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CURSO: ESTRATEGIAS DE PRODUCCIÓN Y

COMPRENSIÓN DE TEXTOS
TEMA: PENSAMIENTO INTELECTUAL Y
MARXISTA DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
PROFESOR: DAVID DURAND
FACULTAD: EDUCACIÓN
ESPECIALIDAD: LENGUA – LITERATURA
CICLO: VII- I
ALUMNA: MARIA LUISA PAHUARA ALLCCA

2020

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Tabla de contenido
PENSAMIENTO INTELECTUAL Y MARXISTA DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
DEDICATORIA ……………………………………………………………………… iv

AGRADECIMIENTO............................................................................................................................. v
INTRODUCCIÓN........................................................................................................................... 1
Capítulo 1. Vida y obra de José Carlos Mariátegui......................................................................2
1. 1 Biografía de José Carlos Mariátegui.......................................................................2
1.1.1 Mariátegui periodista..........................................................................................2
1.1.2. Regreso de Mariátegui al Perú...........................................................................3
1.2. La Importancia de sus Obras................................................................................................4
1. 2.1. 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. (1928).............................4
1. 2.2. Defensa del marxismo. (1969)...........................................................................6
Capítulo 2. Factores que influenciaron su pensamiento.............................................................8
2.1 Formación intelectual.............................................................................................8
2.3. Influencia del marxismo......................................................................................10
2.4. Diferencias con el marxismo...............................................................................11
Capítulo 3. Trascendencia de sus aportes en la sociedad peruana............................................12
3.1. La educación........................................................................................................12
3.2. El magisterio........................................................................................................13
3.3. La Universidad.....................................................................................................14
3.4. La formación de la mujer.....................................................................................14
Conclusiones............................................................................................................................. 16
Referencias................................................................................................................................ 17

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Dedicatoria

Dedico este trabajo monográfico

A mi profesor de curso; por contribuir

Con su paciencia de encaminarme hacia un perfecto análisis

iii
AGRADECIMIENTO

Primeramente, mi reconocimiento a la universidad por la oportunidad que me ha dado para


poder desarrollar este trabajo; así poder conocer un poco más del pensamiento de José C.
Mariátegui, pensador peruano por quien tuve interés. Asimismo, el agradecimiento también
es; hacia mi familia por el apoyo y el tiempo que me ha brindado para así poder sacar
adelante esta tarea.

iv
INTRODUCCIÓN

Esta investigación se basa exclusivamente en las ideas marxistas e intelectuales de


José Carlos Mariátegui a lo largo de su historia, contrastando con su biografía y, en especial,
la obra Los 7 ensayos de la realidad peruana, cuyo saber se ha investigado en todos sus
ángulos para poder resaltar sus aportes y entender sus preocupaciones frente a la
problemática del indio y su interés por la educación, ya que dentro de cualquier sistema social
es asunto de primer orden, pues formar hombres que defiendan, desarrollen o cambien una
sociedad es uno de las columnas en que se asienta todo grupo humano. De ahí que el tema
educativo siempre es parte de toda problemática social.
José Carlos Mariátegui, a pesar de asumir la concepción marxista, analiza el problema
educativo de la sociedad peruana. Por ello consideramos importante la necesidad de
comprender, sistematizar y analizar su pensamiento en función de ello. Por lo tanto en esta
investigación se analiza los siguientes aspectos.
En el primer capítulo presentamos lineamientos generales de la ideología de
Mariátegui contrastando con su biografía, de la que se extrae el modelo de educación que
Mariátegui propone. Con sus ideales tanto en su rol de periodista a temprana edad, el viaje
que hace a Europa donde conoce a múltiples personajes y la ideología de ese momento
especialmente en Italia para luego regresar al Perú y fundar la “Revista Amauta” junto a un
partido político llamado izquierda.
Por otro lado se analiza a Mariátegui, dentro de sus obras a la defensa del marxismo
y temas de educación. Como todos los marxistas, parte del análisis de las condiciones
económicas para entender la dinámica de la sociedad. Es por ello que su análisis económico
abarca principalmente los tres primeros ensayos, estudiando la evolución económica del Perú
y su relación con los medios de producción.
El segundo capítulo se centra esta investigación en la formación intelectual del Amauta
y su viaje a Europa, que le cambió la vida para siempre. No se puede dejar de lado en esta
sección del documento la influencia del marxismo en Mariátegui y cuáles fueron esas
diferencias que tuvo con este pensamiento ideológico. En este punto es necesario mencionar
la posición de Mariátegui en torno a la clase proletaria que asume al ponerse del lado de los
obreros.
En el tercer capítulo describiremos algunos importantes conflictos y las
trascendencias que causaron los aportes del Amauta, tanto en fuerzas productivas
educativas, tales como el desempeño docente, la condición de la universidad y la situación
social de la mujer.

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Finalmente, mostramos la relación que Mariátegui hace entre la situación de la
educación peruana con la estructura económica del país que, a su modo de ver, es
semicolonial y semifeudal. La conclusión que Mariátegui infiere es cómo mejorar la educación
y las discrepancias que el Amauta presenta.

Capítulo 1. Vida y obra de José Carlos Mariátegui

1. 1 Biografía de José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui nació en Chira – Moquegua en 1894. Sus padres fueron María
Amalia La Chira Ballejos y el vasco Francisco Javier Mariátegui Requejo. Tuvo varios
hermanos de los cuales sobrevivieron sólo dos: Guillermina y Julio César. Hijo de una familia
empobrecida. Su madre, Amalia La Chira, se casó con Javier Francisco Mariátegui en 1882,
en el pueblo de Sayán, de donde ella era originaria. Durante una estancia en Huacho,
Mariátegui sufrió un accidente que dañó su rodilla izquierda y, aunque fue tratado en la
Maisón de Santé de Lima, perteneciente a la Beneficencia Francesa, finalmente quedó cojo,
lo que le obligó a abandonar sus estudios escolares. Durante su convalecencia inició su
formación autodidacta con su madre y su hermana mayor. Abandonados por el padre se ven
obligados a buscar mejor fortuna en Lima. Ya cuando la familia se instaló en Lima, José del
Carmen Eliseo cambió su nombre por el de José Carlos.

1.1.1 Mariátegui periodista


En 1909, a los 14 años, ingresó a trabajar al diario La Prensa, primero como
alcanzarrejones (portapliegos), luego como ayudante de linotipista, bajo la tutoría del
periodista Alberto Ulloa Cisneros (tendencia anticivilista). En este periódico escribían
reconocidos personajes como Abraham Valdelomar, Alfredo Gonzales Prada, etcétera. Este
episodio lo marca para toda su vida, pues se introduce al mundo del periodismo, por tanto se
enterará de todo lo que sucede en su país como en el mundo. También comenzó a tomar
otras tareas como la de corrector de las pruebas de los escritos de los colegas y otro de
colaboradores independientes.

Con el nombre de “Juan Croniqueur” publicará su primer artículo, titulado Crónicas


Madrileñas. Ya en 1914 pertenecía a la plana principal de La Prensa, donde sus primeros
escritos están referidos a la vida urbana, los sucesos y las cosas cotidianas, pero también
incurrirá en la poesía y el cuento. Simultáneamente a la actividad de linotipista.

En 1918 colabora con el diario Nuestra Época, donde critica la estructura social
vigente. En 1919 creó el diario La Razón desde donde apoyó la reforma universitaria y las

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luchas obreras. Critica al presidente Augusto B. Leguía y se vuelve la voz de los obreros al
fundar la Federación Obrera Regional Peruana.

La parte fundamental de ser periodista es el diario La Razón fundado y dirigido por


José Carlos Mariátegui y César Falcón, conocidos como “la yunta brava”, entre el 1 de enero
al 8 de agosto de 1919. Está compuesto de cinco capítulos, un epílogo, la bibliografía general
y un anexo. A pesar de su carácter narrativo, hay cuatro temas que aparecen y que pueden
resultar de interés para el investigador de lectores de Mariátegui: su socialismo temprana, que
como él señaló es anterior a su viaje a Europa; su concepción del periodismo, que moldeó su
formación ideológica a lo largo de su vida; el financiamiento del diario, que expresa su lucha
por lograr su periodismo comprometido con los sectores populares; y, la relación del diario
con Leguía y la Patria Nueva, cuestionando la sobredimensión de los vínculos familiares de
Mariátegui con importantes representantes del nuevo gobierno.
Hay un elemento adicional, sin embargo, que no se ha explorado con atención todavía
y que caracterizó a esa cultura política de izquierda durante el período que estudiamos: se
trata de una forma de hacer política en la cual la palabra impresa desempeñaba un papel
crucial. El uso extenso y constante de volantes, panfletos, revistas semanales, suplementos
culturales, libros, boletines partidarios, documentos doctrinarios, publicaciones efímeras de
denuncia, afiches y otros se intensificó en una medida que no tenía precedentes y que
tampoco tenía comparación en los demás grupos políticos. (Aguirre, 2007, p.174).

1.1.2. Regreso de Mariátegui al Perú


El 17 de marzo de 1923 regresó a Lima, acompañado de su esposa y su
primogénito. Dictó conferencias en la Universidad Popular González Prada sobre la crisis
mundial derivada de la primera guerra mundial. Asumió la dirección de la revista Claridad
cuando Víctor Raúl Haya de la Torre, futuro líder del APRA, viajó a México en calidad de
exiliado. Llamó a la realización del Frente Único de Trabajadores.

En 1924, debido a su antigua lesión fue amputada su pierna derecha. Pero no cesó
por ello su actividad creadora, y la continuó recluido en una silla de ruedas. En 1925 fundó la
Editorial Minerva, que publicó obras suyas y de otros autores peruanos. Bajo ese sello se dio
a conocer al público su primer libro recopilatorio de ensayos, La escena contemporánea sobre
la política mundial.

Mariátegui reanudó sus colaboraciones en Variedades y en la revista Mundial, bajo el


epígrafe general de "Peruanicemos al Perú”. En octubre de 1925 funda con su hermano Julio
César la Editorial Minerva y publica su primer libro La escena contemporánea. A principios de
1926 se adhiere a la organización de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA),

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impulsada por Haya de la Torre y definida como un frente único de obreros manuales e
intelectuales.

En 1926 fundó la revista Amauta (en quechua sabio o maestro), que cohesionó a una
amplia generación de intelectuales en torno a una nueva apreciación del quehacer nacional y
dio impulso al movimiento indigenista en arte y literatura. Considerada la más importante y
paradigmática del siglo XX, en sus páginas se publicaron importantes trabajos de la nueva
generación intelectual. Además de las nuevas corrientes intelectuales, políticas, artísticas y
literarias de Europa, Amauta fue expresión de las dos tendencias más importantes del Perú
de los años 20: el indigenismo y la vanguardia.

En junio de 1927, la revista Amauta fue clausurada por la supuesta existencia de un


"complot comunista" para derrocar al gobierno de Leguía. Apresado en el hospital militar de
San Bartolomé, una campaña internacional abogó por su libertad. Aunque liberado, la revista
Amauta tardaría en aparecer, por lo que Mariátegui estudiaba la posibilidad de trasladarse a
Buenos Aires o Montevideo.

En abril de 1928 se produjo la ruptura entre Mariátegui y Haya de la Torre por las
discrepancias con respecto a la organización de la APRA. Mariátegui denunció la ruptura
unilateral de la política de frente único por la de partido único, y la práctica política basada en
"el bluff y la mentira", propia de la política civilista. En este contexto, Mariátegui tomó contacto
con la Secretaría Sindical de la Tercera Internacional y envió delegados al IV Congreso de la
Sindical Roja o Profintern en Moscú y al Congreso de los Países Orientales en Bakú. Con ello
se iniciaron los vínculos de Mariátegui y sus colaboradores con la Tercera Internacional.
Finalmente fallece el 16 de abril de 1930, casi en vísperas de su esperado viaje para radicar
en Buenos Aires, debido a complicaciones ligadas a la amputación de su pierna.

Muere en su casa por no poder caminar, ya que perdió las dos piernas. Fue
enterrado en el Cementerio Presbítero Matías Maestro de Lima bajo una gran roca, al igual
que su compañero de polémicas, Víctor Raúl Haya de la Torre.

1.2. La Importancia de sus Obras

1. 2.1. 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. (1928)


En este punto es necesario mencionar la filiación marxista de Mariátegui, y la
posición de clase proletaria que asume al ponerse del lado de los obreros, que según el
materialismo-dialéctico de Marx, son quienes van a generar la nueva sociedad. Mariátegui,
como todos los marxistas, parte del análisis de las condiciones económicas para entender la
dinámica de la sociedad; es por ello que su análisis económico abarca principalmente los 3

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primeros ensayos, estudiando la evolución económica del Perú y su relación con los medios
de producción y las fuerzas productivas.

Según Peña (2018, 21), el libro Los 7 ensayos “es el más lúcido y penetrante análisis
de la realidad del país. Una vez más me he sentido identificado con la calidad de peruano
paradigmático y de ser humano universal de José Carlos Mariátegui”.

La perspectiva de Mariátegui muestra cómo la codicia de los españoles por el oro y la


plata peruanos los llevó a instalarse en la tierra baja. Esa codicia hacia esos metales conllevó
a que los procesos de conquista fueran más agresivos. El trauma de la conquista ha
continuado debido a sistemas injustos, utilitarios, perversos, deformantes y a la
desnaturalización tolerante, demagógica y falsa. Mariátegui no toma en cuenta a los
inestables ni a los desganados que son como gérmenes infectantes, debilitantes y
deteriorantes que por prevención es preferible excluirlos o permitir que se vayan.

La república ha significado para los indígenas la ascensión de una nueva clase


dominante que se ha apropiado sistemáticamente de sus tierras. En una raza de costumbre y
alma agrarias, como la raza indígena, este despojo ha constituido una causa de disolución
material y moral (Mariátegui, 2007: [1928])

En la visión mariateguiana se evidencia una crítica certera a aquellas posturas que


intentan evadir las cuestiones económicas y sociales relacionadas en la problemática
indígena. Desde su perspectiva, esas argumentaciones carecen de fundamento
conceptual. En ellas hay un claro interés por desvirtuar el debate, lo que se logra finalmente
es ocultar la realidad del problema del indio. Mariátegui acude a la crítica socialista por ser un
instrumento teórico válido para interpretar en forma integral las verdaderas raíces del
fenómeno.

La época en la que vivió Mariátegui correspondía con el hecho de que la población


indígena representaba las cuatro quintas partes de la población peruana, la esfera económica
estaba dominada por las actividades relacionadas con las faenas agrícolas, es decir que la
vocación del país era primordialmente agrícola, pero con un inicio significativo de la las
actividades mineras. A pesar de ello la organización agrícola presentaba rasgos semifeudal

1. 2.2. Defensa del marxismo. (1969)


Subtitulado como Polémica revolucionaria, contiene 16 artículos publicados por
separados dentro de los años 1928 y 1933. Específicamente trata en saber si Mariátegui “era
marxista o no lo era”. El partido comunista del Perú publicó un documento enjuiciando la obra
de Mariátegui, donde se plasmaba un mariateguismo como confusión de ideas, más no del

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Marxismo, sino de las más diversas tendencias no proletarias, llenas de errores, no solo
teóricos sino prácticos.

Nuestra posición frente al mariateguismo es y tiene que ser de combate implacable e


irreconciliable puesto que el obstaculiza la bolchevización orgánica e ideológica de nuestras
filas e impide que el proletariado se arme de los arsenales del leninismo y del marxismo
(Pérez, 2006).

Por ello lo que plantea el partido comunista es que Mariátegui no era en realidad
marxista, sino un populista que no había entendido el papel del proletariado en el Perú, así
negando aquella misión histórica y tonteando con los instintos colectivistas del campesinado
peruano. Por lo tanto, Mariátegui habría sido una especie de socialista utópico, es decir, un
pequeño burgués que fundó el Partido Socialista Peruano a espaldas de la Internacional
Socialista. Mariátegui no es percibido como marxista, sino como populista, acusación que se
le ha hecho y se le hace. Son muchos los intelectuales peruanos que consideran que
Mariátegui es más aprista que marxista.

La Unión Soviética concibe el materialismo dialéctico que fue aprobado por Stalin
como una doctrina oficial comunista cuyo objetivo era desentrañar las leyes que gobiernan el
desarrollo de las sociedades capitalistas; frente a esta doctrina estalinista Mariátegui se
desvía.

Mariátegui emprende en 1929 una defensa del marxismo, ciertamente contra el


partido comunista peruano cuya disputa se ve claramente que es contra de algunos escritores
europeos que buscaban acreditar el marxismo desde el interior mismo, en particular del
socialismo belga. Desde Lima, una ciudad que está fuera de los debates teóricos del
marxismo, un “oscuro” pensador llamado Mariátegui participa activamente de una polémica
que él considera que no es europea, sino que tiene que ver directamente con el Perú.
Concretamente Defensa del marxismo es una polémica dirigida contra todos los libros
aparecidos en Europa en los años 20. Mariátegui discute también un libro aparecido en
Estados Unidos, con el título Marx y Lenin artesal in revolution, escrito por el estadounidense
socialista Marx Idman. Este y otros libros son críticas al marxismo ortodoxo que buscan
purgarlo de algunos elementos problemáticos y hacerlos digeribles para los propósitos de la
sociedad democrática europea, tal como los anteriores lo habían hecho.

Mariátegui hace frente a estas situaciones similares que estaba ocurriendo en el


Perú con el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), un partido fundado por Víctor
Raúl Haya de la Torre, quien se aparta del marxismo y levanta pretensiones socialistas y
antiimperialistas. La crítica de Idman Vanderbilt ha de ser leída entonces como una crítica fría

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a su colaborador y amigo Haya de la Torre, ya que Mariátegui no estaba de acuerdo con el
APRA como un partido político no marxista y sería un error abandonar o superar un marxismo
creyendo articular un socialismo desligado de sus fundamentos marxistas, cuyo credo es no
abandonar la idea de revolución fundamental para el marxismo y sustituirla por el reformismo
propio de la sociedad en democracia.

Mariátegui refuta a Idman porque este ignora y elude la emoción que el pacto es
revolucionario. Lo que trata es de dejar atrás un orden económico, político y social que
considera como decadente la civilización occidental dentro de la cual Mariátegui está, y se
encuentra en un momento de crisis.

En una carta al argentino Samuel Glusberg, patrocinador del libro, Mariátegui


alega que Defensa del marxismo es en cierto modo una defensa del occidente, esto significa
desligar la civilización burguesa y capitalista de aquellas fuerzas modernas occidentales,
como la revolución rusa, que combaten la decadencia de esa civilización. Por lo tanto, no cae
en la trampa, sino que piensa dialécticamente. La solución de la crisis de la modernidad
impulsada por el capitalismo solo podrá ser por la modernidad, concretamente de la
revolución socialista.

Para Quijano (2014), la civilización de occidente “se encuentra en crisis pero


ningún indicio existe aún de que resulte próxima a caer en definitivo colapso. Europa no está
como abundantemente se dice agotada y paralítica, lo que acaba y lo que declina es el ciclo
de la civilización capitalista”.

Frente a estas crisis económicas de 1929, Mariátegui introduce las ideas del
marxista francés Georges Sorel. Se refiere concretamente al conocido antidemocratismo de
Sorel, quien se opone al reformismo socialdemócrata porque considera que es un síntoma de
decadencia de la democracia; por lo tanto es un régimen que acelera el proceso y que
renuncia a la creación, la producción en nombre de la igualdad. Esto significa una
complacencia en la mediocridad y la pasividad propia de los débiles, lo que precisamente hizo
el capitalismo que refleja la sociedad de democracia en degradar los sentimientos de nobleza,
los instintos, la inspiración al heroísmo y a lo sublime.

Para Sorel el ser humano se hace en medio del esfuerzo y la lucha de clases, tal y
como lo vio Marx. Pero al negar la violencia y ceder ante la mediocridad del humanitarismo y
la democracia, la sociedad en democracia contribuye a la desmoralización del hombre y a la
degradación del proletariado. La lucha revolucionaria, por lo tanto, es el medio a través del
cual la humanidad obtiene sus más altos valores morales, ya que por el acto belicoso el ser
humano se autosupera: salvación sin revolución y sin violencia.

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Según Quijano (2014), “es más correcto señalar que no todo en el pensamiento
mariateguiano era marxista y que en su polémica contra el marxismo y el positivismo, son las
cuestiones éticas filosóficas, las que tienen primacías sobre las epistemológicas y
metodológicas acerca de las cuales su formación era insuficiente”.

Las ideas del marxismo eran demasiado libres, no ajustado a los cánones ideológicos ni
académicos. Ello rechaza no solo la base materialista sobre lo que se construye el marxismo,
sino también la pretensión de cientificidad. El marxismo, en tanto el materialismo histórico, no
es una ciencia regular rigurosa tal como se afirmaba

Capítulo 2. Factores que influenciaron su pensamiento

2.1 Formación intelectual


El viaje que Mariátegui emprende a Europa a principios de los años 20 constituirá su
“mejor aprendizaje”. Este viaje se realizó gracias a una beca que le fue entregada por el
gobierno de Leguía como una forma encubierta de deportación. En Europa, a decir de él
mismo, fue donde hizo su mejor aprendizaje. Se vinculó con escritores representativos,
estudió idiomas, inquirió sobre las nuevas inquietudes intelectuales y artísticas y concurrió a
conferencias y reuniones internacionales.

En Italia estuvo presente durante la ocupación de las fábricas en Turín, así como en
el Congreso del Partido Socialista Italiano, donde se produjo la escisión histórica y se
conformó el Partido Comunista Italiano. Formó parte de círculos de estudio del Partido
Socialista Italiano y asumió el marxismo como método de estudio, cuando Mussolini estaba a
punto de tomar el poder. Según su análisis, la victoria del fascismo es el precio que un país
debe pagar por las contradicciones de la izquierda. Visitó también Alemania, Francia, Austria,
Checoslovaquia y Bélgica. Pero no pudo visitar la Unión Soviética.

Mariátegui, sin dejar de ser el intelectual de nota reconocido mundialmente, es también


indiscutiblemente el que cumple el deber de organizar al proletariado peruano, al que agrupa
en su primera central sindical clasista, la CGTP, y cuya vanguardia más esclarecida incorpora
en la fundación del partido de la clase obrera, el partido socialista peruano, afiliado a la III
Internacional, con ideología marxista – leninista, y que luego será PCP (Orrillo, 2013).

La originalidad mariateguiana en Europ, radica en pensar en América Latina un


marxismo “no-colonizado”, esto es, un marxismo que se constituye en el límite mismo entre
un modelo unilineal y eurocéntrico y la realidad específica latinoamericana.

Y este pensamiento en el límite entre teoría y realidad, se debe en gran parte a las
fuentes teóricas que nutrieron sus ideas. La tarea americana del programa socialista en el

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Perú (si bien ya era socialista antes de realizar este viaje desde 1918, su filiación estaba lejos
todavía de constituir un programa.

El viaje por Italia entre los años 1920 y 1923 vincula a Mariátegui a un país en crisis
de posguerra, conmocionado por la quiebra del estado liberal, el subdesarrollo capitalista, con
una gran separación entre el norte y el sur, elementos todos que responden ya sea al
desarrollo desigual del sistema y /o a la crisis que lo estaba atravesando. Frente a este estado
de cosas, surge allí una nueva lectura del marxismo que rompe con la concepción
evolucionista de la II Internacional.

Que las premisas y los objetivos de Sorel son en principio comunes al marxismo de su
época, al postular la existencia de dos clases antagónicas, la explotación económica y política
ejercida por la burguesía sobre el proletariado, la preeminencia del proletariado como clase
(que a partir de su organización puede alterar el orden de cosas existente), la liberación final
de la opresión, y el arribo futuro a una sociedad sin clases. Simplificándolo, este sería el
esquema tradicional de las concepciones revolucionarias del momento. Zucconi (2015, p.7)

Esta lectura renovadora, con una fuerte influencia en el idealismo de Sorel, se


encarna en el interior del partido socialista italiano, en un grupo de intelectuales, cercanos al
mundo proletario y centrados en torno al semanario L’ordine nuovo con la tarea de refundar
un marxismo revolucionario.

En su viaje por Europa mantiene un activo contacto con este verdadero movimiento
de renovación intelectual y moral de la cultura europea. Además se nutre de las
consideraciones que acerca del marxismo hicieron autores como Sorel. Así, su estadía de
aprendizaje lo lleva a advertir que el marxismo sólo podía ser creador a condición de
mantener abiertos los vasos comunicantes con la cultura contemporánea. De allí en más su
pensamiento se ve acompañado y enriquecido con la presencia decisiva de ideológicos
ajenos a la tradición del mundo obrero e intelectual comunista del ambiente hacia el
positivismo, el materialismo entendido de manera vulgar y las filosofías idealistas de la
historia y sus limitaciones, se conforma “el pensamiento de esta figura absolutamente inédita
en el marxismo latinoamericano.

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Según Zucconi (2015, p.71), “el Amauta inicia un proceso de alejamiento de la
ortodoxia canonizada desde Europa con la transición entre la II y la III Internacional
Comunista (que comienza previamente y se sistematiza luego de la muerte de
Mariátegui). Cabe aclarar que la II Internacional fue fundada en 1889 para coordinar la
actividad de los diversos partidos socialistas o laboristas alrededor del mundo. De este
modo, podemos decir que Mariátegui accede a Marx con el filtro de estas corrientes
renovadoras de Europa, las cuales le han proporcionado herramientas rupturistas,
iconoclastas, para pensar a su regreso al Perú en un vínculo creativo entre el marxismo
europeo y la realidad específica de su país”.

El marxismo para Mariátegui ingresa a Latinoamérica, no como una importación


europea, sino como una teoría a ser recreada con los elementos mismos que brinda la
realidad peruana.

2.3. Influencia del marxismo


Mariátegui persistirá siempre en la idea de que el socialismo y el indigenismo
debían relacionarse el uno con el otro. Su interés fue plantar en América Latina las bases del
marxismo. Esta plantación debía tener como referente el mundo indígena. Con esto,
Mariátegui trató de naturalizar el marxismo en América Latina. Podemos decir “que con
Mariátegui hay por primera vez marxismo desde América Latina, y por cierto en el sentido de
una vertiente nueva por la que el marxismo queda flotando, esto es, liberado del centrismo de
su perspectiva europea, de su dominación europea. En este sentido, Mariátegui propone el
marxismo en clave germinal y fermentaría.

No obstante, el conflicto del pensamiento mariateguiano, en relación al dogmatismo


marxista, no es menor. Este no sólo se ve expresado en el artículo “El determinismo marxista”
(también incluido en Defensa del marxismo), sino además en un hecho concreto como el
rechazo de los planteos de Mariátegui, por parte de la dirigencia comunista latinoamericana
(Zucconi, 2015, p. 88).

Esta instauración del marxismo no debía realizarse únicamente desde la perspectiva


y para la perspectiva económica y va hacia algo más. En esta construcción se deben tomar
en cuenta todos los subsistemas: político, económico, social, estético, educativo, etcétera. Sin
embargo, según Mariátegui, para ser marxista no bastaba la experiencia europea. Para la
búsqueda de la transformación de la realidad, se necesitaba el conocimiento de ésta, y en el
caso latinoamericano, el conocimiento profundo de los problemas de los pueblos de América
Latina.

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El marxismo del cual todos hablan pero que muy pocos conocen y, sobre todo,
comprenden, es un medio fundamentalmente dialéctico. Esto es un método que se apoya
Íntegramente en la realidad de los hechos. No es como algunos erróneamente suponen un
cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales para todos los climas históricos y
todas las latitudes sociales. Marx extrajo su método de la entraña misma de la historia. El
marxismo en cada país, en cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio
sin descuidar ninguna de sus modalidades (Mariátegui, 2020 [1927]).

Mariátegui se niega a observar al marxismo como un dogma y una abstracción. Lo


que propone es un marxismo que esté a la altura de los tiempos, a la altura de los problemas
de América Latina.

2.4. Diferencias con el marxismo


Mariátegui se describe, desde su regreso de Europa, al marxismo, en la versión
leninista de la Tercera Internacional, encontrándose notables similitudes con el pensamiento
de Antonio Gramsci, especialmente en lo que atañe a la importancia de la superestructura
cultural no como "reflejo", sino desde la valoración de sus potencialidades revolucionarias.
Por ello el marxismo de Mariátegui fue la influencia gramsciana y el antidogmatismo como eje
central fruto de dicha noción será su revista teórica Amauta y el órgano revolucionario Labor,
que será clausurado por el régimen de Leguía. Crítico incansable del reformismo de la
Segunda Internacional y de la socialdemocracia, Mariátegui es considerado el primer marxista
de América Latina, al realzar el papel de las masas indígenas como el auténtico "proletariado"
del continente y pregonar la necesidad de una revolución socialista, influenciado por el
sindicalismo radical de Georges Sorel.
Según Zucconi (2015, p.87), “experimenta dos procesos marcados: la tendencia a
reubicarse en facciones social-demócratas que buscan negociar con los gobiernos centrales
(tal es el caso italiano, que lleva a la definitiva fractura del bloque socialista, hecho que
presencia y describe Mariátegui en sus escritos de principios de la década del veinte) y la
dogmatización de una postura marxista cientificista, mecanicista, y sobre todo economicista,
con el pasaje de la II a la III Internacional Comunista, en un proceso de “estalinización” del
comunismo internacional, con la intención de dirigir el movimiento socialista a nivel mundial”.
El pensamiento de Mariátegui está atravesado íntegramente por la intención de
alcanzar nuevos límites a través del análisis marxista. Es decir, aspira a darle cuerpo y
fomentar un movimiento socialista que se establezca como opción política y cultural ante el
dominio de una vieja oligarquía gobernante. Con esta finalidad, Mariátegui despliega un plan
de acción política con algunas medidas concretas, como la fundación del Partido Socialista
Peruano.

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Mariátegui es claro al momento de asumir el marxismo como un método dialéctico de
interpretación de la realidad. No reemplaza a la realidad. No es una frase vacía. La
interpretación de la realidad se sustenta en la historia. La Historia como ciencia estudia todos
los hechos realizados por el ser humano a través del tiempo. Entonces, es el conocimiento de
los hechos históricos, lo que permite una interpretación concreta de los mismos.
Mariátegui es considerado uno de los grandes introductores del marxismo en América
Latina; de manera creativa, lejos del economicismo y determinismo dominantes en el
marxismo de la época. Para muchos autores, Mariátegui es el mayor exponente del
socialismo de su generación en América Latina, promoviendo los primeros análisis concretos
sobre varios asuntos de la sociedad latinoamericana y peruana; sobre todo de las relaciones
entre la base económica y las estructuras sociales y de poder de la sociedad peruana. Para
varios autores contemporáneos, la obra de Mariátegui constituye no solo la primera tentativa
de pensar América Latina en términos marxistas, sino que continúa siendo hasta hoy una
referencia de primer orden para la teoría y la práctica del socialismo en el continente.

Capítulo 3. Trascendencia de sus aportes en la sociedad peruana

3.1. La educación
Mariátegui es claro en sostener la importancia de acercarse a las mayorías para
sentir mayor identificación con sus intereses. Por eso señala la importancia de que los
intelectuales “de vanguardia” deben dirigir su atención al maestro de enseñanza primaria que,
al sentirse más próximo al pueblo y generalmente más dedicado a su profesión, aparece
naturalmente destinado a la adhesión de nuevas ideas.
La escuela del Estado educa a la juventud contemporánea en los principios de la
burguesía. Las confesiones religiosas han adaptado su enseñanza a los mismos principios.
En todos los conflictos entre los intereses de la clase dominante y el método o las ideas de la
educación pública, el Estado interviene para restablecer el equilibrio a favor de aquella.
Únicamente en los períodos en que los fines del Estado y de la Escuela se conciertan íntima y
regularmente, es posible la ilusión de una autonomía, espiritual e intelectual al menos, de la
enseñanza (Mariátegui, 1986 [1925]).
Mientras se aumenta el nivel teórico en nuestra educación, se produce un
alejamiento de los intereses populares. Por ello, Mariátegui nos dice que los maestros de
niveles superiores al primario aparecen más identificados con la burguesía: El profesor
universitario es simultáneamente abogado, parlamentario, latifundista. Entonces, plantea la
tarea de acercar al profesor de escuela hacia los estudios superiores, pero “no para
aburguesarse, sino para revolucionarlo”.

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No es la remuneración miserable lo único que aleja de la enseñanza a los jóvenes
que se sienten inclinados al magisterio. Es, en general, la condición miserable y humillante de
preceptor del Estado, condenado casi siempre, para conservar su puesto, a renunciar a su
dignidad intelectual y espiritual (Mariátegui, 1986 [1925]).
Pero muchos jóvenes con vocación docente se alejan de las facultades de
Educación, pero lo hacen porque principalmente sienten la utilización que hacen de ellos el
Estado, esa preparación superior debe ir de la mano con el trabajo sindical. De esa forma, el
estado de crisis del magisterio trae como consecuencia estudiantes que han caído en el
conformismo, Esos profesores estériles, sin concepción del mundo científica, son las que
conllevan a que los estudiantes carezcan de un paradigma, de un ejemplo a seguir, motivo
por el cual éstos sienten inclinados hacia la indisciplina. En cambio, enseñar con el ejemplo
es también un factor importante en la educación que nos enseña Mariátegui.
Mención importante es también el movimiento estudiantil que observa Mariátegui.
Proceso que inicialmente se guía entusiastamente por fines inmediatistas y no muy claros,
centradas en su pequeño ámbito académico. Ello a pesar que sus principales reclamos (la
intervención del alumnado en el gobierno universitario, las cátedras libres y la renovación de
la pedagogía) son reales reivindicaciones pues han sido extraídas de las concretas
necesidades estudiantiles. Además, es justamente este entusiasmo llevado al exceso uno de
los factores de la crisis del movimiento estudiantil; ya que el entusiasmo por sí solo conduce a
la inconsistencia tal como ocurrió en tiempos de Mariátegui. Es así que la teoría, incluida la
colaboración de los trabajadores y las luchas contra las clases dominantes, podrá orientar de
manera certera hacia objetivos más grandes, más estructurales.

3.2. El magisterio
El sindicalismo clasista, surgido en Europa en el siglo XIX, tiene su base el
pensamiento materialista dialéctico de Max y Engels. José Carlos Mariátegui lo trae al Perú
en 1920. Se trata de un sindicato que se basa en principios de lucha y no solamente por
mejoras salariales sino por el cambio revolucionario. El sindicato en este caso un apéndice
del partido, constituye una herramienta para la transformación social, cuyos representantes
provienen del comunismo, socialismo o en su defecto son revolucionarios, democrático
libertarios; Mariátegui decía que el sindicato es un frente único en ningún caso puede
reemplazar al partido. Quienes se afilian al sindicato se convierten en clasistas y militantes
revolucionarios.
En el Perú el sindicalismo clasista fue producto de un proceso que se inicia a finales
del siglo XIX, cuando el movimiento anarco sindicalista ingresa al país vía los sindicatos de

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trabajadores portuarios Con las lucha por la Jornada de las Ocho Horas surgen nuevos
sindicatos y en el fragor de la lucha aparecen grandes dirigentes
“El maestro peruano quiere ocupar su puesto en la obra de reconstrucción social. No
se conforma con la supervivencia de una realidad caduca. Se propone contribuir con su
esfuerzo a la creación de una realidad nueva” (Mariátegui, 1986 [1925]).
En los centros de formación docente, es decir, en las facultades de educación y en
los institutos pedagógicos, públicos y privados, permitió contar con una poderosa herramienta
de influencia ideológica.
Las élites no deben hacerse: surgirán solas en el cultivo igual de todos los jóvenes
espíritus. Las pseudoélites, formadas por el privilegio educativo, no reposan en condiciones
naturales, recurren a la fuerza, a la intriga y a la tiranía para sostenerse minando los
verdaderos valores sociales de la persistencia y mejor-miento progresivo de la especie
humana (Mariátegui, 1986 [1925]).
Mariátegui sentó las bases para que el magisterio conociese su realidad y se plantea
el compromiso de una acción que contribuya a cambiarla en beneficio de la mayoría de los
peruanos.
3.3. La Universidad
El problema de la universidad no está fuera del problema general de la enseñanza. Y
como un ejemplo de la situación de atraso de la universidad es el calificativo que hace el autor
hacia San Marcos. A diferencia de “las universidades europeas” se elabora la ciencia del
porvenir, en San Marcos vemos que, excepto en algunos años de la época de la
independencia criolla (con Rodríguez de Mendoza) y a mediados del siglo XIX (con Pedro
Gálvez y Sebastián Lorente), mantiene su carácter aristocrático feudal y con un profesorado
con el estigma de la mediocridad, sin grandes ideales, que solo buscan una ganancia
orientados hacia doctrinas de élite y encariñados con reformas, mostrando así que la crisis en
la docencia universitaria no es principalmente porque existen maestros malos, sino porque
“faltan verdaderos maestros”. Es decir, un maestro que tenga una concepción del mundo
científica, como la que poseía Mariátegui. A lo más tenemos conocedores de curso.
La libertad de la enseñanza no es, pues, sino una ficción: es una utopía que la
historia desahucia. El Estado, cualquier que él sea, no puede renunciar a la dirección y al
control de la educación pública. ¿Por qué? Por la razón notoria de que el Estado es el órgano
de la clase dominante. Tiene, por ende, la función de conformar la enseñanza con las
necesidades de esta clase social (Mariátegui, 1986 [1925]).

3.4. La formación de la mujer


En lo concerniente a la situación del movimiento de reivindicaciones femeninas,
Mariátegui descubre que, surgida en el seno del desarrollo burgués, el feminismo no prosperó

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en el capitalismo, ya que la mujer, al sufrir un refinamiento liberal es degenerada a la
condición de “mamífero de lujo”. Ello debido a que las revoluciones burguesas abrieron un
sistema igualitarista en política pero solo para los hombres. Los derechos del hombre podrían
haberse llamado más bien “derechos del varón”.
No obstante, el avance del sistema capitalista crea condiciones para la liberación
femenina y tenía que resultar favorable a la emancipación de la mujer, ya que el trabajo la
habilita para sus reivindicaciones. Es así que el feminismo toma fuerza como consecuencia
de las nuevas formas de trabajo intelectual y manual de la mujer. Las mujeres que tienen
filiación feminista son generalmente las que trabajan y estudian, es decir, al ser valorizadas
como factor económico.
Dentro del movimiento femenino, Mariátegui nos señala tres tendencias fundamentales:
burguesa, pequeño burgués y proletario. Las dos primeras, como orientadas al final en torno a
la burguesía. Pero en un sistema económico y social donde impera el varón, es incoherente
una posición feminista y a la vez burguesa, ya que el conservatismo trabaja por mantener la
organización tradicional de la sociedad. Esa organización niega a la mujer los derechos que la
mujer quiere adquirir.
Sin embargo, se debe entender que el feminismo, como idea pura, es esencialmente
revolucionaria. Es decir, una mujer producto de un régimen nuevo se reencontrará con su
dignidad de ser humano que fue perdiendo lentamente con la aparición de la propiedad
privada. El tipo de mujer que produzca una civilización nueva tiene que ser sustancialmente
distinto del que ha formado la civilización que actualmente decae. Así, la humanidad perderá
algunos “mamíferos de lujo”, pero ganará muchas mujeres, lo que significa que a medida que
va emergiendo el régimen socialista, la elegancia y el lujo femenino irá también cayendo.

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Conclusiones

Las conclusiones a las que se llegaron luego de haber investigado El pensamiento intelectual
y marxista de José Carlos Mariátegui fueron los siguientes

 Con lo expuesto se encontró que existe una relación directa entre la biografía de José
Carlos Mariátegui y sus pensamientos expuestos en esta investigación. El intelectual
peruano profundiza sus ideales en cinco pilares que gozan de actualidad y estos son
el problema del indio, el socialismo creativo, y el indigenismo, expresado en la política,
la cultura, la educación, la preocupación por la escena contemporánea, sobre todo la
relación de lo nacional con lo internacional; y, por último, el americanismo como
proceso de identidad.
 Se encontró una relación significativa entre su formación intelectual, influenciada por el
pensamiento socialista marxista, lo cual se vale de él para aplicarlo en el Perú, aunque
con un análisis y contexto diferente. El viaje a Europa alimentó su preocupación por el
país. Así, Mariátegui se diferencia de los demás filósofos marxistas que llegaron a
Sudamérica porque estos no consideraron el contexto. Además, sostiene que la raíz
del problema de la realidad de nuestro país es su sistema económico, que no tiene un
espíritu nacional y que se refugia en la dependencia a la dirección de una burguesía
intermediaria parásita. Consideró que el marxismo en Latinoamérica no debe ser copia
del marxismo europeo.
 Se encontró trascendencia de sus aportes en la sociedad peruana actual, ya que
Mariátegui no se limita a las reivindicaciones obreras, pues también se muestra
interesado por posesiones cercanas al feminismo, a la lucha por la igualdad sexual
(opresión femenina, sexualidad y poder) para luego plantear una pedagogía feminista
de la despatrialización. Mariátegui, por otro lado, denuncia al modelo educativo liberal,
el cual reduce el problema del indio a la cuestión educacional y no lo aborda como
problema social y económico. Reveló todas estas cuestiones que nadie en su época
logró observarlas o cuestionarlas desde este enfoque.
 Con lo expuesto se puede afirmar que los ejes transversales del pensamiento de
Mariátegui son el problema del indio y el socialismo. Con el problema del indio se
diagnosticó, de forma diferente, la desgracia del Perú. El indio operó en el
pensamiento de Mariátegui y el socialismo, en cambio, le sirvió como un método y una
crítica para plantear soluciones viables a algunos problemas sociales del país.

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Referencias

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