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INNOVACIÓN Y PROCESO CIVIL

APUNTES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN SISTEMA


COLABORATIVO, COOPERATIVO Y COMPOSICIONAL

por José María Salgado

Sumario: 1. La innovación sin fin. 2. Un proceso civil para la generación de cristal.


3. Sin credibilidad no hay justicia. 4. Constitucionalizar el Derecho Privado. 5. El
proceso como un sistema cooperativo. 6. El procesador. 7. Cierre.

1. La innovación sin fin


Innovar no es una tarea que sea en sí misma buena o mala, positiva
o negativa, útil o inútil. Es sencillamente cambiar, mudar o alterar
algo e introducir novedades. El proceso civil se encuentra inmerso en
una dinámica propia de la época: el cambio constante1.
Las innovaciones siempre estuvieron en la agenda de los procesa-
listas. Desde la sanción de la ley 17.454, en 1967, por tomar el caso
del ordenamiento nacional, existieron varias reformas posteriores2. To-
das ellas siguieron carriles bastantes ortodoxos para ser logradas. Se
discutió y se sancionó una ley que modificó determinados artículos
del Código o se acopló algún mecanismo adyacente como la mediación.
Todo sucedió a la velocidad de una sociedad que se movía a un ritmo
muy distinto al actual.
1 Muchas ideas sintetizadas en este trabajo forman parte del libro de CALVO

SOLER, Raúl; ROJAS, Jorge A. y SALGADO, José María, El proceso articulado.


Hacia un proceso cooperativo, colaborativo y composicional, Rubinzal-Culzoni, Santa
Fe, 2022.
2 Entre las que sobresalen las leyes 22.434, 24.573, 25.453, 25.488, 26.061 y

26.589.

49
Doctrina

Desde hace unos años atrás, incluso antes de la pandemia de la


COVID-19, los cambios arribaron al proceso civil de modos diversos,
mediante vías heterodoxas. Algunos fueron generados por los propios
operadores, que advertían el desfasaje entre la realidad externa y lo
que sucedía en los trámites del expediente, de modo que comenzaron,
por ejemplo, a habilitar el envío de escritos de mero trámite por vía
de correo electrónico, a dinamizar las comunicaciones por ese mismo
medio –cuando las partes accedían a ello–, videograbar las audiencias
y/o a implementar cambios en la secuencia de los procesos agregando
mayor oralidad especialmente en la etapa de producción de la prueba3.
Luego, a medida que la tecnología y las comunicaciones avanzaban
en avión y los sistemas procesales en carreta, se emprendieron una
serie de intentos más orgánicos y vertebrados. Especialmente acica-
teados por la reforma del Código Civil y Comercial4 y la necesidad
de poner al día los ordenamientos procesales. Algunos de ellos tuvieron
mayor concreción en la práctica, como las Acordadas5 o las resoluciones
de los máximos tribunales6 en cada ámbito territorial o los protocolos

3 Ver, por ejemplo, BERIZONCE, Roberto O. y SOTO, Andrés A., El renacer


del proceso sumario a partir de la gestión judicial y las nuevas tecnologías, en L.
L. 2013-A-765.
4 Como alguna vez señaló Roberto O. Berizonce, el CCyC constituye la mayor

reforma procesal de los últimos cuarenta años.


5 Por ejemplo, la implementación de la CSJN mediante las Acordadas Nº 31/2011

y Nº 38/2013, que fueron elaboradas en el marco de la delegación legislativa efectuada


por el art. 2º de la ley 26.685.
6 La SCJBA, mediante la resolución 1904/2012, implementó la videograbación

de las audiencias y el empleo de la firma digital abarcando un número limitado de


juzgados; luego puso a disposición de los juzgados platenses salas de audiencias y
efectuó recomendaciones en torno a cómo debían realizarse las audiencias (resolución
3683/2012).
Hacia 2016 la SCJBA y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la
Nación, en el marco del programa Justicia 2020, avanzaron con el “Proyecto de ge-
neralización de la oralidad en la etapa de prueba de los procesos de conocimiento en
el fuero civil y comercial”. Sus objetivos son: a) aumentar la calidad de las decisiones
jurisdiccionales, a través de la inmediación del juez y la concentración de la prueba
en audiencias orales, y b) reducir los plazos totales del proceso de conocimiento, a
través del control efectivo de la duración del período de prueba y la videograbación
de audiencias. Inicialmente mediante el Convenio marco de colaboración Nº 393 y lue-
go con el Acta complementaria Nº 1, y el Convenio Nº 412/2016, aprobados mediante

50
Innovación y proceso civil

generados en los entes dependientes del Poder Ejecutivo interesados


en la prestación del servicio de justicia7. En los ámbitos provinciales
se lograron diversos avances8 y varios proyectos de reforma o de nuevos
Código Procesales no lograron atravesar el Rubicón impuesto por el
Poder Legislativo9.

la resolución 2716/2016, a la que le siguieron las resoluciones 517/2017, 805/2019,


2465/2019 y 3476/2019. El trabajo conjunto entre la SCJBA y el Ministerio de Justicia
y Derechos Humanos de la Nación continuó con acuerdos para desarrollar conjunta-
mente actividades de capacitación, seguimiento, medición y difusión (Convenio Nº
432/2017); brindar apoyo financiero para la construcción de salas de audiencias (Con-
venio Nº 440/2017); gestionar por vía electrónica las órdenes de anotación, inscripción
y toma de razón de medidas cautelares, sus modificaciones, reinscripciones o levan-
tamientos, y los pedidos de informes con el Registro Nacional de la Propiedad del
Automotor (Convenio Nº 485/2019) y brindar apoyo financiero para adquirir equipos
de videograbación (Convenio Nº 515/2019). Ver DELLA SCHIAVA, Laureano, El
“proyecto de implementación de implementación de la oralidad” en la justicia de
paz (y algunas notas sobre la gestión del flujo de casos –“caseflow management”–),
en Revista de Derecho Procesal, Nº 2021-2, El proceso eficaz – II, Rubinzal-Culzoni,
Santa Fe, ps. 159/200.
7 CHAYER, Héctor M. y MARCET, Juan Pablo, La oralización del proceso civil.

Resultados a un año de su implementación en la Provincia de Buenos Aires, en L.


L. 2018-A-898; DELLA SCHIAVA, Laureano, Oralidad y debido proceso legal: del
modelo bonaerense al modelo nacional de oralidad, en L. L. 2018-E-1180; SOTO,
Andrés Antonio, El movimiento hacia la oralidad en el proceso civil y comercial.
Proyecciones en el proceso, el juez, en la calidad y técnica de la prueba, en L. L.
2018-B-823.
8 Luego de la sanción del CCyC de la Nación distintas provincias actualizaron

sus ordenamientos procesales: el Código Procesal Civil y Comercial de Santa Cruz


(2015, ley 3453), el Código Procesal Civil y Comercial del Chaco (2016, ley 2559),
el Código Procesal Civil, Comercial y Tributario de Mendoza (2017, ley 9001), el
Código de Procedimiento de Familia de Córdoba (2018, ley 10.305), el Código Procesal
de Familia y Violencia Familiar de Mendoza (2018, ley 9120), el Código Procesal
de Niñez, Adolescencia y Familia del Chaco (2019, ley 2950), el Código Procesal
de Familia de Entre Ríos (2019, ley 10.668), el Código Procesal Civil y Comercial
de Corrientes (2021, ley 6556), el Código Procesal Civil y Comercial de Tucumán
(2022, ley 9531), modificaciones al Código Procesal Civil y Comercial de La Pampa
(2022, ley 3449), el Código Procesal de Familia de San Juan (2023, ley 2435-O), y
las modificaciones al Código Procesal Civil, Comercial y Minería de San Juan (2023,
ley 2415-O) y al Código Procesal Laboral de San Juan (2023, ley 2424-O).
9 Ver KAMINKER, Mario E.; GONZÁLEZ DE LA VEGA, Cristina E.; BEADE,

Jorge; SPROVIERI, Luis; GRILLO CIOCCHINI, Pablo; SALGADO, José María y


HERRERA, Cecilia, Anteproyecto de Código Procesal Civil y Comercial de la Nación,

51
Doctrina

También dentro de ese movimiento reformador, ya sea concretado


o proyectado, cada uno de los emprendimientos tuvo perfiles, profun-
didades y orientaciones diversas en cuanto a las innovaciones propues-
tas: i) poner al día la legislación existente; ii) incorporar la oralidad
mediante un proceso por audiencias; iii) generar un Código nuevo
vinculado a las nuevas previsiones del Código Civil y Comercial; iv)
favorecer la tutela de los sectores postergados y/o vulnerables y de
los consumidores y/o usuarios; v) incorporar nuevas formas de gestión,
como la Oficina Judicial y nuevas tecnologías; vi) incorporar nuevos
procesos, especialmente en el ámbito de los conflictos de familia, los
procesos colectivos, el proceso monitorio o el juicio por jurados en
el ámbito civil; vii) crear comisiones de control para la regulación y
retroalimentación ágil del sistema, entre otras.
Cualquier lector del Código Procesal Civil y Comercial de la Na-

Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2015; también BURUNDARENA, Ángeles; HERRERA,


Marisa y DE LOS SANTOS, Mabel, Código Procesal Modelo para la Justicia de
Familia, Unidad de Implementación y Seguimiento de las Políticas de Transferencia
de Competencias, Consejo de la Magistratura, Ciudad de Buenos Aires; la revisión
general del texto estuvo a cargo de la doctora Aída Kemelmajer de Carlucci, quien
también pasó a conformar dicha Comisión. DE LOS SANTOS, Mabel A., Cuestiones
procesales a la luz del Código Procesal Modelo de Familia (que responde al nue-
vo Código Civil y Comercial), en L. L. Supl. Esp. Código Civil y Comercial de la
Nación. Familia 2014 (diciembre), p. 125.
En el ámbito nacional véase las Bases para la reforma procesal civil y comercial
elaboradas en el marco del programa Justicia 2020 generado por el Ministerio de
Justicia y Derechos Humanos de la Nación, que dio lugar al posterior Proyecto del
nuevo Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Disponible en [Link]
[Link]/items/show/2661.
En la Provincia de Buenos Aires en poco tiempo se generaron dos Anteproyectos:
i) en 2019 una reforma integral del actual Código Procesal en lo Civil, Comercial y de
Familia de la Provincia de Buenos Aires; su propósito fue adecuar las normas procesales
al CCyC, incorporar el proceso por audiencias, generalizar la oralidad y dotar al trámite
de mayor agilidad e inmediación, además de incorporar nuevas tecnologías; ii) en 2021
el Anteproyecto de Código Procesal de Familias, Civil y Comercial, que propuso cambios
más profundos con una proyección innovadora. Disponible en [Link]
[Link]/sites/default/files/documentos/CPFCC_ultimo_3.pdf.
Lo propio sucedió en otras provincias, entre las que destaco el Anteproyecto de
Código General del Proceso de la Provincia del Chubut (2019) y el Proyecto de
Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Santa Fe (2018), enviado a la
Legislatura provincial el 21 de julio de 2021.

52
Innovación y proceso civil

ción, sin las prevenciones sobre la existencia de innovaciones no plas-


madas en su letra, que se dispusiese a contraponer lo escrito con lo
que sucede en el proceso, quedaría verdaderamente desorientado. A
mi modo de ver, no existió un tiempo histórico como el actual, en el
cual las normas vertidas en el texto del Código hubieran quedado más
alejadas de la realidad. Las cosas suceden de un modo distinto a las
señaladas en el articulado. Muchos preceptos han sido reemplazados
por protocolos, resoluciones o Acordadas que de modo más ágil lo-
graron dar una respuesta a los operadores y usuarios del sistema.
Suelo recurrir a una broma para explicar el fenómeno. Trazo un
vínculo con la conocida pirámide de las leyes de Hans Kelsen10, una
construcción escalonada de normas con distinta jerarquía, unas subor-
dinadas a las otras, en cuya cima se encuentra la norma fundante
básica. En el caso argentino, la Constitución Nacional y los tratados
internacionales del artículo 75, inciso 22. Y en orden de jerarquía
hacia los pisos inferiores se ubican las leyes, los decretos, las orde-
nanzas, las resoluciones, etcétera, distinguiendo las distintas órbitas
como las provinciales, con sus Constituciones locales, y sus normas
inferiores también locales. Es decir que hay varias pirámides que se
superponen, de acuerdo a la línea de jerarquía que quiera seguirse.
Hoy, sin embargo, hay que hablar de la pirámide de “Selken”, por el
uso modificado del apellido del eminente jurista austríaco, dada la
inversión jerárquica a la que se ha sometido al ordenamiento. El le-
gislador no formaliza los cambios generados por las normas inferiores
en el sistema previsto en la norma superior; ni siquiera se toma el
trabajo de derogar regulaciones notoriamente obsoletas e incluso de-
saparecidas del quehacer del operador, que quedan como adornos del
pasado en el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación y en
distintos ordenamientos procesales de las provincias11.
10 KELSEN, Hans, Teoría pura del Derecho, trad. de la 2ª ed. del alemán por
Roberto J. Vernengo, UNAM, México, 1982, p. 208.
11 Un ejemplo de la situación es la Acordada Nº 4013 de la SCJBA, que establece

la vigencia del sistema general de notificaciones electrónicas: “...la notificación de


las providencias, resoluciones y sentencias pronunciadas en los procesos civiles, co-
merciales, laborales, de familia y contencioso administrativos, así como en las ejecu-
ciones tributarias, que tramiten ante los órganos jurisdiccionales de todas las instancias,
incluyendo los procesos correspondientes a la jurisdicción originaria de la Suprema

53
Doctrina

Una síntesis de este panorama es que las innovaciones, los cambios,


la actualización del ordenamiento procesal no es un punto de llegada,
sino un trabajo continuo y que se han invertido muchas horas de es-
fuerzo en el diseño y en la elaboración de modificaciones a los sistemas
procesales.
Quizás la pregunta más difícil de responder, especialmente porque
impone el acuerdo de lo que se denomina “la comunidad jurídica”, es
cuál es el sentido que deben seguir los cambios. ¿Hacia dónde vamos?,
¿cuál es el objetivo que direcciona qué es lo que debemos innovar?,
¿cuáles son las metas que debemos perseguir para que la evolución ten-
ga un signo positivo en relación con la finalidad escogida?12 Básica-
mente, establecer cómo desea la comunidad resolver los conflictos y
cuáles son las posibilidades humanas y materiales para llevarlo a cabo.

2. Un proceso civil para la generación de cristal


El objetivo trascendente del cambio, aquello en lo que anclaremos
el destino de los esfuerzos, del dinero invertido, de la innovación co-
yuntural y/o estructural, debería estar enunciado claramente desde el
comienzo y debería ser el horizonte o punto de llegada que genere el
motor del avance y brinde un grado razonable de entropía en el sistema
antes de hacerlo interactuar con el entorno.
Los sistemas procesales, desde el punto de vista histórico, siempre
se han moldeado por la ideología social dominante. Es posible identificar

Corte de Justicia, se realizarán a los domicilios electrónicos, de manera automatizada,


bajo el régimen previsto en este reglamento” (art. 10). La decisión se basa en la
realidad de lo que sucede en los expedientes, modifica el Código Procesal Civil y
Comercial de Buenos Aires, que establece el régimen tradicional, aunque su texto no
ha sido modificado y los tribunales de la Provincia de Buenos Aires aplican en forma
dispar la disposición referida.
12 Sobre el objetivo, dice Falcón: “El objetivo debe describir claramente una si-

tuación específica, marcando con claridad cada uno de los elementos que la componen,
el ordenamiento sistemático de ellos (es decir, la interrelación) y los beneficios que
se pretenden obtener con el nuevo estado de cosas. Como se trata de una descripción,
debe hacerse de tal manera que de su exposición y contenido surja una imagen fija
o en movimiento del fin deseado. El objetivo también se define como metas, resultados
o producto, los que pueden ser finales o globales, totales o segmentados, etcétera”
(FALCÓN, Enrique M., Sistemas y proceso, en L. L. 2022-E-68).

54
Innovación y proceso civil

un tiempo de un contexto de un férreo liberalismo, en el cual los jueces


como representantes del Estado tenían un rol de meros espectadores,
sin intervenir en la secuencia mediante la cual las partes batallaban para
dirimir sus conflictos. Luego llegó una etapa de mayor intervencionismo
estatal, de la mano de la operatividad de nuevos derechos sociales propios
del Estado de Bienestar, en la cual se enfrentaron las profundas desi-
gualdades que acarreaba la libre competencia y se exigió a los jueces
equilibrar la balanza de la justicia y moralizar la secuencia del proceso
civil13. Esas tendencias se originaron en diversos modos de administrar
el poder dentro del Estado en distintos ámbitos, como la economía, la
política, la educación y, por supuesto, el sistema de justicia.
Actualmente, abreviando al extremo la explicación, el sistema ju-
rídico sostenido por la Constitución Nacional reformada en 1994 y
por el Código Civil y Comercial se basa en principios que exigen a
los jueces la construcción de las reglas para la solución del caso con-
creto, asumiendo la imposibilidad de prever una solución para cada
conflicto. De esa forma se abandona definitivamente la idea de que
la jurisdicción queda fuera de la creación del Derecho, el que es cons-
tantemente reinterpretado de acuerdo a los casos que se van presentando
y se conjuga con la forma mayormente aceptada de entender el presente
como algo etéreo, volátil, sujeto al cambio constante. Es también un
modo de entender el ejercicio de la libertad.
Además, al proceso civil está llegando la generación de cristal,
personas que nacieron inmersas en la tecnología y las redes sociales,
que perciben que ése es el modo de relacionarse. La amistad y el amor
digital vienen de la mano del desinterés por la lectura y una mayor
valoración hacia lo audiovisual14. Una sensibilidad emocional distinta,
menos tolerancia a la frustración, altamente demandantes y cuestiona-
dores, entre otras características que se han señalado de los próximos
usuarios del sistema.
Fuera del tribunal, cualquier reclamo se hace digitalmente por medio
del teléfono celular y se espera que las respuestas sean inmediatas. Las

13 SALGADO, José María, Proceso, ideologías y conflicto, en XXIX Congreso

Nacional de Derecho Procesal, Ponencias generales y ponencias seleccionadas, Aso-


ciación Argentina de Derecho Procesal, 2017.
14 NEBRERA, Monserrat, Vox Populi, 31, 10, 2012, España.

55
Doctrina

personas –al menos las que están dentro del mercado laboral– cambian
su trabajo habitualmente, se mudan de país varias veces, forman dos
o tres familias de conformación diversa, viven la sexualidad libremente,
se comunican constantemente y generan realidades virtuales, entre tan-
tas otras cosas que cualquier observador poco atento de la realidad ya
habrá notado. Además la circulación excesiva de información, que se
traduce en desinformación, genera fenómenos como la posverdad que
inexorablemente modela la opinión pública y replica en la suerte de
los procesos judiciales, especialmente cuando son mediatizados.
¿Cuándo decidimos, entonces, cuál/es deben ser el o los objetivos
de los sistemas procesales para este contexto social, económico, po-
lítico, comunicacional, en permanente cambio?15

3. Sin credibilidad no hay justicia


Un primer paso, primordial de esta asignatura que tiene varias dé-
cadas de antigüedad denominada “reforma procesal civil”, debería en-
caminarse a intentar reconciliar a los usuarios con el servicio de justicia,
y recobrar la credibilidad en el aporte que la jurisdicción podría generar
en los conflictos que está llamada a resolver.
Es necesario cambiar la percepción instalada de que los problemas
aumentarán cuando lleguen a manos de abogadas y abogados, de juezas
y jueces, merced a un sistema que rehúye a la cercanía y empatía con
las usuarias y los usuarios, por una lógica en la cual la intervención
de la jurisdicción contribuya a poner a las personas en un lugar mejor
al que se encontraban antes de que ello sucediera.
En Argentina todavía no hemos logrado poner en vigencia la re-
forma constitucional de 1994; además, el incumplimiento o la falta de
sanción de normas centrales exponen que no se ha superado la anomia
boba de la que hablaba Carlos Nino16.

15 Como señala Binder, se ha hablado mucho de reforma judicial y ha hecho

poco. Cuesta entender qué proponemos, qué discutimos y hacia dónde vamos. BIN-
DER, Alberto, La reforma judicial que nunca llega, marzo de 2021, disponible en
[Link]
16 NINO, Carlos S., Un país al margen de la ley: estudio de la anomia como

componente del subdesarrollo argentino, Emecé, Buenos Aires, 1992.

56
Innovación y proceso civil

Algunos ejemplos son notorios: la ley de coparticipación no ha


sido readecuada17; los procesos colectivos no han sido regulados y los
reclamos avanzan de manera invertebrada en los tribunales con la re-
gulación que ha hecho la Corte Suprema de Justicia de la Nación para
el ámbito federal; se incumple la norma que impone que el Gobierno
nacional, los Gobiernos provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires destinarán un 6% del PBI en educación18, meta que sólo ha sido
lograda tres veces en 15 años; el Consejo de la Magistratura de la
Nación está sometido a vaivenes políticos con el consecuente deterioro
que ello irroga al sistema. Cargos centrales del organigrama de la
justicia están sin cubrir: defensor/a del Pueblo de la Nación, procura-
dor/a general a cargo del Ministerio Público Fiscal, ministro/a de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Una innovación positiva en el mundo del proceso consistiría en
brindar un servicio que sea confiable, eficaz y transparente. El sistema
de justicia tiene que cimentarse como una política pública estable y
trascendente. Su funcionamiento no puede estar sometido a los vaivenes
electorales. Es inviable que se planteen sucesivamente cambios sin
atender a un lógica de trabajo mantenida en el tiempo, orientada a la
consecución de objetivos determinados y con modificaciones que sólo
estén justificadas en el mejor desempeño del sistema como un todo
que se interrelaciona con su entorno.
Algunos aspectos clave, que hacen funcionar el sistema, como el
mecanismo de nombramiento y control de magistrados, se han con-
vertido en un campo de disputa de facciones políticas que intentan
sacar ventajas; ya no hay ideologías, todo se basa en alianzas para
prolongar los enfrentamientos. La idoneidad del postulante pasó a
un segundo plano: el control y evaluación de su desempeño depende
de factores políticos. Lo mismo sucede a la hora de considerar la
conducta observada por los magistrados y las magistradas en sus
funciones.
La supervisión de la actividad de los abogados y abogadas, tanto
en lo relativo a la obtención de las matrículas profesionales como a

17 Sigue vigente la ley 23.548 anterior a la reforma constitucional.


18 Ley 26.075.

57
Doctrina

la evaluación de su trabajo y a las eventuales sanciones de inconductas


o faltas éticas en su tarea, también tiene una parte central en el sistema
y debería seguir el mismo camino de puesta en valor.
El corto plazo es amigo de las campañas electores y enemigo del
funcionamiento del sistema. Cambiar, volver a cambiar y volver a
cambiar genera una paranoia general que desacredita la seguridad ju-
rídica, la credibilidad, la imparcialidad, la ajenidad y tantos valores
afines que debería brindar el sistema jurisdiccional. Objetivos trascen-
dentes, mecanismos de gestión y administración independientes, trans-
parencia y rendición de cuentas permanentes deberían constituir los
pilares de una nueva justicia.
En síntesis, un objetivo del proceso civil sería que las personas
vuelvan a confiar en sus prestaciones. El contexto necesario para em-
pezar a elaborar ese cambio es la estabilidad, transparencia y trascen-
dencia de las políticas que se diseñen para proveer un proceso acorde
al contexto social en el cual se desarrolla. Dichas políticas, por su
parte, también deben determinar un objetivo que perfilará la construc-
ción del sistema. La innovación, las modificaciones o los cambios,
entonces, deben ser considerados de un modo global, para que vayan
en línea con ese objetivo del sistema y no se conviertan en nuevos
obstáculos.

4. Constitucionalizar el Derecho Privado


El sistema funciona en base a la actividad humana. La interrelación
de quienes lo integran resulta fundamental en términos de buen cum-
plimiento de las funciones y de la ubicación correcta de cada operador
y operadora, en base a los objetivos prefijados.
¿Cuál es el paradigma normativo actual para resolver los conflictos?
Los tres primeros artículos del Código Civil y Comercial, agrupados
en el Capítulo 1, Derecho, del Título Preliminar, siguen la tendencia
iniciada con la reforma constitucional de 1994, conformando un or-
denamiento de principios y de muy pocas reglas mediante un sistema
abierto, que impone el diálogo de fuentes: Constitución Nacional, tra-
tados de derechos humanos, finalidad de la norma, usos, prácticas y
costumbres. Allí se incluyen no sólo reglas, sino también principios

58
Innovación y proceso civil

y valores19. Se trata de un alejamiento del positivismo legalista y un


acercamiento al pensamiento de la razón práctica, que se conoció tam-
bién como “no positivista” o “principialista”. El sistema, por su propia
necesidad, interpela a los operadores y operadoras, fundamentalmente
a los jueces y juezas, y les impone el deber de interpretar. Como dije,
abandona la idea de que ellos son la “boca de ley” y los obliga a
subjetivizar el discurso20.
Bajar los principios a la aplicación concreta tiene como premisa
que las reglas nunca serán suficientes para permitir la realización de
los derechos y para resolver todos los conflictos que se susciten21. Los
jueces y juezas deben ubicarse en el lugar correcto para poder atenderlos
y para crear reglas de aplicación a los casos concretos, como un modo
de realización práctica.
¿Es posible constitucionalizar el Derecho Privado por el sistema
de fuentes sin hacer lo propio con el Derecho Procesal?
La tarea queda a mitad de camino si el instrumento para la reali-
zación de los derechos sustanciales responde a una lógica diversa a
la requerida en los ordenamientos citados. La articulación de lo procesal
con el sistema principialista implica modificar estructuras y modali-
dades de trabajo. En lo que aquí me interesa, que es marcar los aspectos

19 Alexy afirma que los principios “son normas que ordenan que se realice algo

en la mayor medida de lo posible, en relación con las posibilidades jurídicas y fácticas.


Los principios son mandatos de optimización, que se caracterizan porque pueden ser
cumplidos en diversos grados”. Por eso sostiene: “no se trata de normas vagas sino
que con ellas se plantea una tarea de optimización. Dicha tarea es, en cuanto a la
forma: jurídica; en cuanto al fondo: moral” (ALEXY, Robert, Sistema jurídico, prin-
cipios jurídicos y razón práctica, Doxa, Alicante, 1988, ps. 143-144).
20 ROJAS, Jorge A. y MORENO, Romina S., ¿Principios o límites en materia

probatoria en el Código Civil y Comercial de la Nación?, en Revista de Derecho


Procesal, Nº 2016-2, La prueba en el Código Civil y Comercial de la Nación, Ru-
binzal-Culzoni, Santa Fe, ps. 71-88.
21 Sobre la constitucionalización del Derecho Privado, su incidencia en el proceso

y la necesidad de un modelo cooperativo ver SUCUNZA, Matías A., Cooperación


como modelo (y principio) procesal: cambio de paradigma e interpelaciones en pro
de una reforma igualitaria, responsable y democrática, en OTEIZA, Eduardo; ROJAS,
Jorge A. (dirs.); GIANNINI, Leandro J. y SALGADO, José María (coords.), Reforma
a la justicia civil. Discusiones y propuestas, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2019, ps.
43/73.

59
Doctrina

fundamentales sobre los cuales asentar el sistema, implica la necesidad


de contar con un juez presente, visible y tomando decisiones jurisdic-
cionales que sirvan a la pacificación de los conflictos. La solución
dirimente y retributiva, que es el objetivo del sistema adversarial vi-
gente, no es la única función a la que está llamada la jurisdicción.
Muchos conflictos requieren otro tipo de atención, mediante la utili-
zación de la función compositiva o restaurativa.
Distintos cambios pueden hacerse para lograr esos objetivos de
cercanía entre la jurisdicción y el conflicto. Liberar a los jueces de la
burocracia de la gestión y situarlos de cara al conflicto para que tomen
las decisiones pertinentes es quizás lo más relevante.
La organización piramidal de los tribunales proviene de otro tiempo
y era útil para otra forma de trabajar. Diría para un mundo que se
movía a otra velocidad. Hay que remontarse, por lo menos, doscientos
años para entender por qué un juzgado tiene la dotación de personal
y de jerarquías con las que cuenta en la actualidad. Las comunicaciones
demoraban semanas, los expedientes se consultaban en las mesas de
entradas y eran trasladados físicamente entre las distintas oficinas y
dependencias, los insumos para el trabajo diario se adquirían por cada
juzgado, así como la limpieza de las instalaciones dependía de una
gestión atomizada. En lo que se refiere estrictamente al conflicto, las
partes dominaban de acuerdo a sus capacidades e intereses lo que
sucedía en el proceso y la jurisdicción delegaba la tarea en auxiliares,
lo que fomentaba la dispersión de los actos, la escritura como un modo
de permitir la ausencia de jueces y abogados, la prolongación de los
procesos dada la falta de preclusión automática y una distancia enorme
entre el conflicto y la jurisdicción. Esa ideología ya fue abandonada,
hace casi un siglo; muchas estructuras obsoletas, sin embargo, no han
sido modificadas. Hoy es necesario un nuevo modo de hacer las cosas22.
Por una parte, dado que la velocidad de los cambios han puesto
en crisis la estructura organizativa, su rigidez conspira contra la adap-
tabilidad frente a las transformaciones sociales. Asimismo, como ex-

22 KAMINKER, Mario E. y HERRERA, Cecilia, Algunas reflexiones sobre la

oficina judicial, en XXXI Congreso Nacional de Derecho Procesal, Ponencias gene-


rales y ponencias particulares seleccionadas, Asociación Argentina de Derecho Pro-
cesal, 2022, ps. 9/13.

60
Innovación y proceso civil

plica Cosentino, el modelo de división en celdillas, como la que se


verifica en la usual división de las prestaciones en juzgados en su
composición tradicional, dificulta la detección del proceso de trabajo
averiado, presenta variantes múltiples y hace más costosa la solución.
Incluso la atomización de los sistemas de trabajo dificulta la gobernanza
de los responsables organizacionales y alimenta en los operadores la
sensación de desborde23.
La Oficina Judicial u Oficina de Gestión24, que los abastezca de
casos en condiciones de ser abordados, es una opción distinta de or-
ganizar los componentes del sistema de justicia que permitirá superar
estructuras de trabajo heredadas, que carecen de sentido en los entornos
urbanos actuales25. El trabajo remoto que se efectuó durante la pan-
demia de la COVID-19 fue, también, un extraordinario experimento
–que parece haber funcionado– sobre este aspecto. Lo propio sucede
con los magistrados, que pueden ser agrupados en los “colegios de
jueces”, a efectos de participar en la planificación de políticas insti-
tucionales, así como la mejor adaptabilidad a las necesidades del sis-
tema.
La modificación de la estructura orgánica es necesaria y debe amol-
darse al nuevo paradigma social.

5. El proceso como un sistema cooperativo


¿Cómo lograr que las respuestas del servicio de justicia sean per-
cibidas como una buena solución ante los conflictos y no como una

23 COSENTINO, Guillermo R., Nuevos sistemas de gestión y desarrollo del pro-

ceso, en XXXI Congreso Nacional de Derecho Procesal, Ponencias generales y po-


nencias particulares seleccionadas cit., ps. 313/323.
24 Para referencias sobre la implementación de la Oficina Judicial, también en el

área penal, en Mendoza, Chubut y Neuquén, ver DEGANO, Germán A., La Oficina
Judicial como herramienta útil para la reforma procesal, en OTEIZA, ROJAS (dirs.),
GIANNINI y SALGADO (coords.), ob. cit., ps. 155/171.
25 Ver: i) los tribunales de gestión asociada en la Provincia de Mendoza en QUI-

ROGA NANCLARES, Carlos Enrique, La experiencia de gestión judicial asociada


en Mendoza. Nueva gestión judicial. Cambio organizacional y gestión oral del proceso
civil, SAIJ, Buenos Aires, 2017, ps. 27/34; ii) la Oficina de Gestión Judicial en los
art. 52 a 56 del Anteproyecto de Código Procesal de Familias, Civil y Comercial de
la Provincia de Buenos Aires.

61
Doctrina

eventualidad que empeorará la situación previa? ¿Cuáles pueden ser


los motivos que hacen caer el sistema en una espiral refractario de
los requerimientos de los justiciables?
Cuatro o cinco razones, en línea con las que ya expuse, pueden
alcanzar para justificarlo: i) la sentencia, como el modo normal de
concluir el proceso, casi siempre es tardía y está desacoplada a la
realidad que intenta decidir; ii) un proceso judicial tedioso y todavía
burocrático, frente a una hiperinflación de conflictos con fisonomías
cambiantes; iii) un sistema con pretensiones de erigirse en un proceso
por audiencias con operadores formados para escribir, que evitan el
contacto directo con la materia prima con la que tienen que trabajar;
en alguna medida esto los transforma en personas con discapacidad
auditiva; iv) juezas y jueces y funcionarias y funcionarios dedicados
a la gestión administrativa del sistema, restando tiempo al trabajo ju-
risdiccional; llevar adelante las condiciones se convierte en un obs-
táculo para lograr los objetivos, y v) reglas de “juego” diseñadas para
enfrentar a las partes, para batallar en miras a una victoria, para dañar
al rival, el proceso como la mímesis de la guerra, olvidando que el
objetivo no es ganar, sino solucionar el conflicto y sanar las relaciones
conflictivas26.
En el título del trabajo anuncio los pilares del paradigma que con-
sidero adecuados para lograr un sistema en el que las partes tengan
actitudes colaborativas, bajo reglas cooperativas y con el objetivo de
componer los conflictos27.
Inventariar en los Códigos Procesales principios tales como la co-

26 CALAMANDREI, Piero, El proceso como juego, estudio escrito en 1950 en

homenaje a CARNELUTTI, Francesco, Instituciones de Derecho Procesal Civil, trad.


de Santiago Sentís Melendo, El Foro, Buenos Aires, 1996, vol. III, p. 263.
27 El sistema, entonces, será el conjunto de actos y elementos interrelacionados,

destinados al cumplimiento de un objetivo. En base a ese criterio de trabajo, enseña


Falcón, dentro del sistema de resolución de conflictos encontraremos la composición
voluntaria (negociación) o la declaración y aplicación de la norma jurídica al caso
concreto por medio de un proceso, judicial o extrajudicial. Este sistema, a su vez, se
desenvolverá en un ámbito social que les proveerá un entorno e insumos (organización
judicial, tribunales y autoridades) y un desarrollo cultural que permitirá su existencia
y funcionamiento (FALCÓN, Enrique M., Principios y sistemas probatorios. La sis-
témica del proceso, Tratado de la prueba, Astrea, Buenos Aires, 2003, t. 1, p. 189).

62
Innovación y proceso civil

laboración, el deber de decir verdad, la buena fe, etcétera, no implica


que la conducta de las partes, la de sus abogados y la de los jueces
automáticamente se modifiquen y sigan esos postulados. Para que ello
suceda, las directrices de trabajo deben reconocer un anclaje en reglas
concretas, en las cuales se perciba su realización y se incentive a
adoptar las conductas esperadas.
La fábula del escorpión y la tortuga suele utilizarse para enseñarles
a los niños que las personas –como los animales del cuento– son de
una manera y que no van a cambiar, pues no pueden escapar a su
naturaleza. Básicamente el relato describe que el escorpión le explica
a la tortuga que quería cruzar al otro lado del río pero no sabía nadar.
Frente al miedo de ahogarse y sabiendo que la tortuga era buena na-
dadora, le pidió ayuda para poder cruzar el río sobre su espalda. La
tortuga se negó sucesivas veces señalando que no podía exponerse a
ser picada por el escorpión. Ante la insistencia del escorpión y con
el argumento de que si la picara morirían ambos, decide montar al
escorpión en su espalda y ayudarlo a cruzar. En medio del río el
escorpión no escapa a su naturaleza y pica a la tortuga.
La fábula no me gusta en lo más mínimo. No al menos para com-
parar las conductas humanas con los instintos animales. Las personas
tenemos la capacidad de razonar, elegir y cambiar. La naturaleza no
marca que el ser humano sea puramente competitivo; por el contrario,
las señales distintivas de la especie son la facilidad para sociabilizar,
adaptarse y cooperar28. El homo sapiens se apoderó del planeta tierra,
aunque de acuerdo a las leyes de la selección natural no era la especie
que pudiera ser considerada físicamente más fuerte29. El contexto hizo
que desarrollara una mayor inteligencia que las otras especies, generada

28 HARARI, Yuval Noah, De animales a dioses. Breve historia de la humanidad,

Debate, Buenos Aires, 2015, p. 62.


29 Hace entre 50.000 y 30.000 años, junto al homo sapiens habitaban el planeta

Tierra otras especies humanas u homos, los neandertales y los denisovanos. Los nean-
dertales no prevalecieron aunque tenían mejores aptitudes físicas, un cerebro más
grande y soportaban mejor el frío. La sociabilidad del sapiens a través de un lenguaje
único le permitió la evolución mediante la posibilidad de transmitir información, es-
pecialmente de cosas que no existen, ni han visto o son ficciones, siendo la cooperación
social la clave para la supervivencia y la reproducción. Finalmente el lenguaje los
llevó a la revolución de sus capacidades cognitivas. HARARI, ob. cit., ps. 31/38.

63
Doctrina

fundamentalmente mediante el uso de un lenguaje complejo y elabo-


rado, que con el tiempo le permitiría alcanzar logros científicos im-
pensados, producto, justamente, de la colaboración entre los recursos,
el poder y la investigación30.
El contexto genera la conducta. La adaptabilidad y la inteligencia
permiten que cada persona persiga sus objetivos o necesidades. En el
contexto de una competencia deportiva, donde el objetivo es ser el
ganador y sólo hay uno que obtenga ese título, lo esperable es que
no haya colaboración con los rivales. Es más, si se advierte que un
jugador colabora con un rival, se suele sospechar sobre la existencia
de otros intereses, como las apuestas ilegales. Es distinto cuando co-
operar otorga ventajas o beneficios y cuando no hacerlo impone san-
ciones o desventajas.
Asumo que resolver los conflictos de modo cooperativo, buscando
el mayor grado de colaboración posible de las partes y sus abogados,
privilegiando soluciones compositivas logradas por una jurisdicción
presente y adaptadas a las necesidades del caso concreto, que pongan
por delante el conflicto, la sinceridad en torno a su relato, un marco
de respeto, es la opción que podría posicionar al sistema de justicia
nuevamente como un servicio al cual se pudiera recurrir para tener
una realidad con menos conflictividad.
Los principios ya enunciados, entonces, deben estar reconocidos
en reglas procesales que establezcan cargas y sanciones orientadas a
lograr esos objetivos. Muchos proyectos o nuevos Códigos no han
escapado de la línea adversarial tradicional del proceso en este aspecto,
modelado por la litis contestatio. Entiendo que es contradictorio im-
poner el relato de los hechos y cristalizarlo hacia el futuro sin que el
litigante pueda establecer qué pruebas logrará tener a su disposición,
así como estipular el deber de decir verdad si no existen sanciones
para el que lo desconoce, cuando además se le impone a la parte
demandada la carga procesal de negar cada uno de los hechos expuestos
por el reclamante.
Dichas reglas, acuñadas muchos siglos atrás, generan un mecanismo
de una sola secuencia, similar a la batalla, en el que se pierden las

30 HARARI, ob. cit., ps. 275/304.

64
Innovación y proceso civil

notas relevantes del conflicto particular y se predispone al operador a


que la sentencia, mediante un juicio dirimente, será la principal mo-
dalidad de resolución. Es decir, nada incentiva a que la persona que
participa de un conflicto sea sincera sobre su relato, que exponga la
evidencia, si ello equivale a hacer ingresar a una trampa de la cual
no podrá escapar. Nadie juega con las cartas sobre la mesa mientras
los otros jugadores las mantienen ocultas. Lo lógico es que el conflicto
quede disimulado en un relato vago, poco preciso, que permita adap-
tarse a lo que vendrá, la defensa del “rival”.
La demanda en el sistema procesal de origen romanista, con el que
usualmente comienzan los procesos en nuestra región, está diseñada
como un acto procesal complejo. Es necesario formular la pretensión,
efectuar un relato pormenorizado de los hechos en los que se basa el
planteo, señalar los medios de prueba mediante los cuales se le dará
sustento y acreditará el relato, acompañar la prueba documental e iden-
tificar a los sujetos contra los cuales se formula la demanda. Cuando
el demandado quede notificado del traslado, por regla, genera aquélla,
que ya no podrá ser modificada.
El demandado, conociendo las reglas del sistema, puede escoger di-
versas estrategias, algunas sustentadas en defensas sustanciales y otras
en el aprovechamiento de las ventajas que las reglas de la preclusión
le brindan ante cualquier error u omisión del actor. Sabiendo que esto
es así, tampoco puede razonablemente esperarse que antes el actor
asuma una conducta colaborativa, franca y constructiva en relación
con el conflicto, sino más bien ambigua, opaca y con estrategias de
fuga ante las distintas hipótesis defensivas que se pueden presentar.
A esas conductas, alejadas de la colaboración en la solución del
caso, se agrega que muchas veces es incierto el resultado de la prueba,
no se sabe si su producción responderá a sus expectativas, y si eso
no sucede, la construcción del caso se desmoronará. La pretensión se
enuncia sin conocer los hechos, cuando la lógica indica que debería
ser al revés. Frente a la evidencia es más sencillo, en esquemas ra-
cionales, acordar sobre las conductas a seguir para superar el conflicto.
Para lograr mirar al proceso algo más lejos de la confrontación
competitiva y permitir que sus estructuras resulten maleables, cuando
el conflicto así lo requiera, hacia lógicas cooperativas y actitudes co-

65
Doctrina

laborativas, es necesario revisar ciertas prácticas que parecen incon-


movibles, tanto en la legislación como en los usos y costumbres de
los operadores.
Existen conflictos que poseen otras dimensiones y matices en los
que no sólo la decisión dirimente es inapropiada, sino muchas veces
es parte del problema y no de la solución. Quienes operan el sistema
muchas veces olvidan que es justamente eso, la solución, lo que los
ciudadanos van a buscar al tribunal.
Algunos proyectos han incorporado algunas notas para comenzar a
revertir la secuencia, especialmente en lo referido a la posibilidad de
ofrecer y producir la prueba antes o juntamente con la demanda31. Sin
embargo, en tanto se mantenga el concepto de que se trata de una prueba
“anticipada” quiere decir que el momento no es –cuando menos– el usual.
Evitar el juego de las escondidas, de la estrategia basada en el
error del contrario, de la competencia por disimular lo más posible el
conflicto y transformarlo en un “caso” que convenza al juez, impone
que la prueba o la evidencia debería ser expuesta antes que nada, no
de modo anticipado.
En este punto aparece la necesidad del análisis global y no frag-
mentado de los componentes del sistema. La teoría general de los
sistemas enseñó que el todo está constituido por la suma de sus par-
tes, pero que ésa es una posibilidad de describir el fenómeno, que no
excluye otros modos de comprender y de analizar la cuestión. También,
desde un punto de vista dinámico, es posible estudiar la interacción
que se verifica entre los componentes del sistema, ya que ello incide
de modo determinante en el resultado32.
Entonces, antes de la reforma o de la innovación, hay que definir
el objetivo general que se busca con el sistema; luego establecer las
posibilidades de realización, qué tipo de estructuras pueden generarse
para que el sistema deseado pueda funcionar, cuánta capacitación es

31 Ver el art. 343 sobre prueba anticipada del Anteproyecto de Código Procesal

de Familias, Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires.


32 VON BERTALANFFY, Ludwig, Teoría general de los sistemas. Fundamentos,

desarrollo y aplicaciones, Fondo de Cultura Económica, México, 1995, p. 10; FAL-


CÓN, Enrique M., Tratado de Derecho Procesal. Parte general. Ciencia y Derecho.
La acción, Rubinzal-Culzoni, 2018, vol. 1, t. I, ps. 505/582.

66
Innovación y proceso civil

necesaria, qué insumos estarán disponibles y, especialmente, qué ti-


pología de conflictos provee el contexto social para atender y qué
cantidad de usuarios acceden al sistema en cada supuesto. Esta infor-
mación dependerá, especialmente, del recuento estadístico de lo que
sucede en cada lugar.
Explica Cosentino que “la gobernanza de datos” es el nuevo aliado
del Sistema de Administración de Justicia: “dado que los tribunales
dependen más de los datos para la gestión de casos, la planificación
estratégica, la elaboración de presupuestos y la mejora del desempeño
de los tribunales, reconocemos que los datos son más que subproductos
del procesamiento de casos [...] Los datos ahora son activos estratégicos
de los tribunales y los tribunales necesitan políticas y prácticas sólidas
de gobernanza de datos”33.
Luego, como no todos los conflictos son idénticos, necesitarán aten-
ciones diferentes, aun manteniendo en todos los casos la misma lógica
cooperativa. Una mayor eficiencia y eficacia en el funcionamiento de
las estructuras indica que el proceso por audiencias –por ejemplo– no
será útil si se pretende cobrar un crédito plasmado en un título ejecutivo.
Para ello es necesario tener presente que la oralidad no provee celeridad,
sino calidad.

6. El procesador
El sistema tendrá, entonces, un procesador: el proceso civil. ¿Cómo
hacer que los abogados y abogadas decidan que colaborar es mejor
que enfrentar y que poner las cartas sobre la mesa es más aconsejable
que ocultar la prueba o los argumentos?
Hay que organizar e interrelacionar los elementos del sistema con
otro perfil. El sistema debe ser administrado constantemente mediante
la detección de los resultados no deseados –mecanismo de control– y
la implementación de los cambios necesarios para subsanar las averías
–mecanismo de retroalimentación34–.

33 Con cita del National Center for State Courts (NCSC). ROBINSON, Diane y

GIBSON, Sarah, Court Statistic Project-Data Governance Policy Guide. Version 1.0,
adoptada en diciembre de 2019; ver COSENTINO, ob. cit., p. 319.
34 El Anteproyecto de Código Procesal de Familias, Civil y Comercial de la Pro-

67
Doctrina

La economía en la distribución de los casos no sólo indica cuántos


conflictos en el marco de un proceso por audiencias puede ocupar a
un juez durante un año35, sino también distribuirlos en base a su com-
plejidad, materia discutida, especialidad, etcétera. Además, se deben
prever mecanismos que eviten el cuello de botella y descongestionen
la acumulación de casos, como por ejemplo, las demandas repetitivas,
los mecanismos agregativos (opt in), los procesos colectivos represen-
tativos (opt out) y un sistema de precedentes formalmente vinculantes.
Los recursos disponibles deben también optimizarse y el uso de la
inteligencia artificial como herramienta de gestión es indispensable.
El proceso que tradicionalmente se denomina ordinario, que parece
haber unanimidad en que debe virar a un proceso por audiencias –pre-
liminar o de apertura a prueba y de vista de causa o de producción
de prueba– debería comenzar con una audiencia, escuchar a las partes
antes que tengan que jugar sus cartas bajo el sistema preclusivo; generar
un ámbito interdisciplinario antes de fijar posturas irreductibles; con-
vocar a actores del conflicto para que puedan colaborar en la búsqueda
de soluciones.
El dinamismo actual de los conflictos, la necesidad de incorporar
modelos de trabajo restaurativos, situar a los jueces en contextos en

vincia de Buenos Aires tiene previsto la conformación de una Comisión de elaboración


de normas prácticas, integrada por representantes de la Suprema Corte, el Poder Eje-
cutivo y el Colegio de Abogados (y Abogadas) de la Provincia de Buenos Aires, que
trabaje de modo articulado con un Consejo Consultivo y con una Comisión Bicameral
Permanente de seguimiento. El objetivo es hacer reformas y ajustes procesales perió-
dicos. Ver Entrevista de Leandro Guzmán a Mauro Benente, Pablo Grillo Ciocchini
y Ana Murganti. Redactores del Anteproyecto de Código Procesal de Familias, Civil
y Comercial de la Provincia de Buenos Aires, en Revista Litigación y Gestión Judicial,
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Nacional de La Plata, ps. 5/6.
35 Ver, por ejemplo, el art. 46, inc. 14, del Código Procesal Civil, Comercial y

Tributario de la Provincia de Mendoza: “A los efectos de una correcta administración


de la agenda de audiencias, los jueces unipersonales que tengan dentro de su com-
petencia procesos que deban tramitarse por vía de conocimiento, no podrán recibir
por año más de quinientas (500) causas que deban tramitarse por esa vía.
”La Suprema Corte de Justicia deberá velar por la aplicación de este artículo a
fin de que el exceso de causas con audiencias orales no entorpezca la rapidez y
celeridad con que deben concluirse los procesos. Por Acordada se deberá disponer la
forma en que se redistribuirán las causas en exceso y mientras dure el mismo”.

68
Innovación y proceso civil

que puedan brindar con inmediación soluciones a los casos aplicando


principios de Derecho sustancial en un sistema de pocas reglas, sumado
a un proceso que se desarrollará por audiencias, conlleva a la necesidad
de un sistema permeable al surgimiento de eventualidades –argumentos,
pruebas y líneas de trabajo– en las fases posteriores, durante las au-
diencias. Las formas pueden adaptarse para evadir el molde retributivo
cuando el conflicto lo haga necesario36. La demanda como acto de
inicio debería ser, entonces, de menor complejidad, enunciando sólo
algunos datos básicos que identifiquen el conflicto y los sujetos que
serán las partes del proceso.
Todo ello hace aconsejable racionalizar la etapa inicial y deses-
tructurar el molde sumamente rígido, por otro que permita preclusiones
en etapas desconcentradas y conectadas con las secuencias orales co-
rrespondientes.
El cambio conceptual consiste en ampliar el foco de los actos pre-
liminares de conocimiento y pasar de los objetivos preparatorios y
asegurativos a un ámbito que incluya la posibilidad de evaluar las
chances de éxito del reclamo mediante el sinceramiento y la puesta
al descubierto de los elementos probatorios desde un comienzo.
Esta tarea involucra varios aspectos, en general, indispensables. La
buena fe y la cooperación entre las partes para poner sobre la mesa
las pruebas disponibles desde un comienzo deben generarse a través
de los incentivos adecuados, tales como beneficios en los costos del
litigio o sanciones ante eventuales ocultamientos de información, plan-
teos impropios o dilatorios.
La necesidad de contemplar los incentivos como el motor necesario
que impulse el funcionamiento del sistema resulta indiscutible. Por
ejemplo, no trasladar las costas en los casos en que se busca una
solución previa a la sentencia, aun cuando ello no se logre, teniendo
por concretado el principio de colaboración como ausencia de castigo
o no disuasión. Un término medio, en base a un criterio de neutralidad,

36 Priori Posada, tomando el término de Zagrebelsky, se refiere al proceso dúctil


como aquella necesidad de que sea flexible, de modo que el juez pueda –además de
tener la obligación de hacerlo– adecuar las formas procesales a las necesidades de la
tutela jurisdiccional (PRIORI POSADA, Giovanni, El proceso y la tutela de los de-
rechos, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2019, p. 50).

69
Doctrina

establecerlas en el orden causado cuando se logre un acuerdo antici-


pado. Y, en un tercer escenario, considerar la colaboración en términos
de premio o persuasión. Es decir, se premia con las costas a aquellas
partes que durante el proceso hicieron el esfuerzo para lograr una
solución anticipada, sea que ésta fue exitosa o no. Tal el caso de
contraponer la oferta rechazada en una etapa temprana con el resultado
definitivo para establecer cuál de las partes debe responsabilizarse por
la utilización del sistema de justicia y sus costos. Lo mismo puede
hacerse con los honorarios de los abogados, considerando que deben
ser más elevados ante un acuerdo temprano, o al menos no más bajos
que los que corresponderían a la tramitación de un proceso completo
con todas sus etapas.
Los beneficios esperables mediante la forma de trabajo descripto,
que son sólo algunas de las imaginables, consistirían en lograr un
mayor porcentaje de acuerdos de modo previo a la audiencia de vista
de causa y al desarrollo del proceso en sede jurisdiccional. La dismi-
nución de los costos generales e individuales que irroga el proceso.
Mejorar la igualdad en el acceso a la información y evitar las sorpresas
de la falta de conocimiento de los hechos al deducir la pretensión y,
posteriormente, facilitar al tribunal un trabajo más preciso y depurado
al comenzar el debate del proceso.

7. Cierre
La innovación del proceso civil debe centrarse en los elementos
que acerquen el sistema de justicia a los usuarios como un servicio
comunitario. Los ejes principales del cambio estructural son: i) tomar
el servicio jurisdiccional como una política estable a lo largo del tiempo
en el que se prioricen objetivos trascendentes, mecanismos de gestión
y administración independientes, transparentes y con rendición de cuen-
tas permanentes; ii) reorganizar los componentes del sistema de justicia
para superar modelos de trabajo heredados que superen la delegación
e invisibilización de los jueces y juezas y permitan gestionar los con-
flictos de modo adecuado; iii) implementar una serie de reglas ten-
dientes a favorecer actitudes colaborativas, en un sistema cooperativo
que privilegie la composición como objetivo primordial.

70
Innovación y proceso civil

Argentina no transita un tiempo de estabilidad económica, la po-


breza sigue siendo un flagelo que no decrece; tenemos un endeuda-
miento externo e interno que determina las prioridades de los gobiernos
y condiciona los distintos proyectos. Áreas indispensables como la
salud y la educación transitan décadas de postergación. La lista de
temas acuciantes no se agota aquí. Sin embargo, ¿impide esta realidad
avanzar en cambios como el que describo en el trabajo?
Seguramente emprender una transformación en el modo en que se
hacen las cosas en los tribunales insumirá gastos. Sin embargo, habrá
que analizar en cada contexto en concreto, nacional y provincial, en
qué medida los recursos actualmente disponibles, interrelacionados de
otro modo como marca la teoría general de los sistemas, con los mismos
operadores trabajando en línea con el objetivo descripto y reposicio-
nados en sus funciones, realmente se presentan como impeditivos desde
el punto de vista económico. Cualquier afirmación sin un estudio con-
creto de la cuestión resultaría aventurada.
Me gusta pensar, de todos modos, que muchas veces las respuestas
más sencillas son las más eficaces. Recuerdo la falsa leyenda del lápiz
espacial. Resulta que en el espacio, por la ausencia de gravedad, los
bolígrafos no cumplían su función porque la tinta no era atraída por
ninguna fuerza gravitacional y quedaba estancada en el tanque. Esto
motivó, según la leyenda, que la NASA invirtiera muchos dólares en
desarrollar una lapicera que pudiera funcionar en el espacio. La antigua
Unión Soviética, en cambio, evitó todos esos costos y envió lápices37.
Contar con un plan de justicia civil para conformar un sistema en
el que rijan reglas cooperativas, donde los operadores tengan incentivos
para adoptar actitudes colaborativas y cuyo objetivo sea componer los
conflictos, más allá de su costo, es un punto de partida necesario, en
mi entender, para recuperar el valor de la justicia.

37 Una de las falsedades de la historia es que usar lápices en el espacio no es

una buena idea en realidad. Al friccionar con el papel, el grafito puede romperse y
desprenderse fácilmente; además, es inflamable.

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