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Universidad Nacional Experimental

Francisco de Miranda
Área: Ciencias de la salud
Programa: Medicina - Carirubana
U.C: Formación Profesional

Dilema ético “paciente terminal”


Índice
Introducción .................................................................................................................................. 3
Paciente terminal .......................................................................................................................... 4
Enfermedad terminal y paciente terminal ................................................................................ 4
Las enfermedades más frecuentes que conducen al síndrome terminal: ................................ 5
Criterios diagnósticos del síndrome terminal de Enfermedad: ................................................ 5
Bioética .......................................................................................................................................... 5
La atención de un paciente terminal: ........................................................................................... 6
Tratamientos y cuidados específicos: ....................................................................................... 6
Objetivos de los Cuidados Paliativos: ........................................................................................ 6
Consideraciones éticas: ............................................................................................................. 6
Organización de cuidados continuados: ................................................................................... 7
FASES EN LA ATENCIÓN DEL PACIENTE TERMINAL ................................................................... 7
La Medicina Paliativa..................................................................................................................... 7
Elementos éticos en la Medicina Paliativa: ............................................................................... 8
Muerte y morir .............................................................................................................................. 8
Tipos de muerte ........................................................................................................................ 8
Determinación clínica y legal .................................................................................................... 9
El moribundo ............................................................................................................................. 9
Morir con dignidad: ................................................................................................................. 10
Eutanasia ..................................................................................................................................... 10
Ortotanasia.................................................................................................................................. 10
Distanasia .................................................................................................................................... 11
Caso de dilema ético ................................................................................................................... 11
Conclusión ................................................................................................................................... 12
Bibliografía .................................................................................................................................. 13
Introducción
Desde los tiempos más antiguos, la actitud del médico ha sido paternalista, es decir,
siempre decidiendo por sus enfermos y dando poca oportunidad a los mismos de decidir y
ejercer los principios de autonomía y libertad, correspondiendo a la medicina hipocrática.
Algunos autores la han llamado tiranía paternalista o paternalismo tiránico. Aristóteles cita
que la enfermedad hace que el enfermo sea un sujeto incapaz de prudencia, con juicio moral
perturbado, disminuido o nulo.

Existe un punto crítico en el cual la enfermedad lleva a desenlaces mortales es allí


donde consideramos que la muerte forma parte de la vida de cada uno y constituye un
momento personal y único. Vivir y morir forman parte de lo mismo; morir es uno de los
parámetros del vivir. Se considera a la muerte como una situación límite íntimamente
relacionada con la personal trayectoria biográfica y las actitudes ante la vida que se hayan
tenido. Estas actitudes marcarán sus vivencias y orientarán el comportamiento que se
manifiesta en la denominada fase terminal, cuando la hay, que no siempre así acontece. La
atención al enfermo en esta fase terminal constituye una de las funciones más importantes e
ineludibles del personal sanitario, que inician un nuevo tipo de asistencia, cuya meta ya no es
liberar al paciente de su enfermedad, sino ayudarle a morir en paz o, más bien, a vivir
dignamente hasta que le llegue la muerte

La noción de paciente terminal es una noción que surge con la medicina en el siglo XX.
Esto es así ya que es recién en este siglo cuando la medicina logra sus avances más
importantes pero debe, todavía, reconocer sus limitaciones en algunos campos. Una
enfermedad terminal hace que el paciente ya no posea posibilidad alguna de mejorar porque
no se conoce solución o porque la condición no representa retroversión posible.
Paciente terminal
El concepto de paciente terminal es aquel que se aplica a personas que sufren una
enfermedad y que se encuentran en la etapa terminal o final de ella, sin esperanzas ni
posibilidades de recuperación ya sea porque no se conoce la cura específica a la condición que se
posee o porque el estado avanzado de la enfermedad no permite mejora alguna. Sin dudas, la
noción de paciente terminal implica un gran nivel de complejidad ya que supone la idea de muerte
y de una vida llegando a su fin.

A veces, se usa sólo la palabra "terminal". Es sinónimo de enfermo o paciente desahuciado. Pero
no debe confundirse con "enfermo o paciente agónico", que se refiere a la fase de agonía de un
paciente (la previa al fallecimiento).

Según el criterio de diversos autores:

Para la Dra. Cicely Saunders, constituye aquél que se enfrenta a una muerte inexorable en breve
plazo.

Por otra parte, Calman (1980), establece que la fase terminal en los pacientes cancerosos se da
cuando se les ha diagnosticado con exactitud, la muerte no parece demasiado lejana y el esfuerzo
médico ha pasado de ser curativo a paliativo.

Para Gil y cols. (1988), la fase terminal, mejor enunciada como síndrome terminal de enfermedad,
se define como el estado clínico que provoca expectativa de muerte en breve plazo,
presentándose comúnmente como el proceso evolutivo final de las enfermedades crónicas
progresivas cuando se han agotado los remedios disponibles.

Enfermedad terminal y paciente terminal


Enfermedad terminal no es igual a paciente o enfermo terminal. De manera que, a los fines de una
correcta ubicación del lector en el contexto de este trabajo, definiremos algunos términos y
enmarcaremos conceptos que le permitan una clara comprensión de la problemática planteada.

Las personas enfermas pueden agruparse en varias categorías. Aquellas gravemente enfermas
pueden ser:

a) pacientes críticos: son aquellos enfermos graves que cursan una patología aguda o
hiperaguda con suficiente entidad cómo para poner en peligro su vida y en los que existen
concretas posibilidades de recuperación. Son los típicos pacientes asistidos en las
Unidades de Cuidados (o Terapias) Intensivos.
b) pacientes crónicos en estadios avanzados: con condiciones clínicas que comprenden
enfermedades terminales pero en las cuales el paciente puede no estar en una condición
terminal. Por ejemplo: insuficiencia cardíaca o renal terminales.
c) pacientes terminales: son aquellos enfermos que cursan con una enfermedad incurable,
con una expectativa de vida limitada (no más de 12 meses; otros dicen 6 meses) y sin
ninguna posibilidad de recuperación. Son aquellos cuya muerte es inminente en horas,
días o semanas.

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Podemos distinguir en esas condiciones 2 subcategorías que debemos reconocer inexorablemente
a los fines prácticos en la toma de decisiones: el paciente muriente (el paciente agónico, o sea
aquél que cursa las últimas horas de vida), y el no muriente. Estos pacientes no deben ser
admitidos ni permanecer en las Unidades de Terapias Intensivas. La medicina asistencial ha creado
los Cuidados Paliativos para estas condiciones lo que ofrece una alternativa válida y valiosa para,
una vez llegado el momento, ofrecer al enfermo terminal un morir y una muerte dignas. El
enfoque de este trabajo está dirigido al paciente terminal y a su muerte como momento y a su
morir como proceso.

Las enfermedades más frecuentes que conducen al síndrome terminal:


Son las Siguientes

1. Cáncer.
2. Enfermedades degenerativas del sistema nervioso central.
3. Cirrosis hepática.
4. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
5. Arteriosclerosis (HTA, miocardiopatía, diabetes, senilidad).

Criterios diagnósticos del síndrome terminal de Enfermedad:


Incluyen los siguientes factores

· Enfermedad causal de evolución progresiva.


· Pronóstico de supervivencia inferior a un mes.
· Estado general grave.
· Insuficiencia de órgano, única o múltiple.
· Ineficacia comprobada de los tratamientos.
· Ausencia de otros tratamientos activos.
· Complicación irreversible final

Bioética
El término Bioética es un neologismo introducido al inicio de la década del 70 en el siglo pasado: un
oncólogo norteamericano, Van Rensselaer Potter (después de un trabajo menor sobre el mismo tema el año
anterior) publica su clásica obra Bridge to the future (New Jersey, 1971) donde da la alarma sobre algunos
aspectos morales del progreso médico logrando rápido consenso universal sobre la problemática planteada.
La ambigüedad del término derivada de su constructo estructural (¿tiene prioridad la biología sobre la ética,
o la ética sobre la biología?) ha hecho que algunos propongan la terminología más apropiada de: Ética
Biomédica donde el valor sustantivo cae en la ética.

Dice Diego Gracia Guillén, uno de los más reconocidos bioeticistas a nivel mundial: “la ética del siglo XX es
Bioética” y para Mainetti “…la Bioética es paradigma de una ética universal” marcándose así el campo más
destacado actualmente en cuanto a conflictos y dilemas éticos. En efecto, los problemas más acuciantes del
mundo de hoy entran de lleno en sus consideraciones y ya en éste nuevo siglo vale la extensión de la
aseveración al emergente milenio.

Los vertiginosos avances de la Ciencia y la Tecnologíade los últimos 50 años nos han sumergido
inevitablemente en una “tierra de conflictos”. Nos hemos adentrado en un terreno arduo y espinoso donde
emerge la ética como común denominador de los mismos para intentar compatibilizar los principios morales
del paciente, su familia, la sociedad y los del propio médico y equipo de salud. Ello ha llevado a la

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construcción de un imprescindible nuevo espacio epistemológico transculturizador. A través de un discurso
transdisciplinar emerge entonces la Bioética como campo adecuado para el enfoque y el estudio

La Bioética incluye a la Ética Médica pero no está limitada a ella sino que trasciende ampliamente la
problemática de la relación médico-paciente para tomar múltiples direcciones y niveles: económicos,
jurídicos, políticos, etc. De todas maneras ella constituye su capítulo más importante y se la considera como
la expresión normativa de los profundos cambios acaecidos en la medicina de hoy

De ahí que la Bioética sea una disciplina del saber ético que exige una metodología también
transdisciplinar. Dentro de ella ninguna propuesta es absoluta o presentada como única solución y abreva
siempre en lo trascendente de cada una de las ciencias.

La atención de un paciente terminal:


Se orienta a tres áreas importantes de actuación, cuyos objetivos concretos han de ser definidos
con precisión:

1. Tratamientos y cuidados específicos.


2. Aspectos psicosociales.
3. Organización de cuidados continuados y previsiones de asistencia.

A continuación se desarrollan los contenidos y objetivos más importantes en cada una de estas
áreas.

Tratamientos y cuidados específicos:


Los síntomas y complicaciones que afectan al enfermo terminal se tratan con los denominados
Cuidados Paliativos, o cuidados tipo Hospice, cuya definición puede ser:

“Tipo de cuidados que promueven una asistencia toral, activa y continuada de los pacientes y
sus familias por un equipo multiprofesional cuando la expectativa médica no es la curación. La
meta fundamental es proporcionar bienestar al paciente y su familia sin intentar alargar la
supervivencia. Debe cubrir las necesidades físicas, psicológicas, espirituales y sociales del
paciente y sus familiares. Si es necesario, el apoyo debe incluir el proceso de duelo”.

Subcomité europeo de Cuidados paliativos de la CEE, 1991.

Objetivos de los Cuidados Paliativos:


Se pueden resumir en los siguientes:

- Aumentar el periodo de descanso y sueño del enfermo y de la familia.


- Aumentar la comunicación del paciente.
- Disminuir los sentimientos de impotencia o culpa.
- Procurar la atención en el propio domicilio si se considera factible.

Consideraciones éticas:
El paciente tiene derecho a conocer la verdad sobre su enfermedad, cuando ve
comprometida su salud y acude al médico. Parece obvio que este derecho del paciente asuma
particular interés cuando la enfermedad es grave, pues el enfermo tiene determinados deberes en
cuanto persona y en cuanto miembro de una familia y de una comunidad, además, nadie conoce

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como él sus problemas: personales, familiares. que quizás haya ido posponiendo para más
adelante y que ahora, súbitamente, reclaman solución.

En tales casos, ocultar la verdad sería infantilizar a la persona, reducir al enfermo a un nivel
inferior, manteniéndolo engañado, en un clima artificial y falso, en el que todos saben lo que le
acontece, menos él.

Desde el punto de vista moral, no es lícito ilusionar al enfermo o a los parientes con una falsa
seguridad, con el peligro de comprometer de este modo la salvación eterna del enfermo o el
cumplimiento de obligaciones de justicia o caridad.

Parece, por ello, conveniente difundir en la vida hospitalaria la mentalidad en pro de la veracidad,
desterrando esas “conspiraciones del silencio” de algunos familiares que pretenden a toda costa
ocultarle al enfermo el mal que sufre, contando con la complicidad del médico.

Conviene precisar estos tres conceptos:

a) Nunca se debe mentir al enfermo, ni inducirle a engaño. Nadie tiene derecho a mentir a
un enfermo que seria y confiadamente pregunta por su estado, quitándole así la
posibilidad de enfrentarse con su muerte.
b) No existe siempre obligación de decir la verdad, si se estima que puede influir
negativamente en el enfermo. El médico debe, pues, dar la información requerida por el
enfermo, averiguando lo que éste quiere saber.
c) En ocasiones puede callarse la verdad, eludiendo contestaciones a preguntas indirectas
que hace el enfermo (hechas por motivos distintos: reafirmación, ganar esperanza...) pero
esperando el momento oportuno de manifestarla, o mejor, tratando de ir dándola
gradualmente.

Organización de cuidados continuados:


Existen tres modalidades de asistencia a los enfermos terminales: en el domicilio, en centros
especializados y en el hospital donde han sido tratados anteriormente.

FASES EN LA ATENCIÓN DEL PACIENTE TERMINAL


 Fase 1 o inicial del conocimiento de la existencia de la enfermedad.
 Fase 2 cambios significativos e irreversibles de la situación clínica.
 Fase 3 etapa terminal inminente.

La Medicina Paliativa
La respuesta bioética a la situación terminal. Es la especialidad médica que centra su atención en
los enfermos terminales, es decir, aquellos cuya expectativa de vida es relativamente corta por
causa de una enfermedad que no responde a los tratamientos curativos.

Es importante conocer los elementos éticos de la medicina paliativa pues esto nos ayuda a
reflexionar sobre dos corrientes contrapuestas que existen actualmente para afrontar los cuidados
del moribundo: la Eutanasia frente a los cuidados Paliativos.

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Elementos éticos en la Medicina Paliativa:
1. Protección de la debilidad: el enfermo terminal pierde progresivamente vigor, facultades,
vida... es el más débil; la medicina paliativa comprende que los débiles son importantes.
2. Reconocimiento de la dignidad de la persona: la enfermedad tiende a eclipsar la dignidad,
la oculta e incluso la destruye. La medicina paliativa reconoce en la humanidad acabada de
un enfermo terminal toda la dignidad del hombre.
3. Relación personal: la relación terapéutica establecida es de persona a persona,
considerando al enfermo en todas sus facetas desde una óptica integral yrespetando su
autonomía.
4. Relación con la familia: la relación con el paciente abarca a la familia que forma parte de la
unidad de cuidados.
5. Comunicación veraz: la comunicación es uno de los ejes de la medicina paliativa;
permitiendo que sea el paciente quien regule la cantidad de información que desea
recibir. Manifestar la verdad supone el compromiso previo de ayudar a asimilarla, siendo
importante mantener siempre la esperanza que ayude a mantener la comunicación
interpersonal.
6. Disponibilidad del cuidado: la asistencia siempre disponible: 24h, 7 días.
7. Respeto a la vida y respeto a la muerte: no se adoptan medidas que acorten la vida pero sí
aquellas que aporten calidad de vida o bienestar. No se adoptan medias que prolonguen la
muerte, pero sí se actúa con medios proporcionados ante las complicaciones y con
racionalidad en las medidas de soporte vital.
8. Respeto a los demás en el equipo de cuidados: es el fundamento del equipo terapéutico.
Éste es garantía de calidad en la atención y evita individualismos que entorpecen el
cuidado.
9. Profesionalidad: equipos específicos, investigaciones, publicaciones y reuniones científicas
para la formación del personal.
10. Actitud ante el dolor: se reconoce y combate el dolor en todos sus aspectos: físico,
psíquico y moral (dolor total).

Muerte y morir
Debemos diferenciar la muerte que es un momento, un instante, que puede ser (y de
hecho lo es) determinado médica y legalmente y que significa “el fin de la persona humana en su
proceso histórico”, del morir que es un proceso, un camino a transitar, inevitable y conducente a
la primera. Éste último “es siempre vida e implica el concepto de dignidad humana”. Ambos no
pueden ser aprehendidos según una metodología empírica.

Tipos de muerte
Se distinguen varios tipos de muerte:
a) muerte clínica: que es la cesación de la vida de un individuo como sistema integrado, y
que puede ser: aparente o real. La muerte aparente implica 3 signos clínicos llamados
“trípode de Bichat”: cese de la circulación, cese de la respiración y alteraciones de
conciencia. Puede modificarse por la reanimación o espontáneamente en raros casos. La
muerte real es definitiva, no puede ser revertida ni siquiera con reanimación y se

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caracteriza porque, a la tríada de Bichat, se le agrega la falta de actividad eléctrica
(llamada: actividad isoeléctrica) en el electroencefalograma (EEG).A su vez la muerte real
puede ser: muerte somática (muerte del cuerpo) o muerte cerebral.
Es importante diferenciar entre: muerte de la corteza cerebral y muerte del tronco
encefálico (protuberancia, mesencéfalo, bulbo y cerebelo). Si la corteza ha perdido su
función pero no el tronco que la conserva, se da entonces la condición de vida vegetativa
o estado vegetativo persistente (EVP) o muerte neocortical (Krane). La muerte del tronco
por el contrario evoluciona en forma indefectible hacia la muerte encefálica que se define
entonces como: “el cese irreversible de todas las funciones del sistema nervioso central
por encima del foramen mágnum”.
b) muerte celular: sigue a la muerte clínica en un tiempo variable.
Determinación clínica y legal
Definir la frontera entre la vida y la muerte es una tarea ardua y, posiblemente,
inacabable. En realidad la muerte se consuma con la putrefacción, desde la visión cultural de estos
tiempos, lo cual origina un insalvable dilema para determinar y decidir sobre la cesación
irreversible de la vida, tarea que no puede realizar la Biología sola. Sin embargo constituye una
necesidad social en los tiempos tecno-científicos de hoy y por ello hay que discrecionarla y
regularla normativamente y, además, legitimar dicha discrecionalidad. Para ello se la ha asociado a
la cesación permanente de funciones que se consideran vitales para el organismo y que
representan valores característicos de la vida humana.

También determina claramente los conceptos y condiciones de la muerte encefálica de


manera que, en ésa circunstancia, se configura la muerte como un proceso indetenible lo cual
hace legal y ético la suspensión de las medidas desproporcionadas de resucitación en tanto
ineficaces para revertir el proceso. La persona, legalmente, está muerta. La muerte encefálica es
muerte. Con 2 excepciones bien puntuales a la discontinuación del llamado “soporte vital”: 1º)
mantener los órganos para los trasplantes, y 2º) intento de salvataje del feto en caso de mujer
embarazada

El moribundo
El muriente tiene necesidades multidimensionales que hay que considerar (físicas, psicológicas,
espirituales, religiosas) y en el proceso del morir su psique pasa por diversas etapas que fueron
descriptas por Kü- bler-Ross en 1969 en un clásico trabajo y que fueron modificadas en 1978 por
Sporken y en 1990 por Rocamora. Aunque no están cronológicamente delimitadas y definidas y
dependen de la personalidad del moribundo, de su entorno y de las características de la
enfermedad, su conocimiento es clave para la adecuada asistencia del mismo:

 1º fase: confusional (cambio)


 2º fase: negación (liberación)
 3º fase: paranoide
 4º fase: depresión (regresión)
 5º fase: aceptación

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Morir con dignidad:
La fórmula “morir con dignidad” implica que hay maneras más o menos dignas de morir. Si
las peticiones a favor de una muerte digna están aumentando, es porque cada vez hay
más gente que ve cómo otros mueren de un modo menos digno y temen que les ocurra lo
mismo a ellos o a sus seres queridos.
Ante lo dicho anteriormente cabe la siguiente pregunta: ¿realmente los moribundos
desean morir antes?. La verdad es que rara vez piden la eutanasia, sino más bien tiempo
para vivir, en particular si tanto ellos como sus familiares reciben apoyo de carácter
integral. Actuar con la intención de quitar la vida del paciente a partir de su
requerimiento, no es ético y se califica en el Código Penal como homicidio, porque es un
acto de matar y por lo tanto moralmente equivocado y demasiado peligrosos para tenerlo
legalmente establecido. De todos modos, cuando el paciente sí solicita la eutanasia, hay
que discernir lo que en realidad está solicitando: apoyo, ayuda o un trato humano por
parte del personal sanitario.
Según varios autores, la verdadera eutanasia (“buena muerte”) se realiza cuando se
atiende al paciente siguiendo las anteriores orientaciones y con todo el buen arte médico
de un buen profesional. Admitir la posibilidad de acabar con la vida del paciente es la
suprema negación de toda ética médica porque la eutanasia repugna frontalmente el
sentido de nuestra profesión.
Eutanasia
El término “eutanasia” está cargado de ambigüedad y se lo utiliza de diversas maneras no siempre
claras y concordantes. Por lo tanto para un adecuado encuadre es necesario tomarlo en 3
aspectos:

1º. El etimológico: su raíz viene del griego: del sustantivo euthanasia (morir bueno), del verbo
euthonateo (morir bien) y del adjetivo euthanatos (el que ha muerto bien).

2º. El aspecto histórico destacando el hecho de que la eutanasia ha sido practicada por todos los
pueblos desde la mesopotamia asiática, los hindúes y los chinos hasta los griegos y romanos.

3º. El aspecto legal, dimensión clave y esclarecedora que nos permite tipificarla y encuadrarla y
distinguirla de situaciones de derechos y libertades, básicamente de la “muerte digna”.

Ortotanasia
Se la considera una síntesis ética ya que integra los 2 valores: el derecho a morir
dignamente y el respeto a la vida humana. Se entiende como tal a la suspensión de todo
tratamiento desproporcionado para aquel enfermo que enfrenta una muerte inevitable y segura,
incluyendo aquellos destinados a las complicaciones agudas eventuales, con el fin de evitar la
prolongación de la agonía.

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Distanasia
Se define como la prolongación innecesaria de la agonía mediante el empleo de medios
terapéuticos desproporcionados configurando así el encarnizamiento terapéutico. Se llega a ella
por no recurrir a tiempo a la ortotanasia y por ello mismo el profesional a veces se comporta en
forma abusiva pudiendo llegar hasta el ilícito.

Caso de dilema ético


María tiene 3 años, sus padres la llevan al servicio de urgencia infantil porque tiene
dificultad para respirar. La mamá dice que desde hace dos días tiene fiebre, tos, muchos “ruidos
en el pecho” y que las “flemas la hacen ahogarse”. Ella le cuenta al médico que María tiene una
enfermedad neurodegenerativa, que se la diagnosticaron cuando tenía 1 año de vida. María ha
tenido otros episodios similares, que han podido manejar en casa, pero esta vez es más severo.

La niña está febril con apremio respiratorio, pálida, con cianosis peri-oral y saturación de
oxigeno de 87%. Destaca una niña desconectada del medio, con severo retardo del desarrollo
psicomotor e hipertonía generalizada. La radiografía de tórax muestra condensación derecha y el
laboratorio es compatible con infección bacteriana. En urgencia se aspiran secreciones y se da
oxígeno por mascarilla.

El médico le dice a los padres de María que ya pueden irse a casa, les entrega una receta,
les explica que deben darle antibiótico y que pidan hora para kinesioterapia respiratoria en su
consultorio. El médico agrega que dada la condición de base de la niña, no es recomendable
hospitalizarla, ya que no tiene posibilidad de sobrevida y que en este caso lo mejor es que la niña
esté con su familia hasta el final.

Ante esto, los padres insisten en que no cuentan con los recursos necesarios para manejar
este episodio en su domicilio. Ellos han luchado mucho por ella, conocen muy bien su enfermedad
y tienen clara conciencia de su estado actual; si éste fuera el final de su vida no quieren verla
sufrir, ya han visto que se alivia con poca ayuda. El médico accede a los requerimientos de los
padres y decide hospitalizarla, pero les dice que por la enfermedad basal, no se permitirá el
ingreso de María a unidad de cuidados intermedios y/o intensivos, en caso de requerirlo.

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Conclusión
Ante todo lo dicho anteriormente, y como se ha podido comprobar a lo largo del presente
trabajo, he podido constatar que ante los problemas éticos que despierta la situación terminal de
la vida, casi siempre es difícil encontrar la respuesta “correcta” en todos los casos. Teniendo en
cuenta algunos enfoques centrales, desde lo ético y moral, que hacen a las diversas posibilidades
que tiene ésa persona (el paciente terminal) para transitar ese inevitable camino y puntualizar
ciertos y concretos aspectos de la ética juridizada del final de la vida como muestra de la
permanente y honda preocupación social por el logro instrumental de una muerte digna. Hoy no
se concibe no disponer de un espacio apropiado para el estudio de las problemáticas morales a
que lleva, muchas veces, la práctica de la medicina actual.

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Bibliografía
 Zamora Calvo, A. (2002). EL ENFERMO TERMINAL Y LA MUERTE. Bioética y Ciencias de la
Salud, Vol. 5 (Nº2), pp.1-7.
 Arias, D. (2008). El Paciente Terminal y La Ética del Morir. HEMATOLOGIA, Vol. 12(Nº 1),
pp.19-29.
 estick, M. (2016). Pacientes terminales o moribundos - Monografias.com. [online]
Monografias.com. disponible en: http://www.monografias.com/trabajos98/pacientes-
moribundos/pacientes-moribundos.shtml#introducca.
 Publicacionesmedicina.uc.cl. (2006). Dilemas Éticos. [online] disponible en:
http://publicacionesmedicina.uc.cl/pediatriaHosp/DilemasEticos.html.

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