Trabajo Practico de Sociología
Alumna: Candela Belén Espindola.
Profesor: Facundo Caseres.
Materia: sociología.
Curso: 5to B.
Orientación: Humanidades.
Año: 2025.
Desarrollo de las actividades:
La respuesta de las interrogantes en el texto:
¿Diferencia entre “realidad social” y “prácticas sociales”? ¿Cuál es el
objeto de la sociología?
Creo que la realidad social es como el escenario donde vivimos, algo que ya
está armado y que no elegimos. Las prácticas sociales son lo que hacemos
todos los días dentro de ese escenario: cómo hablamos, cómo nos vestimos,
cómo actuamos. El objeto de la sociología sería entender todo eso, cómo lo
que hacemos afecta a la sociedad y cómo la sociedad nos influye a nosotros.
¿Somos solo producto de la sociedad o podemos decidir libremente?
Pienso que hay mucha influencia social en cómo actuamos, pero eso no nos
quita completamente la libertad. Podemos pensar por nosotros mismos,
aunque no siempre es fácil. En algunos casos, como el ejemplo de los
violadores del caso de Palermo, creo que hay responsabilidad individual, pero
también una formación cultural que no podemos ignorar.
¿Martineau era producto de su época o fue más allá?
Sin dudas vivió en una época difícil, sobre todo para una mujer con ideas
fuertes. Pero me parece que justamente por eso fue tan valiosa: se animó a
pensar distinto, a cuestionar cosas que muchos aceptaban sin más. Así que
diría que fue una mezcla: producto de su época, pero con la valentía de ir más
allá de lo que se esperaba de ella.
Respuestas de las preguntas dadas:
¿Cuáles son aquellas ideas, conceptos y palabras que más te han
costado comprender?
Durante la lectura del material, algunos conceptos me resultaron especialmente
complejos al principio. Uno de ellos fue la idea de que “la realidad social es
relacional”. Estoy acostumbrada a pensar a las personas como individuos
aislados, pero esta frase me hizo dar cuenta de que lo que somos está
determinado por las relaciones que establecemos. No es fácil cambiar esa
forma de pensar, porque la cultura en la que vivimos muchas veces nos enseña
lo contrario: que cada uno es responsable de su destino de forma aislada.
Otro concepto que me costó entender fue “asabiyya”, del pensador árabe Ibn
Khaldun. La palabra no tiene una traducción exacta al español y está
relacionada con la idea de cohesión de grupo, tribu o comunidad. Al principio
me confundía que un término tan antiguo pudiera estar vinculado con
fenómenos tan modernos como el nacionalismo, pero luego entendí que la
sociología justamente se ocupa de mostrar cómo ciertas ideas sobreviven y se
transforman en distintas épocas.
Por último, me costó bastante asimilar la propuesta del positivismo. La idea de
que todo lo que no se puede comprobar científicamente no es válido, o que los
juicios de valor deben ser excluidos de la ciencia, me generó un rechazo inicial.
Sentía que esa postura era demasiado cerrada. Pero después, al leer a Comte
y a Saint-Simon, entendí que su intención era construir una sociología
confiable, basada en datos, no en opiniones. Aun así, sigo creyendo que hay
una parte subjetiva en el conocimiento social que no se puede eliminar del
todo.
¿Pueden establecerse leyes en las ciencias sociales, tal como busca
postular el positivismo? ¿Por qué?
Creo que sí pueden establecerse ciertas leyes en las ciencias sociales, pero no
de la misma forma que en las ciencias naturales. Las ciencias sociales estudian
fenómenos que involucran a personas, culturas, emociones, valores y
decisiones. Por eso, aunque pueden encontrarse patrones, tendencias o
regularidades, siempre va a haber excepciones.
El positivismo, tal como lo plantea Comte, busca explicar la sociedad con leyes
similares a las de la física o la biología. Esta visión fue útil en su época porque
permitió darle forma y método a una ciencia nueva, como era la sociología.
Gracias a eso, hoy existen estadísticas, encuestas, teorías y datos que
permiten analizar fenómenos como la pobreza, la educación o la desigualdad.
Sin embargo, hoy en día muchos sociólogos también reconocen que la realidad
social es cambiante y está atravesada por conflictos, historias y simbolismos.
En mi opinión, se pueden construir leyes o teorías generales, pero siempre
entendiendo que no son absolutas ni eternas. Las leyes en sociología deben
ser flexibles, porque la sociedad también lo es.
¿Somos libres de actuar o somos producto de la sociedad en que
vivimos y su cultura? ¿Por qué?
Esta es una pregunta compleja y central en la sociología. Desde mi punto de
vista, somos ambas cosas: tanto producto de la sociedad como personas con
capacidad de elección.
Autores como Pierre Bourdieu sostienen que las estructuras sociales influyen
de forma inconsciente en nuestras decisiones. Desde que nacemos, estamos
condicionados por la cultura, la educación, el género, la clase social, entre
otros factores. Por ejemplo, no es lo mismo nacer en una familia de clase alta
que en una de bajos recursos: las oportunidades, la forma de ver el mundo e
incluso las aspiraciones son distintas.
Sin embargo, también tenemos la posibilidad de reflexionar, cuestionar y tomar
decisiones. No somos simples robots que obedecen lo que la sociedad impone.
Podemos cambiar, podemos rebelarnos, podemos elegir otros caminos.
Creo que la libertad existe, pero está limitada por el contexto. No se trata de
una libertad total, como muchas veces se dice, sino de una libertad dentro de
ciertos márgenes. Podemos ampliar esos márgenes a través del conocimiento,
la educación y el pensamiento crítico. Y justamente la sociología nos ayuda a
ver eso: que no todo lo que hacemos es “natural” o inevitable, y que siempre
podemos buscar alternativas.
¿Qué tan relacionados están los conceptos sociológicos con las formas
de entender a las sociedades que tenemos hoy en día? ¿Por qué?
Los conceptos sociológicos están completamente relacionados con nuestra
forma de ver y vivir la sociedad actual. De hecho, muchas ideas que damos por
hechas tienen un origen social e histórico que podemos comprender mejor si
aplicamos una mirada sociológica.
Por ejemplo, el concepto de familia ha cambiado muchísimo en el último siglo.
Antes se creía que la familia “normal” era la formada por madre, padre e hijos,
donde el hombre trabajaba y la mujer cuidaba la casa. Hoy sabemos que
existen múltiples formas de familia, y la sociología nos ayuda a entender por
qué cambió esa visión y cómo influye en nuestras vidas.
Otro ejemplo claro es el rol de la mujer. Gracias a autoras como Harriet
Martineau, que ya en el siglo XIX hablaban de los derechos y la educación de
las mujeres, hoy podemos ver cómo se han transformado las relaciones de
género. Entender que esos cambios son sociales y no “naturales” nos permite
luchar contra la desigualdad y promover nuevas formas de convivencia.
Además, en un mundo globalizado y en constante cambio, los conceptos como
“cultura”, “identidad”, “cohesión social” o “conflicto” son clave para interpretar
fenómenos actuales como las migraciones, el racismo, la discriminación o
incluso la polarización política. Por eso, creo que la sociología no solo es una
herramienta útil, sino necesaria para entender el presente.
Mapa conceptual: