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INFORME JURÍDICO N° 015-2023-JUS/EFD
A : PERCY ELISBAN CASTILLA ANCHANTE
Docente del curso de Responsabilidad Civil
DE :
Estudiante de la Facultad de Derecho
ASUNTO : Solicitud de informe jurídico sobre la Casación N°1714-2018 Lima
FECHA : Chincha, 07 de noviembre de 2023
I. ANTECEDENTE
Lis Geraldine Rojas Loyola interpuso demanda de indemnización por daños y perjuicios
contra Ferrocarril Central Andino S. A. y Ferrovías Central Andina S. A.; a la primera
como propietaria del tren numero 1001 conducida por John Rony Lopez Jara. El día 29
de julio del 2010, su hijo BHRR, de 11 años de edad, quien padecía de autismo, fue
atropellado por el tren número 1001 de propiedad de la empresa Ferrocarril Central
Andino S. A., conducido por John Rony López Jara, produciéndose su deceso
instantáneo. Por lo cual demanda se le reconozca como resarcimiento la suma de ciento
cincuenta mil millones cincuenta y tres mil soles (S/150 000 053 000,00) disgregados de
la siguiente forma: a) S/53 000,00 por daño emergente; b) S/150 000 000 000,00 por
daño moral.
Menciona que demanda a la empresa Ferrovías Central Andina S. A. por tener la calidad
de concesionaria de la infraestructura férrea, la misma que no le ha dado mantenimiento
a la vía, ya que no existen bandas de protección en la parte donde falleció el menor.
Por su parte, una de las empresas demanda Ferrovias Central Andina S. A. contesta la
demanda manifestando lo siguiente: i) No tiene por qué imputársele responsabilidad ya
que la pretensión demandada se sustenta en la responsabilidad objetiva por considerarse
el tren como un bien riesgoso; teniéndose en cuenta que es concesionaria de la
operación y mantenimiento de la infraestructura vial de acuerdo con el contrato de
concesión celebrado con el Estado, no constituyendo peligro la vía férrea. ii) Que no
estando probado que el accidente haya ocurrido porque la vía férrea no contaba con las
barras de protección. iii) Que no se ha acreditado qué norma se ha trasgredido o qué
norma exige que la zona en que yacía el menor luego de huir del control de su madre era
necesario que estuviera amurallada o con barreras. iv) Que las vías férreas en muchos
lugares atraviesan lugares poblados sin que por ello las personas estén autorizadas a
transitar por los rieles o que los mismos estén aislados por barras u otros; por lo cual, a
su caso no es aplicable el concepto de bien riesgoso. v) Que el maquinista de la
locomotora percibió visualmente un bulto que se hallaba en los rieles y, pese a que frenó,
no pudo evitar arrollarlo. vi) El Informe Técnico N.° 332-10-UIAT-PNP-G-1 indica que el
menor no realizó ninguna acción, pues no ponderaba el peligro debido a su condición de
autista; y, refiere que el menor se encontraba bajo el cuidado y responsabilidad de su
señora madre, debiendo tener la demandante las precauciones necesarias para evitar
que el menor escapara de su control. vii) La vía donde fue atropellado el menor no es
peatonal, estando prohibido el tránsito de personas ajenas a la actividad ferroviaria. viii)
El monto del petitorio resulta ser exorbitante.
A su vez, la codemandada Ferrocarril Central andino S. A. contesta la demanda
solicitando se declare infundada señalando lo siguiente: i) es una persona jurídica cuyo
objeto es transportar carga y pasajeros, desempeñando dicha función desde el año 1999;
y ii) en este caso de responsabilidad extracontractual fue la conducta imprudente de la
víctima la que rompió el vínculo o nexo causal, por lo cual no puede atribuírsele
responsabilidad indemnizatoria; por esa razón es que la denuncia penal no tuvo éxito
debido a que la figura es de responsabilidad objetiva, no habiendo la parte accionante
aportado las pruebas necesarias.
II. ANÁLISIS
SOBRE LA DECISIÓN EN PRIMERA INSTANCIA
En primera instancia, se declara infundada la demanda en el caso de Ferrovías Central
Andina S. A., al no haberse demostrado qué norma incumplió en el desarrollo de sus
actividades (antijuricidad) y por no haberse demostrado que haya incurrido en deficiencia
en el cumplimiento de sus obligaciones asumidas (evento dañoso e imputación); y
respecto a Ferrocarril Central Andino S. A., no resulta ser responsable del daño causado
al haberse determinado la ocurrencia de una fractura causal, ya que el accidente se
debió al propio hecho de la víctima (artículo 1972 del Código Civil).
SOBRE LA DECISIÓN EN SEGUNDA INSTANCIA
En segunda instancia, se revoca la sentencia de primera instancia que declaró infundada
la demanda sobre indemnización por daños y perjuicios (responsabilidad
extracontractual), y reformándola la declararon fundada en parte, debiéndose fijar la
suma de S/8,500,00 por concepto de daño emergente y la suma de S/800 000,00 por
concepto de daño moral, con costas y costos del proceso, bajo los siguientes
fundamentos:
1. Se debe considerar el contrato de concesión de Ferrocarril Central Andino S.A.
para verificar cuáles eran las funciones de la empresa concesionaria Ferrovías
Central Andina S. A. que tenía respecto a la seguridad para evitar accidentes.
2. La acción llevada a cabo por el tren 1001 perteneciente a Ferrocarril Central
Andino S. A., que resultó en el fallecimiento del niño, estaba involucrada en una
actividad de alto riesgo. Esto se debe a que la responsabilidad civil recae no en el
conductor del vehículo peligroso, sino en la empresa propietaria u operadora que
realiza la actividad ferroviaria, la cual, por su naturaleza, implica riesgos
significativos. Por lo tanto, la responsabilidad de la empresa es directa debido a la
actividad que realiza.
3. En este caso, el nexo causal se presenta por la relación que une al maquinista y
su empleadora, la empresa Ferrocarril Central Andino S. A., y por ser la persona
que ocasionó la muerte del menor. De este modo, es evidente que la dicha
empresa es responsable de los daños ocasionados por el conductor a su servicio,
de acuerdo con lo establecido en el artículo 1970 del Código Civil.
4. En cuanto a la excepción que libera de responsabilidad debido a la imprudencia
de la víctima, no se puede atribuir imprudencia al menor, ya que resulta evidente
que se encontraba dentro del ámbito de protección que la ley brinda a los
menores. La ley dice a los menores inimputables con el propósito de
resguardarlos de asumir responsabilidad por sus acciones, debido a su falta de
madurez física y emocional. Adicionalmente, el menor carecía de la capacidad
mental necesaria para anticipar las posibles consecuencias de su conducta o para
tener el discernimiento suficiente que le permitiera prever un resultado perjudicial
como resultado de sus acciones, debido a su condición de "autismo leve".
5. Sobre la imprudencia de la madre del menor, aunque es cierto que en el momento
en que se encontraba con su hijo en la plaza de armas no pudo controlar su
comportamiento y este se alejó de su lado, se puede observar que la madre
emprendió todas las acciones necesarias para recuperar a su hijo y, cuando este
desapareció, trabajó en conjunto con el padre para buscarlo y presentar la
denuncia correspondiente ante la comisaría de San Andrés.
6. No existe evidencia alguna de que las empresas demandadas hayan cumplido
con la instalación de sistemas de seguridad de acuerdo a los requisitos
estipulados en el Reglamento Nacional de Ferrocarriles.
7. Dado que el maquinista en cuestión había experimentado múltiples accidentes
ferroviarios y acumulaba veinte años de experiencia laboral, era razonable
esperar que, al detectar un obstáculo en la vía férrea, aplicara inmediatamente el
freno para prevenir un posible atropello, en lugar de esperar hasta identificar el
obstáculo para tomar medidas. Esto constituye una violación del deber de no
causar daño y, por lo tanto, se configura la antijuricidad en este caso.
8. En lo que respecta al daño moral, este se origina en el sufrimiento experimentado
a raíz del fallecimiento del hijo, un acontecimiento que genera un inmenso dolor y
angustia en la persona que lo atraviesa.
SOBRE LAS RAZONES DEL RECURSO DE CASACIÓN Y EL FALLO
Las empresas demandadas presentaron una impugnación contra la sentencia de
segunda instancia que las obliga a efectuar el pago mencionado, utilizando el recurso de
casación. Sus argumentos se centran tanto en cuestiones procesales como sustanciales.
Así, lo alegado por Ferrovías Central Andina Sociedad Anónima se resume:
- Infracción normativa procesal de los incisos 3 y 5 del artículo 139 de la
Constitución.
- Infracción normativa material del artículo 1972 del Código Civil, artículos 18, 22,
31, 36, 38, 51 y 52 del DS N° 032-2005-MTC, Reglamento Nacional de
Ferrocarriles.
A su turno, el recurso de casación interpuesto por la demandada Ferrocarril Central
Andino Sociedad Anónima se basó en:
- Infracción normativa procesal de los incisos 3, 5 y 14 del artículo 139 de la
Constitución Política del Perú; artículos 123, 374 y 429 del Código Procesal Civil y
aplicación indebida del principio de adquisición o comunidad de la prueba.
- Infracción normativa material por inaplicación del artículo 22 del Decreto Supremo
N° 032-2005-MTC, Reglamento Nacional de Ferrocarriles.
La Corte Suprema decide no admitir los recursos presentados por las empresas
demandadas, lo que resulta en la confirmación de la decisión de la Sala superior. Por lo
tanto, se establece la existencia de responsabilidad civil de las empresas, y esta decisión
se convierte en firme o ejecutoriada. La decisión se sustenta en los siguientes aspectos:
1. Criterio objetivo de imputación de responsabilidad
La Suprema Corte deje en claro que en los casos de responsabilidad objetiva la
valoración de la conducta del agente que causó el daño o cualquier otro elemento
relacionado a la misma es innecesaria.
Es decir, se trata de la responsabilidad sin culpa o por mera causalidad. Siendo que los
únicos casos de responsabilidad objetiva serían “aquellos en los cuales ni siquiera el
caso fortuito o la fuerza mayor son admisibles para librar al imputado del resarcimiento
que se le impone.
En nuestra jurisdicción, algunos consideran que la norma contenida en el artículo 1970
del Código Civil establece un criterio de imputación objetivo. Esta interpretación es
respaldada por la Corte Suprema de Justicia en la Casación N.° 365-2014-Lima, en
donde sostiene: “Efectuar actividades de consumidor directo de petróleo diésel sin las
autorizaciones respectivas, genera —ante la existencia de daño— responsabilidad
objetiva, por el uso de bien riesgoso (el vehículo) y el ejercicio de actividad peligrosa
(transporte de combustible), por lo que la norma a utilizar es la señalada en el artículo
1970 del Código civil”.
Es cierto que, a pesar de que la rigidez de la responsabilidad objetiva se ha visto
atenuada con la introducción del artículo 1972 en el Código de 1984, no debemos pasar
por alto que el legislador peruano quiso, y de hecho lo logró, incorporar en el sistema
legal peruano un régimen de responsabilidad objetiva en el ya mencionado artículo 1970.
Bajo este criterio de imputación, al imponer la responsabilidad, no es necesario analizar
el comportamiento o la conducta del agente responsable, ya que en estos casos se
responde por la simple causalidad. En otras palabras, se responde sin culpa, siendo
suficiente demostrar la relación causal entre la conducta atribuida y el daño causado, sin
necesidad de examinar el comportamiento del agente que generó el daño.
2. Causalidad y criterio de imputación
A partir de los argumentos presentados por los demandados, se advierte que se plantea
la existencia de una ruptura en la relación causal. Para respaldar esta afirmación, se
argumenta en primer lugar la condición de autismo del menor fallecido y, en segundo
lugar, se alega la falta de diligencia por parte de la madre al no poder mantener el control
de un hijo con dicha condición. Esto se hace con el propósito de invocar el artículo 1972
como base para eximir o limitar la responsabilidad.
Primero, decir que hablar de causalidad es referirse al causante o al evento generador
del daño, es identificar el autor de la conducta daños, y evidentemente cuando esta
causa provenga de un hacer o no hacer humano, podemos decir que se ha identificado la
causalidad o nexo causal entre la actividad imputada y el daño; mientras que cuando
hablamos de culpabilidad hablamos de análisis y valorización de la conducta causal, esto
es se refiere a un juicio de reprobabilidad, si se quiere; es más, en los casos de
responsabilidad civil objetiva, no se llega incluso a realizar la valorización de la conducta
causal, es decir no se requiere un análisis de culpabilidad, pero sí se requiere un análisis
causal que permita identificar la relación o nexo causal entre conducta imputada al
agente con el daño.
El elemento de culpabilidad implica cuestionar la conducta del agente y determinar si su
actuación ha sido culposa o no. Además, se busca determinar si la responsabilidad debe
basarse en un enfoque objetivo o subjetivo. Por otro lado, cuestionar el elemento causal
se centra en examinar si el evento atribuido es el verdadero generador del daño,
independientemente de si la conducta es culpable o no.
En efecto, tanto la sentencia de primera instancia como la de segunda instancia parecen
basar su decisión en la valoración del comportamiento o la censurabilidad de las
acciones del maquinista y, por otro lado, en la presunta violación de las normas del
Reglamento Nacional de Ferrocarriles por parte de las empresas demandadas. Sin
embargo, estas circunstancias no son valorables ni deberían ser consideradas para
determinar la responsabilidad de los demandados, de acuerdo con el criterio de
imputación objetivo que rige a la actividad desplegada para causar el daño (artículo 1970
del Código Civil).
Pues cuestionar el obrar de los demandados es cuestionar el criterio de imputación más
no la causalidad del daño.
3. Sobre la responsabilidad del conductor de la locomotora
La Corte Suprema indica, teniendo en cuenta lo anterior, que “se advierte en ambos
casos, que lo que se alega es la falta de negligencia del conductor, asunto que no es
materia del presente debate porque como se ha dicho aquí lo que se atribuye es una
imputación objetiva y no subjetiva”. Es decir, es importante que el colegiado haya
centrado el análisis en una responsabilidad basada en el riesgo, pero hubiera sido
apropiado que también hiciera la precisión de que en este caso es aplicable lo
establecido en el artículo 1981 del Código Civil, que dice:
Art. 1981.- “Aquél que tenga a otro bajo sus órdenes responde por el daño causado por
este último, si ese daño se realizó en el ejercicio del cargo o en cumplimiento del servicio
respectivo. El autor directo y el autor indirecto están sujetos a responsabilidad solidaria.”
Es interesante que, a pesar de que solo las empresas fueran demandadas en este caso,
no se haya dado relevancia al conductor de la locomotora, aun habiéndose realizado un
análisis detallado del historial de conducción de la persona que estaba al mando de la
locomotora, así como de los accidentes en los que se vio involucrado durante el ejercicio
de sus funciones como conductor. Aunque no estuviera directamente implicado en la
demanda, este análisis podría haberse llevado a cabo con el propósito de respaldar la
argumentación en torno a la responsabilidad de las empresas demandadas. Sin
embargo, es importante tener en cuenta que, en última instancia, la decisión legal se
centró en las empresas como partes demandadas y en su responsabilidad en el caso.
4. Sobre el Decreto Supremo N° 032-2005-MTC, Reglamento Nacional de
Ferrocarriles
Sobre la base de estos artículos, en la casación se señala que “las empresas recurrentes
consideran que, si alguna persona se introduce en la vía férrea, dichas disposiciones las
eximen de responsabilidad”.
La Corte Suprema no comparte la posición anterior, ya que considera que, si bien existen
normas prohibitivas, estas no implican, por sí solas, la exoneración de responsabilidad
para quienes causen un daño. Según la Corte, esa exención legal no existe, y de la
lectura de los dispositivos mencionados no se puede deducir tal conclusión. Sostener lo
contrario sería insostenible y llevaría a un resultado absurdo, ya que significaría que las
empresas demandadas quedarían exentas de reparar cualquier daño causado por
accidentes en la vía férrea, simplemente alegando que existen prohibiciones de circular
en esas zonas. La Corte Suprema, por tanto, parece destacar que las normas
prohibitivas no absuelven automáticamente de responsabilidad en casos de daño.
Es esencial tener en cuenta que nuevamente estamos tratando un caso de
responsabilidad basada en el riesgo, y para eximir de responsabilidad, deben
presentarse alguna de las circunstancias establecidas en el artículo 1972 del Código
Civil. Esto incluye situaciones como el caso fortuito o fuerza mayor, la intervención de un
tercero como factor determinante, o la imprudencia de la propia víctima.
III. CONCLUSIONES
Estando a las consideraciones expuestas, se concluye lo siguiente:
1. Para que se pueda establecer la responsabilidad civil, es necesario que se
cumplan todos los elementos constitutivos, que incluyen la existencia de una
conducta dañosa, la ocurrencia de un daño, la relación causal entre la conducta y
el daño, y la aplicación del criterio de imputación adecuado. En casos en los que
se aplica un criterio de imputación objetivo, como el que se discute en el caso de
la casación, la valoración del comportamiento del agente responsable se vuelve
irrelevante, ya que la responsabilidad se establece en función de la causalidad
objetiva. Esto destaca la importancia de considerar el enfoque de imputación
correcto en cada caso para determinar la responsabilidad civil de manera
adecuada.
2. Es fundamental reconocer que la causalidad y el criterio de imputación son dos
elementos distintos en el contexto de la responsabilidad civil. Su ausencia puede
ser invocada desde dos perspectivas distintas. La causalidad se refiere a la
identificación de la causa que originó el daño, mientras que el criterio de
imputación se centra en la valoración de la conducta del agente en relación con el
daño ocurrido.
3. Es interesante observar que el monto de la indemnización por daño moral fijado
en segunda instancia fue de S/800,000, una suma poco común en la jurisdicción
local, pero considerada razonable dadas las circunstancias del caso. Sin
embargo, llama la atención que esta cuantificación no esté debidamente
fundamentada en la decisión de segunda instancia, ya que solo se hace una
referencia general al sufrimiento causado por la muerte del hijo. Este es un
aspecto que podría requerir un análisis más detallado y una justificación más
sólida.
Es todo en cuanto se tiene que informar.
Atentamente;
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RODRIGO ALONSO GRADOS RIVERA
ESTUDIANTE DE LA FACULTAD DE DERECHO