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AUTOR INVESTIGACIÓN

RECIBIDO
María Lacalle Noriega 13 de febrero de 2006
ACEPTADO
Universidad Francisco de Vitoria 15 de marzo de 2006
m.lacalle.prof@ufv.es PÁGINAS
De la 89 a la 99
ISSN: 1885-365X

Tiempo y eternidad en san Agustín


Time and eternity in saint Augustine
El problema del tiempo y su relación con la eternidad ha inquietado la mente y el corazón de los
hombres a lo largo de toda la historia y se han dado múltiples respuestas en el intento de resolverlo.
San Agustín aborda esta cuestión desde una perspectiva múltiple. Desde una perspectiva esencia-
lista siente el tiempo como una tragedia, pues en él no hay descanso ni estabilidad posible. Desde
una perspectiva antropológica se da cuenta de que el ser humano, por su constitución corpóreo-
espiritual es el único capaz de percibir el tiempo, de asumirlo y de darle un significado. Desde una
perspectiva teológica concibe el tiempo como el medio a través del cual Dios quiere realizar su
designio de salvación.

The problem of time and its relation with eternity has stirred the minds and hearts of thoughtful men throughout history,
and different answers have been given in the attempt to solve it. Saint Augustine approaches this question from a mul-
tiple perspective. From an essentialist perspective he feels time as tragedy as it is impossible to find rest or stability in
it. From an anthropological approach he realizes that human beings are the only ones able to perceive time, to assume
it and to give it significance. From a theological point of view he considers time as the means through which God wants
to fulfil his salvation design.

Palabras clave: tiempo, eternidad, muerte, sentido de la vida, distensión del alma, realización, salvación
Key Words: time, eternity, death, sense of life, fulfilment, distension of the spirit, salvation

1. Introducción
La experiencia del tiempo es dolorosa. El tiempo divide y disipa la existencia. En el
tiempo todo pasa, fluye y muere. Es una realidad que nos devora. Así lo reflejaba la
inscripción de aquél viejo reloj en el que, refiriéndose a las horas, se leía vulnerant
omnes, ultima necat: hieren todas, la última mata.
La angustia que produce la precariedad de todo lo temporal hace que los hombres de
todos los tiempos se hayan preguntado siempre por su significado y por su relación con
la eternidad. Es una cuestión que ha preocupado especialmente a muchos pensadores
del siglo XX. Toda la obra de Bergson está relacionada con la duración y el movimiento;

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Husserl quiso construir una teoría ¿Cómo se produce el tránsito de un Ser


antiintelectualista de “la conciencia del divino, supremo y eterno a un mundo de
tiempo”; Heidegger consideró imposible criaturas finitas y contingentes como las
tratar del ser sin tratar del tiempo; humanas? ¿Cómo es que a Dios le vino
Unamuno se angustió toda su vida por de pronto a la mente lo que antes nunca se
la incertidumbre de la eternidad; le había ocurrido, hacer el mundo? Si no
Ortega concebía la vida como hacía nada, ¿por qué de repente empezó
realidad rigurosamente a hacer algo? ¿Por qué no siguió sin hacer
temporal, sólo accesible nada? Con estas preguntas los maniqueos
a la razón vital e intentaban hacer admitir a san Agustín que
Ortega
histórica. Mucho en la vida de Dios hay un antes y un des-
concebía la antes que todos pués de la creación del mundo, hay tempo-
vida como ellos, ya se había ralidad (La ciudad…: XII, 15, 2).
realidad planteado san La respuesta de san Agustín es clara.
rigurosamente Agustín el problema Dios creó el mundo en su Palabra, y su
temporal del tiempo y la Palabra es eterna y supera a todos los
eternidad. Vamos a tiempos. Pero el término de esta acción
analizar la respuesta creadora libre y eterna es temporal. Dios
que da el santo de Hipona crea el tiempo al crear el mundo: el tiempo
a esta cuestión. y el mundo son creados a la vez (La ciu-
dad…: XI, 6). Por eso se dice que “en el
2. De la eternidad al tiempo principio” creó Dios el cielo y la tierra (Gn
Para la mente griega el mundo está ahí, 1,1). Dios creó todos los tiempos y es an-
desde siempre, increado. El tiempo se con- terior a todos los tiempos, y no se puede
cibe como un continuo fluir, sin principio ni decir que hubiera un tiempo en que no ha-
fin, por lo que el concepto de eternidad se bía tiempo, porque sería tan contradictorio
confunde con la perpetuidad del tiempo como decir que hubo un hombre cuando
Por eso, cuando el cristianismo habla de no había hombre o que existía el mundo
la creación en el principio y de la eternidad cuando no había mundo (La ciudad…:
de Dios surgen muchas preguntas. ¿Qué XII,15,2). Antes de la creación del tiempo
relación hay entre la eternidad y el tiem- no había tiempo, luego no hubo
po? ¿Cómo se produce el tránsito de una tiempo alguno en que Dios
a otro? San Agustín explica que el tiempo no hiciera nada, puesto
brota de la eternidad de Dios y comienza que el tiempo mismo
con la creación del mundo. En Dios no hay es hechura suya.
El mundo
tiempo, puesto que es inmutable, pero las El mundo co-
cosas creadas cambian, y éste cambio o menzó cuando fue
comenzó
movimiento es lo que entraña el tiempo. sacado de la nada cuando fue
por la Palabra de sacado de la
2.1. El mundo no es creado en el tiempo Dios. Todos los nada por la
sino con el tiempo. seres existentes, palabra de
¿Qué hacía Dios antes de crear el cielo y toda la naturaleza, Dios
la tierra? Cuando maniqueos y epicúreos, toda la historia huma-
con mala idea, le plantean esta cuestión, na están enraizados en
san Agustín siente la tentación de contes- ese acontecimiento funda-
tar que estaba creando infiernos para los mental (Comentario…: I, 2, 4).
que hacen preguntas semejantes. Pero se
da cuenta de todo lo que se esconde tras 2.2. El tiempo y el movimiento
esa pregunta aparentemente simple, y se No hubo tiempo alguno antes del mundo
enfrenta a ella (Confesiones: XI, 10-12) . porque para que haya temporalidad es ne-

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cesario que se de alguna mutación, algún dos los momentos del tiempo, los funda
movimiento. Así lo explica San Agustín: y los orienta. El ser no existe sin el acto
“Si es recta la distinción de la eternidad creador; y el tiempo no existe tampoco sin
y del tiempo, ya que el tiempo no existe el acto que lo crea y lo despliega, sin la
sin alguna mutabilidad sucesiva y en la eternidad. Paradójicamente, el tiempo es,
eternidad no hay mutación alguna, en su misma sucesión, una implicación
¿quién no ve que no habría permanente de la eternidad: es la eterni-
existido el tiempo si no dad la que lo asienta, lo mide, le confiere
fuera formada la criatu- su significación y lo funda. La acción divina
ra que sufriera algún creadora no consiste en un solo acto crea-
El tiempo cambio, algún movi- dor realizado una vez y para siempre, sino
objetrivo miento? Ese cambio que Dios está creando constantemente el
nace con y movimiento ceden universo, dirigiéndolo a su fin, conserván-
las formas su lugar y se suce- dolo en el ser, ordenando los tiempos.
den, no pudiendo Existe una relación vertical entre la eter-
materiales
existir a la vez, y en nidad y el tiempo: es el Dios eterno el que
intervalos más breves crea el tiempo y es la eternidad la que lo
o prolongados de espa- funda, desplegándolo. La eternidad funda
cio dan origen al tiempo” en cada ser una medida interior que marca
(La ciudad…: XI, 6). su propio ritmo y duración y que es como
San Agustín alude aquí a un el corazón y la pulsación de su existencia.
tiempo real, objetivo, que se forma con Es la eternidad la que va “numerando” al
los cambios de las cosas, con las varia- tiempo, y hace que cada ser tenga y rea-
ciones y sucesiones de las formas sobre lice su dimensión temporal y su medida
la materia (Confesiones: XII,8). El tiempo (La música: VII,15,57-58). “¿Quien podrá
objetivo nace con las formas materiales y detener el corazón del hombre para que
es inherente a ellas, lo cual hace que sea se pare y vea cómo, estando fija, dicta los
inconcebible un tiempo independiente de tiempos futuros y pretéritos la eternidad,
las cosas materiales, así como unas cosas que no es futura ni pretérita?” (Confesio-
materiales que no generen los tiempos. La nes: XI,11).
realidad material no es simultánea, no es Por el tiempo, Dios mide el
un conjunto estático, sino que es suce- desarrollo y la realización
sión, transcurrir, un llegar a ser para ten- de su creación. Pero
der a no ser. la mutabilidad y frag-
mentación indefi-
3. La implicación de la nida de los tiem-
eternidad en el tiempo Es la
pos sólo afecta
Hemos visto que el tiempo procede de la a las realidades eternidad
eternidad, y que comienza cuando comien- creadas, nunca que va
zan las cosas creadas. Vamos a ver ahora al Creador. Dios “numerando”
que la relación del tiempo y la eternidad tie- conoce intempo- al tiempo
ne dos sentidos: uno positivo, que supone ralmente las cosas
que el tiempo está fundado en la eternidad; temporales, conoce
y otro negativo, porque la eternidad es, a la los tiempos sin noción
vez, la negación dialéctica del tiempo en la alguna de lo temporal.
medida en que lo temporal implica defecto Dios conoce todas las cosas
del ser, sucesión, mutabilidad. temporales en su relación de sucesión,
en su propia existencia, naciendo o extin-
3.1. La eternidad funda el tiempo guiéndose en su propio tiempo, pero las
Dios es el Creador, que da principio a to- contempla a todas juntas, como presen-

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tes en sí mismo. Todos los momentos del yor temporalidad encontramos. “Dios es
tiempo están presentes en su actualidad. la esencia suprema, es decir, el que existe
“Él ve sin cambiar el pensamiento de una a en grado sumo, y, por tanto, es inmutable;
otra cosa, lo ve inmutablemente; de suerte ahora bien, al crear las cosas de la nada,
que todo lo que sucede temporalmente, lo les dio el ser, pero no un ser en sumo gra-
futuro que no es aún, lo presente do, como es El, sino a unas les dio más
que existe, lo pasado que ya ser y a otras menos, creando así un or-
no es, Él lo abarca todo den de la naturaleza basado en los gra-
con su presencia esta- dos de sus esencias” (La ciudad …: XII,
Nuestros años ble y sempiterna; y no 2). La elevación en la línea del ser está
transcurren, de una manera con determinada por el grado de identidad, y
se acaban y los ojos y de otra el rebajamiento por el de temporalidad. Un
con la mente, pues ser verdadero, un ser puro, un ser auténti-
perece, mientras
no consta de alma co, sólo lo tiene Aquél que no cambia. La
que Dios y cuerpo; ni de una revelación del nombre inefable “Yo soy el
permanece manera ahora, de que soy”, contiene la verdad de que sólo
en sí mismo otra antes y de otra Dios Es: Dios es la plenitud del Ser y de
después, porque tam- toda perfección, sin origen y sin fin.
poco admite variación, El ser de Dios está perfectamente con-
como la nuestra, su ciencia centrado en sí mismo, presente en sí
de los tiempos, el presente, el pa- mismo. La eternidad no es una sucesión
sado y el futuro, ya que en Él no hay cam- infinita de tiempos, es concentración y
bio ni oscurecimiento momentáneo” (La permanencia, es la plenitud sustancial de
ciudad …: XI,21). Dios. Y esta concentración y permanencia
Nuestros años transcurren, se acaban están en el extremo opuesto a la disper-
y perecen, mientras que Dios permanece sión a que el tiempo somete a los entes
en sí mismo. Todo lo temporal es contin- temporales, que consiste, como ya hemos
gente y múltiple pero está contenido por dicho antes, en un no ser ya lo que antes
entero en la plenitud simple e indivisible era y en un no ser todavía lo que después
de la eternidad, que siempre permanece y será.
que está siempre presente. En lo mudable y temporal se
da la antítesis entre el ser
3.2. Negación dialéctica y el no-ser, pues lo que
La distinción entre la eternidad y el tiempo verdaderamente es
nos lleva a la diferenciación de los distin- excluye la mudanza
tos grados del ser. Para san Agustín, sólo y el tiempo. Este
En lo mudable
tiene auténtica entidad lo que permanece tiempo existencial
inmutable (Confesiones: VII, 11); ser ver- es, como en el y temporal se
daderamente equivale a ser inmutable, lo viejo mito helé- da la antítesis
que solamente Dios es (Enarraciones …: nico, el dios que entre el ser y
134,4). Dios es la absoluta permanencia va devorando a el no ser
viva, mientras que el ser creado no es ya sus hijos, porque,
lo que antes era ni es todavía lo que des- en este sentido, tem-
pués será. Las criaturas son y no son: son poralidad y muerte son
porque su esencia dimana de Dios; y no dos conceptos que andan
son porque cambian, pues no permane- juntos. En las criaturas, el vivir
cen, no tienen la plenitud del ser. es un continuo morir, ya que toda mudan-
El tiempo funciona como criterio de dis- za es una forma de muerte: todo cambio
tinción de las regiones del ser: a mayor implica una sucesión, una desaparición,
distancia de Dios en la escala del ser, ma- una muerte. Sin la presencia de la eter-

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nidad en el tiempo éste no sería más que Entonces, el tiempo real no existe: el
muerte, y el tiempo no quiere morir, mu- presente no tiene espacio, el futuro es lo
riendo como está. que va a ser y el pasado lo que ha sido y
no puede volver a ser. Además, el futuro
4. El hombre, síntesis de tiempo está destinado inexorablemente a ser pre-
y eternidad térito, es decir, a ser lo contrario de lo que
El hombre es un ser extra- es (Confesiones: XI, 14). Sin embargo, los
ño. Por su cuerpo vive in- tres momentos del tiempo están unidos
merso en el tiempo. Por entre sí en una estructura unitaria, y los
El presente su espíritu es cons- tres, de alguna forma, tienen existencia.
no es más ciente de ello y es, Pero, ¿en qué sentido tienen realidad el
que un fugaz además, capaz de pasado y el futuro?
darle un significado. Sólo se puede percibir el tiempo, que es
instante que
Temporeidad y eter- un continuo pasar, desde la permanencia.
apenas tiene nidad, tránsito terreno Los hombres percibimos y medimos el
consistencia y permanencia espi- tiempo desde lo que permanece, es decir,
ritual, se entraman en desde nuestro espíritu. Gracias a nuestro
la constitución real de espíritu medimos el tiempo, le damos al-
la criatura humana y en su guna consistencia, lo alcanzamos. Pero,
actividad. Se forma así esa en lugar de hablar de pasado, presente y
duración espiritual que es propia futuro, debemos hablar de un sólo tiempo:
del hombre y en la que se conjugan indi- el presente. Solamente existe el presente
solublemente la permanencia y el devenir. de lo pretérito, el presente de lo presente
y el presente de lo futuro. Estas tres cla-
4.1. El tiempo es una distensión del ses de tiempo existen en el alma que los
alma vive al poseerlos como presentes en sus
Hemos visto que sin el movimiento no distintas dimensiones y según las distintas
existiría el tiempo, pero el tiempo no es facultades del alma: el presente del pasa-
el movimiento. ¿Qué es, pues, el tiempo? do es la memoria; el presente del presente
San Agustín se pregunta qué es el tiem- es la atención y el presente del futuro es la
po y responde: si nadie me lo pregunta, expectación. “Pero, ¿cómo se disminuye o
lo sé, pero si trato de explicárselo a quien se consume el futuro, que aún no
me lo pregunta, no lo sé. Lo único que es existe? ¿O cómo crece el
evidente es que si no pasara nada, no ha- pretérito, que ya no es,
bría tiempo pasado; si no hubiera algo que si no es porque en el
va a ocurrir, no habría tiempo futuro; si no alma, que es quien lo Sólo se puede
existiera nada, no habría tiempo presente realiza, existen las el tiempo, que
(Confesiones: XI,14). tres cosas? Porque es un continuo
El tiempo de nuestra realidad universal ella espera, atiende
pasar, desde la
se divide en pasado, presente y futuro, y y recuerda, a fin de
estos tres fragmentos luchan entre sí. De que aquello que es- permanencia
estos tres momentos, sólo del presente pera pase por aquello
se puede decir propiamente que existe, que atiende a aquello
porque el pasado ya no existe y el futu- que recuerda. ¿Quién hay,
ro todavía no existe. Pero el presente no en efecto, que niegue que los futuros aún
es más que un fugaz instante que apenas no son? Y, sin embargo, existe en el alma
tiene consistencia. Es sólo un pequeño y la expectación de los futuros. ¿Y quién
escurridizo umbral que da entrada al fu- hay que niegue que los pretéritos ya no
turo para que inmediatamente se disuelva existen? Y, sin embargo, todavía existe en
en el pasado (Confesiones: XI, 29). el alma la memoria de los pretéritos. ¿Y

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quién hay que niegue que el tiempo pre- 4.2. El tiempo es, para el hombre, trage-
sente carece de espacio por pasar en un dia y oportunidad
punto? Y, sin embargo, perdura la aten- San Agustín aborda el problema del tiem-
ción por donde pase al no ser lo que es” po humano desde dos puntos de vista
(Confesiones: XI,28). diferentes. Por un lado, desde un punto
San Agustín no está diciendo de vista esencial, siente la temporalidad
que es el espíritu el que crea de una forma trágica y desgarradora: las
el tiempo. Lo que sostie- cosas de este mundo pasan y mueren, y
ne es que le confiere nosotros con ellas. El hombre no puede
una permanencia encontrar descanso ni felicidad en las co-
que le permite me- sas terrenas que vienen y van, pues, aun-
El hombre es la dirlo. Así, de nada que sean buenas, no son los verdaderos
única criatura que eran el pasado bienes, ya que no permanecen, se des-
capaz de asumir y el futuro en el flujo lizan y fluyen (Enarraciones…: 127,15).
el tiempo en su temporal objetivo, “Así, pues, cuanto más ames el ser, tanto
espíritu pasan a participar más desearás la vida eterna y con tantas
de la consistencia más ansias desearás ser formado de ma-
del espíritu. Y, al nera que tus deseos no sean temporales,
quedar el tiempo in- ni marcados a fuego e impresos por los
cluido en el alma misma, amores de las cosas temporales. Estas
queda concebido cono una dis- cosas temporales, antes de ser no son, y
tensión del alma (Confesiones: XI, 26). cuando son, se van deslizando, y cuando
El alma existe recordando, atendiendo, ya se han deslizado, dejan de ser. Así que,
deseando o proyectando; y el hombre mientras son futuras, aún no son, y cuando
vive actuando y desarrollándose en el han pasado ya, tampoco son” (El libre…:
tiempo. El hombre es la única criatura III, 72). El alma humana ama el ser y ama
capaz de asumir el tiempo en su espíri- el descanso en las cosas que ama, pero en
tu, pues sólo el hombre tiene concien- las cosas perecederas no encuentra apoyo
cia de la duración, y, en este sentido, donde descansar, porque carecen de esta-
sólo el hombre posee presente, pasa- bilidad (Confesiones: IV,10).
do y futuro. Sin embargo, desde un pun-
El hombre está sumido en el tiempo to de vista existencial, san
del universo igual que un árbol o un pe- Agustín admite la tem-
rro, sometido y arrastrado por su vida poralidad como algo
biológica. Y el alma humana, al estar li- eminentemente
“Así, pues,
gada al cuerpo, está ligada al tiempo, y, positivo. Dios no
en este sentido, es radical distensión, hizo el mundo de cuanto más
pues todo lo que el hombre es y hace una vez y para ames el ser,
desemboca en temporalidad. Pero el siempre, perfecto tanto más
hombre no se limita a sufrir el tiempo y acabado desde desearás la
como los demás seres vivientes, sino el primer instante, vida eterna”
que lo conoce, lo vive conscientemen- sino que lo creó
te, le da un significado y una consis- en un estado de vía,
tencia. Al ser el alma un acto espiritual para que vaya progre-
es capaz de unificar sus actos en un sando con la sucesión
sentido, en un valor, en su mismo ser. de los tiempos. Entonces, el
Es capaz no sólo de percibir el tiempo, tiempo es el medio a través del cual las
sino también de trascenderlo y esca- criaturas van realizando su ser, el medio a
par, en cierto sentido, al devenir de las través del cual el mundo, la creación ente-
realidades mundanas. ra, debe alcanzar el estado de perfección.

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El tiempo nos sirve para progresar y cre- impuestos (como, por ejemplo, la muerte
cer. Es un don valioso y limitado que el ser de un ser querido) y esto puede cerrar un
humano debe aprovechar y rentabilizar al tiempo y abrir otro, puede dejar marcado
máximo. el tiempo de toda una vida. Pero, también,
El hombre necesita del tiempo, al igual en la medida en que el hombre escribe su
que el resto de las criaturas, para propia historia, esos momentos significa-
realizarse, pero de una tivos pueden nacer de su libertad interior
forma mucho más viva, (por ejemplo, la elección de una carrera, la
más grande. Por decisión de contraer matrimonio) e intro-
una parte, porque ducen una significación nueva y un ritmo
El hombre ha el hombre, ya lo desconocido en el desenvolvimiento de su
hemos dicho, es existencia.
sido dotado de
el único ser crea- De la misma manera, a lo largo de la
razón y libertad do capaz de asu- historia de la humanidad van transcurrien-
para elegir sus mir el tiempo, de do lo tiempos, no como momentos fantas-
propios fines vivirlo consciente- males que pasan y dejan de existir, sino
mente. Y, por otro marcando y configurando el tiempo que
lado, porque, mien- ha de venir. Hay tiempos vivos, plenos
tras que el resto de la de autenticidad, momentos significativos
creación tiene unos fines que configuran y estructuran de manera
que le han sido fijados por la radical el tiempo futuro. Lo cual permite
Providencia, el hombre ha sido dotado de al hombre ir progresando, madurando,
razón y de libertad para elegir sus propios permite a la humanidad ir avanzando en
fines y para ir construyendo su vida a lo el conocimiento de la verdad. Son esos
largo del tiempo. grandes descubrimientos, esos espanto-
El hombre no es un qué, es un quién; sos sufrimientos, esos instantes de luz y
no es algo, sino alguien; no es una cosa, genialidad, los que hacen que el género
sino una persona capaz de asumir su pro- humano progrese, cambie de rumbo o de
pio destino. Y el tiempo humano, el tiem- ritmo, que madure y avance en su tarea
po vivo, no es el mismo tiempo en todas de recreación del mundo. Aunque también
las circunstancias, aunque su medida sea hay tiempos negativos y oscu-
igual. Por una parte, se puede decir que ros en los que la humani-
la percepción que tenemos del tiempo es dad parece retroceder y
“elástica”. El paso del tiempo no es perci- hundirse, en los que
bido igual por un niño y por un anciano. se embrutece de Hay ocasiones
Todos tenemos experiencia de que a me- manera increíble. en que una
dida que nos hacemos mayores tenemos Hay ocasiones tragedia
la sensación de que el tiempo pasa más en que una tra- puede hacer
deprisa. Cuando sufrimos el tiempo pasa gedia, como un
reaccionar
despacio, mientras que cuando disfruta- gran terremoto o
mos se hace muy corto. De manera que una guerra, puede a toda una
podemos descubrir ritmos distintos a lo hacer reaccionar a generación
largo de nuestra existencia. toda una generación.
Por otro lado, el tiempo humano, aun Un solo hombre, como
siendo continuo, no es homogéneo, rei- Juan Pablo II, puede con-
terativo, idéntico siempre, sino que está vertirse en luz para millones
configurado por momentos significativos. de personas y provocar grandes cambios
En la medida en que el hombre está im- tanto personales como sociales. También
plicado en el devenir del mundo, esos hay épocas que transcurren de manera
momentos significativos le pueden venir anodina, generaciones que no destacan

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por nada, que se dejan arrastrar por el cur- zaciones, sino para alcanzar la eternidad.
so de los acontecimientos. Hay tiempos El mundo material, el universo entero, ha
luminosos y tiempos oscuros, hay tiempos sido creado sólo para el hombre, para que
vivos y tiempos muertos, vacíos, huecos, la humanidad pueda servirse de él para su
hay tiempos de expectación y tiempos de propia realización sobrenatural. El tiem-
abatimiento. po alcanza así su pleno significado: es un
El hombre, el género huma- medio al servicio de la salvación total de la
no, se va construyendo a humanidad. Desde este punto de vista es-
sí mismo en el tiempo. piritual, el tiempo es como un vector de la
A través de sus propias salvación: el hombre, a través del tiempo y
El hombre decisiones y de su mediante el tiempo ha de trazar su camino
se va forma de afrontar o para llegar a Dios.
construyendo asumir los aconteci- Pero Dios no ha abandonado al hombre
a sí mismo mientos que le vienen a sus propias fuerzas en la búsqueda de
dados, va llenando de este camino hacia la eternidad, sino que
en el tiempo
significado su tiempo, se lo ha mostrado: “Cuando vino la plenitud
su vida, la historia. de los tiempos vino también Él para que
nos librase del tiempo. Debemos, pues,
5. Del tiempo amar al que creó los tiempos para que nos
a la eternidad libremos del tiempo y nos asentemos en
Pero, ¿hacia dónde debemos con- la eternidad, donde ya no hay mutabilidad
ducir el mundo? ¿Dónde está la perfección temporal” (Enarraciones…: 38,9).
que debemos alcanzar? Para responder a Sólo Cristo da sentido al tiempo y conte-
estas preguntas debemos tener presente nido a la vida del hombre. Si nuestra vida
que el tiempo humano está limitado por no tuviese un sentido último, una finalidad,
la muerte, de la cual depende el sentido sería de lo más disparatada: nacer, crecer
de la vida y todos sus contenidos. Por eso y morir a través de unos tiempos que nos
san Agustín nunca cayó en la ilusión de despedazan sin remedio. Pero Cristo vino
un progreso indefinido en el tiempo. Poco del cielo a iluminar nuestra existencia con
significan los progresos meramente hu- su luz. Los tiempos con Cristo no corren
manos, sean del tipo que sean, pues con en vano, ya que en Él se logra
ellos el hombre no sale de su elemento el verdadero fin de la histo-
terreno y temporal. La concepción agus- ria que es la salvación
tiniana del tiempo como medio de realiza- de los hombres (Ena-
ción nada tiene que ver con la idea de un rraciones…: 9,6).
eterno progreso. Para san Agustín el tiem- Cristo nos ofrece Sólo Cristo
po está ordenado a un fin trascendente: a la victoria sobre da sentido
la unión con Dios, a la eternidad. el tiempo: “Por ti
se hizo tempo-
al tiempo y
5.1. El tiempo como vector de salvación ral para que tú contenido de
¿Cuál es el sentido de esta larga marcha te hagas eterno” la vida del
a través de la temporalidad? ¿Cuál es el (Tratado…: II,10). hombre
significado de la historia, de esta historia El tiempo auténtica-
de sufrimientos, de sangre derramada, mente cristiano, lleno
de guerras fraticidas, de éxitos y fracasos de la presencia viva de
aparentes? En definitiva, ¿para qué está Cristo, nos va acercando, a
el hombre sobre la tierra? El hombre no medida que pasa, a la eternidad de Dios,
está en este mundo solamente para pasar a la que accedemos a través de la muerte,
desde el Paleolítico hasta la era espacial, que se presenta así con toda su grandeza
ni siquiera para levantar imperios y civili- como el punto de unión entre este tiempo

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dramático y la eternidad infinitamente feliz dad humana. El hombre puede hacer del
de Dios. tiempo de su vida terrena un absoluto, en-
Dios es el creador del mundo y del tiem- cerrando en él su propio destino y buscan-
po y, por lo tanto, el dueño de la historia. Y do un sentido en el desarrollo horizontal
su único designio es crear un universo de su existencia. Entonces, se convierte
en el que pueda formar un pue- en prisionero de un tiempo que le impone
blo de salvados: la ciudad su dispersión, su sucesión inexorable y su
de Dios. Todo el mundo límite, que es la muerte. Pero el hombre
material sólo existe para puede también darle al tiempo del mundo
ese fin sobrenatural un significado trascendente, acogiéndolo
Dios crea y de la humanidad lla- por la fe como tiempo de salvación.
gobierna el mada, todo el gobier- Podemos unir nuestro presente temporal
universo y no del universo está con el presente eterno. No es una preten-
orientado a la salva- sión desesperada, como creía Nietzsche,
el tiempo
ción de los hombres. es una posibilidad real. Está a nuestro
Dios crea y gobierna el alcance. Depende de nosotros, pues es
universo y el tiempo que nuestra propia libertad la que transforma
mide su desarrollo a partir el tiempo en eternidad. Hoy día se habla
de su voluntad de salvación. mucho de libertad, pero a pocos les gus-
ta reflexionar sobre la importancia radical
5.2. La ambivalencia del tiempo humano de todo acto libre. Nuestras decisiones,
Este sentido de camino de salvación es nuestras elecciones, tienen consecuen-
el que tiene el tiempo originariamente en cias eternas. Esa es la auténtica grandeza
la voluntad de Dios que quiso realizar sus de la libertad: nos permite decidir nuestro
designios a través de la temporalidad. Sin destino eterno. Y esa decisión hay que
embargo, el hombre es libre de escoger realizarla en el tiempo. Unos deciden decir
entre el bien y el mal, y puede convertir su “sí” con su vida a la felicidad eterna que
tiempo de salvación en un tiempo de per- Dios ofrece, y otros prefieren decir “no” y
dición: puede utilizar esa oportunidad que volver la espalda. Por eso el tiempo puede
se le ha dado -su vida- no para alcanzar a ser factor de esperanza o de desespera-
Dios sino para alejarse de Él. Por eso de- ción, de expectativa o de des-
cimos que este tiempo genuinamente hu- ánimo.
mano tiene un contenido ambivalente: la San Agustín explica
adhesión al bien o el abandono en el mal. esta ambivalencia a
Así, según sean las características mora- partir de la pará- Es nuestra
les del tiempo humano, se puede conver- bola del trigo y la propia
tir en medio de perfección o en amenaza, cizaña. A lo lar- libertad
abismo, posibilidad de perdición. go de la historia la que
El hombre puede dar al tiempo de su de la humanidad
transforma
existencia toda una serie de significacio- se irán formando
nes parciales y relativas, sociales, artís- las dos ciudades, el tiempo en
ticas, culturales, etc., que no reconocen la de Dios y la del eternidad
explícitamente el sentido último de la tem- diablo, que permane-
poralidad, el fin sobrenatural del hombre. cerán mezcladas mien-
Pero no puede dejar de darle al tiempo una tras estén en este mundo,
significación total, optando por religarlo a hasta que en el último juicio
la eternidad o disociarlo de ella. Ese es logren la separación (La ciudad…: I, 35).
el juego supremo de una libertad compro- Esta mezcla es fuente de innumerables
metida en el tiempo, y es el sentido más choques y catástrofes, avances y retroce-
profundo que se puede dar a la historici- sos, que van configurando la historia. Se

Revista Comunicación y Hombre · Número 2 · Año 2006


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repiten aquí las ideas fundamentales del eternidad, ya que la eternidad es esencial-
pensamiento agustiniano: dos ciudades, mente creadora del tiempo de los hombres.
dos amores, todo un universo de contras- En segundo lugar, porque el tiempo cumple
tes y de antítesis, dos tipos de hombres el designio eterno: es la condición necesa-
sumidos en esa dialéctica y que, por ser li- ria para la salvación de los hombres y el
bres, se pueden inclinar en un sentido o en perfeccionamiento de la creación. Y, en
otro, y el tiempo como vector de la historia. tercer lugar, porque se acaba en ella, por-
La historia es, así, un choque continuo de que una vez cumplido el fin para el que
antítesis de dos amores que han levanta- fue creado, el tiempo se terminará en la
do dos ciudades. De ahí la ambivalencia eternidad.
del tiempo humano, que puede ser espe- En realidad no hay tiempo verdadero
ranza, viabilidad, posibilidad; o amenaza, más que para el ser humano, puesto que
huida, angustia y desolación. El que el está sometido a él por su cuerpo material
tiempo sea una cosa u otra depende ex- y es capaz de percibirlo y de darle una
clusivamente de cada uno. Por eso dice significación por su conciencia espiritual.
San Agustín, “Vivamos bien y serán bue- La transitoriedad y precariedad de lo tem-
nos los tiempos. Los tiempos somos no- poral pueden producir una gran angustia
sotros; cuales somos nosotros, así serán en nosotros. Si después de esta vida
los tiempos” (Sermón: 80,8). no hay nada sólo queda enfrentarse a la
muerte con un grito de aniquilación, sin
Conclusiones esperanzas. Pero Agustín nos muestra la
Para san Agustín hay una unión indiso- grandeza del tiempo como un medio al
luble del tiempo y de la eternidad, que se servicio de la salvación total de la huma-
encuentran ligados por tres razones: en pri- nidad. Dios nos ha colocado en el tiempo
mer lugar, porque el tiempo procede de la para que demos el salto a la eternidad.

Tiempo y eternidad en san Agustín por María Lacalle Noriega


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Tiempo y eternidad en san Agustín


María Lacalle Noriega

Bibliografía
Todas las obras de san Agustín se han citado según las Obras Completas de la Biblioteca de Autores Cristianos en su edición
bilingüe:
- La ciudad de Dios (1988): tomos XVI y XVII.
- Confesiones (1991): tomo II.
- El libre albedrío (1982): tomo III.
- Sermones (1983): tomo X.
- Comentario al Génesis en réplica a los maniqueos (1988): tomo XV.
- La música (1988): tomo XXXIX.
- Enarraciones sobre los salmos (1988): tomo XXII.
- Enarraciones sobre los salmos (1982): tomo XIX.
- Homilías sobre la primera carta de Juan (2003): tomo XVIII.

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