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UNIVERSIDAD NACIONAL

“FEDERICO VILLARREAL”
Facultad de Medicina “Hipólito Unanue”

CURSO : PSIQUIATRÍA

TEMA : “TRASTORNOS DELIRANTES Y PARANOIA”

DOCENTE : Dr. Caballero

ALUMNOS :
 Castillo Villodas, Lucila Atila
 Castro Alejos, Klever Omar
 Chucos Rojas, Leydi
 Chuquihuaccha Meza, Jaime

AÑO : QUINTO

2016
ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

INDICE

Contenido
INDICE................................................................................................................................................1

INTRODUCCION................................................................................................................................3

HISTORIA...........................................................................................................................................5

ANÁLISIS HISTÓRICO- CONCEPTUAL DEL DELIRIO EN EL SIGLO XX...............................................8

CONCEPCION ACTUAL DEL TRASTORNO DELIRANTE...............................................................15

Reacción Paranoide........................................................................................................................16

· Definición.............................................................................................................................16

· Características.....................................................................................................................16

· Clasificación.........................................................................................................................17

· Criterios de Diagnostico......................................................................................................19

· Epidemiologia......................................................................................................................19

· Etiología...............................................................................................................................20

CUADRO CLÍNICO........................................................................................................................21

Criterio diagnóstico..................................................................................................................22

Síntomas:.................................................................................................................................23

· SINTOMAS, SESGOS COGNITIVOS Y NEUROPSICOLOGIA.....................................................24

Delirios.........................................................................................................................................24

Teorías sobre la formación de los delirios..................................................................................25

· SALTO A LAS CONCLUSIONES/ JUMPING TO CONCLUSIONS (JTC)......................................27

DEPRESIÓN Y AUTOESTIMA.......................................................................................................28

NEUROPSICOLOGÍA....................................................................................................................29

· CURSO Y PRONÓSTICO.......................................................................................................32

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· TRATAMIENTO....................................................................................................................33

1. Tratamiento farmacológico:.............................................................................................33

2. Psicoterapia:.....................................................................................................................34

3. Hospitalización:...............................................................................................................34

Reporte de casos.............................................................................................................................35

Ø Delirios sobre internet y folie à deux: reporte de caso......................................................35

Ø Paranoia, personalidad y psicosis.......................................................................................36

Ø Variables reproductivas y uso de consulta ginecológica en pacientes con trastorno


delirante......................................................................................................................................37

Ø Tratamiento cognitivo-conductual de un paciente con trastorno delirante.....................38

Ø Estudio retrospectivo del tratamiento y uso de consultas en pacientes con trastorno


delirante......................................................................................................................................39

Ø El tratamiento integral del trastorno delirante..................................................................40

Ø Síndrome de Otelo. Presentación de caso.........................................................................41

Ø Diferencias de género en el trastorno delirante................................................................42

Conclusiones...................................................................................................................................43

Bibliografía......................................................................................................................................44

Anexos.............................................................................................................................................45

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INTRODUCCION

Los trastornos delirantes o estados paranoides, como eran llamados antes, son cuadros

clínicos cuyo elemento principal es la presencia un sistema delirante de apariencia

lógica o cuyos contenidos son considerados plausibles como la persecución, celos,

autorreferencia, etc. La idea delirante, cuando es activada por eventos ambientales,

hace que el individuo actué con gran convicción, de una manera que es congruente con

la temática: el perseguido huirá o atacará, el celotípico buscara confirmar por todos los

medios la infidelidad, etc., por lo demás la conducta en general no esta tan

evidentemente comprometida, como se da en casos de otros trastornos que tienen

componentes psicóticos. En el caso de los trastornos delirantes hubo poca información

científica que apoyara la existencia de este diagnóstico, se ha pensado que es un

diagnostico poco común, ya que muchas veces los pacientes esconden síntomas y se

resisten al tratamiento.

Las alucinaciones no son frecuentes o al menos no tienen ni la complejidad ni la

persistencia de aquellas que se encuentran en otros trastornos que cursan con psicosis,

como por ejemplo la esquizofrenia; tampoco hay un compromiso del estado del ánimo

prominente y se menciona que se puede haber algunos síntomas o síndromes

depresivos relacionados con el delirio, pero no hay aplanamiento o hipomanía por

ejemplo. Las alteraciones de la conducta son pocas en el sentido que no es

desorganizada y las funciones cognitivas no parecen tener afectaciones clínicamente

evidentes o discapacitantes.

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En la actualidad se considera que los trastornos delirantes constituyen una entidad

independiente de otras formas de psicosis.

El estudio de trastornos delirantes es difícil debido a varios motivos, tal vez el principal

de ellos es que la falta de conciencia de esta enfermedad de los pacientes, es bastante

severa y por ende no consultan o son vistos cuando se han presentado complicaciones

de tipo clínico, social o legal. La prevalencia parece ser relativamente baja en

comparación con otros problemas de salud mental, lo cual también hace difícil estudiar

cohortes que tengan un número de pacientes suficientes para obtener conclusiones

fiables.

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HISTORIA

El termino PARANOIA deriva del griego para, de lado, paralelo; y nous, espíritu,

pensamiento. Tal vez podría traducirse como pensamiento paralelo o espíritu no

centrado. La primera utilización de paranoia proviene de las culturas clásicas y

concretamente de Hipócrates, quien utilizaba este término de modo coherente con tal

fundamento etimológico, como veremos, alejado notablemente del uso actual. Para

Hipócrates, dicho estado implicaba un deterioro mental extremo o lo generalizaba

como trastorno mental.

En el siglo XIII los médicos árabes describieron un trastorno mental con ideas

persecutorias, muy semejante al concepto de nuestros días, pero sin mención del

aforismo paranoia.

Por supuesto, sin ordenación taxonómica alguna, encontramos excelentes

descripciones literarias e históricas de sujetos que padecieron trastornos de esta

índole. Citemos a Otelo, con sus celos morbosos en Shakespeare; al inefable Don

Quijote, con sus interpretaciones delirantes en Cervantes, y al mismo W.A.Mozart,

quien compuso su Requiem convencido de que un complot iba a asesinarle. También

Robert Schumann y Juan Jacobo Rousseau desarrollaron ideas paranoides en la

segunda parte de su vida, que adquirieron en ambos casos suma intensidad.

Jean Ethienne Esquirol denominó a estas enfermedades Monomanías, ya que se trata

de enfermos que padecen de sintomatología persecutoria, megalómana o místicas.

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Con esto quería destacar un aspecto especial de la enfermedad que es de una

personalidad que fuera de su tema delirante está bien adaptada a la realidad; pero

mucho clínicos rechazaron el aspecto parcial de esta patología manifestando que es

toda la personalidad la que está profundamente alterada, es el sistema ideo-afectivo el

que se altera y actúa de soporte de la temática delirante. Pero por sus características

de evolución sin déficit, ha hecho que a éstos delirios se los clasifique fuera de la

esquizofrenia y separada de la esquizofrenia paranoide, esto es tomando un criterio

evolucionista del cuadro.

Partiremos aquí de la contribución de Kraepelin, con quien empieza la época moderna

de la concepción de la paranoia como cuadro delirante crónico, que cursa sin deterioro

y alucinaciones, a diferencia de la demencia precoz (esquizofrenia). La definió así:

“Desarrollo insidioso, bajo la dependencia de cusa internas y según una evolución

continua, de un sistema delirante duradero e imposible de sacudir, y que se instaura

con una conservación completa de la claridad y del orden en el pensamiento, el querer

y la acción”.

En cuanto al delirio, destacan dos direcciones frecuentemente coexistentes. Una es el

delirio de perjuicio, en el que se albergan el de persecución, el de celos y la

hipocondría. El otro es el de grandeza, en el que se incluye el de inventores,

interpretadores genealógicos, místicos y erotómanos. Llamó también la atención a

Kraepelin la SISTEMATIZACION del delirio. Dice al respecto: “Es elaborado

intelectualmente, coherente a una unidad, sin grandes contradicciones internas”.

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Son enfermedades caracterizadas por ideas delirantes permanentes que constituyen lo

esencial del cuadro clínico. Es la enfermedad mental por excelencia; cuando hablamos

de ideas delirantes nos referimos a una concepción del mundo, que es

fundamentalmente distinta de la vivencia delirantes, esta última se refiere a una

experiencia vivida más en el campo de la sensorialidad (alucinaciones auditivas,

cenestésicas,etc) donde el paciente está en una actitud pasiva de contemplación de

éste mundo alucinado.

En cambio en los delirios crónicos y en particular en la paranoia, más que una vivencia

delirante se trata de una creencia delirante quiere decir de una concepción del mundo,

o como dice nuestro tango “una manera de ser y filosofar” equivocada.

El trastorno delirante, fue una entidad importante a finales del siglo XIX y principios del

siglo XX pero hasta la fecha su diagnóstico ha generado múltiples confusiones entre

psiquiatras y especialistas. En el siglo XIX autores franceses como Magnam y Falret

describieron los llamados delirios crónicos de evolución progresiva con énfasis en el

delirio de persecución que, según la opinión de otros clínicos de la época, podría

trasformarse en una serie de ideas de grandeza. Al mismo grupo se añadían los celos

mórbidos y el delirio de interpretación.

Se debe a Kraft Ebbing la denominación de paranoia que engloba las ideas delirantes

mencionadas; l palabra proviene del griego y significa en sentido amplio fuera de razón.

En 1899 Krapepelin escribió: La paranoia es una psicosis progresiva, crónica,

caracterizada por el desarrollo de un sistema delirante estable, sin deterioro mental, sin

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alteración de la conciencia, ni de la coherencia del lenguaje. Este era el resultado de

análisis de 19 casos sobre un total de 30.000 pacientes vistos en la clínica de Munich a

lo largo de 20 años, que lo llevaron a diferenciar la paranoia de la esquizofrenia

paranoide.

Algunos decenios más tarde. Kolle en el estudio de 56 casos concluyo que la paranoia y

otros estados afines eran formas atenuadas de esquizofrenia con un comienzo tardío

ANÁLISIS HISTÓRICO- CONCEPTUAL DEL DELIRIO


EN EL SIGLO XX
La revolución industrial y tecnológica que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XX

fue acompañada de una evolución espectacular de las Ciencias, entre ellas la Medicina.

No obstante, como en otras ocasiones, la Psiquiatría avanzó más lentamente que otras

disciplinas médicas. En cualquier caso, la obra de los verdaderos fundadores de la

Psiquiatría moderna (Kraepelin, Schneider, Jaspers, Ey, Clérambault…) sirvió para un

análisis definitivo de la concepción del delirio.

Formularon diversas hipótesis neurobiológicas y psicológicas aún hoy no confirmadas.

En las primeras décadas del siglo XX son de nuevo los autores franceses quienes llevan

la iniciativa, cediendo luego el protagonismo a sus colegas alemanes. Pero, al principio,

nombres como Ernest Dupré quien acuñó el término “monomanía” o Dublineau quien

habló de la intuición como generadora de los delirios- llaman la atención en este

período de la Historia de la Psiquiatría.

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- Valentin Magnan (1835-1916) y Paul Sérieux (1864-1947): Desarrollaron la noción de

“delirio crónico con evolución sistemática”, que comprendería cuatro estadíos41:

1) Incubación o humor delirante

2) Cristalización de los delirios de persecución

3) Aparición de delirios de grandeza

4) Demencia o defecto mental

Sus conceptos podrían ser aplicados tanto a los trastornos delirantes (persistentes o

reactivos breves) como a la esquizofrenia o a la manía con síntomas psicóticos.

A Magnan se le debe también la magnífica descripción de la “parasitosis” o delirio por

infestación.

Sérieux publicó junto a Joseph Capgras un libro importantísimo acerca de los errores

perceptivos o interpretativos, Les Folies Raissonantes: Le délire d’ interprétation

(1909). Postularon que el citado delirio de interpretación era mucho más sistematizado

de lo que se creía hasta entonces. Además, concluyeron que las alucinaciones eran muy

infrecuentes en este trastorno, y que el resto de la psique permanecía intacta y lúcida.

Aunque esto último no era óbice para que el proceso delirante fuese incurable, aunque

no terminase en demencia terminal. Dieron mucha importancia a los factores

constitucionales y de personalidad previa en la génesis de los delirios, concluyendo que

“el delirio de interpretación es, en resumen, una psicosis constitucional o funcional,

que se desarrolla gracias a una anomalía de la personalidad caracterizada por la

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hipertrofia o hiperestesia del yo, y por la falta circunscrita de autocrítica. Bajo la

influencia de conflictos sociales determinados por la inadaptabilidad al medio, esta

constitución psíquica anormal provoca el predominio de un complejo ideo-afectivo y su

posterior persistencia e irradiación”.

Philippe Chaslin (1857-1923): Su gran aportación a la psicopatología descriptiva es su

obra Élements de Sémiologie et Clinique Mentales, publicada en 1912, justo antes que la

monumental y decisiva Allgemeine Psychopathologie de Jaspers. En ella, proponía un

retorno a los hechos clínicos, apartando el exceso de teoricismo. Para los historiadores,

Chaslin supuso la culminación del “Siglo de Oro” de la psicopatología francesa.

Realizó su tesis doctoral acerca de los sueños y delirios, en cual sostenía que el

contenido de las alucinaciones predominantes estaba marcado por el contenido

preferente del delirio.

Posteriormente, en 1912, abordó las ideas delirantes desde una perspectiva más

descriptiva, llegando a la conclusión práctica que las ideas delirantes no tienen por qué

afectar al resto de la psique; fuera del sistema delirante, las funciones superiores son

perfectamente normales.

Es decir, que las paranoias primarias y secundarias constituirían los mejores ejemplos

de delirios sistematizados en los cuales hay una relativa preservación de las funciones

superiores. La paranoia secundaria sería el residuo de un estado psicótico severo y

podría significar una transición a la demencia. Además, introdujo el concepto de folie à

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deux, afirmando que dicho “contagio” del delirio era raro; sólo acontecía cuando dos

personas vivían juntas, y una era psicológicamente más débil que la otra.

Gaëtan Gatian de Clérambault (1872-1934): A él le debemos la magnífica descripción de

los delirios erotomaníacos y celotípicos. Además de su célebre incursión en las psicosis

pasionales, estudió con acierto el mecanismo generador de las psicosis y las nociones

de “automatismo mental” y “elaboración del dogma”. En su trabajo Folie á deux (1923)

escribió que la psicosis estaba compuesta por los delirios y por el fondo material que lo

soporta. Este “fondo” sería histológico en el caso de las psicosis alucinatorias y

fisiológico en el caso de la melancolía periódica. Afirmó que los delirios, como

convicciones y producto intelectual sobreañadido, pueden transmitirse, pero no las

psicosis, es decir, los mecanismos genéticos de los delirios.

Henry Ey (1900-1977): Indicó que el delirio no consiste sólo en la idea delirante ni es

susceptible de ser reducido a su contenido: “El tema desarrollado no es sino un reflejo,

en la superficie de la conciencia, de la ósmosis de valores subjetivos y objetivos, de la

desorganización de las relaciones entre el Yo y el Mundo, que el movimiento evolutivo

de las psicosis engendra en el interior del ser.

Karl Jaspers (1883-1969): Este psiquiatra alemán está considerado como el padre de la

psicopatología moderna, si bien muchos conceptos atribuidos a él fueron acuñados por

autores anteriores (Baillarger, Chaslin…). La primera obra de Jaspers sobre el delirio

data de 1910, donde se planteó si el delirio de celos era una enfermedad o un desarrollo

de la personalidad.

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Kurt Schneider (1887-1967): Conocido por la definición de los síntomas claves de la

esquizofrenia, Schneider no varió demasiado el concepto de delirio propuesto por

Jaspers. Distinguió entre la “intuición delirante” y la “percepción delirante”, la cual fue

incluida como síntoma de primer rango de la esquizofrenia.

También nos dejó importantes aportaciones sobre el delirio de interpretación, basadas

en los trabajos de Sérieux y Capgras; distinguió “interpretación delirante” (que

compara a las ilusiones) de la “idea delirante” (que compara a las alucinaciones).

Mientras en la idea delirante el concepto arbitrario surge ex nihilo, en la interpretación

delirante el enfermo se apoya en la percepción (correcta) para adjudicarla un

significado erróneo.

Ernst Kretschmer (1888-1964): A él le debemos la certera descripción del “delirio

sensitivo de interpretación”. Frente a la postura kraepeliniana acerca de la gravedad y

cronicidad de toda paranoia, Kretschmer señaló ciertas formas benignas o abortivas

que cursarían con una fijación o incorregibilidad menor que la mayoría de las ideas

delirantes de perjuicio. Por tanto, su curso sería relativamente benigno. En su obra Der

sensitive Beziehungswahn (1918) se basa en trabajos previos de Wernicke y Friedmann,

concluyendo que personas de carácter extremadamente sensible enfrentadas a un

conflicto externo grave podrían padecer de un delirio de influencia, formado a partir de

ideas sobrevaloradas. Es decir, “habría un conflicto intrapsíquico no resuelto

satisfactoriamente, producido por una serie de vivencias”. La génesis del problema

sería psicológica, con tres noxas fundamentales: carácter, vivencias y ambiente.

Jaspers criticó esta visión por reduccionista, pero es indudable que dos personas de

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distinta personalidad o carácter, y en distinto ambiente vital, producirán delirios de

contenido distinto. Aunque los factores endógenos sean similares.

Además, Kretschmer supuso la ruptura total con la tendencia a dividir lo somático y lo

psíquico, mostrando la gran interrelación que existe entre ellos. Una muestra de ello

fue su monumental obra en la que relacionaba el carácter de las personas con su

fenotipo. Allí ya destacó la personalidad paranoide como gran factor predisponente a

padecer delirios referenciales o paranoides.

Bernard Hart (1879-1966): Autor británico que, ya influenciado por la teoría

psicoanalítica, explicó el delirio en términos de “disociación” o división de la mente en

distintos fragmentos incoordinados. Efectivamente, un delirio puede estar formado por

un sector de la mente, pero el resto mantenerse perfectamente sano (delirio

“encapsulado”). Proporcionó una acertada definición de delirio: “Creencia falsa,

irrebatible por la más completa argumentación lógica de su imposibilidad, e

inmodificable por la presencia de hechos incompatibles o contradictorios”. Para Hart,

sólo un estado disociado de la mente permitiría la génesis de las ideas delirantes.

Sigmund Freud (1856-1939): El célebre fundador del Psicoanálisis y descubridor del

dinamismo propio del inconsciente también aportó su explicación sobre los signos de la

paranoia y su origen. El paradigma psicoanalítico de interpretación de las psicosis

paranoides es el denominado “caso del magistrado Schreber”. Éste fue el único

paciente afecto de psicosis psicoanalizado por Freud. A partir de este caso, Freud

postuló que la paranoia era una “neuropsicosis de defensa” y que los síntomas

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paranoicos simbolizan las defensas contra las pulsiones homosexuales. Cuando los

mecanismos de defensa dejan de ser efectivos para luchar contra los impulsos

inadmisibles, el aparato psíquico utiliza mecanismos alternativos de defensa: negación,

formación reactiva y proyección. La dinámica secuencial para la elaboración

inconsciente del delirio persecutorio sería:

1) El impulso homosexual es reprimido sin éxito

2) El impulso homosexual es negado

3) Mediante la formación reactiva es transformado el impulso originario en

su contrario

4) El conflicto intrapsíquico es sacado fuera del Yo mediante proyección

5) Mediante la racionalización se sistematiza: Le deseo, no le deseo, le odio,

No soy yo quien le odia, él me odia a mí.

Para otras temáticas de la paranoia, el esquema dinámico sería similar. Así, el delirio de

celos representaría el mismo conflicto y la utilización de similares defensas, quedando

el impulso homosexual original proyectado en su contrario (Mi rival es a quien yo amo,

No le amo, Le odio, Él me odia, Él es mi rival). Los psicoanalistas postfreudianos,

especialmente Abraham y Menninger, desarrollaron la hipótesis inicial del neurólogo

vienés, postulando el papel de la sexualidad anal en la génesis del trastorno

especialmente en el período anal expulsivo.

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CONCEPCION ACTUAL DEL TRASTORNO DELIRANTE


En las clasificaciones actuales del DSM-IV se elimina el término paranoia como
enfermedad para sustituirlo por el de TRASTORNO DELIRANTE, al objeto de no
confundir el tema del delirio con la enfermedad.

El trastorno delirante es una entidad caracterizada por el delirio como síntoma único o

más relevante, con ideas delirantes no extrañas pero persistentes, en ausencia de otros

síntomas característicos de la esquizofrenia, de los trastornos del estado de ánimo y de

los trastornos orgánicos.

El trastorno delirante es un trastorno psicótico que se caracteriza por la presencia de

una o más ideas delirantes sin que se produzca otra patología significativa, a su vez

hacen que los que lo sufren estén convencidos de algo irreal.

Estas ideas delirantes no deben ser la consecuencia directa del consumo de algún tipo

de sustancias o enfermedad médica.

Las personas que tienen trastornos delirantes están firmemente convencidas de cosas

que no son realmente ciertas. Por ejemplo, creer que son buenos escritores y que le

han concedido un premio Nobel o pensar que están siendo perseguidos y que hay

personas que quieren hacerles daños.

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Reacción Paranoide
· Definición

Debemos diferenciar el trastorno delirante (desarrollo paranoide crónico) de la

reacción paranoide o reacción delirante. Ésta consiste en una psicosis reactiva o

reacción vivencial anormal en la que intervienen una predisposición personal (una

personalidad paranoide por ejemplo) y factores externos que actúan como

desencadenantes. No se desarrollan los contenidos delirantes que suelen ser poco

consistentes e inconexos y totalmente reversibles con restitutio ad integrum del sujeto.

El origen del delirio es en este caso secundario. Se podría decir que la personalidad

responde de manera paranoide ante una situación vital pero en ningún momento

podemos hablar de desarrollo delirante, llamando la atención la desorganización del

pensamiento y la conducta, sin la característica desestructuración del yo de las psicosis

esquizofrénicas. Se autolimita en semanas o meses, teniendo generalmente una

duración menor a un mes.

· Características
La presencia de factores o vivencias desencadenantes y su correspondencia temporal

con el delirio, los frecuentes rasgos paranoides de personalidad previos, la relación con

el acontecimiento desencadenante y el contenido del delirio y la evolución reversible,

resolviéndose el cuadro bien por tratamiento o bien por cese de la situación estresante.

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Cursa sin deterioro de la personalidad y ausencia de síntomas disociativos. Son más

frecuentes bajo situación de aislamiento social y/o sensorial y se debe ser cauto ante su

evolución en ocasiones hacia un delirio crónico (Pichot, 1977).

· Clasificación
Su caracterización fundamental es la presencia de una idea delirante con frecuencia

persistente y que a veces evoluciona a lo largo de la vida. Menciona temas

persecutorios, hipocondriacos, grandiosos, litigantes y de celos; acepta fenómenos

depresivos intermitentes y alucinaciones olfativas o táctiles ocasionales, advierte

claramente que las ideas delirantes de control, signos de daño cerebral o aplanamiento

afectivo son incompatibles con el diagnostico. Finalmente considera un tiempo de

evolución de por lo menos seis meses.

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· Criterios de Diagnostico
Los principales cambios en termino de clasificación y criterios diagnósticos en los

últimos años, tiene que ver con la discusión frente a la distinción

plausible/extravagante en cuanto a las temáticas delirantes. Quienes se encuentran

desarrollado la 11 edición de CIE no han manifestado hasta el momento la intención de

llevar a cabo cambios sustanciales en los criterios diagnósticos del trastorno delirante.

Un grupo de autores ha propuesto una hipótesis en que los trastornos delirantes

podrían constituir un conjunto heterogéneo de trastornos que contiene una

combinación de componentes tanto obsesivos como compulsivos.

· Epidemiologia
Debido a la dificultad de la investigación no se cuenta con una información suficiente

acerca de múltiples aspectos de los trastornos delirantes, además, es posible que

aspectos epidemiológicos varíen según el subtipo o el contenido delirante y aspectos

culturales. Si se aplican criterios operacionales estrictos, el número de pacientes

identificados como estado paranoide es escasa, constituye solo entre el 1% y 4% de los

ingresos psiquiátricos.

La prevalencia del trastorno delirante en España se estima en un 0.025%, mientras que

en EEUU los datos arrojan un 0,032%, siendo así la paranoia es mucho menos frecuente

que la esquizofrenia (prevalencia de 1%) y que los trastornos del estado de ánimo

(prevalencia del 6%).

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La incidencia anual del trastorno delirante es de 1 a 3 casos nuevos por cada 100000

habitantes, y supone un 5% de todos los ingresos hospitalarios por psicosis no debidas a

enfermedad médica o abuso de sustancias. La edad media de inicio está alrededor del

final de la cuarta década del a vida, aunque puede iniciarse entre los 18 y los 90 años.

En cuanto a otros factores estudios más reciente que mencionan las condiciones

socioeconómicas desfavorables como un aspecto importante, en cuanto a la asociación

con el estado civil el sexo influye, ya que en general el estar casado sería un factor

asociado, pero la soltería se asocia con trastornos delirantes en hombres y la viudez en

mujeres.

· Etiología
Algunos estudios han encontrado que el trastorno delirante es más común entre

parientes de individuos con Trastornos de personalidad evitativa y paranoide, pero la

mayoría no han podido demostrar una historia familiar del trastorno, lo que sugiere una

carencia de transmisión genética. Se ha encontrado una anormalidad a nivel de

regiones subcortical o tempora-límbicas más que a nivel cortical, ya que en

enfermedades con prominente daño cortical, los delirios son pobremente formados,

relativamente simples y a menudo persecutorios (p.ej. en enfermedad de Alzheimer);

en cambio, las lesiones de los ganglios basales llevan a delirios más complejos y menos

asociados a trastornos cognitivos. En los hombres especialmente, parece haber historia

de abuso de sustancias o trauma craneano, La respuesta a la pimozida en varios

subtipos de trastorno delirante hace pensar en un mecanismo común para los mismos

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de tipo dopaminérgico. Los factores desencadenantes incluyen la sordera, ceguera,

aislamiento social, la inmigración reciente y la edad avanzada.

· Desde la perspectiva cognitiva, varias hipótesis se han lanzado

intentando explicar la patogénesis del trastorno:

· Un patrón de motivación desviado en un sistema cognitivo intacto

· Un defecto cognitivo que trastorna la capacidad del paciente para sacar

conclusiones válidas de la evidencia (trastorno del razonamiento), lo que sin

embargo no ha sido demostrado aún

· Procesos cognitivos intactos, pero con los delirios explicando

experiencias anormales; estudios empíricos han reportado que las anomalías de

las experiencias (por déficits de la atención) se correlacionan con la presencia de

delirios en formas diversas.

CUADRO CLÍNICO
Más específicamente, puede referirse a un tipo de sensaciones angustiantes, como la

de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables (manía persecutoria), o ser el

elegido para una alta misión, como la de salvar al mundo (delirio de grandeza o

grandiosidad, atribuido por algunos estudiosos a determinadas personalidades

dictatoriales y gobiernos).

La paranoia se manifiesta igualmente en los delirios por celos, en el delirio

erotomaníaco, el delirio somático, etc. Es un trastorno de tipo crónico, con mayor o

menor virulencia ocasional.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Muchas veces un paranoide enfatiza en evitar una acción, aunque la desea, con el

pretexto de no causar conmoción: "Vi una rosa y quise olerla, pero tuve miedo de ser

lastimado". Metafóricamente piensa que algo que le agrada en realidad le ocasionará

daño.

Criterio diagnóstico
 El paciente expresa una idea o una creencia con una persistencia o fuerza

inusual.

 Esa idea parece ejercer una influencia excesiva, y su vida se altera

habitualmente hasta extremos inexplicables.

 A pesar de su convicción profunda, habitualmente hay un cierto

secretismo o sospecha cuando el paciente es preguntado sobre el tema.

 El individuo tiende a estar sin humor e hipersensible, especialmente

respecto a su creencia.

 Tiene un carácter de centralidad: independientemente de lo improbable

que sean las cosas que le ocurren, el paciente lo acepta sin casi cuestionárselo.

 Si se intenta contradecir su creencia es probable que levante una fuerte

reacción emocional, a menudo con irritabilidad y hostilidad.

 La creencia es, cuando menos, improbable.

 La idea delirante ocupa una gran parte del tiempo del paciente, y abruma

otros elementos de su psique.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

 El delirio, si se exterioriza, a menudo conduce a comportamientos

anormales y fuera de lugar, aunque quizás comprensibles conocidas las

creencias delirantes.

Síntomas:
El trastorno delirante puede desarrollarse en personas con un trastorno paranoide de

la personalidad preexistente. Cuando se inicia en los comienzos de la edad adulta, las

personas con trastorno paranoide de la personalidad presentan una absoluta

desconfianza y suspicacia hacia los demás y sus motivaciones.

Los primeros síntomas de un trastorno delirante pueden incluir:

· Sentirse explotado
· Estar preocupado por la fidelidad o la lealtad de los amigos
· Interpretar significados amenazantes en observaciones o

acontecimientos benignos
· Guardar rencor durante mucho tiempo
· Responder rápidamente a lo que se interpreta como un desaire

El comportamiento no resulta extraño o anormal de una manera obvia. Las personas

con trastorno delirante tienden a funcionar relativamente bien, excepto cuando sus

delirios causan problemas. Por ejemplo, pueden tener problemas en la relación

matrimonial si se encuentran falsamente convencidos de que su pareja les está siendo

infiel.

· SINTOMAS, SESGOS COGNITIVOS Y NEUROPSICOLOGIA

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Delirios
En el Trastorno Delirante, los delirios se diferencian de la esquizofrenia paranoide (que

suele ser el subtipo esquizofrénico con el cual se suele comparar con mayor frecuencia

al Trastorno Delirante) por la presencia de delirios no bizarros y la relativa ausencia de

alucinaciones y comportamiento inadecuado.

Los delirios aparecen en una variedad de trastornos y en una variedad de formas

fenomenológicas, detrás de estas variedades se suele aceptar generalmente que los

delirios son una creencia falsa y fija, mantenida bajo la certeza de su presencia y difícil

de ser probada como lo contrario. Sin embargo, lo que hace diferente a los delirios en

el Trastorno Delirante es su característica de encapsulamiento. Es decir, la capacidad,

de mantenerse “ausente”, mientras tanto el factor delirante no esté presente.

Son una creencia, la cual es demostrablemente falsa, donde la falsedad de esta viene

de un proceso de inferencia incorrecto, es una creencia no compartida por personas

dentro de su misma cultura y se mantiene a la luz de insuficiente información que lo

contradiga (Maher, 1992).

Según Munro, lo destacable de los delirios en pacientes con Trastorno Delirante y lo

que hace a estos delirios diferentes de los de los demás sujetos con otros diagnósticos

son los siguientes puntos:

1. La personalidad premórbida

2. El estado hiperalerta en el que se mantienen, la hiperacusia

3. La importancia asignada a la creencia por el sujeto en cuestión

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4. La preocupación por el delirio, presentando rasgos obsesivoides

5. La cierta comprensibilidad lógica del delirio

6. Presencia de ciertos mecanismos disociativos

7. La alternancia en las fases delirantes y no delirantes asociando los

delirios al nivel de arousal emocional

8. Parece ser el trastorno su propio catalizador

9. La sobreconfianza del paciente al reafirmar sus creencias, parece esto

estar fuertemente relacionado también con su estado de ánimo (Munro, 1994).

Si somos incapaces de procesar el orden de las cosas/situaciones así como de generar

expectativas normales, muchos eventos nos parecerían “inesperados” incluso cuando

sucedan en el orden de situaciones familiares, que han sucedido anteriormente. Esto

entonces, provocaría que muchos eventos familiares parecieran inesperados haciendo

vulnerable al sujeto frente a interpretaciones delirantes.

Teorías sobre la formación de los delirios


Si percibimos la paranoia como un conjunto de síntomas que van en aumento de

severidad, entonces se podría decir que la paranoia abarca desde síntomas

relativamente leves, entre los que se incluiría la desconfianza, inhibición y suspicacia

hasta delirios severos que con frecuencia incluyen alucinaciones (Fenigstein & Vanable,

1992; Mirowsky & Ross, 1983; Zigler & Glick, 1988). Las experiencias definidas en el

continuum de paranoia abarcarían; el temor a la victimización, de modo que el miedo a

la victimización se interpretaría como el vínculo entre formas leves de paranoia

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(desconfianza, suspicacia...) y las severas (delirios de persecución) (Fenigstein &

Vanable, 1992).

Basándose en el dato de que los delirios son el continuum de los pensamientos

normales o creencias normales, que estos sujetos hacen inferencias incorrectas acerca

de las situaciones sociales, tal cual planteaba Maher, (Anomalous Perceptual

Experiences), quien decía que los sujetos con delirios de persecución están

continuamente preocupados por las acciones de los demás, al igual que menciona

Munro, parecen que están “hiperalertas” a lo que sucede a su alrededor. Estos sujetos

hacen inferencias incorrectas de la realidad que viven; buscando de una manera u otra

preservar su ser/autoestima, provocando estas “alteraciones” en la percepción de los

eventos sociales la formación o aparición de los delirios.

Langdon y Coltheart encontraron que la teoría de Maher sobre la formación de los

delirios estaba incompleta ya que no necesariamente la percepción anómala de las

situaciones sociales era suficiente para la aparición de los delirios(Langdon et al., 2008).

Mencionaban que se tendrían que presentar dos alteraciones/anomalías para la

formación de los delirios: El primero, sería una percepción aberrante causada por una

disfunción en los mecanismos de atención (una alteración neuropsicológica). Este

primer factor es lo que desencadena la creencia delirante junto con los sesgos

cognitivos; como el sesgo atribucional, los cuales serían responsables del contenido del

delirio.

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El segundo factor, se explicaría por la presencia de los delirios, la cual se supone que es

común para todos los sujetos y delirios.

Lo que nos sugieren los autores, es la incapacidad de los sujetos de desechar (alterar o

cambiar) una creencia previa a la luz de datos que confirmen su falsedad. Se ha

hipotetizado que este segundo factor surgiría debido a un déficit de razonamiento

asociado con una alteración en el córtex frontal derecho (Coltheart et al., 2007;

IbanezCasas & Cervilla, 2012).

· SALTO A LAS CONCLUSIONES/ JUMPING TO CONCLUSIONS

(JTC)

Se ha demostrado consistentemente en diferentes estudios, que los sujetos delirantes,

requieren de poca información para elaborar su idea-creencia-conclusión acerca de las

situaciones que experimenta (Dudley et al., 1997; Garety et al., 1991; Moritz &

Woodward, 2005; Peters & Garety, 2006). Esto se manifiesta sobre todo cuando hay

algún aspecto emocional relacionado con la situación experimentada.

Aproximadamente un 40% de los sujetos delirantes saltan a conclusiones en pruebas

relativamente fáciles que evalúan esta característica. Esta teoría no sólo ha sido

encontrada en sujetos delirantes, también se ha encontrado en pacientes con

esquizofrenia en remisión, sin delirios (Garety et al., 2005). Pero aunque incluso se haya

podido encontrar en la población normal, lo que lo hace interesante en pacientes

delirantes no es el simple hecho de necesitar poca información para llegar a sus

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conclusiones, si no que llegan a sus conclusiones incluso cuando la evidencia aporta la

imposibilidad de la aparición de esta situación (Freeman et al., 2002).

Aunque la información acerca de la asociación de esta característica en pacientes

delirantes con neuropsicología es limitada, se encontró asociación de alteración en la

memoria de trabajo con el “jumping to conclusions” de la misma manera que en otro

estudio en 2009 encontraron que el JTC estaba relacionado con la paranoia en pruebas

que valoraban función ejecutiva, valorando memoria de trabajo (Bentall et al., 2009).

También Woodward et al., en el 2008 encontraron asociación del JTC con la función

ejecutiva, sin embargo hay otros tantos estudios donde la asociación del JTC con

memoria y otras alteraciones cognitivas como la impulsividad no son concluyentes

(Dudley et al., 1997; Langdon et al., 2008; Lunt et al., 2012; Moritz & Woodward, 2005;

Ormrod et al., 2012; van Hooren et al., 2008).

Se ha de hacer la aclaración que aunque la alteración en la memoria de trabajo en la

esquizofrenia es un dato bien sabido (Horan et al., 2008), JTC difiere de estas

alteraciones cognitivas en la esquizofrenia, en que a diferencia de las demás, está

asociado específicamente a síntomas delirantes.

DEPRESIÓN Y AUTOESTIMA
Dentro de este modelo la paranoia es conceptualizada como un mecanismo de defensa

el cual protege el autoestima y previene la depresión (Bentall et al., 1994; Trower &

Chadwick, 1995; Zigler & Glick, 1988). Los pacientes delirantes tienden a comportarse

como sujetos “normales” en términos relacionados a cómo viven el éxito y tienden a

comportarse como “depresivos” en cuanto a cómo viven el fracaso. De modo que

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hacen atribuciones internas tanto para resultados positivos como negativos; y el

pensamiento delirante sería la dinámica en la cual el éxito alcanzado tiene mucho

mayor valor que los fracasos en la autoevaluación (Whaley, 1998).

La teoría y los estudios avalan una relación positiva entre la autoestima y la paranoia.

Zigler & Glick hipotetizaron que la paranoia era un mecanismo de defensa frente a una

baja autoestima(Zigler & Glick, 1988), Trower & Chadwick refinan este argumento

haciendo distinción entre lo que ellos llamaron “bad me paranoia” y “poor me

paranoia” apostando que ambas servían de defensa frente a una “baja autoestima”. En

la “poor me paranoia” los sujetos mantenían una supuesta autoestima alta culpando a

los demás por sus fracasos y mala suerte como resultado de una injusta “persecución”

por parte de estos (Chadwick et al., 2005).

NEUROPSICOLOGÍA
El Trastorno Delirante ha sido una entidad clínica infraestudiada en nuestro entorno,

que frecuentemente ha conllevado dificultades diagnósticas por su heterogeneidad

clínica y evolutiva. Es poco lo que a la fecha ofrece la literatura respecto al

funcionamiento neuropsicológico del paciente con Trastorno Delirante. Muy pocos son

los estudios que se han realizado meramente sobre “Trastorno Delirante y

neuropsicología”, generalmente son los hallazgos sobre la alteraciones en

esquizofrenia paranoide las que se han utilizado como conexión nosológica con el

Trastorno Delirante.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Muchos estudios se han centrado en subtipos específicos del Trastorno Delirante,

como por ejemplo el erotomaníaco (Gillert et al., 1990; Rudden et al., 1990) o el

somático. (Jibiki et al., 1994; Munro, 1988a; Munro, 1988b; Ota et al., 2003).

Se ha establecido que, aparte de las ideas delirantes y alucinaciones, las respuestas

conductuales y emocionales de los pacientes con Trastorno Delirante parecen ser

apropiadas y que el deterioro de la actividad social o la personalidad es mínimo o nulo.

Del mismo modo, tanto el funcionamiento laboral como el intelectual aparecen

preservados (Manschreck, 1996).

Con respecto al funcionamiento neuropsicológico, se ha observado que el rendimiento

de estos pacientes se encontraba dentro del rango de la normalidad, como es el caso

del estudio de Conway, aunque fue una pequeña muestra de pacientes, estos no

encontraron diferencias significativas en el rendimiento de los pacientes con Trastorno

Delirante frente a los sujetos controles en la batería de pruebas neuropsicológicas

aplicada (Conway et al., 2002).

Sin embargo, otros estudios (Levy et al., 1987) refieren que estos pacientes presentan

un funcionamiento significativamente inferior al de sujetos normales de la misma edad

(Almeida et al., 1995b; Jeste et al., 1995). Se ha observado que los pacientes con

Trastorno Delirante presentan alteraciones de la memoria episódica, específicamente

en el recuerdo libre (Herlitz & Forsell, 1996). Igualmente, se ha establecido un

rendimiento pobre en el Wisconsin Card Sorting Test (WCST), el cual evalúa la

flexibilidad cognitiva, que podría incluso sugerir un déficit frontal, ya que se ha

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evidenciado que bajos resultados en el WCST implica alteración del lóbulo frontal,

debido a la gran asociación de ésta con la función pre frontal dorso lateral (PFDL)(Jibiki

et al., 1994). La falta de flexibilidad cognitiva está relacionada con la incapacidad para

cambiar de estrategia y modificar el pensamiento y la conducta. Del mismo modo, en

pruebas que requieren habilidad viso-espacial, estos pacientes muestran un

rendimiento intermedio, que estaría entre el de los sujetos con esquizofrenia y los

controles sanos (Hardoy et al., 2004).

Finalmente, en un estudio que comparó pacientes con Trastorno Delirante con

pacientes con esquizofrenia, no se observaron diferencias estadísticamente

significativas en una serie de variables neuropsicológicas (atención, habilidad verbal y

motora, psicomotricidad, memoria, abstracción y flexibilidad, etc.)

Recientemente, se reportaron los resultados de dos estudios comparando sujetos con

Trastorno Delirante, Esquizofrenia Paranoide y Esquizofrenia no paranoide con

controles, sin encontrar ninguna diferencia entre los pacientes delirantes y los

pacientes con esquizofrenia de ambos tipos en lo referente a áreas verbal y de atención

sostenida. Sin embargo todos los pacientes mostraban déficits atencionales en

comparación con sujetos controles. Por otro lado, tampoco encontraron diferencias en

memoria entre los pacientes con Trastorno Delirante y con esquizofrenia paranoide,

sin embargo, ambos grupos mostraban mayor alteración que los controles y menor

alteración que las personas con esquizofrenia no paranoides.

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Brüne et al., realizaron un estudio evaluando función ejecutiva y maquiavelismo en una

muestra de 22 pacientes con Trastorno Delirante. Entre los pacientes y los controles no

se encontró ninguna diferencia, sin embargo, dentro de la muestra de delirantes se

encontró una asociación entre maquiavelismo y el número de errores perseverativos en

el WCST. Brüne sugiere que esta asociación entre el maquiavelismo y la función

ejecutiva podría estar mediada por un déficit dopaminérgico en el córtex pre frontal.

Por último, en un estudio reciente realizado por Ibáñez-Casas et al., (IbanezCasas et al.,

2013) encontraron que los resultados de los pacientes delirantes frente a controles

sanos eran significativamente más bajos en la mayoría de las áreas evaluadas;

concluyendo que sus resultados demuestran déficits en flexibilidad, impulsividad así

como en funciones ejecutivas y procesos mnémicos.

· CURSO Y PRONÓSTICO
El curso del trastorno delirante es crónico y parece tener una evolución intermedia
entre la esquizofrenia (menos del 25%) y los transtornos de estado de ánimo(menos del
10%). Se debe tener en cuenta que la idea delirante permanece encapsulada, es decir
relativamente aislada y atenuada, pero luego durante periodos de estrés se reactiva y
vuelve a tomar un papel central en la vida del paciente.

Como factores indicadores de buen pronóstico podemos señalar: Un buen ajuste


ocupacional y social, sexo femenino, inicio antes de los 30 años, aparición aguda de la
enfermedad, breve duración del episodio y presencia de factores precipitantes o
estresores psicosociales.

Según el tipo de delirio, los pacientes que parecen tener peor pronóstico son los que
sufren delirios de grandeza o celotípicos, en contraste con los pacientes con ideas
delirantes de tipo persecutorio, somático y erotomaníaco.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

· TRATAMIENTO
El tratamiento suele ser difícil ya que se trata de pacientes que rara vez acuden
espontáneamente en busca de tratamiento ya que habitualmente no tienen conciencia
de enfermedad. Además muestran recelo y suspicacia que los conduce al
incumplimiento de las indicaciones terapéuticas.

Es importante intentar mantener una buena relación médico-paciente evitando entrar


en confrontación directa con el tema del delirio, manifestando comprensión y
ofreciendo ayuda farmacológica para abordar los síntomas no específicos, como la
ansiedad o el insomnio. Este abordaje nos permitirá establecer una alianza terapéutica
con el paciente desde la que puede irse tratando y controlando la evolución de su
trastorno.

En el tratamiento de este tipo de patologías habrá que combinar medidas


farmacológicas, ciertas formas de psicoterapia y posiblemente hospitalizaciones
puntuales.

1. Tratamiento farmacológico:

La base del tratamiento son los fármacos antipsicóticos. Son el tratamiento de elección
aunque no son tan eficaces como en la esquizofrenia. Los más usados son la
pimocida(T.Delirante somático,celotípico y erotomaniaco) y el haloperidol.

Las pautas generales recomendadas para el empleo de antipsicóticos en estos


pacientes son: empezar con dosis bajas e ir incrementando lentamente si existe buena
tolerabilidad. Mantenerlo durante largo tiempo y posiblemente de forma indefinida si
ha sido efectivo, reduciéndo progresivamente la dosis de forma muy lenta hasta
alcanzar la mínima dosis eficaz. Si no se obtiene efecto en 6-8 semanas, es conveniente
sustituirlo por otro fármaco de diferente familia química. Una causa común de fracaso
terapéutico es el incumplimiento del tratamiento y esta posibilidad debe evaluarse
cuidadosamente. En estos casos en ocasiones es preciso administrar antipsicóticos
depot como el decanoato de flufenacina y más recientemente la risperidona de acción

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

prolongada.

Aunque los antidepresivos no suelen utilizarse en el tratamiento de este trastorno


deben considerarse en pacientes que no responden a los antipsicóticos y presentan
síntomas depresivos, sintomatología obsesiva o cuando existen antecedentes
personales o familiares de trastorno afectivo.

2. Psicoterapia:

En cuanto a las técnicas psicoterápicas, la terapia cognitiva se ha mostrado más


efectiva que los fármacos en algunos estudios y consiste en las siguientes fases:
Establecer una buena relación terapéutica,evaluación, comprensión de la experiencia
psicótica, técnicas deTCC dirigidas a delirios, alucinaciones, autoevaluaciones y
emociones negativas, y por último, el abordaje del riesgo de recaídas yde deterioro
social (Cuevas Yust y Perona Garcelán, 2002).En esta técnica, terapeuta y paciente se
manejan en una atmósfera colaborativa evitando la confrontación directa y el uso de
"etiquetas" como esquizofrenia, delirio, psicosis.

3. Hospitalización:

Está indicada cuando solo se observe importantes trastornos de conducta o indicios de


conducta violenta o suicida.

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Reporte de casos
Ø Delirios sobre internet y folie à deux: reporte de caso

Cruzado D. Lizardo; Mormontoy Morales, Adelguisa; Lozano Vargas, Edward

En este caso se reporta el caso de un joven que se presenta por la ansiedad e insomnio

que la supuesta persecución le acarreaba, desarrolló un trastorno delirante y, además,

una psicosis inducida en su hermano debido a temas relativos a Internet. Termino

dejando el seguimiento y tratamiento debido a las dificultades que decía que se

presentaban.

Los delirios propios del espectro esquizofrénico gozan de rica capacidad patoplástica,

pues van incorporando en su temática los cambios histórico-sociales del entorno,

además de los eventos biográficos del sujeto afectado. Por lo tanto, no es

sorprendente que recientemente el internet, la poderosa tecnología de la época actual,

haya ido paulatinamente apareciendo en la sintomatología de los pacientes.

En la actualidad la presencia de delirios sobre internet se viene incrementando

progresivamente como síntoma de psicosis, aunque dicha tecnología, como evento

sociocultural, modifica el contenido, pero no la forma de los delirios.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Ø Paranoia, personalidad y psicosis


Rebok, Federico; Díaz, Esteban; Pérez Roldán, María.

En este artículo nos refiere que la Paranoia representa una forma de Psicosis no

Esquizofrénica y No Bipolar. Tiene la particularidad de constituir un Proceso no

Esquizofrénico pero sin ruptura de la continuidad biográfica del sujeto. Para separarlo

nosográficamente de la Esquizofrenia, proponemos denominarlo Proceso Paranoico-

Afectivo. De acuerdo a esta concepción, se verifica que vivencia y afecto mantienen

una relación unívoca, y por lo tanto el delirio paranoico "estabilizado" podría volverse

comprensible desde un punto de vista fenomenológico.

Podemos afirmar que el diagnóstico de "Esquizofrenia Paranoide" se ha convertido en

la fosa pública de los delirios, al congregar una serie de entidades diagnósticas de

diferentes características y abordajes.

En vez de hablar de un continuo paranoide se debería considerar la posibilidad de un

continuo afectivo y biográfico y tener en cuenta que ya no es satisfactoria la

clasificación de las Paranoias según su contenido delirante (de persecución,

erotomanía, celos, grandiosidad, etc). El contenido delirante y el delirio paranoico en sí

mismo, al igual que las reacciones (psicógenas) psicopáticas, pasarían a formar parte

del "contenido" de una supraestructura afectiva que los cobija.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Ø Variables reproductivas y uso de consulta ginecológica en


pacientes con trastorno delirante
Alexandre González-Rodríguez, Oriol Molina-Andreu, Rafael Penadés Rubio, Rosa

Catalán Campos, Miguel Bernardo Arroyo

En el presente artículo revisaremos el papel de los estrógenos en la esquizofrenia como

efecto protector donde se plantea la hipótesis de la existencia de una relación entre la

edad en el momento de inicio de la menopausia, la edad del comienzo de la

enfermedad y los síntomas psicopatológicos de Trastorno Delirante. No se encontraron

correlaciones estadísticamente significativas entre la edad de la menopausia y la edad

de inicio del trastorno. La edad de la menopausia mostró una tendencia a

correlacionarse negativamente con las puntuaciones obtenidas en la escala de

funcionamiento personal y social total. Además vemos que el presente estudio es la

primera investigación que examina específicamente las características reproductivas

relacionadas y las tasas de asistencia a las visitas ginecológicas en un grupo clínico de

mujeres con trastorno delirante. No obstante, es preciso tener en cuenta algunas

limitaciones del presente estudio, como la ausencia de un grupo de control sano. El

diseño del presente estudio fue retrospectivo, lo que pudo determinar un sesgo de

memoria, y el tamaño de la muestra fue pequeño, lo que ha limitado la posibilidad de

aplicar análisis estadísticos más complejos.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Ø Tratamiento cognitivo-conductual de un paciente con trastorno


delirante
Carlos Cuevas-Yust, Salvador Perona-Garcelán y Manuel Jesús Martínez-

LópezHospitales Universitarios «Virgen del Rocío». Servicio Andaluz de Salud

Se presenta un caso con diagnóstico de trastorno delirante al que se aplica Terapia

Cognitivo - Conductual (TCC) para la modificación de las creencias delirantes y sus

consecuencias emocionales y conductuales. El procedimiento incluyó: debate empírico,

lógico y funcional, comprobación de la realidad, saciación y solución elegante. Las

medidas de resultado fueron la PANSS (The Positive and Negative Syndrome Scale),

medidas dimensionales del grado de convicción y preocupación en las creencias, la

QLS(Escala de la calidad de vida) y escalas subjetivas de ansiedad y de estado de ánimo.

La convicción en las creencias permaneció inalterable, pero se produjeron nuevas

reinterpretaciones delirantes de carácter más benigno; además, se apreció una notable

mejoría en las perturbaciones emocionales asociadas y en el funcionamiento social,

cambios mantenidos en seguimiento realizado 12 meses después de la terapia.

Reflexionamos sobre la necesidad de tratamientos psicológicos de mantenimiento a

largo plazo en el abordaje de la sintomatología psicótica.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Ø Estudio retrospectivo del tratamiento y uso de consultas en


pacientes con trastorno delirante
El trastorno delirante es tradicionalmente considerado como un trastorno resistente al

tratamiento. Se llevó a cabo un estudio retrospectivo longitudinal que incluyó 78 pacientes con

trastorno delirante (DSM-IV-TR) que ingresaron consecutivamente en nuestro centro en un período

de 10 años. El objetivo de este estudio fue investigar las diferencias de género respecto a las

características demográficas y clínicas, los intentos de suicidio y los porcentajes de asistencia a la

consulta en una muestra de 78 pacientes con TD. Existen diferencias de género en los TD respecto

a la edad de aparición de la enfermedad, la edad del primer ingreso y la edad del primer uso de los

servicios psiquiátricos y en la duración del primer ingreso.

Las mujeres necesitan más tratamientos farmacológicos y muestran menores

porcentajes de asistencia a la consulta que los hombres, lo que podría indicar que el TD

es más grave en las mujeres que en los hombres. El tratamiento con RILD en los TD

podría aumentar las tasas de mantenimiento de las citas durante el seguimiento pero

no se puede concluir que los porcentajes de asistencia a la consulta fuesen mayores.

Por otra parte, los pacientes tratados con RILD parecen requerir con menos frecuencia

la prescripción de otras agentes psicoactivos tales como los antidepresivos y las

benzodiazepinas. Sin embargo, son necesarios más estudios para confirmar estos

resultados preliminares.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Ø El tratamiento integral del trastorno delirante


A pesar de que la prevalencia del trastorno delirante (TD) es del 0,18% de la población,

no existen guías de práctica clínica (GPC) del TD que orienten su tratamiento,

habiéndose recurrido en su lugar a la información procedente de las GPC de

esquizofrenia. Esto puede deberse a que su lugar en la nosología psiquiátrica no ha

estado claramente definido hasta ahora, oscilando entre la consideración de un subtipo

de esquizofrenia, un trastorno afectivo o la de una entidad aparte. Actualmente

definiéndola como una psicosis en la que existen ideas delirantes persistentes, pero

con un funcionamiento relativamente bien conservado, pudiendo existir otros síntomas

psicóticos en escasa cuantía como síntomas negativos y alucinaciones no prominentes

y el tratamiento farmacológico que se considera actualmente el estándar del

tratamiento del TD, siendo los antipsicóticos la piedra angular del mismo; asi mismo los

antidepresivos también podrían tener un papel prometedor en el tratamiento, debido a

la importancia de la dimensión depresiva.

Como conclusión, destacamos que dado que el perfil propio del trastorno está cada vez

más consolidado, son necesarios estudios, especialmente ensayos clínicos o estudios

naturalísticos de gran tamaño, que aborden el tratamiento del TD como una entidad

diferenciada y no como un subgrupo de la esquizofrenia bajo el epígrafe de otras

psicosis.

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Ø Síndrome de Otelo. Presentación de caso


El síndrome de Otelo es un trastorno psiquiátrico de idea delirante típicamente

celotípica. Se presenta el caso de un hombre de 51 años, padre de familia, profesor

prestigiado, que después de un escándalo público acude a consulta de psiquiatría con

su esposa. En consulta se vio un paciente orientado, de buenos modales, sin pérdida de

los hábitos higiénicos, sin trastornos de las esferas motora, afectiva o cognoscitiva. La

esposa refiere estar sometida continuamente a interrogatorios e insultos por una

fuerte sensación de infidelidad conyugal que nunca se ha podido probar. En cualquier

caso la enfermedad se codifica como un trastorno de idea delirante o trastorno de idea

delusiva de celos. Desde la nosografía psiquiátrica este cuadro clínico o conjunto

sintomático se rige por un conjunto de criterios diagnósticos y según la GLDP existen 6

criterios, el primero se refiere a la presencia de un delirio o grupo de delirios

relacionados entre sí que no son típicamente esquizofrénicos. El segundo radica en la

persistencia en un tiempo mayor de 3 meses del delirio o grupo de delirios. El tercero es

lo relativo a la no satisfacción de los criterios generales de la esquizofrenia. El cuarto

alude a la inexistencia de alucinaciones de cualquier tipo. El quinto valora la presencia

de síntomas depresivos de una manera intermitente e incluso un episodio depresivo

completo fuera de la coincidencia, en el tiempo, de las ideas delirantes con las

alteraciones del estado de ánimo. El sexto criterio alude a la inexistencia de lesiones

cerebrales primarias o secundarias, trastornos psicóticos o consumo de sustancias

psicoactivas.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Ø Diferencias de género en el trastorno delirante


El presente trabajo es un estudio retrospectivo de un registro de casos, en el que hemos

comparado las diferencias de género existentes en factores sociodemográficos, clínicos y

características del curso del trastorno en una muestra de 50 pacientes durante su primer ingreso

psiquiátrico con diagnóstico de TD. Sobre los factores sociodemográficos, se ha podido objetivar un

predominio de mujeres. Los varones presentaron con mayor frecuencia antecedentes de abuso de

sustancias premórbido, diagnóstico de abuso/dependencia a cannabis y alcohol premórbidos y uso

de sustancias un mes antes con patrón de consumo perjudicial, de abuso o dependencia. Las

mujeres presentaron mayor frecuencia de aislamiento social marcado y sintomatología depresiva

previa al inicio del trastorno. En lo referente a la clínica y la psicopatología, los hombres

presentaron más frecuentemente aumento de la estima del Self, delirios grandiosos, de perjuicio y

celos, y generalizados. Entre las mujeres se detectó una mayor frecuencia de delirios

erotomaniacos, percepción y humor delirantes, insomnio inicial y de media noche. No se

detectaron otras diferencias de género en factores sociodemográficos, de riesgo, clínicos o

características del curso del trastorno.

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Conclusiones
· El “trastorno delirante crónico” (DSM-IV) o “trastorno de ideas

delirantes persistentes” (CIE-10) es una entidad nosológica poco prevalente,

pero también infradiagnosticada.

· A pesar de numerosas investigaciones previas, la etiología del trastorno

delirante crónico permanece por esclarecer. En ella se entremezclan factores

genéticos, biológicos y psicodinámicos, y en ocasiones aparece como

consecuencia de enfermedades neurológicas, metabólicas, endocrinas y

autoinmunes.

· En los últimos años, se han postulado nuevas teorías que contribuyen a

explicar la etiología del trastorno delirante crónico: los desórdenes del sentido

de unidad que provocarían los síndromes de Capgras y Fregoli, los llamados

fenómenos de reduplicación y el neuroticismo como base de la paranoia son

tres buenos ejemplos. Por otra parte, la fluctuación del nivel de autoestima

podría ser considerada como una expresión de la labilidad de la psicosis. Otra

aportación importante es la implicación de la percepción de las emociones en el

desarrollo de la paranoia: estos pacientes tendrían una percepción menor,

favoreciendo su distorsión cognitiva.

· La sintomatología delirante se construye a partir de una concepción

errónea sobre una vivencia hipervalorada, catatíticamente deformada. El delirio

se forma en base a interpretaciones exógenas y endógenas, dando lugar a los

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ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

subtipos delirantes clásicos: de reivindicación, pasionales, de interpretación,

sensitivo de relación y de parasitosis.

Bibliografía
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pág. 45 UNIVERSIDA NACIONAL FEDRICO VILLAREAL


ACTUALIZACIONES DE TRASTORNOS DELIRANTES

Anexos

pág. 46 UNIVERSIDA NACIONAL FEDRICO VILLAREAL