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Evolución del Texto Dramático

El documento discute la definición del texto dramático y sus criterios. Explica que ya no es suficiente definirlo solo por diálogos y personajes, dado que cualquier texto puede ser teatralizado. También describe las relaciones entre el texto principal de los actores, el texto secundario de las acotaciones, y el nuevo "texto invisible" de la puesta en escena. Finalmente, analiza cómo las concepciones sobre el rol del texto en el teatro han variado, desde verlo como literatura hasta reconocerlo como un sistema multicodificado que interactúa con la puesta en esc

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Evolución del Texto Dramático

El documento discute la definición del texto dramático y sus criterios. Explica que ya no es suficiente definirlo solo por diálogos y personajes, dado que cualquier texto puede ser teatralizado. También describe las relaciones entre el texto principal de los actores, el texto secundario de las acotaciones, y el nuevo "texto invisible" de la puesta en escena. Finalmente, analiza cómo las concepciones sobre el rol del texto en el teatro han variado, desde verlo como literatura hasta reconocerlo como un sistema multicodificado que interactúa con la puesta en esc

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Texto dramático

Es cada vez más problemático proponer una definición del texto dramático, pues la
tendencia actual de la escritura dramática es la de reivindicar cualquier texto para una
puesta en escena eventual; la "última" etapa —la puesta en escena de la guía
telefónica— ya casi no parece una humorada y una empresa irrealizable. Todo texto
es potencialmente teatralizable, y lo que hasta el siglo XX se consideraba, como la
característica de lo dramático —los diálogos, el conflicto y la situación dramática, la
noción de personaje escénico— ya no parece la condición sine quan non del texto
teatral. A lo más habrá que limitarse a señalar algunas características del texto en la
dramaturgia occidental.
II. POSIBLES CRITERIOS PARA EL TEXTO DRAMÁTICO A.
Texto principal *, texto secundario: El texto a expresar (el de los actores) suele ser
introducido por las acotaciones* (o didascalias*), texto compuesto por el dramaturgo e
incluso por el director. Aun cuando el texto secundario parezca ausente, encontramos
a veces un vestigio en el decorado verbal* o en las gestas* del personaje. B. Texto
repartido y "objetivo": Excepto en el caso límite del monólogo, el texto está repartido
entre los protagonistas; el diálogo ofrece a cada uno la "misma" oportunidad de
expresarse; los diferentes discursos son distribuidos casi "espacialmente" en el mismo
plano, y a pesar del aspecto lineal de la acción y del texto pronunciado, el discurso
teatral visualiza las diferentes procedencias de la palabra sin reducirlas a un centro
jerárquico
Texto escénico superior. El origen de la palabra no se precisa claramente: los
parlamentos o las réplicas se presentan como independientes de un narrador o de una
voz organizadora y centralizadora. C. Puesta en relación de contextos: Para que los
personajes evolucionen en el mismo universo dramático, al menos deben poseer en
común una porción del universo del discurso. Sin esto, entablan un diálogo de sordos
o no tendrían ninguna información que intercambiar, y sus monólogos no se enlazarían
jamás para producir una dialéctica de contextos e ideas. D. Simultaneidad de la
representación y de la realidad representada: En la forma dramática (es decir, no
épica*) la convención* exige que asistamos a la escena en el momento en que se
desarrolla: ésta no reconstruye un acontecimiento pasado, sino un lugar ante nosotros
en un presente perpetuo.
III. ESTATUTO DEL TEXTO EN UNA ESTÉTICA* TEATRAL
La concepción del texto y la evaluación de su rol en la representación varían de una
sobrestimación a una subestimación. A. Durante largo tiempo se ha concebido el
teatro como parte integrante de la literatura, siendo el discurso teatral únicamente un
caso particular del discurso literario. Esto condujo a descuidar el aspecto escénico de
la representación o a considerar la estructura superficial como variable y, en última
instancia, redundante. B. Por reacción, en particular con el enfoque dramático y
semiológico, el teatro ha vuelto a encontrar su lugar específico entre los otros sistemas
artísticos (y no ya como una sucursal de la cosa literaria). Se le considera como
sistema significante multicodificado que se vale, entre otros, del lenguaje articulado. La
representación pone en escena (en enunciación) enunciados icónicos*, gestuales y
verbales. Ya no es el texto el que produce el conjunto de personajes/actores, sino que
el conjunto enunciante modula y modaliza* el texto dramático. —> Extra-escena y
extra-texto, descripción, discurso.
Al texto principal* (de los actores) y secundario* (el de las acotaciones*), se añade el
texto ("invisible e ilegible") de la puesta en escena *, es decir, el de la descripción del
desarrollo del espectáculo. Este texto escénico que a veces se materializa en el libro
de dirección* o en un esquema ilustrado, como el Modellbuch brechtiano, es un
metalenguaje encargado de describir y reconstruir el espectáculo, un instrumento casi
mnemotécnico para fijar la puesta en escena. Su importancia es capital, no solamente
para conservar por escrito la puesta en escena, sino especialmente para poner en
claro la lectura * del texto puesto en escena y comprender las opciones estéticas e
ideológicas del espectáculo.
A Texto principal-texto secundario Texto y escena veces encontramos la expresión
equivalente de texto espectacular. Distinción introducida por R. INGARDEN (1971)
según la cual el drama "escrito" contiene paralelamente acotaciones* escénicas —o
texto -secundario— y el texto expresado por los personajes —o texto principal. 1.-
Ambos textos mantienen una relación dialéctica: el texto de los actores permite
entrever la manera en que el texto debe ser enunciado, y complementa las
indicaciones escénicas. Inversamente, el texto secundario explica la acción de los
personajes y, por lo tanto, el sentido de sus discursos. INGARDEN (1971:221)
considera que ambos textos se superponen necesariamente por la mediación de
objetos mostrados en la escena, de los que el texto principal se hace igualmente eco.
De hecho, esta confluencia de ambos textos sólo se realiza en una puesta en escena
realista donde el escenógrafo se preocupa por escoger una realidad escénica que
deriva de las indicaciones del texto secundario.
Esta concepción estética parte del principio de que el autor tenía, al escribir, cierta
visión/visualización de la escena que la puesta en escena debe restituir
necesariamente. 2.- Hoy en día, muchas puestas en escena se contraponen a las
informaciones dadas por el dramaturgo en el texto secundario y ponen en claro el texto
principal a través de una ilustración crítica (sociológica, psicoanalítica). Este tipo de
interpretación transforma evidentemente el texto a representar, o al menos lo fija en
una de sus potencialidades. Así, pues, la práctica actual muestra que las acotaciones
no son una "muletilla" del sentido, que no se sitúan en un nivel exterior, metalingüístico
y superior al texto y que, por lo tanto, están sometidas al verdadero y único comentario
metalingüístico de la obra, el del director. —> Didascalias, puesta en escena, realidad
representada. La reflexión sobre las relaciones del texto y la escena implica un debate
de fondo sobre la puesta en escena*, sobre el estatuto de la palabra en el teatro y
sobre la interpretación* del texto dramático.

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