Introducción
En las últimas décadas, las neurociencias han transformado la comprensión de cómo
aprende el cerebro humano y cómo ese conocimiento puede aplicarse en el ámbito
educativo. A través de la integración entre las neurociencias y la pedagogía, conocida
como neuroeducación, se ha establecido una nueva mirada sobre los procesos
cognitivos, emocionales y conductuales involucrados en el aprendizaje.
Autores como Francisco Mora Teruel, en su obra Neuroeducación, y María Eugenia
Podestá, en el libro El cerebro que aprende, han sido fundamentales para trasladar estos
conocimientos a la práctica educativa. En este artículo, exploraremos algunos de los
conceptos más relevantes de las neurociencias que pueden ayudar a los futuros
docentes a mejorar su tarea diaria y su planificación didáctica.
Neuroplasticidad: El Cerebro que Cambia
Uno de los pilares fundamentales de la neuroeducación es el concepto de
neuroplasticidad, que hace referencia a la capacidad del cerebro para
cambiar su estructura y funciones a lo largo de la vida, en respuesta a
la experiencia. Tal como lo explica Mora Teruel, este fenómeno
demuestra que los cerebros humanos no son estáticos, sino que pueden
adaptarse y modificarse constantemente mediante el aprendizaje y el
entorno.
Este concepto resulta esencial para los docentes, ya que implica que los estudiantes
pueden mejorar sus habilidades cognitivas a través de prácticas adecuadas,
independientemente de sus capacidades iniciales. La neuroplasticidad explica cómo los
entornos educativos enriquecidos, con estímulos adecuados, pueden promover el
desarrollo neuronal y la adquisición de nuevas competencias.
Tanto Mora Teruel como Podestá insisten en que los docentes deben promover una
enseñanza activa y enriquecida, ya que este tipo de aprendizaje genera cambios
cerebrales estructurales positivos, especialmente en los primeros años de vida, donde la
plasticidad cerebral es mayor. Sin embargo, la plasticidad continúa a lo largo de la vida,
lo que sugiere que incluso los adultos pueden beneficiarse de una educación adecuada
y constante.
Funciones Ejecutivas: La Base del
Aprendizaje
Las funciones ejecutivas son otro de los aspectos
clave que destacan las neurociencias en relación
con la educación. Estas incluyen habilidades
cognitivas que permiten planificar, organizar,
resolver problemas, mantener la atención y
regular comportamientos. Podestá y sus colaboradores señalan que estas funciones son
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fundamentales para el éxito académico, ya que facilitan la resolución de tareas complejas
y la adaptación a nuevas situaciones educativas.
Las tres principales funciones ejecutivas identificadas son:
Memoria de trabajo: Permite a los estudiantes retener y manipular información
temporalmente, como cuando se realizan operaciones matemáticas sin papel.
Flexibilidad cognitiva: Habilidad para cambiar de estrategia o adaptarse a
nuevas reglas, lo que es esencial en el aprendizaje de materias que requieren
innovación y creatividad.
Control inhibitorio: La capacidad de controlar impulsos y concentrarse en una
tarea específica, desechando distracciones.
Estas funciones ejecutivas se desarrollan en el lóbulo frontal y se ven altamente
influenciadas por la calidad de la educación recibida en los primeros años de vida. Las
funciones ejecutivas también pueden entrenarse y mejorarse mediante prácticas
educativas diseñadas para desarrollar la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la
flexibilidad cognitiva. Los docentes pueden incluir actividades que requieran la resolución
de problemas en colaboración, así como tareas que fomenten la planificación y
organización del trabajo. Al mismo tiempo, deben promover ambientes que estimulen la
atención, utilizando recursos visuales y auditivos.
La Importancia de las Emociones en el Aprendizaje
Las emociones juegan un papel crucial en el aprendizaje, un aspecto que ha sido
subrayado tanto por Francisco Mora como por Podestá. En el libro de Mora, se enfatiza
que el aprendizaje no es solo un proceso cognitivo, sino también emocional. El cerebro
aprende mejor cuando hay una implicación emocional positiva, ya que las emociones
activan el sistema límbico, que es responsable de procesar y almacenar recuerdos.
Por otro lado, emociones como el estrés y la ansiedad pueden bloquear el aprendizaje.
Mora Teruel explica que cuando un estudiante está sometido a un ambiente escolar que
genera estrés, la amígdala del cerebro se activa, inhibiendo el funcionamiento adecuado
del hipocampo, la región encargada de la memoria. Un aula emocionalmente enriquecida
facilita un aprendizaje duradero y significativo, mientras que un ambiente de ansiedad
genera un bloqueo en la memoria y la capacidad de procesar información. De igual modo,
se destaca la necesidad de un enfoque integral en el aula que incluya la gestión
emocional como parte del currículo
Francisco Mora insiste en que las emociones son el
"pegamento" que fija los recuerdos en el cerebro. Un aula
emocionalmente enriquecida facilita un aprendizaje duradero y
significativo, mientras que un ambiente de ansiedad genera un
bloqueo en la memoria y la capacidad de procesar información.
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El esquema muestra la relación entre emociones y el
sistema límbico señalando cómo el cerebro procesa
las experiencias emocionales y su impacto en la
retención de información
Atención y Curiosidad: Ventanas al Conocimiento
La atención y la curiosidad son dos de los mecanismos más importantes para el
aprendizaje. La atención es fundamental, ya que sin ella no es posible procesar
adecuadamente la información. Según Mora Teruel, existen distintos tipos de atención:
Atención selectiva: Permite enfocarse en un estímulo mientras se ignoran otros.
Atención sostenida: Mantiene el enfoque en una tarea durante un período
prolongado.
Atención dividida: Habilidad para atender a varias cosas simultáneamente.
La curiosidad, por su parte, es un motivador intrínseco para el aprendizaje. Tal como lo
señala Mora Teruel, la curiosidad activa los circuitos de recompensa del cerebro,
generando dopamina, un neurotransmisor que refuerza el placer de aprender y facilita la
retención de conocimientos. Los docentes deben diseñar actividades que capten la
atención de los estudiantes de manera efectiva, utilizando métodos que fomenten la
curiosidad para potenciar el aprendizaje. Podestá sugiere que la atención se puede
entrenar mediante técnicas que impliquen tanto el control de estímulos externos como el
uso de recompensas cognitivas.
Áreas Cerebrales relacionadas con la atención
Trastornos del Aprendizaje: Intervenciones Tempranas
Las neurociencias también han sido fundamentales para identificar y entender los
trastornos del aprendizaje. Tanto Podestá como Mora Teruel coinciden en que la
detección temprana de estos trastornos, como la dislexia, la discalculia o el autismo,
puede marcar una gran diferencia en el rendimiento escolar del estudiante. Los avances
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en neurociencia permiten personalizar las intervenciones pedagógicas para que los
estudiantes con dificultades puedan desarrollarse en un ambiente de aprendizaje
inclusivo y adaptado a sus necesidades.
Trastorno del Descripción Intervenciones sugeridas
aprendizaje
Dificultad para leer con precisión y - Enseñanza multisensorial (visual, auditivo, táctil).
Dislexia fluidez, asociada al procesamiento del - Identificación e intervención temprana.
lenguaje escrito. - Práctica constante de lectura y escritura.
Dificultad en el procesamiento y - Uso de manipulativos para visualizar conceptos.
Discalculia comprensión de las matemáticas, - Enseñanza visual y estructurada.
incluyendo el cálculo. - Estrategias de compensación (calculadoras, gráficos).
TDAH (Trastorno Dificultad para mantener la atención, Ambiente estructurado y predecible.
por Déficit de controlar impulsos y organizar tareas. - Refuerzo positivo (elogios, recompensas).
Atención e
- Adaptación de tareas (segmentar en partes más cortas).
Hiperactividad)
TEA (Trastornos Dificultades en la comunicación, - Estrategias visuales (pictogramas, gráficos).
del Espectro interacción social y presencia de - Rutinas claras y estructuradas.
Autista comportamientos repetitivos. - Programas de intervención conductual para mejorar habilidades
sociales y comunicación.
Mora sugiere que la enseñanza cara a cara en las aulas y tutorización es el proceso más
efectivo de instrucción para el aprendizaje y con este cara a cara que el maestro,
además, es capaz de detectar o intuir síndromes, lesiones cerebrales o enfermedades
que repercuten en un déficit del niño para aprender y memorizar y para educarse de un
modo normal. También la colaboración entre educadores y otros profesionales de la
salud, es fundamental para ofrecer un enfoque integral en la evaluación y tratamiento en
las dificultades de aprendizaje. Este trabajo en equipo puede garantizar que se aborden
todas las áreas que afectan al niño, desde lo académico hasta lo emocional.
Conclusión:
El conocimiento sobre el cerebro que nos brindan autores como Francisco Mora Teruel
y María Eugenia Podestá no solo enriquece la comprensión de los procesos de
aprendizaje, sino que ofrece a los docentes herramientas prácticas para mejorar sus
clases y alcanzar mejores resultados. Los avances en neurociencias confirman que el
cerebro es altamente moldeable y que las emociones, la atención y la curiosidad son
elementos clave que deben ser integrados en la planificación educativa.
Al aplicar estos principios, los docentes pueden crear ambientes de aprendizaje más
efectivos y equitativos, asegurando que todos los estudiantes tengan la oportunidad de
desarrollar su máximo potencial.
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Bibliografía:
Mora Teruel, F. (2013). INDIVIDUALIDAD Y FUNCIONES SOCIALES COMPLEJAS. En
Neuroeducación (pp. 107-117). Alianza Editorial.
Mora Teruel, F. (2013). EVALUANDO A QUIENES TIENEN DIFICULTADES:DE LA
ANSIEDAD, DISLEXIA Y CALCULIA AL AUTISMOYLAS LESIONES CEREBRALES
SUTILES En Neuroeducación (pp. 157-). Alianza Editorial.
Podestá, E. (2013). Desarrollo cerebral y neuroplasticidad. En El cerebro que aprende
(pp. 53-65). Aique Grupo Editor.
Podestá, E. (2013). ¿Cómo aprendemos? En El cerebro que aprende (pp. 65-93). Aique
Grupo Editor.
Podestá, E. (2013). Funciones ejecutivas y atención: pilares del aprendizaje. En El
cerebro que aprende (pp. 93-109). Aique Grupo Editor.