Está en la página 1de 32

II.

Disposiciones fundamentales y generalidades procesales


del juicio de amparo.

1. Introducción.; 2. Interés simple, interés jurídico e interés


legítimo.; 2.1 Interés simple.; 2.2 Interés jurídico.; 2.3 Interés
legítimo.; 3. Partes en el juicio de amparo.; 3.1 Quejoso.; 3.1.1
Clases de quejosos.; 3.1.1.1 Personas físicas.; 3.1.1.2
Personas morales.; 3.2 Autoridad responsable.; 3.3 Tercero
interesado.; 3.4 Ministerio Público Federal.; 4. Capacidad,
legitimación y personalidad.; 4.1 Capacidad.; 4.2
Legitimación.; 4.3 Personalidad.; 5. Plazos para la
presentación de la demanda de amparo.; 6. Autoridades
competentes para conocer del juicio de amparo.; 6.1 Suprema
Corte de Justicia de la Nación.; 6.2 Tribunales Colegiados de
Circuito.; 6.3 Tribunales Unitarios de Circuitos.; 6.4 Juzgados
de Distrito.; 6.5 Órganos jurisdiccionales de los poderes
judiciales de los Estados y del Distrito Federal.; 7. Juicio de
amparo en línea.; Bibliografía.

Responsables de la investigación:

• Dulce Angélica Colín Tonches.


• Martín Hernández Solís.
• Alejandra Magaña Montoya.

Asesor:

• Lic. Arturo Daniel Nateras Corona.

1
II. Disposiciones fundamentales y generalidades procesales

del juicio de amparo.

1. Introducción.

En este apartado, estudiaremos conceptos y disposiciones fundamentales del


juicio de amparo tales como la distinción entre interés legítimo, interés jurídico e
interés simple. Después abordaremos las generalidades procesales del juicio, es
decir, los plazos, la capacidad y legitimación para interponer el mismo,
señalaremos quiénes son las autoridades competentes para conocer del juicio y
quienes están reconocidos por la ley como partes en el mismo. Por último
señalaremos algunos puntos relacionados con el juicio en línea.

2. Interés simple, interés jurídico e interés legítimo.

Resulta de especial trascendencia para el estudio del juicio de amparo


comprender a cabalidad los conceptos a que se refiere el presente apartado. Para
muestra, basta citar lo dispuesto por el artículo 107, fracción I, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos:

“Artículo 107. Las controversias de que habla el artículo 103


de esta Constitución, con excepción de aquellas en materia
electoral, se sujetarán a los procedimientos que determine la
ley reglamentaria, de acuerdo con las siguientes bases:

“I.El juicio de amparo se seguirá siempre a instancia de parte


agraviada, teniendo tal carácter quien aduce ser titular de un
derecho o de un interés legítimo individual o colectivo,
siempre que alegue que el acto reclamado viola los derechos
reconocidos por esta Constitución y con ellos se afecte su
esfera jurídica, ya sea de manera directa o en virtud de su
especial situación frente al orden jurídico.

“Tratándose de actos o resoluciones provenientes de


tribunales judiciales, administrativos o del trabajo, el quejoso
deberá aducir ser titular de un derecho subjetivo que se afecte
de manera personal y directa.

“(…)”

2
Asimismo, el artículo 5º, fracción I, de la Ley de Amparo, prevé la obligación para
el gobernado que pretenda tener la calidad de quejoso en el juicio, deser titular de
un derecho subjetivo o de un interés legítimo individual o colectivo, siempre que
alegue que la norma, acto u omisión reclamados violan sus derechos
fundamentales contenidos en la Constitución Federal o en tratados internacionales
de los que México sea parte y con ello se produzca una afectación real y actual a
su esfera jurídica ya sea de manera directa o en virtud de su especial situación
frente al orden jurídico; lo anterior en armonía con lo dispuesto por el texto
constitucional.

Así, por “interés” debemos entender el vínculo que une a una persona con un
derecho subjetivo cuya titularidad le es reconocida por el Estado o bien con una
situación de hecho que lo distingue del resto de la colectividad frente al orden
jurídico.

2.1 Interés simple.

Este tipo de interés lo tiene cualquier persona que, como miembro de la sociedad,
desea que las leyes se cumplan; y para quienes los ordenamientos sólo prevén la
denuncia o acción popular; este tipo de interés de ninguna manera y en ningún
caso podrá invocarse como interés legítimo. Así, al resultar jurídicamente
irrelevante, no resulta suficiente para dotar de legitimación procesal activa a
persona alguna dentro del juicio de amparo.

Para mejor comprensión de lo anterior expuesto, se cita a continuación un criterio


jurisprudencial relacionado:

Época: Décima Época


Registro: 2002812
Instancia: Primera Sala
Tipo de Tesis: Aislada
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Libro XVII, Febrero de 2013, Tomo 1
Materia(s): Común
Tesis: 1a. XLIII/2013 (10a.)
Página: 822

INTERÉS LEGÍTIMO EN EL AMPARO. SU DIFERENCIA


CON EL INTERÉS SIMPLE.

La reforma al artículo 107 constitucional, publicada en el


Diario Oficial de la Federación el 6 de junio de 2011, además
de que sustituyó el concepto de interés jurídico por el de
interés legítimo, abrió las posibilidades para acudir al juicio de
amparo. No obstante lo anterior, dicha reforma no puede

3
traducirse en una apertura absoluta para que por cualquier
motivo se acuda al juicio de amparo, ya que el Constituyente
Permanente introdujo un concepto jurídico mediante el cual se
exige al quejoso que demuestre algo más que un interés
simple o jurídicamente irrelevante, entendido éste como
el que puede tener cualquier persona por alguna acción u
omisión del Estado pero que, en caso de satisfacerse, no
se traducirá en un beneficio personal para el interesado,
pues no supone afectación a su esfera jurídica en algún
sentido. En cambio, el interés legítimo se define como aquel
interés personal, individual o colectivo, cualificado, actual, real
y jurídicamente relevante, que puede traducirse, en caso de
concederse el amparo, en un beneficio jurídico en favor del
quejoso derivado de una afectación a su esfera jurídica en
sentido amplio, que puede ser de índole económica,
profesional, de salud pública, o de cualquier otra.
Consecuentemente, cuando el quejoso acredita únicamente el
interés simple, mas no el legítimo, se actualiza la causal de
improcedencia prevista en el artículo 73, fracción XVIII, de la
Ley de Amparo, en relación con el numeral 107, fracción I, de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Amparo en revisión 366/2012. Carlos Rubén Nobara Suárez.


5 de septiembre de 2012. Cinco votos. Ponente: José Ramón
Cossío Díaz. Secretario: Roberto Lara Chagoyán.

Nota: Esta tesis fue objeto de la denuncia relativa a la


contradicción de tesis 470/2013, desechada por notoriamente
improcedente, mediante acuerdo de 2 de diciembre de 2013.

2.2 Interés jurídico.

Es el interés que tiene toda persona titular de un derecho subjetivo reconocido por
la legislación, siempre que alguna norma, algún acto o alguna omisión, violen ese
derecho, produciendo una afectación real o actual de manera directa;en éste caso,
toda persona que cuente con interés jurídico indefectiblemente podrá promover
juicio de amparo siempre y cuando adicionalmente demuestre que la norma, acto
u omisión reclamados le cause una afectación en dicha esfera de derechos.

En otras palabras, el interés jurídico se traduce en lo que se conoce como


derechos subjetivo, es decir aquel derecho que, derivado de la norma objetiva, se
concreta en forma individual en algún objeto determinado otorgándole una facultad
o potestad de exigencia oponible a la autoridad, así tenemos que el acto de
autoridad que se reclama tendrá que incidir o relacionarse con la esfera jurídica de
algún individuo en lo particular; esto es, tal interés consiste en la existencia de un

4
derecho legítimamente tutelado y que al ser transgredido por la actuación de la
autoridad, faculta al agraviado para acudir ante el órgano jurisdiccional
demandando la reparación de dicha transgresión.

Debe destacarse que la tutela del derecho sólo comprende a bienes jurídicos
reales y objetivos, por tanto, las afectaciones que resientan deben igualmente ser
susceptibles de apreciarse en forma objetiva para que puedan constituir un
perjuicio, teniendo en cuenta que el interés jurídico debe acreditarse en forma
fehaciente y no inferirse con base en presunciones.

Conviene precisar que por ningún motivo debe confundirse el interés (titularidad
de un derecho o especial situación de hecho frente al orden jurídico) con el
agravio o afectación que se cause al mismo. Ambos han de existir y demostrarse
plenamente dentro del proceso para que la acción de amparo se configure
plenamente; pero puede darse el caso de que exista uno sin la presencia del otro,
lo que necesariamente determina la improcedencia del juicio constitucional.

2.3 El interés legítimo.

Genéricamente, interés legítimo es el que tienen quienes invocan situaciones de


hecho protegidas por el orden jurídico, tanto de un sujeto determinado como de los
integrantes de un grupo de individuos, diferenciados del conjunto general de la
sociedad; por tanto, para que exista este interés es suficiente que los particulares,
principalmente los pertenecientes a un grupo diferenciado de la sociedad, resulten
afectados por actos contrarios a la ley.

El interés legítimo es pues, una situación jurídica activa que permite la actuación
de un tercero y que no supone, a diferencia del derecho subjetivo, una obligación
correlativa de dar, hacer o no hacer, exigible a otra persona, pero sí otorga al
interesado la facultad de exigir el respeto del ordenamiento jurídico y, en su caso,
exigir una reparación por los perjuicios antijurídicos que de esa actuación se
deriven.

En otras palabras, existe interés legítimo, cuando una conducta autoritaria


determinada es susceptible de causar un perjuicio o generar un beneficio en la
situación fáctica del interesado, tutelada por el Derecho, dando como resultado
que, si bien éste no cuenta con un derecho subjetivo para exigir una determinada
conducta o que se le imponga otra distinta, sí se encuentra legitimado para exigir
respeto y debido cumplimiento de la norma jurídica.

El interés legítimo, se desprende de la base de que existen normas que imponen


una conducta obligatoria a los órganos de la administración pública, sin embargo,
no requiere de la afectación a un derecho subjetivo, aunque sí requiere una
afectación a la esfera jurídica del particular, entendida ésta en un sentido amplio;
así, a través del interés legítimo se logra una protección más amplia y eficaz de los

5
derechos que no tienen el carácter de difusos, pero tampoco de derechos
subjetivos.

Podemos destacar diversas características que nos permiten definir al interés


legítimo, a saber:

1. No es un mero interés por la legalidad de la actuación de la autoridad,


requiere de la existencia de un interés personal, individual o colectivo, que
se traduce en que de prosperar la acción se obtendría un beneficio jurídico
en favor del accionante o produciría un efecto positivo cierto en su esfera
jurídica.
2. Está garantizado por el derecho objetivo, pero no da lugar a un derecho
subjetivo, no hay potestad de uno frente a otro.
3. Un elemento que permite identificarlo plenamente es que resulta necesario
que exista una afectación a la esfera jurídica en sentido amplio, pues en
caso contrario nos encontraríamos ante la acción popular, la cual no
requiere afectación alguna a la esfera jurídica; lo anterior distingue al
interés legítimo del simple o genérico.
4. El titular del interés legítimo tiene un interés propio, distinto del de
cualquier otro gobernado, el cual consiste en que los poderes públicos
actúen de acuerdo con el ordenamiento, cuando con motivo de la
persecución de fines de carácter general incida en el ámbito de ese interés
propio.

Con el propósito de clarificar lo anteriormente expuesto, se cita a continuación la


jurisprudencia por contradicción de tesis emitida por el Pleno de nuestro Máximo
Tribunal:

Época: Décima Época


Registro: 2007921
Instancia: Pleno
Tipo de Tesis: Jurisprudencia
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Libro 12, Noviembre de 2014, Tomo I
Materia(s): Común
Tesis: P./J. 50/2014 (10a.)
Página: 60

INTERÉS LEGÍTIMO. CONTENIDO Y ALCANCE PARA


EFECTOS DE LA PROCEDENCIA DEL JUICIO DE
AMPARO (INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 107,
FRACCIÓN I, DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS).

A consideración de este Tribunal Pleno de la Suprema Corte


de Justicia de la Nación, el párrafo primero de la fracción I del
artículo 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos

6
Mexicanos, establece que tratándose de la procedencia del
amparo indirecto -en los supuestos en que no se combatan
actos o resoluciones de tribunales-, quien comparezca a un
juicio deberá ubicarse en alguno de los siguientes dos
supuestos: (I) ser titular de un derecho subjetivo, es decir,
alegar una afectación inmediata y directa en la esfera jurídica,
producida en virtud de tal titularidad; o (II) en caso de que no
se cuente con tal interés, la Constitución ahora establece la
posibilidad de solamente aducir un interés legítimo, que será
suficiente para comparecer en el juicio. Dicho interés legítimo
se refiere a la existencia de un vínculo entre ciertos derechos
fundamentales y una persona que comparece en el proceso,
sin que dicha persona requiera de una facultad otorgada
expresamente por el orden jurídico, esto es, la persona que
cuenta con ese interés se encuentra en aptitud de expresar un
agravio diferenciado al resto de los demás integrantes de la
sociedad, al tratarse de un interés cualificado, actual, real y
jurídicamente relevante, de tal forma que la anulación del acto
que se reclama produce un beneficio o efecto positivo en su
esfera jurídica, ya sea actual o futuro pero cierto. En
consecuencia, para que exista un interés legítimo, se requiere
de la existencia de una afectación en cierta esfera jurídica -no
exclusivamente en una cuestión patrimonial-, apreciada bajo
un parámetro de razonabilidad, y no sólo como una simple
posibilidad, esto es, una lógica que debe guardar el vínculo
entre la persona y la afectación aducida, ante lo cual, una
eventual sentencia de protección constitucional implicaría la
obtención de un beneficio determinado, el que no puede ser
lejanamente derivado, sino resultado inmediato de la
resolución que en su caso llegue a dictarse. Como puede
advertirse, el interés legítimo consiste en una categoría
diferenciada y más amplia que el interés jurídico, pero
tampoco se trata del interés genérico de la sociedad como
ocurre con el interés simple, esto es, no se trata de la
generalización de una acción popular, sino del acceso a los
tribunales competentes ante posibles lesiones jurídicas a
intereses jurídicamente relevantes y, por ende, protegidos. En
esta lógica, mediante el interés legítimo, el demandante se
encuentra en una situación jurídica identificable, surgida por
una relación específica con el objeto de la pretensión que
aduce, ya sea por una circunstancia personal o por una
regulación sectorial o grupal, por lo que si bien en una
situación jurídica concreta pueden concurrir el interés
colectivo o difuso y el interés legítimo, lo cierto es que tal
asociación no es absoluta e indefectible; pues es factible que
un juzgador se encuentre con un caso en el cual exista un
interés legítimo individual en virtud de que, la afectación o

7
posición especial frente al ordenamiento jurídico, sea una
situación no sólo compartida por un grupo formalmente
identificable, sino que redunde también en una persona
determinada que no pertenezca a dicho grupo. Incluso, podría
darse el supuesto de que la afectación redunde de forma
exclusiva en la esfera jurídica de una persona determinada,
en razón de sus circunstancias específicas. En suma, debido
a su configuración normativa, la categorización de todas las
posibles situaciones y supuestos del interés legítimo, deberá
ser producto de la labor cotidiana de los diversos juzgadores
de amparo al aplicar dicha figura jurídica, ello a la luz de los
lineamientos emitidos por esta Suprema Corte, debiendo
interpretarse acorde a la naturaleza y funciones del juicio de
amparo, esto es, buscando la mayor protección de los
derechos fundamentales de las personas.

Contradicción de tesis 111/2013. Entre las sustentadas por la


Primera y la Segunda Salas de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación. 5 de junio de 2014. Mayoría de ocho votos de
los Ministros José Ramón Cossío Díaz, José Fernando
Franco González Salas, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, Luis
María Aguilar Morales, Sergio A. Valls Hernández, Olga
Sánchez Cordero de García Villegas, Alberto Pérez Dayán y
Juan N. Silva Meza; votó en contra Margarita Beatriz Luna
Ramos. Ausentes: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Jorge Mario
Pardo Rebolledo. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.
Secretario: Javier Mijangos y González.

Tesis y/o criterios contendientes:

El sustentado por la Primera Sala de la Suprema Corte de


Justicia de la Nación, al resolver el amparo en revisión
366/2012, y el diverso sustentado por la Segunda Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver los
amparos en revisión 553/2012, 684/2012 y 29/2013.

El Tribunal Pleno, el seis de noviembre en curso, aprobó, con


el número 50/2014 (10a.), la tesis jurisprudencial que
antecede. México, Distrito Federal, a seis de noviembre de
dos mil catorce.

Esta tesis se publicó el viernes 14 de noviembre de 2014 a las


09:20 horas en el Semanario Judicial de la Federación y, por
ende, se considera de aplicación obligatoria a partir del
martes 18 de noviembre de 2014, para los efectos previstos
en el punto séptimo del Acuerdo General Plenario 19/2013.

8
Por último ofrecemos el siguiente mapa conceptual que esquematiza lo referido en
párrafos anteriores.

3. Partes en el juicio de amparo.

El amparo es un medio de control constitucional que reviste la forma de un


proceso. Todo proceso necesita al menos de dos partes: “la que invoca la
providencia del juez y aquella contra la cual se invoca dicha providencia… Hay,
pues, en todo caso, entre las partes del proceso, una relación de necesaria
reciprocidad: un sujeto activo y un sujeto pasivo: una parte que ataca y otra que
resiste…”, según expresa Piero Calamandrei en su libro “Derecho procesal civil”.1

Ahora bien, en el proceso de amparo la calidad de sujeto activo corresponde al


“quejoso”, mientras que la de sujeto pasivo será para la “autoridad responsable”.
En forma complementaria la Ley de Amparo reconoce la calidad de parte al

1
Piero Calamandrei citado por Ruiz Torres, Humberto Enrique, “Curso General de Amparo,
Colección de textos jurídicos universitarios”, Editorial Oxford University Press, 2007, pp 253 y 258.

9
“tercero interesado”, como interviniente adhesivo litisconsorcial2; yal Ministerio
Público Federal, quien tiene encomendada la tutela del interés público.

De conformidad con lo dispuesto por el artículo 5º, de la Ley de Amparo:

“Artículo 5º. Son partes en el juicio de amparo:

“I. El quejoso, teniendo tal carácter quien aduce ser titular de


un derecho subjetivo o de un interés legítimo individual o
colectivo, siempre que alegue que la norma, acto u omisión
reclamados violan los derechos previstos en el artículo 1o de
la presente Ley y con ello se produzca una afectación real y
actual a su esfera jurídica, ya sea de manera directa o en
virtud de su especial situación frente al orden jurídico.

“El interés simple, en ningún caso, podrá invocarse como


interés legítimo. La autoridad pública no podrá invocar interés
legítimo.

“El juicio de amparo podrá promoverse conjuntamente por dos


o más quejosos cuando resientan una afectación común en
sus derechos o intereses, aun en el supuesto de que dicha
afectación derive de actos distintos, si éstos les causan un
perjuicio análogo y provienen de las mismas autoridades.

“Tratándose de actos o resoluciones provenientes de


tribunales judiciales, administrativos, agrarios o del trabajo, el
quejoso deberá aducir ser titular de un derecho subjetivo que
se afecte de manera personal y directa;

“La víctima u ofendido del delito podrán tener el carácter de


quejosos en los términos de esta Ley.

“II. La autoridad responsable, teniendo tal carácter, con


independencia de su naturaleza formal, la que dicta, ordena,
ejecuta o trata de ejecutar el acto que crea, modifica o
extingue situaciones jurídicas en forma unilateral y obligatoria;
u omita el acto que de realizarse crearía, modificaría o
extinguiría dichas situaciones jurídicas.

“Para los efectos de esta Ley, los particulares tendrán la


calidad de autoridad responsable cuando realicen actos
equivalentes a los de autoridad, que afecten derechos en los

2
Ferrer Mac-Gregor Poisot, Eduardo y Rubén Sánchez Gil; “El nuevo juicio de Amparo. Guía de la
reforma constitucional y la nueva Ley de Amparo”; Editorial Porrúa UNAM; 6ª ed.; 2014. pág. 110.

10
términos de esta fracción, y cuyas funciones estén
determinadas por una norma general.

“III. El tercero interesado, pudiendo tener tal carácter:

“a) La persona que haya gestionado el acto reclamado o


tenga interés jurídico en que subsista;

“b) La contraparte del quejoso cuando el acto reclamado


emane de un juicio o controversia del orden judicial,
administrativo, agrario o del trabajo; o tratándose de persona
extraña al procedimiento, la que tenga interés contrario al del
quejoso;

“c) La víctima del delito u ofendido, o quien tenga derecho a la


reparación del daño o a reclamar la responsabilidad civil,
cuando el acto reclamado emane de un juicio del orden penal
y afecte de manera directa esa reparación o responsabilidad;

“d) El indiciado o procesado cuando el acto reclamado sea el


no ejercicio o el desistimiento de la acción penal por el
Ministerio Público;

“e) El Ministerio Público que haya intervenido en el


procedimiento penal del cual derive el acto reclamado,
siempre y cuando no tenga el carácter de autoridad
responsable.

“IV. El Ministerio Público Federal en todos los juicios, donde


podrá interponer los recursos que señala esta Ley, y los
existentes en amparos penales cuando se reclamen
resoluciones de tribunales locales, independientemente de las
obligaciones que la misma ley le precisa para procurar la
pronta y expedita administración de justicia.

“Sin embargo, en amparos indirectos en materias civil y


mercantil, y con exclusión de la materia familiar, donde sólo
se afecten intereses particulares, el Ministerio Público Federal
podrá interponer los recursos que esta Ley señala, sólo
cuando los quejosos hubieren impugnado la
constitucionalidad de normas generales y este aspecto se
aborde en la sentencia.”

11
3.1 Quejoso.

El quejoso es el titular de la acción de amparo, consecuentemente, asume la


calidad de sujeto activo o demandante. Puede tratarse de una persona física,
mayor o menor de edad, nacional o extranjera, persona moral, nacional o
extranjera, o bien de una persona moral oficial.

Debe ser titular de un interés jurídico o cuando menos legítimo y resentir un


agravio directo o en vía de consecuencia, respectivamente, en éstos.

Además en términos de lo previsto por el artículo 6º, de la Ley de Amparo:“el


quejoso podrá hacerlo [solicitar el amparo] por sí, por su representante legal o por
su apoderado, o por cualquier persona en los casos previstos en esta Ley.

“[Y] Cuando el acto reclamado derive de un procedimiento penal, podrá


promoverlo, además, por conducto de su defensor o de cualquier persona en los
casos en que esta Ley lo permita.”

3.1.1 Clases de quejosos.

3.1.1.1 Personas físicas.

Todas las personas físicas titulares de un interés jurídico o legítimo que


consideren que han sido agraviadas por un acto de autoridad pueden figurar como
quejoso en el proceso de amparo.

Incluso los menores de edad y los demás incapaces pueden tener tal calidad,
pero deberán actuar en principio a través de sus representantes, salvo que éstos
se hallen impedidos, ausentes, se ignore quienes sean o no quisieran hacerlo;
situaciones en las que operará la regla establecida en el artículo 8º, de la ley, a
saber:

“Artículo 8º. El menor de edad, persona con discapacidad o


mayor sujeto a interdicción podrá pedir amparo por sí o por
cualquier persona en su nombre sin la intervención de su
legítimo representante cuando éste se halle ausente, se
ignore quién sea, esté impedido o se negare a promoverlo. El
órgano jurisdiccional, sin perjuicio de dictar las providencias
que sean urgentes, le nombrará un representante especial
para que intervenga en el juicio, debiendo preferir a un familiar
cercano, salvo cuando haya conflicto de intereses o motivo
que justifiquen la designación de persona diversa.

12
“Si el menor hubiere cumplido catorce años, podrá hacer la
designación de representante en el escrito de demanda.”

3.1.1.2 Personas morales.

Las personas morales o jurídico-colectivas, pueden ser de dos tipos:de derecho


privado y de derecho público u oficiales.

a) Personas morales privadas.

También llamadas personas colectivas o personas jurídicas se conforman por


varios individuos a los cuales el Derecho considera como una sola entidad con
personalidad y patrimonio distintos a los de las personas que la integran para que
obre plenamente en la vida jurídica.

Para efectos de solicitar el amparo, las personas morales de derecho privado


podrán hacerlo a través de sus representantes legales de conformidad con sus
estatutos internos.

b) Personas morales oficiales.

Se les denomina de este modo a la Nación, los Estados, el Distrito Federal, los
municipios y las demás corporaciones de carácter público reconocidas por la ley.

Estos entes, podrán solicitar amparo exclusivamente cuando renunciando a su


potestad de imperio se encuentren en un plano de igualdad respecto de los
gobernados; es decir, cuando se comporten como particulares y, en tal calidad,
resienten un acto autoritario que afecta sus intereses patrimoniales.

En éstos casos les será aplicable la regla contenida en el artículo 7º, de la Ley de
Amparo, que dispone:

“Artículo 7º. La Federación, los Estados, el Distrito Federal,


los municipios o cualquier persona moral pública podrán
solicitar amparo por conducto de los servidores públicos o
representantes que señalen las disposiciones aplicables,
cuando la norma general, un acto u omisión los afecten en su
patrimonio respecto de relaciones jurídicas en las que se
encuentren en un plano de igualdad con los particulares.

13
“Las personas morales oficiales estarán exentas de prestar
las garantías que en esta Ley se exige a las partes.”

Lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo citado, hace alusión al principio de


“solvencia del Estado”, por virtud del cual se reconoce que éste siempre estará en
aptitud de responder por sus actos.º

3.2 Autoridad responsable.

Órgano generalmente estatal (independientemente de su naturaleza formal:


órgano centralizado, organismo descentralizado, órgano desconcentrado,
organismo constitucional autónomo, etc.), que de hecho o derecho, se encuentra
investido de facultades de imperio para decidir o ejecutar actos de carácter
positivo, negativo o meras abstenciones, que crean, modifican o extinguen
situaciones jurídicas o materiales concretas, mismas que trascienden a los
particulares-gobernados, respecto de los cuales se encuentran en una relación de
supra-subordinación; y que, para el cumplimiento de sus determinaciones puede
hacer uso de la fuerza pública por sí o a través de otro ente de gobierno.

De acuerdo con el segundo párrafo, de la fracción II, del artículo 5º, de la ley de la
materia: “…los particulares tendrán la calidad de autoridad responsable cuando
realicen actos equivalentes a los de autoridad, que afecten derechos en los
términos de esta fracción, y cuyas funciones estén determinadas por una norma
general.”

3.3 Tercero interesado.

En la doctrina procesal, un tercero es el sujeto ajeno a la controversia.


Contrariamente a ello el tercero interesado es una auténtica parte en el proceso de
amparo. Genéricamente es toda persona que cuenta con un interés jurídico
contrario al del quejoso, es decir, se beneficia del acto autoritario reclamado por el
quejoso en el amparo, y por ende, su pretensión consiste en que éste subsista,
pugnando por que el juicio sea sobreseído o bien se niegue al quejoso el amparo y
protección de la justicia Federal.

El legislador de amparo enunció en el texto del artículo 5º, fracción III, varias
hipótesis a partir de las cuales se puede considerar que existe tercero interesado,
a saber:

“a) La persona que haya gestionado el acto reclamado o


tenga interés jurídico en que subsista;

14
“b) La contraparte del quejoso cuando el acto reclamado
emane de un juicio o controversia del orden judicial,
administrativo, agrario o del trabajo; o tratándose de persona
extraña al procedimiento, la que tenga interés contrario al del
quejoso;

“c) La víctima del delito u ofendido, o quien tenga derecho a la


reparación del daño o a reclamar la responsabilidad civil,
cuando el acto reclamado emane de un juicio del orden penal
y afecte de manera directa esa reparación o responsabilidad;

“d) El indiciado o procesado cuando el acto reclamado sea el


no ejercicio o el desistimiento de la acción penal por el
Ministerio Público;

“e) El Ministerio Público que haya intervenido en el


procedimiento penal del cual derive el acto reclamado,
siempre y cuando no tenga el carácter de autoridad
responsable.”

Sirven de apoyo para mejor comprensión del tema los criterios jurisprudenciales
siguientes:

Época: Décima Época


Registro: 2007667
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Tipo de Tesis: Aislada
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Libro 11, Octubre de 2014, Tomo III
Materia(s): Común
Tesis: I.1o.A.E.17 K (10a.)
Página: 2965

TERCERO INTERESADO EN EL JUICIO DE AMPARO. EL


ELEMENTO QUE LO CARACTERIZA ES UN INTERÉS
CONTRARIO AL DEL QUEJOSO (LEGISLACIÓN VIGENTE
A PARTIR DEL 3 DE ABRIL DE 2013).

La similitud que existe entre la Ley de Amparo abrogada y la


actual, por cuanto a la literalidad de sus respectivos artículos
5o., fracción III, lleva a sostener -en congruencia con la
jurisprudencia de la Segunda Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, de rubro: "TERCERO PERJUDICADO.
QUIÉNES TIENEN ESTE CARÁCTER EN EL AMPARO
ADMINISTRATIVO.", publicada en el Semanario Judicial de la
Federación, Séptima Época, Volumen 6, Tercera Parte,
página 131- que los supuestos definidos en el precepto

15
vigente a partir del 3 de abril de 2013, no agotan todos los
casos en que debe reconocerse a una persona la calidad de
tercero interesado, los cuales se caracterizan por un elemento
común, consistente en que cada uno encierra un interés
contrario al del quejoso; de ahí que para ubicar en ellos un
nuevo y/o distinto supuesto, éste necesariamente deberá
presentar dicha particularidad, al ser ésta el rasgo que unifica
los casos expresamente puntualizados por el legislador y, por
ende, el que identifica la figura que regula la porción
normativa referida.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO EN


MATERIA ADMINISTRATIVA ESPECIALIZADO EN
COMPETENCIA ECONÓMICA, RADIODIFUSIÓN Y
TELECOMUNICACIONES, CON RESIDENCIA EN EL
DISTRITO FEDERAL Y JURISDICCIÓN EN TODA LA
REPÚBLICA.

Queja 39/2014. Coca Cola Femsa, S.A.B. de C.V. 10 de julio


de 2014. Unanimidad de votos. Ponente: Rosa Elena
González Tirado. Secretaria: María Eugenia Martínez Carrillo.

Esta tesis se publicó el viernes 10 de octubre de 2014 a las


09:30 horas en el Semanario Judicial de la Federación.

Época: Décima Época


Registro: 2007666
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Tipo de Tesis: Aislada
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Libro 11, Octubre de 2014, Tomo III
Materia(s): Común
Tesis: I.1o.A.E.18 K (10a.)
Página: 2965

TERCERO INTERESADO. EL INTERÉS LEGÍTIMO NO


ESTÁ PREVISTO PARA IDENTIFICARLO EN EL JUICIO DE
AMPARO.

El artículo 107 de la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos, producto de la reforma publicada en el
Diario Oficial de la Federación el 6 de junio de 2011, denota
que el interés legítimo incorporado al marco actual del juicio
de amparo, sólo puede ser invocado en éste por el quejoso;
de ahí que no está previsto para identificar al tercero
interesado.

16
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO EN
MATERIA ADMINISTRATIVA ESPECIALIZADO EN
COMPETENCIA ECONÓMICA, RADIODIFUSIÓN Y
TELECOMUNICACIONES, CON RESIDENCIA EN EL
DISTRITO FEDERAL Y JURISDICCIÓN EN TODA LA
REPÚBLICA.

Queja 39/2014. Coca Cola Femsa, S.A.B. de C.V. 10 de julio


de 2014. Unanimidad de votos. Ponente: Rosa Elena
González Tirado. Secretaria: María Eugenia Martínez Carrillo.

Esta tesis se publicó el viernes 10 de octubre de 2014 a las


09:30 horas en el Semanario Judicial de la Federación.

3.4 Ministerio Público de la Federación.

En su calidad de representante social, es una parte equilibradora del proceso de


amparo que vela por el respeto a las normas que rigen el procedimiento.

De conformidad con lo dispuesto por la fracción IV, del artículo 5º, de la Ley, le es
dable promover los recursos que la ley establece:

“IV. El Ministerio Público Federal en todos los juicios, donde


podrá interponer los recursos que señala esta Ley, y los
existentes en amparos penales cuando se reclamen
resoluciones de tribunales locales, independientemente de las
obligaciones que la misma ley le precisa para procurar la
pronta y expedita administración de justicia.

“Sin embargo, en amparos indirectos en materias civil y


mercantil, y con exclusión de la materia familiar, donde sólo
se afecten intereses particulares, el Ministerio Público Federal
podrá interponer los recursos que esta Ley señala, sólo
cuando los quejosos hubieren impugnado la
constitucionalidad de normas generales y este aspecto se
aborde en la sentencia.”

17
4. Capacidad, legitimación y personalidad.

4.1 Capacidad.

De acuerdo con Giuseppe Chiovenda, por capacidad puede entenderse la aptitud


legal de un sujeto para ser parte en el proceso (capacidad de ser parte), lo mismo
que para comparecer en juicio a fin de realizar actos procesales en nombre propio
o por cuenta de otro.3

De esta forma tienen capacidad de ser parte en el proceso de amparo quien


resulte ser quejoso, a quien se le tenga como autoridad responsable, quien sea
citado como tercero perjudicado o quien funja legalmente como agente del
Ministerio Publico de la Federación adscrito al tribunal de amparo. Entre estos
sujetos ya sabemos que el quejoso es el titular de la acción de amparo, es decir,
quien tiene legitimación activa en el proceso, mientras que otros serán
demandados (autoridad responsable) o intervencionistas adherentes
litisconsorciales (tercero interesado),quienes tienen legitimación pasiva en el
proceso.

En otras palabras, la capacidad de cada uno de los sujetos que intervengan en el


proceso estará determinada por la forma en que desplieguen su actividad en el
mismo.

Así, el quejoso persona física podrá realizar actos procesales por sí o por su
representante, las personas morales de derecho privado por quienes válidamente
las representen, las personas morales oficiales por los funcionario o
representantes que designen las leyes o las normas de carácter general que
resulten suficientes; las autoridades responsables por sí o por quienes autoricen
las leyes o las normas de carácter general que sean suficientes; el tercero
interesado por sí o por quien lo represente en tanto que el Ministerio Publico de la
Federación, por el agente respectivo.

4.2 Legitimación.

En opinión de Eduardo J. Couture citado por Ovalle Favela, la legitimación ad


processum es la “…aptitud o idoneidad para actuar en un proceso, en el ejercicio
de un derecho propio o en representación de otro”4. De lo anterior se desprende

3
Chiovenda Giuseppe citado por Ruiz Torres Humberto Enrique, op.cit. pp 247 y 248.
4
Ovalle Fabela José, “Las controversias Constitucionales y los Órganos Autónomos”, consultado
en línea el 15 de marzo, disponible en
http://biblio.juridicas.unam.mx/revista/pdf/CuestionesConstitucionales/25/ard/ard4.pdf

18
que los conceptos de capacidad procesal y de legitimación ad processum, en
realidad son uno solo.

La legitimación ad causam consiste en la autorización que la ley otorga a una


persona para ser parte en un proceso determinado, por su vinculación especifica
en el litigio. De ahí que una persona puede tener capacidad para ser parte y
capacidad (o legitimación) procesal por estar en aptitud de comparecer a juicio.
Pero normalmente no basta con estas condiciones generales y abstractas de las
personas. Regularmente las leyes exigen que tenga, además, la condición
particular y concreta de la legitimación en la causa, que deriva de su vinculación
con el litigio objeto del proceso de que se trate.

4.3 Personalidad.

Al término personalidad se le han atribuido dos diversos significados. El primero


de ellos es tener la calidad que la ley exige para comparecer en el proceso y
realizar los actos correspondientes al mismo. Esto quiere decir que se ha
equiparado a la personalidad con la capacidad procesal y, por tanto, con la
legitimación ad processum. El segundo, separa a la personalidad de cualquier
relación con la capacidad procesal y con la legitimación y lo reduce a un acto del
juzgador, consistente en el reconocimiento hecho a un sujeto para que pueda
actuar válidamente en el proceso.

En conclusión, la capacidad para ser parte o


legitimación en la causa se establece en el
artículo 5º de la Ley de Amparo; mientras que la
capacidad procesal o legitimación en el proceso
(para comparecer y actuar en el proceso) puede
ser desplegada, conforme a las previsiones
establecidas en la ley por sí o por un tercero, de
conformidad con lo dispuesto por los artículos 6º
al 16, de la misma norma.

5. Plazos para la presentación de la demanda de amparo.

Plazo, es un período, lapso o intervalo de tiempo dentro del cual se puede y debe
ejercer una acción o realizar válidamente cualquier acto procesal ante una
autoridad.

19
Los plazos para la presentación de la demanda de amparo, están regulados en el
Capítulo II, de la Ley de Amparo, de los artículos 17 al 23.

Como regla general tenemos que los plazos se computarán a partir del día
siguiente a aquél en que surta efectos conforme a la ley del acto, la notificación al
quejoso del acto o resolución que reclame o a aquel en que haya tenido
conocimiento o se ostente sabedor del actor reclamado, salvo las excepciones que
la propia ley señala y que más adelante mencionaremos (artículo 18).

Además, los plazos se computan por días hábiles, los cuales son todos los del año
excepción hecha de aquellos señalados en el artículo 19, de la Ley de Amparo.5

Para tener claros los diferentes plazos que se tienen para presentar la demanda
de amparo, nos permitimos añadir el cuadro siguiente:

5
Artículo 19. Son días hábiles para la promoción, substanciación y resolución de los juicios de
amparo todos los del año, con excepción de los sábados y domingos, uno de enero, cinco de
febrero, veintiuno de marzo, uno y cinco de mayo, dieciséis de septiembre, doce de octubre, veinte
de noviembre y veinticinco de diciembre, así como aquellos en que se suspendan las labores en el
órgano jurisdiccional ante el cual se tramite el juicio de amparo, o cuando no pueda funcionar por
causa de fuerza mayor.

20
6. Autoridades competentes para conocer del amparo.

El artículo 33, de la Ley de Amparo, señala qué autoridades son competentes para
conocer del amparo, a saber:

“Artículo 33. Son competentes para conocer del juicio de


amparo:

“I. La Suprema Corte de Justicia de la Nación;

“II. Los tribunales colegiados de circuito;

“III. Los tribunales unitarios de circuito;

“IV. Los juzgados de distrito; y

“V. Los órganos jurisdiccionales de los poderes judiciales de


los Estados y del Distrito Federal, en los casos previstos por
esta Ley.”

6.1 Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Esencialmente, en materia de amparo, a nuestro Máximo Tribunal, ya sea


actuando en Pleno o en Salas, le corresponde conocer de:

• Amparos indirectos en revisión en los que subsistiendo la materia de


constitucionalidad de leyes federales o tratados internacionales, no exista
precedente y, a su juicio, se requiera fijar un criterio de importancia y
trascendencia para el orden jurídico nacional y, además, en el caso de los
interpuestos contra sentencias dictadas por los Tribunales Colegiados de
Circuito, revistan interés excepcional.
• Amparos directos respecto de los cuales decida ejercer su facultad de
atracción en términos de lo dispuesto por el artículo 40, de la Ley de
Amparo.
• Amparos directos en revisión.
• Para conocer de las solicitudes de atención prioritaria, en términos de lo
previsto en los artículos 4º, de la Ley de Amparo.
• Las recusaciones, excusas o impedimentos de los Ministros.
• Los asuntos en los que se proponga pronunciarse en términos de lo
previsto en la fracción XVI del artículo 107 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, sobre:

a) La justificación del incumplimiento de las autoridades vinculadas al


acatamiento de una sentencia concesoria;

21
b) La separación del cargo y/o consignación de los servidores públicos
contumaces en el cumplimento de una sentencia de amparo;
c) La separación de la autoridad que haya incurrido en la repetición
del acto reclamado y la vista correspondiente al Ministerio Público
Federal, incluso cuando se haya revocado el acto repetitivo, si al
conocer de un incidente de inejecución o de una inconformidad de
las previstas en el artículo 201, fracción III, de la Ley de Amparo,
así lo acuerda la Sala respectiva y el Pleno lo estima justificado, y
d) La procedencia del cumplimiento sustituto de una sentencia de
amparo que se pretenda decretar de oficio, previo desahogo del
incidente previsto en el párrafo tercero del artículo 205, de la Ley de
Amparo, substanciado por el Presidente de este Alto Tribunal; así
como de la procedencia del cumplimiento sustituto de una
sentencia de amparo solicitado por cualquiera de las partes, cuando
el tribunal de amparo que conoció del incidente previsto en el
párrafo tercero del artículo 205, de la Ley de Amparo, haya emitido
opinión favorable.

• Las contradicciones entre tesis sustentadas por las Salas de la Suprema


Corte de Justicia de la Nación, así como las suscitadas entre los Plenos de
Circuito y/o los Tribunales Colegiados de un diverso Circuito.
• Para conocer del recurso de queja interpuesto en términos de lo previsto en
el artículo 97, fracción I, inciso h), de la Ley de Amparo, contra la resolución
dictada por el órgano jurisdiccional que haya conocido de la primera
instancia del juicio de amparo, en la que una vez desahogado el incidente
previsto en el párrafo tercero, del artículo 205, de dicha Ley, estime
improcedente el cumplimiento sustituto solicitado por cualquiera de las
partes.
• Los recursos de inconformidad previstos en el artículo 201, de la Ley de
Amparo, cuando así lo requiera la Sala en la que esté radicado el asunto
respectivo y el Pleno lo estime justificado.

6.2 Tribunales Colegiados de Circuito.

El artículo 34, de la Ley de Amparo, establece que serán competentes para


conocer de:

• Amparo directo.

En éstos casos, “La competencia de los tribunales se fija de acuerdo con la


residencia de la autoridad que haya dictado el acto reclamado y, en su
caso, atendiendo a la especialización por materia.

22
“En materia agraria y en los juicios en contra de tribunales federales de lo
contencioso administrativo, es competente el tribunal colegiado de circuito
que tenga jurisdicción en donde el acto reclamado deba tener ejecución,
trate de ejecutarse, se esté ejecutando o se haya ejecutado; si el acto
reclamado puede tener ejecución en más de un circuito o ha comenzado a
ejecutarse en uno de ellos y sigue ejecutándose en otro, es competente el
tribunal colegiado de circuito que primero hubiere recibido la demanda; en
su defecto, aquél que dicte acuerdo sobre la misma.”

También serán competentes para conocer de:

• Amparo indirecto en revisión.


• Los demás recursos previstos en la Ley de Amparo.

En complemento, a lo anterior y con mayor precisión el Punto Tercero, del


Acuerdo General 5/2013, del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, establece que los Colegiados conocerán:

• Los recursos de revisión en contra de sentencias pronunciadas por los


Jueces de Distrito o los Tribunales Unitarios de Circuito, cuando:

a) No obstante haberse impugnado una ley federal o un tratado


internacional, por estimarlos directamente violatorios de un
precepto de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, o se hubiere planteado la interpretación directa de
uno de ellos, en la sentencia recurrida no se hubiere abordado el
estudio de esas cuestiones por haberse sobreseído en el juicio o
habiéndose pronunciado sobre tales planteamientos, en los
agravios se hagan valer causas de improcedencia.

Lo anterior se concretará sólo cuando el sobreseimiento


decretado o los agravios planteados se refieran a la totalidad de
los quejosos o de los preceptos impugnados, y en todos aquellos
asuntos en los que la materia de la revisión no dé lugar a que,
con independencia de lo resuelto por el Tribunal Colegiado de
Circuito, deba conocer necesariamente la Suprema Corte de
Justicia de la Nación;

b) En la demanda se hubiere impugnado una ley local, un


reglamento federal o local, o cualquier disposición de observancia
general, salvo aquéllos en los que el análisis de constitucionalidad
respectivo implique fijar el alcance de un derecho humano
previsto en tratados internacionales de los que el Estado
Mexicano sea parte, respecto del cual no exista jurisprudencia del
Pleno o de las Salas de este Alto Tribunal, sin menoscabo de que

23
la Sala en la que se radique el recurso respectivo determine que
su resolución corresponde a un Tribunal Colegiado de Circuito;
c) Habiéndose planteado la inconstitucionalidad de leyes federales,
subsista la materia de constitucionalidad de éstas, y exista
jurisprudencia del Pleno o de las Salas de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, y
d) Los amparos en revisión en los que, sobre el tema debatido, se
integre, aunque no se haya publicado, jurisprudencia del Pleno o
de las Salas; o cuando existan tres precedentes emitidos
indistintamente por el Pleno o las Salas, en forma ininterrumpida y
en el mismo sentido, y no se hubiere alcanzado votación idónea
para integrar jurisprudencia.

• Los incidentes de inejecución derivados del incumplimiento de una


sentencia de amparo, del incidente de repetición del acto reclamado y del
incidente de inejecución derivado de la falta de acatamiento de lo resuelto
en un incidente para la determinación de la forma y cuantía de la restitución
correspondiente al cumplimiento sustituto de una sentencia de amparo,
conforme a lo dispuesto en el Acuerdo General Plenario respectivo.

6.3 Tribunales Unitarios de Circuito.

Estos tribunales solamente conocerán de los juicios de amparo indirecto; ya sea


que éstos:

a) Sean promovidos contra actos emanados de otros tribunales unitarios de


circuito, de acuerdo con lo establecido por el artículo 36, de la Ley de
Amparo.
b) En uso de la jurisdicción concurrente prevista por el primer párrafo, de la
fracción XII, del artículo 107 constitucional, cuando la violación a los
derechos fundamentales consagrados en los artículos 16, en materia penal,
19 y 20, del mismo ordenamiento, las cometa un Juez de Distrito de
Procesos Penales Federales.

6.4 Juzgados de Distrito.

De conformidad con lo dispuesto por el artículo 35, de la ley, los juzgados de


distrito tienen competencia originaria para conocer del juicio de amparo indirecto.

Para fijar la competencia por territorio, se toma en cuenta siempre el “principio de


ejecución del acto reclamado”, regulado en el artículo 37, de la ley de la materia:

24
“Artículo 37. Es juez competente el que tenga jurisdicción en
el lugar donde el acto que se reclame deba tener ejecución,
trate de ejecutarse, se esté ejecutando o se haya ejecutado.
Si el acto reclamado puede tener ejecución en más de un
distrito o ha comenzado a ejecutarse en uno de ellos y sigue
ejecutándose en otro, es competente el juez de distrito ante el
que se presente la demanda. Cuando el acto reclamado no
requiera ejecución material es competente el juez de distrito
en cuya jurisdicción se haya presentado la demanda.”

6.5 Órganos jurisdiccionales de los poderes judiciales de los Estados y del


Distrito Federal.

Igualmente, en términos de lo dispuesto por la Constitución y el artículo 35,


segundo párrafo, de la Ley de Amparo, las autoridades del orden común pueden:

• Conocer de amparo indirecto cuando actúen en términos de la multicitada


fracción XII, del artículo107, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos que en su primer párrafo establece la juridicción
concurrente; o bien,
• Auxiliar a los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial de la Federaciónen
materia de amparo indirecto, en términos de lo previsto por los artículos
107, fracción XII, segundo párrafo, y 159, de la Ley de Amparo,
exclusivamente cuando se trata de actos de emergencia, de los enunciados
en el artículo 15, de la ley; y en el lugar donde se susciten no exista Juez de
Distrito; quedando obligados por esas circunstancias a admitir a trámite la
demanda y ordenar la suspensión de oficio de los actos reclamados para
posteriormente remitir el expediente respectivo al Juez de Distrito
competente para que resuelva el fondo de la cuestión planteada
(jurisdicción auxiliar).

7. Juicio de amparo en línea.

Aunque aún incipiente en su uso, la posibilidad de tramitar juicios de amparo en


línea es ya una realidad de conformidad con lo dispuesto por el artículo 3º, de la
Ley de Amparo, a saber:

“Artículo 3o. En el juicio de amparo las promociones deberán


hacerse por escrito.

“Podrán ser orales las que se hagan en las audiencias,


notificaciones y comparecencias autorizadas por la ley,

25
dejándose constancia de lo esencial. Es optativo para el
promovente presentar su escrito en forma impresa o
electrónicamente.

“(…).

“Los escritos en forma electrónica se presentarán mediante el


empleo de las tecnologías de la información, utilizando la
Firma Electrónica conforme la regulación que para tal efecto
emita el Consejo de la Judicatura Federal.

“La Firma Electrónica es el medio de ingreso al sistema


electrónico del Poder Judicial de la Federación y producirá los
mismos efectos jurídicos que la firma autógrafa, como opción
para enviar y recibir promociones, documentos,
comunicaciones y notificaciones oficiales, así como consultar
acuerdos, resoluciones y sentencias relacionadas con los
asuntos competencia de los órganos jurisdiccionales.

“En cualquier caso, sea que las partes promuevan en forma


impresa o electrónica, los órganos jurisdiccionales están
obligados a que el expediente electrónico e impreso coincidan
íntegramente para la consulta de las partes.

“El Consejo de la Judicatura Federal, mediante reglas y


acuerdos generales, determinará la forma en que se deberá
integrar, en su caso, el expediente impreso.

“Los titulares de los órganos jurisdiccionales serán los


responsables de vigilar la digitalización de todas las
promociones y documentos que presenten las partes, así
como los acuerdos, resoluciones o sentencias y toda
información relacionada con los expedientes en el sistema, o
en el caso de que éstas se presenten en forma electrónica, se
procederá a su impresión para ser incorporada al expediente
impreso. Los secretarios de acuerdos de los órganos
jurisdiccionales darán fe de que tanto en el expediente
electrónico como en el impreso, sea incorporada cada
promoción, documento, auto y resolución, a fin de que
coincidan en su totalidad. El Consejo de la Judicatura Federal,
en ejercicio de las facultades que le confiere la Ley Orgánica
del Poder Judicial de la Federación, emitirá los acuerdos
generales que considere necesarios a efecto de establecer las
bases y el correcto funcionamiento de la Firma Electrónica.

“No se requerirá Firma Electrónica cuando el amparo se


promueva en los términos del artículo 15 de esta Ley.”

26
Como puede observarse, ya es factible no sólo presentar la demanda de amparo
electrónicamente, sino la tramitación íntegra del expediente y sus recursos
relacionados por esta vía; lamentablemente, su cabal implementación se enfrenta
a serios problemas presupuestales y materiales; amén de la idiosincrasia del foro
que tiende a desconfiar de las nuevas tecnologías en cuanto a su seguridad y
efectividad.

Entre las disposiciones de la Ley de Amparo que se refieren al tema tenemos:

“Artículo 21. (…)

“La presentación de las demandas o las promociones de


término en forma electrónica a través de la Firma Electrónica,
podrán enviarse hasta las veinticuatro horas del día de su
vencimiento.

“(…).”

“Artículo 22. Los plazos se contarán por días hábiles,


comenzarán a correr a partir del día siguiente al en que surta
sus efectos la notificación y se incluirá en ellos el del
vencimiento, inclusive para las realizadas en forma electrónica
a través del uso de la Firma Electrónica, salvo en materia
penal, en donde se computarán de momento a momento.

“(…).”

“Artículo 23. Si alguna de las partes reside fuera de la


jurisdicción del órgano de amparo que conozca o deba
conocer del juicio, la demanda y la primera promoción del
tercero interesado podrán presentarse, dentro de los plazos
legales, en la oficina pública de comunicaciones del lugar de
su residencia, en la más cercana en caso de no haberla, o
bien, en forma electrónica a través del uso de la Firma
Electrónica.”

“Artículo 24. (…).

“(…).

“Cuando el quejoso y el tercero interesado cuenten con Firma


Electrónica y pretendan que los autorizados en términos del
párrafo anterior, utilicen o hagan uso de ésta en su
representación, deberán comunicarlo al órgano jurisdiccional

27
correspondiente, señalando las limitaciones o revocación de
facultades en el uso de la misma.”

“Artículo 25. Las notificaciones al titular del Poder Ejecutivo


Federal se entenderán con el titular de la Secretaría de
Estado, de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal o de la
Procuraduría General de la República, que deba representarlo
en el juicio de amparo, de acuerdo con lo dispuesto en el
acuerdo general al que hace referencia el artículo 9o de esta
Ley.

“Las notificaciones a las entidades a que se hace referencia


en el párrafo anterior deberán ser hechas por medio de oficio
impreso dirigido al domicilio oficial que corresponda o en
forma digital a través del uso de la Firma Electrónica.”

“Artículo 26. Las notificaciones en los juicios de amparo se


harán:

“(…)

“IV. Por vía electrónica, a las partes que expresamente así lo


soliciten, y que previamente hayan obtenido la Firma
Electrónica.”

“Artículo 30. Las notificaciones por vía electrónica se


sujetarán a las reglas siguientes:

“I. A los representantes de las autoridades responsables y a


las autoridades que tengan el carácter de terceros
interesados, así como cualesquier otra que tuviere
intervención en el juicio, la primera notificación deberá
hacerse por oficio impreso, en los términos precisados en el
artículo 28 de esta Ley y excepcionalmente a través de oficio
digitalizado mediante la utilización de la Firma Electrónica.

“A efecto de dar cumplimiento a lo dispuesto por el párrafo


anterior, cuando el domicilio se encuentre fuera del lugar del
juicio, la primera notificación se hará por correo, en pieza
certificada con acuse de recibo por medio de oficio
digitalizado, con la utilización de la Firma Electrónica.

“En todos los casos la notificación o constancia respectiva se


agregará a los autos.

28
“Las autoridades responsables que cuenten con Firma
Electrónica están obligadas a ingresar al sistema electrónico
del Poder Judicial de la Federación todos los días y obtener la
constancia a que se refiere la fracción III del artículo 31 de
esta Ley, en un plazo máximo de dos días a partir de que el
órgano jurisdiccional la hubiere enviado, con excepción de las
determinaciones dictadas en el incidente de suspensión en
cuyo caso el plazo será de veinticuatro horas.

“De no generarse la constancia de consulta antes


mencionada, el órgano jurisdiccional que corresponda tendrá
por hecha la notificación y se dará por no cumplida por la
autoridad responsable la resolución que contenga. Cuando el
órgano jurisdiccional lo estime conveniente por la naturaleza
del acto podrá ordenar que las notificaciones se hagan por
conducto del actuario, quien además, asentará en el
expediente cualquiera de las situaciones anteriores.

“En aquellos asuntos que por su especial naturaleza, las


autoridades responsables consideren que pudiera alterarse su
normal funcionamiento, éstas podrán solicitar al órgano
jurisdiccional la ampliación del término de la consulta de los
archivos contenidos en el sistema de información electrónica.

“El auto que resuelva sobre la ampliación podrá ser recurrido


a través del recurso de queja en los plazos y términos
establecidos para las resoluciones a las que se refiere el
artículo 97, fracción I, inciso b) de esta Ley;

“II. Los quejosos o terceros interesados que cuenten con


Firma Electrónica están obligados a ingresar al sistema
electrónico del Poder Judicial de la Federación todos los días
y obtener la constancia a que se refiere la fracción III del
artículo 31 de esta Ley, en un plazo máximo de dos días a
partir de que el órgano jurisdiccional la hubiere enviado, con
excepción de las determinaciones dictadas en el incidente de
suspensión, en cuyo caso, el plazo será de veinticuatro horas.

“De no ingresar al sistema electrónico del Poder Judicial de la


Federación dentro de los plazos señalados, el órgano
jurisdiccional que corresponda tendrá por hecha la
notificación. Cuando el órgano jurisdiccional lo estime
conveniente por la naturaleza del acto podrá ordenar que las
notificaciones se hagan por conducto del actuario, quien
además, hará constar en el expediente cualquiera de las
situaciones anteriores, y

29
“III. Cuando por caso fortuito, fuerza mayor o por fallas
técnicas se interrumpa el sistema, haciendo imposible el envío
y la recepción de promociones dentro de los plazos
establecidos en la ley, las partes deberán dar aviso de
inmediato, por cualquier otra vía, al órgano jurisdiccional que
corresponda, el que comunicará tal situación a la unidad
administrativa encargada de operar el sistema. En tanto dure
ese acontecimiento, se suspenderán, únicamente por ese
lapso, los plazos correspondientes.

“Una vez que se haya restablecido el sistema, la unidad


administrativa encargada de operar el sistema enviará un
reporte al o los órganos jurisdiccionales correspondientes en
el que deberá señalar la causa y el tiempo de la interrupción
del sistema, para efectos del cómputo correspondiente.

“El órgano jurisdiccional que corresponda deberá notificar a


las partes sobre la interrupción del sistema, haciéndoles saber
el tiempo de interrupción, desde su inicio hasta su
restablecimiento, así como el momento en que reinicie el
cómputo de los plazos correspondientes.”

“Artículo 31. Las notificaciones surtirán sus efectos conforme


a las siguientes reglas:

“(…)

“II. Las demás, desde el día siguiente al de la notificación


personal o al de la fijación y publicación de la lista que se
realice en los términos de la presente Ley. Tratándose de
aquellos usuarios que cuenten con Firma Electrónica, la
notificación por lista surtirá sus efectos cuando llegado el
término al que se refiere la fracción II del artículo 30, no
hubieren generado la constancia electrónica que acredite la
consulta de los archivos respectivos, debiendo asentar el
actuario la razón correspondiente; y

“III. Las realizadas por vía electrónica cuando se genere la


constancia de la consulta realizada, la cual, por una parte, el
órgano jurisdiccional digitalizará para el expediente
electrónico y, por otra, hará una impresión que agregará al
expediente impreso correspondiente como constancia de
notificación.

30
“Se entiende generada la constancia cuando el sistema
electrónico del Poder Judicial de la Federación produzca el
aviso de la hora en que se recupere la determinación judicial
correspondiente, contenida en el archivo electrónico.”

Otras disposiciones aplicables y de suma importancia son:

• Acuerdo General Conjunto número 1/2013, de la Suprema Corte de Justicia


de la Nación, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y del
Consejo de la Judicatura Federal, relativo a la firma electrónica certificada
del Poder Judicial de la Federación (Firel) y al expediente electrónico.
• Acuerdo General Conjunto número 1/2014, de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, por el que se regula la
integración de los expedientes impreso y electrónico, y el acceso a éste, así
como las notificaciones por vía electrónica, mediante el uso de la Firel, a
través del sistema electrónico del Poder Judicial de la Federación previsto
en el artículo 3º, de la Ley de Amparo.
• Acuerdo General número 12/2014, de diecinueve de mayo de dos mil
catorce, del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, relativo a
los lineamientos que rigen el uso del módulo de intercomunicación para la
transmisión electrónica de documentos entre los tribunales del Poder
Judicial de la Federación y la propia Suprema Corte.
• Declaratoria del seis de noviembre de dos mil catorce sobre la fecha a partir
de la cual en la Suprema Corte de Justicia de la Nación las partes tendrán
acceso a los expedientes electrónicos, podrán promover por vía electrónica
y solicitar la recepción de notificaciones por esa vía.

Por ahora, solo precisaremos que la llamada FIREL, o Firma Electrónica


Certificada es “el instrumento a través del cual se ingresa al Sistema Electrónico
para presentar medios de impugnación (demandas), enviar promociones y/o
documentos, recibir comunicaciones, notificaciones y/o documentos oficiales, así
como consultar acuerdos, resoluciones y sentencias relacionadas con los asuntos
competencia de la Suprema Corte, del Tribunal Electoral, de los Tribunales de
Circuito y de los Juzgados, la cual producirá los mismos efectos que la firma
autógrafa”.

Esta Firma Electrónica Certificada la tiene que tramitar toda persona física
(incluyendo servidores públicos) que pretenda utilizar el Sistema Electrónico que el
Poder Judicial pondrá a disposición para poder solventar todas y cada una de las
actuaciones en el juicio de amparo.

31
Bibliografía.

• Barroso Santoyo, Ana Irene; consultado en línea el 15 de marzo de 2015,


disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2114/30.pdf
• Becerra Reynoso, Ramón, consultado en línea el 18 de marzo del 2015,
disponible en http://www.sdpnoticias.com/columnas/2013/07/09/firma-
electronica-certificada-para-el-juicio-amparo.
• Chávez Castillo, Raúl, Juicio de amparo, editorial Porrúa, México, 2012.
• Ferrer Mac-Gregor Poisot, Eduardo y Rubén Sánchez Gil; El nuevo juicio de
amparo. Guía de la reforma constitucional y la nueva Ley de Amparo;
Porrúa-UNAM; 6ª ed.; 2014.
• Ley de Amparo, Reglamentaria de los artículos 103 y 107 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos.
• Ovalle Fabela José, Las controversias constitucionales y los órganos
autónomos, consultado en línea el 15 de marzo, disponible en
http://biblio.juridicas.unam.mx/revista/pdf/CuestionesConstitucionales/25/ard
/ard4.pdf
• Ruiz Torres, Humberto Enrique, Curso general de amparo, Colección de
textos jurídicos universitarios, Oxford University Press, 2007.
• Terrazas Salgado, Rodolfo, consultado en línea el 15 de marzo de 2015,
disponible en http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/7/3066/20.pdf

32