero también siento que el miedo no es tan fuerte como
antes.
Terapeuta: Eso es un avance importante. Recuerda que cada exposición te acerca más a
recuperar tu tranquilidad y retomar el control de tu vida.
Narrador: Como hemos visto, la Terapia de Exposición Prolongada permite que el
paciente enfrente sus recuerdos dolorosos en un contexto controlado,
logrando que, poco a poco, disminuyen su intensidad y su impacto
emocional. A través de la repetición, el paciente fortalece su capacidad de
afrontamiento y comienza a sanar.
La dramatización presentada evidencia el proceso de afrontamiento emocional que
promueve la Terapia de Exposición Prolongada en el tratamiento del Trastorno de Estrés
Postraumático. A través de la evocación controlada y repetitiva del recuerdo traumático, el
paciente logra resignificar su experiencia, disminuir progresivamente el malestar asociado y
recuperar su funcionalidad en la vida diaria.
Este ejercicio práctico muestra que, aunque las experiencias traumáticas dejan
profundas heridas emocionales, un abordaje sistemático, respetuoso y realizado en un
ambiente seguro permite trabajar el miedo, la angustia y la evitación. De este modo, se
facilita el proceso de sanación emocional y la recuperación de la confianza en sí mismo y en
el entorno.
La Terapia de Exposición Prolongada, aplicada de manera ética y sostenida, se
convierte en una herramienta fundamental para ayudar a los pacientes a reconstruir su vida
después del trauma.
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III. Formación terapéutica
3.1 Formaciones nacionales
Actualmente, en el Perú no se cuenta con centros que ofrezcan programas de
formación terapéutica completos y especializados en Terapia de Exposición Prolongada
(TEP) basados en el protocolo original de la Dra. Edna Foa. A continuación, se presentan
algunas recomendaciones de cursos menores que permiten adquirir conocimientos teóricos y
prácticos básicos en TEP.
3.1.1 Primer centro
1.- Nombre del centro:
● Innova Psychological Group
2.-Logo del centro
3.- Lugar:
● Formación completamente en línea, accesible desde cualquier ubicación.
4.- Tiempo de estudio:
● 4 horas de contacto de educación continua
5.- Requisitos previos:
● Psicólogos, terapeutas y profesionales de la salud mental.
6.- Costo:
● $50 USD.
3.1.2 Segundo centro
1.- Nombre del centro:
● Instituto Esencial
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2.-Logo del centro:
3.- Lugar:
● Formación completamente en línea, accesible desde cualquier ubicación.
4.- Tiempo de estudio:
● Curso asincrónico de 8 módulos, recomendación de realizar 1 módulo por semana, en
ese caso serían 2 meses.
5.- Requisitos previos:
● Psicólogos, terapeutas y profesionales de la salud mental.
6.- Costo:
● $49
7.- Certificación:
● Se entrega certificado al finalizar
3.2 Formaciones internacionales
3.2.1 Primer centro
1.- Nombre del centro:
● Center for the Treatment and Study of Anxiety
2.- Logo del centro:
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3.- Lugar:
● Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos
4.- Tiempo de estudio:
● Taller intensivo: 4 días de formación presencial o virtual en TEP.
● Supervisión clínica: Realización de al menos 2 casos completos de TEP bajo la
supervisión de un consultor certificado.
● Duración total: La certificación debe completarse en un plazo máximo de 1 año desde
la firma del contrato.
5.- Requisitos previos:
● Título universitario en un área de la salud mental: Debes ser psicólogo, psiquiatra,
trabajador social clínico, terapeuta matrimonial y familiar, consejero profesional
licenciado u otro profesional de la salud mental con licencia o en vías de obtenerla.
● Experiencia clínica básica: Se espera experiencia previa atendiendo pacientes en
psicoterapia, aunque no es necesario formación previa específica en terapia
cognitivo-conductual o en trauma.
● Interés y compromiso en el tratamiento de TEPT: Se prefiere que los participantes
trabajen o planeen trabajar con pacientes con trastorno de estrés postraumático.
● Idioma: La formación se imparte en inglés.
● El terapeuta es responsable de la compra de todo el equipo de grabación de video y
audio (p. ej., videocámaras, grabadoras de voz digitales) para el tratamiento y la
consulta.
6.- Costo:
● $6,000 USD, que incluye la revisión de hasta 24 sesiones de TEP (45 minutos de
revisión por sesión) y 30 minutos de consulta telefónica por sesión.
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● Sesiones adicionales: En caso de requerir más de 24 sesiones, se aplicará un costo
adicional de $240 USD por hora.
7.- Certificación:
● Al completar con éxito la formación y supervisión, se obtiene la certificación oficial
como terapeuta en TEP, reconocida por el CTSA y la Dra. Edna Foa, desarrolladora
de la terapia.
3.2.2 Segundo centro
[Link] del centro: Centro de Ansiedad y Trastornos Relacionados (CEAN)
[Link] del centro:
[Link]: [Link] 1475 OF. 608, Buenos Aires, Argentina.
[Link] de estudio: 4 días
[Link] previos:
● Matrícula profesional.
● Disponer de equipamiento necesario para poder conectarse (conexión de internet, un
espacio apropiado en su casa/oficina que permita privacidad durante el curso).
● Disponer de un espacio que no sea ruidoso y libre de distracciones (Si Usted tiene
hijos, debe arreglar para que sea cuidado por otro durante el dictado del
entrenamiento).
● Asistir y mantener prendida su cámara en todo momento durante los 4 días del
entrenamiento sin excepción como condición para recibir el certificado de asistencia.
● Comprometerse a no copiar ni distribuir los materiales que se le brinden durante el
entrenamiento.
17
● Dar su consentimiento en acatar y cumplir todas las normas de confidencialidad,
incluyendo pero no limitándose a no grabar ni en audio ni en video, ni en ninguna otra
forma, ninguna parte del entrenamiento.
[Link]:
● Aproximadamente USD 1500 por persona.
[Link]ón:
● Luego de completar el entrenamiento de 4 días en Terapia de Exposición Prolongada,
los terapeutas que lo deseen podrán realizar un programa de entrenamiento que lleva a
la certificación de aquel que provee PE. Dicha certificación está reconocida por el
Center for the Treatment and Study of Anxiety (CTSA) de la Universidad de
Pensilvania, USA.
18
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