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Capitulo II.

Marco teórico

Fundamentos filosóficos

Filosofías orientales

Definición de Tao

El Tao no es más que una sabiduría natural que comenzó hace miles de años. Nadie conoce
exactamente cuándo. Sin embargo, en el siglo VI a. de J.C., Lao-Tsé compiló sus preceptos
básicos en un libro al que denominó tao te-king. Solo consta de unas cinco mil palabras,
lo cual hace de él, probablemente, el libro más corto e importante del mundo. Lo básico de
la filosofía taoísta consiste en la creencia de que la energía y el ímpetu constituyen las
fuentes de toda vida. En el esquema universal de las cosas, nosotros, los seres humanos,
constituimos unas criaturas pequeñas, insignificantes y vulnerables. A menos que estemos
en armonía con estas fuentes –la fuerza infinita de la Naturaleza-, no tendremos esperanza
de sobrevivir durante mucho tiempo. Esto constituye el punto esencial del tao te-king. El tao
es la fuerza infinita de la naturaleza. La filosofía del tao es duradera (Chang, 1977, p.27). Commented [J1]: Agrega cita completa, autor, año, página.
Commented [J2R1]: Punto después de la cita, primer
Tres conceptos básicos del Tao: apellido autor sin inicial del nombre, año, página.

El primer concepto consiste en que un hombre debe aprender a encontrar el intervalo


correcto de eyaculaciones de acuerdo con su edad y sus condiciones físicas. Debe
fortalecerse lo suficiente como para que pueda hacer el amor de modo que le satisfaga a él
y a lo deseos de su compañera y continuar practicando el acto amoroso (o reanudarlo), a
fin de que su compañera alcance una completa satisfacción.

El segundo concepto entraña una revolución en el pensamiento occidental respecto del


sexo. Los antiguos chinos creían que la eyaculación –especialmente la eyaculación
incontrolada- no representaba, con relación al hombre, el momento de mayor éxtasis. Una
vez que sabe esto, un hombre descubre en el sexo otras muchas cosas agradables. Esto,
a su vez, hará que le sea más fácil controlar la emisión del semen.

El tercer concepto –muy significativo, aunque de distinta forma- radica en la importancia de


la satisfacción femenina. pág. 41 y de sus continuadores occidentales que han investigado
el sexo. Todos estos resultados han tenido aún más difusión en los últimos años a través
de los diversos movimientos femeninos y la validez de sus conclusiones ya casi no se pone
en duda. Estos tres conceptos constituyen las bases reales de la antigua filosofía china
sobre el amor. No solo han sido capaces de que hombres y mujeres realizasen el amor
durante tanto tiempo y tan a menudo como lo deseasen, sino que tuvieron como
consecuencia, en la antigua China, una gran libertad sexual y naturalidad, y florecieron
mientras predomino el taoísmo. Los taoístas creían que la armonía sexual nos pone en
comunicación con las fuerzas infinitas de la Naturaleza, las cuales opinaban que también
poseían armonías sexuales (Chang, 1977, pp..27-42). Commented [J3]: Primer apellido autor, año, páginas se
abrevia pp.
El taoísmo tradicional o clásico puede ser la más intelectual de las religiones o
filosofías, pero no hay en él nada unilateral: implica a la totalidad del hombre,
mental, emocional y espiritualmente. No sólo incluye la sabiduría de Lao Tzu y las
poesías metafísicas de poesía más exquisitas y evocadas, que podían ir desde lo
sublime a lo humorístico o cáustico, dando lugar a una civilización suprema en todas
las artes y artesanías (Cooper,1981, p. 16). Commented [J4]: Punto después de la cita. Lo mismo que
el anterior.

Yin y yang (principio de los contrarios)

El Yin y El Yang son dos grandes poderes alternativos de la fuerza creativa, el ying es lo
físico, lo emocional, cerebral, la inercia, lo cuadrado; el yang es la inteligencia, la energía,
lo espiritual, el círculo. Son lo pasivo y lo activo, la resistencia y la generación, mantenidas
en proporción por la energía gastada, todo lo que está implicado en el concepto del yin y el
yang es inseparable, incapaz de mantenerse, salvo en la relación entre ellos. Son dos
aspectos del mismo poder, pero en una polaridad distinta de la dualidad absoluta. Los
opuestos tienen una necesidad vital entre sí, al igual que ningún ser humano puede vivir
plenamente sin relaciones, e intentarlo significa estancarse o bordear la enfermedad mental
o espiritual. Esta interacción de los opuestos tiene su fase primitiva y elemental en la
reacción inconsciente, una fuerza impulsada por la naturaleza que aún no actúa
conscientemente como un individuo integrado, y que por tanto da lugar al conflicto entre las
dos caras de la naturaleza del hombre, así como al conflicto de las necesidades del
individuo y de la sociedad. Le corresponde al individuo encontrar el equilibrio, lo que
requiere el ajuste y la adaptación espontáneos a toda situación y relación de la vida. Ello se
alcanza viendo los extremos, los opuestos, y entendiendo su significado. Como todo el
mundo manifestado, o esfera del dualismo, surge de la relación entre los dos opuestos
polares, el yin y el yang, es el principal fin de la vida entenderlos y mantenerlos en equilibrio
y armonía. Los contrarios son complementarios y cooperadores, pero en otro son
mutuamente destructivos o excluyentes, pues la luz y la oscuridad no pueden existir sin
eliminarse una a la otra. Pero la existencia de cada una de ellas sólo es posible en la
yuxtaposición. Hay una doble direccionalidad de la similitud y la desemejanza, hay
cualidades complementarias, pero también tensiones y una atracción en la dirección
opuesta, pero es una tensión del equilibrio y no del antagonismo, y tal como vemos en el
simbolismo alquímico los opuestos se pueden transformar el uno en el otro. (Cooper, 1981,
pp.17-19).

La conciencia es experiencia directa; no es pensar “sobre” una cosa ni nombrarla,


relegándola así a una segunda posición. Lo subjetivo y lo objetivo son estado del mundo
dualista y relativo. La conciencia completa los trasciende. La experiencia directa y la
conciencia de la experiencia directa constituyen todo el problema. En un sentido es
abandono; es el abandono de las asociaciones, creencias y nociones preconcebidas, de la
orientación hacia el ego, de los procesos mentales establecidos y de las “escuelas de
pensamiento”, es dejar de esforzarse para estar, así, libres de tensiones, dejando que las
cosas sucedan naturalmente, y viéndolas desapasionadamente. Es una respuesta natural
y hacia dentro, no una observación desde un punto de vista exterior; debería ser algo tan
espontáneo y que formase parte de la vida en tal medida que no fuera observado como tal.
La conciencia conlleva la cualidad de la espontaneidad y la simultaneidad, es la respuesta
natural al mundo que nos rodea (Cooper, 1981, p. 75).
Tantra

El tantra consiste en una tradición esotérica de origen tibetano que significa textualmente
continuidad. En su origen, tantra era un conjunto de textos transmitidos oralmente en la
India y el Tíbet, y que fueron recogidos en el siglo V en un conjunto de libros sagrados
hindúes que describen ritos y meditaciones sexuales en forma de diálogo entre el dios hindú
Shiva y su compañera Shakti. En la actualidad supone una variante del budismo, es
particular la escuela budista vajrayana, que coincide con el budismo tibetano. Los sistemas
tántricos transforman las pasiones humanas básicas, entre las que incluimos el deseo
sexual, en un camino en nuestro desarrollo espiritual, el tantra los purifica convirtiéndolos
en fuerzas sanas y útiles. Las prácticas sexuales buscan despertar la energía Kundalini,
que duerme enroscada en la base de la columna. Es básicamente un acto sexual en la que
la mente permanece concentrada hasta alcanzar la trascendencia (“Sexualidad tántrica
afinada”, 2010, p 1-2).1

El tantra es un movimiento filosófico, un camino de autoconocimiento, con raíces en el


budismo tibetano y ramificaciones en el campo científico de Occidente, que sigue en
investigación y desarrollo permanentes. Si bien mediática y popularmente se lo ha asociado
sólo con beneficios sexuales-genitales, sus beneficios son aún mayores: aporta un
reentrenamiento mental que posibilita aumentar la capacidad de gozo y el enfoque, adquirir
el control consciente de las emociones, desarrollar la seguridad y la autoestima, vivir y
dormir sin tensiones ni estrés; en otras palabras, llevar una vida plena, consciente,
coherente y feliz (Gómez, 2009, p 8-21).

El sexo como instrumento de acceso a la energía de vida del universo.

El sexo tántrico va más allá de la unión sexual con la pareja, en esencia supone
disfrutar a la unión entre dos fuerzas universales, que son el sexo masculino y el
femenino. Siendo consciente del poder del sexo a nivel universal. Sin distinciones
entre individuos (“sexualidad tántrica afinada”, 2010, p 8).

Es de vital importancia la transmutación, guía y enfoque de la energía que se despierta.


Cuando el hombre y la mujer despiertan su energía Kundalini también necesitan gobernarla.
La energía puede estar bloqueada, intermitente, activada o descontrolada. La energía
responde a lo que se piensa. Es una ley energética. Atraemos lo que somos. De la manera
que tenemos nuestra vibración tenemos creada la realidad que vemos frente a nuestros
ojos. Es un imán, un magneto que generamos diariamente. Con las practicas tántricas que
incluyen respiraciones, danzas, ejercicios especiales bioenergéticos y el uso de la energía
sexual para generar una elevación vibratoria, los campos de energía se encuentran en un
estado fortísimo, luminoso y magnético. Absorben prana de los cuerpos del sol y del
ambiente. La energía se ha desarrollado y es hora de ver qué se hace con ella, él tremendo
impulso que queda tras el sexo tántrico llevará a un estado de completa plenitud, paz y

1
www-educacion-holistica.org.
profundidad interna, si esta energía no se canaliza adecuadamente puede tomar otros
rumbos alterándolo física, mental y espiritualmente (Ferrara, 2017).2

Teoría paradójica del cambio.

Aunque Perls no la delineó explícitamente, esta teoría forma el sustrato de gran parte de su
obra y está implícita en la práctica de las técnicas gestálticas, la llamaré teoría paradójica
del cambio. Brevemente enunciada, dice así: “el cambio se produce cuando uno se
convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en lo que no es”. El cambio no tiene
lugar merced al intento coactivo realizado por el individuo para cambiar o, por otra persona
para cambiarlo, pero si tiene lugar cuando aquel invierte tiempo y esfuerzo en ser lo que es
–en entregarse plenamente a su situación actual-. Al rechazar el papel de agentes del
cambio, paradójicamente posibilitamos un cambio significativo. El terapeuta Gestaltista
piensa por añadidura que el hombre es, en su estado natural, un ser único y total, no
fragmentado en dos o más partes opuestas. En su estado natural, experimenta un cambio
constante, fundado en la transacción dinámica entre el sí mismo y el ambiente. Si los sí-
mismos alienados y fragmentarios de un individuo adoptan roles separados y
compartimentalizados, el terapeuta Guestáltista fomenta la comunicación entre los roles;
puede solicitarles de hecho que hablen entre sí. Las hipótesis de Perls no han cambiado,
pero la sociedad sí. Por primera vez en la historia, el hombre se encuentra en una situación
tal que, en vez de tener que adaptarse a un orden vigente, debe ser capaz de adaptarse a
una serie de órdenes cambiantes. La duración de la vida individual es menor que el lapso
necesario para que tengan lugar cambios sociales y culturales fundamentales. Además, la
rapidez con que se producen tales cambios es cada vez mayor (Fagan,& Shepherd,1989,
p 82-84).

Zen

La práctica del desapego, es la autorregulación orgásmica, atreves de los no introyectos,


es la experiencia vivida, el zen requiere de un gurú y la Gestalt no, solo necesitamos de un
objeto transicional, por un tiempo y después desecharlo, en el zen lo más importante es
quedarse inmóvil, a diferencia de la Gestalt que si valora el movimiento y la vivencia.

El ejercicio del zen en Gestalt quiere decir: Meditar un entrenamiento de la mente para
fundirse con la actividad realizada, lo cual conlleva a moderar los apegos o introyectos, un
rechazo a la intelectualización. Los elementos básicos del “Gestalt-Zen” son: desapego,
meditación, ciclo del contacto y retirada, flujo del Self, apertura y aceptación, de la
experiencia, primicia del cambio.

El zen no es un conocimiento que se agregara a los otros; menos aún, un objeto de


especulación intelectual o de discusión, es y no puede ser, sino una experiencia personal,
la más íntima que se haya tenido, algo que nadie puede hacer en nuestro lugar. “En zen se
dice que un hombre no conoce el calor y el frío sino por el contacto que tiene con las cosas.
Aquí, todo se explica por la experiencia vivida” (Ginger y Ginger,1993, p.101).

2
www.holisticoonline.com/sexualidad-tantrica-y-leyes-de-abundancia
El enfoque zen de la realidad consiste en penetrar directamente en el corazón del objeto
mismo, aprehenderlo desde el interior tal como es en él mismo: El zen se sumerge en la
fuente de la creatividad. El erudito mata, pero el artista crea y recrea, ya que sabe que la
realidad no puede alcanzarse por la disección. No podemos pedir a cada uno que se vuelva
lo que conocemos como sabio, pero por naturaleza todos nosotros somos capaces de ser
artistas, no en el sentido estrecho del término, pintor, escultor, músico, poeta, sino en el
sentido amplio, artista de la vida. El artista de la vida no tiene ninguna necesidad de buscar
fuera de sí mismo su ser total: cuerpo y espíritu, será la materia y el instrumento de su
trabajo” (Ginger y Ginger,1993, p.102).

 El zen insiste en la riqueza de la inmovilidad (equilibrio dinámico del zazen), mientras


que la Gestalt valora mucho el movimiento.
 La práctica del zen demanda una disciplina asidua (aun si tiene como objetivo, en
último lugar, favorecer el poder dejarse llevar, y abandonar el yo, mientras que la
Gestalt autoriza a veces un cierto hedonismo, pudiendo inclusive pasar por periodos
de egotismo, caricaturizado sobre un modo provocador por la célebre “plegaria de
Perls”.
 En cuanto a saber si el zen es también un método “terapéutico” y si la Gestalt es
también una “filosofía de la vida”, el debate permanece abierto y deriva, a fin de
cuentas, ¡en definiciones de términos! (ibid., p 103).

Figura-fondo Gestalt-Zen

Antes de la aparición de los psicólogos gestálticos, la psicología académica se centraba en


los aspectos graduados, cuantitativos y generales de la experiencia. La investigación
estaba dirigida, principalmente, a encontrar “cosas” o “eventos” intercambiables, y
reducirlos a fórmulas cuantitativas. Con la introducción de la Gestalt, la atención se centró
en los cambios repentinos, sin precedentes; a lo único, lo espontáneo, lo cualitativo, o no-
transformable e irreductible. Aun así, con todas las contribuciones hechas por los
psicólogos gestálticos, ellos tendían a limitar su atención a los aspectos figúrales, visuales
y espaciales de la experiencia. Tendían a ignorar los aspectos de campo, los aspectos no
formales, no visuales y temporales. Esto se corrigió, en parte, gracias a los trabajos del
psicólogo danés Rubín sobre el fenómeno visual figura/fondo. La atención se centró en los
“hoyos” o “vacíos” o, aspectos de la nada que había en torno y medio de las formas o de la
“coseidad”. El fondo se integró rápidamente al cuerpo principal de la teoría Gestáltica, y hoy
en día “figura/fondo” o “figura/campo” es casi sinónimo de Gestalt. El trabajo de Rubín sobre
“figuras reversibles” mostro que una figura podía ser alternativamente figura o fondo. Perls,
junto con su esposa Laura, aplicaron en forma más inteligente la figura/fondo, por un lado,
está el hambre, el deseo, la voluntad y el cuidado por el otro. Perls fue más allá de su
experiencia previa en psicoanálisis y Gestalt, hacia una identidad etimológica cotidiana
entre percepción, emoción y motivación. ¿No son acaso nuestras palabras “falta”, “querer”,
“anhelo, necesidad”, sinónimos de “separación”, “limitación”, “interés”, “dirección” ?, el
espacio en donde la figura nace del fondo. La mayoría de los términos topológicos
freudianos pueden ser usados más económicamente y vivenciados en forma más directa,
si se les enuncia como formas inadecuadas de diferenciación o de integración de
figura/fondo. Podríamos considerar al “inconsciente” como aquel conjunto de aspectos que
es adjudicado siempre o frecuentemente al trasfondo de la experiencia. La “introyección”
puede ser vista como una asignación inapropiada de no-yo al yo, la “proyección”, como una
asignación inapropiada de yo a no-yo; el “egocentrismo” puede ser visto como la
mantención de una unidad inadecuada en la figura; la “confluencia” como la mantención de
una unidad inapropiada en el fondo. Otro buen ejemplo de la perspicacia de Perls fue su
reformulación de la “compulsión repetitiva” de Freud al principio gestáltico de “asunto
incompleto” En el sistema freudiano, este es uno de los muchos principios ad hoc; en la
Gestalt, es parte del sistema total. Años antes, Zeigarnik había descubierto que las
actividades incompletas tienden a ser recodadas con mayor claridad y urgencia que las
actividades que han sido completadas. Luego, Lewin, Koffka y otros, concluyeron que este
descubrimiento podría haberse deducido del principio general que señala que una figura
tiende a cerrarse o a completarse a sí misma. Perls comprendió que la mayoría de los
problemas humanos, podían ser visualizados como figuras incompletas o necesidades
interrumpidas en el pasado, que se entrometen una y otra vez en el presente, en un intento
por ser solucionadas completamente. Perls consideró que esta forma de visualizar la
conducta auto-obstructiva y auto-destructiva del ser humano era mucho más económica
que la de las teorías freudianas, como, la del “deseo de muerte”. Una persona puede
crearse un asunto incompleto si no permite que una figura nazca del fondo, como ocurre en
la confluencia, o si no permite que una figura alcance su completo desarrollo, como en el
caso de la retroflexión (Stevens,1980, pp. 232-235).

Todo cambia

En esa nostalgia del hombre de hoy, está latente una secreta sabiduría. Es la sabiduría
escondida de una plenitud que brota de lo profundo del ser y es independiente e
independiza al hombre de toda multiplicidad de cosas que puede adquirir con sus
posesiones, prestigio y poder. Es la sabiduría oculta de un sentido que está más allá de
todo sentido o contrasentido, de toda razón o sin-razón tal como las entiende el YO y de
todo “maquillaje” que no nos da reposo y en que la imagen íntima va pasando por una
ininterrumpida sucesión de formas cambiantes. En el extremo oriente no poseen algo
parecido a la creencia cristiana, ni se toma jamás en serio la razón como medio de encontrar
la verdad sobre el sentido y vocación de la vida, han desarrollado otra cosa como fuente de
verdadero conocimiento y como sólida base de la personalidad humana: la aplicación seria
a la experiencia supra natural y a la revelación natural. Es un don hecho al hombre, que
trasciende las fronteras de sus fuerzas naturales. Pero ese don sólo produce sus frutos allí
donde el hombre se muestra dispuesto a prestar seria atención a su vida interior y a la voz
que brota de su conciencia más íntima.

Flujo del Self

Es natural que un hombre se encuentre satisfecho con su modo natural de ver las cosas,
mientras no haya perdido la unidad en el todo de su estado de ánimo. No es aún consciente
de su participación en el Ser y tiene un ingenuo realismo frente al mundo. Es igualmente
comprensible que se aferre exclusivamente a sus viejos modos de ver, en tanto que no
vuelva a experimentar la unidad del Ser oculta bajo la disposición y actitud de su YO. Pero
somete irremediablemente su conciencia a una visión preestablecida y se engaña a
propósito de la posibilidad que ahora se le ofrece de una integración adecuada de su ser y
se engaña sobre la realidad basada en el YO disgregador, una vez que ha llegado a
barruntar y saborear el ser que supera los dualismos en estas experiencias en que el yo se
esfuma y sabiendo que la seria aplicación a lo que acaba de experimentar depende de la
superación de su vieja visión YO-ISTA dentro de la que sólo se toma en serio lo que concibe
como objeto. Evidentemente es libre para decidirse en contra de la verdad de su propia
experiencia del Ser y de una ardiente aplicación a la vida. Si el occidental ha sentido la
miseria a que le ha reducido su mentalidad occidental, y se da cuenta de la insuficiencia de
sus tentativas de liberarse de ella con métodos occidentales que, precisamente la
provocaron, y ya no se satisface con la fácil salida de la evasión de sí mismo mediante la
resignación y el letargo, deberá prestar oídos atentos a aquello que clama desde
profundidades de su ser que no son objetivamente conceptuales. Esto es precisamente lo
que enseña el Zen. Si el hombre se acerca al Zen con una actitud sin prejuicios, pronto
experimentará que el Zen no es exclusivamente oriental, sino que expresa aquello que
siempre fue el manantial perene de la vida y a lo que ya no es licito, ni sensato cerrarse.
(Durckheim,1977, pp. 57- 58).

Filosofías existenciales y psicoterapia Gestalt

El existencialismo se propone como el estudio de la experiencia humana, por medio de su


aprendizaje y libertad; el hombre no nace acabado, es la sociedad quien lo termina como
hombre. La esencia es anterior a la existencia, por lo que somos seres auténticos y estamos
obligados a existir (surgir); la base de la existencia es subjetiva, el ser se hace en la
experiencia, la libertad es un derecho y condición inherente del ser humano.

El sino (condicionamientos) son las condiciones en las que el ser humano fue arrojado a
este mundo y las cuales, no se eligieron; el “dasein”, es estar en este mundo y construir,
crear mecanismos que se ciernen sobre las condiciones iniciales de “arrojo” y, con la
voluntad, motivación y libertad, se construye el destino, el ser humano siempre tiene
opciones.

De la fenomenología, la psicoterapia Gestalt, retoma principalmente lo siguiente:

Lo que importa primero es describir antes que explicar: el cómo precede al porqué. Lo
esencial es la vivencia inmediata, tal como es percibida o sentida corporalmente (imaginar),
así como el proceso que se desarrolla aquí y ahora. Nuestra percepción del mundo y de
nuestro entorno está dominada por factores subjetivos irracionales que le confieren un
sentido, el cual es diferente para cada uno. Esto implica particularmente la importancia de
la toma de conciencia del cuerpo y del tiempo vivido, como experiencia única de cada ser
humano, ajena a cualquier teorización preestablecida (Ginger y Ginger,1993, p.36).

Del existencialismo, que está relacionado muy de cerca a la fenomenología, la terapia


Gestalt retiene, entre otras cosas:

La primacía de lo vivido, concretamente en relación con los principios abstractos. En efecto,


puede ser considerado como “existencial”, todo lo que se relaciona a la manera en la cual
el hombre experimenta su existencia, la asume, la orienta y la dirige. La comprensión de sí
para vivir, para existir, sin hacerse preguntas de filosofía teórica, es existencial, es
espontánea, vivida, no sapiente (se reflexiona, pero solamente para actuar).

El existencialismo considera:

-La singularidad de cada existencia humana, la originalidad irreductible de la experiencia


individual, objetiva y subjetiva.
-La noción de responsabilidad propia de cada persona, la cual participa activamente en la
construcción de su proyecto existencial y confiere un sentido original a lo que le pasa y al
mundo que lo rodea, creando incansablemente cada día su libertad relativa (ibid., p.38).

Así, aparece claramente que la terapia Gestalt es una aproximación fenomenológica clínica,
es decir, centrada en la descripción subjetiva del sentimiento del cliente (su awareness) en
cada caso particular y en la toma de conciencia intersubjetiva de lo que está pasando entre
él y el terapeuta. Noel Salathé, no duda en considerar a la Gestalt como “una antena
terapéutica del existencialismo” que aborda cinco cuestiones existenciales fundamentales:
lo finito, la responsabilidad, la soledad, la imperfección y el absurdo (ibid., p. 39).

Humanismo y psicoterapia Gestalt

Gracias a su “herencia” rica de corrientes filosóficas diversas, la Gestalt (así como el


psicodrama) han participado en la corriente precursora de lo que se ha convenido en llamar
Psicología Humanista, pero conviene hacer notar que Perls nunca militó personalmente en
este movimiento.

La psicología Humanista nació, de manera informal, en la década de 1950, alrededor de


Abraham Maslow (1908-1970), Rollo May (un psicoanalista didáctico de origen vienés), Carl
Rogers (1902-19879), Charlotte Bühler (1893-1973), Allport, Anthony Sutich y algunos
otros, la mayor parte fuertemente influidos por la corriente existencialista europea, sobre
todo alemana y francesa (Hiedegger, Bubber, Binswanger, Sartre, Mrleau-Ponty, Gabriel
Marcel, etc.), para ellos, el humanismo trataba de “volver a poner al hombre en el centro de
la psicología”, convertida cada vez más en “científica, fría y deshumanizada”.

El objeto era crear un “tercera Fuerza”, permitiendo borrar a la vez los dos imperialismos
que invadían: el del psicoanálisis ortodoxo y el del conductismo (behaviorismo); acusados
uno y otro de tratar al hombre como producto de su bioquímica celular y de su medio familiar
y social, y de haberlo reducido a un objeto de estudio, en lugar de conferirle el estatus de
sujeto, responsable de sus elecciones y de su crecimiento.

No debía faltarles coraje, en aquella época, para tratar de levantarse contra el establishment
psicoanalítico que había conquistado todos los puestos clave del sector salud mental y
contra el conductismo que había invadido las Universidades, pretendiendo ser el único
enfoque científico, estrictamente “objetivo”, con resultados estadísticamente controlados.
La corriente de Psicología Humanista nace entonces gradualmente en los Estados Unidos,
en la década que siguió a la Segunda Guerra Mundial (1945 a 1955). (Ibid., pp. 105-107).

Se concluye que la psicología humanista surge en la década de los 50´S y viene a


rescatarnos de la rigidez de la psicología conductista y del psicoanálisis, sin hacer de lado
lo positivo de estas dos corrientes, para formar una nueva fuerza terapéutica e incorporando
conceptos que ayudaron a ver a las personas como un todo, buscando cubrir sus
necesidades, y así alcanzar su autorrealización.

Fundamentos científicos de la psicoterapia Gestalt

El psicoanálisis y la psicoterapia Gestalt


El instinto de hambre es más importante que el de vida y muerte, la aceptación de los
procesos psíquicos del inconsciente, aceptación de los mecanismos de resistencia y de la
represión como mecanismo básico, la consideración de la sexualidad y del complejo de
Edipo, aceptación de las dualidades humanas, odio y amor, deseo y ley, sufrimiento y
placer, vida y muerte, eros y tanatos, quiero y debo, perro de arriba y perro de abajo, instinto
de hambre, como el mecanismo de la vida, agresión dental y asimilación, el yo, ello y súper
yo. El ello como funcionamiento sensorial, como la puerta de entrada al inconsciente y la
aceptación de su existencia en el cuerpo (awarness), el darse cuenta, el inconsciente se
manifiesta a través de la sensación y el cuerpo, el inconsciente se manifiesta en el presente
a través de la sensación del cuerpo, no es necesario usar el método psicoanalítico para
encontrarlo y si bien el discurso es importante no lo es todo. Cambio de confrontación de la
resistencia a la asistencia (técnicas expresivas) en Gestalt se permite que la persona
manifieste, aumente, maximicé su negación para que se convierta en aceptación y fluya.
(Perls,1969, p.194).

Psicoterapias corporales y Gestalt

Entre las aportaciones más importantes encontramos, al cuerpo como el principal medio de
acceso al inconsciente; la estructura neurótica se escribe en la estructura corporal, la
manera de tratar la neurosis, es a través del acceso al cuerpo y la información reprimida
que guarda. El objetivo es desbloquear las emociones reprimidas, se trabaja a través de la
expresión corporal.

En Gestalt, los intercambios no son entonces únicamente verbales o visuales; la


confrontación efectiva de los cuerpos es utilizada como un poderoso elemento movilizador,
tanto el enfrentamiento físico agresivo “controlado” (claro está, si fuera el caso mediado por
un almohadón o un cojín), como el intercambio de ternura con connotación parental
pregenital o también, explícitamente erotizado, “controlado” también, pero que sin embargo
se lleva a cabo en un contexto terapéutico que va más allá de la simple evocación, piel con
piel, desencadena generalmente una emoción profunda y permite con frecuencia el
surgimiento de un material arcaico del periodo infantil pre verbal, difícilmente accesible a
las terapias de intercambio puramente verbal (Perls, 1969, p. 195).

Sin embargo, el cuerpo a cuerpo real con el terapeuta, aunque permite facilitar un trabajo,
desarrollando una emoción concreta en el aquí y ahora, emoción que puede reavivar un
recuerdo (ternura, abandono, violación), no siempre permite expresar hasta el final los
sentimientos vividos. Con frecuencia en Gestalt, se introduce un cojín en el transcurso del
trabajo, lo que autoriza al cliente a ir más lejos, por ejemplo, si fuera el caso, a golpearlo
violentamente, o arañarlo o escupirle encima, si siente la necesidad, en una catarsis, a la
vez liberadora y reveladora, que será retomada posteriormente en un plano verbal. Así, el
acceso a lo simbólico por el cuerpo o por el verbo, permite ir más allá de la realidad corporal
tangible del instante, pero esta última favorece la movilización emocional y energética
inicial; las palabras son el mapa que permite ubicarse, pero el cuerpo sigue siendo el motor
que hace avanzar al vehículo. El impacto del trabajo corporal nos parece que es
considerablemente amplificado con el recurso de la desnudez. (Ginger y Ginger, 1993, pp.
195-196).
Vegetoterapia, el desarrollo de la técnica del análisis del carácter

El psicoanálisis usaba el método de la asociación libre como medio de sacar a la luz e


interpretar las fantasías inconscientes. El efecto terapéutico de la interpretación demostró
ser limitado. Muy pocos pacientes eran capaces de dar rienda suelta a sus asociaciones.
Las mejorías alcanzadas a pesar de tal limitación, fueron el resultado de la irrupción de la
energía genital. En general, se producía en el curso de las asociaciones libres, pero, en
rigor de verdad, accidentalmente. Era fácil ver que la liberación de las energías genitales
tenía gran efecto terapéutico, pero uno no parecía poseer la facultad de dirigirlas y ponerlas
en funcionamiento. No se sabía a qué procesos adscribir esa irrupción accidental de la
gentilidad. Era necesario, orientarse dentro de las leyes que gobernaban la técnica
psicoanalista… Si el psicoanálisis era apropiado, debía surgir de la estructura misma del
caso. Y la estructura de la neurosis estaba determinada por las fijaciones a situaciones
infantiles. La experiencia demostraba además que las resistencias, en general, se evadían.
(Ibid., p. 99).

No había orden en el material, el tratamiento carecía de estructura, y en consecuencia


ningún desarrollo progresaba o la mayoría de los casos iban desapareciendo gradualmente
después de dos o tres años de tratamiento. De vez en cuando ocurrían mejorías, pero nadie
sabía por qué. Así, llegamos a los conceptos del trabajo ordenado y sistemático con la
resistencia. Durante el tratamiento, la neurosis se quiebra, en resistencias individuales,
cada una de las cuales debe ser mantenida aparte, eliminada por separado, procediendo
siempre a partir de lo más superficial, de aquello que está más cerca de la experiencia
consciente del enfermo. Tal procedimiento técnico no constituía una novedad, sino una
aplicación lógica de los conceptos de Freud. Si el paciente reconoce el significado de
mecanismo de defensa, ya se encuentra a punto de comprender contra qué se está
defendiendo.

No era fácil entender correctamente las costumbres y peculiaridades sexuales de los


pacientes y al mismo tiempo mantener la dignidad social o profesional, por lo tanto, se
prefería hablar de “fijaciones anales” o “deseos orales” y el animal era y seguía siendo
intocable. De una serie de observaciones clínicas había surgido una hipótesis sobre la
terapia de las neurosis. Para alcanzar en la práctica la finalidad terapéutica se requeriría
una enorme habilidad técnica. Cuanto más frecuentemente la experiencia clínica
confirmaba el hecho de que el logro de la satisfacción genital lleva a una rápida curación
de la neurosis, más dificultades eran presentadas por otros casos, en los cuales ello no era
posible (Reich, 1990 p. 102).

El acento principal había que ponerlo en el estudio de las fijaciones pre genitales, los modos
anormales de gratificación sexual y los obstáculos sociales a una vida sexual satisfactoria.
En 1923 Freud publicó El yo y el ello. Su efecto inmediato en la práctica, donde
constantemente había que encarar las dificultades sexuales de los pacientes, fue una gran
confusión. No se sabía qué hacer con el super-yo o los “sentimientos de culpa
inconscientes”, prefería ocuparse del miedo a la masturbación o a los sentimientos de culpa
sexuales. En 1920, se había publicado “Más allá del principio del placer”, trabajo en el cual
Freud, hipotéticamente primero, colocaba el deseo de muerte en un pie de igualdad con el
instinto sexual, se asignaba una energía instintiva proveniente de un nivel inconsciente
todavía más profundo. Los analistas que no practicaban y los que eran incapaces de
comprender la teoría sexual, comenzaron a aplicar la nueva “teoría del yo”. Era un triste
estado de cosas. En lugar de la sexualidad se hablaba ahora del “eros”. El superyó, que
había sido introducido a título de concepto teórico de la estructura psíquica auxiliar, era
usado por profesionales ineptos como si fuera un hecho clínico. El ello era “perverso”; el
superyó se sentaba con su larga barba y era “estricto”; y el pobre yo trataba de ser
“intermediario” entre ambos (Reich, 1990, pp.103-104).

Teoría de la relatividad y psicoterapia Gestalt

Albert Einstein publica su teoría de la relatividad en 1916. Las aplicaciones a nuestro campo
de la psicoterapia acerca de su teoría, son fundamentalmente que la cognición depende,
de la organización psicofísica del hombre. Particularmente a la actitud biológica moderna,
el autor se refiere con el nombre de Umwelt-Lehre. Equivale, a afirmar que, del gran pastel
de la realidad, cada organismo vivo, corta una rebanada, que puede percibir y a la cual
puede reaccionar gracias a su organización psicofísica, es decir, a la estructura de sus
órganos receptores y efectores. Este constreñimiento organizacional del ambiente llega
incluso mucho más lejos. Tiene que ser con las formas de intuición, consideradas a priori e
inmutables por Kant. El biólogo encuentra que no hay espacio ni tiempo absolutos, sino que
dependen de la organización del organismo que percibe. El espacio tridimensional
euclidiano, en el que son equivalentes las tres coordenadas rectangulares, siempre fue
identificado con el espacio a priori de la experiencia y la percepción, el espacio de la
percepción visual y táctil no es euclidiano en modo alguno.

La teoría general de los sistemas se arraiga en la concepción orgásmica en biología. En


contraste con las fuerzas físicas como la gravedad o la electricidad, los fenómenos de la
vida solo residen en entidades llamadas organismos. Todo organismo es un sistema, esto
es, un orden dinámico de partes y procesos en interacción mutua. Similarmente, los
fenómenos psicológicos solo se hallan en entidades individualizadas que en el hombre se
denominan personalidades. “Sea lo que fuere la personalidad tiene las propiedades de un
sistema” (Allport, 1961. p. 109).

El concepto “molar” del organismo psicofísico como sistema contrasta con su concepción
como mero agregado de unidades “moleculares” tales como reflejos, sensaciones, centros
cerebrales, pulsiones, respuestas reforzadas, rasgos, factores. La psicopatología muestra
la disfunción mental como perturbación de un sistema antes que como pérdida de funciones
sueltas. Incluso en traumas localizados (Bertalanffy,1986, pp. 216-.218).

-Nociones de la física.

-Traspolación de las nociones de la física a la percepción y al funcionamiento de la realidad.

Psicología de la Gestalt y psicoterapia Guestalt

Según Leone (1998), las “Leyes de la Gestalt” o “leyes de la percepción”, fueron


enunciadas por los psicólogos de la Guestalt (Max Wertheimer, Wolfgang Köhler y Kurt
Koffka en Alemania a principios del siglo XX), quienes, en un laboratorio de psicología
experimental, demostraron que el cerebro humano organiza los elementos percibidos en
forma de configuraciones (Guestalt o totalidades); lo hace de la mejor forma posible
recurriendo a ciertos principios. Lo percibido deja entonces de ser un conjunto de manchas
o de sonidos inconexos para tornarse un todo coherente: es decir, objetos, personas,
escenas, palabras, oraciones, etc. El cerebro transforma lo percibido en algo nuevo, algo
creado a partir de los elementos que percibe para hacerlo coherente.

Leyes Generales o Principios

Principio general de figura y fondo: figura, es un elemento que existe en un espacio o


“campo”, destacándose en su interrelación con otros elementos. El fondo sostiene y
enmarca a la figura y, por su contraste menor, tiende a ser desapercibido u omitido.

Ley general de buena forma (Prägnanz o Pregnancia): Los elementos son organizados
en figuras lo más simples que sea posible (simétricas, regulares y estables)

Leyes particulares

Ley del cierre o de la completud: Las formas cerradas y acabadas son más estables.
Tendemos a cerrar y a completar con la imaginación las partes faltantes.

Ley del contraste: La posición relativa de los diferentes elementos incide sobre la
atribución de cualidades (como el tamaño), de los mismos.

Ley de la similaridad: Los elementos que son similares tienden a ser agrupados, hace que
al leer trasformemos una palabra desconocida en una conocida.

La teoría del sistema general y la Psicoterapia Guestalt

La teoría del sistema general (1968), supuso un salto en el pensamiento; su objetivo fue
crear un modelo que nos permitiera descubrir las leyes y entender el funcionamiento de
todos los sistemas. La teoría del sistema general fue generada por Luidwig von Bertalannfy,
su objetivo fue crear un modelo que nos permitiera descubrir las leyes y el funcionamiento
de los sistemas.

SISTEMA: es un conjunto de elementos y sus atributos que se relacionan entre sí y se


afectan de manera que el todo mantiene propiedades diferentes a sus partes.

En varias disciplinas de la ciencia moderna han ido surgiendo concepciones y puntos de


vista generales semejantes. En tanto que la ciencia trataba de explicar los fenómenos
observables reduciéndolos al juego de unidades elementales investigables
independientemente una de la otra, en la ciencia contemporánea aparecen actitudes que
se ocupan de lo que vagamente se llama ”totalidad”, es decir, problemas de organización,
fenómenos no descomponibles en acontecimientos ocasionales, interacciones dinámicas
manifiestas en la diferencia de conducta de partes aisladas o en una configuración superior,
en una palabra, “sistemas”, de varios órdenes, no comprensibles por investigación de sus
respectivas partes aisladas. La teoría general de los sistemas es una ciencia general de la
“totalidad”, concepto tenido hasta hace poco por vago, nebuloso y semimetafísico.

Metas de la teoría general de los sistemas

1.-Hay una tendencia general hacia la integración en las varias ciencias, naturales y
sociales.
2.-Tal integración parece girar en torno a una teoría general de los sistemas.

3.-Tal teoría pudiera ser un recurso importante para buscar una teoría exacta en los campos
no físicos de la ciencia.
4.-Al elaborar principios unificadores que corren “verticalmente” por el universo de las
ciencias, esta teoría nos acerca a la meta de la unidad de la ciencia

5.-Esto puede conducir a una integración, que hace mucha falta, en la instrucción científica.
(Bertalanffy, 1986, p.38).

Propiedades de los sistemas abiertos y sistemas cerrados: Los sistemas abiertos


intercambian materia con el universo, contrarrestan la ley de la entropía (tendencia al
retorno, a la homogeneidad, a la muerte), intercambian energías e información con su
ambiente y, los cerrados no. A través de la entropía, la cual significa crecimiento a través
del cambio y la diferenciación, los componentes de cualquier sistema, necesita crecer,
diferenciarse y estar abiertos al cambio. El pentagrama de Ginger muestra múltiples
dimensiones del ser humano y sus relaciones, todo es un sistema de relación, conmigo
mismo, pareja, amigos y sus interrelaciones, una visión pro-activa frente al medio, ser
agente activo y proactivo. Es de perspectiva holística, sus componentes son, corriente de
entrada, proceso de conversión y proceso de salida. Apertura al cambio, múltiples
dimensiones en el ser humano y sus interrelaciones, necesidad de crecimiento del yo y
formación/funcionamiento del self (definido como el conjunto de relaciones que el individuo
establece con su medio).

La teoría del campo de Kurt Lewin y la psicoterapia Gestalt

La teoría del campo fue desarrollada entre las décadas de 1930 y 1950, por Kurt Lewin.

Noción de campo, los aspectos fundamentales son: El campo puede definirse como el
espacio vital, es decir la persona y su ambiente psicológico tal como existe para ella de
manera que la fórmula es, el comportamiento es una función de la persona con su ambiente,
según su percepción, más ese ambiente, ósea, su ambiente con su ambiente psicológico
(su valencia, necesidad, tensiones) y su comportamiento. El comportamiento de una
persona solo puede entenderse a partir de la comprensión de las características del
ambiente psicológico de la persona en relación con su entorno objetivo; el presente se
manifiesta en el pasado y futuro, de manera que el pasado afecta, en la medida en la que
se exprese en la actualidad, en las regiones psicológicas o en el futuro, a través del nivel
de aspiración, el pasado se hace presente a través de la memoria.

El concepto de interacción permitiría enfocar las entidades en su carácter separado o


individual, que componen el campo. Un concepto de tipo “intro-acción” sería necesario para
dar cuenta de los movimientos internos del campo, abordados en su holismo intrínseco. En
el ámbito de un enfoque fundado en la teoría del campo, el “lugar” de surgimiento del
fenómeno que asocia el elemento y su contexto es una frontera que limita y une a la vez.
La terapia Gestalt llama “frontera-contacto” a este lugar-experiencia (Robine, año, 1997,
pag.199).
El cambio solo puede tener lugar en el presente, el concepto de grupo, lo que no se conoce, Commented [J5]: Usa tercera persona, ya esta aquí.
no se anhela porque no existe para la persona, en Gestalt se ve como el aquí y ahora, el
concepto de marco de referencia (Gestalt), el concepto de figura-fondo.

Teoría de la comunicación humana y psicoterapia Gestalt

La teoría de la comunicación humana como texto surgió en los 50´S y 60´Sbasado en un


sistema de pensamiento gestáltico (desde la totalidad), aporta la visión de la totalidad en la
lectura de cómo los seres humanos se comunican, zona de la fantasía intermedia en
Gestalt, que es la zona relacionada con la mayor parte de los conflictos de comunicación y
que se vincula con los axiomas de contenido y relación (axioma dos) y puntuación en la
secuencia de los hechos (axioma 3), contacto, comunión, tocar la misma región psicológica
permitiendo el crecimiento en los organismos y personas.

En toda interacción humana (y en los procesos internos del pensamiento), se intercambia


información. En dicho proceso de comunicación, las imágenes icónicas o mapas de la
realidad de las personas son transmitidos a través de mensajes analógicos y digitales.
También es sabido que en las intercorrespondencias de ideas sobre “la realidad” se evocan
respuestas fisiológicas tanto en el cuerpo de quienes reciben el mensaje como en la
fisiología de los que lo comunican. La influencia a través de la comunicación, en su más
amplia acepción, siempre ha sido conocida (Pérez, 1994, p.16).

La neuropsicología (Kurt Goldstein) a la psicoterapia Guestalt

Fritz Perls, durante su residencia en estados unidos, al establecerse, colaboró como


asistente de el medico neurólogo Kurt Goldstein, quien trabajaba en la rehabilitación con
veteranos de guerra de Vietnam; pudo acercarse a la noción de funcionamiento Gestáltico
del cerebro puesto que las funciones psicológicas de los pacientes trataban de
reequilibrarse o compensarse para tener el mejor funcionamiento en el medio (completarse)
traspiración a la Gestalt tratando de completarse orgásmicamente.

En la actualidad, los más recientes estudios de las neurociencias permiten comprender


mejor los fenómenos en curso: de hecho, cualquier aprendizaje o psicoterapia actúa
directamente sobre los circuitos cerebrales y modifica la bioquímica interna del cerebro y la
producción de hormonas y de neurotransmisores (dopamina, serotonina, adrenalina,
testosterona, etc.) esto resulta especialmente cierto en las psicoterapias que emplean
medios corporales o emocionales. Después de la revolución de los antibióticos dentro de la
medicina infecciosa, vino la revolución de los neurolépticos dentro de la medicina mental:
por fin se consigue combinar una serie de moléculas que actúan directamente a nivel
cerebral y modifican el comportamiento (tranquilizantes, antidepresivos, estimulantes, etc.).
En 1992, Henri Laborit introdujo un nuevo producto psicotrópico (que actúa directamente
sobre el psiquismo), el largactil, que permite la supresión progresiva de la camisa de fuerza
en los hospitales psiquiátricos, sustituyéndola por lo que se ha dado en llamar, con
exageración “la camisa química”. En un segundo momento, en lugar de enfrentar la
quimioterapia a la psicoterapia, se as asocio; la psicoterapia permite, en efecto, prolongar
y ampliar el efecto de un tratamiento medicamentoso y disminuir progresivamente la dosis,
mientras que, por el contrario, la quimioterapia permite preparar un enfoque psicológico,
calmando la angustia o cortando e delirio. En una tercer fase: nada de enfrentamientos ni
simple complementariedad; en lugar d ello, identidad de un proceso con dos caras:
tomamos conciencia de que, finalmente, ciertas psicoterapias son quimioterapias que se
ignoran. Efectivamente, sus respectivas acciones suponen modificaciones neurofisiológicas
y bioquímicas, rápidas y duraderas (Ginger y Ginger, 1995, pp. 83-85).

Psicodrama y psicoterapia Gestalt

Ir de la periferia al centro. Centrarse en los elementos corporales, para verbales (figura) y


desde ahí sondear en el fondo, para encontrar otras figuras. Externalizar los procesos
internos, a través del drama y, desde ahí, jugar con la figura/fondo, para hacer fluir el ciclo
de la experiencia, ayudando a la persona a cerrar figuras inconclusas. La importancia del
grupo como “alter ego”, es decir, la representación de diversas partes del sí mismo. El
psicodrama propone encarnar lo imaginario en el “cómo sí” de la escena. Es decir, rellenar
la silla vacía para adquirir una mayor plenitud de sí mismo.

El psicodrama sostiene que el Yo proviene de los roles que el sujeto desempeña a lo largo
de su vida y no al revés, como afirma el psicoanálisis. La teoría de los roles se instaura
como una serie de círculos concéntricos, en el centro se encuentran los roles
psicosomáticos (dormilón, comilón, Migidor, llorón, etc.) por fuera, los roles familiares
(padres, hermanos, vecinos, compañeros, etc.) En el exterior, los roles sociales generalizan
y simbolizan los roles familiares. Del psicoanálisis recoge que la psicosis se produce cuando
existe una indiferenciación entre fantasía y realidad. Su propuesta de intervención es muy
original en tanto invita al psicótico a delirar en el espacio imaginario de la escena, en lugar
de hacerlo realidad. También recurre a los modelos empírico-estadísticos y a la teoría de
los sistemas.

El psicodrama no se reduce sólo a la libre asociación. Existen otras modalidades de


ejercicios para la preparación del grupo: paseos por la escena, estiramientos
corporales, desperezarse, bostezar, golpear el suelo etc., el psicodrama enriquece
la vivencia. La dramatización exterioriza y pone en juego lo imaginario, con lo que
permite el acceso a lo simbólico, el cual reconstituye los fragmentos perdidos de
nuestra existencia (Knappe, 1997, Págs. 848, 852).

Programación neurolingüística (PNL) y psicoterapia gestalt

Perls, no fue ni es el único terapeuta que presenta esta potencia mágica, que consiste en
tener talento, intuición, genialidad, y más, para poder ayudar a las personas a tener una
experiencia que les ayude a cambiar sus vidas y disfrutar de la plenitud de vivir; no quiere
decir que sea el método más correcto ni poderoso, solo son un conjunto específico de
instrumentos que están implícitos en las acciones de estos terapeutas, que tienen por
objetivo continuar con el proceso de perfeccionar, enriquecer y acrecentar sus destrezas
para ayudar a las personas. Este conjunto de instrumentos no está basado en una teoría
psicológica o en un enfoque terapéutico preexistente. A estos procesos humanos se les
denomina modelaje (modelado). Ningún ser humano tiene las mismas experiencias que
otro, cada uno creara un modelo diferente según su propia percepción o representación del
mundo, lo que nos da distintos modelajes son: las limitantes neurológicas, limitantes
sociales y limitantes individuales (Bandler & Grinder, 1980, Págs.26- 28).
La creación de un modelo de excelencia por parte de Richard Bandler y John Grinder en
1972, surge cuando hicieron grabaciones de las sesiones de Fritz Perls, Milton Erickson y
Virginia Satir; Bajo la concepción de la teoría del sistema general y de la teoría de la
comunicación humana, trataron de identificar un modelo que permitiera identificar que
hacen las personas para generar procesos de comunicación excelentes. También
intentaron ubicar creencias y patrones que, al seguirlos, asegurarán bienestar y desarrollo
de los seres humanos consigo mismos y en sus relaciones. Existe un fundamento
neurológico que explica el cambio en las percepciones de las personas, pues la
hipersugestionabilidad o apertura del mapa tiene una estrecha relación con la respuesta
neuromuscular en la persona (los mensajes analógicos) y con los condicionamientos
abstractos. La base psicológica de los cambios hipnóticos o de programación
neurolingüística de la conciencia es una inhibición selectiva combinada y una excitación de
varias regiones cerebrales, que conducen a una disociación de la conciencia de todos los
estímulos, excepto la vos del hipnotista. Durante los estados de trance se evocan
nuevamente los mapas involucrados en el problema, al rememorar los eventos o
experiencias sensoriales y emocionales traumáticos, en tales estados disociados “se
reactivan las sustancias de información (neuromoduladores) hormonal liberadas, que
originalmente codificaron e imprimieron el evento como una condición neurológica ligada al
estado traumático, esto es puesto en contacto con los procesos cognitivos y verbales
ordinarios del paciente, que están usualmente presentes todavía durante estados de trance
ligeros, lo que permite que sean accesados y terapéuticamente re-encuadrados en los
mapas del recuerdo (Pérez, 1994, pp. 18-19).

Creencias para el desarrollo humano desarrollados por la PNL:

Las personas responden a su mapa o construcción de su realidad, no a la “realidad en si”

Toda conducta humana tiene una intención positiva.

Toda conducta humana es intencional a nivel consciente o inconsciente.

La mente consciente, así como la mente inconsciente se equilibran y siempre funcionan en


conveniencia de la persona.

Tener elección es mejor que no tenerla y conviene actuar de modo que siempre
aumentemos nuestras posibles opciones.

Las personas eligen la mejor elección de comportamiento posible en cada momento, de


acuerdo a su mapa.

Las personas sin comparación funcionan a la perfección.

No hay errores ni fracasos, solo resultados.

La calidad de la vida la determina la calidad de la comunicación y la calidad de la


comunicación la podemos medir, en base a la respuesta de la persona con la que nos
comunicamos.

Todo ocurre en beneficio y para el bien de la persona, aprovechando como información de


retroalimentación los resultados, a fin de decidir mantener o modificar el modo de actuar.
No es necesario conocer todo para servirnos de todo. Nuestra mejor capacidad es valernos
de la utilidad.

Disponemos de todos los recursos necesarios o de la capacidad para crearlos.

No se puede realizar un cambio en una parte, sin afectar a las otras.

Si una persona es capaz de hacer algo bien, cualquiera puede hacerlo, tomándolo como
modelo.

Es importante crear relación empática paciente-terapeuta (rapport). En términos gestálticos,


contacto y calibrar al paciente para ver si hay congruencia, entre lo que hace y dice.

La PNL nos ayuda a encontrar siempre la intención positiva de cualquier situación, a verla
desde distintas perspectivas y nos hace ver que un problema puede tener más de una
solución

Aspectos específicos de la psicoterapia Gestalt

Autorregulación orgásmica

La psicoterapia Gestalt tiene raíces considerables en la psicofisiología y en la


neurofisiología, como antecedentes encontramos a Kurt Goldstein (1878-1965), psiquiatra-
neuro psicólogo; a Franz Brentano (1838-1917), psicólogo, filósofo y a Salomón Friedlander
(1871), los cuales afirmaron que todo organismo posee una intencionalidad de equilibrio y
autorregulación en su medio que comienza con la sensación y funciona con independencia
de la cognición. El organismo permanentemente busca auto regularse en su medio para
satisfacer sus necesidades e, incorporar aquello que le hace falta a través del contacto
organismo-entorno.

Así, las funciones del más y menos del metabolismo representan la actuación de la
tendencia básica de cada organismo por lograr el equilibrio. En la actuación del organismo,
algún suceso tiende a perturbar su equilibrio a cada momento, y simultáneamente una
tendencia contraria surge para volver a conseguirlo. Según la intensidad de esta tendencia
la llamamos deseo, impulso, necesidad, carencia, pasión y si su realización efectiva se
repite regularmente, la llamamos hábito. De estos impulsos abstraemos la existencia de los
instintos. Es esta una conclusión intelectual de observaciones de conducta, impulsos y
síntomas fisiológicos. Mientras estemos conscientes del hecho de que el término “instinto”
es sólo un símbolo verbal apropiado para ciertos sucesos complejos del organismo,
podemos emplearlo. Pero si vemos al instinto como una realidad, cometemos el peligroso
error de concebirlo como “prima causa” y de caer en una nueva trampa de deificación, una
trampa de la que ni Freud escapó. Para ser por completo exactos, hay que admitir cientos
de instintos y darse cuenta de que los instintos no son absolutos, sino relativos,
dependiendo de los requerimientos del organismo respectivo (Perls, 1975, Pág. 44).

Según Guillermo Leone (1998), las técnicas de la terapia Gestáltica giran en gran medida
en torno de dos series de lineamientos, que llamaremos “reglas” y “juegos”. La filosofía
implícita en las reglas es proporcionarnos medios eficaces para unificar el pensamiento y
el sentimiento: tiene por designio ayudarnos a sacar a luz las resistencias, a promover una
mayor toma de conciencia; a facilitar, en fin, el proceso de maduración. No las preside,
decididamente, la intención de presentar una lista dogmática de lo que se debe y lo que no
se debe hacer; se las brinda, más bien, con el mismo ánimo con que se propone al paciente
un experimento para que lo realice. A menudo, tendrá gran “valor de choque”,
demostrándole al individuo de cuántas y cuán sutiles formas evita experimentarse
plenamente a sí mismo y a su ambiente.

Figura y fondo

El concepto de figura-fondo fue formulado por Edgar Rubín (1886-1951), quien fue alumno
de Husserl. Los psicólogos de la Gestalt lo incorporaron a su teoría para denotar, entre los
principios de la percepción, como el cerebro rige el funcionamiento de su percepción, por
la identificación de una figura que satisface su necesidad y sobresale de un fondo.

De la multitud de posibilidades para tomar conciencia, seleccionamos únicamente algunas


para centrarnos en ellas. Esta toma de conciencia particular se convierte en la “figura” que
sobresale de todas las otras, y que después surge de los cimientos o, del fondo. La habilidad
para permitir que figuras claras y visibles se formen desde el fondo de nuestro entorno es
una medida de nuestra habilidad para utilizar ese ambiente y que éste satisfaga nuestras
necesidades y continúe nuestro crecimiento.

Otro concepto importante de la teoría Gestáltica es el fenómeno de figura-fondo descrito


hace muchos años por Kohler, Koffka y Wertheimer; estos psicólogos Guestáltistas
hablaron de figura y del fondo en relación con el fenómeno de la percepción y el
conocimiento. A los terapeutas gestálticos, la figura-fondo les interesa en relación con todas
las funciones del organismo. Estos psicólogos descubrieron que, al experimentar el medio
visualmente, elegimos un centro particular de interés que se destaca, para nosotros,
respecto de un fondo difuso. Lo que se destaca se llama figura, y el resto es el fondo. Por
ejemplo, al mirar mis anotaciones, veo una página que dice energía en grandes letras
verdes. En este mismo momento, esa página es la figura para mí. Visualmente, el fondo es
el resto de mi escritorio, que se presenta abarrotado de cierto número de cosas que poseen
para mi interés secundario. Esas otras cosas que rodean la página son el fondo de mi
experiencia visual. Si muevo la cabeza y miro un poco alrededor, veo un hermoso vaso.
Entonces, ese vaso se convierte en la figura que me interesa, y la página, que ocupaba
aquella función, se convierte en fondo.

El individuo sano está en condiciones de experimentar y diferenciar claramente, en todo lo


que se presenta en primer plano, algo que le interesa y lo cautiva, a diferencia de aquello
que no le interesa. Siente la nitidez y claridad de la figura y se interesa poco por el fondo
homogéneo. En los individuos perturbados, hay confusión entre figura y fondo. Hay falta de
intención y de enfoque, de modo que, cuando contemplan una situación particular, no son
capaces de elegir lo que es central para ellos, lo que tiene importancia. Al pasar de un
momento a otro, son incapaces de distinguir entre las cosas que presentan intereses para
ellos y las que no lo presentan (Zinker, 2003, pág. 79).

La naturaleza humana se organiza en formas o totalidades; es vivenciada por el individuo


en estos términos. Puede ser comprendida únicamente en función de su propia Gestalt o
totalidad de las partes de las cuales se compone. Una totalidad está formada de una figura
y un fondo. La figura es lo que sobresale de ese fondo; es aquella parte de la experiencia
que es significativa para mí, en el aquí y el ahora, porque va a cubrir alguna necesidad y
entonces despierta mi interés. El fondo es la experiencia misma o la contextualización
donde la figura se da (Muñoz, 2008, pág. 30).

La figura vivida

En la percepción visual hay algo más que lo que salta a la vista. Los experimentos de los
primeros psicólogos Gestaltistas sobre la percepción simple, abrieron el camino a
investigación sobre la percepción y, más adelante, a los agudos insights terapéuticos de
Perls, que resumió las leyes de la percepción simple en un sistema de psicoterapia y luego
en una concepción humanista de la existencia.

Fondo de la experiencia

Los psicólogos Guestáltistas estudiaron la dinámica del acto de percibir, y concluyeron que
el sujeto percipiente (que percibe), no es un mero blanco pasivo para el bombardeo
sensorial que le llega del ambiente, sino que estructura sus propias percepciones y les
impone un orden. Dicho de otro modo, el sujeto organiza básicamente las percepciones de
la corriente sensorial aferente (relativo a) en la experiencia primaria de una figura vista o
percibida contra un segundo plano, o fondo. Otra característica importante de la percepción
es la tendencia del sujeto al cierre. Ve la figura como una imagen completa y delimitada,
como cuando vemos una línea curva que no está totalmente cerrada, nosotros la percibimos
como un círculo. El fondo carece de magnetismo. Es difuso y amorfo, su función principal
es servir de contexto para la percepción de la figura, dándole profundidad y relieve, pero
sin despertar interés por sí mismo, cuando no hay trabas, fluye la experiencia. En cualquier
momento, lo que es figura puede retroceder al fondo, y algo del fondo puede convertirse en
figura (Polster & Polster, 1991, p. 43).

El ciclo de contacto-retirada (autorregulación organísmica)

Designa el proceso a través del cual el organismo identifica su necesidad a satisfacer en el


ambiente, hace “contacto” con el objeto de satisfacción y se retira, satisfaciendo su instinto
de hambre.

Cada autor subdivide a este ciclo de contacto en cierto número de fases principales, cuyas
divisiones pueden, por otro lado, prestarse a discusión. Así, por ejemplo, los Polster (1973)
distinguen ocho etapas: Surgimiento de la necesidad, expresión, lucha interna, definición,
crisis, iluminación y reconocimiento; mientras que Zinker (1977) separa seis: sensación,
toma de conciencia, movilización de la energía o excitación, acción, contacto y retirada. El
interés principal en dichas subdivisiones residiría en el hecho de poder localizar mejor la
fase del ciclo donde se produce una interrupción, un bloqueo o cualquier otra perturbación,
por ejemplo: no percibir una sensación o una necesidad (como un psicótico) o también,
identifica la necesidad, pero falta una movilización energética (en un neurótico apático) o
también la imposibilidad de retirada (en un neurótico ansioso e insaciable o un histérico)
etc.

Goodman citado por Ginger (1987, pp. 149-150) precisa el momento de la interrupción
condicional al tipo de “perdida de las funciones del yo”. Así, según él:

- Antes de la excitación, tendríamos la confluencia;

- Durante la excitación, la introyección;


- En el momento de hacer frente al medio, la proyección;

- Durante el conflicto y la destrucción, la retroflexión;

- Durante el contacto final, el egotismo.

El ciclo de la experiencia

El ciclo de la experiencia proviene del ciclo de contacto-retirada y hace alusión al proceso


completo, en base al concepto figura-fondo, relacionado con la autorregulación orgásmica,
mediante el cual, el organismo entra en contacto con su medio y mediante la sensación,
primordialmente, identifica cual es la necesidad interna a satisfacer, se mueve hacia ella,
toma posesión de ella (contacto) hasta restablecer su equilibrio orgánico, con lo que queda
en un estado de reposo o indiferencia creativa (según Perls) que lo habilita para establecer
un nuevo ciclo de crecimiento y diferenciación.

El ciclo de la experiencia se encuentra íntimamente unido al proceso de autorregulación


orgásmica, contacto retirada y figura-fondo, en formación y destrucción de la Gestalt, en
todos los aspectos anteriores, teniendo como eje de desarrollo y funcionamiento, la
sabiduría biológica del organismo o individuo en el afán de lograr un equilibrio interno
saludable en su contacto con el entorno.

Hoy en día ya nadie duda que en el universo todo se mueve: desde sus electrones y sus
minúsculas órbitas atómicas hasta los planetas y las galaxias. También se mueve el viento,
la suerte y el destino de los pueblos y de las teorías; todo es cíclico, desde las estaciones
hasta las edades de la vida, y nuestro “reloj biológico interno” (regido sobre todo por la
epífisis o glándula pineal, que controla el sueño, la digestión, la ovulación, así como los
trastornos ligados al desfase de horario) regula también de forma cíclica nuestro ritmo
cardíaco, nuestra temperatura, la secreción de las hormonas, nuestro humor, nuestra
actividad diurna, entre otros.

Toda experiencia sigue también un ciclo: se inicia, desarrolla y concluye. Nuestra vida es
un encadenamiento complejo de ciclos, metidos “dentro de muñecas rusas” (Ginger, 1987
Pág. 61).

Según el mismo autor en ibid. (pp. 62-63) las fases del ciclo de la experiencia son

1. El pre contacto.

La necesidad de un tiempo suficiente de pre contacto, que permita la emergencia de la


necesidad, del deseo, del proyecto (o de una situación), ha sido ampliamente desarrollado
por la mayoría de autores Guestáltistas. Para que una reunión resulte fructífera debe ir
precedida de algunos intercambios informales: una relación amorosa implica una etapa lo
suficientemente larga de deseo, y después los preludios; una relación comercial precisa de
un tiempo de “amansamiento” del cliente; un trabajo personal en Guestalt va precedido de
un tiempo latente para preparar la instauración de una “alianza terapéutica”. La ausencia
de pre contacto (o una duración excesiva de éste) indica una disfunción psicológica o social.
2.- El compromiso. Con frecuencia, la importancia del momento de la toma de contacto
suele ser subestimada: se trata de un momento clave donde la acción “se traba”, se opta
por una pista de trabajo a partir de una secuencia terapéutica y se establece un compromiso
con una relación, una agrupación, una decisión o un proyecto.
Éste es el motivo por el cual se ha decidido denominar a esta fase como la de compromiso.
Es una palabra explícita: evoca el inicio de una interacción. Cabe señalar que el
compromiso no se realiza siempre con plena toma de conciencia (darse cuenta) ni implica
continuamente una movilización de energía: a veces es fruto de una intuición, de una
“insinuación” progresiva o, por el contrario, de una situación que “oscila”. Pero, sea como
sea, ¡se establece el compromiso para seguir adelante! Sean cuales sean los motivos o
justificaciones, llega un momento en que “ya está, y empieza todo”.

3.- el contacto (o “pleno contacto”) puede, en sí mismo, subdividirse en muchas fases


sucesivas, cuyo orden, por otro lado, varía según la situación. Pero su distinción detallada
no parece fundamental en la práctica clínica de la terapia o de una relación: “las cosas
siguen su curso”, con altibajos, y hay tiempo de analizarlas, ya sea en una fase de
orientación, de acción o de interacción.

“El circulo de la experiencia, es cuando hay una necesidad, y tengo que actuar para
satisfacerla, una vez que cubrió su necesidad, llega la relajación, hasta que llega otra
necesidad”

4.- el descompromiso. El otro momento esencial para tener en cuenta es, sin duda, el del
descompromiso: es el momento en que la situación “se desata”, de una u otra forma, y en
la que, en cualquier caso, acaba la fase en curso; habrá que sacar consecuencias, aunque
sean provisionales. Antes de la fase de retirada propiamente dicha, y antes del periodo más
o menos largo de asimilación, de digestión -consciente e inconsciente- de la experiencia,
se produce este momento crucial del final: interrupción, separación, conclusión. El momento
en que la noche llega a su fin, en que los amantes deben separarse, en que nos despedimos
del terapeuta (hasta la próxima sesión o, definitivamente). Estos intensos momentos de
ruptura jalonan la vida: dar por finalizada una conferencia, abandonar una reunión, pero
también irse de casa de los padres, acabar los estudios, dejar un trabajo o un partido
político, divorciarse, cambiar de domicilio, jubilarse. Ya no estamos en el peno contacto,
pero aún no estamos en la fase de retirada-asimilación, sino en el momento crítico del
descompromiso, que podrá durar unos minutos, varios días o, largos años.
Tanto en la vida cotidiana como en la práctica terapéutica, constato que a menudo se trata
de un momento difícil, mal “negociado”, inútilmente aplazado o inoportunamente
precipitado. O tal vez sea que esta fase esencial de cualquier ciclo no ha sido
suficientemente subrayada en la teorización Guestáltista clásica; merece que se le dedique
mucha más atención.

5.- la asimilación de la experiencia.

La retirada, en su sentido de asimilación. La mayoría de autores han señalado su


importancia.

Entre estas fases, hay dos que llaman especialmente la atención: las que preceden o siguen
al pleno contacto y que condicionarán, en gran medida, su éxito o fracaso, nos referimos al
compromiso y descompromiso.
Contacto

Proceso mediante el cual el organismo (individuo), identifica la fuente de satisfacción en su


medio. Cuando se habla de “contacto”. La terapia Gestalt, a la inversa de ideas admitidas,
al centrarse en el “contacto” y el “contactar”, aborda el tema en una dirección fundamental
y original, en un registro sumamente primitivo, arcaico, ya que se trata de los primeros
movimientos, de los primeros “impulsos instintuales” en el campo organismo-entorno. Al
introducir el contacto en el cuerpo teórico de la terapia Gestalt, la influencia de la escuela
Húngara de Psicoanálisis, en particular la de Imre Hermann, quien abrió el camino al uso
de este concepto. Szondi, de esta escuela, abordara posteriormente en sus investigaciones
sobre el “vector C” (“C” de “ciclo y de “contacto”) cuatro tendencias fundamentales del
contacto: agarrarse, pegarse, buscar, romper (Robine,1997).

El contacto se define como la experiencia de una frontera y entre ellos. Cuando los límites
están borrosos ocurre cierto grado de confluencia y el contacto disminuye o se debilita. La
comprensión del contacto y la confluencia proporcionan el punto de partida de un modelo
que describe nuestras diferentes formas de interactuar con nuestro mundo. Como sucede
con la mayor parte de los modelos de nuestro comportamiento, este es útil hasta cierto
punto; si se toma de manera demasiado literal, si perdemos la conciencia de que éste es
solo un modelo, puede convertirse en algo ridículo y contraproducente. Sin embargo, se
espera que el uso de este modelo nos ayude a conocernos a nosotros mismos. La
sensación de nuestros límites físicos está conectada con una definición clara de nosotros
mismos y como diferimos del mundo que nos rodea. A pesar de que somos individuos
únicos, de todas maneras, compartimos nuestra humanidad en común. Nuestra capacidad
para intimar con los otros depende de que reconozcamos esto que tenemos en común y
que implica identificarnos con nuestros sentimientos. No solamente nuestras fronteras
tienen que ser claras para que “yo sea amo de mí mismo”, sino que tienen que estarlo para
que yo pueda distinguir lo que necesito, de las necesidades de aquellos que están cerca de
mí (Oldham, 1992, p.61-63).

El “darse cuenta” en Gestalt

El awarness o darse cuenta, un término esencial, hace alusión al proceso a través del cual,
el individuo hace contacto con alguna área de sí mismo que previamente desconocía, esto
solo puede suceder a través del “contacto”. El awarness conlleva a la identificación de una
figura (cognitiva), a partir de la sensación, es decir, el aspecto fundamental comienza por
lo sensorio (Stevens, 2003).

“El darse cuenta”, awareness o toma de conciencia global, consiste en estar siempre atento
al flujo permanente de sensaciones físicas, sentimientos, ideas, a la sucesión
ininterrumpida de “figuras” que aparecen en el primer plano de nuestras preocupaciones, y
en el “fondo”, formado por el conjunto de situaciones que vivimos y de la persona que
somos; esto al mismo tiempo, en el plano corporal, emocional, imaginario, racional o
comportamental. El terapeuta está siempre atento al mismo tiempo a un darse cuenta
interno de sus propios sentimientos y a un darse cuenta externo de todo lo que ocurre a su
alrededor y especialmente de lo que ocurre a su cliente (Ginger, 2005, pág. 37).

El darse cuenta o awareness no es una conciencia racional, sino una percepción o


percatación con todo el organismo de lo que está sucediendo aquí y ahora. Este percatarse
provoca que la experiencia sea asimilada de manera integral, no sólo de manera racional.
Lo que busca la Gestalt es que la persona aprenda a estar en contacto consigo misma,
para darse cuenta de sus pensamientos, sus sentimientos, sus reacciones físicas y para
que así aumente la conciencia de sí mismo.

Para Perls era muy importante que la persona aprendiera a estar en este mundo en forma
plena, libre y abierta, sin usar más recursos que la apreciación de lo obvio, lo que es (Perls,
1976 citado por Muñoz, 2013, p 29).

El “awarness”, darse cuenta” y sus zonas de relación

Las zonas del darse cuenta son la interna, intermedia (fantasía) y la externa. La primera
denota al mundo interior, la segunda a los procesos de interpretación, que en Gestalt
pudieran prestarse, muchas veces a la racionalización y la tercera al modo en que
procesamos el mundo externo. Las zonas del darse cuenta hacen mención al ciclo de la
experiencia, de contacto-retirada y regulación orgásmica, en función de cómo el individuo
utiliza sus funciones del yo para diferenciarse de su mundo exterior, procesando la
información que le permitirá distinguirse del medio.

Según Stevens (1981, p 21-22), las principales características de las zonas del darse
cuenta son:

1).- El darse cuenta del mundo exterior. Esto es, contacto sensorial actual, con eventos y
objetos en el presente: lo que en este momento veo, palpo, toco, escucho, degusto o huelo.
En este momento veo mi lapicero deslizándose sobre el papel formando palabras, escucho
un zumbido, huelo el humo de la chimenea, siento la textura del papel en mis manos y
siento en mi boca un fresco sabor a frutilla.

2).- El darse cuenta del mundo interior. Esto es, contacto sensorial actual, con eventos y
objetos internos en el presente: lo que ahora siento desde debajo de mi piel, escozor,
tensiones musculares y movimientos, manifestaciones físicas de los sentimientos y
emociones, sensaciones de molestia, agrado, etc. En este momento siento presión en el
extremo de mi dedo índice izquierdo a medida que sostengo el papel. Siento una sensación
desagradable de tensión en el lado derecho de mi cuello, y en la medida que muevo mi
cabeza me siento un tanto mejor, etc.

Estos dos tipos de darse cuenta engloban todo lo que puedo saber acerca de la realidad
presente como yo la vivencio. Este es el terreno sólido de mi experiencia; estos son los
datos de mi existencia aquí, en el momento que ocurre. Independiente de cómo yo u otros
piensen o juzguen este darse cuenta, existe y ningún argumento, ni alegato, ni teoría
podrían hacerlo no-existente.

El tercer tipo de darse cuenta es bastante diferente, Es el darse cuenta de imágenes de


cosas y de hechos que no existen en la realidad presente.

3).- El darse cuenta de la fantasía. Esto incluye toda la actividad mental que abarca más
allá de lo que transcurre en el presente: todo el explicar, imaginar, adivinar, pensar,
planificar, recordar el pasado, anticipar el futuro, etc. En este instante me pregunto cuánto
voy a tardar en escribir este libro. Tengo una idea de cómo se va a ver terminado y me
pregunto cuál va a ser la reacción suya, señor lector. ¿Encontrará que es útil y le gustaré
yo por haberlo escrito? Todo es irrealidad. Este libro, aún no está hecho y usted no puede
verlo, ni responder a él. Está todo en mi fantasía, en mi imaginación.
La teoría del Self en Gestalt

En Guestalt, la palabra self no designa a una entidad concreta (como el ego en el


psicoanálisis), sino un proceso: lo que ocurre en las fronteras del contacto entre el
organismo y su entorno, permitiendo el ajuste creativo. Así, el Self puede menguar en
algunas situaciones (en momentos de confluencia). La teoría del Self se refiere a la
elaboración realizada hace cuarenta años por Goodman a partir de las notas de Perls
(Ginger, S. 2005, p 214).

Según Robine (1997, p 20) el modelo descriptivo de las funciones del Self se describe a
veces como “estructuras parciales”, ello, yo, personalidad. Pero lo mismo esta construcción
teórica puede ser pertinente en su contexto, lo mismo, si se aísla, se revela infinitamente
menos afinada que la del psicoanálisis. Hasta tal punto que los terapeutas Guestáltistas se
ven a veces en aprietos, por ejemplo, para teorizar el tema del inconsciente y su cortejo de
consecuencias (transferencia, represión, etc.). La ruptura fundamental que introducen Perls
y Goodman es relativamente simple de formular. Pero esta aparente simplicidad oculta una
gran complejidad en las consecuencias metodológicas y éticas, además remite una gran
pobreza semántica y conceptual cuyos autores no pueden ser considerados responsables.
Se podría enunciar así: el Self es contacto. Significa que el Self no existe fuera del contacto,
pero no quiere decir que el Self se manifieste en el contacto. Esta formulación llevaría a
pensar que el Self existiría como una entidad, más o menos flotante y latente, que de vez
en cuando se exteriorizaría gracias al contacto; ¿el contacto como “entre”? definir el Self
como un “entre” equivaldría a definir lo que se encuentra por ambas partes y entonces esto
llevaría a postular entidades separadas y separables. Muy a menudo el Self, entre los
Guestáltistas, se ha visto reducido al “organismo” o a uno de sus equivalentes semánticos.
El self no es más que un pequeño factor en la interacción total organismo/entorno, pero
desempeña el papel crucial de descubrir y realizar las significaciones por las que nos
desarrollamos.

El Self, derivado de la fenomenología Husserliana, atiende a la hipótesis de la inexistencia


de un yo psicoanalítico, caracterizado por la permanencia y estructura fija; el Self constituye,
desde la Gestalt, la apertura a la experiencia y designa a aquella instancia de la persona
que continuamente crece a partir de la incorporación del “no yo” a su yo, mediante el
adecuado fluir de la asimilación y transformación de su medio en el proceso de contacto.

Para Perls, Hefferline & Goodman (1994, p. 195), su explicación está anclada en la teoría
del campo, concebido como proceso que surge en el encuentro del organismo con su
entorno. Desde esta perspectiva, el Self es un complejo proceso de contacto que busca
adaptarse de manera flexibley creativa a cada situación específica de su entorno
significativo, para satisfacer la necesidad que se le hace figura al organismo en dicho
encuentro.

Las principales funciones del Self son; a) De contacto espontánea con el campo, b)
Generando un contacto pleno y comprometido con la situación en el aquí y ahora, c)
Adaptándose de manera flexible, creativa y satisfactoria a la dinámica de estabilidad y
cambio del campo.

Además de esta concepción general del Self, los autores plantean que éste consiste en tres
funciones, que ellos llaman Yo, Ello y Personalidad, representan las etapas principales del
ajunte creativo, del Self en encuentro con su campo.
Mecanismos de evasión (perdidas de la función yo, resistencias)

Los mecanismos mentales de evasión se utilizan, al igual que los de defensa, para proteger
el Yo, y tanto jóvenes como viejos se sirven ampliamente de ellos. Las pautas de conducta
seguidas para buscar el ajuste, en este tipo de mecanismos, siempre se refieren al
alejamiento, que implica todas las posibles formas de huida.

Cuando utilizamos mecanismos de evasión en la búsqueda del ajuste, nuestra conducta


está dando a entender que hemos renunciado a la lucha franca y nos acogemos a los tipos
evasivos de ajuste que nos proporcionen protección contra el peligro.

Los mecanismos de evasión en Gestalt designan aquellos procesos realizados por el


individuo que interrumpen su experiencia de contacto, a fin de evitar situaciones
displacenteras.

Concepto:

El término “mecanismos de defensa” se emplea para describir las luchas del yo contra ideas
y afectos dolorosos e insoportables. Sirven para la protección del yo contra las exigencias
instintivas. Sin duda, es un proceso psicológico automático que protege al individuo de la
ansiedad y de la conciencia de amenazas o peligros externos o internos. Los mecanismos
de defensa mediatizan la reacción del individuo ante los conflictos emocionales y ante las
amenazas externas.

Los mecanismos de evitación, como su nombre indica, están al servicio de evitar el contacto
con una emoción, sensación, idea, impulso… con algo que vivimos doloroso, que nos
desborda o que no encaja con nuestra imagen, algo que en definitiva sentimos como
amenazante, por lo que sea.

Al evitar el contacto con una vivencia, evitamos aprender a transitarla y gestionarla: Si evito
la tristeza no aprenderé a gestionarla, ni a acompañar a alguien a que pueda transitarla, ni
acompañarme a mí misma en ella.

Juzgar al otro, anestesiarse, desconectarse, mirar a otro lado, cambiar de tema, criticar, o
hacer muchas otras cosas… todo ello, pueden ser formas de no contactar con nuestro
sentir, ya que consideramos que contactar con lo que nos pasa puede ser peligroso o
dañino para nosotros.

Entre los mecanismos de evasión más importantes tenemos: proyección, introyección,


retroflexión, confluencia, desensibilización, represión, negación, racionalización,
desvalorización, pro flexión, egotismo y deflexión.

Mecanismos de evitación: ¿Cuándo son necesarios y cuándo dañinos?

Estos mecanismos de evitación también son mecanismos de gestión, son formas de


gestionar algo que vivimos peligroso, mejor no contactar cada día con la agresividad que te
despierta tu jefa. En este sentido, son mecanismos útiles y necesarios.

Si los usamos de forma consciente, pueden ser recursos y puntos de apoyo para
economizar nuestra energía, si siempre contactáramos con todas nuestras vivencias
emocionales acabaríamos exhaustos. Como decía Jung: "la energía es limitada".
Así, por ejemplo, ante algo que nos disgusta de un jefe, podemos tener el impulso de
insultarle, debido a nuestro enfado. En cambio, reprimir esta acción y desahogarnos con
algún compañero de trabajo puede ser más ecológico para nosotros.

Lo dañino es cuando la evitación se convierte en un hábito y no nos permitimos conectar


con nuestra experiencia profunda, ni con lo que nos pasa a nivel de emoción y sensación.

Teóricamente los mecanismos de evitación representan impedimentos al contacto, y no


formas de contacto en sí mismas. Esto quiere decir que más bien desviamos nuestra
energía y conexión con un estímulo: Si no contactamos con una emoción (por ejemplo, la
tristeza), nos desviamos para contactar con otra cosa (por ejemplo, la idea de que "no pasa
nada", o con una película que nos distrae). A menos que directamente caigamos en
desconexión total...

Fritz Perls, fundador de la terapia Gestalt, insistía en la necesidad de "aprender a distinguir


los peligros reales de los imaginarios”. El no saber distinguir lo uno de lo otro es lo que nos
lleva a considerar y evitar como peligroso en una situación dada, lo que en realidad no lo
es.

¿Qué puedo aprender sobre los mecanismos de evitación cuando voy a terapia?

Reconocer estos mecanismos nos permite reconocer cómo nos relacionamos con nosotros
mismos, con nuestras emociones, sensaciones, anhelos, necesidades, pensamientos... y
con los demás. Son formas de relacionarnos con nuestras vivencias en la relación
organismo-ambiente.

Una persona, al entrar en un proceso de terapia, aprende a sostener sus vivencias y a


necesitar menos de evitarlas. Así, poder ejemplo, podrá sostener su enfado sin
desconectarse, y usar la fuerza que da el enfado, o encajar el dolor que produce la actitud
de una persona, sin enfadarse con ella, o vivir el miedo sin caer en parálisis… Jordi Gil
Martin 3

Los mecanismos de defensa

Estos son ejemplos esquemáticos de mecanismos de defensa y afirmación contra la


ansiedad de base:

-El autismo: encerrarse en mí mismo.

-La paranoia: desconfío de todos y del mundo; ataco antes de que me ataquen a mí.

3
Jordi Gil Martin - Co-Director. www.GestaltSaludPsicoterapia.com
-La neurosis obsesiva: me encargo de organizarlo todo para que nunca me cojan
desprevenido.

-La histeria: seduzco a mi entorno y me adapto a él, a fin de crearme aliados.

Así pues, los problemas de la personalidad serían mecanismos de defensa y de adaptación,


que permitirían sobrevivir en un momento determinado de la existencia. Sin embargo, se
instalan y se perpetúan a menudo de forma excesiva y rígida, convirtiéndose entonces en
anacrónicos y embarazosos: cuando abandono el campo de batalla, ya no necesito la
coraza, porque es una limitación para mis movimientos y pesa mucho; en lugar de ser una
ayuda, se convierte en un estorbo. Es peor el remedio que la enfermedad.

La terapia

Según Ginger & Ginger (1987), p 155, la terapia consiste en identificar los mecanismos de
defensa (o resistencia) que siguen siendo útiles y se ajustan al entorno del momento, y los
que ya se han quedado obsoletos o rígidos, estructuras de “carácter”, en el sentido
etimológico del término, que significa “grabado de forma inamovible”. Estos mecanismos
pueden ser domesticados e, incluso reemplazados.

Los mecanismos de evasión en Gestalt designan aquellos procesos realizados por el


individuo que interrumpen su experiencia de contacto, a fin de evitar situaciones
displacenteras.

Tipos de mecanismos de evasión (evitación, resistencias, pérdida de las funciones


del yo) en Gestalt

Según Ginger y Ginger (1987, p 152), los principales mecanismos de evasión en


psicoterapia Gestalt, son:

a) Proyección: Forma de “resistencia” que consiste en atribuir a otro lo que nos concierne,
(ejemplo, te siento desconfiado)

b) Introyección: resistencia clásica, que consiste en “tragar todas” las ideas o principios de
otros, sin haberlas “digerido” y asimilado de manera personalizada. Se trata de los “se debe”
de cualquier educación tradicional.

c) Retroflexión: Regresar contra sí mismo la energía movilizada (por ejemplo, masoquismo


o somatizaciones) o hacerse a sí mismo lo que quisiéramos hacerle a otro.

d) Deflexión: Una de las “resistencias” o, “perdidas de las funciones del yo”; la deflexión
consiste en evitar el contacto desviando la sensación hacia la “zona intermedia” de los
procesos mentales (ideas, fantasías o ensoñaciones), zona que no es ni la realidad exterior,
ni la realidad perceptible del ser interno. Puede tratarse de una huida del aquí y ahora en
los recuerdos, proyectos, consideraciones abstractas, etc.

e) Proflexión: Término propuesto recientemente por Sylvia Crocker, forma compuesta de


“resistencia”, que asocia la proyección y la retroflexión, y que consiste en hacer a otro lo
que quisiéramos que otro nos hiciera.

f) Confluencia: Disminución del Self, abolición de la frontera entre el cliente y su medio.


g) Egotismo: Una resistencia con un estatuto un poco particular, descrita por Goodman. Se
trata de una tendencia natural a engancharse en un comportamiento estereotipado, a
establecerse con cautela, en el interior de las fronteras conocidas y por lo tanto evitar
cualquier experiencia nueva. Es una hipertrofia artificial del yo, que tiene como fin motivar
el narcisismo y la toma de responsabilidad individual para preparar la autonomía.

La neurosis en Gestalt y sus estratos

Perls define a la neurosis como “respuestas viejas ante situaciones nuevas” (1976, p 53).
El neurótico es un individuo que, en situación de desesperanza, no puede conseguir por sí
mismo la satisfacción de las necesidades existenciales que le resultan vitales. Utiliza
preferentemente el apoyo en otros y, es así como suele vincularse en psicoterapia,
escenificando su modo de relación sintomático.

El desarrollo normal del Self, se encuentra en función del ejercicio pleno de las facultades
orgánismicas que aseguran el auto apoyo, la espontaneidad, la creatividad y la iniciativa en
la relación con el entorno. Cuando por distintas situaciones, la evolución de estos aspectos
en la personalidad se ven obstaculizados, Salama Penhos (2007) menciona que surge el
pseudo yo, una entidad neurótica que se sostiene fundamentalmente en el apoyo a otros,
a través de lo que la Gestalt ha denominado, medios de manipulación (Perls, 1976). El
funcionamiento neurótico ha sido documentado en psicoterapia Gestalt, a partir de lo que
se ha denominado capas de la neurosis, las cuales esquematizan el punto en el que la
energía que debiera ser utilizada para el crecimiento, se emplea en el sostenimiento de
juegos manipulativos. (Salama, 2007, p. 65), las enlista como:

1) Estrato falso (Señales); en este estrato representamos roles. Representamos ser


aquello que no somos, y actuamos como si fuéramos de tal o cual manera, dependiendo
de la situación y del momento.

2) Estado fóbico (Como si); con este estrato nos volvemos evitativos. Encontrando los
“no debo”, “no debo sentir tal cosa”, “no debo hacer esto o aquello”. Lo que en psicoanálisis
llaman Superyó.

3) Impasse (atolladero): se produce la sensación de no estar vivos. Sentimos que no


somos, que somos como objetos que son manipulables. No ríen, ni gesticulan, no
demuestran sus sentimientos.

4) Implosión: la persona se encuentra volcada totalmente sobre sí misma,


inmovilizando su energía, en un callejón sin salida aprisionada en sí misma.

5) Explosión: es el paso de neurótico, (en sentido de bloqueo, represión e


inmovilización) a la fluidez del estar a gusto dentro de la propia piel, rompiendo las barreras
de la implosión, para sentirse libre y vivo al fin, mediante estallidos de alegría, aflicción o
llanto, orgasmo, ira o rabia (Mónaco, 2017)4

4
Recuperado de; www.psiky.es/practica-clinica
Cada una de ellas corresponde a los estratos de la neurosis, el desequilibrio surge cuando
la persona y el ambiente experimentan necesidades diferentes, y aquélla no es capaz de
distinguir cuál es la necesidad dominante, si la suya o la del ambiente o grupo al que
pertenece. El grupo puede ser cualquiera de los varios en que se encuentra inmersa desde
que nace y a lo largo de su existencia, como son el estado, el grupo de trabajo, el círculo
social o la familia. A veces también surgen conflictos entre los grupos de pertenencia. El
tomar una decisión concreta y eficaz es fundamental para satisfacer las necesidades más
primordiales. Cuando la discriminación no es buena y la persona no hace un buen contacto
con el ambiente ni se retira adecuadamente, ambos se ven afectados. Y a partir de aquí
empiezan a aparecer los síntomas o signos que podemos percibir en el mal funcionamiento
organísmico, con la lenta y progresiva implantación de la neurosis y, junto con ella, todos
los síntomas característicos, entre los que destacan perturbaciones tales como:

-Percepción distorsionada de la realidad.

-Angustia, que puede somatizarse corporalmente e influir en la aparición de enfermedades.

-Conductas negativas para la persona: auto punitivas o destructivas.

-Aislamiento, con la consiguiente merma en los intercambios con el entorno, y la


insatisfacción que esto crea a todos los niveles (Perls, 1975 pp. 47-48).

Las polaridades en psicoterapia Gestalt

La concepción de polaridad en Gestalt, se remonta a la incorporación que Perls hizo del


pensamiento diferencial del filósofo Salomon Friedlander a su teoría (Perls, 1969, p 15).
Para Perls y Friedlander, el organismo o individuo permanentemente se encontraba en una
dialéctica entre aparentes polos opuestos que eran parte de un todo y que buscaban la
integración.

Polaridades: la Guestalt busca la integración de las polaridades complementarias de todo


comportamiento humano (por ejemplo, agresividad y ternura, masculinidad y feminidad)
más que la eliminación de una en beneficio de la otra, o la búsqueda ilusoria de un “injusto”
término medio, una pálida zona gris de embotados sentimientos contradictorios. (Ginger,
2005, pág..211)

Para comprender las emociones” positivas” y “negativas” tenemos que recordar la ley
dialéctica de que la cantidad se transforma en cualidad.

Toda emoción, toda sensación se transforma de agradable en desagradable cuando su


tensión o intensidad se acrecienta más allá de cierto límite. Un baño caliente, al principio
puede ser agradable, pero cuanto más se eleva la temperatura, más desagradable se hace,
hasta que llega a un punto en que nos quemamos y se pone en peligro la vida. A los niños
les gusta que los abracen, pero no les gustará si les “sacan el aire”. En condiciones
patológicas el orgullo puede transformarse en vergüenza, el apetito en repugnancia, el amor
en odio. Los niños pasan muy rápidamente de la risa al llanto. Entusiasmo y apatía,
exaltación y depresión son unos cuantos ejemplos más de opuestos emocionales.
El carácter desagradable de las emociones negativas implica el deseo de evitar esas
mismas emociones, que sin embargo no pueden transformarse en sus opuestos agradables
cuando no permitimos- por medio de la descarga- su cambio de una excesiva tensión a una
tensión soportable y hasta el punto cero orgánico (Perls,1969, pág. 228).

Los opuestos polares y universales que aparecen en forma de innumerables papeles


específicos han sido calificados por Fritz como “persona superior” o el de “arriba” y “persona
inferior” o el de “abajo”, poco más o menos “deberismo” y “nopudismo”: “tú deberías”, “yo
no puedo”. Los papeles de persona superior se distinguen por lo directo que son. La
persona superior controla, abruma, sermonea, intimida, amenaza, sabe todo, e impone sus
propias reglas a los demás. Emplea palabras. Aparece con frecuencia como padre,
predicador, maestro, enfermera de la Cruz Roja, funcionario ejecutivo.

Por otra parte, la persona inferior trata de controlar indirectamente, por medio de la
pasividad. Sabotea, olvida, llega tarde y no puede evitarlo, se esfuerza mucho y fracasa,
aplaza todo, se confunde y no se compromete. A la persona inferior nunca se le encuentra,
no se pone de pie para hacer sentir su presencia. Se especializa en el desamparo y en la
evasión y aparece en características como las de “pobre de mí”, la víctima, el niño, el
“estúpido”, la virgen, el inválido, el mártir. Cuando se junta la persona superior y la inferior,
tenemos el dueto tan socorrido de amo frustrado y esclavo saboteador. Los papeles de
persona superior y de persona inferior se idean para tener control. El objeto es la
manipulación de uno mismo y de los demás, toda comunicación se obstruye y lo único que
queda es la lucha por el control (Baumgardner,1994, pp. 104-105).

La psicoterapia Gestalt, se encuadra en la corriente de psicología humanista, la American


Psychological Association (APA) la menciona como uno de los tres tipos de terapia
humanista más relevante, que es holística y organismica. No resuelve los problemas del Commented [J6]: Agrega el año en el que la APA menciona
esto.
paciente, solo le ayuda a darse cuenta, para que pueda decidir qué hacer con eso que
descubrió, de el mismo y del mundo que lo rodea, ubicándolo en el aquí y ahora.