David Crespo
Gastelú
LA FUNDACIÓN DEL INDIANISMO
El encuentro del paisaje impone al artista la necesidad de referirse
al personaje que lo puebla.
El espíritu altruista de Guzmán de Rojas- nadie fue más desprendido
que él para transmitir su sabiduría- halla su más plena satisfacción
pintando al indio.
Es una obra cariñosa, de reivindicación de los valores de la raza, a
la manera de Franz Tamayo.
Referida únicamente a sus cualidades físicas y espirituales y no a su
situación económica social.
David Crespo Gastelú (1901 – 1947)
Fue contemporáneo de Guzmán
de Rojas. Tendencia indianista.
Fue autodidacta en su formación
artística, solo recibió lecciones
cuando pasó los cuarenta años.
Su falta de escuela le permite
sinceridades llenas de ternura y
calor.
Gastélú pinta exclusivamente a
base de sensibilidad.
CORO CORO
Tuvo total compenetración con el
indio, quizás lo único que impidió
posiciones de denuncia, es la
delicadeza de su espíritu , pues David
Gastelú era de espíritu gentil, dulce y
tierno como nadie, incapaz de una
exigencia agresiva.
No quiso hacer de su pintura una
bandera de lucha.
Aunque ya había adoptado una
posición ideológica: Según la revista
“Perfiles Utamianos” afirma que es un
espíritu libre, agitado por las
inquietudes revolucionarias de Lenín y
Trotsky.
Fiesta en Caquiaviri 1938
Entierro Indígena 1936
Se dio la tarea de tratando de
identificarse con el indio,
conviviendo con él, comiendo su
comida y vistiendo su ropa.
Para mirar el problema desde
adentro, tratando de ser él mismo
un indio.
Su pintura no era indianista o
indigenista, sino “una pintura de
indio”.
En su pintura se encuentra al indio
en su plena esencia campesina,
en relación a la tierra y el cosmos.
Se siente la carne india, la
tosquedad de su anatomía, la
aspereza de su piel, lo basto de
sus vestiduras
PATIO DE LAS
CONCEPCIONISTAS
LA PAZ 1932
Fiesta indígena
1932
Se lo ve dado al buen vestir- al
buen vestir indio, a la danza y a la
embriaguez en la designación
amable de la euforia, como
desahogo de su condición servil.
KUSILLO
El indio de Gastelú camina sobre
planta ancha, con piernas cortas
y macizas, con muslos poderosos
de curvaturas pronunciadas y
nudosas.
La mujer tiene cadera ancha, el
busto amplio y generoso, sin
sensualidades equívocas.
No hay sonrisas en la faz india,
mas bien adustez.
El indio gusta de la vida sin
refinamientos
INDIOS DE CUZCO 1938
GLORIA SERRANO
CARICATURAS
Gastelú fue el caricaturista más
agudo, más fino y risueño en el
país.
Es incomparable la gracia de su
procesiones, misas y otros ritos
religiosos.
Sus cristos y santos son sencillos.
JUAN RIMSA
JUAN RIMSA (Lituania,
1903 – S. Mónica, EEUU,
1978)
Estudió inicialmente -motivado por su
padre quien era sastre- en la Academia
de Confecciones de Viena, Austria
(1924-1925)
1926, cuando decide trasladarse a París
(Francia), en pos de seguir estudios de
arte.
Viaja al Brasil y luego emprende viaje
hacia Argentina.
Llegó a Buenos Aires en 1930, allí
conoció a Pío Collivadino quien en su
papel de director de la Academia de
Bellas Arte de Buenos Aires, lo incorporó
a la institución y siguió la carrera de arte
hasta 1934.
Llega a Bolivia en 1937.
En pleno auge de Cecilio Guzmán
de Rojas.
En 1944 para abrir el ‘Curso
Superior Rimsa’ en 1944, Sucre.
Esta misma experiencia la repitió
en La Paz con alumnos como
Graciela Rodo Boulanger, María
Esther Ballivián, María Luisa
Pacheco, Raúl Mariaca y otros.
En el trayecto, ha expuesto su
obra en galerías de Argentina,
Brasil, Chile y EEUU.
Rimsa capta inmediatamente la
cualidad decorativa del
indianismo, ofrece un
desplazamiento elegante y
pausado.
Se puede percibir una
composición de cierta
solemnidad medida y formal,
como si los personajes estuvieran
cumpliendo, en su cotidiano
pasar, algún rito.
En su pintura se admiras que es
especialista en efectos luminosos.
Prefiere escenas de atardeceres
cuyas nubes envuelven a las
figuras en tonos cálidos, dorados y
naranjas.
También encontramos escenas
nocturnas en las que utiliza
sabiamente el claroscuro,
dominado por ambientes
atmosféricos densos .
Es evidente una actitud de cariño
para con sus personajes.
Destaca por medio del dibujo los
elementos étnicos que les
concede una fuerza noble y
segura.
Rimsa solo percibe la forma
exterior o superficie, no advierte
que debajo hay un problema
latente, o más bien se cuida de
representarlo adoptando una
actitud de neutralidad.
Su pintura es atractiva, basada en
elementos tradicionales, en los
conceptos usuales de belleza, y
así gusta al espectador.
Su pintura manifiesta el cariño del
pintor hacia su personaje.
Actitud frecuentemente
adoptada por el extranjero que
descubre en este país un
maravilloso potencial plástico.
Encuentra en su originalidad
social, costumbrismo, folklore; un
mundo completamente distinto al
de su origen.
Un mundo exótico al que llega a
amar y recordar.