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Visión y Racionalidad en Organizaciones

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Génesis Marivic Martínez Rodríguez

1-21-5142

La fuente de inspiración para la visión de una organización


Comunicar a todos los grupos de interés (stakeholders) la dirección del negocio es crucial. Es
importante transmitir la visión y el rumbo que la empresa desea tomar. La visión representa la
situación futura que la organización aspira alcanzar en un período determinado, proporcionando
un marco temporal para lograr los resultados deseados. Esta dirección es fundamental para que
la organización utilice sus recursos de manera más productiva. La visión debe ser lo
suficientemente ambiciosa y amplia para incluir a todos los grupos de interés sin dejar a ninguno
de lado.
Es necesario delinear la situación futura deseada. La visión representa el máximo desarrollo que
la organización busca alcanzar en un período específico. Para lograrlo, se requiere la cooperación
de todos los grupos de interés.
Es importante motivar a los interesados e involucrados a tomar las acciones necesarias. Todos
los socios del negocio deben comprometerse con una visión común, de modo que cuando se
materialice, todos estén satisfechos con los resultados. En un entorno de cambio, se llama a las
personas a abandonar la complacencia y trabajar en condiciones de alta exigencia, al mismo
tiempo que se les anima a desarrollar sus habilidades y competencias. Es la visión del negocio la
que genera entusiasmo y brinda el impulso para enfrentar desafíos a cambio de la realización
futura de sus aspiraciones.
Proporcionar un enfoque es fundamental. Sin una visión clara, las personas se sienten
confundidas al tomar decisiones. Cuando la visión está presente en el día a día de la organización,
su efecto es sorprendente, ya que unifica los esfuerzos y coordina a las personas, estimulando la
autonomía, el empowerment y el trabajo en equipo.
La visión también debe inspirar a las personas a trabajar en una situación común y hacia un
conjunto integrado de objetivos. La inspiración implica ofrecer una propuesta de valor y
motivación para que las personas encuentren de manera voluntaria una dirección en la cual
enfocar sus energías, emociones y recursos personales para lograr la visión. Esto debe impulsar
a las personas a buscar un sentido de logro, pertenencia, compromiso y habilidad para contribuir
al logro de los objetivos organizacionales y personales.

El concepto de racionalidad aplicado al contexto de una organización.


La racionalidad organizacional abarca diversos aspectos. La racionalidad económica se refiere a
la coherencia de las acciones de la organización con la teoría económica y las suposiciones sobre
los fenómenos económicos. La racionalidad legal se basa en la conformidad con las reglas legales
y la jurisprudencia. La racionalidad social se sustenta en la congruencia con los valores y normas
sociales. La racionalidad política depende del poder y la influencia política que se busca obtener.
La racionalidad técnica se respalda en la evidencia científica y en el método científico.
La organización busca resolver simultáneamente problemas relacionados con su racionalidad
técnica, económica, social, política, legal, entre otros. Sin embargo, dar prioridad a uno de estos
aspectos puede afectar la satisfacción de los demás. Por ejemplo, elegir un tipo de tarea o
producto centrado en la racionalidad técnica para mejorar la eficiencia en la producción puede
perjudicar la racionalidad económica al incrementar el precio del producto en el mercado, la
racionalidad legal si se generan problemas con una marca o patente existente, o la racionalidad
social si se imponen condiciones laborales adversas a los empleados, entre otros posibles
conflictos.

La complejidad del entorno en el que opera una organización.


También se evalúa la complejidad del entorno considerando la dicotomía entre homogeneidad y
heterogeneidad. En el caso de una organización que ofrece un único producto o servicio, su
entorno de trabajo es simple y uniforme, ya que se dirige a un tipo exclusivo de cliente, proveedor
y competidores, así como a entidades reguladoras específicas. Sin embargo, cuando una
organización produce una variedad de productos o servicios, su entorno de trabajo se vuelve
complejo y diverso, con una diversidad de proveedores, clientes, competidores y entidades
reguladoras. Si la organización modifica sus productos o servicios (a través de transformaciones,
expansiones o cancelaciones), su entorno de trabajo también cambia, lo que resulta en diferentes
clientes, proveedores, competidores y entidades reguladoras. En el espectro que va desde la
homogeneidad hasta la heterogeneidad, los dos extremos son:

1. Entorno de trabajo homogéneo: permite a la organización tener una estructura organizativa


sencilla, con pocos departamentos para enfrentar eventos ambientales uniformes, al mismo
tiempo que es centralizada. Esto ocurre en organizaciones con clientes, proveedores y
competidores muy similares entre sí, lo que permite que la organización los trate de manera
uniforme. En este tipo de entorno, la simplicidad es una característica clave para el éxito de las
organizaciones.

El personal y los activos intelectuales de una organización.


A lo largo de la era industrial, las organizaciones exitosas eran aquellas que aumentaban su
capital financiero (en forma de edificios, fábricas, maquinaria, equipos, inversiones financieras)
y lograban un crecimiento y expansión. El éxito organizacional se medía por el tamaño de la
organización y sus instalaciones físicas, el patrimonio contable y, sobre todo, su riqueza
financiera. Las organizaciones buscaban acumular activos tangibles, físicos y concretos como
base de su éxito, poder y dominio en el mercado. La acumulación de recursos, tanto financieros
como materiales, era uno de los objetivos más importantes para las organizaciones. Sin embargo,
eso ha cambiado.

Hoy en día, las organizaciones exitosas son extremadamente ágiles e innovadoras, y su éxito no
depende de su tamaño. En otras palabras, el tamaño de una organización actualmente no
garantiza su éxito. Hay organizaciones pequeñas que logran un éxito considerable y son más
rentables que las organizaciones más grandes. ¿A qué se debe esto? La respuesta es simple:
innovación. Es la capacidad de una organización para ofrecer productos y servicios creativos e
innovadores que transforman los obsoletos e inútiles. Es la capacidad de una organización para
adelantarse a los demás, conquistar clientes y consumidores al brindarles una mayor satisfacción
en sus compras.

En la era de la información, el capital financiero deja de ser el recurso más importante para una
organización. Otros activos intangibles e invisibles toman rápidamente su lugar y lo relegan a un
segundo plano. Nos referimos al capital intelectual. El capital intelectual de una organización está
compuesto por activos intangibles, que incluyen lo siguiente:

1. Capital interno: se refiere a la estructura interna de la organización, los conceptos, los modelos
y los sistemas administrativos y informáticos. La estructura interna y las personas conforman lo
que comúnmente conocemos como la organización. Además, la cultura y el espíritu
organizacional también son parte integral de esta estructura.

2. Capital externo: se refiere a la estructura externa de la organización, es decir, las relaciones


con clientes y proveedores, así como las marcas, marcas registradas, patentes y el prestigio de la
empresa. El valor de estos activos se determina por el grado de satisfacción con el que la empresa
resuelve los problemas de sus clientes.

3. Capital humano: se refiere al capital humano de la organización, que incluye personas


talentosas y competentes (habilidades). La competencia de una persona es su capacidad para
actuar en diversas situaciones y crear activos, tanto tangibles como intangibles. No es suficiente
tener una

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