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Guía sobre abscesos cutáneos: síntomas y tratamiento

Un absceso cutáneo es una acumulación de pus en la piel que se presenta con dolor y edema, y se diagnostica generalmente mediante examen clínico. El tratamiento principal es la incisión y drenaje, y en algunos casos se utilizan antibióticos, especialmente si hay signos de infección sistémica o si el absceso es grande. Los factores de riesgo incluyen sobrecrecimiento bacteriano, traumatismos previos e inmunosupresión, y las bacterias más comunes son Staphylococcus aureus y estreptococos.

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Guía sobre abscesos cutáneos: síntomas y tratamiento

Un absceso cutáneo es una acumulación de pus en la piel que se presenta con dolor y edema, y se diagnostica generalmente mediante examen clínico. El tratamiento principal es la incisión y drenaje, y en algunos casos se utilizan antibióticos, especialmente si hay signos de infección sistémica o si el absceso es grande. Los factores de riesgo incluyen sobrecrecimiento bacteriano, traumatismos previos e inmunosupresión, y las bacterias más comunes son Staphylococcus aureus y estreptococos.

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Instituto Universitario De Tecnología

Juan Pablo Pérez Alfonzo

IUTEPAL

Extensión Puerto Cabello

Profesora

Yolanda Millán

Bachiller:

Arianyelis Medina

C.I: 22.553.436

Puerto Cabello, Diciembre 2024


Un absceso cutáneo es una acumulación de pus localizada en la piel; puede aparecer en cualquier
superficie cutánea. Los signos y síntomas son dolor y edema fluctuante o firme y doloroso. El diagnóstico
suele realizarse mediante examen clínico. El tratamiento consiste en incisión y drenaje, y a veces
antibióticos.

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PROFESIONAL/Trastornos dermatológicos/Infecciones bacterianas de la piel/Absceso cutáneo

Absceso cutáneo

PorWingfield E. Rehmus, MD, MPH, University of British Columbia

Revisado/Modificado jun 2023

Vista para pacientes

Un absceso cutáneo es una acumulación de pus localizada en la piel; puede aparecer en cualquier
superficie cutánea. Los signos y síntomas son dolor y edema fluctuante o firme y doloroso. El diagnóstico
suele realizarse mediante examen clínico. El tratamiento consiste en incisión y drenaje, y a veces
antibióticos.

Signos y síntomas

Diagnóstico

Tratamiento

Conceptos clave
(Véase también Generalidades sobre las infecciones bacterianas de la piel).

Los factores de riesgo para los abscesos cutáneos son los siguientes:

Sobrecrecimiento bacteriano

Antecedente de traumatismo (particularmente cuando hay un cuerpo extraño)

Inmunosupresión

Alteración de la circulación

Las bacterias que causan los abscesos cutáneos suelen ser bacterias autóctonas de la piel afectada.

En los abscesos de tronco, los miembros, las axilas o la cabeza y el cuello, los microorganismos más
frecuentes son Staphylococcus aureus (siendo S. aureus resistente a la meticilina [SARM] el más
frecuente en los Estados Unidos) y estreptococos.

Los abscesos en la región perineal (es decir, inguinales, vaginales, en los glúteos y perirrectales)
contienen microorganismos presentes en la materia fecal, en general son anaerobios o una combinación
de aerobios y anaerobios (véase tabla Clasificación de las bacterias patógenas frecuentes).

El ántrax y los forúnculos son tipos de abscesos cutáneos.

Signos y síntomas de los abscesos cutáneos


Los abscesos cutáneos son dolororosos, sensibles a la palpación, indurados, y por lo general
eritematosos. Tienen tamaño variable, de aproximadamente 1 a 3 cm, aunque a veces son mucho más
grandes. Al principio, el edema es firme; más tarde, a medida que se forma una punta, la piel
suprayacente se afina y se palpa más fluctuante. El absceso puede entonces drenar espontáneamente.

El cuadro se acompaña de celulitis local, linfangitis, linfadenopatías regionales, fiebre y leucocitosis.

Diagnóstico de los abscesos cutáneos

Examen

Cultivo para identificar SARM

El diagnóstico del absceso cutáneo suele realizarse mediante un examen clínico. Se recomienda el
cultivo, sobre todo para identificar el SARM.

Los cuadros similares a abscesos cutáneos simples incluyen hidradenitis supurada y quistes epidérmicos
rotos. Los quistes de inclusión epidérmicos (a menudo mal llamados quistes sebáceos) raras veces se
infectan; no obstante, la rotura provoca la liberación de queratina hacia la dermis, lo que causa una
reacción inflamatoria exagerada que en ocasiones recuerda a un cuadro infeccioso. El cultivo de estos
quistes rotos raras veces revela la presencia de algunos patógenos. Los abscesos perineales pueden
representar la manifestación cutánea de un absceso perirrectal más profundo o el drenaje de la
enfermedad de Crohn a través de un trayecto fistuloso. Estos otros cuadros suelen ser reconocibles por
la anamnesis y el examen rectal.

Tratamiento del absceso cutáneo

Incisión y drenaje

A veces antibióticos
Algunos abscesos pequeños resuelven sin tratamiento, llegan a ser un punto y drenan. Las compresas
tibias aceleran el proceso.

La incisión y el drenaje están indicados cuando hay mucho dolor, sensibilidad a la palpación y edema; no
es necesario esperar hasta que la lesión se vuelva fluctuante. Se administra anestesia local, previas
medidas de asepsia, con lidocaína inyectable o aerosoles fríos.

Los pacientes con abscesos grandes y muy dolorosos pueden beneficiarse con sedación IV y analgesia
durante el drenaje. Un solo corte pequeño con la punta del escalpelo suele ser suficiente para abrir el
absceso. Luego de drenar el pus, debe presionarse en toda la cavidad con el dedo enguantado o una
cureta para eliminar las tabicaciones. La irrigación con solución fisiológica normal es opcional.
Colocación de compresas en la cavidad de manera holgada con un fragmento de gasa hacia afuera
reduce el espacio muerto y evita la formación de un seroma. El fragmento de gasa generalmente se
extrae de 24 a 48 horas más tarde. Sin embargo, los datos sugieren que no es necesaria la irrigación de
rutina o la oclusión con compresas de los abscesos < 5 cm de diámetro (1, 2). El calor local y la elevación
pueden acelerar la resolución de la inflamación.

Los antibióticos se han considerado en forma tradicional como innecesarios, a menos que los pacientes
tengan signos de infección sistémica, celulitis, abscesos múltiples, inmunocompromiso o un absceso
facial en el área drenada por los senos cavernosos. En estos casos, debe comenzarse el tratamiento
empírico con un fármaco activo contra SARM (p. ej., trimetoprima/sulfametoxazol, clindamicina; para las
infecciones graves, vancomicina), a la espera de los resultados del cultivo bacteriano. Sin embargo,
estudios posteriores han sugerido tasas más bajas de fracaso del tratamiento y recurrencia cuando se
agregan antibióticos para todo absceso que requiera tratamiento en lugares donde el SARM es
prevalente (3).

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