100% encontró este documento útil (3 votos)
436 vistas29 páginas

Parte 6 PDF

Cargado por

Armando Gumucio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (3 votos)
436 vistas29 páginas

Parte 6 PDF

Cargado por

Armando Gumucio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Esta traducción fue realizada sin fines de lucro; es el producto de un trabajo hecho por

un grupo de aficionadas que buscan ayudar por este medio a personas que por una u
otra razón no pueden disfrutar de maravillosas obras como ésta.
Ninguno de los miembros que participaron de esta traducción recibió, ni recibirá
ganancias monetarias por su trabajo.
El material antes expuesto es propiedad intelectual del autor y su respectiva editorial.
Si está en tus posibilidades compra el libro y apoya al autor siguiéndolo en sus redes
sociales, dándole publicidad o haciendo una reseña.
¡Estamos buscando miembros y tú podrías ser uno/a!
¿Quieres formar parte de nuestros equipos de traducción, corrección o diseño?
Envíanos un correo electrónico a blogdetraducciones@gmail.com con la prueba
(traducción o corrección) que desees hacer como Asunto.
Para ser parte de nuestro equipo de diseñadores debes hacer una portada o logo que
contenga como texto "Ministry of Lost Souls", y enviarlo a la dirección de correo antes
mencionada.
Aprovecha el contenido para contarnos un poco sobre ti.
Para ser parte de nuestros equipos de Escritores y Bibliotecarios, únete a la comunidad y
averigua cómo.
Te esperamos.❤
Anuncio

Sinopsis

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo extra

Sobre la autora

Créditos
Después de perder una apuesta con su mejor amiga Cherry, Britt es obligada a
salir de su zona de confort y lanzársele a uno de los hombres más sexys que jamás ha
visto. Todo iba perfectamente bien hasta que él descubrió su pequeño secreto.
Kingston “King” Henry es el playboy soltero más rico y más caliente de la ciudad.
Conocido por salir con una lista de actrices de Hollywood y dejar un rastro de corazones
rotos a su paso, él no es el tipo de chico con la que una chica como Britt debería
enredarse.
Pero cuando sus padres sorprenden a ambos con la gran noticia y los dos son
involuntariamente empujados juntos, las chispas volarán, los corazones se incendiarán y
muchas, muchas reglas se romperán.
¿Britt sobrevivirá su encuentro con este hermano malo, y King alguna vez bajará
de su trono lo suficiente como para admitir su amor por ella?
Y lo más importante de todo, ¿cómo manejará la noticia de que ella va a tener a su
bebé?
Bad Brother, parte 6
Traducido por Apolineah17

—Esto es repugnante, King. ¡Ella es tú maldita hermana! —gritó Jake cuando


bajamos para desayunar—. ¿No puedes mantenerlo en tus pantalones lo suficiente para
que tengamos unas agradables vacaciones en familia? ¿Tenías que dormir con ella antes
de que fuéramos al lago durante un mes?
—Ella es diferente —dijo King, sentándose en la mesa frente a mí—. La amo, papá.
—He escuchado eso antes —gruñó Jake. Miré desde el otro lado de la mesa a King
con mi ceja levantada.
—Nunca he usado la palabra con A con ninguna otra mujer —protestó King—,
Britt es la primera. Esto es motivo de celebración, no de repugnancia.
—Puede que sientas que la amas, pero sólo son tus hormonas. Soy consciente de
que Britt es una mujer atractiva, pero no podrías estar enamorado de ella. Acabas de
conocerla —argumentó Jake.
—Estoy justo aquí —dije, interrumpiendo su discusión. Ambos se giraron hacia mí
y me miraron directamente, como si se dieran cuenta por primera vez de que estaba ahí—
. Sé que King tiene una mala reputación con las mujeres, pero yo no soy como ellas.
Somos diferentes.
—Britt, tal vez deberías tomarte algo de tiempo para pensar en esto —dijo mi
mamá, uniéndose a la conversación.
Giré la cabeza y la miré.
—Creo que sé lo que estoy haciendo —dije con un siseo—, te haré saber que conocí
a King antes de que supiéramos que ustedes dos estaban juntos.
—¿Qué? —preguntó mi mamá con una mirada de asombro en su rostro.
—Nos conocimos y fuimos a su casa —dije desafiante—, así que su matrimonio no
tiene nada que ver con nuestra relación.
—¿Dónde se conocieron? —preguntó Jake.
—En un club —respondí.
—Pero eres menor de edad, ¿cómo entraste? —gritó mamá.
—Con una identificación falsa —contesté—. Fue bastante fácil.
—No puedo creer esto, Britt, ¡tú eres una chica buena! —exclamó mamá.
—Ese es el problema —respondí—, siempre he sido buena. Pero, necesito más que
eso, mamá. Necesito vivir mi vida, ampliar mis horizontes.
—Dormir con tu hermanastro no es la manera de ampliar nada —respondió ella con
calma.
—¡Él no es mi hermanastro! —grité.
—Relájate —dijo Jake—, no nos pongamos desagradables.
—Tú no eres mi papá, Jake. Y, por mucho que me agrades, nunca serás mi padre
—le dije.
—No estoy tratando de ser tu papá —contestó Jake—, sólo estoy tratando de
advertirte sobre mi hijo.
—Ella no necesita ser advertida de nada —dijo King y se puso de pie—. Britt,
vámonos. —Obedecí y me paré mientras él me hacía señas para que lo siguiera.
—¿A dónde la llevas? —preguntó mi mamá y se puso de pie.
—A casa —gruñó King y me agarró la mano. Tiró de mí y lo seguí, mirando hacia
atrás, hacia el rostro afligido de mi mamá.
—Espera —dije—, necesito algunas cosas.
Él se detuvo y dijo—: Mierda, lo olvidé. Vamos por tu equipaje.
—Gracias por no decirles sobre el bebé —dije a medida que subíamos corriendo
las escaleras.
—No iba a lanzarte debajo del autobús —respondió—. Eso es algo que vamos a
enfrentar juntos, cuando sea el momento.
—¿Eso significa que me mudaré contigo? —pregunté y me detuve en la parte
superior de las escaleras.
Él se detuvo y se giró hacia mí, mostró su sonrisa matadora y dijo—: Sí, supongo
que sí. —Me agarró en sus brazos y me besó, sosteniéndome cerca y haciéndome saber
que esto era lo que él quería, que estaba bien.
Cuando nos separamos, sentí lágrimas en mis mejillas. Él las limpió con el dorso
de su dedo y dije:
—Estoy siendo tonta. Simplemente estoy tan feliz.
—No estarás feliz cuando deje platos sucios en el fregadero —se rio.
—Uf, está bien, puede que tengamos que hablar —me reí y le di un codazo en las
costillas. Me agarró las manos y me besó de nuevo.
Lancé un par de cambios de ropa en mi maleta y King me ayudó a llevarlos a su
carro.
Los lanzamos en la parte de atrás, miré hacia atrás y vi a nuestros padres
observándonos mientras partíamos a toda velocidad hacia la brillante luz del sol para
comenzar nuestra vida juntos.
En su casa, lanzamos mi maleta en la esquina de la habitación y él me empujó hacia
la cama, listo para follar en el momento en que estuvimos solos.
—No puedo creer que te tengo toda para mí mismo —gruñó y desgarró mi ropa—.
Eres mía, Britt. Llevas a mi bebé y jodidamente te amo.
—Yo también te amo —jadeé a medida que él arrojaba mi ropa a un lado. Lo ayudé
mientras me contoneaba fuera de todo. Estuve desnuda en un abrir y cerrar de ojos.
Él se dejó caer de rodillas frente a mí y separó mis muslos bruscamente.
—Abre tu coño para mí, princesa. Quiero verte rosada, quiero probarte toda.
Mis rodillas temblaban mientras obedecía sus órdenes y me quedaba con los pies
plantados firmemente en el suelo. Tomé mis manos y me extendí para King, me expuse
y dejé que él contemplara la vista.
Él respiró bruscamente, levantó la mirada hacia mí con ojos brillantes y bebió
directamente de mi cuerpo, con su lengua caliente y persistente.
Cerré los ojos y lo dejé beber. Yo era suya y llevaba a su bebé, y nada podía ser
más perfecto.
Traducido por ∞Jul∞

Las enormes manos de King se clavaron en mis muslos para calmar mis temblorosas
piernas. Su rostro se movió entre mis piernas casi frenéticamente, como si yo fuera la
fuerza de la vida dándole su dosis diaria de sustento necesario.
Kingston Henry me necesitaba tanto como yo lo necesitaba, podía sentirlo irradiar
de él, su necesidad era tan grande que era casi una entidad por sí misma.
Su lengua lamió y apuñaló mi clítoris, su boca chupó mis jugos, besó mi coño como
si estuviera besando mi boca. Empujó una mano por mi muslo y deslizó dos dedos dentro
de mí y empezó a penetrarme a la vez que con su lengua.
Envolví mis dedos en su cabello y me sostuve en posición vertical, pude sentir mi
orgasmo construyéndose y nido hasta la parte posterior de mi columna vertebral, todo el
camino hasta la base del cráneo, se deslizó a través de mí, dejando un rastro de apasionada
felicidad a su paso y finalmente viajó de vuelta a donde King estaba marcando su territorio
en mi clítoris con un ritmo constante, y explotó allí.
Grité su nombre, tiré de su cabello y sentí un chorro de jugo inundar su mano y mi
cuerpo se dejó ir como una represa liberándose.
Casi caigo al suelo, pero él envolvió su brazo alrededor de mí y me ayudó a bajar
con cuidado, sin apartar nunca su cara de mi coño.
Me retorcí con éxtasis y él bebió hasta la última gota de mí hasta que fui un desastre
tembloroso en el suelo de su dormitorio.
Cuando terminó, se puso de rodillas entre mis piernas, me levantó y me empaló en
su palpitante polla.
Moví mis caderas contra él mientras me las sostenía y empujaba dentro de mí,
sacudiendo mi cuerpo con cada impacto.
—Eres mi mujer ahora —gruñó en mi oído—. Eres mía y sólo mía. Mi polla es la
única que alguna vez has tenido y la única que necesitarás.
—No quiero a nadie más, King —gemí y me aferré a su duros y abultados brazos
con mi vida. Te amo jodidamente mucho.
Él empujó más duro ante mis palabras, y dijo con voz ronca—: Te amo tanto.
Jodidamente mucho.
—Me estoy viniendo —susurré con voz áspera—. Me vengo por ti, King.
—Buena chica, buena chica —gimió King—. Vente por mí, princesa.
Llegamos juntos, nuestros cuerpos se tensaron y fundieron entre sí con o lrgasmo
mutuo. Sentí su polla palpitar muy dentro de mí, su esperma caliente inundándome y su
fuerte aliento en mi cuello.
Mi coño se apretó y se estremeció contra su carne, él gimió y me agarró con fuerza
en sus enormes brazos, mi cara presionada contra su ancho pecho y respiramos juntos.
Él apretó sus brazos más fuertemente y se levantó, llevándome a la cama y
acostándome suavemente.
—Eres la cosa más preciosa que he conocido —dijo King y me dio un beso. Se
movió por mi cuerpo, dejando un rastro de besos caliente todo el camino hasta mi
estómago. Besó por todas partes, acariciando mi piel con los dedos.
—Te amo a ti y al bebé —dijo—. Tienes a mi bebé.
—Tu bebé —sonreí y acaricié su cabeza—, nuestro bebé.
Se movió hacia atrás y besó mi cuello. Miré hacia abajo y noté su polla dura y
enorme de nuevo, lista para la acción.
Lo puse encima de mí, me abrí y caímos en nuestra dicha interminable de nuevo.
Y de nuevo.

—¿Dónde debería poner mi ropa? —le pregunté a King al día siguiente. Había
decidido reducir el tiempo que pasaba en la empresa familiar. No habíamos hablado con
Jake sobre ello, pero sabía que volvería a su padre.
Sabíamos que tendríamos que enfrentarlo a él y a mi madre en algún momento
pronto, pero no sabíamos cuando les contaríamos lo del bebé.
—Deberías poner tu ropa en cualquier lugar que desees, princesa —dijo King y
puso sus brazos a mi alrededor desde atrás. Acarició mi cuello y eso envió escalofríos a
lo largo de mi espalda.
—No quiero forzarme mi estadía aquí —dije—. Sé que va a ser raro que me des un
poco de tu espacio.
—No es raro en absoluto —dijo y besó mi cuello de nuevo—. Me encanta tenerte
aquí. Ya sabes, llevé a muchas mujeres a casa en mis días.
Me di media vuelta en sus brazos y le miré. —Trato de no pensar en eso, en realidad.
Siempre me irritaba pensar en Kingston trayendo chicas aquí, follándolas y
mandándolas a por sus caminos. Era la única cosa que todavía me molestaba sobre él, y
sabía que tenía que superarlo y seguir adelante.
—Déjame terminar —se rió y alzó sus manos en señal de rendición.
—Está bien —le contesté, frunciendo el ceño.
—Solía traerlas a casa, y tan pronto como las tenía solas, quería se fueran. Se sentía
extraño tenerlas alrededor, así que la mayoría de las veces las llevé a otro lugar. Nunca
traje a nadie aquí, sin embargo.
—¿Qué quieres decir?
—Me mudé aquí hace un año, y fuiste la primera que traje a casa.
—¡Pero me arrastraste hasta aquí la primera noche!
—Te lo dije, princesa —dijo y me besó en la frente—. Desde el principio fuiste
diferente. Sabía que había algo en ti.
—Eso dijiste.
—Lo hice, y lo dije en serio. La primera noche que te vi a través de la barra,
pareciendo como que ibas a desmayarte de los nervios sabía que ibas a ser mía. Y luego,
cuando trataste de ligar conmigo, luciendo tan malditamente caliente y tan malditamente
asustada. Estuve acabado.
—Pero no dormiste conmigo.
—No podía tomar tu virginidad a menos que fuéramos a estar juntos —dijo y tocó
mi mejilla con el dorso de su mano, suavemente—. Sabía que una vez tuviera ese perfecto
coño tuyo, no sería capaz de alejarme.
—Me alegro de que no lo hicieras —dije—, me alegro de que hayas vuelto a mí.
—Yo también, princesa —dijo, sin apartar sus ojos de los míos—, yo también.
Traducido por ∞Jul∞

—No sé cómo vas a manejar todo, Britt —dijo Cheryl, bebiendo su limonada en el
almuerzo días más tarde.
Había tenido antojos de limonada de Starbucks como una loca, pero no me gustaba
la limonada, por lo que tenía que ser el bebé hablando. Notaba antojos extraños
últimamente, parte de las alegrías de estar embarazada.
—¿Te refieres a nuestros padres? —pregunté y di un sorbo a mi limonada.
—Me refiero a la universidad, al bebé y a King —dijo Cheryl—. ¿Vas a postergar
tu educación?
—Voy a empezar la universidad de acuerdo a lo previsto —dije—, pero, por
supuesto, saldré el segundo semestre cuando el bebé nazca. Aunque, conseguiremos a una
niñera, así que quizás pueda regresar de inmediato.
—No creo que sea tan fácil —dijo ella—, ¿alguna vez has estado alrededor de un
recién nacido?
—No —le dije—, no realmente. Pero la cosa es que, King va a estar allí, tendremos
a la niñera y puedo convencerte de cuidar al niño también, ¿verdad? —Sonreí y le guiñé
un ojo.
—Por supuesto. —Se rio—. ¿Y sus padres?
Puse mala cara y dije—: No hemos hablado con ellos desde hace unos días. Se
volvieron locos cuando les dijimos sobre nuestra relación, no puedo soportarlos
enloquecer sobre el embarazo.
—Ah, y el ataque al corazón de Jake. No pueden estresarlos, ¿verdad?
—Sí, también está ese problema —admití.
—Creo que deberías decirles, como arrancar una tirita adhesiva en vez de tirar de
ella lentamente —dijo y sonrió—. Van a descubrirlo con el tiempo, tu vientre va a
reventar muy pronto.
—Sí, tienes razón —dije—. Voy a hablar con King de ello.
Pasamos el resto de nuestra visita repasando nombres de bebé y muebles para el
cuarto de niños. Eso volvió la realidad mi situación aún más profunda, iba a tener un bebé
y nuestra vida cambiaría para siempre.
Decidí que realmente necesitaba decirle a mamá y a Jake, pero necesitaba a King a
mi lado.
Mi pecho se apretó y agarré la mano de King mientras subíamos las amplias
escaleras frente a la mansión de su padre. Había vivido aquí durante un corto tiempo, pero
se sentía intimidante para mí ahora.
—Va a estar bien —dijo King y me apretó la mano en apoyo—. No importa qué
suceda, nos tenemos el uno al otro.
—Lo sé —suspiré—, sólo quiero que el bebé tenga una abuela y un abuelo.
Me agarró la mano con más fuerza y me giró para que lo mirara. Tenía una
expresión seria en su rostro y miraba fijamente a mis ojos.
—Nuestro bebé nos tendrá, Britt. Y nuestro amor será más que suficiente para
nuestra familia, con o sin nuestros padres.
—Lo sé —dije, sintiéndome un poco más animada con sus palabras—, sé que
somos suficiente para nuestro hijo. Más que suficiente realmente, somos todo el uno para
el otro y para nuestro bebé.
—Así es, princesa. —Sonrió y puso sus brazos alrededor de mí—. Te amo.
—También te amo —dije, presionando mi rostro contra su ancho pecho, inhalando
su olor almizclado.
Mi corazón se sentía como una liebre en ese momento, golpeando violentamente
como si tratara de escapar de los confines de mi pecho. Amaba a King más de lo que
jamás había creído posible, y que él me amara de regreso era más de lo que jamás había
soñado.
—Vamos a hacer esto —dijo y besó la parte superior de mi cabeza.
Miré hacia arriba, sonreí y dejé que tomara mi mano y me llevara a casa.
Encontramos a mamá y a Jake teniendo un desayuno tardío en el patio, Jake estaba
mucho mejor desde su ataque al corazón y mamá se veía increíble, como si brillara.
Ambos miraron a nuestras manos con los dedos entrelazados, pero ninguno de los
dos dijo nada sobre nosotros estando juntos.
—Chicos —dijo Jake cuando nos sentamos—, queríamos hablar con ustedes.
Parece que vamos a poder casarnos en el otoño, pero todavía queremos pasar el mes de
agosto en la casa del lago. A pesar de las... bueno... extrañas circunstancias, nos gustaría
que ambos se unieran a nosotros.
—Antes de aceptar nada, tenemos algo que decirles —dijo King y se inclinó hacia
adelante. Su lenguaje corporal y voz transmitían autoridad, y me dio un poco de emoción
verlo en acción.
—Oh no —dijo mamá y se volvió hacia mí con una mirada afligida en su rostro—
. No estas embarazada, ¿verdad? Oh, Britt, por favor, dime que no estás embarazada.
En ese momento, ella y Jake nos miraban, a la espera de nuestras noticias. Mis
entrañas temblaban y mi cuerpo se sentía apretado y nervioso. Tenía la esperanza de la
mejor reacción, pero esperaba lo peor.
—Bueno, sí —dijo King—. Tienes razón.
Mamá puso mala cara y parecía que iba a llorar. Jake no parecía entender lo que
estaba pasando todavía.
—Mamá, no es tan malo —dije en voz baja—. Voy a ser mamá, y vas a ser abuela.
—Abuela —se lamentó—. Esto es lo peor que has hecho, Britt. ¿Qué pasa con la
universidad? ¿Qué hay de tu futuro?
—Me tuviste muy joven y tu vida está bien —dije con una sonrisa—. No es el fin
del mundo. King y yo nos queremos y eso es todo lo que importa.
—Acabas de conocerlo —dijo Jake cuando cayó en cuenta de lo que pasaba—. No
sabes el tipo de hombre que es mi hijo, él no es del tipo que se queda. Pregúntale cuántas
relaciones serias a largo plazo ha tenido. ¡Ninguna!
—Eso ha cambiado, papá —respondió King, sin alterarse—. Voy en serio con Britt
y amo a nuestro bebé más de lo que jamás pensé posible.
—Pero no te quedarás —dijo Jake en un gruñido de rabia—. No eres comprometido.
—Esto es real —respondió King y se volvió hacia mí. Metió la mano en el bolsillo
y sacó una pequeña caja de terciopelo. Me miró a los ojos y dijo—: Britt, quería hacer
esto esta noche en la cena, tenía una gran cosa toda planeada, pero a la mierda. Esto tiene
que ser dicho en este momento. ¿Te casarías conmigo?
Traducido por Tessa_

—¿Hablas en serio? —Me reí, la alegría burbujeó desde algún lugar muy
profundamente dentro de mí.
Abrió la caja y me mostró el anillo de diamante más hermoso que había visto en mi
vida. La escritura plateada en el forro de seda decía Tiffany.
—Nunca he hablado más en serio en mi vida, Britt —dijo King, sin apartar la
mirada. Me sentí casi perdiéndome en sus ojos, que parecían interminables y llenos de
amor.
—Entonces sí —dije y extendí la mano—. ¡Mil veces, sí!
—Oh Dios, Brittney —se quejó mi madre—. ¿Qué hay con tu educación?
—Kingston Henry, esto es pura M. No puedes simplemente proponértele porque
está embarazada. No sabes qué tipo de mujer es —dijo Jake en un tono oscuro.
King y yo los ignoramos a ambos, estábamos en nuestra pequeña burbuja de
felicidad.
—Estoy muy orgulloso en este momento —dijo King—. Quiero ser un mejor
hombre para ti, princesa.
—Eres perfecto para mí —dije y miré el anillo en mi dedo, que destelló en la
hermosa luz y parecía haber sido hecho para mí, encajaba tan bien.
—Ustedes no entiende la gravedad de esto es, el matrimonio no es algo para tomar
a la ligera, ¿saben? —sermoneó Jake.
—En serio papá —gritó King—. Lo entendemos. Ustedes lidien con su mierda, que
nosotros nos ocuparemos de la nuestra. La única razón por la que vinimos hoy, fue para
intentar incluirlos en nuestra felicidad. Queremos que sean parte de la vida del bebé,
queremos que el bebé conozca a sus abuelos. Si no pueden meterse en la cabeza que Britt
y yo estamos perfectamente juntos, entonces no merecen ese honor.
—King, no nos hables así —replicó Jake, con la cara enrojecida.
—Sólo nos defiende a mí y al bebé —le respondí—. Está siendo un hombre.
—Britt, no estoy de acuerdo con esto —dijo mamá—, pero entiendo por qué lo estás
haciendo.
—No te pongas de su lado —dijo Jake, con la cara poniéndosele más roja y
distorsionada. Se volvió hacia King y preguntó—: ¿Qué hay de la compañía? He
trabajado toda mi vida para construirla, ¿simplemente dejarás que fracase?
—Papá, por favor, cálmate, esto no es bueno para tu corazón —le dijo King—.
Quiero ser un padre y un marido. Voy a seguir administrando tu empresa, pero no quiero
terminar como tú. Quiero trabajar, pero quiero estar con mi bebé y mi esposa. Quiero
tenerlo todo.
—Estuve para ti mientras crecías —dijo Jake—. Hice todo lo posible.
—No estuviste, papá —respondió King—. Hiciste tu mejor intento, pero un niño
necesita más que eso. Voy a asegurarme de que mi hijo me tenga tanto como me necesiten.
—¿Así es como realmente te sientes? —preguntó Jake, calmándose visiblemente—
. Pensé que hacía lo mejor para ti, lo juro.
—Lo sé —dijo King—, pero ahora lo sabemos mejor. Hagamos nuestro mejor
esfuerzo por ser padres y abuelos de este pequeño. —Puso su mano en mi estómago y
miramos a mamá y a Jake.
—Por favor, mamá —añadí—, necesito que estés allí para el bebé.
Ella respiró hondo, tomó la mano de Jake, lo miró, luego de vuelta a mí y dijo—:
Lo haremos. Sólo danos tiempo, Britt, y nos acostumbraremos a todo esto.
—Gracias —le contesté—, eso es todo lo que puedo pedir.
—¿Todavía vendrán a la casa del lago con nosotros? —preguntó Jake—. Creo que
sería un buen momento para que todos nos acostumbráramos a nuestras nuevas vidas.
—Lo hablaremos y les haremos saber —dijo King y me miró. Fuimos capaces de
mantener el resto de la conversación agradable y logramos pasar con nuestros padres el
desayuno tardío.
Para cuando nos fuimos, tenía una buena sensación de que nuestro bebé tendría una
vida plena con una familia que lo amara. Sin importar si solo éramos King y yo, o todos
nosotros.
Al final, fuimos al lago con mamá y Jake. Los cuatro pasamos un tiempo increíble,
y la casa del lago no era nada parecida a lo que había imaginado. Era esencialmente una
mansión hecha en postes y vigas, con vista a un precioso lago de aguas cristalinas.
Un mes de paseos en bote, nadar y fogatas fue bueno para nuestras almas, y todos
llegamos a aceptar el hecho de que seríamos familia en más de una forma.
El verano terminó demasiado pronto, y nuestras vidas volvieron a la normalidad,
yo a la universidad y King al trabajo.
A veces me sentía como que apenas lográbamos vernos, pero habíamos decidido
tomarnos un día libre juntos para la primera gran cita con el médico.
—¿Crees que pueden decirnos si es un niño o una niña? —preguntó King en el
camino.
—Creo que es una niña, puedo sentirlo en mis huesos. ¿Quieres apostar?
—Eso es un poco injusto, ¿no te parece? —King se rio.
—¿A qué te refieres? —pregunté.
—Tú sabes, ventaja de cancha. —Sonrió.
—Supongo. ¿Lo que dices es que eres demasiado gallina para hacer una apuesta?
—Me reí tontamente.
—Está bien, apostaré —dijo—. Yo digo que tendremos un pequeño. ¿Qué obtengo
si gano?
—¿Qué quieres? —pregunté juguetonamente.
—Quiero que te cases conmigo el próximo fin de semana. En el lago —dijo y me
miró. Estábamos sentados en un semáforo en rojo y él tenía ambas manos en el volante.
—Trato —contesté con una amplia sonrisa en la cara.
—Quiero lo mismo —le dije sin dudar. Él sonrió y tomó mi mano. La besó y dije—
: ¿Tendremos tiempo para arreglarlo todo?
—Tenemos tiempo —respondió—, tenemos toda una vida juntos.
Alguien detrás de nosotros tocó la bocina y nos reímos.
—Mejor nos ponemos en marcha —dije—, la luz está en verde y nosotros tenemos
tiempo, pero puede que ellos no.
Devolvió su mano al volante y se rio.
Condujimos.
Traducido por fredmsoul

—Tenemos dinero en juego en esto y mi vejiga está a punto de explotar —le dije a
la empleada encargada del ultrasonido—. ¿Podemos descubrir si es niño o niña y
apurarnos un poco?
—Espera —dijo ella con sus cejas fruncidas mientras miraba atentamente a la
pantalla—, tengo que buscar al doctor.
Mi corazón dio un vuelco y mi estómago se volvió de plomo.
—¿Por qué? —pregunte.
—No te lo puedo decir —respondió ella y dejó la habitación.
La habitación era silenciosa y la luz tenue, para que la enfermera pudiera ver más
fácil la pantalla. Me dolía el cuerpo y en verdad necesitaba hacer pipí, pero ahora estaba
aterrada de que algo estuviera mal con mi bebé.
King estaba de pie a mi lado, agarrando mi mano; su cara era una máscara
indescifrable, pero pude sentir la tensión en su cuerpo.
—Todo irá bien —dijo él—, nuestro bebé es sano. No quiero que te estreses por
esto, ¿me lo prometes?
—Te lo prometo —le respondí en voz baja, tratando de alejar mi mente de los
pensamientos negativos que destellaban a través de ella. ¿Qué tal si nuestro bebé estaba
enfermo? ¿O si nuestro bebé no estaba creciendo apropiadamente? Las horribles cosas
que podrían salir mal corrieron a través de mi cabeza y cerré mis ojos.
—Princesa, todo saldrá bien, te lo prometo —dijo él.
Abrí los ojos rápidamente y lo miré. Se veía tan sincero y hermoso en ese momento,
con su esculpida barbilla y ojos brillantes, que no le podía decir que se callara. Él creía
que me estaba confortando.
—Creo que debemos averiguar que está pasando antes de tomar grandes decisiones
—le respondí y cerré mis ojos otra vez.
—Creo que sí —respondió King—, pero sé que nuestra vida está bendecida.
Estaremos bien, y nuestro bebé es sano.
—Eso espero —murmuro. El acaricia mi mejilla y mi frente hasta que el doctor
entra a la sala de examinación. Abro mis ojos y le pregunto—: ¿Qué está pasando?
—Sabremos más en un minuto —dice el doctor y ajusta sus gafas.
El doctor movió la paleta del ultrasonido por todo mi estómago e hizo sonidos en
voz baja. No podía decir si eran sonidos de preocupación o de apreciación, así que me
estaba volviendo loca.
—Tengo dinero en juego si es un niño —dijo King, rompiendo el silencio de la sala.
—Es posible que esté de suerte —dijo el doctor, mirando atentamente a la pantalla.
—¿Es un niño? —pregunté y traté de mirar hacia el monitor.
—Bueno, algo así —respondió el doctor con una sonrisa—. Es un niño y una niña.
—¿Qué? —preguntó King, sin que la información entrara del todo en su cabeza.
Yo sonreí y pregunté—: ¿Está seguro de eso?
—Lo estoy —respondió el doctor—, un niño muy sano y una niña muy sana.
—¿¡Vamos a tener mellizos!? —profirió King como si no lo creyera.
—¡Sí! —reí y le agarré la mano.
—Ambos teníamos razón —dice él y besa mi frente.
—¡Sí! —reí otra vez y miré mientras el doctor nos mostraba nuestra pequeña niña
y niño, acurrucados sin peligro en mi estómago.
No creía que pudiera amar a King más de lo que lo hacía, pero en ese momento,
sabía que eso era posible.
Podría enamorarme de él un poquito más cada día de mi vida.

La boda fue simple y ocurrió un mes después de que supimos sobre los mellizos,
no una semana después. Resultó que tomaba tiempo planear una boda, incluso una simple.
Mi madre y Jake se casaron primero, en septiembre. La boda de ellos fue una
celebración enorme en una iglesia en el centro de la ciudad. Rentaron el salón ejecutivo
del club campestre para una recepción ostentosa con quinientos de sus amigos más
cercanos, familia y contactos de negocios.
King y yo queríamos algo más pequeño. La hicimos en octubre, plenamente
conscientes de que éramos hermanastro y hermanastra oficiales, pero a nadie que nos
importara parecía molestarle.
Todavía no se me veía la panza, y encontré un hermoso vestido que podría mejorar
mis caderas hinchadas sin tener demasiado encaje. Era simple y fluido, y tengo que decir
que, nuestras fotografías tomadas contra los cambiantes árboles fueron algunas de las
mejores que había visto.
Cheryl estuvo allí, junto a algunas chicas que había conocido desde la escuela.
Familia y amigos, por supuesto, e incluso algunos contactos de negocios de King.
La mejor parte fue que Jake y mi madre aparecieron y nos apoyaron plenamente.
Mamá me ha estado ayudando a decorar el cuarto de los mellizos; decidimos
quedarnos en el piso de soltero de King durante un par de años hasta que a los niños les
quedara pequeña su habitación y necesitáramos más espacio.
Creo que una casa adosada en la ciudad podría ser linda, pero King tiene su corazón
puesto en una extensa urbanización campestre como su padre. Creo que sería raro si
estuviéramos de acuerdo en todo.
Amo estar con King, y a veces todavía no puedo creer que mis sueños se estén
haciendo realidad. Incluso cuando estoy acostada en la cama en la noche, escuchándolo
roncar y soñar, todo parece perfecto.
Últimamente los bebés han estado pateándome con locura. Incluso King puede
sentirlos afuera de mi vientre. Mientras estoy tumbada en la cama, escuchando a King,
también imagino como se verán y como decidiremos llamarlos.
Y simplemente no puedo esperar a conocerlos.
Traducido por Juan.

―¿Estás segura? Es decir, ¿estás realmente segura? No estoy listo. No estamos


listos. Todavía tenemos que armar esos columpios. ¿Estás realmente segura? ―balbuceó
King, corriendo alrededor de nuestro dormitorio como un loco.
―Rompí fuente ―dije e hice una mueca cuando una pequeña contracción me
golpeó―. Estoy segura de que eso significa que están llegando.
―Joder ―dijo y miró mi vientre―. Mierda, tengo que dejar de maldecir tanto. No
necesito que anden llamando “cabrón” a la gente en la guardería.
Sonreí.
—Lo harás bien, llamen o no cabrones a la gente, ellos también estarán bien. Ahora,
¿podrías por favor llamar al conductor y agarrar mi bolso para el hospital? Ya analizamos
esto, King. Estamos listos.
Él se detuvo frente a mí, su alto y musculoso cuerpo preparado como si fuera a
saltar en cualquier momento. Él respiró profundo, visiblemente relajado, tomó mi cara
entre sus manos y se inclinó para besarme.
Mientras su lengua buscaba la mía, otra contracción retumbó a través de mí y jadeé
de dolor. Él se echó hacia atrás, buscando mi rostro y preguntó―: ¿Todo bien, princesa?
―Estoy bien. Pero estaré mejor una vez que lleguemos al hospital ―repliqué.
Él le mandó un mensaje al conductor y llamó seguidamente a la suite de parto
privado que habíamos elegido hace un mes. Como él estaba distraído, me cambié mi
pijama empapada por algo cómodo y seco.
Había despertado a mitad de la noche con el brazo de King cubriéndome
proyectoramente, como de costumbre, pero tenía que hacer pis. Como de costumbre.
Yo lo había apartado, caminé de puntillas al cuarto de baño, hice lo que tenía que
hacer, me puse de pie, levanté mis pantalones y sentí un enorme chorro de agua.
Al principio pensé que me había meado encima y estaba lista para morir de
vergüenza.
Después de todo lo que habíamos pasado, todavía tenía dificultades para compartir
los detalles asquerosos del embarazo con King; no quería que él me mirara de forma
diferente después de eso.
Luego se me había ocurrido que era mi ruptura de fuente, y había llamado a King.
Se vistió con ropa cómoda, agarró mi bolso para el hospital, y me ayudó a bajar las
escaleras hasta los escalones de la entrada.
Yo me había dado por vencida y había accedido a una vasta finca en el campo, justo
en la misma calle que la casa de mi madre y su padre.
Era una mansión, más hermosa y grande de lo que alguna vez necesitaríamos, con
una piscina, cancha de tenis, establos y una pequeña pista de go kart.
Básicamente todo lo que habría matado por tener cuando era una niña. Nuestros
bebés iban a tener tanta suerte.
King me ayudó a salir del automóvil en el hospital y se desató el infierno. Su lado
demandante y arrogante empezó a notarse, y tuvo enfermeras corriendo por todos lados,
trayéndome una silla de ruedas, registrándonos, y preparando nuestras habitaciones.
Era más como un hotel de alta categoría que un hospital, y una vez más agradecí el
dinero de mi esposo.
No solo había pagado por mi educación hasta ahora, él también cubría todo lo que
yo quería sin hacer preguntas. Él me malcriaba con muchísimos regalos y me colmaba de
amor, y yo no podría estar más feliz.
Pero, en ese momento, yo solo quería sacar a estos bebés de mí. La presión estaba
incrementando y las contracciones empeoraban con cada momento que pasaba.
King corría alrededor disponiendo personas aquí y allá, exigiendo que cuidaran de
mí, era la única manera que él sabía sobre cómo manejar el estrés que tenía acumulado
en sí mismo.
Finalmente, me puse en completo estado de parto, las contracciones sacudían mi
cuerpo hasta que todo lo que podía hacer era jadear y apretar la mano de King tan fuerte
que tenía miedo de poder quebrarla.
Sin embargo, no dijo nada, él solo tenía palabras positivas para mí. Estaba tan
alentador que nunca habrías sabido que una vez fue un idiota egocéntrico.
Pero era mi idiota, y su egocentrismo ahora me incluía a mí y a mis comodidades.
Cuando el doctor llegó apresuradamente a la suite de parto, yo estaba gritando y
pujando con todas mis fuerzas, King se levantó de un salto y se puso frente a él, con los
puños cerrados y su cuerpo lleno de tensión.
―Haga algo, ¡ella está sufriendo! ―demandó.
El médico, algún joven interno y no el obstetra más viejo de rostro amable que
habíamos estado esperando, miró a King de arriba abajo y dijo―: Hágase a un lado y
déjeme hacer mi trabajo.
―¿Dónde está la doctora Doucette? ―pregunté débilmente. Había algo en ese
hombre que no me gustaba. Quería mi usual obstetra.
―Ella está en camino, yo soy el doctor Marks, pero puedes llamarme Lenny ―dijo
y le tendió su café de Starbucks a la enfermera más cercana―. Soy médico residente aquí
en el hospital, y me dijeron que viniera a revisarla.
―Queremos a la doctora Doucette ―gruñó King y dio un paso hacia el doctor
Marks.
―Ella está en camino, yo solo tengo que levantarme y ver cómo andan las cosas
―dijo el Doctor Marks, poniéndose guantes y dándome una sonrisa.
―Necesitamos a la doctora Doucette ―gemí―. ¿Podrías traerla por mí? No me
gusta este chico. ―La enfermera a mi lado sonrió y asintió, pero no respondió.
―King ―me lamenté mientras el doctor Marks se ponía entre mis piernas―. ¡Trae
a la doctora Doucette!
―¿Quieres que te deje? ―preguntó, confundido y estresado.
―¡Solo ve por ella!
Se lanzó por la puerta y lo escuché vociferar el nombre de ella de arriba a abajo por
los pasillos. El doctor Marks se interpuso entre mis piernas y empezó a escrutarme,
causando dolores agudos que se propagaban por mi cuerpo desde mi vagina. Dolía y se
sentía como si algo anduviera mal.
―Eso duele mucho ―protesté―, por favor, deténgase, espere a la otra doctora. Mi
doctora.
―Soy tan bueno como ella ―dijo el doctor Marks desde entre mis piernas―
Ohhhhh parece que su cuello uterino es agradable y suave y está completamente dilatada.
Debe pasar en cualquier momento.
―¡Lo sé! ―grité―. ¡Así que vaya a traer a la doctora Doucette!
Él se puso de pie, lucía nervioso y trató de lanzar algún discurso tranquilizador. Yo
grité y gemí, pujé y sentí a uno de los bebés empezar a deslizarse.
La puerta se abrió rápidamente y King entró deprisa, observó lo que estaba
sucediendo y cerró los puños mientras caminaba hacia el fregadero.
Se lavó las manos silenciosamente mientras el doctor Marks parloteaba sobre lo
bien que lo estaba haciendo.
Metió su dedo nuevamente en mi interior, y de nuevo el dolor se disparó a través
de mí. No sabía qué cosa él estaba haciendo, pero estaba haciendo algo mal.
―¡King! ―grité y me desplomé, pujando duro.
―¿Qué, princesa? ―preguntó, listo para obedecer cualquier orden mía.
―¡Haz que se detenga! ―exigí y pujé de nuevo.
King agarró a Marks por el hombro y lo arrastró lejos de mí. Marks protestó y
empezó a empujarlo a un lado cuando King perdió la calma y lo lanzó.
Marks salió volando hacia atrás contra un estante de suministros, enviando las
bandejas de metal retumbando contra el suelo.
La enfermera a mi lado se rio, me tomó la mano y dijo―: Aguanta, cariño, la
doctora Doucette está justo afuera y Marks se lo merecía.
―¡King! ―grité y pujé de nuevo, sintiendo más del bebé saliendo―. ¡Ayúdame!
En este punto no me importaba lo que él hubiese visto, yo podía sentir nuestro bebé
salir al mundo y no había nadie allí para atraparlo.
King se puso ente mis piernas y sentí una apretada sensación desgarradora y un
tirón, y él estaba sosteniendo a nuestro primer bebé.
Él sonreía como un tonto cuando la doctora Doucette finalmente llegó.
Ella echó un vistazo a Marks en el suelo, a King sosteniendo el bebé, y yo gritando
para empujar al bebé número dos y se metió precipitadamente en acción
―Desearía poder decir que esta es la primera vez que he visto a un padre golpear a
un engreído joven residente, pero no lo es. ―Se rio entre dientes.
Tomó al bebé que sostenía King y lo revisó. ―¡Es tu pequeño muchachito,
felicitaciones!
Cortaron el cordón, llevaron a nuestro niño a un lado para pesarlo y secarlo, y se lo
entregó de nuevo a King.
Se puso de pie a mi lado sosteniendo a nuestro pequeño niño mientras la Doctora
Doucette sacó a nuestra pequeña niña de mí y colapsé sobre la cama, más exhausta
de lo que me había sentido antes.

Debí haberme quedado dormida, porque cuando desperté estábamos en una cama
diferente en una parte diferente de la suite.
Todos estaban fuera, y King estaba en la enorme silla sosteniendo un pequeño bulto
de bebé en cada mano, con la más grande sonrisa en su rostro que haya visto nunca.
Lo observé mecer a los bebés y cantarles, una pequeña canción de cuna en voz baja,
orgullo irradiaba de su rostro.
Aclaré mi garganta y me miró, nuestros ojos se encontraron y dijo―: Excelente
trabajo, princesa. Me hiciste sentir un padre, hoy, no puedo pensar en nada más increíble
que una mujer haga por su hombre.
―¿Estaba alucinando, o noqueaste al doctor espeluznante y atrapaste a nuestro
pequeño niño? ―pregunté adormilada.
Se puso de pie, equilibrando a los bebés en sus brazos. Se acercó a la cama y uno a
uno los puso en mis brazos.
Eran perfectos. Estaban durmiendo, uno en una sábana azul y otro en una rosa, sus
pequeñas mejillas regordetas e impresionante cabello negro alarmantemente parecido a
King. Sus pequeños labios rosados como los míos.
―Hice lo que tenía que hacerse ―replicó, extendiendo el brazo para acariciar mi
cabello, apartando un mechón de mi mejilla.
―Te amo, loco idiota ―dije, sin poder separar los ojos de mis bebés.
―También te amo, princesa ―replicó y se inclinó para darme un beso en la frente.
―Ahora tenemos que dejar de pelear por los nombres y, en realidad, resolverlo
―dije, maravillada por sus caras durmientes.
Escuché un leve golpe en la puerta y mamá y Jake entraron llevando un enorme
ramo de flores azules y rosas, casi un billón de globos rosas y azules, y dos enormes osos
de peluche de color, lo has adivinado, rosa y azul.
―Déjame verlos, oh mi dios, déjame sostenerlos ―dijo mamá con tono tranquilo
mientras dejaba los regalos. Los globos y las flores hicieron que la habitación pareciera
más festiva, era un bonito efecto.
―Están durmiendo ―repliqué y levanté mis brazos mientras mamá tomaba al bebé
y Jake levantaba a la pequeña.
Mamá le pidió a King tomar una foto con su celular y me dijo―: Voy a compartir
esto en tu página de Facebook. Sé que Cheryl se ha estado muriendo por saber qué está
pasando, y tienes tantas otras personas que quieren ver a los bebés.
―Esperaba algo como eso ―repliqué―. Además, ustedes son los abuelos, pueden
compartirlas ustedes también, lo saben. Son parte de su familia.
―No me siento como un abuelo ― dijo Jake mirando a la carita de nuestra pequeña
hija.
―No luces como uno, tampoco. ―Mamá se rio―. Eres demasiado sexy para ser
un abuelo.
―Tú también, abuela. ―Jake le sonrió de regreso.
―Iu, ustedes chicos, es asqueroso ―dije pero por dentro estaba tan contenta con
toda la alegría en nuestras vidas.
―También te va a suceder a ti algún día ―dijo mamá, mirándonos a King y a mí.
―Nunca pensé que sería un padre ―dijo King, radiante de orgullo―. Pero mírame
ahora. Dos bebés. El pequeño Lincoln y la pequeña Katherine.
―Te refieres a Asher y Olivia ―lo corregí.
Nuestros padres empezaron a reírse mientras nosotros discutíamos sobre los
nombres. No estaba muy obsesionada con Asher, pero Olivia había sido el nombre de mi
abuela, así que estaba decidida.
―¿Entonces por qué no Lincoln Asher Henry y Olivia Katherine Henry?
―preguntó de la nada. Pensé en ello por un momento, asombrada de que ni siquiera
hubiésemos considerado eso como una solución anteriormente.
―Me gusta ―dije suavemente―, Lincoln y Olivia. Perfecto.
―No tan perfecto como su madre, pero bastante cerca ―dijo él y se inclinó para
besarme. Cuando sus labios se encontraron con los míos, escuché un chillido detrás de
nosotros.
Se apartó cuando una enfermera paseó anunciando―: Es momento de que tengan
su primera comida.
Mamá y Jake salieron de la habitación, dejándonos a King y a mí para aprender los
detalles de amamantar a un bebé, King siendo tan útil como pudo mientras se mantenía
esperando, sonriendo ante mis pechos.
Rodé mis ojos y pronto le cogí el truco, sosteniendo a cada uno de mis bebés, uno
por uno, en mí pecho para alimentarlos, creando un vínculo con ellos.
Había estado preocupada, cuando estaba embarazada, de que la maternidad pudiera
abrumarme, pero en ese entonces, se sentía perfecto. Era madre, King era padre y nuestros
pequeños bebés eran los amores de nuestras vidas.
Habría tiempo para que él y yo estuviéramos juntos, para encontrar momentos
privados entre semana para un pequeño polvo aquí y allá, o incluso para tomarnos un fin
de semana cuando los bebés fueran un poco mayores.
Hasta entonces, nuestro amor tendría que ser completado a través de momentos
simples, como estos, cuando nuestra familia estaba unida y nuestra diversión no tenía
límites.
Y eso era más que suficiente para mí, era más de lo que jamás pensé que tendría.
Mi King1 y yo.

1
King en español significa rey.
Olivia Hawthorne
Le encantan las lecturas cortas, calientes e intensas, ¡así que decidió empezar a
escribirlas!
Vive en el corazón de Texas con su familia.
Para saber más de Olivia, visita: http://www.authorolivia.com/
Moderación
Apolineah17

Traducción
Apolineah17
∞Jul∞
Tessa_
Fredmsoul
Juan.

Corrección y revisión final


Tessa_

Diseño
Tessa_
Adaptación al español y diseño realizados en:

Visítanos:
http://ministryoflostsouls.foromotion.net/

También podría gustarte