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Fue realizado sin fines de lucro y no pretende


perjudicar al Autor (a). Las Brujas de este círculo no
reciben compensación económica alguna por la
traducción, corrección o edición del mismo. The
Secret Circle nace con la finalidad de dar a conocer
nuevas historias a lectores de habla hispana. Por
seguridad no menciones nuestra labor ni la de otros
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Mayim Merman Series Book 2
AMBER DARK

Todo lo que he hecho desde que mi esposo me dejó es llorar,


comer helado y revolcarme en la autocompasión.
Pero ahora puedo tener sexo... con un extraño.
Puedo tener sexo salvaje con alguien que solo quiere echar un
polvo.
Sin compromisos.
Haré esto. Voy a hacer algo nuevo.
Voy a anteponer mis necesidades a los demás... por primera
vez en años.
—Nunca he estado con nadie más que con mi marido—confieso.
—No me importa— dice.
Entonces, ¿por qué a mí sí?

Nota: Este libro contiene escenas de sexo caliente,


muchas palabrotas y un montón de placer excitante. El
sexo es consentido, y debes tener 18 años o más para leerlo.
He tenido suficiente. Son las nueve en punto y me pregunto si
alguien se daría cuenta si salgo temprano de esta despedida de
soltera.
Tengo cuarenta y cinco, no veinticinco, y después de criar a
cuatro hijos y ahora lidiar con la separación matrimonial del amor
de mi vida, mi novio de la secundaria, Dean, prefiero estar en casa
viendo televisión.
Aparte de mi hermana, Dana, todas las mujeres aquí están en
sus veintitantos y yo soy como el característico pulgar dolorido1; soy
mayor que todas ellas y lo siento.
La música es aburrida y no tiene ritmo, y la multitud de gente
más joven que yo, en este club nocturno, es demasiado para mí.
Mi hija Lisa, Dios la bendiga, ha tratado de hacerme sentir
incluida, pero no estoy de humor.
Si no fuera porque mi querida sobrina se casaba, yo no estaría
aquí.

1
1 Proverbial Sore thumb o también stick out like a sore thumb es un modismo que se
refiere a cuando una persona se nota mucho porque es diferente de las otras personas o
cosas que los rodean.
Ni siquiera puedo hablar con mi hermana. Dana ha bebido
demasiados tragos y ahora mismo está haciendo el ridículo en la
pista de baile. Totalmente ebria, gira sobre un caño y,
lamentablemente, está haciendo un terrible trabajo y sigue acabando
de culo, en el suelo.
Traté de tener hablar con ella en privado, intenté sacarla de la
barra de baile pero no, no me escucha.
Me encojo de vergüenza. Solo puedo imaginar lo que Lola está
pensando de su mamá. Oh Dios.
Quizás debería beberme una botella entera de champán y
luego no me importará estar aburrida y sola. Es una opción.
Lisa y sus amigas visten pequeños vestidos ajustados que lucen
sus figuras. Todos son hermosos y me siento como la madre
desaliñada que soy.
Puede que no sea tan joven como ellas, pero hago ejercicio y
cuido mi estado físico. Quizás, podría haberme puesto algo mejor
que una camisa abotonada y unos aburridos pantalones negros, que
combiné con mi par de zapatos planos más cómodos.
Conservadora. Aburrida. No deseada.
Sí, esa soy yo.
Si Dean no estuviera interesado en mí, ¿quién me querría?
Ciertamente nadie aquí.
Los hombres rodean a las mujeres, mirando sus cuerpos bailar
al son de la música, y siento curiosidad. ¿La gente se reúne en estos
clubes y luego tienen sexo?
Yo nunca hice esto. Llevaba con Dean desde que tenía dieciséis
años.
Pensé que nuestra vida sexual era buena, que estábamos bien.
Aparentemente, estaba equivocada.
— ¿Puedo invitarte una bebida? — Una voz profunda irrumpe
en mis pensamientos.
Giro y mis ojos se agrandan mientras observo al hombre súper
guapo que está parado a mi lado. Alto, de cabello oscuro y ojos color
aguamarina, parece diez años más joven que yo.
Creo que mi corazón se detiene por un momento. Es tan guapo.
Mi cabeza gira. Debe estar hablando con otra persona, no
conmigo. Miro a mí alrededor una vez más y me doy cuenta de que
estoy sola.
Sip, estoy sola. ¿No es eso el eufemismo del año?
¿Cuándo fue la última vez que un chico se ofreció a invitarme
una bebida?
Uhm, nunca.
No he estado soltera desde mi adolescencia.
¿Por qué un hombre se interesaría por mí cuando había quince
veinteañeras, mujeres un poco ebrias y escasamente vestidas a un
par de metros de distancia?
Dana, o mi sobrina, Lola, deben estar jugando una broma
conmigo porque de ninguna manera alguien tan sexy querría
invitarme a una bebida. Perras. Muchas gracias.
Le doy una sonrisa dulce.
—Gracias pero no —No soy tan crédula. No cabrees a una
mujer mayor de cuarenta, estamos demasiado cansadas e
inteligentes para hombres como tú.
Su ceja se levanta como si no pudiera creer que dijera que no.
Infiernos. Siento que mis dientes se aprietan con molestia. ¿No
podrían todos dejarme en paz? El dolor de que Dean se fuera me ha
dejado sintiéndome como un cascarón vacío.
—No quiero ser grosera, pero no necesito que mi hermana o mi
sobrina se diviertan a mis expensas. Fue muy amable de tu parte
seguir el juego, pero lo siento, no soy tan estúpida.
Estoy de mal humor, herida y decepcionada por la broma que
me están gastando. ¡Maldición! Sin embargo ciertamente eso no
significa que vaya a ser grosera con este extraño, incluso si es el
hombre más guapo que he conocido.
Soy madre de cuatro hijos adultos y no soy tan atractiva. No
necesito más burlas para recordarme que ni siquiera pude mantener
a mi marido.
Da un paso hacia mí y siento su cuerpo caliente, su olor invade
mis fosas nasales. Es salado y fuerte, me recuerda al océano.
Respiro profundamente mientras mi barriga se balancea.
Realmente. Me está afectando y no recuerdo la última vez que me
sentí así.
Los hombres suelen coquetear con Lisa o Lola, no conmigo.
Se inclina hacia mí y me susurra al oído: —Esto no es una
trampa, estoy interesado en ti.
Trago saliva. Suena tan sincero y juro que mi coño se aprieta.
Increíble. Estoy excitada. Debe ser porque no he tenido sexo en
meses.
Pero luego la parte racional de mi cerebro lo descarta. Nadie
estaría interesado en mí, especialmente cuando Lisa y Lola están
cerca. Esta es una trampa; tiene que serlo.
Tomo otro respiro para estabilizarme y lo miro. Mi corazón da
un vuelco cuando veo que su intensa mirada se centra en mí.
—Uhm, eres un buen actor y casi te creo pero, eh, gracias por
eso.
Por un momento, fue agradable pensar que un hombre como él
estaría interesado en mí. Pero era solo una fantasía. Y estoy viviendo
en mi propia patética realidad; cada largo minuto, cada larga hora,
cada larga semana.
—Soy Mayim, esto no es una trampa. Iba a encontrarme con
un amigo aquí y te vi. Estoy interesado en ti, tomar una copa contigo.
Su voz es profunda, autoritaria y ligeramente ronca. Quiero
creerle, pero ya no soy esa joven con estrellas en los ojos que creía en
los felices para siempre. Ella ha crecido.
Yo era un ama de casa, cuidaba las necesidades de todos, era
abnegada, y luego... cuando Dean me dejó, estaba destrozada, rota. Y
todavía duele.
—Me gustaría creerte, en serio— Cruzo los brazos a la
defensiva. — ¿Pero por qué alguien tan guapo como tú estaría
interesado en alguien como yo? — Toma eso, chico guapo.
Mi mirada codiciosa se fija en la forma en que su camisa se
amolda a su ancho pecho, destacando sus músculos, antes de
reducirse a caderas estrechas y un vientre plano. Mis pechos se
sienten pesados en mi sostén. Es tan sexy que podría pasar por
modelo.
—Me gustan las mujeres maduras, que tienen opiniones bien
fundadas y son menos conscientes de sí mismas. Me importan un
carajo las estrías, si tus tetas son grandes o no, o si te preocupa tu
edad.
Mis ojos se abren y siento que se me cae la mandíbula. No sé si
sentirme insultada o excitada.
Toma mi mano entre las suyas y me encanta la fuerza que
emite. —Esta música es una mierda, alejémonos para que podamos
hablar.
Parece que a los dos no nos gusta esta música basura, así que
decido seguirlo. Además, es hablar con él o beber sola hasta
emborracharme. Conversaremos unos minutos, ¿qué daño podría
ocasionar?
Y luego recuerdo...
—Pero, mi hija— Miro la pista de baile y veo que todos cantan y
bailan juntos.
Nadie me está cuidando, nadie está interesado en mí, nadie se
daría cuenta si me voy con un guapo extraño.
La sangre en mis venas se calienta y mis pechos todavía se
sienten apretados en mi sostén. Maldita sea mi inseguridad, me voy
a tomar una copa. Es eso o continuar sintiéndome sola, aburrida y
no deseada.
Sigo al extraño a un área oscura del club, y afortunadamente la
música no es tan fuerte, lo que significa que no tendremos que
gritarnos el uno al otro para escucharnos por encima del ruido.
Mayim nos encuentra una mesa con taburetes. Me siento.
—¿Qué te gustaría? ¿Una copa de vino? ¿Un cóctel? —pregunta.
—Una copa de vino blanco seco sería perfecto, gracias —Le doy
una sonrisa sincera.
Y mientras me trae un trago, saco el teléfono del bolso y le
envío un mensaje a mi hija explicándole que estoy bien, que me he
ido a casa y que hablaré con ella por la mañana.
Él regresa, y su olor hace que mis pezones se estremezcan de
deseo. Estoy en shock. Ningún hombre ha causado tal efecto en mí.
Bebe de un vaso alto, parece soda. Levanto una ceja inquisitiva
y él responde con una sonrisa: —No bebo alcohol —Levanta su vaso
y lo choca con el mío. —Por una noche de diversión... contigo —
Brinda.
Niego con la cabeza, todavía incapaz de creer en su audacia.
— ¿Pensé que solo estábamos tomando una copa?
—Escucha, estoy interesado en ti —Se inclina más cerca de mí,
para que pueda sentir su aliento contra mi mejilla. —Como si
quisiera follarte, eso es, follarte hasta que no puedas caminar.
Siento que se me cae la mandíbula y un escalofrío de necesidad
me desgarra la columna vertebral. Nadie me ha hablado nunca así.
No estoy ofendida, estoy muy excitada.
—Estoy feliz de sentarme aquí y hablar, conocerte, escucharte.
Pero eso me está quitando tiempo para complacerte —Continua y
luego hace una pausa. —Haré lo que quieras que haga. Si quieres
sexo en posición de misionero, lo haré. Si quieres sexo oral hasta que
vengas, lo haré. Si quieres que te ayude a cumplir tu deseo más
profundo y oscuro... Lo haré —Se detiene y su mirada choca con la
mía. —Lo que tú quieras, es lo que yo también quiero.
Mi piel se calienta y juro que mi coño se aprieta de deseo.
Nunca ha habido un hombre que quiera ligar conmigo, y mucho
menos que me diga que quiere follarme. La situación me resulta tan
desconocida como si me hubieran dejado caer en medio del desierto
del Sahara sin mapa ni brújula.
—Yo-yo, no sé qué decir— Sé que me estoy sonrojando, pero
eso es porque estoy nerviosa, emocionada e intrigada. ¿Quién es
Mayim? ¿Y por qué elegirme a mí?
— ¿Me dices tu nombre?
—Soy Misty, y soy...
Agita su mano frente a mí, interrumpiendo mi oración.
—No me hables de ti a menos que me digas cómo te gusta que
te follen.
Tomo dos grandes tragos de vino. Mi mano tiembla de anhelo.
Quería que Dean me viera como una mujer, no solo como una madre
y una esposa. Parece que este extraño lo hace. Y es una revelación.
Bien, puede que tenga cuarenta y tantos, pero me cuido.
Camino con regularidad, hago yoga, como bien. Puede que no sea
una adolescente con hormonas alborotadas, pero todavía tengo
necesidades y solo quería que mi esposo me complaciera hasta que
gritara su nombre.
Quería que Dean me viera como una mujer sexy y deseable.
¿Podría acostarme con otro hombre?
Estoy tan nerviosa como una virgen.
Solo he tenido sexo con Dean. No sé lo que es estar con nadie
más. ¿Puedo hacerlo? ¿Puedo tener una aventura de una noche?
¿Podría tener sexo con un extraño?
Mi corazón late con fuerza contra mis costillas y mi respiración
se acelera. Cierro los ojos e imagino siendo follada. Dejo escapar un
lento siseo de necesidad. Oh sí. Quiero eso. Siento un charco de calor
en la unión de mis muslos.
Sería una noche de placer la que Mayim me ofrece. ¿Por qué
no debería tomarla?
Técnicamente, estoy soltera. Dean me dejó hace semanas. Nos
hemos separado.
Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para salvar nuestro
matrimonio y apoyarlo durante su crisis de la mediana edad. Pero él
no me había querido. Me había dejado, las lágrimas corrían por mis
mejillas, mientras se alejaba en su nueva motocicleta.
Todo lo que he hecho desde entonces es llorar, comer helado y
regodearme en la autocompasión.
Pero ahora puedo tener sexo... con un extraño. Puedo tener
sexo salvaje con alguien que solo quiere echar un polvo. Sin
compromisos.
Lisa me dijo que sus amigas usan aplicaciones todo el tiempo
para tener sexo casual, y algunas incluso tienen sexo con dos
hombres al mismo tiempo.
Esta noche tengo la casa para mí sola. Puedo estar sola... con
Mayim.
Voy a hacer esto. Haré algo nuevo. Voy a anteponer mis
necesidades a los demás... por primera vez en años.
Apuro mi copa de vino y digo: —Vamos.

En el taxi de regreso a mi casa, sigo preguntándome si he


cometido un error. Pero la necesidad de que me follen me atraviesa
las venas. Quiero esto.
Mayim se inclina y pasa su lengua por el borde de mi oreja. Me
estremezco.
—Deja de buscar motivos para pasar la noche sola viendo la
televisión. Si no estás lista para esto, al menos fóllate con los dedos y
déjame mirar. Será un excitante... para los dos— susurra en mi oído.
Su voz profunda me excita y estoy lista para cumplir sus
órdenes. Puede que quiera su polla, pero estoy preparada para
darme placer mientras él mira. Mis pezones se estremecen al
pensarlo.
— ¿Alguna vez has fantaseado con alguien viéndote tener sexo?
Niego con la cabeza.
—Mmm no.
—Dime, ¿qué te excita? — Su mano se extiende y cubre la mía.
Me siento conectada con él, me consuela. También hace que
mis rodillas tiemblen de necesidad.
—Quiero sexo salvaje, quiero hacer cosas que nunca había
hecho antes.
— ¿A tu esposo no le gustan los fetiches? —Levanta la ceja.
— ¿Mi esposo? — Mi voz se eleva por la sorpresa.
Señala mi anillo de bodas.
— ¿Estás casada? Él puede mirar, si quieres.
Me aclaro la garganta.
—Um, Dean me dejó hace unas semanas. Lo siento. Él, uhm,
estaba pasando por una crisis de la mediana edad, creo.
Su pulgar rodea el punto de mi pulso.
—Dime.
Decido contarle todo. Es un extraño y no lo volveré a ver. ¿Por
qué no? Además, siento que debería ser abierta y honesta con él.
—Fue el primer chico al que besé. Tuvimos sexo después de
nuestro baile de graduación de la escuela secundaria y nos casamos
cuando teníamos veinte años. Todos decían que éramos demasiado
jóvenes, pero estábamos tan enamorados. Solo quería estar con él.
Tenemos cuatro hijos. Me quedé en casa y los crié, y aunque no me
arrepiento de eso... ahora estoy sola. Han crecido y están ocupados
con sus vidas. Siempre pensé que Dean y yo estaríamos juntos para
siempre, viajaríamos y disfrutaríamos este tiempo. Y ahora... se ha
ido— Hago una pausa. —Lo siento, ¿demasiada información?
Probablemente no estés interesado.
—Claro que lo estoy. Amo a las mujeres con experiencia de
vida. Me encanta cuando me mandan y me encanta que
probablemente no estén preocupadas por cosas triviales como sus
cuerpos —me confiesa en un tono que me hace creer en él.
—Eres muy honesto— le digo.
—Podríamos habernos quedado en el club, podría haberte
comprado unas copas, podríamos haber bailado. Pero para qué.
Ambos queremos esto... así que ¿por qué retrasarlo? — continúa—
Misty, no es tan complicado. Vamos a pasar la noche follando y
luego, por la mañana, me voy. Eso es todo.
—Nunca he estado con nadie más que con Dean— confieso.
—No me importa— dice.
Entonces, ¿por qué me importaría?
Muy pronto llegamos a mi pintoresca casa suburbana, y un
escalofrío de emoción recorre mi columna vertebral.
Estoy a punto de tener sexo. Sexo alucinante. No recuerdo la
última vez que tuve un orgasmo.
Mayim paga al conductor, luego se vuelve hacia mí con una
sonrisa diabólica y me besa. Bueno, él realmente me besa con lengua
y todo. No hay nada dulce ni juguetón. Solo toma mis mejillas y me
besa con un propósito y significado.
Sus manos se mueven por mi cuerpo ahuecando y masajeando
mis pechos a través de mi blusa y sostén. Pellizca mis pezones, con
fuerza, pero no demasiado. Gimo de necesidad.
Dios, necesito esto.
Siempre he encontrado que las mujeres mayores de treinta y
cinco años suelen ser más difíciles de tratar, al principio. Sus
experiencias de vida las han cansado, además son más inteligentes y
más conscientes de la seguridad que sus contrapartes más jóvenes.
Lo vi como un desafío, no como un problema.
Tardar más en seducir a Misty hace que mi polla se contraiga
de anhelo. La emoción de la persecución siempre me enciende. Y
parece que también ha encendido a Misty.
Joder, ella es como una gata salvaje. Me está devolviendo el
beso, mordiéndome, pasando sus manos por todo mi cuerpo. Me
encanta.
Ella necesita esto.
Ella anhela esto.
Estamos en la acera y ella frota su cuerpo contra mí, mientras
su boca devora la mía. Está rasgando mi camisa, y escucho botones
resonar.
Ella está fuera de control, y muy, muy sexy.
—Misty, eres tan jodidamente caliente.
La miro, sus labios se han abierto y su respiración es rápida.
—Te voy a dar opciones. Tú decides. — Paso mi dedo por su
garganta, a lo largo de la piel cremosa hasta donde están sus pechos.
Deslizo mis manos por el hueco de su camisa y ahueco uno de sus
pechos con mi mano.
Ella se muerde el labio en respuesta.
— ¿Cuáles son mis opciones?
—Te follo por detrás, aquí en tu césped— Señalo la hierba.
— ¿Dónde pueden ver tus vecinos?
Sus ojos se abren y se lame los labios.
—O entramos. Te quitas esos aburridos zapatos, te pones unos
tacones, me haces un striptease y luego te follo por detrás—Levanto
la ceja. —De cualquier manera, te voy a follar por detrás. Tu hermoso
trasero es mío —Le doy una nalgada en el culo, fuerte, pero no
demasiado. Veo incertidumbre cruzar sus ojos. —No puedes tener
ambas, solo una. ¿Qué va a ser? ¿Striptease o hacer que los vecinos
nos vean follar?
Se cruza de brazos y cambia de postura.
—Pensé que habías dicho que te gustaban las mujeres maduras
que te mandaban.
—Lo hago —Me inclino y muerdo la parte carnosa de su oreja
antes de chuparla. —Pero estás pensando demasiado, y mi polla te
está esperando.
Su mirada va de mi cara a mi entrepierna. Parece que le gusta
el bulto en mis pantalones mientras sonríe. Su mano se agacha y
pasa los dedos sobre ella. Joder, su toque me está excitando. Amo a
las mujeres asertivas.
—Yo, uhm, creo que haré un striptease para ti —dice.
—Buena decisión, vamos—le digo, tirando de ella hacia la
puerta principal.
Abre la puerta y la cierra detrás de nosotros. Solo somos
nosotros.
— ¿Dónde está la sala de estar? —Miro a mí alrededor.
—Por ahí —Ella señala a un lado. — ¿No vamos al dormitorio?
—La pregunta arruga su frente.
—No —le digo antes de señalar sus pies. —Ahora quítate esos
zapatos y ponte tacones. No te cambies —Luego le doy otra palmada
en el trasero, porque me encanta su redondez.
Ella sonríe antes de subir corriendo las escaleras de dos en dos.
Me dirijo a la sala de estar, cierro todas las cortinas y me quito
toda la ropa. Me siento bien estando desnudo y sin que mi polla esté
presionada en unos estúpidos bóxer.
Me siento en el sofá y luego me inclino para agarrar mi
teléfono celular. Enciendo la música, seleccionando algo latino y
sexy que suena como si las parejas deberían estar bailando o
follando.
Y luego aparece en la puerta, con tacones de aguja.
—Dijiste que no me cambiara. Todavía estoy usando la ropa
con la que salí.
—Eso es porque no me importa tu ropa —digo. —Quiero que te
desnudes para mí.
Una mirada de preocupación cruza sus ojos.
—Nunca he…
—Misty, deja de disculparte —insisto. —No me importa que
solo te hayas follado a tu marido. Te deseo. Ahora desnúdate.
Entretenme.
Ella toma una respiración profunda y luego veo un cambio en
su postura. Los nervios han sido reemplazados por entusiasmo, y
ahora lo espera con ansias.
Su mirada se fija en la mía y camina hacia mí con esos sexy
tacones. Extiendo la mano y acaricio mi polla. Ella es totalmente
sexy y no puedo esperar para follarla.
Se para frente a mí y gira sus caderas, antes de desabrochar un
par de botones. Luego hace un movimiento de baile sexy, antes de
que termine de desabrocharse la camisa.
Abre la camisa lentamente, dándome un buen vistazo de sus
tetas. Lleva un sujetador de encaje. Mierda. Sus tetas son enormes.
Mi boca se hace agua.
Amo las tetas grandes.
Estoy mintiendo, me encantan todas las tetas, grandes y
pequeñas.
Pero ella es tan sexy.
Ella gira los hombros y hace algún tipo de movimiento que me
excita totalmente antes de quitarse la camisa y dejarla caer al suelo.
Sus tetas. Estoy cautivado por ellas.
Quiero agarrarlas. Quiero chuparlas. Quiero follarlas.
Mi polla está dura y palpitante. Sigo acariciándola mientras la
miro.
Ella se para frente a mí, su vientre es casi plano y estoy
totalmente obsesionado con sus tetas en ese sexy sujetador de encaje.
Quiero arrancarlo con los dientes. Mis manos comienzan a frotar mi
polla con más fuerza.
Se pavonea por la habitación antes de dirigirse hacia mí de
nuevo. Ella se sienta a horcajadas sobre mis muslos antes de
quitarse lentamente la primera tira de su sostén. Luego la segunda
tira de su sostén. Pero no puedo llegar a sus tetas. El sostén todavía
está ahí. Mierda.
Se mueve al ritmo de la música y pasa se pasa las manos de
arriba hacia abajo por su pecho, antes de que sus manos cubran sus
senos y sus dedos acaricien sus pezones.
Joder, ella es caliente.
Lentamente, centímetro a centímetro, se quita el sujetador y lo
tira al suelo.
Está sentada sobre mí, desnuda de cintura para arriba.
— ¿Qué diablos estás haciendo cubriendo ese hermoso cuerpo
tuyo? —exijo. No tenía idea de que debajo de esa fea blusa había un
cuerpo tan delicioso. —No respondas—grito.
Sus manos suben para ahuecar sus senos y luego pellizca sus
pezones, antes de rodarlos entre el pulgar y el índice.
Dejo escapar un gemido.
—Estoy tan excitado.
—Puedo ver eso —Se lame los labios y baja la mano para
acariciar mi polla. Gimo por el placer que me provoca su toque.
La audacia en sus ojos hace moje mis labios con mi lengua.
Se mueve de mi regazo y se arrodilla frente a mí. Su mano
acaricia mi polla y me inclino hacia atrás, disfrutando del
espectáculo y viendo la determinación y el entusiasmo en sus ojos.
Luego baja la cabeza y toma mi polla en su boca.
Mierda, eso se siente bien.
Mis dedos se enredan en su cabello, masajeando su cuero
cabelludo. Me toma completamente en su boca y chupa… fuerte.
Mierda. Su cabeza se balancea hacia arriba y hacia abajo y
gimo. Le follo la boca y ella lo toma. Tan codiciosa con mi polla.
Envuelvo su cabello alrededor de mi puño mientras su cabeza
sube y baja. No quiero que su cabello estorbe, quiero ver su boca
follar mi polla. Es tan excitante.
Luego pasa su lengua de arriba hacia abajo por la base, antes
de chupar mis bolas.
Puedo escuchar sus gemidos mientras lame y usa sus dedos
para recorrer mi dureza. Dios, ella es caliente. Tan caliente.
—Misty, quiero follarte— le digo.
Ella mira hacia arriba, la confusión cruza sus ojos, como si
hubiera hecho algo mal.
—Quítate los pantalones, pero mantén los tacones puestos— le
digo.
Se muerde el labio y asiente, dándome la aceptación de nuestro
juego de roles. Por ahora, estoy a cargo.
Ella se para frente a mí, desnuda de la cintura para arriba. Gira
la cabeza hacia un lado antes de ahuecar sus pechos y masajearlos.
Su mirada se encuentra con la mía.
Está encendida y amo este lado de ella. Está dejando ir sus
inhibiciones. Y espero que ahora se vea a sí misma como una mujer
hermosa y sexy que merece ser complacida.
Me levanto y me inclino para chupar sus pezones. Tomo cada
uno en mi boca mientras que mi lengua juega con ellos.
Deslizo mis manos hacia su trasero y ahueco sus mejillas.
Luego me detengo, doy un paso atrás.
—Desvístete para mí. Te quiero desnuda.
Se lame los labios de manera sugerente, antes de que sus
manos lleguen a su cintura y lentamente baja los pantalones de
cintura elástica que había estado usando junto con sus bragas.
Se quita los tacones, luego la ropa y así finalmente está
completamente desnuda frente a mí.
Le doy mi mano y se aferra a ella mientras se vuelve a poner
los tacones de aguja.
Paso la mirada desde sus pies, sus piernas, su vientre, sus
caderas, sus gloriosas tetas, hasta su rostro.
—Eres magnífica— le digo. Y lo es.
—Tengo estrías— comienza a decir.
—Me importa un carajo eso. Eres caliente. Tienes unas tetas
gloriosas y un culo que quiero tocar—La llevo a la mesa del comedor.
—Inclínate y agárrate la mesa.
Ella lo hace, inclinada sobre la mesa, su coño reluciente con
sus jugos llamándome. Paso mi dedo a lo largo de los labios de su
coño y la siento temblar.
—Mayim, te deseo— suplica.
Me inclino sobre ella, de modo que mi polla se frota a lo largo
de su coño y le susurro al oído: — ¿Quieres que te folle duro o lento?
Esas son tus opciones.
Me paro detrás de ella, paso mis dedos arriba y abajo por su
columna, y luego mis manos masajean su trasero.
Se vuelve para mirarme y arquea una ceja.
—Quiero que me folles... duro— Luego se aleja de mí,
agarrándose a los lados de la mesa de madera pulida. Menea su
trasero hacia mí, luego inclina su pelvis para que su hermoso trasero
se levante hacia mí.
Ahueco su trasero, masajeando la piel cremosa. Mi polla
palpita de necesidad y la guío hasta su coño mojado. La froto a
través de la entrada resbaladiza y luego me lanzo hacia adelante con
un poderoso empuje.
—Oh Dios mío— grita. —Eso es tan bueno.
Gimo de placer. Me retiro y empujo aún más fuerte en su
apretado coño, así que estoy hasta las bolas.
—Sí, fóllame, fóllame, fóllame—grita.
Está tan caliente y estoy dispuesto a obedecer.
Empiezo a bombear dentro de ella; largo, duro, fuerte.
Puedo sentirla apretarse alrededor de mi polla y se siente tan
bien.
Masajeo sus grandes pechos mientras la follo mientras gime
mi nombre y no me detengo.
Luego me inclino, mi polla aun enterrada en ella y le digo: —
Tócate, Misty. Quiero que te corras con los dedos, mientras mi polla
está en tu coño.
Su respuesta estrangulada me llena de satisfacción, y espero
mientras su mano derecha se mueve desde el lado de la mesa hasta
su coño. Puedo verla acariciarse a sí misma y puedo sentirla
apretarse alrededor de mi polla.
Ella todavía está presionada contra la mesa mientras me la
estoy follando y ella tocándose con los dedos.
Tan caliente.
Su respiración es rápida y está pidiendo a gritos por la
liberación. Agarro sus caderas y follo como la bestia que soy. Golpeo
en ella, largo y fuerte.
En segundos, grita mi nombre mientras se corre con tanta
fuerza que sonrío de satisfacción. Ella merece ser follada y tratada
como la diosa que es. Después de ocuparse de las necesidades de los
demás, es hora de que ella se sienta complacida.
Colapsa, desplomándose sobre la mesa, su respiración se
vuelve corta y superficial. Saco mi polla y está mojada con sus jugos.
Presiono besos en su cuerpo y luego toco la piel a lo largo de su
columna. La piel está tibia y húmeda, resultado de follar.
—Misty, eres tan jodidamente receptiva conmigo. Quiero
follarte una y otra vez —Susurro en su oído.
¿Qué demonios fue eso? Un orgasmo donde literalmente había
visto estrellas. Honestamente pensé que me iba a desmayar por el
placer.
¿Y quiere volver a hacerlo? Trago. Claro, cuando me recupere.
Nunca me habían follado así y, a pesar del agotamiento, quiero
volver a experimentarlo. Pero me tiemblan las piernas y tengo una
necesidad urgente de sentarme.
Mayim me guía hasta el sofá y me dejo caer. Estoy tan cansada,
todavía recuperándome del orgasmo masivo que acaba de atravesar
mi cuerpo.
Desnuda, pero todavía con los estúpidos tacones, me recuesto
y dejo que mi respiración vuelva a la normalidad.
Y pensar que casi había dejado pasar esta oportunidad para
poder ver televisión en la cama. Gracias a Dios que había tomado la
decisión correcta de dejar la despedida de soltera para estar con
Mayim.
Abro los ojos y lo encuentro mirándome.
—Eres tan jodidamente sexy cuando te corres.
Se pone de pie y luego se arrodilla frente a mí. Separa mis
muslos, se inclina hacia adelante y lame mi clítoris.
—Estás tan mojada.
Me estremezco de placer. A pesar de ese orgasmo devastador,
estoy ansiosa por otro. Decido continuar con el juego de roles, pero
esta vez, estoy a cargo.
—Quiero que me folles con la lengua, luego con los dedos y
después con tu polla.
Levanta la ceja y luego se ríe.
—Amo a una mujer que sabe lo que quiere—Lame mi clítoris
de nuevo. —Sabes tan bien.
Sus brazos se levantan e inclina mi cuerpo para que mi coño
esté frente a él. Quita mis tacones y los tira a la alfombra antes de
colocar mis piernas sobre sus hombros.
Su cabeza se hunde entre mis piernas y siento su lengua
lamiendo. Grito, se siente tan bien. Lame y mordisquea. Pronto,
estoy jadeando y a pesar del orgasmo masivo que acabo de tener,
quiero otro. La parte de atrás de mi cabeza está presionada contra el
sofá, y mis manos están enredadas en su cabello, instándolo a seguir.
Sus dedos separan mis labios y luego su lengua me está
follando. Es increíble. Nunca había experimentado algo así. Gimo,
rogando por más.
Su lengua es caliente y sabe exactamente cómo complacerme.
—Toca tus tetas—me insta. Este juego de roles es tan bueno.
Me encanta estar complaciéndome mientras él me folla. Mis manos
se levantan y ahuecan mis pechos. Tomo mis pezones mientras
observo su cabeza entre mis piernas. El placer es demasiado intenso.
Verlo complacerme me da ganas de correrme en el acto.
Chupa mi clítoris y puedo sentir que estoy a punto de arder.
Me pellizco los pezones con fuerza y grito.
Una ola de intenso placer se apodera de mí y grito su nombre.
Pero no hay descanso, mientras yo me corro, él me toca con los
dedos y los músculos de mi coño se aferran a sus dedos. Sonríe y me
folla con los dedos mientras me corro.
Dos de sus dedos están follando mi coño mientras se inclina
para chupar mis pezones.
No puedo respirar. No puedo hablar.
Todo lo que puedo hacer es correrme en sus dedos. De nuevo.
Mi respiración es rápida. Mi coño palpita alrededor de sus
dedos y estrellas plateadas bailan frente a mis ojos.
—Mayim— me las arreglo para decir.
Se quita los dedos y chupa cada uno, lamiendo mis jugos.
—Sabes tan bien.
—Estoy agotada, necesito un descanso— confieso. Acabo de
correrme tres veces, tan fuerte, que mi cuerpo todavía está pulsando
y cada terminación nerviosa está en éxtasis.
—Por supuesto— Se pone de pie, se inclina sobre mí y me
levanta en sus fuertes brazos como si no pesara casi nada. Soy una
mujer adulta, pero él actúa como si no fuera pesada y me lleva a mi
habitación.
Me coloca encima de la cama, luego me cubre con el edredón y
me quita el cabello de la frente.
—Descansa— dice antes de presionar un beso en mi frente.

Despierto de repente, desnuda en mi cama, envuelta en el


edredón. Mayim? ¿Sigue aquí? Me siento y miro alrededor de la
habitación. El aturdimiento se ha ido y estoy completamente
despierta. Lo encuentro acostado a mi lado, mirándome.
— ¿Estas despierta? — Me sonríe. —Me di una ducha mientras
dormías, espero que no te importe.
—No, está bien— le digo.
— ¿Estamos solos? — De repente me preocupa que uno de mis
hijos vuelva a casa y me encuentre con Mayim.
—Cerré la puerta principal y dejé un letrero de “No molestar”
en el frente— dice con un descarado encogimiento de hombros.
— ¿De verdad? — Pregunto.
—Escribí un letrero que decía que estabas follando con un
extraño y que no te molestaran— dice con una sonrisa.
—No me extrañaría— le digo. Es tan confiado y tan
malditamente sexy que no me extrañaría si ha hecho eso.
— ¿Quieres una ducha o puedo follarte de nuevo? —él pide.
—Pensé que habíamos detenido las opciones y que yo estaba a
cargo.
—Estaba siendo educado, pero no dudes en decirme qué hacer.
—Baja la voz. —Sabes que me gusta.
— ¿Hay algo que no te guste? —Me interesa saber.
—No me gusta que no muestres tu hermosa figura. Tienes las
mejores tetas y estaban cubiertas por esa fea camisa tuya.
—Mayim, estoy en mis cuarenta. Soy demasiado mayor para
llevar ropa ajustada—le recuerdo. Además, el hecho de que esté
disfrutando de la noche no significa que pueda decirme que mi ropa
es fea o que no me veo bien con ella.
—No estoy diciendo que debas vestirte como tu hija, pero
debes usar ropa que favorezca tu figura, no que la esconda—Hace
una pausa. —Tienes un vientre plano y pechos gloriosos. No
entiendo por qué usas ropa que es como tiendas de campaña.
—Porque se sienten cómodas, y solo soy madre y esposa, o más
bien, era esposa.
Puedo ver que está de mal humor, con la presión de sus labios,
y lista para regañarme cuando se da cuenta de que lo que estoy
diciendo es verdad. No usa ropa favorecedora porque perdió la
confianza en sí misma hace años.
—Creo que has sido una madre y esposa cariñosa, que ha
dedicado su tiempo a su familia. Has limpiado, cocinado, comprado
y cuidado de todos, poniendo a menudo tus necesidades detrás de
las de los demás.
Sus ojos se abren al reconocerlo mientras continúo
tranquilizándola.
—Eres lo suficientemente buena. Hiciste un excelente trabajo
cuidando a tu familia, pero tus hijos son adultos. Ahora tienes que
decidir lo que tú quieres.
—Pensé que quería estar con Dean, para siempre.
— ¿Y ahora? —sondeo. Quiero darle un consejo sabio, pero
estoy en conflicto sobre si Dean es el hombre para ella. Él no había
intentado trabajar en el matrimonio. ¿Ella se merecía algo mejor?
—No lo sé. Amo a Dean. Él es, bueno, fue el amor de mi vida—
admite. —Ojalá hubiésemos podido intentar y resolver las cosas.
Me congelo y reflexiono sobre sus palabras. Aquí, en su
habitación, puedo sentir la presencia de Dean a pesar de que han
pasado semanas desde que estuvo en casa.
Dean tiene problemas. Fue más que una crisis de la mediana
edad. Había dejado a Misty, avergonzado de no ser lo
suficientemente bueno para ella, gracias a que lo despidieron de su
trabajo debido a la reestructuración de la empresa.
Reflexiono sobre esto y me doy cuenta de que Dean está
recibiendo ayuda, pero está haciendo las cosas de la manera que
mejor ve. No puedo ayudarlo, pero puedo ayudar a Misty a dejar ir
sus inseguridades; ¿Quizás entonces ella y Dean puedan volver a ser
felices?
—Creo que mañana deberías ir a comprar un vibrador y
algunos juguetes sexuales. Y cuando Dean vuelva, pasan un buen
rato hablando... y follando— Hago una pausa, permitiéndole pensar
en mi consejo. —Y no permitas que ninguno de tus hijos viva en casa
durante el próximo año. Ustedes dos necesitan pasar tiempo juntos
arreglando su matrimonio.
—No nos conoces a Dean ni a mí— dice, su voz llena de
sorpresa.
—Misty, me encantan las mujeres, me encanta follar. Sé de lo
que estoy hablando—digo con total certeza. —Ahora, hablando de
follar, es hora de dejar de hablar.
La veo morderse el labio y sus ojos se nublan con decisión.
—Espero que te estés preguntando qué posición vamos a
hacer— Me inclino y comienzo a succionar su pezón, mientras mi
mano masajea el otro. Ella todavía se está decidiendo, y mi polla está
impaciente. —Tus tetas son magníficas, quiero follarlas.
Sus ojos se abren con sorpresa y su mandíbula cae.
—No sé cómo es eso— Sus pestañas revolotean de vergüenza.
—Te mostrare —Le doy una sonrisa. —Y luego vas a montar mi
polla mientras te chupo las tetas. Tu cuerpo es caliente.
—Tengo estrías— comienza a decir.
—Te lo dije, no quiero escucharlo— insisto con los ojos
entrecerrados. —Amo tu cuerpo, tus curvas, tu piel cremosa y, por
supuesto, estas— Paso mi lengua por uno de sus pezones y me
encanta que jadee de placer. Tomo su mano y la guío hacia mi polla.
— ¿Sientes eso? —Observo su reacción y me encanta que sonría en
respuesta. —Tú estás haciendo esto. Me pones duro.
Me inclino y la beso, la beso hasta que ella jadea y me araña.
Me estremezco de anticipación. Me encanta cuando ella se pone muy
necesitada y dura conmigo. Me encanta que me aruñe, mientras
palpita de necesidad.
La acuesto en la cama y me siento a horcajadas sobre su
vientre, asegurándome de no presionar mi peso sobre ella. Los
músculos de mis brazos y piernas son tan fuertes que podría hacer
flexiones durante horas. Pero ella no necesita saber eso.
—Ahueca tus senos y luego acaríciate, mientras yo miro—
instruyo.
Ella asiente y miro como sus manos se levantan, y comienza a
acariciar los pezones con sus dedos, haciéndolos girar entre el pulgar
y el índice. Ella gime.
—Gime más fuerte —digo.
Sus pezones están firmes y duros como una roca.
—Ahora ahueca tus senos, masajéalos— Me arrodillo y acaricio
mi polla. Está dura y está esperando. Mi mano se mueve suavemente
hacia arriba y hacia abajo mientras veo el show. Su mano se mueve
hacia su coño y la aparto. —No. Solo puedes tocarte las tetas —le
ladro. Ella gime y se retuerce contra las sábanas. Sé que quiere tocar
su coño y correrse, pero quiero que disfrute de algo diferente.
Su cabeza presiona contra la cama y arquea la espalda. Ella
gime mientras continúa tocándose, y estoy disfrutando del
espectáculo y amando esta noche con ella. Ella es tan jodidamente
receptiva.
—Junta tus pechos— le digo mientras la guío para que haga
mis órdenes.
Y luego, sentándome a horcajadas sobre ella, sumerjo mi polla
entre la unión de sus pechos. Ella jadea de sorpresa y luego sonríe
mientras mi polla le folla las tetas. No me detengo, entro con fuerza,
empujando, disfrutando de la sensación de su suave piel contra mi
dura polla.
Su respiración es dificultosa y puedo ver lo excitada que está.
Su mirada se vuelve vidriosa y se lame los labios. Mis dedos se
mueven hacia su clítoris y está goteando.
—Tócame más— suplica.
—Ni una oportunidad, nena— le digo. La follo más, hasta que
puedo verla jadear de necesidad.
—Mayim, necesito más— grita.
— ¿Qué deseas? —Yo exijo.
—Quiero tu polla—dice.
— ¿Dónde? ¿Tu boca? ¿Tu coño? ¿Tu trasero?
Su respiración es aún más dificultosa ahora.
—No, yo quiero estar a cargo, y quiero follarte.
A mi pequeña gata salvaje le han salido garras más afiladas y
me encanta lo exigente que es. Me encanta esta mujer asertiva que
habla sucio; me está excitando.
—Dime cómo vas a follarme, y luego decido si te dejo— digo,
permitiendo que el juego continúe un poco más. Ella necesita esto.
Necesita decirme lo que quiere. Si puede hacer esto por mí, podrá
decírselo a Dean.
Síp. Ahora puedo sentir que van a volver a estar juntos y que
van a follar como lo hacían cuando eran jóvenes. Pero ahora será
aún mejor. Habrá juguetes, juegos de rol y orgasmos intensos. El
sexo fortalecerá su matrimonio, los hará aún más cercanos. Pero
Misty necesita un poco de tutoría, y se la voy a dar.
—Te voy a follar— dice.
—No, te dije que me dijeras cómo quieres follarme— insisto
mientras sigo deslizando mi dolorida polla entre sus sexys tetas.
—Vas a salir de mí. Vas a acostarte en la cama. Voy a usar tu
polla para masturbarme. Vas a mirar pero no a tocarme. Y cuando
me corra, me voy a sentar en tu cara y vas a hacer que me corra de
nuevo solo con tu boca, y cuando lo haga, cabalgaré tu polla tan
fuerte que voy a volver a correrme —Ella jadea de necesidad y yo
sonrío.
—Eso suena genial. Ven y fóllame —digo mientras me aparto
de sus hermosos pechos.
¿De verdad acabo de decir todo eso?
Estoy tan excitada que estoy lista para hacer auto-combustión.
¿Quién es esta mujer que exige ser follada por un extraño?
Soy yo y apenas me reconozco.
Soy madre de hijos adultos. Soy mayor, soy cínica.
Y, sin embargo, estoy teniendo una aventura de una noche con
un hombre que es increíblemente sexy y solo quiere sexo. Y es tan
bueno en eso.
No digo groserías y, sin embargo, esta noche he hecho uso de
palabras que nunca antes había usado y me encanta.
Estoy tan cachonda y no me he sentido así en mucho tiempo.
Incluso con los niños adultos y apenas en casa, Dean y yo
permitimos que nuestra vida sexual se estancara.
Cuando éramos jóvenes, solíamos tener sexo todo el tiempo y
era genial. Incluso cuando los niños eran pequeños y teníamos
relaciones sexuales con menos frecuencia, seguía siendo bueno.
Cuando los niños crecieron, encontramos excusas para no
tener relaciones sexuales y, a menudo, simplemente nos íbamos a la
cama y dormíamos.
¿Por qué? Me pregunto.
Deberíamos habernos dado placer el uno al otro en lugar de
volvernos aburridos.
Mayim cambia y rompe mis pensamientos. Se recuesta en la
cama, su pene grueso y en posición firme. Es como si pudiera
mantener una erección durante horas.
Lamo mis labios. Por esta noche, su polla es mía.
Sus ojos color aguamarina me miran con interés y lujuria. Es
excitante.
Me siento a horcajadas sobre él y dejo que mis manos recorran
su pecho. Es firme, definido con un poco de cabello. Su vientre es
plano y sus brazos fuertes y musculosos.
Es como un dios griego con su cuerpo delgado, tan perfecto.
Luego muevo mi cuerpo, mi culo apuntando hacia el cielo y
tomo su polla y froto la cabeza sobre mi coño dolorido. Sonríe,
mirándome.
Luego, usando mis brazos para estabilizarme, froto mi clítoris
arriba y abajo de su longitud.
Me estremezco de placer. Se siente increíble.
Sigo pasando mi coño arriba y abajo de su polla, y se siente tan
bien. Estoy tan caliente que me siento tentada a sentarme en su polla
y cabalgarlo hasta el final. Pero no, primero tiene que follarme con la
lengua.
—Quiero que me chupes— le digo, mientras me muevo hacia él
a cuatro patas. Usando la cabecera como apoyo, doblo las rodillas y
me aseguro de que mi coño esté sobre su boca. —Hazme llegar.
—Será un placer— dice.
El primer golpe de su lengua me hace estremecer, y luego su
boca se adhiere a mi coño mientras lame, chupa y mordisquea. No se
detiene, sigue adelante.
Ahueco mis pechos mientras me lame, mis muslos me
sostienen pero tiemblan de necesidad.
Pellizco mis pezones mientras su lengua lame mi clítoris y me
estremezco. Tengo tantas ganas de correrme que literalmente me
duele. Mi mano se mueve hacia mi coño y él la golpea.
—No— insiste.
La necesidad de correrme es tan fuerte que mis piernas apenas
pueden sostenerme.
—Voy a montar tu polla ahora— digo. Cambio mi posición, así
que ahora estoy a horcajadas sobre su cuerpo.
Lamo mis labios cuando veo su polla dura esperándome.
Levanto mi cuerpo y luego me bajo lentamente sobre él. Cierro
los ojos, es tan bueno.
Estoy tan caliente y húmeda por él que me deslizo hacia abajo,
empalándome con facilidad.
Así, finalmente, su polla me está llenando, me tomo un
momento para disfrutar del intenso placer de sentarme sobre su
polla.
— ¿Misty?
Yo lo miro.
—Eres magnífica, no olvides nunca lo sexy y deseable que
eres— dice. — ¿Puedo tocarte?
Asiento con la cabeza. Me siento sexy y deseable, algo que no
he sentido en muchos años.
Sus manos suben y tocan mis senos. Los masajea suavemente,
como si los adorara, y luego me tira hacia adelante y me besa.
Con su gran polla dentro de mí, nos besamos una y otra vez. Es
increíble como su lengua se enfrenta a la mía y sus dedos masajeen
mi cuero cabelludo.
Siento su polla vibrar y mis músculos se contraen en
agradecimiento.
Le doy un último beso antes de sentarme a horcajadas y
empezar a montarlo. Su polla está tan dura y gruesa en mí y se siente
increíble.
Sus manos se levantan y agarran mis caderas.
—Tócate— insiste. —Quiero verte acariciarte mientras te follo.
Eres una jodida diosa.
—Quiero estar a cargo— Jadeo.
—Como sea, pero te estoy diciendo que eres magnífica, y
quiero verte venir sobre mi polla. Y que te folles con los dedos al
mismo tiempo me excita—sisea.
Sonrío en respuesta. Me inclino hacia atrás, de modo que una
mano está presionada contra las sábanas detrás de mí. Inclinándome
hacia atrás ahora, tengo acceso a la parte superior de mi coño y
moviendo mi mano allí, mis dedos acarician mi clítoris.
—Eso es, Misty, es tan bueno verlo—dice.
Me toco mientras balanceo mi cuerpo sobre su polla. Es tan
bueno, y el placer se acumula en mi estómago. Mis dedos van más
rápido, frotando mi coño y lo monto más rápido.
—Buena chica, Misty. Quiero ver cómo te corres sobre mi
polla—me dice.
No puedo soportarlo más, la necesidad de tener un orgasmo es
tan intensa.
Me siento derecha y lo monto duro y fuerte. Me empuja y grito
su nombre. Es como si estuviera poseída. Estoy moviendo mi cuerpo,
empujando mis caderas contra las suyas, salvajemente mientras
grito su nombre de nuevo.
—Córrete para mí, Misty— lo escucho gritar.
Y luego siento la ola de mi orgasmo, una explosión de colores
baila frente a mí, mientras me corro una y otra vez.
Los músculos de mi coño lo aprietan con fuerza.
—Eso es, cariño—dice.
Y luego colapso sobre su pecho y literalmente tengo que mover
mi cuerpo y salir de su polla; mi coño está tan apretado y palpitante.
Mi respiración es irregular y mi piel está húmeda y sudorosa.
No recuerdo cuántas veces me he corrido y apenas recuerdo mi
propio nombre.
—Eso fue increíble— murmuro.
—Eres tan jodidamente caliente— susurra en mi oído mientras
sus dedos suben y bajan por mi columna.
Podrían haber sido segundos o tal vez minutos en los que
estuve acostada encima de él. Todos los músculos de mi cuerpo
están agotados, como si hubiera corrido un par de maratones
seguidos.
— ¿Qué tal si te preparo un baño? ¿Y luego duermes?
—Eso me encantaría— le digo, amando que me cuide.
Suavemente me aparta de su cuerpo y desnudo e
imperturbable, camina hacia mi baño donde lo escucho hacer correr
el agua. Me acuesto en la cama y respiro el aroma de nuestro
maratón sexual impregnado en las sábanas.
Mi cuerpo está cansado, pero mi mente está despierta,
reflexionando sobre la noche. Es tarde, o mejor dicho, muy
temprano en la mañana. Se irá pronto, pero no estoy molesta ni
decepcionada.
Esta noche fue tan intensa y ha despertado en mí una ola de
posibilidades sexuales.
Quiero volver a hacerlo, pero con Dean, mi marido. Lo amo
tanto y lo extraño.
Pero por ahora, compraré ropa nueva. Mayim tiene razón. Me
he estado escondiendo figurativamente detrás de camisas sin forma.
Y también tengo la intención de comprar un vibrador para empezar
a usarlo. Me estremezco de placer al pensarlo.
—Misty, ven— Está inclinado sobre la cama y extiende la mano.
Suavemente me ayuda a ponerme de pie y caminamos tomados de la
mano hacia el baño.
La habitación es cálida y perfumada con sales de baño.
—Gracias —Entro al baño, amando la sensación del agua a mi
alrededor. Me deslizo a la bañera y me acuesto, el agua masajea mi
cuerpo.
—Te prepararé una taza de té de hierbas, si quieres— sugiere.
—Me gustaría eso— digo mientras me recuesto en las burbujas
de agua.
Unos diez minutos después, estoy tan relajada y regresa con
una taza.
—Lo siento, necesitaba comer. Me comí todo el salmón
ahumado del frigorífico.
Había comprado una parte enorme de salmón para una
próxima cena con los chicos y sus parejas.
— ¿Te lo comiste todo? —Jadeo, incapaz de creer que alguien
pueda comer tanto. Incluso mis hijos, que parecían tener piernas
huecas2, no comían una parte entera de salmón.
—Toda ese sexo me provocó hambre— Me da un encogimiento
de hombros.
—Está bien— le digo. Siempre puedo comprar más, y además,
esta noche valió más que el pescado. Me ha hecho sentir sexy y
deseable de nuevo, algo que no he sentido en años.
Su mirada hambrienta viaja desde la punta de los dedos de mis
pies, sube por mis piernas, sobre mis caderas, mis pechos, y luego
choca con la mía. —No te subestimes nunca más.
Bostezo y salgo lentamente del baño. Mayim me pasa una
toalla antes de quitar el tapón para que se drene el agua. Observa
mientras me seco, como si nunca se cansara de verme desnuda. No
puedo evitar sentirme halagada.
Me quita la toalla húmeda y la cuelga. Desnudos, regresamos al
dormitorio y encuentro que ha arreglado las sábanas y la cama me
está llamando.
—Eso fue muy amable de tu parte—le digo. Me acuesto y él me
arropa, haciéndome sentir valorada y atesorada. —Estoy demasiado
cansada para beber mi té, lo siento.

2Hollow legs: se dice que alguien que puede comer mucha comida pero que nunca
parece llenarse ni engordar tiene las piernas huecas.
—Está bien— Sus dedos rozan suavemente mi mejilla. —Voy a
vestirme y luego me iré— Hace una pausa. —Realmente disfruté esta
noche, fuiste tan receptiva conmigo, fue un gran cambio.
Yo sonrío. ¿Qué mujer no quiere oír esas cosas?
Se inclina y besa mis labios suave y dulcemente.
—Gracias, Misty, por decir que sí, invitarme a tu casa y
permitirme follarte. Eres increíblemente sexy y digna, nunca lo
olvides.
Y luego cierro los ojos, mientras una ola de agotamiento me
invade. Mi cuerpo está tan cansado que ya no puedo luchar para
permanecer despierta.
—Buenas noches, hermosa Misty—escucho.
Seis meses después
Estoy acostada en mi cama, mis codos están doblados y mi
atención se centra en la cabeza de Dean enterrada entre mis piernas
abiertas. Es tan sexy y nunca me canso de verlo lamer y chupar mi
clítoris.
Usando su boca y dedos me hace correr y grito su nombre.
Solo estamos nosotros en casa, así que no me importa lo
ruidosos que seamos. Solo somos mi hombre y yo, mi amor. Mi
verdadero amor.
Me mira y me da una sonrisa sexy, antes de deslizar su cuerpo
sobre la cama para que estemos uno frente al otro.
—No me canso de escucharte cuando te corres— dice, antes de
succionar uno de mis pechos.
Su polla es dura y gruesa, y me encanta cómo hace que me
corra. Desde que volvió conmigo, tenemos relaciones sexuales todas
las noches y, a veces, incluso durante el día. No puedo tener
suficiente de él.
Hemos tenido sexo en la cocina, en la ducha, en la sala de estar
e incluso en el patio trasero, en una noche cálida. Probamos
diferentes posiciones, juguetes sexuales y juegos de roles. Lo
amamos.
Nuestra vida sexual es tan satisfactoria, y no me pierdo un día
de tomar la polla de mi marido mientras él nos hace uno.
Dean tuvo problemas después de ser despedido, pero se acercó
y recibió asesoramiento. Hemos comenzado una pequeña empresa,
trabajando juntos, y no podríamos estar más felices.
—Misty, bebé— Gime en mi oído. —Móntame.
Me pongo a horcajadas sobre sus caderas, y luego bajo sobre su
erección gimiendo ante la sensación de el llenándome.
Alza la mano y ahueca mis grandes pechos.
—Eres tan hermosa— Se burla de mis pezones antes de
recostarse contra las sábanas, sus manos agarrando mis caderas.
Muevo mis caderas hacia adelante y hacia atrás, y me muerdo
el labio. Es tan bueno.
—Me encanta verte, y tus tetas, eres tan hermosa— dice,
enfocándose en mí. —Córrete para mí, bebé, quiero escucharte gritar
mi nombre.
Aprieto los músculos de mi coño alrededor de su polla y él
sonríe. —Me encanta cuando haces eso.
Levanta las caderas, empujando hacia mí. Tan bueno.
Estoy tan mojada por él, inclino mi pelvis para que mi trasero
apunte hacia arriba y me deslizo hacia arriba y hacia abajo en su
polla. Se siente increíble. Cuando llego a un punto en el que estoy a
punto de acabar, bajo para que sus bolas estén hasta el fondo
mientras lo cabalgo, duro. Me lo follo hasta que veo estrellas y grito
su nombre.
—Dean, Dean, Dean.
—Misty— grita mientras bombea con fuerza, entrando en mí.
Colapso sobre su pecho, nuestra respiración entrecortada y
nuestra piel húmeda.
Al final rodamos y me acurruco junto a él.
—Te amo—le susurro al oído.
—Te amo mucho, bebé—dice. —Eres el amor de mi vida.
Lamento no haber lidiado bien con el despido y haberte dejado.
Lamento mi estupidez todos los días.
—Entiendo— le digo, pasando mis dedos por un lado de su
cara.
—Prometo amarte y cuidarte, nunca más te dejaré— dice,
presionando su boca contra mis labios. Me da la vuelta y presiona su
pecho desnudo contra mi espalda. Sus manos ahuecan mis pechos.
—Estoy tan enamorado de ti—murmura antes de que ambos nos
quedemos dormidos.
No olvides seguirnos para más hechizos

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