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EDUCACIÓN FRANCISCANA >

UN MUNDO QUE ATENTA CONTRA


LA PERSONA
Hacer frente a un mundo que atenta contra la persona[1]

La educación franciscana no puede ignorar que el individuo moderno está


continuamente bombardeado por “falsos y/o engañosos” paraísos creados por la
sociedad de la comunicación y de la información; resultado de ello, es que muchos
viven en una tensión permanente y pierden el dominio sobre su ser y tiempo interior,
la capacidad de re-cogerse, de re-mirar el mundo, de admirarse, en una palabra, de ser
personas[2]. En esta línea de tensión permanente es significativo tener en cuenta y
hacer frente desde una pedagogía y didáctica franciscanas, de las tendencias y
dolencias psicológicas del siglo XXI, como lo hace Sánchez(2008) [3]. Esta autora parte
de la siguiente afirmación:
La Modernidad encumbró ciertos mitos: la Razón, la Libertad, el Yo, el Estado-
Nación, el Progreso continuo, la Autonomía, la Ética. Fue la decepción de la
Modernidad la que hizo nacer esa gran paradoja de la Posmodernidad… La
Posmodernidad ha demostrado la vulnerabilidad de la civilización, ha socavado
sus seguridades, agrietado sus teoremas morales y vapuleado sus ideales y
objetivos (Cfr., Id y Enseñad, P.  14).

El mundo moderno está demostrando que: más progreso no significa más felicidad,
mayor realización personal; que los avances tecnológicos no siempre aprovechan a
todos, se han convertido en una fuente de tensión continua al querer estar a la par de
sus avances y han creado una nueva clase social de “pobres”, aquellos que no tienen
acceso a las tecnologías; que si bien el acceso a la información y al conocimiento se ha
abierto a través de numerosas puertas, también es cierto que se ha convertido en
instrumento de discriminación y de manipulación ideológica en algunos lugares del
planeta; que si bien vivimos en una “aldea planetaria” el mundo sigue adoleciendo de
respeto y tolerancia hacia la diversidad de otros pueblos, culturas y religiones.
Miremos brevemente un sintético panorama de cuáles serían las tendencias y
dolencias psicológicas[4] que nos trae el mundo moderno y qué caminos propone la
“educación franciscana” para hacer frente a ellos:

1.     El filoneísmo, la adhesión incondicional a todo lo nuevo como respuesta al


marketing del consumismo capitalista en lo que todo es pasajero y desechable.

2.     La hiperactividad y exaltación de la frugalidad (toxicómanos de la acción), que


no es otra cosa que querer divertirsesiempre;la aparición frecuente del
aburrimiento[5] ya que sólo “satisface” lo que es entretenido o novedoso. Esto está
llevando al vacío y a que el silencio y sosiego, la meditación y reflexión, el
“detenerse” para mirar lo andado y proyectar el camino a seguir, se hayan
convertido en cargas pesadas que hay que evitar.

3.     La celeridad y fugacidad que llevan a la relativización: todo vale lo mismo, lo


importante es el dinero, no hay absolutos y se sobrepasan o bordean
peligrosamente los límites; se vive el imperio de lo efímero donde todo caduca a un
ritmo frenético;lo novedoso muere antes casi de darse a conocer como transeúnte
del tiempo, olvidado pronto, condenado a no reposar en nada; de la seguridad que
daba la durabilidad, se vive ahora en la angustia de la inseguridad y el relativismo.

4.     La amenaza a la identidad y la intimidad son violadas continuamente por las


bases de datos yla reducción de la persona a dígitos computarizados; inteligente
manipulación de nuestros deseos, anhelos y necesidades más profundas,
homogeneización. Además, el ruido se ha hecho compañero de nuestras vidas y
estamos intoxicados de imágenes y movimiento.

5.     La adictividad abunda en la gama de adicciones ofrecidas “engañosamente” por


un marketing cuidadosamente estudiado que “esclaviza” con las promesas de
felicidad y eterna juventud: sexo, deporte “rejuvenecedor”, shopping, TV, trabajo,
internet, celulares, últimos gadgets tecnológicos[6], moda, agenda; todo esto está
“ahogando” nuestras vidas.

6.     El afán prometeico de conocimiento totalo el fin de los mitos y misterios,


alimenta el omnímodo poder del hombre como medida y fin exclusivo de todas las
cosas; los misterios son “fácilmente” explicados; los grandes relatos que sustentan
la cultura y la tradición son ignorados para dar paso a las “nuevas” informaciones
en donde la frivolidad se erige como rey.

7.     La esclavitud a las prótesis tecnológicasha llevado a que aquel que no sepa
informática, no existe; el progreso tecnológico termina, sin un adecuado uso, en
usurpador del dominio al hombre, domesticándolo y arrinconándolo. Hay hiper-
conexión, hiper-comunicación, hiper-información y, paradójicamente,vivimosinfra-
comunicados, infra-formados, deficitariamente escuchados o comprendidos.

8.     La bulimia informativa que se expresa en ese engullir vorazmente todo.noticias,


opiniones, espectáculos, sin criterio de selección ni actitud reflexiva.

9.     La banalización del mal y anomía socialdenunciada continuamente por la Iglesia


como el gran pecado del siglo XX y XXIy que está acompañada de la ignorancia
moral e insensibilidad hacia lo que nos rodea. Hemos internalizado el grito de los
años sesenta: “prohibido prohibir”.
10.  El calidoscopio de apariencias e imágenes: vivimos en la sociedad del
espectáculo; en vez de vivir,de construir el propio relato de nuestra vida,
preferimos los realities, es decir, mirar vivircon otros personajes artificiales y
artificiosos.

A lo anterior añadamos lo siguiente:

1.     La juvenilización de la sociedad, es decir, la tendencia a querer ser joven a toda


costa; de la estabilidad que identifica a la persona en medio de los vaivenes del
mundo se pasa a la angustia de rejuvenecerse, de actualizarse, de perpetuarse en el
ahora.

2.     La imposición de lafelicidad no como algo que viene de la profunda armonía


interior de la persona, sino como imperativo consumista que ha llenado las librerías
de libros de auto-ayuda.

3.     La hibridación del lenguaje en un mundo en donde se rompen las fronteras


culturales y se fabrican mezcolanzas como lo hacen ciertas tendencias religiosas,
teosóficas, doctrinales.

4.     La ética se disuelve y desaparece para dar paso a lo estético: “porque me gusta
y es agradable, es bueno”; lo tecnológico se sitúa sobre lo científico, lo eficaz
devora lo valioso, el talante desplaza el talento.

5.     De los planes a mediano y largo plazo se pasa a las satisfacciones inmediatas y
se rechaza todo lo que exija esfuerzo, reflexión, sufrimiento; el cuerpo, de ser
expresión, lenguaje, presencia, principio de instrumentalidad o límite, se convierte
en un objeto para esculpir, cincelándolo preventiva o terapéuticamente, para
exhibirlo publicitariamente osingularizarlo a través de los recursos más variados:
piercing, branding, burning, cutting, peeling, lifting, stretching, tatoo,
decoloraciones y pigmentaciones, vestimentas grunge, punk, rokers, etc. (Sánchez,
2008, p. 37).

6.     Se desconfía de la cultura reglamentada, de límites sociales en donde el


“individuo-rey” quien cree tener la libertad y el poder de cuestionar hasta las más
elementales normas de convivencia ciudadana.

7.     En el lenguaje prima lo fast (rápido) y se denigra lo low (lento) ya que este
último exige pensar, detenerse, reflexionar, dejar de lado algo que es más
“agradable”.

8.     Se banaliza el sexo, la fidelidad y las relaciones duraderas; la actividad erótica se


vive como algo simplemente transitorio, sin que conlleve a un compromiso y,
muchas veces, despreciando los sentimientos del otro (a).

9.     Se proclama la libertad del hacer confundiéndolo con el verdadero significado


de la tarea dispendiosa y nunca acabada de “ser”.

10.  Religiones históricas y milenarias pierden terreno y son cada vez menos
seguidas en sus preceptos; al contrario, se ofrece un excelente coctel de
“religiones” a la medida, sincretismos dispares, promesas milenaristas que atraen
adeptos en búsqueda de “experiencias” nuevas, integrismos y fundamentalismos,
algunos de los cuales no temen matar en nombre de “dios”.

11.  (En sentido positivo) La feminización de la sociedad, no en el sentido de una


‘sociedad feminista’, sino en el descubrimiento de su “polo femenino”. Hoy en día
se rescata la mujer como un ser pluridimensional, de diferentes facetas, rica
enexperiencias y polícroma. Sin lugar a dudas, la mujer está respondiendo mejor a
los nuevos retos de la complejidad: flexibilidad, conciliación, organización,
autoridad, vivencia de los valores, solidaridad.

No queremos satanizar el progreso, la técnica, la sociedad del conocimiento y de la


información. Hay muchos aspectos que marcan nuestras vidas y que son positivos, pero
queremos llamar la atención hacia la desviación a que se ha llegado en los aspectos
señalados. Desconocer esto, en la apuesta que hace la educación franciscana con el
documento Id y Enseñad, ha llevado a tener una educación arcaica oreproductiva o
extraña que ayuda en muy poco al fin y misión de la labor educativa: la formación del
hombre en su integralidad.Nuestros alumnos son los primeros en “sentir” que esto no
marcha y no responde a su propia realidad; es decir, que el mundo escolar es un
isloteen medio del complejo mundo de la realidad social, regional, nacional y mundial.
¿Qué respuestas debe dar la educación franciscana a los nuevos retos que el mundo le
propone? Después de haber esbozado una breve realidad del mundo frenético y
cambiante en el que vivimos,¿qué de novedoso puede proponer la espiritualidad y el
pensamiento franciscanos, sintetizados en el  del documento Id y enseñad, que nos
permita delinear algunas líneas de reflexión que llevenal educador y a las Instituciones
Educativas llamadas “franciscanas”a repensar su tarea de promoción y defensa de la
persona y la comunidad humana?