PROYECTO REFORMA LABORAL
TITULO V
CONTRATO DE APRENDIZAJE
Presentado por: Yoselin Mora Beltrán y María Camila Romero Hernández.
Código: 2020243042, 2020243026.
Los derechos fundamentales a la educación (Art 67 CP) y al trabajo (Art 25, CP) se encuentran
familiarmente vinculados, se pueden catalogar como dos instrumentos esenciales para el desarrollo de
una sociedad democrática; se ha contemplado que ambas instituciones son pilares para el éxito y
crecimiento de un país.
En el mismo sentido, vale mencionar que también la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
describe la relación de aprendizaje como “[...] todo sistema en virtud del cual el empleador se obliga, por
contrato, a emplear a un joven trabajador y a enseñarle o a hacer que se le enseñe metódicamente un
oficio, mediante un período previamente fijado, en el transcurso del cual el aprendiz está obligado a
trabajar al servicio de dicho empleador” (ob. cit. 06.09.2) y aprendiz, como “[...] toda persona que adquiere
su formación inicial en una ocupación objeto de aprendizaje, durante un período determinado y
asegurado por un contrato” (ob. cit. 13.10).
En Corolario a lo previamente expuesto, durante el transcurso de la historia de Colombia, se han
vivido una gran variedad de vulneraciones a estos derechos protagonistas del presente escrito, es por
ello, que aquella necesidad que tiene la mayoría de ciudadanos en un país donde el desempleo o la
desocupación abarcan un total de 9,3% en promedio nacional (Dane, Agosto 2023) sumado a la
inestabilidad laboral y el aprovechamiento en gran medida de la situación de superioridad de los
empleadores contra aquella población que necesita cumplir a cabalidad con el requisito de un período de
prácticas, para consolidar sus conocimientos teóricos, ganar experiencia, pulir sus capacidades, además,
tener una remuneración (Art 27, C.S.T) proporcional a la calidad y cantidad de trabajo; Sin embargo, se
ha transformado en un flagelo, puesto que, se ha vuelto más un logro personal, que el vehículo que los
llevará a integrarse en el mercado laboral, a su vez tener estabilidad, y a vivir dignamente, porque no
garantiza los derechos del trabajador-aprendiz.
Todas esas razones, han obligado al Estado Colombiano desde el 1950 a consolidar y robustecer
el sistema normativo en materia del Contrato de Aprendizaje.
Lo anterior en virtud de que, precisamente en el Artículo 81º del Código Sustantivo del Trabajo
se evidencia la definición dada a lo qué se considera un contrato de aprendizaje, el cual manifiesta lo
siguiente:
“Contrato de aprendizaje es aquel por el cual un empleado se obliga a prestar servicio a un
empleador, a cambio de que éste le proporcione los medios para adquirir formación profesional metódica
y completa del arte u oficio para cuyo desempeño ha sido contratado, por un tiempo determinado, y le
pague el salario convenido”.
Este precepto legal a su vez fue modificado por el Art 1º de la Ley 188 de 1959, posteriormente
el Art 30º de la Ley 789 de 2002 especifica la naturaleza y características de la relación del contrato de
aprendizaje.
La Sala de Descongestión Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en providencia
SL3430-2018, hace mención sobre la naturaleza jurídica del contrato de aprendizaje, por ende, señaló
que: "Ciertamente, la Ley 789 de 2002 reguló el contrato de aprendizaje como una forma de vinculación
especial, diferente a la de naturaleza laboral, cuya finalidad primordial es permitir la formación teórico -
práctica de una persona natural en una entidad autorizada, a cambio de que una empresa patrocinadora
proporcione los medios para adquirir formación profesional metódica y completa en el oficio, actividad u
ocupación. En tal sentido, el objetivo de este tipo de contrato es la de facilitar la formación de ocupaciones
dentro del manejo administrativo, operativo, comercial o financiero de la sociedad, por lo que la
mencionada ley no hace preferencias o distinciones a la hora de la vinculación".
El Proyecto de Reforma Laboral promete un gran avance respecto a los derechos del aprendiz,
debido a que, dentro de sus diferentes aportes establece principalmente la modificación de la naturaleza
del contrato, al pasar de ser una forma de vinculación especial diferente al de la naturaleza laboral, a ser
un contrato laboral especial a término fijo, el cual se regirá por las disposiciones del Código Sustantivo
de Trabajo.
Anteriormente, tal y como lo establece al pie el artículo 5 de la ley 188 de 1959: “(..)El salario
inicial de los aprendices no podrá ser en ningún caso inferior al cincuenta por ciento (50%) del salario
mínimo legal, o del fijado en los pactos, convenciones colectivas o fallos arbitrales. Durante el
cumplimiento del contrato el salario pactado se aumentará de acuerdo con los conocimientos adquiridos
hasta llegar, cuando menos, al salario mínimo legal o al pactado en convenciones colectivas o fallos
arbitrales”
No obstante, el apoyo de sostenimiento durante la fase práctica en la actualidad es equivalente
al 75% de un salario mínimo legal mensual vigente (SMMLV).
Por consiguiente, el proyecto de reforma plantea como reajuste, un aspecto especial del contrato
de aprendizaje que consiste en imponer la obligación que tiene la empresa de reconocer una
remuneración que no podrá ser inferior a un (01) salario mínimo legal mensual vigente, o del estipulado
en convenciones colectivas o fallos arbitrales durante toda la vigencia de la relación; desprendiéndose
de esta, otra diferencia significativa, dado que, el inciso D del Art 30º de la Ley 789 de 2002 lleva a cabo
la aclaración de que el apoyo de sostenimiento mensual no podrá ser regulado a través de convenios o
contratos colectivos o fallos arbitrales recaídos en una negociación colectiva.
Con respecto a la seguridad social el nuevo proyecto trae consigo la oportunidad de que los
trabajadores-aprendices puedan ser afiliados al Sistema General de Seguridad Social completamente,
cuya regulación se realizará conforme a lo dispuesto en las normas de la materia. Exhibiéndose así, otro
poderoso avance y propugnación de los derechos laborales de esta determinada población ya que en la
actualidad solo se obliga a que estos sean afiliados al Sistema de Seguridad Social de Salud y a la
Administradora de Riesgos Laborales que cubre a la empresa.
Sintetizando los apartes anteriormente transmitidos, el Proyecto de Reforma Laboral se
compromete a propender por una optimización de los derechos laborales sin afectación al derecho
fundamental a la educación de calidad cuando de trabajadores-aprendices se haga referencia, debido a
que, se ostenta la protección que el nuevo proyecto legislativo busca aplicar.
Siendo un tipo de contrato que tiene como propósito central el favorecimiento de los jóvenes en
su mayoría, no sólo a perfeccionar o desarrollar esas competencias adquiridas, sino a la incorporación
del mercado laboral, pero con las garantías de la ley.
El evento de que con la Reforma las empresas están obligadas a emplear una remuneración no
inferior a un (01) salario mínimo legal mensual vigente (smlmv) a los aprendices, es testimonio del gran
paso que se daría, por permitir este el derrumbe del mal manejo y aprovechamiento que implementan
los empleadores sobre los trabajadores-aprendices, sería la solución para contrarrestar la problemática
surgida por la desmesurada contratación que ejercen los anteriormente denominados “patronos” que
toman ventaja del contrato de aprendizaje para retribuirles apoyos de sostenimiento mensual precarios
a los aprendices, apoyos que son irrisorios a la dignidad humana, remuneración que obstaculiza que esta
etapa de aprendizaje se lleve con tranquilidad, por el contrario, tienden a convertirse en propulsores de
estrés, además de la vulneración a los derechos fundamentales.
Otro claro ejemplo de la protección que brinda el Proyecto de Reforma Laboral es la afiliación al
Sistema General de Seguridad Social y no solo al Sistema de Seguridad Social de Salud.