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Una Maestra Montessori

Características de Una Maestra Montessori -- Adaptado de Educación para un Mundo Nuevo por María Montessori

Se da frecuentemente un juicio superficial del método Montessori el cual afirma que se exige poco de la guía, la cual debe no interferir y dejar a los niños a su propia actividad. Pero cuando se toma en cuenta el material didáctico, el orden y los detalles de su presentación, resulta que es una actividad activa y compleja; no se puede decir que la maestra Montessori esté inactiva, mas bien todas las actividades que hemos descrito se deben a la preparación y guía activa de la maestra y su "inactividad" final es un signo de su éxito, ya que demuestra que su tarea ha sido llevada a cabo felizmente.

Un aplauso para las maestras que han llevado su clase a un punto en el que se puede decir que "estando yo presente o no, mi clase trabaja sola", dicho en otras palabras "mi grupo

adquirió una autonomía para llegar a este éxito". Para llegar a esto es necesario seguir una línea. Una maestra tradicional no puede transformarse en una motessoriana de la noche a la

mañana

liberado de todo pre-concepción pedagógica.

ya que una maestra montessoriana debe ser creada de nuevo, después que se haya

El primer paso es la auto-preparación de la imaginación, porque la maestra montessoriana debe ver en el niño que tiene delante de ella, al niño que aún no existe, materialmente hablando, debe tener fe en el niño que se revelará por medio del trabajo.

Los variados tipos de caracteres desviados de los niños, no disminuirá la confianza de esta maestra que ve con los ojos del espíritu a un tipo de niño diferente y que espera con confianza que este ser nuevo se manifieste cuando sea atraído por un trabajo que estimule su interés. Ella espera a que el niño/niña muestre los primeros síntomas de capacidad de concentración.

En este trabajo hay 3 fases de desarrollo:

1) Tiene que ser custodia y protectora del ambiente, la maestra concentra su atención en las cosas en vez de preocuparse de los niños difíciles, sabiendo que la curación vendrá del mismo ambiente: este es el centro de interés que deberá polarizar o atraer la voluntad del niño.

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El material didáctico debe ser siempre bello, limpio y en buenas condiciones, de mode que al niño le parezca estar nuevo, siempre completo y listo para usarse.

La maestra-guía (que es parte del ambiente) debe ser también atractiva, pulcra, vestida con buen gusto, alegre y graciosamente digna. Y sobre todo, la maestra en su relación con los niños debe tener presente que tiene frente a ella a "personas grandes", a las cuales les debe respeto y comprensión. Deberá estudiar sus movimientos haciéndolos suaves y garbosos de modo que el niño la acoja como un modelo a seguir.

2) En la segunda fase, la maestra entra en contacto con niños que están aun en pleno desorden, con la mente un tanto dispersa, a quienes se trata de atraer sobre algún trabajo. La maestra debe ser convincente, y cautivar la atención de los niños. En esta fase puede hacer más o menos lo que considere conveniente porque hasta este momento su intervención no perturba nada importante, así que es muy común que la maestra sugiera con algo de imaginación diversas actividades. Los niños inquietos que molesten a los otros deben ser controlados porque ésta (molestar a los demás) no es una actividad requerida para que se complete el ciclo.

3) Cuando ya se suscitó el interés del niño, generalmente con algún ejercicio de vida práctica, porque todavía no están dadas las condiciones adaptadas a presentar los materiales, la maestra se retira a la sombra y debe abstenerse absolutamente de intervenir; muchas veces en esta fase se cometen errores, como por ejemplo decirle: "muy bien, muy bien" al pasar frente a un niño caprichoso que finalmente está concentrándose en algún trabajo. Este bien intencionado elogio es suficiente para hacer daño, lo mas seguro es que el niño no vuelva a trabajar por semanas. Y también si un pequeño alumno se encuentra en dificultades, la maestra no debe enseñarle cómo superarlas porque podría perder el interés; para él el elemento excitante es justamente la superación de la dificultad, no el trabajo en sí.

Un niño que está levantando un objeto pesado para él, no quiere ayuda, muchas veces es suficiente que la maestra lo mire para que interrumpa su trabajo. En el momento en que el niño comienza a concentrarse en su trabajo, la maestra debe dejar de observarlo como si no existiera, o por lo menos el niño no debe darse cuenta de que la maestra se está fijando.

Finalmente en el caso en que dos niños quieran el mismo material, deberá dejarlos solos a que

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arreglen su conflicto, a menos que ellos mismos vengan expresamente a pedir su ayuda. Su trabajo es solamente presentar a los niños nuevos materiales cuando ellos han agotado las posibilidades del actual. El niño que ha hecho algún trabajo en el cual ha puesto una cierta concentración tal vez lo mostrará a la maestra para tener su aprobación; en este caso la maestra observará el trabajo con interés genuino y hará algún comentario-- (comentarios que ayudan al niño, vs elogios generales:

"Para una persona normal siempre es una sorpresa

que cuando elogia a un niño con

generosidad después el niño pueda volverse problemático. Para un psicólogo no es un

misterio.

Sabe que los niños se deben deshacer de los elogios generales;

son demasiado

limitantes.

Como padres (y maestros y guías Montessori) entendidos, debemos estar al tanto

de que cuando utilizamos elogios generales con los niños, prácticamente estamos piediendo

problemas.

niño más alegre que conozco'.

Estoy pensando en frases tales como: ¡Tu siempre eres tan servicial!'.

'Eres muy inteligente.

'Eres el

A menudo pensamos que mientras mayor sea el elogio, mejor.

Sin embargo, aunque el niño no reaccione de mala manera, simplemente no lo cree.

cuando nos muestra un dibujo decimos "¡Qué bonito!", es bastante común que respondan con

un "¿pero de verdad te gusta?". y a eso contestaremos "de verdad que sí, me encanta"

eso pueden contestar "solo lo dices para que me sienta bien".

tomamos el tiempo de describir lo que nos muestran, es entonces cuando nos devuelven una

mirada de "¡Caray!

Si

y a

Sin embargo, cuando nos

¡en verdad yo hice eso!"

Entonces cuando un niño nos presente su trabajo manual para manipular las cosas calientes

en la cocina, en vez de decir:

colores!, el rosa y el naranja combinan muy bien." O

que van de arriba hacia abajo con las que cruzan de izquierda a derecha.

dibujo Mondriano." O

agarradera para las cosas calientes nuevecita, original y hecha a mano! O . Está tan

acolchonadita que yo me sentiría protegida del cazo más caliente. una verdadera agarradera para las cosas calientes.

"qué bonito", podríamos decir:

"¡qué lindo es ver todos esos

"Me gusta como combinaste las rayas

Me recuerdan un

" La mamá de una personita que yo conozco va a disfrutar una

Esto es lo que yo llamaría

Eso es lo que se conoce como un elogio específico y descriptivo.

un niño que es bueno sea necesariamente malo; es solo que no es suficiente.

El punto no es que decirle a

Es limitante.

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La apreciación descriptiva le agrega una nueva dimensión a la visión que el niño tiene de sí

mismo.

sabe que puede hacer algo para proteger a otra persona.

puede ser agradable.

su estilo recuerda a artistas famosos.

tiene un aprendiz motivado. extracto del libro Padres liberados, Hijos liberados Su guia para tener una familia más feliz de Adele Fabel y Elaine Mazlish)

Se le han señalado cosas que nunca se le hubieran ocurrido.

Por ejemplo, ahora

Descubre que su sentido del color

Se ve a sí mismo como capaz de hacer algo único y útil.

¿Quién es Mondriano?

preguntará.

Descubre que Ahora la maestra

Las maestras montessorianas no son siervos dedicados al servicio material del niño, alabarlo, vestirlo y darle de comer. Sabe que él tiene necesidad de hacer esas cosas solo, desarrollando así su autonomía, se debe ayudar al niño a actuar por sí mismo, a querer por sí mismo, a pensar por sí mismo, éste es el sistema de los que aspiran a servir al espíritu, la alegría más grande de la maestra será la de asistir a las manifestaciones del espíritu que vienen a recompensar su fe.

He aquí al niño como deberia ser: el trabajador infatigable, el alumno tranquilo que se dedica voluntariamente con todas sus fuerzas, que trata de ayudar al débil, que sabe respetar la independencia de los demás, en resumen: el niño auténtico.

Nuestras maestras (¿y porqué no? maestros) entran así en el secreto de la infancia y adquieren un conocimiento muy superior al de los maestros tradicionales que entran en contacto solamente con hechos superficiles de la vida de sus alumnos. Conociendo el secreto del niño, nuestras maestras tienen haca él un amor profundo: quizá comprende ahora qué es el amor. Este amor es muy distinto nivel de amor personal que se expresa con besos y caricias y la diferencia se debe justamente al trabajo de los niños que al revelar su espiritualidad han conmovido profundamente a la maestra llevándola a un nivel del cual ella no conocía, ni siquiera la existencia; ahora ya alcanzó esa revelación y está feliz.

Antes su mayor satisfacción era quizás recibir el sueldo lo mejor posible trabajando solo lo estrictamente necesario, encontraba quizás un cierto pago en el ejercitar su poder y su influencia y su máxima inspiración era ser directora o inspectora; pero no hay verdadera alegría en todo esto y se renuncia a ello fácilmente para recibir a cambio la felicidad espiritual mucho mas alta e intensa que el niño puede dar porque "de ellos es el Reino de los cielos".

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